Como un No muerto has vivido, como un Elegido fuiste seleccionado por tus defectos y virtudes, como Cazador te adaptaste al ambiente y como un Héroe serás recordado por tus acciones desinteresadas a lo largo del trayecto.


Ohayo, bienvenidos todos a otro capítulo de esta historia. Qué bien que a algunos les esté interesando este fic, es bastante suave, lo sé, sin embargo me siento cómodo escribiendo de esta manera, sin prisas, sin capítulos muy extensos, solo un pequeño respiro para escribir algo que me interesa sin muchas expectativas encima de mí. Pero no me malentiendan, trataré de quizás capítulos más adelante darle algo de salsa a esto, digo muchos capítulos más adelante, después de todo no sería emocionante si pongo batallas cuando no hay una construcción de este Izuku desde su infancia y sus metas, seria muy brusco y forzado, espero me comprendan.

Rápida aclaración, no sé si darle el OFA a Izuku, ya está muy roto aunque no lo parezca, ya veré a qué conclusión llego. Lo otro es que las personas con Quirks no pueden ver los Stands, solo otros usuarios de Stands pueden hacerlo. Dejando eso de lado comencemos de una vez… Go.

Disclaimer: Los personajes de Boku no Hero Academia le pertenecen a su creado Kohei Horikoshi, por lo cual escribo sin lucro alguno y solo por diversión.


Capítulo 3: Rosa de la Calma

Solo otro día tranquilo en el vecindario, una tarde pacifica donde Inko decidió ir a casa de su amiga Akiko para conversar un rato mientras dejan a los niños jugando, algo a lo que ya estaban acostumbradas luego de aquel atraco al banco hace dos años.

La madre Midoriya y la madre Hado se saludaron en la entrada de la casa, la pequeña Nejire de 5 años estaba emocionada viendo al pequeño y adorable niño de 3 años vestido con linda ropita comprada por su mamá.

La niña tenía una amistad con el niño de pecosas mejillas desde que sus madres se hicieron amigas y comenzaron a reunirse. Ella a menudo deseaba jugar con Izuku, le resultaba muy divertido tener a alguien con quien divertirse en casa y ella ha llegado a querer mucho al niñito.

-Nejire, quédense en la sala jugando, ¿de acuerdo?-, fue lo que le dijo Akiko a su energética hija que obviamente estaba ansiosa por comenzar a jugar con Izuku.

-¡Si mamá!, ¡ven Midori!-, respondió alegre la niña de 5 años acercándose a Izuku para tomarle de la mano y jalarlo hacia la sala de estar.

Ambas madres sonrieron divertidas ante la emoción de Nejire, ella tenía cierto apego por Izuku desde el incidente de hace dos años y siempre insistía en que él viniera a jugar todos los días, tanto Inko como Akiko solo podían decir que consiguió a un compañero de juegos menor que ella.

- Inko, ¿Quieres té o café?-, le preguntó Akiko a la mujer peliverde que está sentada en la mesa del comedor.

-Té por favor-, respondió Inko con una pequeña sonrisa mirando a su amiga que comenzó a preparar la bebida.

-Entonces Inko, ¿Cómo va el asunto de su Quirk?-, le preguntó Akiko a su amiga con calma mientras la mira por encima del hombro.

Inko soltó un suspiro mientras agacha un poco la cabeza. –Sigue igual, sigue sin mostrar señales de tener un Quirk frente a los doctores-, dijo la peliverde algo decaída recordando la cita de su hijo ayer en el hospital.

Desde el incidente en el banco donde su hijo manifestó por primera vez su particularidad, ella lo ha estado llevando regularmente al hospital para realizarle chequeos y pruebas para estimular la activación de su Quirk, sin embargo él no ha dado ningún indicio de tener uno, más bien en la radiografía de sus pies se confirmó que tiene la articulación que tienen los Mukoseis, lo cual implica que él es uno y nunca va a tener una particularidad.

Pero Inko no estaba convencida de ese resultado, su hijo en definitiva la salvó a ella y al resto de personas en el banco con su particularidad, ¿Cómo?, no lo sabe, pero su instinto de madre le dice que fue su pequeño quien lo hizo.

-Qué se le puede hacer, tiene solo 3 años, quizás cuando tenga 5 como Nejire lo vaya a manifestar, quizás aquella vez fue una activación prematura-, opinó Akiko con una pequeña sonrisa recibiendo un asentimiento de Inko que esperaba que fuera eso.

Akiko y su esposo Arata si creen al igual que ella que Izuku fue quien los salvó aquel día, sin embargo su esposo Hisashi no lo creyó cuando le contó todo lo sucedido, ella se sintió un poco triste al principio pero comprendió que es algo difícil de creer: "Izuku siendo un bebé de un año detuvo las balas, salvó a todos y atrapó al criminal que iba a escapar, todo eso en menos de un segundo ya que nadie ni el mismo All Might vio como lo hizo", ella misma no se lo creería si no hubiera estado allí.

Inko escuchó una risa de Nejire desde la sala y la mujer sonrió. -Creo que quizás me estoy preocupando por nada, solo es un niño, con el tiempo despertará su Quirk, no lo llevaré más al hospital, se divierte más jugando con Nejire-chan y Katsuki-kun-, decía la madre Midoriya con calma mirando a su amiga que se acercó a la mesa con dos tazas de té

-Ahora que recuerdo, Nejire me ha estado preguntando cuando Izuku entrara a la guardería con ella, parece no comprender cuando le digo que es todavía muy pequeño-, decía Akiko divertida colocando el té al frente de Inko.

-Gracias-, dijo Inko con una sonrisa tomando la taza entre sus manos para soplar un poco y luego dar un trago.

Ambas madres comenzaron a charlar entre ellas mientras que Nejire e Izuku jugaban en la sala de estar, la cual estaba desordenada con varios juguetes tirados por el suelo.

La contenta niña peliazul corría con unos animales de juguetes en sus manos mientras que Izuku estaba sentado sobre el sofá mirando como la niña corre.

-¡Y aquí es cuando el doctor jirafa adelanta al malvado cerdito y gana la carrera!-, gritaba Nejire emocionada corriendo a una meta que estaba sobre la mesita y allí hizo que la jirafa entrara primero que el cerdo de juguete.

A Izuku se le iluminaron los ojos y comenzó a aplaudir con sus pequeñas manitas, alegrando a Nejire quien sonrió satisfecha y dejó caer sus juguetes al suelo.

La niña de cabello azul se acercó al sofá donde estaba el pequeño Izuku. –Tú también juega a las carreras conmigo Midori, ¡es más divertido cuando tú también corres!-, le decía alegre al adorable niño de grandes ojos verdes.

Él es bastante tranquilo, no hablaba tanto como ella quisiera pero Nejire se divierte tan solo estando con él y viendo lo emocionado que se pone cuando la ve haciendo algo divertido. Ella quiere verlo siempre feliz y lo abraza frecuentemente por lo lindo que se ve, es casi como un hermanito, hasta lo llama "Midori" o "Verdecito" como apodos cariñosos por su apellido y el color de sus ojos y cabello.

Izuku miró a la niña y le colocó las manitas sobre la cabeza. –Ne-chan, el cherdito-, le decía él a la niña que comprendió rápidamente lo que quiere.

-¿Quieres que te traiga al malvado cerdito?, ¡de inmediato!-, exclamó la niña apresurándose a tomar su juguete del suelo para traérselo a Izuku, le daría todo lo que pidiera, después de todo ella no se podía resistir cuando él la llama "Ne-chan" como apodo al no poder pronunciar su nombre bien.

A ella por supuesto que no está en contra de que le llame así, más bien está encantada con eso ya que parece que si es su hermana mayor y él su lindo hermanito.

-Ne-chan, ¿cherdito no vuela?-, preguntó el inocente niño de grandes ojos mirando a Nejire con esos orbes llenos de curiosidad.

-Claro que vuela, necesita que lo alces mientras corres para que vuele más rápido -, le decía la niña al peliverde que se quedó unos segundos en silencio viendo al cerdito en sus manos.

Después Izuku trató de bajarse del sofá pero se le hacia difícil tocar el suelo, Nejire divertida lo ayudó a bajar y observó como el niño alzaba al cerdito en el aire esperando a que comenzara a volar.

-Necesitas correr para que vuele, Midori-, le recordó Nejire a su amiguito con una sonrisa.

Izuku escuchó a la niña y comenzó a correr con un poco de torpeza, yéndose de la sala de estar en dirección a la cocina siendo seguido por Nejire que reía divertida.

-¡Mamá!, ¡cherdito vuela!-, decía Izuku con adorable emoción llegando a la mesa del comedor donde Inko estaba sentada junto a Akiko.

Ambas madres vieron llegar al pequeño de tres años y le miraron enternecidas, tan emocionado solo porque sostiene un cerdito en su manita.

-Si Izuku, el cerdito vuela gracias a ti, bien hecho-, felicitó Inko a su lindo hijo con una gentil sonrisa mientras le acaricia la cabeza.

Nejire llegó con una gran sonrisa y abrazó al niño desde atrás. -¡Genial Midori!, ¡ahora tú también jugarás a las carreras conmigo!-, decía emocionada la niña mientras que Izuku miraba al cerdito de juguete en su mano.

Akiko sonrió ligeramente divertida, luego se puso de pie. –Inko, acompáñame al patio, te enseñaré lo que Arata comenzó a plantar-, le dijo la mujer Hado a la Midoriya que asintió y también se puso de pie.

-Nejire-chan, por favor cuida de Izuku mientras estamos afuera, da un grito si algo pasa, ¿de acuerdo?-, le decía Inko a la pequeña niña que asintió repetidas veces con la cabeza.

-¡Si señora Inko!-, respondió la alegre peliazul viendo como ambas madres se iban de la cocina en dirección al patio trasero, dejándola a ella y a Izuku solos en la cocina.

La niña soltó al pequeño y lo observó a punto de llevarse al cerdito a la boca, entonces ella lo detuvo. –No Midori, no puedes comerte al malvado cerdito, te vas a enfermar de su maldad-, le decía Nejire a Izuku con una pequeña sonrisa. -¿Tienes hambre?, entonces voy a darte algo de comer-, decía la niña buscando alrededor en la cocina algo que pudiera darle a su lindo amiguito.

Ella le tomó de la mano y caminó hacia la nevera, se acercó y con un poco de fuerza la abrió mostrando su interior con todo su contenido. Izuku abrió los ojos y se acercó para sentir el fresco frío mientras que Nejire veía que podía darle a él.

-Pollo, demasiado pesado para mí, gelatina, está al fondo, vegetales, ¡Guah!, son asquerosos, ¿qué puedo darte Midori?-, decía Nejire pensativa hasta que encontró algo que a sus ojos comenzó a brillar y ella se quedó asombrada.

Una pieza de pastel de crema con una cereza encima, es perfecto, estaba sobre un pequeño plato y solo tenía que bajarlo para dárselo a Izuku.

-Espera solo un segundo Midori, voy a bajar ese pastel para ti, ¡confía en tu Ne-chan!-, le decía la niña al peliverde con suma confianza mientras le da un pulgar en alto.

El niño solo asintió con la cabeza sin comprender del todo lo que le decía la niña.

Nejire comenzó a elevarse ligeramente del suelo de forma algo inestable mientras crea una ligera brisa, estaba usando su Quirk Surge para poder alcanzar el trozo de pastel, aunque siendo ella tan pequeña en momentos se desviaba a los lados por no poder controlar muy bien su particularidad.

Ella estaba a solo centímetros de poder alcanzar el plato con el pastel, pero ella se cansó de usar tanto su Quirk y cayó al suelo tumbando el pastel, Nejire cayó de trasero mientras que el plato con el pastel se rompió y las piezas de cerámica se esparcieron por el suelo.

Nejire se sobaba un poco adolorida, luego observó todo el desastre en el suelo y durante unos segundos se quedó callada, después las lagrimillas se empezaron a acumular en sus ojos y comenzó a llorar.

-¡Wuaahhhh!-, lloraba la niña a lágrima tendida asustada del regaño que recibirá por todo este desastre que hizo.

Izuku la observaba con calma y luego puso su atención sobre el plato roto y el pastel arruinado. No comprendía del todo que pasa, solo sabe que su amiga está llorando porque eso está dañado, entonces solo tiene que repararlo.

-¡Creizy Daiamont!-, exclamó Izuku alzando sus pequeñas manitas al aire y entonces una figura se manifestó a sus ojos.

Una figura masculina con notoria musculatura y gran estatura, está revestido en un tocado de altura que forma parte de una máscara que se asemeja a un casco corintio, tiene placas de armadura que se extienden sobre muchas grandes superficies de su cuerpo. Tiene cables que se conectan a la parte posterior de su cabeza y a la zona superior de su espalda. Lleva un adorno de corazón entre la parte superior de su casco, la barbilla, los hombros, el plexo celiaco, el cinturón y las rodillas, además de pares de picos cortos que sobresalen de sus hombros y tobillos, su piel parece una membrana rosa y su armadura es de color azul y plata.

Es uno de sus amigos que lo han ayudado varias veces cuando necesitaba su ayuda, su nombre es…

Crazy Diamond

El espíritu fijó su atención en el pequeño niño de grandes ojos verdes que le señaló el pastel arruinado en el suelo. –Po favor, repáralo-, le pidió el pequeño a Crazy Diamond, el cual miró el pastel, después a Nejire que seguía llorando y luego al niño de nuevo.

Crazy Diamond le dio un pulgar en alto a Izuku dejándole en claro que ayudaría, pero antes parecía hacerle señas a alguien detrás de Izuku para que se acercara, el pequeño confundido miró detrás suyo y allí estaba otro de sus amigos.

-Goldin esperien-, decía el niño con sus ojitos llenos de emoción al ver al espíritu dorado que estaba flotando detrás de él.

Este tiene apariencia humanoide de contextura delgada y estatura media, la parte superior de su cabeza se asemeja al casco de un soldado moderno con varias marcas sobre su superficie. Por sobre sus mejillas tiende dos largas marcas similares a la letra "J" que recorren sus lacrimales. Lleva adornos de insectos en su pecho y en la superficie de sus manos. También lleva dos alas estilizadas en los hombros y unos lazos blancos en los costados.

Es Golden Experience, el dorado espíritu que parece hecho de oro de pies a cabeza.

Golden Experience se acercó a Crazy Diamond y ambos espíritus parecían comunicarse entre sí y parecieron estar de acuerdo en algún plan que el pequeño niño no conocía.

Crazy Diamond golpeó el pastel arruinado y de forma casi mágica las piezas del plato roto comenzaron a reunirse y juntarse de nuevo en el plato antes de que se rompiera, es como si el propio suceso de la caída estuviera en retroceso y al final el plato con el trozo de pastel terminó en su sitio como si nada hubiera pasado.

Nejire observó todo esto con tal asombro que dejó de llorar y abrió la boca sorprendida, de la nada las piezas del plato se acercaron y se juntaron, luego el pastel comenzó a flotar y volvió a la nevera como por arte de magia, ella no se lo podía creer.

Ella no podía ver a los espíritus que Izuku si, los cuales estaban justamente al frente de ella flotando en el aire.

Crazy Diamond le dio paso a Golden Experience que acercó uno de sus dedos a la cereza del pastel y la transformó en una rosa, la cual tomó y se la dio a Izuku quien la sujetó sin comprender por qué se lo estaba dando.

Después ambos espíritus le alborotaron un poco el cabello al pequeño de tres años y luego desaparecieron dándole un pulgar en alto como si le estuvieran dando ánimos.

-¡¿Qué fue lo que pasó?!-, preguntó Akiko preocupada llegando a la cocina junto con Inko, ambas escucharon algo romperse y el llanto de Nejire y vinieron lo más rápido que pudieron.

-¡Mamá!, ¡fue increíble!-, exclamaba Nejire poniéndose de pie y girándose a ver a ambas madres. -¡Yo quería darle el pastel a Midori pero me caí y se rompió pero después el pastel y el plato se reparó y flotó de nuevo hasta la nevera y la cereza se convirtió en una rosa que flotó hacia la mano de Midori y todo fue super Wow y las piezas hicieron Wiuwiu y se unieron y… y… ¡Midori lo reparó!-, explicaba la niña con emoción acercándose a su mamá mientras que con una gran sonrisa señala a Izuku.

Ambas mujeres no entendían del todo lo que decía la niña de cabello azul, si escucharon algo romperse en la cocina, si eso fue el plato entonces no lo parece ya que está impecable. Ellas sospecharon por un momento que Izuku volvió a utilizar su Quirk misterioso, pero no tiene sentido que pudiera reparar cosas y hacer aparecer rosas de la nada, ¿qué clase de particularidad podría hacer esas cosas?.

Inko se acercó unos pasos a su hijo que sostenía la rosa en sus manitas. –Izuku hijo, ¿de dónde sacaste esa flor?-, le preguntó la mujer al pequeño con una pequeña sonrisa esperando obtener alguna mínima pista.

-Goldin esperien-, respondió Izuku inocentemente sosteniendo la rosa mientras mira a su madre.

-¿Qué es eso?-, preguntó Akiko mirando con curiosidad a Inko, la cual se giró a verle.

-No lo sé, él dice esas y otras palabras en casa pero no entiendo lo que quiere decir-, respondió Inko suspirando un poco decepcionada de no poder entender a su hijo, tendría que esperar a que creciera un poco más.

Izuku puso su atención sobre la hermosa rosa en su manita, luego se volteó a ver a Nejire e inocentemente se acercó a ella para ofrecerle la flor.

-Pada Ne-chan-, le dijo a la niña con calma mientras le extiende la flor, provocando sorpresa en Akiko e Inko.

La pequeña peliazul sonrió muy feliz y abrazó al niñito y lo apachurró como si fuera su más lindo juguete. –¡Es bastante genial lo que hiciste Midori!, ¡¿verdad que fuiste tu?!, ¡tú Quirk es asombroso!, ¡Ne-chan te consentirá todo lo que quieras!-, decía la niña bastante alegre mientras seguía y seguía abrazando al niño.

Las madres de ambos infantes miraban entretenidas como Nejire frotaba su mejilla contra la de un tranquilo Izuku que miraba la rosa en su mano fijamente.

Por supuesto aprovecharon para sacar sus teléfonos y tomar fotos para inmortalizar el adorable momento.

-Vaya Inko, tu hijo es todo un galán, con tres años ya está cortejando a mi Nejire, esperaba al menos unos 10 años más-, bromeó Akiko sonriendo divertida mirando a su amiga, la cual soltó una ligera risilla.

-Te estás adelantado mucho Akiko-san, Izuku solo está siendo un caballero-, respondió Inko sonriendo ligeramente mirando a la peliazul a su lado.

Luego ambas mujeres se voltearon a ver a sus hijos y sonrieron gentilmente.

-Solo el tiempo lo dirá-, dijo Inko recibiendo un asentimiento de Akiko que pensaba igual, ellas solo debían ser pacientes y por ahora dejar a los niños ser niños, su inocencia es un tesoro.

Izuku mientras era abrazado, tenía su atención puesta en la cereza que Golden Experience convirtió en una rosa.

Solo es un infante de 3 años, cosas como asombro o admiración son comunes a esa edad, sin embargo en su caso fue diferente, se sintió fascinado, fascinado por las habilidades de sus amigos que todo el tiempo le ayudan cuando este los necesita.

No por el hecho de que tuvieran poderes increíbles, sino que lograron que Nejire no llorara más y en cambio ahora estaba sonriendo feliz.

Poder calmar el llanto y crear sonrisas.

Él también quisiera poder hacer eso algún día.

*Fin del Capitulo*


Y eso ha sido todo amigos. No hay mucho que pueda comentar, es solo una escena de la infancia de Izuku, así como publiqué está, habrá más en próximos capítulos hasta que sea un adolescente, si, puede ser aburrido no ir al punto de una vez, ¿pero saben?, originalmente esta historia no tiene trama, literalmente estoy yendo a ciegas aquí, solo escribo lo que me viene a la mente y me parece entretenido, el punto de darle a esta historia un desarrollo de la hostia y un final está en segundo plano para mí, es como… umm, algo así: "¿Teniendo Stands que podría vivir el pequeño Izuku mientras crece?", haciéndome esa pregunta se me ocurren algunas cosas y este capítulo fue una de esas.

Espero que les haya gustado y si es así comenten en los Reviews sus opiniones. Sin nada más que decir me despido hasta la siguiente… Sayonara.