—Ustedes como siempre, tarde a todo —me burlé de Batman y de Nightwing, que se lanzaron del auto en movimiento, muy obviamente esperando entrar al edificio. Los dos respiraron con profundidad, Dick jadeó de asombro. La niña, sentada conmigo en la acera, los miró con la boca abierta. Me ardía horrible la pierna, era un balazo —. Llamé a una ambulancia, pero ella no fue tocada.
—¡Bárbara! —llegó papá, detrás de él venía un mar de coches patrulla que... ¿dónde mierda estaban hace cinco minutos?
—Hola, estoy bien —le aseguré. Batman y Nightwing le dieron espacio para que él pasara.
Papá quiso sujetar mi rostro, pero no lo hizo. Tal vez los moretones florecieron.
—¡Ustedes! ¡Adentro! ¡Arresten a todos esos hijos de puta!
Las tropas de policías pasaron a nuestro lado corriendo con gritos de afirmación. Algunos frenaban al llegar a mi altura y me miraban, pero no me fijé en ellos.
—¿El Cumpleañero está arriba? —pidió Batman.
—Sí... Batman, hay muertos —dije con vacilación.
—¿Cuántos?
—No lo sé, ellos abrieron fuego y... —dudé.
—No importa, no te preocupes. Si tú no jalaste el gatillo, no te responsabiliza —asentí —. Muy bien hecho niña. Yo traigo al Cumpleañero —le avisó a papá.
—Sí. Cariño, tu mamá ya viene —le habló con dulzura a la niña.
—Nightwing, lleva a Batgirl a la enfermería —le arrojó las llaves del auto, yendo a apagar mi moto, la cual dejé encendida por las prisas y por si tocaba salir huyendo con la infanta.
—Sí señor.
Traté de levantarme, pero no lo logré. La verdad era que yo no pensaba, mi mente estaba en el dolor punzante, en el ardor de mi pierna, en el palpitar de mi rostro y en mis manos débiles. Dick acudió a mí y me sujetó con mucha delicadeza.
—¿Te duele la pierna? —la estúpida pregunta era de parte de la niña, por lo que no me enfadé, sino que le sonreí.
—No —y dije como si fuera un secreto —. Esos tontos no saben pegar.
Ella se rió.
Yo me aferré a los hombros de Dick, mi mano no me quería responder, mas él me jaló y me ayudó a colocar de pie. De repente, casi asustándome, hubo un popurrí de aplausos. Entonces, me percaté de lo que ya sabía, que había muchos periodistas y personas ahí; los vi al llegar y al salir, ellos intentaron acercarse, especialmente cuando yo prácticamente me caí sobre la acera, incapaz de soportar más mi peso tras bajar tres pisos con mi pierna malherida, pero justo en ese instante apareció Batman y los espantó. Ahora, ellos rodeaban los autos patrulla en busca de una toma fotográfica idónea.
Me sonrojé al caminar con Dick los dos pasos que me separaban del Batimóvil, pero quizá no se dieran cuenta porque justo en ese momento mi pobre cara debía de ser un desastre. También me arrancaron un mechón de cabello, lo sentía en la parte trasera de mi cráneo, ugh, sin embargo, valió la pena.
Dentro del auto, los aplausos aún vivos, aguardé a que Dick ocupase su puesto y miré por la ventanilla a Bruce. Él no fue en busca del Cumpleañero sino hasta que el vehículo no aceleró.
—Era una trampa —le dije a Nightwing.
—Lo sé.
0oOo0
(¿Recuerdan la explicación que se dio sobre el complejo de santas y putas en la conversación de Dick y Billy? Bueno, Jason lo posee.
Les aclaro de nuevo: complejo de santas y putas es la creencia de que toda mujer es o una virgen digna de respeto o una puta a la que se puede degradar. Para que una mujer entre en la clasificación de santa no debe ser obligatoriamente una virgen, solo poseer el respeto por parte del usuario que demuestra el complejo: un ejemplo es la madre, un hombre (o una mujer) puede hablar mal y suponer las peores cosas de todas las mujeres del planeta, menos de su madre. Otro ejemplo puede ser la esposa de un amigo, una mujer de vida intachable que se pensará siempre como una dama, pero si esta mujer demuestra un indicio de disfrutar su vida sexual, el poseedor del complejo la degradará de su posición y la igualará a las otras en su mente.
Una última forma de ser considerada santa a los ojos de una persona así es, como Bárbara, tener la creencia de que «pertenece» a un solo hombre y/o que dicho hombre les genere un profundo respeto. Lo que sucede con este complejo es que estas personas no pueden ver de forma sexual a una mujer considerada santa, así que si no pueden tenerla porque ella es intocable por medio propios (ser virtuosa) o porque es «pertenencia» de un sujeto al que admiran o temen, ella se convierte en un ser no sexual.
Para ejemplificar: si Jason estuviera masturbándose y pensara en Catwoman se excitaría, lo mismo con cualquier otra mujer, pero si en su mente aparecieran Bárbara o Iris (la esposa de Flash), su erección se vería afectada porque él no puede concebirlas como un ser sexual, su psique lo interpreta como una perversión, igual que si hubiese pensado en una niña o en una anciana.
Y si se lo pregunta, no, Dick no posee este complejo, pero respeta a su padre en demasía, por lo que se mantiene distanciado física y sexualmente de cualquier mujer que el murciélago considere pareja; esto es igual con las novias de sus amigos.)
A Marcos le entró una llamada. La escuché bañado en calma, Bárbara salió entera y con su virtud... nah, ¡cuál virtud!, Bruce... bueno, Bárbara era amante de papá, así que...
Sacudí mi cabeza. ¿En qué pensaba? Bárbara era una buena chica que yacía exclusivamente con papá, el tipo de muchacha que no tendría más de dos novios antes de formalizar, casarse, tener un par de hijos y ocupar su lugar de señora en la sociedad.
El caso es que Bárbara y su virtud sí salieron a salvo y yo no tenía que huir a Holanda.
—Aló —me detallé la conversación de Marcos sin, aparentemente, quitar los ojos del televisor —. No... oye, no, piénsalo bien... yo no... —ahí él, Marcos, me miró de soslayo —. Sí, tengo aquí mi llavero —¿ahora yo era un llavero? —. Ajá... no, yo no creo que vaya a visitar a la abuela...
—Pásame a Bane —extendí mi mano en su dirección. Los presentes me vieron con horror, yo les sonreí con descaro. Ante la demora de Marcos, lo apunté con mi pistola y él corrió a entregarme el teléfono —. ¿Qué hubo, grandote?
—¿Capucha Roja?
—El único e inigualable.
Lo oí resoplar.
—Es muy tarde para ti y para tu ciudad.
—¿Seguro? Batgirl acabó con el plan macabro que creaste, una muchachita que aún no ha asistido a su graduación derrotó a medio ejército. ¿De qué crees que son capaces Nightwing y Batman?
—Yo ya destruí una vez a Batman, algo de lo que tú no puedes hablar —gruñó.
—Eres un idiota si crees que la familia Wayne caerá. Yo he estado en el interior de su mansión, no tienes una idea de la cantidad de armas que poseen. El Batman de hace cinco años no es el mismo de hoy: niños soldados, mujeres letales, un lugarteniente entrenado para remplazarlo, animales feroces, bombas, trampas, y aún no menciono a la Liga. Gotham no es tu isla, Bane.
—No importa, podré con ellos. Batgirl no peleará por un par de semanas, los demás no me asustan, ya le rompí la espalda a Batman, podré hacerlo de nuevo y matar a sus hijos si interfieren. Cuento con el factor sorpresa.
No lo dudaba, él era un bestia. Si no lograba manipularlo para que se retractara, tendría que dar el grito de aviso.
—Eres un perfeto iluso. ¿Por qué crees que sé de ti? ¿Por qué te descubrí yo solito? Noté que influiste en que me faltaran armas y que mis hombres estaban comprados, pero imposible que lo relacionara contigo. Nightwing fue quien te detectó meses atrás debido a tus químicos, antes incluso de cuando arrollamos a la mocosa. Ellos están preparados para ti, elaboraron como unas diez estrategias y prepararon un arma específicamente para vencerte.
Marcos palideció, continué apuntándole. Los otros no sabían ni que hacer, pero no lucían prontos a sacar las pistolas.
—Mientes. Tú le dijiste a ese mocoso, ellos no me descubrieron, lo hiciste tú. Y fuiste corriendo a contarles porque trabajas para ellos, yo sé quién eres.
Alcé una ceja. Un nerviosismo me recorrió el vientre.
—¿Ah sí? ¿Y quién soy?
—Eres un hijo del murciélago, un niño soldado, como tú mismo los llamaste. Un niño que creció y que fue más útil en las calles que ante la sociedad. No serás el primer Robin, pero sí el primer experimento de Batman.
Dios, casi le pega a la diana.
—Lo que dices no tiene ningún sentido. Deliras. Yo que tú me pondría un termómetro.
—No perderé el tiempo contigo. Vete de chismoso y cuéntales que el ataque empieza ya.
Apreté la mandíbula y despegué el teléfono de mi casco.
—Vaya, ni un «adiós, espero que tengas un lindo día» —me burlé limpiando la pantallita del teléfono de Marcos en mi pantalón. Por obvias razones, el casco, yo no era el responsable del sudor y las manchitas de grasa en la pantalla de vidrio —. Ten —un tembloroso Marcos alcanzó su teléfono, yo aún lo apuntaba. Una vez lo tuvo en la mano, disparé a su abdomen, luego a su pecho. Agonizaría un ratico para luego morirse —. Caballeros —y, cómicamente, extendí mi cuello para ver al par de chicas sicario —. Señoritas —ja, perras —. Yo sé que la gran mayoría, por no decir cada uno, ha recibido insinuaciones de Bane. Justo ahora empieza el ataque al murciélago. El que quiera ir, bien pueda tome sus cosas y márchese, excepto mis armas, esas son mías.
—Capucha —lo intentó Vico —. Bane...
—Y la próxima vez que nos veamos, tengan por seguro que los mataré. Vamos —aplaudí —, fuera. Los que quieran probar que son unos pandilleros duros que le harán la vida cuadritos a Batman, pueden ir en paz.
Dos se levantaron y se fueron... luego cuatro más... dos... uno... las chicas... quedamos al final el muerto, Vico y Steven. En su presencia, yo saqué el telefonito con el que contactaba a Dick y lo llamé.
—¿Aló?
—El ataque empieza ya —colgué —. Bueno chicos, ordenen esto, enciérrense y no salgan a las calles. Se viene una guerra, protejan mi despensa de armas, úsenlas para defender si es caso.
—¿Usted irá? ¿No es mejor quedarnos y que ellos se maten solos?
—¿Y perder la oportunidad de fusilar a Bane? No lo creo —ajusté mi maletín por sobre mi hombro para que este quedara cruzado. Pesaba, aparte de las balas el peso era generado por el regalo de papá. ¿Dónde ocultaba el fusil y la munición? No los dejaría por ahí —. ¿Recargaron la gasolina de mi moto en lo que me bañé?
—Sí, Capucha.
—Ok. Nos vemos.
Lo último que vi de ellos era que estaban pálidos y asustados.
0oOo0
Me irritaron profundamente esos aplausos. Cómo me hubiera hecho feliz que a Bárbara la hubieran violado, así nadie estaría alabándola, sino que todos se darían cuenta de los lugares de riesgo a los que la mandaba el murciélago a ella, una mujer.
(Continuamos con lo del feminismo radical. Más que una crítica al feminismo, es a los extremos a los que llegan algunas personas; aquí a Rocket no le importa nada más que tener razón, incluso distorsiona los hechos para que queden a su parecer; impone su punto de vista de forma discriminada y, nuevamente, la que tiene que tener la razón absoluta es ella. Por ejemplo, Batman jamás mandó a Batgirl a ese sitio, todos lo saben, pero es lo que ella necesita suponer, porque de otra forma no tendría razón.)
Ojalá entre todos esos tipos la hubieran desagarrado en dos, quizá Bárbara quedase tan traumada que entendería que Batman solo la usaba para el sexo, que todos los hombres eran de ese modo y que ella estaba ayudando a mantener en una posición de poder a un sujeto rico y blanco que aplastaba a los desprotegidos, como todos los hombres.
—¿Sí? —¿quién llamaría a Megan? ¿Lagoon? —. Lo siento, Dick, estoy atrapada en la Atalaya... te lo explico luego, pero alguno más del equipo... sí, ya te lo paso.
Ella le tendió el teléfono a Billy. Claro, entre hombres se camuflaban. A saber qué quería el niñito ricachón.
—Hola... claro, yo la sé conducir... sí, ya voy.
No pregunté, quedé viendo la repetición en las noticias del aplauso a Bárbara.
Qué ira y que asco.
0oOo0
«El Capitán Maravilla va a su posición con la nave de la Señorita M», fue el mensaje de Dick junto a una foto de un papel, el mismo que le entregó a Bárbara
—Oiga, ¡señor! —Drake llamó al tipo —. Creo que sí nos llevamos un par de caramelos.
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Recibí la alerta de guerra. No la necesitaba, lo veía desde mi posición.
«¿Batwoman?»
«Aquí», le escribí. «Batman tenía razón, Bane no usa la tierra para entrar a Gotham.»
«¿Está en el puerto?»
«Sí.»
«¿Tienes la numeración del barco? Podemos enviar a la policía.»
«No es un barco, es un submarino. Están sacando armas, hablando por radio, pero no he podido interceptar la señal.»
«Sal de ahí. Capucha nos informó que parte de sus hombres principales se van a unir a Bane.»
¿Nos? No era Nightwing, sino Bárbara quien hablaba. Bueno, ella ya no sería más útil esta noche. Lo que hizo fue increíble, pero la dejó en mal estado.
«¿Los refreno desde aquí?»
«No. Te necesitamos fuerte para acompañar a Batman. La división cambió, los niños no pelearán sino si ocurre lo peor, ustedes dos encararán a Bane.»
Maravilloso, dije con sarcasmo soltando mis binoculares.
«Estaré allí en 10 minutos.»
No supe si mi mensaje llegó a enviarse. Me descubrieron, el sonido del tiro y la punzada en mi espalda me lo delató.
0oOo0
La nave de Megan se conducía sola, no requería la gran cosa, pude fijarme en todo el vuelo en mi teléfono, leyendo y releyendo una noticia que causaba en mí unas ganas irresistibles de devolverme y matar con mis propias manos a Rocket.
Me descubrieron en Starling City y con un par cámaras de seguridad dieron con el edificio del que yo salí.
Me jodí, ya, me jodí y jodí a Stephani.
—Voy a hacer que echen a esta cabrona —murmuré pensando en Rocket.
Las coordenadas que me dio Dick fueron simples de ubicar, pues era la única casa a millas de distancia. Quité el camuflaje una vez en tierra y los Robin corrieron a mi encuentro cargados con cajas.
—¡Capitán! —el mayorcito, Tim, miró a sus espaldas. Un hombre con un parche se recostaba en la entrada de la casa examinándome de forma analítica. Yo solía generar ese comportamiento —. ¿Nos ayuda a cargar? Tenemos que irnos de inmediato.
—Seguro.
Se requirió de mi transformación, obvio. Quise hacer preguntas, eran demasiadas armas y pistolas, ¿para qué Batman quería pistolas? No pude hacer ni una sola, una nueva noticia me dejó frío: Gotham estaba bajo ataque.
0oOo0
Yo lo presentía, no me relajé en ningún momento, ni siquiera cuando los policías se llevaron al Cumpleañero, quien recibió una paliza de mi parte debido a su mal comportamiento. El sujeto estuvo a punto de romper sus esposas y algo así no se podía permitir frente a cámaras; no, le metí dos puñetazos y una descarga eléctrica en los testículos. El tipo se fue mansito cual paloma. Ahí empezó el ataque.
No alcancé a contarlos, pero vi la figura imponente y químicamente alterada de Bane. Llegaron en camiones blindados y sin descender abrieron fuego. La gente huyó, fantástico, menos trabajo; los policías se cubrieron tras sus coches patrullas, entre ellos Gordon. La moto de Bárbara se llevó la peor parte, pero se mantuvo en pie. Yo, sin un auto para protegerme, me enfoqué en la madre y su hija, empujándolas sin cuidado dentro de la parte trasera de la ambulancia que las auxiliaba.
—Cierra —ordené al enfermero que ya hacía justamente eso. La balacera venía de mis espaldas, apenas me salvé de las balas corriendo gacho. ¡Qué griterío! Era lo que más detestaba de los civiles, se llenaban de pánico y empeoraban todo —. Arranque —grité al chofer.
Ahora sí, a arrinconarme con Gordon y Bullock.
—¡Bane! —me gritó el gordo.
—Disparen, traten de disminuir a los más que puedan. Ni él ni yo podemos meternos en una balacera sin salir heridos.
En lo que durase el tiroteo ambos tendríamos que refugiarnos y esperar a que los decesos, o la falta de munición, frenasen los tiros.
0oOo0
A dos cuadras de distancia, y cinco pisos de altura, oíamos a las personas huir, correr, gritar, pero, por, sobre todo, los disparos. Ese sonido siempre me erizaba el vello de los brazos.
—Gracias Capi —dijo Tim tirándose desde la compuerta abierta de la nave roja; mantuve el modo camuflaje —. Por favor, deje las armas en la mansión.
—Tengan cuidado.
—No se preocupe, padre nos ordenó permanecer atrás —me indicó Damián —. Somos el apoyo que jamás se usa.
Su tono amargo no me convenció, el Equipo también era un apoyo que jamás se usaba, o eso decía en los papeles, pero ellos le salvaron el pellejo a la Liga en más de una ocasión. Me fui de ahí con la convicción de que debía ayudar de alguna manera, Bane era un peligroso oponente, pero ¿cómo? Billy Batson no podría hacerle frente a ese sujeto y Salomón me recordó que Batman no me querría peleando sus batallas.
Los hombres cargan cada uno su peso, me dijo el sabio bíblico.
—¿Qué se supone que haga? ¿Me siento a mirar? —pregunté. La voz profunda del Capitán me agradaba, era linda de oír.
Busca un momento a solas, tranquilo, en el ojo del huracán. Allí hallarás la respuesta.
Genial, otra galleta de la fortuna.
Mi teléfono vibró y lo contesté mirando por la ventana a las personas esconderse como ratas.
—¿Billy?
—¿Stephani?
¿Por qué mierda sonaba tan asustada?
—Hay un tipo tocando a la puerta, tiene una cámara.
—No abras —dije de inmediato —. No digas nada, no recibas llamadas ni salgas. ¿Tienes comida?
—No mucha.
Maldita sea.
—Lo solucionaré, te lo prometo.
—Está bien, Billy.
Joder, ¡JODER!
Esa puta voz de: «confío en ti». ¿Y por qué no habría de confiar en mí? Yo era el puto Campeón de la Tierra. ¿En quién más iba a confiar?
Tenía que solucionar eso y pronto, pero ¿cómo?
Tomé el comunicador, solo se me ocurría Dick.
—Amigo...
—Lo siento Capitán, voy en salida. Bane está haciendo trizas al murciélago.
Oh, oh.
—¿Dónde dejo las armas?
—En el jardín trasero. Que la seguridad no las toque.
—Correcto. ¿Algo en lo que pueda ayudar?
—Necesitaremos toda tu labia, Jason va a luchar con nosotros si ocurre lo peor.
—¿Con el casco?
—No.
Mierda.
Al colgar, puse las noticias. Sí, a Batman no le estaba yendo bien.
Ok, ok. Estábamos en lo más profundo del lodo: Stephani, Bárbara molida a golpes, Batman siguiendo la misma ruta, Jason a punto de ser descubierto como un ser vivo, abriendo la posibilidad de que lo identificasen como Capucha Roja, lo que solo significaba un mierdero.
—Algo hay que se pueda hacer.
Pero no podía, no me iban a dejar y Salomón dijo que... ah, ese era el ojo del huracán del que habló. Siguiente parada, la Roca de la Eternidad.
0oOo0
—En posición.
—En posición.
—En posición.
—En posición —murmuré a mi comunicador, el obsoleto objeto que llevaba años sin usar.
—Esperemos el momento propicio para atacar, tú vas de último Jason.
—Como ordenes, Nightwing.
Acuclillado en el callejón, observé la pelea dispareja. Las personas se fueron, pero quedaron los helicópteros; los policías se masacraron al conjunto con los pandilleros, Gordon se salvó, pero atendía la herida de Bullock, un tiro menor en el brazo si mi visión no me engañaba.
El horroroso sonido sin duda fue el brazo de papá siendo roto, pero Nightwing no habló. A Bruce lo estamparon contra un muro y seguíamos sin la orden, al murciélago se le dificultaba respirar y Dick no abría la boca.
—¿Qué pasa? ¡Vamos!
—Jey, él primero tiene que dar la orden.
—Jamás la va a dar, es terco como una mula.
—Lo siento, no podemos intervenir así.
Mierda, esa fue su pierna rompiéndose. Me mamé, me harté; yo no abandoné el manto de Robin para seguir bajo las órdenes suicidas de Bruce. No, no más.
—¡Hey!
—¡Ni se te ocurra!
—¡Jey!
Fue simple, lancé un batarang explosivo y mandé a volar a Bane unos metros tomándolo por sorpresa. Renegando de mí, en especial el mocoso nieto de Ra's, los chicos se reagruparon y se distribuyeron corriendo por las calles laterales, de forma que rodeásemos al Goliat urbano sin exponernos directamente. Bane, que se estabilizó, me buscó en las calles desiertas caminando torpemente, ese cuerpo gigante era inestable; el cabrón hizo algo que me provocó, le puso el pie encima a mi padre.
Yo lo mataba.
—Aléjate de él —furioso, viendo rojo, corrí en su dirección lanzándole otra bomba, una de menor alcance, sin esquirlas que pudiesen dañar a Bruce.
—Pero... —confuso sobre quién era yo, Bane saltó a Bruce y se dirigió a mí. Que la Baticueva estuviera corta en armas no significaba que no hubiese, Dick me dio una copia de sus bastones de metal; estos no conducían electricidad, pero, en fin, no todo era perfecto en el mundo. Esquivé los golpes mortales de Bane alejándome de él e, irremediablemente, quedando en la mitad de la calle a plena luz de las farolas —. ¿Quién...? —su fea cabeza tenía que estar analizándome, igual que las del resto de personas que nos veían desde la transmisión del helicóptero —. ¡Jason Todd!
—Imagínate, vengo del reino de la muerte solo por ti —me burlé. A espaldas de Bane, en silencio, el Batimóvil se estacionó. El hombre no fue tan idiota como para no notar a los dos niños ayudando a Bruce a marcharse, pero no dijo nada, demasiado impactado mirándome.
De golpe, él empezó a reírse.
—No, no, no. No me vas a engañar, chico. Dios, ¡qué inteligente es Batman! Nadie sospecha de un muerto —se carcajeó —. Nos hizo creer que éramos tan listos por decir que el Guasón era el causante de tu asesinato cuando todo el tiempo tú estabas vivo. ¡Eres Capucha Roja! ¡Ahora tiene sentido!
—No sé de qué estás hablando.
Batman se fue con el piloto automático. Batwoman no aparecía, pero nosotros cuatro rodeamos a Bane una vez Dick salió de las sombras.
—Por favor, tu traje no cambia mucho —me señaló con sus dos manos. El traje era el gran regalo de papá, un uniforme muy similar al de Capucha, salvo el murciélago rojo en el pecho, idéntico en figura al de él —. Eres altísimo, por eso creí que eras mayor que Grayson; hablé contigo hoy, recuerdo tu voz. Es tan obvio. Por eso la alianza, el compañerismo, la confianza, siempre fuiste... —parpadeó y bajó los brazos —. Batman... Wayne es un puto genio. Tú no eres un capo del crimen.
—Si te refieres a Capucha Roja, él sí lo es, uno de miedo —dije muy alegremente. Dick me hizo «shh» a la distancia.
—No, no lo eres, el capo del crimen es Wayne, tú eres su segundo al mando —curiosa observación. De cierto modo, era acertado —. Batman no mata, Capucha Roja sí. Wayne tomó a uno de sus hijos y lo convirtió en un sicario que haga lo que él no puede... lo que él no quiere hacer —corrigió.
—1, 2, 3 —contó Dick para iniciar el ataque en conjunto, no dispuesto a oír más.
0oOo0
Salí del reino del Mago para encontrarme con una perspectiva peor de cómo estaba cuando me fui. Una opción, me contaron de una verdadera opción de remediar todo. El Mago prometió que investigaría las posibilidades, pero me aseguró que era factible. Ojalá fuese cierto porque lo íbamos a necesitar.
El señor Wayne acusado de abuso, negligencia y de ser un narcotraficante. ¿Qué mierda?
La vida de Stephani en internet.
Batwoman muerta, asesinada por la espalda en la costa.
Jason Todd vivo y acusado de ser Capucha Roja.
Tim Drake casi asesinado por Bane.
Batman en cirugía con pésimos dictámenes médicos, pues una costilla rota aplastó su pulmón.
Bárbara también en cirugía, pero de menor riesgo, solo la extracción de la bala de su pierna.
Alfred desplomado en la cocina de la mansión con un infarto, los escoltas me aseguraron que lo intentaron llevar con un médico, pero que el muro marciano no los dejó salir y les tocó atenderlo como pudieron, sin lograr salvarle la vida. Lo intenté yo, no pude. Dick debió modificarlo antes de irse a...
Nightwing, en conjunto con los tres Robin, lideró y ejecutó un magnífico trabajo en equipo que dio como resultado la columna de Bane rota, de idéntica forma a como el sujeto se la rompió a Batman años atrás: sobre la rodilla de Dick, impulsado desde el aire con gran fuerza por parte de Jason y Damián.
Justicia.
—¿Billy?
Los vi llegar a la Baticueva sentado en la inmensa silla del señor Wayne. Tim venía cargado por Jason, su pie roto. Damián lucía moretones y un desgaste considerable, a Jason casi le destrozan un brazo, Dick portaba una sonrisa de euforia y sadismo que se tambaleó al verme. Sin duda, se merecía celebrar su triunfo sobre Bane.
—Tenemos que ir al reino del Mago.
—¿Por qué?
—Problemas —tuve tiempo para analizar nuestra situación. Fuimos muy arriesgados, engreídos y confiados, quisimos retar al mundo entero y no nos dimos cuenta que nos hundíamos bajo nuestro propio peso.
El Mago nos recibió a todos; le prometí al señor Wayne que no inmiscuiría a Damián en los planes, pero no podía dejar al niño solo en la mansión. Y acerté, él y Jason tuvieron la peor reacción de los cuatro ante mi explicación de la muerte de Alfred y el estado de su padre; nunca imaginé ver a ese par llorar.
—Hay una forma de borrar lo que ha pasado —nos relató el Mago desde su trono —. Puedo mandarlos de vuelta, sus mentes a sus cuerpos presentes en la noche del 17 de febrero, miércoles en el que ocurre todo.
—¡¿Sí se puede?! —jadeé —. ¿Incluso a alguien más que no está aquí?
—Sí, sé en quien piensas y a quien no quieres aquí, niño —ignoré los ojos críticos de los muchachos —. Lo haré como digas, pero, Capitán, tendrá un costo.
Dick entrecerró los ojos.
—¿Qué?
—No para ustedes, para él. Si los mando al pasado, tú te convertirás en «Billy Batson, el Magnífico», no aceptaré un no de tu parte al respecto.
A pesar de lo increíble que sonaba para oídos no entendedores, era una mala noticia.
—¿Por qué?
—Soy viejo, necesito un remplazo. Quiero advertirle, Capitán, que, aunque ustedes retrocedan, esto que les pasó volverá a ocurrir.
—¡¿Qué?! Pero queremos hacer el viaje justo para eso —exclamé —. Para que nadie sepa quiénes somos.
—Nada permanece oculto bajo el cielo, Capitán. Tendrán dos años más antes de que la verdad se sepa.
—¿Quién lo causará? —pidió Tim.
—El Campeón de la Tierra justo en la batalla donde ganará por victoria y conquista su nuevo título de «El Magnífico». Hasta entonces, niños.
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—... esto es Gotham, tendrá su oportunidad en menos de 72 horas.
Parpadeé. ¿Eh?
Una fuerte sensación de... ¡cuál dejá vu! Ese Mago de verdad nos trajo de vuelta.
—Alfred... —estaba vivo, entero.
—Amo Dick, muévase, va tarde —pulsó su reloj, Damián me alzó una ceja, confuso. El Mago dijo que Billy no quería a alguien allí y Damián no reaccionaba...
Sonreí. Funcionó.
—Sí, disculpa.
Contrario a la vez anterior, no tomé atajos y seguí la ruta original del GPS de mi moto. Larry y sus botas con púas estaban allí, el comisionado, los policías y los camarógrafos. Esta vez no le llevaría la pelea hasta Bruce.
—Quiero a Batman, no tengo nada que resolver contigo, copia barata —me gritó Larry en lo que yo bajé de la moto, idéntico a la vez anterior.
—Batman está ocupado. Seré tu oponente —dije con calma. Sin bromas, sin burlas, no más errores.
—¿Ocupado con qué? Vine a derrotarlo, ¿qué puede haber más importante?
Sonreí con ironía.
—Está muy ocupado follándose a Batgirl como para salir del dormitorio.
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¿Por qué mierda Dick dijo algo así? Los invitados en la tertulia, mi cita cuyo nombre no recordaba y su reciente ligue comentaron semejante frase que soltó mi hijo. Esto se iba directo a titulares en las noticias de medianoche.
Me olvidé del asunto una vez inició la batalla. ¿Dick estaba enojado? ¿Tenía algún problema? Si no, ¿por qué atacó con tanta sevicia?
La pelea fue increíble, una hora de duración, pero... ese chico no era mi Dick. No era su estilo, tan callado y fiero, buscando herir y no combatir, parecía Jason. El retador, Larry, puso resistencia, pero Dick le rompió las piernas en un movimiento cruel y extremadamente fuerte, usando una patada falsamente simple que era letal.
De inmediato me marché de allí sin explicarme con mi cita de mierda. Ojalá pudiera traer a... joder, no, su padre me ahorcaría. Igual, sería más divertido, ella era agradable, una chica ruda y astuta que me hacía reír.
Para mi asombro, en la Baticueva me esperaban algunos de mis hijos, sí, incluidos aquellos a los que consideraba hijos, pero que no eran legalmente mis hijos: Conner y Billy.
Ellos también estaban raros, Tim me vio casi con ganas de llorar, Jason me examinó de arriba a abajo, Conner lucía algo confuso y Billy serio.
—¿Quiénes son ustedes?
—Somos nosotros, Bruce —habló Dick dando un paso al frente. Él era su líder —. Unos meses mayores, de un futuro alternativo.
Alcé una ceja.
—¿Tiene relación con qué casi hayas matado a ese joven?
—Esta noche, Bruce, mi identidad iba a ser descubierta. Uno a uno, nombres de miembros de la Liga y del Equipo se fueron revelando, Billy incluido. Intentamos de todo para protegernos, pero cada vez era peor, hasta que al final se reveló el secreto de Jason. Alfred murió, tú estabas en cirugía, pero no creían que salieras vivo, Batwoman fue asesinada y... volverá a ocurrir en dos años.
...
—Hablen.
0oOo0
Nota de la autora:
Finalizó. Gracias por haber hecho este viaje conmigo. Espero que les haya gustado el final de la historia y espere leer sus comentarios. Es obvio que el final es abierto y amerita una segunda historia, una especie de secuela, la cuál sí se hará, solo que no pronto, pero en esta se tocará (y mucho) el romance entre Batman y Batgirl, lo que es llevar una vida oculta y fingir personalidades, el como se preparan para lo que sea que ocurra, la relación entre Luthor y Conner... un montón de cosas, esa sí creo que llegue a los 100 capítulos, va a ser increíble redactarla.
Para diciembre publico la tercera entrega de Harry Riddle (mi otra historia), y pronto empezaré a trabajar en un nuevo fic de Bleach, un romance; será una dulzura increíble que tocará temas de depresión, intentos de suicidio, presión social y el paso de la juventud a la adultez. Una historia larga que espero les agrade. La secuela de Fichas de Dominó, cuyo nombre no sé aún, puede que se empiece a publicar después de junio, más o menos, yo le voy contando. Cualquier cosa, lo dejo escrito en mi perfil.
Gracias de nuevo.
PD: Si veo muchos comentarios (ojalá), publicaré las respuestas en un capítulo aparte.
