Capítulo 47:
Pov Sasuke
Ya han pasado casi dos semanas que comenzamos a estar juntos como novios, la mayoría de nuestras amistades ya se habían enterado que ahora ella es mi novia y ya no tenía nada que ver con ese tipo de cabello rojo, si no que ahora ella era mi novia y seguiría así por siempre. Suspiré al verla echada en la mesa que estaba en mi habitación, supuestamente estábamos estudiando para los últimos exámenes de la escuela, pero ella se había dado una siesta supuestamente de cinco minutos.
-Haruno… -la llame viendo que ella no respondía. -¿Ya descansaste lo suficiente? ¿Haruno?
Acerque mi mano a su cabello rosado que estaba esparcido por toda la mesa, sus ojos cerrados con esas hermosas pestañas de color rosa, ella realmente es hermosa. Los acaricie suavemente, ¿Acaso realmente está durmiendo? Dios, realmente no tiene remedio. Por otro lado, su rostro cuando duerme es lindo. Vi que tenía una sonrisa mientras que le salía un poco de baba en los labios rosas, parecía que tenía un buen sueño.
-Maldición, Haruno te amo… -la escuche susurrar con esa sonrisa pícara, solté un suspiro y apreté sus mejillas con mis dedos.
-No hagas cosas estúpidas, sólo date prisa y resuelve el problema. –suspiré viendo como ella se despertaba y me hacía un dulce puchero acariciando su mejilla sacándome una sonrisa apoyando mi barbilla en mi mano. –El receso de invierno terminará pronto.
-¡Tsk! –giro su mirada con un rubor en sus mejillas. -¡No entendiste mi punto! ¡No eres nada lindo Sasuke-kun!
Acaricie sus mejillas sonrojadas, me encantaba verla así de linda, realmente no podía creer que esta chica fuera mi novia y menos que hemos pasado por tantas cosas.
Pov Sakura
Hace un tiempo atrás, yo era quien le enseñaba a él, pero sin darme cuenta, ahora es Sasuke-kun quien me está enseñando. Aun así, en víspera de navidad… esa vez, él fue realmente tierno. Pero ahora, él no está siendo nada lindo. Cerré mis ojos y no pude evitar acordarme de lo que paso hace unos meses atrás.
"¿Estarías conmigo?"
Y de alguna manera… de alguna manera… sé que es imposible para él sentir la misma emoción de Navidad todo el tiempo, pero… quiero que Sasuke-kun este más concentrado en mí.
-Te distraes todo el tiempo. –lo mire viendo que estaba escribiendo algunas cosas en su libro de Matemáticas, pero en este momento él no está siendo nada tierno. –Tu concentración en serio apesta Haruno.
Suspiré viendo lo concentrado que estaba y en realidad quiero que esté loco por mí. Tan loco, que lo haga parecer un idiota, quiero que lo diga siempre y todo el tiempo. ¿Seré la única… que piensa así? Siento que fui yo, la única que fue dejada de lado.
-Sasuke-kun…
-Espera. –su mano lo llevo a su barbilla pensando sin prestarme atención. –Sólo dame un minuto.
-Lo-Lo siento… -susurre bajando mi mirada, a veces la codicia que ahora siento… me avergüenza.
-Bueno… -me miro curioso cerrando su libro. -¿Qué pasa Haruno? ¿Hay algo que no entiendas?
-No… está bien. –negué con la cabeza, aunque si le dijera él no me trataría fríamente.
Sentí que acariciaba mi cabello suavemente que vi que estaba sonriendo. -¿Pasó algo malo?
Cerré mis ojos y sentía mis mejillas rojas. Dios me encantaba cómo se siente cuando Sasuke-kun acariciaba mi cabeza. Me hace feliz… quiero que siga así, realmente no puedo creer lo tonta que soy… no me gusta esto. A Sasuke-kun tampoco le debe gustar.
-Yo Sasuke-kun… en verdad no pasa nada… -agarre su mano y entrelace nuestros dedos. –En serio… estoy bien.
-Pero estás rara… -sentí que apretó mi mano haciendo que me sonroje hasta que escuchamos una música que venía del teléfono de Sasuke-kun. Él solo cogió el teléfono y contesto. –Oh, es Naruto. Dime… sí. Ah… ahora está Haruno aquí en mi casa. –lo puso en altavoz mientras que acariciaba con su pulgar mi mano.
-Ah, ya veo. –lo escuchamos reír poniéndonos rojos al escucharlo. –Con que Sakura-can está ahí…
-Sí, es por eso…
-Ya veo, lo tengo. ¡Qué bien! voy en camino para allá. –escuchamos un pitido que termino la llamada dejándonos a los dos sorprendidos.
De ahí nos dimos cuenta que Naruto-kun estaría con nosotros toda la tarde de hoy y eso que quería pasar más tiempo con Sasuke-kun, aunque pasamos todos los días juntos, me hace feliz, pero tampoco puedo dejar que se aislé de su mejor amigo. Además, Naruto-kun es un buen chico. Los minutos pasaban muy rápido dando inicio a la tarde, escuchamos que tocaban el timbre lo cual Sasuke-kun había bajado a abrir la puerta de su domicilio, pero a la vez baje junto con él ya que quería darle la bienvenida a Naruto-kun.
-¡Buenas! ¡Ya llegué! –escuché su voz gruesa viendo esa cabellera rubia que venía muy abrigado y sonriendo enseñando sus dientes blanquecinos.
-Ah… Ya estás aquí. –suspiro Sasuke-kun cruzándose de brazos.
-Disculpen la intromisión. –sonrío nuestro amigo rubio que se quitaba sus zapatos poniéndose unas pantuflas para ingresar a la casa.
En eso escuchamos un sonido en la puerta entrada viendo al hermano de Sasuke-kun entrando abrigado a la casa.
-Ah… Naruto y Sakura-chan están aquí… -sonrío entrando a la casa cerrando la puerta detrás de él.
-Itachi-niisan… -sonrío Naruto-kun estrechando sus manos con el chico de cabello negro.
-Bienvenidos. –sonrío alegre pasando por nuestro costado. –Verdad, ¡Feliz Año nuevo chicos!
-Feliz año nuevo! –sonreí con mis mejillas sonrojada a Itachi-niisan.
-Oh y Naruto gracias. –giro a vernos sin dejar de sonreír. –Por venir al hospital la otra vez.
-No hay problema. –sonrío Naruto-kun acercándose a Itachi-niisan dándole palmaditas en la espalda.
-Así que viniste ese día. –suspiró Sasuke-kun cruzándose de brazos acercándose a los dos. –Mi hermano me lo dijo.
-Bueno sí, pero ya olvídalo. –le respondió su mano en el hombro de él. –Sólo vamos a tu habitación para hablar más tranquilo.
Pov Naruto
¿Qué dijo Itachi-niisan esa vez? Parecía algo serio…
Había llegado al hospital cuando me entere que mi mejor amigo había sufrido un accidente tome el primer Uber que me salía en el móvil y me llevo directo al hospital, el cual entré y Itachi-niisan estaba en recepción sonriendo divertido con un vaso de café caliente en sus manos.
-¿Huh? –me acerqué a él y lo miré desde arriba viendo que levanto su rostro dejándome ver su vaso de café que salía un poco de humo de él. -¿Itachi-niisan, por qué estás aquí?
-¡Hola! –me sonrió achinando sus ojos negros como el carbón. –Naruto, perdón por hacerte venir aquí.
-No te preocupes Itachi-niisan. –suspiré sentándome a su costado apoyando mi espalda en el respaldar del sillón de espera del hospital. -¿Así que cual es la habitación de ese idiota?
-Ah… bueno… -me sonrío cerrando sus ojos. –Espera un poco…
-Umm… -lo miré sorprendido. -¿Por qué niisan?
-Sakura-chan, está aquí. –me respondió sonriendo divertido mirando su vaso de café empezando a soplarlo para enfriarlo un poco.
-¿Eh? –sonreí con las mejillas sonrojadas, realmente me alegraba que esos dos empezaran a unirse poco a poco. -¿¡Entonces están juntos ahora!? ¿¡En serio, niisan!? –cerré mis ojos y solté un suspiro llevando mis manos a mi cabello rubio desordenándolos. –Ya veo, rayos… que bien por ti Sasuke. –me puse de pie sin dejar de sonreír. –Bueno, entonces supongo que me iré. ¿Sasuke no está grave, niisan?
-¿Eh? –se levantó y me agarro de la mano mirándome preocupado. -¿No lo quieres ver? –negué con la cabeza, no tenía por qué verlo, ahora estaba con la persona que él más necesitaba en este momento y solo sería una pérdida de tiempo interrumpirlos. Escuche como niisan suspiro y soltó de mi muñeca. –Bueno, entonces déjame llevarte a cada en mi auto.
-Uh… ¿Qué? No niisan no pasa nada. –sonreí desordenando mi cabello rubio. –Mejor quédate con Sasuke, además pido rápido un Uber para llegar a casa. –saqué mi móvil abriendo el aplicativo para pedir el taxi. –Es mejor que estés con él, puede que no haya sucedido nada grabe, pero ya sabes cómo se pone ese idiota cuando sucede estas cosas.
-Tienes razón Naruto. –me dijo desordenando mi cabello rubio. –Además, puedo ver que no has hecho ningún progreso aún. –me sacó la lengua poniéndome rojo al recordar a esa chica de ojos perla. Rayos… había dado en el blanco.
-¡Qué molesto Itachi-niisan! –le grite aun con mis mejillas coloradas.
-Si te relajas demasiado, la graduación vendrá en un abrir y cerrar de ojos. –sonrío divertido bebiendo de su café, mientras que salía del hospital para ir al Uber que me esperaba afuera.
¿Lo dijo en serio? Suspiré con mi mano en mi mejilla apoyando mi codo en la mesa de la habitación de mi mejor amigo que estaba escribiendo algo en su cuaderno y Sakura-chan estaba guardando sus cosas se notaba que habían estudiado hace rato. Pero… no se me iba de la cabeza lo que había dicho Itachi-niisan. ¿O estaba bromeando? Dijo algo difícil de entender… ahora estoy paranoico…
-Eh… -escuche la voz de Sakura-chan que estaba hablando viendo lo que les había traído a los dos. -¿Fuiste a Francia Naruto-kun? ¡No debiste molestarte en traernos regalos! Pero aun así gracias.
"Gracias" gracias a él, mi estómago está hinchado…
-Oh… es chocolate. –escuche a mi mejor amigo que se estaba comiendo los chocolates amargos que le había conseguido. –Ah… es amargo no se siente el dulce, pero esta delicioso… justo en el blanco, muy bien hecho Naruto. –sentí unos pequeños golpes en mi cabeza… pero mi mente esta en otro lado.
Pov Sakura
¡Sasuke-kun ama el chocolate…! Pero… le gusta los que son amargos, debería prepararle un día. Lo miraba sonrojada viendo cómo se comía los chocolates que Naruto-kun nos había traído. Entonces podré darle chocolate casero el próximo día de San Valentín… para ver su hermosa reacción.
-Ya…-escuchamos a Naruto-kun que estaba intentando hablar así que giramos a verlo que estaba sonrojado. –Ya es tiempo de que vaya a la batalla.
-¿Qué batalla Naruto-kun? –lo mire preocupada ya que se notaba serio, pero a la vez sonrojado, algo que no era común en él.
-¡ME CONFESARÉ A HINATA! –grito con fuerza haciendo que me sonrojara llevando mis manos a mis mejillas coloradas, por su declaración. –En realidad quiero hacerlo cuando ella vea más de mis puntos buenos, pero… es sólo porque… no quiero que este sentimiento se vaya si me rechaza, siento que solamente estaba tratando de apagarlo sin ninguna razón. –nos miró con sus mejillas coloradas y se estaba poniendo más nervioso de lo normal. –Desde el inicio por más que traté de verme genial, no pude. Porque así es mi personalidad… nunca he tenido el coraje para confesarme a ella. Bueno con Sakura-chan fue un impulso, porque eres más hermosa que Hinata y eres una flor difícil de alcanzar, pero aun así te quería egoístamente Sakura-chan…. –agarro mis manos mirándome cerca de mi rostro poniéndome nerviosa y sintiendo que unos brazos me alejaban de él, viendo como Sasuke-kun nos alejaba con esa mirada seria que tenía en ese momento. –Bueno… eso pensé…. Pero, debo decir, que no he sido rechazado por ella. Pero nada nunca empezó tampoco… es por eso, ¡QUE ME CONFESARÉ!
Me sonroje y me aleje de Sasuke-kun. –Oh, ya veo. Eso es genial Naruto-kun.
-¿Cuándo lo harás? –le preguntó mi novio de ojos negros que tenía una cara de aburrido con una mano en su mejilla apoyando su codo en la mesa.
-¡Eso es! –lo miro sonrojado levantando su puño arriba. –En realidad, no me importaría hacerlo ahora, pero… una oportunidad, una oportunidad es todo lo que necesito para tener más que un sentimiento especial.
-Suena algo complicado. –suspiró Sasuke-kun cerrando sus ojos.
-Por eso he venido aquí a pedir consejos. –apoyo sus manos en la mesa acercando su rostro a Sasuke-kun que abrió sus ojos serios.
-Una oportunidad ¿eh? Hmmm… ¿Qué tal el día blanco? –suspiró señalándolo con un lápiz que tenía en la mano dejándolo sorprendido a nuestro amigo de cabello rubio.
-Aunque no veo pistas de que reciba algo de ella el día de San Valentín … -bajo su mirada preocupado. -¿Cómo podría confesarme en el día blanco? Bueno… aun así, esa es una muy buena idea. –sonrío divertido perdiéndose en su imaginación.
-Se lo voy a decir. –sonrío divertido Sasuke-kun cruzándose de brazos.
-Que no se te ocurra Sasuke-kun. –le di un golpe en su brazo, mientras que el acariciaba la zona donde lo había golpeado.
-¡Pero es en marzo! –grito Naruto-kun bajando su mirada. –Está un poco lejano.
Lleve un chocolate a mi boca probando que era uno dulce y sonreí sonrojada, hasta que me di cuenta que quizás sea una buena idea. –Entonces, ¿Qué tal en San Valentín? Podrías darle chocolates inversos a ella ese día.
-¿Darle chocolates inversos? –me miro sorprendido con un rubor en sus mejillas. –Pero…
-En realidad, no creo que muchas chicas… hayan recibido chocolates inversos en San Valentín. –le sonreí sonrojada viendo la cajita de chocolates que había en la mesa. –Así que ¿no sería como dar un sentimiento muy especial?
-Ooooh, ¡Eso sí que es una buena idea, Sakura-chan! –me cogió de las manos sonrojado. -¡Un chocolate inverso de San Valentín! ¿Tal vez debería llevarla al patio de la escuela?
-Ah, el 14 de febrero es sábado. –escuchamos la voz de Sasuke-kun que tenía su móvil en la mano que lo miramos asustados. –No podrás llevarle al patio de la escuela, ya que es un fin de semana.
Suspiró y llevo su mano a su barbilla mirándonos serio. –Chicos, ¿Podrían acompañarme ese día? ¿Salir juntos nosotros cuatro?
Mire a Sasuke-kun que me miraba serio, pero tenía un rubor en sus mejillas poniéndome roja de la vergüenza, ya que sería nuestro primer San Valentín juntos como pareja. Lleve mis manos a mis mejillas coloradas cerrando mis ojos imaginándome nuestra cita, debería ser perfecta.
-Sé que quieren pasar el día de San Valentín juntos, pero… podemos separarnos y hacer lo que queramos luego de eso, es sólo por un rato. –escuché a Naruto-kun que abrí mis ojos viéndolo rogar arrodillado con su cara en el piso. -¡Por favor!
-Pero, ¿Acaso no sería una mejor idea que, desde el comienzo ustedes dos salgan solos? –suspiró Sasuke-kun llevando su mano a su cabello negro desordenándolos con una mirada irritada.
-¡Sasuke, idiota! –le grito su mejor amigo señalándolo con su dedo. -¡No hay forma de que Hinata vaya especialmente a verme un fin de semana! –bajo su mirada deprimido. -¿Por qué me hiciste decir algo tan triste…?
-Lo siento Naruto-kun –le dije bajando la cabeza de Sasuke-kun sobre la mesa en forma de disculpa. -¡Vamos juntos!
-Entonces… -nos sonrió feliz, mientras que Sasuke-kun tenía cara de aburrido. -¿Y cómo debería invitarla? Algo como, tengo cuatro boletos para el cine, o….
-Obtener cuatro boletos para el cine es casi imposible. –suspiró mi novio de cabello negro.
-¡SASUKE, NO TIENES QUE SER TAN CRITICO! –le grito dándole un golpe en su cabeza.
-¡IDIOTA, TE OLVIDASTE DE LOS DETALLES! –le grito Sasuke-kun poniéndose de pie molesto chocando su frente con la de Naruto-kun.
-Oigan. –escuchamos una voz gruesa que había entrado a la habitación dejando ver a ese chico de cabello negro amarrado en coleta. –Chicos, ¿Se quedarán a cenar hoy? Tendremos estofado.
-Gracias Itachi-niisan. –le dije sonriendo con mis mejillas sonrojadas.
-¿Qué hay de ti Naruto? ¿Deseas estofado? –le sonrío desordenando los cabellos rubios de nuestro amigo.
-Sí, niisan. –le sonrió.
-¡Bien! Está decidido. –nos dijo niisan que sonrió divertido mirando a Sasuke-kun. –Entonces Sasuke, ayúdame un poco.
-Bueno… -le respondió dándome un beso en mi cabeza dirigiéndose a la puerta.
-Déjame ayudar también. –les dije poniéndome de pie.
-Ah… ¡Esta bien, esta bien Sakura-chan! –me dijo Itachi-niisan moviendo su mano en negación. –Sólo necesito a alguien que corte las verduras, además nuestra cocina es un poco pequeña. Los llamaré cuando esté listo.
-Bueno, sólo esperen un poco. –nos dijo Sasuke-kun cerrando la puerta dejándonos a Naruto-kun y a mí a solas.
-¡Qué bien por ti Sakura-chan! –escuche la voz de mi amigo rubio que estaba apoyado en la mesa.
-¿Hmm? ¿Sobré qué? –lo miré sorprendida y con un rubor en sus mejillas. -¿Por el estofado?
-Obviamente me refiero a Sasuke. –me sonrió divertido.
-Ah… sí. –lleve mis manos a mis mejillas rojas. –Gracias Naruto-kun. Pero… de alguna forma me odio a mí misma.
-¿Qué parte? –me preguntó con curiosidad haciendo que bajara mi mirada con tristeza.
-Por alguna razón, de vez en cuando… -me sonroje mirándolo a sus ojos azules. -… quiero asegurarme de los sentimientos de Sasuke-kun, aunque él no es frío conmigo ni nada… él me está tratando muy bien. –lleve mi mano a mi frente con mis mejillas rojas. –Sólo siento que soy muy molesta.
Escuche como había empezado a reírse ese chico de cabello rubio, parecía divertirle lo que le estaba diciendo.
-Eso me hace querer decirte tantas cosas, todo tipo de cosas sobre Sasuke. –me dijo sacándome la lengua divertido. –Pero solo te diré esto, él te ama mucho.
-¿Eh? –me puse colorada haciendo un puchero mirándolo a sus ojos azules que tenía una mirada divertida. -¿A qué te refieres con "tantas cosas" y con "todo tipo de cosas"?
-Hmmm… Hay mucho qué decir Sakura-chan, pero… -me guiño el ojo. –No te…
En eso escuchamos como la puerta se abrió con fuerza dejándome ver un Sasuke-kun con un aura maligna pateando a Naruto-kun que caí al piso con fuerza mientras que sentía unos golpes en su espalda por el pie de mi novio de cabello negro.
-La cena está lista, vamos abajo. –su voz se notaba muy fría mientras que seguía aplastando a Naruto-kun al piso frío.
-Bueno… -escuche susurrar a Naruto-kun. –Eso fue rápido.
-Idiota, es estofado. –le dijo Sasuke-kun agarrándolo de su pie arrastrándolo fuera de su habitación mientras que sonreía nerviosa escuchando los lamentos de mi amigo de cabello rubio cuando bajaban al comedor.
-¿Estará bien que no esperemos al tío Fugaku? –escuche a Naruto-kun que se sentaba en la silla.
-Dijo que cenaría con sus compañeros de trabajo. –suspiró Sasuke-kun sentándose señalándome la silla que estaba al costado suyo.
-Bueno, después de todo es año nuevo. –sonrío Itachi poniendo el estofado en la mesa. –Es difícil ser un adulto. Bueno a comer.
El ambiente era muy acogedor que me alegraba poder cenar con ellos antes de ir a casa con mi familia, pero sentía que cada vez ya era parte de la familia Uchiha y no por ser novia de Sasuke-kun, si no que su familia era muy acogedora con su hermano y con su padre.
-Sakura-chan… pásame el vinagre. –escuche la voz de Naruto-kun que me estaba sonriendo.
-Ah, está bien. –le dije sonriendo.
Escuchamos un maullido que venía de la sala. -¡Escuché a Kuro! –sonrió divertido Naruto-kun mirando a todos lados. –No he visto a Kuro hoy. ¡Kurooo!
-¿Puedes encontrar a chibisuke? –le dije sonriendo con mis mejillas sonrojadas.
-¿Eh, su nombre es chibisuke? –me miro sorprendido Naruto-kun.
-Oh, no lo sé. –le dije llevando un dedo en mi mejilla rascándola. –Soy la única que lo llama así. Sasuke-kun siempre lo llama "Gato", así que nunca supe su nombre. ¿Cuál es el nombre real de chibisuke? –mire a Sasuke-kun que se metía un pedazo de carne en la boca.
-Sólo lo llamo como se me dé la gana. –suspiró mirándome de reojo. –No tiene un nombre especial.
-Eh… ¿Cómo puede ser eso posible? –le dijo Naruto-kun señalándolo con sus palillos de comida.
-Meow~
-¡Ah! –mire sonrojada a ese gatito negro con su patita blanca que me miraba y se rozaba en mi pierna ronroneando. -¡Chibisuke está aquí!
-¡Kurooo! –grito Naruto-kun haciendo que el gatito se empezara a alejar. -¡Aquí Kurooo!
-Chibisuke, espera… -le dije, pero ya se había ido. –No reacciona para nada…
-Ya ha crecido. –sonrío Naruto-kun. –Pero… Sakura-chan, ¿No crees que llamarlo Chibisuke no le va?
-Incluso si ha crecido, sigo pensando que chibisuke es un lindo nombre. –hice un puchero con mis mejillas sonrojadas haciéndome una coleta a mi cabello rosa.
En eso escuchamos el sonido de la alarma de la puerta, viendo que se asomaba un hombre de cabello negro que nos miraba sorprendido.
-Oh papá… -sonrío Itachi-niisan. –Llegas temprano.
-Oh, ¡Invitados! Bienvenido Naruto y señorita.
-Disculpe la intromisión. –hice una reverencia con mis mejillas sonrojadas.
-Bienvenido a casa, Papá. –le dijo Sasuke-kun metiéndose una verdura a la boca.
-Bienvenido Tío Fugaku. –sonrió divertido Naruto-kun.
-Llegaste temprano a casa hoy, pensé que llegarías más tarde. –sonrío Itachi-niisan poniéndose de pie. -¿Quieres cenar?
-No, ya cené así que pasó. –sonrió quitándose la corbata mirando como el pequeño gato se acercaba al señor ronroneando en su pierna. –Ooh, ¡Ya llegué! ¿Haruno-kun, comiste algo delicioso?
-¿Huh? –lo mire sorprendida al señor poniéndome nerviosa. –Oh, uh, si ahora mismo estoy cenando un delicioso estofado, señor Uchiha.
-¿Huh? –él me miro sorprendido pestañando varias veces cargando al gatito negro.
-Yo soy Haruno, señor Uchiha. –lo mire sonrojada jugando con mis manos debajo de la mesa, ya que me sentía intimidada con mi suegro.
-Disculpa… -me miro aun sorprendido acariciando al gatito. –Pero… este es Haruno-kun.
-Q- ¡¿Qué?! –grite con todas mis fuerzas mirando como el señor Uchiha se retiraba del lugar con un rubor en sus mejillas y como todos se habían quedado en silencio. Hasta que oímos reír a nuestro amigo de cabello rubio.
-¡Eso no es para naaaaada genial, Sasuke! –comenzó a reírse con fuerza poniéndome roja de la vergüenza, mirando a Itachi-niisan que tenía una mano en su frente con sus mejillas rojas.
-Sí, bueno es cierto, pero… -escuche a Sasuke-kun que estaba rojo empezando a toser. -¡Pero eso es porque ese gato es un glotón! Así que fue el único nombre que se me ocurrió.
Rayos… ¡No le viene para nada a esa actitud desafiante!
-Sasuke-kun… -lo mire sonrojada. –Podrías tratas de no llamar a otra gente glotona, por favor.
-Lo entiendes, ¿verdad Sakura-chan? –lo mire a mi amigo de cabello rubio que sonreía divertido. -¡Éste es uno de esos!
-sí… Naruto-kun. –sonreí con mis mejillas rojas. –Tienes razón.
-Ah… soy un fracaso. –escuchamos susurrar a Sasuke-kun mientras que sonreíamos divertidos.
Los minutos habían pasado con la cena divertida que habíamos tenido al saber que si a Sasuke-kun le gustaba y me amaba mucho. Salimos de su casa abrigados ya que estaba empezando a nevar de nuevo.
-Sobre mi confesión en San Valentín. –nos dijo Naruto-kun sonriendo cuando llegamos a la esquina que se dirigía a mi casa. –Por favor, no le digan a Hinata.
-No te preocupes. –le dije sonriendo con mis mejillas rojas por el frío.
-Entonces, me voy a casa. –nos sonrió girándose para ir a la estación de tren.
-¡Adiós! ¡Gracias de nuevo por los regalos Naruto-kun! –le grite viendo que se alejaba despidiéndose con su mano. –Bueno… yo también me iré a casa Sasuke-kun.
-¿Por qué? –me miro serio. –Yo te acompaño a casa.
Se giró empezando a caminar dejándome sorprendida siguiéndolo. –Gracias.
Cuando empezamos a caminar no decíamos nada, todo era tan silencioso, pero bueno solo tenerlo cerca me hacía feliz.
-Ah, cielos… -lo escuche bostezar. –El estofado es tan bueno, ¿cierto?
-Sí. –le respondí sonrojada.
Así que Sasuke-kun puede actuar así de adorable, huh… esto… hace que mi corazón se acelere…
-Vaya, parece que estás de buen humor. –lo escuche mientras que sonreía con mis mejillas sonrojada y mis ojos estaban cerrados.
-Es porque Sasuke-kun mantiene sus sentimientos por mí. –me sonrojé abriendo mis ojos mirando al cielo con mis manos detrás de mi espalda juntándolas. –Y hoy pude sentir esa realidad ¡Fue un día agradable! Además… con que el nombre del gato es Haruno-kun. –me reí divertida.
-¿Eso significa que sólo hoy sentiste esa realidad? –lo mire de reojo viendo que estaba irritado. –Eso me sorprende.
-¡Obviamente no fue sólo ahí, Sasuke-kun! –le grite con mis mejillas sonrojadas con mis manos delante jugando con mis dedos. –Sasuke-kun. Me tratas tan bien, y sé que me atesoras, pero… me preguntó por qué… no lo puedo comprender. Más y más… creo que el amor me ha vuelto algo codiciosa. –cerré mis ojos sonriendo con mis mejillas sonrojadas. –Lo siento.
-Tus manos. –abrí mis ojos mirándolo sorprendida. -¿no tienen frío?
-Está bien, estoy usando guantes. –le dije enseñándole mis guantes blancos.
Bajo su mirada. –Tus manos… -me cogió de mi mano quitándome el guante entrelazando nuestros dedos. -…están heladas, ¿no? Hm… -se puso rojo y empezó a caminar jalándome de la mano poniéndome colorada por la acción que tomo. –no significa que no me guste. No odio cuando te vuelves codiciosa. Pero si odiaría… si no me dijeras que te hago sentir solitaria.
…¿En serio?
-Así que, por eso, no te preocupes y se codiciosa, ¿Entiendes? –me miro de reojo apretando mi mano suavemente.
¿En serio? ¿Está bien en ser… codiciosa?
Lo miré sonrojada viendo su rubor en sus mejillas, apreté su mano suavemente y vi que se estaba acercando lentamente a mi rostro hasta que sentí sus cálidos labios sobre los míos moviéndose lentamente abriendo mis labios y atrapando su labio superior y el mi labio inferior. Sentí su otra mano acariciando mi mejilla profundizando más el beso que se volvía más apasionado y lujurioso que nos dimos cuenta que no nos importaba.
Pero solo importaba algo en este momento y era que Sasuke-kun, realmente yo te amo demasiado.
-La Sakura de aquí… -sentí sus labios susurrando sobre los míos mirando sus mejillas rojas poniéndome colorada esa mirada que expresaba cuanto me quería. -…es muy hermosa.
-¿Eh? –lo mire sorprendida. -¿Sakura?
-Sakura. –me acariciaba la mejilla mirándome con sus ojos negros brillando sin que sus mejillas dejaran ese color rojo.
-¡Uwaah! ¡Sí! –lo mire sorprendida con mis mejillas más rojas, al escuchar como mi nombre lo pronunciaba con esa voz gruesa.
-Desde que tienes el mismo nombre que mi gato, será un poco confuso llamarte. –me dijo sonriendo divertido. –Eso creo, así que intenté llamarte por tu nombre, no por tu apellido.
Quiero estar siempre…
-Quien iba a pensar que esto sería tan vergonzoso… -me sonrío desordenando su cabello negro azulado.
-¡Siempre quise ver tu cara avergonzada! –le dije abrazándolo con fuerza en su cuello pegando mi mejilla a la suya sonriendo feliz. -¡Me alegró el día! –Sentí que beso mi mejilla sintiendo sus fuertes brazos abrazándome la cintura pegándome a su pecho.
Quiero estar siempre… siempre… junto a Sasuke-kun. Para siempre juntos.
