Hola
Lo normal: Los personajes de esta historia no me pertenecen ni hago esto por animo de lucro.
¿Hasta qué punto me pertenece la historia si me he basado en historias de monstruos de la noche y las he usado como fuerza de inspiración?
Advertencia:
No es una historia para menores, no hay lemon, pero si algo de gore, y cosas que no son para menores, atenerse menores y gente sensibles. Advertiros están los lectores.
3ª. La última noche.
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Las ventanas y las puertas se abrieron. Ranma miró como aparecían, esperaba ese momento, sabia que lo esperarían dentro o que saldría un ejercito, y eso pasó. Un enorme ejército salió del castillo para acabar con él, Ranma arqueó una ceja, un ejército para acabar con un solo hombre. Aparecieron vampiros, y sus sirvientes para atacarlo. Se volvió a reír y con más fuerza, no serían rivales para él.
Ese hombre vio a sus rivales. Entre ellos había hombres, algunos querían volverse vampiro y no morir nunca, ¡que ilusos! El conde no les daría eso, ese cruel ser sólo los veía como carne de cañón.
También había monstruos, seres de la noches. Hombre- lobos, zombis, y otros seres. Todos creados por el genio desquiciado del doctor Tofu, ese hombre había transformado a miles de personas y animales en monstruos, e incluso había a hombres- bestias. Incluso había transformado a Kasumi en un ser incontrolado, aunque ella escapó de su control y huyó.
Y por último había vampiros, de la más baja categoría, los de alta categoría, la nobleza se negaban a salir, no veían a ese hombre un rival a su nivel, la verdad era que quedaban muy pocos y no querían desaparecer.
Como siempre primero irían los humanos, después los monstruo, los penúltimos los hombres lobos y los últimos los cobardes vampiros de la más baja categoría . Los grandes señores no se ensuciarían las manos con la que consideraban una sangre despreciable.
Sería una batalla de desgaste, con el fin de que fuera perdiendo fuerza, para cuando llegasen atacarlo los vampiros estuviese muy débil. "¿Desgaste?, ¡¿Que desgaste?", pensó Ranma con u ironía sabiéndose superior. Él continuamente se alimentaba de la energía de la tierra, del aire, de la luz de la luna, o de la estrellas. No perdería un apéndice de energía.
Miró a los vampiros, que estaban en la retaguardia, seguro que habría una lucha entre ellos para ver quien lo ganaba y recibía un premio del conde, el quien le venciera subiría de categoría, aunque no lo bastante para ser uno de los grande señores. Aunque Ranma a ese premio lo llamaba de otra forma más despectiva, él decía que el conde lanzaría un raquítico hueso a su campeón. Bueno visto desde un retorcido punto de vista él era el hueso por el que lucharían todos esos seres de la noche.
Esa táctica era la clásica técnica de los vampiros, lanzar a su gente para debilitar al contrario. Todos los señores vampiros a los que destruyó usaron la misma técnica, con algunos cambios, pero era la maldita misma técnica.
No por ello se confiaría y bajaría la guardia, nunca lo hacía, sabia lo sanguinarios y traidores que eran los vampiros. Lanzaban sus huestes a sus contarios y cuando se debilitadas los atacaban todo el grupo con la esperanza de acabar con el atacante.
Con esa forma de atacar habían vencido a ejércitos enteros, pero él no era un ejercito, sólo era uno, pero era peor que un ejército entero.
Ese ejército no tenía posibilidades contra él. Sólo le mandaban desperdicios, los auténticos buenos luchadores estaban dentro del castillo.
No se dignaban a salir a luchar con él, no lo consideraban digno de ellos. Ranma suspiró con cansancio.
-Si nos venís vosotros, colla de cobardes iré yo a por vosotros. Los vampiros son unos cobardes, que se consideran nobles- el chico rió con ironía - ¡Pero son unos putos cobardes que mandan a los demás en lugar de venir ellos!. ¡Son como niños escondidos detrás de la falda de su madre o de su padre!. ¡Sois una colla de gallina!- gritó y señaló al ejército que se le venía encima- en menos de medía hora estaré dentro de vuestro castillo. No es la primera vez que lo hago y está noche volveré a entrar cuando salga el sol mañana vosotros ya seréis historia y vuestro castillo será sólo un motón de piedras. Os destruiré como hice con las demás familia, nadie se salvó. Y vosotros no seréis menos. Aunque algunos de vosotros ya estáis muertos.
La carcajada del chico enfureció tanto al ejército como a los que estaban dentro del castillo, alguno quiso salir, pero el Conde lo prohibió, ya habían perdido algunos de los jefes de más alta categoría, la Condesa estaba desaparecida y posiblemente muerta.
No podían perder más gente. Los que lucharía hoy eran gente inferior, carne de cañón, piezas de un juego que podían caer. Podían caer tantos como quisieran. En las aldeas de alrededor habían ciertos de personas que podían ser transformados y reclutados para el ejército del Conde.
No había nadie imprescindible, ni siquiera los más allegados al señor Conde, ese ser era capaz de deshacerse de una persona o vampiro, sólo porque le había servido una sopa medio grado más bajo que lo que él pidió.
El otro ejército lo observó durante unos segundos en espera de que su señor diese la orden de atacar, nadie se atrevía a dar el primer paso sin el permiso de su señor.
Ranma viendo la tardanza se sentó e hizo algo que sus contarios consideran un sacrilegio. El atacante sacó un equipo de música y lo puso en marcha, y empezó a cantar la canción que sonaba en ese equipo.
El ejército defensor se enfureció. Ese que osaba atacarlos, no sólo había llevado tecnología prohibida allí, si no que cantaba la canción que sonaba en ese artilugio, dos cosas prohibidas. La única música que podían oír era la que autorizaba el Conde.
Ranma notó el malestar en su enemigo de la nada sacó un aparato que creó un escenario, era un holograma y en ese escenario había unos potentes y grandes altavoces, y un juego de luces. Y sobre él escenario virtual apareció un grupo famoso del siglo XX y allí sonó un recital digno de un concierto de los años ochenta del siglo XX, incluso ese aparato recreó al público que cantaba y bailaba con esa música. Era algo que no había pasado en cuatro siglo.
Eso enrabió aún más al ejército enemigo, que a duras penas aguantaba quieto, quería castigar a ese impertinente por desafiarlos de tal forma. Eso era tecnología de la gente que abandonó la Tierra y la música que se oía estaba prohibida.
El chico no paró ahí, desplegó una pantalla donde proyectó tozos de películas de todo tipo. Pero para mayor desafío, ese malvado ser, puso tozos de película de vampiros, y de salían tozos donde los no muertos morían a manos de humanos.
Gritos de indignación salieron de las bocas de los vampiros, ese desagradable humano, o lo que fuera moriría de forma cruel.
Ranma dio una carcajada que se oyó en todo el paramo, y heló la sangre de quien lo oyó, fuera humano, monstruo, vampiro, los animales huyeron espantados. Y todos supieron que el atacante no era un cualquiera, ni era humano, era una clase de ser que del que no habían oído hablar.
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Desde las ventanas del caserón. La nobleza de los vampiros veían furiosos al atacante, ese ser moriría por el ejército, no tenía nada que hacer ante tantos soldados.
Pero había alguien que miraba a ese hombre que los desafiaba con una sonrisa alegre en la cara. Estaba disfrutando de la música, si no hubiera estado acompañada por vampiros enfurecidos, hubiese cantado y bailado, deseó bajar al lado del invasor y cantar y bailar con él. Disfrutó de las películas, sobretodo viendo morir a vampiros.
Akane disfrutó de ese espectáculo como no lo había hecho desde que era humana. Sabía quien era el invasor y deseó que destruyera a todos, incluso al castillo y por descontado a ella. No huiría cuando fuese a matarla. Deseaba morir desde que fue convertida.
-Ranma -pensó la chica- mata a esa gente y mata a todos y después mátame a mi. Estoy deseando morir.- lloró- no quiero ser una vampiros. Libérame de esta vida sin fin y sin cambios. Te lo agradeceré mucho que lo hagas.
Miró a sus alrededor, las demás mujeres no la miraban, estaban animando como histéricas a su ejército. No soportaba a la gente que gritaba como energúmenos animando a un grupo. Esas mujeres gritando de esas forma demostraban su falta de inteligencia.
Akane las miró con desprecio. Por suerte no las aguantaría mucho tiempo, Ranma las mataría a todas, esperaba no ir al mismo infierno que ellas.
Fuera seguía el concierto holográfico, y Akane se decidió. Ya harta de las leyes de ese que se hacía llamar Conde, miró a su acompañantes, las mujeres que debían vigilarla y sonrió.
En la sala se oyó alguien cantar. Todas las damas se giraron y vieron cantar y bailar a Akane. Esa mujer había enloquecido. Ni siquiera ella se salvaría de la ira del Conde.
En un giró Akane vio que esas damas la miraban con horror. Y sonrió, supo lo que pensaban ellas. Pero por fin se sentía libre, si esa noche debía morir. Demostraría que era ella, que seguía siendo la Akane de hacía cuatrocientos años. Que durante siglos había ocultado su verdadero yo.
-¡Bailad conmigo¡- Akane las invitó- bailemos y cantemos. Esta música es la mejor que he oído en cuatro siglos. Es la mejor música que se ha oído en este castillo.
-¡Señora Akane! Esta cometiendo un sacrilegio. Está prohibido bailar y cantar canciones del siglo XX.
Akane la miró.
-Nací en ese siglo crecí en los ochenta y sobreviví, huyendo de locas y acosadores. Me gusta esa época, me gusta los vestidos que llevaba en esa época, no lo que llevo en este vulgar castillo, con esta ropa- y se señaló el cuerpo- parezco una lolita gótica. Me gusta la música con la que crecí no la que se oye en este castillo.
Akane se estaba poniendo en peligro, pero ya le daba igual. Encerrada en ese castillo se volvía loca, quería salir de allí, aunque eso le costase la vida.
Una de sus damas la miró y la regañó.
-Una dama de su categoría no puede hablar así. Se casará con el caballero Ryoga, el mejor caballero de nuestro reino. Si su conversación llegara a oídos del Conde- la mujer se estremeció la mujer que tenía delante había blasfemado, debían avisar a su señor- lo siento por usted, pero el Conde debe ser informado de esto y ni siquiera usted escapará de su castigo.
-No me casaré con Ryoga, no lo quiero-dijo Akane y miró a sus damas como si fuesen sus presas.- sólo he tenido un prometido y es aquel- y señaló al invasor- es al único que amé, amo y amaré. A parte a ese que llamáis caballero- se rió- yo no lo veo como caballero. Como no sea el caballero del cerdo.
Akane estaba desbocada, se había contenido durante cuatro siglos, ya no aguantaba más, había estallado y era hora de sacar el genio acumulado durante ese tiempo.
-Debe respetar las órdenes de Nuestro señor, es él quien nos alimenta, es él quien nos guía. Vivimos gracias a él. Y tenemos paz gracias a él.
Akane miró a esa mujer con desprecio.
-Has recitado un salmo. En una vida anterior debiste ser un sacerdote, o un monje-Akane notó el malestar de esa mujer y decidió seguir atacando.- me importa poco ese loco al que llamáis conde, no me importa nada. Me quitó lo que más quería y juré esperar el momento propició para vengarme de él- señaló a él ser que intentaba atacar el castillo- No nos queda nada, en horas este castillo será destruido y todo volverá a ser como debió ser.- La chica se rió- podréis ir a contar al conde lo que queráis, y después esconderos, será en vano, no escaparemos de él, os atrapará, nos atrapará, y acabará con todo los seres vivientes de este castillo, pero yo no huiré, lo recibiré y me dejaré matar, es lo que he querido desde que me convirtieron en este monstruo que ahora soy- y añadió con pena- es lo que he deseado cada segundo desde que murió mi Ranma, mi amor, el único con quien me desposaría.
Las damas allí reunidas miraron a esa mujer con horror. Todo lo que había dicho había sido una herejía. Había hablado del Señor Conde con desprecio, se notó que dijo Conde con minúscula. Lo había tratado de loco. El Conde por sólo un fallo pequeño había matado o condenado a muchos, como las amigas de la dama que acababa de decir tantas injurias. Ella con seguridad sería condenada a una muerte atroz.
-Señora debemos informar al Conde- dijo una de esas vampiras- deberá quedarse en la cámara mientras vamos a informar.
-Dos de nosotras iremos a informar a nuestro Señor, mientras las demás la vigilan. Tampoco podrá salir, habrá guardias custodiando para que no salga. Sólo saldrá para casarse con Ryoga. Si intenta salir entre las que se queden y nosotras la pararemos, estamos autorizadas para hacerlo.
-Nunca me casaré con Ryoga- Akane cambió, sus ojos se volvieron amarillos, y le crecieron las uñas, ella no se dio cuenta que le paso- ¿Unas pequeñas vampiros como vosotras me vais a parar? Sólo hay aquí tres que lo han conseguido y ninguna de ella está aquí. Ni vosotras ni los dos guardias sois rivales para mí- se río, la mujer había utilizado un tono sacratísimo e irónico para hablar- ¿Sabéis cuántas se necesitan para ir a informar a vuestro maldito conde?
Las mujeres retrocedieron a la puerta y quisieron escapar, pero Akane se había vuelto muy veloz y le cerró el paso.
-¡No eres una vampiros!, ¡ Eres un ser como el que quiere atacar el castillo!
-Lo sé ahora. Por eso odiaba beber sangre, por eso os odiaba. – no quiso decirles que al ser la primera vez que se transformaba le estaba costando mantener esa forma, sólo aguantaría así unos minutos más, luego volvería a ser la Akane de los últimos cuatro siglos, vulnerable a los ataque del conde- sólo se necesita a una persona para informar a ese antiguo director de colegio convertido en un tirano sanguinario. Al resto y a los dos guardias – se rió- acabaré con ellos.
Y movida por un odio a los vampiros atacó a esas criaturas de la noche. Pero cambió de opinión y no dejó a nadie con vida.
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El Conde estaba en el salón, sentado en su trono esperando a quien ordenó llamar.
Y entraron su hijo. Ryoga y su mujer.
Ese ser sentado en el trono miró a las tres personas que entraban. ¡Ryoga y Tatewaki!, como habían caído en dos días. No parecían los mismos de siempre. Miró el estado de los dos ninguno de los dos le servía ya.
Su hijo, ¿Cómo podía ser eso su hijo?. Esperaba que en cuatrocientos años hubiera aprendido a tener inteligencia, pero era igual de idiota que antes de convertirse. Notó que su hijo despendía frío, mucho frío. A su hijo le quedaban horas de vida. Pronto sería un cubito de hielo. Ya había perdido a su hija y en poca hora sería el único de la familia Kuno con vida.
Ryoga estaba inconsciente, los soldados lo soltaron y ese chico cayó al suelo. Aunque desmayado seguía hablando solo, parecía desquiciado. Ese ser que entró al castillo había vuelto loco a su mejor guerrero, ya no era apto para casarse con Akane, nadie era apto para casarse con Akane, aunque tal vez...
Se enrabió, ese invasor había atacado a sus tres mejores guerreros, había matado a Mousse y condenado a muerte a su hijo y a Ryoga, estaba deseando acabar con él.
Miró a su esposa, aunque tenía la edad de su hija, después de siglos esa diferencia no importaba, era buena mujer. Ambiciosa, codiciosa, buena cocinera, y buena en la cama. La mejor que había conocido en ese aspecto. Ella había descubierto varios complots para matarlo. Esa bella mujer sabía descubrir a los traidores. Se decía que la Condesa tenía oídos en todas habitaciones del castillo.
El Conde se deleitó mirando a su, en aparecía, joven mujer. Deseaba llevársela al cuarto privado que tenía en un lado de ese salón y yacer con ella, lo haría en cuanto acabase de echarles las bronca a esos dos energúmenos que se habían dejado ganar por un simple desconocido.
-¡Despertar a eso!- ordenó el Conde-¡No quiero darle un discurso a la bella durmiente!.
Un soldado se acercó a Ryoga y le dio un puntapié, Ryoga no reaccionó, el soldado le dio otra patada aún más fuerte. Le iba dar una tercera, cuando Ryoga despertó y le cogió el pie y lo tiró al suelo.
-¿Cómo osas pegarme?- dijo el que había enloquecido. El soldado retrocedió, Ryoga lo miraba con los ojos inyectados en sangre, la boca torcida, y los colmillos sacados- vuelve a tocar y..
-¡Silencio!- bramó el Conde-¡ Sabes las órdenes! Nada de peleas en este salón. O he llamado para deciros una cosa, - paró unos momentos- ¡ SOIS UNOS INÚTILES!, ¡ME HABÉIS SERVIDO BIEN EN ÉPOCAS DE PAZ!, ¡ EN LAS GUERRAS VAMPIRICAS! -¡Y AHORA SE METE UN INSOLENTE EN EL CASTILLO Y NO HACÉIS NADA!, ¡ OS VOY A DESGRADAR A LOS DOS!- miró a su hijo-¡ NO ESTÁS AL NIVEL PARA SER UN KUNO!- miró a Ryoga-¡Me has defraudado!, ¡ NO TE CASARÁS CON LA DAMA AKANE!, ¡BUSCARÉ ALGUIEN MEJOR!
Los guerreros vampiros miraron al Conde asustados ese hombre era cruel, y acabaría con ellos.
-Mañana os ejecutaré- el Conde no perdonaba a la gente incapaz- no habéis matado a ese ser, tampoco lo habéis detenido. Mousse fue asesinado delante vuestro y no hicisteis nada para detenerlo, era mi mejor técnico. Él era insustituible, vosotros no- los dos guerreros sabían que eso era mentida. Que si Mousse le hubiera fallado ahora estaría condenado como ellos.
-Padre- suplicó Tatewaki. Esperaba una piedad que ese hombre no le daría.
El Conde le miró y sonrió, Tatewaki supo que era una sonrisa falsa.
-¡Ni padre, ni madre! – gritó el hombre- mañana los dos seréis dejados fuera del castillo para que el sol acabe con vosotros- miró a sus hombres- coger a estos dos y llevarlos a las mazmorra. A Ryoga contarle la lengua.
Ryoga que había estado callado, no prestó atención él sólo veía a los fantasma que lo atormentaba, gritó.
-¡Están aquí!, ¡ Han venido por nosotros!- Ryoga miró a su alrededor y empezó a hablar con alguien que sólo veía él – padre, yo la quería a ella, ella era más importante que el mundo entero. Me casaré con ella y seremos felices. – se giró a un lado y habló con alegría- te la quité Ranma, ella es mía, lo será para toda la eternidad, ¡Mia!, ¡Mia!, ¡ Y sólo mía! Para siempre.- para los demás ese joven estaba loco. Para él se había vuelto un médium, veía los muertos
El Conde lo miró asqueado, no quería un cobarde, no un loco en su castillo. Los sacaría esa misma noche y los pondría en dirección al sol, para que viesen de cara a su asesino. El conde miró a sus víctimas, no se ablanda, aunque uno de ellos fuese su propio hijo.
La Condesa se acercó a su marido y lo abrazó.
-No debes ser tan piadoso, el castigo por el Sol es demasiado poco castigo para ellos. Has que se enfrenten de nuevo a ese ser, y que lo maten. Si no lo consiguen ese ser los matará o los castigaremos nosotros.
Los dos chicos miraron a la Condesa. Después de la conversión en vampira Ukyo se volvió muy ambiciosa, vio que su puesto en la jerarquía vampira era el más alto, y este era la de mujer del Conde, para ello utilizó todos los medios a su alcance, del asesinato a acusar a las demás competidoras de traición. Entre una cosa y otra mató a muchas vampiras, para mantener su puesto se libró de posibles aspirantes. Pero a quien más odiaba era Akane, pero incluso para ella era intocable. Esa despreciable vampira tenía algo que le interesaba al Conde, por eso no la había matado cuando lo desafiaba. Pero al no poder tocarla se vengó de otra forma, fue ella la causante de la caída en desgracia de las dos amigas de Akane.
La Condesa miró con desprecio tanto a los dos con quien se había aliado varia s veces, Ahora que sólo eran soldados, ninguno de ellos estaba a su nivel, ella era la Condesa, y hacía y deshacía a su gusto.
-Tienes razón, estos dos imbéciles que vayan a luchar contra ese invasor que demuestren que son dignos, aunque en el estado que están ahora no podrían ni con un gatito- y el hombre se rió. Ese hombre mandaba a su hijo y a su mejor guerrero a una muerte segura.
Tatewaki miró a su padre.
-Padre, le pido que antes de la lucha me dé el derecho de pernada sobre la Dama Inmaculada, sobre Akane Tendo. Tengo ese derecho. – El yacer con un vampiro era el derecho de un guerrero o condenado a muerte. A veces el Conde lo negaba, y al condenado o condenada se le quitaba ese último derecho, es más pocas veces el señor del castillo concedía ese último deseo, como tampoco ofrecía una última comida.
Ryoga miró a Tatewaki.
-Sabes que Akane me fue prometida a mi. Debo ser yo quien yaca con ella, es mi derecho-el vampiro estaba furioso, ese idiota no le quitaría su último deseo.
El Conde miró a su hijo y su guerrero pelearse por esa mujer y sonrió. Pelearse por una mujer, ¡ Que tontería!, igual de tontería que pelearse por un hombre, como hizo su hija para tener a ese joven que se atrevió a atentar contra él.
Miró a Ukyo y sonrió, en el caso que el trofeo fuera él, eso era distinto, la mujer que debía tener a su lado debía ser ambiciosa, cruel e inteligente y Ukyo reunía esa cualidades. No había dudado en deshacerse de sus competidoras para ser la Condesa, y no dudaba en deshacerse de posibles rivales que podían querer su puesto.
Volvió a los dos vampiros que luchaban por Akane.
-¡Basta!- gritó furioso- podéis yacer con quien queráis, sea macho o hembra de la especie que sea. Vampiro, humano o animal- miró a Ryoga-¡ si quieres una cerdita o cerdito te lo busco- Ryoga se sintió humillado, no era la primera vez que el Conde lo insultaba con eso- pedí y os lo concedo- puso una sonrisa maligna- pero la dama Akane no será vuestra. La habéis deseado durante siglos, habéis tenido sueños húmedos con ella.- se rió a carcajadas- pues os iréis al infierno con eso. Con el deseo truncado de no haber echo el amor con ella. – se mofó de ellos-Vuestro deseo más grande no se verá jamás cumplido.
Ese ser era despreciable las últimas voluntades de los dos guerreros que habían puesto su vidas en peligro en honor al Conde, para descubrir que para el Conde sus vidas no valían nada.
-¡Pero es nuestro último derecho! – pidió Ryoga- nos lo debe conceder
El Conde lo miró furioso, él era quien mandaba, y hacía las cosas como quería
-¡Salir y preparados para la lucha!, ¡Vencer y puede que sea piadoso con vosotros, o morir y os olvidaré.
Los vampiros fueron obligados a salir del salón, serían llevados a la armería y obligados a ponerse la armadura. Como la última noche de su vida, les enviaron a dos humanas ancianas, con las que fueron obligadas a yacer. Ella iban amenazadas de muerte, no querían hacer el amor con esas bestias. Ryoga después de una noche deprimente mató a su acompañante, ¡ Sólo era una humana más!. Al morir la anciana nadie sabría que era impotente y estéril.
Tatewaki no lo pasó mejor, con el frío que recorría su cuerpo no logró nada. La vieja bostezó, ese vampiro no satisfaría sexualmente a nadie.
-Puedes matarme si quieres- dijo la anciana- Ya he vivido muchos años, y vivir bajo vuestra tiranía, incluso la muerte será bienvenida- se rió- eres impotente. No sirves como amante. ¡El hijo del señor de los vampiros es un negado en la cama. No sé si lo eres por la maldición que te han echado o porque siempre lo has sido.
Kuno se sintió humillado, ¡Lo acababa de humillar una vulgar humana anciana. La estranguló, aunque oyó la voz de la vieja incluso después de matarla.
Los dos jóvenes vampiros salieron de las habitaciones de la armería a la vez. Se miraron, ninguno reconocería que lo habían hecho mal.
-¿Cómo te ha ido?- preguntó Ryoga- la mía ha estado una rubia humana, sabia lo que hacía.¡Buf!, no veas lo que me hecho disfrutar.
Tatewaki no iba a ser menos y también mintió, ninguno de los dos iba a reconocer que no habían sido capaces de cumplir en la cama.
-Pues la mía era pelirroja, y no veas como la he dejado satisfecha, seguro que está deseando que la vuelva a llevar a la gloria.
Los dos se miraron.
-Ya que vamos a morir, pase lo que pase. Podíamos desobedecer al Conde y violar a la Dama Akane- sugirió Ryoga.
-No sería una violación- le discriminó Kuno- ella está deseosa de yacer conmigo.. Iremos a su habitación y no la repartiremos, ella será nuestra toda la noche, después agracera a los dioses que tú y yo la hayamos visitado esta noche.
Y los dos corrieron hacía la habitación de Akane, dispuestos a comerte el peor de los sacrilegio.
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Ukyo, la antigua bella y preciosa Ukyo, lloraba en el suelo, delante del espejo. En el se reflejaba su ahora marchito y anciano cuerpo. Ese espejo era una ilusión, sólo un engaño. Pero esa mujer decrepita se miró las manos, el cuerpo desnudo y lo que vio lo horrorizó. No tenía su bello y joven cuerpo, si no el de una anciana mayor que Cologne. Le dolía las articulaciones, sabia que era por la edad. Había olvidado cosas, le había afectado esa enfermedad llamada Alzheimer. Pero esa enfermedad sólo afectaba a los humanos y ancianos, y ella no era ni humana ni anciana, era una bella vampira de aspecto joven.
-Ya no eres, ni bella, ni hermosa. Eres una vieja más arrugada que una pasa.- una voz sin cuerpo salió del espejo, de repente apareció la figura de una mujer, no se le veía el rostro, era sólo una sombra.
-¡Soy inmortal!, No envejezco, ni tengo enfermedades de la vejez.
-Este espejo fue creado por un mago egipcio, estaba destinado para un antepasado del ser a que tú llamas Conde, eses mago era mi padre. Entre él, mi protector y yo debíamos encerrarlo en el espejo, pero algo salió mal, y fui yo la encerrada en el espejo, bueno parte de mi. He estado aquí encerrada desde hace milenios. Es hora de vengarme, es hora que ayude al sustituto de mi amor a destruir a vuestra maldita raza por una vez.
Ukyo la miró y suplicó.
-¿Por qué yo?, habiendo tantas vampiras, ¿ porque me elegiste a mi?
-Quien me encerró fue un antepasado de tu conde. Debía acercarme a él sin levantar sospechas, por eso te cloné. – El ser de dentro del espejo sonrió.- mira lo que hace tu marido con quien piensa que eres tú- y en el espejo, como si fuera una televisión, mostró al Conde con la Ukyo falsa, estaban haciendo el amor en la habitación secreta del salón.
Ukyo miró horrorizada esa escena. ¡ Era un montaje!, ¡ No podía ser verdad!
-No es un montaje.- dijo el ser atrapado en el espejo- eso está pasando en realidad.
-¡Debo avisar al Conde!, ¡ Debo huir!
-No puedes huir. Nunca saldrás de aquí. Y tu marido no creerá a la vieja en la que te has convertido.
Ukyo lloraba, ella era la Condesa, la que todos temían, ella no debía estar aquí. La que se metió entre Ranma y ella si, pero ella no. Akane se merecía un buen castigo. Había matado a Shampoo. Su hermana se comió a Kodachi. Y el monstruo con quien esa pequeña ramera se juntó la llevó a ese sitio. La que debía estar en ese lugar era Akane.
-Te equivocas. Akane no estaba junto a ese ser. No la mató por que ella tiene un papel importante en la cruzada de ese ser contra vuestra familia. Ella es más importante que tú. Es una de las piezas principales.
-¡Te mataré!- gritó la anciana Ukyo-¡ Pero antes te torturaré!
-Tampoco puedes- esa mujer encerrada en el espejo se rió- no puede matarme. Por qué tú y yo estamos en diferente dimensión.
Ukyo vencida se dejó caer.
-¡Ayúdame, por favor!- suplicó.
-¡Noo!, ¿Cuánta personas te pidieron ayudar, y tú te negaste a ayudarlas?, ¿Cuántas te suplicación que no las mřýíiatarás?, ¿ A cuantas ayudaste? -¡A ninguna!,¡No tuviste compasión. Pides lo que no diste a los demás. No tuviste compasión, pues recibirás la misma moneda.
-¡Te daré la juventud y la vida de los vampiros.
-Tus regalos no me de nada. He vivido miles de años dentro de este espejo. Parte de mi se ha ido rencarnado a través de los siglos. He vivido con mi amor durante cientos de rencarnaciones. Somos dos seres que sólo hemos vivido para encontrar a vuestra maldita estirpe. En está reencarnación somos más poderosos y os destruiremos.
-No podrás contra nuestra familia.
El ser se rió.
-Estás viéndolo de la perspectiva incorrecta. Lo ves del lado que al ser vampiros, sois los vencedores, sois los vencedores, para los humanos sois los monstruos- se volvió a reir- las historias de vampiros que has leído, son falsas. No tiene nada de romántico ser un vampiro. Un vampiro es un atentado contra la naturaleza. No hay vampiros seductores, como los de las películas de Drácula. Ni tampoco son guapos ni sexis. La raza vampira dejará de existir hoy.
- No lo permitiré- Ukyo aún se pensaba que era la Condesa y sólo era una abuela desnuda y cada vez con menos fuerzas.
-No podrás evitarlo- y el ser del reflejo cogió por el cuello a esa anciana y la metió en el espejo. El ser del espejo salió del espejo y se giró.
-Ahora tu permanecerás dentro del espejo, en poco dejarás de existir.- la anciana la miraba horrorizada desde el frio mundo del espejo. – un clon tuyo, dominado por mi, está yaciendo con tu Conde. Ahora me voy, me juntaré con mi yo reencarnado. Ella despertará y tendrás los poderes que siempre debió tener.
-¿Tú yo reencarnado?- preguntó Ukyo- ¿Te refieres a ese ser que nos está atacando?
-¡No, te equivocas!- contestó ese ser que salió del espejo a cambió de Ukyo. Mi yo en este tiempo es…- y su cuerpo cambió.
Ukyo miró a la persona que tenía delante y gritó horrorizada.
-¡No puede ser!, ¡No puedes ser tú!- gritó.
-Ya ves mi auténtico aspecto. Ni yo ni mi amado cambiamos de aspecto cada vez que nos rencarnamos.- se rió- te he visto desde que llegaste a Nerima, siempre dando problemas. Las otras dos han caído, sólo falta tú.
Ukyo vio con miedo como ese ser se acercaba al espejo.
-Te dije que todas historias de vampiros, cazadores de seres de la noche, hombres lobos eran mentida. Ahora te diré la verdad. Nosotros los verdaderos destructores de monstruos…- puso voz maligna-¡Somos los auténticos monstruos.
La mujer tocó el espejo donde estaba Ukyo y este se rompió en pedazos y con él la mujer metida en él. La antigua cocinera sintió el dolor de su cuerpo al romperse en miles de tozos.
-¡Si somos monstruos!- la mujer que encerró a Ukyo sonrió- monstruos, al menos para vosotros, los seres de la noche.
La mujer salida del espejo abandonó ese oscuro mundo, y entró en el castillo del Conde.
Mientras el espejo roto desaparecía, y con él Ukyo. De la antigua cocinera no quedó nada, como si no hubiera existido nunca.
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La mujer que había salido del espejo sentía que su yo de esa época estaba en peligro, debía ayudarla. Notaba que la amenazaban varias personas. Esa persona renacida era fuerte, podía salir airosa de lo que la amenazaba, pero sería mejor que estuviera presente, por si su yo necesitará ayuda.
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Ranma miró al ejército que tenía delante. Sintió lástima por algunos hombres eran carne de cañón, personas que estaban allí bajo amenaza, esos eran la minoría. Otros humanos perseguían el sueño de ser inmortal. Sólo una minoría lo conseguiría. Eso dependía de los vampiros que matase él. El conde transformaría en vampiro a los que necesitase para cubrir las bajas que tuviese entre los vampiros.
Ranma sonrió, el conde perdería tantos vampiros que no podría reemplazarlos por humanos, por que mataría a todos los que deseaban volverse vampiros. El antiguo director del Furinkan jamás reemplazaría a los caídos en esa batalla.
Los hombre- lobos… había pocos originales, de la raza de los hombres-lobos, pocos sobrevivieron a la última guerra. La mayoría de los que había allí habían sido creados por Tofu. Mezcló hombres con lobos. Debía destruir semejantes abominaciones.
En cuanto vampiros… ejem, ¡Vampiros!... no sobreviví ninguno. Esos monstruos que destruyeron su vida, lo alejaron de su amor, y lo dejaron solo en el mundo no quedaría uno solo. El debía haber vivido feliz con Akane, estando con su familia y todo eso quedó destruido por el director Kuno. Si se hubiera contestado con ser un simple vampiro, entre él y Akane lo hubieran destruido con facilidad. Pero ese ser tenía que ser ambicioso, y querer un reino dominado por los vampiros, su destino cambió. Después de su presunto asesinato, fue resucitado y convertido en un ser destinado a destruir a los vampiros, un ser con un poder superior a los humanos, aquel que debía destruir a las criaturas de la noche.
-¡Soy un monstruo!, ¡Un monstruo que caza monstruos!, esa es mi labor y la cumpliré.
Y vio como ese enorme ejército se abalanzaba sobre él. Lo esperó y al llegar el primer humano armado con una espada, Ranma esquivó la estocada de ese hombre y de la nada sacó una espada y le cortó las manos a su atacante. El hombre gritó y se miró los muñones por donde choreaba sangre sin parar Ranma se giró y le sesionó la cabeza. No tuvo tiempo de descansar, le atacó un hombre alto y lleno de músculos, con cara de no tener mucha inteligencia. Ranma hizo aparecer una lanza y se la lanzó al hombre que se le clavó en un ojo, y antes que el bruto chillase, el asesino de monstruos lo cortó por la mitad.
Rápidamente Ranma fue rodeado por un grupo de hombres.
-Estás rodeado, te mataremos y descuartizaremos y serás comida de alimañas.
Ranma miró a esos hombres y subió sus manos, con ellas creó una bola de fuego que se dividió en varías que colisionaron con su atacantes que ardieron como papeles. En ese momento los humanos pararon su ataque, aquel hombre no era normal, era un monstruo. Algunos intentaron huir, pero fueron capturados por los vampiros que los mataron.
-¡No hay huida!, ¡o lo atacáis o os matamos nosotros!, no tenéis elección!
Los humanos asustados no vieron otro camino debían atacar a ese ser para no morir a manos de sus señores.
La batalla continuó. Ranma miró a los vampiros, eran seres despreciables, no les importaba la vida de los demás. Y él se veía obligado a matar a inocentes para que estos no sufrieran las irás de su señor.
Al final Ranma se encontró con un grupo. No empujaban bien las armas, se dio cuenta que eran campesinos y ciudadanos reclutados a la fuerza. Esas pobres personas lo miraban con terror, temblaban de miedo.
Uno de ellos lo miró.
-No tengo familia en que los vampiros puedan vengarse. Todos murieron asesinados por la nobleza y su gente. No pienso enfrentarme a ti, ni a ellos- y el pobre hombre se degolló el cuello.
Ranma miró al hombre y sintió más odio hacía esa maldita raza que destruyó el mundo, no debía permitir eso, hombres que eran obligados a luchar por un monstruo, personas que preferían matarse antes que sus acciones los pagasen su familia. No consentiría eso, había sido enviado para salvar al mundo. Tanto a personas, como animales o plantas, todo eso amenazado por los vampiros.
Ranma sacó sus uñas y miró a los humanos, vio que la mayoría luchaba sólo por salvarse ellos y a sus familia, no por el conde, no tenían que estar allí. Pero que otros luchaban por subir de nivel, eran malvados, esos debían morir.
El chico miró sus largas uñas y a una velocidad que nadie pudo ver las clavó en el cuerpo de los humanos.
-¡Monstruo!- dijo el último que atacó.
-Ahora dormirás, permanecerás en una muerte aparente hasta que salga el sol. Cuando despiertes… El mundo estará libre de la escoria que lo ha oprimido durante siglos.
El hombre cayó al suelo aparentemente muerto. Ranma no había matado a ningún humano. Cuando se dieran cuenta que ya no había la presencia de los vampiros se unirían y progresarían. En cuanto a los malvados, no tenían un despertar feliz al darse cuenta que su sueño se esfumó se deprimirían, pero con el paso de los días aceptarían su humanidad y dejarían de lado esa maldad y sueños de dominación.
Ranma miró como era tuno de los hombres-lobos y otras bestias, con ellos debía actuar de otra forma, cambió de aspecto. Era una mezcla de araña, escorpión, tenía tentáculos como los pulpos, ojos alrededor de su cabeza , podía ver en todas direcciones.
Las bestias lo miraron y sintieron un terror instintivo. Retrocedieron, pero los vampiros armados con látigos los hicieron avanzar. Algunos de estos seres grotescos se volvieron contra sus amos y los despedazaron, pero otros fueron destruidos por sus malvados amos.
Ranma se dedicó a despedazar y destruir esos monstruos. Eran quimeras, mezcla de seres, no tenían salvación. Ranma se enfureció, los experimentos de Tofu no tenían perdón, incluso había experimentado con Kasumi, aunque Kasumi ya era una malvada vampira, no merecía el destino que le dio ese loco doctor.
Ninguno de los monstruos con los que luchaba tenía salvación, debía destruirlos, aunque matase a los vampiros, esos seres no volverían a ser lo que fueron. No podía dejarlos vivos y que sembrasen desgracias por donde pasase. Y por eso no dejó ninguno vivo. Después de eso volvió a transformarse en su verdadero cuerpo.
Le tocaba con los vampiros, estos en la creencia que ese ser se había debilitado se pensaban ganadores, Ranma leyéndoles la mente rió.
-No tengo ninguna herida. Sois unos cobardes, habéis mandado a vuestros animales para debilitarme y obtener una victoria segura- se volvió a reír- no tenéis mucha fuerza. ¿ Cuatrocientos años de entrenamiento para vencerlos?, ja. ¡Con cuatro días de entrenamiento hubiera tenido bastante para mataros!
Esos seres, que durante cuatro siglos dominaron la Tierra sin oposición, se sintieron ofendidos, infravalorados por un ser inferior. Sabían que ese ser había matado a muchos de ellos durante las dos noches anteriores, pero no sabían que ese había destruido las otras familias vampiras del mundo. También ellos lo infravalorado.
Ranma bufó aburrido, debía darse prisa esa noche no duraría para siempre, debía acabar con la gentuza que tenía delante y entrar en el castillo.
-¡Dejadme solo! – dijo un vampiro, un bravucón. Era pretencioso, y mujeriego. Como Kuno creía que todas las mujeres estaban enamoradas de él.
Y sacando su espada atacó a Ranma.
Este sacó de la nada una espada, este hecho le hizo recordar cuando Akane hacía aparecer su mazo para golpearlo.
-¡ Cuanto te hecho de menos, mi querida marimacho!- dijo en un suspiro de enamorado.
Ranma paró la estocada de ese vampiro. La siguiente la esquivó y contraatacó haciéndole un arañazo al vampiro. Este se carcajeó.
-Con ese palillo para comer oliva no me matarás. Mi herida se curará en un instante..
-Este palillo, como tú dices, está imbuido de luz solar, esa herida no se te curará nunca- el vampiro miró su herida y vio como esta se iba haciendo más grande. Ese ser gritó de agonía y acabó explotando.
Los vampiros supieron que ese ser no era normal, que los mataría a todos. Quisieron huir al interior del castillo, pero desde dentro habían cerrado las puertas y ventanas, y esos soldados quedaron abandonados a su suerte.
Ranma con la espada solar y una pistola de bala solares hizo estragos en las filas vampíricas. Al final sólo quedó uno, herido y tumbado en el suelo, que vio como se acercaba ese monstruo Que no tendría piedad del él.
Ranma sacó un bala solar y se la metió al vampiro herido en el cuerpo. Este miró a quien destruyó a todo su ejército.
-Nos has ganado, pero ahora no podrás entrar, y el Conde no abrirá nunca las puertas.
-No sé de lo que te alegras. Tu señor te ha abandonado, os ha dejado morir. Te voy a decir una cosa. Tu condesito sabia que os mataría a todos. Sabia que yo podía con todos. Se piensa a salvo dentro del castillo, pero lo que no sabe que no estoy solo en esto, que tengo aliados infiltrados el castillo , aunque uno de ellos no sabe aún que lo es, pero lo empieza a sospechar.
-¡Pero tú nunca entrarás!, ¡ Y tus aliados caerán!, ¡ El Conde es muy poderoso y descubrirá…!
-Tu señor está acabado. Yo lo envenené y no vivirá otro día más. – se rió- ¿No hay puertas para entrar?, ¿ Quien necesita puertas?- y ante el terror y la impotencia del vampiro, Ranma atravesó el muro, como si en lugar de piedra el muro estuviese hecho de humo.
Dentro del vampiro estalló la bala solar y el vampiro sucumbió en medio de horrible dolores. Nada quedó del ejército de vampiro, al morir se volvieron polvo.
Ranma estaba dentro del castillo y se dedicaría a acabar con los últimos de esa especie.
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..
Akane metida en su habitación sentía que estaba en peligro, que algo la amenazaba. No era ese ser que tantos vampiros había matado, esa amenaza era algo que venía de ese castillo. Notó que su vida no corría peligro, pero sería atacada.
No era solamente una persona, había varios que se acercaban a su habitación con fines perversos
Pero ella era fuerte y sabia detenerlos. No era una niña indefensa, no era una princesa en apuros, ni necesitaba un príncipe que la salvará. Ella misma se salvaría sin necesidad de nadie. Y cuando consiguiera salir de ese apuro, iría en busca de ese destructor de vampiros y le pediría que la mandara junto a Ranma.
Su mente retrocedió al pasado. Si, a veces ella fue la que necesitó que acudiese Ranma en su ayuda, fue la princesa secuestrada que necesitaba a su príncipe, aunque Ranma no era el tonto y servicial príncipe azul de los libros, Ranma era grosero y poco amable,. Y otra veces era ella la princesa que acudía a salvar a su amado en peligro.
Los dos se necesitaban, pero a las vez querían resolver sus problemas sin necesidad que el otro los ayudase. Ese maldito orgullo, debían demostrar, demostrarse, que no necesitaban a nadie para solventar sus problemas.
-¡Que ingenuos éramos! Prácticamente desde que nos conocimos nos necesitamos el uno al otro. Nos apoyamos en todo. Éramos tan celosos los dos. Tan inmaduros. – empezó a llorar- y murió por mi culpa- suspiró- pero hoy me reuniré con él. Ansió ese momento, tanto que este día se he hace más eterno que los cuatro siglos que he vivido encerrada y presa en esta mansión, esa casa ha sido mi prisión.
Notó que cuatro animas maléficas se le acercaban, ¿Maléficas?, ¡en ese castillo todos los eran!. Dos eran hombres y dos mujeres. Los primeros iban a robarle el honor, ¿ honor?, ¿Qué Honor?, se lo había entregado gustosamente a Ranma. Esos dos no eran los primeros en intentar que la supuesta Dama Inmaculada dejase de serlo, nadie que lo había intentado había vuelto a ver otro día. Y los dos que venían a violarla no conseguirían nada, y menos en el estado en que se encontraban, a ninguno de los dos le quedaba mucho tiempo. No los mataría, debían sufrir hasta el último momento, pero no por ello sería amable con ellos, todo lo contario, los haría sufrir.
En cuanto a las dos mujeres, las odiaba con toda su alma. Una de ellas la había hecho sufrir desde que se conocieron. Esa bruja ayudó a la chica china, que mató en esa misma habitación, a querer robarle lo que le pertenecía. Las dos, abuela y nieta, planearon quitarle lo suyo, ¡A Ranma!
A la otra la quiso como una madre, hasta que se volvió vampira. Fue una de los responsables de que ella matará a Ranma. Desde el momento que esa mujer mordió a Ranma la odió. Ahora podía matarlas a las dos. Lastima que Nabiki ya hubiera encontrado la muerte, por que le hubiera gustado mucho acabar con ella, llevaba cuatro siglos planeando acabar con ella, pero ese ser se le adelantó.
En la chimenea ardía cuatro troncos, la habitación estaba lo suficiente caliente para ella, demasiado calor para un vampiro. Cogió la butaca y la puso en dirección a la puerta, cargó la pistola de la guerra vampírica. Se sentó en la butaca, ocultó el arma y cogió un libro, era uno de los libros prohibidos por el conde. Ella se encogió de hombros, le daba igual que ese hombre prohibirse los libros, ella tenía una biblioteca oculta, llena de libros prohibidos. Los había leído casi todos. No le haría caso a ese degenerado, nunca le había hecho caso y nunca se lo haría.
Necesitaba que los dos grupos no entrasen a la vez. Sabían que venían en dos grupos ,cada uno con dos personas. Necesitaba deshacerse del primero grupo antes que entrase el segundo.
Y el primero en llegar sería … Los dos chicos.
Y sólo iluminada por la luz de la chimenea, esperó leyendo a esos chicos lujuriosas que sólo pensaban con la entrepierna.
Ryoga y Kuno habían conseguido que un grupo de soldados los siguiese. Esos hombres sabían que desobedecían al Conde, y por ellos serían castigados. Pero si no lo seguían entre Ryoga y Kuno los hubieran matado. Y todos deseaban a la Dama Inmaculada, seguro que cuando sus jefes acabasen de satisfacer sus instintos, ellos tenían su ración.
Ese numeroso grupo entró en la habitación de la chica, está levantó la vista del libro que está leyendo y los miró con cansancio, demostró que ese grupo le molestaba.
-Mira lo que tenemos aquí. Recibo una visita y yo vestida así, y no tengo nada que darles, ni comida ni bebida- la ironía de la chica era evidente-la próxima vez avisarme con tiempo y mandaré preparar algo de comida que ofrecerles.
- Yo quiero beber sangre- dijo Kuno- la de tu virtud, cuando te arrebate tu virginidad, serás al primer hombre que pruebes y siempre me desearás. Soñarás conmigo, no he tenido ninguna queja de las otras con las que he hecho el amor.
-¡Dirás a las que has volado!- respondió enfurecida la joven- la obligaste a yacer contigo- la joven ni se digno a mirarlo a la cara, siguió leyendo a la vez que hablaba – "no he tenido ninguna queja de las otras con las que he hecho el amor"- se burló la chica y levantó la vista, sus ojos relampaguearon, Kuno retrocedió asustado y Akane dijo con furia- serás que después de obligarlas a yacer contigo las has asesinado, para que no digan lo mal amantes que eres.
Kuno se enfureció ninguna mujer se opina a sus deseos.
-¡Nadie se opone a mi!, ¡soy el hijo del Conde!. ¡Tú harás lo que yo diga!. ¡Yacerás conmigo y luego con Hibiki!,¡ Tú futuro esposo!- dijo riendo- y si queda algo de ti, te daremos como diversión a los soldados que nos acompañan.
-¡Seré tu esposo!, ¡ Me debes obediencia!, ¡ Hoy me servirás como debías haber hecho siempre!
Akane se rió.
-¡Estáis todos locos! No me entregaré a vosotros. Kuno me importar un bledo que tu padre sea el conde, no te obedeceré ni a ti ni a tu maldito padre. Ryoga jamás seré tuya. Siempre he sido de Ranma- miró a Ryoga- traicionaste a tu clan, vendiste a la humanidad por mi. Por alguien que tenía dueño, por alguien que ya había dado su corazón a otro. – vio el asombro de Ryoga- mi corazón pertenecía a Ranma. Desde prácticamente nos conocimos. Como yo era la dueña del corazón de Ranma-miró a su visitantes no deseados-¿Dama Inmaculada?, ¿Os entregaré la virginidad?, - se rió con sarcasmo- os lo he dicho, siempre fui de Ranma, ¿ Os pensáis que sólo nos dimos la mano y fuimos al cine o a tomar un helado?- Los miró con desprecio,- Pues estáis equivocados.
Los visitantes abrieron mucho los ojos al comprender lo que les insinuó Akane.
-¡No puede ser!. ¡Tú y Ranma no pudisteis hacer el…!- no pudo seguir, pensar que ese muerto hacia cuatro siglos se había hecho con el tesoro que él deseaba.
-¡Si hicimos el amor! Y no sólo una vez. Cuando me mordiste esperaba un hijo suyo. Hibiki, no sólo me quitaste mi humanidad, no sólo me alejaste de mi amor. Me quitaste el fruto del amor de Ranma y mío. – miró al joven con odio- la conversación en el monstruo que ahora soy me hizo abortar. ¡Te odio!, ¡Eres la persona que más odio!
Ryoga vio que ella decía la verdad, esa mujer lo odiaba con toda su alma
-Aún asín serás mía!, ¡Te casarás conmigo lo quieras o no! Lo harás aunque me odies. Me amarás y olvidarás a Ranma.
-¡No me casaré contigo nunca!, hoy todos moriremos- miró a Kuno y Ryoga- vosotros ya lo estáis. Iréis al infierno y yo me reuniré con Ranma, es algo que he deseado durante cuatro siglos, estar de nuevo con él. Lo hubiera hecho antes, pero esa mierda a la que llamáis conde me maldijo con no poderme matar, si no lo hubiera hecho, ya estaría al lado de mi Ranma.
Los presentes la miraron horrorizados. Esa chica había dicho varías blasfemias. Había hablado en contra las órdenes del Señor del castillo, había pronunciado el nombre de su ex prometido, y lo peor había insultado al Conde. Debía ser castigada. Ni alguien que durante siglos se le había perdonado sus impertinencias, se le podía perdonar lo que acababa de decir.
-¡Akane Tendo!, ¡ Yo Kuno Tatewaki sintiéndolo te he de llevar presa. Hoy has cometido varios crímenes contra el estado soberano de los vampiros de Asia. Se te condenará a la muerte de la forma más cruel, morirás creada por el sol…
-¡Lo estoy deseando!, ¡Así moriré como deseé de el traidor de Ryoga me convirtió en vampira y Ranma murió a mis manos! ¡ He deseado morir cada segundo desde que Ranma murió!, por cierto antes de vosotros ya ha habido otro grupo de vampiras que me han querido llevar ante vuestro señor- puso cara de malvada, de asesina- su cuerpos no volverán a pisar este pobre y destruido planeta.
Los vampiros presentes se dieron cuenta que el desafío constante de esa mujer al Conde sólo tenía un objetivo y al final lo había conseguido. Quería morir, y así reunirse con su amado, pero el Conde podía se muy cruel y vengarse de ella.
-Mi padre es muy sabio, sabe que ese tu deseo- Tatewaki esbozó una sonrisa cruel- puede degradarte y volverte en una camarera, como hizo con tus amigas- vio como Akane se enfurecía por la mención de eso- o puede volverte la prostituta del castillo, está vacante desde que la última se negó a seguir en ese cargo, creo recordar que también era amiga tuya.- se rió- pero antes te probaremos nosotros, y nos aseguraremos que sirves para ese cargo.
Akane levantó la vista del libro que estaba leyendo.
-¿Tú me probarás?, No eres lo bastante hombre para mi- miró a su alrededor- ninguno lo sois. Mi Ranma era más hombre que vosotros, me hacía sentir querida y protegida. Y en la cama era todo un semental. – se carcajeó- por eso yo era la envidia del todo el barrio, tenía para mí el hombre que todas ansiaba y sólo yo tenía. Y todos lo envidiaban. Les teníais envidia, por ser el más fuerte, el que más técnicas conocía… y por ser mi novio, sobretodo por eso.
-Superamos a Ranma en todo. ¿Por qué te piensas que ahora él está muerto y nosotros vivos?.
-Por qué traicionasteis a vuestra raza- contestó Akane.- y pagareis esa traición.
-Ha llegado el momento de que sepas lo que son machos de verdad, no un media nena como Ranma- Ryoga se abalanzó sobre Akane y la abrazó- hoy serás mía.¡ No sabes el tiempo que te he deseado.
-No me tendrás ni en mis peores pesadillas. Hoy te mataré, lo he soñado cada día de estos malditos cuatro siglos de mierda.
Akane rajó de arriba abajo la parte delantera de Ryoga. Mientras reía sádica.
-¡Por fin el cerdo morirá!- Akane tenía los ojos de loca- cuando supe que era P-Chan te quise matar. Ranma me lo impidió, quería hacerlo él mismo. Huiste, cuando volviste ya eras el que traicionó a su clan, el responsable de la destrucción del mundo. Hoy pagarás todo el mal que hiciste. Hoy te recibirán los que mataste y se comerán eternamente tus entrañas.
Una vez abierto en canal Akane cortó la garganta del ser con quien habían decretado que se casarse. Ese vampiro chilló como un cerdo al que degollaban. Entonces Akane se guardó el cuchillo.
-¿No estás muerto aún?- dijo la chica-¡mejor!-su tono fue el de una sádica sedienta de sangre. – has chillando como un cerdo. Antes de morir, aquí tenemos muchos cerdos. Cuando me deseaba y no podías tenerme, ¿ montañas a las cerditas? No has perdido tu maldición de cerdito ahogado- y se rió- tiene muchos hijos por ahí.
La chica se dejó llevar por el impulso que sentía y se puso delante del chico. Le crecieron los dientes, y las manos se volvieron garras. A todos les vino a la mente el monstruo que había atacado a ese castillo y había destruido tantos vampiros.
-Ese monstruo te ha transformado en uno de los suyos- dijo Ryoga que seguía vivo-pronto mi herida se cerrada y…
-Lo dudo mucho- dijo el ser en que se había vuelto Akane- yo siempre fui así. Nunca fui una vampiro, por eso no me gustaba la sangre, pero tú hueles delicioso, eres un manjar, al que me comeré.
Y ese monstruo abrió a Ryoga por la herida que le hizo hasta dejar a descubierto sus órganos internos,
-Pulmones, hígados, riñones- dijo Akane transformada- me lo comeré todo, sólo dejaré el corazón, eso sí tienes, no debo comérmelo, lo debes tener podrido.
Y esa mujer soltó una risa escalofriante. Y empezó a devorar los órganos de Ryoga, que chillaba de dolor y de terror.
Los demás estaban paralizados del terror, ahora no había un monstruo que quería matarlos, ahora eran dos. Vieron como Akane arrancaba con la mano derecha el corazón del que quería ser su prometido.
-Huele fatal- dijo Akane- tienes el corazón podrido, como dije. No me lo comeré, me puedo indigestar.- y con la mano izquierda le arrancó la cabeza.
Aún así el vampiro seguía vivo. Mientras el corazón siguiese vivo podría regenerarse. Oyó ruido y el chico vio aparecer los fantasmas que lo atormentaba durante horas.
-¡Te quedan segundos de vida!,¡Te llevaremos al infierno donde durante la eternidad nos comeremos tu alma. Por el día nos la comeremos y por la noche te volverá a crecer. Y cuando amanezca volveremos a comerte. Y eso continuará toda la eternidad. Sufrirás de dolor cuando te comamos, sufrirás de dolor cuando te vuelva a crecer el alma y el cuerpo.- lo condenó el fantasma del abuelo de Ryoga.
-Pero antes te comeremos tu cuerpo- dijo el padre del condenado.
-Akane, ¡sálvame!- pidió Ryoga.
-Han venido por ti. No soy la única que desea vengarme de ti- Ryoga se dio cuenta que Akane también veía a esos fantasmas- espero que se den un festín con tu cuerpo.
Y sobre Ryoga saltaron esos espíritus y se comieron al joven.
El fantasma del padre de Ryoga cogió de la mano de Akane, el corazón del chico, lo único que quedaba de él y lo lanzó a la chimenea para evitar que se degenerase. Y sin despedirse de nadie esos espíritus desaparecieron, y llevaron a espíritu de Ryoga donde sufriría por toda la eternidad .
Los demás vampiros vieron como el cuerpo de Ryoga desaparecía como si algo invisible se lo cogiese, y después el corazón del chico volar a la chimenea. Supieron que Ryoga estaba muerto.
-Ahora me toca acabar con vosotros.- Akane, que había recuperado su aspecto de mujer, sacó una ballesta y una espada de la nada. Y empezó a descuartizar a esos monstruos de la noche. Con la flechas de la ballesta paralizaba a los vampiros, y con la espada los cortaba a trozos. Arrancaba los podridos corazones de esas bestias y los lanzaba al fuego y con eso los vampiros se vaporizaban de la habitación, aunque esta quedó llena de manchas de sangre y restos de otros líquidos de aspecto asqueroso.
Sólo quedó Kuno.
-Eres el último- Akane sacó la pistola- ahora me toca matarte a ti.
- No lo harás, tú me amas, soy el hijo del Conde. Entre tú y yo podemos matarlo, seremos los Condes y todos nos temerán.
Por toda repuesta Akane le disparó.
-Huye, con esa bala te ha acortado tu vida. Estabas maldito, te quedaban horas para morir, he acelerado esa maldición. Darte prisa y avisa al tu padre de mi traición. No te distraigas por que te quedan menos de diez minutos. No creo que logres llegar a tiempo para avisar a tu señor.
Tatewaki huyó.
Akane lo miró, y sonrió, quedaban las dos mujeres. Al principio pensó en esperarlas en la habitación, pero cambió de idea iría a por ellas. Mataría a la más vieja. A la otra le esperaba otro fin, que no era ella.
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..
Ranma entró en el castillo y pilló por sorpresa a los dos vigilantes de la desaparecida puerta. El atacante fue terroríficamente eficaz y pocos minutos esos indefensos vampiros dejaron de existir.
Olió el aire. Akane había acabado con varios vampiros .. entre ellos ¿ Ryoga? Y había acelerado la maldición de Kuno. Ahora su chica iba en busca de Cologne y Nadoka, están iban a buscar a Akane lo olía en el aire, su conexión con Akane aumentaba, le decía donde estaba. Debía encontrarla y ayudarla, esas dos mujeres eran un peligro para Akane debía llegar a encontrarla antes que ellas, Akane no estaba aún preparada para enfrentarse a ellas a la vez.
Mientras recorría por los pasillos del castillo recordaba que esa horrible edificación se levantaba donde anteriormente había estado todo el barrio Nerima, lo ocupaba por completo. En ese sitio siglos antes habían habido calles, parques, y heladerías. Sitios por donde había corrido, donde había ido con Akane. Recordó los luminosos días que iba junto a Akane a comer un helado, a pasear por los parques o a correr porque llegaban tarde al colegio. Ahora todo eso era un enrome y honroso castillo sacado de una antigua película de miedo.
Una lágrima escapó de sus ojos, la cogió con un dedo y la miró, era la primera vez que lloraba en siglos. Negó con la cabeza, esos malditos vampiros habían destruido todo lo que había amado, habían volado sus recuerdos más queridos. Habían destruido los lugares donde disfrutó con su prometida de adolescentes, para construir esa tétrica mansión. Decidió hacer lo mismo que el conde, destruir esa mansión para reconstruir Nerima.
Al girar una esquina se encontró con un numeroso grupo de vampiro. Estos al verlo sonrieron, era una presa fácil, vencerían al que había ganado a tantos vampiros. Vale que ese ser había vencido a sus mejores jefe, pero los había atacado en pequeños grupos, no tan numerosos como el que ellos formaban.
-¡No pasarás! formamos parte de la guardia de elite de la familia Kuno. Protegemos a su antigua mansión….- y siguió hablando, pero Ranma alzó la vista y la vio. La mansión Kuno, delante suyo estaba la antigua mansión de esa maldita familia, conservada como una reliquia. Habían levantado ese castillo alrededor de ese caserón. Cubriéndolo con una cúpula de piedras para que no le diese la luz solar. Pero donde antes había jardines de árboles bellos y frondosos, Ahora en esos jardines había árboles nauseabundos que desprendían una olor a muerte.
Una malévola sonrisa apareció en Ranma. Si a ese que se autoproclamaba conde no había tenido vergüenza en destruir los lugares más sagrados para él. Para él no sería una vergüenza destruir a esa mansión
Dos minutos después del cuerpo de élite sólo quedaba las cenizas y Ranma se plantó delante de la mansión. Acumuló energía, con una combinación del golpe del tigre y del león lanzó una bola enorme en dirección a la mansión. Esa bola al chocar contra el caserón explotó deduciendo a cenizas esa casa con todo lo que había dentro.
Ranma se giró, había deducido a cenizas ese sitio, pero no se sintió feliz del todo, aunque destruyó esa casa, con ello no volverían los jardines, las calles, y las heladerías del mundo entero. Podía destruir a todos los vampiros del mundo, pero no significaba nada. El mundo tardaría siglos en recuperarse. Ya nada volvería a ser como antes.
Ahora no era hora de pensar en eso, aún debería destruir a muchos seres de la noche antes de llegar al conde ese, y entre los seres que debía matar estaba…
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Akane corría en busca de Cologne y de Nodoka, no sabía cómo pero las detectaba, sabía donde se encontraban. Cuando una explosión movió todo el castillo, ella fue lanzando contra una pared, se quejó del golpe y se levantó al instante. Miró en dirección donde oyó la explosión, venía de donde estaba la antigua mansión de los Kuno. Fue el único lugar que el conde dejó en pie. Supo que alguien había demolido ese edificio, otro golpe en contra el conde.
-¡Bien!- gritó de alegría y salto y bailó. Ya era hora que eso pasará. Si el conde destruyó el dojo para hacer ese salón, el karma le devolvió con intereses la ofensa a ese maldito ser.
-¡Ya has pedido!, ¡has perdido a tu hija!, ¡ a tu hijo le queda poco!, ¡ tu antigua mansión está deducida a cenizas!, ¡ sólo quedas tú y tus seguidores! . ¡Cuando salga el sol no quedará nada de ti!- y se rió, era feliz- aunque yo muera, moriré feliz, por que estaré libre de ti, y de lo que tú llamas Familia.
Akane no se pudo contener, por primera vez en siglos rió de verdad, se sintió libre de las ataduras a que la sometieron durante siglos. Se sintió a gusto, fuerte. Se sintió… y repente un pensamiento le vino a la mente.
-No soy una vampira, soy algo distinto. Ese que se cree un conde lo supo del principio. Y por eso me retuvo. Esa fue la razón por la que me quiso casar con Ryoga. Por eso no me transformé al instante, por eso mi cuerpo rechazó la transformación en vampiro.- calló un momento y pensó- si me transformé, pero no en vampiro. Me transformé en…
Sintió una presencia en la espalda y se giró y vio delante de ella al ser que atacó a ese castillo durante los últimos días. El ser al que suplicó que la matase, pero él se negó a matarla, ahora sabía por que no lo hizo.
Los dos se quedaron mirando y…
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..
El Conde se quedó dormido después de hacer el amor con quien pensaba que era su esposa. El clon de Ukyo estaba despierta y miraba con ternura a ese hombre, en lo más recodito de la mente de esa mujer, el ser que la controlaba y creó observaba y esperaba el momento de salir. Esa parte notó como su yo del espejo había salido del ese encierro milenario, y se había unido a su yo reencarnado, Akane, y le había enseñado su verdadera naturaleza.
De repente se oyó una explosión y el Conde se despertó, se puso una bata y salió al salón. Ukyo se vistió a toda prisa y salió al salón. El Conde estaba hablando con unos soldados.
-¿Cómo que no lo sabéis?- gritó el jefe de la Familia- os mantengo con vida para que me informéis al instante de lo que pasa en el castillo.
-¡Señor!- dijo con terror uno de ellos, sabía lo que le pasaría si no informaba bien al Conde- hemos enviado a un grupo para que se entere que ha pasado. Todo indica que ha habido una explosión cerca de la antigua Mansión Kuno.
-¿Cerca de mi mansión?- preguntó con ironía ese hombre, su mansión no podía estar afectada. Le había costado mucho cubrirla para que no le llegasen los rayos de sol. Esa casa había sido de su familia desde la hizo construir su tatarabuelo. Esa casa era la joya de la corona de todo el castillo. Lo único que no fue destruido para hacer ese enorme castillo. Esa casa estaba en donde los vampiros llamaban el jardín y sólo podían visitar los de más alta categoría- os doy dos minutos para que me informéis, si no mañana veréis salir el sol.
En ese momento entró un soldado, al que habían enviado por noticia, él que pagaría con su vida por informar al Conde.
-Señor, vengo a informaros que...-El vampiro temía por su vida, desde el momento que lo eligieron a él lo estaba.
-¡Habla!- ordenó con furia el Conde.
-Algo que no sabemos que ha disparado una bola de energía contra su mansión en el jardín.
-¿Y mis hombres?,¡Los encargados de vigilarla y cuidarla .
-Han desaparecido con la mansión. No queda nada, ni castillo ni vigilantes, solo un cráter humeante. No queda nadie que explique lo que ha pasado.
En ese momento el conde recibió un mensaje telepática.
-He destrozado tu mansión, como lo hice con el grupo que vigilaba a la mansión, y sólo dejé escapar a uno para que te informe. Voy a matar a todo lo que me encuentre a mi paso, voy en tu dirección. Te voy a matar de la forma más cruel que conozco. Va a sufrir el mismo daño que tú has hecho sufrir a los demás. Podía dejar que mi veneno, él que te inyecté te matará, pero si te mató yo sufrirás más.
-¿Quién eres?,¡Responde!- preguntó furioso el Conde, pero su contario no se digno a responderle.
Ese hombre amargado huraño, y tacaño se había quedado sin su vieja mansión, sin contestación, y sin saber quién lo atacaba, sólo sabía que su atacante había destruido las demás familias vampiras del mundo, que había matado a la mayor parte de su Familia, y que había envenenado de muerte a su hijo y a su mejor guerrero y que a él también lo envenenó.
-Ofrezco a la Dama Akane ha quien atrape a ese terrorista que ha destruido mi mansión- todos sus soldados salieron corriendo para atraparlo. No sabían que ese ser no pensaba cumplir su palabra. Akane era demasiado valiosa para esos negados.
Pasaban los minutos y no volvía nadie, el Conde se impacientaba, pensaba que estaba rodeado de inútiles, cuando la puerta se abrió y entró Tatewaki. El chico andaba lento, no tenía buena cara, le costaba respirar. Ese joven se cayó varías veces.
El Conde vio a su hijo como una figura patética, al que le quedaban poco minutos de vida. Miró con desprecio a su hijo, por fin moriría ese inútil. Seguro que no había cumplido sus órdenes. Estaba seguro que Tatewaki y Ryoga habían ido a violar a Akane y esta los había vencido y echado de su habitación. Sabía que lo harían, quería que fuesen a humillar a esa desobediente joven, con eso lograría rebajarle el orgullo a esa vampira. Pero esos incapaces habían fallado incluso en eso.
El joven vampiro se acercó a su padre.
-Padre, hemos.. ido a violar a Akane, ella es… - se quedó callado.
-¿Ella que?- preguntó exaltado el Conde. Y miró con horror a su hijo. A este le había llegado el fin. Vio como el hielo invadía a su hijo, como incluso la cara del joven quedaba cubierta de hielo, el joven se convirtió una estatua de hielo.
Tatewaki notó como el frío lo invadía, supo que le quedaban segundos de vida. Era tanto el dolor que sentía que se le iba a escapar un grito, pero al congelarse la garganta no pudo. Sufrió de un increíble dolor hasta que quedó de todo congelado.
El Conde y su supuesta mujer miraron con horror como Tatewaki se convertía en una estatua de hielo. El antiguo director del Furinkan se acercó a esa figura la tocó, y la figura de hielo se rompió en pedazos y ese hielo se fundió en agua. De Tatewaki no quedó nada.
-¡Aaaaah!- gritó de furia y dolor el Conde. Ese ser que lo atacaba, lo estaba dejando sin nada-¡Te mataré!, ¡ser inmundo!, ¡Acabaré contigo! ,y cuando te venga volveré a crear un nueva Familia, aún más fuerte que está. Te haré sufrir por esto. Desearás no haber nacido. Si amas a alguien te lo quitaré.- y se rió.
-¡Ya lo hiciste!, ¡Me quitaste todo!, ¡Mi familia!, ¡ Lo que yo llamaba hogar!, ¡A quien yo amaba!, ¡ incluso mi vida!-dijo la voz del invasor. – destruir a las demás familias era mi deber. Contra esta familia y contra ti, es personal, muy personal. Para mí no eres el conde, eres el imbécil que había como director en el Furinkan. Como tú me hiciste te quitaré todo. Me queda muy poco para hacerlo.
-¡Eso es lo que tú piensas!- El Conde se giró fue a su armería y cuando salió de ella, iba preparado para luchar contra ese ser que invadió su preciado reino.
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Los dos seres destinados a destruir ese castillo al fin se reunieron, se miraron a los ojos y se lanzaron el uno a los brazos del otro, se miraron a los ojos. Habían estado separados cuatrocientos años, se habían añorado durante cada segundo. Ahora volvían a estar juntos, y ya nadie lo separaría.
-¡Ranma!- dijo ella, con lágrimas en los ojos.
-¡Akane!- contestó él. La miró por fin estaban juntos, a él también se le escaparon las lágrimas.
Y se lanzaron a besarse, con ganas, hambrientos el uno del otro. Con una pasión que no tenía límite. Con deseo, un deseo deprimido durante cuatro siglos. Se abrazaban con fuerza, temían que alguien los separarse.
Al separar sus labios se miraron con dulzura, y de repente ella lo abofeteó, sacó su mazo y fue en dirección a su novio con ganas de castigarlo.
-¿Por qué?- el chico no entendía nada.
–¿Por qué, dices? ¡Por dejarme sola estos cuatro siglos!, ¡ Por no venir a por mi!, ¡Por no avisarme que estabas vivo. Por qué cuando nos vimos hace unos días no me dijiste que eras tú- la chica estaba furiosa, pero dulcificó su tono- No sabes cuanto te echado de menos. Quería reunirme contigo en el más allá, pero ese maldito que se hace llamar conde me maldijo y no pude matarme.- lloraba con mucha pena.- quería que me matases para poder reunirme contigo.
-No pude venir, tu conversión en lo que ahora somos duró cuatro siglos, ha sido lenta. Yo me convertí en segundos. No podía controlar ese poder, debía morir, luego me resucitaron y me enseñarán a controlar mis poderes. A través de mi aprendiste tú. Tú y yo hemos estados conectados. Yo sabía lo que pasaba, sabía de tu sufrimiento.
-¿Y no pudisteis venir antes?- Akane seguía furiosa- ¿ Por qué no viniste por mi?, ¿Porcque me dejaste encerrada aquí?, ¿ Has encontrado a caso alguien mejor?.
-Cuando ardí en el foso. Vinieron por mi espíritu, fue lo único que quedó de mí, era un espíritu lleno de ira. Me resucitaron, tardaron décadas en recomponer mi cuerpo. Cuando lo hicieron, quise venir, no me dejaron. Los que me resucitaron me dijeron que no tenía el nivel para venir a rescátate, que si venía moriría y no podían salvarme por segunda. Intenté venir varías veces, pero siempre me cogían. Al final me dijeron que cuando estuviese preparado me dejarían venir.
-¿Quién te resucitó?- preguntó ella.
-Seres de la tierra, Dioses, yokais, demonios, espíritus de los elementos. Ellos me enseñaron a luchar contra los seres de la noches. Después de décadas me dejaron participar en pequeñas misiones para adquirir experiencia. Hace dos meses me enviaron a destruir la primera familia vampira. Ahora me toca la última, la del director Kuno, y la peor.
-¿Qué cuento yo en todo esto?, Se que no soy normal. No soy una vampira, pero tampoco soy humana.
-Hace milenios, en nuestra primera reencarnación. Luchamos contra los vampiros, creamos un espejo para encerrar definitivamente a los vampiros, pero algo salió mal, y una parte tuya quedó atrapada en ese espejo y ha esperado a quedar libre. Ya lo está a cambió de dejar metida en él a Ukyo. Ahora esa parte ha vuelto a ti, por eso eres ahora tan fuerte. Asimilaste a tú yo de hace miles de años. Pero sigues siendo a Akane, pero tienes el conocimiento de tu yo de hace milenios.
-¿ Y de que sirve eso?- preguntó la chica, no veía ningún sentido a lo que estaba viviendo- no sirve para nada.
- Te equivocas con tu nueva fuerza y mis poderes destruiremos al conde y el mundo se recuperará, al desaparecer esa maldita estirpe y sus aliados, la naturaleza, los animales, la humanidad, se recuperaran.
- No os hagáis ilusiones estáis muertos- dijo una voz. Los dos se giraron y vieron entrar en este pasillo a dos mujeres, supieron que debían luchar contra los peores enemigos con quien se habían enfrentados.
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La mansión estaba en silencio. Esas dos mujeres se habían unido, parecía que eran las únicas habitantes de ese sitio. Durante minutos por su lado pasaban atemorizados vampiros que huían de algo. Esa gente huía gritando de terror. Varias veces intentaron parar a uno de esos seres, pero él terror era más potente que las órdenes. El caos dominaba el recinto, el Conde mataría a muchos de su subalternos cuando recuperarse el control.
Hacía mucho rato que no habían vuelto a ver a nadie, pero las paredes de la mansión se llenó de caras, lo que significaba que el monstruo había matado a muchos de los habitantes de la mansión.
Al girar un pasillo, donde estaba la cara de Mousse habían aparecido nuevas. Las dos mujeres las miraron con terror. Allí estaban las caras de los seis que hacía siglos habían acosados a Ranma y Akane.
-Que estén aquí significa que están muertos- dijo Nodoka- nuestros cinco mejores guerreros muertos, y Nuestra Señora Ukyo también. Cuando lo sepa el Conde, su furia será tremenda.
Cologne estaba quieta mirando a la cara de su nieta. Quien la mató lo pagaría caro. Nadie ofrendía a Cologne sin pagarlo.
La cara de Shampoo, abrió los ojos y habló.
-Me mató Akane, con un arma de Las Guerras Vampíricas. Lo hizo en defensa propia.
-A mi también me mató Akane, cuando intenté violarla.- comentó la cara de Ryoga.
Y de pronto todas las caras del pasillo hablaron
-Pronto vosotras estaréis con nosotras. Ellos vienen por vosotras. No vais a poder con ellos.
Las caras callaron y esas dos mujeres creyeron que habían sufrido una alucinación, segundos después olvidaron el incidente con las caras, y siguieron andando. Ahora el castillo si parecía siniestro. Creían oír una respiración detrás de ellas, se sentían observadas, cada vez estaban más paranoicos.
Hasta que llegaron a un pasillo y vieron a dos personas, parecían jóvenes. Una de ellas era Akane, la otra, era… no podía ser ese chico murió hacía años. Fue entonces cuando supieron quien era el monstruo que había casi destruido su Familia, debían detenerlo y llevarlo a él y a Akane ante el Conde, oyeron lo último que dijo ese chico que debió morir y como lo apoyaba Akane.
Supieron que debían destruirlos allí, no podían llevarlos ante el Conde, sería poner en peligro al jefe de la Familia.
- Te equivocas con tu nueva fuerza y mis poderes destruiremos al Conde y el mundo se recuperará, al desaparecer esa maldita estirpe y sus aliados, la naturaleza, los animales, la humanidad, se recuperaran.- había dicho el chico.
- No os hagáis ilusiones estáis muertos- dijo Cologne. Los dos jóvenes se giraron y vieron entrar las dos mujeres, estás supieron que debían luchar contra los peores enemigos con quien se habían enfrentados.
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Tofu estaba analizando el virus con que fue infectado el Conde, cada vez que creía que tenía la solución, ese virus mutaba y se volvía inmune a su antivirus. Aunque era un científico pensaba que ese virus tenía voluntad propia y cambiaba para burlarse de él.
Se sabía muerto. El Conde lo mataría por no sacarlo, sólo tenía una solución. Huir, pero él Conde sabía cuando alguien quería huir y lo atrapaba. Había sido testigo de los terribles castigos impuestos por su Amo. A la vez de un castigo eran un aviso para quien intentará huir.
Pero no tenía más remedio que huir. Metió en saco todo lo necesario para irse de ese sitio. Desde hacía tiempo había ideado un traje que lo protegería de los rayos solares. Cuando saliese el sol debía estar lejos, en un poblado abandonado o en una cueva. A sus vez ese traje lo hacía indetectable para los sentidos de su especie y para los humanos.
Se puso ese traje y se volvió prácticamente invisible para todos, incluso para su señor.
Abandonó el castillo, por las cloacas del castillo salió al campo abierto, o mejor dicho el yermo que rodeaba al castillo, miró a la Luna quedaban horas para ser medianoche. Caminó durante horas, hasta que se encontró un campamento humano al que atacó, y se dio un festín, dejó el campamento como si hubiera sido atacado por una manada de lobos cuyos ascendente escaparon de algún zoo, y se extendieron por el país.
Él había hecho experimentos con lobos y había dejado sueltos algunos para que atacasen a los humanos.
Ahuyentó a los caballos, pero se quedó con uno y huyó en él.
Cuando debían ser aproximadamente la una de la madrugada, según se regía el paso del tiempo en el siglo XX, llegó a un llano y vio a una humana de largo cabello humano, rubia. Vestida de blanco . La humana al verlo se llevó la mano al hombro izquierdo y el vestido cayó al suelo quedando desnuda, no llevaba ropa intima.
Tofu no se dejó engañar, la mujer que tenía delante era su creación más nueva y poderosa. Aunque esa mujer desprendía fuertes feromonas, al vampiro no le afectaron.
-¡Hola Kasumi!- me gusta tu nuevo aspecto.
Kasumi miró a su esposo con asco. Había experimentado con ella, la había transformado en un monstruo, aunque para ella era un don.
-¡Hola…tú!- dijo la mujer con desprecio- te estaba esperando. Te he sentido desde que abandonaste la mansión. Ese traje engañaran a otros, pero no a mi. Te ayudé a hacerlo.
Tofu miró a esa mujer con desconfianza, lo iba a atacar.
-¿Qué pretendes?- preguntó.
-Devolverte el favor de experimentar conmigo, te voy a matar y comeré hasta tu último hueso no quedará nada de ti. Ese será mi forma de agradecerte lo que me hiciste. Después de años ayudándote con los experimentos, vas tú y me haces servir de cobaya.
-No tenía más remedio. Estabas a punto de morir, Kuno te enveneno, sólo había una forma de salvarte. ¡Transformándote!
-Y para eso me volviste en tu sumisa mascota. Suerte que tenía más transformaciones de las que tú pensantes, gracias a ellas me escape de tu control. Ahora soy libre, puedo transformarme en mujer- loba, en loba, en vampira, incluso en humana. Así he podido escapar de tu control.
Tofu rió siniestro.
-Eso es lo que tu te piensas, esas transformaciones ya las tenías planeadas. Siempre has estado bajo mi control. Como no pude experimentar con tu hermana lo hice contigo. Durante años he experimentado contigo. Te drogaba mientras dormías y experimentaba contigo. El día que estabas herida acabé mi experimento contigo. Fue el día que quedaste bajo mi control. No escapaste de mí control. Fui yo el que te hizo pensar eso. Te mandé al exterior para allanarme el camino, si debía escapar.
Kasumi lo miró con terror, y negó con la cabeza
-¡No es verdad!, ¡Mientes!- gritó la chica.
El antiguo médico rió con cinismo.
-Nunca te quise, bueno desde que me volví vampiro dejé de amarte.- se rió- quería a tu hermana Akane. Ella sí hubiese sido un buen objeto para experimentar, ella no fue una vampira por completo. Es más, su sangre y su adn indican que ni es vampira ni es humana. Ella se convirtió en otra cosa.
- ¡Eso ya lo sabía!, ¡Por eso quisimos experimentar con ella.
-Si, si hubiésemos logrado controlar a tu hermana- el vampiro miró al cielo, y cerró su puño y lo abrió- podíamos haber pegado un golpe de estado. Yo sería el Conde en lugar del Conde, aunque me haría llamar Barón o Doctor, y tú sería- miró con sadismo a la mujer- uno de mis experimentos. Te hubiera transformado en lo que eres ahora. Te tendría a mi lado transformada en loba sin inteligencia para que destruyeras a quien me llevase la contaría.
- No estoy bajo tu control- contestó asustada Kasumi.
Y en un acto de rabia se abalanzó sobre el hombre, ya había notado que las feromonas que expulsaba su cuerpo no afectaban al hombre. Se convertiría en mujer-loba y destrozaría a ese maldito que fue su marido.
Tofu miró el ataque con tranquilidad. Levantó la mano.
-No puedes atacarme, no lo harás, estás bajo mi control.
Kasumi contra su voluntad se paró. Aunque lo intentó con todas sus fuerzas no pudo dar un paso más. Su rostro se contrajo en una muecas de dolor, odio y miedo.
-¿Qué me has hecho?- dijo Kasumi.
-Con la transformación añadí un seguro por si intentabas escapar de mi control. – bajó del caballo y se acercó a la joven que había recuperado su autentico aspecto, él de la humana llamada Kasumi- es así como me volvías loco cuando era humano,¡ Que estupidez enamorarme de una mujer tan vulgar!, ¡ Soy científico debía haberme enamorarme de mis probetas y tubos de ensayo!, ¡enamorarse!,¡puah- escupió- enamorarse es tan poco científico. Lo que llaman amor es sólo es una reacción química, algo que se puede explicar usando datos matemáticos, eso del amor lo puede explicar la física.
Por primera vez en años Kasumi lloró. Los primeros años de su conversión en vampira lloró mucho añorando su vida anterior, lloró por convertirse en un monstruo, en todos los aspectos. Pero pronto tuvo que deprimir esas lágrimas y volverse fuerte y cruel, en la sociedad vampira no había lugar para los sentimientos.
La mujer se supo atrapada por el sádico que tenía por marido, no escaparía, supo que eran sus últimos momentos como ser inteligente.
Tofu se acercó a Kasumi y le acarició los pechos y su intimidad.
La abrazó y la besó a la fuerza, la mujer no pudo resistirse a eso, aunque deseaba hacerlo y destrozar ese animal en que se había vuelto el tímido Tofu.
Y allí en medio del llano ese Tofu violó a Kasumi, que paralizada por el hechizo, o lo que fuese, no pudo defenderse de Tofu.
-¡Me vengaré!, ¡Prometo que me vengaré!
-Lamento decirte mi bella Kasumi que lo dudo- se llevó la mano a un bolsillo y sacó un collar de un material que la joven no identificó con una piedra delante- esto te hará quedar bajo mi poder, me obedecerás en todo.- se lo puso a la chica- sólo te lo puedo quitar yo. Y no lo haré.- la miró-¡Hasta nunca Kasumi!
La chica se empezó a convertir en una gran loba, el dolor de esa transformación forzada era inaguantable. Kasumi notaba que su inteligencia desaparecía, desesperada miró a Tofu pidiendo clemencia, pero ese demonio no tenía bondad en su retorcida mente.
La transformación fue completa y Kasumi dejó de existir convertida en una sumisa loba de pelaje negro con un mechón azul, ese animal adoraba a su dueño, lo serviría con fidelidad.
Tofu miró a ese animal en satisfecho.
-Ahora serás mi mascota. Si te pido cazar lo harás, si te pido destruir a mis enemigos o objetivos lo harás, si quiero que te infiltres en una aldea lo harás, sea como humana o con el aspecto de una repugnante rata. Te haré aparear con lobos para que tengamos más de la especie que ahora eres para que yo esté más protegido, aunque ellos también estarán bajo mi control mental. Ahora no eres nada sólo un animal más, inmortal, pero sólo un animal como los muchos que hay por el bosque.
El vampiro se subió al caballo, miró a su loba. Vamos Luna- nombre con que bautizó a la loba- debemos estar muy lejos cuando amanezca.
Y el jinete y la loba se alejaron del llano. Tofu no supo que el último pensamiento de Kasumi, antes de volverse totalmente loba fue.
-Tarde o temprano escaparé de tu prisión, me libraré de tu control y entonces te devolveré la humillación que me has hecho.
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..
Akane y Ranma se pusieron espalda contra espalda.
-Debemos deshacernos de estas dos vampiras- dijo el chico.
-¡Pero una de ellas es tu madre!
-¡Fue mi madre!, esa mujer ya no tiene nada que ver con la mujer que conocimos.
Los dos más jóvenes cuchicheaban entre ellos. Las dos vampiras que los iban atacar, aunque de buen oído, no escuchaban nada. La primera en hablar fue Nodoka.
-¿No vas a decirme nada, Ranma?. ¡ Ven y abrázame!, ¡SOY TU MADRE!.
- No tengo nada que decirte. Dejaste de ser mi madre cuando te transformarte en ese monstruo que eres ahora.
Nodoka puso cara de designación y como si estuviese dolida.
-¡Hijos!, los cuidas y al menor descuido te abandonan, y no te vuelven a hablar. A veces es por que dan con una mala mujer.
-Tú te lo buscaste, te convertirte en ese…ese ser que ahora eres. ¡Me intentaste convertir a mi en uno, mi destino no era ser un vampiro, si no un cazador de vampiro.
-Eres una desgracia para la familia Saotome, te tenía que haber obligado a hacerte el sepukku cuando supe de tu maldición, cuando supe que te volvías chica. Así no hubieras atacado a nuestro Conde.
-Nuestro conde por aquí, nuestro conde por allá- se burló el chico- parece que sea él quien os suministra el aire. Esa persona nunca fue nada, sólo un amargado con aire de grandeza.
La dos mujeres miraron a Ranma como si fuese un hereje.
-Cuando te llevemos ante el Conde verás. Él te enseñará que debes respetarlo.
Ranma se rió.
-¡Si no lo respeté cuando era un loco director de colegio, lo voy a respetar ahora!- El tono irónico de Ranma cabreó a las dos vampiras.
-¡Soy tu madre!.¡Obedéceme!- gritó Nodoka.
- Si no fuese vampira y no pidiese que obedeciera a ese amo vuestro, te obedecería lo que quisieras. Pero al no ser humana y al haber matado a humanos y ser cruel no te haré caso.
- En ese caso me obligas a matarte, no lo quiero hacer, pero debo obedecer y servir a mi señor.
Ranma miró a su madre, sintió lástima por ella. No había pedido ser un monstruo, pero se rindió y no luchó contra la transformación, como hizo Akane, como hizo él. Y no fueron los únicos aunque esas otras personas al rechazar convertirse fueron asesinados.
-Madre, lucharé contigo y te34 salvaré al matarte.
Nodoka desenfundó su katana y Ranma su espada, debía ganar a su madre. No podía afectarle el hecho que esa vampira lo parió. Y con todo el dolor del mundo se lanzó sobre su madre.
Mientras Akane y Cologne se miraban, a las dos le tocaba luchar.
-Mataste a mi nieta, eso lo pagarás- dijo la antigua matriarca.
- Y una parte de mi, encerró a Ukyo en un espejo y lo rompió. – dijo Akane- esa parte mía estuvo encerrada en ese espejo durante milenios. Hoy ha escapado, cambiándose por Ukyo, y ha matado a la Condesa. Ahora esa parte vuelve a ser parte mía, por fin estoy completa.
-¡No eres una vampira!, ¡ Nunca lo fuiste!, Al rechazar la transformación te volviste otra cosa, como Ranma.
- Lo he sabido hoy, aunque lo instruí desde el primer momento, por eso fui rebelde y desprecié la sangre. Por eso no se me dejó salir fuera del castillo, podía descubrir que no me afectaban los rayos de sol, que no me mataban.
-Ahora morirás por haber matado a Shampoo.
-Me defendí, ella iba a matarme, ayudada por Kodachi y Ukyo- jamás llamaría condesa a esa cocinera.
-¡TE MERECES LA MUERTE! ya no perteneces a nuestra Familia.
-Realmente nunca pertenecí a vuestra maldita raza. El antiguo director del Furinkan lo sabía y se aprovechó para mantenerme encerrada en este lugar de mala muerte. Me quería casar con Ryoga para tener hijos que fuesen medio vampiros medio cazadores. Supongo que todos lo sabíais, no soy yo la traidora, es él conde quien me traicionó.
-Era un espécimen raro. Tofu se creía que era el único en saberlo, pero lo sabíamos todos. Pero ahora eso no tiene importancia porque hoy morirás.
Esa mujer se lanzó sobre Akane y la apuñaló en la pierna, Akane chilló de dolor, pero con una mano sujetó la mano con que Cologne la apuñaló.
-No te soltará, eres tan bruja como tu nieta, y te daré el mismo final- y la chica con la mano libre sacó su pistola anti vampiros y vació el cargador en la amazona- veo que sigues viva, pero no te curará de tus heridas.
La mujer anciana cayó al suelo herida, pero no muerta.
Akane sacó un bala.
-Esta bala es especial, la reservaba para alguien, para alguien a quien mataría sin dudarlo.- Akane miró esa bala y la metió en el cargador de la pistola- una pistola de las guerras vampíricas, se la quité a un soldado que encontré muerto. Y una bala solar, Tofu tenía un motón, supongo que quería provocar una rebelión, pero no encontró a nadie que le ayudará a derrocar a vuestro amo- volvió a mirar la bala- la reservaba para mi, pero él conde me maldijo y no pude quitarme la vida.
-¿ No pensarás..?- preguntó la anciana, la herida de esa bala le producía daño, si llegaba a su habitación podía tomar una poción y curarse aunque tardaría días en estar sana.
-Si, es justamente lo que pienso -y la joven disparó a la cabeza de la anciana. La bala solar produjo estragos en ese cuerpo. Cologne se arrugó como un papel quemado y se volvió ceniza.
Nodoka también afectada por la luz solar de la bala se tapó los ojos y Ranma utilizó ese momento para cortarle el cuello, y como Cologne la madre de Ranna ardió y se volvió ceniza.
Akane miró a Ranma, este se dejó caer arrodillado en el suelo, la mujer supo que para él fue muy difícil tener que matar a su propia madre. La chica se acercó al que fue su prometido y lo miró a los ojos, el joven estaba llorando..
-Durante estos días he hecho cosas que no me han gustado- contó él-he tenido que destruir a gente que fueron mis amigos, no tenía más remedio, pero no significaba que me halla gustado, todo lo contario, ha sido como apuntarme una parte de mi cuerpo. Pero ha sido necesario. Pero lo más doloroso ha sido matar a mis padres.
El chico sacó una urna, y metió las cenizas de sus madre, puso la urna en el suelo y la cerró, selló el objeto mortuoria, y sacó otro y lo puso a su lado.
El joven recitó una oración de purificación, por las almas atormentadas de sus padres.
-Debería dejar que vuestras almas vayan al infierno, pero mandaré vuestras cenizas a suelo sagrado, que jamás pisará ningún ser, y así podréis reencarnaros en nuevos cuerpos libres del mal que habéis hecho.
Y dicho hecho esto Ranma pronunció una letanía y las dos urnas desaparecieron. El chico miró a Akane.
-Los he mandado a sitio sagrado, fue el mismo sitio donde mandé las cenizas de tus dos amigas- cayó un momento, lo que diría a continuación le dolería a la joven.- y será donde tú deberás mandar a tu padre.
Akane miró a Ranma con horror, ¡no podía!, ¿no podía matar a su padre!.
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..
Los dos antiguos prometidos estaban dentro del laboratorio de Tofu, era un lugar escalofriante, en ese lugar ese doctor loco había hecho experimentos atroces, dignos de una película de terror. Tofu cuando se convirtió en vampiro sacó su lado más oscuro, el más sádico.
Akane y Ranma vieron cosas que los hizo vomitar, ese doctor disfrutaba con los experimentos más crueles.
La chica miró la camilla, una vez se despertó allí tumbada y desnuda, logró escapar y amenazó tanto a su cuñado como a Kasumi. No hubo más intentos de secuestro.
Ranma se sintió atraído por una mesa y allí vio un diario con el nombre de Akane, y lo abrió y quedó horrorizado.
-¡Akane!-llamó a su acompañante-¡Ven!
La mujer acudió a lado de Ranma, ella había estado mirando con horror, los experimentos que tenía ese sádico doctor.
Los dos leyeron el diario.
-¡Ese depravado!, ¡Me quería utilizar desde el principio para hacerme experimentos. Fue consiguiendo poco a poco muestra mías. Saliva, sangre, incluso orina y adn. Me estaba investigando para transformarme en uno de sus monstruos- la chica siguió leyendo.- Al notar que le harían falta muchos años para conseguir lo necesario para lograr transformarme. Estudio para transformar a Kasumi y tenerla bajo su poder, pero antes debía debilitar el organismo de mi hermana.
-La fue envenenando poco a poco. – continuó Ranma- la fue debilitando y dominando su voluntad. Cuando Kuno la hirió, fue el golpe de gracia que Tofu esperaba. Kasumi estaba lo bastante débil para acabar de transformar a tu hermana.
-¡Lo mataré! Por quererme convertir en un monstruo bajo su control!, por transformar a Kasumi en un monstruo.
- Fue él el que fue envenenando a Kasumi poco a poco hasta transformarla en una sádica. Pero no lo matarás tú, algo me dice que Tofu recibirá el castigo que se merece. Y no seremos nosotros quien se lo dé.
Akane asintió.
-Yo también creo eso. Ahora debemos destruir este sitio…- paró de hablar y se acercó a un recipiente donde había un cerebro, unos ojos, corazón y otros órganos. La chica tocó el recipiente, su cara se horrible y gritó y se refugió llorando en el pecho de Ranma.
Este miró el recipiente y de repente se espantó y enfureció. Supo de quien eran esos órganos. Akane y Kasumi no eran las únicas víctimas de Tofu. Había otro miembro de la familia Tendo que fue utilizado por ese doctor como cobaya para poder experimentar con Akane.
-Veo que no se rindió cuando le advertí que no quería que se volviera a acercar a mi. Lo quería volver a intentar. Pero al llegar tú y que envenenarse al Conde, y no poderlo curar huyó. Y controló a Kasumi, ahora ella ya no es humana, siento que es un animal sin inteligencia- lloró por su humana.
-No podemos hacer nada. Nuestro deber es destruir a los que quedan y al Conde y este jugará sucio. Todos los líderes de las familias con quien he luchado lo han hecho. Y el director Kuno no será la excepción. Debemos prepararnos para una lucha nada limpia.
Y los dos jóvenes salieron en dirección al salón, allí se encontrarían con ese que se hacía llamar Conde y Ukyo, con el clon de Ukyo para, ser justos.
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El Conde miraba su salón, el equipo que había mandado no regresaba, y sabía que no regresaría nunca. El ser que había entrado era un monstruo y ellos las víctimas. Cuando ese enviado llegó y le dijo que había destruido a la demás Familias vampiras no lo creyó, ahora sabía que era verdad. Ese ser había destruido prácticamente a toda su Familia, pero le daba igual, podía empezar a crear una nueva Familia desde cero, cuando ese doctor encontrarse la cura al virus que lo estaba matando, se dedicaría a crear un nuevo imperio y esa vez dominaría el mundo.
Nadie quedaba para informarle que el doctor Tofu había huido para salvar su vida y crear de cero su propia Familia vampírica. Kasumi qué había sido convertida en un monstruo que se podía transformar en lo que quería había escapado. No le había afectado el control de Tofu. No podía mandar nadie a buscar a esos dos. Ya no le quedaba casi nadie. Pero al menos podía librarse de ese ser que había llegado a destruirlo. Él seguía siendo fuerte y aún le quedaba un as en la manga.
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Ranma y Akane llegaron a la puerta del salón, habían acabado con todos los que le salieron a su paso, eso incluyó el clon de Soun, Akane tuvo problemas para acabar con ese ser que parecía su padre. Y dos terribles monstruos que resultaron ser Happosai y la profesora Hinako, transformados por Tofu. No tuvieron muchos problemas para acabar con esos dos. Happosai seguía siendo un pervertido aún en su nueva forma, tampoco había crecido mucho, se lanzó sobre el pecho de Akane, está lo paró en el aire y lo lanzó sobre una chimenea, y el viejo ardió en ella. Hinako le quiso robar energía a los dos jóvenes, pero la que les quitó era demasiado pura para su cuerpo de monstruo y explotó sobrecargada.
Los dos cazadores entraron al salón, y recordaron cuando eso era el dojo Tendo. Vieron al conde, y los dos pensaron lo mismo, ese ser impuro contaminada ese lugar que para ambos fue tan sagrado.
El conde levantó la vista y miró a quienes venían a destruirlo y sonrió con maldad.
-¡Mira quién tenemos aquí!, ¡Al monstruo que ha destruido a mi Familia!- se fijó en Akane-¡Y a la traidora!, ¡Me has dejado por ese monstruo!, - le gritó a la chica-¡Me tenías que obedecer a mi y no me has hecho caso nunca!, ¡ ¡Te tenía que haber destruido como me aconsejaron!, ¡Siempre fuiste un peligro!, ¡Tuve el enemigo en casa y no me di cuenta!
-¡Supiste desde el principio que no fui una vampira! - Akane lo miró furiosa.
-¡Si!, siempre supe lo que eras, que tu destino era ayudar a tu compañero a destruirme- sonrió- pero ese doctor falló, no logró transformarte y controlarte, de haberlo hecho ahora tu serías un monstruo que me ayudarías a destruir a ese cazador- y señaló a Ranma.
-No estaba en su destino servirte, si no entre ella y yo destruir a tu malsana especie.
El antiguo director miró a Ranma.
-Tú también debería haberme servido. Te lanzarte a la lava antes de transformarte.
-Si me hubiera transformado entonces, hubiera destruido el mundo- Ranma miró al conde- no podía controlar mi poder. Al caer en la lava morí, pero fui resucitado por entes más potentes que tú.
-¡No hay nadie más poderoso que yo!, ¡ Si no lo fuera ya me habían destruido!
-Esos seres no pueden actuar!, ¡Deben actuar por otros medios!, ¡Esos medios somos Akane y yo!
-¡Peones!, ¡ Sólo sois peones!, ¡Uníos a mi y destruiremos a esos seres!, ¡seremos los amos del mundo!, ¡ Del universo!
-No nos interesa- Akane miró a ese hombre que tantas locuras les hizo vivir cuando fueron estudiante- sólo quedemos librar al mundo de su pestilencia, después iremos por Tofu, y los monstruos que hay en el mundo.
-Entre esos monstruos está Kasumi- contestó ese loco que se creía conde- ella ahora también es un monstruo. ¿ La destruirás también?
Akane se paró a pensar, Kasumi era su hermana, pero se había vuelto un monstruo que había matado a humanos y vampiros. Había escapado de control del Tofu, pero ahora volvía a estar bajo el dominio de ese loco médico, que la utilizaría para su fines. Kasumi ya no existía como ser inteligente, ahora sólo era un animal sin inteligencia.
-Es mi hermana, pero siento su dolor, siento que ya no es cociente de que ha sido un ser inteligente. Ahora es una loba, sin recuerdos de su vida humana. La quiero, pero a pesar de todo la tengo que matar. Tanto si sigue bajo el control de Tofu, como si logra escapar de su control y vuelve a recuperar su inteligencia es, y será un peligro. Yo como su hermana, aunque me duela deberé matarla.
- No os diferenciáis de nosotros- declaró el conde- matáis a quien os molesta. No dudáis a aniquilar a vuestra familia.- miró a Ranma- tú mataste a tu madre- miró a Akane y tú a tu padre.
-Ese no era el padre de Akane, era un monstruo creado por Tofu para sustituir a mi padre. En cuanto le cortamos la cabeza se deshizo como la arena. Y mi madre. Ese monstruo ya no era mi madre, me dolió matarla. He mandado sus cenizas, junto a las de mi padre y las del verdadero Soun a tierra sagrada. Allí se purificarse y sus almas podrán renacer como personas nuevas libres de pecado.
El ex director Kuno lo miró con rabia.
-Podía haber hecho lo mismo con mis hijos y tus rivales.
-No, sólo lo he hecho con mis padres, el padre de Akane, las amigas de Akane, y otros vampiros que se sentían torturados por serlo. A los demás le espera el infierno.
-Me tomas por poca cosa. Puede que tú veneno me esté matando, pero soy el Conde. Pertenezco a una saga de vampiros, aunque durante generaciones hemos sido humanos, se nos entrenó para el día que recuperásemos nuestro status. Y ahora te enseñaré que no eres rival para mí.
Y ese pretendido conde desenfundó de su sillón una espada negra, que desprendía un aura negra. Ranma retrocedió asustado, no sería fácil ganar al Conde.
Ranma desenfundó su espada y Akane se preparó para disparar a ese ser que le obligó a matar supuestamente a Ranma, que la obligó a vivir en ese castillo durante cuatro siglos, lejos de Ranma.
El combate entre los dos enemigos empezó, el Conde era un espadachín formidable, pero Ranma tampoco era malo, estaban igualados.
-Si no fuera por que estoy enfermos ya te hubiera vencido. Te has aprovechado de mi enfermedad para tener ventaja.
-Di mejor que los sueros que te inyectó Tofu te dieron fuerza. Con esas drogas estás más fuerte, sin ellas aunque no estuvieras enfermo no serías nada.
-¡No puedes vencerme!- gritó exaltado ese vampiro!, ¡ Cuando acabe contigo iré a por lo que te dieron ese poder y los destruiré!, ¡Absorberé su poder y seré un dios!, ¡ Todo el universo se arrodillará ante mi!
-La tierra no es la única que tiene poderes como a los que quieres destruir. En el resto del universo hay seres que no te dejarán que los destruyas. No podrás con todos.
-¡Soy un Kuno!,¡Soy superior al resto de seres del universo!
El ex director del Furinkan pegó un tajo con la espada, haciendo una herida a Ranma, este se miró la herida, le dolía, eso era imposible, nada le podía hacer daño.
El Conde rió al ver la reacción de su oponente.
-Esta espada es especial. Tú llegada fue predicho hace tiempo, y se forjó una espada capaz de destruirte.
-No me vencerás, a pesar de esa espada te destruiré.
- No tendrás donde huir, tengo pequeños gobernantes por mi imperio que te perseguirán.
-Tu delegados en otras partes, ya no existen. Los he matado. No queda más vampiros que tú, y está noche te mataré.
-¡No lo harás! ,¡ Seré yo el que te maté!
Entonces Ranma lanzó una estocada que separó la mano derecha del conde de su brazo, con ella cayó la espada, ese vampiro se miró la mano, sabia que Ranma lo mataría.
-¡No me vencerás!- exclamó entre gemidos de dolor- aún no estoy vencido.
Ranma se acercó al conde para darle el golpe definitivo cuando fue apuñalado por la espalda. Ranma se giró y…
-¡Akane!.¿ Qué haces?- inquietó el chico- debes luchar a mi lado, ¡ no unirte a ese monstruo!
-Debo ayudar a mi señor- dijo Akane, hablaba como ida, tenía los ojos fijos- El Conde es mi dueño y yo su esclava, sus órdenes deben ser cumplidas.
La cara de Akane estaba contraída, como si negase a lo que decía su boca.
El Conde rió.
-¡Por fin!, ¡Después de cuatrocientos años tengo a Akane Tendo bajo mi control!, ella hará lo que le pida es mi marioneta. Un cuerpo sin voluntad- se levantó y se acercó a su mano cortada y se la puso en su sitio, como si fuese una mano de quita y pon de un muñeco, abrió y cerró la mano de nuevo en su sitio- durante años hemos estando drogado a Akane para volverla mi muñeca en espera de este día. Ella me ayudará a matarte, después poseeré su cuerpo o el tuyo y nadie me vencerá.
Ranma miró a Akane, ella tenía los ojos fijos.
-¡Akane!, ¡Lucha!, ¡Vuelve a ser tú!, ¡Nunca te has dejado ganar!
Akane lo miró de forma sádica.
-¡Ayudaré al Conde!, ¡ él te vencerá!, y su alma tomará mi cuerpo, yo se lo cederá gustosa. O tomará el tuyo y yo seré su esposa.- entonces su cara cambió y por un instante volvió a ser la Akane de siempre-¡Ranma!, ¡Mátame! No puedo luchar contra él. Me está venciendo. No quiero volver a matarte. Mátame y destruye al conde- entonces la chica volvió a cerrar los ojos, al abrirlo era de nuevo la Akane poseída, pero lloraba, aún quedaba algo de la Akane libre en ella.
Ranma miró con horror a su antigua prometida.
-No puedo matarte- dijo Ranma- eres mi mujer.
-Entonces estás acabado- dijo el conde- Akane acaba con él.
La chica apuntó con su pistola a Ranma. Este vio todo perdido. No tenía segunda oportunidad. Teniendo a Akane de su lado ese maldito sería invencible
-¡Nooo!- gritó Ukyo-¡Akane lucha!
-¿Ukyo?- preguntó sorprendido el conde.
-No soy tu Ukyo- dijo la supuesta condesa- yo creé un clon de ella con sus recuerdo y escondí una parte mía en lo más profundo de su mente. Desde allí te he ido debilitando. Ahora debo acabar mi misión. Este cuerpo ya no me sirve para nada.
Y el espíritu que anidaba dentro del clon de Ukyo salió del él. El Conde vieron como entraba dentro del cuerpo de Akane. El cuerpo de la falsa Condesa cayó al suelo y desapareció.
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En la mente de Akane se juntaron sus tres versiones. Ella y las dos partes que salieron del espejo.
-¿Quienes sois?, ¿Porque os parecéis tanto a mí?- preguntó Akane.
-Somos parte de ti, no debes caer bajo el poder de ese vampiro o estará todo perdido.
-Es mi señor, debo obedecerle.
-No, es nada tuyo. No tiene porque obedécele.
-Mentís, sólo sois creaciones echas por Ranma para engañarme y ayudarle a matar al Conde.
-¿Por qué le obedeces ahora?, siempre le has llevado la contaría.
Akane miró a sus otras dos yo.
-No os creo, sólo queréis que traicione al Conde.
-¡Si no quieres traicionar al conde!, ¿Por qué lloras?, ¿porque ese sufrimiento en tu corazón? Sufres por Ranma. Ese Conde no se ha apoderado de ti, al menos por completo .
-¡Si lo ha hecho!, ¡Siempre he pertenecido al Conde y por eso mataré a ese monstruo llamado Ranma.
-Te esta utilizando- dijo una de las otras dos Akane, pero la que estaba bajo el dominio del conde no les hizo caso.
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..
En el mundo real, Akane empezó apuñarla a Ranma.
-¡Muere!, ¡Muere!, ¡Muere!- gritaba la chica- sal de mi vida. Ahora soy del Conde.
El vampiro reía, se desharía de Ranma, después durante unos segundos dejaría libre la mente de Akane, para que viesen lo que había hecho. Después la volvería a atar a él y juntos formarían una nueva Familia más poderosa, y esa vez no habría Ranma vengadores.
-Akane- suplicó el chico- para vuelve a ser tú.
La chica rió como una loca.
-Ya soy yo. Este es mi verdadero yo. Hoy morirás y no volverás a resucitar.-Akane deseaba la muerte de Ranma, ella misma lo mataría.
En el cerebro de Akane le pedían que volviese a ser ella, pero esa chica dominada por el conde no oía nada, sólo la voz del Conde que le decía "mata a Ranma".
Ella haría caso, y le iba a dar el golpe de gracia.
Ranma se levantó apoyándose en su espada.
-Nuestro deber es matar al conde. Para eso nacimos. Recuerda nuestra peleas, nuestras citas. Nuestros besos. Recuérdamelo…
Akane se detuvo, recordó todo eso y lloró, pero no podía dejar de obedecer al Conde. Su cuerpo le decía que lo matase, pero su mente y su corazón le pedía que lo salvara.
Fue en ese momento de duda cuando el conde atravesó por la espalda a Ranma. La espada del conde le salió al joven por la barriga.
Akane vio como su Conde atravesaba a Ranma.
-¡Rematarlo!- ordenó el conde.
Akane avanzó un paso, dos y se ensartó en la misma espada que Ranma.
Los dos se miraron. Akane al ver como Ranma era atravesado escapó del dominio del conde, y decidió morir con Ranma.
-¡Akane!, te quiero.
-¡Ranma!, y yo a ti- contestó la joven. Acarició la cara de su amado- perdóname, esto ha pasado por mi culpa, por dejarme controlar por ese gusano.
-No pasa nada- Ranma la miró y la abrazó- si muero contigo estaré feliz.
-Lo mismo digo.
-Que bonito, una declaración cuando están a punto de morir- se burló ese conde.
Los dos ex prometidos se besaron y desaparecieron. La espada del conde cayó y este rió.
-Al fin he ganado, ya no tengo rival. Crearé una nueva Familia, y…
Entonces ese ser gritó de dolor, el virus que le inyectó Ranma aumentó su progreso. El Conde se dio cuenta que le quedaban minutos de vida.
-¡No es posible! Al morir ese monstruo se debía curar su enfermedad.
-¿Quién ha dicho que estábamos muertos?- dijo Ranma volviendo a aparecer.
-Hemos estado curándonos en otra dimensión. Hemos pasado dos años allí- Akane apareció a lado del joven-pero para ti han sido segundos. En esos dos años nos hemos entrenado.
El conde miró a los dos que pretendían acabar con él.
-No podéis matarme, volveré a controlar a Akane, o estás vez a Ranma.
-Ese truco ya no sirve- Akane miró a ese vampiro- te mataremos en segundos.
Ranma sacó su espada, y Akane una que fue forjada para ella. Y se lanzaron sobre el vampiro. Este intentó llegar a su espada, pero entre sus dos oponentes lo descuartizaron.
-Aún me queda la cabeza, y el corazón, mientras siga entero.
Akane metió la mano en el pecho del conde, le arrancó el corazón. Lo lanzó hacía arriba y le disparó una bala solar. El corazón ardió y con él el resto del conde.
El conde ya había desaparecido y con el su Familia, ya no quedaba nada de ese grupo ni de ninguno.
Los dos chicos salieron del castillo y se alejaron de él. Cuando estaban a más de un kilómetro Ranma se giró, presionó un aparato y el castillo se iluminó y desapareció por completó. No quedó nada de ese edificio. El aire en ese sitio libre de esa maléfica influencia parecía más sano, era más puro.
-Ahora ya ha desaparecido ese maléfico sitio, con el tiempo está tierra se recuperará, y aquí volverá alzarse de nuevo Tokyo y el barrio de Nerima. Ahora que este mundo está libre de estos seres volverá a progresar.
-Ya nos libramos de estos seres, podemos vivir en paz.
Ranma la miró.
-No estamos tranquilos y en paz. Aún nos queda a alguien por destruir.
Akane bajó la cabeza.
-Si nos queda a dos seres, y no sé si podré destruir a uno de ellos.
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..
Unos años después..
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Tofu se movía por todo el mundo. No estaba mucho tiempo en un sitio, sé sabía perseguido. Ranma y Akane después de destruir a la última familia vampira, se habían dedicado a destruir y cazar monstruos. Ese loco se sabía perseguido por esos dos cazadores.
Había aumentado su manada de lobos, gracias a aparear a Luna con algunos lobos . La antigua Kasumi transformada en loba se había convertido en la loba alfa de la manada que lo protegía y la madre de ellos. Si necesitaba algún lobo era ella a quien apareaba para tener lobos nuevos. Luna no recordaba su pasado como Kasumi. Aunque si necesitaba alguna persona para su harén o como alimento. Tofú transformaba a Luna en mujer, y ella con su belleza atraía a sus víctimas al campamento de Tofu, donde el incauto caía víctima de ese antiguo doctor.
Luna en su forma mujer, entraba a los pueblos para comprar lo necesario y saber a quien debía capturar.
El collar que Kasumi llevaba en el cuello, tanto cuando era humana como cuando era loba, le evitaba escapar del control de Tofu.
Aunque tenía un harén de mujeres para serviles sexualmente, como grupo de hombre que le sirviese de protección en aquello que no podían servir los lobos, era un grupo deducido. Una cuatro mujeres y un número igual de hombres. Se desplazaban en dos o tres grupos para no levantar sospechas, aunque la loba Luna siempre estaba en el grupo que iba él.
Luna era una loba irascible, menos con su amo, con quien era dócil. Había criado una pequeña manada que le eran fieles y cumplían sus ordenes, de la misma forma que ella cumplía con los mandatos de Tofu..
Tofu sabía que tarde o temprano se enfrentaría a la que fue su cuñada y a su marido. Estos dos cazadores inmortales se habían hecho famosos entre los seres de la noche por su crueldad y por no dejar escapar nunca a sus presas, y él y su grupo estaban en la lista de esos dos chicos.
Luna se acercó y le acarició, esa loba le era de gran utilidad. Con su forma animal estaba creando una nueva raza de lobos. Como humana le traía comida, sirviente e información. Entre los humanos se corría las voz de dos seres que destruían a los seres de la noches. Para los humanos la vida se estaba volviendo más fácil, sin los peligros de las bestias que el mismo creó y soltó.
Los humanos estaban progresando, desde que el Conde desapareció, habían vuelto a crear las mismas ciudades que existían antes del ataque de los vampiros, con los mismos nombre de antaño, esas ciudades progresaban. Cuando la civilización alcanzase el nivel necesario él atacaría y crearía un nuevo reinado vampírico, pero el suyo no rechazaría la tecnología, si no que se basaría en ella, y entonces se expandirá por el universo. Destrozaría incluso a la alianza que había en la galaxia.
Luna miró al cielo y vio la luna, aulló con tristeza. Se sentía extraña, se giró y vio a su amo dormir, le vio la garganta un impulso más grande que el control que ese vampiro tenía sobre ella la hizo avanza con una sed de sangre, con ganas de alimentarse de ese ser.
Tofu despertó, demasiado tarde, Luna saltaba sobre él y sintió como lo despedazaba, ese vampiro vivió hasta que luna lanzó el corazón de Tofu a la hoguera, la loba sintió que ese corazón era demasiado venenoso.
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Después de huir Luna perdió el collar y al fin recuperó su mente cociente ahora era libre. Podía disfrutar de una vida como loba, había creado una manada. Podía vivir como humana, y beber sangre como vampira, o podía ser mujer- loba. Era libre en todos los sentidos.
¿Libre?, ¡no!, aún quedaban Ranma y Akane. Debía destruirlos si no nunca sería de verdad libre.
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Horas después al campamento destruido de Tofu llegaron dos viajeros.
-Hemos llegados tarde, alguien se nos ha adelantado y ha acabado con este doctor loco.
Ranma miró a su alrededor, vio a la guardia de Tofu muertos y devorados. Se acercó a la tienda donde dormían el harén de Tofu, habían matado a las vampiras creadas por Tofu. Ranma vio sus cenizas.
Se reencontró con Akane, estaba arrodillada en el suelo.
-Lobos, una pequeña manada. Hay un grande que los manda, seguro que es Kasumi, debe haber escapado del control de Tofu, y lo ha matado.
-Debemos encontrarla y…
-Destruirla- acabó Akane- no podemos dejar que se escape, es un peligro.
Y los dos abandonaron el campamento y siguieron durante años el rastro de la escurridiza Kasumi.
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Kasumi como loba bajaba al valle, asaltaría la granja de unos lugareños. Encontraba sabrosa la carne y la sangre de los corderos. Últimamente la sangre humana le sabía repulsiva, los humanos habían mutuado y cada vez su sangre le era más asquerosa y le producía mal de estómago, no sabía que eso se debía a una mutación natural provocada por el ataque continuo de ataque de los vampiros durante siglos, como una defensa de un cuerpo a un virus.
La loba pensó en su vida. Primero como humana, fue feliz. Después como vampira también fue feliz, y sádica y controlada. Después como el monstruo que ahora era, no quiso pensar cuando la controló Tofu, ahora vivía como quería.
Durante décadas había vivido en varios pueblos. Tenía una vida normal, nadie sospechaba de ella, vivía una plácida vida normal. Se casaba, tenía hijos, envejecía, y huía de ese pueblo con cualquier excusa. Y volvía a cambiar de aspecto y vuelta a empezar en otro pueblo. Había tenido varías vidas como humana. Utilizaba esa vida humana como tapadera para alimentarse como ser de la noche. Aunque cometía sus delitos lo bastante lejos de los pueblos donde habitaba, no sería tan tonta de actuar cerca de su casa y dejar pistsa que la señalasen.
Tenía descendientes tantos en los humanos como en los lobos, y a una llamada suya todos hubieran acudido en su ayuda, y ese momento había llegado. Esa noche gritó , pero nadie acudió ni humanos ni lobos, algo había pasado, y ese algo sabía por experiencia se llamaban Ranma y Akane.
-Tienes razón Kasumi. – dijo Ranma apareciendo delante suyo- tus lobos no aparecerán. Después de encontrarlos hemos hecho que no quede ninguno que se acuerde de ti. Por eso hemos tardado más de dos siglos en dar contigo.
-Hacen vida normales de lobos- la loba se giró y vio a Akane- nadie acudirá a tu llamada. Estás sola, hoy acabaremos contigo, eres la última. Y tus descendientes humanos, le pasa lo mismo, nadie se acuerda de ti.
Kasumi recuperó su verdadero aspecto. Estaba desnuda, aumentó el nivel de sus feromonas , y mejoró su aspecto, con eso quería seducir a Ranma, pero este no cayó en ese intento.
-Ya tengo a mi lado a Akane, eres muy bella, pero no eres Akane.
Kasumi se enrabió, ser rechazada en favor de su hermana, no podía consentir eso. Ella que se había casado con los hombres más guapos de los pueblo donde había vivido, ella que era la envidia de las mujeres. Ser rechazada por Ranma, que este eligiera a su hermana menos agraciada.
-Tal vez sea menos agraciada que tú- dijo Akane, que leyó los pensamientos de su hermana- pero yo soy la elegida de Ranma. Y el truco de la feromonas no te servirá con nosotros. Hoy acabarán tu fechorías
Kasumi se transformó en monstruo y se lanzó sobre la que fue su hermana. Mientras corría hacía Akane, comprendió dos cosas. La primera que no lo tendría fácil para ganar. La segunda que delante de ella tenía a dos monstruos peores que ella.
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..
Habían pasado dos siglos más.
Kasumi bajó del tren, se dirigió hacía donde la habían contratado. Haría de institutriz para los hijos de una pareja joven, eran famosos campeones de lucha, practicaban un antiguo arte marcial, cuyo origen era anterior a la apocalipsis vampírica.
Mientras andaba por ese barrio, vio las tiendas, los comercios, eso le produzjo un sentimiento de nostalgia, como si ya hubiera vivido antes allí. Cada esquina, cada calle le resultaba conocida.
Llegó al sitio donde fue contactada, era un dojo y entró.
-¡Buenos días!- dijo la joven – he llegado, mi nombre es Kasumi Tendo.
Salieron a recibirla una pareja de jóvenes, debían tener unos pocos años menos que ella.
-Sea bienvenida- dijo la joven- mi nombre es Akane Saotome.
-Yo soy su esposo, Ranma Saotome. Podía haber llamado y hubiéramos ido a buscarla en el coche- señaló el equipaje de la joven- lleva demasiado peso para venir desde la estación hasta aquí.
Kasumi sonrió dulcemente.
-No importa, me gusta pasear. Ha sido un paseo muy agradable, era como si ya hubiera estado aquí.
Los dos jóvenes se miraron y sonrieron.
-Debe estar cansada, le enseñaré su habitación. Tendrá que estar descansada para hacer su trabajo, nuestros hijos tienen mucha energía, tanta como y mi esposo, tenga paciencia y si la pierde y les grita, es normal, esos dos niños colman la paciencia de un santo.
Kasumi se inclinó dando las gracias.
-Les doy las gracias por acogerme, soy una mujer que no tiene a nadie en el mundo, me encontré muy joven sin nadie. Viví en una pensión hasta sacarme mis estudios. Pero en mi pueblo nadie me dio trabajo. Mi padre tenía mala reputación, y al morir él yo fui odiada y mi vecinos me hicieron el vacío. Cuando vi su anuncio mandé mi solicitud, pero nunca creí que me admitiesen.
- No nos importa el pasado de su padre, si no que usted sea válida. Hemos revisado sus calificaciones y la vemos la más apta para el puesto.
Kasumi los miró con lágrimas en los ojos.
-¡Muchas gracias!- contestó la nueva institutriz.
- Le enseñaré su habitación y el baño- dijo Akane.- debe estar cansada después de tan largo viaje, lo mejor es un baño para relajarse y dormir una siesta. Cuando se levante prepararemos la cena, que también debe estar hambrienta.
Akane dejó a esa joven en la que sería su habitación.
Kasumi la miró, esa habitación era muy guapa, mejor de lo que había pensado. Y su recordación era perfecta, de su gusto, como si la hubiesen hecho especialmente para ella.
Kasumi una vez bañada, se acostó y durmió un largo y profundo sueño que le quitó el cansancio del viaje a la vez que la alivió, soñó con que tenía dos hermanas, y una de ella era idéntica a la mujer que la había contactado.
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..
Ranma y Akane se reunieron en el dojo.
-El círculo se ha cerrado. Tenemos a Kasumi con nosotros- Ranma miró a su esposa.
-Pero hemos tenido que esperar doscientos años.- Akane empezó a llorar- he esperado dos siglos este momento.
-No nos tocó otro remedio. Cuando la vencimos la llevamos a esas lagunas de curación, donde le expulsaron su parte vampira y su parte monstruo, sólo dejaron su parte humana. Pero con esa curación estuvo a punto de morir. Esa curación duró casi doscientos años.
-Le tuvimos que borrar la memoria y volverla niña, crearle una familia falsa.
- Y vigilarla desde lejos. Procurar que viviese bien, aunque el padre que la adoptó resultó un delincuente, y tuvimos que castigarlo.
-Bueno ahora está con nosotros y la cuidaremos, ahora volverá a ser normal.
-Si ahora es igual a antes del ataque de los vampiros. Nerima, Tokyo y el resto del mundo vuelve a ser igual a como fue hace ocho siglos, pero sin la amenaza de los seres de la noche, aunque queda alguno por ahí fuera, que nosotros cazaremos.
Esa tarde Kasumi conoció a los hijos de Akane y Ranma, no supo que realmente eran sus sobrinos y le cayeron muy bien.
Fueron pasando los años y en el dojo Tendo apenas hubo cambios. Los tres mayores de la familia apenas envejecían, realmente eran inmortales, pero gracias al hechizo de Ranma y Akane nadie se daba cuenta. Los habitantes de la Tierra habían contactado con la gente de la alianza galáctica y gracias a ellos la Tierra progreso.
Cierto día mientras comían Ranma y Akane se miraron.
-Kasumi, hoy Akane y yo saldremos ha cenar fuera. No nos esperes levantaros.- conociendo a esa mujer no se acostaría hasta que volviesen. Esa mujer no sabía si necesitaba más cuidar a los hijos de ese matrimonio, o a ese matrimonio, a veces ese matrimonio era tan infantil.
Kasumi asintió. Lo que no sabía Kasumi era que la cena de Ranma y Akane era un ser de la noche.
Ese ser llegó al dojo Tendo.
-Aquí vive la que fue Reina de las criaturas de la noche, si me la como me volveré inmortal, y ni Ranma ni Akane pondrán conmigo. Ahora no tengo nivel para enfrentarme a ellos.
-No te dejaremos que cumplas tus deseos. Acabaremos contigo sin que nadie se de cuenta.
Ese ser se giró y vio a lis dos cazadores, no iba a poder huir, supo que iba a morir, y que iba a morir de forma cruel, esos dos cazadores eran famosos por no tener piedad en contra de los seres de la noche.
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El Conde y su sequito resucitó, eso lo planeó ese ser desde el principio si moría. Renació aunque no supo donde.
-¡Hemos resucitado!- gritó- ¡Y vamos a recuperar el mundo!
-¿Dónde estamos?- preguntó Tatewaki.- no conozco este sitio.
-No lo sé- contestó Mousse- pero por ahí hay un pasillo, nos llevará a un sitio. – todo ese grupo se vieron en plenitud de sus energías.
- ¡Sigámoslo!- ordenó el Conde.
Siguieron ese pasillo y llegaron a una sala. De puertas similares a la que ellos salieron, empezaron a salir los miembros de las demás Familias, que también habían resucitado.
Esos grupos se empezaron a pelear y retar y de repente se encendió una pantalla y apareció él ser que los destruyó a todos, detrás de él estaba Akane.
-¡Hola monstruos!- dijo Ranma- supongo que os preguntareis donde estáis. Han pasado cinco siglos desde que os destruimos.
-Sabíamos desde el principio que volverías a renacer. Y enviamos vuestras cenizas a un lugar donde no haríais daño a nadie.- Akane estaba allí con el joven. Preparada a disfrutar de un buen espectáculo.
-¿Dónde estamos?- preguntó exaltada Ukyo- soy tu Condesa, debes hacerme caso.
Ranma se rió.
-Estas a varios millones de kilómetros de la Tierra, en un satélite artificial. En cinco segundos se abrirán las ventanas de esa nave y veréis a vuestro astro más próximo, ¡El sol!. Diez segundos después esta nave iniciará un viaje de colisión con el sol y arderá y con ella los que logréis sobrevivir.
-No tenéis salvación, esta vez no. Por cierto si os dais cuenta faltan varios de vosotros. Como mis amigas Yuka, Sayuri o Kasumi. A ellas las resucitamos como humanas.. Ahora tienen una vida normal. Mi padre y los Ranma descansan en tierra sagrada, su espíritus están libres del mal - Akane saboreaba un refresco-. Y Ryoga está en el infierno no saldrá se allí, está condenado para siempre, allí sufrirá un castigo eterno, muy cruel, el que se merece como traidor de la raza humana. No volverá a renacer nunca.
Ranma con palomitas y otro refrescos sonrió.
-Disfrutaremos de vuestra muerte, de veros morir y está vez para siempre. Vuestra muerte significa la salvación de millones de personas. Esperamos que nos deis un espectáculo digno con vuestra muerte- y el chico bebió de su refresco.
El Conde miró a esos dos jóvenes, iban a ver como morían como si fuese una película. Esos dos jóvenes si eran unos monstruos.
-¡No podéis hacernos esto!- gritó Tofu- es demasiado cruel.
-¿Y lo dices tú?, ¿ El que experimento con todo el que quiso?, ¡ Él que mató a mi padre!, ¡El que transformó a Kasumi!, ¡ Él que me drogó para ponerme al servicio de su amo! , ¡NO VAMOS A TENER COMPASIÓN DE TI… NI DE TU GENTE!-gritó furiosa Akane.
Los vampiros asustados vieron como llegaba su fin definitivo sin poderlo remediar.
Ranma y Akane vieron como la nave donde metieron las cenizas de los vampiros ardía, y los vampiros con ella. Esos seres no volverían a mancillar la tierra nunca más.
-¿Y ahora que haremos nosotros?- dijo Akane- ya no hay monstruos que destruir.
Ranma la miró.
-El universo es enorme, hay multitud de monstruos que destruir.
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FIN.
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Notas del autor:
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Hola;.
Este capítulo. Me ha quedado muy largo. Esperaba que fuese más corto, pero he ido metiendo cosas, hasta las 44 páginas de Word.
Como en " Falsas esperanzas" lo empecé hace mucho tiempo, ahora sólo me falta por acabar "Nada nos detendrá".
Es un gusto acabar con un fic que empecé hace tanto tiempo. Ha llovido tanto desde ese día. Perdón por no actualizar antes.
Había planeado que esta historia tuviera tres capítulos y me he querido mantener en esa promesa por eso los capítulos eran tan largos, era una promesa que me hice a mi mismo. Aunque me gustan los capítulos cortos.
Diferencias entre conde y Conde.
Ranma y Akane llaman a ese personaje conde, con minúscula para demostrar su desprecio por él. También para demostrar que no le tienen ningún respeto.
Los seguidores le llaman Conde, con mayúsculas para demostrar su respeto y admiración.
He pasado deblas últimas tendencias de hacer a los vampiros con un buen cuerpo y guapos, buenorros, y a las vampiresa con un cuerpo de escándalo. Mis vampiros son normales, los hay guapos y feos, pero todos son malvados.
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Agradecimientos:
A todos los que leen esta historia y han puesto reviews, muchas gracias a todos. Después de acabar este capítulo queda releer la historia, arreglar los fallos, cortar alguna cosas y crear y añadir otras.
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