Capítulo 21: Kioku no Umi

A veces creemos pensar que en la vida siempre habrá un obstáculo que nos impedirá seguir con lo que deseamos a futuro. Un obstáculo que puede ser cualquier objeto, cosa o persona que la vida nos puso en el camino. Pero cada uno tenemos que buscar como pasar y seguir adelante, pero no nos damos cuenta que para eso tenemos que sufrir las peores consecuencias que se nos avecina.

- ¿Sai? -Sus miradas se cruzaron el uno al otro, mientras que una rubia de ojos verdes azulados tenía una sonrisa divertida sabiendo que le fascinaba este momento, por el motivo que ella los estaba encontrando en ese tipo de acto, aunque ella lo inició, quería verlos arder más a esa chica.

- ¿Acaso no es divertido Katsura-san? -la pobre chica solo se le quedó mirando intentando identificar qué le sucedía, porque ahora hacía eso sabiendo que ellos dos eran felices. -El nunca olvidará a su primer amor.

Y eso era la gota que hace rebalsar el vaso, las únicas palabras que necesitaba para hacer un clic en su cerebro y darse cuenta de las cosas. Ella no conocía bien a ese moreno, solo que es estudiante de tercer año como ella, pero de diferente instituto, le contó sí sobre su anterior novia, lo que había sucedido, lo que había vivido todos los días con ella. Pero nunca fue sincero si realmente aún la extrañaba o aún la amaba. Solo sabía que un día se acostó con ella y le contó. Aunque sea fue sincero al decirle lo que sucedió, entonces él le pidió perdón llorando diciéndole que no volvería a cometer el mismo error. Pero estamos aquí en este momento, en esta posición, ella sentada en sus piernas y él con sus manos en los hombros de la chica y mirando en dirección a ella con esos ojos abiertos de la sorpresa y asustado. Ahí se dio cuenta de las cosas.

- ¿Por qué no dejas que seamos felices Yamanaka-san?

La rubia abrió los ojos de la sorpresa por la pregunta de la morena de ojos marrones claros, sabía la respuesta a esa pregunta, lo sabía perfectamente, pero tenía la respuesta a esa pregunta. Porque era tan claro lo que ella deseaba... que ellos no fueran felices y que solo ella fuera feliz obligando a ese moreno estar con ella y solo con ella. El solo sería suyo y era de su propiedad.

- ¿Sabes que él ya no te quiere, entonces porque le haces esto si lo ves tan feliz?

- Kotonoha. -escucho la voz del moreno viendo como él la alejaba de ella y se acercaba a esa morena de ojos claros. -Lo siento, sé que cometí un error, sé que no volveré a hacerlo. Solo ella se acercó y yo no fui lo suficiente rápido.

- No te preocupes Sai, yo sé que tú no tienes la culpa. -pasó su mano por la mejilla del chico brindando una tierna caricia haciendo que él cerrara los ojos dejándose llevar por ese sentimiento de paz que solo tenía con ella. -Sé que Yamanaka-san sabe que tú solo me amas a mí.

- Ella tiene que entender que soy solo tuyo y tú eres mía. Es lo único que me importa Kotonoha.

- Ella lo entenderá Sai. -llevó sus manos a su torso estrujando sus dedos en la camisa cuello blanca del chico, mientras que el acariciaba las caderas de la chica que no pudo contenerse más y la beso.

Ese beso apasionado que se estaban llevando los dos, sus lenguas se movían al compás de cada movimiento de sus labios, se besaban con tanto amor, pero unos ojos molestos, furiosos que brillaban con intensidad los miraba con cólera. Los odiaba, la odiaba a ella y a él. Cómo los odiaba, ellos dándose amor en ese beso y ella qué. ¿Qué había de ella? ¿Por qué estaba ahí? ¿No sería ella la que estaría besando con esa intensidad al chico? ¿No sería ella la que estaría llevándolo dentro del baño del tren y haciéndolo con él? Pero ahora era esa morena que lo estaba llevando, le dolía mucho, le dolía verlos a ellos dos dándose tanto amor. Le dolía... haciendo que se le escapara un grito de dolor llevando sus manos a su cabeza y saliendo corriendo por los pasillos del tren para poder alejarse de esa horrible escena que le entraban náuseas, las náuseas que realmente eran asquerosas. Pero esto no se quedaría así. No se quedaría así. Y ella lo sabía bien, se iba a vengar y los iba a destruir, si los destruiría porque con Yamanaka Ino nadie se burlaba y eso lo sabrían bien ellos dos.

- Y tú serás parte de mi venganza. -sonrió llevando su mano en su vientre y acariciándolo con delicadeza. -No dejaremos que tú padre esté en brazos de alguien que no es tu madre.

Las personas podían ser crueles, demasiado crueles... que no les importaba lo que los otros opinaran sobre su vida, si no que lo único que les importaba es sentirse que tienen el poder suficiente para dañar a los que supuestamente aman, pero no se daban cuenta que ellos se lastimaban solos. Eso es lo que esta rubia de ojos verdes azulados pensaba, dañar a una pobre chica que se ganó el corazón del moreno, que ella nunca pudo conseguir, pero lamentablemente los que dañas reciben el peor castigo aumentado al doble y lo que le espera a Yamanaka Ino no iba a ser algo bueno, iba a ser algo que le haría pagar las consecuencias de sus acciones.

"El que cae en pecado es un hombre o una mujer; el que de ello se duele es un Santo; el que se vanagloria es un Diablo"

Pov Sakura

Cada uno cometemos cada error al pisar una piedra que siempre estuvo en el camino, esa piedrita que podría significar muchas cosas... pero a la vez no queremos ver... es una sensación que se une a la ansiedad por querer pasarla y decir lo logré. Antes me sentía en una oscuridad que no sabía cómo poder salir de ese lugar, el dolor es algo que se hunde en tu pecho, pero a la vez se junta con tu mente al recordar cosas que antes vivías con esa persona que decías amar, pero que no conocías lo suficiente. El dolor de la infidelidad, el dolor de verlo a él con otra me llenaba de tristeza y de cólera... Sentía una rabia que nadie podía detener, tenía miedo de confiar en un hombre al ver lo que me sucedía, pero como dicen por algo suceden las cosas. Cambie mi vida por esa persona... quería verlo feliz así que tuve que hacer de todo para que él me viera solo a mí, pero, aunque haya intentado de todo... él se fue con otra, se fue con otra que le cumplía los caprichos carnales que cada chico a esa edad tenía. Le calentaba la mente, le calentaba la cama y lo hacían sin importar que él estaba conmigo. Eso me llenaba de coraje, de odio... si odio es lo que empecé a sentir, empecé a odiarlo como no tienen la menor idea. Pero del odio que sentía a esa persona, él siempre estuvo ahí para mí...

Fue la única persona que pudo ver lo que estaba viviendo, fue la única persona que decía que haría que vuelva a brillar, sé que le costó, le costó demasiado hacer que abriera mi corazón, por el simple hecho que yo quería sentir lo que era el sexo. Saber porque con mi anterior novio me haya dejado por el sexo y empecé a entender... pero el sexo no es lo único importante, sino el sentimiento de hacerlo, pero hacerlo con amor y solo con alguien que te haga feliz.

- Hacer el amor es sentir sin tocar, es amar y extrañar, es decir a alguien que hoy lo extrañaste... hacer el amor es que hoy te escuchen y te digan apóyate en mí que ya todo pasará. Sentir cada abrazo que se da con tanto amanecer, es desear que las mejores cosas sucedan.

El pequeño sonido que hizo el libro al cerrarse, ocasionaron que mis pensamientos se dirigieran a esa persona que estaba sentado a mi costado dejando ese pequeño objeto sobre la mesa mirándome de reojo y estirando su brazo para pasarlo por mis hombros.

- Es un placer hacer el amor con un verdadero amor. -le sonreí acomodando mi cabeza entre su hombro y su cuello oliendo ese perfume que cada día me volvía loca.

- Hacerte el amor me hace querer siempre tenerte para mí y no dejarte ir pequeña.

Sonreí como tonta al escucharlo, sus grandes brazos rodeando mi pequeño cuerpo me hacía sentir segura, sabía que con él podría ser feliz, sentía que sus brazos siempre eran perfectos para mi cuerpo. Sus besos siempre me pertenecen, sus ojos, su cabello, todo de él era mío y sentía que me estaba volviendo obsesiva con él, pero no era el mismo sentimiento que sentía por la otra persona. Sentía que este sentimiento es diferente... realmente amo a este chico que llegó en el momento que lo necesitaba.

- No sabes que cada día me haces feliz.

- Con tal de que seas feliz, yo también lo soy.

Sus dulces labios rozaron mi nariz dándole una pequeña mordida, reí por lo que hizo, ese gesto fue muy tierno que miré esos ojos negros con toques grises que comenzaban a oscurecerse que no pude evitar cerrar mis ojos y sentir sus labios sobre los míos y su lengua jugando con la mía en una danza que sabíamos muy bien que terminaría de una manera que no podíamos hacer en este momento en el tren bala. Sus manos bajaron acariciando mis piernas y deteniéndose en mis muslos para llegar a mi trasero apretándolos con sus dedos grandes que no pude evitar soltar un gemido que fue callado entre sus labios.

- Acá no.

Él solo abrió sus ojos y volvió a besarme para apretar mi trasero mientras que mis gemidos se perdían en sus besos que comenzaron a ser más exigentes que no pude evitar sentir que la parte baja de mi cuerpo empezó a mojarse por mis fluidos.

- Cuando lleguemos a casa de mi padre, no me pidas que pare, porque no lo pienso hacer bebe.

Y eso fue la gota que rebalsó el vaso que no pude dejar de soltar un gemido suave para ser callado por esos labios que me volvían loca, estaba sumida por sus besos que no me importo ser agarrada de la mano y siendo jalada por él mientras que caminábamos por los pasillos del tren que aun avanzaba. Escuche la voz de mi amiga morena que nos estaba llamando, pero a nosotros nos dio igual que solo los ignoramos, hasta llegar al compartimiento donde estaban los servicios. Escuche como deslizo la cortina que no pude evitar mirar esos ojos que expresaban deseo y pasión. Sabía perfectamente que desde que me atrapo en sus labios no había vuelta atrás, porque en este momento me iba a entregar a este hombre que me volvía loca con sus caricias y besos.

- Sabes que esto está mal, más porque estamos en un tren bala en movimiento. –su risa ronca y sus manos apoyadas sobre la puerta del servicio higiénico me dejaba atrapada a su merced.

- Eso lo hace más interesante. ¿No lo crees?

Acarició suavemente mi mejilla pegando su frente contra la mía, cerré mis ojos por su contacto suave de esas manos grandes y dedos gruesos que solté un gemido suave. Sus labios acariciaban con delicadeza mis labios que no pude evitar abrirlos esperando un beso, pero el solo sonrió sobre los míos, lo cual ocasionó que mis mejillas se hincharan por el puchero que estaba haciendo porque deseaba sus tiernos labios besar los míos.

- Dices que no, pero al final lo deseas. –sonrió pasando su pulgar sobre mi labio inferior, abrí mis ojos y miré ese rostro varonil que no pude evitar ver que le estaban saliendo vellos a sus patillas y bajaban para demostrar que se estaba formando esa barba que solo tenían los hombres. Cada día este chico se volvía un hombre y sería un hombre muy apuesto. Y solo sería mío.

- Mío... -abrió sus ojos de la sorpresa cuando lo dije que sentí un ardor en mis mejillas, sabía perfectamente que estaba avergonzada por lo que dije, pero era la verdad, ¿No? Y es porque realmente amo a este hombre.

- Dilo de nuevo.

- Mío, tu eres mío ¿No es cierto, Haruto-kun? –bajo su mirada y llevo su mano a su cara para poder ocultarlo, pero vi esa hermosa sonrisa, ¿Él estaba feliz?

- Y tú eres solo mía, eso nunca lo olvides.

Sentí sus fuerte brazos alrededor de mi cuerpo pegándome a su torso que no pude evitar cerrar mis ojos sintiendo ere aroma que me encantaba de él, levante mis brazos y con mis manos apreté su camisa entre mis dedos para sentirlo más y más cerca de mí.

- Te amo tanto Haruto.

- Yo también te amo Sakura y no sabes cuánto es ese sentimiento que tengo hacia ti.

Pov Sasuke

Los copos de nieve seguían cayendo en este invierno que caía sobre Tokio, este crudo invierno demostraba que iba a ser el peor más cuando en las noticias decían que esta noche iba a ver una tormenta en la ciudad, solo pude soltar un breve suspiro mientras limpiaba la mesa recogiendo algunos vasos que estaban en una bandeja que descansaba en mi mano derecha mientras que pasaba el paño de tela por la mesa limpiando lo que habían ensuciado los clientes.

Desde el día en que había dejado a Yun en esa cafetería, comencé a buscar un trabajo de medio tiempo en estas vacaciones para que tuviera mi mente despejada de la pelea que tuve con ella y de los sentimientos que crecía más y más por Sakura Haruno. Pero, aunque mi mente se enfocaba en mi trabajo y de la cafetería donde estaba trabajando aun venia en mi mente el día en que le hice daño a esa pequeña chica que era todo para mí y aún sigo arrepentido de las peores decisiones que tome. No solo recordarlo, si no que mi propio hermano también me lo hacía recordar desde ese día donde le destroce el corazón y ese tipo se había aparecido en mi casa a golpearme. Y él tenía razón fui un maldito desgraciado que solo pensaba en mí mismo y en mis deseos impuros de poseer el cuerpo de una mujer que se entregó fácilmente. Fui un idiota... al no saber qué era lo mejor para mí.

- Maldición... -baje mi mirada y no pude evitar irritarme al solo recordar los gemidos de ella en ese salón de clases junto a ese tipo, lo odie y más lo odie por tener algo que me pertenecía, yo tenía que ser el primero el no.

Tiré el paño aun costado con cólera y apreté mi mano con fuerza rechinando mis dientes, sentía mis ojos comenzando a empañarse por las lágrimas que no pude evitar llevar mi mano a mi rostro para poder ocultar a los clientes que estaban riendo en ese momento, no quería que me vieran derrumbarme de un error que me había equivocado y que me arrepentía demasiado. Además, que para colmo había parejas que hacían que los odiara porque me moría estar así con Sakura viéndola sonreír y besando esos labios rosas. Cada recuerdo de ella me mataba y más al saber que ahora ella entregaba esas sonrisas a otro, a un maldito que aprovecho cuando ella y yo estábamos demasiado mal.

- No crees que llorar por algo que hiciste, solucionara las cosas. –esa voz gruesa que tanto conocía y odie con toda mi alma. Volvió aparecer como si fuera un fantasma de los errores que había cometido hace meses atrás.

- Lo que tenga que ver con mi vida, eso no te debe de interesar Akasuna no Sasori.

Esos ojos caramelo con esa mueca divertida brillaban con intensidad poniéndome irritado que no pude evitar mirarlo con la cólera que sentía en ese momento. El solo sonrió mientras que me daba palmadas en mi cabeza desordenando mis cabellos, lo cual cogí de su mano con fuerza para alejarlo. Ahora si sentía un poco de lástima por el simple hecho que ahora estaba en su lugar, al enterarme que ella había elegido a otro.

- No, nos parecemos en nada.

- Se podría decir que sí. –alejo su mano mientras que lo metía dentro del bolsillo de su abrigo color perla y no pude evitar llevar mi mirada a esa maleta que estaba junto a él. –No sé si tu jefe te podrá dar unos minutos libres para poder conversar contigo o...

- Ya acabo mi turno. –le solté de golpe mirando el reloj que colgaba detrás suyo que él solo saco su móvil de su abrigo y sonrió divertido. –Pero dudo que tenga tiempo de hablar con el ex novio de mi...

- Tú también eres el ex novio Sasuke.

- Nunca te di permiso de tutearme con tanta confianza Sasori-sen-pai.

- Maldito mocoso malcriado, aunque sea ten un poco de respeto a tus mayores.

- Los perdiste desde que te metiste con mi no... -me quedé callado al saber lo que iba a decir que no pude evitar escuchar esa sonrisa de burla de ese tipo y si tenía razón Sakura ya no era mi novia, era mi ex novia y no sabía cómo me arrepiento. –Dame unos minutos que me cambio y hablare contigo. Así podría saber qué haces con una maleta grande antes que empiece la tormenta.

- Eso te lo diré cuando nos sentemos a conversar bebiendo algo caliente, pediré algo para los dos.

Pase por su lado mientras que llevaba la bandeja y lo miraba de reojo viendo como arrastraba esa maleta hasta llegar a una silla y sentarse. Me acerque al mostrador donde un compañero me hacía señas con la cabeza, lo cual suspiré y le informe que era un senpai que estaba en mi escuela, él solo asintió y me señalo su reloj que tenía en su muñeca. Caminé hasta la puerta que era del personal para poder acercarme a mi casillero y quitarme el delantal que usábamos para poder atender a los clientes y servir los cafés. Lo deje en el colgador de mi casillero y saque mi celular para poder revisarlo encontrándome 30 llamadas perdidas de Yun. Desde el día que dejamos esa conversación, no volví a contestarle las llamadas y los mensajes, pero ella seguía insistiendo cada día que poco a poco me estaba cansando. Estaba harto que deslice mi dedo hasta encontrar el contacto de ella y mande su número a la lista negra de mis contactos. Ella tenía que entender de una vez que lo nuestro había muerto y era mejor así; nuestros encuentros eran sexuales, pero eso no hacía que sintiera algo por ella, mis sentimientos solo le pertenecen a Sakura. Es la única forma que ella lo entienda de una vez por todas, que, aunque eso tenga que hacerlo a la mala. Me puse mi abrigo mostaza encima de mi camiseta negra con cuello de tortuga y guarde mi billetera y mi móvil dentro de los bolsillos de mi abrigo, agarre la bufanda negra en mis manos y salí del cuarto de empleados, para poder acercarme a ese chico de cabello rojo que estaba bebiendo de su café mirando su móvil. Me senté en la silla que estaba al frente suyo y el me miro sonriendo bloqueando su móvil dejándolo encima de la mesa.

- Te pedí un café expresso. –señalo el vaso sin borrar esa sonrisa que me daba ganas de tirárselo en la cara.

- Te agradecería ese detalle, pero no lo haré. –puse mi billetera y mi móvil sobre la mesa para poder apoyar mis codos sobre la mesa agarrando esa pequeña taza para beber un poco de ese negro y amargo sabor que para mí era delicioso ya que nunca me gusto lo dulce. –Bueno que le trae a Sasori en esta época del año y apunto de agarrar una tormenta con una maleta en mano. Adivinó tus padres se aburrieron de ti y te botaron de casa, porque yo haría eso.

- Muy gracioso Sasuke, mira como me río. –suspiró llevando su mano hacia la taza mirando un buen rato ese líquido.

- Oye, si te vas a quedar callado mirando esa cosa liquida, me tendré que ir, porque en verdad esto es incómodo, quien creería que tú y yo estaríamos conversando después de lo que paso. Literalmente te odio y tú me...

- Me voy Sasuke. –lo mire dejando la taza descansar sobre ese pequeño plato, me quede atónito por lo que dijo este chico que ahora tenía la mirada perdida, pero sus ojos se enfocaron en los míos y solo apoyo su mentón en su mano. –Me voy por una beca que gane en la universidad, hoy está saliendo mi vuelo dentro de dos horas. Me estoy yendo a Inglaterra.

- Pero...

- Hace unos meses me entere que saque la beca, por eso fui al instituto y me encontré con ella. –solo vi que suspiro y se puso recto agarrando la taza para llevarlo a sus labios y empezó a beber hasta que cerro sus ojos dejando ese objeto encima de la taza. –Ella me contó todo lo que paso, me dijo lo que hiciste, me dijo sobre Yun Mitarashi, de Haruto Kurosaki y de ti. Ella realmente te amaba, pero ya no lo hace.

- Eso... -trague un poco de saliva de tan solo escuchar que ella no me ama. –Eso no puedes estar completamente seguro. –me reí y vi esos ojos caramelo que se abrían mostrándome lo serio que estaba en ese momento dejándome pasmado en no poder entender bien lo que quiere decir este tipo. –Ella aun me ama.

- No, ya no lo hace. A veces Sasuke cada uno comete errores, pero no sabes las consecuencias de esos errores pueden ser un arma de doble filo que es capaz de clavarte en ese pequeño sentimiento que aun tienes o ruegas que sea verdad.

- Si hablaste con ella, me imagino que dijo algo sobre mí. –lo miré y vi como esos ojos caramelo aun mantenían la seriedad. Suspiro agarrando su móvil y su billetera para guardarlo dentro de su abrigo para ponerse de pie dejando un billete.

- Solo te diré algo Sasuke, porque, aunque hayas sido cruel con ella, yo te tengo mucha estima y cariño, pero es solo por tu hermano. –camino hacia mi poniendo su mano en mi hombro. –Ella dijo que te odia y que se arrepiente el día que te conoció, pero no te desea el mal, te desea felicidad, pero no con ella, sino que espera que consigas a esa persona que te haga feliz, porque ella ya no estará para ti. Te deseo suerte pequeño enano que peleaba conmigo por el arco de su hermano. Nos vemos Sasuke Uchiha. Adiós.

Los sonidos de sus zapatos se mezclaron con las conversaciones que se escuchaban en las personas que estaban en ese mismo lugar, pero realmente lo sabía... solo que no quería darme cuenta de las cosas... sabía que había malogrado mi anterior relación y me dolía. Pero lo que más me dolió fue lo que ella le dijo a él. Que me odiaba, pero que aun así me desea lo mejor... que, aunque ella tenga ese sentimiento de odio, ella aun así quiere que sea feliz. ¡Que mierda es esto! baje mi mirada llevando mis manos hacia mi cara escondiendo las lágrimas que corrían por mis mejillas, tenía cólera y rabia. Odiaba esto... en este momento odiaba lo que me estaba pasando, pero me lo merezco por ser un maldito desgraciado. Soy una mierda.

Agarré mi móvil con mi billetera guardando en el bolsillo de mi abrigo, salí de esa cafetería mientras que caminaba por esas calles donde estaban las personas y parejas que andaban sonriendo. Me irritaba de solo verlo, no me hacía bien y menos con cada palabra que me dijo ese sujeto y su voz de ella diciéndolo en frente de mí.

"Te odio, pero te deseo lo mejor y que seas feliz con otra persona, pero no conmigo Sasuke-kun"

Cada palabra con su voz lo escucha en mis oídos, a cada rato esa maldita frase lo escuchaba seguido, que no me daba cuenta que me chocaba con la gente mientras que miraba al cielo donde la nieve caía en mi cara y mis lágrimas se perdían por mis mejillas.

"Te odio, pero te deseo lo mejor y que seas feliz con otra persona, pero no conmigo Sasuke-kun"

No estaba bien, sabía que no lo estaba... caminaba sin rumbo fijo recordándola como nosotros caminábamos por los mismos lugares, como ella me perseguía hasta llegar a este lugar donde nos caímos hasta que estaba a punto de caer en ese río. Sus ojos, su cara, su piel y sus labios los cuales estaba a punto de profanar, pero no lo hice. Dirigí mi mirada a ese sitio donde la abrace y llore con ganas por decir que no me dejara solo.

"Te odio, pero te deseo lo mejor y que seas feliz con otra persona, pero no conmigo Sasuke-kun"

Mis pies se movían por si solos, mientras que me tambaleaba de tan solo recordarla, me sentía perdido, me sentía solo sin ella. La necesitaba... necesitaba sus abrazos y su voz. Te necesito Sakura...

"Te odio, pero te deseo lo mejor y que seas feliz con otra persona, pero no conmigo Sasuke-kun"

Me veía tan patético al caminar mientras que la gente murmuraba cosas que las podía escuchar... si estoy casi muerto en vida, me siento perdido sin ella, sin ella no era nadie. Era un idiota, ¿porque lo hice? ¿porque tuve que hacerle daño? ¿Por qué tuve que conocer a esa chica? Era una mierda... era un maldito desgraciado.

"Te odio, pero te deseo lo mejor y que seas feliz con otra persona, pero no conmigo Sasuke-kun"

Caí sentado sobre la nieve apoyando mi espalda a ese monumento de reloj donde los recuerdos volvían de ella esperando por mi hace cuatro años, de ella esperando por mí el año pasado y de ella tirándome una bofetada en este lugar. Yo tengo la culpa de todo, la mate en vida, ella pedía a gritos por mí, por la razón de porque la deje y yo... yo me andaba revolcando con alguien que no amaba de verdad, todo este tiempo solo ame a Sakura a esa mota rosada y nadie se podía comparar a ella, a esa chica.

"Te odio, pero te deseo lo mejor y que seas feliz con otra persona, pero no conmigo Sasuke-kun"

-¡LO SIENTO! ¡LO SIENTO SAKURA, LO SIENTO MUCHO! ¡SOY UN IDIOTA, ¡PERO PORFAVOR, TE LO RUEGO REGRESA A MI! ¡TE JURO QUE NO LO VOLVERE A HACER, NO VOLVERE A HACERTE DAÑO! ¡PERO PORFAVOR REGRESA A MI! ¡SAKURA!

Grité con todas mis fuerzas cerrando mis ojos y derramando más lágrimas que no pude detener, la necesitaba... necesitaba de ella, ella era todo para mí. Seguí gritando hasta que ya no pude más y me tiré al piso mirando al vacío sintiendo esos copos de nieve cayendo encima de mí. Me sentía como ella... ¿Así que así terminaste, como estoy terminando en este momento? Lo siento mi amor... lo siento...

- El número al que estas comunicando, no puede contestar en este momento.

- Sasuke-kun, necesito hablar contigo es urgente, por favor contesta, por favor. –su voz se escuchaba temblorosa, pero aun así eso no la detenía para seguir marcando a ese número.

- El número al que estas comunicando, no puede contestar en este momento.

- Por favor Sasuke-kun no sé qué hacer en este momento, te necesito, no sé qué hacer, por favor no puedo vivir sin ti, pero por favor contesta. Por favor te lo ruego... por favor.

Sus lágrimas no dejaban de deslizarse por sus mejillas mientras que estaba sentada en su habitación que andaba desordenada llena de varios objetos de diferente diseño donde marcaba dos rayitas rojas en cada uno. Mientras que ella lloraba desconsolada marcando una y otra vez el número del chico que ella amaba con todo su corazón.

- Sasuke-kun... por favor...

- El número al que estas comunicando, no puede contestar en este momento.