Capítulo 22: Namida no Riyuu
"El embarazo es una experiencia que no se puede explicar, solo quien lo ha vivido, puede entenderlo..."
El miedo, la desesperación y el terror que estaba viviendo en ese momento era algo que no sabía expresar. Ver las dos rayitas en ese pequeño test que estaba entre sus dedos temblorosos, mientras que escuchaba como la contestadora seguía repitiendo las mismas palabras, sintiendo como unas pequeñas lágrimas recorrían por sus mejillas perdiéndose por su barbilla, sus labios se abrían soltando varios gemidos que se perdían entre sus amígdalas de la garganta. Quería soltar su nombre, pero no le salía por sus quejidos de dolor al escuchar la misma frase, lo necesitaba, necesitaba de él, necesitaba hablar con él, decirle lo que estaba pasando... necesitaba dejar de estar sola, pero ya lo estaba... él la había abandonado dejándola embarazada.
Aunque el padre del pequeño bebe no supiera nada, le tenía miedo, miedo de la reacción que él podría tener en ese momento, si se lo decía, pero ¿Qué podría hacer en este momento de desesperación? Necesitaba hablar con alguien, contarle lo que estaba pasando, pero la persona importante para ella no estaba y no le contestaba el maldito celular.
Poco a poco la cordura que le quedaba le estaba haciendo una mala jugada, la locura que estaba naciendo en ella, invadía su mente ocasionando que pensara que no podía hacer nada en un momento como este, se encontraba sola y al no poder saber nada de la persona que tanto amaba. Le dolía, tanto le dolía que tenía pequeñas migrañas y las náuseas que tenía en ese momento solo necesitaba quitárselas y eso es lo que hizo. Corrió hacia el baño desesperada para poder expulsar todo lo que tenía dentro que lamentablemente no tenía nada en el estómago, porque no comía bien en estos días desde que se separó de él.
Podía ver como el agua salía de su pobre garganta que le daba tanto asco que las mismas náuseas volvían de nuevo, ocasionando que otra vez expulsara todo para que ya de una vez terminara este tormento, pero el dolor de su vientre la hacía preocupar por la presión que hacía al vomitar. ¿Le hacía daño al bebe? Se detuvo en ese momento, su palidez era única al solo pensar que estaba dañando a su hijo, con sus manos temblorosas acaricio ese pequeño vientre, en modo de poder calmar al feto que aún estaba muy pequeño, ella pensaba que el pequeño bebe podía sentir lo que quería brindarle, pero pensaba que ese pequeño ser la podía entender completamente.
El dolor empezó a calmar, las náuseas se empezaron a ir poco a poco y sobre todo ella se encontraba en cama echada sin detener las caricias a su vientre plano donde estaba ese pequeño que no sabía lo que iba a venir a partir de ahora con los padres que le habían tocado.
- Quizás era el mejor momento para que llegase a nuestras vidas mi hermoso bebe. -susurro abrazando su vientre mientras se recostaba en su cama pensando en lo que estaba a punto de venir, si se lo contaba todo a la persona que ella amaba con todo su corazón. -Eres mío así que muy pronto estaremos con tu Papá, él es muy bueno y nos va a querer mucho a los dos.
El motivo de un embarazo es cuando las dos personas desean tener a un bebe no que solo una persona desearía tenerlo, porque eso no hace feliz, no hace feliz ni a la madre ni al bebe, porque ese pequeño sufrirá al saber que fue un bebe que nunca se planeó o se conversó.
Porque todo lo bueno empieza con un poco de miedo.
Pov Sasuke
Mi vida había cambiado de una manera realmente extraña, no sabía cómo habían sucedido las cosas, solo que yo deje que ocurriera. Tiré muchas cosas sin saber que eso me iba a perjudicar demasiado, no solo en el amor, sino también en mi futuro. ¿Por qué? Porque ya había planificado lo que quería más adelante, un futuro con ella, pero sencillamente solo pensé en mi y en mis necesidades de hombre. Nunca pensé en lo que ella quería realmente, nunca me pude poner en su lugar por eso todo terminó así. En un triste adiós.
No tenía la menor idea de cuánto tiempo había pasado o cuando mi cuerpo avanzó por sí solo y estar en este momento echado en cama mirando la pared blanca de arriba de mi habitación viendo ese foco de luz apagado. Me sentía solo y mojado... estaba empapado de la nieve que se estaba derritiendo en mi cabello y mojando mi cama, pero poco me importo, solo pensaba en lo que había hecho unos meses atrás que no pude evitar soltar un suspiro de cansancio. Me sentía cansado, hostigado por no poder hacer nada, porque ya lo había perdido todo; y me sentía malhumorado por el simple hecho de fijarme en alguien que nunca ame y que ella seguiría fastidiando hasta que se consiga a alguien que si realmente la quiera de verdad. Porque realmente no puedo darle lo que ella quiere en su vida.
Me senté en la cama con mis manos hacía mi frente limpiando las gotas de agua helada mientras que llevaba mi flequillo hacía arriba me sentía realmente frustrado al no saber cómo continuar con mi vida sin ella, pero tenía que superarlo, aunque quisiera que ella regresara a mi vida, la iba a tener difícil al solo pensar en ese chico moreno de tez blanca. Él la conquistó y ella merece ser feliz; entonces sería mejor hacerse a un lado, ¿Lo mejor es amarla en secreto? ¿Debería seguir adelante, aunque la siga amando?
Creo que, aunque lo intente, no volverá a hacer lo mismo. Ella dio todo, pero yo no supe valorarla lo suficiente y ahora pago las consecuencias de mis acciones. Ya no me mira como antes, ahora sus ojos que expresaban amor puro observan a otro hombre que le brinda paz y por el cual se entregó completamente.
Deje ir a una buena mujer; y ahora pago de la peor manera, amándola en secreto y llorando por un amor perdido.
- Soy un idiota. -Eso es lo que pensaba, me sentía de esa manera, deje ir un futuro que era para los dos, por el simple hecho de satisfacerme. Por mi culpa perdí lo que tanto deseaba con ella, lo perdí todo. -Sé que ahora ya nada será como antes, ahora todo es diferente, me quede solo. Aunque tenga a mi familia, a la que realmente amaba de verdad era a ella.
Solté un suspiro quitándome la camisa, necesitaba darme un baño y quitarme el frío que ahora sentía sobre mi cuerpo, no tenía ánimos de nada. No tengo ganas de comer o beber; solo quiero estar tirado en cama deprimido pensando en algunas cosas, aunque eso me haga mal como bajar de peso, ya nada importaba. Ya todo había terminado.
Tire la ropa mojada al piso, mientras que agarraba la toalla de baño y lo acomodaba a mi cadera para poder salir de la recamara y dirigirme a tomar un baño de agua caliente que es lo que necesitaba mi cuerpo. Escuchaba la voz de mi hermano y de mi padre acordando algo para Nochebuena que era el día de mañana, solo pude suspirar ya que tenía que trabajar, pero lo que les alegraba a ellos es que salía unas horas antes de que llegue Navidad.
Pero en estos momentos necesitaba poder sanar y pedir perdón a alguien que una vez me amó. Necesitaba seguir adelante, no solo por mi bien, sino también por el bien de mi familia.
Ese día sería el adiós de un bonito amor que se hundió en mis pecados y lujurias.
Pov Sakura
Las horas habían transcurrido dando ya la noche fría y helada que se sentía en la estación de trenes de Kyoto. Se podía ver la neblina y la nieve que aún caían, parecía que esta temporada el invierno iba a ser el peor clima del año. El aire frío hizo que me frotara mis brazos con mis manos donde tenía mis guantes, mientras que observaba cómo los chicos bajaban los equipajes del tren a la estación y el hermano de mi novio andaba llamando un taxi para dirigirse a la casa de su padre. Me sentía nerviosa, sería la primera vez que iba a conocer a esa persona importante para ellos, él que les dio la vida a esos dos hermanos. Me decían que su Padre se parecía mucho a Haruto-kun, que era la copia de su progenitor, así que podría conocer cómo sería mi novio cuando fuera ya un adulto, me moría de la curiosidad de saber si sería un adulto guapo, porque ahí si no sé qué haría al espantar a las chicas que lo estarían observando en la Universidad o en el trabajo.
- Tenemos que irnos. -escuche la voz grabe de mi primo que agarraba mi maleta y llamaba a ese rubio hiperactivo. Baje mi mirada con tristeza, porque quería estar con él, pero nuestros caminos iban a ser opuestos.
- No te preocupes solo es una noche. -sentí sus labios en mi mejilla mientras me abrazaba, sabía que sería nuestra primera noche separados, ya se me había vuelto una costumbre dormir y despertar junto a él. -Mañana estaremos juntos hasta el día 25, no te dejaré escapar mi pequeña mota rosa.
Tenía razón siempre la tenía; él era una persona sincera y siempre cumplía sus promesas. Él era lo que tanto había buscado, lo que había deseado. Quizás, solo quizás lo que ocurrió hace unos meses atrás, haya sido el punto de quiebre y ver que la persona con quien estaba, era la indicada. Quizás tenía que pasarme todo esto para que me diera cuenta, quien era la persona que estaba destinada para mí y quien me haría feliz. Aunque haya pasado la peor depresión, los instintos de suicidio y todo el dolor que vivía diario. Todo eso había terminado, porque decidí acabarlo, pero para eso necesité mucha ayuda de mis amigos, mis padres y de esa persona que se volvió especial en mi vida.
Llegará un momento en él que creerás que todo ha terminado, pero eso será apenas el comienzo...
- No te parece que este invierno sea el más frío de todos. -escuche la voz de mi mejor amiga de cabello negro que miraba por la ventana del Taxi pasando su dedo índice por ese cristal nublado y húmedo.
- Se siente muy deprimente, pero a veces las noches de invierno son de esta manera.
Ella solo me sonrió sintiendo sus dedos blancos sobre los míos brindándome cariño, siempre fue así conmigo cuando estábamos solas, se comportaba de esa manera conmigo, solo entre las dos. Aunque antes éramos tres, pero nos volvimos en dos, no supe nada de mi amiga de cabello rubio dorado, desde que armó tal escena en casa de la familia Kurosaki. Desde ese día Ino Yamanaka se volvió una persona desconocida para nosotros... ella sencillamente desapareció de nuestras vidas como si nunca la hubiéramos conocido y mantenido una bonita amistad. Ino simplemente se fue. Creo que no le agrado la idea que la nueva novia de Sai-san se llevará bien conmigo. No sé si guarda rencor u odio, pero su mirada fue demasiado para mí, era de odio, un odio puro que aún me dejaba sorprendida por esa actitud de ella.
- Estamos en casa. -Escuche a mi primo de cabello rojo como el fuego saliendo del taxi, mientras abría la puerta del auto para que nosotras pudiéramos bajar.
- Es distinto a cómo sale en las fotos. -solté mientras que lo observaba y miraba como salían dos personas que eran mis tíos por los recuerdos que tenía.
Sentir el abrazo de mi tía envolver mi cuerpo era muy cálido, algo que me mantenía muy abrigada y se sentía demasiado bien. Mi tío solo acaricio el gorro que tenía puesto y sonreía.
- Mira cómo has crecido. -es lo que dijo esa mujer de rasgos mayores y ese cabello castaño mirando a su esposo de cabello rojizo y su mirada de esos ojos color negros como los de mi padre. -Estas toda una señorita, tan guapa y bonita, te pareces tanto a tu madre.
Era algo común, muchos me decían que había sacado sus ojos verdes jade de mi madre, pero la belleza tengo entendido que me parecía mucho a mi antepasada.
- Es mejor que entremos a casa y les prepare un delicioso chocolate caliente.
La voz de mi tía llamó la atención de mis amigos que estaban bajando las maletas del taxi, para poder solo hacer una reverencia de respeto. Gaara-niisan con ayuda de mi tío, le quitaron las maletas a mi amigo rubio que sonreía agradecido por su ayuda. Matsuri y Hinata, solo me arrastraron junto con mi tía dentro de casa, porque tenían razón el frío invierno estaba vez demostraba que iba a ser fuerte y podría venir una fuerte ventisca a inicio de una navidad que quizás sea más helado que el año pasado. Quizás el clima estaba demostrando que las cosas iban a cambiar, solo esperemos que el cambio de clima no sea demasiado fuerte.
Pov Haruto
Aquí estamos después de tantos años que han pasado, me encontraba al frente de esta casa mirando hacia la puerta, mientras que escuchaba como mi hermano estaba abrigando a su novia que soltaba pequeñas risitas de lo nerviosa que se encontraba. Si ella estaba así, imagínense como me encontraba, después de mucho tiempo vería a mi copia de adulto seguro observándonos con esos ojos serios y la mueca de amargura que siempre tuvo desde que era pequeño. Mi hermano solo tocó la puerta, mientras que me llamaba la atención por no haberlo hecho, pero no estaba tan animado, quería estar con Sakura, no aquí y ver a ese señor llamado mi Padre. Los pasos se escuchaban, hasta que la puerta hizo el sonido de que le habían quitado el seguro para poder ver como se abría lentamente para que nos mostrará la cara de mi progenitor, tenía la misma mirada, tenía el mismo aspecto, pero las arrugas de sus ojos ya se hacían visibles. Me observó y se quedó atónito, su mirada viajó desde mi cabeza hacía mis zapatos. Sí querido Padre tu hijo menor es más alto que el mayor y se parece demasiado a tí. Su mano acaricio mi cabello dejándome atónito, que por acción me alejé de él y vi que su mano se volvía un puño.
- Padre. -mi hermano se acercó a él abrazándolo, mientras que jalaba a su novia para presentársela, él solo sonrió con gusto y se hizo a un lado para que podamos pasar a esa casa que una vez éramos una familia.
Arrastramos las maletas dejándolo en el genkan, mientras que mi Padre sacaba pantuflas que tenía guardada hace mucho tiempo, lo cual fue extraño para mi hermano y para mí, por lo que sabía él estaba con esa secretaria que había tenido un hijo con ella, pero la casa se sentía tan sola, como si fuera una casa de soltero. Caminamos dentro de casa con él, mientras que mi hermano hablaba con él, seguro contándole lo de la escuela y seguro su futuro que quería en su vida junto a su novia, que solo mi padre pudo darle unas pequeñas palmadas en su espalda.
Suspire al ver su afecto que siempre tuvo con mi hermano, conmigo nunca fue así, fue más serio y frío; creo o pienso que fue para volverme más fuerte. Aunque quien sabe cómo pensaba mi Padre, él solo se entendía así mismo y las tonterías que hizo cuando destruyó a su familia. Me quedé mirando el inicio de la cocina escuchando como ellos se alejaban y no pude detener mi mirada en una pequeña taza en la mesa de la cocina. Me pareció realmente extraño, porque cuando ella estaba ahí siempre le gustaba que supiéramos que ella existía en mi mundo para que la llamara o la tratara como una mamá. Pero nunca la vería así, menos por todo lo que hizo, cuando destruyó a mi Madre. Me dirigí adonde ellos se encontraban y no pude evitar sentarme en el sillón para poder sacar mi móvil y escribirle a mi pequeña novia, Dios sí que la extrañaba mucho.
- Mamá se encuentra bien. -Escuche a mi hermano mientras observaba la casa y mi padre se sentaba en el sillón, mientras que Kotonoha se sentaba en otro sillón al frente mío.
- Me alegra que ella esté bien y ustedes... -nos dijo mientras sonreía y nos señalaba. -Haruto eres todo un hombre.
- Gracias Padre. -suspiré guardando el móvil al no ver respuesta de mi novia.
- Estoy muy orgulloso de ustedes, Sai entró a la universidad que tanto quería y dentro de unos meses te vas a otra ciudad y que decir de tu novia, Katsura-san eres guapa, me alegro que mi hijo mayor te haya encontrado, se ven muy bien juntos. -sonrió acariciando su cuello y soltó un suspiro observando. -y qué decir de mi hijo pequeño, me enteré por tu hermano que eres el nuevo presidente del consejo estudiantil, estoy muy orgulloso de ti, ya has pensado a qué universidad quieres entrar.
- Tokai. -le respondí viendo que se quedó sorprendido. -En Tokyo.
- Haruto esa Universidad es muy cara.
- Sí lo sé, por eso entre como el presidente del consejo estudiantil, busco una beca para que el costo no sea tan caro. -abrí los ojos de sorpresa al ver la mano de mi padre en mi hombro.
- Estoy muy orgulloso de ti hijo. Estoy muy orgulloso.
Me sorprendió la actitud de mi padre, nunca se había comportado así, menos conmigo siempre fue con Sai, siempre fue con él, es como ver como si hubiera cambiado, como si ya no fuera el mismo de antes. Acaso algo pasó para que él ahora me tomara afecto.
- Yo... tengo algo que decirles chicos. -nos dijo nuestro padre que alejó su mano de mi hombro y bajó la mirada juntando sus manos. -Como pueden ver o no sé si lo han notado, ya no vivo con esa mujer. -nos miró viendo la reacción de los dos que lo miramos sorprendido.
- Por eso me pareció tan extraño no ver cuadro de tu nueva familia o el ruido de tu hijo por esta casa. -mire a mi hermano mayor que se sentó al costado de su novia. -Está bien que Kotonoha este acá.
- No importa, Katsura-san es ahora de la familia y me gustaría ver que Haruto traiga a su novia. -me miró haciendo que soltara una sonrisa, al recordar como mi pequeña novia nerviosa lo conociera.
- Mañana. -abrió sus ojos de sorpresa. -Mañana la conocerás en Noche Buena.
- Un buen regalo de Navidad al ver que mis hijos tienen una buena chica a su lado. -sonrió y bajó su mirada. -Me gustaría que su Madre estuviera aquí, tengo tantas cosas que contarles a ustedes y disculparme con ella.
- Papá, ¿Qué es lo que pasó? -le preguntó mi hermano.
- ¡Tío! -escuchamos un grito que era desde la puerta principal y unos pasos mirando así el pasillo mientras que mi Padre negaba con su cabeza. -¡Oh! Pero miren que tenemos aquí.
Su cabello negro suelto y esos ojos negros como la noche se achinaban sonriendo de una manera que me irrito al toque al reconocer a esa persona que teníamos al frente de nosotros, la peor pesadilla que tuve que volver a ver otra vez.
- Pero... ¡¿Qué mierda?!
- Mira que tenemos aquí. -sonrió divertida poniendo su mano a su cadera. -Llegaron los perdedores.
Desde hoy mi vida se iba a volver un infierno y tenía miedo de arrastrar a mi botón de cerezo conmigo, solo rogaba que ellas dos se llevaran de maravilla.
