CAPÍTULO 5
Akane
Nabiki nunca pierde tiempo cuando se trata de negocios, habló con el señor Samsara en persona y luego con Uchida, finalmente, no se cómo pero pudo contactarse con Happosai a quien no veía hace meses y bueno, aquí estamos listos para otro de sus poco ortodoxos entrenamientos. Ruego a Kami-sama que esta vez se comporte.
El parque es algo frío y oscuro en contraste al calor que estaba haciendo afuera. A medida que avanzo me abrazo para darme algo de calor y un escalofrío me recorre. Miro hacia los árboles, puede que sea solo una ardilla o tal vez una iguana. Apuro el paso por el sendero que llega al lago.
¡Genial! allí está el señor mujeriego en todo su esplendor mirando hacia el lago como cualquier turista. por qué tiene que lucir tan… tan…. Sacudo la cabeza. Lo peor es que parece que no hace ningún esfuerzo por lucir así. Lleva tan solo una sudadera negra y una camiseta blanca, además trae una mochila en el hombro.
Me pilla desprevenida cuando me mira, doy un respingo y miro hacia el lago como si hubiera algo interesante que ver.
Se disculpa conmigo y en sus ojos veo sinceridad. No, Akane no vayas ahí, regresa sobre tus pasos, solo es un tonto pervertido…. Esos ojos azules me están torturando, desvió la mirada y me encuentro dando explicaciones, ¡cómo si yo tuviera que dárselas! Pero parece que hacen que cambie la expresión. Sonríe y me muestra una fila de dientes blancos, ¡Ay por favor! No puede siquiera tenerlos chuecos y feos.
Casi que agradezco la intromisión de mi maestro. Por supuesto que no me dura la alegría.
—Muchachos, el torneo al que se presentarán es doble, ustedes nunca antes han estado en algo parecido. De ahora en adelante… entrenarán juntos, comerán juntos, vivirán juntos, dormirán juntos.
—¿¡Qué!? — gritamos al tiempo
—está loco— bufa Saotome — ¿usted si sabe artes marciales o solo es un viejo libidinoso?
El viejo Happosai se ríe restándole importancia.
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Quiero agua, quiero tirarme al suelo, quiero que me lleven cargada a la casa, quiero un masaje y un relajante muscular o tal vez dos.¿Desde cuándo se volvió tan estricto el maestro? Es increíble que no hayamos parado en 4 horas de practicar y él insista en que tenemos que estar más coordinados, ¡no soy un maldito espejo!. Apoyo mis manos en las rodillas y jadeo, intento limpiar el sudor que amenaza con meterse a los ojos.
Miro a Saotome quien parece estar un poco mejor, solo un poco. Pero …¿Qué hace? Se retira la camiseta quedándose con otra de gruesos tirantes que se le pega al cuerpo, me encuentro tragando saliva grueso.
—Vamos de nuevo, desde el principio, sin errores— dice relajadamente el maestro desde una piedra que le sirve de sofá, el muy descarado ha sacado una pipa. Ahora tenemos que lidiar además con el fastidioso humo.
Me enderezo, tengo que ser fuerte, quiero ganar ese campeonato, quiero que mi familia esté orgullosa de mí, que sepan que soy una digna heredera de la técnica de combate libre.
— estoy lista.
Saotome asiente y ahí vamos de nuevo. Puño derecho puño izquierdo, patada derecha, patada izquierda, salto, mortal, giro, giro doble, salto y patada, barrido. Y todas las combinaciones posibles, acrobacias aéreas, katas. La idea es hacerlas idénticas. ¡Demonios! La posición de mi mano al regresar a la posición de defensa falla por cuestión de segundos. Pero al maestro nada se le escapa.
—mi linda Akane— dice con dulzura— ¡de nuevo!
—¡Rayos!— grito frustrada mientras golpeo el árbol más cercano.
Ranma me mira de reojo y se acerca con las manos puestas detrás de la cabeza.
—oye...no crees que deberías relajarte un poco— dice rascándose la mejilla.
—¿Qué-qué dices?
— si bueno, estás muy tensa y por eso no puedes igualar mi velocidad.
—hmpt— giro la cara con brusquedad—presumido—murmuro con rabia
—¡Pero si es tú culpa que no coordinemos bien!
—¡Cómo que mi culpa, si tú estás distraído!
—muchachos— interviene Happosai intentando calmarnos.
—¿Yo distraído? Lo dice la señorita que se resbala con su propia toalla.
Siento que se me ha subido la sangre a la cabeza y me comienza a palpitar la vena del cuello.
—no me queda más remedio— sentencia el maestro mientras da un brinco a más de tres metros del piso lanzando una de sus bombas.
Por estar enfrascados en nuestra tonta pelea no tenemos tiempo de reaccionar.
Después del sonido de una explosión que me aturde, siento un fuerte tirón y algo áspero que rodea mis brazos y luego envuelve todo mi cuerpo, me aprieta. Intento ver en medio del humo que se ha creado con la explosión pero me arden los ojos. Toso violentamente y escucho a Saotome toser también y maldecir.
Finalmente todo se aclara y vuelve a ser el calmado parque. Me observo con rabia, estoy envuelta desde el cuello hasta los tobillos con una gruesa cuerda negra.
—¡Maestro! — grito tan fuerte que algunos patos salen volando.
—si cree que esto puede conmigo está muy equivocado— gruñe Saotome evidentemente está más que enojado.
—¿Qué no les encanta mi nuevo juguete?— declara orgulloso el pequeño anciano.
—déjese de tonterías y suélteme.
—¿Saben? —Continua sin siquiera inquietarse— por aquí se encuentran las ruinas del castillo Sakujii, pero lo que nadie sabe es que también se encuentra esto. Da un pisotón sobre lo que parece ser una roca.
Siento un vacío en el estómago, la oscuridad se cierne sobre mí , a pesar de estar el sol en su máximo punto no puedo ver más que tiniebla a mi alrededor.
—¡Akane!— grita Saotome desde algún punto.
Escucho algunos golpes y luego veo por el único punto de luz sobre mi cabeza que él también está cayendo.
—¡Encuentren la salida juntos!— grita el anciano recalcando el juntos. El agujero que se abrió a nuestros pies empieza crujir y se cierra tapando la fastidiosa cara del maestro.
Continuamos gritando y cayendo por algunos segundos más hasta que me siento hundir en lo que parece un colchón de hojas, un momento después cae él. Me inunda el olor a húmedo, a tierra mojada.
Me levanto de un brinco e intento nuevamente deshacerme de la cuerda, imposible.
Mis ojos se van acostumbrando poco a poco a la oscuridad y puedo distinguir la silueta de él.
—¿Akane?
—por aquí.
De pronto siento como si alguien me halara con fuerza, me desplazo sin querer casi como volando, lo que hace que se me arquee el cuerpo. Choco con algo duro como una pared.
—¡Auch!
—¿Akane?
—Ra…¿Ranma?
Levanto la cara para ver mejor y él está ahí, cerca, demasiado cerca.
—¿que- qué haces? Pregunto nerviosa
—yo-yo, tú.
—¡Suéltame!
—que no ves que es por esta cuerda. Ni que quisiera tocarte ¡tonta!
—¡Idiota!
Forcejeamos pero es inútil parece que es algo así como un imán muy fuerte y hemos quedado unidos desde los hombros hasta las rodillas.
—Bueno, está bien… el maestro siempre hace este tipo de cosas, tratemos de salir rápido de aquí— propongo tratando de calmarme.
Él asiente y empezamos a caminar, más bien lo intentamos, doy un paso a un lado, pero él da uno al frente, terminamos enredados y damos en el suelo. Ranma se queja por el golpe. Como si la situación no fuera lo suficientemente incómoda ahora quedo sobre él. Gracias a Kami que estamos en la oscuridad o podría ver cómo me hierven las mejillas.
—lo-lo siento— tartamudea mientras intenta ponerse de pie.
—lo mejor será hacerlo al mismo tiempo
—esta bien a la de 3
—1,2,3— contamos al mismo tiempo y hacemos fuerza con todo el cuerpo para ponernos de pie.
Caminamos con pasos cortos tratando de no caer nuevamente, hay pasillos y más pasillos, es como un laberinto oculto, alcanzo a distinguir unos muros de roca mohosa con toda clase de bichos asquerosos que reptan por el piso y vuelan sobre nuestra cabeza, de algunas grietas se cuela luz solar desde arriba, pero no es mucho lo que nos ayuda.
—Creo que ya pasamos por aquí— dice Ranma señalando con la cabeza hacia un rincón —mira esa planta.
Parpadeo varias veces, intento afiliar la mirada, yo la veo igual que todas las plantas. Suspiro cansada.
—una vez cuando era pequeña mi hermana Kasumi me llevó a un festival. Tenía miedo de entrar al laberinto de heno pero ella me dio un truco...tienes que pegar la mano a la pared y continuar sin despegarla hasta encontrar la salida.
Ranma me mira y resopla por la nariz
—¡Por qué no dijiste eso antes!
—porque lo acabo de recordar y ¡no me grites!
—¡Tu estás gritando!
Respiramos al unísono
—¿A la de 3?
—1, 2, 3
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Después de incontables recovecos, parece que al fin vemos algo, tal vez hayamos recorrido todo el parque, no estoy muy segura de la hora, puede que ya sea de noche. Lo que sí estoy segura es que tengo una migraña que amenaza con hacer que se me salga un ojo y también me molesta mucho esta maldita cuerda- imán o lo que sea. Estar caminando a pasos cortos enredados es muy agotador. Nos mantenemos junto a la pared ya que no podemos sacar la mano, esto nos lleva a una pared que parece diferente a las demás, tiene incrustadas rocas al parecer blancas o de un color más claro que permite distinguirlas, estas rocas forman una cara seria, algo amenazante.
—para que crees que utilizaban nuestros antepasados este lugar.
Ranma me mira desde su altura con el rostro desencajado —¿Es en serio?...crees que eso es importante en este momento— dice incrédulo
—¡Ay ya está bien!
Solo quería saber un poco de la historia de este lugar. Realmente me distraje de la incómoda situación en la que estamos, pero ni muerta le doy la razón a este tonto.
Ranma da pequeños saltitos y yo lo acompaño, llegamos lo más cerca posible y él comienza a tocar con la mejilla la cara de piedra, cuando llega a la nariz esta se hunde y todo el lugar tiembla. Dejo escapar un grito, Ranma mira hacia todas partes.
La tierra sobre nuestras cabezas empieza a derrumbarse y nos vemos forzados a saltar para no ser aplastados. La luz de la luna se cuela a través del agujero lo suficientemente grande para que quepamos los dos, el único problema es que está demasiado alto. No decimos nada, saltamos lo más alto que podemos pero la cuerda nos impide doblar adecuadamente las rodillas, no es suficiente, no llegamos ni a la mitad. Saltamos de nuevo y de nuevo y de nuevo. Estoy cansada, y la respiración agitada de él me indica que está igual.
— y si mejor...esperamos que amanezca y alguien nos pueda ayudar— me resigno a mi mala suerte de este día.
—¿quieres que pasemos la noche aquí?
—no veo otra solución.
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Porque demonios pensé que esto era una buena idea. Claro en mi cabeza era algo sencillo, esperar a que amaneciera y llamar a alguien que pasara por ahí. Pero estar acostada junto a un hombre en una cueva, sin espacio entre ambos no es algo que haga todos los días… no es algo que haya hecho jamás. Trato de cerrar los ojos y hacerme la dormida, por suerte no estamos cara con cara o sería peor mi vergüenza.
—Niños… niños, ¡Ranma! ¡Akane!
Abro los ojos y parpadeo para despejarme.
—veo que se están llevando muy bien— el maestro sonríe ladino desde lo alto.
—oiga ya suelte...— Ranma me mira, y yo a él . Las cuerdas yacen en el piso, él está acostado boca arriba y yo recostada en su pecho rodeándolo con la mano.
Me siento de un brinco y con los pies me impulso hacia la pared, me llevo una mano al pecho para calmar el palpitar de mi corazón.
Ranma parece no recuperarse del todo, se lleva la mano al lugar donde antes tenía recostada mi cabeza y me mira, yo niego con la cabeza. Luego mira al maestro.
—¡viejo loco!
—no te quejes muchacho, cuando los vine a buscar estaban dormidos plácidamente. Les desactive mi juguete — muestra en una mano el control remoto— pero tan solo se abrazaron y siguieron durmiendo. Se encoge de hombros.
Con la cara roja decido saltar y huir de esa bochornosa escena, alcanzo la mitad del recorrido y debo escalar el resto. Detrás viene Ranma, los dos salimos sin mucha dificultad por el agujero que conduce nuevamente al parque.
El maestro se ha recostado en nuestras mochilas y sostiene un teléfono en la mano.
Me sacudo un poco la ropa, Ranma se acerca y me mira de arriba a abajo.
—¿Te encuentras bien?
—me duelen los brazos— digo frotándome dónde me rozó la cuerda —¿Y tú estás bien?
Él asiente con la cabeza y da unos pasos quedando muy cerca, me encojo en mi lugar cuando lo veo agacharse. Siento un tirón en la cabeza.
—tenias unas ramas en el cabello— las tira al suelo
—¿eh?... Gra-gracias— me pasó la mano por el cabello dejándolo caer sobre el hombro y juego con la coleta entre mis dedos.
Happosai se aclara la garganta y le lanza algo a Ranma.
—piensa rápido— grita mientras lo hace.
Ranma hace gala de sus reflejos y lo atrapa en un instante.
—¿Qué hace con mi teléfono?
—hace un rato llamó una chica, tenía una voz muy sexy con un acento extranjero, te apuesto que es de China. En fin me preguntó por ti y le dije dónde estabas.
Ranma murmura unas cuantas cosas que estoy casi segura que son groserías .
—¡Vamos!— ordena, pasa de largo al maestro y toma nuestras mochilas.
Yo lo observo sin saber bien qué hacer, me pasa la mochila y me apresuro a sacar el teléfono.
—tranquila mi linda Akane yo le avisé a Nabiki que tu entrenamiento se demoraba un poco.
Suspiro, ya se que al maestro le falta un tornillo y no me voy a desgastar con él.
Subo el rostro y observo a Ranma quien mira al maestro con el ceño fruncido.
—no te preocupes el maestro es un poco diferente a los entrenadores tradicionales.
—no es eso, estoy acostumbrado a entrenamientos mucho peores, es solo que… ¿Tú si crees que nos sirva de algo lo que hicimos anoche?
No puedo evitar que el recuerdo de su calor y su perfume llegue a mi mente.
—anoche, anoche— tartamudeo como boba recordando que dormimos juntos.
—nos vemos esta noche a las 9 pm, ya les enviaré la ubicación a sus teléfonos— Interrumpe el maestro antes de desaparecer saltando entre los árboles.
Los dos miramos hacia donde desapareció.
—¿Estás segura que sabe lo que hace el viejo loco?
—Ejem… si — o al menos eso espero.—es un torneo de parejas, debemos estar lo más coordinados posible, poder leer los movimientos antes de hacerlos ¿No crees?
—¡Arien!—ahora interrumpe una chica que llega a toda velocidad en una bicicleta.
Es linda, ya la había visto en el hotel pero no había querido repararla, lleva un traje chino de dos piezas con pantalón, ajustado y escote que deja ver el inicio de sus pechos, el movimiento de la bicicleta hace que sus atributos reboten.
Su mirada se desvía por un segundo hacia mí y me escanea de arriba a abajo —¿Tú quién eres? Pregunta amenazadora.
Pero que se ha creído, no puedo disimular la molestia que me embarga.
—¡Shampoo que haces aquí!— regaña Ranma
— Shampoo vino a ver cómo estabas, me preocupe cuando no llegaste anoche y te llamé pero me contestó un señor el Maestro Happynigth Happyhour...— Shampoo se pone un dedo en la barbilla pensativa
—Happosai—la corrige Ranma
—Eso.
—Estoy entrenando.
—pero Shampoo te extraña— la chica se le cuelga del brazo.
Aquí estoy sobrando, me escabullo por detrás de la parejita feliz, estoy muerta, será mejor ir a casa.
Doy una última mirada atrás y escucho perfectamente a la china decir —tuviste que entrenar con una chica nada agraciada, apuesto a que tampoco es buena para pelear.
Me detengo justo detrás de un árbol, siento el fuego arder en el estómago y subir hasta mi pecho, la tensión aumenta en mis músculos y amenaza con romperme un diente si apreto más, levanto la mano temblorosa la abro y cierro . Antes de poder hacer algo, siento una ráfaga de viento pasar al lado mío. Shampoo se aleja a toda velocidad y yo que pensaba que solo por medio de una pala podría ser despegada del brazo de Ranma.
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Nabiki me espera recostada en la puerta de la casa, supongo que está a punto de salir a trabajar.
—hermanita— canturrea —solo no vayas a hacer lo mismo que Kasumi o en menos de lo esperado estaremos llenos de niños y el dojo parecerá una guardería.
—¡Nabiki! ¿Qué el maestro no te avisó que estábamos entrenando? no digas bobadas.
Me abro paso por la puerta, justo cuando rozó su hombro me susurra
—en una cueva los dos solos toda la noche ¿No?
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Ranma
Shampoo me habla de algo, lo escucho a lo lejos, mientras desvío disimuladamente la mirada hacia Akane que se aleja pero no mucho, acaso estará espiando, nah, si ya se que me odia y piensa que soy un, ¿Cómo era? pervertido, arrogante y no sé qué tantas cosas más.
—Shampoo te va a extrañar, pero nos veremos pronto.
—¿Qué?— pregunto sin entender nada.
—yo se que Ranma también va a extrañar a Shampoo.
—¿extrañar?
Shampoo frunce el ceño y resopla, se monta nuevamente en la bicicleta y arranca a toda velocidad. Me encojo de hombros.
A esta hora de la mañana el transporte suele estar a reventar. Busco a Akane con la mirada pero ya se ha ido, no es que tuviera la idea de irme con ella en el metro apretados como estuvimos toda la noche, con su suave piel y su aroma dulce… Sacudo la cabeza con fuerza y me doy palmadas en las mejillas, con más fuerza de la necesaria. Creo que me golpee la cabeza al caer en ese túnel, eso debe ser.
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En la puerta del restaurante me encuentro con Hayami quien tiene la cara roja, las cejas muy juntas y aprieta los puños, camina de lado a lado como un león enjaulado. Conozco esa actitud, se está conteniendo para no cometer una locura.
—¡Nito!
La saludo levantando la mano
—O le dices tú a esa gata, o te juro que la mato— hace crujir los nudillos y me mira fijamente.
— ¿Y ahora qué rayos fue lo que pasó?
Me agacho para pasar por la cortina de la entrada y me dirijo hacia la cocina donde me sorprende no ver nada ni a nadie, miro el reloj son las 8 de la mañana, a esta hora ya debería de estar puesta aunque sea una olla.
—¡Mousse!
—¡¿Qué quieres Ranma?!—responde desde algún lado en el segundo piso el cegatón.
Me apresuro a subir los escalones de dos en dos
La habitación que comparto con Mousse no tiene casi nada, aparte de los futones y un armario. La férrea disciplina amazona hace que mantengamos el lugar muy limpio, no tengo nada que pueda llamar mío aparte de la ropa pero en este momento me parece que estoy en una dimensión paralela, mis ojos no dan crédito a la cantidad de ropa y objetos desparramados.
—oye pato ¿Pasó un huracán mientras no estuve?
Mousse para lo que está haciendo y me mira —¿Acaso Shampoo no te lo dijo?
—ummm— miro al cielo pensativo.
Mousse suspira —no sé por qué Shampoo no se da cuenta que nunca le prestas atención.
—Ay ya pato, solo dime qué pasa, no necesito un sermón.
— Vamos a China por un consejo de amazonas urgente, además necesitamos traer algunas provisiones para el restaurante como cada año.
—ya veo, al menos no seré esclavo de la vieja momia por un tiempo... y sabes que pasa con Hayami y Shampoo.
—lo de siempre.
—no me digas que …
—exactamente.
Corro en busca de Shampoo antes que Hayami pierda la paciencia, al igual que Mousse ella está haciendo la maleta. Siente mi presencia y gira hacia la puerta.
—Hayami buscó problemas con Shampoo— se justifica
—ya sabes que a ella no le gusta que la llames así —digo serio.
—pero si Ranko no es un apodo feo, es solo porque se parece mucho a ti, además Hayami llamó a Shampoo "gata" y además me dijo que entrenas con una hermosa chica.
Una gota de sudor recorre por mi sien, odio meterme en estas estúpidas peleas pero la última vez terminaron arruinando parte del comedor y la vieja momia nos castigo a todos.
—¡Shampoo no se va a disculpar! Y esa compañera tuya no es nada comparada con Shampoo— asegura furiosa.
Levanto ambas manos en son de paz y me retiro lentamente, bajo de nuevo junto a Hayami quien parece que va a estallar pronto.
—Shampoo dice que lo siente mucho y que no te volverá a llamar así nunca más.
Hayami me mira sonriente y se acerca, de la nada me lanza un puño en el estómago que me hace doblar.
—eres un pésimo mentiroso Nito.
Me enderezo frotándome el abdomen con la mano, que fuerza tan bestial tiene esta chiquilla.
—ya déjalo así, además vamos a estar solos por un tiempo ¿eso no te alegra?
—Claro que si, no quiero verle la cara a esa gata.
— déjame descansar un momento—me frotó con los dedos entre los ojos—y te prometo comprarte un helado más tarde ¿Si?
—doble
—ajá
—¿con cerezas?
—esta bien.
—y crema batida.
—no tienes remedio Hayami.
—por cierto hermanito, pasaste la noche con Akane-chan ¿No?
En segundos siento la cara arder, me atraganto con mi propia saliva.
—eso no, yo, ella y yo no, entrenamos, nada más, aunque si dormimos, esto no, fue el maestro— balbuceo sin sentido hundiéndome cada vez más.
La sonrisa de Hayami va creciendo con cada palabra que digo, ¿por qué no me detiene,? definitivamente es una hermana malvada.
Me da dos palmadas en el hombro —ya vete a descansar Nito y no te olvides de mi helado.
Normalmente no tengo este tipo de problemas para hablar, qué me pasa hoy. Al menos podré descansar de los locos chinos por un rato.
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Happosai es un maestro extraño, más que la vieja Cologne y eso ya es mucho decir, pensándolo bien son físicamente parecidos, ¿Serán hermanos?.
Espero que el entrenamiento de hoy sea mejor, ¿por qué nos citaría de noche? No conozco la dirección, solo me queda tomar el metro y luego caminar hasta el lugar.
Hoy viernes y a esta hora Shibuya debe estar repleto de gente, es mejor ir temprano, al menos eso era lo que tenía pensado antes de gastarme una hora en decidir que ponerme, Hayami vio mi angustia y me escogió un conjunto deportivo gris con chaqueta a juego. Para cobrarme el favor insistió en venir a entrenar conmigo, pero la conozco, es demasiado imprudente y bocazas, en eso no se parece en nada a mí, mejor me evito dolores de cabeza.
Me abro paso entre la multitud, algunos grupitos de jóvenes entran a los bares de Karaoke, las luces neón de los letreros iluminan a los transeúntes, a la entrada de los grandes clubes se empiezan a formar filas. Leo de nuevo el mensaje con la dirección que me envió el viejo, cruzo por un callejón y creo encontrar el lugar. Una puerta de madera contrasta con la modernidad de esta zona, el pequeño letrero pintado a mano indica el nombre del lugar "Futari"
—Futari— repito en voz alta
—¿Es aquí?— pregunta una voz detrás de mí, la reconozco inmediatamente.
—Akane— le digo a modo de saludo
—Ranma.
Porqué tiene que pronunciar mi nombre así, así tan... ¡agh!. Pensándolo bien, cuando fue que empezamos a llamarnos por nuestros nombres. Me da igual, es como si la conociera desde hace mucho tiempo.
—¿sucede algo?—me pregunta acercándose peligrosamente— estabas haciendo unas caras raras.
—yo-yo, no, no pasa nada.
Ella se encoge de hombros.
—¿qué clase de entrenamiento crees que vamos a hacer aquí?— interrogó mirando de nuevo el letrero
— con el maestro nunca se sabe.
La puerta se abre con un crujido de sus bisagras
—¡Bienvenidos!— grita el anciano lanzándose con los brazos abiertos hacia Akane.
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Caminamos por un estrecho pasillo, el maestro se gira hacia nosotros con un puchero.
—no era necesaria tanta violencia con un pobre ancianito como yo— gimotea falsamente. En su cara todavía permanece la huella del zapato de Akane y la mía.
El pasillo que también es de madera da espacio a un salón un poco más amplio, una señora de mediana edad vestida con vestido largo de color esmeralda, con el cabello recogido en un moño alto se asoma tras el mostrador.
—Maestro Happy, ¿Son ellos?
—Así es, encárgate por favor Yumei
Akane y yo nos miramos sin entender.
—Encantada de conocerlos, el maestro nos ha hablado mucho de ustedes.
La señora nos conduce hacia unos cambiadores y nos entrega una caja a cada uno — el maestro los escogió personalmente.
—¿Umm? Pero si ya traemos ropa para entrenar, señalo a Akane quien lleva un conjunto de licra de color rojo con rayas blancas. Ella asiente dándome la razón.
Sin darnos tiempo a nada la señora nos empuja a cada uno al cambiador.
Miro la caja y arrugo la nariz.
—¡Creo que se equivocaron de ropa!—grito desde la puerta, levanto la cabeza para escuchar la respuesta.
—¡Usted póngaselo que nosotros le diremos para qué!— es la respuesta de la señora Yumei
Me visto rápidamente y salgo, Yumei me mira con la boca torcida, se acerca a mí con pasos cortos y empieza a atarme el corbatín, luego a arreglarme la camisa o algo así.
— ¡ya está bien!, esta ropa no es ...— Akane sale del cambiador y mi cerebro deja de funcionar todo parece desaparecer a mi alrededor. Ella se mira al espejo y da vueltas con ese vestido rojo de gala ajustado en su diminuta cintura, al girar da pequeños destellos en la tela satinada de la voluminosa falda. Akane toma el vestido del escote y lo hala hacia arriba, tal vez tratando de ocultar lo que deja ver el escote.
La señora Yumei suelta una risita que oculta con su mano —parece que ha perdido el habla señor Saotome— me susurra, lo cual me hace regresar del trance en el que me encontraba, no respondo nada y me giro hacia la pared ocultando mi cara sonrojada.
—déjeme que le ayude con los detalles señorita Tendo— dice Yumei mientras me deja solo con mi vergüenza.
Veo de reojo como le sube la última parte de la cremallera y le ayuda a dejar impecable la falda.
—se ve hermosa señorita.
—Gracias—responde Akane con una sonrisa.
Siento que debería decir algo, y tal vez ganarme yo también una de esas sonrisas, abro la boca pero nada me sale.
—Bueno, hora del espectáculo— interrumpe Yumei, lo que sea que intentaba decir y nos toma por el brazo conduciéndonos a una puerta lateral. Todo está oscuro, trato de tocar la pared para no caer, hasta que se abre otra puerta más grande, Yumei aplaude tres veces y unas luces de colores iluminan una especie de salón con piso brillante. Las luces comienzan a bailar. Miro a Akane quien parece igual de confundida que yo.
— ¿Sabes qué es esto?— le digo en voz baja
—no tengo ni la menor idea—responde igual de confidencial.
—¿Listos?— grita Happosai, que aparece de la nada y se acerca a nosotros.
—¿Qué clase de entrenamiento se supone que haremos maestro?— pregunta Akane
—¿Y con esta ropa?— completo señalando el traje negro de corbatín que me han obligado a usar.
—¿Acaso no es obvio?...¡Vamos a bailar!
—¡Bailar!— repetimos al unísono Akane y yo.
Yumei toma a Akane por la cintura y el maestro me empuja también hasta que quedamos a escasos centímetros.
—pon la mano aquí— Yumei le toma la mano a Akane y se la pone en mi espalda.
— usted señor Saotome tómela por la cintura— me conduce la mano hacia ella haciendo fuerza ya que mi mano se niega a seguirla.—Ahora tómense de las manos— nos hace juntar la mano con el brazo algo elevado. —listos…¡Música!— grita y ante la orden una melodía comienza a sonar.
Yumei mira a Happosai y tuerce la boca
—¡Esa no era la canción!— grita , pero parece que el encargado de poner la música no la escucha.
—tengo una lista de canciones que necesito poner— le dice el anciano
—¡Ustedes no se muevan!— ordenan el maestro y la señora —¡Ya volvemos!
Los dos desaparecen en la oscuridad mientras las luces continúan bailando y la melodía sonando.
Miro a Akane, sus grandes ojos brillan y me miran perplejos, por algún motivo obedecemos la orden de no movernos. Las manos me comienzan a sudar, creo que he olvidado como respirar.¿ Por qué ella no dice nada? Solo se dedica a mirarme.
No soporto más este silencio.
—Akane, tú, tú estás… estás segura que esto es algún tipo de entrenamiento— digo tan rápido esto último que me atropello con las palabras
—yo… no sé.
La melodía que estaba sonando cambia repentinamente haciendo que ambos giremos la cabeza.
—¿Angels?— pregunta Akane
—¿Umm?
—no, nada, la canción
—muchachos, veo que ya se están poniendo románticos, esta lección es de coordinación de dejar de pensar y ser uno con el otro, justo como en el baile ¿Listos?
—pe-pe-pero yo no sé bailar y ¡Qué tiene que ver con las artes marciales!
—¡Oh pero que terrible señor Saotome!, no se preocupe que para eso estamos aquí— la señora Yumei se lleva una mano a la mejilla con preocupación.
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—1,2,3 1,2,3 giro, así no señor Saotome con la otra mano, 1,2,3 1,2,3. Levantéla, señorita Tendo incline las piernas más o se va a ver más de lo necesario.
La señora Yumei dicta instrucciones que me está costando mucho seguir, apenas si logro coordinar el paso básico y ella ya me está hablando de girar a Akane en el aire. Me parece que a Akane lo lleva mejor es más parece que ya lo ha hecho antes, me avergüenza lo torpe que parezco, ella se lo toma con una paciencia unica y trata de disimular cada que la piso.
Las horas pasan y el viejo Happosai ha traído una mesa, se ha sentado descaradamente a beber sake con la señora Yumei quien se ríe de sus bobadas pero no para de darnos instrucciones, corregirnos la postura y empujarnos el uno contra el otro.
—bueno hora de la verdad— dice Happosai mientras parece indicar algo con gestos a Yumei.
—desde el principio— ordena Yumei
Luego desaparecen dejándonos solos. Miro a Akane quien mira a todo lado en busca de respuestas. La canción comienza a sonar, guío los pasos como me indicó Yumei.
—al menos ya no te estoy pisando.
Ella sonríe —no intentes ver tus pies o estaremos aquí toda la noche— me aconseja.
Tomo la mano de Akane y la hago girar, ella lo hace con tal gracia que parece profesional, estiro mi brazo y luego le doy un pequeño tirón para que regrese girando hasta mi. Mi brazo queda sobre sus hombros y juntamos las manos libres, siempre mirándonos a los ojos como dice la señora Yumei.
Todo pasa muy rápido, veo algo filoso brillar con una de las luces, salto con Akane aún abrazada y aterrizo unos cuantos metros más allá arrodillados.
—¡no pueden parar!— grita el maestro por un micrófono y los parlantes retumban. —sigan bailando y esquiven los ataques si se equivocan en un solo paso lo pagarán caro.
—¿Pero qué ra…
—desde el principio, última oportunidad
Con que a esto quería llegar el viejo decrépito, está bien, ya va a saber de qué soy capaz. Me levanto aún abrazando a Akane, ella asiente y reacomodamos la postura, continuamos bailando y toda clase de objetos empiezan a llover, bombas de humo, cuchillos, kunai, espadas, ¿Un sapo?,¿ ¿Una serpiente?. Akane grita y comprendo que el maestro la conoce bien.
—no mires los bichos, mírame a mí, te prometo que lo haremos bien— digo confiado y ella asiente.
Una cantidad impresionante de cucarachas se acerca como un río asqueroso hacia nosotros, levanto a Akane y la hago girar gracilmente mientras pasan de largo. ¡Qué asco!
Unas cadenas pesadas con un arma en la punta son lanzadas, recogidas y lanzadas de nuevo desde la oscuridad, Akane y yo giramos de un lado al otro sin parar de bailar esquivandolas.
—¡Cuidado! — grita Akane
Una enorme bola de demolición se acerca a nosotros a toda velocidad, saltamos hacia un lado sin soltarnos, la bola va y viene unas cuantas veces más, logramos esquivarla por poco.
Cuando parece que se han acabado los ataques, el piso comienza a temblar, siento que pierdo el equilibrio, Akane suelta mi mano y se aferra a mi cuello, yo la tomo por la cintura. El piso comienza a moverse como un balancin arriba y abajo. Tratamos de continuar bailando sin caer. Cuando una parte se hunde, bailamos en el lado contrario y luego cambiamos. Finalmente la canción se detiene y se escuchan aplausos. El maestro y la señora Yumei regresan.
—¿Que les pareció mi entrenamiento? ¿Verdad que soy el mejor?— se ufana Happosai.
—pero si casi todo el trabajo lo hizo la señora Yumei— afirma Akane mientras estira los brazos y mueve el cuello.
—que mala eres Akane—gimotea el anciano.
—ya maestro no es para tanto.
—¿De verdad?... Entonces dame un abracito— se abalanza sobre ella.
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—¡Adiós jóvenes! Espero verlos pronto— se despide la señora desde la entrada
—¡Ingratos!— chilla Haposai mientras se aleja saltando, la marca de un puño se distingue en su mejilla.
—creo que te pasaste con ese golpe— dice Akane con pena.
—se lo merece.
A esta hora de la noche ya no hay transporte, caminamos despacio por las calles aún llenas de gente.
—¡Ay no!
—¿Qué?
—olvidamos cambiarnos de ropa— dice Akane señalándose.
—no importa, así te ves más bo...—me tapo la boca con la mano.
—¿Qué dices?
—nada, nada, que si quieres volvemos por la ropa.
Mi estómago gruñe furiosamente, miro al cielo apenado.
—esta bien, busquemos mejor dónde comer algo ¿Te parece?. Tengo el lugar perfecto y queda cerca.
Caminamos poco más de dos cuadras.
"Ucchan's" se Lee en un letrero fuera del local
Akane pasa por la puerta corrediza , una chica de cabello castaño largo vestida con una blusa azul y pantalón negro se acerca corriendo limpiándose las manos en el delantal.
—Akane-chan
—U-chan
Se saludan con emoción.
—pero mira nada más,si pareces una princesa, ¿Vienes de una fiesta?
Akane se sonroja ante el halago de su amiga.
—es una historia larga.
Me llega el olor a comida y mi estómago gruñe más fuerte.
Las chicas voltean a verme.
—él es Ranma Saotome, un amigo.
Ukyo le susurra algo a Akane, ella niega efusivamente con la cabeza—es mi compañero en el Torneo—añade
Hacemos una corta reverencia, la chica me indica que se llama Ukyo Kuonji.
Pasamos a la barra donde puedo ver cómo con mucha destreza en segundos nos tienen listos dos okonomiyakis.
Comemos conversando cosas triviales, Akane me comenta que Ukyo es la dueña de este restaurante/bar/karaoke.
Luego de un rato Akane se retira al baño, la miro lidiar con la falda del pomposo vestido.
—se ve hermosa ¿No?
—si— unos segundos después reaccionó girando la cabeza como un robot con los ojos muy abiertos.
—no te preocupes, a todos nos gusta Akane, ella tiene un ángel… si te sonríe ya estás perdido ¿No?
Me concentro en mi segundo okonomiyaki y lo devoro. Ukyo ríe divertida y regresa detrás de la barra.
El restaurante se va llenando, Nos ubicamos en una mesa cercana a la barra, está haciendo algo de calor por lo que hace rato que mandé a volar la chaqueta del traje junto con el corbatín quedándome solo con la camisa blanca que he remangado.
Algunas personas se han atrevido a cantar o más bien a torturarnos los oídos. Ukyo continúa tras la barra cocinando pero de vez en cuando se da tiempo de conversar con nosotros, además ha sacado una botella de sake, el licor no es lo mío, menos cuando estoy entrenando pero Akane me ofreció un trago y yo me lo pasé sin pensar demasiado y ahora aquí estamos compartiendo esa bebida amarga que me raspa la garganta.
—¿y hoy quién atiende tu restaurante?— pregunta Akane mientras se lleva un vaso de agua a la boca.
—estará cerrado por un tiempo.
— ¿Cerrado?— pregunta Akane levantando las cejas.
—Si, todos se van de viaje. Hayami y yo no podemos solos.
—¿Hayami?
—si, pelirroja, pequeña, ojos azules, Hayami Saotome, creo que ya la conoces.
—¿Saotome?— pregunta Akane confundida,creo que ya le está haciendo efecto el alcohol —Saotome como tú, es decir ¿tú hermana?
—por supuesto, ¿Qué pensabas?
—nada, nada, yo creí que … nada— se apura a tomar otro poco de sake haciendo cara de disgusto.
— entonces tú novia Shampoo se va de viaje— dice en voz baja, pero alcanzo a escuchar.
—no es mi novia— ahora soy yo el que apuro un poco de sake.
— disculpa… tu prometida.
Acaso es enojo lo que veo en Akane, intento encontrar una forma de explicar mi situación pero mi cerebro no funciona bien con tragos encima.
—muchachos ¡Kanpai!— llega Ukyo sirviendo el último poco desake.
—¡Kanpai!— dice Akane con efusividad
—hoy la casa invita— Ukyo trae otra botella y la deja sobre la mesa.
Akane tira de la blusa de Ukyo quien se ve obligada a agacharse.
—pero claro, puedes subir, ya sabes que mi casa es tú casa.
—¡gracias!— Akane la abraza por el cuello y la chica enrojece furiosamente.
Ukyo regresa a la barra y allí se bebe una botella de agua de un solo trago, creo que algo le pasa.
Akane se levanta y la veo tambalearse, se agarra de la mesa y mira a la nada tratando de enfocar.
—¿Estás bien?— me apresuro a levantarme y ponerme junto a ella.
—si, solo ...voy arriba— señala las gradas
Ella comienza a caminar, la tomo por el brazo para ayudarle a dar estabilidad.
Subimos las gradas con algo de dificultad.
—allí— señala Akane una de las habitaciones.
Llegamos a la puerta y ella me mira con el ceño fruncido. — tú espera aquí.
Obedezco y me quedo plantado frente a la puerta, escucho algunas cosas caer, una que otra queja de parte de Akane, la puerta se abre nuevamente y Akane se asoma de nuevo con las cejas juntas
—no puedo
—¿No puedes?
—si, no puedo bajar la cremallera— se lleva las manos a la espalda pero se hace un lío. — ayúdame.
Retrocedo un paso —¿Que yo te ayude?
—ajá
—no, ¿no quieres que llame a Ukyo o a la mesera?
—Ukyo está muy ocupada y la...¿Mesera? ¿te refieres a Konatsu o a Tsubasa?
—cualquiera
Akane se acerca y se empina para llegar a mi oído —los dos son chicos— susurra.
—¿¡Qué!? ...pero si ella, yo, las ví, eran…
Akane niega con la cabeza —ahora si, me vas ayudar— se da vuelta y me muestra la espalda. Me acerco con las manos temblorosas, cuando estoy a punto de tomar la cremallera, Akane gira la cabeza rápidamente —no mires nada, no seas pervertido— regresa a mirar al frente y yo bajo la cremallera lo más rápido posible. Ella se gira con las manos cruzadas sobre el vestido para evitar que caiga y da un portazo.
—¡Gracias!— se oye desde adentro de la habitación.
Me siento en el piso y me limpio la frente, creo que esta chica me está dañando la cabeza.
Continuará….
Holaaaaa se me ha pasado volando el tiempo, la verdad solo puedo escribir en las noches y desde el celular, casi siempre me entra el sueño muy temprano. ¡Lo siento! Me duermo con las gallinas 😭.
¿Alguien sabe que canción es la que bailan Ranma y Akane?
Qué significa Futari? Alguien sabe? Es una palabra muy común en el anime 😝
Ya se imaginan que pasa con la pobre Ukyo, jejeje.
Saludos a todas las personas que siguen, leen y comentan este fic ¡Los amo!
Akanitacuri ¿hubo algo de calor? O ¿que opinas?
Hikari yo también amo al Ranma celoso
Iwaya suma gracias por el lindo comentario y la buena vibra.
Bombi-chan me encanta que ames el capítulo
Alejandra cereceres . ¿Será que pasa algo entre la gata y el pato? Akane quería decirle que también lo sentía y que se llevaran bien pero Ranma se adelantó.
Elisa LJ creo que tendrá que vender su alma jajajja porque esa deuda sigue subiendo.
Alexandraa417 ahora sí Alexandra con X jejej, si tenías razón es la hermana.
Shani Gosunkugi acertaste estuvieron amarrados jejej pero no con una simple cuerda.
Iselaglezcam cada que me dicen que se leen todos los capítulos juntos me salen corazoncitos de la cabeza. Gracias por el apoyo
CARO Genma anda huyendo de sus deudas, ellos saben que los dos son representantes de artes marciales estilo libre, pero tal vez haya algo más por ahí guiño guiño.
An3li Akaneno es tan torpe, creo que Ranma es más torpe bailando jajaja
Vanezl más confusión o todo claro jeje ,gracias por leer.
Guest gracias por leer che, si pones tu nombre o pseudónimo te saludo personalmente jejeje
Benani0125 será que andan de cochinos Shampoo y Mousse . Todavía no sabemos, gracias por leer.
