Capítulo 2. La presa que huyó

La luz de la mañana lo despertó con los reflejos sobre su cara, ese día era domingo y había tenido un sábado por la noche de locos, al menos ese día no trabajaba, así que no tenía problema alguno, podía estar tirado en cama todo el transcurso del día. Solo que definitivamente esa no era su cama, estaba durmiendo en el suelo ya que dejó a su extraño inquilino dormir en su habitación, la única del departamento, además solo contaba con una cama

En la sala es donde durmió, pero al abrir los ojos se encontró con la sorpresa de que no estaba solo ahí acostado, el chico que sacó del antro en la noche anterior estaba ahí, acurrucado cerca de él, en posición casi fetal, lucía como un inocente animalito, Changmin se sonrojó por completo

— ¿Qué diablos? —pensó avergonzado, permaneciendo acostado, mirando el rostro ajeno, parecía estar soñando algo bonito, sonreía con ternura— ¿Quién eres en realidad? —meditó en silencio

Lo miró por más de veinte minutos, sin notar el transcurrir del tiempo, hasta que su estómago le recordó que no comió nada en la noche, todo lo que tenía su estómago era una cerveza. Tocó su vientre y se quejó un poco, no tenía realmente mucho en su alacena así que no podía preparar nada, ese mes no le fue muy bien en el trabajo y ganó poco, pero debía hacer algunas compras si quería al menos comer algo enlatado

Se sentó poco a poco y volvió a mirar a su lado, Jaejoong se removió entre las sábanas y después abrió los ojos, lo primero que vio fue a Changmin y sonrió ampliamente, aventándose a sus brazos, desconcertándolo

—Changmin te quiero —dijo inocentemente, aferrándose a su cintura, pero esas palabras confundieron al mencionado ¿Cómo podía decirle tan pronto aquello? Pero sintió una agradable sensación

No pudo quitárselo de encima porque lucía realmente adorable, como un cachorrito en busca de cariño, le acarició el cabello, la cabeza del mayor estaba sobre sus piernas y los brazos rodeándole la cintura

—Hey Jaejoong ¿tienes hambre?

—Sí —emocionado se levantó de él y luego se puso de pie, caminó al comedor, como si esperara algo ya preparado, se sentó rápido— Changmin cocina delicioso, Jaejoong quiere comer lo que Changmin prepara

—Sí pero no tienes que hablar en tercera persona ¿está bien? —respondió relajado, acercándose a él le tocó con cariño el hombro

—Tercera persona, no entiendo

—Sí, no hables de Jaejoong como si no fueras tú ¿me entiendes? —explicó sin perder la paciencia, era como hablarle a un niño

—Entiendo —sonrió sin cambio en su expresión, Changmin suspiró

—Tenemos que salir por comida, no puedo dejarte solo, así que te daré algo de ropa, estoy seguro que te quedará grande, pero después te compraremos ¿estás de acuerdo? —a la explicación Jaejoong asintió, emocionado

Changmin fue a su habitación y sacó algo de ropa suya para Jaejoong, eligió algo que le quedara apropiadamente y la dejó sobre la cama, salió y lo vio en el mismo lugar, sentado en el comedor, el menor lo agarró de la muñeca y lo levantó, fueron a la habitación

—Vístete, espero afuera —salió de ahí con ropa en mano para él, se vistió rápido en la sala y comenzó luego a doblar las sábanas del suelo

El timbre del departamento sonó con el ruido ahogado que siempre emitía, estaba a punto de descomponerse pero el casero no quería repararlo. Changmin dejó la última sábana que dobló sobre el único sillón que tenía en la sala y abrió la puerta, Junsu estaba ahí, sonriéndole

—Junsu, que sorpresa, pasa —indicó el menor, dejándolo entrar y cerrando la puerta después, pero observó que Junsu se detuvo de repente, parecía algo perturbado

—Changmin ¿Qué hace un hombre desnudo junto a tu habitación? —preguntó asombrado, el aludido se giró y miró a Jaejoong afuera de su alcoba, con la camiseta en la mano, mirándola con desaprobación

—No me gusta este color —dijo el mayor, tirando la prenda al suelo, Changmin rascó su cabeza con incomodidad, acercándose a su inquilino, mientras su amigo miraba todo desde el mismo lugar, sonriendo divertido

—Ven, elige algo que te guste —recogió la prenda del piso y luego lo agarró de la muñeca, acercándolo al ropero, abrió ambas puertas y señaló— Reelige lo que quieras pero por favor vístete ¿de acuerdo?

— ¿Estás enojado? —preguntó con tristeza, mirándolo a los ojos, el menor negó enseguida y le sonrió

—No estoy enojado, solo vístete ¿de acuerdo? —acarició su cabeza y lo hizo sonreír de nuevo. Salió de la habitación y Junsu sentado en el sillón con los brazos y piernas cruzadas sonreía ampliamente

—Vaya, se nota que pasaste muy buena noche ¿Quién es el muñeco? Sí que tienes buenos gustos —habló con emoción, Changmin frunció un poco las cejas y se acercó también al sillón, sentándose junto a su amigo

—Por favor no se lo digas a nadie, no es lo que piensas, no tuvimos sexo —informó seriamente, a Junsu no le costó trabajo creerle porque su amigo era muy honesto

—Pero ¿Qué pasa entonces?

—Cuando te fuiste entré de nuevo al antro, ahí lo conocí, estaba en el cuarto oscuro, unos sujetos lo tocaban pero él no parecía muy consciente de lo que estaba pasando, pensé que tal vez alguien lo drogó, me pidió que lo sacara de ahí y una vez que salimos me dijo que no tenía dónde dormir, así que le di asilo —explicó sin pausa alguna, Junsu quedó más confundido

—Pero Changmin ¿Quién es él? ¿Dónde vive? —su amigo se encogió de hombros, tranquilamente

—Me dijo que no tiene casa

—Entonces ¿pretendes "quedártelo" como si fuera un animalito desvalido? —, preguntó preocupado— ¿Eso es legal? Es un humano —dijo alterado

—Lo sé —admitió seriamente— Solo quiero ayudarlo, encontraremos su hogar, mientras tanto siento que debo protegerlo, no me preguntes por qué

—Estás loco —espetó enojado, ya no le parecía tan gracioso el asunto

—Loco, ¿yo? —señaló hacia su pecho— Tú volviste con el idiota ese ¿o me equivoco?

—Va a cambiar, me lo prometió —aseguró convencido

—Junsu, es la tercera vez que lo encuentras con otras personas, y lo peor de todo es que no le importa si es hombre o mujer, se acuesta con quien sea

—Él no es mala persona, tal vez un poco débil —justificó haciendo pucheros como un niño cuando quiere comer golosinas antes de la comida y su madre no lo deja

—Haz como quieras, ya te lo dije anoche, pero no vengas llorando luego conmigo ¿de acuerdo? —lo miró con enojo

—Tú tampoco me pidas ayuda cuando la policía te arreste por tráfico de personas —soltó como respuesta, ambos se voltearon las caras

—Changmin —habló Jaejoong desde afuera de la habitación, el mencionado volteó y su amigo también— Ya me vestí

Junsu tuvo que aguantarse la risa ante lo que tenían frente a ellos, Jaejoong vestía un pantalón color café y una camisa color verde fosforescente con un elefante rosa estampado, Changmin la recibió de regalo hace mucho y jamás se la puso porque no era su estilo, pero había estado en el clóset, además el mayor traía un calcetín blanco y uno color café

Changmin lo miró con ternura y no lo reprendió, pero Junsu soltó una carcajada finalmente, riendo tan divertido que hizo enojar a su amigo

—Suficiente —pidió por lo bajo, Junsu obedeció y rio menos estruendoso, pero sin parar del todo. Changmin se acercó a Jaejoong y le hizo algunos dobleces al pantalón para que no lo arrastrara— Ponte los zapatos ¿sí?

Jaejoong fue hacia sus zapatos que quedaron en la sala y se los colocó, eran de color negro aunque se veían demasiado desgastados

— ¿Quién es él? —señaló a Junsu, este se puso de pie

—Se llama Junsu, es mi amigo. Junsu, él es Jaejoong —el primero levantó la mano para saludarlo, pero el mayor se aventó a sus brazos, sorprendiéndolo

—Me gustan los amigos de Changmin —dijo feliz, apretándose contra el cuerpo de Junsu, haciéndolo sonrojar, así que lo separó rápido

—Mucho gusto —habló aún nervioso, mirándolo atento, ahora que lo veía así podía darse cuenta de lo hermoso que era

—Jaejoong y yo íbamos al supermercado ¿quieres ir?

—Sí ¿Por qué no? —encogió los hombros casi indiferente

Jaejoong dio un pequeño salto y caminó hacia la puerta, abriéndola, hizo una seña a los otros dos para que se acercaran

—Changmin, creo que ese chico sigue drogado —murmuró sin dejar de observarlo, pero el aludido sabía que no era eso

—No Junsu, algo pasa con él, me hace pensar que sufrió maltrato desde muy niño y se ha quedado atrapado en esa mentalidad —contestó no del todo convencido, no era psicólogo ni nada parecido, pero tampoco era como si Jaejoong tuviera retraso mental, le preocupaba que algo aún más oscuro se escondiera detrás de su comportamiento

Los tres salieron del departamento de Changmin hacia el supermercado, usaron el auto de Junsu que era mejor auto que el del menor, Jaejoong se fue en la parte de atrás, hincado sobre el asiento, mirando por el cristal trasero la calle, fijamente y en silencio.

— ¡No es posible! —gritó un hombre de mediana edad al mismo tiempo que tiraba un puño de papeles al suelo, frente a su escritorio, estaba realmente muy molesto y dos de sus empleados lo observaban con miedo

—Lo dejamos donde nos pidió, pero ya no se encontraba ahí, nadie lo vio salir —se excusó asustado, sabía la forma en que se pagaba su ineptitud

—No existe pero que valga, llévenselos —ordenó a otros dos hombres que vigilaban la puerta del despacho

—Jefe, por favor —suplicó aterrado, su compañero no decía nada, pero sus ojos mostraban el miedo que sentía

—Está bien —detuvo a los otros dos haciendo una seña— Tienen 24 horas para encontrar a nuestra joyita, de no hacerlo serán ejecutados —sonrió sintiéndose poderoso, el olor a miedo que se desprendía de sus dos empleados lo excitó— Fuera de mi vista

El hombre hizo otra seña y sus guardaespaldas sacaron a empujones a los otros dos, cerrando la puerta y quedándose ellos afuera

—Mi querido Jaejoong, otra vez te me escondiste, pero te encontraré y no volverás a escaparte, si tengo que matarte lo haré —musitó sin dejar de sonreír, no era la primera vez que se desaparecía, pero siempre era fácil encontrarlo, a lo mucho duraba desaparecido cuatro o seis horas, pero era la primera vez que había pasado tanto

Jaejoong agarró una gran bolsa de bombones de colores cuando Changmin se descuidó y la echó en el carrito, Junsu vio y se aguantó las ganas de reír, hasta que su amigo se dio cuenta, mirando con desaprobación a Jaejoong

—No llevaremos eso, tengo dinero solo para lo necesario —explicó con incomodidad al ver el gesto de tristeza del mayor

—Lo llevaremos, yo pago eso —informó Junsu quitando de las manos la bolsa a su amigo y volviéndola a echar en el carrito, Jaejoong sonrió emocionado y se aventó a sus brazos, comenzando a besarle el cuello

—Oye, oye —expresó Changmin sonrojado, apartando a Jaejoong de Junsu, este reía nervioso, en realidad le había gustado mucho que lo besara ahí

—Tu nuevo amiguito es muy cariñoso ¿eh?

—Demasiado —lo miró con reproche, Jaejoong agachó la mirada con tristeza, no le gustaba que Changmin lo mirara así— No pongas esa cara, te compraré helado —dijo para contentarlo y funcionó— Ve y elige uno

—Sí —alegre se fue de ahí hacia los refrigeradores, Changmin suspiró largo

— ¿Estás seguro de lo que haces? Él no parece muy estable —preguntó preocupado, ahora su amigo igual estaba inseguro con su decisión, pero quería cuidarlo, algo le decía que tenía que hacerlo

—Por lo pronto no puedo abandonarlo, te habrás dado cuenta que tiene una forma de actuar muy física, temo que alguien se aproveche de eso —comentó avergonzado, no sabía cómo más explicarlo

—Entonces ustedes… ¿De verdad no se acostaron? Digo, no te juzgaría, él es realmente muy bello

—Ya te dije que no —aclaró de nuevo, más sonrojado aún, Junsu rio por lo bajo y le palmeó la espalda

Jaejoong regresó con seis botes de helado de distintos sabores, apenas podía sostenerlos entre sus brazos, a Changmin casi se le salen los ojos y tragó saliva inquieto

—No te preocupes, pagaré lo que salga de tu presupuesto —dijo Junsu con tranquilidad, él era de una familia rica y el dinero nunca fue problema para él

Changmin no refutó aquello, generalmente no aceptaba dinero así de su amigo, pero esta vez lo haría por Jaejoong, sin duda su vida estaba dando giros bastante inesperados, era como si de repente tuviera un hijo

Llegaron a la caja y Junsu pagó todo lo que Changmin no contemplaba, así entre los dos liquidaron la cuenta y regresaron al departamento. Entre los tres acomodaron todo lo que habían comprado y Changmin preparó la comida para todos, mientras Jaejoong esperaba sentado en el comedor, Junsu a su lado

—Espero esté bueno —comentó Changmin al servir la comida para los tres, él y Junsu miraron asombrados como Jaejoong se devoraba todo, estaba tan flaco que no parecía normal que comiera así

—Quiero helado —dijo con emoción, Changmin asintió y así el mayor se levantó para servirse

Junsu y su amigo comenzaron a comer también, mientras Jaejoong se servía un vaso lleno de helado de varios sabores, volvió a la mesa y se comió su postre, sonriendo feliz, embarrándose de nuevo la boca, Changmin lo limpió otra vez como la noche anterior, mientras su amigo los observaba, volviéndose a preocupar por las consecuencias que podría traer para Changmin el estar haciendo todo eso, pero a la vez él también estaba intrigado sobre Jaejoong

Terminaron de comer todo y Changmin juntó los trastos, Junsu lo ayudó a lavarlos, mientras Jaejoong estaba sentado en el sillón, con las piernas encogidas, balanceándose mientras canturreaba. El par de amigos terminó de limpiar todo, Junsu suspiró brevemente y miró al más alto

—Debo irme —informó sonriendo

— ¿Vas a verlo? —cuestionó refiriéndose al innombrable del novio de su amigo, este asintió, mirándolo con cara de póker

—Sé que piensas cosas horribles de él, pero Yoochun me quiere y yo a él

—Eres un adulto, sabes lo que haces, pero cuídate ¿sí? —respondió con calma para no hacer otra discusión, Junsu asintió

—Te llamaré o vendré luego, si necesitas ayuda con él solo avísame —a sus palabras Changmin asintió conmovido, Junsu se estiró y le besó la mejilla— Hasta pronto —caminó a la puerta y miró a Jaejoong— Adiós

—No te vayas —contestó el mayor, bajándose del sillón y acercándose a él— Come bombones conmigo —pidió en tono infantil, Junsu sonrió divertido

—Te prometo que vendré luego ¿sí? —Jaejoong asintió feliz y se aventó a sus brazos, pero esta vez no lo besó, se apartó rápido como si Changmin lo hubiera regañado, aunque no fue así

Finalmente Junsu se retiró. Changmin miró hacia Jaejoong, él volvía al sillón, canturreando lo de siempre, el más alto sonrió, comenzaba a gustarle su presencia más de lo normal

—Jaejoong —el mencionado volteó enseguida— ¿Quieres ver televisión?

—No, no quiero —contestó haciendo una mueca, no estaba acostumbrado a ver televisión ni nada de eso

—Entonces ¿qué quieres hacer? —inquirió acercándose al sillón, sentándose a su lado, Jaejoong se giró hacia él y lo abrazó, colocando su boca muy cerca de la oreja de Changmin, haciéndolo estremecer

—Quiero que Changmin me toque —respondió con voz sensual, lejos del tono con el que hablaba normalmente, cuando se comportaba como un chiquillo

—No, no haremos nada de eso —dijo un poco molesto, pero no con Jaejoong, tenía miedo de flaquear y hacer algo de lo que podía arrepentirse

Lo alejó bruscamente, Jaejoong se apartó y lo miró con tristeza a los ojos, se levantó del sillón y se fue a la habitación, encerrándose ahí azotó la puerta

—Ahora ¿Qué haré para contentarlo? —cuestionó para sus adentros, mientras pensaba en algo no tuvo más remedio que ponerse a limpiar el departamento

Dentro de la habitación Jaejoong se subió a la cama, sentándose como si estuviera en el sillón, con las piernas encogidas y abrazándose a estas. A su mente acudió la imagen de aquel hombre, el que siempre le gritaba y le decía qué hacer, cerró con fuerza los ojos y tembló, tenía miedo de sus recuerdos y también temió que Changmin se enojara tanto con él que lo echara de su departamento, si volvía a las calles y los hombres que lo vigilaban lo encontraran viviría de nuevo aquel horror, al que no estaba dispuesto a volver.


Gracias por darle oportunidad a este fic, se agradecen comentarios, hasta pronto!