Esta es una historia para mayores, deben atenerse los menores. Van haber muerte, algunas sangrienta, algo de gore. Miembros seccionados. A pesar de ser de vampiro no será un "Crepúsculo' ni un "Crónicas vampíricas'. Aquí los vampiros son unos monstruos, que destrozaron el mundo actual. Me he basado un poco en 'Vampire Hunter D" al intentar retractar un mundo futuro apocalíptico, y en la historias vampíricas de los siglos XVIII y XIX. No sé si lo he conseguido.


1ª. El terror de los vampiros.

La noche se cernía sobre el páramo. Era una noche fría y las estrellas se veían con claridad.

Pier vigilaba fuera del castillo. Iba equipado con una pistola de plasma y un cuchillo de cerámica, ese cuchillo era una antigualla, pero era lo más eficaz para los enemigos a los que se enfrentaban Pier y su grupo. Llevaba un abrigo que además de proteger-lo del frio, lo hacía de cualquier armamento.

Miró al cielo y sonrió, faltaban horas para que saliera el sol, cuando lo hiciera, él ya estaría dentro del castillo protegido de sus nocivos rayos.

Dentro se celebraba una conmemoración, pronto una de las damas favoritas de su jefe, recibiría un don. Akane sería entregada al caballero Ryoga. Ese caballero estaba contento, era algo que había esperado durante años, se podía decir que realmente lo esperaba siglos.

No se podía decir lo mismo de la Dama, según rumores aún estaba enamorado de su antiguo prometido. Pobre criatura, ese prometido debía estar muerto desde hacía siglos... sólo era humano, y ellos eran de la poderosa raza de los vampiros, llevaban siglos andando sobre la Tierra. Eran inmortales, no le temían a nadie, sólo al Sol. En pleno siglo XXIV, con la humanidad conquistando el espacio y ellos aun huyendo del Sol. Los científicos no habían descubierto como anular el poder destructor de los rayos del sol.

Los pocos humanos que aún quedaban en la Tierra habían caído subyugados bajo el imperio de los vampiros, que se habían repartido el planeta por familias, y hacían y deshacían de la vida del planeta como les venía en gana. Su Familia dominaba partes de los que antiguamente se llamó Asia. Teniendo su base en lo que antes se llamó Nerima. Pero desde que ellos se apoderaron de ese sitio se volvió un páramo, yermo y sin vida. Ya nada quedaba de la que fue en un día la muy habitada cuidad de Tokyo, sólo algunas ruinas como la torre de Tokyo, ahora un amasijo de metal.

Pier estaba seguro, no había nada a lo que temer, sus instintos de vampiro lo avisarían de cualquier cambio en el ambiente. Y si eso no servía, tenía los más sofisticados aparatos a su servicio. Dentro del castillo tenían conectados las alarmas y los aparatos de rastreo. Nadie podía entrar en el perímetro sin que saltasen las alarmas, y nadie se atrevería a hacerlo, todos los que lo intentaron... acabaron sirviendo de comida para ellos, los humanos sólo eran eso, comida.

Pero aún había pequeños grupos de humanos rebeldes que los atacaban. Pier movió la cabeza, ¿Quién en su sano juicio atacaba a la poderosa raza de los vampiros? Esos locos sólo conseguían suicidarse, y conseguir alguna baja, si es que la conseguían. Pero los humanos de espacio era otra cosa. No solían atacar, pero cuando lo hacían… eran muy dañinos. Se comentaba que en América casi habían aniquilado a toda la familia vampírica… para dejar el territorio abandonado y en espera que esa familia se recuperarse. Para la zona de la antigua Nerima hacía años, más de un siglo que no había habido una incursión desde el espacio en esa zona. Los humanos de allá arriba había abandonado reconquistar la Tierra.

Se acercaba la hora de su relevo, pronto alguien vendría y el iría al lugar que le correspondía en la celebración, quería ver la fría y bella Akane, ¡LA DAMA IMNACULADA!, la que nadie había tocado, la que ningún vampiro había osado tener entre sus manos, pero eso pronto cambiaría, la boda de esa dama pronto sería una realidad.

Estaba metido en esos pensamientos, e imaginando la boda, la mejor que se habría celebrado en siglos. Con música y representantes de las cinco familias de vampiros. Con la mejor comida, traída de todos los rincones del mundo… y con bellas doncellas que luego ofrecerían su sangre en sacrificio, se relamió, pensando en eso, ¡saborear sangre nueva y pura! Y fue entonces cuando tembló, no podía ser el abrigo lo protegía del frio, notó que algo no iba bien, sus instintos lo avisaron del peligro, le entró miedo, y eso que un vampiro no temía a nadie, ni a nada. Un segundo después se confirmó su teoría.

-Bonitos pensamientos-dijo una voz fría y perturbadora. A Pier se le heló la sangre, Su corazón se desbocó. Tuvo un mal presentimiento. El ser que habló le había leído los pensamientos, de otra forma no podía saber lo que pensaba - lástima que esa boda no se realizada, por que para entonces todos estaréis…- y añadió con voz siniestra-muertos, definitivamente muertos. Y si, te leo lo pensamientos, eres muy débil mentalmente.

Pier se giró, y vio delante de él una figura con forma humana, o eso parecía. No podía ser, nadie podía entrar el páramo, debían haber saltado las alarmas. Aparte del escudo protector estaba conectado y nadie podía atravesarlo. El hombre tembló de miedo, este ser que tenía ante sí no podía ser un ser vivo, ni un ser de la noche, lo que tenía delante no debería existir, era imposible que existiera. Era una especie de sombra , aunque parecía tener tres dimensiones, sus ojos y su boca eran roja y flotaba en el aire.

Todo este pensamiento duró un segundo, Pier llevó su mano al botón de alarma que llevaba en el cinturón, siglos de vida le habían dado experiencia, pero su mano no llegó al comunicador. Nada igualaba la velocidad de un vampiro, pero este ser fue mucho más rápido.

-Ahora morirás y pagarás por todos a los que has matado o transformado en tu maldita raza. -Un segundo después el corazón de Pier fue arrancado y estalló en pedazos y su cabeza decapitada. Pier no murió al instante. El extraño ser que lo atacó, metió su garra en el cuerpo decapitado, y rompió dentro de él una pequeña ampolla. Pier supo lo que era, luz de sol concretada. La luz solar se derramó por el cuerpo El vampiro aulló de dolor, Durante minutos Pier sufrió de una dolorosa tortura, Al final la luz solar concentrada hizo su trabajo y el cuerpo y la cabeza de vampiro se volvieron tierra y el espíritu de ese corrupto ser viajó al inframundo donde pagó por sus crímenes.

Valkirye estaba sentada en la mesa de control del centro de control, en la torre más alta del castillo. Era el único sitio del todo el castillo con tecnología, al resto del edificio estaba prohibido y vivían como seis siglos antes, aunque los soldados también estaban equipados con armamento moderno. Estaba preocupada, todas las señales de sus vigilantes del exterior habían desaparecido una a uno, eso significaba que algo los había... aniquilado. No lo creía eran vampiros, y los mejores guerreros, nadie podría con ellos, salvo otros vampiros. Nadie se revelaría contra el conde. Las demás familias… no osarían desafiar y provocar otra guerra vampírica. Se levantó, cogió los prismáticos y fue a una de las cuatro ventanas orientadas cada una a un punto cardinal, miró el exterior, nada. Fue a la ventana de la derecha y tampoco encontró nada, fue mirando por cada una de las ventanas. Nada, sólo oscuridad, un páramo desolado y nada. Cogió el comunicador y llamó a los vigilantes y.… no recibió ninguna respuesta. No había duda alguien había liquidado a sus soldados

Allá fuera había pasado algo, en ese momento no tenía un retén que enviar afuera. Los soldados disponibles, o estaban en la fiesta o habían ido a los pueblos cercanos en busca de chicas que sacrificar en la ceremonia.

Tenía orden de no molestar al Conde mientras durase la celebración, siempre que era interrumpido, el Conde acababa con la vida del infractor. El jefe de su clan no tenía piedad y le daba igual a quien sacrificar. Ya se había deshecho de varías de sus mujeres y castigado con crueldad a su primogénito. Pero algo pasaba en el exterior. El conde se enfadaría, pero debía ponerlo sobre aviso, de otra forma sería igualmente castigada. Volvió a llamar a su mejor soldado.

-Pier, ¿me oyes? ¿Qué pasa allí fuera? ¿Dónde están los demás? - pregunto Valkirye- ¡¡CONTESTAD!!- exigió la mujer. Se estaba asustando, no era normal que nadie le contentará

De golpe alguien contestó por el comunicador y era alguien que ella no conocía.

- Nadie te va contestar. Porque tu Pier y todos tus demás soldaditos de cartón están muertos de verdad y para siempre. Pronto lo estaréis todos. Puedes mandarme más, que acabaran como los que había aquí. -la voz que se oyó Valkirye era fría y sin emoción. Una voz que la hizo temblar de terror. Esa voz era siniestra, le helaba la sangre en las venas.

- ¿Quién eres? - inquirió la mujer atemorizada, sabía que lo que pasó fuera sólo era el principio, que lo peor estaba por llegar.

-El Ángel de la muerte, yo os mandaré al infierno. Varios ya están muertos, tan muertos como tú… como tú y todos los que estáis en el ese castillo. Os mataré por haber destruido el mundo, por haber matado a tanta gente, por haber vuelto a esta zona en un páramo de muerte. Hoy vengaré a todos, a la naturaleza, a Tokyo, a todo lo que destruisteis. -Se rió con una risa diabólica que hizo temblar a Valkirye- Pero de tu maldito conde me vengaré con crueldad- Por todo lo que me quitó, Tu conde hoy volará al infierno y con él lo haréis todos y allí os recibirán las almas de todos lo que habéis matado y os torturarán por toda la eternidad.

Valkirye se asustó, los instrumentos no detectaban nada, pero había alguien ahí fuera, en algún punto del páramo. A pesar de todo, ni los aparatos de búsqueda, ni sus propios instintos vampíricos lo detectaban.

- ¿Cómo has llegado hasta aquí sin que nadie ni nada te detecte? - preguntó la vampira. Y no obtuvo ninguna respuesta- ¿Quién eres? ¿De dónde vienes? ¿Qué es lo que quieres? - pero su interlocutor no respondió enseguida. Ella a cada segundo se ponía más y más nerviosa y asustada. Debía avisar al Conde, pero no podía dejar la torre de vigilancia sola. Debía esperar algunas horas para el cambio de turno, entonces ella al estar libre de servicio, podía darle su mensaje al su señor, pero tenía el presentimiento que para entonces sería tarde, terroríficamente tarde.

- ¿De dónde vengo? - contestó el ser- del averno donde vosotros me mandatéis. ¿Quién soy? Una creación vuestra, vosotros me condenasteis a ser lo que soy. ¿Que soy? Ya te lo he dicho el ángel de la muerte, un ser nacido del infierno de la desesperación donde me lanzasteis y vuelto al mundo para vengar aquellos que vosotros y vuestros sirvientes han esclavizado, han asesinado o han torturado, ¿Qué es lo que quiero? Vuestra destrucción, vuestra extinción y que sea muy dolorosa. No seréis la primera familia vampírica con la que acabo. A partir de mañana esta zona recuperada su esplendor sin vuestro malsano aliento.

La vampira tuvo un escalofrío y un presentimiento, sintió que debía mirar por una de las ventanas. Fue hasta ella y miró… y lo que vio fuera la aterró. En un punto se encendió una luz, estuvo fija un momento y de golpe esa luz salió disparada hacía donde estaba ella."

Sabía que era, era una bomba de luz solar teledirigida, debía escapar, pero no tuvo tiempo, porqué el terror la congeló en ese sitio, vio como esa bomba se acercaba a ella, vio como su muerte iba a su encuentro. La bomba atravesó el cristal de la torre y estalló, el cuerpo de Valkirye ardió y se consumió, y con ella toda la sala de control y parte de la torre. En ese punto durante unos minutos se hizo de día y acabó con varios vampiros.

La noche del terror había empezado para los residentes en el castillo.

Akane miró designada la habitación donde dormía y a sus vestimentas.

-En pleno siglo XXIV y seguimos viviendo en un castillo de lo más gótico, como si estuviéramos en el siglo XVIII- se quejó la joven- me gustaría ver alguna película, pero están prohibidas las televisiones, los ordenadores y el cine - se miró la ropa- parezco una Lolita gótica, que mal gusto vistiendo-el humor de la joven era pésimo. Quiero una camisa y unos vaqueros, nací hace cuatrocientos años, ¡Soy del siglo XX! Necesito ropas alegres, con estas parezco que voy a un funeral, son muy elegantes, pero son muy tristes. No me gustan esta ropas de color negro, son feas.

Sus hermanas la miraron asustadas, le ayudaban a vestirse, hoy se celebraba el anuncio de su compromiso con el caballero vampiro Ryoga. Era un buen hombre, un excelente guerrero y uno de los más fuerte vampiros del castillo, para Akane debería ser un honor casarse con él.

-Akane ¿Por qué no te tranquilizas? A nuestro señor le gustan esta ropa, son ropas muy clásicas y bonitas. Al él no le gustan las cosas modernas, y las tolera de mala forma-. dijo Kasumi-debes acatar sus decisiones, aunque no te gusten- sonrió-Mi hermana se casará con uno de los principales ...

- Os lo he dicho miles de veces durante estos últimos cuatro siglos! ¡NO ME CASARÉ CON RYOGA! No lo quiero, ni lo amaré nunca.

-Tu deber como vampira ... - dijo Nodoka, que estaba ayudando también.

-No pedí ser una vampira, Ryoga me transformó a la fuerza, como a toda la familia. Yo estaba feliz con ... - dijo Akane exaltada, pero la callaron, sus hermanas miraron asustadas por todos los lados. Estaba prohibido decir el nombre que iba a decir la joven.

-No tienes que pronunciar el nombre de mi hijo ... sabes que está prohibido, si alguien lo pronuncia, es condenado a muerte. Después de lo que le hizo al Conde. También mató a muchos de nuestra raza- dijo Nodoka, ahora la mujer se arrepentía de haber tenido a este chico por hijo. Ranma no había aceptado convertirse en vampiro. y había dejado lisiado a Ryoga, por suerte este gran guerrero se había recuperado totalmente de estas heridas. – tenía que haberlo matarlo al nacer. Pero al menos hay algo que lo comprensa, mi hijo ya está muerto desde hace siglos, sólo era un humano normal, nunca se quiso transformar -rió y Kasumi y Nabiki rieron con ella- los humanos no viven tanto.

Akane se giró para que no la vieran que estaba furiosa, aun amaba a Ranma, y la enfurecía como lo trataban allí. No comprendía como Nodoka hablaba así de su propio hijo.

- Ranma hizo lo que tenía que hacer. Si hubiera matado a Ryoga, ahora yo estaría con él. Pero os metió por medio, y este cerdo me volvió una vampira. No perdonaré nunca a Ryoga-Akane estaba furiosa- No me casaré nunca con él. Antes me ofrezco en sacrificio al sol y me reúno con mi prometido.

Las tres mujeres la miraron asustadas, esto era un desafío. Akane había estado desafiando al Conde durante siglos, postergando su enlace con Ryoga, pero ahora el Conde había sido contundente, o aceptaba su compromiso o era ejecutada, siendo expuesta a el sol.

-Akane comprende esto. Tienes que hacer caso y casarte. Esto no quiere decir que ames a tu futuro esposo. Podéis dormir en habitaciones separadas. Y si no quieres hacer el amor con él no estás obligada- dijo Kasumi, aunque sabía que era mentira, el Conde quería que Akane y Ryoga tuviera de descendencia, sería un triunfo sobre lo que fue el prometido de la joven

Akane la miró furiosa, no tendría relaciones con Ryoga y menos le daría un hijo. Ella se debía a Ranma, y estaba decidida a morir con los rayos del sol. Pero por ahora haría como si aceptaba este compromiso, y engañaría a sus hermanas y a Nodoka ... al menos hasta el momento de la ceremonia, y cuando se declararse este compromiso, ella actuaría.

-Vamos, seguimos con el compromiso- claudicó la chica, y las otras tres mujeres respiraron aliviadas. Estoy nerviosa, por el enlace, Ryoga es un buen partido- no pensaba eso odiaba a Ryoga, no se casaría con él. Antes de eso se mataba.

Siguieron vistiendo a Akane, era un vestido negro, todas vestían de este color, Era el color oficial de los vampiros. Akane se vio como una muñeca gótica. Como las que aparecían en las películas de terror que veía cuando era humana, pero ya no había películas de terror, ni de amor, ¡No había ningún tipo de películas!, El Conde odiaba este tipo de entretenimiento y las prohibió, prefería el teatro, y ella odiaba el tipo de teatro que tenían que ver. Miró de nuevo este vestido tan horroroso que llevaba, esas anticuadas enaguas y la camisa, y este apestoso corsé. Odiaba ir vestida como una Lolita gótica.

-¡Estás preciosa!- dijo Nodoka mirándola- cuanto te vea Ryoga se ...

-Preferiría un vestido de noche como los que llevaban las jóvenes en los años 80 o 90 del siglo XX-contestó furiosa Akane- Un vestido que elija yo, no Ryoga, que no tiene gusto. Me gustaría elegir a mí a mi futuro marido. No que me lo impongan, como me impusieron a Ranma. Al menos él era un hombre cabal, no como este ...- dijo con repugnancia- este ... cerdo, que es un imbécil creído- las otras tres mujeres la miraron con horror, no sólo se había quejado de la vestimenta, sino de futuro marido elegido por Conde. La joven había expresado su voluntad de ir contra lo ordenado por el señor del castillo. También había pronunciado el nombre prohibido. Esta noche se había quejado de muchas cosas. Todo lo que dijo la joven era delitos. Y cada uno de ellos tenían el mismo castigo ... la muerte, y no una muerte piadosa, el Conde era un ser sin misericordia ni piedad.

-No tienes que hablar así- le dijo Nodoka - si alguien se enterara de lo que has dicho y miró a su alrededor- estarías muerta. Akane ya has sido avisada en varias ocasiones. No sigas desafiando a nuestro líder, o pagarás las consecuencias-

La Akane miró a sus hermanas y su tía. Y pareció relajarse.

-Lo siento, ya lo he dicho estoy nerviosa. Es mi compromiso- se rió- Hoy seré comprometida con un buen guerrero, y un buen señor. Seré su esposa, y lo serviré con lealtad- las otras tres mujeres sonrieron. La Akane seguía siendo impulsiva y decía lo que primero pasaba por su boca, y luego se arrepentía. Pero ella pensaba lo que decía, y no pensaba casarse con Ryoga.

- "¡No me casaré con Ryoga!, ¡No! Pienso vengarme de él, por convertirme en esto, en vampiro. Por hacer que me separarse de Ranma, no se lo perdono, ni ahora ni nunca. Y tarde o temprano mataré a este cerdo. Me importa poco si el conde me mata, así me reuniré con Ranma "- pensó Akane con rabia.

Las tres mujeres habían acabado de vestir la futura novia y la miraron y sonrieron, la encontraron preciosa.

-Debemos ir a la ceremonia- dijo Kasumi, quería llegar a la hora indicada, temía su señor. Lo había visto castigar a los que le desobedecían. El Conde era un personaje cruel y bárbaro, que no tenía miedo de infligir castigo a quien lo contrariaba, fuese el menor de sus sirvientes o fuese su propio hijo- No debemos desafiar al Conde, si lo hacemos…- y todas temblaron de miedo, menos Akane, el conde no le hacía nada de miedo, ella no le preocupaba desafiar al conde, si la mataba estaría con Ranma.

Akane fue la última en salir, miró la habitación. Se sentía sola y deprimida, pero después de tantos siglos, había aprendido a disimular. Se sentía sola, hacía años que perdió al único con quien se sintió acompañada. Echaba de menos a su antiguo prometido y amante, como echaba de menos a su madre. Quería volver a estar con ellos al el otro lado, pero siempre que había intentado suicidarse su familia la había detenido, y había sido castigada.

- ¿Por qué me dejaste sola Ranma? ¿Por qué me obligaste a matarte? - pensó para ella. Las cuatro mujeres salieron al pasillo y se dirigieron al gran salón donde se celebraría la ceremonia de compromiso de Akane. La joven odiaba ese sitio. Era justamente la misma ubicación donde siglos antes había estado el dojo Tendo, entrar allí le traía muchos recuerdos, de cuando entrenaba con Ranma, que el salón se erigiese en ese lugar para ella era una herejía muy grave, alguien pagaría esa ofensa. Algún día el conde pagaría cara su osadía por construir su maldito castillo sobre los restos del dojo Tendo, era algo que la joven Tendo soñaba cada día

Siguieron andando por los pasillos de ese tétrico castillo, estaba iluminado por antorchas. Akane las miró con rabia. Esas antorchas desprendían un olor nauseabundo, a petróleo, a grasa de animal, y a producto químico. El humo que salía de las llamas era expreso y impregnaba todo el castillo con su peste. La joven vampira arrugó la nariz asqueada, no soportaba ese castillo, debía salir de él, Aunque eso significase su muerte.

Pasaron por al lado de la escalera que bajaba hasta la sala donde estaba la puerta de entrada principal del castillo. Iban andando cuando oyeron abrirse las puertas y se asomaron para ver quien entraba. Debían ser algunos de los grupos enviados a las aldeas cercanas. Los humanos que no habían huido al espacio habían pedido la tecnología, Vivian como en el siglo X, temerosos que sus dueños, la raza de los vampiros, los atacase, siempre temiendo esa posibilidad. Aunque había algunos humanos que en algún arsenal pedido se habían hecho con antiguo armamento y se dedicaba a cazar a vampiros y a sus subordinadas, pero estos cazadores eran pocos y acababan exterminados con rapidez.

Vieron entrar a la sala a un nutrido grupo compuesto de varios de sus guerreros, entre los que había vampiros, algún hombre-lobo en su forma humana, algún humano renegado que aspiraban o a ser un vampiro o un hombre lobo, y no conseguiría nada del Conde. Y con ellos venían…sus presas, hombres y mujeres jóvenes de algún pueblo cercano. Pobres seres desvalidos, hambrientos, con los ojos perdidos, sabían que sus vidas estaban acabadas.

Nabiki los miró y se relamió.

-¡Mirad! ¡Comida!- dijo la joven vampira- hoy tendremos festín con esos humanos de pacotilla.

Nodoka y Kasumi los miraron con deleite, pero Akane los miró con pena.

Los seres humanos se habían convertido en ganado, alimento de las criaturas de la noche y de alimañas.

-¡Mirad quien dirige el grupo!-dijo Nodoka exaltada. Miraron el apuesto guerrero de pelo oscuro con una cinta en el pelo- ¡Ryoga! -Exclamó la mujer y gritó- ¡Victoria para el gran guerrero Ryoga, poseedor de todos los dones, el que nos provee de sangre que nos alimenta! ¡El futuro poseedor de LA DAMA IMNACULADA!, ¡Victoria para los que manchan con él!

- ¡Victoria para el caballero Ryoga! - gritaron todos los reunidos en la entrada. Todos menos Akane.

- "¡Muerte para el cerdo de Ryoga que me destrozó la existencia! ¡Que sufra en el infierno de un merecido castigo! ¡Por quitarme lo que más quería! ¡debe sufrir!, ¡Muerte y destrucción para Ryoga! ¡Que muera sufriendo y entre espantosos dolores!"- pensó con rabia Akane, aunque no demostró su odio a su futuro esposo. Vitoreó al joven para engañar a la gente que los miraba. Era tanto el odio de ese pensamiento, que para la chica fue una maldición con la que atacar a ese maldito vampiro.

Ryoga levantó la vista y vio a la madre de su rival, a las dos hermanas Tendo mayores y … también vio a la que sería su esposa.

- ¡Akane! - dijo el vampiro con idolatría. Dejó de pensar en quien lo rodeaba, sólo pensó en su amada. Se acercó a una de su presa, una chica joven y la cogió sin piedad por el pelo la arrastró y se la enseñó a su amada- ¡Mira Akane! Esta humana será nuestra cena de hoy.

La humana aulló de miedo. Akane, aunque no lo mostró se horrorizó, pero tenía que disimular y demostrar que estaba contenta.

-Si Ryoga será nuestra cena- contestó, aunque maldijo a Ryoga, y sintió pena por la chica, no podía hacer nada por ella.

Por la puerta entraron varios grupos más, todos ellos con presas. En unos de esos grupos iban Genma y Soun,

Con ellos iba una chica de cabellos rojos largo y suelto, ojos azules. Akane abrió muchos los ojos, esa joven le recordaba a Ranma chica, era idéntica. A todos les vino la misma idea.

La joven no mostró miedo, y todos vieron en ella las marcas de las brujas. Esa mujer miró a sus captores y sonrió.

-Hoy me mataréis, y yo iré al infierno, pero todos vosotros me haréis compañía antes que salga el sol, la sombra ya ha llegado- Miró a Ryoga- Te espera un final terrible, hoy caerá sobre ti la espada de la venganza, y te arrebatará todo lo que tú le quitarte a otro. -Miró a los padres de Ranma, a Soun y las hermanas Tendo- A vosotros os espera el castigo por traicionar a vuestro familiar- miró a Akane- En cuanto a ti- sonrió y la miró a los ojos, y Akane oyó en su cabeza el mensaje de la joven, sólo lo oyó ella. Akane estuvo a punto de desmayarse esa voz… era la de Ranma chica- hoy se cumplirá lo que anhelas desde hace tanto tiempo. No eres como ellos y no caerás como ellos.

En ese momento Genma se abalanzó sobre la joven, le hincó los colmillos en la yugular y tragó su sangre hasta dejarla seca. Cuando se sació la arrojó como un tapo al suelo y la miró con desprecio.

-Buena sangre, pero una loca. Desafiar a unos vampiros. ¿Mañana estaremos en el infierno? - Y todos se rieron. Miró a su subordinados- arrojar esa basura- señaló el cuerpo de la bruja- al foso, que arda.

-No se debe atentar contra una bruja, su maldición caerá sobre ti, ni siquiera los vampiros deben hacerlo. -pensó Akane.

De repente el fuerte viento abrió la puerta del castillo, y todos sintieron el aullido del viento y algunos creyeron oír una voz en él.

-Muerte al cerdo- creyeron oír en el viento algunos. Un grupo cerró la puerta, aunque con la fuerza del viento le costó hacerlo. Había empezado a llover con fuerza, mientras las puertas estuvieron abiertas entró agua y hierbas.

Nodoka miró y gritó a los criados.

- ¡Limpiad eso! y hacerlo rápido que como lo vea el Conde o su esposa os castigaran- ordenó la mujer, y los sirvientes corrieron a cumplir las órdenes. Nadie quería sufrir un cruel castigo del señor del castillo.

Las cuatros mujeres siguieron su marcha hacía el salón. El grupo de recién llegados fue a sus aposentos a cambiarse de ropa y adecentarse para acudir al salón. A el Conde no le agradaba que sus vasallos acudiesen a sus celebraciones vestidos de cualquier forma. A una celebración se debía acudir de forma elegante, el protocolo era lo más importante.

Las cuatro damas acudían al salón, se cruzaron con sirvientes que se apartaban y bajaban las cabezas a su paso. Los sirvientes de todo tipo, humano, o de otro tipo,. Los sirvientes era la escala más baja de la escala de categoría en la sociedad vampira. Eran realmente esclavos, pocos duraban años, la mayoría moría en poco tiempo. Por enfadar al Conde o sus secuaces o por que ellos mismos se mataban. También había entre ellos vampiros, para estos había dos formas de ser sirvientes, una era enfadar al Conde, la otra era no llegar a cumplir los requisitos para ser un vampiro de pleno derecho, dentro del primer grupo estaban las antiguas compañeras de Akane, Sayuri y Yuka, que la servían con lealtad y cariño. Las dos se unieron al grupo para servir a Akane en lo que deseara.

Akane miró a sus antiguas amigas, no debía mostrar afecto por ellas. Habían sido denunciadas en falso antes el Conde y este las castigó rebajándolas de categoría, por eso ahora eran sirvientas. Aunque vampiras pertenecían a la categoría más baja. Akane sintió rabia, esa denuncia fue creada para que esas chicas cayeran, y dañarla a ella. Sus antiguas rivales aún la atacaban, desde la oscuridad, sin dar la cara. Tarde o temprano se vengaría de la persona que condenó a sus amigas a esa existencia.

-Lo siento señora Akane, pero nos llamaron con urgencia. Tuvimos que acudir.

Akane iba a hablar, pero Nabiki se adelanto.

-Vuestro deber es atender a mi hermana, todo lo demás no importa. Hablaré con el Conde para que seáis castigadas.

Las dos sirvientas se atemorizaron. Un castigo del Conde implicaba con seguridad tortura y muerte. Todos sabían la falta de piedad de ese ser.

-Nosotras… no….- empezó a decir Yuka- nos llamó…

-Me da igual quien os llamó- dijo con furia Kasumi- vuestro deber era y es servir sólo a mi hermana. La próxima vez que faltéis a ese deber os castigaré yo misma antes que lo haga el Conde.

Las dos chicas se pusieron blancas. No durarían mucho como sirvientas. La dama Kasumi cumpliría su amenaza. Kasumi era conocida por su crueldad. Esa chica había cambiado. La conversión en vampiro despertaba la parte oscura y oculta de la persona convertida. Y Kasumi tenía mucha oscuridad.

-Ha sido la Condesa, os ha llamado la Condesa- dijo Akane.

Las dos sirvientas la miraron asustadas. Tenían miedo de contestar a esa pregunta.

-SI… Nos ha llamado la señora Condesa. Nos ha encargado que le ayudáramos a vestirla.- dijo Yuka con miedo. No quería provocar la furia de sus señoras.

-No por eso no seréis castigadas.- dijo Nodoka- cuando acabe el festival…

- Seré yo quien las castigue- la interrumpió Akane- son mis sirvientas y son responsabilidad mía- miró a su familia- no permitiré que nadie se interponga. No se pedirá un castigo al Conde. Cumplieron con su deber de servir a la señora Condesa. – sonrió con maldad- parece que os oponéis a las ordenes de nuestra señora, si esto se supiera…

Todas captaron la amenaza. La conversión en vampiro daba a la persona maldad y crueldad, a Akane le dio furia y enfado. Todos la temían cuando se enfadaba.

La marcha siguió. Akane, escoltada por sus sirvientas, iba metida en sus asuntos. No le gustaba que la Condesa hubiera llamado a sus criadas. Esa mujer planeaba algo contra ella. Que la Condesa la odiaba era algo conocido. Había logrado escapar de todas sus trampas, excepto de la última, donde cayeron Sayuri y Yuka. Akane supo que esa arpía la intentaría atacar esa noche, ante del anuncio de su compromiso, una vez que ese compromiso se anunciara…se haría difícil atacarla.

Estaban llegando al salón, cuando Akane se sintió atacada por un sentimiento agobiante, era un pasamiento que la ahogaba, que no le dejaba respirar. Allí en el mismo sitio donde ahora se levantaba el salón de fiesta, siglos antes se levantaba el dojo Tendo. Allí mismo ella entrenaba con… no podía pensar en eso, ahora no. Debía disimular, nadie debía saber que ella cada vez que entraba en el salón era atacada por la nostalgia, por los recuerdos. Añoraba el viejo dojo, añoraba entrenar… añoraba a…Ranma. Los añoraba con fuerza, quería estar con él, en el otro mundo.

-Es normal que te sientas agobiada- dijo Nabiki- ahí dentro te vas a comprometer, y no con un energúmeno como la otra vez, ahora te casarás con un hombre de verdad.

-Ya sé que estás celosa, tu marido sigue siendo un idiota, como cuando lo conocimos- contestó Akane- y miras a los maridos de las demás con envidia.

Nabiki se enfureció, pero se calló. No era sano enfurecer a su hermana menor, no sería ella quien desafiase a Akane. Su hermana pequeña tenía fama de iracunda y vengativa.

-Venga cálmate Akane,- intentó poner paz Kasumi- dentro habrá música, bailes y jóvenes a quien chuparle hasta la ultima gota de sangre.

Akane se paró y miró a su hermana mayor.

- Desteto esa música. No me gusta bailar esa música, y en cuanto a lo de la sangre- dejó pasar unos segundos- os debo recordar que soy alérgica a ella. No me alimento con ella- Akane era una extraña entre los vampiros. No podía consumir sangre, para ella era un veneno. Eso la convertía un ser raro. Podía consumir cualquier comida, pero no sangre, pero tenía la vida y la fuerza de los vampiros.

Entraron en el salón de baile, hay se celebraba todos los acontecimientos. Era un lugar enorme, y majestuoso. Sonaba una música que a Akane le pareció antigua, como sacada de una película de época. La chica al entrar se giró y miró no vio ese lugar que a ella le parecía horroroso, si no vio al dojo donde ella entrenaba, lo vio claramente como si volviera a estar allí. Lo vio como siempre que entraba, y a él también lo vio. Su mente voló a siglos atrás.

Cuatro siglos antes…

Akane entró a el dojo. .

Y allí delante suyo vio a su prometido practicando, entrenando. El joven y ella habían comenzado a participar en torneos y se estaban haciendo unos nombres. El próximo sería el torneo nacional, el ganador sería el representante japonés del torneo mundial. Ranma era el máximo candidato a ganar ese torneo.

Ranma se giró y la vio, el joven sonrió. Y se acercó a ella. Ninguno sabia cuando empezaron a pelearse menos, cuando dejaron de descurtir tanto, lo seguían haciendo, pero en menor medida.

Al mismo tiempo algo llevó a los dos jóvenes a romper con todas las barreras que se pusieron entre ellos, cayó la timidez, la tozudez, y sobretodo el orgullo. Los dos declararon sus sentimientos, ocultándolos a los demás, para todo el mundo seguían siendo los mismos chicos, que siempre se estaban peleando, pero para ellos… Eran novios, cuando podían se abrazaban, se besaban… o hacían el amor, todo a espaldas de la familia y amigos.

Ese día no había nadie en casa, pero no por ello debían bajar la guardia. Nabiki había infectado la casa de micro cámaras espías. Las había escondido en todos los rincones de la casa. Ellos habían descubierto las de sus habitaciones y el dojo, pero nada indicaba que hubiera más.

Los dos chicos se miraron.

-¡Preparada para un combate de entrenamiento?- preguntó el joven.

-¡Más que eso!, ¡preparadísima!- contestó ella.

Y comenzaron a luchar, era sólo un entrenamiento, pero era muy fuerte y agresivo. Los dos se miraron y se lanzaron a pegarse golpes que el otro esquivaba, en un momento ,él la agarró y la detuvo.

-¡Suéltame!- dijo ella indignada.-¡Tramposo!

-¡ No es trampa, es legal!- se defendió el. Tenían las cabezas muy pegadas), y él en voz baja le dijo- el jueves después del torneo

Ella logró librarse de su agarre y le dio un codazo en el estomago, lo agarró por detrás con un brazo por el cuello y lo intentó ahogar y le clavó la rodilla en la columna mientras lo echaba para atrás .

-¡Ríndete¡- gritó la joven, pero muy bajo, le dijo- De acuerdo.

-¡Nunca!- gritó Ranma y echó los brazos hacía atrás y le dio un golpe en las caderas, la chica lo soltó.

El joven se giró y la miró y le sonrió desafiante.

Se siguieron entrenando de esa forma, cuando uno agarraba al otro le pasaba un mensaje al oído, lo hacían de forma rápida, la razón de actuar así era. Las cámaras y micrófonos de Nabiki, podía haber en todo el recinto y un breve agarre mientras entrenaban era el mejor momento para comunicarse, para pasarse algún secreto.

Planeaban huir después del torneo, estaban hartos de persecuciones, de chantajes, de sus padres y con esa forma de entrenar era la mejor forma de pasarse los planes de la huida sin que nadie sospechara.

El próximo torneo sería en tres días. No sabían que esa misma noche se acabaría el mundo… que ellos habían conocido.

Akane volvió al presente

-¡Akane!, Akane!- oyó que la llamaban. -¿Qué sucede?

Akane miró a su hermana, Nabiki seguía siendo igual de chismosa que cuando era humana.

-Nada Nabiki, sólo que cuando salga de aquí seré una vampira comprometida oficialmente- nadie supo si se alegraba de eso , o era un reproche hacía todos los que la ataron a Ryoga. Nadie quiso ni se atrevió a preguntarle.

-Debemos presentarle nuestro respeto a nuestro señor- dijo Nodoka y las cuatros vampiras, escoltadas por las criadas de Akane se acercaron al Conde.

En el camino se cruzaron con Shampoo, ahora unida a Mikado ese antiguo y narcisista patinador, y a Kodachi unida a Mousse. Como ella fueron obligadas a esas uniones. Y como ella no habían olvidado para nada su antigua rivalidad. Es más Akane las odiaba con toda su alma. Esa dos habían participado junto a la Condesa en la caída de Yuka y Sayuri. Tarde o temprano se vengaría de ellas.

Las cuatros vampiras y sus doncellas se plantaron delante de su señor, que las miró serio y complacido. Las miró una a una y detuvo su mirada un rato en Akane. Esa orgulloso mujer pronto se rendiría a sus deseos y uniría a su caballero más fiel.

-Sus más fieles sirvientas le rinden pleitesía. Y están para servir sus deseos- dijeron las cuatros mujeres aporrillándose delante de ese ser que sólo respondía por el nombre del El Conde.

-Y yo me alegro de ser servido por estas bellas damas.- ese antiguo director del Furinkan . Ahora un cruel y sangriento señor, que se complacía en torturar a sus quien le llevaba la contaría, se levanto de su torno y se acercó a las damas. Miró a, Akane. -¡Hoy la más bella de nuestra damas! ¡La dama Akane! Hoy aceptará ser desposada con nuestro caballero más ilustre ¡El Caballero- Vampiro Ryoga! ¡Hoy se formalizará el compromiso de la Dama inmaculada y el Caballero Negro!- y a modo de burla- y la dama Akane dejará de ser inmaculada.- todos rieron la broma. Pero en su interior Akane se enfureció. Tarde o temprano esta ofrenda sería pagada. Además ella no era inmaculada, había yacido con Ranma -Está noche celebraremos el compromiso. Y en breve celebraremos la boda.

El griterío fue atronado. Todo brindaron en honor al futuro novio, que se llevaría una codiciada dama.

Akane fue felicitada, y ella sonrió complacida. Parecía feliz y contenta. Pero no lo era, esa boda no se celebraría. Ella lo evitaría. Pronto ella se reunía con su verdadero amor, de quien fue separada a la fuerza. Y pronto se vengaría de quien la separó de Ranma. Ryoga sufriría por separarla de Ranma, el único ser a, quien realmente estaba unida.

La fiesta se desarrollaba con normalidad. Música de cámara, baile sacados del siglo XIX. Akane se movía, seguida de sus criadas. Hablaba y sonreía, pero pensaba en la hipocresía de los allí reunidos. Falsos, traidores, no había nadie que no hubiera traicionado por subir en la pérfida sociedad vampírica. Miró a sus hermanas.

Kasumi, casada con Tofu, un medico loco, capaz de hacer los más crueles experimentos, del laboratorio de este sangriento personaje, escapaban los gritos de sus victimas. Kasumi había hecho suyo el gusto por el horror de su marido y le ayudaba en sus retorcidos experimentos.

Nabiki casada con Kuno. Violentos torturadores y sádicos. Capaces de torturar por placer. Sin un apéndice de piedad.

Su familia la repugnaba. No menos que a ella misma. Obligada a vivir eternamente, sin poder matarse. Llevaba cuatro siglos de sufrimientos, pero eso acabaría pronto.

Miró a Nodoka, no le perdonaba que hubiera olvidado a su hijo y lo maldijera. Tampoco que adoptara a Ryoga como hijo.

Siguió mirando a esas personas, una mascara ocultaba lo que realmente sentía. Y cuando estaba a punto de salir al jardín, porque ya no aguantaba estar entre esas personas. Llegó su antigua rival, Ukyo ahora unida al Conde y conocida por la Condesa. Esa mujer que destrozó la vida a sus amigas. Llegó la mujer que juró destruir. Llegó Ukyo la mujer más poderosa del condado y con ella llegaron los caballeros que servían al Conde y entre ellos Soun, Genma y Ryoga.

Todos se giraron para vitorear a la Condesa y a sus acompañantes, Akane se unió a esos gritos, aunque realmente los maldijo. Vio a Ryoga recibir felicitaciones por su próximo enlace. Ese hombre estaba eufórico, iba a conseguir lo que llevaba siglos deseando, lo que había amado desde siempre. Al fin su triunfo sobre Ranma sería completo al conseguir robarle a su amada Akane.

Ese hombre miró a su futura esposa y se acercó a ella. Y cuando estaba a punto de abrazarla.

-Mira a quien tenemos a aquí- dijo una voz-¡ pero si es la Dama inmaculada! – la Condesa, la antigua cocinera de okomiyakis se acercó a Akane, y esta supo que no iba precisamente s ser cortés. Ukyo iba a ofenderla.- Durante siglos has esquivado tu compromiso… pero ya no puedes retrasar más esta unión. Todo llega en la vida.

- Si, ha llegado mi día, y debo obedecer. Debo unirme a quien me ha sido señalado como mi señor, ya no puedo postergar más este momento.- dijo Akane, arrodillándose delante de su señora.

- Veo que al fin sabes lo que debes hacer- dijo la condesa- has rectificado y has aceptado las ordenes de tu señor. Espero que no vuelvas a alzarte en su contra. La próxima vez puede que no sean sólo tus amigas las que sufran el castigo del Conde.- La Condesa la estaba advirtiendo.

-No se repetirá señora- dijo Akane- he aprendido la lección.

-Que así sea- dijo Ukyo y se alejó de ella.

-La próxima vez no saldé viva para que me castiguéis. Mañana estaré con mi Ranma y vosotros no podéis hacen nada para evitarlo- pensó Akane.

Ryoga al fin se pudo acercar a Akane. La miró y se arrodilló.

-Mi señora, estoy aquí para servirle y acompañarla. La amo y la deseo. Soy suyo en cuerpo y alma. La haré feliz hasta el fin de la eternidad. Nadie podrá compararse a como nos queremos y seremos la envidia de todos.

Akane retiró la vista, supuestamente avergonzara. Realmente furiosa. Ese mequetrefe había roto su felicidad. Ella jamás sería feliz, y menos con el causante de su desgracia.

Miró a Ryoga y…

-No sé que decir. Tus palabras me confunden. Me siento halagada- dijo Akane.- Será para mi un placer unirme a quien ha sido desinado como mi señor- y pensó – que no ha sido tú.

Ryoga no pudo ocultar la alegría que le produjeron las palabras pronunciadas por su amada, sin saber que no iban dirigidas a él.

-Como veo que los contrayentes están de acuerdo con lo designado- dijo el Conde- procedo a…

Y entonces fue interrumpido. Entró en la sala un mensajero, venía de muy lejos del centro de Europa.

El hombre se acercó al Conde y se arrodilló.

-Mi señor vengo de muy lejos. He de advertirle que…- dijo el extranjero.

-Coger a esta basura y llevarla al patio, para que arda con la salida del sol- dijo el Conde- odio que me interrumpan. Y tú pagarás por haberlo hecho.

- Vengo mandado por mi señor, el Rey Vampiro de Europa, nos han atacado…- dijo el emisario.

-Ese problema es vuestro. Si vienes por ayuda no te la daremos. – contestó el Conde. Aquí nosotros estamos a, salvo. Nadie osará atascarnos. Nos ofreceremos ni ayuda ni alojo.

-Vengo viajando durante meses- contestó el mensajero- no es una petición de ayuda. Si no una advertencia. Soy el único superviviente de mi clan. Alguien ha atacado a las cinco familias, sois la ultima Familia que queda.

Todos lo miraron y rompieron en carcajadas.

-Nadie se atreverá a retarnos. Somos la Familia vampira más fuerte. Todos nos temen

-Esos también lo pensábamos nosotros y ya no existimos.

EL Conde lo miró y sonrió.

-Sacar esa basura se aquí. No quiero volver a verlo- dijo el Conde.

-¡Te arrepentirás!- dijo el mensajero.

-Matarlo ya- ordenó el Conde- no lo quiero vivo ni un minuto.

Dos vampiros sacaron sus espadas y se dispusieron a matar a ese ser.

-¡Os lo advertí!- dijo el mensajero. Le había cambiado el tono de voz. Parecía ser la voz de otro. – He usado este cuerpo para llegar aquí. Ni el mismo sabia que me apoderé de su cuerpo. Hoy no es la primera vez que os advierto. Antes en el cuerpo de una bruja, ahora, en este– a ese mensajero le había cambiado los ojos, ahora eran rojos, - hoy desapareceréis de la faz de la Tierra. Ella exige vuestro exterminio. Sólo quedáis vosotros, todas las demás familias vampiras han desaparecido. ¡Las he aniquilado!. Con vosotros ya he empezado… en breves momentos. Vosotros…

No pudo seguir Ryoga le había cortado la cabeza.

-Se acabó la molestia- dijo el vampiro.

En ese momento todo temblor. Se oyó una explosión.

-¡Ir a investigar que pasa!- ordenó el Conde, salieron varios guerreros, ninguno volvería.

-¿Qué ha pasado?- se preguntó Nabiki. – parece que nos atacan.

-Eso mismo pasa- dijo la voz de una mujer. Todos se giraron hacía Genma. Hablaba con la voz de la bruja a la que había atacado- Cuando esta basura me ha atacado me he apoderado de su cuerpo. He dividido mi espíritu en varias parte, y he procedido a atacaros desde varios puntos, la bruja, el extranjero, son partes de mi ser, y el que ha atacado desde el exterior también, lo es, la parte pricipal. No os quedan soldados fuera. He atacado a vuestra torre de vigilancia con una bomba solar, ahora todos los que han ido a ver que ha sido esa explosión están muertos. – el ente que había poseído a Genma se rió. Miró como Ryoga se acercaba para acabar con él- si me matas, sólo lo harás a este cuerpo. Yo me escaparé de él y os atacaré desde la oscuridad. ¡Ryoga morirás por todo el daño que causaste, Jamás te unirás a quien deseas. – se acercó a la familia Tendo- Saotome- habéis olvidado a vuestro hijo, y eso lo pagaréis caro, muy caro. – se acercó a Akane- Tienes un extraño deseo, y esta noche se cumplirá. No te asusta que se realice, lo deseas con toda tu alma desde hace siglos. Como te he dicho antes no eres de ellos, por eso no te sientes ligados a ellos.

Genma miró a su alrededor.

-Vuestro fin esta cerca. Vuestro viaje al infierno ya ha empezado.- se rió con crueldad- es una venganza por los que habéis matado. De todos lo que habéis destruido. Es una venganza pedida por la naturaleza, por destruirla. Hoy sufriréis el castigo que ha pedido la Tierra contra vosotros, por convertir este lugar en un paramo, por exterminar a los animales. Mañana cuando salga el sol, quedarán pocos, unas horas después ninguno.- se giró y miró al Conde- y aunque ya he destruido a varios de vosotros… empezaré por este ser a quien he poseído, por este ser que no sabe si es un hombre o un panda.

Y acto seguido las luces se apagaron y las puertas se cerraron. Genma empezó a arder y gritar de forma terrorífica, del él surgieron llamas que impactaron en otros vampiros que empezaron a su vez a arder y de ellos salieron llamas que impactaron en otros vampiros que también ardieron. Durante unos instantes varios vampiros ardieron como teas.

Todos huían los unos de los otros. Ese salón se convirtió en un caos. Nadie podía salir del salón, pero todos intentaron huir. Un grupo rodeado al Conde a forma de escudo.. Ryoga cogió una silla y la lanzó contra un ventanal, sólo consiguió romper la silla, la ventana siguió intacta. Después lo intento con el golpe de la explosión, y no consiguió nada, sólo hacerse daño. Cuando todo acabó y se encendieron las luces, los vampiros se miraron entre si asustados. Muchos de ellos habían sido aniquilados.

-Esto no ha acabado, sólo es el principio- dijo una voz sin cuerpo- vuestra noche de terror acaba de empezar. No tendré piedad de vosotros y ni de vuestros engendros, ni de los humanos que se han aliados con vosotros. Nadie escapará de mi furia. Ahora que he juntado mi tres partes, soy más fuerte que nunca. No me venceréis.

Y dejó a esos seres buscando a ese ser que se había colado en el castillo. Y que prometió destruirlos.

-No me busquéis, no me encontraréis, no tengo cuerpo si no quiero tenerlo. Puedo estar en cualquier sitio y en ninguno, me puedo esconder en cualquier sitio, incluso dentro vuestro sin que os deis cuenta. No me destruiréis … pero yo si lo haré con vosotros.

Durante siglos los vampiros habían asustado al mundo. Hoy esos vampiros serían asustados, conocerían el terror.

-¡Quiero que encontréis a ese… lo que sea.- dijo el Conde furioso. Ha destruido ya a muchos de los nuestros. No sabemos como entró en la barrera sin que nadie lo notase- era un fallo de la torre de control, si no hubiera sido destruida interrogaría a Valkirye hasta la muerte, un fallo así era imperdonable.- han destruido la torre de vigilancia con una bomba solar. No podemos salir al patio hasta que esa bomba dejé de actuar. Quiero al responsable de esto. Lo quiero vivo, quiero interrogarlo. Pobres de vosotros si lo matáis. Compensaré a quien me lo traiga con lo que me pida…Pero si alguien lo mata…

-No te has parado a pensar que no podéis matarme- dijo la voz de ese oponente. Como vosotros no estoy precisamente vivo… ni tampoco estoy muerto. No tengo vuestra debilidades. No me mata la luz del sol, ni una estaca en el corazón. Ni balas de platas.

Todos miraron a su alrededor.

-¿A que Familia perteneces? ¿Cuál de las cuatro Familias osa desafiarme?- dijo el Conde- ¿Quien ha iniciado otra guerra Vampírica? No ganarás y destruiré a tu clan.

Ese ser se rió.

-No sabia que fueras tan corto. Lo he dicho cuando ocupaba el cuerpo del extranjero. He exterminado al resto de familias de tu especie. No soy un vampiro. Fui creado como antagonista de vuestra maldita raza. Ya sabes esa ley natural: A una fuerza, una en contra con la misma fuerza y el sentido contario… yo soy la fuerza creada para destruir los vampiros. Hay muchas fuerzas en contra vuestra y yo soy su brazo ejecutor.

-No podrás con nosotros. Somos muy fuertes. Nadie nos vencerá- dijo un vampiro, unos de los más fuertes.

-Eso mismo lo dijeron las otras familias… y ahora son… historia. Y como muestra tu serás el primero en caer.

Ese vampiro estaba de espaldas a la pared y no vio el ataque, nadie lo vio.

Nadie vio como unos brazos salían de la pared y cogían a ese ser de la noche. El vampiro se vio cogido y gritó. Todos se giraron y vieron como era introducido a la pared. Otro vampiro lo cogió para liberarlo… pero era arrastrado con su compañero a la pared, no pudo soltarlo. Y los dos vampiros fueron tragados por la pared, arrastrados por esos brazos. Nadie pudo salvarlos y desaparecieron dentro de la pared, antes el terror de sus compañeros.

De repente en la pared que se tragó a esos dos monstruos aparecieron dos caras de piedra. Los allí reunidos los miraron con horror, eran las caras de los tragados por la pared.

-Aquí están las caras de los dos tragados por la pared. Pronto otras caras adornaran las paredes de este edificio. Pronto más de vosotros acompañareis a esos dos. Pero ese no será el único castigo al que seréis sometidos.- ese ser rió con maldad -y lo mejor de todo es que quien caiga en esa maldición, no morirá y su espíritu permanecerá encerrado dentro de su cuerpo petrificado.

-No escaparás, sufrirás habernos desafiado- dijo con furia el Conde- Nadie desafía a nuestra Familia sin sufrir las consecuencias.

El ser se rió con maldad.

-Eres idiota y no tienes elección. Te lo he dicho yo soy vuestra antítesis, como vosotros no estoy muerto, pero tampoco vivo. No soy un vampiro, pero soy algo parecido. Vosotros os alimentáis de sangre. Yo me alimento de la energía de la Tierra, del sol, de la energía sobrantes de los seres vivos. Incluso de vuestra energía sobrante. Continuamente me recargo, y no hay nada que me mate.

-¿Quién te ha creado?- preguntó Tofu. Su espíritu científico, se despertó, si podía capturar a ese espécimen y estudiarlo. Antes de que el Conde lo destruyera debía sacar todos los datos necesarios y evitar que otro ser igual apareciera o los atracara.

- Varias fuerzas, dioses, yokai y otros seres me rescataron del otro mundo. No hubo ningún ente espiritual que no me diese dones para que yo os destruyera. Pero lo que más me dotaron, lo que más me motivaron… fue vuestra familia. ¡Si!, ¡vosotros me matasteis!. Y yo pedí justicia y venganza y me ha sido concedida, con la condición que os liquide a todos y no sólo a vosotros. Las cuatro otras familias fue mi obligación destruirlas. Esto, contra vuestra familia, y contra algunos en particular, - y añadió con maldad-¡es muy personal!

-Podemos hablar, tenemos mucho que ofrecerte- Tentó Nabiki- ¡Oro!, ¡Joyas! ¡Mujeres o hombres!, sexo placer, comidas. Pide y se te concederá.

Todos miraron a Nabiki, era la mediadora de la Familia, ella sabia como llegar a los acuerdos cuando todo lo demás fracasaba.

-Te he estado observando y no negocias mal, pero no tenéis nada que ofertarme. No hay nada de vosotros que me tiente, sólo quiero vuestras vidas, y me las voy a cobrar… ¡las de todos!.

-¡Te destruiré! Y bailaré sobre tu tumba.

-Nunca fuiste nadie Kuno, te leo la mente. Deseaste a Akane, cuando estabas vivo. Y ese a quien desprecias te ganó, nunca le ganaste y pensabas que tenía hechizada a Akane… ¡Estabas loco! ¡Pensar que todas las mujeres estaban locas por ti! ¡Y que sus novios o familiares no la dejaban acercarse a ti!. ¡Lo tuyo era de locos!

-Parece que nos conoces- dijo Ryoga- ¡Pero nosotros a ti no!

- Eso será vuestra duda hasta el fin. Pero fui una de vuestras victimas. Alguien de aquí me mató y yo me vengaré de esa persona. Ya lo he dicho esto es personal. No me gusta se cruel, pero con vosotros lo seré, lo lleváis pidiendo cuatro siglos. No detendré mi mano a la hora de impartir justicia.

-¡Somos la Familia más fuerte!, ¡No podrás con nosotros!- dijo el Conde, estaba furioso. Sus seguidores estaban asustados, serían ellos lo que pagasen el mal humor de su señor.- no lo tendrás fácil a la hora de acabar con nosotros. Acabaremos contigo, pero antes te torturaremos, tenemos especialistas en eso. No saldrás vivo de aquí. Nos has desafiado y lo pagarás caro.

-Eres idiota, no podéis tocarme. No sabéis donde me escondo. Puedo aparecer delante uno de vosotros y acabar con él. – y delante de un vampiro apareció un ser flotante, era todo negro, como una sombra, menos unos dientes muy blancos, en una boca roja igual que las pupilas de los ojos.

El vampiro quedó congelado de terror, un terror sobrenatural. El mismo terror que inspiraban ellos en los humanos. Esa sombra o lo que fuera, aunque parecía tener tres dimensiones, incluso parecía tangible, escupió un liquido sobre el vampiro y volvió a ser invisible. El resultado de ese liquido fue horroroso. El vampiro empezó a chillar de forma terrorífica, del él empezó a salir humo. Y ese ser de la noche se empezó a deteriorar como si lo hubiera atacado un potente acido hasta que se desintegró, dejando sólo ceniza humeante y una olor insoportable a acido.

Todos se alejaron de esos restos asqueados, muchos asustados. Pero debían reponerse, si el Conde se daba cuenta de su miedo… sería cruel con ellos y acabaría con ellos sin piedad. El Conde no tendría reparos en matar a la mitad de ellos.. En los alrededores aún había humanos a los que se podía convertir, es más el jefe de la Familia ordenaría secuestrar a humanos para convertirlos y que sustituyeran los muertos esa noche. Siempre lo había hecho.

-Esta una de las formas de las cuales acabaré con vuestra maldita especie y no es la única que tengo. No me sigáis, no lograreis cogerme. – y ese cazador calló, todos pensaron que había desaparecido, pero ese ser guardaba algún que otro ataque. – vuestra noche de terror ha empezado. Temer cada segundo, temer cada momento, por que puede ser el ultimo. No hay sitio donde huir, por qué yo os encontraré. Estáis condenados a desaparecer. Vuestra condena ha sido dictada, sólo falta que se cumpla, y yo haré que se cumpla.

Ese ser volvió a hacerse visible, ahora parecía un fantasma clásico, una sabana, pero en negro , tan negra que parecía absorber la luz y el calor, a pla vez parecía vaporosa. Flotaba en el aire y se movía por el viento que entraba, y de repente se lanzó en una dirección, atravesó de parte a parte a uno de los allí reunidos, y huyó atravesando una pared.

Todos respiraron aliviados, hasta que el vampiro que fue atravesado, empezó a gritar de dolor… y estalló en pedazos, que se consumieron como si fueran papel ardiendo.

El terror se había instalado en la mansión y los grandes señores que vivían allí miraron a su alrededor, temiendo ser atacados. En ese sitio se instauró una paz y tranquilidad inquietantes. Una falsa paz que se rompería en cualquier momento. Nadie duraba que esa noche había muchas victimas. Que todos perderían seres queridos, si era posible que esos malditos seres amasen a alguien.

El Conde miró su sequito, estaba furioso. No dejaría que ese ser siguiese con vida. Debía destruirlo, pero antes lo torturaría. Nadie lo desafiaba a él. Todos los que lo habían desafiado habían acabado pagándolo caro y ese ser no sería menos

-¡Quiero que capturéis a ese ser! ¡ lo quiero vivo! ¡necesito saber si sólo es uno, o son más de uno!, ¡Necesito saber que es lo que lo debilita! ¡Que come o bebe! ¡¡DE QUE SE ALIMENTA!!– gritó el Conde- tenéis una hora para atraparlo, y tráelo a mi presencia…. Si no… seré yo quien acabe con vosotros.

Todos sus soldados salieron corriendo hacía sus habitaciones para coger sus armas, todos pensaban en como serían recompensaros por su señor, ninguno pensaba en que fracasarían. La palabra fracaso no existía en el diccionario de los vampiros.

El señor de los vampiros se quedó con su escolta y las damas de su corte. Ese señor dueño de gran cantidad de tierras, que antiguamente fueron muchos países. Miró a las mujeres.

-¡Volved a vuestros aposentos y permanecer en ellos hasta nueva orden!. ¡No salid de ellos!. - - se giró a Akane- para mi tu compromiso con Ryoga esta cumplido. Aunque no se haya hecho la ceremonia oficial, eres la prometida de Ryoga y en cuanto se solucioné esto se realizará la boda. Celebraremos tu boda y la victoria sobre ese ser.

De repente de la nada salió una lanza, y se clavó en el trono del Conde. A escasos milímetros de la cara del señor del castillo, produciéndole una herida en la mejilla, otra herida como la que tenía en la otra mejilla, que cuatro siglos antes le hizo aquel que nadie podía mencionar.

-¡He fallado!- dijo con rabia la voz del monstruo que amenazaba a esa Familia.

-¡Ni en cinco siglo aceptarías!- dijo el Conde.- Mo tendrás otra oportunidad de…

Una segunda lanza apareció y atravesó al Conde en el hombro, y se lo clavó al trono.

-Ahora he aceptado. El primero era un saludo, este una advertencia. Te tengo a tiro, en cualquier momento puedo acabar contigo, he conseguido mi objetivo. Ahora estás asustado como aquellos que durante estos cuatro siglos has atemorizado. Ahora ya sabes que no estás a salvo. En cualquier momento iré a por ti. No sabrás cuando te mataré, ni la dirección de donde vendrá ese ataque, aunque te rodees de tus perros no te salvarás. Pasarás tus últimas horas en el más absoluto de los miedos. Estás solo e indefenso, como el resto de lo que tú llamas Familia. – y se rió con crueldad.- Vuestra extinción ha comenzado y no parará… hasta hora las presas eran los humanos, ahora sois vosotros las victimas.

El Conde gritaba de dolor, sus sirvientes acudieron a socorrerlo. Nadie había osado herirlo en cuatro siglos, sólo lo hizo uno y ese ya estaba muerto. Con cuidado arrancaron la lanza del torno y la sacaron del hombro del Conde, aunque dejó un horrible herida.

Tofu se acercó al Conde y miró la herida y supo la verdad, esa herida no se curaría, e iría a peor. Se iría pudiendo y expandiendo por el cuerpo hasta matar al señor del castillo. Le quedaban horas. La herida de la mejilla también se pudriría. Entre las dos matarían al Conde entre horribles sufrimientos.

El Conde a saberlo llamó a su hijo. Tatewaki llegó y hablaron a parte.

Al separarse el Conde miró a su hijo y le dijo.

-Ya sabes lo que debes hacer.

Tatewaki cogió la lanza, la miró… se acercó donde estaban las mujeres y atravesó con ella a Kasumi.

-Ahora tienes dos motivos para encontrar el antídoto al veneno que mata a mi padre, uno salvar a el Conde, otro para salvar a tu mujer, deberás salvar a nuestro señor. Si el Conde no se salva… Kasumi no lo hará… y tú serás el siguiente.- dijo Tatewaki a Tofu.- y otra cosa… cuando todas nuestras señoras estén en sus aposentos…. Suelta a los monstruos, que ellos den buena cuenta del intruso.

Tofu miró a su mujer y después a su señor. No necesitaba que hubieran envenenado a Kasumi para buscar el antídoto, hubiera buscado el antídoto de todas formas. Serviría a su señor en todo. Aunque ahora podía experimentar con ella. Tenía un nuevo suero y ahora tenía la rata de laboratorio perfecta para usarlo. Los humanos no aguantarían un suero de esas características, pero un vampiro...

Tofu salió del salón llevando en brazos a su mujer, iría a su laboratorio. Le acompañaba un sirviente con la lanza que envenenó al Conde. Un genio como él necesitaría poco tiempo para crear un antídoto para ese veneno. Miró a su mujer, Kasumi era una mujer hermosa, lastima que en una horas dejaría de ser hermosa y no sería de todo una mujer.

Todas las mujeres vampiras abandonaron el salón y se dirigieron a sus aposentos a encerarse en ellos, al principio iban en grupo y calladas. Estaban asustadas, sabían que en cualquier momento podían ser atacadas. Sólo llevaban una pequeña escolta que no les serviría de protección.

Akane iba metida en sus asuntos. Era la más cociente de todas que si ese ser las atacase no podían defenderse, estaban condenados. Lastima que ese ser no hubiera matado al Conde, ahora sería libre. El ataque de Kuno a Kasumi fue una crueldad, aunque su hermana había cambiado y ahora era cruel, seguía siendo su hermana y la quería. Y no le gustó como la miró Tofu, intentaría experimentar con ella.

Se separó de sus acompañantes. Tal como la miraron, sus antiguas rivales irían por ella. Con un monstruo suelto, si algo le pasaba…tenían la coactada perfecta para matarla. La culpa sería de ese ser que la atacó.

Entró en la habitación acompañada de Sayuri y Yuka. Nodoka tenía planeado castigar a esa dos sirvientas, pero Akane se opuso. Eran sus sirvientas ella dispondría de su castigo.

-Ayudarme a quitarme estas…sucias ropas- lo dijo con desprecio, con odio. No le gustaba esas ropas.

Entre las tres mujeres despojaron a Akane de ese traje que quedó en ropa intima, una ropa arcaica y de estilo gótico, de un color negro. Sayuri le trajo un camisón negro, semitransparente, Akane lo miró con asco. No le gustaba, pero no había otra cosa.

Cuando acabaron de vestirla, Akane se acercó a un armario y abrió el cajón y cogió dos puñales metidos en sus vainas. Uno se lo colocó en el muslo derecho, oculto bajo el camisón. El otro en brazo izquierdo oculto bajo la manga.

Y bajo la cabecera colocó una pistola.

-Mi señora con esas armas no podrá detener a ese monstruo que se ha colado en el castillo. Y no creo que nos deje dormir.

- No pienso en dormir, sólo me tumbaré en la cama… y estas armas no son para ese ser, sé que no podré defenderme si me ataca- "tampoco pienso defenderme cuando lo haga, así me reuniré con mí Ranma", pensó Akane- las armas son para defenderme de otros atacantes que aprovecharan el caos para intentar matarme.

Las otras dos vampiras la miraron asustadas, sabían de quienes hablaba.

-Debe tener cuidado con ellas, son traidoras- dijo Sayuri y miró alrededor. Si alguien la hubiera oído estaba condenada- si falla y no tiene éxito al rechazarlas, usted misma estará condenada. El Conde no le perdonará atacar a su mujer ni a su hija. En cuanto la dama Cologne, no se estará quieta si su nieta es atacada.

Akane las miró.

-No fracasaré. Esas tres me deben mucho. Pero de todas formas os podéis retirar, hoy no necesitaré vuestros servicios. Id a vuestros aposentos y enceraros y no salgáis.

Las dos sirvientas la miraron espantadas, se quería librar de ellas, aléjalas del peligro y de las represalias del Conde.

-Señora, no negamos. No la dejaremos sola. – dijo Yuka- nos conocemos desde niñas. Fuimos su apoyo cuando murió su madre. Fuimos amigas desde la guardería. Supimos de sus encuentros clandestinos con Ranma y supimos que iban a huir. No nos pida que la abandonemos ahora, porque no lo haremos.

-¡Haréis lo que yo os diga!- gritó furiosa Akane- ya os tendieron una trampa y os bajaron de categoría. No quiero que esta vez os condenen a muerte.

Las dos sirvientas se miraron. Debían decir algo a su señora.

-Ya estamos condenadas. La señora Condesa pidió nuestras cabezas… y el señor Conde se la concedió. Desde que nos bajaron de categoría ha sido un aplazamiento de nuestra condena final. Lo sabía toda la Familia, menos usted. Y tenían orden de maltrátanos. Usted no debía saber nada.

Akane las miró horrorizada. Ukyo como condesa era un monstruo. No había olvidado que era ella quien se quedó con Ranma. Ukyo había tardado cuatro siglos en vénganse, y lo había hecho a través de sus amigas. Pero una vez que Sayuri y Yuka cayeran la próxima sería ella. Aunque estando ese monstruo dentro del castillo, la Condesa adelantaría su venganza.

Sabía que esas chicas le serían fiel hasta el fin, eran vampiras, eran crueles con los humanos, habían matado algunos, y transformado a otros… pero le eran fieles. Y sabía que al igual que ella no estaban de acuerdo con su statu de vampiras y para ellas sería un alivio morir, pero no por ello estaban de acuerdo con esto.

-Hacer lo que queráis. Veo que no os haré cambiar de idea- dijo Akane fastidiada. Y esa mujer se tumbó en la cama. Las otras dos chicas se sentaron en dos cómodos sillones y se prepararon para pasar esa larga y difícil noche.

Desde fuera de la habitación se oía los ruidos de los guerreros buscando al monstruo, los gritos de esos soldados llamándose… y a las victimas de ese ser gritar de terror.

En lo alto de un torreón, un ser miraba el castillo. Quieto parecía una gárgola más. Nadie que lo viese lo diferenciaría de una de ella. Aunque inmóvil, sus ojos veían todo el castillo, sus oídos lo escuchaban todo. Sonrió, nada se le escapaba. Desde los guerreros vampiros, a sus lacayos. Fueran hombres-lobos, y otros seres creados por Tofu. Lo mataría, ¿como había sido capaz de crear esos seres?, ¿experimentar con seres vivos.? También había humanos, algunos participaban bajo amenaza… pero otros por voluntad propia, para escalar al statu de vampiro. Ilusos, el Conde no los recompensaría, eran carne de cañón, para el Conde todos eran imprescindibles.

Miró a su alrededor, él también era un resucitado, un no muerto. Pero no como esos monstruos que vivían en ese castillo. Él no necesitaba alimentarse de la sangre de nadie. Lo hacía del sol, de la luz de la luna, del calor. O en menor grado de alimentos normales, pescado, carne, fruta, verduras.

Él vivió durante un tiempo en ese sitio, cuando se llamaba Nerima. Se enrabió, el Conde había transformado ese sitio en un paramo desolado. Él había tenido familia, amigos, una vida que construir, y entre el Conde y ese secuaz suyo lo destruyeron todo. Sintió que habían violado una gran parte de sus recuerdos, de su vida allí, que algo que fue importante para él fue mancillado. Iba a ser cruel con esa gente que vivía en ese castillo, pero con esos dos que le destrozaron todo que para él fue importante… sería especialmente cruel.

-¡Te mataré, no dejaré nada de ti, sólo el recuerdo de que fuiste el peor director del Furinkan!- gritó ese ser vengador que fue oído por todos lo que habitaban en ese paramo.

Akane se acostó, pronto llegaría el ataque de sus rivales, después lo enmascararían como un ataque de ese monstruo. Y nadie investigaría, esas locas tenían la escusa perfecta. Oyó el juramento que gritó ese vengador… y anhelo que se cumpliera.

Su mente voló a noche que cambió todo.

Acababan de cenar y estaban viendo la tele. Esa tarde habían planeado fugarse. Estaban dando una película y toda la familia la estaba viendo y de repente se cortó la emisión. Y empezaron a dar noticias.

-Desde hace unos minutos ha estallado una batalla violenta. Que se ha ido extendiendo por los barrios de Tokyo. – la locutora miraba a todos sitios y hablaba con miedo. Grupos de personas atacan sin motivos a transeúntes… y según rumores, los muerden y se lo comen. Otros dicen que los atacados, se suman a los atacados y buscan nuevas victimas. Por ahora las informaciones son escasas. Pero las autoridades recomiendas que no se salga de sus casas.

Las horas fueron pasando y las informaciones aumentaron.

-Los grupos violentos se han extendido por todo el país. Ahora se sabe que es un virus o algo parecido… que convierte a las victimas en una especie de vampiro. La forma de transmisión es la clásica en las películas de terror. El mordisco de un vampiro transforma a su victima- la locutora se calló, abrió la boca y enseñó dos colmillos – a los humanos que aún quedan no huiréis pronto caeréis y seréis de los nuestros o ganado con que alimentarnos..

Toda la familia se miró con horror debían huir, alejarse de las zonas habitadas.

-Coger lo imprescindible, ropa, comida, medicina- dijo Soun. Miró a Nabiki- nada de dinero, o cámaras de fotos- coger cuchillos, y todo lo que podamos utilizar para defendernos.

Toda la familia se espació por la casa y cogió lo necesario.

Ranma apareció en la habitación de Akane. Sus planes de huida se habían ido a la porra. Ahora debían huir con la familia. Se abrazaron y besaron.

-Te amo- dijeron los dos.

- Nada nos separará juntos hasta la muerte- dijo Ranma.

-Nada podrá con nosotros- contestó Akane asustada.

Y juntos bajaron al comedor.

-Huiremos a las montañas- dijo Soun- iremos a oscuras. Si uno de nosotros cae, los demás por doloroso que sea debemos seguir. Os quiero hijas, tal vez no he sido un padre ideal, pero siempre os querer.

- Tenemos que llegar a las montañas- se oían explosiones y gritos- no podemos quédanos hasta el amanecer, tarden o temprano nos descubrirán.

-Yo iré el primero, después las mujeres, Genma y por último Ranma

-¡NOO!- Gritó Akane- yo iré con Ranma.

-¡Pero hija, irás más segura si vas en medio!.- contestó Soun.

- Con esos monstruos da igual donde vaya- debatió ella- y quiero ir con Ranma, si son mis últimos momentos, quiero estar a su lado, con él iré más segura.

La chica se acercó a Ranma y lo cogió de la mano- es mi prometido y nada nos separará.

Todos los miraron. Nadie lograría separarlos.

-Nos queremos y nos hemos prometidos lealtad eterna- dijo Ranma- y se hace tarde debemos huir. Tengo un mal presentimiento y creo que el mal está encima nuestro.

En ese momento la puerta de entrada estalló. Y entró Ryoga acompañado de Shampoo y Kodachi. Por la puerta de atrás entraron el resto de rivales. Esos seis ya eran vampiros y ellos las victimas.

-¡Mira a quienes tenemos aquí!- dijo Ryoga- nuestras próximas victimas. Pronto seréis de nuestro clan. No tenéis escapatoria. Rendíos o morid.

La familia Tendo- Saotome miró a su alrededor, estaban atrapados. Pero no caerían sin luchar.

Akane volvió al presente y se incorporó, se sentó en la cama, lloraba por lo que perdió.

-¡Ryoga!- pensó con rabia, ese cerdo destrozó todo. Lo odiaba con toda su alma. Acabaría con él. Le destrozó la vida. La transformó en un monstruo y por su culpa se vio obligada a matar a Ranma…-¡ no te lo perdonaré nunca! Mi venganza te perseguirá incluso una vez muerto. Me arrebataste lo que más quería. Y ahora me obligan a unirme a ti. Antes me mato. Esperaré a ese asesino con tranquilidad, y no me defenderé cuando me ataque. Pero a esas tres locas y a Ryoga los pienso matar yo misma. – sus pensamientos eran siniestros. Contaba los minutos en que recibiría al asesino. Contaba los segundos en que se reuniría con Ranma en el otro mundo.

Nabiki corría hacía su habitación. La cerraría, cogería todo de valor y huiría del castillo. Conocía una pequeña cueva donde podía ocultarse.

Se cambió de ropa y se vistió para el viaje, se puso una capa y se echó la capucha y salió de la habitación, fue ocultándose cada vez que se cruzaba con alguien para que no las descubriesen quienes buscaban al monstruo. Desde su escondite oyó que el monstruo atacaba sin piedad, que cada vez había más victimas

Se acercó a la puerta de entrada. No había encontrado a nadie y eso era sospechoso. Eso significaba que el monstruo iba liquidando a gente y los hacía desaparecer. Abrió la puerta de saluda con cuidado y esta chirrió, que nadie fuese a ver quien abrió la puerta le pareció inquietante, salió y cerró la puerta. En el patio se giró y miró al castillo. Las ventanas seguían abiertas, cuando se acercaba la salida del sol, las ventanas se tapiaban mágicamente para evitar la entrada del sol.

Aun quedaban horas de oscuridad. La vampira se acercó a las caballerizas, cogió su tétrico caballo, lo ensilló y lo montó y salió corriendo hacía la libertad. No había recorrido mucho cuando un ser se materializó delante suyo y con una gran espada decapitó a su montura.

Ella cayó al suelo y miró asustada a su atacante

-¿Ibas alguna parte? ¿Huías con tus pertenecías? Siempre has mirado por ti, y sólo por ti. Dejabas a tus iguales a su suerte. Pero hoy compartirás su suerte. No dejaré a nadie con vida, a ti tampoco.

- ¿Quién eres? ¡Te puedo dar lo que quieras! Pide y será tuyo.

El ser se rió.

-No hay nada que puedas darme. Todo lo que quise me lo arrebatasteis. No me dejasteis nada.

- ¡ Yo no hice nada! No te conozco. Yo nunca te conocí, yo no pude …destrozarte la vida.

- ¿Segura Nabiki?- preguntó el ser con ironía- huía y me oculté con la persona más importante para mi… nos ocultamos, pero tú ha cambio de ser inmortal, de ser una vampira nos delataste. Y caímos. Y no fuimos a los únicos que entregaste. Por tu culpa mucha gente murió o fue transformada en vampiro.

Nabiki abrió mucho los ojos. No era posible, él murió, ella vio como murió. Había vuelto a vengarse, debía huir y decir quien era el monstruo que los perseguía.

-Si, Nabiki morí, todos asististeis a mi muerte, pero otros poderes me volvieron a la vida, una vida eterna. Poderes que desean vuestra aniquilación.

- ¡No puedes matarme! Tú y yo….

- Eso dejó de importarme cuando me delataste y me viste morir, cuando jaleaste mi muerte. La Nabiki que yo conocí desapareció hace cuatrocientos años, al igual que toda la gente que conocí y que ahora esta convertida en vampiro o muerta. La Nabiki que tengo delante es un monstruo que ha asesinado y torturado, que ha disfrutado matando, eres cruel. No mereces mi piedad.

Y ese ser alzó su espada y se acercó a Nabiki, que intentó huir. Pero ese ser la pilló, y el espíritu de Nabiki voló al infierno.

En la sala de trofeos se reunieron los grandes señores de los vampiros, se miraron unos a otros eran menos de los que debían ser. Eso significaba a que el cazador de vampiro ya había hecho su trabajo. Y había liquidado algunos de los mejores guerreros. No estaba Daisuke, ni Herb. El rey del juego llegó asustado. Se había apostado su vida con el invasor, hizo trampas y a pesar de eso perdió, escapó. Y a los pocos segundos de llegar a la sala, su cuerpo se empezó a volver de cristal… y se convirtió en una figura de cristal que se rompió en pedazos tan pequeños que desaparición.

De repente Hiroshi enloqueció, sus ojos cambiaron de color. Todos supieron que había sido poseído por ese ser.

-¡Os mataré!, ¡No dejaré a ninguno vivo!- desavino su espada y mató a varios de sus compañeros. Cuando lograron acabar con él había acabado con muchos de sus compañeros. Respiraron tranquilos, un instante. Todos sabían que habían acabado con el poseído. El ser que lo poseyó había escapado y podía volver a atacar.

Y ese ataque se produjo en el momento más inesperado, es decir cuando aún no estaban recuperados del anterior ataque. Del techo empezó a caer una masa amorfa, que una vez en el suelo fue adquiriendo la forma de un monstruo. Parecía la unión de varios insectos u otros seres. Básicamente era un escorpión, con su cuerpo sus pinzas y cola. Su boca era como las de los pulpos. Tenía varios pares de ojos que le permitían ver en trecientos sesenta grados. Ocho patas como las arañas. El aguijón de su cola era venenoso. Por su boca también despendía veneno y acido corrosivo. Y por unos colmillos, que tenía debajo de su pico, salían telas como la arañas, con que atrapaba y envolvía a sus victimas y las asfixiaba y colgaba del techo.

Los guerreros caían uno tras otros, hasta que se le plantó delante uno.

-¡Acabaré contigo! ¡Insecto!- dijo el vampiro.

-¡Mira a quien tenemos aquí, ¡Pero si es Shinnosuke! Creí que habías muerto en Ryugenzawa. Pero veo que tú también te transfórmate en un monstruo. – dijo con sorna ese ser.

El vampiro retrocedió asustado.

-¿Me…? ¿Me conoces?- preguntó Shinnosuke.

- ¡SI! Te conozco. Nos conocimos hace muchos años, aunque alguien tan olvidadizo como tú me ha debido olvidar.

Shinnosuke retrocedió asustado.

-¡Si! ¡Te recuerdo se quien eres! ¡ Fuiste a Ryugenzawa en busca de….

Esa quimera se abalanzó sobre el vampiro y lo comió, después hizo lo mismo con los que ya había matado.

De una parte de ese ser emergió la sombra que se había presentado delante los vampiros. Miró a la quimera, ahora inerte. Esa quimera sólo era un vehiculó que él condujo. Alargó la mano y la quimera se volvió una bola pequeña y brillante que esa sombra cogió.

-Aquí, en esta bola he reunido energía. He transformado a esos putos vampiros y a mi quimera en energía. Ésta bola es una bomba que será la que destruirá esta maldita mansión y llenará de fuerza este paramo para que vuelva a ser el vergel que fue.

Y se guardó esa bola con otras similares, las usaría para curar las heridas infligidas al mundo por los vampiros. No era la primera vez que lo utilizaba esa bolas, las había utilizado donde vivían las otras familias, ahora en esos sitios volvía a ver vida. Como lo habría en ese lugar.

Ryoga se vestía y armaba para cazar al monstruo. Lo mataría, se había interpuesto y destruido su ceremonia en que sería prometido con Akane de forma formal. Eso no lo consentiría, se vengaría. Para el Conde ya constaba como prometidos y en breves días se casarían pero para él, que esperaba una ceremonia de prometidos preciosa y maravillosa… fue un insulto lo que paso. Cogió su espada, de acero y cerámica, la mezcla correcta para poder destruir cualquier ser, incluso un vampiro. Con esa espada mataría a ese ser que se coló en la mansión.

-¡Te mataré! Y le entregaré tu cabeza al Conde. Y le pediré tus manos como regalo para mi querida Akane.

-¡No lo conseguirás! No podrás conmigo aunque vivas mil años, que no lo vivirás- dijo una voz cruel detrás suyo. Ryoga se giró y detrás suyo vio a ese ser que parecía una sombra y sintió un pavor increíble. Ahora ese ser iba vestido con una larga túnica y una capucha que le ocultaba el rostro. Dentro de esa capucha sólo se veían dos ojos amarrillos y malignos. Y su voz le helaba la sangre. Ryoga temblaba de miedo- mira a quien tenemos aquí, al cerdo, que junto, a ese que ahora se hace llamar el Conde y al hijo de este, condenó al planeta a convertirse en un mundo muerto.

Ryoga reaccionó, aunque siguió aterrorizado.

-¡Es mentira! ¡ Liberamos al mundo! ¡Lo rescatamos! , ¡Le dimos un objetivo! – gritó Ryoga exaltado- ¡el destino de los humanos es ser nuestro esclavos!, ¡nuestro alimento!,

-Lo destruiste. Destruisteis la naturaleza, los animales. Volvisteis a los humanos en ganado. Tú y el director Kuno no debisteis abrir la cripta. Se os advirtió, y por eso seréis castigados.

-No serás tú el que lo haga.- dijo desafiante Ryoga y atacó con su espada.- hice lo que debía, para quedarme con ella.

EL otro ser lo paró con una alabarda que sacó de la nada. Y contraatacó con una estocada que Ryoga paró

-¿Destruirte el mundo sólo para quitarle a Akane a Ranma?- dijo el ser sorprendido- ¡eres despreciables, una rata envidiosa!. No sabia lo ruin que eras, condenar a un mundo por robar la mujer a otro. Naciste para detener al director Kuno, te uniste a él para conseguir a Akane. ¡Eres el peor de los traidores que ha tenido el mundo!

-¡Ella era mía! ¡ Desde el principio lo era!. Lo tenía que ser a cualquier costo, incluso traicionando el legado de mi clan de evitar la vuelta de los vampiros.

-Tú debiste destruir las ambiciones de director Kuno. Y te uniste a él. Destruirte siglos de lucha de tu clan. Los mataste a todos. A tus padres, y a tu hermana, a tu tíos y primos. A tu novia y su familia. Pasaste el legado a otros… a mi, a mi compañero. Los dos nos vengaremos de ti. ¡TRAIDOR!

Ryoga no hizo caso de lo que le dijo su contario y siguió luchando. Lo que hizo estuvo justificado, Akane debía ser suya.

Seguían peleando con furia a pesar que la alabarda era peor arma y parecía más difícil de manejar, ese ser la manejaba con una soltura increíble, manejaba esa arma con mucha maestría, no estaba en desventaja con Ryoga, ese ser era un experto. Los dos se lanzaban estocada y ataques. Ryoga lanzaba estocada que su rival paraba o esquivaba, ese ser era rápido y veloz . De repente Ryoga lanzó una estocada descendente y ese ser lo paró con la alabarda haciendo fuerza hacía arriba con las dos manos. Uno atacaba hacía abajo y el otro detenía el ataque. Parecía que Ryoga acabaría por imponerse, pero de repente ese ser se apartó y Ryoga desestabilizado por la fuerza que imponía con su arma perdió el equilibrio. Y su rival de una patada lo mandó a la pared, lejos de su espada.

Ryoga miró su espada y se lanzó hacía ella, pero ese ser se le interpuso y de un golpe con el mango de la alabarda lo dejó semiinconsciente. El vampiro ante de caer en la inconciencia oyó a su rival.

-Esto sólo ha sido un juego. Tú y yo aún no hemos acabado. Me voy a divertir jugando contigo. Te debo muchas P- chan. Y me lo vas a pagar con intereses. Vamos a jugar al gato y al ratón durante mucho rato y te acabaré cazando. No estás a mi nivel.

Eso fue lo último que oyó Ryoga antes de caer en la inconciencia. Y su mente voló al día que todo cambió..

Ryoga había quedado con Kuno y el padre de este. Le habían comentado que tenían la solución para vencer de forma definitiva a Ranma. No se lo pensó, su familia debía evitar que los vampiros volvieran a existir… pero él prefirió derrotar a Ranma a cumplir con su misión.

El sitio de reunión era un apartado patio del Furinkan, donde hacía años que no acudía nadie. En ese patio había una glorieta. Y en ella una construcción muy antigua de estilo gótico. Era una noche de luna llena.

-Hoy la familia Kuno recuperaremos lo que nos fue arrebatado hace siglos. Tuvimos que escondernos y ocultar nuestro poder por culpa de una maldición. Al hacerlo pedimos nuestro poder. Una vez cada cien años la maldición pierde poder durante una noche y podemos revocarla. Hoy es ese día, si lo dejamos pasar el hechizo se volverá definitivo y no podemos volver a recuperar nuestro poder nunca. En siglos posteriores siempre ha habido algo que ha impedido que recuperemos nuestro poder. Pero hoy el único que puede impedir que se cumpla nuestro destino se ha pasado a nuestro bando. Y por fin la familia Kuno y sus seguidores recuperaremos lo que nos fue arrebatado.- dijo el director Kuno.

Junto con un grupo de seguidores se acercó a la glorieta, en medio había un pequeño pedestal, que parecía una pilar bautismal, y a una hora determinada hora, se abrió una obertura, que sólo aparecía un vez cada ciento diez años. El director Kuno metió una antigua llave en esa, rendija, que robó al guardián de un templo que la protegía, el padre de Ryoga, al que su propio hijo asesino …

-Y ahora al abrir la cripta, recuperaremos lo que nos fue arrebatado hace siglos. Por fin nos mostraremos al mundo. Y seremos los amos.

Dichas estas palabras, el director giró la llave. Y el pedestal se movió y dejó al descubierto unas escalera. Los allí reunidos bajaron por esas escaleras y entraron en una cripta al fondo de ella había una puerta.

-¡No abrid la puerta o traeréis la destrucción al mundo! - dijo una voz.

- Nuestro destino es abrir esa puerta y recuperar lo que nos negasteis- contestó el director Kuno a esa voz.

-¡Hacerlo y a la larga seréis destruiros- dijo la voz.

-No tenéis poder sobre nosotros!- contestó Tatewaki- hoy cambiaremos el mundo.

Y el director Kuno abrió la puerta.

-Habéis traído la desgracia al mundo- dijeron varias voces- pero alguien se levantará y os destruirá. Habéis firmado vuestra destrucción.

De la puerta abierta salió una niebla que envolvió a los asistentes. Cuando esa niebla se disipó no era humanos, eran vampiros y esa noche el mundo cambió y conoció el terror. En otras partes del mundo otras criptas se abrieron en el mismo momento y más personas recuperaron el poder de sus acentos.

Ryoga despertó, le dolía todo el cuerpo, ese ser o lo que fuera luchaba bien. Él que se había entrenado todos los días durante los últimos cuatrocientos años, ¡Vencido como un novato! ¡Que humillación! Y lo peor ¡lo había dejado vivo! Eso significaba… ¡Que ese ser quería volver a pelear con él!

Se levantó del suelo y notó que le faltaban los colmillos, ese ser ¡Se los había arrancado! Se enfureció y vio una nota en el suelo lo cogió y leyó.

-¡Ahora son los colmillos! En cada encuentro te quitaré algo. Al final serás sólo será un trozo de carne de no muerto que mataré sin compasión. A cada ataque perderás algo… Pero hay algo que ya has perdido, que nunca fue tuyo.- decía la nota.

Ryoga se enfureció, no volvería perder. Humillaría a ese ser. Y Akane caería rendida a sus brazos al ver que era tan fuerte y valiente. Todo lo había hecho por Akane. Ayudó la familia Kuno a volverse vampiro por conseguir a Akane. Robó la llave del santuario de su padre por conseguir a Akane. Mató y transformó a gente por Akane. Y atacó el dojo Tendo por Akane, pero incluso en eso se interpuso Ranma.

-¡Al menos él está muerto! ¡MUERTO! ¡MUERTO! Y nada evitará que me una Akane.

Y en la nota apareció.

-Durante cuatro siglos se ha negado a ser tu esposa. Ahora la obligan a casarse contigo. No lo hace por que te quiere. De yoda formas eso también te lo quitaré al matarte. ¡Por que te mataré! ¡Y BIEN MUERTO!, ¡JA, JA, JA!

Aunque la risa estaba escrita en un papel, Ryoga la oyó. Enrabiado, tiró la nota al fuego de la chimenea, pero no ardió, y de ese papel salió un olor que impregnó la habitación con un olor a cadáver.

Ryoga salió de su habitación con arcadas. Y en el pasillo se encontró con Mouse y Tatewaki

-¿Te pasa algo caballero Ryoga?- preguntó Mousse, al verlo alterado.

-Nada- contestó Ryoga por nada del mundo diría la experiencia pasada con ese ser. Y menos como fue humillado.

Lo que no supo Ryoga que los otros dos pasaron experiencias parecidas. Y ninguno estaba dispuesto a que se supiera. ¡ Tres caballeros vampiros curtidos en miles de peleas, humillados por un ser extraño como si fuesen novatos!. Si eso llegará a oídos del Conde estaban muertos.

Kasumi, estaba tumbada en la camilla. Desnuda y atada con cadenas. Ella que había ayudado a Tofu en ese mismo sitio a experimentar y transformar a miles de seres, ahora era ella misma un objeto de laboratorio. Tofu disfrutaba con sus macabros experimentos. Tofu sin piedad ni remordimientos experimentaba con ella, como había hecho con otros. No sólo buscaba una curación al virus que infectó al Conde. Tofu utilizaría con Kasumi un nuevo producto que transformaría a Kasumi en el monstruo perfecto, dócil sumiso y el prefecto cazador.

Kasumi, se movía y agitaba, y gritaba, el suero le quitó gran parte de su inteligencia. Tenía ganas de acabar con Tofu. Varias veces que este medico le acarició la cara se le tiró a morder.

-Cada vez estás irracional- dijo el medico- no te preocupes, dentro de poco te volverás dócil como una perra. Ya estás cambiando.

Y era cierto el cuerpo de Kasumi se llenó de pelo, sus manos y pies se transformaron en garras. Ahora podía andar a cuatro patas o dos. Su sentido de olor y oído se agudizaron. Le crecieron dos orejas puntiagudas en la cabeza, y su boca se volvió un hocico lleno de colmillos y dientes puntiagudos. Le creció incluso una cola, sus ojos sr volvieron amarillos. Era un hibrido entre mujer y perro.

-Eres mi creación más perfecta- dijo el doctor satisfecho- eres sumisa- Kasumi lamió la mano de su amo. -Me obedecerás en todo. Si yo quiero te volverás humanaa y serás como siempre habías sido, inteligente pero sumisa conmigo. Si quiero serás un hibrida, como eres ahora, con algo de inteligencia, pero moviéndote también por instinto. O si quiero serás una loba al completo sin ninguna inteligencia, incluso te podrás aparear. Si quiero serás una vampira que me obedecerá en todo Y en los cuatro casos me obedecerás con ceguera. Dirigidas a mis monstruos.- la miró y rió con una risa de científico loco, elevando las manos al cielo. La soltó y el monstruo que fue Kasumi saltó de la camilla. Se acercó a Tofu y lo lamió y se restregó en él .- ves y dirige el ataque, buscas al intruso y destrúyelo., y serás recompensada.

Y Kasumi salió del ese antro, fue en busca de los otros monstruos y buscaron al intruso. Prácticamente era una bestia, con algo de inteligencia, como la de un niño, pero que se dejaba controlar por si instinto y ese instinto le pedía sangre y carne. Pero lo que no supo Tofu fue que Kasumi tenía otras transformaciones, y esa transformaciones la liberarían del control de Tofu. Y harían que Kasumi se moviese por instinto tomara la forma que tomara.

Akane notó la desaparición de Nabiki, ese monstruo la había matado y la transformación de Kasumi en monstruo casi sin mente, notó el dolor de esta. Y sintió lastima por ella. Sus hermanas se habían vuelto unos monstruos, pero seguían siendo sus hermanas. Se le escaparon las lagrimas recordado a sus hermanas cuando eran humanas. Ahora Nabiki ya no estaba y Kasumi era más una que una bestia que una persona, aunque en ella aún había algo de conciencia humana que sufría por esa transformación. Tofu lo pagarás con la vida, ese buen doctor se había vuelto un psicópata. Akane odiaba a los vampiros, los odiaba con toda el alma, tanto como se odiaba a ella misma por serlo.

Miró a sus sirvientas dormir en esos sillones, esas chicas le eran fieles, pero se exponían al peligro. Las tres rivales las atacarían, antes que a ella. Esas locas no tardarían en llegar. Y así fue, oyó entrar a una por la ventana y otra por la puerta, se movía de forma sigilosa. La tercera entró por una entrada secreta detrás de un tapiz.

Iban a matarla eso seguro. No podía con las tres, pero al menos se llevaría a una de ellas por delante. La rapidez de un vampiro era asombrosa y pronto tuvo una encima que la cogió por el cuello.

-Si tú chillar, Shampoo te matará- era la chica china, después de más de cuatro siglos era incapaz de hablar bien el japonés.

-Eres idiota Shampoo, no sabes hablar aún bien. Yo en estos siglos he aprendido varios idiomas, y tú no sabes hablar bien ni uno- dijo Akane quería enfadarla.

-Pero si saber el idioma del asesinato, y tú ver.

Las dos sirvientas de Akane intentaron ayudarla, pero cayeron muertas por las otras dos rivales.

-No lo sientas- dijo Sayuri- preferimos morir así, defendiéndote, a como nos iba a matar el Conde.

Y las dos vampiras murieron.

-Ahora descuartizaremos esos cuerpos, pero antes te mataremos a ti- dijo Ukyo- no puedes matarnos, somos la esposa y la hija del Conde somos tus señoras, y entonces oyeron gritar a Shampoo, fue un grito de dolor.

Akane vio como morían sus amigas y se enfureció. Aunque Shampoo le tapaba la boca y se sentaba encima suyo no la inmovilizaba, y ese fue su error. Akane cogió el cuchillo que levaba en el muslo y se lo clavó en el estomago a Shampoo.

La vampira china retrocedió y se cayó de la cama. Miró a Akane que la apuntaba con una pistola, y se rió.

-¡Una pistola! ¡No matar a Shampoo con eso!- y su rostro cambió, se asustó. Era una pistola de la época de las guerras vampiras. Una pistola de las que utilizaron vampiros para matar vampiros, en teoría no debían quedar ni una. Los acuerdos de paz entre las Familias habían ordenado su destrucción.

- Me quedé con una- dijo Akane- me la recebé para mataros. Tarde o temprano me vendríais a matar. Y yo os mataría al menos a una. Y eso voy a hacer. Lo haré por arrancarme a mi familia, por transformarme en un monstruo, y sobre todo por no dejarme morir con Ranma. Mi destino era estar con él. Y vuestro egoísmo me separó de él.

Las tres vampiras miraron a Akane. Esta apuntó a Shampoo en la frente y disparó. Shampoo cayó muerta en el suelo.

-No podrás con las dos- dijo la Condesa horrorizada. Akane acababa de matar a Shampoo con un arma prohibida, esa vampira estaba condenada

- Me importa poco Ukyo- contestó Akane, acababa de cometer otro crimen al no llamarla Condesa- para mi sólo eres una cocinera, que hoy morirás, no sé si te mataré yo o ese monstruo, pero hoy morirás- y miró a Kodachi- tú sigues estando loca y hoy también morirás. Nadie lo impedirá, ni siquiera ese al que llamáis conde. Y yo desde el infierno me reiré.

Y en ese momento pasaron varias cosas. Las dos vampiras de más categoría se movieron para atacar a esa impertinente y…

La puerta de la habitación se abrió y entró un ser horrendo, medio humano, medio perro, o quizá loba, Akane lo reconoció, ese ser había sido Kasumi, se acercó a Kodachi que retrocedió asustada. Lo que fue Kasumi gruñó, se abalanzó sobre Kodachi. La cogió con sus colmillos de lobo por el cuello. Se oyó el crujido de huesos rotos. Y esa bestia saltó con su presa por una ventana hacía el jardín.

Akane y su rival miraron esa escena espantadas, pero pronto la Condesa se recuperó.

-Eres una traidora, tu hermana también lo es- dijo la Condesa- y pronto pagareis vuestra traición.

-Habéis sido vosotras las que me habéis intentado matar. Yo me he defendido.

-Eso no importa porqué yo te acusaré de intentar matarme a mi, de ordenar a tu hermana matar a la hija del Conde y de matar a Shampoo con un arma prohibida.

-¿Y como lo harás? Los muertos no hablan- dijo una voz, era el cazador que se coló en el castillo.-Ahora caerás tú, todo parecerá obra mía. Pensaran que maté a Shampoo, Kasumi defendió a su hermana por que yo se lo ordené y lo que te espera ti…

-¿Y a Akane?- preguntó espantada Ukyo.

-Ella no me interesa… aún. Tú eres mi próxima victima.

Una nube negra apareció y rodeó a Ukyo, cuando esa nube desapareció, Ukyo había desaparecido con ella. Y Akane estaba sola. Los cadáveres de Sayuri, de Yuka, y él de Shampoo también desaparecieron.

Akane miró a su alrededor estaba sola, se notaba sola. Ese ser que se llevó a Ukyo había desaparecido.

-¿Por qué? ¿Por qué no me llevaste a mi también? ¡vuelve y llevarme con Ranma!

-Aún es pronto para eso- dijo el ser y Akane no tuvo más respuestas.

Ryoga y sus dos acompañantes, huían, los monstruos del doctor Tofu se habían descontrolado y atacaban a cualquier que se encontraba en su camino. Lo que nadie sabía era, que Kasumi no había pedido su inteligencia, y sumado a sus nuevos instintos y ganas de venganza, la había trastornado y mandó a sus criaturas a cazar a cualquier ser vivo.

-¡Tofu lo pagará caro!- dijo Tatewaki sin saber la verdad-debía haber controlado mejor sus monstruos.

Llegaron a un lado de la pared, Tatewaki tocó un punto y se abrió una puerta secreta. Entraron los tres, y la puerta se cerró.

-Aquí no nos encontraran- dijo Kuno.

- Es imposible que den con nosotros. – contestó Mousse- esa puerta es súper resistente.

-¿ Y donde lleva este camino? -Dijo Ryoga era el único que desconocía esa red de pasadizos.

-A la sala de trofeos. Allí nos reuniremos con los demás, y entre todos venceremos a ese ser.

Los tres vampiros fueron por esos pasadizos mal iluminados. Se cruzaron con otros pasadizos, pero Kuno y Mousse sabían la dirección correcta. Andaban con rapidez, se sentían vigilados y tenían un sentimiento de urgencia, de que llegaban tarde.

Y al salir al salón de trofeos. Los tres vampiros miraron a su alrededor horrorizados. La sala estaba destrozada, había habido una lucha… y por el estado de la sala sus compañeros habían sido derrotados. Pero no había cuerpos ni nada, tuvieron la esperanza de que siguieran no muerto, pero…

-¡No os hagáis ilusiones! Están definitivamente muertos- dijo el monstruo que los cazaba. Los he transformado en energía que me ayudará a destruiros. Pero para vosotros tres os reservo otro final. Seré cruel con vosotros. Como con vuestro conde y esas tres locas, me vengaré de vosotros, es algo muy personal. Aunque dos de ellas ya no existen, aunque no he sido yo él que las mató. Ahora caerá el primero de vosotros. También me deshice de la chantajista, me lo debía.

Los tres vampiros miraban a su alrededor, buscando el cuerpo de donde venís esa voz.

-¡No nos vencerás a los tres!.- dijo Kuno furioso, ese ser lo había desafiado al matar a Nabiki- ¡vengaré a mi esposa!. ¡Somos los señores vampiros más fuertes!

- Ya os vencido a los tres por separados, y no me habéis demostrado nada. Antes erais mejores cuando luchabais con Ranma. Volveros vampiros os ha hecho perder cualidades y habilidades. ¡Sois pésimos!. ¿Nabiki?, ¿Su muerte? Se la buscó, traicionó a su raza por ambicionar la vida eterna. Traicionó a su hermana pequeña y a Ranma por la misma razón. Ahora quería huir y escapar de vuestra destrucción. Volviendo a traicionar a los suyos. Sólo era una ambiciosa que se buscó su destrucción.

Tatewaki se enfureció, sin darse cuenta que era eso es lo que pretendía ese ser.

-¡Era mi esposa! ¡ La nuera del Conde!- dijo Tatewaki.- ¡Has osado meterte con la esposa del hijo del Conde!, ¡Sólo por eso te mataré!

-¡Kuno!, ¡Siempre tan creído e idiota! Con ese ego del tamaño de un piano. No sólo he destruido a tu esposa, si no a tus mejores soldados y los que me quedan por destruir, entre ellos vosotros tres. Kodachi has sido secuestrada por un monstruo, ese monstruo que anteriormente fue Kasumi, y ahora es medio bestia, sin casi inteligencia. Kodachi debe estar muerta, devorada por Kasumi- miró a Mousse- no puedo decir que lo siento, todo lo contario, me alego- vio el enfado de Mousse, este quería a su esposa- Y Ukyo, a esa cocinera de tercera que ahora llamáis Condesa… la tengo secuestrada, le tengo reservada un castigo atroz. – el ser se rió con crueldad- en cuanto vosotros voy a ser cruel y vais a desear a cada momento que os mate, me lo suplicaréis. Castigaré a todo ser viviente de este castillo.- se calló- en cuanto Akane… lo que haré con ella no lo diré. Pero….

-¡Como te acerques a Akane….!- dijo exaltado Ryoga, pero una flecha salió de la nada y se le clavó en el brazo derecho, lo atravesó y lo dejó clavado en una pared. Otras flechas le atravesaron el otro brazo y las dos piernas dejándolo clavado por esa flechas en la pared .

- Ahora el señor Ryoga parece una mariposa clavada como recuerdo. Escucha bien, Akane nunca fue tuya, ¡nunca lo será!. ¡Ella fue de Ranma!, ¡no lo ha olvidado!. Y quiere volver junto a él.

Ryoga se movía, pero no conseguís nada, Esas flechas no eran normales, parecían de algún material extraño, lo mantenían sujeto a la pared, por alguna razón lo dejaban sin fuerzas. Y cada pocos segundos emitían descargas eléctricas que hacían gritar al vampiro, a parte donde tenía clavadas esas flechas le dolía a rabiar.

-Todo el mal, todo el daño que has provocado, todas las muertes que has cometido, todo eso se te volverá con intereses. No eres nada ya te lo he dicho, te puedo matar en cualquier momento. Vivirás tus últimas horas con terror, pensando que cada segundo es el último. Que en cualquier momento puedo aparecer y matarte. Pero antes de eso, te iré destruyendo poco a poco.

Ese ser se materializó delante de Ryoga. Parecía ser de la misma altura de su victima. Aunque de aspecto casi humano. Había algo en él monstruoso, como que no parecía tener piel , se le veía los músculos, unas pupilas rojas, unos dientes blancos, muy puntiagudos. Ese ser sonrió, o eso pareció.

-¡Hola Ryoga! Mucho gusto en verte… o mejor dicho volverte a ver. Llevo muchos siglos esperando esto., esperando en acabar contigo. P-chsn- Y le pegó un mordico en el hombro al vampiro, acto seguido escupió. -¡Que asco! ¡Nunca aprendo! El sabor de la carne de los vampiros es horrenda. Pero es la única forma de meter en tu cuerpo unos de mis venenos.- el ser se rió a carcajadas.-Pronto verás el resultado.

Ryoga miró espantado a ese ser. Ese bicho era un ser terrorífico. Parecía una mezcla de monstruos de historias de terror.

-¡Ryoga no está solo!- gritó Tatewaki. Y se abalanzó sobre ese monstruo. Ese ser no ser giró. De su espalda salió una cola acabada en aguijón, y por él escupió dos veces un liquido, que impactó en los pies de Kuno.

- El veneno que he inoculado a Ryoga no es el único, creo que ya lo he dicho, y él que te echado a ti tampoco.

Kuno miró a su pies, sintió mucho dolor. Ese veneno fue congelando sus pies, la temperatura de Kuno bajó en sus pies al congelarse estos. El ser se acercó a un aterrado Kuno, y lo empujó . Kuno gritó de dolor, sus pies congelados se rompieron en pedazos. El luchador de kendo cayó al suelo gritando mirando sus piernas sin pies.

Sólo quedaba Mousse, que se quedó helado de miedo, no se atrevía a moverse.

-Ya que tú no te mueves lo haré yo- dijo el ser- y se abalanzó sobre el vampiro miope. Lo cogió, y lo arrastró hasta una pared, que atravesaron como si fuera de humo. Dejando en la sala de trofeos a dos aterrados y heridos vampiros, sabiendo que no se recuperarían de esas heridas.

Mousse se encontró en un espacio en negro, parecía una sala del castillo, pero sin luces. Aun no había salido el sol, las ventanas y puertas no habían desaparecido para evitar que el maldito sol entrase en el castillo. Oía lamentos y gritos, como si allí hubieran mucha gente.

-No estamos en el castillo, estamos en otra dimensión- dijo el ser que lo atacó- esas voces que oyes son las de gente que ido cogiendo y secuestrando, y matando. Son las voces de la gente cuya cara petrificada han ido apareciendo en los pasillos y en la sala. En esta oscura dimensión vagaran eternamente, oyendo a los demás y sin encontrarse. Estáis condenados a la soledad eterna. Y pronto tú será uno de ellos.

-¡Nosotros fuimos victimas! ¡Fuimos convertidos sin quererlo!- se defendió Mousse.

-Muchos de que se convirtieron en vampiros a no aceptarlo se mataron. Tú aceptaste serlo y has convertidos a otros, y has asesinado. No detecto arrepentimiento en ti. Mereces la muerte como todos lo que vivís aquí. Vagarás por esta dimensión por siempre.

-Lucharé y te venceré y escaparé de aquí.

- No me vencerás, estás ya muerto, nunca escaparás de aquí, para hacerlo me necesitas a mi. Yo soy el que el crea y conecta la puerta con el mundo exterior.

Mousse lo miró.

-¿Eres un alíen?- preguntó

El ser se rió.

-No lo soy, soy una mezcla de seres. Puedo adoptar la forma que quiero, soy una quimera. Puedo mezclar a un león con un escorpión, y con un gorila, o más seres, por ejemplo. Pero no puedo transformarme en un alíen. Puedo utilizar multitud de venenos, incluso mezclarlos. También ácidos, y drogas, como he hecho con Ryoga. Puedo utilizar poderes que sólo aparecen en leyendas. Mi preferido es la petrificación de Medusa, aunque yo lo utilizo de otras formas. No sólo te puedo petrificar con la mirada. Ya has visto que tengo un arsenal de poderes y armas. Incluso me puedo transformar en uno de vosotros y espiaros sin que lo sepáis.

Mousse se asustó, eso significaba…

-¡Si! Poseí a uno de vosotros y lo sustituí sin que él mismo se diera cuenta. Cuando bajasteis a buscar victimas, bajé en un grupo. Me separe del que poseí adopté la forma una forma parecida a alguien que conocisteis y logré que me trajerais al castillo. Al morderme Genma lo poseí. Pero me había separado en dos o tres partes y mandé a una a destruir a los vigilantes de fuera y la torre de vigilancia. La otra vino con el extranjero, me apoderé de él hace meses, cuando destruí su clan. Ahora no hemos vuelto a unir.

-¡Viniste a saber nuestros movimientos y a descubrir nuestros fallos! pero el Conde debió darse cuenta y saber que tú estabas aquí!

- Como esperaba eso fui cambiando de cuerpo. Nadie sabia que yo estaba dentro del cuerpo que poseía. Ni tú, ni Ryoga, cuando os poseí. ¡Ni siquiera ese estúpido que tenéis por conde! Él mismo me rebeló muchos secretos. Si, también lo poseí. Y le provoqué pesadillas, ja, ja, ja.

Mouse miró hacía el monstruo, ahora era visible.

-¡Yo lo diré, iré al Conde y se lo explicaré todo. Me recompensará.

El cazador de vampiro se rió.

-Eso será imposible, tú ya estás muerto, y los muertos no hablan. No saldrás de esta dimensión. Te voy a matar y sufrirás mucho. Después me dedicaré a otros. No voy a dejar nadie vivo de tu maldita estirpe.

-Sé defenderme- y de su manga sacó una cadena que se enrolló en el cuerpo de su supuesta victima.- ya te tengo- dijo Mousse riéndose.

- O, ,¿soy yo el que te tiene a ti donde yo quiero?.

Mousse sé dio cuenta de la trampa, no podía soltar las cadenas con las que aprisionaba a ese ser, ¿o era a revés?. Ese ser se rió y de su cuerpo salieron diversos tentáculos que se calvaron en el joven miope, y le fueron extrayendo la vitalidad. Hasta dejarlo casi moribundo.- yo utilizó vuestra vitalidad para crear bombas de energía, que utilizaré para destruir este castillo, o sus moradores. Ahora tú pasarás a decorar la casa. Tu espíritu no morirá y vagarás en esta zona en penumbra de forma eterna, oyendo a tus compañeros, pero sin encontrarte con ellos, ¡Jamás!.

El monstruo que había sido Kasumi, arrastró a Kodachi hasta el jardín. Tenía hambre y no sólo de sangre, deseaba devorar a esa presa que tenía cogida, eso haría. La desnudaría, le quitaría ese vestido, los vestidos no eran comestibles, y eso hizo, como Kodachi se desistía la golpeó.

-¿Sabes a quien golpeas? ¿Sabes quien soy?- gritó asustada Kodachi.

-Si, eres mi comida. Hueles bien te comeré y disfrutaré haciéndolo.- dijo Kasumi- huele apetecible y no eres la única- ese monstruo se volvió a transformar, se parecía más a un simio. Sus garras se hicieron más afiladas y le crecieron los colmillos.- siento que te podía violar, pero no lo haré. Te comeré y sentiré placer.

Y lo que fue Kasumi se abalanzó sobre Kodachi, le mordió en el hombro izquierdo y se lo arrancó. Kodachi gritó de dolor.

-¿Por qué?- preguntó Kodachi.

-Por culpa de tu padre soy un monstruo, me convertí en vampiro, maté a humanos, siempre hubo una parte de mi que no le gustó eso. Tú familia me envenenó y permitió que Tofu me transformará en este monstruo. Es una venganza. Te devoraré, haré caso a mis instintos.

Kasumi devoró el hombro de Kodachi, que intentó escapar, pero Kasumi fue más veloz y la atrapó y le arrancó una pierna y se la comió. Kodachi la miraba con terror, daba igual era vampira y se denegaría.

-Te devoraré por completo, no te voy a dejar ni los huesos- y se comió delante de Kodachi la pierna que le arrancó. Kodachi se iba arrestando para alejarse de ese monstruo. Estaba tan asustada que no podía gritar pidiendo ayuda. Pero no huyó lejos. Kasumi la atrapó la giró, y de un mordisco se tragó comió un pecho de su victima.

-Delicioso, ahora me toca tus tripas- y con sus garras abrió en canal a Kodachi, que continuaba viva cuando ese monstruo empezó el festín comiéndose las tripas, los riñones, por último le arrancó el corazón. Kodachi vivía, mientras existiera el corazón un vampiro podía regenerase.

-Fuiste tú quien transformó a mi padre y él me volvió vampira, fuiste tu quien arrancaste de mi corazón mi humanidad y bondad y me volví sádica y cruel. Por culpa de los Kuno el mundo se volvió un lugar de terror. Ahora al comerme tu corazón me vengaré por lo que me hiciste.- Kasumi se relamió los labios y mordió ese corazón. A pesar de ser el corazón de un ser cruel le supo un manjar. Y Kodachi murió al ser comido su corazón. Murió entre gritos, supo lo que era el terror que ella inspiraba al atacar a sus victimas. Kasumi continuó su festín.

Al cabo de unos minutos sólo quedaba un fémur de Kodachi, Kasumi echó para atrás la cabeza y se lo comió de un trago.

-¡Aun tengo hambre! Esa vampira estaba sabrosa pero quiero más- y olió en el aire- aun quedan monstruos que creó mi esposo, y vampiros y por ultimo a Tofu, te comeré por hacerme esto. Hoy pienso darme un festín. Y por ultimo a ese ser que ha entrado, huele apetitoso.

Y Kasumi empezó a cazar a todo lo que se le ponía por medio. Se dio cuenta que tarde o temprano debería aparearse y traer al mundo más seres como ella. Podía volverse humana, y pasar desapercibida, notaba que el sol ya no la afectaría en esa forma. Podía mezclarse con los humanos normales. Podía volverse en vampira o transformarse en un monstruo o en una loba. El control de Tofu no le afectaba, nunca le afectó, aunque le hizo creer que le era sumisa. Cuando estuviese saciada iría por él y huiría. Ahora era humana, vampira, monstruo o loba. Podía escapar y andar bajo la luz del sol, como humana o loba. O bajo la luz de la luma en la forma que quisiera.

Vio a un guerrero vampiro, se transformó en vampira, y usó un nuevo poder, las feromonas femeninas, para volver a ese vampiro un loco del placer, que quedó cegado por ese bello cuerpo desnudo. El muy incauto no se dio cuenta que acababa de convertirse en una presa. No notó como esa mujer desnuda se transformaba en monstruo, estaba bajo el hechizo de las feromonas de Kasumi, y prácticamente era una marioneta en manos de la mujer, y está lo devoró como hizo con Kodachi.

Al acabar de comerse a ese vampiro se notó observada. Miró y vio al cazador delante suyo, supo al instante que las feromonas no afectarían a ese ser. Que si luchaba contra él no era seguro que ganase, pero se lanzó sobre él. Y al cuando intentó tocar al cazador este desapareció como si fuese humo. No había rastro de él. Y no detectaba su olor.

Se giró y empezó su cacería, vampiros, monstruos, humanos o animales fueron las victimas de esa bestia que un día fue Kasumi. Esa noche el ultimo rastro de la dulce Kasumi desapareció por completo.

Tatewaki y Ryoga andaban por un oscuro pasillo. Kuno había conseguido ponerse una botas y adaptarlas a esa piernas sin pies, andaba con dificultar, y se apoyaba en la pared para no caerse, le dolían las piernas, cada vez más, sentía mucho frio en las piernas, sentía que se le helaban las piernas. Ryoga hablaba solo, el veneno inoculado por ese ser le hacía ver los espíritus de sus victimas, usaba su espada contra esas visiones, y como era natural no le hacía daño.

De repente delante suyo apareció el fantasma traslucido de Ranma.

-Me robaste lo que más quería. Mi familia, mis seres queridos. Me robaste a Akane.- dijo ese espíritu, que sólo lo oyó Ryoga. Kuno a no estar afectado por el veneno, no veía los delirios de Ryoga.

-¡No te la merecías!- se defendió Ryoga-¡Era demasiado buena para ti!.

-No me hagas reír- dijo el fantasma- tenías una novia a la que mataste, transformaste a mis rivales, y a mi familia… y a Akane. Lo intestaste conmigo. Cuando me colé en vuestra mansión, fui herido. Fue en ese coliseo que tenéis encima del foso de lava. Maté a mucho de vosotros, herí a ese que llamáis conde. Ya no pude más, estaba vencido y decidí que Akane me matara antes de ser uno de vosotros. Caí a la lava. Pero todos los que mastates hemos vuelto para vengar a todos los que matasteis para vengarme.

- ¡Te volveré a matar!- dijo Ryoga- A ti a todos los que te acompañan . Y se lanzó a matar a la alucinación que creía ser Ranma.

-¡Ryoga! ¡Despierta! ¿Que te pasa? – dijo Kuno mirando espantado al otro vampiro.

-Es Ranma y todo los que he matado, me persiguen ¿No lo ves? Nos rodean.

Kuno miró a su alrededor y no vio a nadie. Su compañero había enloquecido. No sabía lo que le pasaba a ese chico hasta que recordó que ese ser le había inyectado un veneno, ese veneno le hacía tener visiones. Debía ser una droga alucinógena.

-¡Ryoga lucha! Lo que ves no existe. Te lo hace ver esa droga que te inyectó ese ser- dijo Kuno desesperado, necesitaba a Ryoga en su sano juicio, si no serían vencidos por el intruso.

-Va a creer a ese vampiro, o va a creerme a mi que fui tu prometida- delante suyo apareció Akari Unryu. – me mataste y a mi abuelo y a mis cerdos.

Ryoga retrocedió asustado, al lado de esa chica habían aparecido el abuelo de esa chica, los cerdos y todos los que había matado.

-Tú nos mataste, ahora te atormentaremos.- dijeron los fantasmas creados por el delirio de Ryoga.

Mientras Kuno miraba con horror las paredes del pasillos. En esas paredes aparecieron rostros. Las caras petrificadas de los que ese cazador había destruido, entre ellos, Nabiki y Mousse. El kendoka se acercó a Nabiki y la acarició.

-¿Nabiki?, ¿ Que haces aquí?- miró los rostros en la pared y comprendió. Esas caras eran las que ese ser mató- ¿Cómo osas matar a mi mujer?, ¡la mujer del hijo del Conde!, ¡ No vivirás un día más!, no podrás contar tu hazaña!, ¡Te mataré por matar a mi mujer! , ¡Acabaré contigo como hice con Ranma.

-¡Que yo sepa, ese Ranma se hizo matar por Akane para no ser uno de los vuestros! Ella lo quiso seguir, pero ese maldito conde la maldijo para que no pudiera matarse. Lo que hiciste con la humanidad fue un crimen, los que hiciste con Ranma fue un sacrilegio, y lo que hicisteis con Akane fue una herejía. Arderéis en el infierno. Ranma y Akane debían estar junto. El destino los había unido y la codicia de los vampiros y sus aliados los separó. Lo pagaréis caro. Sois los últimos que quedan. Me he deshecho de las otras cuatro familia.- dijo el ser que invadió el castillo. Kuno no lo vio, pero sintió su presencia cerca.

- Te mataré, nadie desafía a un Kuno sin pagarlo. Te llevaré delante de mi padre, el Conde y…- mientras Ryoga había seguido teniendo alucinaciones. Sacó su espada y luchaba contra los fantasma, que sólo él veía, de quienes había matado, pero no le hacía daño. Estos fantasmas se reían de él y danzaban alrededor suyo. De repente delante suyo apareció Ranma y se rió de él.

-Ryoga yo te desafió- creyó oír ese vampiro a esa aparición.

Y Ryoga atacó a ese Ranma espíritu, si darse cuenta que era Kuno.

Kuno estaba desafiando al cazador. Cuando delante suyo apareció Ryoga. Este tenía los ojos desorbitados, parecía que había enloquecido. Kuno echó la mano a su espada, pero Ryoga en su locura no le dio tiempo y le seccionó la cabeza. Kuno era un vampiro y ese corte no lo mataba aún podía seguir vivo y si juntaban la cabeza a su cuerpo, mientras su corazón siguiese latiendo. Ryoga fue cortando partes de Kuno, era una carnicería.

Ryoga sólo veía caído a Ranma y lo estaba descuartizando, y a su alrededor a los espíritus que había matado que lo animaban.

-¡Matarlo! Clávale la espada en el corazón, y dejará de existir. Y Ryoga loco por el veneno fue hacerlo. Pero en ese momento su cerebro tuvo una sobrecarga y se desmayó. Los dos vampiros sin conocimientos tendidos en el suelo fueron observados por el ser que invadió la mansión.

-¡Que poco ha faltado! Un poco más y Ryoga mata a Kuno. – el ser se encogió de hombros- bueno, esto estaba en mis planes. Pronto amanecerá y este castillo quedará sellado debo salir y recuperar fuerza. Mañana continuaré. Miró a los dos vampiros- mañana acabaré con vosotros. Kuno te recuperarás de tus heridas, salvo los pies, que empeorará. Ryoga aunque descanses, el veneno seguirá en ti hasta que te mate o haga que te maten.

Miró con despreció a los dos vampiros y se dirigió a la habitación de Akane. La miró sin hacerse presente y abandonó el castillo y se alejó.

Vio amanecer y se sentó en una roca y el mismo se volvió parte de esa roca. Cogió energía del aire, del mar, y del sol. Recuperó la energía necesaria, esa noche necesitaría más para acabar con el resto de vampiros y sus criaturas.

Akane en su habitación. Había matado a Shampoo, y no tuvo remordimientos, ella mató a sus amigas. Ese cazador secuestró a Ukyo no la llamaría la Condesa. Kodachi fue capturada por el monstruo en que se convirtió Kasumi, notó el dolor de la autentica Kasumi, aunque notaba que esta cada vez era más débil y el monstruo se hacía con el control. Al calmarse todo se quedó sola. Ni los cadáveres de sus amigas ni de Shampoo. Los tres habían desaparecido. Se movió por la habitación inquieta. Oía como caían los vampiros. En todo momento se sintió vigilada, ese ser la observaba. De repente notó que el cazador salía de la mansión y se alejaba, respiró aliviada. Segundos después las puertas y ventanas quedaron selladas. Parecían un trozo de pared más. Así el sol no entraría en la mansión y los vampiros descansarían.

Akane miró la habitación. Esos vampiros eran unos ilusos, ese ser sólo había salido ha descansar y recuperar energía. Cuando volviese, esa noche sería más fuerte y no dejaría a ninguno vivo. El fin de los vampiros estaba escrito y nadie lo evitaria.

CONTINUARÁ...


NOTAS DEL AUTOR:

Si la personalidad de los personajes ha cambiado. La transformación, los ha vuelto crueles y malvados. Akane odia ser una vampiro y desear morir y reunirse con Ranma. Odia en especial a Ryoga, que traicionó a su clan por Akane.

Las diferencias de 'Familia", dicho por los vampiros y "familia", dicho por el cazador, es intencionada. Ese ser odia a los vampiros y su forma de decir familia es respectiva, igual le pasa a la diferencia en que los vampiros llaman al "Conde" y él se refiere al "conde". Akane también llama al señor de los vampiros como "conde", ella también lo odia.

Si el director Kuno es el Conde. Descendiente de vampiros que les fue arrebatado su poder. Durante generaciones en vano recuperarlo, sólo lo consiguieron gracias a la traición de Ryoga, quien debía haber protegido el objeto deseado por los vampiros, en cambió lo entrega matando a su familia.

Parece que ese ser conoce a todos los vampiros principales y quiete vengarse de ellos. Tiene más de cuatro siglos. ¿De que los conoce?, eso se sabrá en el próximo episodio.

La transformaciones de Kasumi, fue algo no planeado surgió de forma espontanea, de golpe.

Esta historia la empecé a escribir hace más de un año, y fui escribiéndola poco a poco, la tuve unos meses abandonads. Tengo otra dos historias a medio escribir, una abandonada hace unos meses y otra de hace mucho tiempo. Cuando acabe con esta me dedicaré a las otras, o tal vez una la acabe antes que la segunda parte de esta, que ya esta empezada, aunque no sé cuando la acabaré, ni lo larga que será

Mientras la escribía busqué en la Wikipedia leyendas sobre vampiros y encontré un motón, algunas contradictorias. En algunas no pueden soportar al sol, en otras si y vivir como personas normales incluso casarse. No sólo cambia esas leyendas de un país a otro, si no dentro de un país las leyendas cambia de una región a otra. En España según la región cambia esas leyendas.

En historias modernas como las que he citado más para arriba, se lo vuelve guapos, fuertes y todo músculos. Y según algunos casos pueden soportar la luz solar, a veces piedras o unas simples gafas de sol. Los míos no serán así, serán más como los vampiros de las historias antiguas

Yo me he reinventado a mis vampiros a mi forma.. Si otro pueden , ¿Por qué no yo?. No serán guapos, no serán buenos, y si salen hombres lobos no serán guapos y todo musculo, como en algunas películas, serán crueles y malvados. Los vampiros dominan el mundo, y muchas de las criaturas de la noche les obedecen… pero a parte de vampiros, hombre- lobos y criaturas de la noche, hay otros seres… y no están dispuestos a dejar el mundo en manos de los vampiros…