¡Y llegamos al final!
Se cierra el telón
Para toda la vida.
—No sé si realmente estoy lista.
Naruto estaba apoyado contra la pared, junto a la puerta, cruzado de brazos y observándola. Su mirada tranquila, sin presiones.
—En realidad, por mí no hay prisa. Eres tú la que querías entrar.
Frunciendo el ceño recordó que era cierto. Ella se lo había propuesto al despertar, juntos, desnudos y placenteramente satisfecha. Después de unos meses de privilegios sexuales en los que la enloquecía hasta puntos insospechados, creía conocer lo suficiente del sexo como para estar preparada para entrar en la habitación de Naruto.
Él le había hablado muchas veces de cuan diferente era su trabajo a cómo lo hacía con ella. Que si nunca había visto nada de pornografía no podría darse cuenta en sí, pero que él estaba seguro de eso.
No la había presionado para nada. Le ofrecía cosas nuevas que ella aceptaba. A veces, con cierto miedo, otras, con curiosidad. Porque aprendió que los resultados eran siempre mejores que el anterior. Y que Naruto tuviera conocimiento de todo eso, era un plus.
Así pues, la curiosidad, aumentó.
Llevó lentamente la mano al picaporte. No estaba cerrada con llave. Podría haber entrado en cualquier momento. Apoyó la frente contra la madera y suspiró.
—¿Puedes resumirme qué voy a encontrarme?
—¿Quieres que te rompa la magia de descubrirlo? —contestó él—. Puedo hacerlo. A ver… creo que hay algún que otro arnés, también tengo consoladores. Esposas. Ah, no te preocupes. Nada de lo que hemos usado lo he sacado de aquí o del set. Todo era nuevo —aclaró—. Creo que también tengo el primer condón usado que utilicé en mi primera película.
Abrió la boca en sorpresa, mirándole.
—Es broma, mujer —confesó—. Sólo estaba tomándote el pelo.
Suspiró bajó el picaporte. La cerradura crujió. La puerta cedió unos milímetros. No le llegaba ningún olor raro. Más bien, era como cuando abrías algo nuevo.
Naruto cambió de posición. Se colocó detrás de ella y apoyó la barbilla sobre su hombro. Sus brazos la rodearon y sus manos presionaron contar su vientre, con suavidad.
—Te repito que no tienes que hacerlo si no quieres.
—Quiero hacerlo —repitió. Tenía que ser lo más firme que podía.
Para demostrarlo, empujó la puerta con la punta de los dedos. Esta crujió al abrirse lentamente. Y lo que vio, no supo si la sorprendió o no.
Naruto dio un paso atrás, esperando. Cuando le miró, casi parecía estar a punto de echarse a reír.
Lo que tenía delante era una habitación normal. Si contabas las estanterías, la mesa central, el sofá, el cambiador y los posters y cuadros. El problema, quizás, era el contenido de todo aquello.
Dio unos pasos hacia dentro.
La primera estantería a su derecha tenía placas doradas y de plata. Premios y trofeos. Lo escandaloso de ellos es que tenían la forma fálica incluida. En todos, el nombre de Naruto aparecía.
Premio al actor revelación. Premio a la escena más larga del porno japonés. Premio a las medidas…
No terminó de leer. Desvió la mirada a la otra estantería. Diversos DVD se mantenían apilados. El nombre de Naruto aparecía en algunos de ellos. En los que parecían más nuevos, el de Sasuke los acompañaba.
La caliente juventud, la humedad inagotable, el arca sin fondo…
Sí. También dejó de leer.
Caminó hasta la mesa del centro. Había diferentes figuras de hierro, barro y bañado en oro de un miembro. Le miró, dudosa. ¿Acaso había sido capaz de…?
—Sí, es el mío —respondió tan pancho—. Es algo que hice por una idea loca y personal —explicó señalándole el de barro—. El comienzo, la continuación y, finalmente, la mejora. En cuestión de recordarme cuánto me costó llegar a estar donde estoy ahora. Cuando empecé en este mundo era duro. La importancia que le daban dificultaba tanto como ser un actor normal. Así que tuve que hacer películas malas al principio. No quiero olvidarme de donde vengo, porque eso me hizo ser el que soy ahora.
La tomó de la mano, besándole la palma.
—Incluso el tenerte a ti.
—No vayas a hacerme una para mí —advirtió.
—Oh. ¿Quieres que te hagan una muestra de tu sexo?
—¡No! —respondió sonrojándose—. ¡Eso sería…!
—Excitante —garantizó él.
Notó el brillo oscuro de su mirada. La que despertaba cuando la deseaba.
—Pues no existirá —zanjó.
Él se echó a reír.
—Me conformaré con rememorarla en mi memoria.
—Eso suena muy… —balbuceo—. Cochino.
—No es la palabra que yo usaría, desde luego —murmuró él.
Ella le dio una palmada en el hombro y continuó observando. En la pared, los posters eran de películas. Las más famosas en las que él aparecía.
Era sorprenderte pensar que la industria del porno llegara hasta esos niveles. Los eventos nunca le habían interesado, pero era sorprenderte ver que hasta poster gigantes tendrían y alfombra roja.
—En el próximo evento… ¿Querrás acompañarme? —preguntó él, sorprendiéndola.
—¿Qué?
—Bueno, ahora soy un hombre casado, así que, lo suyo es que vaya acompañado. No difiere mucho de las presentaciones de actos normales.
Su labio tembló.
—¿Tendría que ver…? ¿En el cine?
—Sí —reconoció preocupado—. Aunque puedes dormir y no pasaría nada.
—¿Quién puede dormir con gemidos y jadeos a su alrededor? —cuestionó ruborizándose—. A… Además, no sé cuán de bueno sería que escuchara a mi marido en la pantalla igual que… cuando…
Él se inclinó, inocente.
—¿Realmente crees que mis sonidos en nuestra cama son iguales que cuando hago una película? —preguntó.
Ella dudó un momento, pero asintió. Naruto chasqueó la lengua, irritado.
—¡Claro que no!
Tomó uno de los cedes de la estantería y caminó al pequeño rincón que no había visto aún. Un sofá de dos plazas y una televisión oculta por dos estanterías. La tomó de la mano para acercarla una vez encendió la televisión y colocó el cede dentro de la ranura. Pasó los títulos, el inicio, aunque no fue demasiado extenso y paró en el momento en que ambos actores se unían.
Hinata intentó huir, pero él la retuvo. Subió el volumen y la colocó de espaldas. Presionó su cuerpo contra ella, su barbilla en su hombro.
—Escucha bien…
Los sonidos llenaron la habitación. El sonido de unión, los gemidos de la mujer y algunas palabras sueltas de la voz de Naruto. Susurros suaves que no llegaban a ser realmente nada.
Y no. Él no era así cuando estaba con ella.
—Tú conoces la realidad. La forma en que me muevo, en que mi aliento se convierte en tu nombre, en que me derrumbo contigo en la mente y mi último aliento eres tú.
Movió sus caderas contra ella, frotándose contra su trasero. Estaba excitado, sí. Su voz se tornó ronca, cuando bajó las manos hacia su vientre. Su respiración contra su oído. Emitió un quejido de sorpresa cuando metió las manos por debajo del pantalón y las braguitas. Cuando bajó hasta el lugar que siempre le necesitaba. Notó sus dedos sobre ella, abriéndola con una mano y acariciándola con la otra.
—Dios… —susurró él, opacando la voz de la película—. Mira qué húmeda estas.
Su dedo se deslizó en ella, se movió al compás que sus caderas empezaron a dictar. Pero sabía que no era suficiente. Desde que lo recibió, ya no era lo mismo.
—Naruto… por favor —suplicó.
Él emitió un gruñido. Se separó lo suficiente. Escuchó su ropa caer y, poco después, las de ella también. Desnuda y expuesta, volvió a sentirlo en su espalda. Su mano derecha bajó por su pierna y la izquierda, subió hasta levantar su camiseta. Nada más quedar expuestos, Naruto los acarició. Le encantaban y lo sabía.
Movió sus caderas contra ella, tentándola, a medida que rozaba su sexo y se colocaba entre sus piernas. La suavidad caliente de su dureza la enloquecía. Provocaba una ansiedad cálida y frustrante en ella. Dejaba a un lado la timidez, hasta el punto de bajar su mano hacia su entrepierna. Notó la punta contra sus dedos y se inclinó hacia delante. Naruto correspondió enseguida.
Gruñó cuando se adentró en ella y siseó su nombre. Hinata lo sintió, invasivo, profundo. Sus orejas ardían, su mente volaba. Sólo quería que se moviera, que bajar su mano a su sexo. Echó una de las suyas hacia atrás, arañándole el costado.
—Naruto… —farfulló.
Él casi rugió como respuesta. Empezó a moverse. La empujó hacia delante y la parte superior de su cuerpo pegó contra la pared. No le importó lo fría que estaba. Se apoyó con ambas manos para sostenerse, mientras él la aferraba de las caderas y, con cuidado de estirar demasiado de ella, continuaba adentrándose. Su lengua llegó a su cuello, subió hasta su oreja y la mordió en el mismo momento en que golpeaba una de sus partes más sensibles.
Dejó escapar su voz, su nombre claramente, y él la acompañó con su propio nombre. "Hinata". Simple y llano. Dulce y directo.
No podía confesar qué orgasmo le había parecido más maravilloso. Siempre uno tras otro parecía eclipsar el anterior y su cuerpo, terminaba queriendo más. Sin embargo, esa vez, llegó a derrumbarla hasta el punto de caer de rodillas, flácida, ante la sorpresa masculina. Naruto se agachó enseguida.
—¿Estás bien? —preguntó sosteniéndola—. Sé que esta postura es algo incómoda, pero…
—Estoy bien —farfulló entre jadeos—. Sólo que fue… guau.
Él se echó a reír, se dejó caer hacia atrás y apoyó las manos en el suelo, estirando las piernas a cada lado de ella. Cuando se volvió, se percató de que todavía estaba erecto.
—¿Tú no has…? —preguntó. Se movió hacia él y enrojeció a la par que él elevó una significativa ceja—. No, nada…
Naruto movió una mano para acariciarle la mejilla.
—Dijiste que no utilizara protección la última vez.
—Sí —confirmó cerrando los ojos ante su caricia—. Lo hablamos. Te pareció bien también.
—¿Cómo no iba a parecérmelo? —cuestionó. Bajó la mano hasta tirar de ella. Hinata reptó hasta encajarse contra él—. Me muero de intriga cómo serán nuestros hijos. ¿Tendrán tus ojos? ¿Tu boca? ¿Será niño o niña?
Ella sonrió, abrazándole. En realidad, esas mismas preguntas se había hecho ella misma. Le acarició la mejilla, bajó a su mentón, a su cuello y a su pecho. Todavía llevaba puesta la camisa. Empezó a desabrocharla poco a poco.
—¿No piensas que es pronto?
—¿Tener hijos?
—Sí —confirmó bajando por su torso hacia su estómago, se acomodó de lado para poder bajar más—. ¿Deberíamos de esperar?
Naruto lo sopesó, aunque su labio tembló cuando bajó su mano más, hacia sus ingles.
—Tú tienes estabilidad en la galería que has abierto. Yo la tengo como actor. Nuestros horarios son muy diferentes, lo sé. Será complicado. Pasaré muchas horas fuera. No puedo evitarlo.
—Lo sé.
Abrir su galería finalmente fue lo mejor del mundo. Sus más allegados estuvieron presentes. Algunos importantes dibujantes, artistas de otras ramas y críticos. Desde entonces, le iba de maravilla. Consumía mucho de su tiempo fuera. Y debía de reconocer que era gracioso que uno de sus mejores y más valorados cuadros fuera el de Naruto, aquel que pinto tras verle con la ropa de lencería.
A él le resultó incómodo al principio, pero enseguida lo descartó y la animó a continuar imaginando sobre él de querer. Incluso se ofreció de modelo.
—Es cierto, el tiempo será limitado. Creo que será mejor detenernos —sopesó.
Él retuvo su mano sobre su sexo antes de que la retirase y continuó acariciándose. La miró.
—Quizás ya sea tarde.
—O quizás no. Esperemos a que pueda contratar más personal y organizarme mejor —propuso—. Al fin y al cabo, esto es para toda la vida.
Él entrecerró los ojos.
—Sí, lo es.
Y la besó. La acomodó de lado sobre la moqueta del suelo y la invadió una vez más.
—Después de esta. Te prometo que usaré condón.
Ella se echó a reír, después, gimió y se rindió por completo a la satisfacción.
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—Bueno. ¿Al final te has casado con Sai? El fotógrafo.
Ino sonrió cruzándose de piernas y apoyando un brazo contra la silla, feliz. Sakura y Hinata intercambiaron una mirada significativa.
—Sí. Y no me arrepiento. Reconozco que no quise esperar más al ver vuestra felicidad. Me daba cierta envidia. Quería mi propia felicidad. Y Sai me la otorga.
Las miró de hito en hito.
—¿Qué hay de vosotras? ¿Es bueno lo de haberse casado con un actor porno?
Hinata tomó su taza de café y sonrió, tímida.
—Lo es —confirmaron ambas a la vez. Luego, tras mirarse, se echaron a reír.
Ino chasqueó la lengua.
—Venga ya. Decid la verdad. Esto es entre nosotras, no con la agencia. Aunque Hinata se casó a través de ella, claro, nos afecta. ¿Es muy malo?
—Claro que no —negó Sakura encogiéndose de hombros—. Hablaré más por mí que por Hinata, porque cada matrimonio es un mundo, pero yo estoy bien servida. Muy satisfecha, he de decir. Sasuke cumple bien sus funciones maritales.
Ino elevó las cejas.
—Estoy de acuerdo con Sakura —continuó Hinata—. Naruto conlleva muy bien ambas cosas.
—Porque ahora son jóvenes. Ya me contaréis cuando lleguen a cierta edad. —Ambas se encogieron de hombros—. Porque dejarán de trabajar de eso alguna vez. ¿No?
—Sé de ciertos actores retirados —corroboró Sakura—. ¿No se llama Shikamaru el guionista?
—Sí, sí —confirmó Hinata—. Él se retiró de las cámaras cuando se casó. Le gustaba más escribir. Pero… —añadió—, te aseguro que Naruto no tiene intenciones de retirarse a ninguna edad. Es más, me contó que hay películas, bastante cotizadas, con actores y actrices mayores.
Sakura asintió con la cabeza.
—Sí, Sasuke me explicó eso también. Aunque él nunca habla de qué hará o no —puntualizó—. Lo que sea, está bien. Yo tengo trabajo y él también. Eso es lo que importa.
Ino tomó algo de su té helado, observándolas.
—Decidme: ¿habéis visto alguna de sus películas?
Ambas casi escupieron las bebidas.
—Oh, eso es un sí —canturreó divertida.
—Tampoco es el fin del mundo —murmuró Sakura—. La verdad, pese a que es mi marido, no comprendo lo que le ven. Sasuke no se comporta como en las películas.
Hinata asintió y desvió la mirada.
—Bah —protestó Ino—. Sois aburridamente felices.
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Las latas de cerveza chocaron entre sí. Los tres las alejaron para dar buen trago a cada una. Shikamaru siseó, satisfecho. Luego los miró. Sentados en la sala de vestuario, a solas, se tomaron un tiempo para ellos.
Estaban sentados de cualquier forma, ya cambiados y duchados.
—Al fin hemos terminado la película. Creí que nunca se terminaría, la verdad —protestó Naruto estirando los hombros—. Tengo ganas de volver a casa y contárselo a Hinata. Aunque hoy llegará tarde. Ha salido con Sakura y Ino.
—Sí —recordó Sasuke antes de dar otro trago—. Se han hecho bastante amigas.
—Miedo me da —murmuró Shikamaru—. Seguramente, Temari quiera salir con ellas alguna vez. Aunque con el embarazo está algo más cascarrabias.
Los otros dos asintieron.
—¿Quién iba a decirlo? —cuestionó Naruto mirando al techo—. Casados. Con mujeres hermosas. Estables. Pareciera que hemos cerrado etapas.
—¿Cerrado etapas? —inquirió Shikamaru.
—Sí —reconoció rascándose la nuca—. Hinata y yo hemos sido algo torpes con todo esto del matrimonio. Nos casamos super rápido y todo lo hemos aprendido después de la boda y no antes, como muchas otras parejas. Así que hemos ido dando tumbos, teniendo problemas…
—Pidiendo consejos —recordó Shikamaru.
—Sí. Y te lo agradezco —dijo ofreciendo su lata. Shikamaru la golpeó con la suya—. Cerramos una etapa. Y hace poco, cerramos otra. O "abrimos" sería la mejor forma.
Sasuke elevó una ceja.
—¿Le has enseñado al fin tu cuerpo te trofeos?
—Ella quiso verlo —aclaró encogiéndose de hombros.
—Espera. ¿Tienes un cuarto de trofeos?
—No quieras saberlo, Nara —aconsejó Sasuke—. La gente normal tiene las cosas o guardadas o sólo lo importante. Él tiene cosas… raras.
—¡No son raras, jope! —protestó molesto—. Aunque en un futuro o tendremos que mudarnos o modificar las habitaciones.
—¿Hinata está embarazada?
—No —negó con tranquilidad Uzumaki—. Quizás en un futuro, pero ahora mismo, no.
Shikamaru asintió. Sasuke se encogió de hombros.
—Sakura sí. Te gané.
Naruto maldijo entre dientes.
—¿¡Sigues con eso!? —cuestionó poniéndose en pie—. ¡Maldita sea, Teme! Luego te casaste enseguida. ¿Por qué tienes que competir en todo?
—Te recuerdo que el que empezó compitiendo con Shikamaru fuiste tú. Además, me arrastraste contigo.
Shikamaru se quedó en silencio, observándolos.
Sí, ellos no iban a cambiar nunca. Seguirían compitiendo por una cosa o por otra.
Pero, que el telón acababa de caer, también.
Ahora sólo quedaba esperar la siguiente función.
Fin
14 de febrero del 2022
n/a:
¡Finalmente! Por fin, ains… aunque era divertido la verdad xD. Me ha gustado mucho trabajar el tema de actores porno que creo que lo usaré alguna vez más. Ya rumiaré eso xD.
Oh, tengo que decir que se me olvidó añadir la parte SasuHina. ¡Me olvidé totalmente! Quizás le haga un extra para eso…
En fin, feliz SV para quien lo celebre :3
