Como un No muerto has vivido, como un Elegido fuiste seleccionado por tus defectos y virtudes, como Cazador te adaptaste al ambiente y como un Héroe serás recordado por tus acciones desinteresadas a lo largo del trayecto.
Ohayo, bienvenidos todos a otro capítulo de esta historia. Vaya, más de un año eh… okey ni ustedes ni yo queremos alargar esto más de lo necesario, así que comencemos de una vez… Go.
Disclaimer: Los personajes de Boku no Hero Academia le pertenecen a su creado Kohei Horikoshi, por lo cual escribo sin lucro alguno y solo por diversión.
Capítulo 8: Nuestra Historia
Siendo sincero sigue algo confundido con respecto al sitio donde se encuentra, parece la sala de estar de una casa común y corriente, el lugar si bien nunca antes lo había visto en su vida, sigue sintiendo cierta conexión que por el momento no logra comprender.
¿Cómo llegó allí en primer lugar?, lo último que recuerda es que estaba viendo las estrellas con Ne-chan y desde ese momento su memoria se empieza a difuminar, aunque tratara de ver más adelante solo obtiene una punzada de dolor en sus sienes.
-Llévalo con calma Izuku, aunque estés vivo no debió ser fácil para ti usar todos los Stands consecutivamente mientras caías-, le dijo el alto y atlético joven con un raro tupé al niño peliverde que estaba sentado en el sillón sosteniéndose la cabeza adolorido.
-¿Crazy… Diamond?-, preguntó el pecoso niño un poco confundido mientras mira al alto joven con uniforme de preparatoria, el cual por algún motivo emite la misma aura que su amigo espíritu y se escucha igual.
Es cierto, frente a él estaban 6 personas en el sofá del frente, 5 hombres y una mujer, todos demasiado familiares para él pues realmente los conoce de toda la vida.
La verdad, si, no había necesidad de presentaciones, no cuando por fin el misterio de sus identidades estaba casi tan claro como el agua aunque aún hubieran incógnitas en el aire.
El primer hombre que se encuentra de pie detrás del sofá es muy alto y musculoso (rasgos que al parecer la mayoría de aquí comparten), él tiene cabello oscuro y ojos claros, una postura de caballero y emana un aire paternal muy agradable, viste de una camiseta sin mangas, hombreras, diademas y unos guanteletes de combate que descubren sus dedos, un pantalón holgado además de unas botas antiguas.
Su nombre es Jonathan Joestar pero hasta ese momento solo lo ha conocido bajo el nombre de The Passion, y aunque no está muy seguro, tiene el presentimiento de que algo sin precedentes comenzó con él.
El hombre que se encuentra del otro lado del mueble además ser tan apuesto y fornido como Jonathan, tiene el pelo castaño corto y descuidado con partes de su flequillo extendiéndose al exterior en formas de espigas, sin lugar a dudas al parecido con Jonathan es innegable aunque sus vestimentas sean más minimalistas: una camisa sin mangas de corte por encima del ombligo, un par de guantes con clavos en los nudillos, pantalones ajustados con un cinturón de cuero y botas hasta las rodillas, además de una bufanda a rayas y unas gafas de aviador.
Él es Joseph Joestar, aunque su parecido con Jonathan fuese evidente, ese aire tan carismático y asertivo que lo envuelve definitivamente lo caracterizan como Hermit Purple, sorprendente que esta sea la verdadera apariencia de esas enredaderas moradas.
Quien está en medio de Jonathan y Joseph no se queda para nada detrás ni en altura ni en musculatura con respecto a ellos, además claro que en cierta medida se parece a ellos dos. Piel clara, cabello oscuro azabache, fuerte mandíbula, cejas marcadas y ojos claros. Viste de una gorra ornamentada de color blanco que está desgarrada por detrás mezclándose con su cabello, lleva una camisa negra y encima un abrigo blanco hasta las pantorrillas con unas cadenas añadidas, pantalón blanco ajustado con doble cinturón de color negro y zapatos clásicos.
Ese semblante serio o mejor dicho severamente calmado, si, definitivamente es él, Star Platinum… Jotaro Kujoh.
Quien está sentado en el lado izquierdo del sofá es un joven alto de complexión atlética pero notablemente menos "prominente" como lo son Jonathan, Joseph y Jotaro. Lleva un pequeño arete en cada oído y tiene un corte estilo pompadour bien mantenido y tiene los ojos azules. Viste de un uniforme Gokuran oscuro de instituto modificado, su chaqueta se ajusta a su cuerpo extendiéndose hasta la mitad de su muslo acompañado de un par de pantalones de piernas anchas, mantiene su chaqueta desabrochada y apartada a los costados revelando una camisa clara con una cremallera corta a cada lado de su pecho. Luce emblemas metálicos dorados a la derecha e izquierda, una hilera de corazones pequeños y un ancla modificada respectivamente en la zona del cuello, apoyando su chaqueta abierta contra su pecho está un símbolo de la paz y en el otro lado un corazón, finalmente unos calcetines y zapatos negros de instituto.
Es Crazy Diamond, bueno, Josuke Higashikata, no podía confundir ese aura tan amigable que tiene, como hablar siempre con un buen amigo de toda la vida.
El chico sentado del otro lado del sofá es un adolescente rubio de ojos azules de estatura promedio y constitución delgada en comparación con los demás hombres en la sala, diría que es el más pequeño de todos sino fuera por la única chica en la habitación y por supuesto él que es tan solo un niño de 11 años. Tiene el cabello dorado de longitud moderada recogido y trenzado en una cola de caballo con tres remolinos distintivos colgando sobre su frente. Viste un traje rosa de dos piezas con una cola de capa a cuadros. El traje tiene varias características ornamentales al igual que el de Josuke, incluyendo emblemas de formas aladas en el cuello y una abertura en forma de corazón en el área del pecho. Lo más característico en su traje son los tres emblemas de Catarina ubicados a cada lado de su pecho y directamente debajo de la cremallera de su chaqueta, así destacando su similitud con su apariencia como Gold Experience.
Giorno Giovanna, el único que apenas parece guardar algún parecido con el resto más allá de los ojos azules, como máximo se le podía parecer un poco a Jonathan por el aire tan… cordialmente agradable que emana, pero hasta allí, sus ojos pese a ser tan serenos parecen ocultar una ambición y madures abrumadora.
Por ultimo está la joven mujer sentada en medio del sofá con las piernas cruzadas (igual que Giorno). Diría que es un poco más alta que su mamá, tiene una complexión física entre delgada y atlética y sus ojos audaces son azul turquesa. Lleva su cabello en dos "capas", una base oscura que incluye rodetes odango a ambos lados de su cabeza así como una pequeña trenza que le cuelga por detrás, por encima está la capa teñida de rubio, un trenzado que se enrolla alrededor de los rodetes uniéndose a un tramo corto en la parte posterior y los mechones que enmarcan su rostro. Tiene un tatuaje en el antebrazo izquierdo de alas de una mariposa superpuestas con una daga que apunta hacia abajo. Viste de un pantalón corto, unas botas altas y una camiseta sin mangas que expone su abdomen y tiene dos piezas de tela a cada lado que se conectan con sus pantalones de una forma similar a ligas, sus vestimentas tienen una tonalidad oscura con finas líneas doradas que conforman un diseño de tela de araña, además de una pieza en el pecho que repite el mismo diseño que su tatuaje.
Por supuesto solo ella puede ser Stone Free y resulta ser exactamente esa chica la clave por la que él logró vislumbrar la naturaleza de quienes son todos los presentes, después de todo lo oyó de su madre, su difunta abuela se llamaba… Jolyne Cujoh.
La revelación no lo aturdió tanto, realmente cientos de veces se ha desvelado intentando resolver el misterio de qué y quienes son los espíritus que han estado con él toda su vida, es por eso, que el pequeño Izuku de 11 años templó su semblante.
-Ustedes…-, los miró a los seis fijamente durante unos segundos. –Están muertos, ¿no es así?-, preguntó con calma aunque un poco desanimado el peliverde.
Joseph comenzó a reír estruendosamente. –¡Como de costumbre parece que lo pillas rápido, Izuku!-, decía el hombre castaño, no con afán de burla, solo simple diversión pues debió esperar esa inteligencia del pequeño cerebrito.
Josuke se desinfló en su asiento. –Vaya hombre, anticipaba que tendrías una idea pero al menos intenta ser más sutil-, comentó sobándose la nuca con una mano.
Cuando Izuku encontró su mirada con la de Jonathan, el alto caballero ingles le dedicó una suave sonrisa al niño. –Es correcto Izuku, nosotros ya morimos-, aquellas palabras afirmaban las suposiciones del pequeño que procedió a observar sus manos.
-¿Yo… también lo estoy?-, decidió preguntar con una mirada distante, incapaz de recordar qué lo llevó a allí, en realidad no podía recordar nada después de que estuviese viendo las estrellas con Ne-chan.
Giorno esta vez fue quien tomó la palabra. –No te preocupes Izuku, no lo estás-, le tranquilizó el rubio con una leve sonrisa.
Jolyne se cruzó de brazos. –En realidad si bien morimos, creo que no estamos muertos del todo si estamos aquí contigo ahora mismo-, comentó la joven mujer pensativamente antes de sonreírle gentilmente al pequeño que se quedó mirándola fijamente durante unos segundos en silencio.
-Stone Free, ¿eres… eres mi abuelita?-, él necesitaba preguntarlo, necesitaba la confirmación directa de ella para que los cabos comenzasen a atarse, para que sus sospechas se vean saciadas con lo que ha estado buscando durante tanto tiempo: La verdad.
Una melancólica mueca invadió el rostro de Jolyne que quiso responder de inmediato, quiso por fin desvelarle al hijo de Inko la conexión que tiene con todos ellos, pero una firme mano en su hombro la detuvo, se trata de Jotaro quien mantenía su seria mirada sobre Izuku.
-Si quieres saber toda la historia entonces es mejor que la oigas desde el principio, ¿Estás dispuesto?-, preguntó con severidad el hombre antes de que Joseph le diese una fuerte palmada en la espalda.
-¡Vamos Jotaro!, deja que el niño indague por su propia cuenta-, opinó el castaño con una sonrisa pendenciera, quizás reprochando un poco lo rígido que es el pelinegro.
-No-, todos volvieron su atención a Izuku quien aprieta sus puños sobre su regazo. –Yo… quiero saberlo todo, por favor díganmelo desde el inicio-, pidió con una evidente convicción reflejada en sus grandes ojos color esmeralda.
Los seis sonrieron en respuesta a la determinación del niño.
Josuke se inclinó hacia adelante apoyando sus codos sobre sus rodillas. –Mejor que eso, podemos enseñártelo, incluso las cosas que no vimos por nuestra propia cuenta, no tengo ni idea de cómo pero supongo que son habilidades de fantasmas o algo así, como sea te ayudará a entender-, decía con una sonrisa amistosa el chico de tupé.
Izuku asintió de acuerdo, estaba dispuesto a encarar lo que sea que ellos tuviesen para lanzarle, conocerlos de verdad ha sido su mayor deseo y ahora tiene la oportunidad de ver su historia, no la desperdiciaría.
Jonathan colocó ambas manos en su cintura. –Responderemos tus dudas al final, y recuerda que veas lo que veas no te asustes, todo ya ocurrió y no corres ningún peligro, ¿entendido Izuku?-, le dijo con calma al peliverde que no lo pensó dos veces para asentir con la cabeza, confiaba ciegamente en su palabra y en ningún momento la disposición en sus ojos vaciló.
Y con eso dicho, recuerdos extranjeros invadieron a Izuku que se vio inmerso en "el Inicio": un accidente en una noche lluviosa, un huérfano ambicioso que buscaba hacerse rico, otro joven que anhelaba convertirse en un Caballero y por supuesto una rara mascara azteca que entrelazaría sus destinos, sus legados y sangre para siempre.
Lo vio todo con lujo de detalle
Tan vivido, tan real, tan intenso, es como si él hubiese estado allí junto a ellos.
Aquella noche en la mansión Joestar incendiándose, aquella luna llena en el castillo de DIO, en aquella sala de máquinas del barco. En aquel laboratorio Nazi en México, en aquellas excavaciones donde los dioses aztecas despertaron, en aquella roca dispara al cielo por un volcán. En aquel avión a Hong Kong, en aquella guarida del vampiro centenario, en aquel puente en el Cairo. En aquella linda y "pacifica" Morioh, en aquel callejón donde residía una chica fantasma y su perro, en aquella calle donde una ambulancia aplastó la cabeza de un asesino. En aquel restaurante en Nápoles, aquella tarde en el basilisco de San Giorgio Maggiore, en aquel puente junto al Rio Tiber al cual cayó el Jefe de Passione. En aquella prisión en Florida, en aquel pantano de Green Dolphin, en aquella tarde en Cabo Cañaveral.
Si, definitivamente ahora tiene el panorama general bien descrito, lo conflicto que comenzó con DIO y Jonathan, el enfrentamiento de Joseph contra Wham, AC/DC y Kars, el viaje de Jotaro y los Crusaders a Egipto para derrotar a DIO de una vez por todas, el día a día de Josuke en Morioh en busca del asesino en serie Yoshikage Kira, la determinación de Giorno y la Pandilla de Bucciarati por derrotar a Diavolo, el esfuerzo de Jolyne y los demás por frenar los planes de Pucci por alcanzar el paraíso.
Lo vio absolutamente todo de primera mano, por lo tanto fue inevitable que sintiese una gran variedad de emociones viendo los recuerdos de la familia Joestar: Todo el sufrimiento que DIO le trajo a Jonathan hasta el momento de su muerte, el doloroso sacrificio de Caesar que Joseph y Lisa Lisa lloraron, las tristes muertes de Kakyoin, Avdol e Iggy en el Cairo, la preocupación respecto a encontrar a Kira, la perdida de Abacchio y Narancia asi como el alivio de ver a Polnareff "vivo" y finalmente la desolación de las muertes de F.F., Wheater Report, Anasui, Ermes, Jotaro y Jolyne.
Hubo muchas ocasiones donde todo fue muy abrumador como para verlo, pero se obligó a no apartar la mirada pues sería grosero ignorar la historia de valentía y justicia que los Joestars han escrito gracias a los sacrificios de sus amigos.
Pese a todo se sintió orgulloso de poseer la misma marca de nacimiento que todos ellos, la estrella de los Joestars.
Sin embargo con tanta información naturalmente llegaron más preguntas de las que tenía en un principio.
-No tiene sentido-, dijo el afligido niño con una mano en su barbilla con seriedad, sus ojos estaban ligeramente rojos pues había estado llorando una vez que terminó de ver los recuerdos.
-¿Cuál parte?, ¿la de los Dioses Aztecas débiles a la luz solar llamados como bandas de música?-, preguntó Joseph de brazos cruzados con una amplia sonrisa.
-¿La de que una Máscara de Piedra creada por ellos transformara en vampiro al hermanastro de tu bisabuelo que luego robó su cuerpo?-, preguntó Jotaro tranquilamente con las manos en los bolsillos.
-¿Qué mi madre haya tenido algo con un anciano?-, comentó Josuke agitando una mano con fastidio.
-¡Oye!-, reclamó Joseph ofendido.
-¿Qué el amigo de tu bis-sobrino haya quedado atrapado en el cuerpo de una tortuga?-, dijo esta vez Giorno mientras que Jotaro avergonzado se cubría la cara con su gorra.
-¿Qué un Padre que mató a su gemelo menor se haya obsesionado con un vampiro centenario que ingenió un plan para crear el Stand Definitivo que acelerara el tiempo del universo?-, dijo Jolyne con una ceja alzada y una leve sonrisa de lado.
Izuku negó con la cabeza. -No, bueno, ósea sí, todo eso es un poco bizarro, pero lo que no comprendo es…-, guardó silencio acomodando la pregunta en su cabeza. -¿Por qué estoy siquiera vivo?, no se supone que yo haya nacido, ni siquiera mi mamá ya que Stone… Abuela Jolyne murió en Caño Cañaveral, se creó un Nuevo Universo incluso, no entiendo-, decía el niño realmente confundido con una mano sosteniendo uno de los mechones de su cabello frente a su rostro.
Jonathan compartió miradas con sus descendientes por un momento antes de volver a ver al niño. -Siéndote honesto, nosotros tampoco comprendemos del todo lo que ocurrió en el Universo Original-, le dijo el alto hombre con calma a su tátara tátara tátara tátara nieto.
Jolyne suspiró antes de tomar la palabra. –Escucha Izuku, todo fue muy confuso, recuerdo que Pucchi me asesinó luego de dejar que Emporio se fuese en el lomo de un delfín, pero antes de que mi espíritu se desvaneciera sentí la presencia de un Stand y antes de que me diera cuenta me encontré en la Sala Oculta cuando Weather Report lo asesinó, no estoy segura de qué ocurrió en verdad, pero según Emporio había llegado con él a la prisión luego de que se creara el Nuevo Universo, nunca nos separamos, ni yo misma entiendo como seguía con vida cuando es 100% seguro de que morí en Caño Cañaveral-, explicó la chica Cujoh notablemente insatisfecha con su capacidad de aclararle las dudas a su nieto.
Josuke exhaló antes de llevarse una mano a la nuca. –Bueno en una nota aparte, como yo estaba vivo al momento del "Reseteo" mantuve mi conciencia y memoria durante la transición de Universos, lo mismo le pasó a Giorno y Jolyne al parecer, suponemos que eso se debe a la conexión de la sangre Joestar con Pucci luego de que absorbiera al Bebe Verde-, soltó ligeramente cansado pues él no le entusiasmaba lo complicado del asunto.
Giorno reposó su mentón de la mano apoyada en el respaldo del sofá. –En mi caso tuve a Gold Experience Requiem para permanecer intacto a la aceleración del tiempo asi que mantuve mi ropa puesta al menos-, dijo tranquilamente recibiendo miradas celosas de Josuke y Jolyne.
Izuku intentó acomodar correctamente las piezas de información. –Entonces… mi Tatara Tatara Tatara tío abuelo, mi tátara tío abuelo y mi abuela mantuvieron su esencia al llegar a este Nuevo Universo una vez que Pucci fue derrotado por Emporio, ¿supongo que tiene sentido?, pero todavía hay algo que no entiendo-, decía el niño con una ligera jaqueca en la cabeza por tener que procesar todo como si fuese algo normal cuando realmente en este Mundo no lo es. -¿No se supone que este Universo debería ser muy similar a los anteriores?, se supone que todo el plan de Pucci era acelerar el tiempo para que así la humanidad supiese su destino futuro y lo enfrentara para así alcanzar la felicidad, ¿no?, entonces lo normal sería que todos los humanos recordasen sus propios destinos… a menos que…-, algo hizo click en la cabeza del inteligente niño que comenzó a murmurar.
-Puede que el efecto que Pucci quería conseguir requería de al menos varios ciclos más para que el espíritu de las personas memorizasen sus destinos, no obstante por solo lograr resetear el Universo dos veces no alcanzó su meta, otra opción es que Pucci haya realizado un cambio en el pasado que haya tenido un Efecto Dominó que haya alterado el Destino de tal forma que la Nueva Humanidad no tiene forma de recordar su anterior Destino como un Deja vu pues este es diferente por un cambio en la Historia, podría tratarse de ambos casos, pero se supone que para el momento en que Made in Heaven aceleró por segunda vez el tiempo del universo al infinito Pucci ya estaba muerto, así que no pudo haber sido él-, comenzó a teorizar Izuku tan concentrado que no notó las gotas en las sienes de su familia.
-¿Estás entendiendo lo que está diciendo?-, le preguntó Jonathan a Joseph, por mucho que le apene, pese a ser el más "viejo" es el que menos está al día con anomalías físicas, paradojas temporales y cosas así, él es solo un arqueólogo.
-Apenas le sigo el ritmo, ¿estamos seguros de que tiene solo 11 años?-, le preguntó el castaño a los demás mientras se rasca una mejilla con un dedo.
-Como esperaba del hijo de Inko, con ese cerebro seguro que podría haber vencido a Pucci como lo hizo Emporio, tiene la misma edad que él en aquel momento-, elogiaba Jolyne con una sonrisa orgullosa a su nieto.
-Izuku-, llamó Giorno con una pequeña sonrisa al niño que dejó de murmurar para entonces verle. –Creo que si este Mundo es diferente es a causa mía-, informó con calma antes de proceder a explicar. –Durante el nacimiento de este Universo existe la posibilidad de que un ratón se haya acercado a mí y por apartarlo con Gold Experience Requiem haya cambiado algo en su cadena de ADN-, decía el rubio italiano viendo al peliverde que ensanchó los ojos con asombro.
-Eso puede respaldar la teoría de que los Quirks como Metahabilidades fue causado por la propagación de un virus previamente desconocido transportado por ratones, digo suena más lógico a que el contacto con el material de un meteorito despierte la manifestación física del alma del usuario, ósea un Stand-, reflexionó el niño con una pequeña sonrisa, satisfecho por al menos tener una base sobre la cual trabajar.
-No sé si te sirva saber esto, pero cuando nosotros llegamos a este Mundo la Sociedad de Quirks ya había comenzado hace unas décadas-, comentó Josuke recostando su espalda en el respaldar antes de estirar sus brazos.
El niño nuevamente se sostuvo un mechón de su cabello. –Mmm… entonces con la muerte de Pucci la Ralentización del Tiempo Acelerado se demoró unas milésimas de segundos, provocando que ustedes se detuvieran en un "Presente" en el que el Planeta estaba varios años adelantado al momento en que Pucci Aceleró el Tiempo al Infinito-, analizó el joven pecoso antes de volver a mirarlos. -¿Y cómo reaccionaron al descubrir los Quirks?-, preguntó sonriendo genuinamente curioso.
-Teniendo en cuenta que como la mitad de la población global tenía uno en aquel entonces, fue un poco chocante ver todo el caos que se armaba públicamente entre los Héroes y Vigilantes contra los criminales, al menos los usuarios de Stands somos muy reducidos en número y en general las batallas entre Usuarios no son notadas por los No Usuarios… salvo algunas excepciones-, respondió Jolyne haciendo énfasis en lo último, después de todo seguro no hubo alguien que no notase la aceleración del universo causada por Made in Heaven.
Giorno tomó la palabra. –Fue un poco difícil para nosotros encontrarnos considerando que yo estaba en Italia, Josuke en Japón y Jolyne en América, sin contar que no sabíamos los números telefónicos de los otros, el único contacto en común que teníamos en el Antiguo Mundo era el señor Jotaro-, el mencionado se mantuvo estoico mientras Giorno continuaba. –Para no alargarme innecesariamente, no nos quedó de otra que adaptarnos y vivir nuestras vidas en este Nuevo Mundo-, decía con una pequeña sonrisa viendo al niño que escuchaba atentamente.
-Entonces Abuela Jolyne…-, el niño fue interrumpido por la mencionada.
-Okey Izuku, no hace falta que me llames abuela, no me siento así de vieja, está bien si me llamas Jolyne, ¿de acuerdo?-, le dijo con una sonrisa gentil a su nieto que asintió de acuerdo. –Ahora, lo voy a hacer breve, fui a Japón donde habíamos quedado con encontrarnos, decidí asentarme allí cuidando de Emporio hasta que fue lo suficientemente mayor como para vivir por su cuenta, me enamoré, me casé y tuve a Inko, lastimosamente no viví lo suficiente para verte nacer-, decía ella con un poco de pena pero se recompuso. –Pero estoy satisfecha, viví una buena vida a pesar de que morí en Cabo Cañaveral-, agregó llena de sí misma para no preocupar al peliverde.
-Yo morí unos cuantos años antes que ella por las heridas causadas en un incidente con villanos, lastimosamente Crazy Diamond no revierte el estado de las heridas de mi propio cuerpo pero de todos modos no tengo arrepentimientos-, informó Josuke con una sonrisa relajada dedicada al niño.
Izuku luego procedió a mirar a Giorno directamente. -¿Y cómo es posible que hayas muerto si tienes a Gold Experience Requiem?, ¡es el Stand más fuerte!-, le preguntó genuinamente intrigado a su tátara tátara tátara tío abuelo que es el único de la familia que ha obtenido un Requiem.
El Jefe de Passione sonrió ligeramente ante la ingenuidad del niño. –Yo también soy humano Izuku, envejezco y puedo enfermarme, Golden Experience Requiem solamente Nulifica el Efecto y Mantiene la Causa si una cosa en cuestión me amenaza de alguna forma, si bien pude extender mi periodo de vida con las facultades de Creación de Vida de Gold Experience, aun si anulo el Efecto de mi Muerte, la Causa seguirá allí, vivir así no es vida-, decía pacíficamente el hijo de DIO y Jonathan mientras que Izuku lo veía con un brillo en sus ojos.
Jonathan con una amplia sonrisa se acercó y le despelucó el cabello a Giorno. –¿Ya te he dicho lo mucho que me enorgullece que en ese aspecto no te parezcas a Dio?-, decía contento el caballero inglés.
Giorno ligeramente incomodo se apartó de la gran mano de su medio padre. –Unas cientos de veces, Papá-, respondió el italiano aun no acostumbrado del todo a llamarle así incluso si llevan 11 años acompañando a Izuku.
-¿Viste Josuke?, ¡podrías intentar ser más como Giorno y llamarme Papá más seguido!-, le espetó Joseph a su hijo bastardo que le miró con fastidio antes de apartar la mirada.
Jotaro intervino. –Aunque te veas así, sigues siendo un viejo quejumbroso por adentro-, dijo mirando a su abuelo al cual tuvo que cuidar durante varios años una vez se volvió senil, comprendía porque a Josuke aún le fuese un poco difícil referirse a él como un padre.
Fue así como Joseph comenzó a discutir con Jotaro, siendo Jonathan y Jolyne los únicos que intentaban que dejasen eso en presencia de Izuku.
El niño peliverde por su lado estaba maravillado observando la escena, era increíble finalmente conocerlos de verdad, poder hablar con todos ellos e incluso verlos hablar entre sí, las seis personas frente a él son su familia y todos son bastante geniales.
Sinceramente se sintió feliz, no obstante aún tenía una pregunta.
-Oigan-, en el momento en que habló, todos fijaron sus miradas en él. –Aun no me han dicho cómo es posible que esté hablando con ustedes si se supone están muertos-, les dijo comprensivamente insatisfecho con esa duda en el aire.
-Ah eso-, Jonathan se rascó la cabeza. –Se debe al Stand de tu madre-, contestó tranquilamente el caballero inglés.
-¿Mamá?-, soltó él confundido. -¿Ella tiene un Stand?-, preguntó incrédulo, se supone que un Usuario Stand puede ver a los Stands, si él ha visto a los Stands de ellos entonces debió al menos a ver visto el de su madre en algún punto de su vida.
Jolyne se inclinó hacia adelante para apoyarse de sus piernas. –Inko no es consciente de su existencia y por eso ni ella misma lo pude ver, lo confunde con lo que ella cree es su Quirk, jamás le hablé de los Stands pues así se integraría mejor a este Mundo de particularidades-, explicó con calma la joven mujer a su sorprendido nieto. –Sabes lo que hace su "Quirk", ¿no es así?, atraer objetos pequeños, podría hacer más si tan solo supiera que puede desarrollarlo más, te lo digo porque fue su Stand lo que nos atrajo a ti, Izuku-, decía seriamente antes de que Giorno continuara a partir de allí.
-Cuando morí en mi herencia le dejé a Inko la Punta de Flecha de Stands que traje conmigo del Antiguo Mundo, por supuesto ella no sabría el valor de la flecha ni lo que hacía, asi que seguramente lo trato como un bonito adorno de su Tío lejano en Italia, en algún punto mientras estaba embarazada de ti, su Stand accidentalmente se pinchó con la punta de la Flecha, ¿sabes lo que eso significa?-, le preguntó al niño que con asombro bajó la mirada a su regazo.
-Su Stand evolucionó, mamá tuvo un Requiem-, decía Izuku perplejo por la revelación.
Joseph soltó un par de carcajadas. –Es incluso cómica la facilidad con la que la obtuvo para que aun así ni se haya dado cuenta de su Stand, supongo que se había sugestionado tanto a sí misma de que tiene un Quirk como todos los demás que se volvió incapaz de verlo, en cierto sentido me recuerda a Holy-, decía el castaño americano con una sonrisa de lado y una mano en su cintura.
Jolyne frunció el ceño antes de cruzarse de brazos. –Por culpa de tu estúpido padre que estaba todo el tiempo trabajando en el extranjero, Inko se sintió tan sola durante su embarazo que en el momento en que activo el Requiem de su Stand ella anheló "Que mi Familia esté unida por mi Bebé", de modo que su Stand atrajo nuestras almas directamente desde la muerte a través de nuestro lazo sanguíneo, llegando al punto en que incluso atrajo las almas del abuelo Jonathan, el abuelo Joseph y mi padre que habían muerto en el Viejo Mundo, a todos nos "Atrajo" e inconscientemente nos canalizó dentro de ti-, explicó sin ocultar para nada el desprecio que siente hacia el esposo de su hija, en el pasado habría soltado una comparación con su padre, pero él al menos había elegido apartarlas a ella y a su madre para mantenerlas alejadas del peligroso mundo de los Usuarios Stands en el cual él estaba metido.
Izuku tras escuchar a su abuela, acomodó la información obtenida. –Entonces por el Stand Requiem de mí mamá es que sus almas "volvieron" de la muerte y han estado conmigo desde mi nacimiento, si ese es el caso, ¿por qué no está el Abuelo George I, George II o mi abuela Holy aquí?, ellos también son Joestars-, cuestionó el niño fijándose en ese detalle.
Jotaro dio un paso al frente. –No lo sabemos con exactitud, creemos que se debe a que somos los Joestars con las almas lo suficientemente fuertes como para soportar la "Atracción" del Stand de tu madre, aunque bien ella podría descubrirlo si conoce y explora la habilidad de su Stand, es una mujer lista, aunque no escogió un buen hombre con el cual casarse-, dijo seriamente el hombre afilando su mirada.
-¿Todos aquí odian a mi Papá?, no es que lo conozca lo suficiente como para querer defenderlo, pero esto…-, decía Izuku percatándose de la aparente hostilidad contra su progenitor.
-Pues…-, decía Joseph levantando la mano junto a Jotaro, Josuke y Jolyne. –Por culpa de tu padre Inko-chan tuvo que tomar el apellido Midoriya, al menos Cujoh tenía un "Jo", Jotaro está enojado con él porque por su culpa tu madre te llamó Izuku y no Jotaro como ella quería ponerte en honor a su abuelo del cual Jolyne le ha hablado de niña-, explicaba el castaño ligeramente irritado antes de darle la palabra a su hijo.
-A mí me irrita tu padre porque no se ha tomado la molestia de visitarlos frecuentemente, dejándole todo el trabajo de criarte a Inko-chan, al menos mi padre cuando se enteró de que existía vino a Morioh a conocerme y siempre que podía me llamaba-, decía Josuke con el ceño fruncido a causa de la irresponsabilidad del padre de Izuku.
Joseph sonrió antes de darle una palmada en la espalda. –Por supuesto que lo haría, ilegitimo o no eres mi hijo, ¡nada puede cambiar eso!-, declaró con una amplia sonrisa el carismático Joestar con un pulgar arriba, sacándole una pequeña sonrisa a Josuke.
-¿Tienes alguna otra pregunta, Izuku?-, le preguntó Jonathan a su descendiente con una sonrisa amable.
Él niño no tardó en soltarla. -¿Yo también tengo un Stand?-, preguntó con un brillo de emoción en sus grandes ojos verdes.
Los Joestars sonrieron, por supuesto, sigue siendo un niño Quirkless en un mundo donde todos tienen poderes, por supuesto estaría interesado en tener algo semejante, mucho más tras ver con lujo de detalle de lo que son capaces los Stands.
-Sinceramente no lo sabemos-, confesó Jotaro de primeras. –En todo el tiempo que hemos estado contigo no hemos visto algún indicio de que poseas uno-, aquellas palabras desanimaron un poco al pequeño peliverde, pero Joseph intervino.
-Pero existe la posibilidad de que despiertes uno en el futuro, eres un Joestar como todos nosotros después de todo-, dijo con una sonrisa optimista antes de mostrar su marca de nacimiento Joestar en la parte trasera del hombro izquierdo.
Así como él lo hizo, Jonathan, Jotaro, Josuke, Giorno y Jolyne descubrieron y enseñaron sus propias marcas de nacimiento, la estrella morada de cinco puntas de la familia Joestar.
Izuku ligeramente descolocado hizo a un lado su chaqueta de All Might y su Pijama para entonces ver su propia marca de nacimiento, un símbolo de su conexión con los seis individuos delante suyo que efectivamente son su familia.
Él es un Joestar también, solo recordar esa obviedad levantó su ánimo.
De un momento a otro, le empezaron a pesar los parpados.
-E-Espera-, podía sentir una abrupta oleada de sueño asaltarlo, no quería dormir, no ahora. –Todavía tengo mucho que quiero decirles… todavía quiero hablar más, por fin los conozco-, tercamente intentaba resistirse al cansancio que cada vez era mayor.
-No te preocupes Izuku, no iremos a ninguna parte-, le tranquilizó Josuke con una sonrisa.
-Ahora que fuiste capaz de llegar hasta aquí, tu cuerpo es lo suficientemente fuerte como para interactuar con nosotros de esta forma-, le informó Giorno tranquilamente al niño que bostezaba somnoliento.
-Mientras tanto es hora de que despiertes, tu madre está preocupada por ti, también tu amiga Nejire-, le dijo Jotaro a su descendiente con un semblante severamente calmado como de costumbre.
-¡Por cierto estuviste asombroso usando nuestros Stands para salvarla!-, felicitó Joseph a su tátara tátara nieto con una amplia sonrisa y las manos en su cintura, una lástima que él pecoso niño comenzase a cabecear y no alcanzase a escucharle.
Jonathan asentía de brazos cruzados sonriendo orgulloso de su descendiente. –Además fuiste capaz de usar un poco de Hamon, supongo que esta vez se debió a mí pero ya en el futuro yo y Joseph te enseñaremos como usar el Hamon-, le decía el caballero ingles al pequeño de 11 años que comenzaba a quedarse dormido en el sillón.
Jolyne se levantó del sofá y caminó hacia el sillón, se arrodilló frente al cansado niño antes de comenzar a acariciar un poco su cabeza.
-No te angusties Izuku, siempre estaremos contigo, pero Inko necesita ver que estás bien-, decía con una pequeña sonrisa antes de darle un cálido beso en la frente a su nieto que en vida no llegó a conocer. –Descansa-
Y tras aquellas palabras, todo se volvió negro para Izuku Midoriya.
Dolor
Ciertamente no es la mejor manera de despertar, pero eso es lo primero que pudo sentir en el momento en que salía de la inconciencia, sintiendo su cuerpo entumecido por alguna clase de sedante pero aun así este no era lo suficientemente potente como para suprimir el dolor que palpita por todo su cuerpo.
(Al menos puedo aguantarlo), se dijo a sí mismo, aliviado de que el dolor no fuese insoportable, si tuviese que hacer una comparación sería igual a ir a la cama tras un largo día siendo apaleado por Kendo-chan en el Dojo.
Aun con los ojos cerrados, pudo escuchar el pitido de una máquina a su lado, luego por su nariz comenzó a percibir el aroma característico de sala de hospital, ¿Cómo lo reconoce?, puede que haya hecho una que otra parada en uno por sus continuas peleas en la escuela para atender unas heridas menores.
(¿Por qué estoy aquí esta vez?), se preguntó con un poco de dolor de cabeza atosigándole, lo último que recuerda antes de hablar con los Joestars es haber estado viendo las estrellas con Ne-chan, ¿Cómo fue que terminó aquí?.
Obligándose a sí mismo, el niño lentamente comenzó a abrir los ojos, agradecido de que la luz no fuese tan intensa pues solo acrecentaría su ligero dolor de cabeza.
Comprobando que es de día a través de la ventana y efectivamente está en una cama de hospital, fue inevitable que reparara en la larga cabellera azul celeste acostada a un costado de su cama.
-¿Ne-chan?-, sintió la garganta seca apenas la llamó, ¿Cuánto tiempo ha estado inconsciente?.
Aunque un poco débil, su voz bastó para que la dormida niña de 13 años comenzara a despertarse, somnolientamente levantó la cabeza mostrando las ojeras que lleva debajo de sus ojos que se encuentran rojos, seguramente por haber estado llorando.
Esa conclusión preocupó al peliverde que con las pocas fuerzas que tenía se recompuso sobre la cama con la mirada puesta sobre ella. -¿Estás bien, Ne-chan?, ¿qué te pasó?-, le preguntó con suavidad a la niña que ya sea por recién despertar o la evidente falta de sueño, no estaba del todo en sus cinco sentidos.
-Estoy esperando a que Midori despierte, es mi culpa que haya terminado aquí, odio eso-, decía la triste y cansada niña con el ceño fruncido mientras se pule un ojo.
Izuku no entendió a qué se refería, pero aun así le colocó una mano en la cabeza. –Pues estoy seguro de que no fue la intención de Ne-chan mandarme al hospital, así que me sentiría mal si se siente culpable, Ne-chan es más linda cuando sonríe-, decía el niño con una pequeña sonrisa.
Las mejillas de la pequeña se ruborizaron un poco. -¡No lo entiendes Midori!, ¡es por mi culpa que Midori se haya caíd…-, las voz la abandonó interrumpiendo su réplica al momento en que finalmente procesó lo que estaba ocurriendo.
Izuku se divirtió un poco por la expresión de su amiga.
-Buenos días, Ne-chan-, saludó él cálidamente acariciando la cabeza de la peliazul.
-¡Midoriii!-, Nejire no fue muy delicada que digamos pues saltó a abrazar al hospitalizado niño de inmediato.
-C-Calma Ne-chan, ¡estoy bien!-, intentó calmarla el pecoso que estaba siendo abrumado por el abrazo tan fuerte de Nejire cuando él está tan débil, sin embargo ella no podía escucharle, estaba demasiado concentrada disculpándose.
-¡Lo siento lo siento!, y-yo no quería…. fue mi culpa, lo lamento mucho-, sollozaba la niña con lagrimillas en sus ojos. –S-Si hubiese usado mi Quirk tu no habrías tenido que salvarme, soy una persona horrible-¡!-, fue interrumpida cuando Izuku la sostuvo de los hombros para alejarla y verla directamente a los ojos.
-¡No digas eso!-, le reclamó seriamente. –Ne-chan no es horrible, me llevaste a ver las estrellas y estoy agradecido por eso, aunque no recuerde qué ocurrió sé que no fue tu culpa, ¡así que no digas que eres persona horrible!-, la regañó con severidad, molesto de que ella hablase así de sí misma.
La niña ensanchó los ojos perpleja. –¿Tu no… recuerdas nada?-, preguntó con un nudo en su garganta y una presión asentándose en su pecho.
El niño intentó hacer memoria, pero lo único que recuerda con claridad es que él le señalaba constelaciones en el cielo. –Creo que no, pero te creería si me dices que me atropelló un camión-, intentó bromear, pero claramente eso no le hizo gracia a Nejire. -¿Si me atropelló uno?-, preguntó alzando una ceja.
Ella negó lentamente con la cabeza. -No… está bien, no te pierdes de nada importante, te caíste en un lugar muy profundo por salvarme, eres mi héroe de nuevo para variar-, ella sonrió pero había cierta amargura detrás de aquella sonrisa. –Eso fue hace tres días, yo… de nuevo lo siento por causarte tantos problemas-, agachó la cabeza, esa triste sonrisa arruinando la imagen de una Nejire siempre alegre y radiante.
Una mano sostuvo con delicadeza la suya, de modo que levantó la mirada para ver a Izuku a los ojos, esos hermosos orbes verdes viéndola con amabilidad.
-No sé lo que ocurrió, pero volvería a hacer lo que hice si es para proteger a Ne-chan, lo sabes, ¿verdad?-, su gentil sonrisa estremeció el corazón de la niña peliazul que con un suave sonrojo asintió.
-Lo sé-, dijo con una sonrisa más suya, sin embargo… realmente es doloroso cargar con estos sentimientos por su querido Midori.
-¡Izuku!-, ambos niños voltearon sus cabezas para ver a Inko de pie en la entrada de la habitación.
La madre se llevó las manos a la boca abrumada por la emoción de ver a su hijo despierto así como el alivio aparentemente bien. No se demoró, movida por la fuerza de sus piernas ella se desplazó hacia adelante tan rápido como pudo y rodeó a su pequeño entre sus brazos apretándolo contra su pecho.
-¡Me tenías preocupada!, ¡desperté en mitad de la noche y no estabas!, estuvimos buscándolos a ti y Nejire en el bosque hasta que escuchamos sus gritos y…-, los sentimientos humedecieron los ojos de la mujer a la que se le comenzó a quebrar la voz. –E-Estabas allí abajo, no respondías… p-por no vuelvas a hacerme eso, Izuku-, apretó un poco el abrazo, asegurándose de sentir el calor de su hijo. –Por favor-, susurró entre sollozos sin intenciones de despegarse de su hijo.
Su pequeño, su pequeño Izuku está bien, no sabe lo que haría… no sabe qué haría si lo hubiese perdido.
Los doctores dijeron que estaba fuera de peligro, algo magullado y lastimado pero no tenía ninguna herida grave ni un hueso roto a pesar de semejante caída, pero aun así por algún motivo él no despertó durante tres días a pesar de estar perfectamente sano, en ningún momento se fue del hospital pese a la insistencia de Akiko y su esposo en que tenía que descansar apropiadamente en su casa, ¿Cómo podría?, su hijo estaba aquí, como madre no podría irse.
Pero ahora él despertó, está bien… está sano y salvo entre sus brazos.
Izuku no se resistió al intenso abrazo de su madre, solo correspondió a este en silencio, dejando que ella se desahogase pues lo necesita, la preocupó mucho después de todo. Aceptaría su castigo fuese cual fuese por haberse escabullido para asumir su parte de la responsabilidad, no dejaría que Ne-chan cargase con eso sola solo porque quiso mostrarle las estrellas, eso no sería justo.
-Estoy bien mamá, estoy mejor que nunca-, le dijo a su querida madre, no como un intento de calmarla, sino es la honesta verdad.
Finalmente sabe la verdad, puede que aun hubiese preguntas en el aire, pero por fin sabe la identidad y la historia de los espíritus que le han acompañado y ayudado desde que tiene memoria.
Y pensar que tiene tal privilegio gracias al amor de su madre, cierto que el Requiem de su Stand tuvo todo que ver, pero a fin de cuentas fue su anhelo de que él no estuviese solo que ahora cuenta con seis miembros del linaje Joestar apoyándole.
Mascarás de Piedra que transforman a alguien en Vampiros, Hombres de Pilar buscando convertirse en la forma de vida perfecta, una cruzada a Egipto para derrotar a un Vampiro con el poder de detener el tiempo, la caza de un asesino en serie con fetiche por las manos que tiene un Stand capaz de retroceder el tiempo, la búsqueda por eliminar al jefe de una mafia italiana con un Stand que "salta" adelante en el tiempo, enfrentarse a un Padre con el deseo de acelerar el tiempo del Universo para alcanzar el Paraiso, una cariñosa madre atrayendo almas de su familia desde la muerte para accidentalmente vincularlas en su hijo.
Todo tan bizarro, todo potencial para una gran aventura.
¿Cómo no estaría bien?, ahora apenas puede contener su propia emoción tras conocer la historia de su sangre, tras haber visto el valor intrínseco en su linaje.
¿Cuál será la Bizarra Aventura que el Destino tiene para él?.
*Fin del Capítulo*
Y eso ha sido todo amigos. No tengo mucho que decir aquí abajo, ¿supongo que me oxide tras más de un año sin actualizar?, como sea intentaré (no prometo nada) actualizar esta historia más seguido, después de todo pronto se viene la adaptación de Stone Ocean, así que ganas creo que no me van a faltar para continuar este fic (esperemos).
Con eso dicho, espero haber explicado todo bien con respecto a porque los Joestars están en este universo, como bien saben Araki dejó muchas cosas en el aire con el final de Stone Ocean y lo olvidó todo para comenzar de cero en Steel Ball Run, así que supongo que aproveché ese espacio en blanco para trabajar, más adelante es que se sabrá que ocurrió realmente en Cabo Cañaveral tras la muerte de Jolyne.
Espero que les haya gustado el capítulo y si es así dejen un Review con su opinión. Sin nada más que decir me despido hasta la siguiente… Sayonara.
