La Esencia del Amor.
Capítulo I
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Esta historia está hecha sin fines de lucro.
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Akane alisó su falda de pliegues antes de ponerse el saco que iba a juego, se miró en el espejo aprobando la imagen y salió de la habitación.
Tan pronto bajó, Kasumi preguntó si desayunaría y ella declinó diciendo
- Tengo planes con unas amigas, no te preocupes – Su hermana mayor la miró con preocupación pero no dijo nada.
Cada día que pasaba, Akane pasaba menos tiempo en casa, todos sabían que estaba evitando a Ranma deliberadamente, la universidad y sus entrenamientos se habían convertido para ella en un escape de su vida en el dojo.
Todo había comenzado hace ya casi cuatro años, cuando se graduaron de la preparatoria y Akane siguió con la universidad, mientras que Ranma se había empezado a encargar del dojo. Las clases que impartía el chico comenzaron a hacerse populares no por su fama de artista marcial, que en aquel tiempo no era mucha profesionalmente hablando, más bien era por lo guapo que era y sus discípulos, en su mayoría, eran chicas buscando atención. Shampoo y Ukyo no tardaron demasiado en unirse por puro celo a las clases, pero teniendo el nivel que tenían, cada una había solicitado clases privadas, cosa que había sido concedida, pues el que administraba el dojo era Soun con un poco (o mucha ayuda de Nabiki) y ellos lo habían autorizado luego de ver la oferta de pago.
Akane se había enojado mucho pero luego de que Ranma prometiera que no era nada, que así las tendría un tiempo controladas y que se aburrirían muy rápido al notar, por ejemplo, en el caso de Shampoo, que no podía enseñarle más que su abuela, terminaría por irse; por su lado Ukyo, no tenía tanto tiempo con su restaurante y acabaría dejando las clases.
Sin embargo, no todo sale como se planea, porque tal vez Ranma no les enseñara nada nuevo pero combatir a diario con él, había resultado en una mejora constante para las otras dos prometidas.
Akane entonces, al notar la cantidad de tiempo que pasaba con ellas y las mejoras, había pedido a Ranma comenzar a entrenar con él, pero el se había negado dando escusas tontas, y mientras que para el joven era inimaginable pensar siquiera en golpearla, para Akane era un claro desprecio a su persona.
El colmo de todo fue que ya no era raro escuchar a Ranma decir cosas como: ¡Voy a entrenar con las chicas! Además de algunas otras frases que alucían a que ahora eran amigos mientras que Akane se sentía cada vez más apartada.
Ranma por su lado no notó su error, más bien, él seguía pensando que la situación con Akane estaba intacta cuando era todo lo contrario, luego de terminar con sus clases en el dojo subía a su habitación a platicar, más que nada a pasar tiempo con ella y si había tiempo incluso la incitaba a salir juntos, sin embargo, Akane había comenzado a declinar, primero sus invitaciones, luego sus pláticas y al final hasta su presencia, cosa que por supuesto Ranma no se había tomado bien.
La brecha entre ellos se hacía cada vez más ancha y no ayudó que Akane buscara ayuda con su entrenamiento con alguien que si estuviera dispuesta a ayudarla. En este caso en doctor Tofu se había ofrecido a enseñarle de sus conocimientos marciales. Cabe remarcar que las técnicas del quiropráctico eran muy diferentes a la escuela de combate que Akane conocía, en general, incluían prácticas con puntos de presión, manejo de energía y lectura de movimientos.
El entrenamiento con Tofu, había activado todos y cada uno de los nervios de Ranma, sobre todo cuando Kasumi había comenzado una relación con un empresario de la zona y el médico por obvias razones se había alejado de ella, pero esa era otra historia.
Los celos de Ranma, nunca habían sido buenos concejeros e inmediatamente enterarse de la convivencia entre Akane y Tofu había comenzado a coquetear abiertamente con Shampoo y con Ukyo. Esto había terminado de romper el corazón de Akane.
Ranma se encontraba entrenando cuando vio salir a Akane de la casa Tendo, tronó los dedos de solo ver lo bonita que se veía la menor de la casa a sabiendas de todos los idiotas que iban tras ella en su universidad, más aún, al saber que Akane había incluso llegado a salir con un par de idiotas. Por supuesto que Ranma también había salido, no con sus prometidas, ya que con ellas sabía solo habría problemas, sino con alguna que otra chica de sus clases.
Sus citas siempre habían sido aburridas, por muy lindas y educadas que fueran las jóvenes con las que salía, nunca eran Akane y por supuesto a pesar de comportarse de manera coqueta con ellas nunca pasaba a más allá de eso.
- ¡Bah! ¡¿A quien le importa?! – soltó en voz alta intentando auto engañarse, intentando tapar el dolor que sentía cada que notaba lo lejos que Akane estaba de él.
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Aquella tarde Akane regresó temprano al dojo, hoy le tocaba ir a entrenar con Tofu. Los sonidos de batalla se oían desde la calle, lo cual significaba que las prometidas estaban ahí. Se tomó algunos segundos para inhalar profundo, debía controlarse y no hacer ni una sola mueca de desagrado al pasar frente a ellos.
Entró a paso rápido y nada más verla Ranma le hizo una especie de llave a Shampoo que la dejó debajo de su cuerpo, en el piso, lo que hizo que Shampoo pusiera cara coqueta.
- Airen, no en presencia de gente – Ukyo se quedó parada sin hacer más, con una cara de total desagrado por la situación. Akane no dijo nada y hubiera ignorado la situación por completo de no ser porque Ukyo la metió en aquello con la única intención de desquitarse de Ranma por elegir a Shampoo para esa maniobra.
- ¡Oye Akane! – corrió hasta ella y pasándole un brazo por los hombros la condujo hasta donde Ranma seguía en el pasto con Shampoo, según él, explicándole como liberarse. – ¿Tú sabes la técnica para liberarte de esta llave? – preguntó esperando que ella estallara y mandara a volar a Ranma o a la otra prometida. Ella misma sin poder hacer nada sin que Ranma se molestara y la excluyera del entrenamiento, amenaza con la que mantenía a raya a las dos muchachas.
- Pues para empezar – dijo Akane sin poder evitarlo más – ella podría comenzar a intentarlo.
- Shampoo está intentando – debatió
- Shampoo concéntrate – dijo Ranma con su tono de profesor cuando en realidad por dentro la satisfacción lo invadía por una próxima escena de celos de su prometida.
- Shampoo concentrada, solo que llave ser difícil – dijo en un "puchero".
Akane, hastiada, se dio la vuelta para entrar e irse de ahí, sin embargo, de forma instintiva no pudo contenerse de lanzar otro comentario filoso.
- Si no puedes liberarte de esa llave, deberías de decirle a tu maestro que te enseñe mejor.
Ranma se levantó de inmediato y le cortó el paso a Akane.
- ¿Me estás criticando a mi cuando tú ni siquiera impartes clases? – dijo con clara burla, ya que Akane por sus horarios había sido relegada a las clases de niños.
- Por lo menos yo puedo hacer más que solo tirarme al piso – respondió intentando esquivarlo pero por supuesto él no la dejó.
- ¿Ah si? – levantó la ceja – Es curioso que hace mucho ni siquiera practicar te he visto así que perdona si lo dudo seriamente – Akane comenzó a enfadarse, que se metiera con su entrenamiento cuando era su culpa que ella debiera entrenar lejos del dojo le removió las tripas del coraje, sin embargo aun conteniéndose, contestó.
- Lo que pasa es que yo entreno donde veo resultados – le sonrió con saña.
- Claro, claro… - Ranma sintió como la bilis le subía desde el estómago – Es raro que esos resultados tampoco sean visibles.
- ¿Quieres verlo? – le incitó en una intrínseca propuesta a pelear.
- Que interesante, Ukyo, ¿quieres mostrarle a esta novata lo que hace un buen entrenamiento?
- jajaja – Akane se burló con una exagerada carcajada – No pensé que fueras ese tipo de hombres que se esconde detrás de una mujer.
- Por supuesto que no me estoy escondiendo – le dijo como si fuera lo más obvio. – Pero no tendría caso pelear contra ti a sabiendas que seguro no estás a la altura ni de mis discípulos. – Eso último fue un golpe bajo para Akane, un claro recordatorio de lo que él no había querido hacer con ella pero si con esas dos.
- ¿Lista Akane? – Ukyo estaba en posición de combate a unos metros más allá y Ranma haciéndose el "simpático" se apartó de la zona que sería de "batalla" pero siempre atento, porque si la joven de pelo azul comenzaba a tener problemas pararía todo, por muy disgustado que estuviera jamás la pondría en peligro. Akane ni siquiera había aceptado y estaba usando todo su temple para no perder los estribos.
- Eres un cobarde Ranma – dijo cansada y se dio la vuelta.
- ¿Miedo Akane? - dijo Ukyo corriendo hacia ella. Ranma, que pensaba que Ukyo sería menos agresiva que Shampoo y por eso la había elegido para pelear, se alarmó cuando vio sus intenciones serias de batalla, pero antes de que pudiera hacer algo, Akane había movido su cuerpo esquivándola y en un movimiento rápido había tocado su cuello, la joven de la espátula había quedado inconsciente.
- ¿Eso es todo? – se sacudió la falda con autosuficiencia – Vaya, que decepción.
Ranma estaba sorprendido pero no por eso menos enojado, la idea de que el entrenamiento de Tofu funcionara le hacía sentirse enfermo de una manera retorcida.
- Supongo que involucrarte con tu instructor tiene sus beneficios – Casi escupió en la frase, los celos eran una enfermedad que le recorría el cuerpo entero y lo carcomían.
- Yo no estoy involucrada con él – regresó sobre sus pasos y le advirtió de cerca, si había algo que no iba a permitir era que Ranma manchara la reputación del médico, de ella podía decir lo que quisiera pero no de Tofu – Qué tú lo hagas, no quiere decir que sea correcto, si tu tienes falta de moral no involucres a los que somos mejores que eso.
Ranma rechinó los dientes, no podía defenderse porque, admitir que nunca se había involucrado realmente con ninguna de sus alumnas, era admitir que todo aquello lo hacía por despecho. Akane se dio la vuelta dispuesta a entrar en la casa cuando él contestó.
- ¿Mejor que eso? – dijo en tono burlesco – Por favor Akane, las cosas se dan por si solas, yo no hago absolutamente nada, no puedo desaprovechar la oportunidad cuando se me presenta.
Al momento Shampoo, que se había mantenido al margen, fue y se colgó de la espalda de Ranma.
- ¿Vamos a cita? – preguntó a sabiendas de que había una alta posibilidad de que él aceptara aunque fuera por orgullo.
- No veo porque no – soltó con una sonrisa de galán de telenovela.
- Que asco me das – ella en realidad aunque estaba manteniendo el aplomo, por dentro tenía ganas de llorar, de reclamarle a grito vivo ser un estúpido casanova.
- ¿Asco? – levantó la ceja, manteniéndose en su papel de autosuficiencia. – Dame cinco minutos y habrás caído como las demás.
- Eres un idiota… - dijo con un tono que además del enojo mostraba decepción – Yo no soy como todas tus amiguitas.
- Créeme, en el fondo lo eres – se zafó de Shampoo y dirigiéndose a ella para quitársela de encima le dijo – Porque no te vas adelantando… - aunque no le dijo ni a donde.
- Shampoo esperar en Nekohaten con sorpresa privada – y guiñándole el ojo se fue.
A Akane este gesto le había parecido de lo más natural entre ellos como si lo hicieran seguido, casi escuchó como se rompía su corazón al escuchar aquello, ojalá pudiera hacer sentir a Ranma al menos una décima parte de lo que ella sentía, pero para eso el tendría que estar enamorado y era obvio que no lo estaba, así que al menos se conformaría con mallugar su orgullo.
- Hay que quererse muy poco – dijo con una risilla cuando la amazona saltó por la barda. – Mira que ofrecerse de esa manera cuando sabe que seguirás siendo un mujeriego que probablemente la uses una o dos noches…
- ¿Acaso detecto celos?
- ¿Celos? ¿De ti? Por favor Ranma, tengo a mejores haciendo fila para que les preste atención – la furia recorrió a Ranma al imaginarse aquello pero lo disimuló - ¿Por qué querría involucrarme con alguien… - hizo una pausa para mirarlo de arriba a abajo – como tú?
- ¿Cómo yo? – Ranma iba a lanzar otro comentario sarcástico pero ella continuó.
- Mujeriego, cínico, oportunista, mal educado, siendo sincera no eres tan guapo y además con una maldición a cuestas, no, definitivamente no eres mi tipo ¿Me pregunto cuantas de tus conquistas, además de las locas de Shampoo y Ukyo, se quedarían contigo si lo supieran?
Ranma se acercó a ella tanto que sus narices se tocaron, ella no podría evitar ponerse nerviosa y eso delataría que era otra de esas locas, pero para su frustración no paso nada, al contrario, el corazón roto de Akane era, no solo un fuerte escudo, era un alicante para herirlo.
- En realidad – dijo mientras paseaba uno de sus dedos por sobre el pecho masculino, delineando la línea de botones de la camisa roja – pienso que tú eres el que quiere esos cinco minutos conmigo. – lo miró con desafío, y Ranma que ya estaba más allá de la frustración la tomó de los brazos y la acercó más a sí.
- Estás jugando con fuego – le dijo ya fuera de papel. – Podrías quemarte y probablemente te gustaría.
- Lastima, no soy inflamable… y alguien como tú, no me calentaría ni en cien años. – Se liberó de él y se fue meneándose hasta entrar en la casa a pesar de sentir sus piernas como si fueran gelatina.
Ranma pateo el suelo sintiéndose más humillado que en toda su vida, Akane le había restregado en la cara todo lo que le dolía mientras que ella había salido indemne.
El joven de trenza estaba sentado en el tejado cuando la vio salir vestida con ropa deportiva era obvio a donde iba. Algunos minutos después vio como confundida, Ukyo se levantaba del suelo y con actitud enojada se iba del lugar, Ranma se agachó para evitar ser visto, no tenía la más mínima intención de lidiar con ella ni tampoco con Shampoo.
Su estómago aun burbujeaba en cólera y pensaba una y otra vez en como hacer que Akane se tragara cada una de sus palabras; en un arranque, y sin ningún tipo de plan saltó del techo, sus pasos por inercia lo dirigieron a la clínica del doctor.
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- Respira hondo Akane – decía Tofu sentado en posición de loto, mientras la chica se encontraba acostada frente a él en el pasto – La clave del manejo de la energía está en el vientre, siente como ahí reside tu propia energía.
Akane intentaba con todas sus fuerzas concentrarse, pero lo único que podía sentir era el enojo que le había producido Ranma, además, si bien era cierto que esta clase de técnicas era muy útil, extrañaba a sobre manera combatir cuerpo a cuerpo, la fuerza de los golpes, la velocidad y la agilidad de los peleadores enfrentándose y esas eran cosas que no conseguía en los entrenamientos con el doctor.
- Akane estás muy distraída – amonestó
- Es que no encuentro ni mi propia energía, lo único que siento es la bilis en el estómago – aseveró tocándose el sitio.
- Para empezar, ¿Cuantas veces te he dicho que debes aprender a controlar las emociones negativas? Es esencial en el manejo de la energía. Segundo, yo nunca dije "estómago" dije " vientre".
Akane asistió en silencio, inconforme por no poder sentir nada más que su furia.
- Necesito retroalimentación – mencionó abriendo los ojos desmotivada y a punto de rendirse.
- Cierra los ojos – el hombre, puso su dedo indicé sobre el vientre de Akane, justo a unos tres dedos de distancia bajo el ombligo.
Esforzándose para no hacerle perder el tiempo a Tofu, poco a poco sintió una pequeña chispa de algo en el lugar donde sentía la ligera presión, pero tan pronto como llegó, se fue.
- Maldición – masculló molesta
- Ya te he dicho que no maldigas, concéntrate.
- Es que…
- Concéntrate. – luego retiró su dedo, Akane estaba a punto de abrir sus ojos cuando sintió la palma completa de Tofu sobre su vientre y utilizaba su energía para generar calor, dando así una guía a la chica de donde debía encontrar la propia.
Ranma saltó y se posicionó sobre la barda de la clínica, la escena que se desarrollaba le pareció tan abrumadora, aunque en realidad no era la gran cosa, pero después de haber escuchado de los labios de Akane que le daba asco, lo que significaba que no podía tocarla, verla siendo siquiera rozada por otro hacía que cada célula de su cuerpo ardiera.
- Mas, por favor – dijo la chica tratando de que el hombre aumentara la energía para que fuera más fácil para ella, sin embargo, a los oídos sensibles de Ranma la petición con la respiración irregular de la muchacha le parecía casi erótica. ¿No había dicho ella que no tenían nada? Apretó los puños con fuerza.
- Akane te estás dejando llevar por el calor, la energía que lo acompaña es lo que nos interesa. – el hombre no quitó la mano, al contrario, comenzó a moverla en forma de espiral – ¿Sientes la dirección del movimiento? Trata de imitarlo con la energía que hay dentro de ti, sensibilízate Akane, necesito que lo hagas.
Ranma apretó los ojos con fuerza antes de saltar y perderse por la calle, estaba tan enojado.
"Me das asco"
"Tengo a mejores haciendo fila para que les preste atención"
"¿Por qué querría involucrarme con alguien… como tú?"
"Alguien como tú, no me calentaría ni en cien años"
Sus palabras resonando en su mente tan fuerte que tenía la sensación de que se le reventaría la cabeza.
- ¡Airen! – oyó a lo lejos, claro, la había dejado esperando. ¡Maldición! Lo último que quería ahora era a Shampoo cerca restregándose contra él.
Dio la vuelta en la primera calle con la que se topó, pero tan mala era su suerte que era un callejón. La voz de la amazona sonó más cerca y Ranma no podía escapar ya que era la parte trasera de tres altos edificios. De pronto se dio cuenta que había una puerta con letrero de tipografía extraña colgando, debía ser un negocio, así que sin pensarlo mucho entró.
- Bienvenido, bienvenido honorable cliente – dijo un hombre de unos cincuenta apenas verlo entrar, tenía un acento extraño y por su apariencia… ¿Sería hindú?
- Yo…- Ranma volteó a la puerta solo para cerciorarse de que Shampoo no lo siguiera.
- Aquí tenemos todo lo que usted pueda necesitar – canturreó el señor – vasijas – le extendió una de barro
- No. No, yo…
- Indumentos para la mesa – lo empujó a un estante donde había platos, vasos y cubiertos.
- No, yo solo…
- Ropa – lo jaló a una esquina donde sobre perchas giratorias se exhibían túnicas de colores brillantes.
- ¡Ranma! – se oyó en la entrada y Ranma se zafó inmediatamente del hombre antes de ser visto.
- Señorita, bienvenida – recitó el vendedor
- Shampoo buscar chico.
Ranma gateo por debajo de una mesa y llegó hasta la pared contraria por donde había llegado, sobre ella colgaba una tela gruesa con diseño de mándalas que casi llegaba hasta el piso. Por debajo alcanzó a notar una madera que distinguió como una puerta, la empujó y al ver que se abría pasó por debajo de la alfombra de pared para entrar en esa habitación escondida.
Mientras que en el techo de la habitación principal la luz se debía a dos focos de luz fría, en este apartado había un gran tragaluz en forma de vitral que permitía la entrada a luz natural.
Ranma se mantuvo en el piso, en cualquier otra ocasión se hubiera movido curioso por el lugar, pero ahora, su mente en lo único que le permitía pensar era en Akane y no de buena forma, nunca en su vida se había enfadado tanto con ella, lo había hecho sentir tan poca cosa mientras que ella se paseaba abanicando su encanto y seduciendo a quien quisiera. Sabía en su interior que Tofu le había sido leal a Kasumi, aparentemente hasta que su prometida había decidido engatusarlo.
- ¡Estúpida Akane!
- ¿Quién es Akane? – la puerta se abrió de golpe y Ranma cayó hacia atrás
- Yo…
- La joven de pelo morado ya se fue, ¿Ella es Akane?
- No – se levantó del suelo con parsimonia, el muchacho hizo ademán de irse cuando el hombre habló.
- ¡No se vaya! Apuesto que puedo ayudarlo
- No creo, gracias por ayu…- fue interrumpido por el vendedor
- ¿Qué le hizo esa tal Akane? – Ignorando su reciente respuesta habló - ¿Enemiga? Puedo hacer que desaparezca de su vida.
- Ganas no me faltan – susurró para sí.
- Podemos hacerla desaparecer entonces – dijo con entusiasmo moviéndose por el lugar.
- ¡No! – tras su respuesta involuntaria Ranma por fin miró a su alrededor, contra las paredes habían estantes llenos de frascos con diferentes líquidos de diferentes colores y tarros con polvos, al centro, una mesa con utensilios que supuso eran para manejar las sustancias.
- ¿Entonces que es lo que quieres hacer con ella?
- ¿Qué no querría hacerle? – musitó tomándose la cabeza entre las manos con frustración. El hombre pareció entender y comenzó a moverse de nuevo. Entonces Ranma habló – Es que ella es tan… aggg… maldita sea… Tiene la cualidad de sacarme de mis casillas, a veces solo quisiera atarla a una silla, con una mordaza en la boca… otras, quisiera nunca haberla conocido, es que ella es tan…
- ¿Entonces no la deseas? – el de túnica paró con lo que hacía, muy confundido con las palabras del chico que parecían estar dirigidas a un enemigo.
- ¡¿Qué?! ¡No! ¡Claro que no! – su rostro adquirió una ligera tonalidad rojiza.
El extranjero se acercó a él despacio y tras rodearlo un par de veces dijo.
- Yo creo que si, pero seguro ella no te hace caso ¿Cierto? ¡Ya sé que necesitas exactamente!
Tiró todo lo que había hecho y comenzó de nuevo a tomar líquidos y polvos.
- Oiga – lo llamó intrigado - ¿Qué está haciendo? – se acercó y pudo notar un olor parecido al óxido flotando en el aire.
- Una poción de pertenencia.
- ¿Pertenencia? – preguntó sin poder evitarlo, luego cayó en cuenta y dijo alarmado - ¡Yo no le he pedido nada!
- Pero la necesitas – levantó la vista nuevamente al de ojos azules y confirmó – se nota que estás desesperado.
Y lo estaba, pero su experiencia le había enseñado que las pociones nunca funcionaban y solo conducían al desastre. Sin más suspiró dispuesto a irse.
- Oye chico, ¿A dónde vas? – consternado el señor se acercó a él para detenerlo antes de que saliera de ese extraño espacio.
- Me voy, la verdad no creo en eso de las pociones, no se ofenda, pero he tenido la mala suerte de toparme con algunas que me causaron muchos problemas.
- Pero… pero mi trabajo si funciona – rogó – tiene garantía del cien por ciento.
- Incluso si fuera así, no voy a hechizar a Akane.
El hindú sonrió de lado y habló cuando el ya abría la puerta.
- Con que estás enamorado – Ranma paró en seco.
- ¿Qué… qué dice? Claro que no… - contestó sin voltear, sobre su cadáver reconocería aquello, negarlo ahora era lo único que evitaba que cayera en depresión.
- Con esto ella será tuya
- ¡Ya le dije que no voy a hechizar a Akane! Un títere de ella sin personalidad es lo más desagradable que pueda imaginar.
- ¡Oh no! Si eso es lo que te preocupa, puedes estar tranquilo, ella seguirá siendo ella misma. Todo lo que necesitas está aquí, dijo meneando la pequeña botella ya terminada. – Dime, ¿que es lo qué más deseas de ella?
Ranma volteó lentamente, el liquido de la botella era de un celeste casi trasparente y reflejaba la luz que entraba por el vidrio del techo consiguiendo un efecto hipnotizador sobre él, luego de pensarlo un momento contestó.
- Que se trague sus palabras.
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N/A
09 de Diciembre. Por ahora solo diré que esto será un poquito intenso xD.
Gracias a todos, en especial a:
- Arianne Luna
- Romina Landa
- Benani0125
- Juany Nodoka
- Psicggg
- Edisa Inu
- Psicggg (02) Nop, pero si en insta, aunque no estoy muy activa últimamente, lo siento.
- Vane
- Carol FVargas
- Iselaglezcam
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De este lado del ciber mundo, AkaneMiiya.
