Bonus
Ranma
Mi hermana se pasea por la cocina, destapa una olla y suspira.
—¿No quedaron tallarines?— pregunta con la tapa en la mano.
—¡No!— respondo alzando la voz desde la sala.
Hayami resopla y abre el horno — ¿ya no hay dorayakis?
—¡Te comiste el último hace una hora!
Haya me mira y tuerce la boca. Camina hacia la nevera y la abre— ¿Se terminó el yogurth?
—No sé, ¿qué no tienes la nariz metida en la nevera?
Hayami se ríe mientras se rasca la cabeza — es que no lo veo Nito.
—Debe ser por qué tú y tus amigas se lo tomaron todo ayer.
—Ranma— dice Akane con voz preocupada — ¿No deberías prepararle algo a Haya-chan?... Parece que tiene bastante hambre.
—Ella siempre tiene hambre— respondo entre dientes mientras me acerco a la cocina.
—Tal vez debería ir donde mamá, ella cocina delicioso.
—Me parece perfecto— digo empujándola por los hombros.
Hayami se deja arrastrar sin oponer resistencia, pero justo cuando estamos en la puerta se frena.
—Ya recordé que mamá está hoy en casa de Kasumi cuidando a la bebé.
—pe-pero…¿no tienes hambre?
— supongo que me tendré que conformar con unas papas fritas, mientras está la cena— dice regresando a la cocina. Toma un paquete, parece dudar y luego toma otro.
—¡ey! Las de limón son mías.
Haya me sonríe mostrándome los dientes y se pierde hacía su habitación.
Regreso al sillón dando pisotones y me dejo caer haciendo que Akane brinque en su lugar. Se acomoda su vestido amarillo corto, que al sentarse se le ha subido dejando ver sus largas piernas. Trago saliva sin dejar de mirarla.
Ella parece adivinar mis pensamientos, mira hacia el pasillo y luego a mí.
Sonrío y ataco sin dejarla pensar.
—mmm…Ranma— dice entre besos— y si… Haya…
—No vendrá— respondo rápido, poniendo una mano en el respaldo del sillón acorralandola.
—mmm, mmm Ran-ma
—Nito, Akane ¿En serio no tienen ham…
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Convencer a Akane que pasemos tiempo a solas en mi apartamento parece imposible después de las interrupciones de Hayami y aunque trato de buscar un espacio donde acercarme, siempre pasa algo.
Hoy tenemos entrenamiento con el maestro Happosai y espero después poder acompañar a Akane hasta su casa.
Nos encontramos en el parque ya que el maestro quiere que sea al aire libre. Me quedo plantado con la boca medio abierta y sin poder articular una sola palabra, maldición Akane, es que planeas torturarme desde ya con ese pequeño short y un top que agradezco esté a medio cubrir con una chaqueta. ¿Es que se olvida con quién entrenamos?
—Akane mi amor— el maestro se lanza directo a su pecho.
Obviamente es interceptado por tres golpes directos de Akane y una patada mía.
—¡Buenos días maestro!— decimos al unísono.
El maestro se recompone de un brinco y se sacude la ropa —Buenos días, insolentes.
Durante las siguientes dos horas el maestro se dedica a hacernos sufrir y sudar.
Él se retira de buen humor dando saltitos mientras nosotros bebemos hasta la última gota de agua y nos arrastramos a casa.
—Ranma…puedes— Akane se detiene y mira al piso — puedes cambiarte en mi casa… digo, está más cerca y si estás muy cansado…
¿Será posible que Akane esté pensando lo mismo que yo? La veo sonrojada, me da miraditas furtivas esperando la respuesta.
—¡Si claro!, Ejem digo, si.
Tomo su mano y camino a grandes zancadas.
Akane toma las llaves, parece nerviosa porque las deja caer un par de veces.
Nos quitamos los zapatos a prisa, cuando damos un paso al interior el señor Soun baja por las gradas, siento como un baldado de agua fría y por reflejo suelto la mano de Akane, ella me mira un instante y parece enojada.
—Ranma, Akane ¿Qué tal su entrenamiento?
Akane va a responder pero su padre la interrumpe. —Qué bueno que vinieron, quería que vieras esto antes de llevarlo.
—Papá no me digas que…
Soun corre gradas arriba con una agilidad que bien podría ser de un adolescente.
—Compraste más cosas para la bebe— completa Akane con desgano.
Soun no tarda en volver con las manos llenas de bolsas y cajas, empieza a sacar vestidos, mamelucos, baberos, sombreros, zapatos, mantas, toallas y todo tipo de juguetes para bebé. Mientas suelta suspiros y "¿No es hermoso?" Le quedará precioso" y otras cantidad de preguntas que no espera que respondamos.
—Iré directo donde Kasumi, nos vemos más tarde— Dice mientras guarda de nuevo todo— no puedo esperar para ver a Reiko, mi hermosa nietecita, ya verás que linda te vas a ver con lo que compró el abuelo Soun— habla para sí mismo mientras se aleja feliz.
Akane sonríe nerviosa —no le hagas caso, es su primer nieto — dice Akane batiendo una mano.
Me quedo viéndola embobado mientras una gota de sudor se pierde entre su diminuto top.
Ella lo nota y retrocede dos pasos.
—voy a llamar a Nabiki, tú-tú puedes bañarte primero.
—¡¿Nabiki está aquí?!— pregunto mirando a todos lados.
—Es lo que trato de averiguar tonto… ella salió esta mañana ..
—Oh… ya veo— sonrío mientras me acerco.
Akane frunce el ceño y me señala el camino al baño mientras saca el teléfono.
—No contesta, seguiré intentando, tú bañate— me ordena.
Resoplo mientras subo las escaleras, espero que Nabiki esté en Australia si es posible.
Me doy un baño rápido y salgo a buscarla por el pasillo, tal vez esté en su habitación.
Abro la puerta. No me queda más que agradecer a Kami por la visión frente a mí, Akane con una diminuta toalla alrededor del cuerpo mientras con otra se seca el cabello.
Me acerco sigiloso y la abrazo por detrás.
—Ranma— dice sorprendida —tome una ducha en el otro baño.
—¿La llamaste?— pregunto urgente.
—me dijo que estaba ocupada planeando una reunión y me colgó.
Perfecto.
Bebo de su boca mareado y febril, ella enreda su lengua con la mía, la apreto contra mí cuerpo y maldigo la toalla que la cubre. Pero no todavía, quiero que primero se sienta igual a como yo me siento, al borde del abismo, deseándola más y más.
Akane me acaricia la espalda con la punta de los dedos provocando que me pase un escalofrío. Toma el borde de mi camiseta y tira de ella. Regreso a la tibieza de sus labios y acaricio por encima de la toalla sus senos, provocando que un delicioso quejido salga de su boca.
—Mmm…Akane— murmullo de placer conteniendome.
Click
Click
Akane es la primera en reaccionar, me empuja de forma brusca, se acomoda el borde de la toalla y gira la cabeza hacia la puerta
—¡Nabiki! — grita histérica corriendo hacia la puerta.
En el pasillo su hermana está de pie de brazos cruzados, en una mano reposa la cámara profesional.
—¡¿Cómo te atreves?!— chilla Akane
—¿Qué no estabas en una reunión?— digo detrás de Akane.
Nabiki alza una ceja — ¿Así que por eso era la llamada?. Te dije que estaba preparando una reunión hermanita…¿tan mal estas que ni oyes bien?
Akane tiembla de rabia y resopla.
—La reunión es mañana, voy a negociar un contrato de publicidad y con estas fotos— levanta la cámara — ese contrato ya es nuestro — guiña el ojo.
—¡¿Qué?!— grito espantado — Cómo se te ocurre algo así, ¿qué no tienes vergüenza?
—Umm, no— dice Nabiki relajada— ya sabes Ranma, medio Tokio está pendiente de ustedes, se han vuelto muy populares, quieren saber si son novios, si es verdad que están comprometidos, en fin… podemos vender la exclusiva por mucho dinero.
—Espera, espera, espera — dice Akane con la cara contraída —publicidad deportiva si, mi vida…nuestra vida privada ¡No!
—Pero Akane es muy buen dinero, te imaginas cuánto paga un paparazzi por estás fotos. Mira— dice buscando en la pantalla— no se ve nada que no mostrarías con un conjunto deportivo, además se ven muy sexis ambos.
—¡Estás loca! ¡Borralas! — reclama Akane
—¿De- de verdad nos vemos bien? ¿Y pagan por eso?— pregunto temiendo por mi vida ante la mirada asesina de Akane.
—¡Ranma! No serías capaz
—tranquila solo quiero ver.
—Vaya cuñadito, si que estás lleno de sorpresas— Nabiki me acerca la cámara.
Una ráfaga de fotos que no sé en qué momento tomó aparecen en la pantalla provocando el peor de los sonrojos.
—de verdad nos vemos muy bien— digo sin mirar a Akane — y bueno… no se ve nada fuera de su lugar…
—¿Verdad que sí? Muy bien, mañana será un día de ganancias— dice Nabiki mirando el techo, supongo que está haciendo cuentas millonarias en su mente.
Dejo caer la cámara y le doy un buen pisotón —ups— digo encogiéndome de hombros ante las chicas que me miran con la boca abierta.
—Con que así quieres jugar he cuñadito…— la fría mirada de Nabiki me hace estremecer.
—Bu-bueno, creo que mejor me voy, No-nos vemos mañana en el entrenamiento— levanto una mano como despedida.
Akane hace una leve inclinación y Nabiki sonríe malévola, o eso me parece.
—Cuñadito, esfuérzate mucho mañana.
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Parece que las últimas palabras de Nabiki fueron una declaración de guerra. El maestro ha estado particularmente exigente hoy, sobre todo conmigo, como si hacerme cargar una gran roca no fuera suficiente, tenía que recorrer toda una montaña corriendo con ella a cuestas.
Odio al maestro, odio a Nabiki y sobretodo odio a ¡Esta maldita roca! Me desato la cuerda que la mantiene en la espalda y me dejo caer al suelo, me tiemblan las piernas como gelatina
Lo único que quiero y a duras penas puedo es regresar a casa y tirarme en el futón.
Akane asistió a la reunión de publicidad con Nabiki y se libró de la tortura de hoy.
Después de estar dormido o desmayado varias horas, el sonido del teléfono me despierta.
Sin abrir los ojos y con las pocas fuerzas que me quedan lo encuentro.
—Hola
—Ranma
—Akane
—lo conseguimos
—¿Umm?— respondo medio dormido.
— El contrato de publicidad.
—Ah… que bien.
—¿Solo ok?... Bueno… faltan algunos detalles, hoy tenemos otra reunión a las 7.
— Esta bien
—...bueno…adiós.
Regreso a mi estado de inconsciencia por no se cuanto tiempo hasta que siento un dolor punzante en el costado.
Abro un ojo para comprobar que mi hermana está con las rodillas dobladas a un lado del futón y me entierra la uña en las costillas.
—Haya… no molestes— digo intentando moverle la mano.
—¿Vives Nito?
—por poco— digo entre dientes sin ánimos de moverme — cocina algo hoy, no tengo ánimos de nada.
—Me ofendes Nito, ya preparé la cena— dice con fingida indignación —Pero mejor te despiertas ya, porque Nabiki está bastante molesta.
—¿Molesta? Yo debería estar molesto con ella.
Hayami se levanta y suspira — me dijo que a las 7 es la reunión con las personas de publicidad.
—¡¿Qué?!— me levanto de un brinco y escucho mis vértebras crujir. — ¿y qué qué hora es?— siento el sudor frío bajar por mi espalda.
—las 6:40
—¿Por qué no me despertaste antes?
Hayami entrecierra los ojos — Esta es la tercera vez que lo intento— dice rabiando.
Ante mi cara de pánico mi hermana se compadece de mí — el baño está listo, corre, yo te busco algo decente para ponerte.
—Gracias Nita eres la mejor— digo mientras me apresuro al baño.
—¡Me debes una cena!
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La cena en una terraza de algún hotel lujoso de Tokio, muy al estilo de Nabiki, resulta hasta ahora bien. Los representantes de aquellas revistas men's fitness y women's fitness, vinieron directo desde New york para hacer una edición especial de artes marciales. Me dedico a asentir y sonreír ya que Akane y Nabiki hablan en inglés de forma fluida y yo, solo digamos que entiendo muy poco. De vez en cuando Nabiki me informa algo de lo que dicen y eso es todo.
La periodista lleva el cabello rubio con las puntas de varios colores, es joven, al menos no creo que tenga más de 25 y el joven que la acompaña parece haber salido de un campeonato de fisicoculturismo, aunque su musculatura portentosa contrasta con su forma delicada de hablar, pasándose la mano por el cabello como si lo llevará largo aunque no es así.
—No creo que tengamos problema con eso, ¿Verdad cuñadito?
—¡Nabiki!— regañamos al unísono Akane y yo
—Tranquilos Olivia y Noah no entienden ni media palabra en japonés… Así que ¿No hay problema verdad?
—¿ Con qué?— pregunto perdido.
— Quieren hacernos una entrevista y preguntar a parte de lo profesional algunas cosas personales.
—No lo sé Nabiki— dice Akane pensativa.
—¡Ay por favor! a los jóvenes les encanta una pareja así como ustedes.
—¿Así cómo? — pregunto alzando una ceja.
— Pues así, embobadamente románticos, jovenes y atractivos.
—¿Embobada qué?— repongo incómodo.
—Vamos chicos ellos están esperando una respuesta.
— qué pregunten lo que quieran— digo restándole importancia.
—¿Akane?
—Bueno yo pienso que está bien…— Akane me mira por un momento, luego a Nabiki —solo que no me gustaría mencionar nuestra relación.
Nabiki abre la boca para decir algo pero se gira hacia Olivia y le sonríe, supongo que le dice que no hay problema con la entrevista, ella se alegra y su compañero aplaude efusivo.
La respuesta de Akane por alguna razón me molesta, ¿Acaso no somos novios? ¿Acaso toda su familia y la mía no nos han visto, más de una vez, en situaciones comprometedoras?, Por Kami si estamos comprometidos por nuestros padres y hasta estuvimos juntos, una sola vez, pero juntos.
—Buenas noches— saluda una voz a mi espalda. Todos nos giramos para ver. Una joven de cabello negro lacio y flequillo que cubre un poco los ojos, se inclina para saludarnos.
—¡Aiko!— la saluda Olivia —Aiko es nuestra traductora, no sabíamos que Akane y Nabiki hablaban inglés.
—Disculpen la tardanza, el vuelo se retrasó—Aiko hace nuevamente una reverencia.
Olivia le dice algo y todos voltean a verme, la chica sonríe y se sienta a mi lado pegando su silla a la mía.
—me pidieron que fuera tú traductora— me susurra al oído.
—Gracias— digo algo apenado por la molestia.
Durante el resto de la reunión tengo la traducción simultánea de Aiko en mí oído, lo cual agradezco porque Nabiki suele tomarse muchas libertades.
Akane parece no querer participar mucho, antes parecía bastante alegre y ahora se limita a los monosílabos. ¿Le pasará algo?
Nabiki por fin da por terminada la reunión casi a las 10 de la noche. Ella se queda tomando cócteles, como siempre, mientras que Akane y yo nos disculpamos con la excusa del entrenamiento de mañana.
— Disculpa Ranma. ¿Puedo llamarte Ranma cierto?— dice Aiko alcanzandome antes de entrar al elevador.
—Eh, si, claro.
Akane detiene la puerta de un manotón para esperarnos pero Aiko no avanza
—Me gustaría entrenar contigo.
—¿Entrenar? ¿Conmigo?— miro confundido a Akane y luego a la chica que tengo enfrente.
—Si—dice asintiendo con fuerza— mi padre me ha entrenado desde que tengo memoria, él es un gran fan tuyo. No me dedico cómo tú a las competencias pero me encantan las artes marciales. Además así tendría más material para la edición especial de la revista.
Ahora que la veo mejor, supongo que sí parece atlética.
—A bueno, yo… supongo que sí, podrías venir con nosotros mañana… ¿Verdad Akane?
Akane abre la boca para decir algo, pero es interrumpida por Aiko.
—La señorita Akane mañana tiene una sesión de fotografía con Noha. Así que solo seremos tú y yo— me señala y luego a ella.
— Ah… entonces, siendo así, yo… creo que podríamos entrenar un poco antes de verme con el maestro.
—Perfecto, Nabiki me dió tú número, te llamo temprano— me guiña un ojo y regresa a la terraza con sus compañeros.
Entro al elevador con Akane quien me mira con el ceño fruncido.
—¿Qué? ¿Qué pasa?
Akane apreta los labios y suelta un resoplido —Nada— dice apretando el botón del lobby.
—Estas muy callada.
— para qué quieres que hable si ya tienes alguien que te hable al oído.
—¿Qué? ¿Ah? Pero… ¿te refieres a Aiko?— pregunto temeroso.
La mirada iracunda de Akane me confirma que está celosa. Pero si esa chica es solo la traductora.
Suspiro cansado. —¿Qué no fuiste tú la que dijo que no mencionaramos nada de nuestra relación?
—yo solo quería privacidad o ¿acaso te gusta que la gente se entrometa?
—Ya sabes que odio eso.
Akane se recuesta en la pared del ascensor, con el ceño fruncido y los brazos cruzados. Se me escapa una risilla, es tan bonita cuando se enoja.
—oye…— digo en tono concilador — no sabía que fueras tan celosa.
—¡¿Y quién está celosa?!
Me rio y la tomo de la cintura, ella gira la cara —si tanto te preocupa mañana le digo a Aiko que no puedo entrenar con ella porque mi novia es muy celosa y puede malinterpretar.
—ya te dije que no estoy celosa y ¡Has lo que quieras!
—Esta bien— digo encogiendome de hombros.
Akane abre los ojos de par en par y aprieta las manos a los lados del cuerpo. Me preparo para un golpe o un insulto que no llegan.
El ascensor se abre y tiro de la mano de Akane para salir.
—¿Ranma qué haces?— dice Akane mirando a los lados
—Hago lo que me da la gana— digo imitandola con voz aguda.
—¿Qué? Pero es el 4 piso.
Recorro con la vista los números de las habitaciones. ¡Ajá! Paso la tarjeta por la puerta y esta se abre.
Sin darle tiempo a procesar hago que Akane ingrese.
—¡Ranma!— protesta Akane.
—¿Qué?— digo levantando las manos —¿ Crees que iba a desaprovechar la oportunidad de estar a solas con mi prometida?
El rostro de Akane se ilumina con un rojo encendido, parpadea y mira a todos lados.
—Vamos Akane, ¿todavía estás enojada?
Me acerco a ella y retrocede chocando con la puerta.
—No lo sé… tal vez— dice girando la cara
La tomo de las mejillas obligandola a mirarme, la beso despacio. Akane apreta los labios.
—¿Y ahora?
—Tendrás que esforzarte más Saotome.
Perfecto, me encantan los retos. Empiezo lento a besarla en el cuello, mientras rozo suavemente su espalda con la punta de mis dedos. Asciendo hasta llegar al lóbulo de la oreja y lo mordisqueo un poco.
—oye, eso solo me hace cosquillas—dice divertida.
La vuelvo a besar lento, paso la lengua por sus labios. A Akane se le escapa un suspiro. Finalmente separa los labios y me deja tentarla. Me deleito con la suave piel de su espalda hasta donde su escote me lo permite. Ella se relaja y levanta mi camisa pagando con la misma moneda. Disfruto de sus caricias sin prisa hasta que se separa de mí con una sonrisa traviesa.
—Espera…voy al baño.
No disimulo mi cara de disgusto, pero ella se escabulle y me deja plantado en la habitación.
Enciendo la luz y echo un rápido vistazo, nada mal, una habitación estándar con una cama, una cama enorme en la que me dejo caer, el colchón no está nada mal, ni muy duro ni muy blandito. Doy un largo bostezo. Maldito Happosai.
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—Ranma, Ranma, Ranma
—¿Umm? ¿Qué?— abro los ojos de golpe y me encuentro la cara de Akane de frente—Akane ¿ya regresaste?
Akane me mira confundida —Ranma son las 6 de la mañana, apúrate, tengo que ir a la sesión de fotos y tú al entrenamiento.
Me siento de un brinco —pe-pe-pero…
Akane da un sonoro suspiro —te quedaste dormido.
—¿Dormido? No, yo solo… cerré los ojos un momento y ..
—y te quedaste dormido— completa Akane.
—¡¿Por qué no me despertaste!?
Akane rueda los ojos y toma su bolso sin decir nada.
—¿Akane?
— ¿Qué crees que estuve intentando hacer por media hora?... Tú no duermes, caes en coma.
Me rasco la cabeza — lo-lo siento… pero que tal si…
—ni se te ocurra Saotome, tenemos una agenda que cumplir.
—Pero…
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La mañana me supo amarga, en vez de distraerme con duro entrenamiento, tuve que pasarme separando a Happosai de Aiko quien no paraba de chillar y saltar sobre mí cada que Happosai se le acercaba con muy malas intenciones.
Finalmente Aiko dijo que prefería cometer sepuku antes que volver a ver a Happosai y se marchó bastante enfadada y no la culpo por ello.
Resignado regreso a casa, camino sin prisa cuando escucho vibrar mi teléfono. Al parecer Akane me ha enviado un mensaje.
¿Qué tal?...
Dice el mensaje junto a una foto que tarda mucho en descargar. Miro el reloj, Akane de seguro ya terminó con su sesión de fotos. Por poco dejo caer el movil, lo atrapo en el aire y vuelvo a abrir la imagen. Trago saliva. Miro a mi alrededor, no hay nadie, al menos nadie viéndome.
Akane en una perfecta acrobacia aérea vestida con su traje de entrenamiento blanco en la parte de abajo, pero arriba solo lleva un top negro. Su expresión de concentración como si estuviera en una verdadera batalla me llama aún más la atención.
Guardo el teléfono rápidamente en un bolsillo y camino apresurado, creo que Happosai me está convirtiendo en un pervertido, le diré a Nabiki que prefiero entrenar solo.
No tardo un minuto en volver a sacar el teléfono. Akane…¿Debería responder algo?¿No? ¿Si?¿No se? Pero …qué le digo ¿Te ves bien?
Sacudo la cabeza pero el calor de mi rostro parece no querer desaparecer.
En un impulso marco su número, con el corazón en la garganta suspiro para tratar de calmarme. Uno, dos, tres, cuatro. No contesta. Intento nuevamente sin resultado.
¿En qué momento perdí mi autocontrol? Respiro profundo. Akane me está volviendo loco.
Misteriosamente mis pasos me llevan hacia el hogar de Akane.
El señor Soun se encuentra barriendo la entrada mientras tararea una canción de cuna. Sonrio y me acerco.
—Ranma, hijo, ¿No tenías entrenamiento con el maestro?
—Si, bueno, ya sabe como es el maestro— respondo rascándome la nuca.
— seguramente se fue a molestar a una pobre chica y se olvidó de sus deberes.
Me rio sin ganas mientras miro hacia la puerta lo cual nota el señor Tendo.
—¿eh? Umm ¿Buscas a Akane?— dice Soun siguiendo mi mirada — No ha llegado aún…
Le diré que viniste.
—No, he yo… está bien.
El señor Soun afila la mirada sobre mí — espero que no estén peleando.¿Eh Ranma?
—No, no, no para nada, no— muevo las manos rápidamente — Yo, volveré más tarde.
Camino de regreso al apartamento pateando las piedras, rayos, definitivamente la suerte no me sonríe por estos días. De forma masoquista miro nuevamente la foto, mala idea. Necesito llegar a casa y darme un buen baño… de agua fría.
Abro la puerta de mala gana y tiro las llaves de cualquier forma. Tomo una botella de agua de la nevera y me dirijo al baño mientras la tomo.
—¡Hola Ranma! — se escucha en mi habitación.
—Hola Akane— saludo y doy un paso antes de por poco escupir el agua al darme cuenta del pequeño detalle que acabo de pasar por alto. —A-a-akane, pero, ¿Cómo?¿Tú? Pero, si ¿Ah?
Akane sonríe burlona —Me encontré a tú mamá y me dió sus llaves para que te esperara, me dijo que Hayami estaba en una excursión del instituto pero que yo podía esperarte aquí. ¿Te molesta?Me canse de esperar en la sala y vine a ver televisión.
—¿Molestarme? Si llevo esperando por esto demasiado tiempo— digo casi corriendo a su lado.
—¿Ah sí? — dice Akane nerviosa. Tal vez está leyendo mis pensamientos.
—si— digo casi besándola.
Casi, porque Akane me esquiva apartándose un poco —no me dijiste nada de la foto — dice mirando al rincón.
— Akane… no puedes mandarme fotos así— le digo serio.
Ella me mira con los ojos muy abiertos y la boca apretada.
Temiendo por mi vida me acerco más y la abrazo — por poco me causas un infarto— le digo y sin esperar respuesta la beso.
Mi corazón se acelera anticipando lo que he anhelado por mucho. La beso despacio repasando sus labios tibios. Ella me recibe y se acomoda entre mis brazos.
—Solo …umm…quería tú opinión…umm profesional de la foto— responde entre besos
—mi opinión profesional es que esa foto es demasiado sexy
Akane se queda en silencio. No es muy usual que yo diga este tipo de cosas, hasta yo mismo me sorprendo.
Antes de decir otra cosa vergonzosa regreso mis atenciones a su boca, lo que ocasiona que Akane suspire aumentando mis deseos de hacerla sentir el más infinito placer.
Recorro su cuello y aspiro su aroma mientras mis manos se pierden debajo de su vestido apretando sus piernas.
Akane me pasa la camiseta por encima de la cabeza, mi piel expuesta roza la de ella aún cubierta por un delicado vestido quiero arrancarlo de un solo tirón pero todavía no.
Bajo una de las tiras y beso el borde de su pecho que sube y baja agitado mientras ella apreta mi espalda.
Continuamos tocando por encima de la ropa hasta que Akane me ayuda a deshacerme del pantalón.
Arrodillado sobre el futón me dedico pacientemente a bajar la parte de arriba del vestido y dejar húmedos besos en sus senos.
Akane me toma del rostro y guía a besarla mientras se acomoda sobre mí, la mejor sensación en el mundo. Empieza a moverse mientras seguimos besándonos.
Le retiro el vestido quedando ambos en ropa interior. La aparto y en un rapido movimiento la pongo de espaldas a mí.
—¿Ran…
—Shhh— digo besándola en el cuello mientras bajo la mano.
Dejo que me guíe con los sonidos que salen de su boca y los movimientos de su cadera. Akane se retuerce, apreta mis brazos y deja salir un sonido ahogado.
—Ahh, Ran…ma
La ayudo a girarse nuevamente para quedar sobre mi mientras nos deshacemos de lo último que nos cubre.
Sus caderas sobre las mías, sus manos tibias guían el ansiado encuentro de nuestros cuerpos.
Cierro los ojos al sentirla húmeda. Ella empieza a moverse y no tardo mucho en hacerlo yo también.
Los sonidos inundan la habitación, una gota de sudor recorre desde el cuello hasta el pecho de Akane. La siento temblar hasta que llega nuevamente al climax. La conduzco al futón hasta quedar sobre ella, me rodea con sus piernas y no puedo contenerme, me muevo frenético hasta sentir aquel calor que proviene de mi bajo vientre y me nubla los sentidos estallando al fin de placer.
Me recuesto a su lado y le doy un beso, ella se acomoda pasando un brazo por mi pecho.
—Eso fue…¡Wow! — dice Akane sin mirarme.
—Lo Siento— digo en voz baja
—¿Eh?
—Bueno… es que… para ser sincero, la primera vez estaba bastante nervioso y pues tú no… es decir... No pudiste...
Akane suelta una risilla nerviosa — está bien Ranma, yo también estaba muerta del susto… pero no quiere decir que no haya sido el momento más especial de mi vida.
—Akane…
Me inclino sobre ella y la beso tratando de transmitirle que para mí todos los momentos con ella son lo más preciado porque ella es mi prometida y será mi esposa…muy pronto.
Fin
Notas
Que puedo decir, me encantan las interrupciones ja, ja,ja.
Consideremos que es un one shot dentro de este universo alterno.
Saludos, felices pascuas y gracias por leer.
