La Esencia del Amor

Capítulo II

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Historia sin fines de lucro

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Ranma se sentó sobre el tejado con la pequeña botella en la mano, le parecía casi imposible que fueran verdad los efectos de aquella poción que el hombre hindú había llamado "Esencia del Amor".

Descartando el hecho de que había gastado más de seis meses de salario dando clases, la mezcla transparentosa era muy quisquillosa, un solo error en el preparado final que tenía que hacer por si mismo y habría echado por la borda no solo todo el dinero invertido, sino también las esperanzas de ver a Akane tan humillada como se había sentido él.

"Me das asco" recordó y tuvo que agitar su cabeza para sacar aquello de su mente.

"Más, por favor" La idea de ella respirando irregularmente, pidiendo aquello de esa manera a alguien que no fuera él, entró en su mente como un zumbido aturdiéndolo y tuvo que ponerse de pie y dar un rugido para acallar aquella imagen sugestiva.

- ¿Debería hacerlo? – se dijo a sí mismo, aunque estuviera muy enojado con Akane, ¿Realmente sería capaz de hacerle aquello? Porque su prometida también podría odiarlo a muerte en ciertas situaciones, pero jamás había tratado de hechizarlo bajo ninguna circunstancia, esto iba en contra de todos sus principios después de ser víctima de todos los enredos vividos gracias a la magia.

"No es magia, es química, y claro un poco de mis habilidades personales." recordó las palabras del vendedor, "Esto es un fuerte potenciador de esencia corporal, estimula las feromonas y las convierte en un poderoso atractor, creme chico, el amor no es más que un conjunto de sustancias que encuentran combinaciones perfectas"

Meneó el frasco frente a sus ojos antes de guardarlo en su pantalón, el hombre había dicho que tenía que ser preparada antes de una semana, aún tenía tiempo para pensarlo.

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El miércoles por la tarde aun Ranma se encontraba en el portón de entrada despidiendo a sus alumnos más avanzados, la mayoría eran hombres pasados de los treinta; la verdad le aliviaba trabajar con ese grupo, ya que era el único donde no tenía ni una sola pretendiente que estuviera mirándolo de manera coqueta u hostigándolo.

Mientras veía como sus alumnos se retiraban, su mente realmente no estaba poniendo atención en lo que hacía, aun seguía dándole vueltas al asunto y en cierta manera la parte coherente de su conciencia iba ganando en la batalla, hacerle eso Akane podría ser…

Sus pensamientos se vieron interrumpidos con un rugido de automóvil a la distancia, y segundos después, un coche del año se estacionó frente del dojo, de donde Akane bajó con una sonrisa.

- Si, ahora te lo traigo – dijo antes de cerrar la puerta del copiloto e ignorando a Ranma, entró con prisa en la propiedad.

Olvidando a sus discípulos, el de trenza, caminó por inercia hasta el automóvil y se paró junto a la ventana del piloto sin decir ni una sola palabra, solo con esa pose que intimidaba a quien se le pusiera en frente, pero para su sorpresa y desgracia, el joven rubio que conducía, nunca dejó de sonreír, se quitó los lentes de sol y dijo.

- ¡Hey Ranma! – lo miraba con demasiada confianza

- ¿Qué haces aquí? – le dijo rechinando los dientes, este tipo, desde que iniciara la universidad se había mantenido cerca de Akane.

- Tienes que relajarte Ranma - mencionó casi con burla

- Aléjate de Akane – puso sus manos en el borde de la ventanilla y se acercó más a él – Tú no sabes lo que soy capaz de hacer Frederic – remarcó el nombre extranjero a propósito.

- No seas tan obseso, se que es tu prometida, y eso esta bien para mi amigo, al final de cuentas, lo que Akane y yo tenemos – puso una cara lasciva acercándose más al de trenza – no es nada serio.

Ranma vio rojo, y sin meditar sobre lo que hacía le soltó un buen golpe en la mandíbula.

- ¡Ranma! – Akane había salido de la casa y llevaba un cuaderno en la mano - ¡¿Pero qué rayos pasa contigo?! – la joven lo empujó lejos del auto y comenzó a inspeccionar a su compañero de universidad, quien estaba medio inconsciente.

Ranma estaba tan furioso que sintió que si no se alejaba, era capaz de lastimar hasta a su prometida, así que dando media vuelta entró a la casa. ¿Cómo carajos era posible que ella llevara esa vida cuando el no había sido ni siquiera capaz de besar a ninguna? ¿Porqué demonios a él le profesaba asco cuando dejaba que un tipo tan desagradable como aquel se divirtiera con su cuerpo? Todos estos años había cuidado de ella con la esperanza de que algún día la chica se enamorara de él, siempre la había respetado; la había tenido infinidad de veces inconsciente en sus brazos, incluso con poca ropa, y nunca, JAMÁS, había osado hacer algo que la irrespetara, y ahora descubría que ella… su prometida … su Akane… se metía a la cama de un sujeto que hablaba de ella como si fuese una cualquiera.

- ¡¿Porqué?! – golpeó el suelo de la habitación - ¡¿Porqué?! ¡Demonios! ¡¿PORQUÉ?!

- Ranma, ¿Pasa algo? – su padre entró en la habitación, estaba asustado no solo por las palabras de su hijo, sino por el aura oscura que lo rodeaba. Ranma lo miró con una intensidad que Genma pensó que lo golpearía, en lugar de eso Ranma lo tomó del gi con fuerza antes de hablar

- Quiero que saques a la familia de aquí por al menos los siguientes cinco días, ¿Entendiste?

- Pero… ¿cómo…

- Ese es tu asunto, necesito a todos fuera de aquí para mañana, ¿entendiste?

- Si… - arrastró la palabra con susto – te dejaremos la casa para ti solo hijo – dijo con una risa nerviosa tratando de liberarse, el muchacho por fin lo soltó.

- Akane se queda aquí

- Oye Ranma… solo… - cuando el joven se dio la vuelta hacia la ventana Genma se acercó con sigilo. – Ten cuidado con lo que vayas a hacer.

- Si claro… cuidado… - dijo sarcástico, ya lo había decidido, se iba a vengar de Akane por jugar con él.

- No le vas a hacer nada malo ¿Cierto? Se que no se llevan bien pero…

- Descuida viejo, ella va a estar muy bien.

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Al siguiente día la familia salió muy temprano a la central de autobuses, Genma había conseguido convencer a Soun de que dejaran a los prometidos solos como en los viejos tiempos, a ver si de milagro mejoraba la relación.

Akane se había ido temprano a la universidad y el joven de ojos azules aprovechó la soledad para preparar el liquido de esencia que no contenía más de 10ml.

No sabía si era por el enojo que llevaba encima pero las instrucciones se repetían en su cabeza con total nitidez.

"Lo primero que debes hacer es poner la esencia tuya en la botella, diez gotas exactas, ni más ni menos. Puedes utilizar tu sudor, lágrimas o incluso tu fluido seminal, cualquiera de las tres funciona, lo importante es la cantidad, recuérdalo muy bien, DIEZ gotas."

Sentado a mitad del dojo, habiendo terminado su práctica matutina, abrió el frasco y tomó su trenza con su mano derecha, estaba húmeda por el ejercicio y solo tuvo que apretarla un poco para que goteara.

- Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve y… diez – contó en voz alta.

"Tapa el frasco de inmediato, vas a notar que comienza a hacer reacción, se va a calentar, eso es normal. No vayas a destaparlo por ningún motivo durante las siguientes cinco horas, de lo contrario todo se echará a perder."

Apenas eran las 07:00 así que tendría que esperar hasta el medio día para el siguiente paso, no estaba preocupado por el tiempo, Akane, incluso cuando llegaba temprano, lo hacía alrededor de las dos de la tarde.

Transcurrido el tiempo indicado tomó la botella que había dejado al sol como había mencionado el hindú, entró a la casa y se sentó en el comedor.

"Ábrela con mucho cuidado, adentro se habrá formado un especie de gas y no querrás tirar nada del líquido. Cuando lo tengas abierto, deberás poner en la botella un solo cabello de dos centímetros de largo de esa chica que te interesa, tapa de nuevo el frasco y agita hasta que cambie de color, en este caso, se volverá a un azul marino. Reposa nuevamente la botella bien tapada en el sol durante una hora más. No se te vaya a olvidar que esta esencia solo funciona para una chica, no es como los remedios mágicos que anuncian en otros lugares que funcionan con todas las damas que se te antojen, este solo funcionará con esa chica Akane, dueña del cabello que pongas; si quisieras seducir a otra joven tendrás que venir por una botella nueva ¿Entendiste?"

Ranma miró el pequeño cabello azul que había conseguido en el cepillo de Akane, ya lo había medido y cortado con cuidado, respiró hondo antes de dejarlo caer y cerrar la botella.

Pasada la una de la tarde, Ranma se apresuró a ir por la botella, la observó con detenimiento mientras regresaba a su habitación y se dejaba caer en su futón

"Ahora, en cuanto el liquido esté preparado tiene una caducidad de tres meses, luego será solo un liquido sin chiste."

Bien, de todas formas no iba a esperar demasiado, esta misma tarde iba a usarlo.

"Ahora chico, si lo que quieres es solamente una noche de placer, deberás ponerte cinco gotas en el cuello, no pongas ni una más o la chica entrará en un estado total de embote de sentidos, no sabrá ni lo que la rodea, será como si estuviera completamente drogada, sin percibir nada de la realidad que no seas tú y cuando el efecto acabe ni siquiera se acordará de lo sucedido, así que solo cinco gotas, eso será suficiente para volverla loca por ti."

Imaginarse a Akane loca por él era algo que solo había pasado en sus sueños, si ni siquiera la joven había tenido un mínimo de coquetería con él, imaginársela rogándole por que la tocara era algo que iba a disfrutar muchísimo, y cuando se le pasara el efecto, él mismo le recordaría cada día de su existencia, el día que había perdido la compostura para que el hombre que le daba "asco" le diera atención.

No pensaba aprovecharse de ella, Ranma estaba seguro de poder mantener el aplomo y no sobrepasarse. Aunque claro, si alguien que lo conociera, cualquier persona con dos dedos de frente, hubiera oído aquello, no estaría tan seguro de eso.

"Pero si lo que quieres es enamorarla, enamorarla de verdad, de por vida, es un poco más complicado y deberás hacerlo al pie de la letra porque es todo un proceso. Debes elegir una hora concreta para ponerte la esencia ya que tendrás que hacerlo en el mismo horario durante los siguientes tres días, por ejemplo, si escoges las 12:00, al siguiente día debes volver a ponértela a las 12:00 exactas.

El primer día solo pondrás en tu cuello una sola gota, eso es todo, ella notará el olor y comenzará a comportarse más amable, va a querer estar cerca de ti, curiosa todo el tiempo del olor que estarás desprendiendo.

El segundo día, pondrás tres gotas, ella va a empezar a ser más atrevida, no va a poder evitar tocarte, cualquier tipo de contacto para ella será esencial y estará buscando tu atención todo el tiempo, a partir de este momento será más fácil conseguir algo "más" de ella, pero no te lo recomiendo, el sexo en algunas ocasiones puede interferir con el trabajo de la esencia, en especial en este día cuando la dosis aun no es tan alta.

El tercer día es muy importante chico, de preferencia mantenla en un lugar apartado de los demás por que las cinco gotas que deberás ponerte la volverán, por decirlo de alguna manera, adicta a ti, no vayas a exceder el límite o todo se echara a perder. De nuevo, en este punto, ella va a rogarte prácticamente para que tengan intimidad, no lo hagas, no hay garantía de que no interfiera con la esencia.

El cuarto día, será momento de reducir a tres la cantidad de gotas, retirar el uso de las gotas debe ser de manera paulatina, esto hace que ella al no percibir la esencia como en el tercer día, después de sentirse adicta a ella, comenzará a buscarla por si misma, su cuerpo se esforzará para encontrarla. Los efectos en la muchacha, aunque no serán tan intensos como en el día anterior, serán mejores que en el segundo.

Por último, el quinto día. Mira chico, regularmente a estas alturas, después de que ella ya sacó sus mejores armas de seducción contigo, es cuando te das cuenta si realmente quieres aguantar a una mujer enamorada durante toda la vida, así que si no estás seguro de continuar, ya no te pones la esencia. Si alguna vez quisieras una noche de placer con ella, deberás esperar a que se le pase el efecto de los días anteriores, regularmente tarda no más de una semana, entonces podrás usar el líquido las veces que alcance para hacerla tuya. Pero si ya estás convencido y quieres terminar el proceso, pon una sola gota de esencia en tu cuello, será la ultima dosis que utilices, ella se esforzará más que en el cuarto día para captar tu olor, y aprenderá a reconocerte con esa poca cantidad, por lo que cuando dejes de usarla, su cuerpo ya estará habituado a tu esencia.

Los resultados son permanentes, recuérdalo muy bien, por que si algún día tu dejas de amarla, ella no podrá enamorarse de alguien más y la dejarás sufriendo sean cuales sean las circunstancias"

Ranma que había estado tirado en su futón oyó que la puerta de entrada se abría y se volvía a cerrar, oyó el crujir de la escalera y los amortiguados pasos por el pasillo.

Se sentó sobre su colchón, miró el reloj de la pared, eran las 14:00, y por fin, destapó el frasco que tenía un gotero incluido, con duda se levantó y se puso frente al espejo.

- Por supuesto que no voy a enamorarla, no soy tan cínico para atarla a mi de una forma antinatural, cinco gotas entonces – presionó el gotero que automáticamente succionó el liquido y lo levantó con dirección a su cuello – tampoco planeo abusar de ella, solo quiero que me desee lo suficiente para echárselo luego en cara.

" No te preocupes chico – el señor respondió a la pregunta de Ranma. – Ella estará consiente todo el tiempo, sabrá exactamente lo que hace y como lo hace, y cuando todo acabe, sea cual sea el método que pretendas usar, ella recordará absolutamente todo."

Apretó el gotero.

- Una… - dijo poniendo la primera con cuidado.

- ¡Ranma! – la mampara de su habitación se abrió de un solo movimiento y el joven, interrumpido, solo pudo esconder el frasco y pipeta de inmediato. – Lo que hiciste ayer cruzó completamente la línea, el golpe que le diste a Frederic fue… - ella comenzó a tartamudear – como si su concentración se hubiera esfumado. – fue… fue… una completa…

A Ranma le ganó la situación y comenzó a acercarse a ella lentamente, olvidándose del gotero.

- ¿Completa qué, Akane? – dijo estando a menos de diez centímetros de distancia. Vio como Akane daba una honda inspiración e intentaba hablar.

- Comple… completa, falta de… de… respeto y… - ella no pudo evitar inspirar de nuevo con más fuerza y él, encantado con sus expresiones se acercó más.

- ¿Y? – dijo aun más cerca, la chica comenzó a respirar más agitado y al mismo tiempo más profundo

- Nada… - cerró los ojos como tratando de encontrar su fuerza interna y levantando sus palmas alejó a Ranma de ella, no pudo soltar ni una palabra más, ella solo salió de la habitación.

Ranma de pronto recordó que debía ponerse el resto de gotas, pero el reloj ya marcaba las 14:02, ¿Sería malo si se pusiera el resto separadas de la primera gota? No tenía idea, bien, no importaba, ver la actitud de Akane con una sola gota le hizo sonreír con anticipación, tal vez fuese divertido usar la técnica del enamoramiento, luego la suspendería y problema resuelto.

- Esto va a ser interesante, realmente interesante. – con una sonrisa aun más grande se dirigió a buscar a su prometida, ella se iba a tragar cada una de sus palabras.

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N/A

10 de Diciembre. La verdad no puedo creer que hayamos llegado al tercio del mes.

¿Qué les está pareciendo? Ese Ranma es todo un loquillo xD.

Gracias a todos por su apoyo, en especial a:

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Gracias de nuevo, de este lado del ciber mundo, AkaneMiiya.