Capítulo 18: One Last Kiss
Pov Haruto
Aquí me encontraba en este preciso momento, oculto detrás de unos arbustos que daban para la parte de atrás de la escuela observando a esos dos riendo mientras que él le compraba algunos dulces a esa persona que me robaba el sueño y que era una ladrona de mi corazón, pero realmente que había sucedido… simplemente esa mujer, esa pequeña y dulce mujer, me mordió el labio inferior, mientras que esos ojos de ese color llamativo que es el jade me mataban con la mirada, como si lo que había hecho estaba mal. ¿Acaso estaba mal? ¿Estuvo mal haberla besado de esa forma? Chasquee mi lengua, mientras que sentía el ardor en mi labio y limpiaba con mi lengua la herida que ella había hecho en ese momento. Sakura realmente cuando estaba molesta, si se desquitaba de una manera realmente extraordinaria o era la primera vez que reaccionaba así y todo por la culpa de ese Senpai, metiche roba novias.
- No crees que deberías primero ir a verte esa herida que tienes en los labios. –escuche esa voz gruesa de mi amigo que estaba sentado en cunclillas con esa Yukata y con esa expresión de aburrido.
- Cállate. –es lo único que pude responder, no estaba de humor y menos ahora viendo a esos dos riéndose con esas mejillas rojas.
- Pero en realidad… ¿Por qué estamos aquí, observando a Sakura-chan paseando con Akasuna-Senpai? –escuche la voz gruesa de ese rubio que estaba al costado de mi amigo en cunclillas con ese disfraz de vampiro y apoyando su mentón en la palma de su mano. –No deberías hacerlo tu solo Haruto.
- Ahora no es el momento de tus reclamos Naruto. –le dije mordiendo mi pulgar rozando esa herida que hizo que cerrara mi ojo por el ardor. –Maldición.
- Te dije que deberías ir a tratar esa herida o te quedara cicatriz. –escuche el suspiro de mi mejor amigo desordenando la nuca de su cabello.
- ¿Crees que es el momento de ir a la enfermería por esta estúpida herida? –dirigí mi mirada a esa expresión que tenía esos dos, como si lo que estaba haciendo estaba mal. –Esos dos, están juntos. –señalé donde supuestamente estaban esos dos ex novios, pero me encontré con esa mirada, esos ojos verdes jades molestos y esos ojos caramelos sorprendidos.
- No crees que es el momento de decirle que ya literalmente está muerto. –escuche el susurro de ese rubio y el suspiro de mi amigo.
Pov Sasori
Sabía que era el momento de hablar con ella, después de lo que me había enterado hace meses atrás, la busque en el hospital que me dijo Haruto, pero lamentablemente cuando llegue, ella ya se había ido. Ni siquiera sabía dónde vivía, ni siquiera sabía su nuevo número de móvil. Quizás era por el motivo del Uchiha, ya que cuando iniciaron una relación, nosotros dejamos de hablar ese día que me gradué de la preparatoria por eso no tuve ningún medio para poder contactarme con ella. Pero paso el tiempo y me entero que ese idiota le hizo daño, sabía bien que él solo la haría sufrir, pero aun así me hice aun lado, aun así, tome la decisión de dejar que ella eligiera, aunque eso la lleve a hundirse en una oscuridad que yo no podía ayudarla. Pero ahora ella está aquí al frente mío con esa sonrisa que antes la hacía brillar eso me brindaba tranquilidad, pero no lo hizo sola sino lo tenía a él. A ese chico que una vez paso por lo mismo, pero ahora él cambió y la ayudo a ella.
- Veo que se llevan muy bien. –suspire sentándome a su costado en una banca mirando el estadio de futbol del colegio que estaba lleno de puestos de comida, mientras que le mostraba la lata de té verde, ella solo lo tomo y sonrió con esas mejillas rojas de la vergüenza, no había cambiado en ese aspecto.
- Haruto-kun… quiero decir Kaichou es muy amable con nosotros. –me sonrió llevando sus dedos a la punta de la lata mientras que escuchaba el sonido de que lo había abierto, mientras que hacía lo mismo con el café que había comprado para mí.
- No tienes que ser cortés en ese tipo de cosas. –bebí de la lata, mientras que suspiraba y giré a ver como el rubor de sus mejillas se ponían más rojas. –Me queda claro que son más que vicepresidenta y presidente del consejo estudiantil.
- Senpai, yo…
- Sabes me tenías muy preocupado, después de lo que me entere de Uchiha.
- Si vienes a decirme la palabra "Te lo dije" ya es muy tarde Senpai. –bajo su mirada y solté un suspiro mientras que llevaba mi mano a la parte de atrás de mi cabello acariciándolo.
- No te vine a reclamar nada Sakura. –sonreí mirando esos ojos hermosos abriéndose de la sorpresa sin despegar su mirada de la mía. –A veces cada uno comete errores y aprende de ellos.
- Ya aprendí y sé que no volveré a cometer el mismo error. –me sonrió cerrando esos pequeños ojos que no pude evitar apretar con mis dedos esa pequeña nariz mientras que ella se quejaba por lo que hacía.
- Tu pequeña niña, aun te falta crecer y ver la vida de otra manera. –quité mis dedos de su nariz viendo como ella lo acariciaba y formaba un tierno puchero que no pude evitar pegar mi dedo en esas mejillas. –Quizás… tuve que haber luchado un poco más, ¿No crees?
Ella negó con la mirada y no pude evitar soltar una pequeña risa mientras bebía de esa lata de café. Sentí sus suaves manos sobre mi mano que estaba libre acariciándolo con esa amabilidad que ella tenía, oculté mi mirada cubriéndolo con mi brazo donde tenía la lata sujetada. Ella aun hacía que mi corazón se acelere, aunque haya pasado el tiempo.
- Senpai… -escuché su voz que no pude evitar voltear a verla y ver esa sonrisa con esas mejillas sonrojada y esos ojos verdes como el jade brillar con intensidad. –Muchas gracias por todo, pero, aunque hayas luchado, mis sentimientos no habrían cambiado y tu solo saldrías herido. Pero…
- Pero ahora tus sentimientos han cambiado y nada más con ese chico Haruto. –ella se ruborizo y solo asintió. –Sabes Sakura, él te merece más que Uchiha y yo. Ustedes tienen tantas cosas en común. Solo quizás les toca a ustedes ser felices de una vez por todas.
- ¿Cosas en común? –sonreí al ver su cara de sorpresa y solté su mano para acariciar su cabello. -¿A qué se refiere Senpai?
- Hay cosas que yo no tengo por qué contarte, eso depende de ese chico que estás enamorada.
- Depende de él si quiere contarme sus cosas. –vi que hizo un puchero y solo solté una risa fuerte que no pude evitar despegar mi mirada de ella. –No me vea así Senpai, es como que he dicho algo sin sentido.
- Si te estoy mirando de una forma normal o acaso te veo de forma lujuriosa. –reí al ver esas mejillas poniéndose rosadas de la vergüenza. –Venga que es broma Sakura.
- Mooo… Senpai y sus bromas. –suspiro bebiendo de su té.
- Es algo común en mí. –suspiré jugando con la lata que estaba vacía mientras que miraba a los estudiantes llamando gente a sus puestos. –Me alegro que ya estés bien, realmente me preocupaste mucho Sakura.
- Disculpa, por no haberme contactado…
- No tienes que pedir disculpas. –sonreí mirándola de reojo. –No tienes que disculparte nunca, sino has hecho nada malo, no pidas disculpas solo para hacer sentir bien a la otra persona Sakura. A veces pedir disculpas no hará que se solucionen las cosas, porque ya están hechas. –bajo su mirada y no pude evitar acariciar ese cabello como el árbol de cerezo. –De ahora en adelante sigue mirando de frente y paso todos esos obstáculos que te han puesto en el camino. Me gustaría estar ahí para ti pequeña, pero esta vez te estaré apoyando desde lejos.
- Senpai… ¿Por qué viniste? –levanto su mirada y no pude evitar acariciar un poco sus mejillas bajando hasta su mano entrelazando sus dedos con los míos que ella solo me miro con esos ojos sorprendidos por la caricia que le estaba dando en ese momento.
- Vine a hablar contigo para dejar las cosas claras y seguir adelante con mi vida.
- ¿A qué se refiere?
- Puedo pedirte una última cosa antes que me vaya. –sonreí mientras que miraba mi reloj de la muñeca. –Ya es tarde y tengo clases en la Universidad.
- Claro, Senpai. –sonrió cerrando esos ojos verdes como el jade.
- Sabes cuándo te vi por primera vez, sabía que me había enamorado de ti, como dicen amor a primera vista. –sonreí acariciando su mano mientras que sus mejillas se ponían rojas. –Pero lamentablemente presentía que te iba a perder tarde o temprano. Sakura… no importa si tenemos muchos recuerdos cuando iniciamos una relación, pero porque no añadimos un último más.
- Senpai…
- ¿Puedes darme un último beso? Es algo que nunca quiero olvidar.
Ella solo se sonrojo que no pude evitar sonreír por lo avergonzada que estaba, me acerqué a ella dándole un pequeño beso viendo esos ojos que se abrieron de la sorpresa. A partir de ahora cada uno iba a tomar rumbos distintos, así que se fuerte mi pequeña niña de cabellos rosas. Pero nunca te olvides que siempre te he amado más de lo que tu imaginas. Realmente eres alguien inolvidable Sakura Haruno.
Pov Sakura
Levanto su mano despidiéndose mientras que caminaba a la puerta principal de la escuela con esa sonrisa que siempre mostraba, mientras que levantaba mi mano despidiéndome de él, que no pude evitar acariciar esa zona con mis dedos que aún se sentía algo tibio donde él me había besado. Lo vi perderse cuando doblo en la esquina ya que se estaba retirando de la escuela, suspire pensando en lo que habíamos hablado, realmente no podía entender que él aún tenía sentimientos hacía mí, sabiendo como lo dañe, lo herí, claro que herí sus sentimientos y aun así él me estaba apoyando después de lo que me hizo Uchiha. Cerré mis ojos deslizando mis dedos por esa zona y poder borrar ese recuerdo; pero sentí un fuerte jalón en mi mano, haciendo que girara mi cuerpo y lo viera a él rozando la manga de su jersey amarillo contra mí mejilla que no pude evitar ponerme nerviosa y colorada por su contacto, porque literalmente estaba amando más a este chico que siempre estuvo conmigo. Subí mi mirada deteniéndome en sus hermosos ojos negros con toques grises que no pude evitar subir mi mano acariciando su mejilla mientras que el me veía sorprendido. Sentí como acariciaba mi mejilla al deslizar su manga dejando esas manos libres y cerraba sus ojos pegando su frente contra la mía. Su respiración se mezclaba con la mía, que varios recuerdos del día anterior vinieron a mi mente que no pude evitar cerrar mis ojos y sentir como sus labios chocaban con los míos mordiéndolo con una suavidad, mientras que su lengua jugaba con la mía. Dios mío… siento que este chico me iba a volver loca y sería capaz de hacer cosas muy morbosas en plena entrada principal de la escuela.
- Debería castigarte por haber pasado mucho tiempo con él. –susurró contra mis labios haciendo que soltara un gemido suave sintiendo sus manos tocando mis piernas mientras deslizaba uno de sus dedos hacia arriba.
- Haruto-kun… aquí no… -gemí mordiéndome los labios, mientras que sus besos jugaban con mi cuello. –Nos…pueden ver.
- Nadie nos va a ver, además será algo rápido. –jaló de mi mano llevándome a la esquina de uno de los casilleros y pegando mi pecho contra esos estantes mirando los nombres de mis compañeros. –Después te castigare en casa, de esta no te salvas por lo que me hiciste y por pasar el tiempo con ese tipo.
- Es mi Senpai. –gemí sintiendo que bajo mis bragas y levanto mi falda escolar escuchando como él se bajaba el cierre de su pantalón. –Nos van a ver… ¡Haruto-kun! –solté un gemido fuerte cuando el entro en mí escuchando un gruñido en mi cuello. –ah…
- Joder… estás muy apretada y mojada. –mordió del lóbulo de mi oreja apretando mis caderas con sus manos, gemí más fuerte cuando él empezó a moverse tan lento, era como una tortura, realmente se estaba desquitando. –Eso nena… mueve ese trasero como a mí me gusta.
Amaba a este chico, amaba lo inteligente que era, amaba su amabilidad, amaba sus celos tontos, amaba cuando me hacía suya y realmente lo he llegado a amar, más de lo que he amado a ese chico. En este mundo solo éramos él y yo contra todos. Haruto y Sakura… Haruto Kurosaki y Sakura Haruno. Y… quizás… solo quizás… ¿Sakura Kurosaki? Aunque me estoy adelantando muy rápido, pero es lo que siento, es lo que realmente siento por este chico. Te amo… Haruto Kurosaki.
- Te amo. –agarre sus manos entrelazando mis dedos con los de él mientras que llegaba al glorioso orgasmo sintiendo como su semilla recorría por mi vagina. Él solo me giro y pude ver sus ojos brillosos y como respiraba agitado.
- También te amo, mi pequeña. –me respondió abrazándome de las caderas mientras que lo abrazaba del cuello sintiendo esos labios unirse con los míos con tanta intensidad.
- Haruto-kun yo…
- Pronto Sakura. –me sonrió subiendo mis bragas con sus manos y acomodando mi falda escolar que no pude evitar soltar un gemido ya que siempre sus caricias me hacen sentir bien. –Muy pronto todos sabrán que eres mía y de nadie más. –sonreí sintiendo mis mejillas calientes poniéndome en puntillas apoyando mis manos en sus hombros para poder darle un beso a esos labios los cuales fueron correspondidos por ese chico que amaba con todo mi corazón.
Pov Karin
No me lo podía creer lo que él me estaba contando, lo que había pasado, ¿Por qué las cosas tuvieron que pasar de esa manera? Yo… había dejado mis sentimientos por él y solo para que ellos dos estén siempre juntos, pero todo se fue a la mierda por la culpa de él, solo por un revolcón orgásmico con alguien que no era esa chica que él siempre había querido. Pero él literalmente lo tiro todo a la basura por una calentura de un chico que experimenta recién el sexo. Sasuke realmente era una verdadera mierda…. Mi mano me dolía, más simple me ardía por la bofetada que le había dado a ese chico que una vez llegue a amar con toda mi fuerza, pero los pocos sentimientos que tenía hacía él, con esto ya lo había matado completamente. Él solo tenía su cara a un lado mientras que su mejilla se ponía más roja por el golpe que le había dado.
- Eres una mierda. –lo miré viendo que no me dirigía la mirada solo distinguí que sus mechones de cabello le cubrían la cara solo dejando ver esa marca roja. -¡¿Por qué Sasuke?! ¡Te deje ir para que pudieras estar con ella! Tú mismo dijiste que ella siempre fue muy importante para ti, pero entonces porque… ¿Por qué le hiciste eso?
- Ella no era lo que yo esperaba. –respondió sin mirarme solo bajo su mirada. –Me di cuenta que a ella nunca la amé de verdad. Hasta podría decir que contigo hubiera sido más feliz.
- ¿Qué estás diciendo? –lo mire atónita por lo que me había dicho hace unos segundos. -¿Estás seguro lo que estás diciendo?
- Cada uno cometemos errores y mi error fue haberla conocida. –suspiró mientras que su mirada se dirigió a la mía, en sus ojos se podían ver la sinceridad, pero a la vez podía ver la tristeza que figuraba en sus gestos. –Karin… me arrepiento tanto, pero sé que no puedo solucionar lo que antes teníamos.
Suspiré, realmente pensándolo bien nunca tuvimos nada, nunca paso nada, solo nos besamos, pero fue hace mucho tiempo. Además, no sabíamos bien de nuestros sentimientos, más simple yo fui la que no sabía lo que realmente sentía por él, pero me di cuenta que nunca lo quise como para que seamos parejas. Él era el mejor amigo de mi primo, solo era eso. Realmente empecé a amar a cierto chico, con quien estoy saliendo y el que me hace feliz en estos momentos, pero lamentablemente mi primer amor nunca le perteneció mi corazón.
- Cada uno cosechamos lo que sembramos, pero tú cosecha será más deplorable porque no aprendiste a cuidarlo. –agarre mi cabello y lo amarre en una coleta. –Es algo triste, pero es cierto.
- No creo que sea así. –achino sus ojos con una mueca de confusión, era normal este chico no era él de antes. –Ahora soy feliz con Yun, no puedo negarlo.
- ¿Hasta cuándo te va a durar la felicidad? ¿Cuándo te des cuenta lo que le hiciste a ella? -me acerqué a él mientras con mi dedo índice golpeé ese abdomen duro y grande. -¿Cuándo empieces a sufrir al verla a ella en los brazos de otra persona?
- Ella ya tiene a alguien.
- Haruto Kurosaki. –solté el nombre sintiendo que él se puso tenso por nombrarlo. –Sí, lo sé. Es un buen chico. –levante mi mirada encontrándome con esos ojos oscuros y perdidos. –Lo conocí y ella es muy feliz. Sakura es feliz ahora, pero ya no sonríe para ti, ni te llama por su dulce voz. Ahora lo hace con otra persona.
Sus ojos se abrieron de la sorpresa y pude ver tristeza en esos ónix oscuros. Su mirada cambió a un dolor que intentaba controlar, pero le dolía lo sabía, porque no terminaba con todo eso y volvía con ella. Acaso algo le ataba a esa chica que era el doppelganger de ella. Bajo su mirada sintiendo que apoyo su frente en mi hombro, me daba pena verlo así, aunque hablara de una forma sería y con odio. Él aun la quería a ella y se notaba arrepentido. Dolía verlo así, pero no podía hacer nada para que él fuera el de antes. Solo lo que podía hacer fue darle pequeñas palmadas a su espalda y decirle palabras suaves. Perdió todo, pero aún tenía mi amistad o eso creía, hasta que sentí que agarro mis mejillas acercándome a él juntando nuestros labios en un roce que él intento seguir al mover sus labios contra los míos. Mis ojos se abrieron de la sorpresa y agarre de sus hombros para poder alejarlo, pero me abrazo de mi cintura para atraerme más a él. Escuche sonidos de la puerta de la azotea mirando a tres personas que nos miraron sorprendidos, así que no pude evitarlo y le tire una fuerte bofetada en su mejilla alejándolo de mí cubriendo mis labios con mis manos y derramando algunas lágrimas, de lo culpable que me sentía porque ahí parado estaba el chico que amaba.
- Yo… -pero no pude articular ninguna palabra al ver al albino corriendo hacía mi antiguo amor, agarrándolo de la camisa de su uniforme y tirándole un golpe en la mejilla dejándolo caer al piso sentado.
- No te basto en hacerle daño, sino que también intentas hacerle daño de otras maneras. –me acerque a él agarrando de su brazo y negando con la mirada. No quería que se pelearan, antes eran muy amigos.
Él solo empezó a reír de una forma lenta ocultando sus ojos con su antebrazo, pero su sonrisa se notaba a leguas parecía divertirse de lo que estaba pasando. No pude evitar mirar a otro lado al ver esa expresión de él, no era el mismo, parecía que él antiguo chico que robaba mis suspiros cada vez que lo veía estaba muerto, porque él no era… no era el chico que amaba con todo mi corazón. Solté el brazo de mi novio y solo bajé mi mirada sin poder detener las lágrimas que se deslizaban por mis mejillas rojas y mordí mi labio inferior.
- Pensaba que quizás podrías ser el de antes. –solté mis palabras y giré mi cuerpo viendo a esa chica que antes él amaba con todo su corazón. Los ojos jade de ella estaban abiertos de la sorpresa y sus manos estaba en sus labios formando una O, mientras que su acompañante la tenía acariciando su cabello largo como si la estuviera consolando, pero ella no necesitaba eso, sus ojos demostraban lástima, una lástima que no era para mí, sino para él. –Pero ya no puedo hacer nada por ti, porque tú no eres el chico que fue mi primer amor.
Suspiré, mientras que hacía una reverencia a cierta chica que no dejaba de observarnos, ella solo me imitó y su acompañante hizo lo mismo. Estiré mi mano agarrando la de mi novio que sentí que acaricio mi mejilla con su otra mano regalándome una sonrisa mientras que limpiaba mis pequeñas lágrimas que no pude evitar sonreírle a ese chico albino que conquisto este tonto corazón. Nos dirigimos a la puerta de la azotea seguido de esos dos para poder bajar las escaleras dejando a ese moreno de ojos negros como el carbón solo en ese lugar con esa corriente fría que casi llegaba el invierno. Sabía que sería la última vez que lo vería, porque esta vez era el adiós.
Pov Ino
Si me dijeran que a veces las personas tenemos una forma de ver la vida, les diría que sí, pero para que eso suceda: tú tienes que tomar tus propias decisiones y depende de lo que suceda más adelante. Las decisiones que había tomado eran erróneas y nefastas. Cada camino que había elegido fueron los peores errores. Un embarazo no deseado, un aborto que dolió, mis sentimientos por un chico que jugaba conmigo a su antojo, un chico que me amaba y mis sentimientos confusos; porque si andaba confundida porque no sabía qué hacer con tantas cosas que hacían que me vuelva loca, hasta llegar a un punto que me daba asco a mí misma, porque en este momento como siempre cometía los peores errores de mi vida.
Sus manos recorriendo todo mi cuerpo sintiendo sus embestidas, sus dedos tocando la zona más sensible de mi cuerpo, sus besos y dientes mordiendo mis hombros. Los gemidos que salían de mis labios al sentir cada penetración, me volvía loca, pero a la vez me daba asco porque era con él. Pero en mi mente, en esa voz que cambiaba a un poco aguda en vez de la gruesa, lo escuchaba a él, lo sentía a él. A mi primer amor: Sai. Siempre lo miraba a él, pensaba que era él, ¿Por qué no? Aún estaba enamorada de ese chico que, aunque hayamos terminado, aun hablábamos, aun nos encontrábamos, aun compartíamos la cama, los fluidos, los besos y él sexo salvaje. ¿Era una tonta? Claro, lo sabía era una idiota, porque me acostaba con dos a la vez. Era una maldita perra adicta al sexo que no me importaba con quien compartía la cama. El movimiento de su cadera se hacía más fuerte, más rápido, delicioso que no pude evitar abrir mis labios soltando gemidos fuertes sacando un poco mi lengua para sentir como el metía sus dedos en mi boca para que jugar mi lengua con ellos y claro que lo voy a hacer. Que empecé a darle un oral a sus dedos gordos, sintiendo sus fuertes embestidas que no pude evitar llegar al glorioso orgasmo. Él solo soltó un gemido grueso que agarro de mis cabellos saliendo de mi para tirarme al suelo frío para que me enseñara esa erección y sus oscuros ojos castaños me pedían con urgencia que le haga un oral, lleve mis manos a su enorme pene para masajearlo y lamiendo la punta. El solo enredo sus dedos en mi cabello rubio para que de una vez lo meta a mi boca para que siguiera con los movimientos, pero con mi boca sintiendo la punta casi llegar a mi garganta, pero no me molestaba sentir mis fluidos con los suyos no se sentía mal, se sentía delicioso ya que era una mezcla extraña. El solo gruño alejándose de mí para venirse en mi cara ensuciándome con su esperma que no pude evitar pasar mi lengua por la cabeza se ese pene ya flácido para poder limpiarlo.
Las personas cambian para bien, pero también para mal; yo cambie solo para no hacerme daño, aunque lo gracioso de todo esto es que me sentía bien estar con tres personas a la vez, porque al final ellos ni se enteraban… ya que sabía jugar y mover mis hilos a mi manera. Pero no tenía idea que alguien vendría e intentaría alejar a ese chico de ojos turquesa de mi lado, pero igual ¿Por qué me molestaba? Si solo es un juguete… solo es un chico que se cruzó en mi camino porque es el primo de mi mejor amiga, pero a la vez él fue el causante de que mi ex novio y yo termináramos. Además, por su culpa y por mi inmadurez había abortado un bebe, pero ahora que lo pienso fue lo mejor, ya que yo no amaba a ese chico, aunque Haru-chan me diga que busque un amor o una persona que realmente me ame, pase de él y otra vez volví con Sai, pero ya no eran los mismos sentimientos, lo quería sí, pero a la vez quería probar otras cosas distintas. Y si Gaara Haruno se quiere ir, tiene las puertas abiertas, me da igual lo que haga con su vida.
Acomodé mi kimono que usaba para el festival cultural, para salir de esa habitación que habían hecho los estudiantes de tercer año, ya que solo era para satisfacer a los que ya experimentaban el sexo, vi esa cama y esas sabanas desordenadas que había compartido con ese chico de ojos castaños que se subía su pantalón. Su sonrisa de satisfacción me dio asco que no pude evitar mirar a otro lado, mientras que acomodaba mi cabello rubio y lo amarraba en una coleta grande formando en un bonito moño mientras que limpiaba mis labios donde el lápiz labial se había movido por los besos de ese chico.
- Hasta las chicas de segundo año saben cómo dar un buen oral. – se acercó a mi agarro mi barbilla para que lo viera. -¿Qué diría tu novio si supiera lo que tenemos?
- Ese es mi asunto Senpai. –respondí alejándome de él mientras que estiraba mis manos agarrando las cortinas negras y deslizándolas viendo más cortinas negras que estaban en todo el salón de clases. –Sai no se puede enterar. –suspiré saliendo de ese salón mirando a la chica que estaba sentada en una silla conversando con otra chica. Ellas me miraron y se empezaron a reír, ya que sabían que había entrado con uno de sus compañeros.
Apreté mis manos ignorándolas lo que decían para poder ya ir a mi salón, pero no me di cuenta que me encontré con unos ojos castaños junto a unos ojos turquesas que me miraron sorprendido. Dirigió su mirada al salón donde salí y se acercó a mi jalándome del brazo zarandeándolo con fuerza, mientras esa chica de ojos castaños había soltado una caja que cayó con fuerza formando un estruendoso ruido que llamo la atención de los demás.
- Tú… -escuche su voz gruesa que solo lo mire achinando mis ojos con molestia, él no se tenía que meter en mi vida, nunca fuimos nada solo un revolcón más en mi lista.
- Gaara-kun. –escuche la voz de esa chica que lo agarró del brazo apretándolo para poder alejarlo, mientras que esos ojos turquesa me veían con cólera y a la vez con lastimas, que solo jale con fuerza mi brazo para alejarme de él.
- Lo que haga con mi vida, eso no te debe de importar. –suspiré cruzándome de brazos viendo esos ojos abiertos de la sorpresa y esa chica de ojos castaños se puso frente mío estirando sus brazos, que se creía, acaso pensaba que le iba a hacer algo a este chico. –Protégelo todo lo que quieras, pero eso no negara que yo no sienta nada por él, solo fue un simple juguete que se metió en mi vida.
- Eso no te da derecho de lastimarlo de esa manera, sabiendo que él tiene buenos sentimientos por ti. –me respondió con esos ojos castaños que brotaban un brillo lleno de odio, mientras que el otro bajaba su mirada.
- Él tuvo que haberse dado cuenta desde un principio que nunca lo iba a amar, porque yo amo a otra persona.
- Entonces, tú y él. –escuche que susurro con esa voz gruesa levantando su mirada y cambiando su expresión a una más dura. -¿Desde cuándo?
- Hace un mes atrás. –le respondí estirando mis brazos poniendo mis manos en mi cadera. –Estamos juntos.
Sentí un fuerte golpe en mi mejilla que llevé mi mano a ese lado acariciándolo, mientras que esa chica de cabellos castaños tenía su mano levantada y me miraba con cólera. Sabía el motivo de ese golpe, pero no me importaba, sonreí ocultándolo con mi mano y mirándolos a ellos dos que tenían una expresión para sacarles una foto. Me calme estirando mi mano apoyándolo en el hombro de esa chica y me acerque a ella, para que solo escuche lo que iba a decir.
- Disfrútalo mientas puedas, aun así, el siempre vuelve a mí con un chasquido de dedos. –se puso tensa agarrando de mis hombros para alejarme y no pude evitar reír al ver la cara de confusión de ese chico de cabello rojo como el fuego. Le guiñe un ojo dejándolo sorprendido y a la vez molesto.
- ¿Cómo estas tan segura?
- Porque él me ama solo a mí.
- Los sentimientos pueden cambiar. –escuche su voz gruesa agarrando el hombro de la chica. –Eso tú lo sabes, por experiencia Yamanaka. –solo asentí sonriendo divertida con mi mano en mi barbilla.
- Tienes razón Haruno. Espero que te vaya bien con tu próxima conquista.
- Eso a ti ya no te incumbe. –me respondió con esa voz gruesa y esos ojos turquesa que me miraban con cólera, que solo cogió la mano de la chica para poder alejarse. Solo los vi alejarse cruzándome de brazos.
- No crees que exageraste un poco. –escuché una voz aguda que sentí su aliento en mi cuello, que solo solté un suspiro girándome y viendo esos ojos jade que brillaban con intensidad.
- Siempre metiéndote en donde no te llaman. –la mire y ella solo sonrió de lado.
Se parecían mucho, pero no eran iguales, su físico había cambiado porque ella tenía el cabello corto mientras que ella tenía el cabello largo. Además, que la personalidad de cada una era completamente diferente.
- ¿Por qué recién ahora respondes mis mensajes? –me preguntó cruzándose de brazos.
- Ya sabes el motivo.
- ¿Por qué quieres hacerle daño? ¿No que es tu amiga? –me preguntó cerrando sus ojos poniendo sus manos en su cadera. -¿Cómo se sentirá ella, que tú fuiste la causante de todo?
- Por lo que sé, yo no hice nada. La que se acostó con el Uchiha fuiste tú.
- Pero tú fuiste la causante que Sasuke haya pasado más tiempo conmigo que con ella. ¿Tanto la odias?
- No solo a ella. –le respondí, me giré para poder caminar y alejarme de esa chica, si en verdad no solo la odiaba a ella, sino a él también.
