2ª. El preludio de una segunda noche.
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El sol salió, en la mansión totalmente clausurara no entró ni un rayo. Los vampiros podían moverse con libertad, pero aprovecharon para descansar y curar sus heridas, ese ser los había agotado. Había destrozado a la mitad de ellos, y la caras petrificadas de estos ahora ocupaban los pasillos. Todos sabían que ese ser volvería esa noche a acabar con ellos, pero esa noche estarían preparados y acabarían con èl.
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Lejos, una chica rubia huía, huía de la mansión. Kasumi había adoptado la personalidad de una joven buhonera, ahora con sus nuevos poderes podía convertirse en humana y andar bajo el sol. Viajaría de pueblo en pueblo. O tal vez se establecería en uno de los pueblos cercanos. Si necesitaba volverse en otras de sus personalidades, se alejaría de ese pueblo y atacaría a viajeros solitarios. Se paró y miró al sol por primera vez en cuatro siglos, era tan cálido. Y el viento tan agradable, se sintió bien… pero debía volver a la mansión… esa noche y matar a Tofu… y si podía ser a Ryoga, fueron los que la volvieron un monstruo, sonrió. A Ryoga no, el destino de ese vampiro era morir en manos de…
A lo lejos vio pasar una familia de viajeros que huía de su pueblo, después de la caza de humanos que hicieron los vampiros la moche anterior, huían para salvarse. Eran un hombre, su mujer, un niño y una niña casi adolecente, en un año o dos esa chica sería la presa prefecta para los vampiros. Se ocultó, se desnudó y adoptó la forma de una gran loba, por ahí venía su comida, disfrutaría comiendo. Los fugitivos no oyeron como se acercaba. No la vieron hasta que atacó, vieron esa gran loba de ojos rojos. Con las garras atacó al padre destripándolo. La madre cayó al suelo sin animo y la loba le hincó los dientes en el cuello matándola. Los dos niños asustados ni se movieron cuando los atacó. Nadie oyó los gritos de esos pobres incautos. Los devoró completamente. Se volvió humana de nuevo, se vistió con su ropa. Y miró las pertenencias de sus victimas, podía venderlas, y quedarse con las ropas de la mujer. De ahora en adelante cazaría viajeros, los devoraría. Y en los pueblos lejanos vendería sus pertenencias. Se había transformado en un monstruo y en una ladrona.
Sintió sueño, cerca había una cueva, la olía, dormiría en ella. Pero al acercarse olió que estaba ocupada, le dio igual. Mataría al ocupante y se apoderaría de ella, y eso hizo. La batalla con el oso fue breve. Ese pobre animal no pudo hacer nada contra la bestia en la que se convirtió Kasumi. Poco después ya convertida en mujer dormía tapada por la piel del oso que había matado y devorado.
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Akane no durmió, sabía que vendrían a buscarla por atracar a las tres rivales, pero nadie lo hizo. Todos sospecharon que sus rivales fueron atacadas por el intruso. Se preguntaba donde ese ser se había llevado los cadáveres de sus criadas y él de Shampoo. También donde estaría Ukyo. Supo que Kodachi fue devorada por el monstruo en que se había vuelto Kasumi.
Notaba que algo iba mal con Ryoga, ¡No, con ese imbécil todo iba mal!, pero ahora iba a peor. Tarde o temprano iría a buscarla y entonces ella…
Y no comprendía lo que ese ser que invadió el castillo quería de ella, la podía haber matado varias veces, y se negó ha hacerlo, ese ser le guardaba un destino distinto a los demás. Tal vez fuera la última. Ese ser quería que viese como morían todos y cuando ella estuviera sola matarla sin piedad. Algo le decía que no era eso. Ella le pidió varias veces que la matara y ese cazador se negó a hacerlo. Pero la bruja le había dicho que conseguiría el deseo que llevaba anhelando los últimos cuatro siglos, y ese deseo era reunirse con Ranma.
No lo comprendía, la bruja y el cazador realmente eran el mismo ser. Con una apariencia le ofrece esperanzas y con otra se las niega.
Lo ultimo que pensó antes de quedarse dormida fue en sus hermanas y en Ranma, en la época que no eran vampiros. La época más feliz de su vida, cuando ella y Ranma empezaron a comportarse como una pareja normal y demostrarse que se amaban, a escondidas de todos,… días antes del que el mundo cambiase a peor.
-¡Ranma!- exclamó y llorando se durmió.
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El cazador transformado en piedra, vio salir el sol, eso lo alimentó, como el viento y el olor del bosque cercano, un bosque que por la noche era sombrío, y era recorrido por las criaturas creadas por el doctor Tofu, ese amable medico se había vuelto un científico loco, que no tenía moral al crear criaturas, incluso utilizó a Kasumi como conejillo de indias, la trasformó en un ser terrorífico, que había escapado del control y sumisión que le impuso Tofu. Ese medico loco lo pagaría caro, dejaría que Kasumi acabase con él… pero con ella también debía acabar, era un peligro… aunque le doliese debía matarla.
Aun transformado, miró al horizonte, vio algunos de los edificios, aún en pie de lo que fue Tokyo, vio la torre de Tokyo. Recordó cuando la visitó con su novia, de eso ya hacía cuatro siglos. Se acordó de ella, ahora formaba parte de la familia vampíricas de Asia. La había visto cuando atacó la mansión del conde.
La familia del conde pagaría por lo que le hizo, por todo lo que le quitó, sobretodo por separarlo de su novia.
Recuperó su cuerpo carnal y volvió en especie de hombre alado, como los de la tribu del fénix, ahora extintos por los vampiros, y se acercó al mar. Llegó a una playa donde había ido con su familia cuando el mundo era normal, y tomó su verdadero aspecto, él del ser humano que fue cuatrocientos años antes. Se desnudó y se metió en el agua. No disfrutó del baño, recordaba lo divertido que era allí con su familia, cuando era un humano. Sonrió con tristeza , siempre riéndose de su torpe, pero querida prometida. Salió del agua y se vistió. Era un traje negro con un abrigo del mismo color hasta los pies comprobó sus armas y miró en dirección a la mansión de los vampiros.
-¡Juro ante todos los poderes que me han sido otorgados, que será vuestra última hora!, ¡ Juro que no os dejaré a ninguno con vida!, ¡ Como hice con las demás familias!, ¡Que no tendré piedad de ninguno!, ¡Por todo que me quitasteis!, ¡Por todo que destruisteis!, ¡ Por todos a los que matasteis! Entre ellos yo. ¡Yo juro que devolveré todo el mal que me hicisteis!, ¡Estos cuatro siglos!- el ser calló un momento- ¡ Juro vengarme como me llamé una vez… ¡Ranma Saotome!
Y el que fue una vez Ranma se transformó en una sombra y voló hacía la cueva donde estaba Kasumi, no la mataría, ella no lo notaría en esa visita. Pero aumentaría en ella el deseo de matar a Tofu… ese maldito medico le debía una y se la cobraría a través de Kasumi.
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Kasumi no notó la presencia del ser que la visitó mientras dormía. No notó que le quitó la piel que usaba de manta y la observaba como dormía desnuda. Ese ser no sintió ningún deseo hacia ella. Kasumi había cambiado de aspecto, un poco más delgada con más pecho, aun con los ojos cerrados los tenía azules, y el cabello largo y rubio, aunque tenía reflejos rojos. Notó como avanzaba el día, a ella le crecían los colmillos poco a poco, al oscurecer sería una vampira aunque podría volverse humana o en bestia. El ser tocó la cabeza de la joven y dijo.
-Kasumi… escucha…- y le ordenó algo.
El ser tapó a la mujer y desapareció.
Kasumi al despertar sintió un odio sin fin al que era su marido. No supo que había sido manipulada para subir ese odio que sentía desde hacía tiempo hacía su demente esposo.
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El Conde, sentado en su trono, en el gran salón. Miraba adelante, pero su mente estaba en otro sitio, cuando recuperó, lo que le quitaron a su familia siglos atrás. En el siglo XVIII, ese maldito cazador de vampiros, consiguió la llave de la invocación. Y con ella transformó a todos los vampiros en humanos corrientes. Durante años su familia, y las demás familias descendiente de los vampiros, intentaron conseguirla, y cuando la consiguieron… tardaron un tiempo en saber como funcionaba. Y cuando supieron como funcionaba, siempre había alguien que evitaba que completar el ritual y convertirse en vampiros. Hasta que el mismo que les consiguió la llave, acabó con quien les impedía transformarse y les ayudó a transformarse.
En otras partes del mundo otras Familias consiguieron a las vez que ellos el poder que les fue una vez negado. Entonces… las Familias se lanzaron en busca de comida, los humanos, y aumentar sus huestes, también los humanos. En el mundo se desató el caos. Algunos humanos escaparon a refugios antinucleares y similares.
Con el paso de los años esos humanos fueron cazados, pero algunos, desarrollaron armas eficaces contra los vampiros como la balas o bomba solares, o cosas similares y murieron muchos vampiros.
A las vez entre las Familias vampíricas estalló una guerra por el dominio del mundo, en que varias Familias fueron destruidas y el mundo quedó prácticamente destruido. La corrupción que despendían los vampiros destruyó todo. A esa guerra se las llamó las guerras vampíricas.
Los humanos que aun permanecían ocultos, consiguieron la tecnología para escapar al espacio. Habitaron otros planetas y contactaron con otros seres y formaron una alianza, pero antes de escapar destruyeron a toda una Familia de un plumazo.
Con el paso de los años, una de las Familia consiguió tecnología para ir al espacio. Y contactaron con esa alianza extraterrestre. Y mandaron una expedición a su cuartel general, Pero esa alianza, avisada por los humanos fugados. No se fiaron de ellos y, con razón. Esa expedición usaron sus hábitos alimenticios con los miembros de esa alianza… y fueron destruidos. El único superviviente volvió a la tierra con el mensaje de no volver nunca al espacio. La familia que lo mandó, se preparó para mandar una flota que destruyese esa alianza, pero antes esta mandó su flota y destruyó a esa Familia en minutos y advirtió a las demás, nada de salir al espacio o serían aniquiladas. Y con esa Familia destruida sólo quedaron las cinco Familias que subyugaron al mundo. Cada una en la parte del mundo que se quedó.
Ahora, sólo quedaban ellos, las demás Familias habían sido aniquiladas. Siempre había habido rebeldes que habían encontrado armas que podían destruir vampiros y se habían vuelto cazadores. Y gente del espacio que llegaban a la Tierra en busca de aventuras o recuperar objetos antiguos, que ahora eran reliquias, esa gente también eran un problema.
Pero este ser que los atacaba era diferente, era un cazador, tenía armas de la alianza extraterrestre, debía tener tratos con ellos, es más parecía un ser creado artificialmente, pero esa alianza no hacía eso, no hacían experimentos con seres vivos.
Entonces, ¿Qué era ese ser? Había dicho que ellos lo mataron, que era una venganza.
-¡Es un resucitado!- se dijo . Entonces se preguntó quien lo resucitó, quien era, y por que lo resucitó y dotó de esos poderes.
-¿Quién soy? Deberías saberlo ya, con lo que dije . ¿Por qué o quien me resucitó? Creo habértelo dicho, pero te lo repetiré. Dioses, demonios, Yokais y otros espíritus de la tierra, el cielo, el agua, se unieron para volverme a la vida, por que mi destino original era destruiros, no morir. Me resucitaron y me dotaron de poderes para destruiros. Fueron ellos lo que os enceraron la primera vez, ayudaron al cazador a encerrados. Y cuando escapasteis, nos protegieron mi aliado a mi. Junto acabaríamos con vosotros, después de aprender lo necesario. Pero fuimos traicionados, y mi aliado permanece como miembro de vuestra familia, y yo morí. Pero ese aliado mío, no es un vampiro, no lograsteis transformarlo. Tenéis a un enemigo entre vosotros, durante cuatro siglos, habéis tenido un espía en vuestra mansión, que sin saberlo me ha pasado información. Aunque él no sabe nada, se piensa que es un vampiro más. Pero está noche despertará su verdadera naturaleza y me ayudará a destruiros. No te fíes de nadie, cualquier puede ser tu enemigo, incluso tú.
El Conde se levantó de su trono asustado mirando a todas partes, sus escoltas se acercaron asustados para ayudarle. El Conde supo que quien le había hablado lo hacía telepáticamente desde cientos de kilómetros bajo la luz de sol, y sólo a él, nadie más lo acuchaba.
-Puedo ordenar a todos los vampiros que tengo a mi servicio, que salgan ahora, y mueran bajo la luz de sol. Y bajar a los pueblos cercanos y crear nuevos vampiros.- contestó el Conde.
-¡Este conde es tan estúpido como cuando era el idiota director del Furinkan!. No te servirá de nada. Tardarías varios días en crear una nueva familia y años en entrenarlos. Y yo te atacaré esta noche, estarás sólo frente a mi, aunque esos imbéciles que tiene por familia no podrán contra mi. Y si mandas a toda tu familia a morir por el sol. Mi aliado no es vampiro, no le afecta la luz solar. Cuando salgas a matarme esta noche, allí estará para matarte.- le contestó ese ser desde la lejanía y cortó la comunicación.
El conde se asentó en su trono demolido. Aunque lo intentó no logró captar los pensamientos ocultos de ese ser. Tenía un traidor en la mansión. Y no podía deshacerse de nadie. Ni si quiera ese traidor sabía que era un traidor.
A su hijo le habían apuntado las piernas. Ryoga había enloquecido por un veneno. Su hija devorada por un monstruo que escapó de control de Tofu. Su mujer desparecida. Nabiki asesinada por el cazador. Genma poseído por el espíritu de una bruja, que resultó ser el cazador, y después asesinado y con el varios vampiros. Los rostros de todos los muertos por el cazador, aparecían en la paredes de la mansión. Kasumi transformada en monstruo. Él envenenado, Tofu encontró un antídoto, pero no era definitivo. Por eso no lo mató cuando supo que fue Kasumi transformada en monstruo quien mató y devoró a su hija. Aún necesitaba a ese medicucho, pero cuando se curara definitivamente, acabaría con Tofu.
Pensaba quien de su pasado podía ser el cazador. Había matado a tanta gente, cualquiera podía ser su asesino. Aunque tenía la repuesta en su mente, nunca fue capaz de verla.
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Ryoga encarcelado y atado con cadenas seguía teniendo delirios. Cada vez más grandes, su cuerpo, poco a poco se iba deteriorando como lo hacía su mente. No podía hacer ya el golpe de la explosión, ni él de león. Se estaba volviendo un inútil, como le dijo ese ser le estaba quitando todo poco a poco.
A su alrededor se movían los fantasmas de todos los que había asesinado, y le hacían gritar de horror.
Sus carceleros lo miraban con horror.
-El Conde le podía haber arrancado la lengua- dijo uno.
-No es posible, nuestro señor quiere que hable, lo necesita vivo. Para que hable. Necesita saber que veneno le inoculó ese ser para encontrar el antídoto.
-Pero somos nosotros los que debemos soportarlo- dijo el primero de los carceleros- si al menos hubieran celdas insonorizadas como en el siglo XX.
-¡Que no te oiga el Conde o sus secuaces!- les advirtió su superior, apareciendo de golpe detrás suyo- o nos matará a los tres. Recordar que el Conde odia los aparatos de ese nefasto siglo XX. Prefiere que vivamos como en el siglo XVIII o el XIX.
-Pero si tenemos armas modernas, radares, campos de fuerzas- se defendió el vampiro.
-Un comentario más y te doy cincuenta latigazos y te entrego al Conde por desleal. Sabes lo que el Conde hace al que se queja de eso. Te conviene estar calladito.
El vampiro asintió asustado. Más valía estar callado que sufrir las iras del Conde. Mientras Ryoga gritaba como un loco. Y era oído en toda la mansión, ese vampiro no fue el único en pensar en meter a Ryoga en una celda insonorizada… pero nadie fue lo bastante valiente, o loco, para decírselo al Conde.
Pero el Conde pensó que debía haber hecho las mazmorras a mayor profundidad, pero como era un tacaño no se quiso gastar mucho. ¿Insonorizar las celdas? Decía que no quería cosas modernas, pero en realidad era muy tacaño y le hubiera salido muy caro .
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Ryoga, veía fantasmas, y el veneno le provocaba dolores. Los calmantes que le suministró Tofu parecía que había acelerado los efectos del veneno. No sentía que su dolor se calmara ni la visiones desaparecieran, todo lo contario. Ahora ya no sólo veía a gente que él había matado, si no a personas que había conocido y a gente de su clan. Un clan al que había traicionado, por conseguir una mujer.
-¡Nos traicionaste! – dijo uno de sus ancestros,- ¡Y sólo para conseguir a una mujer y quitársela a tu rival en el amor!, una mujer que nunca te amó ni te amará. Traicionaste a nuestro clan y llevaste al mundo a la ruina por una mujer destinada a otro hombre.
-Ese destino te castigará a ti por interponerte en sus designios – dijo el padre de Ryoga apareciendo delante.- y sus castigos son terroríficos.
-¡Mentira!, ¡Ella me ama!, ¡Se casará conmigo!
-Has logrado que ese maldito vampiro al que sirves te la dé, pero nunca te amará, ni la podrás poseer. – dijo el abuelo de Ryoga- has traicionado nuestro clan, nuestro legado. Luchamos durante siglos para erradicar los vampiros. Otros clanes aliados hicieron lo mismo con hombres lobos y otras criaturas malignas- el abuelo lo miró furioso- ¡y tú, nos traicionas!,¡ arruinas nuestro trabajo.! Y destruyes al mundo. Lo pagarás caro.
-No existís, sólo es mi imaginación. Sois productos de mi imaginación producido por el veneno de ese ser.
Oyó reír a una voz. Se giró y vio a Ranma.
-Seamos reales o productos de tu imaginación nos verás hasta tu ultimo aliento, te torturaremos en vida… y una vez muerto… te llevaremos al infierno. Donde perderás toda esperanza de salvación. Allí te torturan eternamente.- Ranma rió siniestramente y con él todos los fantasmas. – Vas a sufrir en vida, sufrirás en muerte. No vas a tener un merecido descanso. El descanse en paz, no está escrito en tu destino. Como te han dicho el destino desea vengarse de ti. Cambiaste sus planes y él se vengará de ti. Me alejaste de Akane, la mujer que el destino eligió para mí. Como te han dicho el destino se encargará de que sufras por ir en su contra.
Y las risas de los fantasma resonaron cruelmente en los oídos del torturado y cada vez más loco Ryoga.
Los carceleros se alejaron, no querían oír los gritos de horror de ese prisionero, había enloquecido después de luchar contra ese invasor. Pero algo había en su locura que los inquietaba y asustaba. Era como si en esa celda no estuviera solo, como si algún ser o un grupo de seres que sólo viera él lo acompañasen, pero ellos aunque de forma tenue detectaban a esos seres. Tal vez, su locura fuera contagiosa.
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En la enfermería del castillo, tumbado en una camilla, Kuno aulló de dolor, el mal que le hizo ese ser era insoportable, puede que fuese psicológico, pero le dolían los pies, que ya no tenía. Y el dolor le subía poco a poco, milímetro a milímetro por las piernas hacía el resto del cuerpo. Tumbado en la camilla, lo revisaba el doctor Tofu, aunque no lo necesitaba para saber la verdad. El hielo con lo que le atacó ese ser le iría invadiendo poco a poco el cuerpo, hasta convertirlo en un bloque de hielo. No le quedaba mucho tiempo. Ese maldito doctor no podía parar esa maldición, como no podía detener la locura de Ryoga. Ni si quiera el veneno del Conde. Los tres estaban condenados a una muerte lenta y dolorosa.
Kuno suspiró, debió casarse con Akane, lo pidió a su padre, pero el Conde se negó. Lo obligó a casarse con Nabiki. Había pasado cuatro siglos deseando a su cuñada. Akane era más mujer que Nabiki. La mujer con más voluntad, y fuerza de la Familia, y a él lo casaron con la hermana de su amor. Akane siempre estuvo enamorada de él, hasta que se metió por medio ese idiota de Ranma Saotome. Y cuando estaba a punto de matarlo, cuando ya era un vampiro… su padre lo impidió, tenía planes para Ranma, transformarlo en vampiro, y tenerlo bajo su dominio. Pero Ranma se hizo matar por Akane. Ella a partir de entonces cambió, se volvió cruel con los miembros de la Familia. Él siempre lo había sabido Akane no logró escapar del embrujo de Ranma y aún se creía enamorada de él.
Planeó algo.
-¡Doctor!- exigió a Tofu- ¡deme un calmante… ¡, ¡el mas fuerte que tenga!.
-¡Señor! Debe ahorrar energías, y….
-¡NO SEAS MENTIROSO!- gritó Kuno – me quedan horas y voy a disfrutarlas.
-¿Qué planeas hacer?- preguntó el doctor.
- Lo que tú no pudiste hacer. No dejaré que ese loco toque a mi amada. Haré lo que ni tú ni Ryoga conseguisteis…¡Haré a Akane mía!. Ella se echará a mis brazos, lo está deseando. Y si no cae y se defiende… la tomaré a la fuerza. ¡Es mi derecho!. ¡Es mi derecho de pernada!, ¡soy su señor se me debe ofrecer a mi.!
El medico lo miró asustado… ese hombre estaba loco, tomar a Akane, violarla. No podía permitirlo pero tampoco oponerse a su señor. Akane debía de ser suya. La hermana pequeña de su mujer no era una vampira normal, debía experimentar con ella. Tal vez una vez Tatewaki ejerciera sus derechos con ella. Podía experimentar con ella, o con lo que quedase de ella.
Akane no saldría bien después de haber estado con Tatewaki. Este vampiro ya había ejercido más veces el derecho de pernada, y las pobres incautas que fueron violadas no salieron de ese lance enteras. Y Akane no sería menos, y allí estaría él para usar a su cuñada para sus experimentos.
Tofu le dio el calmante a Kuno y este se dirigió a las habitaciones de Akane. Esa chica vería lo que era un macho, no el brujo que tuvo por novio. Ni el creído con quien la prometió su padre el Conde. Sería él el que le quitara de ella el sobrenombre de "la dama inmaculada'. A partir se esa noche todos sabrían que Akane sería suya, y nadie osaría a reclamarla, ese inútil de Ryoga había quedado incapacitado para casarse con ella, Y Ranma… Ranma llevaba muerto muchos siglos, no volvería de la tumba a reclamarla, y si lo hiciera vería que él, el gran Tatewaki Kuno le había quitado la virginidad a su amada. Y se rió.
Y se dirigió a la habitación de Akane, se apoyaba en las paredes, no podía ni siquiera andar, pero daba igual, le sobraría tiempo para ejercer su derecho de pernada sobre la joven, antes de morir.
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Ryoga había escapado de su celda. Seguía viendo fantasmas, a su alrededor lo seguían, le hablaban, se reían de él, lo acosaban. Le proponían cosas indecentes. Los oía, hablar entre ellos, olía sus pútridos y fríos alientos. Y a ellos también los olía. Olían a muertos, a carne putrefacta, a tumba y huesos.
El joven ya no sabía discernir si lo que veía era real o no. Su cerebro ya no sabía separar lo real de lo irreal. Iba atacando a lo que él creía que eran fantasmas, sin poder discernir si lo que tenía delante era una fantasía, un guardia o una pared. Se abría paso a golpes en una dirección determinada.
-¡Akane! debo ir a buscarla- dijo el joven loco-me esta llamando. Me necesita. Quiere entregarse a mi y que la proteja de los fantasmas y monstruos.
Ryoga subía para la habitación de Akane, y se le apareció el fantasma de Ranma.
-¡Ella es mía!, ¡Siempre lo fue!, ¡Nunca será tuya!, ¡Ella sigue pesando en mi y sólo en mi!
-¡Es mentira! Ella nunca te amó- gritó Ryoga- yo la rescate de tu lado y hoy me lo agradecerá. Cuando le haga el amor, comprenderá que siempre fue mía.
La aparición de Ranma se rió.
-No te ama. Ella te odia, como odia a los vampiros, pero a ti te odia a muerte.
-¡Noooo!- gritó Ryoga- ¡no existes!, ¡eres producto de mi imaginación!. ¡Te niego!, ¡no existes!.
Ryoga siguió su camino, pero seguía siendo atormentado por los fantasmas que sólo veía él.
El espíritu de Ranma lo miró y sonrió.
-Si piensas que soy un fantasma creado por tu imaginación estás totalmente equivocado. Si piensas que las apariciones que ves son producto de una droga estás equivocado. Te he conectado con el mundo de los muertos, lo que ves es cierto, he metido en tu cuerpo una antena que te hace ver los muertos, y ellos te acosaran hasta tu fin. – Ranma rió- Te queda poco, morirás pronto y los muertos que tu mataste comerán tus entrañas eternamente. No creas que Akane te recibirá con los brazos abiertos cuando llegues a su habitación, ¡ Te matará! Lo esta deseando desde que yo morí. Pero antes de morir, tanto tú como Kuno, aún recibiereis una reprimenda de vuestro conde.
El espíritu desapareció en el aire.
Mientras Ryoga acosado por los espíritus seguía subiendo en dirección a lo que él creía la habitación de Akane.
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Ukyo, se estaba volviendo loca, en medio de la oscuridad. Desde que ese monstruo la atrapó.
Había llegado a la habitación de Akane. Con un monstruo en la mansión, tenía la excusa perfecta para matarla. Llevaba cuatrocientos queriendo asesinarla, pero su marido no le dejó hacerlo. Pero se vengó en las amigas de Akane.
Las antiguas rivales de Akane quedaron de acuerdo. Aunque ella era la de más categoría en la Familia no tuvo que ordenarles que la ayudaran. Shampoo y Kodachi no se hicieron rogar, también deseaban matar a esa idiota, le habían guardado rencor durante esos cuatro siglos.
Se habían movido con sigilo por la mansión, hasta llegar a la habitación de Akane, y entonces descubrieron que la dueña de esa habitación estaba cuidada por sus dos sirvientas, deshacerse de ellas fue fácil.
Después de eso se complicó todo, y mucho. Cuando creían que habían vencido a Akane, esta se removió y mató a Shampoo con una arma prohibida. Kasumi transformada en un monstruo secuestró a Kodachi. Y ella fue secuestrada y llevada a un sitio vacío y oscuro por ese ser que se coló en la mansión. Con ella se llevó el cadáver de Shampoo y él de las dos amigas de Akane, pero no sabía lo que le pasó a ellas.
No sabía el tiempo que estaba metida en ese sitio, podían ser minutos, o horas!.
-Ni lo sabrás- dijo una voz, la voz de ese ser que la secuestro- no sabes el tiempo que has pasado aquí, encerrada. Ni el tiempo que ha trascurrido fuera de este lugar. Para ti pueden haber pasado minutos, y en el mundo real siglos, o al revés..
-¿Quien eres? ¿ No sabes quien soy? ¡Pues yo te lo diré!, ¡ Soy la Gran Condesa de esta Familia! Si no me sueltas tu vida no valdrá nada. Yo haré que te arranquen la piel a tiras. Te daré lo que me pidas si me sueltas.
-Decirte quien soy- el ser rió siniestro, con maldad-vuestra creación. Yo nací gracias a vosotros. ¿La gran condesa?- por el tono que puso ese ser no la respetaba- para mi eres una puta vendedera de okonomiyakis, que no eran de los mejores, los he comido mejores. Tu padre fue un gran maestro, tú… ni una vulgar aprendiz- se rió-Y tu conde el peor director del Furinkan. ¿Darme algo? No tienes nada que puedas darme, lo único que hay en tu mansión que dese, yo mismo lo cogeré, nadie evitará que lo haga. Mientras iré matando un tras otro. Hasta haber liquidado a vuestra pérfida raza. Y seré cruel en hacerlo. Y tú no serás la ultima en morir.
-Te cambio mi vida por la de Akane- tentó la vampira.
-En el momento que quiera ir por Akane, iré por ella, no me interesa ella. Por ahora te castigaré a ti. Te dejaré sola aquí, y enloquecerás, pero cuando vuelva por ti… desearás haber muerto cuando estuve a punto de matarte hace cuatro siglos.
Ukyo se llevó las manos a la boca, ya sabía quien era ese ser. Había regresado del Hades a matarlos .
-¡ERES…! , ¡ TÚ ERES…!- La Condesa ya sabía quien era ese ser, y por que se reservaba a Akane para el final, pero ese ser ya no estaba con ella. La había dejado sola, o eso pensó ella.
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Ranma en el exterior, a kilómetros de la mansión. Comía un conejo, lo había asado. No había nadie cerca, nadie olería el asado. Pensó en la conversación que tuvo su espíritu con Ukyo en la dimensión oscura. Esa chica se volvería loca al estar sola e incomunicada. Pero también dejó una semilla, de esa semilla florecería, una planta que provocaría alucinaciones en la chica. No serían iguales a las que tenía el idiota de Ryoga. Ella vería muy de vez en cuando destellos luminosos, pequeñas luces, y eso sumado a estar sola, a oscuras y sin oír nada, la volverían loca, y esa habitación había algo más algo que remataria la lucidez de la condesa. Y cuando eso acabase, sacó de la nada un frasco y lo miró. Usaría con esa chica el contenido de ese frasco.
Ranma antes de salir de la mansión dejó una parte de su mente en la mansión, esa parte atormentaría a Ryoga. Esa parte era independiente de él, hasta que se volvieran unir. Ese espíritu era inmortal y tenía voluntad propia. Podía hacer lo que quisiera aunque estaban en contacto, lo que su yo físico veía o sentía, su yo espíritu lo sabía y al revés. Esa parte era la que habló con Ukyo.
No era la primera vez que utilizó ese truco. Lo utilizó durante meses para infiltrarse en el castillo y poseer sin que lo supieran algunos de sus habitantes. Y lo usó para poseer al caballero de la Familia extranjera, que llegó para avisar que serían atacados, y al que nadie creyó. Lo utilizó para crear la chica que se parecía a su yo femenino, y para poseer a Genma y destruirlo, no tuvo piedad de matar a su padre, ese ser mató a cientos de humanos o los convirtió, Genma ya no era su padre, era un monstruo. Aunque mientras lo hizo arde, le dijo quien era, y que no le perdonaba lo que le hizo sufrir durante los años que lo entrenó.
Ahora con su cuerpo carnal en las montañas y una parte de su mente, separada de él, atormentando a Ryoga, se preparaba para atacar la mansión, lo haría cuando oscureciera, aún faltaban horas. se escondía y observaba todo desde las lejanas montañas.
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Y sin querer su mente volvió al pasado, al día en que todo cambió.
Habían sido atacado en su casa por sus rivales transformados en vampiros. Akane, Nabiki, Kasumi y él pudieron huir a costa del sacrificio de los padres.
Huían por la ciudad, cuando delante suyo apareció el señor Tendo.
-¡Hola niñas, venid! Ya estamos a salvo, está todo solucionado.
Los cuatros jóvenes se quedaron parados, algo le decía que desconfiasen, que no era bueno hacerle caso a Soun, ¿Cuándo Soun había solucionado algo? ¡ Siempre huía del peligro!
-¡Vamos Kasumi, Nabiki…!- miró a Akane-¡Akane, hijita. Tú que eres una copia de tu madre! Volved las tres conmigo, con vuestro amoroso padre. ¡Ranma ven tú también tus padres te esperan, ten quieren con ellos. Venid los cuatros y estaremos siempre juntos.
Ranma y Akane se miraron, Soun estaba extraño, no era el mismo de siempre, algo en el tono de voz, en su forma de moverse y de comportarse los llevaron a desconfiar de él. Nabiki siempre desconfiada no se fio de su padre, pero Kasumi…
Se acercó a su padre ella confiada, nunca desconfiada.
-¡Nooo! – gritó Akane asustada y alarmada- No te acerque a él, ya no es nuestro padre. Es un …
El grito llegó tarde, de golpe Ryoga cayó del cielo cogió a Kasumi fuertemente.
-¡Ahora serás una de las nuestra! – dijo el vampiro. Y mordió a Kasumi en el cuello.
-¡Padre ayudarla!- suplicó Akane.
-Ya lo hago- dijo Soun sin moverse para salvar a su hija- en unos segundos Kasumi será una de los nuestros, ya no hay marcha atrás, y después os toca a vosotros.
Y Soun rió con maldad. Ese hombre era un monstruo, un vampiro, como Ryoga o como lo serían ya los padres de Ranma.
-¡Sólo hay dos soluciones! ¡Ser unos de los nuestros…. O ser nuestra comida- todos miraron a quien lo dijo. Todos miraron a Kasumi. Ya era un monstruo- venir y seremos los amos del mundo. Los humanos sólo son ganados.
La transformación había convertido a Kasumi en un ser terrorífico. No era ya la dulce y pacifica Kasumi. En su voz había maldad, sus ojos desprendían crueldad. Sus colmillos deseaban sangre.
-Unirnos a nosotros y ser inmortales- dijo Soun- estáis solos. No huiréis para siempre tarde o temprano acabaremos con vosotros i os transformaremos.
- Hacía aquí vienen muchos de nosotros- dijo Genma que apareció. Miró a su hijo- Nosotros os trasformaremos, ellos se beberán vuestra sangre hasta dejaros secos.
-¿Por qué transformar a Ranma en vampiro?- dijo con rabia Ryoga- ¡yo lo quiero muerto!- gritó y se lanzó a una velocidad inhumana sobre Ranma.
Este lo vio venir y lo golpeó, no supo como pudo detenerlo, puede que fuese su instinto de supervivencia. El vampiro se estampó con Genma, Soun y Kasumi, y los cuatro cayeron al suelo.
Ranma aprovechó eso, cogió a Akane con una mano y a Nabiki con otra y salió corriendo.
-¡Huyamos!- dijo el joven. Los tres salieron corriendo.
Akane lloraba, su padre y su hermana mayor se habían transformado en un monstruo.
Ranma estaba asustado, algo le decía que el resto de su vida sería una huida. Con dos chicas que proteger. Algo le decía que en esa huida perdería algo. Que pronto una de las chicas caería.
Nabiki miró hacía atrás, y vio a su familia, su mente empezó a calcular. Pronto amanecería, según las leyendas los vampiros no soportan las luz del sol y podían huir ¿huir donde? No podían huir por siempre, tarde o temprano serían capturados, y una vez eso transformados o muertos, pensó en la única salida y sonrió. Esa era la única solución y la pondría en marcha en cuanto pudiera.
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Empezaron a huir, salieron de Nerima, y se adentraron en el bosque. Viajaban de día, si se acercaban a un pueblo lo miraban desde lejos. Encontraron muchos destrozados, y sin nadie, la epidemia vampírica se expandía con rapidez. Si era de día se acercaban y cogían comida, medicinas, y ropa y huían con rapidez, en esa huida se toparon con vampiros débiles a los que mataron. Sabían que si se encontraban con gente como Ryoga o Mousse alguno de ellos tres se perdería.
Ranma estaba cada vez más preocupado, Akane asustada, y Nabiki… callada, algo rondaba por la cabeza de la chica, algo atroz, pero ni Ranma ni Akane metidos en su problemas se dieron cuenta que esa chica los iba a traicionar.
Por las noches se refugiaban en cuevas, tapaban la entrada con piedras, y inspeccionaban las cuevas para que no tuvieran una segunda entrada. Dormían mal y se despertaban a cada instante. Y un día al despertar Ranma y Akane, descubrieron que Nabiki los habían abandonado, supieron al instante la razón de ese abandono. Nabiki los iba a traicionar, los iba a delatar a los vampiros.
Intentaron huir, pero a pesar de ser de día fueron capturados. Los vampiros ya habían conseguido la lealtad de los algunos humanos, que aspiraban a lo mismo que Nabiki, ser vampiros para ser inmortales, algunos lo consiguieron, muy pocos, la mayoría fueron engañados
Fueron atacados a traición. Engañados por gentes que dijeron que los ayudaría. Ranma fue dejado inconsciente e hizo todo el viaje metido en una jaula subido a un carro, junto a Akane.
Cuando despertó estaba en un celda solo y algo le dijo que todo estaba perdido. Pero le dieron algo y cayó inconsciente.
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Ranma volvió al presente quedaban algunas horas para anochecer, notó que la parte de su espíritu que dejó en la mansión, se estaba divirtiendo a costa de P-chan. Ese puto cerdo, egoísta e envidioso se lo pagaría caro, ya lo hacía. Para ese vampiro de mierda, traidor a su clan, no le resultaría fácil lo poco que le quedaba de vida, o no muerte. Transformar a su familia en vampiro, alejarlo de Akane. Ese vampiro había matado a sus propios padres y hasta a Akari su novia. Con su afán de conseguir a Akane, fue el principal responsable de la destrucción del mundo, por todo eso se merecía un fin ejemplar.
Kuno, el hielo lo iría invadiendo poco a poco, hasta transformarlo en una estatua de hielo.
El doctor Tofu, había enloquecido y pronto sería asesinado por su mujer, ayudada por…
Ukyo… se volvería loca en la oscuridad del mundo oscuro, pero lo que le tenía reservado a ella para después sería…
El exdirector Kuno, jamás lo llamaría el Conde, el veneno que le inoculó, lo mataría poco a poco. Nadie lo salvaría.
Su madre, Cologne, tendrían el fin que se merecían. ¿Soun?... muerto, el que había en el castillo era una replica, un clon, aunque ni esa copia sabia que no era el original, Tofu tenía mucho que ver con eso.
¿Y Akane? Ese era otro asunto. Se levantó de donde estaba. Voló al mirador de lo que quedaba de la torre de Tokyo, y miró la desolación de los que antes fue Tokyo, recordó cuando tuvo allí su cita con Akane, como disfrutaron ese día sin molestias. Fue ese día en el que empezaron a concibir el plan para huir. Ese plan no pudo cumplirse.
-¡Akane!- dijo con pena el ser que fue Ranma y lloró amargamente añorando a su perdida marimacho, era un lamento que había dudado cuatro siglos, cuatro siglos de soledad, de añorar a cada segundo a su prometida, esa separación fue una herida que no dejaba de supurar, que no se cerraría nunca. Ese sufrimiento se lo haría pagar a todos los putos vampiros de la mansión, sobre todo al cerdo y al exdirector. A ellos les esperaba unas horas que serían la antesala del infierno.
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Akane en la soledad de la habitación, pensaba en como la mataría ese ser, en que pronto estaría eternamente con Ranma.
Cuando recibió la visita que menos esperaba.
Se abrió la puerta y vio entrar a Nodoka y Cologne. Las dos mujeres venían por información, y ella no estaba de humor ni dispuesta para dársela.
-Akane, hija- venimos para infórmanos- dijo Nodoka.
-Nodoka- dijo con rabia Akane, -en primer lugar no soy tu hija. Por lo tanto no vuelva a llamarme hija. Mi madre murió hace muchos años- dijo Akane furiosa, ya no respetaba a esa mujer, Nodoka vitoreó la muerte de su hijo, no la perdonaría nunca. Y miró a Cologne- ¿Qué quieren usted y esa puta bruja vieja? .
- Buscamos información sobre mi nieta, sobre la Señora Condesa y la señorita Kodachi.- dijo Cologne.- pasó por alto la ofensa de Akane.
Akane las miró con furia, no se iba a contener. No estaba de humor para tener un interrogatorio y menos de esas dos brujas. Les iba a soltar todo el veneno que llevaba encima
-Esas tres vinieron a matarme. Me atacaron, iban ha hacerlo pasar como un ataque de ese monstruo. Mataron a mis sirvientas. Me defendí de Shampoo. Antes de que me matara, la maté, como debí hacer hace siglos y no me arrepiento de hacerlo - miró a Cologne con odio, y esta retrocedió, esa chica no era la joven que conoció- si la bruja que tiene por abuela la hubiera educado bien y no con las putas leyes de su anticuado pueblucho de mierda… - Cologne hizo un ademan de atacarla y Akane sacó sus dagas. Cologne miró a Akane. Y se relajó, esa chica podía matarla. No era la Akane que conoció, ahora tenía mucho más genio, desde que murió ese que no pondrían nombrar-a Kodachi se la llevó un monstruo de Tofu y no noto su presencia, seguro que está muerta y…– se le escapó una risa siniestra-.. devorada - dejó un instante de hablar- y en cuanto la condesa...
-Me la llevé yo y la tengo presa, sólo yo puedo sacarla de allí donde está, y la sacaré para matarla – dijo una voz. Y ante ella apareció un espíritu, que ninguna de ellas tres reconoció- ahora la tengo presa. Y si Kodachi se la comió ese monstruo, y debo decir que disfrutó haciéndolo. Aunque no entiendo como pudo comérsela sin morir envenenada. Kodachi era indigesta y venenosa.
Las tres vampiras lo miraron asustadas, en un principio. Cologne se preparó para atacarlo y eso hizo, y atravesó el espíritu como si este fuera humo
Nodoka sacó la katana y también lo atacó y le pegó tajos a su enemigo, pero al igual de Cologne fue como atacar a humo.
Akane se quedó quieta, sabía que era imposible atacar a ese ente. Se dejó caer sobre la cama y asentada y asustada vio como se desarrollaba la acción. No podían contra ese ser, estaban muertas.
Las dos vampiras de más edad, atacaron una y otra vez al ser sin resultados.
-No lograréis nada- dijo el ser riéndose de ellas, burlándose de esas dos vampiras- sólo soy una proyección de mi autentico yo. Él en estos momentos está lejos de aquí. Bajo el sol, disfrutando de su luz. Sólo soy una sombra espía, pero autónoma de mi autentico yo, aunque a cada momento le retrasmito lo que hago y yo sé lo que él hace.
- Si eso es verdad, ¡ Quiero hablar con él! ¡No con un enviado!- exigió Cologne.
-Mi yo real se niega a hablar contigo. Está contemplando los destrozos que provocasteis los vampiros y está furioso por lo que ve, como yo- dijo el ser- cuando lo tengas delante sólo será para matarte, está muy furioso.- se giró a Nodoka- Te mereces morir, no hiciste nada por salvar a tu hijo. Lo dejaste morir.
-¡Ese dejó de ser mi hijo!- dijo Nodoka furiosa- se negó a ser un vampiro, ¡a ser uno de los nuestros!, y atacó al Conde, se negó servirlo ¡se mereció morir!
- ¿Esperabais que un ser inferior como vuestro conde lo hiciera arrodillarse? Ranma jamás hubiera servido a vuestro maldito conde de mierda. Sois escoria, rendir pleitesía a un ser inferior a vosotros.
-¡Él nos convirtió!, ¡rendimos pleitesía a nuestro señor!- dijeron como en un salmo las dos vampiras mayores. Akane las miró con asco y desdén, ella no debía pleitesía a nadie. Sólo a ella y a…
-Os pudisteis resistir a la conversión, estuvo a vuestra manos salvaros, era más doloroso… pero hubo personas que lo hicieron. Se volvieron inmunes y venenosos a vosotros.
- Los primeros cazadores de vampiros, los atrapamos y ardieron en la hoguera. Hemos procurado que no haya más casos- dijo Nodoka.
El ser las miró y sonrió.
-Pues se os escapó una persona, hay entre vosotros uno que no es un vampiro. Alguien que es como yo. Alguien que se resistió y se convirtió en algo que no es ni humano ni vampiro. Y ese alguien está en esta mansión. Como uno más, sin sospechar que no es de vuestra familia. Ese alguien sin saberlo os ha estado vigilando y por esa persona sé muchas cosas de vosotros. Aunque ni él mismo sabe que es un espía.
Las tres mujeres miraron al ser. Preguntándose quien era el traidor.
-Averiguaremos quien es y lo mataremos- dijo Nodoka-el Conde…
-¿Y quien te dice que no eres tú?- y miró a Cologne- o tú o Akane, incluso vuestro amado líder. O alguien que ya ha muerto, como Nabiki, o Kodachi, ya sabéis, hecho el trabajo, ¿Para que necesito al espía?- y el ser se rió.
Cologne miró al ser y sonrió.
-Si no podemos tocarte, tú a nosotros tampoco.
-Ahí te equivocas, en parte, no os puedo tocar el cuerpo pero si vuestras mentes, para mi sois débiles mentalmente. Os puedo volver locas, como estoy haciendo con Ryoga. Pero a vosotras dos os borraré la mente. No recodaréis que me habéis visto, ni que habéis visitado a Akane. Os iréis a emborrachar. Y no recordaréis nada.
Las dos vampiras de más edad se miraron encogieron los hombros , preguntándose donde estaban y sin mirar a Akane salieron de la habitación de esta.
Sólo quedaron el ser y Akane.
-¿Qué pretendes?- preguntó Akane- ¿Por qué no me matas de una vez? Quiero estar con Ranma, llévame con él.
-No, no te mataré ¡Por que me eres de utilidad!.
-¡No soy tu marioneta!.- dijo ella enfadada.
- No, no lo eres. Tú tienes unos cometidos, de los que no puedes escapar. En el que yo sólo seré un espectador. Para reunirte con tu Ranma debes cumplir con tu destino. Eso lo sabemos tanto tú como yo.
Akane lo miró extrañada, no sabía a que se refería ese ser… o tal vez si.
El ser se alejó.
-¡Adiós Akane! No será la ultima vez que nos veamos. Pronto recibirás otra visita y cumplirás parte de tu cometido.
-¡No te vayas!- dijo la chica-¡ sé quien eres!. Vuelve y llévame contigo…- y la chica lloró con amargura y desesperación- sé que eres Ranma, llévame contigo. – y siguió llorando, lo llevaba haciendo durante cuatro siglos cada día. Cuatro siglos de tortura sin Ranma, llorando por su amor muerto, por el chico que mató ella en contra de su voluntad. Cuatro siglos sola, en medio de esa gente cruel. Ya no lo aguantaba más, si ese ser no cumplía con su palabra de llevarla con Ranma, sería ella quien iría en busca de Ranma. No aguantaba ese vacío que había en su corazón.
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El ser se alejó de Akane, con el corazón destrozado. Tener a su Akane al lado y no poderla consolar, ni decir que él era parte de Ranma, aunque sabía que ella lo había reconocido. Notó que su yo carnal también sufría por lo mismo. Pero debía alejar ese dolor de lado y continuar torturando a Ryoga. ¿Cómo olvidar ese dolor, esa amargura? De ese dolor, de esa amargura nació las ganas de venganza que movía su ser. De ese dolor venía la decisión que tuvo al decir que si, cuando varios entres le propusieron ser el vengador que destruiría los vampiros y a otros seres. Cumpliría su objetivo, obteniendo a cambio su propia venganza y a…
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Kasumi se despertó, notó enseguida que inconscientemente se estaba transformando en vampira, se concepto y su cuerpo adquirió el aspecto de una humana de pelo blanco y largo ojos grises y muy bella . Se quitó la piel de oso que la tapaba. Y miró hacía la salida de la cueva, debía ser medio día. Pero donde estaba no llegaba la luz de sol, sólo una tenue claridad. Pero el sol ya no era un problema para ella, ya no le afectaba ese destructor de vampiros.
Miró a su alrededor y vio la ropa de la familia que devoró esa noche. Buscó entre la ropa de la mujer y vio un vestido blanco y algo trasparente. Debía ser un camisón.. o esa mujer se dedicaba a la profesión más antigua del mundo. ¿Una puta yendo con un hombre y sus hijos? No imposible, y se dio cuenta a lo que trabajaba esa familia.
La mujer atraía a viajeros solitarios, lo llevaba a su campamento, y entre toda la familia los mataba. Se quedaba con sus pertenencias y se deshacía de los cadáveres, o los descuartizaba y vendía la carne en los pueblos. Esa familia no sólo huía por tener una niña casi adolecente, huía porque los habían descubierto como asesinos y caníbales.
Kasumi no sintió lastima de haberlos matado, disfrutó haciéndolo. Y fue entonces cuando le llegó una fragancia, una olor. Un nuevo ser estaba cerca, alguien quien cazar y devorar.
Salió de la cueva y siguió el rastró, no era de un humano, tampoco de un animal, ni de una bestia, conocía ese olor, ella junto con Tofu creó esa raza, era un hombre- bestia, un ser primitivo y casi sin inteligencia.
Anduvo unos metros siguiendo el rastro de ese ser. Sus sentidos estaban súper desarrollados. Aún siendo humana, ahora tenía un buen olfato, podía ver claramente las pisadas de ese ser. Y percibía su calor.
Se acercó sigilosamente como un felino, iba contra el viento para que ese ser no la oliera. Era una cazadora y no necesitaba armas, ella misma era un arma.
Continuó andando hasta un claro, para descubrir que ese ser la esperaba. Kasumi se lo esperaba. Entró en el claro y ando hasta, el ser que la miró como un león a su presa. La chica se le acercó y le sonrió, el ser gruñó y en el claro entraron varios seres más como él.
Esos bichos eran una mezcla de seres. Diseñado sobre cobayas humanas a los que se les había mezclado con genes de gorilas y osos. Eran peludos, como osos. Agiles como monos. Y con algo de inteligencia de los humanos. Medían unos dos metros o más. Sus manos terminaban en garras, atacaban en grupo y planeaban el ataque. O sea que ella había caído en la trampa de ese grupo… o tal vez no.
Usó sus feromonas para excitar al grupo, que cayó dominado por el placer de yacer con esa hembra, aunque no fuera de su especie. El macho alfa quiso exigir su posición para quedarse con dicha hembra y los demás miembros, tanto machos como hembras se opusieron. Y se entabló una lucha entre esos monstruos por aparearse con ella. En ese grupo se rompió la jerarquía y varios de esos seres atacaron al jefe a la vez, matándolo y descuidándolo. Lucharon entre ellos hasta quedar sólo uno, que se acercó a la joven humana y al estar cerca… la joven se convirtió en un monstruo más horrendo que él, el ser creado por Tofu seguía dominado por las feromonas de esa hembra, y sin salir de su encantamiento, fue abierto en canal por ese monstruo que fue Kasumi. Esta le quitó el corazón a su victima… y se lo comió, Se dio un festín con todos los seres que se habían matado entre si.
Cuando acabó era medía tarde y no quedaba mucho de ese grupo de seres, arrastró los restos a su madriguera y descansó un par de horas. Salió cuando era noche cerrada y convertida en una gran loba se dirigió hacía el castillo, se vengaría de Tofu y quien se pusiera delante, nadie la iba a detener.
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Tofu estaba en su laboratorio. La herida del Conde dolía. Tofu no encontraba el antídoto adecuado, si no lograba pronto la cura sería vampiro muerto. No sirvió el que le dio a Kasumi. Cuando creía tener un antídoto y se lo inoculaba al Conde. El veneno cambiaba y destruía a ese antídoto, ese veneno parecía tener inteligencia propia y cambiaba a voluntad, anulando a los antídotos.
-No sigas, Tofu. No hay antídoto, ese veneno es parte de mi, cambia para anular tus medicinas. Soy yo que lo controla. Jamás encontrarás el anti veneno.
Tofu se giro y vio al espíritu que rondaba por el castillo.
-No deberías de existir, los espíritus no existen- dijo el doctor- la ciencia…
-Según tu ciencia los vampiros tampoco debían existir. Son seres de la literatura, y miramos a ti y a mi, un vampiro y un espíritu.
Tofu lo miró ese ser tenía la solución a su problema
-¡Darme el antídoto! El Conde me matará si no lo salvo.
- No me importa lo que te haga tu conde- Tofu reconoció el tono con desprecio con que dijo conde.- tú te lo has buscado. Por hacer experimentos con humanos, por ser cruel. Nabiki ya ha caído, Kodachi y Shampoo también, Akane la mató. A Mousse me lo cargué, a Ryoga y a Kuno les queda poco, igual que a tu conde. Nodoka y Cologne caerán. En cuanto a ti, tú mismo has escrito tu final. A Kasumi, es un monstruo que deberé cazar tarde o temprano.
- ¡No toques a Akane!- le advirtió Tofu, había notado que ese ser no dijo su nombre.- la necesito…
-¡Para hacer tus experimentos con ella!, por que es diferente a vosotros. – dijo el fantasma- no la tocaré… aún, ella tiene un propósito que cumplir, y no será para servirte de conejillo de india.
El ser se giró y se iba a ir.
-Si, tengo el antídoto… pero… yo sólo soy una proyección de mi yo carnal, en él está el antídoto para curar a tu conde, lo utilizó con Kasumi. Mi yo físico tiene la cura… y no te la dará. Cuando nos veamos de nuevo, cuando me una a mi yo físico y seamos uno, recogerá lo que quede de ti y lo se lo entregará a los sirvientes del infierno que te castigaran por tus crímenes. Y el fantasma se esfumó dejando solo a Tofu, que muy asustado y frustrado se dio cuenta que su ultima hora estaba cercana. Y por lo que dijo ese ser sería horrible.
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El Ranma corporal miró desde la ruina que fue la Torre de Tokyo el atardecer, y anduvo por las calles, se paró delante de un derruido edificio, allí había habido una tienda de recuerdos, allí le compró un colgante que Akane le pidió. Habían visitado esa tienda cuando fueron la Torre. Akane se enamoró de un colgante y él se lo compró. Aún recordaba la cara de ilusionada que puso cuando se lo dio, parecía una niña con un juguete nuevo. Aun sentía en su cara el beso que ella le dio. Añoró esa época y añoró a su novia y los momentos pasados con ella.
Movió la cabeza, ahora no era hora para recordar eso, estaba atardeciendo, pronto sería de noche. Y debía acabar lo que empezó. Y Comenzó a dirigirse en dirección a la mansión, esa noche acabaría con esa maldita especie
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…
En otra parte Kasumi, transformada en una gran loba, corría hacía la mansión, deseaba con ganas hincar los colmillos a Tofu, no había nada en ella nada de inteligencia, o muy poca. Ahora era una autentica loba y buscaba una presa y se alimentaría de ella.
Y los habientes de la mansión se preparaban para la segunda noche de terror, pero ahora se defenderían mejor.
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Akane miró el reloj de pared, faltaban poco para anochecer y que las puertas y ventanas se abrieran. Por lo que había oído, hoy un grupo numeroso esperaría al monstruo y lo destruiría. ¡Imposible!, si ese ser había acabado con las otras cuatro Familias, sería poco probable acabar con él. Estaban acabado. Oía los lamentos de Ryoga, sentía el sufrimiento de Kasumi en su nuevo cuerpo. Y ella se lamentaba de estar viva, si ser un vampiro se puede decir estar viva.
Si esa bruja que tuvo por hermana no la hubiese traicionado, si No hubiesen sido cogido presos por los sirvientes de los vampiros. Metidos en una jaula y llevados en una camioneta, hasta lo que un par de días antes fue Nerima, y ahora sólo eran un motón de ruinas, casas humeantes y ruinas . qwe
Akane lloró, iba despierta, con Ranma inconsciente , acostado en su regazo. Todo lo que pasó después fue una pesadilla, el resto de su vida lo fue. Durante cuatrocientos años vivió una tortura, sin Ranma. A cada momento deseando morir, sin poder hacerlo. Viviendo una existencia de la que no podía escapar.
Se acercó a un armario, sacó un cajón y pegado debajo de él había una bolsa. Y dentro de ella el colgante que le regaló Ranma. Lo había tenido escondido mucho tiempo. Hasta que Nabiki lo encontró y se lo intentó llevar al conde. Akane se dio cuenta enseguida del robo y atrapó a su hermana antes que se lo diese al conde. Akane lo recuperó, pero lo que le hizo a Nabiki fue demasiado cruel, Nabiki no se recuperó de sus heridas, pero se vengó. Y por esa venganza se debía casar con Ryoga. Aunque la cara de Nabiki nunca sano.
-¿Ranma por que me dejaste sola?, ¿Por qué me hiciste matarte?, ¿Por qué no me llevaste contigo al otro mundo?, ¿Por qué me dejaste aquí y dejaste que el director Kuno me maldijera para no poderme matar y pode unirme a ti?.
Y su mente viajó a siglos, atrás, cuando fueron traicionados por Nabiki. Y llevados a los sótanos de la mansión de los Kuno.
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Aquellos sótanos eran un horror. Algo sacado de la mente de un perturbado. Debían tener siglos de antigüedad, o más bien se habían tardado siglos en completar. Varias generaciones de Kuno habían ido construyendo ese horror, o tal vez sólo hicieron el mantenimiento, en espera que llegara el día que su deseo se cumpliera.
Los dos prisioneros fueron bajados a ese sitio siniestro donde les esperaba un destino atroz.
El sitio donde lo llevaron parecía un antiguo circo romano. Desde las gradas cientos de vampiros gritaban. Akane miró el vampirismo se había extendido como una plaga. Si había tanto vampiro no quería prensar en cantidad de victimas que había habido.
Al lugar de ejecuciones se llegaba por una pasarela levadiza. Alrededor de la arena había un foso, si caía alguien en él caería en lava donde se quemaría.
Una vez entraron en ese lugar las próximas victimas y un par de vampiros, entre ellos Ryoga, se quitó la rampa, quedando las dos victimas sin escapatoria. De vez en cuando desde el fondo de lava subía una llamada que llegaba más arriba que la arena de ejecuciones.
Akane estaba despierta, y fue atada a un poste y enfrente suyo a Ranma aún inconsciente fue atado a otro. Los postes estaban inclinados, para que por ellos resbalase la sangre de las victimas y llenase un pilón que había en medio, por la cantidad de sangre que había en esa pila no eran los primeros. Antes de ellos hubo muchos más. Esas bestias habían sacrificado o convertidos a muchas victimas.
El ex director se levantó de su trono y gritando.
-Ahora se procederá a convertir a estos dos jóvenes en miembros de nuestra Familia.- durante siglos nuestra Familia, hacía aquí los sacrificios, transformábamos a humanos en nuevos miembros de nuestra Familia- calló durante un rato- pero fuimos exiliados y convertidos en humanos. Ahora hemos recuperado nuestro legado. Y no haremos como antes. Nos mostraremos al mundo y lo dominaremos. Seremos los amos… y los humanos nuestros sirvientes y comida. Nadie se nos opondrá, ¡ Quien lo haga será destruido!
Todos los asistentes gritaron de forma enloquecedora. Estaban de acuerdo con su señor. Akane vio a su propia familia aclamando a ese demente. Vio a compañeros de clase, y vio a sus rivales, sintió asco.
-Ahora te convertirás en una de los nuestros- dijo Ryoga que estaba delante suyo- yo haré el honor de convertirte en vampira- dijo con alegría ese ser- y serás mía, el Conde me lo ha prometido… en cuanto a Ranma- y miró al joven con desprecio- será uno de los nuestros y será mis sirviente… nuestro esclavo.
Akane miró a Ryoga con desprecio, sabía que no tenía salvación, ni ella ni Ranma. Que hoy serían convertidos o morirían.
-¡Jamás!- chilló-¡Jamás seré tuya! Pertenezco a Ranma. Y aunque me conviertas seré suya. ¡Nunca te aceptaré! – miró a Ryoga y le escupió. Buscó a su familia- os odiaré por toda la eternidad. Os habéis arrodillado delante del director Kuno. Me habéis… no habéis traicionado- miró a Nabiki- ¡ Te mataré por esta! ¡Por tu ambición yo y Ranma estamos aquí! Te arrepentirás de habernos traicionado. Todos os arremeteréis- y miró a Ryoga- tú… morirás de forma cruel. Yo me encargaré de eso.
- Cambiarás de opinión cuando te transformes. Todos cambiamos- dijo Ryoga- y tú y Ranma no sois la excepción.
-¡Nunca te aceptaré!- dijo Akane- ¡ Nunca cambiaré de opinión! Te lo juro por mi madre. Aunque me conviertas no cambiaré de opinión.
- ¡Lo harás!- dijo el Conde- o me obligarás a matarte.
Akane lo miró y se juró no rendir pleitesía a ese ser.
-Me tendrás que matar, por que no seré como vosotros.
-Procedamos a convertir a esta rebelde en uno de los nuestros. – dijo con mucha pompa el Conde- y una vez convertida. Será nuestra sirviente más fiel. – la miró u con una risa perversa dijo- nadie escapa de servirme y tú lo harás y el que fue tú prometido también lo hará. Si se rebela contra mi…- ¡te ordenaré matarlo!.
Todos aplaudieron al Conde, aunque Akane lo miró horrorizada. Jamás mataría a Ranma.
-Si lo harás, si lo matarás si no nos obedece- dijo Tatewaki. – si no mataremos a tu familia. Elige tu familia o tu ex prometido.
Akane lo miró con odio, esa familia ya no era la suya. Eran unos completos extraños, no le importaba los que pasara con ellos.
-¡Elijo a Ranma!- gritó- lo tengo en mi corazón, forma parte de mí- miró a su familia u apartó la cara con asco.
-Cambiarás de opinión- dijo el e director Kuno- todo lo hacen.
- Yo no soy todos- contestó Akane.
- Eso está por ver- dijo el que ahora se hacía llamar Conde-¡Ryoga procede con la conversión!
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Akane en su habitación, no quiso recordar ese momento. Ryoga mordiéndola en el cuello. El dolor de la transformación, un dolor como nunca tuvo. Su lucha interior por mantenerse humana, por no ceder a sus instintos vampiros, pero estos eran fuerte e iba cediendo. Aunque a medida que esos instintos ganaban, su furia contra los vampiros aumentaba. No quería recordar eso. Era un recuerdo doloroso.
Fue entonces cuando notaba que era casi una vampira en su mente tuvo una visión.
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-Si esto hubiera pasado hace años no yo no hubiera muerto y estaría contigo. – Akane tuvo la visión de su madre. Una madre oscura y tenebrosa- no luches, deja de esforzarte. No ganarás, vivirás para siempre.
-¡Mamá!- dijo Akane.
-Se una vampira- dijo su madre- vive con el Conde.
- No luches- dijo una segunda voz. Y Akane se vio a si misma junto a su madre. Era un yo oscuro, su yo malvado.- será divertido vivir para siempre, si Ranma no quiere, tendremos a quien queramos.
La autentica Akane miró a su lado oscuro.
-¡No!, tú no eres yo. No seré como tú. Te odio. Aunque no lo digas tú también amas a Ranma. No te lo dejaré.
- No puedes vencerme- contestó la Akane vampira.- ya te tengo en mi poder. Y pronto Ranma será mío
Akane cayó vencida. Notó que esa parte oscura la dominaba. Que se volvería como los sirvientes del conde.
-¿Dejarás que esa te venza? No te enseñé a rendirte. Mi hija es una luchadora.- Akane levantó la vista y vio a otra versión de su madre, una versión luminosa- esas dos- señalando a la Akane oscura y la madre oscura- no son ni yo ni tú, son creadas por el veneno vampiro. Mi hija no se deja vencer. Ni por su parte oscura. ¡lucha y vence!
Akane miró a su autentica madre y se levantó. Se acercó a su yo oscuro.
-¿Qué pretendes?- dijo la Akane malvada asustada.
-Tú querías apodérate de mi, de mi cuerpo. Pero seré yo quien se apoderé de ti. Viviré como una vampira. Seré una más. Pero seré yo misma. Y sólo serviré a Ranma y a mi.
Y la autentica Akane se abalanzó sobre su yo malvado.
-¡Nooo!- gritó la Akane oscura viendo como era absorbida, y la autentica Akane la destruyó, apoderándose de sus poderes.
-Bien hecho hija- dijo su madre- lucha, se tú misma.
Akane abrió los ojos. Se llevó la mano a boca, tenía colmillos de vampiro, y se rió con fuerza, como si estuviera loca. Todos los que la vieron se alegraron. Akane era una de ellos, y la vitorearon. Ryoga le entregó un puñal.
-Si Ranma no se convierte o no le jura lealtad al Conde- y añadió con maldad- ¡matarlo!
Akane cogió el puñal y lo miró.
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En el presente.
-Lo que nadie supo es que me reí por que había vencido a mi yo oscura. Era yo misma. Odiaba a los vampiros. Y en ese momento pensaba ayudar a Ranma, salvarlo o morir con él. Usaría ese puñal para salvarlo o matarme si él muriese - nunca supe que mi plan no saldría bien. Y que pasaría cuatro siglos de tortura rodeada de gente a la que odiaba con toda mi alma. Aparentando ser una de ellos. Desafiando al conde para que me castigara con la muerte, pero nunca lo logré. Maldecida por el conde con no poder matarme, ni hacer que otros me mataran. Me tocó vivir este infierno, que es no tener a Ranma a mi lado. Ese ser me dijo que pronto me reuniré con mi amado y espero que cumpla su palabra.
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Ryoga iba subiendo por las escaleras hacía lo que él pensaba que era la habitación de Akane, pero iba perdido, como siempre, iba en dirección al gran salón. No sabía que estaba siendo atraído por el Conde.
Aún seguía perseguido por los fantasma de los que había matado, lo seguían torturando. Ryoga había matado a muchos humanos, y todos esas almas no descansarían hasta que ese maldito ser muriese. Ya no sabía discernir lo que era verdad de lo que era mentira.
De golpe se vio transportado a un parque de atracciones, no era un recuerdo, era real. Era humano de nuevo e iba con Akari, su novia, la que fue su novia. ¡Pero si Akari llevaba muerta más de cuatrocientos años. Se lo estaban pasando bien, se divertían. El vampiro no entendía nada eso pasó cuando era un humano, estaba viviendo de nuevo ese día. El día que todo cambió. El día que decidió traicionar a su clan. Estaban en la noria, cuando vio a una pareja, esa pareja iban cogidos de las manos y sonreían. ¡Eran Ranma y Akane!. Ese Ranma iba con su Akane, no lo consentiría. Ese día decidió aceptar la propuesta del director de traicionar a su clan. Ese día mató a su padre y se hizo con la llave que ansiaba el director. Traicionó a su clan y al mundo por separar a Ranma y Akane.
Revivió ese día muchas veces. Cinco, diez, cien, mil. No lo supo, cada vez que lo revivía era real. Sentía el olor de Akari, el sabor de la comida, las vueltas de la noria. Al final esa tortura acabó y empezó otra.
Vio a su padre delante suyo.
-Nos traicionaste, me mataste, arruinaste al mundo, mataste a tu novia… y ¿todo para que? por quedarte con una mujer que no te pertenecía, que no estaba destinada a ti?
-¡ERA MÍA!- gritó Ryoga – siempre lo fue.
-¡Nunca lo fue!- dijo una voz- siempre fue de Ranma, y tú lo sabes- nos traicionaste… me traicionaste.
Ryoga se giró para verse al él mismo y retrocedió asustado.
-¡E… ER…ERES YO!, ¡NUNCA TE MATÉ!- gritó asustado el vampiro.- ¡NO ERES UN ESPIRITU!. ¡ESTOY VIVO!.
-¿Seguro?- Contestó el otro Ryoga- Si me mataste al convertirte en vampiro. Y si estás muerto, aunque no lo quieres aceptar. Prono lo estarás de verdad. No pasarás de esta noche.
-No te haré caso, eres una alucinación. Ese ser me drogó- No eres real.
-Para ti somos reales- dijo el espíritu de Akari. Y todos los fantasma saltaron sobre el atemorizado vampiro. Notó el olor a podrido de esos seres, su aliento frio y fétido. -Lo ve, nos huele, notas nuestro olor, te estamos cogiendo y sientes nuestro contacto en tus ropas, en tu piel. Somos reales hemos venido a buscarte, y cuando mueras te arrastraremos al infierno.
Cada vez llegaban más seres de esos y los gritos del vampiro eran cada vez más aterradores. Durante siglos él había provocado ese terror en sus victimas, ahora era él quien lo sufría.
-Nadie te salvará- dijo el fantasma del padre de Ryoga- hoy te llevaremos al infierno. En el libro de los muertos está escrito tu nombre y tiene fecha de hoy.
-¡Noooo!- gritó Ryoga y salió corriendo , aún perseguido por esos seres. Iba tan ajeno al mundo, tan asustado, que no se dio cuenta que fue atacado por soldados del Conde, soldados que en otra ocasión hubiera vencido sin dificultad, pero en su estado actual, no fue problema para esos soldados. El cuerpo inconsciente de Ryoga fue llevado a presencia del conde.
Los soldados que lo llevaban se sentían incomodos, deseosos de deshacerse de ese guerrero caído en desgracia, sentían un frio antinatural, se sentía rodeados por algo que no captaban. No sabían que con ellos iban cientos de muertos invisibles a sus ojos.
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La condesa encerrada en ese mundo sin luz, sin eco, no oía sus propios pasos. Miraba a todas partes asustadas, notaba una presencia, un monstruo que la acechaba. Cuando saliese de ese sitio y capturasen al ser que la secuestro, pediría a su esposo ser ella misma la que lo torturase.
Se sentía vigilada. Había alguien o algo cerca.
-¿Quién anda cerca?- gritó, pero apenas se oyó. O se quedaba sorda o ese sitio absorbía el sonido. Nunca lo supo.
Atemorizada, la Condesa, no paraba de andar no sabía si lo hacía en círculos, ese sitio parecía infinito.
-Debe haber una salida- dijo Ukyo.
-Si, debe haber una salida- se contestó ella misma.
- Y cuando salgamos, mataremos a quien nos encerró.
-De una forma cruel- Ukyo hablaba con ella misma como si fueran dos personas distintas.
Mantuvo un rato una conversación pacifica con ella misma. Hasta que de repente su dos personalidades se empezaron a pelear entre ellas. Primero con insultos, después con gritos. Hasta que se empezó a pegar golpes y puñetazos ella misma.
Y de repente en medio de esa absurda pelea vio un destello y paró de pelearse, y miró en la dirección donde vio ese destello. Luego vio otro destello venir desde otra dirección, cada vez que veía un destello y miraba en esa dirección, veía otro en otra dirección. Los destellos iban apareciendo cada vez más rápido. Tan rápido que juraría ver dos o más a la vez. Al final no pudo aguantar y cayó en el suelo gritando y tapándose los ojos, aunque seguía viendo destellos. Cayó desmayada. Y se vio sentada en un prado, delante suyo a unos metros vio a una niña, no tardó en darse cuenta que era ella de pequeña. Vio a un hombre acercarse a la niña. Ukyo lo reconoció, era su padre. La pequeña Ukyo al ver a su padre se abalanzó sobre él y lo abrazó, el hombre la abrazó.
-Te quiero papi- dijo la niña.
- Y yo a ti mi pequeña Ukyo- dijo el padre- tanto que te comería.
La Condesa Ukyo vio esa tierna escena y se enterneció, hacía años que no se acordaba de su padre. Y de golpe recordó lo que dijo su padre en esa escena, "te quiero tanto que te comería". Y de golpe el hombre qua abrazaba a la pequeña Ukyo empezó a cambiar, a crecer, cambió, le crecieron colmillos, se transformo en un ogro y mordió a la niña que gritó. Pero ese monstruo siguió mordiendo y comiéndose a su hija. Hasta no dejar nada de ella.
-Estaba deliciosa- dijo el monstruo- ahora me toca comerme a su yo adulta- y se abalanzó sobre la Condesa y le mordió en el hombro. Ukyo gritó de dolor, y se volvió a encontrar en ese mundo oscuro… pero donde le mordió ese monstruo le dolía, le sangraba y tenía la señal de unos colmillos.
Ukyo gritó enloquecida, ya nada quedaba de la Condesa, había enloquecido, corría gritando, y llorando, sentía pánico y miedo, se sentía amenazada. Corrió hasta que vio algo delante y renqueante se acercó, mientras se acercaba sin ser consiente se fue desnudando, hasta quedar totalmente desnuda. Se paró delante el objeto que vio era un espejo grande que reflejó su cuerpo desnudo, joven y bonito. Fue cociente de que estaba desnuda, aunque no recordaba cuando lo hizo. Vio la herida hecha por el monstruo que fue su padre, era imposible tener esa herida, todo fue una ilusión. De todas formas era una vampira y se le curaría.
-Esta vez no, ¡vieja!- le dijo su reflejo- esta vez no se curará e ira a peor.
-¿Vieja?
-¡Si!, ¡VIEJA! , ¡VIEJA!-gritó con énfasis el reflejo- tienes más de cuatro siglo, eres una vieja.
- ¡Soy joven y bonita!, la mujer del Conde.
-Pues no sé lo que vio en ti, en tu cuerpo marchito y decrepito.
-¿Viejo y decrepito?- se peleó con su reflejo-¿Me has visto bien?
-Eres tú quien no te has visto bien. Mira tu propio reflejo.
Y Ukyo vio como su reflejo empezó a envejecer, a marchitarse, a volverse una vieja arrugada y repugnante. La condesa bajó los ojos a su cuerpo y lo vio igual de viejo que el reflejo.
-Esto es el espejo de tiempo. Enseña a cada uno su verdadera edad y su interior. Y tú tienes muchos años y tienes una mente malvada. Si fueses una buena persona no te hubiera pasado nada, pero eres malvada, siempre lo fuiste, incluso antes de ser vampira, hiciste todo por separar a Ranma y Akane. Por todo eso te has convertido en una vieja de cuatrocientos años, estás arrugada como una pasa y tienes los pechos caídos y flácidos. Tú Conde no te reconocerá y te repudiará, te echará de la mansión.
La Ukyo del espejo, ahora joven, salió del él y se encaró con la Ukyo anciana.
-Ahora yo te sustituiré, y tú que quedarás aquí viendo como yo ocupo tu lugar. Yo viviré con tu esposo, mientras tú pasarás toda la eternidad aquí viendo como yo vivo tu vida.
La Ukyo anciana y decrepita miró como la que era su reflejo, recogía la ropa que se había quitado y se vestía, ahora sabia por que se desnudo.
-Ahora volveré a tu mundo y me haré pasar por ti. Nadie sospechará de que sustituí. Tengo tus recuerdos, soy tú.
Y esa falsa Ukyo desapareció, dejando a la autentica, envejecida y desnuda Ukyo sola, abandonada en medio de esa dimensión oscura. Sola frente al espejo que le mostraba lo que hacía la falsa Ukyo sin poder intervenir.
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El clon de Ukyo apareció en la habitaciones de la Condesa, sabía que debía hacer. Engañar a todos, hacerle creer que era la autentica Ukyo. Y allanar el terreno al ser enviado para acabar con los vampiros. Serviría de señuelo para acabar con esa maldita raza.
Ella fue encerrada en el espejo del tiempo por un mago vampiro, sin saber este que ese espejo era mágico. Estuvo encerrada en él milenios, si acababan con los vampiros al final se reuniría con su amado al quien mató el mismo ser que la encerró. Sería libre de la maldición del espejo.
Cerró su mente, no podía dejar que ese conde leyera sus auténticos pensamientos y supiera que no era la autentica Ukyo. y dejó que los pensamientos de Ukyo fluyeran por ese cuerpo. Pero seguía siendo ella y en su debido momento se vengaría. A la autentica Ukyo le esperaba un final terrorífico .
Ukyo, o quien pensaban que era Ukyo, llamó a sus sirvientas, se cambió de ropa y se dirigió a ver al conde.
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Tatewaki se dirigía hacia el salón, donde lo recibiría su padre. Estaba escoltado, por los guardias de su padre, o sea que estaba detenido. Había fracasado y sería castigado, su padre no tendría compasión de él. No era la primera vez que su padre lo castigaba y torturaba. El Conde no tenía compasión de nadie, ni siquiera de sus hijos. A él lo obligó a casarse con Nabiki, cuando realmente deseaba a Akane.. y a Kodachi la casó con Mousse. No se pudieron negar a esas bodas que no deseaban, de negarse… el Conde se hubiera vengado.
Su padre seguía teniendo un carácter travieso, pero a la vez retorcido. Había casado a todos con quien le rotó, sólo por divertirse. La única que se le desistió fue Akane, esa chica seguía siendo fuerte y temperamental, se negó a casarse durante cuatro siglos. Sólo ahora parecía haber cedido, pero él creía que Akane tramaba algo. Que no se casaría con Ryoga, tal vez lo deseaba a él, ya que una vez muerta Nabiki, podía pedir a su padre la mano de Akane, ya que Ryoga había enloquecido. Con esa unión serían los dos felices y …
Sin pensarlo llegaron a la puertas de salón. Fue allí donde notó que le dolían las piernas, y el dolor se espacia por todo el cuerpo. Ese dolor era horroroso, no lo aguantaba más, estuvo a punto de gritar, pero si lo hacía el Conde lo castigaría.
Vio llegar a la comitiva de Ukyo, a la falsa Ukyo, tan activa y prepotente como siempre. Esa mujer no se dignó a saludarlo. Si él fuese Conde esa mujerzuela estaría fregando suelos, ayudada por Ryoga., ¡no! Ryoga limpiaría letrinas, era para lo que estaba hecho ese cerdo.
Y también vio a la comitiva que llevaban al aun desmayado Ryoga. Por suerte no sería el único en sufrir.
Los tres grupos se acercaron a las puertas, pero un vigilante los detuvo.
-Ahora no pueden entrar, el Conde está recibiendo curas por sus heridas, deberán esperar aquí. – dijo ese vigilante para enfado de todos.
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Tofu, sabía que estaba muerto, o lo mataría el Conde o ese ser que destruyó a la mitad de los suyo…¡No!;no sería ninguno de ellos, había otras dos amenazas, su mujer, transformada en un monstruo deforme y… Akane… Akane jamás lo perdonó. Lo miraba con odio. Y todo por aquella vez que la quiso examinar…
Recordó cuando la capturó, y quiso experimentar con ella. Akane era distinta a los demás vampiros, tardó mucho en transformarse y parecía que no era una transformación completa. El cuerpo de esa mujer no toleraba la sangre, aunque tenía la vida eterna de los vampiros. Había logrado sangre de Akane y era extraña, tal vez esa chica era una mutación dentro del vampirismo. Era un ser único… debía experimentar con ella, descubrir sus secretos.
Sabia que Akane, antes de llegar Ranma, se sentía atraída por él. Y usó eso para llevarla a su laboratorio. No era la primera vampira que llevaba a su laboratorio, y experimentaba con ella. Pero al ser Akane un ser especial, con ella haría experimentos más a fondo. Alguna trepanación, electroshock, alguna lobotomía incluso alguna vivisección. Necesitaba hacer toda clase de experimentos con su cuñada, pero para eso Akane se tenía que quedar quieta, necesitaba un analgésico muy potente y la ayuda de Kasumi.
No quería recordar como fue todo. Akane fue inmune al analgésico y se enfrentó tanto a él como a Kasumi. Y huyó del laboratorio. No hubo otra oportunidad, Akane no volvió a caer en la trampa y Tofu se debió conformar con un poco de sangre de la joven.
Pero ahora todo sería distinto, durante siglos estudio la sangre de la joven. Había conseguido pelo de la chica dejado en los baños públicos, ADN de las copas donde bebía su cuñada… había estudiado ese extraño ADN que tenía la chica. Había conseguido sintetizar un analgésico que afectase a Akane. La podía examinar, hacer una vivisección con ella. Quitarle los órganos, como los pulmones y los riñones y examinarlos, examinar el cerebro y los órganos reproductivos femeninos. Comprobar si realmente era inmaculada, o como él pensaba había yacido con Ranma.
Tofu entró en su almacén secreto, allí metidos en tarros de cristal, sumergidos en un liquido de su invención tenía órganos de los seres con quien había experimentados. Humanos, vampiros, o otros seres. Eran su colección. Se acercó a una estantería allí tenía el cerebro del autentico Soun. No el clon que el creó y que habitaba en esa mansión. Al lado pondría el cerebro y los órganos de Akane. Y la clonaría. Nadie se daría cuenta del cambio. Pero antes de nada la violaría. Salió y cerró ese almacén. Y de golpe recordó días después de la vez que intentó secuestrar a Akane y experimentar con ella.
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Estaba con Kasumi en el laboratorio. Intentaban crear una raza de zombis perfecta, gente sin voluntad, que no infectase con el gen zombi, que no volviese a zombi a más personas. Pero no lo lograban. Todos los sujetos con que experimentaban morían, fuesen humanos o vampiros.
-Debemos hablar con el Conde. Hallar la forma de hacer un ejercito que sólo ataque sin pensar, nos llevará mucho tiempo.- dijo Kasumi- tal vez no podamos en siglos.
-Debemos conseguir la forma de hacerlo.- contestó Tofu- estamos en guerra contra otras Familias Vampiras. Estamos en las guerras vampíricas . Necesitamos soldados, carne de cañón, que sean remplazables y fáciles de hacer. -tuvo un temblor- el Conde se enfadará si no tenemos resultados pronto. Los hombres lobos no sirven, sólo funcionan de noche, y actúan por instinto.
-¿Robots?- preguntó Kasumi.
Tofu la miró horrorizado.
-Ni se te ocurra decir eso, si se entera el Conde te puede matar, ya sabes como odia la tecnología. Aunque esa idea sería la idea más lógica. La Familia de América los utiliza, pero son fáciles de destruir, y la de Europa occidental, usan zombis, lo que nosotros queremos, pero también son fáciles de destruir, necesitamos algo más fuerte que ellos, que no sean fáciles de destruir, al menos por nuestros enemigos. Y que se puedan controlar.
Los dos sádicos médicos se miraron, no lograban llegar a algo que los ayudase, cuando la puerta del laboratorio estalló y apareció Akane. Si la transformación en vampiros los había transformado en seres crueles y sin escrúpulos, a Akane la transformación le había aumentado la furia, la ira y la fuerza. Se enfurecía por nada y no era bueno enfadarla. Y ahora esa vampira estaba furiosa, extremadamente furiosa y lo estaba con ellos .
Akane los miró con furia, la pareja de médicos la miraron asustados. Akane venía a vengarse.
Se acercó a su hermana y a su cuñado con furia.
Kasumi se interpuso y Akane la apartó de un empujón, sin miramientos.
Se acercó a Tofu y de un golpe lo mandó e incrustó contra una pared. Akane cogió una silla y fue para Tofu, la dejó delante del hombre y se subió para estar a la misma altura del hombre. La chica cogió al medico por el cuello y lo levantó del suelo, y lo miró enfurecida.
-Os he dado dos semanas para que pensarais que me he olvidado de vosotros y de lo que habéis intentado hacerme- los miró con maldad- pues no se me había olvidado. Y lo pagaréis caro… muy caro.
Entonces Akane hizo algo que no podían hacer los vampiros. Sus uñas se alagaron y se las clavó en el cuello a Tofu. Y con las de la otra mano le atravesó el vientre.
-No quiero que os acerquéis a mí. – los advirtió- nada de experimentos conmigo, o no lo contareis. Como me entere que intentáis algo… os mato.
Y de un empujón mandó a Tofu al otro lado del laboratorio. Tofu cayó al suelo y gritó de dolor, Kasumi se acercó corriendo a su esposo para ver si estaba bien. Y después miró a Akane con furia.
-¡Como vuelvas a tratar así a mi espo…- se dirigió enfadada a su hermana.
Akane se abalanzó sobre su hermana y la cogió por el cuello.
-Nada de experimentos, nada de cosas extraña, os quiero calmados. Si me hago daño y vengo y notó algo extraño en vosotros, si me hacéis algo. Será mejor que os matéis, por que no os gustará lo que yo os haré.
Soltó a su hermana y se dirigió fuera del laboratorio. Desde ese día Akane se ganó a pulso la fama de ser una persona irascible. Varios se buscaron que ella los mandase al pequeño hospital de la mansión. Akane se había vuelto un ser irascible. No era cruel, pero si alguien lograba enfadarla… lo pagaba caro.
-Sabes lo que pienso- dijo Kasumi.
-Si, lo echa de menos- dijo Tofu. Y miró s su alrededor- no podemos hablar de él. Pero Akane no lo ha olvidado. Y nos culpa a todos, si no se calma conseguirá que el Conde la mate.
-Creo que es eso lo que quiere- dijo Kasumi- quiere encontrarse con se ex prometido en el otro mundo.
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Tofu en el presente miró sus apuntes sobre Akane, los llevaba escribiendo desde hacía siglos. Consiguiendo material genético de su cuñada poco a poco. Con eso podía conseguir anular a esa mujer y hacerle las pruebas pertinentes.
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Tofu no se sabía observado. Alguien lo vigilaba y no dejaría que pusiera en marcha sus planes. Akane estaba amenazada por tres vampiros. Ninguno debía poner un dedo encima. Si se atrevían a hacerlo, pagarían las consecuencias de sus hechos.
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El sol estaba por ponerse y Ranma andaba sigilosamente hacía la mansión de los Kuno. Había recuperado su espada, una que sólo podía empujar él. Una espada mata monstruos que había bebido la sangre de miles de seres oscuros.
Se dirigía a la mansión. El sol caía por el horizonte, quedaban pocos minutos para anochecer. Esa noche sería el fin de los vampiros. La nota final de la música que se había prologando durante cuatro siglos.
Sacó la espada y la miró, era negra. Forjada por un herrero hacía siglos. El nombre de hacedor de la espada era un Yokai experto cuyo nombe no debía pronunciarse, o traería mala suerte. Era una buena espada, con ella acabaría con el conde. A pesar de todo, aunque el conde estuviera muriéndose, no sería un rival fácil, todo lo contario, les costaría matarlo. A pesar de sus poderes, el conde era un ser muy poderoso, y no estaba seguro que lo venciera, al menos esta vez.
Y siguió andando a la mansión, negros nubarrones se levantaban. Esta noche sería fría, haría mucho viento y llovería a raudales. Él no pasaría frio, su abrigo lo protegería. Esa moche culminaría su venganza, recuperaría lo que le habían robado. Recordó el día que murió, o eso pensó.
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Despertó con dolor de cabeza. Lo habían capturado y estaba atado a un poste en medio de lo que parecía un circo romano, miró a su alrededor y sentado en las gradas vio sentados a cientos de vampiros.
Miró a frente suyo y vio a Akane, y se asustó, la habían transformado en vampira, pero se la veía distinta a los demás. Se dio cuenta que a ella no le gustaba en se había convertido.
¡Pero si ya ha despertado!- dijo con burla el conde- Justo a tiempo para ser convertido.
Ranma no apartaba los ojos de Akane.
-¡Akane,! - dijo con horror el chico - ¡Tú no! ¡No puede ser!
Akane apartó la vista. Debía actuar, aparentar ser una más.
-¡SI! Soy una vampira! Y tú también lo serás.- dijo en un tono de burla- pronto serás un de los nuestros o morirás-La chica no se creía lo que decía, estaba deseando saltar sobre Ranma, liberarlo y huir con él.
Ranma miró a su amiga, no podía creerlo, ella no podía ser una de esa abominable raza.
-¡Sé lo que piensas!- dijo Ryoga- que ella no puede ser uno de los nuestro, pues te equivocas- y sonrió- ahora forma parte de nuestra Familia, como lo harás tú, aunque serás un sirviente mío.
Ranma lo miró con odio.
-¡Jamás te serviré! ¡Ni a ti ni a nadie de aquí, ¡ Si me transformáis seré más fuerte que vosotros! No serviré a nadie que sea inferior a mí- todos lo miraron horrorizados, ese joven tenía razón. Ya era fuerte, si se volvía vampiro lo sería más. Más que todos, nadie podía con él. Y seguro que derrocar al Conde y se haría con el poder, y cuando lo hiciera mataría a todos aquellos que lo traicionaron
-Yo te someteré, serás mi esclavo, si no me obedeces, te entregaré a mis científicos y te convertirán en un monstruo sin inteligencia. En cuanto Akane… se la entregaré a Ryoga así lo pacté con él.
Ranma miró al conde y se enfureció.
-¡Juro que acabaré contigo y con Ryoga! Moriréis por mí. Aunque muera hoy, volveré del infierno a destituir a vuestra puta familia.
Todos se rieron de la promesa del joven, jamás la cumpliría. Hoy se convertiría o moriría.
-¡Nodoka es tu hijo! Haz los honores de convertirlo en uno de los nuestros- dijo el conde
La madre de Ranma se acercó a su hijo y…
-¡Madre no por favor!- suplicó el joven, pero su madre lo ignoró y le mordió. Akane desvió la mirada, no quería ver eso. No quería ver a Ranma transformase en uno de ellos.
Ranma tuvo una convulsión, como Akane se resistía a la transformación. Gritó de dolor y se destorció. Seguía atado al poste, pero logró soltarse. Todo el publico se asustó para lograr eso debía tener una fuerza prodigiosa.
Ryoga se acercó para detenerlo, pero Ranma lo atacó. El joven alargó de forma sorprendente las uñas y rajó de arriba abajo el vientre de su rival. A le vez atravesándolo por completo. Ranma miró a su rival, tenía los ojos naranja. No se había convertido en vampiro, era otra cosa, peor, alguien capaz de matar criaturas de la noche.
Ryoga cayó al suelo gruñendo de dolor. Akane supo que Ranma no sería un vampiro y por eso lo matarían. Sobre Ranma saltaron varios soldados que fueron despedazados sin piedad. Trozos del cuerpo de esos seres cayeron alrededor de él. Akane supo que el joven estaba fuera de si. Su cuerpo luchaba contra el virus vampiro y se estaba convirtiendo en otro ser.
Ranma miró hacía donde estaba el conde y saltó hacía ese monstruo, era un salto imposible, casi voló y cayó en la tribuna de conde y lo miró. Y gruñó como un animal salvaje.
-¡Detenerlo!- gritó el conde asustado. Ese ser podía matarlo-¡ No dejad que se acerque a mi!
Un grupo numeroso de soldados atacaron Ranma, el joven gruñó como un animal, ese chico ahora era un demonio que atacó con sus garras a los soldados despedazándolos a todos, fue una carnicería. Sólo quedó ese chico y el conde.
-Sólo tú y yo. Te lo dije, no debiste intentar convertirme. Ahora te desperezaré y te comeré- amenazó el joven.
El exdirector Kuno miró con soberbia al joven.
-Soy más fuerte que tú. Aunque te resista acabarás siendo uno de los nuestros y te subyugaremos.
-¡Nunca! ganaré a tu virus y te mataré,- contestó el joven- y vio reír al conde.
-Nadie escapa una vez mordido. Todos se trasforman.
- Yo no lo haré. Y te enseñaré a no reírte de mi.- Y se abalanzó sobre el conde y con sus nuevas garras le hizo una cicatriz en la cara.
El conde gritó de dolor.
-Matar a ese perro. Lo quiero muerto- gritó de rabia.
Ranma saltó de nuevo a la arena de combate y miró a Akane que empujaba un puñal. El joven sentía avanzar su transformación en monstruo y decidió que sólo quedaba una solución.
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Ranma paró de recordar, estaba cerca de la mansión. Seguro que cuando llegase había vigilantes esperándolo. Debía tener cuidado o no podían pillarlo por sorpresa. Se concentró y se hizo invisible a los sentidos de los vigilantes. Nadie lo vería, ni lo olería, y de esa forma se dedicaría a cazar vigilantes.
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El sol ya había caído, en unos minutos las puertas y ventanas volverían a aparecer.
Akane oía los habitantes de esa mansión prepararse para el nuevo ataque. Esperaba ese ataque con ansias , deseaba morir de esa noche, en los sótanos de la mansión Kuno, desde la noche que ella fue convertida en monstruo y Ranma murió.
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Unos siglos antes.
Ranma atacó a Ryoga y al conde, los hirió. Ella se alegró, aunque no lo mostro. Atacó a Ryoga, después saltó donde estaba el conde y lo atacó y volvió a la arena donde estaban ella y Ryoga y se encaró con este.
-¡Ryoga! – dijo Ranma- yo te maldigo por toda la eternidad. La herida que te hecho no se te curará nunca, te dolerá cada día de tu vida, nunca te sanará. Y te vuelvo a maldecir nunca tendrás lo que has planeado quitarme, has traicionado al mundo por conseguir a alguien que nunca tendrás, - miró al ex director- y en cuanto a ti, también te pasará, no sanarás nunca de tu cicatriz. Has destruido Nerima. Tu especie destruirá la civilización… pero seréis destruidos y el ser humano y el mundo volverán a progresar. Tú y ese cerdo tendréis hasta que muráis la cicatriz que os he hecho y os dolerá para recordaros que no me habéis vencido, Y cuando estéis en el infierno os seguirá doliendo por toda la eternidad.
-No vivirás lo bastante para alegarte de este triunfo momentáneo. ¡Morirás! , ¡Yo decreto tu muerte! ¡Por tus crímenes!... pero si me juras lealtad te perdonaré, pero serás mis más humilde sirviente.
Ranma miró a ese hombre , con ese traje negro y anticuado, Ranma no sabía si era un loco o un payaso, pero como lo miraban los allí reunidos debía sentirse como un gran ser.
-¿Júrate lealtad? ¡Ni loco!- gritó Ranma- antes prefiero morir. No me someteré a un loco que se piensa que es un dios.
- Tú cuerpo lucha por no transformarse en vampiro… pero es una lucha perdida. Te hemos mordido, como a la que fue tu prometida, ella también luchó y no pudo vencer. Ahora es una de los nuestro. Tú acabarás siendo uno de lo nuestros y llamándome Conde.
Ranma se oponía a la transformación, aunque sabía que no se transformaría en vampiro, si no algo distinto. No sería nunca un vampiro, pero supo que tarde o temprano ese virus lo invadiría y… se giró hacía Akane que lo miraba con horror. A ella no le gustaba ser una vampira, no le gustaba que Ranma se convirtiera en uno. Ese conde lo humillaría.
-¡Akane!- le dijo el chico. Ella supo lo que le iba a pedir el chico- ¡mátame! , no quiero ser uno de ellos. No debo serlo!,¡acaba conmigo!- pidió el chico. Si me trasformo tengo dos opciones o servir a ese maniático o huir y formar mi propia familia, y te llevaré conmigo. No me permitas que me vuelva un monstruo.
Ella lo miró horrorizada, no podía matar a su prometido, pero no podía dejar que se convirtiera en uno de ellos, una lucha se entabló en el corazón de la chica. La razón contra el amor y ganó este.
-No puedo Ranma.- dijo la nueva vampira- ¡te amo!. No puedo matarte-la chica lloraba, aún tenía sentimientos humanos.- huiré contigo si te vuelve vampiro, huiremos lejos y lucharé a tu lado.
-Debes hacerlo, ese al que llaman conde nos separará. – dijo Ranma mirándola a los ojos y la acarició- después de convertirme en vampiro, si no logro huir me entregará a sus científicos y me transformaran en un monstruo sin memoria. Después de lo que le hice, y te entregará a ese estúpido de Ryoga, así lo pactaron.
Ella lo miró, no podía permitir eso, mataría a quien lo matase y después se mataría ella. No viviría más que Ranma, y no se entregaría a Ryoga. Ella pertenecía a Ranma. Aunque fuese una vampira su corazón era de Ranma.
-¡No puedo!, ¡ No me pidas lo imposible! No puedo matarte.
Él la abrazó.
-Te quiero- dijo él y la besó con pasión, ella le devolvió el beso.
- ¡No lo permitiré – dijo Ryoga- ¡Akane es mía!.- y se acercó a la pareja para separarlos.
Akane miró llorando a Ranma, decidida a morir y entonces notó algo tibio en su manos, y vio que era sangre, que manaba del estomago de su amado. La chica aún llevaba el puñal en la mano, y Ranma había cogido su mano y se había apuñalado con ese puñal.
Akane lo miró horrorizada, quedándose muda.
-Adiós mi amor- dijo Ranma- retrocedió y cayó por el foso de lava, donde ardió.
Akane chilló horrorizada. No se creía lo que había pasado, había sido ella la que mató a Ranma, se miró con horror las manos manchada con la sangre de su prometido y miró por donde él había caído. Supo al instante lo que debía hacer, su vida acabó en el instante que Ranma murió, debía seguirlo. Empezó a andar, después a correr hacía el foso con intención de saltar, y unirse a su prometido, pero alguien se interpuso en su camino …
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Akane volvió al presente, estaba tumbada en la cama tapándose la cara con la almohada y agarrada a ella. Lloraba, con desesperación, como lo llevaba haciendo los últimos cuatro siglos, cada día. Los vampiros le habían quitado todo, su vida, su familia, su humanidad, que tanto añoraba…. Y a lo que más amaba, a su prometido. Odiaba esa vida inmortal, sin cambios ni progreso, siempre viviendo la misma rutina. Deseaba que ese ser que los amenazaba acabase con todo, incluso con ella. Deseaba que la matase, sería lo justo fue ella quien lo mató a él sería justo que él se vengara.
-¡Ranma ven a por mi y mátame!, ¡Estás en tu derecho!, ¡ Debes hacerlo!, el infierno no será peor que estas puta vida sin ti. Sin ti que me abraces, me insultes. Añoro nuestros enfados, nuestras aventuras. Nuestras risas, tus besos, tus caricias. Añoro tu cuerpo. Te añoro por completo. Mi vida sin ti no es vida. No deseo existir más. Ven y llévame contigo. No aguanto una hora más esta no existencia.
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El espíritu de Ranma la miró, sin que ella supiera que era observada. Ese espíritu y su yo carnal, al estar conectados sintieron el dolor de la chica., y él suyo propio.
-Yo también te añoro, para mí estos cuatro siglos sin ti han sido un infierno. Deseo volver a tenerte en mis brazos, lo he querido durante cada segundo de estos siglos que hemos estado separados. A cada segundo quería escapar y venirte a ver, a tocarte, a besarte. Pero sólo podía tocarte en mi sueños, siempre soñando con los ratos que compartimos. En nuestras peleas, y en nuestras citas. Con tus besos y con tus golpes. Viéndote en la distancia sin poder decirte que resucité, verte sin poder tocarte, ni hablarte. Sin poder venir a buscarte. Ni venir para vengar a los que nos hicieron sufrir. Para mí, esta existencia fue un infierno y la espera hasta este día una eternidad sin fin– el espíritu de Ranma no podía llorar, pero notó que su yo caporal si lo hacía. Estaban conectados y los dos compartían la misma amargura, la misma angustia.
El espíritu se giró, no quería ver a Akane llorar, y soportar más sufrimiento. Le tocaba torturar un poco a Ukyo. La debió matar cuando tuvo oportunidad. Recordó ese momento.
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Una semana después de la boda fallida. Las tres locas atacaron a Akane, y estuvieron a punto de decapitarla. Él la salvó en el ultimo momento. Por accidente reventó una cañería y se había vuelto chica, y les dio a esas tres una merecida paliza. Al estar convertido en chica nadie le pudo acusar de ser un hombre y pegar a tres chicas. Amenazó a las tres con matarlas si se acercaban a su prometida. Si en ese momento Akane no hubiera estado tan mal herida y no necesitase de ir a curarse….esas tres hubieran sentido su furia, y ninguna hubiera sobrevivido.
Cuando llevaba a Akane al hospital, se encontró con Ryoga, que lo desafió. Si hubiese aceptado ese desafío, con lo furioso que escaba hubiese matado a P-chan, en ese momento no estaba para bromas y no se hubiese contenido. Pero el estado de Akane evitó aceptar y con ello él también fue responsable de la destrucción del mundo, al no detener a uno de los que destruirían el mundo.
No podía ir para atrás en el tiempo y reparar el pasado. Pero podía arreglar cuentas con los que le destrozaron su vida… y las de tantos e intentar que el futuro fuera mejor sin esos monstruos.
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El Conde sentado en su sillón no aguantaba el dolor, la medicina de Tofu no funcionaba, ni las de Cologne. No sólo le dolía la herida nueva, si no la que le hizo ese maldito antes de morir.
Recordó como murió ese a que no dejaba decir su nombre. Como Akane intentó matarse para seguirlo, como la paró y lo evitó y la maldijo para que no pudiera matarse. Y como esa noche decidió construir una inmensa mansión, donde vivir con su Familia. Una mansión grande como un barrio. Y como prohibió la tecnología para evitar que los humanos supieran que no era invulnerable.
-¡Señor!- le informó un sirviente- los grupos que mandó a capturar a su hijo y a Ryoga han vuelto con sus presas. Lo esperan fuera… también está su mujer.
El conde lo miró
-¡Que entren! Ellos recibirán su castigo y mi señora mi amor- dijo el Conde.
- ¡Como ordene!- y se retiró.
Y ese instante la puerta y ventanas volvieron a aparecer y todos se prepararon para la lucha. Los vampiros para defenderse y Ranma para acabar con ellos.
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Continuará…
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Notas del escritor.
Este capitulo me ha quedado largo, demasiado. Y he tardado semanas en escribirlo. Algunos días unas paginas, otros unas líneas. No he podido ir más rápido.
En este capítulo los personajes continuamente recuerdan el pasado, y no de forma lineal. Se debía explicar como Akane y Ranma cayeron en manos de los vampiros, y la transformación en vampira de la primera, y la muerte de Ranma.
