Como un No muerto has vivido, como un Elegido fuiste seleccionado por tus defectos y virtudes, como Cazador te adaptaste al ambiente y como un Héroe serás recordado por tus acciones desinteresadas a lo largo del trayecto.
Ohayo, bienvenidos todos a otro capítulo de esta historia. Bueno, aquí estoy, no tengo mucho más que decir, solo aclarar que Izuku no estará mamadisimo como lo estuvieron Jonathan, Joseph y Jotaro, tendrá más que nada una complexión atlética, también explicar que esta historia no será Harem, osea Izuku al final quedará solo con una pareja. Dejando eso de lado comencemos de una vez… Go.
Disclaimer: Los personajes de Boku no Hero Academia le pertenecen a su creado Kohei Horikoshi, por lo cual escribo sin lucro alguno y solo por diversión.
Capítulo 7: Eres mi Estrella
Está cansado, bastante de hecho, quisiera por una vez ir a la escuela sin tener que encontrarse con una pandilla de estudiantes de otras escuelas que lo buscaban específicamente a él y a Kacchan para pelear.
¿Cuándo la vida pacifica que deseaba se volvió de esta manera?.
-¡Agáchate, estúpido Deku!-, el grito de su mejor amigo le alertó de un ataque que viene desde su espalda, de modo que movió la cabeza para esquivarlo y luego sujetó el brazo de su atacante para proceder a hacerle una llave tirándolo al suelo.
Las clases de Judo que le da el señor Kendo en su dojo son bastante útiles en estos momentos.
La situación es un desastre, estaban en la entrada de la escuela peleando contra unos chicos mayores de otra escuela mientras que alrededor habían varios de sus compañeros atestiguando el enfrentamiento.
Claro que enfrentamiento es una palabra bonita, pero para describir esto lo mejor posible sería decirlo por su nombre: una paliza. El dúo de Kacchan e Izuku estaban dándoles una lección a los 6 chicos problemáticos de secundaria que no podían hacer nada contra los dos niños de 11 años.
¿Cómo es posible que unos niños de sexto grado puedan estarles ganando? Esa es una buena pregunta, pero hay una buena explicación, y es que ambos no son niños comunes.
Katsuki tiene un talento innato en cuanto a pelear se refiere, desde aún más pequeño acostumbraba a pelearse con chicos mayores que él por su orgullo de no dejarse pisotear por otros. En su afán de ser el mejor héroe idealizó la idea de nunca perder, y eso se ha reflejado en su destreza para pelear cuerpo a cuerpo.
Izuku por su lado tiene casi un año de entrenamiento de judo, por supuesto ese tiempo no alcanza para permitirle pelear con ventaja frente a varios chicos que lo rodean y lo atacan sin dar tregua, pero para desgracia de sus atacantes, él no es un niño normal.
El pecoso niño aprende a un ritmo alarmante, lo cual sus maestros le atribuyen a la naturaleza de su Quirk misterioso, pero en realidad es que es bastante inteligente y analítico por naturaleza. Él veía en qué cosas falla al momento de aprender, busca el problema y lo soluciona, de modo que la siguiente vez no comete el mismo error, tiene un proceso de pensamiento bastante avanzado para su edad.
Eso le ha ayudado al momento de aprender el arte marcial que es el Judo, su amiga Kendo le sugirió la idea de practicar luego de que él volviera a golpear en los bajos a unos idiotas que venían a buscar pelea con él, no lo pensó mucho y aceptó, pues no le vendría mal saber defenderse apropiadamente en vez de estar golpeando entrepiernas cuando el mundo estuviera congelado.
Es como tu movimiento definitivo, ¡hahahaha!
Cállate viejo
Izuku ignoró la risa de Hermit Purple mientras daba unos pasos atrás evitando una patada y luego contraatacó haciéndole una llave al chico sometiéndolo contra el suelo.
Las clases le vinieron bastante bien, al principio tuvo problemas ya que no tenía la condición física propia de un peleador, pero comenzó a hacer rutinas de ejercicio en su casa y entrenaba arduamente en el dojo Kendo hasta que mostró mejoras bastante notables.
El haber entrenado con tanto empeño, el practicar los movimientos una y otra y otra vez hizo que cada lección quedará grabada en su cuerpo. Por supuesto sigue siendo un novato, no puede sostenerle una pelea a Itsuka que lleva entrenando desde que tiene uso de razón, pero su nivel actual es suficiente para defenderse de unos adolescentes que solo dependen de sus particularidades.
El peliverde juntó su espalda con la del rubio cenizo. -A la izquierda, Kacchan-, le dijo con calma a su mejor amigo que no dudó y fue a golpear al par de adolescentes que venían por la izquierda mientras que Izuku cubría su espalda de otros dos buscapleitos.
Por supuesto ambos amigos no estaban usando sus Quirks, considerando que ya es grave que se estén peleando en la entrada de la escuela, ninguno es tan tonto como para usar sus Quirks y ser reprendidos severamente… bueno, Izuku tuvo que hacer jurar a Katsuki que no usara el suyo por muy molesto que esté.
Los invitados no deseados por su lado se ayudaban bastante de sus particularidades, pero son bastante simplonas y no lo suficientemente útiles como para brindarles algún tipo de ventaja sobre los dos niños.
-¡Ya váyanse a la mierda!-, les gritó Bakugou a los seis estúpidos chicos de secundaria que se fueron corriendo con el rabo entre las piernas al haber recibido suficientes daños para entender que no podían ganar.
Izuku dejó escapar un suspiro y dejaba que sus hombros se relajaran mientras que escucha los aplausos de festejo de sus compañeros de clases y otros alumnos de la escuela que los habían estado animando como ya es costumbre.
Maldición, otro día siendo el centro de atención, al menos esa no es la atención y reconocimiento que le agradara recibir.
En la escuela Fujitora le conocen con el estúpido apodo de "Fenómeno esmeralda" mientras que a Kacchan con el apodo de "León explosivo". Todo porque ambos hace dos años se toparon con unos delincuentes frente a la escuela, no hace falta ser un genio para entender que sucedió, Kacchan + Delincuentes arrogantes = pelea, y como él estaba junto a su mejor amigo también se vio involucrado.
Al final ganaron, pero fueron observados por varios compañeros y el rumor de que son fuertes se esparció en varias escuelas de la zona, provocando que los buscapleitos vinieran a desafiarles, por supuesto Izuku trató de dialogar pero Katsuki siempre saltaba a morderles el cuello, inevitablemente entrando en un ciclo de peleas que alimentan su popularidad que atrae más peleas.
Ahora ambos son reconocidos como los más fuertes de la escuela, el dúo invencible de la escuela Fujitora, eran admirados y también temidos por los demás estudiantes, pues si son así de fuertes sin sus Quirks, entonces de usarlos serian imbatibles.
Por supuesto los profesores se enteraron y les notificaron a sus madres sobre los pleitos en los que se metían.
Su madre fue comprensiva cuando escuchó la verdad, ciertamente estaba preocupada por las peleas en las que se metía sin poder evitarlo, pero por el otro lado estaba aliviada de que él le insistiera en que le inscribiera en esas clases de Judo, pues estaban teniendo sus frutos si lograba que su bebé no saliera lastimado.
-¡Corran, aquí viene la Ley Naranja!-, exclamó uno de los estudiantes con pánico y el caos se desató cuando los presentes apresuradamente se fueron de la zona en dirección a sus casas.
Katsuki e Izuku permanecieron en sus sitios sabiendo con quien se encontrarían y que es inútil correr de ella, lo han intentado antes, pero siempre los atrapa, por eso se mentalizaron para verla siempre que terminaran cada pelea.
El niño peliverde se limpió un rastro de sudor de su frente mientras se volteaba a ver a las dos niñas que se acercaban a ellos dos. La que lidera tiene un hermoso y largo cabello naranja sujetado en dos coletas a los laterales de su cabeza, su amiga la presidenta del comité de disciplina de la escuela pese a solo estar en sexto grado.
-Hola, Kendo-chan-, saludó Izuku con una pequeña sonrisa a su amiga, quien es tan imponente como siempre cuando tiene esa banda roja en su brazo, lo que significa que está en sus horas de patrullaje. Como no puede ser de otra forma está acompañada de su mano derecha por así decirlo. –Hola Komori-chan-, saludó con calma a la niña castaña que tiene acomodado su flequillo para mostrar uno de sus ojos, el cual parece un hongo Shitake.
-Hola Midoriya-san-, saludó con una sonrisa Kinoko haciendo un gesto con una de sus manos para saludar a su amigo peliverde que de nuevo se metió en otro problema.
Itsuka llegó frente a los dos chicos y miró con seriedad al peliverde. -¿Eso es todo lo que tienes que decir?, esta ya es la quinta pelea esta semana, ¡y hoy es lunes!-, regañó la pelinaranja de forma estricta a su amigo que con sus peleas le hacía trabajar más.
Bakugou se encogió de hombros con desinterés. –No es nuestra culpa cabeza de zanahoria, son esos idiotas que no saben cuándo aceptar que son unas mierdas-, dijo tan tranquilo el rubio cenizo como si el asunto fuera tan sencillo mientras recoge su mochila del suelo.
Kendo fijó su seria mirada sobre el rubio. –Qué curioso, porque si no me equivoco tú casi siempre eres quien da el primer golpe, Bakugou-, dijo con un poco de enojo entrecerrando sus ojos mirando al niño.
Katsuki solo le dio la espalda y se metió las manos en los bolsillos. –Detalles detalles, yo sigo esperando las gracias por limpiar la basura de nuestra escuela-, respondió con los ojos cerrados, pero por su actitud una vena se hinchó en la frente de Kendo y lo siguiente que se escuchó es la colleja que recibió el niño problema de la mano agrandada de la presidenta del comité de disciplina.
-¡Nadie te va a dar las gracias!, ¿sabes acaso todo el trabajo que me dan sus riñas en la escuela?, ¡si vas a pelear al menos hazlo en otro sitio y no involucres a Midoriya en eso!-, le gritaba enojada la pelinaranja al rubio que se enojó por recibir el golpe y también comenzó a gritar.
Mientras Kendo y Bakugou se gritaban entre sí, Izuku y Komori se acercaron para charlar.
-De nuevo recibiste unos buenos golpes, Midoriya-san-, le dijo Komori con una sonrisa al niño mientras acerca sus manos a la cara de él para ver un magullón en su mejilla derecha y un pequeño corte en la izquierda.
-No puedo evitarlo, no soy tan hábil como lo es Kendo-san-, contestó Izuku con una pequeña sonrisa viendo a la niña un poco más bajita que él que estaba atendiendo sus heridas con el Kit de primeros auxilios que siempre tenía guardado en su mochila.
La castaña sonrió divertida. –Eres más hábil de lo que crees Midoriya-san, Itsuka-chan me contó que casi se tiene que poner seria contigo-, le dijo Kinoko al peliverde mientras acerca un algodón mojado con alcohol al corte en su mejilla, cuando hizo contacto Izuku se quejó por el ardor. –Quédate quieto, si aguantas cinco peleas en un día puedes aguantar esto-, comentó con una linda sonrisa mirando al niño que trató de aguantar el ardor.
No estarías herido si nos permitieras avisarte de donde vienen los golpes
Coincido, además podemos curar tus heridas
Cálmense ustedes dos, no seria normal que no tenga alguna herida luego de tantas peleas
El niño sonrió ligeramente por los comentarios de Star Platinum, Gold Experience y The Passion. Por supuesto que con la ayuda de ellos no podría ser tocado, básicamente tendría 6 pares de ojos más con los cuales poder esquivar ataques, pero necesita experimentar las batallas por su propia cuenta para mejorar como practicante de Judo.
Ya cambiando de tema, tienes buenas amigas Izuku
El peliverde estuvo de acuerdo con Stone Free, en definitiva tuvo suerte de que Itsuka Kendo y Kinoko Komori fueran sus amigas luego de lo sucedido aquella vez hace dos años
Kendo siempre fue amigable con todos, tomada con facilidad el liderazgo de cualquier actividad en grupo y era respetuosa con los profesores, siendo tan diligente y trabajadora de alguna manera entró en el comité disciplinario y de forma milagrosa se volvió presidenta pese a que eso no debería ser posible considerando que sigue en primaria.
(No puedo decirle que nosotros tuvimos mucho que ver en eso), pensó el niño recordando como él y los espíritus tuvieron que hacer varios movimientos estratégicos para que de casualidad el anterior presidente del consejo renunciara, y que también de casualidad los profesores se sintieran en la obligación de darle el puesto a la trabajadora pelinaranja.
Al pasar el tiempo Kendo se fue haciendo un nombre en la escuela, su régimen es impecable, nadie corre en los pasillos, no ensucia la escuela y menos aún hay peleas entre estudiantes. Los profesores la aman y gran parte del cuerpo estudiantil la ponen en un pedestal.
De ese modo se ganó el nombre de "Ley Naranja", en su presencia no se perturbaría la paz de la escuela Fujitora… o al menos así debería ser si no fuera por cierto dúo.
La única piedra en su zapato son las continuas riñas en la entrada de la escuela donde buscapleitos de otras escuelas vienen a pelear contra el salvaje de Bakugou y el pacifista Izuku. De modo que ella es la encargada de siempre llevarlos a ellos dos ante un profesor para que sean reprendidos.
Kinoko por su lado no pertenece al comité disciplinario, pero casi siempre se le ve al lado de Kendo por ser mejores amigas. Y como Itsuka siempre termina por encontrar al problemático dúo luego de sus peleas, la castaña ha estado teniendo un Kit para tratar las heridas que recibieran.
Ese gesto tan puro de su parte fue observado por varios estudiantes en el pasado y le ganaron el apodo de "Mini Ángel", dado que ella siempre es ligeramente más pequeña que el resto de chicas de su curso.
Izuku si bien no lo decía en voz alta, se sentía afortunado de que ambas fueran sus amigas que vinieran sin falta luego de cada pelea.
Sabe que Kendo observa el enfrentamiento desde lejos sin interrumpir para darle la oportunidad de poner en práctica su entrenamiento en combates reales, gracias a ella y sus consejos ha logrado mejorar tanto en el transcurso de un año.
En cambio Komori siempre se preocupada por él y ha sido bastante linda luego de que Kendo los presentara y Kinoko le reconociera como quien las ayudó con los chicos en la plaza. ¿Quién pensaría que esa chica tímida sería bastante amigable con un "chico problema" como él?.
-Y… listo, ya quedaste Midoriya-san-, dijo Kinoko con una sonrisa mirando al niño que sin falta le dio las gracias a la castaña. –Ahora te toca a ti, Bakugou-san-, dijo la amable niña girándose a ver al mencionado que seguía discutiendo con Kendo.
Katsuki se detuvo y miró con esos ojos granate a la niña. –¡Ya te he dicho mil veces que no necesito tu ayuda!, ¡además esos debiluchos no me hicieron ni cosquillas!-, replicó el rubio cenizo de forma no muy educada.
Itsuka se enojó aún más con el niño. -¡Agradece que Koko-chan se preocupa por un idiota como tú!, además dices que no te lastimaron, pero veo que tienes tu brazo derecho herido-, le dijo molesta al malagradecido Katsuki que tenía algunos moretones en sus brazos, él tan solo chasqueó con la lengua.
-Me voy a casa-, dijo Katsuki con el ceño fruncido para luego comenzar a caminar para irse.
-Buena suerte en tu clase de batería, Kacchan-, le dijo Izuku con una tenue sonrisa a su mejor amigo que le ignoró y siguió caminando en dirección a su casa. -¿No vas a llevarnos con un profesor, Kendo-san?-, le preguntó a su amiga pelinaranja con tranquilidad.
La niña suspiró cansada mientras se cruza de brazos. –No esta vez, todos están en una reunión y no puedo interrumpirla solo por ustedes dos-, respondió Itsuka con más calma mientras se voltea a ver a su amigo. –Pero es inútil cuantas veces los regañen a ustedes, no es como se pudieran permitir expulsarlos-, comentó sonriendo un tanto divertida.
Es cierto, no importa cuántas veces Izuku y Bakugou se metieran en problemas, la escuela o mejor dicho el director y gran parte de los profesores no estaban de acuerdo en expulsarlos.
Bakugou es el segundo mejor alumno en casi todas las clases menos en literatura donde es superado por Kendo, además tiene un Quirk bastante fuerte y que él asistiera a una escuela de héroes como Yuuei le daría bastante prestigió a Fujitora.
A Izuku le dan aún más prioridad, los profesores que lo conocían sabían que es un chico tranquilo que tiende a evitar los problemas y no es agresivo como Bakugou. Es el alumno con mejores notas de su curso y el hecho de que su particularidad sea un misterio hace que no puedan permitirse perderlo, pues puede darse el caso de que ingrese a Yuuei desde otra escuela gracias a su Quirk.
En resumen, el dúo del Fenómeno esmeralda y el León explosivo no se irían a ningún lado, reprenderlos solo son formalidades, ¿Cómo pueden permitirse dejar ir a dos jóvenes talentosos que pueden traerle fama a la escuela?.
-Entonces si estoy a salvo me iré yendo a casa, hoy voy a visitar a Ne-chan-, les dijo Izuku a sus dos amigas con una pequeña sonrisa.
-Oh, ¿Nejire-san?, ¿Cuándo fue la última vez que la viste?-, le preguntó Kendo al niño peliverde con curiosidad compartida con Kinoko.
-Hace un mes, hemos hablado por teléfono varias veces pero dice que eso no es suficiente, ya no sé quién de nosotros es menor que el otro-, respondió el peliverde con cierta diversión al recordar las quejas de su amiga que ve como a una infantil hermana mayor.
Las dos niñas sonrieron al ver lo feliz que se ve su amigo, él no es exactamente alguien inexpresivo pero no acostumbraba a sonreír mucho, por eso se sentían agradecidas con esa tal Nejire Hado por hacer que él se alegrara al solo mencionarla.
-Muy bien, nos vemos el lunes-, les decía Izuku a las dos niñas que lo vieron recoger su mochila del suelo para acomodarla en su hombro. –Que tengan un buen fin de semana-, les dijo con buenos deseos para después darse la vuelta y comenzar a trotar en dirección a su casa, si no apresuraba a su madre entonces llegarían muy de noche a la ciudad donde viven los Hado.
Kinoko veía como el niño se alejaba a la distancia mientras que el atardecer proyecta su sombra sobre la calle. –Midoriya-san es raro-, dijo la niña con una pequeña sonrisa viendo la espalda del niño alejarse.
Izuku Midoriya, superficialmente puede parecer un chico problema que no socializa con los demás en la clase y no muestra muchas expresiones, pero en realidad es amable, inteligente y bastante confiable que parece tener un sexto sentido cuando se trata de ayudar a las personas sin pedir nada a cambio, sin contar lo humilde que es a pesar de tener un "Quirk" con tantas habilidades… todo eso lo hace raro.
-Entiendo a lo que te refieres, Koko-chan-, dijo Itsuka con una sonrisa viendo como su amigo se perdía de la vista. –Pero eso lo hace tan especial, ¿no es así?-, le preguntó a su amiga castaña que estuvo de acuerdo con ella y luego ambas se fueron caminando en la dirección contraria a la que tomó el niño para ir a sus casas.
Se detuvo, sintió una punzada de dolor en su cabeza cuando estaba a punto de salir de su habitación, se sostuvo la cabeza con ambas manos esperando a que el dolor desapareciera luego de unos segundos.
Estos abruptos dolores no duraban más de unos segundos y comenzaron a suceder hace cosa de unos meses, no sabía qué los provocaba, podría decirle a su madre para que lo llevaran al hospital pero él decidió no preocuparla con eso, es un presentimiento, pero siente que está en medio de un proceso natural, no tiene pruebas, pero lo ve de esa manera.
Un par de veces a la semana se sentía enfermo, con severas fiebres y su cuerpo se sentía débil hasta el punto de no poder levantarse de su cama. Por suerte en la mañana se encontraba mejor y evitaba que su mamá sospechara que estaba sufriendo esos episodios de debilidad.
Por supuesto sospechó que los espíritus sabrían lo que le estaba pasando, les ha preguntado al respecto pero su única respuesta al tema es decirle que aguantara un poco más, por eso él lo hizo.
Aguantó y aguantó, cada tos seca en mitad de la noche, cada ardor en su garganta, cada dolor en sus músculos y cabeza, lo aguantó y supo sobrellevarlo para que absolutamente nadie sospechara algo al respecto… esto es algo en lo que nadie ni siquiera su madre puede intervenir.
No sabe cómo, pero tiene la certeza de que ningún doctor o Quirk curativo puede ayudarlo, ¿por qué?, porque no es un asunto del cuerpo, sino de la mente, algo dentro suyo está teniendo este efecto en él, algo fuerte, algo que su cuerpo todavía no está listo para soportar.
Dejó escapar un prolongado suspiro mientras recupera la compostura luego de la punzada. Necesita relajarse, actuar natural, no puede dejar que su mamá note algún pequeño indicio de malestar en él, mucho menos Nejire cuando la vea ya que saltaría de inmediato a contarle a su madre.
Este es su problema, no hay motivos para preocupar a otras personas, ya cuenta con los ánimos de sus amigos espíritus que le animan a aguantar un poco más, confía en ellos.
Abrió la puerta y bajó a la sala donde su mamá le esperaba con esa gentil sonrisa de siempre, entonces madre e hijo salieron de casa en dirección a la estación de trenes donde se dirigirían a la ciudad donde reside la familia Hado.
-¡Midori!-, exclamó una linda Nejire de 13 años saltando a abrazar a su adorable hermanito de cabello verde que sin escapatoria fue atrapado por la peliazul.
Inko y Akiko observaban divertidas en reencuentro de sus hijos luego de un mes sin verse. Nejire abrazaba posesivamente a Izuku que con una tenue sonrisa se dejaba abrazar por la contenta y afectuosa niña.
-Ya debes dejar de llamarlo así Nejire, Izuku ya está grandecito-, le dijo la madre Hado a su hija que seguía apachurrando al niño entre sus brazos sin aparentes intenciones de soltarlo.
-¡Jamás!, ¡Midori es Midori!, ¡además a él no le molesta!, ¿verdad Midori?-, decía la niña peliazul mirando a Izuku con esos grandes ojos azules y esa amplia sonrisa repleta de felicidad.
Esa niña está jugando sucio
Izuku estuvo de acuerdo con Crazy Diamond, ¿pero qué se puede hacer?, así es ella. –Cierto Ne-chan, no me molesta-, respondió el niño con una pequeña sonrisa, alegrando a la niña que volvió a apachurrarlo y acariciarle el cabello como si de un peluche se tratara.
Luego de que la niña se sintió satisfecha, lo dejó libre y se alejó unos pasos de él. -Mira lo alta que estoy Midori, ¿te preguntas por qué?, porque soy mayor y estoy creciendo más rápido por la leche que estoy bebiendo, ¿no lo sabias?, la leche te ayuda mucho a crecer, ¡deberías beber un poco!-, hablaba Nejire llevando la conversación a su antojo con tanta alegría mientras que Izuku la escuchaba desvariar con una ligera sonrisa.
Si, así es su Ne-chan, ha sido así desde que tiene memoria, tan llena de vida como siempre.
-Vamos a mi cuarto Midori, quiero enseñarte algunas cosas geniales que me compró mi papá-, le dijo Nejire al niño menor que ella con entusiasmo mientras le sujeta la mano y él sin poner alguna resistencia se dejó arrastrar escaleras arriba por su amiga.
Inko se volteó a ver a su amiga con una sonrisa. –Lamento que lleguemos tan tarde, el tren se retrasó-, le dijo a la mujer que le restó importancia con un gesto de su mano.
-Eso no es importante, de cualquier manera ustedes se quedarán a dormir hoy, la siguiente vez seremos nosotras quienes vayan a visitarlos-, le respondió Akiko a la madre de Izuku con amabilidad y luego ambas madres se fueron a la sala de estar donde se pondrían al tanto de las cosas que sucedieron en el mes que no se han visto.
-¡Y este es una pistola de electroshock!-, presentaba Nejire cargando en una mano el arma policial, mostrándoselo a Izuku que ha está sentado en la cama de ella desde hace una hora que llegó y Nejire no ha parado de mostrarle cosas.
-Ne-chan, ¿es seguro que tu tengas eso?, ¿de dónde la sacaste?-, le preguntó el niño peliverde con un poco de curiosidad a la niña que no es precisamente muy cuidadosa, que sostenga un arma en sus manos no es exactamente seguro para nadie.
-La tomé del cinturón de papá cuando se quedó dormido en el sofá al llegar del trabajo-, respondió Nejire sonriendo divertida mientras apuntaba con la pistola como si planeara disparar.
Izuku supo que tuvo que intervenir y en un abrir y cerrar de ojos la pistola estaba en una de sus manos. –No es seguro que juegues con esto Ne-chan, alguien puede salir lastimado-, le dijo el niño con calma a Nejire.
-¡Ya sé eso Midori!, solo te la quería mostrar, más tarde se la voy a dar a papá-, le replicó la niña peliazul inflando las mejillas y cruzándose de brazos indignada haciendo un mohín bastante adorable.
Ese padre debería estar más pendiente de su hija
Tú no eres exactamente alguien adecuado para hablar
El niño sonrió divertido por los comentarios de Star Platinum y Stone Ocean. Después el pecoso se tensó cuando se percató de que a Nejire se le iluminaron los ojos con esa característica cara de: "Cuéntame todo".
La niña saltando alto ayudada de su Quirk aterrizó en su cama haciendo rebotar un poco a Izuku y lo tomó por los hombros. –Ahora dime Midori, ¿te ha pasado algo divertido?, ¿sigues peleando en la escuela?, ¿te han expulsado de tu escuela?, ¿quieres inscribirte en la mía?, ¡podremos estudiar juntos!, ¿acaso no sería genial?-, le interrogaba con notoria emoción invadiendo el espacio personal del niño.
-No me han expulsado Ne-chan, aunque me gusta la idea de ir a tu escuela, me agrada estar con Kacchan, Kendo-san y Komori-san-, le respondió Izuku con calma a la peliazul que no tardó en mostrar su decepción y tristeza.
-Ya lo entiendo, prefieres estar con tus nuevas amiguitas que conmigo, las quieres más que a tu Ne-chan-, decía la niña agachando la cabeza y con lagrimillas al borde de sus ojos azules.
-No es así Ne-chan, yo te quiero bastante y lo sabes-, le dijo el niño a ella con intensión de levantarle el ánimo, no tenía por qué ponerse así solo porque quería seguir estudiando con sus amigos.
-¡Mentiroso!, ya no me dices "Te amo" como lo hacías antes, es porque ya no me quieres-, reclamaba Nejire como una niña pequeña dándole la espalda a Izuku, quien dejó escapar un suspiro.
-No es que no te quiera Ne-chan, es que decir algo así es vergonzoso, pero aun así eres muy especial para mí-, le dijo Izuku a la niña que considera su hermana mayor, la que siempre ha jugado con él y trataba de hacerle reír, la divertida niña con la cual ha crecido.
Nejire escuchó las palabras de Izuku y se giró a verle por el rabillo del ojo. -¿E-Enserio?-, le preguntó la linda niña con un tenue sonrojo en su carita.
Él no dudó en asentir con una gentil sonrisa. –Por supuesto, siempre serás Ne-chan para mí, eres como mi hermana mayor, no hay manera en que no te considere especial-, dijo Izuku inocentemente mirando a Nejire quien se sintió más animada pese a que una pequeña parte de sí se sintiera algo dolida por las palabras de él.
Solo es como su hermana mayor, no la ve de otra manera… que triste.
Nejire esbozó una amplia sonrisa para disfrazar sus sentimientos. -¡Bien dicho Midori!, ¡siempre voy a ser tu Ne-chan asi que más te vale divertirte cuando estés conmigo!-, exclamó con alegría poniéndose de pie sobre su cama con las manos en su cintura. -¡Ahora vamos a armar un fuerte para dormir!-, gritó alzando un puño al aire al tener un proyecto que hacer con Izuku.
El peliverde sonrió aliviado de que ella estuviera bien, es bueno ver a Ne-chan siendo Ne-chan… aunque, no sabe por qué, pero tiene el ligero presentimiento de que algo la está molestando.
Los dos Midoriyas cenaron al poco rato con la familia Hado en el comedor, Arata y Akiko charlaron con Izuku preguntándole como le iba en la escuela y en el dojo de judo entre otros temas mundanos, Inko aportaba algún que otro comentario pero Nejire estaba sorpresivamente callada.
El señor y señora Hado le preguntaron si se encontraba bien y Nejire forzaba una sonrisa para tranquilizarlos y decirles que estaba bien. Por supuesto nadie en la mesa se creyó eso completamente, sobretodo Izuku que sentía ganas de hacerla hablar sobre lo que la molestaba, pero Stone Ocean le aconsejó que le diera a Nejire su espacio y no la presionara, que son cosas de chicas o algo por el estilo.
Una vez que todos comieron, tanto los Midoriyas como los Hado se fueron a dormir a sus habitaciones, en el caso de Inko e Izuku como de costumbre cuando venían de visita se quedaban en la habitación de invitados en el segundo piso al final del pasillo.
Izuku estaba costado en la misma cama que su madre que estando dormida lo rodeaba en un cariñoso abrazo. El niño a diferencia de su progenitora no podía conciliar el sueño, esto a causa del ardor tan intenso que siente debajo de su piel y trata de contener su inquietud para no despertar a su mamá.
Está ardiendo, es como si una fuerte llama estuviera quemándole de adentro hacia afuera, tenía ganas de gritar, pero se obligaba no hacerlo, no ahora que su madre duerme a su lado y su grito seguramente alerte también a Ne-chan y sus padres, no puede permitirse el preocuparlos por algo en lo que no pueden ayudarle.
Entonces el rechinar de la puerta abriéndose lentamente captó su atención y él desde la cama observó como Nejire se asomaba sigilosamente.
-Pshh Pshh, Midori-, le susurró en voz baja la peliazul al niño que veía como ella le hacía señas para que la acompañara.
Honestamente su cuerpo no está en condiciones de poder seguirla en alguna aventura nocturna o lo que sea que Ne-chan estuviera planeando hacer, pero no ir solo la entristecería y quizás levantaría sospechas sobre su mal estado.
-S-Star Platinum-, le Izuku pidió débilmente al espíritu que a su orden congeló los engranajes del mundo, permitiéndole al niño liberarse lentamente del abrazo de su madre y poner una almohada entre sus brazos como un reemplazo para que no note su ausencia.
El mundo retomó su curso e Izuku ya se encontraba de pie en la oscura habitación, hizo todo lo posible para disfrazar el dolor que siente y regular su frenética respiración caliente. Fue a buscar una sudadera de All Might y se la colocó encima de su pijama para luego ir a la puerta donde al salir cerró la puerta silenciosamente.
Es entonces cuando se volteó a hablar con Nejire que también estaba en pijama con una chaqueta celeste puesta. -¿Qué sucede Ne-chan?, ya es tarde-, le preguntó el niño a la peliazul que tenía una pequeña sonrisa en su cara.
-Ven, vamos a caminar un rato, quiero enseñarte un lugar que encontré-, le dijo Nejire a Izuku con una calma no usual en ella, y sin esperar una respuesta le tomó de la mano y lo comenzó a llevar en dirección a las escaleras.
Él quiso detenerla para preguntarle el motivo de su pequeña escapada cuando al día siguiente perfectamente podía mostrarle ese lugar, pero se abstuvo de decir algo por dos motivos, el primero es porque le duele la garganta y el hecho de respirar le cuesta trabajo, el segundo es… porque quizás Ne-chan necesita su apoyo, no preguntas, solo estar con ella.
Ambos se las arreglaron para salir de la casa Hado sin despertar a sus padres, debido a que salieron por la ventana del cuarto de la niña Hado, ella usando su Quirk y él con un poco de ayuda de Hermit Purple.
Al ambos salir comenzaron a caminar por las solitarias calles de la zona residencial que a esas horas estaban completamente silenciosas, ni siquiera se observaba un auto por ningún lado. Lo único que evitaba que ambos niños estuvieran completamente a oscuras esa noche son las pocas farolas que se encontraban en cada intersección.
Nejire lideraba el camino sin soltar la mano de Izuku, quien hacia todo lo posible por ocultar el dolor que siente mientras sigue a su amiga. No tardaron más de media hora en cruzar un puente sobre un pequeño río, al estar del otro lado Nejire guió a Izuku por un sendero de tierra que va en dirección al bosque de donde proviene el agua del río.
La niña sacó una linterna que tenía guardada en su suéter y luego ambos se sumergieron en el bosque y caminaron durante varios minutos, estaba bastante oscuro y ocasionalmente se escuchaba el sonido de animales entre los arbustos.
Él no trató de forzar un tema para hablar, no es bueno en primer lugar para iniciar una conversación y menos aun cuando está ocupado disimulando su malestar. Aun así estaba un poco preocupado por Ne-chan ya que ella no ha dicho ni una sola palabra desde que salieron de su casa.
Luego de caminar unos cuantos minutos más, ambos se detuvieron frente a una profunda y empinada brecha en el suelo, de llegar a caerse por accidente en ese sitio tendrían suerte de no romperse una pierna o peor.
Nejire al ya haber tomado este recorrido varias veces antes, señaló con su linterna un tronco de árbol caído que hacía de puente sobre la profunda brecha, bastante conveniente para que ambos cruzaran al otro lado.
-¿Ne-chan?-, preguntó Izuku ligeramente preocupado de que se estuvieran adentrando tanto en el bosque, no es seguro para ninguno de los dos y lo más sabia seria que volvieran a casa y mañana con la luz del día venir.
La niña se giró a ver al peliverde y le sonrió gentilmente. –Confía en Ne-chan, no dejaré que nada te pase Midori, ¿puedes confiar en mí?-, le preguntó a Izuku con suavidad, causando que el pecoso de ojos verdes se deshiciera de todas sus preocupaciones y aferrara la mano de ella con un poco de fuerza.
Confía en ella, siempre lo ha hecho, puede ser infantil y la mayoría del tiempo despreocupada, pero Ne-chan siempre, siempre se preocupaba por él y trataba de ayudarlo con cualquier problema que tuviera.
Nejire sintió una gran felicidad al ver que Izuku apretaba su mano indicándole que si confía en ella y sin esperar más tiempo ambos caminaron hacia el tronco, donde se subieron con cuidado y caminaron unos metros hasta llegar al otro lado.
La niña Hado alumbró con su linterna el sendero ascendente que está entre los árboles y esta vez fue Izuku quien comenzó a caminar siguiendo el camino que ella iluminaba, esto sorprendió gratamente a la peliazul que sonrió contenta por la iniciativa de su amigo y lo siguió enseñándole el camino que debe seguir.
Tardaron unos 5 minutos subiendo por ese sendero hasta que salieron de los árboles y se encontraron en una amplia y despejada colina cubierta de césped.
Es entonces cuando Izuku se maravilló cuando levantó la cabeza para mirar el cielo nocturno, estaba repleto de un incontable número de estrellas que adornaban el negro del firmamento e iluminaban la colina con su luz.
-Woooow-, expresó su asombro en tan infantil sonido sin poder evitarlo, estaba fascinado con la asombrosa vista que tiene del cielo estrellado, es un panorama que en Musufatu no podría ver por todas las luces de la ciudad.
Nejire soltó la mano de Izuku y caminó unos pasos por delante de él, luego giró sobre sí misma para voltearse a verle con una linda sonrisa. -¿Y?, ¿qué te parece Midori?, ¿te gusta?-, le preguntó divertida ya sabiendo la respuesta con solo ver su expresión de asombro.
-E-Es increíble Ne-chan, ¿pero cómo encontraste este lugar?-, le preguntó Izuku ligeramente desconcertado a la peliazul.
-Estuve buscando un sitio así desde que me mudé a esta ciudad-, respondió la niña levantando la mirada hacia el hermoso cielo estrellado. –No fue hasta hace tres semanas que lo encontré cuando me escabullí de casa para seguir buscando, y apenas lo encontré sabía que tenía que mostrártelo lo antes posible-, decía Nejire entrelazando sus manos por detrás de su espalda.
El niño comprendió sus palabras, pero seguía con una duda en mente. -¿Por qué estabas buscando un lugar así, Ne-chan?- le preguntó con inocencia a la niña Hado que no apartó la mirada del cielo durante varios segundos.
Ella bajó la mirada para ver al niño y le sonrió desde el corazón. –Para recordarte, Midori-, sus palabras sorprendieron a Izuku. –Me molestaba no poder verte cuando yo quisiera, quería estar contigo para jugar y divertirnos juntos como hacíamos todo el tiempo, pero al estar tan lejos pasaba mucho menos tiempo contigo y te extrañaba bastante-, decía la niña mostrando una sonrisa un poco triste mientras agacha la cabeza.
Se tomó unos segundos para volver a levantar la mirada para ver a los ojos al niño. –Por eso busqué un lugar donde pudiera ver todas las estrellas en el cielo, de esa manera podría sentirme al menos un poco más cerca de ti, porque tú eres mi estrella Midori-, le decía la niña al peliverde mientras se acerca para tomarle de las manos. –Me he acostado en el césped todas las noches desde que encontré este sitio para extender mi mano al cielo deseando que estés pasándolo bien y vengas a visitarme pronto, esperando que no te hayas olvidado de mi-, decía Nejire con un poco de tristeza.
El pequeño Midoriya sintió una presión en su pecho al oírla decir eso. -¡Yo nunca voy a olvidar a Ne-chan!, ¡jamás!-, le exclamó a la Hado con fuerza mientras sujeta sus manos con una expresión determinada.
La niña sonrió enternecida y acarició con cariño las manos del pecoso de grandes ojos verdes. –Sabes Izuku, tu marca de nacimiento es una estrella, ¿cierto?, creo que es maravilloso porque va bastante bien contigo, tu luz es bastante gentil y es en los momentos oscuros donde sabes brillar más-, le dijo con afecto al niño que por primera vez en su corta vida se quedó sin palabras.
No comprende qué es lo que motiva a Ne-chan a decir todas esas cosas, pero entiende que su rol es escuchar todo lo que ella tiene que decir.
Nejire llevó a Izuku al centro de la colina donde ambos se sentaron uno al lado del otro viendo las estrellas en el cielo nocturno. Se quedaron allí un buen rato, en silencio, solo contemplando el cielo con sonrisas en sus rostros.
-¿Por qué me trajiste aquí?-, le preguntó el niño con calma a su amiga mientras se gira a verla.
-¿No te acuerdas?¸cuando íbamos al planetario siempre decías que querías ver todas las estrellas del mundo con tus propios ojos, lamento que no sean todas, pero esto es lo mejor que tu Ne-chan puede hacer por ti por ahora-, respondió Nejire sonriendo divertida mientras se rasca una mejilla con un dedo.
El peliverde ensanchó los ojos sorprendido. -Ne…chan-, decía incrédulo sin poder creer que ella haya recordado eso, lo dijo hace muchos años, que aún lo recordara es impresionante.
La niña dejó escapar un suspiro. –Creo que ya es momento de dejar de posponer esto-, se dijo a sí misma mientras se pone de pie y se coloca justo frente a Izuku para arrodillarse frente a él.
Ha estado al menos dos horas en su cuarto debatiendo en sí debía hacerlo o no, sin poder conciliar el sueño por la indecisión, pero finalmente se armó de valor para traerlo a este lugar donde finalmente podría abrirse con él.
Entonces le colocó una mano en el hombro a Izuku y le sonrió con cariño. –Siempre fuiste como mi hermanito menor Midori, mi confiable compañero de juegos, siempre aguantándome y animándome sin importar qué, desde hace tiempo he tratado de ignorar lo que he empezado a sentir al pensar en ti pero ahora es momento de tomar mi decisión-,decía mientras que un sonrojo se acentúa en sus mejillas. –Te amo Midori, pero no de la misma manera en que lo haría una hermana mayor-, confesó con un toque de nervios en su rostro mientras mira al niño con el que ha crecido toda su vida.
Izuku alzó una ceja al escuchar a la niña. –¿Ne-chan?, no entiendo muy bien lo que dices-, dijo él sinceramente confundido, aunque intenta comprender lo que dice su amiga no alcanza a lograrlo con tan poca información de referencia.
La niña se sintió entre aliviada y triste al escucharlo y le sonrió gentilmente. -Aunque trate de explicártelo apenas yo puedo entender mis sentimientos por ti, Midori-, decía la Hado para continuar. –Mi amor por ti y la manera en la que pienso en ti como mi familia, ambos son reales, ninguno es falso y son bastante fuertes, pero uno de esos dos no se puede cumplir-, decía Nejire con lagrimillas comenzando a salir de sus ojos. –Es por eso que voy a tomar mi decisión justo ahora-, acto seguido se acercó lentamente a Izuku y colocó sus manos en sus mejillas.
Sus labios hicieron contacto en un tierno beso.
Izuku sintió el mundo congelarse a su alrededor sin entender por qué ya que no es obra de Star Platinum. Luego su mente se llenó de preguntas: ¿Los labios de Ne-chan siempre fueron tan suaves?, ¿acaso un beso en la boca no es solo para los papás y las mamás?, ¿por qué su corazón se estaba agitando tanto?, ¿por qué desde hace horas no ha escuchado a los espíritus comentar algo?.
Nejire rompió el beso y se alejó dejando respirar al niño que tosió un poco por la falta de aire. Después Izuku levantó su mirada y se encontró con Nejire de la cual salían lágrimas de sus ojos sin dejar de sonreír.
-C-Con esto, snif, con esto renuncio a mis sentimientos de amor por ti-, decía la niña Hado con voz quebrada mientras trataba de aguantar el llanto. –A partir de ahora solo… solo seré Ne-chan, tu infantil y alegre hermana mayor-, dijo forzando la mejor sonrisa que podía en ese momento.
Izuku sintió una dura estocada en su alma al verla así, pero antes de poder decirle algo, Nejire no aguantó más y se fue corriendo de allí de vuelta por donde ambos vinieron, dejando caer la linterna al suelo.
-¡Ne-chan!-, exclamó Izuku preocupado poniéndose de pie para correr detrás de Nejire.
Le duele el cuerpo como el demonio, pero no le importa con tal de alcanzarla, le da igual si sus pulmones explotan por la dificultosa obtención de oxigeno o si sus piernas se quiebran por alguna mala caída, le da igual, lo más importante es alcanzar a Ne-chan para poder hablar con ella.
-¡Ne-chan detente!-, le gritó al lograr verla de milagro entre la oscuridad y los árboles, corriendo unos metros por delante de él sin aparentes intenciones de detenerse.
Él corrió a toda la capacidad que su cuerpo le permitía, logrando disminuir poco a poco la distancia que lo separa de Nejire. Cuando sintió que estaba a punto de alcanzarla, estiró su mano, pero… ella por no estar pendiente cayó por la profunda grieta en el suelo.
No lo pensó y saltó para seguirla, con la adrenalina en su auge ni siquiera una caída así podría acobardarlo, si él no la trataba de salvar entonces saldría herida, pues ella no sabe controlar su Quirk en momentos de tensión.
Ella abrió sus ojos atemorizada mientras caía en cámara lenta en la oscuridad de la grieta y extendía su mano hacia Izuku.
Él sintió su cuerpo arder pero aun así su mente se concentró en un solo objetivo: salvarla.
-STAR PLATINUM, ZA WAAAAARUDOOO!-, gritó con todas sus fuerzas sin importarle el desgarrador dolor en su garganta y en respuesta los etéreos engranajes del mundo se detuvieron ante la orden del niño.
Él seguía cayendo en cámara lenta en el tiempo congelado, al llegar con Nejire la abrazó con un brazo mientras que con el otro apuntaba el tronco por el cual cruzaron. –¡Hermit Purple!-, exclamó y la enredadera morada salió disparada de su mano para sujetarse alrededor del tronco, causando que apretara los dientes para aguantar el dolor de cargar el peso de ambos con un solo brazo.
Sin embargo no consideró que el deteriorado tronco no aguantaría el peso de ambos en la caída y se rompería por la mitad, causando que los dos volvieran a caer y los dos trozos del tronco se quedaran congelados amenazando con aplastarlos una vez que el tiempo retome su curso.
Tuvo que pensar lo más rápido posible en los pocos segundos que tenía para que el mundo volviera a la normalidad. –¡Crazy Diamond!, ¡Stone Free!-, llamó a los dos espíritus simultáneamente y estos en respuesta aparecieron ante él.
Crazy Diamond fue a reparar el tronco y devolverlo a su estado anterior mientras que Stone Free seguía a Izuku en la caída, entonces el niño le ofreció a la congelada Nejire a la espíritu. -¡Ponla a salvo!-, le ordenó a Stone Free que de inmediato tomó a la niña y la subió para acostarla a una distancia prudente de la grieta, luego ambos espíritus desaparecieron.
Es un alivio que durante esos segundos del tiempo congelado su caída no haya excedido la distancia d metros con la superficie, siendo el límite de distancia que los espíritus pueden alejarse de él.
Al sentir que Nejire estaba a salvo, se sintió más tranquilo pero centró toda su concentración en ahora salir él con vida. Solo le quedan 3 segundos y en instantes sus ojos viajaron por las rocosas paredes de la grieta para formular un plan.
Observó una ramita delgada en una de las paredes y visualizó un plan. -¡Gold Experience!-, llamó al espíritu dorado que fue de inmediato a golpear la ramita que imbuida de vida aumentó en tamaño de forma anormal volviéndose un árbol que chocó contra la otra pared, provocando que diminutas rocas se separaran de las paredes y se congelaran en el aire.
El niño se mantuvo serio cuando el mundo volvió a su ritmo normal, de modo que las roquitas cayeron hacia él que atrapó unas cuantas con una mano mientras que con otra apuntaba al árbol horizontal que hizo crecer Gold Experience.
Hermit Purple volvió a salir disparado y se sujetó al tronco, deteniendo por el momento la caída de Izuku que le faltaron unos 4 metros para hacer contacto con el duro y rocoso suelo. Pero él sabía que no aguantaría mucho, su brazo agoniza demasiado y en su condición actual no se ve capaz de trepar sobre Hermit Purple para subirse al árbol.
Haciéndose a la idea de que caería pronto, apuntó mano libre al suelo, preparó una roca pequeña entre sus dedos y observó cómo su mano se recubría de una extraña energía amarilla, sin importarle la procedencia de esa energía, disparó con sus dedos la roca a una velocidad asombrosa en dirección al suelo donde le indicó a Gold Experience que la interceptara con sus puños.
Su mano con Hermit Purple estaba comenzando a ceder y sin mucho más tiempo decidió confiar en su intuición y se dejó caer en dirección al suelo. En la caída con mirada seria siguió disparando rocas con su mano cubierta de esa energía, siendo interceptadas en el suelo por Gold Experience que las golpeaba.
Al echar todas las cartas sobre la mesa, cerró los ojos y abrió los brazos para abrazar el destino que le esperaba, todo depende de la velocidad de con la que las plantas crezcan.
De las muchas diminutas rocas pulverizadas por los puños de Gold Experience, comenzaron a brotar raíces que crecieron a un ritmo alarmante para convertirse en un grande y frondoso arbusto que por suerte logró amortiguar la caída de Izuku.
Dejó escapar un prolongado suspiro de alivio que rápidamente fue interrumpido por un quejido de su adolorido cuerpo que había sido bastante maltratado al tratar de sobrevivir a la caída. Ni siquiera consigue las fuerzas suficientes para darse la vuelta o quitarse de encima del arbusto que evitó que muriera.
-Gracias a todos-, con una débil sonrisa lo primero que sintió al pensar con claridad fue gratitud hacia sus amigos, no porque le hayan salvado la vida, que también, sino porque gracias a ellos logró poner a salvo a Ne-chan y eso para él es lo más importante.
Pero el niño ignoraba que una roca de considerable tamaño se desprendió lentamente de la pared que recibió el golpe de la ramita al convertirse en árbol. Como no tenía ojos en la espalda, no sabía ni siquiera lo que está a punto de golpearlo.
¡PAM!
La roca reventó al recibir un puñetazo de Star Platinum que salvó la vida de Izuku sin conocimiento de este que se estaba perdiendo la consciencia lentamente.
Su cuerpo había sido forzado más allá de sus límites, su mente estaba exhausta por haber llamado con tan poca diferencia de tiempo a los espíritus y esa rara energía amarilla le dejó incapaz de sentir su mano derecha.
Está bastante jodido.
-¡Midori!, ¡MIDORIIII!-, el grito de desesperación de Nejire desde la cima fue último que él llegó a oír, sacándole una pequeña sonrisa al confirmar con sus propios oídos que está bien y no corre peligro.
-Valió… la pena-, fueron sus últimas palabras antes de cerrar sus ojos y perder completamente la consciencia con una pacífica expresión en su rostro.
No sabe dónde se encuentra, al abrir los ojos se percató de que no está en el fondo de aquella oscura grieta, sino que estaba en un sitio completamente diferente.
Parece una clase de casa, no la suya, sino una bastante lujosa con muebles de piel y varios retratos en las paredes. Se encuentra sentado sobre un sillón en lo que parece la sala de estar y de alguna manera no se sentía en peligro, por el contrario se siente bastante cómodo por el ambiente que emana el sitio en donde se encuentra.
Es como si ya hubiera estado aquí antes.
-Finalmente llegó el momento-, la voz de un hombre captó su atención y él dirigió su atención hacia una puerta por la cual entraron seis individuos, cinco hombres y una mujer de unos veintitantos.
Por algún motivo no los veía como unos extraños, por el contrario se alegró al verlos sin saber la razón de ello.
Las seis personas que ingresaron a la sala se ubicaron en el amplio sillón rojo que está frente a él. El que tiene el peinado raro y el hombre rubio se sentaron a los extremos mientras que la mujer se sentaba en medio, los otros tres hombres se quedaron de pie, todos con la mirada puesta en él.
-¿Llegó el momento para qué?-, les preguntó Izuku con calma a los individuos frente a él.
Pudo preguntar quiénes son, pudo preguntar dónde se encuentra, pero sabe en lo más profundo de su ser que él ya conoce las respuestas a esas preguntas, por lo cual no hay necesidad de darles importancia en primer lugar.
Los seis individuos sonrieron al escuchar la pregunta del niño peliverde de 11 años.
-Para que escuches la verdad, Izuku-, respondió el alto hombre de rostro serio con una gorra puesta sobre su cabeza.
Por fin Izuku conociera sus raíces, sabrá la historia de su sangre.
*Fin del Capitulo*
Y eso ha sido todo amigos. Vaya, les juro que no tenía planeado que este capítulo fuese tan largo, pero al final resultó así, quiero decir, con todo el asunto de Nejire y la caída a la grieta me terminé extendiendo quizás demasiado, lo dejo a criterio de ustedes, pero necesitaba una narración más explicativa en aquellas partes, de otra forma alguna cosas no tendrían sentido. Hablando de cosas que no tienen sentido, en el siguiente capítulo por fin Izuku hablara cara a cara con los Joestars y se vienen las respuestas que tanto él como ustedes han estado esperando desde el capítulo uno, ¿no es emocionante?.
Que locura de vida está viviendo nuestro Izuku apenas teniendo 11 años, pelea contra estudiantes mayores de otras escuelas, está practicando Judo, es el mejor estudiante de su año, se le confesó una niña dos años mayor que considera su hermana y para finalizar utilizó Stands y Hammon para salvarla de la caída y salir vivo en el intento. Pero no se sorprendan, después de todo tiene sangre Joestar, ¿recuerdan?, su vida puede ser de todo menos normal jaja.
Espero que les haya gustado y si es así comenten en los Reviews. Sin nada más que decir me despido hasta la siguiente… Sayonara.
