Capítulo 11

Akane

Siento el palpitar de las venas en mi cabeza. ¡Cómo se atreve! Ranma tiene la mano en la mejilla y me mira con los ojos muy abiertos. ¿Qué esperaba? ¿Qué me derritiera en sus brazos? ¿Qué cayera en sus mentiras? ¿Qué actuara como Shampoo? Está loco, es un mujeriego y mentiroso.

—¿Por qué..— pregunta y se acerca dos pasos. — ¿tú viste el... video?— continúa hablando con voz baja.

—¿Video?... No sé de qué hablas ¡Tampoco me interesa!

— pero tú misma dijiste que entendías todo… en el restaurante— Ranma se acerca otro poco más.

Por qué tiene que lucir tan especialmente guapo esta noche. Por un momento quiero dejarme llevar como lo hace Nabiki en sus noches locas. Pero yo no soy así, ni siquiera porque tomé un poco de licor. Sacudo la cabeza tratando de alejar el mareo, pero creo que solo empeoró.

— ¿Cómo qué no viste el video?— pregunta con gesto confuso.

—No se de que me hablas.

—¿Entonces por qué estás enojada?... Yo pensé que tú…

— Pensaste mal y claro que estoy furiosa… porque me besaste.

Sabiendo que te vas a casar y amas a otra chica. Me siento terrible, después de todo el discurso de madurez que me dí a mi misma. Me juré que no pasaba nada, que podíamos ser solo amigos y que él no me debía nada por haberme dado ese beso… mi primer beso. Y aún así aquí estoy a punto de echarme a llorar. Pero no señor, si piensa que puede jugar conmigo se equivoca.

Ranma retrocede, con el ceño fruncido.

Respiro agitada y le sostengo la mirada. Todavía me cuesta creer que Ranma quiere casarse con Shampoo y besarme cada que se le antoje está loco.

—Así que es eso— dice Ranma en voz baja.

¿Por qué parece abatido? No debe estar acostumbrado a que lo rechace nadie.

El ascensor se detiene y se abren las puertas.

—Nito, Nito, Nito— Hayami sale disparada y toma del brazo a Ranma arrastrándolo —¡Hola Akane-chan!— grita al doblar la esquina.

Me quedo de pie como una tonta y sorbo la nariz. No quiero llorar, no voy a llorar.

—Akane— Nabiki aparece detrás de mí. Mira hacia donde se perdieron Ranma y su hermana, luego me mira a mí — ¡Vamos! Regresemos a la fiesta, Nabiki tira de mi brazo pero no me muevo.

—vamos, todo estará bien— dice guiñando un ojo— los hijos de algunos de los señores de Samsara están...— mi hermana se muerde el labio inferior y entrecierra los ojos— además claro de tener unos hermosos millones en sus cuentas bancarias.

—Nabiki...— digo cansada. Ya sé que es su forma de animarme, regreso con ella en el ascensor.

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Ranma

Hayami me lleva a rastras sin importarle mis quejas.

— ¿en la bebida? ¿En polvo? ¿En la comida? ¡Qué no sabes que no debes recibir nada de la gata!

Mi hermana está casi gritando y sacudiéndome de la camisa.

—¡Hayami! Lo sé. No sé cómo pasó, no tengo idea de lo que me hizo.

—¿Recuerdas algo?

Pienso por un momento en el día anterior.

—Me cambié,hice estiramientos.

Me sonrojo al recordar que estuve unos 15 minutos escribiendo, borrando y reescribiendo un mensaje para desearle buena suerte a Akane.

—¿Y? … ¿Qué más?— me apura Hayami.

Trago saliva —No… no recuerdo nada más hasta que vi a Herb y Saffron.

—esa maldita gata. La haré papilla— dice Hayami mientras se truena los dedos. —¡Nito!— grita sacudiéndome de nuevo —¡Dime que Akane no lo vio!

— No, no lo vio y tampoco vas a hacer papilla a nadie— le ordeno lo más serio posible — Además…

Me quedo en silencio. Sería muy humillante admitirle a mi hermana adolescente que fui rechazado por una chica violenta y poco femenina.

—¿Qué vamos a hacer?¿ qué vamos a hacer?— Hayami camina de lado a lado en el pasillo, comenzando a desesperarme.

—¿Y si buscamos las cámaras de seguridad?—dice entusiasmada.

— En un cambiador, lo dudo.

— ¿y si torturamos a Shampoo y la obligamos a hablar?— Hayami lo dice tan natural que me causa algo de miedo.

—La vieja momia no nos dejaría.

—tsk…

De pronto una luz se enciende en mi cabeza —Nita..

—¿Dime?

—¿tú me quieres mucho verdad?

Hayami levanta una ceja —pero claro, eres mi hermanito tonto, torpe y lento.

Sonrío forzado — ¿entonces harías cualquier cosa por mí?

Nita entrecierra los ojos — ummm, si— dice con duda —¿Qué tienes pensado?

— Ya lo veras…

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El teléfono sonó muy temprano en la mañana. Contesté y Nabiki respondió histérica del otro lado de la línea. Había olvidado la conferencia de prensa, tuve que levantarme apurado, ir allá y tratar de no decir ninguna estupidez. Al parecer lo hice bien porque no tuve quejas de Nabiki, hasta el maestro se comportó cómo todo un profesional. Solo hubo un momento incómodo donde nos preguntaron si Akane y yo éramos pareja. Al unísono respondimos que no, lo cual causó gracia entre los periodistas.

Akane se portó como si no pasará nada, pero absolutamente nada. Casi como dos extraños que participan juntos en un torneo. Todo dentro de la más aburrida y odiosa cordialidad.

Si todo salió relativamente bien, no entiendo porqué, Nabiki cambió mi vuelo y para mi mala suerte es el mismo vuelo de regreso de Shampoo,Mousse y Cologne. Para colmar mi mala suerte el asiento de al lado lo ocupa la misma causante de todo, Shampoo.

Me levanto por tercera vez para ir al baño, con tal de no escuchar más el discurso de "nos vamos a casar" de Shampoo.

Miro hacia atrás para cerciorarme que no me sigue, cuando regreso la vista al frente tropiezo con una chica rubia. Debido al tropiezo se le caen las gafas oscuras que trae. La chica se agacha y de inmediato se las pone. Que rara, usando gafas dentro del avión. Tal vez la operaron y no soporta la luz.

—Lo siento— digo haciendo una reverencia.

—It's ok— responde regresando a su asiento que queda unas cuantas filas más atrás que el mio pero del otro lado. Veo otra chica rubia que se levanta de su silla pero la otra la empuja obligándola a sentarse.

Que raras son las americanas.

Me acerco sin hacer ruido a Mousse —oye no quieres cambiar de lugar conmigo.

Mousse me mira de reojo y luego voltea la cara con brusquedad golpeándome en la cara con su cabello de princesa. Lo tomo del cabello y se lo halo con un poco de fuerza.

—¡Hey!— repone sobándose la cabeza.

—shhh— me pongo un dedo en la boca.

—No puedes estar enojado conmigo por siempre. Tú sabes que eso no lo dije yo… bueno al menos no de forma consciente— continuo en forma confidencial.

— Anda ve con Shampoo. Por favor— le ruego con las manos juntas.

— Está bien… pero solo porque tengo algo que decirle.

Tomo mi lugar junto a la vieja momia que está roncando vergonzosamente. Me pongo unos audífonos y me propongo descansar un poco o mejor mucho, digamos que no quiero ver a Shampoo hasta llegar a Japón.

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—¡Nito! ¡Nito! Huele a quemado.

—¡Eh!— Sacudo la cabeza volviendo a la realidad. —¡Los panes!

Corro al horno pero ya es demasiado tarde.

— pero si olían a quemado desde hace unos minutos ¿No tienes olfato?— regaña Hayami.

—Lo siento me distraje.

—Bueno al menos la carne tiene buena pinta— dice mi hermana cortando un trozo y llevándoselo a la boca.

La veo arrugar la cara y escupir. —¡puaj! ¿Le echaste azúcar a la carne?— saborea un poco los restos de su boca —¿y también vinagre?

—No estoy de humor Hayami. Cómo se te ocurre que después de años cocinando...— tomo un trozo de carne y me lo llevo a la boca— pueda confundir el azúcar y la...— Escupo rápidamente y me limpio con una servilleta.

— Ay Nito— Mi hermana se acerca a darme unas palmaditas— Akane-chan te tiene muy mal.

—¡Cállate! Yo solo, me distraje— titubeo y no me convenzo de lo que digo.

Hayami hace un puchero —Está bien, sigue con tú humor de perros, me voy… — da unos pasos y luego se gira con una sonrisa de lado— supongo que puedes solo con todo lo del restaurante y ¡Oh! Ya casi llega la vieja momia— dice con tono dramático.

—Haya...Nita bonita… ayuda a tú hermanito del corazón, el único que estuvo junto a tí todos esos años que vagamos por Japón con el viejo calvo_ imito su tono dramático

—No me menciones a ese señor por favor.

—Perdona— digo de verdad.

Hayami últimamente ha estado sensible con el tema de vivir aquí y de nuestro pasado.

— Está bien, se supone que el deprimido eres tú. Vamos, te ayudo — dice poniéndose el delantal y empezando a botar los panes.

Nunca antes me había pasado algo así en la cocina, ni cuando estaba aprendiendo con mi pap… con ese viejo.

— sabes el otro día me pasó algo extraño— dice Hayami empezando a amasar.

—¿Algo extraño?

— Si… sentí como si alguien me estuviera siguiendo, no se como decirlo.

—¿Cómo un aura maligna o peligrosa?— interrogo preocupado.

—Umm— Hayami mira al infinito— no, no me pareció que corría peligro. De todas formas, lo que sea, creo que lo perdí de vista a la velocidad que corrí .

— ¿Y sí es el maestro Happosai?... Tal vez le quedó gustando tu-tu- ya sabes.

Hayami pega un grito y se agarra el pecho — no me lo recuerdes— toma un poco de masa y me lo arroja.

Me burlo mientras Hayami se estremece.

—me debes un top y era el más bonito que tenía— gimotea Hayami.

—te debo una Nita.

—¿Una? Me debes como mil hermano malagradecido. Pero, ¿Sabes? después me pasó algo.

—¿Ah sí?— respondo mientras leo las etiquetas de lo que le pongo a la carne.

— Si, cuando regresaba del mercado, me encontré con una señora muy amable, vive a unas cuantas cuadras de aquí, le ayudé a llevar unas bolsas pesadas para ella. Me ofreció un pastel delicioso— Hayami se relame los labios como la glotona que es.

—con razón te pareció agradable.

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Ya han pasado unos días y aún no me atrevo a hablar con Akane. Nita me dice que soy lento y que vaya lo antes posible. Pero, siento, siento, siento la bilis subir por mi garganta y esa molesta punzada en el estómago. Ya sé lo que va a pasar. Akane dejó muy claro que no quería nada conmigo. Podremos ser solo amigos, compañeros. Compañeros, que horrible me suena esa palabra, yo no quiero eso a quien engaño. Al menos quiero aclarar algunas cosas. No le debo explicaciones, pero siento la necesidad de dárselas.

Gracias a Nabiki hoy tengo que aparecerme por el Dojo Tendo. Dijo algo como que tendríamos un almuerzo para analizar la próxima y última pelea. Supongo que vendrá Happosai y por supuesto el motivo de mi angustia estará ahí. Me muerdo la mejilla hasta sentir el sabor metálico en la boca.

Además tengo que lidiar con la señora Cologne que me tiene esclavo en la cocina.

Y hablando del diablo…

—¿A dónde crees que vas querido yerno?

—Maestra. Hoy tengo un almuerzo con la familia Tendo y el maestro Happosai para determinar los detalles de la próxima pelea.

Cologne agudiza la mirada — ¿dejaste lista la pasta?

—Así es.

—¿los panes?

— listos y en el horno

— ¿la sopa?

— hirviendo.

— Los camarones

— Eso le toca a Shampoo y además si los adelanto no estarán frescos para el almuerzo.

— lavaste la loza.

—limpia y brillante.

La vieja momia tiene el descaro de acercarse a las ollas y pasar su arrugado dedo por cada una.

Sonrío satisfecho de la labor. No lo hubiera logrado sin Hayami, pero eso no se lo diré.

Me apoyo en la mesa y tomo un poco de agua, tengo el tiempo justo de tomar un baño y cambiarme de ropa.

—¿ Tanto es tu afán por ver a la chica Tendo?

Escupo el agua violentamente mojando la ropa de la vieja quien me mira iracunda.

—Perdón maestra— suplico mientras la seco con una servilleta..

—¿perdón por tú torpeza? o ¿por querer deshacer el trato que tenemos? ¡Ingrato!

Me toma un momento para procesar lo que la momia quiere decirme.

— yo-no, yo, bueno si, pero no por ella.

—¡Habla claro!— ordena dándome un golpe en la cabeza con el bastón.

—Maestra, usted sabe que yo agradezco que nos dejaran quedarnos aquí a Hayami y a mí. También por el entrenamiento… pero yo no estoy enamorado de Shampoo, no quiero casarme con ella.

Cologne se ríe como si hubiera dicho algo muy gracioso— Yerno querido, no tienes que estar enamorado, solo casarte y darme muchos tataranietos fuertes.

—¡No! Me niego. Pagaré mi deuda y me iré con Hayami. Ahora con permiso, tengo una cita… digo un almuerzo.

— espera un momento, ya te dije que debes pagar las horas que me debes y también el dinero.

— Eso ya se pactó con Nabiki. ¿Recuerda? Además hay un contrato es-cri-to—le recalco cada sílaba.

—con respecto al matrimonio… no daré el brazo a torcer, a menos que…

—¿A menos que qué?

—No importa, hablaremos después del torneo— Cologne concluye y se queda mirándome.

Espero que lleguemos a un acuerdo… y no tener que tomar otro tipo de medidas.

Le sostengo la mirada por unos segundos hasta que decide marcharse.

Unos minutos más tarde camino por las calles de Nerima que ya conozco de memoria para llegar al Dojo. Las puertas se encuentran abiertas de par en par. Me anuncio y una voz a lo lejos me indica que pase, con cada paso me bombea más fuerte el corazón, lo siento en la garganta y tengo que toser un poco para respirar. Definitivamente estoy jodido, soy un idiota.

—Ranma, muchacho ¡Bienvenido!— el señor Soun me saluda efusivamente tras dejar el periódico en la mesa.

—Ranma, me alegra verte, en unos minutos estará el almuerzo— Kasumi se asoma desde la cocina con su vientre más abultado que la última vez que la vi.

—Gracias por invitarme— hago una reverencia antes de sentarme.

—Ranma, tiempo sin venir a reportarte con tú representante oficial.

—Nabiki… estuve ocupado.

—¿Quieres por favor buscar a mi hermanita en el patio de atrás?— Me pide Nabiki apuntando hacia el lugar.

No quiero parecer un cordero asustado. Camino directamente a donde se me indica tratando de respirar profundo en el camino.

Akane se encuentra de espaldas mirando un árbol que se mece con el viento. Parece muy concentrada en sus pensamientos.

Camino hacia ella y las hojas secas del patio comienzan a crujir. Ella se gira hacia mí. ¡Demonios! Porque tiene que lucir tan bonita. Hoy en especial parece haberse esmerado, hasta se ha puesto algo de maquillaje. De nuevo me muerdo la mejilla y trato de disimular el dolor de lastimarme donde ya lo había hecho antes.

—Ranma—Akane se lleva una mano al pecho y se acomoda el collar dentro de la blusa— ¿qué haces aquí?

—Akane… tu hermana dice que podemos pasar al comedor.

—¿Comedor?— pregunta con gesto confundido

—¿ A almorzar?

— Eso lo sé, pero no explica qué haces aquí

— Nabiki me ...

—ya veo, muchas gracias— Akane hace una reverencia corta y regresa a la casa.

Dejo caer la cabeza , pero de inmediato me recompongo, si ella quiere jugar ese juego, dos lo podemos jugar. Los japoneses somos expertos en ser educados, cordiales y fríos.

Regreso con mi mejor cara de poker al comedor ocupando mi asiento, el maestro ya se encuentra jugando shogi con el señor Tendo. El olor que llega de la cocina es delicioso.

—gracias Kasumi por ayudarnos hoy— dice Akane poniendo la mano sobre el abdomen de su hermana.

— es un gusto para mi cocinarle a la familia— sonríe Kasumi— si estamos todos podemos empezar. La mayor de las Tendo se dispone a traer los alimentos pero Nabiki le hace un gesto con la mano.

—espera hermana, falta un invitado.

Todos nos giramos hacia Nabiki y en ese instante una voz saluda desde la puerta.

—Sigue por favor— grita Nabiki.

Ahora todos nos giramos hacia el pasillo. Un hombre de más o menos mi edad y estatura ingresa. Tiene los ojos azules y el cabello castaño un poco largo lo lleva recogido en una pequeña coleta.

—¡Bienvenido Shinnosuke!— dice Nabiki levantándose de su lugar.

Akane da un gritico de alegría y se aproxima animada al joven. Espera ¿Qué? Lo abraza y él le corresponde con un abrazo tímido.

—¿No te veía desde los?— Akane por fin lo suelta — 10 años

—¿Cómo fue qué?...— Akane mira a Nabiki —

¿ Tú lo invitaste?

— Más bien lo traje a rastras… es una larga historia. ¿No estás feliz?

—¡Pero claro que sí!— Akane parece querer abrazarlo nuevamente, pero esta vez lo toma de ambas manos. — Me alegra mucho verte, te puedes quedar cuanto quieras.

Todos se alegran y saludan al recién llegado, mientras yo continuó mordiendome la cara interna de la mejilla. Hasta que alguien por fin se digna a decirme que sucede.

—Ranma, él es Shinnosuke— nos presenta el padre de Akane.

Le muevo ligeramente la cabeza a modo de saludo, lo cual parece sorprenderlo porque parpadea varias veces antes de decirme un educado.

—mucho gusto en conocerlo.

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El almuerzo transcurre entre discusiones acerca de la batalla que está por llegar, al parecer los competidores son demasiado fuertes llenos de sorpresas y armas de combate. Me concentro en lo que me corresponde pero de vez en cuando echo una mirada al recién llegado "amigo de la infancia" de Akane quien no hace sino mirarla, que digo mirarla, contemplarla como si fuera una joya en exhibición y eso me hace hervir la sangre, más cuando ella le dedica una de sus sonrisas.

Por fin terminamos de analizar el plan de la batalla y los puntos débiles de nuestros rivales por medio de videos de sus competencias, nos ha llevado bastante tiempo y sin pensar ya cayó la noche en Tokio.

—¿Ranma, mañana entrenamos a las 6 am en el parque?— pregunta Akane, de nuevo lo más formal posible .

¿Me estás sacando disimuladamente de tú casa? Entiendo, te quieres quedar con el bobo que salió del bosque lejano. Claro, como al señor de pocas palabras si le dedicas sonrisas y le preguntas sobre su aburrida vida de ermitaño.

—Claro que si Akane, que tengas una excelente noche — trato de sonar lo más calmado y poco familiar. —¡Oh! Pero antes tengo que tratar unos asuntos con tu hermana.

Un leve tic empieza a instaurarse en la ceja de Akane, perfecto, ya vas a dejar salir a la chica grosera y poco femenina. De seguro que este bobo no conoce ese lado tuyo.

—Por supuesto Ranma— dice mi nombre con los dientes apretados.

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—Ranma, Raaanmaaa ¡Oye!

Regreso la mirada a Nabiki quien está sentada frente a mí. Ella mira hacia el patio donde Akane continúa hablando con el leñador.

¿Qué tanto tienen que hablar?

—¡Qué!... digo ¿Qué?— respondo confundido.

Nabiki se ríe —Shinnosuke conoció a Akane cuando eran unos niños— Dice Nabiki mientras se aproxima y me pone la mano en el hombro— ella se perdió en el bosque de Ryguenzawa y Shinnosuke nos ayudó a encontrarla, desde entonces son muy buenos amigos, se escriben cartas ¿Puedes creerlo? ¡Cartas! Al menos una vez al mes.

La miro con gesto confundido — No he preguntado por Tom Sawyer y tú hermana— digo atacando el té que nos sirvió Kasumi antes de irse.

—No tienes que preguntar, llevo veinte minutos diciendo palabras sin sentido y tú ni cuenta te has dado por estar mirando hacia allá.

—¿Veinte minutos?... No bromees conmigo Nabiki.

Tenso mis brazos al ver como Akane se ríe y le toca un hombro a Shinnosuke. Puedo ser un torpe, lento pero no masoquista. ¡Me largo!

—Ranma cálmate, te vas a partir un diente o a desgarrar un músculo— murmura Nabiki

—no sé de qué hablas.

— Está bien, está bien, como quieras, eso era todo lo que tenía por decirte acerca del acuerdo con tu maestra. ¿Lo entendiste verdad?

Giro la cabeza rápidamente hacia ella, le sonrío y me rasco la cabeza.

—No tienes ni la más remota idea ¿Cierto?— se queja Nabiki derrumbándose sobre la mesa.

—supongo que me puedo quedar un rato más mientras me explicas.

Akane toma su celular para tomarse una foto, pero este se le cae, ella se apresura a recogerlo y puedo ver aquello brillante que estaba ocultando en su pecho.

—¿Shen Long?— pregunto para mí. Nabiki me escucha y dirige su mirada hacia su hermana.

— No sé de dónde sacó Akane ese collar, desde hace un tiempo no se lo quita. Interesante ...¿No?

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Akane

— Nabiki, ¿me puedes explicar que fue todo eso?

— Le digo confidencial a mi hermana, aunque estamos en la habitación, a veces las paredes tienen oídos.

—¿A qué te refieres? — Nabiki se quita la ropa y se deja caer en la cama con tan solo su ropa interior.

—Primero me haces usar una ridícula peluca rubia durante el viaje y ahora invitas a Ranma y Shinno.

—Se llama trabajo investigativo, debí ser detective ¿No crees Akane?.

— Si, seguro. No quiero saber nada de Ranma, es su vida privada.

—¿Ah sí? Y tampoco de Shinno— Nabiki me mira y sonríe petulante.

— Somos amigos— aclaro y me dispongo a marcharme.

— Akane…Al menos utiliza toda esa rabia en el torneo contra tú rival.

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Bostezo por tercera vez, anoche no dormí casi nada. Llegue antes de la hora acordada con Ranma y justo ahora es que tengo sueño.

—Hola— saluda Ranma

—Hola— respondemos al unísono Shinno y yo.

Ranma se queda mirando fijamente a Shinnosuke y me siento en la necesidad de explicar.

— ¿te importa que nos acompañe?. No quería dejarlo solo en casa.

— Solo no nos retrases.

Qué grosero. Ranma siempre con su bocota. Menos mal Shinno no le da importancia. Hacemos algo de estiramiento y comenzamos a trotar. Ranma apura el paso, Shinnosuke se empareja con él. En poco tiempo ya llevamos recorrido gran parte del parque. Disminuyo un poco la velocidad y Shinno hace lo mismo.

—¿estás bien? Akane-chan — pregunta con la voz agitada.

—Si, no quiero que te vayas a sobreesforzar— digo preocupada por él.

—Estoy bien, gracias por preocuparte.

Por poco tropiezo con Ranma que está plantado más adelante de brazos cruzados. No se queja pero se nota que está de mal humor.

—Vamos por ahí— señala una colina bastante inclinada más adelante— supongo que no hay problema.

Miro a Shinno con una muda disculpa. El menea la cabeza indicando que continuemos.

Llegamos al pie de las escaleras—¿En serio Ranma?¿El santuario Atago?— pregunto ya algo cansada por el ejercicio.

—Si,¿no te parece un excelente entrenamiento?. Justo lo que necesitamos para " llegar al éxito" con unas, ummm 20 veces que subamos creo que esta bien el calentamiento— Sonríe como si ante nosotros estuviera cualquier colina.

El santuario Atago, junto al santuario Meiji y el santuario Hie es uno de los santuarios más importantes de Tokio. Se encuentra en la cima del que fuera el monte más alto del centro de Tokio y las escaleras son, sin duda alguna, el detalle más característico de este santuario.

Los 86 escalones de piedra Shusse no Ishidan tienen un ángulo de 45 grados y cada uno mide unos 20 centímetros de alto. La escalera recibe el apodo de "los escalones de piedra hacia el éxito", simbolizan el éxito profesional.

Parados bajo el Torii los tres miramos hacia arriba.

— Si quieres puedes tomar las escaleras Onna-zaka— Ranma le dice a Shinnosuke.

Esas escaleras son menos empinadas y significa literalmente " la cuesta de las mujeres", ¡Qué machista!

Shinnosuke niega efusivamente con la cabeza y comienza a subir.

Después de alcanzar la cima por décima vez, me giro para ver a Shinnosuke, el pobre está perlado por el sudor y su cara ha tomado un color cetrino, sus piernas comienzan a temblar como gelatina. Cae arrodillado, lo veo girarse y comenzar a vomitar.

—¡Shinno!— grito poniéndome a su lado.

— Discúlpame Akane-chan, estoy…— dice casi sin voz.

Lo tomo de los hombros pero se desploma. Ranma que estaba frenado en la primera grada se devuelve corriendo.

—ohe, ¡Leñador!— Ranma lo sacude tan fuerte que parece que la cabeza se le fuera a salir de su lugar —¡Despierta ermitaño!

Nada, Shinnosuke no reacciona. Tomo lo que queda de mi botella de agua y se lo lanzo sobre la cara.

Shinno aprieta los ojos en un esfuerzo por recobrar la conciencia pero es inútil, regresa a su estado vegetal.

—es inútil… llevemoslo a tú casa— dice Ranma intentando cargarlo en su espalda.

—¡Todo esto es tú culpa!— grito olvidado la ley del hielo

—¡ le dije que fuera por las otras escaleras!

—¡eres un insensible!

Oímos un golpe seco. Los dos olvidamos por un momento al pobre Shinno y lo hemos dejado caer.

—¡Es tú culpa por distraerme con tus regaños!— refunfuña Ranma

—¡Cállate!

Caminamos durante unos 20 minutos y Shinno no parece poder despertar. Ranma se queja constantemente de lo pesado que es, que no debió venir con nosotros, que Shinno es un enclenque, en fin, hoy parece que no va a acabar con el tema.

Llegamos a casa y Ranma baja a Shinnosuke en el futón.

—No creo que necesite algo más que descanso— dice Ranma saliendo de la habitación

—¿Tú crees?— pregunto preocupada —Mejor llamo al Dr. Tofu

Ranma chasquea la lengua —toma— dice mientras me lanza algo. Lo atrapo y miro a Ranma.

—Dale dos cuando despierte— Ranma se apresura en salir.

—¡Gracias!— digo apresurada mientras intento seguirle el paso —pe-pero no te vayas.

El se detiene justo en el inicio de las escaleras.

—Terminemos el entrenamiento, en el dojo, digo… es lo que debemos hacer, entrenar, ya viene la final—digo atropelladamente esperando que me entienda.

—¿Estás segura?

Asiento con la cabeza — ¿Competimos hasta el dojo? ¡1,2,3, ya!— grito empezando a saltar por las escaleras.

Ranma tarda unos segundos en reaccionar —¡Ohe! Espera, eso es trampa— grita a lo lejos.

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Entrenamos un poco tratando de recordar lo que nos dijo Happosai de los puntos débiles de nuestros rivales. Por unos instantes me olvido de la razón por la que estaba enojada y me concentro en lo que debemos hacer. Ranma me pone difícil la tarea de ser la reina del hielo, siempre trata de hacerme rabiar o por momentos se comporta ¿Lindo? .

—¡Atrápala!— grita Ranma mientras me lanza una botella de agua que veo caer y rodar por el suelo.

— tienes los reflejos de un gato… de porcelana— se burla mientras corre tras la botella.

—Cállate, me tomaste por sorpresa.

Ranma se acerca a pasarme la botella, cuando la tomo no la suelta, halo un poco y él insiste. Tira de mí hacía él hasta que quedamos muy juntos.

— ¿Sigues enojada?— dice poniendo su mejor cara de cachorro.

— Yo no estoy enojada.

—¿ Entonces me golpeaste con mucha alegría?

—Bueno… es que tu-tu tu me besaste.

—¿Y estuvo muy mal el beso?— Ranma se sonroja mirando sus pies descalzos y yo lo imito.

—No, digo si, ese no es el punto.

—Si, ya se que no te agrado— Ranma retrocede un paso.

Llevada por una fuerza extraña, tal vez un oni que habita en el dojo y hasta ahora no había notado su presencia, levanto el brazo y lo tomo por el antebrazo.

—tú estás comprometido… y la amas— quería sonar despreocupada y fría pero no soy tan buena actriz.

—Eso no es cierto— afirma Ranma mirándome a los ojos.

—si lo es, tú lo dijiste. ¡Yo te escuche!— me tapo la boca, pero es demasiado tarde.

—¿En el camerino? ¿Tú?

—No pienses mal...iba a desearte suerte y de casualidad te vi… con ella — hablo hacia mi cuello esquivando su mirada.

—Mira yo se que va a ser difícil de creer—Ranma me sujeta por ambos brazos— pero te lo juro que es la verdad.

—No tienes que explicar nada.

—No tengo,pero… quiero hacerlo. Shampoo me embrujó.

Me río sin ganas —De verdad no hace falta que me digas nada.

—Lo siento… entenderás mejor si…

Por un momento me siento mareada, parpadeo varias veces hasta que se me pasa, tal vez solo sea todo el entrenamiento.

—¿Akane?— Ranma se agacha a mi altura y me sacude un poco —¿Estás bien?

—Si, solo sentí un poco de mareo, te decía que…

—mira—interrumpe Ranma pasándome su teléfono.

—¿Eh?

El me hace un gesto para que mire. Doy play al video, somos Ranma y yo hablando.¿Pero cuando?

—Akane

—si— respondo

—¿Eres una tonta?

—si—repito

—¿Eres una terca?

—si

El video continua con Ranma riendo mientras yo permanezco inmóvil frente a él. Hasta que reanuda sus preguntas.

—¿Crees que soy el mejor artista marcial del mundo?

—si

—¿Estás enamorada de mí?

—si.

Por poco dejo caer el teléfono mientras grito espantada. Lo retengo haciendo uso de mis reflejos y continuo mirando.

—viene la mejor parte— dice Ranma acercándose para mirar.

—¿Te disculpas por ser grosera y golpearme?

—si

El video termina con Ranma tomando el celular y regresando a su lugar.

—¿Cómo?¿Dónde lo conseguiste?¿Qué me hiciste?—No consigo hilar mis pensamientos.

—¿Ahora me crees?—pregunta con interés

Lo miro atónita y me siento en el suelo, no entiendo nada.

—Se llama shuo shi —Ranma me pasa un sobre y se sienta junto a mí— es un polvo, cuando abres el sobre sale y tiene ese efecto en la persona sobre la que es usado… yo solo aguanté la respiración—explica mientras se rasca la cabeza.

—¿De verdad existen este tipo de cosas ?—digo dándole vuelta al sobre.

—Ni te imaginas de lo que son capaces las amazonas—Ranma se pone serio mientras mira a lo lejos.

Parece que la ha pasado mal estos años en la casa de la señora Cologne. Hasta me siento mal por él.

—Mira Akane...no creas que soy un sinvergüenza, yo sé muy bien que estoy comprometido hasta el cuello con la señora Cologne y quiero saldar mis deudas con ella pero quiero que quede claro que no me voy a casar con Shampoo, no estoy interesado en ella.

—Ranma… yo no.

—espera—dice mostrándome su mano abierta—antes que pierda el valor…

Guardo silencio y trago saliva expectante ante lo que tenga por decir.

—Tú a mi… yo estoy —Ranma balbucea mientras mi corazón comienza a acelerarse.

—Akane-chan, con que aquí estaban— interrumpe la voz de Shinnosuke desde la puerta.

Me paro de un brinco, mientras Ranma refunfuña unas cuantas cosas incomprensibles.

—Shinno ¿estás bien?, Debes descansar un poco más—me acerco a él preocupada— vamos, Ranma me dio un remedio para tí.

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Los últimos días de entrenamiento no tuve tiempo de hablar con Ranma en parte porque Shinno se quedó en mi casa y también porque el maestro estuvo muy estricto. Entre preparativos y demás se pasó el tiempo.

Para completar tuvimos que tomar vuelos separados y ahora que lo recuerdo Ranma sabe hablar mandarín y nos hubiera ayudado mucho. Lo bueno es que la compañía Samsara nos envió un guía para que nos acompañe hoy y así conozcamos un poco Beijin. Quedan dos días para la final. Le pedí a Nabiki que nos quedáramos en el hotel pero ella insistió en que despejáramos la mente.

—¿Qué vas a hacer con el dinero de la batalla?— pregunta Nabiki mientras observa las torres Gulou y Zhonglou.

Las torres Gulou y Zhonglou o del tambor y la campana se encuentran en el centro de Beijin y son construcciones muy antiguas que contrastan con la modernidad de la ciudad, son un paso obligado para los turistas según nos explicó el guía.

—¡Nabiki! No me vayas a dar mala suerte. Todavía no hemos ganado— me quejo.

—Akane, tú y tus supersticiones. Sólo supongamos que ganan.

—Umm… no lo sé, tal vez lo use para beneficencia.

La cara de Nabiki es todo un poema, no aguanto y me río con ganas.

—ok, una parte para beneficencia, la otra para mis estudios y lo demás lo ahorraré ¿Contenta?

—Es tú dinero— Nabiki se encoge de hombros fingiendo desinterés.

—¿Qué crees que hará Ranma con su dinero? Si ganamos claro está — pregunto mientras me siento en una de las gradas.

—Puedes preguntárselo a él— Nabiki empieza a caminar alejándose del lugar.

—¿oye Nabiki, no vamos a entrar?— digo señalando la torre del tambor.

Nabiki arruga la nariz — demasiados escalones, no quiero sudar… — ¿Qué restaurante me recomienda?— dice acercándose al guía que nos esperaba.

Comienzo a bajar las escaleras pero una mano me detiene del hombro.

—si quieres yo te acompaño… digo a las torres.

Ranma aparece detrás de mí y yo por poco doy un paso en falso en las escaleras.

—¡Que se diviertan!— grita Nabiki que se ha alejado de la entrada.

Ranma y yo caminamos y él se ofrece a comprar los tickets para entrar a las dos torres. Ingresamos primero a la torre del tambor, aunque desde afuera parece pequeña la entrada es como un túnel con escalones empinados. No hay mucha gente en este preciso momento así que podemos entrar fácil.

Hay algunos escalones irregulares y justo hoy decidí ponerme zapatos con tacón, aunque no son muy altos, no fue la mejor idea. Ranma se frena en los primeros escalones y estira la mano.

Agradezco a kami que esté poco iluminado porque todos los colores acuden a mi rostro. ¿Esto es verdad? ¿Él me está indicando que lo tome de la mano?

Al ver que no reacciono Ranma se gira, yo lo miro y miro nuevamente su mano. Ranma continua caminando, debe pensar que no quería su ayuda, así que doy unos pasos para alcanzarlo y pongo mi mano sobre la suya que reposaba en la baranda. Lo siento tensarse un poco, pero de inmediato gira la mano y atrapa la mía.

Escuchamos un carraspeo tras nosotros un señor con su esposa esperan que sigamos caminando.

—Lo siento—digo haciendo una reverencia mientras me hago a un lado al igual que Ranma.

El señor dice algunas cosas, parece enfadado, pero su esposa lo regaña o eso creo por su tono de voz y luego se dirige a Ranma diciéndole algo en voz baja.

—¿Qué dijo?— pregunto mientras continuamos ascendiendo.

—Etto… la señora...e-e dijo que hacíamos bonita pareja— Ranma habla a tal velocidad que me toma un minuto entender.

—¡¿Qué?!— grito tapándome la cara con la mano que tengo libre.

Se escucha un —shhh— desde algún lugar.

Continuamos el resto del recorrido en silencio hasta la cima.

Dentro se encuentran 24 tambores y llegamos justo a la hora del espectáculo donde personas expertas vestidas de trajes tradicionales los tocan recreando el anuncio oficial de la hora de la antigua china. Durante 15 minutos el sonido retumba por el lugar.

Quiero leer un poco de la historia del lugar pero Ranma tira de mí hacía otra parte.

—Ven

—Pero...— me dejo llevar hacia los balcones rojos y estrechos.

—¿Qué tal?— dice Ranma admirando el paisaje

—Vaya...que buena vista de la ciudad— observo las construcciones, algunas nuevas y otras antiguas que se mezclan.

Ranma se acerca y me suelta la mano por lo cual me giro para verlo.

No dice nada pero veo que respira algo agitado y me mira fijamente. Con la luz puedo ver sus ojos azules todavía más claros y atrayentes. Y entonces yo también me siento agitada, es como si él me envolviera y no existiera nada más.

Sus grandes y cálidas manos toman mi pequeño rostro, lo veo inclinarse y cierro los ojos.

Empieza a refrescar la tarde, siento un poco de viento juguetear con mi cabello suelto.¿Por qué tarda tan…

El sonidos de los tambores de hace un momento no se comparan con lo desbocado que se encuentra mi corazón. Tardo poco en responderle de forma inexperta, pero siempre he sido una alumna aplicada. Ranma me toma por la cintura apretandome contra su cuerpo y yo deslizo mis manos hasta posarlas sobre su espalda. Él abre un poco más la boca y yo lo acepto gustosa llenándome de sensaciones que no sabía que existían.

Escucho un carraspeo a mi espalda y me detengo empujando con suavidad a Ranma quien me mira sin entender. De nuevo el señor que nos cruzamos antes en las escaleras nos mira con desaprobación. Ranma se da cuenta y le lanza una mirada furiosa antes que la esposa del señor se lo lleve a rastras con otra regañina.

me encojo en mi lugar y entierro la cara en el pecho de Ranma quien me cubre con sus brazos y me da un beso en la coronilla.

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El estadio está a reventar, no esperaba tanto público lo cual siempre me pone un poco más nerviosa de lo normal, Ranma parece estarla llevando bien, hasta sonríe un poco al ver tantas personas.

Hemos escogido un traje deportivo negro con detalles en rojo y dorado en contraste con nuestros rivales que lucen trajes deportivos blancos con bordados decorativos chinos, tanto la mujer como el hombre oculta su rostro tras una mascara tradicional china en tonos rojos y negro.

—Estas dos parejas han llegado a la final de una competencia nunca antes vista en términos de las artes marciales estilo libre, ellos son: desde japón Ranma Saotome y Akane Tendo y representando nuestra gloriosa nación de China Ya y Mao.

Continuará

Notas

-Al menos ya sabemos que Ranma tiene un acuerdo por escrito con la vieja Momia carcamal.

-La ley del hielo ¿Que dicen?¿Funciona o no funciona?

-La Nabiki detective hace referencia a varios fic donde la describen en este rol. Para no ir muy lejos, hace poco Noham hizo uno por el cumpleaños de Randuril.

-Las escaleras que menciono se encuentran en el Santuario Atago se encuentra a los pies de la torre de Tokio y fue construido en honor a una deidad de Fuego.

En la cima hay varios santuarios consagrados a deidades que otorgan éxito y fortuna.

Para los que no pueden subir, hay otras escaleras menos empinadas y también un ascensor.

-Pobre Shinnosuke, le dio lo que llamamos en Colombia el soroche jajaja básicamente hizo más de lo que podía y el cuerpo dijo ok bye.

-Shen Long, ¿recuerdan a que hace referencia en capítulos anteriores?

-Nuevos rivales y nuevos problemas

- ahora si saltemos y gritemos porque se besaron

un saludito muy especial a todos los que se tomaron el tiempo para leer el capitulo anterior (a pesar de la demora) les he estado respondiendo por mensaje privado.