Capítulo 13
Akane
Ranma se disculpa, haciendo varias inclinaciones, con la chica que acaba de tomar por la mano para obligarla a girarse. Visiblemente apenado deja a la confundida chica de cabello corto y de nuevo empieza a rastrear el lugar. Vamos, date por vencido, ya me fui, estoy lejos.
Ahogo un chillido y me escondo tras la pared cuando lo veo dirigir la mirada hacia donde estoy.
¿Me vio?¿No? No. ¿O si?
Me asomo un poco, con el sigilo de un con una mano en el pecho. Casi…
—¿Señorita Tendo?
—¡Ah!
—Lo siento, no era mi intención asustarla.
Claro, un chico escuálido, de piel cetrina y aspecto cadavérico, saliendo de un rincón oscuro, nada de qué asustarse.
—¿Qué quieres?
—Lo siento, es que nosotros, bueno, somos su club de fans y vinimos desde Japón a ver el encuentro. Nunca pensé encontrarla de frente.
—¿Club de fans?— pregunto mirando a todos lados
—Así es, mi nombre es Gosunkugi Hikaru— el chico levanta las manos y comienza a gritar a todo pulmón— ¡Muchachos! ¡Es Akane! ¡Akane Tendo! ¡Por aquí!
Me encojo en mi lugar. No puedo creer mi mala suerte —shhhhh— ordeno poniéndome un dedo en los labios.
Una decena de jóvenes se acercan corriendo y me rodean.
—¡Qué hermosa eres!
—Dame un autógrafo.
—A mi también.
— Tomémonos una foto
Todos hablan al tiempo, trato de ser amable, firmo rápidamente los papeles que me pasan. Me ponen en el centro del grupo para tomar una foto, sonrió tímidamente.
—Son ustedes muy amables pero tengo que tomar un avión y bueno, se me hace tarde— señalo hacia el cheking.
—¡Muchas gracias!— gritan al tiempo haciendo una reverencia.
Entonces lo veo, justo cuando ellos se agachan, está de espaldas no muy lejos de donde estoy. Me agacho de inmediato ocultándome entre los chicos que de inmediato se enderezan.
—Gracias a ustedes, ahora, si me permiten…
Estoy por emprender la huída pero me encuentro contra la pared y la única forma de pasar es justo por dónde está Ranma.
—Si hay algo que necesite, no dude en contactarnos, estamos en IG como "Fans #1 Akane-chan" — me dice Gosunkugi
—De hecho…
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Respiro de nuevo y me dejo caer en la silla junto a la ventana, me quito la gorra, las gafas y el enorme abrigo prestado. Ya pensaré como devolverles las cosas a esos chicos. Es hora de volver a casa.
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El viaje de 4 horas se me antoja eterno, no puedo dejar de pensar que Ranma no tiene la culpa si Shampoo lo drogó o lo hechizó. Pero es que... tampoco es como si esperara que mi primera vez fuera con alguien virgen… un momento ¡Qué estoy diciendo! No, no y no, no estoy diciendo que piense tener intimidad con Ranma.
—¡Ahg!— Me revuelvo el cabello con las manos.
—¿Señorita se encuentra bien?
Miro de reojo a la señora que se encuentra al lado mío, de hermosas y tranquilas facciones, lleva recogido el cabello en un perfecto moño y luce con elegancia un tradicional kimono negro con bordados dorados en la parte inferior. Me enderezo en el asiento y trato de acomodarme el cabello.
—Si estoy bien, discúlpeme.
La señora me extiende un pañuelo y me pone la mano en el hombro.
La miro confundida, pero si no estoy llorando, ¿Tan mal me veo?
—todo es culpa de ese tonto engreído.
—¿Así que es un chico?
—¿Qué? Ah… yo lo siento estaba pensando en voz alta.
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He intentado estar ocupada estos días, para no pensar mucho en el asunto de Ranma. Trato de entrenar lo más duro posible, hasta me aguanto al maestro Happosai. Mi hermana de vez en cuando pone el tema pero me niego a escucharla y prácticamente la dejo hablando sola. Si, bastante maduro de mi parte.
Miro el teléfono. No es que esperara que Ranma me buscara por cielo y tierra, que me llamara y mandara mensajes todos los días pero… ni un solo mensaje. Eso me deja claro algo, tal vez hasta ya se casó con Shampoo y yo aquí sufriendo por algo que no duró ni un mes.
—¡Qué tonta soy!
Lo voy a llamar, si, eso haré y le diré que es un estupido, idiota, mujeriego, ególatra.
Tomo el teléfono en un arrebato de valentía y marco.
El número que ha marcado no se encuentra en servicio.
—¡¿Qué?!— grito lanzando el teléfono sobre la cama — y yo que quería decirle unas cuantas cosas.
Dejo caer los hombros derrotada, tal vez sea mejor así. El teléfono suena y doy un brinco en la cama. Contesto a prisa.
—¡¿Qué quieres?!
—¿Akane, lo lamento, es un mal momento?
Siento arder la cara, me doy varios golpes en la frente y respondo de forma atropellada.
— disculpame Shinno, yo pensé que eras otra persona.
Hay un silencio prolongado del otro lado de la línea.
—Shin…
—Akane… estuve pensando en pasar por tú casa el día de mañana, ya que me encuentro en Tokio en algunas diligencias… si no te incomoda, claro está.
—No, claro que no Shinno, siempre eres bienvenido en mi casa.
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Shinno llega muy puntual. Se ve algo diferente a lo habitual. Creo que nunca lo había visto usar jeans y camiseta, por casualidad del mismo color amarillo de mi vestido.
—Shinno, bienvenido, pasa— me hago a un lado de la puerta.
Shinno se queda plantado en la entrada. Nos miramos por eternos segundos. ¿Será que no me escuchó bien?
—De hecho … me gustaría que saliéramos…
Parpadeo un par de veces — oh, ya veo, quieres conocer un poco mejor Tokio — por supuesto, las pocas veces que Shinno ha venido a Tokio no ha sido por turismo.
Él sonríe tímidamente y me indica que caminemos.
—¿Quieres ver la torre de Tokio?— pienso mientras me pongo un dedo en los labios — ¿o tal vez algunas compras en el centro?...o... ¿Qué tal si te llevo al restaurante de mi amiga U-chan? Ahh ya se…
—Akane-chan— me interrumpe Shinno —solo caminemos ¿Está bien?
—¿Qué?... Digo, está bien, si tú quieres.
Hoy está más serio de lo normal. En qué momento pensé que me distraería con Shinno, si nunca me dice más de dos o tres frases. Respiro profundo meneando la cabeza.
Pasamos por un parque, pero no nos detenemos, solo continuamos caminando, empieza a hacer algo de frío, me froto con las manos mis brazos descubiertos, debí traer algo más abrigado.
Siento algo pesado sobre los hombros. Shinno me pasa su chaqueta.
—Gracias— digo acomodándola.
Caminamos por los callejones de adoquines, de vez en cuando me detengo a ver algo en las vitrinas de los almacenes, mientras Shinno me cuenta sobre su abuelo y la apacible vida que lleva en el bosque de Ryuguenzawa.
Veo una heladería que me encanta al cruzar la calle
—¿Shinno quieres comer algo de helado?— pregunto, girando para verlo de perfil.
Él arquea las cejas, como si fuera una idea disparatada, pero responde asintiendo la cabeza.
Doy una palmadita entusiasmada, me encantan las cosas dulces aunque tenga algo de frío, no dejaré pasar la oportunidad de comer un helado.
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Creo que exageré un poco al pedir una gran copa con chantilly y cerezas… no importa, mañana lo compenso entrenando duro.
Shinnosuke siendo fiel a su personalidad ha pedido tan solo un café y ahora me siento como una niña glotona y caprichosa.
Lo veo llevarse la taza a los labios, pero la regresa a la mesa sin haber tomado nada.
—Akane...— dice poniendo su mano sobre mi brazo.
Miro con curiosidad su mano y luego a él.
—¿Eh?
—Hay algo que quiero que sepas desde hace tanto. Cuando te escribo cartas siempre quiero decírtelo, pero sé que no es la forma adecuada…
—¡Ahhh!— grito espantada dando un salto en el asiento.
La cara deformada de Hayami contra la ventana me ha tomado por sorpresa. Con una mano saluda y finge una sonrisa aunque trae el ceño fruncido.
—¿La conoces?—pregunta Shinno.
Me invade una risa nerviosa —si, ella…
—Soy la hermana de Ranma Saotome, Hayami Saotome.
En cuestión de segundos Hayami se abrió paso en la heladería y dándome un pequeño empujón se sienta junto a mí.
—¿Ranma?— pregunta Shinno mirando a algún punto lejano.
—Si, Ranma, igual a ella pero con cabello negro— digo señalando a Hayami.
Shinnosuke se queda pensando por unos segundos — lo siento, es que no se me da bien recordar a las personas.
— Pero si lo conociste hace poco, hasta salimos a hacer ejercicio juntos ¿Recuerdas?
—mmm, no, lo siento, no recuerdo.
Shinno siempre tan olvidadizo. Sonrío y me encojo de hombros. Pero Hayami que lo mira de arriba a abajo parece que tiene mucho que decir.
— No creo que sea posible olvidarse de mi hermano…él siempre se destaca entre la multitud. Es alto, muy alto, además tiene grandes ojos azules.
Shinnosuke niega con la cabeza. Hayami lo mira y tuerce la boca.
—Pero si mi hermano es muy guapo ¿Verdad Akane?— Hayami me mira por un instante. La esquivo mirando mi helado que empieza a derretirse por la interrupción. — Las chicas del instituto siempre lo perseguían.
—Hmpt— dejó salir a modo de queja pero inmediatamente aprieto los labios esperando que no hubiera sido muy obvio.
—Pero él siempre las rechazaba…— justifica Hayami, que obviamente sí me escuchó.
—¿Ranma es gay? — pregunta Shinnosuke como si se tratara de cualquier nimiedad.
Hayami abre los ojos desorbitadamente —¡Claro que no!— grita mientras azota las palmas contra la mesa haciendo temblar la copa de helado. Las personas que se encuentran en el lugar nos miran. Me encojo en mi lugar apenada.
—Ejem, digo… Claro que no lo es, lo que pasa es que mi hermano se ha dedicado hasta ahora a las artes marciales. ¡Ha ganado muchos torneos! En el último participó con Akane. Hacen una gran pareja ¿verdad Akane-chan?.
Sonrío nerviosa ante la efusividad de Hayami. —En tú última visita entrenamos un poco con él ¿Recuerdas?— trato de recordarle pero Shinno me mira confudido —Ganamos el torneo de parejas ¿Recuerdas Shinno?— insisto.
—Ya veo— dice como toda respuesta. Ya se que su memoria lo ha traicionado nuevamente.
—Mi hermano es muy fuerte, además es muy trabajador, cocina delicioso y es muy responsable— termina Hayami satisfecha de su intervención no pedida.
—Si Shinno, Ranma es muuuuy responsable— digo sin mucho interés atacando de nuevo mi helado—de hecho, ahora mismo me imagino que se encuentra cumpliendo la promesa que su padre le hizo a la señora Cologne, que es su maestra …¿verdad Haya-chan?
—Etto… yo, no, eso no—tartamudea Hayami
—tranquila, no tienes que darme explicaciones— sacudo la mano dando por terminado el tema y empiezo a comer nuevamente el helado en silencio.
De reojo veo que Hayami llama al mesero, no es que no quiera que ella esté aquí, es solo que me resulta algo incomodo estar hablando de ese…
—¿Akane?...— dice Shinno poniendo su mano sobre la mía.
Me doy cuenta que he dejado la cuchara doblada a la mitad.
—¿Eh?, Ah… lo siento— la enderezo de un tirón.
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La tarde va llegando a su fin mientras caminamos por uno de los parques cercanos. Hayami parece no querer regresar a su casa y se autoinvita. No deja de hablar de su hermano, ignorando las miradas asesinas que le dedico de vez en cuando.
—Akane… — Shinno aprovecha que Hayami continúa hablando sola y camina más despacio— ¿podemos regresar a tú casa?— pide en voz baja
Miro a Haya-chan que se ha adelantado unos pasos sin percatarse de nosotros y lo miro a él asintiendo.
—¡Haya-chan! Se hace tarde, vamos a regresar a casa, me alegra verte, saludame…a la señora Cologne— Agito la mano desde lejos.
—Pero nosotros ya no, es decir dentro de poco...— Hayami se queda pensativa a la mitad de la frase.
Tomo a Shinno por el codo para hacerlo avanzar, sin embargo Shinno se dedica a hacer una respetuosa reverencia.
Hayami reacciona en ese momento y corre hacia nosotros. Me mira seria abre la boca para decir algo pero la palabra se deshace en un suspiro.
—Nos vemos Akane-chan… Shinnosuke— hace un gesto con la mano y se aleja corriendo.
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Me froto el trasero tras haber perdido la concentración por segunda vez hoy.
—Maldición.
Me prometí hacer un entrenamiento intensivo hoy para resarcirme por comer ese helado gigante, pero ¡Ahg! Todo es culpa de Shinno.
Suspiro y me recuesto en el piso de madera.
—Shinnosuke,¿ por qué…?
Nunca había pensado en Shinno de otra forma que no fuera un amigo. Cuando era pequeña, mi padre decidió llevarnos al bosque de Ryuguenzawa. Recuerdo que vi una hermosa mariposa azúl. Cuando se posó sobre unas flores amarillas y abrió sus alas, me hipnotizó, nunca había visto unas alas tan llamativas, la luz que se colaba entre los árboles la iluminaba, dando unos visos tornasolados muy lindos. Llamé a mis hermanas para que también la vieran pero ya estaban más adelante en el camino, pensé que no sería problema alcanzarlos. La mariposa emprendió su vuelo y sin pensarlo la seguí, corriendo hacia la profundidad del bosque. Se posó sobre una rama, trepé por una gran roca para alcanzarla, aún podía escuchar las voces de mi familia. La mariposa voló de nuevo, salté para seguirla. Aterricé sin problemas en el suelo, pero cuando dí el primer paso perdí el equilibrio, la tierra a mis pies se deslizó y caí unos metros más abajo, recuerdo que me paré como un resorte y sacudí mi vestido ( solo a mi padre se le ocurre ponerme un vestido para ir al bosque). Volví a ver a la mariposa y corrí tras ella, no sé por cuánto tiempo. Cuando el bosque ya no era tan claro y los sonidos no eran tan agradables, más bien tenebrosos, comencé a extrañar a mi familia, grité el nombre de cada uno, pero no obtuve ninguna respuesta. Algo frío pasó por mis pies, escuche un siseo, mis ojos llenaron de lágrimas y negándome a ver de qué se trataba corrí desesperada sin mirar por donde iba, hasta que no sentí el piso, todo pasó en un instante, cuando desperté unos ojos azules me miraban preocupados.
Shinno me había rescatado del río al que caí por descuido.
En ese momento pensé que debía aprender a nadar, pero aún con todos los esfuerzos de mi padre y otros tantos maestros, nunca lo logré.
Lo que sí se me daba muy bien hacer amigos y Shinno a pesar de ser tan serio no fue la excepción. Nos escribíamos cartas contando nuestras aventuras, me sorprendía como un niño de mi edad podía recorrer ese bosque como si se tratara de una casa. En ocasiones mi padre me llevaba de visita, otras veces su abuelo lo enviaba a mi casa, pero en los últimos años no nos habíamos visto mucho. Las cartas no dejaban de llegar y… debí haberlo sospechado en algún momento, pero no.¡Soy tan torpe! ¡Despistada! Si hasta Nabiki me lo había dicho más de una vez.
—Akane, me gustas — declaró Shinnosuke anoche, tan directo que me sorprendió.
—¿Cómo amiga?— me aventuré a decir.
Shinno negó con la cabeza.
— ¿Quieres ser mi novia?
Sacudo la cabeza. Solo recordarlo me da un vacío extraño en el estómago.
No sé exactamente que tenía con Ranma… él nunca me hizo esa pregunta. Tal vez ya se encuentra casado en este momento con Shampoo y por eso Hayami estaba tan rara conmigo.
En algún lugar del dojo mi teléfono suena. A regañadientes me arrastro para buscarlo. Hoy estoy siendo demasiado perezosa, me hubiera quedado en cama mejor, ni el entrenamiento consigue mejorar mi estado de ánimo. Suspiro, de nuevo, últimamente siento la necesidad de suspirar, como si me faltara el aire. Me llevo la mano al pecho buscando algo, ahora recuerdo que guardé el collar desde que llegué de China. El teléfono deja de sonar, pero no tarda en entrar otra llamada.
—¡Ranma!
Sostengo el teléfono en mis manos incapaz de contestar, miro a ambos lados y luego el aparato que no para de sonar. No puedo, no quiero, bueno si quiero pero… me da algo de ¿miedo?, No miedo no, yo no soy una cobarde.
Apago el celular y me concentro, o eso intento, en el entrenamiento.
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RANMA
—Señor por favor apague su celular— dice una azafata.
—¿Eh? Ah, si, si. Un minuto— ruego
Llamo de nuevo, timbra, timbra,timbra, ¡Maldición!
—Señor… debe apagar el celular para el despegue—insiste la señorita cruzándose de brazo.
—¡ Es una emergencia!— grito
La gente empieza a murmurar, oigo algunos gritos ahogados y preguntas acerca del avión. Mientras las azafatas dan explicaciones y regresan a todos a su lugar continúo insistiendo en la llamada, demonios Akane contesta.
Me encojo en mi lugar cuando la mujer regresa con el ceño fruncido.
—Señor, voy a tener pedirle que me entregue el teléfono—dice estirando la mano hacia mí.
—Pero
—Se lo regresaré en cuanto estemos en Japón, de lo contrario, tendrá que bajar del avión— repone insistente.
Se lo paso lentamente, en el último segundo lo intento retirar pero ella lo atrapa, por un momento tiramos del aparato en sentidos contrarios, pero finalmente cedo y lo entrego. La azafata se dirige a la cabina murmurando de mal humor.
—¡Maldición!
—Mala idea— susurra una voz junto a mí.
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Las ollas hierven y ya se empieza a sentir algo de olor a quemado, sin embargo todos estamos expectantes en nuestro sitio.
—¡habla ya pato!— grito desesperado rompiendo el silencio —ni creas que recorrí China en vano buscándote.
—yo...— Mousse busca la mirada de Shampoo.
—¿Haya?— empujo a mi hermana con el codo, pero ella me hace señas para que guarde silencio.
Mousse agacha la cabeza y Shampoo sonríe. No puedo creerlo, después de todo lo que hablamos ¡Maldito pato traidor! ¡Cobarde!
Los minutos continuan pasando. Cologne parece a punto de estallar con Mousse.
—Ranma tener que casarse con Shampoo.
—¡Olvidalo gata!— escupe Hayami. — y tú — Apunta a Mousse con un dedo— te prometí no decir nada pero ¡Ya di la maldita verdad de una vez!— mi hermana pierde la cabeza y toma a Mousse de los hombros zarandeandolo hasta que este pierde el equilibrio y por poco cae del asiento, lo cual parece entrar en razón porque se pone de pie haciendo que Hayami retroceda sorprendida.
—Ves te dije que iba a hablar— me susurra Hayami confiada.
—eso lo veremos— respondo confidencial.
—Shampoo… ¿podemos hablar?— pide Mousse.
Shampoo lo toma del brazo y lo arrastra hacia un rincón.
Por más que intento escuchar algo solo oigo murmullos. Los veo ruborizarse, tomarse la cabeza. Shampoo se agacha y parece querer llorar.
Cologne mira sorprendida y parece ver u oír algo que mi hermana y yo no.
Vamos muévete pato, ¿Qué tanto están hablando esos dos? Empiezo a golpetear el suelo con la punta del pie. Mi hermana resopla y se deja caer en la silla.
Mousse regresa a donde estamos cabizbajo.
—Ranma… yo— me dice con voz baja
—Abuela, Mousse no tener nada que decir. Ranma responder por Shampoo.
—¡Ni loco! Tú sabes muy bien que no fuí yo ¡Fue Mousse! Y hasta donde sé fue de mutuo acuerdo.
Mousse me mira con los ojos muy abiertos.
—lo siento se que te dije que te dejaría hablar, pero esto ha llegado muy lejos.
—¡Ranma!— protesta el pato enojado
—Si, si, ya sé que estás enamorado de Shampoo y si ella te dice que no digas nada no lo harás. Además— digo dirigiendome a Cologne—estuve en la aldea Joketsuzoku.
Todos me miran sorprendidos —Así es, Mousse también fue— lo señalo
—¿De verdad Nito?— Hayami me pregunta al oído.
Asiento con la cabeza.
—¿Qué decir el consejo?— pregunta Shampoo apresurada.
—Bueno ellas-ellas…
—Ellas dijeron que Shampoo se debe casar con el hombre que tomó su honra a menos que haya sido por la fuerza, si fuera así lo debe matar para vengar su deshonor — completa Mousse con un tono indiferente.
—Entonces Shampoo— dice Cologne dando vueltas alrededor de ella mientras la mira de arriba a abajo —¿Quién fue? ¿Con cuál de los dos...— la vieja momia carraspea— con cuál de los dos perdiste...eee
—ya dile que te acostaste con Mousse, gata mentirosa.
—¡Hayami!— la regañamos en coro Mousse y yo. Mi hermana se encoge de hombros
—Hayami, niñita tú viste algo ¿Por qué estás tan segura?— pregunta Cologne apuntándole con el bastón.
—Bueno yo… — Hayami mira a Mousse, tal vez pidiéndole permiso— yo escuché que algo había sucedido en New York entre ellos dos.
—¡Eso no prueba nada! Shampoo habla de una buena vez o haré que te cases con el chico flacuchento, aquel.. Gosunkugi.
A Shampoo la invade un escalofrío —¡Abuelita! —se queja— Fue Ranma — dice con tal seguridad que engañaría a cualquiera.
— Entonces… Ya saben lo que eso significa— dicta Cologne.
—¡Buenas tardes!
Se oye la voz de una mujer en la puerta.
Todos giramos la cabeza al mismo tiempo.
—Está cerrado señorita— dice en voz alta Cologne.
—Es señora — la corrige respetuosamente — y disculpe por interrumpir pero no vengo como cliente.
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Corro como loco por las calles de Tokio tan familiares pero que hoy se me antojan eternas, si tan solo contestara el maldito teléfono ¡Akane! Vamos, insisto una vez más, pero con el mismo resultado. El sudor empieza a perlar mi frente, jadeo antes de ver al fin las puertas del dojo.
No hay tiempo para tocar a la puerta, esta noticia merece una medida desesperada. Salto la pared que separa el antejardín de la calle. En mi afán no mido bien la caída y me doblo el tobillo.
—¡Maldición!— gruñó bajito esperando no alertar la familia de Akane.
¿Estará en su habitación? O tal vez está entrenando.
Me decido por el dojo, corro a grandes zancadas por el pasillo. La puerta está cerrada, la abro de forma brusca.
—¡Akane!... ¿Akane?
En el centro del dojo Akane se encuentra acostada, me acerco sigiloso, aunque si no se despertó con el grito de hace un momento, menos lo hará con mis pisadas.
Me tomo un momento para respirar me limpio el sudor de la cara y me paso una mano por el cabello desordenado.
Akane duerme plácidamente, tal vez entrenó demasiado.
La veo revolverse un poco.
— ¿Akane?
Ella abre los ojos como en esas películas donde resucitan a alguién. Retrocedo por reflejo. Me mira confundida.
—¿Ranma?— parpadea incrédula.
—Eh… hola
Se levanta de un brinco y sacude la cabeza.
—¿Qué haces aquí?
—Yo también te extrañé— repongo irónico.
Ella me fulmina con la mirada y se dispone a salir del Dojo.
—oye… Akane ¿Podemos hablar?— Ruego bloqueando la puerta con mi cuerpo.
— no.
— Solo un momento.
—¡No, dije que no quiero escucharte!— Akane me empuja, me jala, pero no me dejo mover de mi lugar.
—Akane… déjame hablar— pido mientras hago fuerza para mantenerla en dojo —¡Deja de ser tan terca!— la cargo por la cintura y la llevo hacia dentro mientras ella patalea.
—¡Sueltame tonto!
—¡No ves que intento decirte algo boba!
Ella se cruza de brazos y gira la cabeza con brusquedad — ¿Quieres que te felicite por tú matrimonio?
—¡Déjame hablar!
—si no me quieres dejar pasar por la buenas …
Akane me ataca con un puño hacia el estómago que esquivo por poco.
—¡Ey!— digo saltando hacia atrás
Akane arremete con otro golpe hacia la cabeza que esquivo inclinándome — Esta bien, esta bien si es lo que quieres— digo atrapando su mano derecha, ella resopla y se suelta. Me encanta saber que es tan fuerte. — pero si yo gano me dejas hablar ¿Está bien?
Akane retrocede de un salto y adopta una pose de defensa —Si yo gano no volverás a molestarme — gruñe.
—es un trato… pero luego no te quejes— digo alzando un hombro.
—presumido... ¡pelea en serio!
Akane víctima de su rabia se nota desconcentrada, aprovecho su ataque desbocado y la tomo de un brazo, la empujo hacia la pared pero antes que se golpee la atraigo hacia mí abrazándola. Como era de esperar, dado su humor de hoy, me rechaza empujándome.
—¡Pelea de verdad! — grita retomando su pose de defensa.
—te ves linda cuando estás enojada.
Akane arruga la cara en gesto incómodo — ¡Pelea!— ordena aún más enfadada.
¡Oh si! Nada más divertido que una buena pelea y con una campeona mundial. Sonrío de lado y creo que eso la exaspera más. Si tan solo me escuchara ¡Terca!
Empezamos a medirnos girando, ella parece querer tranquilizarse, respira profundo y se lanza con un ataque.
Bloqueo una patada con la pierna y de inmediato me lanza otra.
—no te quejes cuando te gane— esquivo su derecha
—en tus sueños— dice encogiéndose para barrerme.
Salto con ambos pies, ella reacciona rápidamente y hace lo mismo, cruzamos algunos golpes en el aire antes de caer nuevamente.
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—¡Auch!— me quejo apartando la mano de Akane
—no seas infantil… Además ¡Es tú culpa!
—Mi…¡¿Mi culpa?! ¡Pero si tú fuiste la que me lanzó contra las mancuernas! ¡Tonta! — grito mientras me froto la nariz que todavía sangra un poco.
— Pero es que tú-tú...— Akane aparta la cara sonrojada y se abraza.
—ya te dije que fue un error, ¡Un error! Me escuchas.
—ya vete— me ordena mientras se pone de pie y señala la salida—prometiste que si te ganaba no me molestarías más.
— ¿Ganarme? ¡¿Ganarme?! ¿Cuando me ganaste?
—¡Pero si te acabo de dejar inconsciente!
Yo también me pongo de pie apretandome el puente de la nariz.
—¡No estábamos peleando cuando me lanzaste de cara sin compasión contra todas esas pesas! —señalo la pared contraria donde están desparramados algunos instrumentos deportivos.
Como toda respuesta Akane se cruza de brazos y resopla.
¡Es increíble! si fue solo un accidente. Me sonrojo de recordarlo. Solo me desconcentré por un ¡Maldito segundo!. El tobillo que me lastimé hace un rato me hizo perder el equilibrio ¿Y cómo terminé? Por supuesto tocándola donde no debía. ¡Maldición!
—Esta bien si quieres puedes quedarte en el dojo— Akane se apresura a salir y me cierra la puerta en la nariz.
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—Ranma necesito que vayas por el vestuario donde el señor Uchida— me pide Nabiki
—Está bien.
— Ranma muchacho,¿ me podrías traer el periódico también?— pide el señor Soun
—por supuesto.
—Ranma, hoy me entregan el cochecito del bebé, sería mucha molestia pedirte que…
—tranquila Kasumi, yo me encargo— le respondo antes de que termine de hablar.
Akane pone bruscamente su tazón en la mesa haciendo que todos la miremos.
—No hay necesidad de que le pidan eso a Ranma, ¡Yo puedo encargarme perfectamente.
—pero Akane— dice Nabiki tomando un poco de arroz— él se ofreció a hacer todo en la casa para pagarte lo que te debía… ya sabes que tendremos que esperar para participar en otro torneo.
—No me importa. ¡Ranma!— dice dirigiéndose a mí —ya te dije que no tienes que pagarme nada. No soy Cologne y también te dije que no quería hablar contigo.
La ignoro levantándome de la mesa — volveré enseguida.
—¡Ranma, ¿también podrías traer algunas cosas para el almuerzo?! — grita Kasumi cuando estoy saliendo.
—¡Está bien yo me encargo!
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La calle está algo húmeda, en la madrugada llovió bastante y esta mañana que salí de casa aún caía algo de llovizna, de no ser por Nita que se apresuró a alcanzarme con un paraguas, tal vez habría llegado empapado.
—Ya va una semana y Akane-chan ni siquiera te dirige la palabra ¿ Seguro que va a funcionar?— me preguntó antes de irse, hasta se ofreció a hablar con ella. Tonta Nita, Ranma Saotome no necesita ayuda de nadie. Si tan solo Akane no fuera tan boba y tan necia, pero va a ver.
—¡Ya vas a ver a Akane!— grito como un auténtico loco en plena calle. Una señora se me queda bien con mirada de reproche.
Agacho la cabeza y apuro el paso.
—¿Qué voy a ver?— dice una voz atrás de mí.
Me giro sabiéndome descubierto.
—A-a Akane, yo, estaba pensando en voz alta, no pensé que tú…
—Ranma, vete ya a tú hogar, no quiero problemas con Shampoo y su abuela.
—No, pero ellas no.
Akane acelera el paso y continua corriendo a gran velocidad. Me quedó plantado sabiendo que no puedo dejar botado todo lo que me encargaron para ir tras ella. ¡Tonta!
Regreso a casa de Akane con la gran cantidad de paquetes, de hecho creo que me excedí un poco en la compra de los ingredientes, pero no importa, es la fuerza de la costumbre, en el restaurante siempre comprabamos así.
Me dirijo a la cocina y me remango la camisa. Ya va a ver Akane. Busco en la cocina un delantal que pueda usar, pero todo lo que hay es florecitas y muñequitos. Ruedo los ojos y tomo uno rojo con un pato bordado en una esquina . De todas formas nadie me verá. Me paso el delantal por la cabeza y lo amarro en la cintura.
—Perfecto— canturreo mientras me pongo manos a la obra.
Me tomo el tiempo necesario para que todo salga perfecto.
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—De-li-cio-so— exclamo complacido con todo lo que tengo enfrente.
—Ranma… ¿En qué puedo ayudar?— pregunta nerviosa Kasumi desde la puerta mientras se frota el abdomen.
Está bien, a mi tampoco me gustaría tener a alguien extraño en mi cocina. Le hago un gesto para que me ayude a servir.
Kasumi recorre con la mirada la cocina y eleva las cejas —Vaya Ranma, no sabía que eras tan buen cocinero, huele muy bien— dice cerrando los ojos y aspirando.
— y sabe mejor— respondo confiado.
Kasumi me ayuda a servir, ella es mucho mejor que yo en eso, se toma su tiempo en dejar cada plato agradable a la vista.
—Sabes… querido Ranma— dice sin dejar lo que está haciendo — Nuestra familia es muy tradicional, con buenos valores… Recuerdo cuando mi esposo y yo empezamos a salir. Él tuvo que presentarse ante mi papá y hermanas.
—¿Eh? ...Kasumi… yo.
—Mi hermana Nabiki es un poco más...— Kasumi mira hacia el cielo con un dedo en los labios — digamos moderna. Pero Akane nunca admitiría estar en medio de una relación. Solo te pido querido Ranma— Kasumi eleva solo un poco la voz — que seas sincero con ella.
Ella se retira con una sonrisa. Me quedo perplejo con una bandeja en las manos. ¿Sincero? Es lo que he tratado en todo este tiempo, si tan solo Akane me escuchara.
Kasumi entra y sale de la cocina con los diferentes platos, yo trato de seguirle el ritmo pero parece muy entusiasmada con llevar todo rápidamente.
Miro la mesa y me parece que exageré, pero es mejor que sobre y no que falte comida. Kasumi llama a todos, no demora en aparecer el señor Soun, Nabiki, el Dr Tofú y hasta el maestro Happosai. Miro hacia el pasillo, no se ve ni se escuchan pasos.
—Akane dijo que no iba a almorzar— comenta Nabiki.
El señor Soun levanta la cabeza del plato que se acaba de servir —¿Está enferma?
—No lo creo papá— responde Kasumi — no te preocupes, debe estar estudiando. Le llevaré algo para que coma en la habitación.
—¡Yo lo llevo!— me apresuro a decir levantándome de un brinco lo cual provoca una risa burlona de Nabiki que llegados a este punto me importa muy poco.
Subo las escaleras en tres saltos sin perder el equilibrio con la bandeja. Ya va a ver Akane, nadie desprecia mi comida y menos si puse tanto esfuerzo en ella.
—Akane— toco la puerta y esta se abre sola
Akane se encuentra de espaldas, sentada en el escritorio, parece muy concentrada en algo que lee.
Pongo la bandeja en el escritorio y ella se retira los audifonos, que hasta ahora veo que tenía puestos.
— No tengo hambre— dice tranquila sin despegar la vista del libro.
—¡Akane puedes ya dejar de actuar como una adolescente y ponerme atención!— pierdo la paciencia y me dejo caer en la cama dispuesto a no moverme hasta que no me escuche.
.
El reloj de Akane se hace molesto con su tic-tac. Hace rato que dejé de escuchar los murmullos de la familia de Akane pegados a la puerta, tal vez ellos ya se rindieron.
Akane cierra el libro con fuerza haciendo saltar la bandeja.
—Ya basta, si no quieres escucharme entonces…
Sin darle lugar a reaccionar la cargo y me lanzo por la ventana.
Akane grita y se aferra a mi cuello asustada, grita y patalea por los siguientes minutos, me concentro en no dejarla caer, algunas personas nos miran incómodos por la escena. No me importa.
Subo las cortas escaleras que me llevan a la puerta y dejo que Akane baje.
—¡Estás loco!
— tal vez— digo encogiéndome de hombros — pero por ahora solo quiero mostrarte esto.
Abro la mano, Akane me mira confundida.
—¿Unas llaves?— pregunta con gesto confundido.
Me adelanto a la puerta pero esta se abre de golpe.
—¡Mamá!
—Señora Nodoka.
Decimos al tiempo, la miro con una muda pregunta y ella hace lo mismo.
—Akane querida, cuánto tiempo sin vernos, desde..— dice mi mamá deteniéndose para pensar.
— El aeropuerto— completa Akane.
—¡Oh sí! Ahora lo recuerdo, ese día estabas un poco intranquila, que bueno verte mejor — le sonríe mi mamá, provocando que Akane se ruborice.
—Yo no sabía que usted era la ¿mamá de Ranma?
Nodoka asiente.
—Yo-yo, ese día.. disculpeme— Akane hace una reverencia.
—Oh no,no,no Akane querida, no tienes nada por que disculparte— Nodoka le indica que se enderece. — Ranma cuida muy bien de la señorita Akane— me ordena seria— te deje algo de comida en la nevera, Hayami me está esperando, se quedará conmigo hoy.
Mi madre se despide con una educada reverencia que Akane corresponde y se aleja con prisa, seguro Hayami le ha dicho que vayan a comer.
—Adelante— digo poniendo una mano en la puerta.
Akane se retira los zapatos y yo la sigo. Ella mira hacia la sala y se detiene en una foto en especial.
—la tomó Nabiki cuando peleamos en la final— tomo la foto en cuestión donde salimos los dos en modo de defensa concentrados en la pelea.
—¿Esta casa es tuya? ¿ Cómo es qué..? ¿Qué tú madre no…? ¿Y Shampoo?— Akane interroga confundida.
Suspiro cansado y me siento en el sofá, le hago un gesto a Akane para que haga lo mismo pero se niega.
—¿Ves cómo sí teníamos mucho de qué hablar? Tonta— digo esto último por lo bajo
—bobo, ya dime lo que tengas que decir.
—Ehh.. bueno …
Tenía todo un discurso preparado y creo que lo acabo de olvidar.
—Este es mi hogar ahora, estuve ahorrando lo poco que la usurera de Cologne me dejaba para comprar este apartamento, aunque, creo que mis nietos terminaran de pagarlo— rio nervioso.
— Es muy costoso vivir en Tokio —agrega ella y parece relajarse porque toma asiento también.
— y que lo digas …
Akane me mira sin parpadear y de repente encuentro muy entretenido ver la telaraña que se formó en el techo.
Akane se aclara la garganta.
—Ah, si ,etto… ¿En qué estaba? Ah si… Cuando adelantaste tú vuelo, regresé al hotel, mi hermana me estaba esperando impaciente, ella había escuchado una conversación de Shampoo y Mousse.
—¿Qué quieres decir?
—Bueno pues… que ellos...hicieron— siento el calor subir por mis mejillas.
Akane abre los ojos y se sonroja , supongo que entiende lo que intento decirle. — ¿Entonces Shampoo lo acepto?
—¿Aceptarlo? , Ja,ja,ja. Ya sabes como es ella. Por supuesto que no lo acepto.
—¡¿Entonces te casaste con ella y vives aquí?!— grita Akane espantada apretando el sillón que cruje como si se fuera a romper. —¡Descarado!
— no, no, no,no— le hago un gesto para que se calme y me deje hablar — Me quedé en China para poder buscar a Mousse y que me dijera la verdad, por eso no pude contactarte por un tiempo, la aldea de las Amazonas está en un lugar muy recóndito.
Mousse fue sincero conmigo y me confirmó lo que Hayami me había dicho, por eso lo traje a rastras hasta Japón nuevamente, pero fue inútil, Shampoo no lo dejó hablar. No quería que ella ensuciara mi nombre, pero creeme que estuve a punto de tomar a mi hermana y salir huyendo… pero ¿Qué crees?...sucedió un milagro.
—¿Milagro?— dice Akane no muy convencida.
—¡Si! ¡Apareció mi mamá!
— ¿Tú mamá? ¿Y eso qué tiene que ver?—Akane arruga la cara.
—¡Tiene todo que ver! Mi mamá llevaba mucho tiempo buscándonos.
—Umm…
—pero eso no es lo mejor
—¿Ah no?
—¡No! Lo mejor es que mi mamá me libró del compromiso con Shampoo, no me preguntes como, pero después de hablar unos minutos con Cologne, ya estaba libre del compromiso.
Akane se queda pensativa por unos instantes, tal vez hablé demasiado rápido o demasiado enredado.
—¿Entonces? ¿Eres libre?
Asiento enérgicamente.
— ¿Ya no trabajas para Cologne?
—No.
—¿Tampoco vives en el restaurante?
—No
— ¿Y ya no intentarán casarte con Shampoo?
—Nunca más.
Akane avanza hacia mí con el ceño fruncido ¿Sigue molesta? Se lanza sobre mí abrazándome por el cuello y me besa, ¿Espera qué? Mi cerebro no lo procesa y me quedó parado como un idiota.
—¿Por qué no me lo dijiste antes?— dice apartando el rostro solo un poco.
—¿Qué? ¿Qué por qué?... ¡¿Qué crees que he tratado de hacer todos estos días?!— digo con, tal vez un poco más volumen del debido.
Akane se aparta bruscamente —¡No tienes por qué hablarme así… tonto!
—Ah no, eso si que no, ya basta de discusiones tontas y malos entendidos— Avanzo los dos pasos que nos separan y pongo mis manos en su pequeño rostro, la beso, ¡Por fin la vuelvo a besar! Parece que por fin la suerte me sonríe, ella me corresponde y abre la boca invitándome un poco más. Me había torturado pensando que esto nunca volvería a pasar, pero aquí estamos. Pero como siempre que algo bueno sucede un recuerdo me hace detenerme. Akane me mira agitada y con las mejillas sonrojadas.
—Akane tú— carraspeo un poco — Mi hermana me dijo… ella… uds se encontraron
—¿Ranma?... No entiendo nada de lo que dices.
—¡¿Por qué estabas saliendo con Shinnosuke?!
—¿Shinno?
— Si ese leñador con cara de niña.
Akane se ríe, me mira la cara enfurruñada y parece hacerle más gracia porque ríe más alto.
—A-ka-ne— golpeteo su nombre para que me preste atención.
—Perdón, perdón— dice entre risas limpiándose el borde de los ojos —es que te ves lindo celoso.
—No estoy celoso— Afirmo cruzandome de brazos.
Akane rompe en otra carcajada, cuando finalmente termina de burlarse, se acerca y apoya sus manos en mis brazos —Shinno es un amigo, solo salimos a comer un helado y nos encontramos con Haya-chan, ella estuvo con nosotros todo el tiempo.
—Ya veo— digo aún sin poder dejar el sabor amargo de los celos.
—Aunque…— Akane se pone un dedo en los labios— supongo que no tiene nada de malo salir con un chico, ya que no tengo novio.
—¿Ah si?...
Akane asiente muy convencida de sus palabras.
—Bueno entonces, Akane Tendo ¿Quieres ser mi novia?
Trago saliva y empiezo a sudar frío. Akane me mira con los ojos muy abiertos, Tal pensaba que me podía provocar con su pequeño jueguito. Pero nadie le gana a Ranma Saotome.
Ella se acerca de nuevo y me abraza poniendo su rostro en mi pecho, la estrecho contra mí y sonrío. Ella gana, claro que estoy a su merced.
Levanta el rostro y nos damos un corto beso.
— ¿Eso es un sí?— pregunto mientras rozo su nariz.
Ella asiente.
Volvemos a encontrarnos, a besarnos, paso las manos donde antes no habían estado, víctima de un calor que no es propiamente por el clima. Akane da un respingo pero no rompe el beso, ella pasa sus manos por mi espalda en un roce que me hace querer más. Nuestras torpes caricias nos llevan al sofá, nos damos solo unos instantes para tomar aire y continuamos besándonos. Mi lengua encuentra la suya mientras la empujo suavemente con mi cuerpo.
Continuará
notas
Bueno va llegando a su fin este fic, me costó mucho sacar adelante este capítulo, por aburridoras cosas de la vida de adulto jaja, entre esas el covid, del que me había librado durante dos años y ... tome para que lleve, me lo llevaron a la casa, afortunadamente solo fue unos días, nada grave y ya todos en la familia recuperados. a seguir cuidándonos todos.
Un saludo a todos los lectores especialmente a los que dejan comentarios pero también a los silenciosos.
IbukiyagamiUR : al fin , al fin , la continuación, gracias por esperar
Generala: me encanta que la chiripa te haya traído a esta historia
CuteClau: siempre los malos entendidos o no sería Ranma
DULCECITO311: si Shamppo y Cologne son muy mañosas
Ferchis-chan: al fin continué, gracias por esperar
Alexandraaa417: hola, gracias por estar pendiente, espero te guste el capítulo
Zue san: Shampoo siempre cae mal. al menos en mis fics, jajaja
Lelek An3li: bueno, Mousse no dijo lo que sabe pero al menos se libraron
Erlyn ortiz; muchas gracias
Joan: muchas gracias por tu comentario
Hikari: si, soy malvada jajja, pero bueno, al fin un capítulo nuevo
SARITANIMELOVE: me hiciste reir con que la desfloro el patito
Benani0125: si esa Shampoo ya anda intrigando del pobre Ranma
Arianne Luna: gracias, aquí la actualización
BereNeST : gracias por tus comentarios , espero te haya gustado este capítulo
