Lo sé, lo sé: 1617 palabras. No es ni la mitad de lo usual, pero ni modo.
En días recientes, mi madre murió. Más allá de todo lo que ello conlleva, mi estabilidad económica se fue en pique. Tuve que buscarme un trabajo y eso absorbió todo mi tiempo. Estaré fuera de la plataforma por este año, trataré de retomar en enero esta historia y el resto. Sin embargo, eso no significa que estaré inactiva: voy a reescribir todos y cada uno de los capítulos de las historias ya publicadas, pues las volví a leer y me dio la sensación de estar leyendo mis borradores y no mis novelas completadas, y esa sensación de inconformismo no se me quita.
Nos vemos en enero. Chaito.
Naruko.
Tras tres días de viaje, durmiendo en posadas y viajando por más de 10 horas en un barco, llegamos a la casa de Tazuna. Ni en este universo ni en ningún otro entendería cómo hizo Tazuna para llegar a salvo a Konoha.
La hija de Tazuna, Tsunami; y el pequeño Inari nos recibieron igual que la vez anterior, con nerviosismo y agradecimiento por parte de la mujer, irritación y fastidio por parte del niño. En esta ocasión llegamos muy tarde por la noche y nos asignaron habitaciones de inmediato. Hubo un cambio en esta ocasión, Kakashi ya no tenía su propio cuarto, sino que le tocaba compartir con Sasuke. Antes de Gato, la familia de Tazuna había sido acomodada, por eso tenían tantos cuartos y por eso, a pesar de la pobreza de su tierra, se daban el lujo de hospedar huéspedes.
Creí en los primeros minutos que el Tazuna de esta realidad tuvo mayores dificultades económicas, mas no me entrometí y no averigüé.
Con todo y comodidades, no logré dormirme.
¿Qué sabes de nuestro nuevo enemigo?
¿Por qué te preocupas? Podrán resolverlo.
Igual quiero saber.
Se trata de una ninja renegada de la Tierra del Agua. Es una mujer fuerte y ruda que pondrá a Kakashi en una situación comprometedora. Sabes, creo que ella podría ser un buen ejemplo para Sakura.
¿Sakura?
Sí. Duérmete. En dos días lo descubrirás.
Dos días de preparación para el ataque.
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Shikamaru.
Estará bien, estará bien, me repetí sin creerme mis palabras.
Objetivamente, era obvio que Naruko saldría ilesa de su misión, ni Sasuke ni ningún ninja renegado cualquiera podría con ella, pero eso no significaba que yo no tuviera derecho a preocuparme. Los días en los que Naruko se iba de misión yo no lograba dormir correctamente, la extraña en mi cama, en el comedor, en la sala... en mi vida. Verla llegar a la aldea con esa sonrisa de autosuficiencia, para luego en privado darme una ligera riñita por mi excesiva preocupación, lo que depararía en una cariñosa sección de amor, era suficiente para que mis nervios se tranquilizaran.
—¡Shikamaru! ¡No te volveré a llamar!
Era hora de salir de mi alcoba; mamá sería capaz de echarme un vaso con agua en el rostro para «despertarme» si no aparecía pronto.
—¡Voy! —grité con desgana.
Naruko y yo nos prometimos que, una vez finalizada la guerra, nos tomaríamos unos meses sabáticos para dormir. Teníamos unos ahorros guardados para ello y nos dividíamos entre ir a aguas termales, quedarnos en casa o hacer turismo. Lo que fuese, no importaba, porque el objetivo era permanecer en una cama todo el día, vagueando sin piedad, solo moviéndonos para comer y tener sexo, como animales en hibernación. Animales excitados.
Mamá me esperaba a solas, papá también tenía misión.
—¿Hoy qué harás?
—Asuma-sensei tiene un chequeo médico —dije en un suspiro —. Se supone que el Sandaime ya está informado y él nos asignará a Chouji, Ino y a mí una misión.
—¿Sin la presencia de su sensei? —sonrió mamá —. Representa mucha confianza en ustedes.
Lo era; técnicamente, que un grupo de Genin pidiese misión sin su instructor, era ilegal. Dije técnicamente porque no existía una ley contra ello, muchos grupos de Genin adolescentes podían manejarse a solas, pero los novatos, los niños, no andaban a ninguna parte sin el pato mayor que los encabezara. El Sandaime accedió por mí, porque yo era un adulto.
—Sí. Espero que la misión no sea muy complicada.
Mamá asintió y sonrió.
—La que sea que les den, ojalá te permita llegar temprano a casa. Voy a ir a cenar a la casa de Nanun Nara.
Nanun Nara era una vecina.
—¿Tengo que ir?
—Es más una cena de adultos, pensé que tú y la hija de Nanun podrían salir por ahí.
Reconocía una trampa cuando la veía.
—Tengo novia —le recordé.
—Solo es una pequeña salida —descartó la importancia alegremente —. Naruko está en una misión, ni se enterará.
—Entonces, cuando tú salgas a hacer las compras, le diré a papá que entre una mujer a su habitación —argumenté con cinismo —. Después de todo, tú ni te enterarás.
Mamá apretó los labios con ira.
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Sasuke.
Abrí los ojos por segunda vez hoy. Era de día y mi sensei no estaba en el futón junto a mí. Parpadeé y recordé mi madrugada, asegurándome que no se trataba de un bizarro sueño, sino de la realidad.
—Sensei.
Fue la voz de Naruko la que me despertó, y si yo estaba despierto, sin duda el ex-ANBU se encontraba completamente activo.
—¿Qué haces aquí, Naru-chan?
Él siempre tan cariñoso con ella cuando creía que no era oído u observado.
Naruko se quedó en silencio un instante; yo permanecí inmóvil, tratando de regular mi respiración para que ellos no notasen que yo estaba despierto. Como fuese, Kakashi debió darse cuenta, pues ellos se retiraron. Hoy sus murmullos, entendiendo pocas palabras:
—Amigo...
—¿Una mujer?
—... días.
Kakashi volvió al rato y se acostó, los pasos ligeros de Naruko se alejaron de la habitación. La casa del constructor volvió a dormir, salvo por mí. ¿Qué hacía Naruko yendo a buscar al sensei tan tarde? ¿Era de la misión? ¿Era una confirmación de la aventura romántica de esos dos? Después de todo, ¿como por qué una jovencita se metería en la habitación de un hombre maduro? Dos más dos siempre sumaba cuatro.
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Naruko.
El desayuno no fue abundante, solo pescado y arroz. Sí, en esta casa había problemas económicos más pronunciados que los de la última vez. Yo cerré el pico y lo comí todo sin protestar, Sasuke y Kakashi hicieron lo mismo, solo Sakura, acostumbrada a cenas de alta cocina, batalló al inicio, pero ella se acopló a nuestra respetuosa presencia que se negaba a juzgar la comida.
—Hoy iniciaremos un entrenamiento especial —anunció Kakashi.
Yo lo puse a él al tanto de lo que ocurría, ahora no tendríamos una semana sino dos días para la primera batalla con esta misteriosa mujer.
Y sus sirvientes, me comunicó en susurro Kurama.
Grandioso, más enemigos.
—Sasuke y Sakura vendrán conmigo al bosque —continuó Kakashi —. Naruko permanecerá junto al constructor como su escolta.
—¿Naruko no participará del entrenamiento? —pidió Sasuke con un tono sospechoso.
¿El Sasuke de antes era tan mal pensado?
—No es necesario, Naruko aprendió este jutsu en la academia.
Miré de reojo a Inari, quien apenas comía.
—¿Qué jutsu es?
A Sakura, Perro le contestaba con amabilidad.
—No es un jutsu realmente, es un ejercicio de control de chakra.
—¿Y por qué se lo enseñaron a Naruko y no a nosotros? —gruñó Sasuke.
Dejé de ver al niño pequeño a favor de fijarme en mi iracundo compañero, quien me veía con furia.
No me provoques, cabrón.
—Como dije, es un ejercicio de control de chakra. Naruko tuvo un pésimo control de niña, así que se le enseñaron ejercicios avanzados para que lograra igualarse con ustedes.
Sasuke sonrió.
—Eso significa que ella tiene una miseria de chakra.
—No —lo corrigió Kakashi viéndolo con su ojo entrecerrado —. Significa que tiene más que ustedes, mucho más.
¿Cómo te quedó el ojo?, me burlé mentalmente dando un nuevo bocado de arroz.
Esta vez no hablamos de ganarle a Gato, fuimos más mesurados en nuestros comentarios e Inari no se alteró.
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Sakura.
Kakashi-sensei era lo más cool del mundo. Mamá se moriría al verme trepar por las paredes con solo apoyar la palma de los pies en los muros.
—¡Magnífico Sakura! —exclamó mi maestro desde el suelo.
Por fin yo era la mejor, no solo entendía una técnica compleja, sino que era la mejor, la primera tanto en la práctica como en lo teórico. Habría sido increíble, sin embargo.
—Tsk.
Me oprimió el pecho que Sasuke hiciese esa mueca y me viera con ese odio profundo que guardaba especialmente para Naruko.
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Naruko.
Con un ojo entrecerrado y empleando un espejo de bolsillo, puse con precisión un diamante falso bajo mi ceja. El día se extendía largo ante mí cuidando a Tazuna, igual que ayer, y bien yo podría divertirme en ese puente a medio terminar.
—¿Estás seguro de que esa niña es suficiente protección? —escuché de una voz masculina más adelante. No miré al quejica, estaba muy ocupada colocando un segundo diamante junto al primero —. No te dimos nuestro dinero para que trajeras a una mujer.
—Ya te dije que hay cuatro de ellos —resopló Tazuna —. Los otros están entrenando, tenemos tiempo porque en el viaje el Jounin mató a los sicarios de Gato. ¡Y si quieres ve y hazle muecas a la mocosita! ¡No tienes idea de lo fuerte que es esa niña! La he visto mandar gente a la gran puta mierda de una patada.
Tercer diamante. Sentí ojos encima de mí, mas los ignoré a favor de reacomodar los mechones rubios que la brisa marina me desorganizaba.
¿Cuánto más?
Mañana aquí en el puente.
En este universo, mis compañeros tuvieron solo dos días para prepararse. De lo que yo recordaba, Sakura logró dominar el ejercicio el primer día, perfeccionándolo después, a Sasuke le tomaría más tiempo, pero ninguno de los dos acaba de hacer una mejor importante que nos diese ventaja frente a esta futura oponente.
¿Qué averiguaste?
No mucho, ya te dije que esto no es como leer un libro. Hay elementos claros y otros que cambian o son difusos. Hay que esperar.
Fiasco de ayuda. Yo tenía ante mí a mi propio Biju con bola de cristal incorporado y ni así lográbamos sacar siquiera el nombre de nuestra enemiga.
Ni modo, me dije culminando con el sexto diamante la hilera que adornaba la parte baja de mi ceja, tocó irnos a la antigua.
