Sakura7893: El mocoso es super astuto, ha aprendido demasiado de la Liga.

Wonderbabe: Lo de Batman, la Mujer Maravilla y Superman se menciona de pasada, se tocará luego, pero realmente no trascenderá. Matrimonio, como quien dice matrimonio, no. Hay más formas de hacer pasar a una mujer como una dama; además, Bárbara tiene 18 años, es joven para una responsabilidad tan alta, especialmente porque la relación de ellos es más física que sentimental.

No olvidemos que para este punto de la historia Bárbara y Bruce han sostenido una relación de sexo por conveniencia, él sigue siendo un mentor y una figura paterna; para Bruce ella es una niña, casi una hija, a la que él orienta en más de un aspecto. Sí, es rarísimo y depravado, pero funciona. La relación de ellos va a profundizar, pero no al punto del matrimonio, al menos no en el lapso de tiempo que maneja la historia.

Si, Dick es imprudente, pero él solo tiene 16 años, ya es bastante responsable, tiene derecho a deslices ocasionales.

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«Espero que estés orgulloso», el mensaje pasivo agresivo de Clark, más el enlace a un vídeo en TikTok, no me sorprendió.

—¿Qué es? —mi preciosa se arrastró con pereza hasta mí. Ambos estábamos mentalmente agotados y ella venía de una misión, con una sola ronda nos bastó para intentar irnos a dormir.

—Me mandaron algo —temí abrir el link, ¿y si era una crítica a Bárbara?

—Ah —musitó recostándose en mi hombro. Picoteé su boca —. Ponlo.

Resultó que el tema del vídeo no era Bárbara, ni la mencionaron, sino Dick y Billy.

«... vemos a los dos menores irse con Batman. Yo no confió en la escolta que parecen mostrar Superman, el Capitán Átomo y la Mujer Maravilla, porque, ¿ellos se quedarán en el hogar de Batman a vigilar que él no los golpee? Sobre todo a Grayson, porque Batson, para bien o para mal, se puede cuidar solo, pero ¿y Grayson? Batman lo aísla en esa mansión repleta de armas, donde nadie entra y nadie sale. ¿Quién cuida a los hijos del murciélago de la ira de su padre?»

—Cabrones metiches.

—¿Le pegaste?

—Rompí el palo en su espalda —Bárbara hizo un sonido de dolor —. Lo que hicieron fue terriblemente irresponsable, se pudo filtrar información más... no, se filtró información delicada.

—Y todos se enteraron que el Capitán conoce la identidad de Capucha.

—Sí... hazme un favor, ponte la camisa y cúbrete, finge dormir. Responderé a este vídeo.

—¿Eh? —sonrió —. ¿Tú grabando un TikTok?

Rodé los ojos.

—La vida era más fácil cuando lo futurista eran las máquinas de escribir —en el pasillo descubrí la opción de pegar el vídeo del chico ese, un supuesto psicólogo. Puse a grabar a 3 minutos y mostré el pasillo oscuro, no mi rostro —. Buenas noches —caminé hasta la puerta de Billy, la más alejada —. Comprendo las dudas de este joven y de los demás, así que mostraré en qué circunstancias se hayan Dick, Billy y Bárbara. Es casi medianoche, ellos tres están en mi casa durmiendo —abrí ligeramente la puerta y bajé la voz —. Billy tiene su propia alcoba aquí —enfoqué al pequeño; lo opaco realmente no favorecía, así que prendí la luz de la habitación. Billy continuó dormido, lo mostré tres segundos y paré la grabación, retornándola frente al cuarto de Dick, quien seguro estaba con Jason —. Dick duerme con un amigo suyo, él también pensó que yo los golpearía, así que vino a la mansión a protegerlos —entré apuntando al suelo y activando la luz.

—Agh, ¡murciélago!

—Shh. Tápate el rostro —Jason obedeció, Dick me miró confuso, arrugando los ojos; ellos estaban juntos y abrazados, igual que siempre. Con el celular lo grabé —. Di hola Dick.

—Hola. ¿Qué estás haciendo?

—Mañana te cuento, disculpa que te haya despertado. Duérmete cariño.

—Sí papá. Buenas noches.

—Buenas noches —apagando la luz, salí. Afuera, me enfoqué a mí —. Prefiero mantener la identidad del amigo de Dick en secreto, pero él se coló en la mansión Wayne, con todo y seguridad, así que en realidad no estamos tan aislados y protegidos como ustedes suponen, hay formas de entrar y de salir. Los dos niños están bien, sanos y salvos, falta Bárbara —repetí el proceso en mi habitación.

—Agh, ¿qué te pasa? —se quejó por la luz, cubriéndose la cabeza con una de las almohadas.

—Lo siento mi niña —retorné al pasillo —. Enteros, sin golpes, felices. Dejen las conspiraciones y váyanse a dormir. Ah, de una vez, para que no haya malos entendidos: Dick es un muchacho muy cariñoso, le encantan los abrazos, el contacto físico y dormir acompañado. Se mete a mi cama o a la de sus hermanos para tomarnos como osos de peluche, por eso estaba tan cercano a su amigo. Yo conozco a este tipo, no dejo a cualquiera en mi casa; él no es tan mayor, no tiene ni los 20, así que lo que vieron no es inapropiado, son dos muchachos haciendo una pijamada. Buenas noches.

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—¿Cómo ese sujeto violó la seguridad de la barrera marciana? —jadeó M´gann.

—Porque no tenía intenciones de dañar a los habitantes de la casa —Kon le recordó el funcionamiento de la barrera cediéndome su celular —. Muestra los comentarios —me pidió Kon.

—Espera —me recosté en su hombro. El señor Wayne poseía cuenta en TikTok por ser el dueño de la plataforma y lo seguían millones y millones, mas ese era su video inaugural. Los comentarios de todo tipo no se hicieron esperar: eres mi héroe, eres lo máximo, maldito loco, abusador, está buena la pelirroja.

—Mira, mira, contestó a uno —Kon se emocionó —. Batman en redes sociales, esto es muy raro.

—¿Qué dice el comentario, Artemis? —con todos amontonados alrededor mío, Kaldur no alcanzaba a leer. Rocket se marchó tras una llamada de su mentor, una situación se presentó en el pacífico.

—Eh... «En su casa hay tres niños y una mujer joven, ¿quién nos dice que ese hombre adulto no se va a colar en sus cuartos mientras usted duerme?». Pero contestó con otro vídeo... no, ¡son dos!

—¿Y qué dijo? ¡Dejen ver! —se quejó nuestro líder.

Kon recuperó su celular y cliqueó la respuesta audiovisual. Batman apareció sentado y recostado en la cabecera de, presumiblemente, su cama. La luz provenía de la lámpara de la mesa a un costado.

«Una muy buena pregunta, ¿el amigo de Dick es un peligro? La verdad es que sí, muchos de los amigos de mi hijo no son humanos promedio, sin embargo, los conozco muy bien y sé perfectamente quién es el muchacho en la habitación de al lado. Quisiera poner de ejemplo a Capucha Roja, sé que se preguntan el por qué yo permito que Dick ande con él, y creo que es la amistad más mencionada de mi hijo. La realidad es que ellos se conocen desde hace años, Nightwing fue contra mis órdenes para salvarle la vida, lo alimentó, lo cuidó y lo protegió, incluso de él mismo; Capucha es un asesino y un narcotraficante, pero por sobre todas las cosas es leal a Dick. No a mí, no a mi familia, solo a Dick; y Capucha se haría matar antes que permitir que a Dick lo hiriesen, igual que muchos de sus amigos, incluyendo al que duerme con él, quien vino a esta casa con toda la disposición de enfrentarse a mí y detenerme en la supuesta paliza que muchos supusieron erróneamente que yo le iba a dar a Dick. Sé con total certeza que si Capucha Roja, Superboy o este joven, el que sea, duerme en la misma alcoba de mi hijo, nada, absolutamente nada, le va a pasar a Dick.»

Fuertes declaraciones, aunque no era el único superhéroe que admitía tener un vínculo amistoso con un villano, el ejemplo más claro era Flash con el Capitán Frío. El segundo vídeo fue más revelador y, su final, de infarto.

«Aclarado esto, ¿y los otros niños? ¿Quién los protege? Billy, durmiendo, inconsciente o despierto, cuenta con la compañía del tigre y de esos soldados que atacaron a Superman, a él no hay forma de herirlo físicamente, porque ellos prevendrán y lo cuidarán. Tim, por su parte, duerme con Ace, nuestro gran danés, un perro con entrenamiento militar; Damián acostumbra a pasar el cerrojo y dormir con su espada junto a su cama, es de sueño muy ligero, no se le toma por sorpresa jamás. No lo preguntaron, pero mi mayordomo, Alfred, cuenta con sus propias protecciones, esta mansión se halla muy bien equipada en autodefensa. Finalmente, Bárbara», la cámara rotó y mostró el resto de la cama de Batman, en especial la compañía profundamente dormida del hombre y ladeada para esquivar la luz amarilla y opaca de la lámpara. «Ella está aquí, a ella la cuido yo.» Así acabó el TikTok.

—¿Ese tipo no sabe lo que es la vergüenza? —mi risa fue algo nasal, pero no importó.

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—... no... dame la fecha... ok... sí...

Giré con una mueca, aún no amanecía, ¿qué carajos hacía Jason sentado y contestando una llamada?

—¿Jey?

—Shh... no, no... está bien... sí, es cierto, ¿qué con eso?... Por cada alboroto hay una balacera, no lo olvides... ajá... ok, adiós.

—¿Qué pasa? —murmuré —. Es muy temprano, Jason.

—Lo siento —se metió entre las sábanas de nuevo —. Se retrasó un cargamento con granadas.

Bufé.

—¡Qué perdida! ¡Cuánto lo lamento por ti!

—Deberías —murmuró viendo el techo —. Lo de los químicos se está repitiendo.

—¿Bane? —forcé mis ojos a abrirse más, espantando mi sueño.

—Sí —mordió su pulgar de forma pensativa —. Gotham sabe que Batman y la banda de Capucha Roja son aliados, a la mayoría le agrada el control del murciélago, pero algunos, en especial los criminales resentidos, preferirían dispararles a ustedes. Siempre ha sido Bane, nunca se fue.

—¡¿Está en Gotham?! —me senté de golpe.

—... eso creo —suspiró —. El sujeto está infiltrando gente, mi organización ya va muy grande y no puedo estar pendiente de todos; se están formando pequeños grupos de inconformes con mi mandato.

—Pero a él lo vieron en su isla.

—Encontró una forma de entrar sin ser detectado por nuestros anillos de seguridad. Y con él, ingresaron armas.

Encendí mi «modo pánico».

—¿Los has localizado?

—No, porque no están moviendo fichas. Se reúnen a hablar y a envenenar a los otros, les prometen acción, poder, que sus nombres serán temidos igual que el apellido Wayne. Va a ser una guerra de pandillas, se han armado lo suficiente. Me di cuenta muy tarde, creo que han estado reforzándose desde el inicio del año.

—Digámosle a papá.

—No quiero hablar con él —frunció el ceño, lo noté a pesar de la oscuridad —. Sigo enojado por lo que te hizo.

—No empecemos —pedí —. ¿Qué podemos hacer para frenar desde ya a Bane?

—No lo sé, tenía una idea, pero entre papá y yo la echamos a perder.

Fue mi turno de fruncir el ceño. Jason puso su mano en mi rodilla.

—¿Bruce?

—Nos grabó, ¿recuerdas? Lo subió a internet para justificar que tú y el mocoso Batson estaban en buen estado. Dijo que yo era un amigo tuyo, no dio mi nombre, pero habló de mí como Capucha, que éramos muy amigos y que yo no te desprotegía; mi plan era fingir que nosotros rompíamos nuestra alianza para engallar a los cabrones y calmarlos. No se puede hacer.

Me recosté en la cama sobre mi lado derecho.

—¿Matarlos? —propuse con miedo. Jason no dudaba en jalar el gatillo, aunque en ese momento estaba más ocupado abrigándome con la colcha.

—El problema es Bane y el ideal que propone; no se matan las ideas en una ejecución publica, Dick. Tendré que armarme, combatirlos y dejar que el miedo actúe.

—Te ayudaré a conseguir lo que necesites.

—Gracias hermanito —sujetó mi mano izquierda bajo la manta—. Enserio, gracias.

—¿Por qué? —acepté su extremidad. Afuera hacía algo de frío.

—Por ser incondicional —apretó mis dedos —. No creas que he pasado por alto cada ayuda y favor, a pesar de que estos suelen ir contra tus creencias.

—Eres mi hermano, jamás te desampararía.

—Por lo mismo, gracias.

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«¿Te metí en problemas?»

«No.»

«El señor Queen me escribió para ofrecerme dinero a cambio de mantener la boca cerrada.»

Eso sí me enojó.

«Yo hablaré con él, pero justo ahora no puedo, me toca en un par de horas. Acepta el dinero.»

«¿Por qué?»

«Porque te sirve.»

«¿Y si viene con condiciones? Prefiero ser libre que tener para fin de mes.»

Lo podía comprender.

«No tendrá condiciones, para eso estoy; yo te metí en este asunto, yo te sacaré. Necesito que me digas exactamente lo que te escribió Oliver.»

«Que las reuniones se acabaron, no me llamaran más. Me ofreció 10 mil dólares mensuales a cambio de mantenerme en silencio.»

¿10 mil? Qué tacaño.

«¿Preguntó por mí?»

«No.»

«Acepta el dinero, yo hablo con él. ¿Quieres que la cifra sea mayor?»

«No Billy, me da vergüenza.»

Sonreí de lado.

«Bah, para lo que a él le afecta. Pronto me llamaran a desayunar, hablamos luego.»

«Sí. Gracias por estar pendiente.»

«Es lo mínimo que puedo hacer.»

Solté mi teléfono y cerré los ojos. Estaba cansado, no dormí bien. Para distraerme de mi agotamiento revisé las notificaciones de la Liga. Hal, Barry y el señor Queen me enviaron los tres el mismo link. ¿Desde cuándo me podían grabar dormido? Bueno, no fue tan malo y la gente se tranquilizó un poco.

Con curiosidad, retrocedí y accedí al panel central de la aplicación. Las redes sociales y yo no éramos amigos sino compañeros de trabajo, ellas me daban flojera y escuchaba constantemente que lo que se encontraba ahí eran muchachas bailando reguetón. El vídeo que me apareció era de un joven gordito y muy animado.

«Lo sé, lo sé, el chisme de Batman con Batgirl está bueno, pero ¿por qué nadie habla de que Batman y Superman casi se pelean por la Mujer Maravilla?»

Reí en silencio. Los comentarios eran de todo tipo, pero no leí mucho. Quise aportar mi grano de arena y dejar una cara riéndose, mas no se pudo porque no tenía cuenta. Crear una no fue tan complejo, usé el correo oficial de la Liga, así que mi cuenta se verificó de inmediato, eligiendo deportes, actualidad y comida en los sugeridos. Lamentablemente, al ir a mirar, el video que me aparecía era otro.

—Agh, que fastidio —gruñí. En verdad me gustó el vídeo del muchacho.

¿Lo encontraría en la lupa? Sí, no fue tan tardado, coloqué «Mujer Maravilla, pelea» y eso bastó; con los robots eran necesarias palabras claves, no textos complejos.

Puse mi carita riendo y continué con mi vida. Un bebé enterrando su carita en una bola de helado que sentí que me representaba, una chica hablando de su ropa, la intro de una serie animada ochentera y... ¿notificaciones?

El creador le dio «me gusta» a mi emoji. Ok.

Wow, esa señorita sí levantaba peso en el gimnasio, ese vídeo me lo vi entero y le di al corazón.

Otra notificación. ¿Eh? Más «me gusta» en mi carita, hubo dos sub comentarios.

«¿Cómo le fue con la prostituta?»

«¿Lo de la pelea es verdad?»

Quizá debí usar un correo falso.

Respondí, me dio pena no hacerlo. «No confíen en mí si estoy borracho, digo estupideces y mentiras.». A lo de la pelea puse un emoji del mono tapándose la boca. Sí, esa riña fue verdad, les apostamos, yo fui de parte de Batman, pero perdí mi dinero, los idiotas no quisieron agarrarse a los puños.

«¿Te has embriagado? Eres un niño muy irresponsable, no deberías estar en la Liga.» Fue raro, pues ese comentario no vino de la persona que me preguntó por Stephani. Ahora sí tenía que responder, no podía permitir que la gente pensara que era un peligro.

«Viví con pedófilos desde los seis años, ellos me daban mucho licor para hacerme dócil, el viernes me embriagaron contra mi voluntad y...» Al parecer, mi comentario era excesivamente largo. «Crecí rodeado de depredadores sexuales, ellos me drogaban y embriagaban para hacerme dócil.» Sí, eso sí se podía.

No recibí respuestas a mi texto, pero sí muchos «me gusta». ¿Cómo le desactivaba las notificaciones?

—Señor Batson —el mayordomo del señor Wayne tocó a mi puerta —. El desayuno.

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BKD era un puto éxito, lo que nos trajo inconvenientes. ¿Por qué no nos dijeron que tocaba estar pendiente de un montón de mierda legal? ¿Retención en la fuente? ¿Impuestos?

Acampé esa noche en el sofá de la Cueva y bebiéndome la leche de la nevera en la mañana leí los artículos en los que nos estaban criticando empresarialmente: no contábamos con empleados, lo que según ellos era mentira y una forma para evadir impuestos, no fijamos un pago adecuado a los socios de la empresa, pues escribimos 50 dólares para cada uno, lo que al parecer también era evasión de impuestos, que las matemáticas de los pagos estaban mal hechos, eso en base a mis declaraciones públicas grabadas por Marvin, que las personas donasen basura, o sea, materiales de trabajo, era una ventaja competitiva injusta, lo que retomaba el argumento de la evasión de impuestos.

Tendría que preguntarle a Luthor de ese asunto.

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—Ay no —me quejé camino a sentarme a desayunar con los presentes.

—¿Qué pasa? ¿Tu padre? —preguntó Bruce.

—Sí —ocupé mi asiento frente a Billy desactivando el celular —. Mi estirada tía británica y mi jodida prima clasista vienen de visita.

Tim hizo una mueca, pero los demás no parecieron representarse con mi situación, lo que era normal, ellos no contaban con mucha familia.

—¿Cuándo? —preguntó Bruce. Alfred ya había servido, mis tostadas con aguacate y sal eran lo que más destacaban en mis platos.

—El jueves.

—Avisaré para que modifiquen la barrera y ellas puedan entrar.

—¿Por qué no las dejaría entrar? —preguntó Jason, que devoraba su desayuno con unas energías contagiosas. ¿Se enfadaría si le decíamos zombi? —. A mí no me pone lío.

—Tú no tienes malas intenciones —explicó Dick tomando su vaso de proteínas sabor chocolate —. Una prima envidiosa y creída trae pensamientos conflictivos, la barrera en su potencia máxima no la dejaría entrar, aunque ella sea inofensiva.

Desayunar con la familia Wayne usando solo una camisa ancha no fue incómodo. Los Wayne tenían la particular cualidad de ser sencillos, incluso Damián; se reían con el que fuese, aceptaban cualquier cosa y solo pedían no eructar en la mesa.

—Vi los videos que grabó, señor Wayne —Billy frunció el ceño —. ¿No íbamos a negarlo todo?

—Lo hicimos, bueno, lo hiciste ayer —añadió Dick.

¿De qué hablaban?

—Sí, pero el señor Wayne confirmó su relación con Batgirl. Comprendo lo de la identidad de Oliver, pero ¿esto era necesario contarlo?

—¿Se refiere a los videos de anoche? —detuve mis cubiertos. Me daba vergüenza que la gente supiera dónde y con quién dormí anoche, pero, por otro lado, ¿no todos sabían que Wally y Artemis dormían juntos? ¿Por qué solo yo tenía que sentirme incómoda?

—Sí. Billy, que no haya pruebas no significa que el público no sepa que todo lo que ustedes dijeron es verdad, lo que pasa es que no se puede llevar ante un juez.

—Lo sé, pero... oigan, ¿quién puso las cámaras? No me ha quedado muy claro.

—La investigación llegó a un callejón sin salida en el momento que el nombre del presidente salió a colación —nos notificó Dick —. En unas horas algún político o miembro de la seguridad aparecerá echándose la culpa y el verdadero culpable se habrá lavado las manos.

—Indiferentemente de eso, la popularidad de la Liga está muy baja y tenemos que remediarlo.

—¿Cómo? —preguntó Tim.

Me acabé mis tostadas y mi fruta, a por el tocino.

—Hay que mostrar que ustedes fueron castigados.

Jason resopló.

—¿Vas a enseñar el vídeo de seguridad de la Baticueva, Bruce?

—Claro que no —lo miró mal —. No se preocupen, ya sé de qué forma los voy a castigar.

—Espera, ¿voy a estar castigado? —el silencio de Bruce causó que Dick explotara levantándose —. ¡Bruce! ¡Me rompiste ese puto palo en la espalda! ¡¿Cómo me vas a castigar más?!

—Amo Dick, cálmese.

—Ay, ¿rompieron el palo? —curioseó Tim.

—¿Te parecía para menos? —se burló Damián.

Bruce permaneció callado; capté el breve gesto de risa de Jason.

—Siéntate, en la mesa no se grita.

—Papá —solicitó saber sin sentarse.

—No te voy a castigar, yo no creo en el castigo a largo plazo.

—No, solo en los golpes desmedidos —dijo Jason con humor ganándose un codazo de Dick, quien ocupó su asiento.

—¿Tienes algún problema con eso?

La risita de Jason murió.

—No señor.

Nos quedamos calladitos; si Bruce hablaba, bien, si no, nadie lo haría.

—Ustedes son niños muy ocupados, no les voy a robar el poco tiempo libre con el que cuentan. Los golpearía muy suave, con mi mano, si supiera que ustedes van a ser unos «don Nadie» que no afectaran al mundo, pero ustedes son la siguiente generación de héroes, de empresarios y dirigentes...

—¿Todos nosotros? —pidió Jason.

Bruce asintió.

—Todos, te incluyo; creo en tu potencial. Por lo mismo, prefiero la mano pesada que se siente días después a psicología barata que no surja efecto.

Dick y Jason compartieron una mirada.

(No busco incentivar los golpes como modo de castigo, pero debo respetar la psicología del personaje.)

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Iba a ser un paño de agua tibia, pero fue lo único que se me ocurrió. Al menos con ese vídeo de los niños malhumorados podando el césped, limpiando la boñiga de la Bati-vaca y asintiendo con la peor cara que pudieron hacer a mis palabras de «son tan buenos niños que ayudarán a Damián con su corral por un mes y donarán sus juegos y consolas a la caridad», las personas entenderían que sí los castigamos a pesar de no reconocer públicamente que sus declaraciones eran ciertas; y que no usamos golpes en el castigo.

Debí haberme contenido y no romperle el palo en la espalda de Dick, pero en ese momento yo solo tenía ganas de matarlo. No obstante, si a mi hijo se le quitaba la habladuría despreocupada sobre temas secretos, cada uno de esos golpes habrán valido la pena.

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La casa de Oliver, la que contaba con protección y el aro marciano, era la mansión Queen, donde vivían su señora madre, su hermana dueña de una discoteca y él. Aparecí sin tocar, tomando desprevenida a la seguridad, la cual me anunció y me hizo pasar con mucho recato, como si yo fuese la gran cosa.

—Buenos días, Billy —Oliver no perdió tiempo y me recibió. Lucía cansado, Flash me explicó por mensajes que él fue reprendido por la Liga, abofeteado y abandonado por Canario Negro. Con mucho respeto, yo no les daba ni un mes antes de que se juntaran. Canario se llenaba la boca hablando de la sanación mental, pero ella era una hipócrita que no se respetaba lo suficiente para cortar con su relación tóxica.

—Buenos días señor Queen, señoras —asentí a las intrigadas mujeres que se asomaron al recibidor —. Necesito hablar con usted en privado, señor Queen.

El rubio asintió con seriedad y me condujo a una habitación lo más de bonita en el segundo piso que seguro era suya.

—Lamento haberte metido en problemas, hijo —me dijo sentándose en el sofá. Aprendí eso de los ricos, tenían sofás, bibliotecas y baños en sus dormitorios.

—Y yo a usted. Gracias por ponerse en contacto con Stephani, entiendo el punto de mantenerla en silencio, pero ¿por qué le ofreciste dinero? —me fui por el tú, necesitaba que esa conversación fuera de igual a igual.

(Para las personas de habla inglesa, nosotros en español tenemos dos formas de decir usted: el tú y el usted, aunque sé que esto les ha traducido completamente igual, «you». Uno de estos, tú, es informal, el usted es formal; no sé que otro idioma no haga la diferencia entre estas palabras, pero por si las moscas yo incluyo la aclaración de la informalidad o formalidad para entender el contexto.)

—Es una prostituta, Billy; todo se resuelve con billetes —el rubio, que lucía trasnochado, sonrió con diversión —. ¿Cómo te fue con ella?

Le resté importancia moviendo la cabeza y encogiéndome de hombros.

—Bien, rico.

—¿Sexo?

—No.

—Correcto... ¿te sientes mejor?

—¿Te refieres a estar cerca de otro ser humano?

—Sí.

Sonreí.

—Sí, se siente mejor.

—¿No se los dije? Una prostituta hace más que una psicóloga —se burló —. No le ofrecí el dinero solo para callarla, niño. ¿Ella te gusta?

—Ajá.

—Entonces no querrás que alguien más la toque, te mereces tener sexo sin condón y sin miedo a una enfermedad.

¿Qué respondía? ¿Gracias?

—Le dije que aceptara los pagos. ¿10 de los grandes?

—¿Quieres que sea más? —me encogí de hombros. El señor Queen, el señor Wayne, Hal y Barry eran mimosos conmigo, me daban lo que se me antojaba y rara vez me ponían un freno —. Serán 20 mil, dile que se ponga a estudiar.

—Lo haré, gracias.

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—Tenemos un problema —odié tener que informarle a Batman, pero aquello era mil veces preferible que ser quien se lo dijera a Billy —. Fawcett City ha demandado, exigen que Billy sea puesto en un hogar adoptivo por su propia seguridad mental y un desarrollo acorde a su edad.

—Esto no será fácil de notificar —lo oí suspiré. De fondo pude escuchar a Alfred reñir a Damián por comerse la ensalada sin haber servido. Ese vídeo, la cara hastiada y adorablemente quejosa de Billy, las muecas de Dick y los niños paleando excremento bobino fue... gracioso, ayudó —. Gracias por avisarme, Clark.

—Seguro.

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Esto es humillante, pensé al ver el vídeo que hicieron a mi nombre y sin mi permiso.

Una chica con una peluca pelirroja y el rostro bañado en sangre y heridas falsas decía: «Sí, he tenido un par de citas con Batman. Las cosas van muy bien». Como añadido, ella agregaba un texto: es humor, pero si quieren no lo es.

Deslicé y me topé con otro video feminista que expresaba que lucharían por mí. ¿Luchar exactamente contra qué? El siguiente vídeo si me agradó, pero eran dos, uno de una chica que se reía por aceptar una cita con el padre de su amiga hablando de seguir mi ejemplo, el segundo era una contestación:

«Muy bonitas que se ven justificando que se ligaron a los padres de sus amigos solo porque Bárbara Gordon lo hizo. Amor, ella puede hacerlo porque es Batman, no un viejo verde bigotudo.»

Lo agregué a la lista de videos que me gustaban y continué.

—Padre te busca —Damián apareció de la nada —. Entrenamiento.

—Gracias.

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No me quedé a almorzar con los Queen, preferí llevarme comida del casino de la Atalaya a mi oficina y trabajar. Desde las páginas de memes y curiosidades me enteraba de los puntos de vista de un público diverso. Subí un par de imágenes a Instagram y Shap, la versión de Instagram creada por Wayne Enterprise antes de leer tres noticias impactantes para mí:

Wayne Enterprise se sacudió; ocurrió lo temido, hubo un bajonazo en el valor de la empresa de 2,4 %, lo que no solo era mucho, sino que podía seguir disminuyendo. Fawcett City solicitaba que me mandaran a un orfanato o a una casa de acogida, lo que me enfureció. Y Black Adam hizo su aparición.

Transformado y cegado por el enojo contra los políticos de mi ciudad, me lancé a esta; mi némesis flotaba sobre los rascacielos, esperándome. Nuestra pelea era anual, yo ganaba, él se convertía en polvo tras un rato transformado en su forma de anciano y se marchaba prometiendo volver al siguiente año, una vez su cuerpo se hubiese recuperado. El Mago fue muy explícito, sin matar, lo que para mí estaba perfecto, pero Black Adam tendría que morir en algún momento y lo haría bajo mi mano, a palabras del viejo.

—Esta vez es la definitiva, protegido del Mago.

No le contesté y me le lancé de frente. Su cuerpo robusto me serviría para desestresarme.

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La pelea del Capi lucía genial, puños, choques, elevaciones, bajadas bruscos y relámpagos, pero el asunto de Bane era primordial. Convencer a Jason de que hablara con papá no fue sencillo, pero lo que dijo Bruce, el «creo en tu potencial» ablandó a mi hermano; Jason no era malo, solo estaba herido y asumía que era una carga para la familia, la oveja negra en la que no se confiaba.

—Comprendo —con uno ojo en la batalla televisada, papá meditó unos segundos su respuesta —. ¿Cuántas armas necesitas?

—Puedo conseguirlas por mi cuenta —el idiota se ofendió.

—No hay tiempo, Jey —le dijo papá —. Sé que en cuestiones de pandillas tú eres el experto, no asumo ganarte en tu campo, pero estamos juntos en esto.

Jason entrecerró los ojos.

—¿Y tu odio por las pistolas?

—Más odiaría tener que sacarte de la morgue —papá lo vio con su usual seriedad —. Preferiría lo que fuese a esa perspectiva, Jason, así tenga que cargar con tus asesinatos. ¿Cuántas armas?

—... 230, papá. Y granadas.

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Algo en lo que Black Adam y yo concordábamos en cada encuentro era bajar la altura; yo no estaba muy seguro de si esa caída lo podía dañar a él, pues al final se convertiría en polvo, pero a mí, de fallar en esquivar un rayo y ser golpeado demasiado alto, la caída me mataría. Sin embargo, causar pánico colectivo entre civiles y destrozos a propiedad privada no era tampoco una opción; lamentablemente, con Black Adam no se le podía pedir que se alejara de la ciudad, él no era el bonachón hijo de perra de Superman, no le importaba en lo más mínimo el sacrificio de vidas inocentes.

Mándalo lejos, Batson, me reñí. La pobre zona que pagó los platos rotos de mi pelea con Superman era un buen sitio, mas arrastrar a este cabrón era misión titánica.

Auch, no dolió, pero el sonido igual era acojonante: le metí un cabezazo a Black Adam. ¡Sí! Desprevenido, él se fue lejos; otro puño, mejor, más distancia, ya estábamos a las afueras; otro... nah, demasiado fácil, fue mi turno de recibir.

—¡Shazam!

—¡Shazam!

Mierda, a ninguno le dio.

—Ríndete —me gruñó Black Adam —. Soy el primer elegido, el mejor.

—¡Ay, ya cállate! —le grité —. No eres más que un amargado con problemas de orgullo, elegirte fue un error.

Suficiente cháchara, me le lancé. Con nosotros, era inevitable la perdida de la transformación; Black Adam no era tan listo como él creía, yo lo engatusaba para que perdiera la forma, pero esta vez el tipo me sujetó de un pie en mi intento de huir del rayo. Ambos perdimos la forma y caímos al peligroso vacío de dos metros de altura, sin sarcasmo, la altura tomaba realismo en mi forma humana. El golpe en mi espalda dolió, pero no era momento para fijarme: Black Adam fue directo a mi cuello en un intento de asfixiarme.

Patada en la entrepierna... se lo agradecería de nuevo a Batman. Respirando, le tiré un puñetazo a su fea y arrugada cara; sin transformación, Black Adam no era más que un viejo decrepito, gris, calvo y con pinta de morboso que se iba debilitando conforme pasara tiempo en esa forma.

Bloqueé su puño. Olvidándonos de nuestros poderes, recaímos en una pelea física muy pareja: yo era más hábil, él más fuerte. Mi tamaño, según el señor Wayne, me hacía apto para sujetar piernas y desequilibrar, lo que intenté con éxito, mas Black Adam me arrastró con él. Logré no ir al suelo con un empujón. Emocionado y sin pensar en más que en golpear, le di una patada a la cabeza del viejo. Fatal error. Black Adam se debilitaba físicamente hasta hacerse polvo... demasiado y demasiado rápido.

Mi adrenalina se fue al foso más profundo tras oír ese sonido espantoso y seco que generó su cuello roto. Me quedé viendo el cuerpo caído de Black Adam esperando que se moviera o se convirtiera en polvo, algo, pero no se movía.

—No, no —murmuré acercándome. No llegué muy lejos, su cuerpo se incendió en llamas negras y se incineró en cuestión de segundos, para mi horror absoluto.

Maté a Black Adam.

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El ataque de pánico tan impresionante que sufrió Billy nos impidió por varios minutos acercarnos a su posición. Muy al Estado Avatar, referencia que obtuve gracias a las caricaturas de Tim y Damián, el niño desató sus poderes, que buscaban al culpable del terror de su portador; la lluvia de relámpagos, la ferocidad del tigre y el campo electromagnético solo pudo ser traspasado por el Detective Marciano, quien calmó a Billy tocando su psique.

—No comprendo. ¿Por qué tal descontrol? —curioseó una periodista cerca a los hechos y a mí, que reposaba a un lado de la nave del marciano. El camarógrafo me apuntó.

El Detective compartió un enlace mental con Billy, sus ojos brillaban.

—Se asustó —di la obvia respuesta sin dejar de ver a Billy.

—¿Cuándo se asusta pasa esto?

—Sí, pierde el control —el tigre lamía y sobaba con su hocico a Billy —. Billy es un niño muy calmado, sabe cuanto poder maneja y lo fácil que es para él aplastarnos como cucarachas. Es la primera vez que entra en pánico.

—¿Qué opina de permitirlo vivir en un hogar de acogida?

La dichosa pregunta.

—Comprendo el punto, un niño necesita padres y en la Liga no somos figuras paternas, a lo mucho pasamos por unos tíos divertidos que revisan sus tareas y le sirven verduras en el almuerzo, pero, a mi parecer, se debe tener en cuenta la opinión de Billy.

—¿Por qué él no querría hacerlo? Podrá estar con otros niños.

—Billy no ha tenido buenas experiencias en esos sitios.

—Pero se le puede proveer de un lugar excelente.

—No digo que no —me encogí de hombros —, pero no es nuestro derecho decidir. A veces lo más adecuado no es una opción viable.

—¿Y salir con prostitutas es una opción viable?

Alcé las cejas, fingiendo sorpresa.

—No hay que ponerles cuidado a las tonterías de un adolescente borracho.

La periodista sonrió.

—Comprendo, pero hipotéticamente... ¿la compañía de una prostituta se considera una opción viable?

Sonreí de medio lado, irónico y divertido con su tenacidad.

—El abuso ocurre en minutos, sobrevivir al abuso toma una vida entera. Estas son las cosas que la gente no ve: niños con visiones distorsionadas del mundo, adultos con apegos emocionales, persona que se autolesionan. Siguiendo la línea de su caso hipotético, un infante con tal perfil psicológico refleja los comportamientos que aprendió y normalizó desde sus primeros años; el infante hipotético puede querer someterse a situaciones similares en ambientes dónde él o ella tengan el control —suspiré y miré a la mujer. Ella lucía perturbada.

—Pero se lastimarán —la introduje en mi historia ficticia.

—Ya fueron lastimados. El antídoto siempre es una dosis menor del veneno original. En este caso hipotético, que puede presentarse en supervivientes de abuso, la persona está repitiendo una experiencia para conocerla, explorarla con calma y obtener un resultado que le satisfaga, de la mano de alguien de confianza. Es igual que... si de niña a usted le hubiese asustado montar en la montaña rusa, pero repite la acción años después con una amistad teniéndole la mano y haciéndola reír en el tiempo que el aparato se mueva. Ese recuerdo feliz va a sobreponerse encima del recuerdo amargo, dando confianza para repetir una tercera vez.

—Billy es joven para el sexo.

—Es un caso hipotético —sonreí.

—Muy bien, sigamos con ese juego. Hipotéticamente, ¿por qué sería correcto?

—No lo es, nunca dije que lo fuera, sin embargo, así como un hogar de acogida es lo adecuado, pero en ciertas ocasiones puede hacer más mal que bien, así lo es mantener a este niño hipotético en un mundo infantil y juguetón al que él o ella nunca ha pertenecido y en el que no se siente identificado. La sanación es personal, las personas tienen derecho a recibir orientación, pero también a tomar decisiones por su cuenta.

—¿Un niño hipotético tiene la madurez para esto?

—Un niño normal, no. Siempre hay que tener en cuenta el pasado psicológico de la persona; la precoz madurez mental en un infante no es sana, pero, de nuevo, no se puede forzar a alguien que se comporte de determinada forma solo porque es lo que su rango de edad cronológica exige. Hay niños que son sicarios, niños que fungen de médicos en zonas de guerra, hay niños que trabajan. ¿Por qué? Porque no crecieron en un hogar promedio, su desarrollo fue distinto. Hay niños que saben lo que es pararse, preparar su desayuno, alistar su ropa e irse a la escuela, cosas que deberían hacer sus padres, pero no sucede por diversos factores. Uno les puede ofrecer juegos, cuidados y una vida acorde a su edad, sin responsabilidades, pero ellos ya no son normales, no los podemos equiparar a un niño protegido por sus padres que jamás ha visto algo inapropiado.

—Pero si este niño hipotético —su voz chorreaba sarcasmo —, se lastima o asusta en medio de sus experimentos, ¿cómo sabremos que ocurrió algún daño? Él podría intentar callar sus emociones de... —ella siguió mis ojos que apuntaron al caos que formó Billy —. Oh.