Capítulo 8
AKANE
"Ellos son novatos en esta competencia, pero vienen arrasando con sus contrincantes, reciban a Hibiki Ryoga y Kuonji Ukyo"
El público aplaude ruidosamente y yo tomo una bocanada de aire y me doy cuenta que estaba reteniendolo desde que los ví del otro lado. Mis dos mejores amigos, ¿Por qué me ocultaron esto? O mejor aún ¿Por qué hacen esto?.
— ¿tú sabías algo?— susurra Ranma cerca a mí oído.
Lo miro estupefacta y meneo la cabeza.
— perfecto, no me importaría patearle el trasero a este cerdito— Ranma hace sonar sus nudillos y mira a Ryoga desafiante.
—No te confíes— lo regaño. Pero su creciente entusiasmo me pone aún más nerviosa.
— tú tampoco seas blanda con Ukyo.
—U-chan…¿por qué?— susurro para mí.
Miro a mi amiga que se ha puesto una ropa deportiva en tonos azules, además se ha recogido el cabello que usualmente lleva suelto. Viéndola así quiero imaginarme que es otra persona. Lleva varias palas en un cinturón cruzado en el pecho, tampoco puedo ignorar la espátula gigante que lleva en la espalda y sobresale por encima de su hombro.
Sus ojos azules rehuyen de los míos, acaso está avergonzada, no entiendo nada.
El referi nos llama al centro, nos inclinamos como un saludo. Quiero preguntarles porqué hacen esto pero las palabras no salen de mi garganta.
Ranma no tiene problema en adoptar posición de combate, me parece que tiene muchas ganas de acabar con mi amigo y Ryoga no se queda atrás, ambos sonríen arrogantes.
Ryoga es el primero en atacar, se lanza sobre Ranma quien detiene un puño con sus manos, Ryoga gruñe y retrocede para contraatacar.
—¡Akane-chan… pelea con todas tus fuerzas!— me grita U-chan mientras salta y me lanza una ráfaga de sus espátulas. Logro esquivarlas con movimientos rápidos del cuerpo. Las armas quedan enterradas en el piso con lo cual no me cabe duda que más que espátulas son shuriken.
—¡Qué rápida eres Akane-chan!— U-chan parece sorprendida.
La veo llevarse la mano de nuevo al cinturón. Lanza con gran precisión hacia mi cuerpo, pero doy un salto hacia arriba. Se escucha una gran explosión y todo queda envuelto en una nube de humo.
No logro ver nada, escucho a Ranma y Ryoga que estaban cerca y continúan intercambiando golpes a la vez que tosen.
No quiero revelar mi posición al hacer ruido, aterrizo con la mayor suavidad posible y permanezco a la defensiva. Recuerdo la cueva donde nos lanzó Happosai, cierro los ojos y respiro despacio para evitar ahogarme con tanto humo, debo valerme de mis otros sentidos en este momento.
—Ryoga-kun y yo tenemos algo que decirte, el que gane este encuentro tendrá el derecho de hablar contigo primero.
No respondo nada, me enfoco en la voz de mi amiga. ¿De qué rayos habla? Siempre hemos hablado de todo sin problemas, por qué me dice este tipo de cosas U-chan.
—Por favor no te enojes con nosotros Akane-chan— ruega Ukyo.
Escucho sus pasos cerca, giro rápidamente para defenderme. Ukyo aparece con su gran espátula dispuesta a darme un golpe contundente.
Recibo el golpe con los brazos cruzados y la detengo, el humo se está terminando de dispersar y puedo ver a Ranma peleando con Ryoga.
—¡Akane te dije que no fueras blanda!— me grita esquivando un puño de Ryoga.
—¡Mira quién habla!
Es obvio que Ranma no ha querido pelear en serio.
— ¡Hay que dar un buen espectáculo no crees!— Ranma se agacha para esquivar una bandana amarilla que pasa girando y amenaza con cortarle el cuello.
Ukyo ejerce más presión con la espátula, resisto por un momento pero me decido a empujarla lejos, le gano en fuerza. U-chan cae sentada y la espátula sale disparada fuera de su alcance.
—no quiero lastimarte U-chan.
Ella me mira con la cara contraída. — no quiero que me tengas lástima Akane-chan… todavía no termino— da un brinco para ponerse de pie y nuevamente mete la mano a su cinturón que parece tener elementos inagotables.
Miro de reojo a Ryoga quien se ve bastante molesto, hala de su bandana y saca una tras otra convirtiéndolas en afiladas armas, se las arroja Ranma, este corre esquivandolas y llega junto a mí.
— no me esperaba que tú amigo el cerdito pudiera resistir unos minutos peleando conmigo— dice relajado mientras esquiva una bandana ladeando la cabeza a la derecha.
—¡Cállate Ranma! No ves que son mis mejores amigos.
—si claro, se nota.
—tonto.
—blanda.
Siento un golpe de algo pegajoso. Ukyo ha aprovechado la discusión para lanzarnos su famosa receta de masa pegajosa.
—pero que...— Ranma protesta cuando es demasiado tarde.
La masa nos envuelve por la mitad del cuerpo, quedando apretados frente a frente.
Ryoga se acerca con una sonrisa confiada —ya verás Ranma Saotome— truena los nudillos.
—lo-lo siento Akane-chan por favor no me odies— Ryoga cambia totalmente su actitud y ruega con las manos juntas mientras hace una reverencia.
—ja— Ranma se ríe sin ganas y me mira asintiendo con la cabeza.
Se exactamente a lo que se refiere.
—¡Ah!
—¡Ah!
Gritamos al unísono haciendo fuerza con nuestros brazos, la masa de U-chan no se compara con los lazos magnéticos de Happosai, empieza a ceder hasta que se rompe.
U-chan cae de rodillas con la mirada perdida
—mi-mi masa especial— balbucea incrédula.
—lo siento U-chan— me disculpo aún sabiendo que es una competencia, pero ella sigue siendo mi amiga de la infancia .
Ryoga se acerca a ella y le susurra algo en el oído, Ukyo lo mira y se levanta sacudiendo la cabeza.
—¡Vamos!— gritan movidos por una fuerza renovada.
No se que pensar de que mis mejores amigos se enfrenten a mí con tanta decisión ¿Acaso hice algo mal? ¿De que me perdí?
Ryoga y Ranma van por la lucha cuerpo a cuerpo, mientras que Ukyo retrocede para crear en cuestión de segundos varios okonomiyakis que hace girar en sus manos. Lanza el primero y yo salto hacia arriba, como era de esperarse hay una gran explosión que agrieta parte del suelo.
—¡Akane!— grita Ranma
Levanto la cabeza y veo otro okonomiyaki girando a toda velocidad justo enfrente de mí, me cubro con los brazos cruzados y la explosión me lanza de nuevo al piso, siento el ardor en mis antebrazos y también en el pecho, escucho únicamente un pitido. No me permito lamentarme de mis heridas, eso me pasa por confiada, me levanto con toda la fuerza que puedo reunir. Tambaleo un poco pero al momento siento apoyo.
—¿Ranma?
—Vamos torpe, ¿No recuerdas el baile?
Ranma se pone al lado mío mientras recupero el aliento. Ryoga se acerca con los dientes apretados, en algún momento Ranma lo ha herido en la mejilla muestra un rasguño no muy profundo del que sale un hilo de sangre. Doy una mirada rápida a Ranma quien parece estar ileso.
Ryoga-kun y U-chan se lanzan sobre nosotros. Conozco esa posición Ryoga piensa darle un solo golpe a Ranma y terminar con él.
Ranma lanza una patada interceptando la pierna de Ryoga, una persona normal ya tendría la pierna rota, pero estos dos son otra cosa.
Me agacho para esquivar la espátula que Ukyo logró recuperar.
— esta vez no te distraigas— ordena Ranma.
En perfecta sincronía giramos sobre la pierna izquierda para dar una patada con la derecha, nuestros rivales intentan defenderse pero los hacemos retroceder, luego cambiamos a la izquierda. Ukyo suelta un quejido al tratar de impedir que la golpee.
Puño, golpe con la mano abierta, saltamos juntos y regresamos con un giro completo del cuerpo y una patada desde arriba. Ryoga cae pero se levanta al instante, mientras que Ukyo pierde el conocimiento.
El referí se acerca, revisa a Ukyo y llama al equipo de enfermería, me siento mal, espero no haberla golpeado tan duro. La suben a la camilla y la llevan adentro.
Según el reglamento puedo quedarme a pelear junto a mi pareja o puedo dejar que él termine su duelo.
—ni lo pienses— advierte Ranma, leyéndome el pensamiento — siéntate a ver un buen espectáculo— Sonríe presumido.
Tonto Ranma, no iba a intervenir, pero espero que no se confíe demasiado. Corro hacia la zona donde se encuentra Nabiki y me siento a su lado.
— bien hecho hermana… aunque pudieras haber terminado ese encuentro mucho antes, tú y tus sentimentalismos— suspira hastiada y da un sorbo a su bebida.
No respondo, me concentro en la pelea de Ranma.
Los rivales se miran midiendo antes de atacar. Pienso que Ryoga tiene más fuerza bruta, mientras que Ranma es más rápido y certero. Quiero que gane Ranma pero no quiero ver herido a Ryoga. Siento una punzada en el pecho al pensar en U-chan, miro hacia el pasillo por donde se la llevaron ¿Estará bien?. Tal vez debería ir a verla.
—Ella está bien— Nabiki no retira la vista de la pelea.
—pero…
— tranquila Akane, ya me contacte con enfermería, está despierta y en términos generales bien… ahora… ¿no deberías estar animando a tu amor platónico?
—¿Amor pla… Nabiki no digas tonterías.
Ryoga se lleva la mano a la espalda y toma su sombrilla roja y la empieza a girar a gran velocidad.
— ¿Te quemas en el sol cerdito?
— cállate.
—!Ranma ten cuidado!— me pongo la mano cerca a la boca para intentar gritar con más fuerza.
Ryoga-kun se gira hacia mí con una mirada ¿Triste? Acaso estará disgustado porque animo a Ranma.
Ranma apreta los dientes y murmura algunas cosas que no alcanzo a oír, Ryoga le responde al mismo volumen. Supongo que se están insultando porque en sus ojos veo fuego, ambos están tensos, deberían estar concentrados en la . Me muerdo la mejilla hasta que me arde.
Ryoga ataca de nuevo con una serie de golpes que Ranma alcanza a bloquear con sus antebrazos. Ryoga le lanza un puño con mayor fuerza, Ranma lo esquiva y gira sobre su cuerpo a una gran velocidad, regresando para golpear a Ryoga en la espalda con una poderosa patada. Antes de dar con la cara en el suelo Ryoga se apoya en una sola mano impulsandose para dar una vuelta en el aire y caer de pie.
En el público se escucha un ¡Wow! Sostenido y algunos aplausos.
—¿No crees que son muy buenos Akane-chan?
—¡U-chan!
Ukyo se deja caer a mi lado, lleva algunas banditas en el rostro pero por lo demás la veo bien.
— yo creo que Ranma va a ganar— afirma con los ojos puestos en la pelea.
— U-chan… por qué… ¿qué es todo esto?
Ukyo se retuerce en su lugar y mira el suelo — fue una bobada de mi parte Akane-chan yo… yo solo quiero que seas feliz.
La miro confundida y ella me responde con una sonrisa.
— te prometo que algún día te lo contaré… cuando esté lista…
Le sonrío y no digo nada más supongo que es algo delicado y que toma tiempo.
U-chan se acerca a mi oído — Sabías que la gata de Shampoo no vino a animarlo… tal vez ya terminaron su compromiso— me guiña un ojo.
Sin disimulo alguno recorro con la vista todas las graderías. Compruebo que no ha llegado, no sé por qué siento un alivio.
—¡Ay Akane-chan!, eres un libro abierto… solo no te demores mucho en hacérselo saber.
Antes de responderle, U-chan se levanta a gritar y animar a Ryoga.
Tanto Ranma como Ryoga parecen muy animados a pesar del cansancio que ya empieza a ser algo evidente. Ryoga respira agitado y se limpia la boca con la mano.
Ranma inicia el ataque, intenta utilizar la velocidad a su favor, dando una serie de puños rápidos, algunos de los cuales Ryoga no puede evitar, hay uno en especial que da en el costado derecho y hace que Ryoga se retuerza.
Ranma sonrie pero Ryoga se recompone de inmediato, salta con los pies juntos y le conecta un golpe con el codo.
— pero qué espectáculo no crees hermanita, esos dos no están nada mal— Nabiki se abanica y me mira con una ceja levantada.
— hermana porque todo lo que dices suena tan...tan— me sonrojo y suspiro cansada
— ¿pervertido?— completa U-chan — Akane pero si es imposible pensar en otra cosa con estos dos jóvenes, músculos, sudorosos y con esos movimientos…
—¡U-chan! ¿Tú también?
— Ay Akane, no lo niegues, tú también lo piensas.
— jump— me cruzo de brazos. Prefiero poner atención a lo que verdaderamente importa, es una pelea de artes marciales. ¡Es arte! ¡ Por kami-sama! Aunque me alegra saber que U-chan es la misma amiga de siempre. Sonrío de sus ocurrencias.
Ranma se agacha hacia adelante cuando una de las bandanas giratorias pasa. Unos cuantos cabellos de su trenza no se salvan de ser cortados y su cabello se suelta sobre su espalda.
— Maldito cerdo.
— Viéndote así pareces toda una señorita— se burla Ryoga.
—¡Lo pagarás!
Ranma ataca con una energía renovada parece que va por un ataque directo, Ryoga se pone a la defensiva pero no ve venir el rápido movimiento de Ranma quien se agacha, se apoya en ambas manos y con sus piernas le conecta un potente golpe en la mandíbula.
Ryoga cae al suelo con un golpe seco.
— lo siento Akane-chan— murmura antes de desmayarse.
El referi se acerca a Ryoga y lo examina brevemente, hace una seña con la mano indicando que está fuera de combate.
—¡ los ganadores de la competencia Tendo y Saotome!— se anuncia por los parlantes
Nabiki se acerca sonriente y U-chan se deja caer nuevamente en la silla.
—Rayos, que mala suerte— dice apenada Ukyo.
Nabiki me obliga a subir junto a Ranma, mientras veo cómo se llevan al pobre de Ryoga.
— tranquila… no lo lastimé… tanto... tú sabes es duro como una maldita roca.
—pero qué dices...
— veo que estás preocupada por tu amigo el cerdito.
¿Acaso está molesto? O tal vez ¿Celoso?. Ranma se levanta la camisa y se limpia el sudor de la cara, por un momento su torso queda al descubierto y me olvido por completo de lo que estábamos hablando.
—yo-yo… no, Ryoga estará bien, es muy fuerte— respondo finalmente de forma atropellada.
—ja, no lo suficiente para vencerme.
Saludamos al público formalmente y se escucha la algarabía de mi padre y Hayami.
Nos dirigimos a los cambiadores para evitar más bochorno.
— oye...— Ranma se detiene antes de pasar por su puerta — te gustaría … quieres...
—¡Arien!
Ranma es casi ahorcado Shampoo que se le cuelga en el cuello.
—Shampoo estar feliz porque Ranma ganó.
A decir verdad no esperaba siquiera un saludo pero me siento completamente fuera de lugar, así que me apresuro a entrar al cambiador. Pensé que ya no iba a llegar.
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En las bancas junto a los casilleros observo a Ukyo de espaldas, me acerco para hablar y la encuentro mirándose las manos, sumergida en sus pensamientos.
—U-chan— llamó con suavidad
—¿Sabes Akane-chan?— dice sin despegar la mirada de las manos— creo que estoy fuera de práctica… Me he dedicado mucho al restaurante.
— sonríe apesadumbrada.
— cuando quieras podemos entrenar —me ofrezco tratando de animarla un poco.
—Claro que si Akane-chan, pero por ahora espero que ganes el torneo y le des una paliza a todas.
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Me doy un largo baño, haciendo tiempo a que Ranma y su prometida se vayan. Nos dirigimos a la puerta pero escucho la estridente y forzada risa de Shampoo en el pasillo.
—U-chan— digo girando bruscamente— qué te parece si nos arreglamos el cabello?
—¿Eh?
— si, mira— digo levantando mi maleta— Nabiki siempre me pone todas estas cosas para que salga presentable.
Ukyo parece dudarlo un segundo—Ok, Te voy a dejar más bonita de lo que ya eres— U-chan regresa a las bancas y comienza a sacar el secador, la plancha, el tratamiento, maquillaje y otras cosas que no tengo ni idea para que se usan.
Después de un buen rato me encuentro con el cabello lavado, cepillado y planchado. Además de un ligero maquillaje.
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Me estiro en la cama y doy un suspiro, no estoy muy cansada físicamente pero creo que fue un dia de muchas sorpresas, quisiera dormirme ya, pero la loca familia que tengo tuvo la grandiosa idea de salir a cenar para celebrar la primera victoria.
Me visto rápidamente para encontrarme con mis hermanas, mi cuñado y mi padre que me esperan en la sala.
— hija mía estás hermosa, pensar que ayer eras una bebé— una lágrima se asoma por los ojos de mí papá. Siempre tan sentimental.
—gracias papá.
Me detengo a acariciar el abultado vientre de mi hermana Kasumi
—tú no seas tan llorón. Umm— me pongo un dedo en los labios pensativa— o llorona. Como tu abuelo.
— Akane— me regaña Kasumi con tono dulzón alargando las vocales de mi nombre.
A lo que respondo rascándome la cabeza y guiñándole un ojo.
Nabiki me mira con ese gesto que hace cuando está maquinando algo.
— últimamente solo te quieres vestir de rojo ¿No hermana?
Me miro de arriba a abajo, realmente no pensé demasiado en que llevar hoy, me puse un vestido rojo de pequeños lunares blancos, sin mangas porque empieza a hacer calor en Tokio.
— es tu imaginación Nabiki— digo moviendo la cabeza, tratando de restarle importancia. Cuando quiere puede tornarse molesta e imaginar que me visto de rojo solo porque es el color que suele usar Ranma o yo que sé que tantas locuras en su retorcida mente.
Nabiki entrecierra los ojos pero no me pregunta más, toma su cartera negra y nos ordena salir, ha decidido que tomaremos dos taxis hasta el restaurante por lo que deduzco que debe ser en un lugar no muy lejano.
Tal vez Ranma también está celebrando con su adorada Shampoo. Me mandó unos mensajes después del encuentro pero no he tenido ganas de leerlos, ¿qué se cree? ¿Que vivo pendiente del celular esperando que me escriba? Pues no, ya mañana hablaremos de entrenamiento y nada más que eso. Así es.
—Akane— Kasumi pone su mano en la mía —lo vas a romper.
Miro mi bolso que está todo estrujado y lo suelto alisandolo, sonrío nerviosa y me acomodo en la silla. Kasumi frunce solo un poco el ceño, ya se que se preocupa por mí, pero estoy bien.
Llegamos en menos de lo que pensaba o tal vez me distraje pensando otras cosas y no puse cuidado al camino, estoy muerta de hambre, me comería cualquier cosa que me pusieran enfrente, aunque sé que Nabiki siempre escoge bien los restaurantes. Me bajo del taxi y tiendo la mano para ayudar a mi hermana Kasumi, al instante me veo empujada a un lado con sutileza por el Dr. Tofu que no se en que momento bajó del asiento delantero y dio la vuelta completa al taxi.
— yo me encargo Akane, tranquila— se excusa torpemente.
Kasumi me mira con una muda disculpa, le agito la mano en el aire para darle a entender que no hay problema. Entiendo que mi cuñado esté un poco sobre protector con ella.
El taxi se va del lugar y solo entonces veo lo que hay del otro lado de la calle. Abro los ojos desmesuradamente y ubico a Nabiki al lado de mi papá. Ella se encoge de hombros y se apresura a llegar a la entrada colgada del brazo de mi papá.
De dos zancadas llego a su lado y le susurro— de todos los lugares del planeta…¿era necesario que viniéramos aquí?
— pero, no veo el problema, tal vez nos salga gratis— Nabiki me guiña un ojo y pasa por la puerta del Nekohanten.
Kasumi también pasa tomada del brazo de su esposo y yo me quedo plantada en la entrada.
Me decido a escabullirme, no estoy muy lejos de casa, puedo ir a pie.
No he avanzado media cuadra cuando escucho una voz a mi espalda.
—¡Akane-chan!
Giro sobre mis talones y sonrío tratando de parecer casual.
— Hayami-chan
Ella lleva un delantal blanco con un gato bordado en el pecho y trae una libreta en sus manos.
— recibí a tú familia pero no te vi por ninguna parte.
— Ah… es que… yo…
— no me digas que Nito y tú se pelearon. Si quieres lo puedo golpear, no tan fuerte como para lesionarlo, porque eso sería un problema en el torneo, pero sí lo suficiente como para darle una lección, si quieres puedo pegarle en los...
—¡No!... Ejem… digo… no me he peleado con tu hermano, es solo que deje algo en casa y pues… Como está cerca decidí regresar.
— ¿Y es algo muy importante?— Hayami pestañea incrédula.
— Ehh… si, mi celular, es que yo tenía que repasar algunas cosas de la universidad.
En ese momento mi cartera empieza a vibrar y vibrar. Las dos llevamos la vista al bolso. Lo abro sacando el maldito aparato. Nabiki me llama insistentemente.
— Ah, mira, estaba aquí… en mi cartera… digo, el celular, yo… no lo había visto, jeje, que torpe— me rasco la cabeza disimulando terriblemente.
— bueno, solucionado entonces ¡vamos! La señora Cologne es un demonio, pero cocina como los mismos ángeles, hoy el menú está delicioso…
Hayami continúa hablando mientras me arrastra hacia el restaurante.
Una vez adentro me conduce hacia la mesa donde está mi familia quienes miran el menú atentamente.
Mientras me siento barro rápidamente el salón con la vista, Ranma debe estar en la cocina.
Un menú aparece en mi campo de vista, lo tomo distraída.
—gracias.
— de nada— dice la voz al lado mio
Giro lentamente la cabeza, ¿En qué momento llegó a mi lado?. Ranma se encuentra de pie a mi lado, él también lleva un delantal como el de Hayami.
—¡Hola! Yo, no te había visto, digo, no sabía que veníamos aquí, fue idea de Nabiki.
Ranma levanta las cejas, supongo que trata de descifrar la retahíla que acabo de soltar.
— Ehh.. hola.
—Ranma muchacho, que bueno verte de nuevo, no tuve tiempo de felicitarte después de la pelea de hoy, fue una batalla honorable, tengo que reconocer que ganó el mejor— mi papá le palmea la espalda tan fuerte que lo hace perder por un momento el equilibrio.
— ¡Felicitaciones! — dicen al unísono mi hermana y su esposo.
Un leve sonrojo se apodera de Ranma y comienza a jugar con el lapicero y libreta que lleva en las manos.
— ya, ya familia, compórtense— llama Nabiki —¿Ahora Ranma dime qué nos recomiendas del menú?
Todo queda en silencio ante un estruendo proveniente de las escaleras, como si se tratara de una manada de animales salvajes que viene hacia nosotros. Miro a Ranma pero él parece estar tranquilo con el asunto, sin embargo me mantengo en el borde de la silla por si debo reaccionar. El ruido cesa y aparece Shampoo con un diminuto vestido fucsia de bordes dorados. Camina bamboleando exageradamente la cadera y se acomoda el cabello con un movimiento en cámara lenta.
Los hombres en el restaurante la miran embobados.
Ranma se aclara la garganta — definitivamente la especialidad de la vie… de la señora Cologne son los fideos.
— tráeme un plato por favor— ordena Nabiki
—pollo kun pao,por favor
—quiero unos fideos fríos por favor
—wanton mee, para mí por favor
Todos ordenan sus platos y me doy cuenta que no le he quitado la mirada de encima a Shampoo, que se acerca a la mesa. Supongo que su belleza exótica atrae a los hombres.
— No te preocupes Akane, Shampoo traerte personalmente lo mejor de la casa— dice quitándome la carta de las manos.
La noto levemente agitada, bajó corriendo las escaleras solo para venir a decirme eso. ¿Desde cuando es tan amable?
— eh… gracias— digo sin muchas ganas.
Shampoo se retira a la cocina de nuevo desfilando por el centro del salón.
Ranma se queda parado con el ceño fruncido por un segundo y luego camina velozmente hacia su hermana que está atendiendo otra mesa, le dice algo al oído y ella de inmediato se tensa, luego le responde asintiendo con la cabeza. Todos actúan un poco raro esta noche.
— ¡Kampai! — escucho a mi papá brindando. En algún momento han pedido sake. Kasumi y yo nos limitamos a tomar agua. Ahora será más difícil sacarlos de aquí.
A los pocos minutos se acerca Shampoo con una bandeja.
— entradas van por cuenta de la casa.
La verdad se ven apetitosos los aperitivos, tomo mis palillos y cojo uno, pero una ráfaga de viento se atraviesa entre la comida y mi boca. Miro mis palillos vacíos y luego la mesa. Ranma está de pie a mi lado con el platillo en la mano.
—¿Pero qué?...
—mejor cómete estos— me pasa otro plato de los mismos bocadillos.
Lo miro intentando que me dé una explicación.
— confía en mí— dice y se marcha tan rápido como llegó.
Está loco. Me llevo ahora sí el ansiado platillo a la boca, umm, está delicioso.
El restaurante es muy concurrido por lo que veo, todos tienen mucho trabajo por hacer. Ranma no mentía cuando me decía que la señora Cologne los explotaba. En la caja se encuentra un joven de largo cabello, deduzco que se trata del amigo de Ranma, Mousse. A pesar de estar atareado con los pagos veo que no pierde de vista a Shampoo. ¿Ranma lo sabrá? Puede que sea solo mi imaginación.
El platillo principal no tarda en llegar, Shampoo se encarga sola de llevar las bandejas con comida en un claro ejemplo de fuerza y equilibrio.
Un plato impecablemente servido con verduras y carne humeante que además huele delicioso es puesto frente a mí.
—¡Buen provecho!
Hayami llega desde el otro lado del salón
—¡ay pero cuánto lo siento!— toma el plato y lo retira en su bandeja —tiene un cabello lila.
—¿Qué?... Pero si yo no vi nada.
Con las ganas que tenía de comer.
—confía en mí— me guiña el ojo y se retira hacia la cocina. No tarda un segundo en regresar con otro plato igual.
—este lo preparó Nito con mucho empeño.
Bueno debo admitir que se ve muy bien. Ataco con los palillos y me lo como.
.
La velada se ha alargado, consulto el reloj de la pared que ya marca las 10 pm. Bostezo y unas lágrimas se asoman por el borde de mis ojos.
Kasumi y su esposo ya se retiraron pero mi papá y Nabiki están empecinados en terminar el sake. De vez en cuando Shampoo se pasea cerca a la mesa pero no dice nada, solo se limita a mirarme.
Que mujer tan rara y más raro aún cada que pasa detrás suyo aparecen Ranma y Hayami.
— yo creo que ya es hora de irnos— Me quejo por tercera vez cuando veo a Shampoo limpiar la mesa del frente, que ya había limpiado hace pocos minutos. Empiezo a sentirme demasiado fuera de lugar.
—¡papá, Nabiki!— los llamo sintiéndome más que ignorada. Mi padre me sonríe y sigue hablando no se que cosa de política y Nabiki ni siquiera se molesta en mirarme.
Ya basta, soy una mujer adulta, me largo. Me levanto dispuesta a pagar la cuenta, pero Mousse no se encuentra en su lugar, en una rápida búsqueda lo veo en un rincón del restaurante junto a Shampoo quien tuerce la boca y mira el piso.
Me acerco para llamarlo pero me doy cuenta que están discutiendo y sin querer escucho algo de la conversación.
—Shampoo, sabes que nos podríamos meter en problemas— le increpa Mousse — ¡Ya dime, se lo diste!
—Shampoo no saber de qué hablar Mousse.
— Entonces te pregunto de nuevo ¿Qué es esto?
Mousse agita algo en la mano, parece como un papel doblado o algo así.
—Shampoo no saber— masculla girando la cabeza.
—¿Quieres que le preguntemos a la bisabuela Cologne?
Shampoo lo mira desafiante y le arrebata el papel en un descuido y se lo mete en el escote.
—Solo ser condimentos especiales, Mousse ser muy paranoico.
—ya sabes lo que podría pasar, Cologne te lo prohibió.
—¡Akane!— grita Nabiki desde la mesa —pídeme otra botella.
Me giro un segundo para verla y al regresar Shampoo ya no está. Mousse mira hacia donde supongo que ella se fue.
—disculpa…— digo tratando de disimular.
—señorita Tendo—dice Mousse haciendo una reverencia.
Me siento un poco apenada con tanta formalidad, si somos de la misma edad. — puedes llamarme Akane… Tú debes ser Mousse, Ranma me ha hablado de tí.
—es un gusto conocerla señorita Akane. Por favor no crea nada de lo que dice de mí.
Sonrío, me parece que es una persona muy agradable, no veo porque se la pasa peleando con Ranma, se nota que Mousse es más maduro.
—No le creas nada de lo que dice de mí— dice Ranma que ha salido de quien sabe donde y se para de brazos cruzados a mi lado.
—yo… solo vine por la cuenta.
—no te preocupes, yo invito, dice Ranma.
—vaya...con que solo eres tacaño conmigo—
—cállate pato.
—afeminado
Empiezo a retroceder para dejarlos en su discusión, pero Mousse se da cuenta y empuja a Ranma.
—anda acompáñala.
Miro a los lados y me señalo — no, no es necesario, yo puedo irme sola. Gracias
— yo te cubro… ve— insiste Mousse serio.
—Acaso…— Ranma titubea y se ve algo pálido.
—no lo se...— responde Mousse
—¿Pasa algo Ranma?— le digo suave.
Ranma parece recobrar su semblante normal.
— no, no es nada, vamos te acompaño.
—pero si ya dije que yo sola puedo irme.
Ranma me pone ambas manos en los hombros y me empuja por el restaurante hasta la salida sin importarle mis protestas.
Me da vuelta de forma brusca y quedamos de frente. El callejón iluminado solo por una lámpara vieja que da una luz mortecina hace que los ojos de Ranma parezcan oscuros. No es normal para una chica japonesa como yo tanta cercanía.
—Ran-Ranma— pongo un pie atrás para retroceder pero no lo hago.
—¿Te duele la cabeza?— interroga mientras me toma la cabeza por los lados y me mira la coronilla.
—no.
—¿Los ojos?— me hala uno a uno los párpados acercándose para ver no sé qué.
—no— repito confundida.
—mareos, náuseas.
—no y no, qué te suce…
—¿Cómo me llamo?
—¿Eh?
—¿Qué cómo me llamo? ¿Recuerdas quién soy yo?
— Ranma me asustas, para ya.
—Bueno … lo siento, supongo que estás bien. ¿No notaste nada raro en la comida?
— Ahh ya veo, ¿acaso confundiste el aceite y el vinagre?... ¿O tal vez la sal y el azúcar? ¿ O la pimienta y la canela?
—¡¿Qué?!, ¿Estás loca? Solo a una persona muy torpe podría pasarle eso.
— Jumm— me giro para empezar a caminar a casa — a cualquiera le puede pasar.
— no me digas que mi comida estaba fea, con todo lo que me ...digo… a mí siempre me queda deliciosa.
— estaba bien— digo seca
—¿Cómo que bien? ¿Solo bien?— Ranma suena muy ofendido.
Volteo los ojos y suspiro — ok, estaba muuuuy rica, deliciosa. ¿Contento?
—boba— dice empujándome con el hombro.
—presumido— le devuelvo el golpe, solo que un poquito más fuerte.
—gatito— digo notando que ni siquiera se ha quitado el delantal.
Ranma se pone blanco como un papel y se aferra a mi brazo—¡¿Donde?!... Do-do-donde está
—ohe— digo tratando de despegarlo de mi brazo.
—¡¿Dónde está el gato?!— chilla en un tono agudo que no va con él.
Apunto con el índice en su pecho. Él se mira y de inmediato se recompone.
—oh, ya veo… ¡El gran Ranma Saotome tiene un punto débil!
— shhh— se pone un dedo en los labios.
No puedo evitar reír —¿De verdad no te gustan los gatos?... Estaba pensando adoptar uno.
—ni se te ocurra.
— ummm mejor dos.
—A-ka-ne— Ranma se ve enfadado pero no creo que mucho.
—¿Qué?—finjo inocencia—hay que ser solidarios.
Ranma resopla.
— apuesto a que también le tienes miedo a algo— asegura —tal vez al… ¿Agua? — me dice cerca al oído provocándome un respingo.
—no es gracioso… recuerdas que casi mori...
—No lo digas— sacude la cabeza bruscamente.
Caminamos un poco más en silencio. Ranma se saca el delantal y lo lleva doblado de cualquier forma en su mano. Siento su mirada sobre mi, me volteo pero él de inmediato gira para ver la reja que va paralela al río.
—¿Qué pasa?—pregunto.
—¿seguro te sientes bien?
— si, seguro… estás raro Ranma
— no es eso es solo que me preo…nada, no es nada.
Llegamos a mi casa, todo está oscuro y silencioso.
— Gracias por acompañarme.
Ranma asiente con la cabeza.
—seguro Mousse te ha de estar esperando.
—tú debes estar cansada.
—Ajá…
— bueno… me voy
— que te vaya bien…
—gracias.
— te envío a tú hermana y tú papá en un taxi.
—si por favor, disculpa las molestias.
Empieza a hacer frío y me abrazo para sentir un poco de calor. Ranma continúa ahí en su lugar a pesar de despedirse. Aunque yo tampoco he movido un pie para entrar a la casa.
—quieres… digo… si tienes tiempo… podríamos tomar un té.
Que bueno que está oscuro porque siento que me están subiendo los colores al rostro.
—yo-yo— Ranma mira hacia la calle por donde venimos.
¿Pero que estoy haciendo? Claro que tiene que regresar a su trabajo y con su prometida.
—lo siento yo…
—vamos— dice y camina hacia el portón de la casa.
Me apresuro a sacar las llaves de la casa, se me resbalan y peleo un breve momento con la cerradura. Las saco y les doy vuelta, la puerta se abre rechinando.
una vez dentro Ranma se sienta en el comedor en el puesto que usualmente ocupa cuando está de visita, ya es como si fuera parte de la familia, al menos eso dice mi padre.
No sé cocinar pero al menos puedo poner a hervir el agua para un té… eso creo.
Recuerdo que Nabiki guardaba celosamente una caja de té que trajo de sus viajes a Inglaterra, si tomo 2 tal vez no se moleste.
Regreso con dos tazas humeantes y me siento a su lado.
Ranma se lleva la bebida a la boca y yo lo miro expectante.
—¿Y?... ¿Qué tal sabe?
Ranma ladea la cabeza — tiene un sabor diferente pero sabe bien.
—lo trajo Nabiki de Inglaterra.
—ya veo.
Normalmente hablamos de cualquier cosa con Ranma pero esta noche parece que no es así, tal vez él solo entró por compromiso, debe estar cansado y preocupado por el restaurante.
—Akane…¿Por qué no respondiste los mensajes que te envié?
—Ahh eso… es que yo… no había tenido tiempo.
— por lo que veo te la pasaste en el salón de belleza toda la tarde.
—¿Qué?
—Si, digo, estás eh,emm, arreglada.
Frunzo en ceño —¡Ah! Lo dices por mi cabello… es que U-chan me lo peinó y también me maquillo un poco.
Me extraña que Ranma note estas cosas por lo general es poco atento a los detalles, me llevo la mano al cabello y lo acaricio, de verdad U-chan hizo un buen trabajo.
—Akane…¿es decir que no los has leído?... Que no has leído los mensajes— Ranma no despega los ojos de su bebida.
—ehh, no...yo...— tomo el celular y lo desbloqueo.
Pero Ranma se abalanza sobre mi y lo toma.
—¡ohe qué haces!— protesto tratando de alcanzarlo.
Ranma me da la espalda con el celular en sus manos y se encorva para evitar que lo tome.
Meto las manos desde atrás tratando de alcanzarlo, pero entonces da un brinco y termina de hacer lo que supongo.
—listo— dice pasándome de nuevo el aparato.
Se lo arrebato de las manos y doy un vistazo, efectivamente ha borrado los mensajes, lo bloqueo y lo guardo de nuevo.
—Tsk… si sabes que puedo desinstalarlo y bajar los mensajes guardados ¿No?
Veo una gota de sudor que le recorre la frente. Ranma gira la cabeza lentamente y mira mi bolso, está loco si piensa que puede quitarme el teléfono de nuevo.
—ni lo pienses— advierto seria mientras aprieto el bolso en mis manos.
Ranma tiene una sonrisa socarrona, si cree que puede arrebatármelo va a tener que pelear.
Me paro de un brinco y escondo el bolso en la espalda.
Ranma se pone también de pie y me mira desde su altura, si piensa que me intimida con eso se equivoca. Estiro el cuello lo más que puedo para verme lo más alta que puedo.
Él camina hacia mí y yo retrocedo un poco, me doy cuenta que estoy contra la pared, pero lo veo muy decidido.
— y que decía el mensaje…¿Me mandaste la invitación a tu boda con Shampoo?— ataco mordaz.
—¡Oye!— Ranma apoya las manos abiertas en la pared— yo no pienso casarme.
Esta cercanía me está poniendo nerviosa. Ranma me mira sonrojado y yo no debo estar mejor. Acaso me va a …
—¡Akaneee!
Ambos damos un paso a un lado ante el grito de Nabiki.
—¡Akane ashuudame con papá!
Continuará
En memoria de Samuel y
Antonella Brunetti
Hola a todos. Bueno unas notas rápidas porque ya es de noche.
Pobres Ryoga y Ukyo se quedaron con las ganas de hablarle a Akane.
Empezaron las peleas, al estilo de Ranma ½ quise que fuera un torneo loco donde se utilice todo tipo de armas y de parejas.
Saludos a todas las personas que se toman un minuto de su tiempo para dejar un comentario.
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