CAPÍTULO 4
Akane
Parezco un ratón escondido detrás del bote de basura, ¡iugh! esto apesta de verdad, me tapo la nariz y la boca con la mano. Saotome grita mi apellido de nuevo y se asoma por el callejón, me encojo en mi lugar esperando que no me vea. No sé porque sentí la necesidad de huir de él cuando lo llamó esa chica ¿Rinse?,¿jabón? Ahh si Shampoo, aunque me parece que él no le respondió de lo más cariñoso, o será mi imaginación. Sacudo la cabeza, definitivamente algo que no debería importarme.
Un ruido en el techo me hace encogerme en mi sitio. Miro hacia arriba. La chica pelirroja con la que peleé temprano se encuentra parada como si fuera lo más normal del mundo andar por los tejados. Me mira y sonríe, me apresuro a llevarme un dedo a la boca suplicando silencio para no delatar mi escondite. Ella me guiña un ojo, luego grita ¡Nito!
Recuerdo que antes en el estadio, ella me dijo que no le dijera a Nito que la había visto.
La menuda chica da un salto del tejado y aterriza perfectamente, él la saluda con familiaridad y la invita a comer.
Pero si acaba de hablar con la tal Shampoo, más parecía que ella le reclamaba algo por celular. La decisión correcta es alejarme de este mujeriego.
Un momento… ¿por qué me encubrió la pelirroja?, O será una chica muy liberada, me asomó nuevamente procurando que no me vean, los veo alejarse corriendo.
Regreso a casa cojeando, ya no duele tanto, pero prefiero no apoyar el pie del todo. Es verdad lo que decía Nabiki, no hay nadie, es mejor así, no quiero aguantar el interrogatorio por mi pie.
Me retiro la ropa y solo falta la venda, es increíble que no se haya aflojado ni movido. Kasumi ha intentado enseñarme algunas curaciones básicas, pero ¿Por qué no he podido aprender a hacer un buen vendaje? Me resigno, algunas cosas no se me dan bien por más que las practique.
—pero que ...— a un lado de la venda el gancho que la sujeta tiene una forma peculiar, no lo había notado, es un dragón, bueno para ser más precisos es un Sheng Long de color verde brillante y ojos de piedrecillas rojas, lo sostengo hacia la luz y da unos bonitos reflejos.
¡Qué muchacho tan raro! primero me insulta, luego me ayuda a vendarme el pie, luego me dice que… ¿Cómo era? "Que no cualquiera lo puede imitar", ja, imitar, quién lo estaba imitando y después se ofrece a cargarme. Aprieto los ojos con fuerza y meneo la cabeza, cómo es posible que me haya dejado cargar de ese pervertido, bueno, aunque no hizo nada pervertido, podría hasta pensar que le daba algo de vergüenza reacomodarme. Me carcome la pena, ni siquiera tuve tiempo de ducharme.
Me hundo hasta el fondo del ofuro, tal vez el agua se lleve la vergüenza que siento de este día, torpe, torpe, torpe, tonta, tonta, tonta y encima de todo lesionada.
Ranma
—Nito, Nito, Nito
—¡Ya te dije que no! — bramo furioso tratando que ya no me moleste más.
—hermanito—me pica con el dedo en el costado.
—¡Que no es mi novia!
—hermano— dice poniéndose seria, o eso intenta, porque con esa cara llena de restos de comida parece todo menos alguien serio.
—dije que no, es solo mi compañera del torneo.
—Ranma Saotome— deja de comer y se para con las manos en la cintura — no es digno de un hombre entre los hombres negar a su novia.
Pero de dónde rayos saca esas cosas, chica ocurrente.
—tonta Nita, qué cosas dices.
—pero si es muy linda.
—lo que digas. ¿Por qué no me dijiste que la habías visto?
—pensé que ya se habían despedido cuando la ví en el callejón.
Estoy casi seguro que ella no estaba en el callejón, o tal vez estaba muy oscuro.
—además, es buena peleando—agrega con una sonrisa.
Alzo una ceja —¿y tú cómo sabes eso?
—e-e… ¿Quieres mis papas? — me ofrece lo que queda de sus papas fritas, que no es mucho.
—espero que no te estés metiendo en problemas— amenazo mientras me devoro las papas.
—problemas ¿Yo?
La miro con el ceño fruncido —¿te recuerdo la vez que le metiste un sapo a la profesora de biología en el bolso?
Ella sonríe nerviosa.
—¿la vez que te peleaste con 5 chicos en el salón?
—pe-pe-pero eso fue porque no me creían que tú eras el mejor de todos en combate libre.
Meneo la cabeza despacio.
—¿o la vez que encerraste a tu mejor amiga con un chico en el baño del instituto?
—pe-pe-pero ellos se aman, cómo iba a saber yo que él era claustrofóbico.
Suspiro cansado —Vamos a casa.
Ella asiente —la gata debe estar erizada.
—¡Hayami Saotome!
—¿Qué? —responde levantando los brazos con falsa inocencia.
—deja de inventarle apodos a las personas.
—pero si tú empezaste diciéndole pato a Mousse, ¿Por qué no puedo decirle gata a Shampoo? — dice enfurruñada con los cachetes inflados.
—Con Mousse es diferente, es solo una broma entre amigos… no me digas que te volviste amiga de...—Ahora es mi turno de picarle el costado con el dedo.
—¡cállate! Ni loca— responde enojada.
Le pongo una mano en la cabeza y me rio mientras la despeino.
Akane
—Hermanita, ¿hoy tienes entreno temprano?
La voz de Kasumi la oigo lejana.
—mmm
—Akane
—estoy ahmmm despierta— me restregó los ojos y doy un largo bostezo.
—¿Kasumi?
Ella me sonríe con dulzura, como siempre. —pero…¿qué haces aquí tan temprano?
— pase a ver cómo estaba mi papá antes de hacer unas compras. Nabiki me dijo que hoy tenías entreno, entonces me ofrecí a despertarte para que así se pudiera ir a la oficina.
—¿Qué hora es?
—las 7
Pego un brinco y corro a cambiarme, me olvidé de poner el despertador ayer. Qué me pongo, qué me pongo, rebusco entre los cajones.
—pero si tienes mucha ropa deportiva hermanita— dice Kasumi mientras se sienta en la cama.
—sí, pero toda escogida por Nabiki— resoplo cansada.
—ya veo…—Kasuni repasa con la mirada las prendas que he sacado —esta no está tan mal— sostiene un conjunto verde oscuro de top y pantalón corto, con una blusa de tirantes gruesos holgada que va a juego.
—perfecto, gracias Kasumi.
Me empiezo a cambiar y noto que mi hermana retuerce un pañuelo entre sus manos.
—¿estás bien hermana? —digo mientras me pasó la blusa por la cabeza.
—bueno, es que…
—¿Todo bien con Tofú?
—sí, claro, ya sabes que él
—sí, es una gran persona… ¿entonces?...
—estoy embarazada—me mira con sus grandes ojos marrón que parecen estar a punto de llorar.
—¿Embarazada?
Ella asiente despacio.
—¿Embarazada como que vas a tener un bebé?
—si
—embarazada, como que voy a ser tía.
—ajá.
—¿papá lo sabe?
—no todavía.
—¿y Tofu?
—pensaba decirles esta noche, pero como Nabiki dijo que has estado entrenando con tu— hace una pausa y parece pensar lo que va a decir —compañero de torneo. Entonces vine a decírtelo primero a ti.
—¡¿Soy la primera en saber?!— me lanzo sobre mi hermana abrazándola por el cuello, unas lágrimas alcanzan a salir de mis ojos—felicidades hermana.
—gracias.
Me termino de vestir a prisa.
—les preparé algo rápido de desayunar, no es correcto que estés comiendo mal, con todo lo que entrenas Akane.
—gracias Kasumi, siempre preocupándote por nosotros.
Me dispongo a salir de la habitación.
—Akane...—me pone una mano en el brazo, deteniendo mi marcha.
—hermanita… no le entregues tu vida entera a las artes marciales.
La miro entre confundida y sorprendida.
—quiero que seas feliz—añade con una sonrisa.
—yo ...soy feliz
¿Lo soy? Soy campeona de artes marciales, hago lo que me gusta, entreno diario, tomo algunas clases en la universidad y me va muy bien, así es, no necesito nada más, ni a nadie más.
Desayuno algo de la deliciosa comida de Kasumi y me dirijo al portón de la casa, mi teléfono suena antes de empezar a trotar.
—¡Hola Nabiki!
— Me habló el señor Kiyoshi, dice que hables con Ranma y decidan dónde van a entrenar.
¿Ranma? Nabiki y sus confianzas con la gente
—¿Con Saotome? Pero…
—sí, llámalo para que entrenen juntos y así vayan bien preparados.
— ¿es realmente necesario? — digo con desgano.
—… no me digas que ya te peleaste con él, te dije que lo que pasó en las Vegas, se queda en las Vegas. Akane … él tiene una prometida, no es que me importé, pero no pensé que fueras tan liberada.
Siento que me van a estallar las orejas —¡Nabiki! Ya te lo dejé claro ayer, además él solo me acompañó porque me lesione el to…— me tapo la boca con la mano, demasiado tarde.
—¡Que te lesionaste!
—no, no, no tengo nada.
—¡Akane! ¿Sabes cuánto tuve que hacer para obtener un cupo en este torneo?
—ya cálmate Nabiki te lo juro que no fue nada.
—Voy a llamar a Tofú, vete para allá y según lo que él diga vas a entrenar hoy. Avísale a Ranma.
—pero…
—Nada de peros.
—ya te dije que no tengo el número de Saotome.
Nabiki murmura un par de cosas del otro lado del teléfono — está bien, puedes disimular como quieras, ya te lo envío.
—ya te dije que no…
La muy descarada me cuelga el teléfono, segundos después me llega el contacto
R.S, así lo guardo en la agenda telefónica y me dirijo dónde Tofú.
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En la sala de espera hay pocas personas hoy. El Dr se encuentra en consulta. Me dejo caer en el sofá. Nabiki exagera, yo me siento bien.
Tomo el teléfono en mis manos, bueno ya, un mensaje corto y conciso, abro la aplicación y busco sus iniciales. No tiene foto de perfil, ojalá no se equivoque Nabiki.
6:30am
Hola, hablas con Tendo Akane,
mi hermana me indicó
que te avisará que debo ir al médico
Por eso no entrenaremos hoy.
El doctor se asoma por la puerta y me llama.
—Akane querida sigue por favor. Nabiki me llamó preocupada.
El consultorio de Tofu se ve algo cambiado desde que se casó con mi hermana, pintado de blanco, pero con algunos toques en tonos pastel. En la pared colgado el diploma del Dr Tofu y algunos cuadros de hermosos paisajes, flores frescas, entre otros toques femeninos. Sonrío de pensar en la noticia que le darán esta noche.
Me siento frente al escritorio, hay una foto del día de su matrimonio, la tomo con precaución, se ven tan felices.
—Esa foto es mi favorita—dice sonriente el Dr. mientras se acomoda en su lugar.
La devuelvo al escritorio y sonrío.
—cuéntame Akane ¿Qué sucedió?
—No es nada… Nabiki exagera, solo resbalé con una toalla mojada. Ya me disponía a entrenar, pero ella me envió a molestarlo.
— No es ninguna molestia déjame ver
Me invita a sentarme en la camilla y revisa mi tobillo, lo mueve a un lado y otro, la verdad es que ya no siento dolor, solo una leve molestia.
— lo veo muy bien, pero por seguridad hoy mejor no entrenes, ¿Bueno?
—pero…
—Anda Akane querida cuídate, al menos por hoy ¿Sí?
no puedo decirle que no a un alma tan bondadosa como la del Dr. Tofu — sí, está bien, muchas gracias.
—hiciste un buen trabajo con el vendaje al parecer.
—Umm...si.
Mejor sin explicaciones, no es que haya algo que explicar.
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Un día libre, tenía ganas de entrenar, pero al menos podré ver la reacción de la familia con la noticia de Kasumi, ¡Qué emoción!
Camino de nuevo a casa, tendré que cambiarme, tal vez invite a Yuka o Sauyuri a tomar helado, o tal vez adelante algunas lecturas del curso.
Camino despacio, cuando escucho una voz conocida.
—Akane-san
—Ryoga-kun
Ryoga es amigo de nuestra familia desde hace muchos años. Su madre a veces nos encargaba que lo dejáramos en la puerta de su instituto que quedaba de camino al nuestro. Pobre, siempre ha tenido mal sentido de la orientación, pero es un chico muy noble, además de buen luchador de artes marciales.
Hoy parece haber llegado de algún lugar lejano, de nuevo, trae la ropa sucia y su enorme mochila a la espalda.
—¿te encuentras bien?
Él asiente tan rápido que parece que su cabeza se va a salir del cuello — te traje unos dulces—me tiende una caja con chocolates.
—Gracias Ryoga-kun, siempre tan atento.
—¿Vas a entrenar?
Comenzamos a caminar despacio.
—No, hoy no.…pero ¿Quieres acompañarme al parque? Así compartimos los dulces — digo levantando la caja.
—¿De verdad Akane-san? — responde casi gritando.
—¡Oh! Lo siento, debes estar cansado de tu viaje.
—no, no, no, para nada, no, no, nada cansado— camina a pasos agigantados y no me queda otra que seguirlo. A veces creo que Ryoga es un poco, umm, ¿Peculiar?
Siento el teléfono vibrar en mi mochila.
R.S 7:00 am
Hola
Soy Ranma Saotome
¿Estás bien de tú tobillo?
Ryoga comienza a caminar a mi ritmo, mira de reojo el celular. Me da pena, no prestarle atención, así que guardo el teléfono de nuevo.
—Akane-san ¿Pasa algo?
—¿Umm?
—te ves algo pálida.
Sonrío nerviosa, no sé por qué —es solo mi compañero de Torneo, hoy no pudimos entrenar.
—¿no me digas que vas a participar en el torneo Internacional?
—si, así es
Ryoga abre la boca y levanta un dedo, pero no dice nada y vuelve a caminar.
Llegamos al parque Hikarigaoka que está solo a esta hora de la mañana, respiro el aire puro. Me encanta venir aquí a entrenar, es uno de los más grandes parques de Tokio, practicar aquí resulta relajante a la sombra de grandes árboles, también tiene gran variedad de aves que se pueden observar. Todo un espectáculo. Elijo una banca con buena sombra de un árbol. Ryoga me cuenta de su viaje a Izumo donde había una hermosa cascada, el santuario del mismo nombre, un museo y un faro muy llamativo, me muestra algunas fotos donde sale sonriente en una especie de mirador que está detrás de la cascada, entre las rocas.
Me llevo un chocolate a la boca, están muy buenos. Tomo la caja para ofrecerle a Ryoga pero lo siguiente que veo es un zapato deportivo en vez de la cabeza de mi amigo y la caja dando vueltas en el aire. Mis deliciosos dulces quedan desplegados por todas partes.
Ryoga está con la cabeza en el suelo, literalmente comiendo polvo en vez de chocolate.
Me inclino para ayudar, a la vez que busco al culpable.
—¡Qué rayos te pasa! — reclamo furiosa a quien quiera que sea.
—lo sien...— frena la disculpa.
Me encuentro con la mirada de mi compañero de Torneo, quien luce un conjunto deportivo de camiseta roja y pantalón negro, el sudor perla su frente y su respiración agitada denota que venía corriendo. Me mira extraño, mira hacia el piso y luego nuevamente a mí, le sostengo la mirada, él sacude la cabeza a un lado.
—¿qué haces...? Pon cuidado— regaño
—hmpt, me hubieras dicho desde un principio que no te interesaban las artes marciales. Para no perder mi tiempo y el dinero del señor Samsara.
—¿Cómo dices? — protesto, por si acaso es que he escuchado mal, aunque sé muy bien que no.
—Veo que solo te interesan las citas, como a todas las chicas— ataca mordaz con una sonrisa de lado, pero más parece fastidiado.
—¡Atrevido! — chillo con voz aguda apretando los puños.
Con qué derecho me dice esas cosas, es un idiota, como si no me hubiera costado años y años de esfuerzo, entrenamiento y sacrificio. Él no lo sabe, no directamente, pero debería notarlo en mi técnica.
—¡Oye tú! — Se recompone Ryoga, dando un salto y sacudiendo su ropa.
Me había olvidado completamente de su presencia.
—Cómo te atreves a hablarle así a Akane-san—reclama con cara de pocos amigos
—no se preocupen, ya los dejo en su cita… A diferencia tuya yo me tomo esto muy en serio y seguiré entrenando.
Antes de poder ir tras él, da un salto y continúa corriendo a una velocidad fascinante, lo cual me enerva más.
Ryoga intenta ir tras él, pero lo detengo poniéndole la mano abierta en el pecho.
—no te preocupes, Saotome es un idiota, burro, atrevido, idiota, engreído, mujeriego¿Ya dije que es un idiota?
—Akane-, San...acaso ustedes dos…
—¿Qué?
Ryoga se queda jugando con sus dedos, sonrojado. Cómo puedo ser tan ingenua, me toma un minuto entenderlo, en medio de la rabia que tengo.
—¡Por supuesto que no!
—lo siento Akane-san—tartamudea Ryoga mientras mueve sus manos.
Ryoga se zambulle de nuevo en su mochila y empieza a sacar ropa, ollas, una tetera.
—Al fin— clama victorioso con otra caja en la mano —estos dulces son de Matsue.
Supongo que nunca sabré cómo hace Ryoga para ir hasta el otro lado de Japón a pie.
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Ranma
Pero qué rayos me pasa, no es como si me importara lo que la marimacho de Tendo se la pase haciendo, si sale con un cara de cerdo con colmillos de vampiro no es mi problema, no me debe explicaciones de nada.
—¡Agh! — abro los ojos y miro a lado y lado, en qué momento crucé todo el parque.
Por qué me mintió, yo como un tonto preocupado por su tobillo y ella encantada comiendo chocolates con un idiota. Porque debe ser un idiota, un idiota enamorado de una chiquilla sin gracia y de muy mal carácter.
Tomo aire con fuerza y me llevo la botella de agua a la boca dejando que escurra por mi comisura, me limpio con la mano, ahora sí estoy dispuesto a entrenar hasta quedar muerto de cansancio.
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El restaurante está cerrado, pero ¿Qué hora es? Miro el cielo buscando una pista, debe ser más de las 10 am.
— Cologne, Mousse— llamo al entrar.
—Aquí yerno— se oye desde la cocina la voz de la anciana —¡Muévete que estamos atrasados!
—¿Pero qué... — me abro paso por las puertas batientes que separan el comedor de la cocina. Adentro todo es caos. La blanca cocina que la tirana de Cologne nos obliga a mantener impecable está atiborrada con ollas, sartenes, arroz, fideos, sopa y todas las especies chinas. Jamás se nos ha permitido tener la cocina en ese aspecto, traste que se ensucia traste que se lava, ingrediente que se usa ingrediente que se pone en su lugar, son reglas de oro en este lugar. Mousse me lanza uno de los sartenes con camarones.
—¡Ey!, Al menos déjenme lavarme las manos—
Recibo tres miradas asesinas en contestación. Resoplo. Yo pensaba llegar a tomar un buen baño primero. Arrastró los pies hasta el lavaplatos sostengo con una mano el sartén caliente, busco un espacio donde ponerlo, decido sostenerlo con la boca.
— ¿Por qué te demoraste tanto afeminado? — me interroga Mousse mientras se remanga la manga de la camisa china que amenaza con quemarse en la estufa.
Ignoro el insulto.
—ehjtaba enjenano— intento responder
— pero debías estar aquí hace una hora.
—lo jiento.
—todavía me debes 30.000 horas de trabajo— afirma la vieja momia
—no ejan 26000?
—sigue holgazaneando y serán 40.000
Doy un respingo y termino de lavarme las manos para ponerme a trabajar. Genial tendré que sudar más. Desde el mediodía se empieza a llenar el restaurante, tenemos muy poco tiempo para tener todo listo, rayos.
Comienzo a cocinar los camarones, pero entonces ya es hora de darle vuelta a las verduras al vapor. Con una mano en cada sartén puedo ver qué algo de humo sale del horno, una gota de sudor rueda por mi frente.
—¡los panes!...
Cologne mira hacia el horno, pero está muy ocupada con los fideos.
—Shampoo, ¡muévete!—ordena a su bisnieta
La joven da un bostezo largo y casi arrastrando los pies llega al horno y abre la puerta, el humo sale e inunda la cocina. Todos tosemos violentamente hasta que Mousse se digna abrir una ventana.
Sólo después que el ambiente se despeja puedo notar que Mousse también bosteza, ¿Son ojeras lo que veo en él? Y … ¿también en Shampoo? Los miro primero a uno y luego al otro… que extraño.
Un olor llega a mi nariz, olfateo, giro la cabeza lentamente y apretó los ojos.
¡Los camarones!... Demonios
Todos en la cocina suspiramos cansados.
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—¿Me está diciendo que no va a supervisar mi entrenamiento?
—Así es querido Yerno, todo lo que tenía para enseñarte ya lo he hecho.
—¿Y tampoco me va a acompañar al torneo?
Cologne niega con la cabeza.
Es extraño, nunca he estado solo en los torneos, la vieja momia investiga hasta el cansancio a mis rivales y siempre está cerca para aconsejarme, pero si piensa que voy a rogar por su ayuda está loca.
Mousse pasa al lado de nosotros llevando un plato en cada mano, otros dos en los antebrazos y uno más en la cabeza, se dirige hacia las mesas, murmura con el volumen justo para ser escuchado —claro, el afeminado tiene corona y ahora se la pasa charlando.
Estoy a punto de estirar un pie y "accidentalmente" hacerlo caer, pero ha sido una mañana muy ajetreada como para desperdiciar los platos que si salieron bien.
— Es decir que la ¡Gran amazona! Legendaria por sus conocimientos en el arte de la batalla no tiene nada más que enseñarme después de 10 años— levanto una ceja en espera de su respuesta.
—Así es— zanja el asunto dando un golpe con su bastón.
—bueno… entonces supongo que nuestra deuda termina aquí. —Ella me mira con el ceño fruncido. —quiero decir que no le va a aumentar más horas de trabajo.
Cologne suelta una estridente risotada que hace que por un momento todos dejen de comer para mirarla. Ignorando a todos continúa hablando conmigo.
—todavía me debes cada una de las comidas de Hayami, los uniformes del instituto, las excursiones, la estadía en mi hermoso hogar, el entrenamiento tuyo, el de ella— enumera con los dedos, mientras yo ruedo los ojos —las clases de modales no te las cobraré porque esa fue una batalla perdida con esa chiquilla.
— ¡bueno ya dígame cuánto me va a cobrar por todo eso! — repongo hastiado ya de tanta habladuría.
—umm...— se pone el dedo en la barbilla, mientras murmura algunas cosas, saca una calculadora del bolsillo de su vestido verde y comienza a hundir teclas a una velocidad preocupante. Después de su "dramática pausa" parece terminar con las cuentas.
—Son 35.000 mil horas de trabajo.
—¿Qué no eran 30.000? —repongo malhumorado.
—Unos 3'350.000 yenes y... — afila su mirada hacia mí —obviamente el matrimonio con mi amada bisnieta.
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—¡Ranma! ¡Ranma!
Escucho a lo lejos la chillona voz de Shampoo, seguida por un golpe de agua helada en mi rostro que termina de espabilarme.
— Qué, pero qué...cof, cof— me siento en el suelo ante la mirada del trío chino.
—Shampoo estaba preocupada— dice con una mano en el pecho.
—pero qué nenita— dice Mousse parado a mi lado.
—soñé que la vieja momia me hacía pagarle mucho dinero— pienso en voz alta mientras me paso la mano por la cara.
Cologne se acerca y desde mi posición casi que alcanza a verme directamente a los ojos — no es ninguna broma, 37000 horas de trabajo, 3'600.000 yenes y la boda.
Siento nuevamente ese pitido fastidioso en mis oídos, además del sudor frío recorriendo me la frente, el ruido de la gente en el restaurante se va volviendo lejano… sí, me voy a desmayar — ¿Qué no eran 35.000? — Alcanzo a preguntar antes de caer nuevamente.
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La mañana está algo calurosa desde temprano el sol ha decidido relucir, Hayami camina en silencio haciendo uso de su equilibrio sobre la reja. La miro de reojo y me detengo un minuto, ella se da cuenta y se detiene también.
— ¿Por qué no estás usando tú uniforme? —la apunto con el índice.
Ella se mira la ropa que lleva, un pantalón negro y una camiseta blanca, se encoje de hombros —ya sabes que no me gustan los vestidos Nito.
—pero… si sabes que esas cosas valen dinero ¿No?
Ella se baja de un brinco hasta quedar al frente mío y me mira de arriba a abajo con el ceño fruncido —estás raro— declara y regresa a la reja.
—pareces un mocoso con esa ropa.
—no seas fastidioso hermanito, ya sabes que así se me da mejor pelear.
—¿Cómo que pelear?
— digo, los entrenamientos de gimnasia y deporte, ya- ya-ya sabes que me gusta mucho el deporte.
—ajá— no quiero sermonearla en este momento. Entre la tonta de Tendo y la usurera de Cologne tengo suficiente.
Llegamos al instituto y me despido de Hayami quien entra brincando la reja, porque, obviamente y como de costumbre, ha llegado tarde. Suspiro y me alejo corriendo hacia la estación del tren. A veces me asusta pensar que es tan parecida a mí.
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A medida que el tren se acerca a la estación siento mi corazón acelerarse. Es un recorrido muy rápido, pero me da tiempo a tener pensamientos que me están molestando. ¿acaso tengo 15 años? Ayer la vi y el día anterior también. Es solo una chica, si una chica boba, con su cabello largo y su sonrisa cálida, sonrisa que le dedicaba al bobo de los colmillos.
—¡Rayos!
Un bebé llora en el tren. Me siento empequeñecer ante tantas miradas de desaprobación.
—lo siento— hago algunas reverencias y me limito a mirar por la ventana en silencio.
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Esta vez nos han citado en el parque Sakujii para continuar con nuestro entrenamiento previo a las competencias.
Concentración, eso es lo que necesito, enfocarme en la competencia, seguro hay rivales muy poderosos. concentración, tal vez deba terminar de ensayar la última técnica. Sí, concentración, pero ahora debo hacerlo con ella, ¡entrenar!, entrenar, me refiero a entrenar con ella, con ella. Demonios.
El parque está solitario. A la entrada está uno de los santuarios de madera antiguo y desgastado un anciano se encuentra haciendo una oración. Me purificó en el temizuya de forma rápida, mano derecha, mano izquierda, boca. Dejo una moneda a modo de ofrenda, toco una de las 3 campanas, me inclino dos veces y aplaudo con fuerza dos veces, se exactamente lo que tengo que pedir, por Kami-sama, que se cumpla. Hago la última reverencia.
Camino por el sendero de baldosas grises, que no tarda mucho en convertirse en piedrecillas sobre la tierra, los altos árboles hacen que el clima sea más fresco, ¿En qué momento apuré el paso?, Me adentro más y más por los senderos, una escalinata un poco descuidada de madera me lleva junto al estanque Sanpō-ji. Me apoyo en la baranda del puente. Los botes de madera hacen un sonido hueco al chocar entre sí. Miro las quietas aguas interrumpidas solo por alguna hoja que decide caer y formar ondas. Escucho un crujir a mi derecha. Justo debajo del Torii se encuentra ella, se ha recogido el cabello en una coleta baja y lleva un conjunto deportivo con blusa blanca algo holgada y shorts a juego. Me mira y aparta la mirada también hacia el lago, camina despacio hasta donde me encuentro, sin hacer caso a que casi parezco una estatua, se recuesta en la baranda y continúa mirando hacia el agua. Me permito parpadear varias veces para recomponerme.
—Hola
—¿Eh?... Ah, sí hola… Tendo
—Estuve pensando— dice girándose hacia mí
—Discúlpame—interrumpo
Ella me mira sin entender muy bien.
—Discúlpame, ayer, yo…
—Entiendo… yo… no estaba en una cita, el doctor me prohibió entrenar y… camino a mi casa me encontré con mi amigo.
Amigo, amigo ¿Dijo amigo?, No quiero, pero una sonrisa se instaura traicionera en mi cara.
—no me respondiste
—¿Umm?
—El mensaje… tú tobillo… digo, ¿Está bien?
Los dos miramos su pie, ella lo mueve perfectamente.
—Sí, estoy lista para que entrenemos.
Sonríe, ¡maldición! ¿Por qué me sonríe?, siento que las piernas me flaquean y apretó la barandilla de madera haciéndola crujir.
—¡Akane mi amor! — una voz senil se escucha de un árbol. Una figura pequeña se lanza desde la copa de un árbol directo hacia ella.
Por reflejo doy un puño, pero veo con horror como es desviado a un lado con tan solo un dedo.
—Maestro— dice ella entre sorprendida y fastidiada, haciéndose a un lado.
El viejo pasa derecho cayendo al lago
Nos asomamos hacia el lago donde el señor de apariencia enjuta, cara surcada por las arrugas y traje vinotinto se encuentra de pie en una roca que sobresale.
—¿Listos para entrenar muchachos?
La miro a ella en busca de explicaciones
—él es el Maestro Haposai
—tú debes ser Ranma Saotome campeón de la Vegas. ¿No es así?
Asiento con la cabeza.
—Muchachos, el torneo al que se presentarán es doble, ustedes nunca antes han estado en algo parecido. De ahora en adelante... entrenarán juntos, comerán juntos, vivirán juntos, dormirán juntos…
Continuará
Algunas aclaraciones, si hay algún japonés por ahí que me ayude lo agradezco, esto es lo que pude averiguar en Google jajajja.
parque Sakujii es un parque de Nerima, con dos estanques, entre estos el Sanpō-ji y unas ruinas de un castillo, lo bastante amplio para que Ranma y Akane puedan entrenar.
Torii son los arcos japoneses que se utilizan a la entrada de los templos y en lugares sagrados. En una de las imágenes que encontré del parque había un Torii junto al lago, que es donde aparece Akane. Si estoy mal me corrigen.
El ritual que realiza Ranma es lo normal al encontrarse en un lugar sagrado para los japoneses, una ofrenda, sonar la campana, dos reverencias, dos palmadas y ¿pueden adivinar que fue lo que pidió Ranma a Kami-sama?
Tenían razón quienes decían que Hayami era la peliroja, no la nombre Ranko como en todos los fics por puro capricho. Ranko es un nombre que se improvisó en el momento que Nodoka llega a la vida de Ranma nuevamente en el manga.
Agradecimiento a los que se toman un minuto para dejarme un comentario.
Vanezl mi querida y fiel lectora jejej gracias por acompañarme en mis locuras
CARO. Si quería que Akane fuera fuerte en este fic . Pobre Ranma ya lo pusiste de premio mayor jajjaa.
Benani0125. Si Ranma se quedó y pos ora jajaja me rei con tu comentario. Saludos
An3li Si es bueno que no sea la damicela en apuros de siempre.
James Birdsong saludos
Alejandra Cáceres que bueno que te gustó. Pobre Akane no pudo caer con gracia jaja
Felicius si tenías razón es la peliroja hermana de Ranma, vamos a ver qué rol desempeña.
Manu. Hola, gracias por tu comentario. Te soy sincera de poder puedo pero no es mi gusto, me gusta el Ranma x Akane 100%. Con lo de que se separa Ranma pelirroja algo así escribí en un anterior fic.
Alejandra417 Si ellosy sus problemas de comunicación. Nabiki es una loquilla. En este capítulo ya se supo que Nito era su Herma-nito jajja si ya se algo
CarolFVargas hola, espero que si haya Sido el sueño jeje, cualquier cosa me avisas para corregir. Saludos
