Capítulo 3. Intimidación
Changmin llamó nuevamente a la puerta de su habitación, pero Jaejoong no respondió, tenía un par de horas intentándolo, temió que tal vez estuviera deprimido o algo peor, recapacitó entonces que tal vez debía medirse a la hora de hablar con él
—Pero que tonto soy —exclamó al recordar que tenía copia de la llave que abría su alcoba, así que fue por ella y abrió
Su inquilino estaba completamente dormido, acostado de lado y abrazando la almohada, sintió alivio de verlo con bien, así que se acercó a la cama y se sentó justo a su lado, había algo de cabello cayendo sobre su rostro y lo apartó, observándolo atento
— ¿Quién eres y de dónde vienes? —se preguntó intrigado, no tenía la más mínima idea de cómo empezaría a buscar su hogar— Tal vez si reviso las listas de pacientes de los sanatorios mentales, al menos los que son públicos debería tener acceso a sus archivos —meditó, por lo pronto era un inicio
Jaejoong se comenzó a mover obligándolo a apartarse un poco, Changmin se puso de pie y esperó a que despertara por completo, el mayor lo miró y sonrió tímidamente, creyendo que tal vez seguía enojado con él
—Hola —saludó el menor con tacto, Jaejoong se talló los ojos mientras se iba sentando sobre la cama
— ¿Changmin sigue enojado con Jaejoong? —preguntó con temor, acercándose a la orilla de la cama sacó los pies, mirando al más alto
—No me enojé ¿está bien? —respondió tranquilo, sentándose a su lado— Y recuerda no hablar en tercera persona
—Lo siento —agachó la mirada, meditando, Changmin estiró su mano y le sujetó el rostro, así el mayor volteó y se miraron a los ojos
Tragó saliva al perderse en el mar profundo de sus ojos negros, eran limpios y honestos, podía reflejarse en ellos, eran perfectos y no podía dejar de mirarlos. Luchó con todas sus fuerzas pero finalmente cedió, se acercó a él y le besó los labios, cerrando sus ojos, inclinando la cabeza y sujetando su rostro con las dos manos, Jaejoong entrecerró sus ojos y correspondió el beso
—No —expresó de pronto Changmin, alejándolo, Jaejoong observó confundido, quería besar los labios de su protector, le gustaba el contacto físico, estaba acostumbrado a tenerlo con quien fuera, así le conociera o no, pero con Changmin lo deseaba, quería que fuera él quien lo besara siempre
— ¿No te gusto? —preguntó con tristeza, bajando la mirada
—Me gustas mucho —contestó, sujetándole la barbilla lo hizo mirarle de nuevo— Pero no es correcto
— ¿Por qué no es correcto? ¿Es malo besarse? ¿No es bueno tocarse? —cuestionó confundido, toda su vida lo obligaron a no hacer preguntas, solo debía obedecer, pero Changmin no lo regañaba, le permitía cuestionarlo, entonces ahora tenía más dudas de las que tuvo en toda su vida
—Porque no me quiero aprovechar de ti —respondió avergonzado, sonrojándose— Las parejas se besan y se tocan, está bien, pero nosotros no…
—Entonces quiero ser la pareja de Changmin —interrumpió emocionado, abrazándose a él con fuerza, el menor tembló, sentir su cuerpo así de cerca era muy tentador
—Perdóname, eso no podrá ser —dijo con tristeza, Jaejoong se alejó también con desánimo— Te prometí ayuda, vamos a buscar tu casa
—No —contradijo, de pronto lucía asustado— No quiero volver
— ¿Por qué? ¿Te tratan mal? —inquirió preocupado, pero Jaejoong de pronto pareció lejano, como si recordara algo
El hombre que tenía a Jaejoong en su posesión lo "prestaba" a sus socios, también solía venderlo por grandes cantidades de dinero, pero no todos los individuos con quien había sido entregado eran malos, muchos no sabían que Jaejoong había sido obligado a ese negocio desde hace tantos años, otros no sabían de los maltratos y lo trataban bien, pero al ver sus marcas cuestionaban a su tratante y este les inventaba cosas absurdas, como que Jaejoong gustaba de flagelarse e infringirse heridas, pero cuando estaba a solas con él le gritaba y maltrataba, como si Jaejoong hubiese pedido ayuda a esos clientes
Jaejoong negó enseguida, por costumbre, porque estaba obligado a no decir que lo maltrataban, por eso mintió, pero Changmin no le creyó
—Entonces te quedarás conmigo —dijo por inercia, sin analizar ni pensar en nada, su plan de buscar entre los sanatorios fue desechada, pensando que tal vez ahí era que lo herían y tenía miedo de volver
No sería la primera vez que algo así sucediera, del dominio público es saber que en algunos hospitales mentales suelen pasar ese tipo de cosas. Jaejoong se emocionó de nuevo, abrazándose a Changmin, algunas lágrimas se resbalaron por su rostro y el menor lo sintió temblar entre sus brazos
— ¿Qué demonios estoy haciendo? —pensó intrigado, Junsu tenía razón, podía meterse en problemas, pero no quería abandonarlo
…
El timbre de su casa sonó y Junsu se levantó rápidamente de su cama, hace unas horas su novio canceló la cita que tenían porque supuestamente tuvo problemas en el trabajo, pero le prometió visitarlo cerca de la noche. Cuando abrió la puerta se sorprendió de no ver a Yoochun directamente, sino un enorme ramo de flores, atrás estaba él
—Entrega a domicilio para el hombre más lindo del mundo —dijo con pomposidad, Junsu le quitó las flores, sonriendo. Luego de darse un beso entró en la casa, la puerta se cerró después
—Son hermosas amor, las pondré en agua —comentó tras olerlas y se alejó, Yoochun sonrió con triunfo, paseándose por la sala de la casa
Llegó a la mesita de centro y vio una foto de Junsu con Changmin, se abrazaban por los hombros, sonriendo de frente a la persona que la tomó, Yoochun frunció el entrecejo y bajó la foto para taparla, cuando Junsu volvió discretamente se alejó de ahí
— ¿Cómo estuvo el trabajo?
—Muy pesado —respondió con agobio, agarrándolo de la mano se sentaron en uno de los sillones, Junsu subió la pierna sobre una de las de su novio
—Pobrecito —exclamó con voz aniñada, acariciándole la cara
—Pero tengo un novio hermoso que me alegra los días —respondió exageradamente, Junsu sonrió contento y acercándose un poco más se besaron suavemente pero sin pudor alguno
Yoochun no mentía, amaba a Junsu, quizás el único de sus amantes de quien se había enamorado, pero aun así le era imposible serle fiel, toda su vida estaba acostumbrado a estar con uno y otro, igual con las mujeres, así que no podía resistirse si alguien le coqueteaba
Al mismo tiempo odiaba a Changmin, no solo porque él siempre le insistía a Junsu que no saliera con él, sino porque supo del pasado de esos dos y estaba muy celoso, aunque su novio le juró que aunque fueron novios, nunca tuvieron relaciones sexuales
— ¿Sabes? Estoy preocupado por Changmin —habló Junsu cuando dejaron de besarse, a Yoochun no le pareció que lo sacara a tema pero no dijo nada
— ¿Por qué? ¿Le pasa algo malo? —cuestionó sin interés alguno
—Tiene un hombre en su casa —confesó pese a prometerle a su amigo que no diría nada— Pero no sabe quién es ni nada, además él es raro, actúa como si tuviera retraso mental y temo que Changmin se meta en problemas
—Eso es muy extraño —comentó intrigado
—Ya le dije que se deshaga de él, pero dudo que me haga caso —torció la boca inquieto, de verdad le preocupaba su amigo
—Y ese hombre ¿es atractivo?
—Mucho —sonrió sonrojado
—Entonces es eso, le gusta y por eso lo hace —dijo convencido
— ¿De verdad lo crees? Porque ni siquiera se han acostado, ese chico es muy sexual, se nota
— ¿Cómo se nota? —preguntó sintiéndose celoso, Junsu se sintió un poco nervioso y tardó en responder
—Me besó el cuello, así, de la nada —confesó avergonzado, al oír eso Yoochun se levantó abruptamente del sillón y lo miró con enojo
— ¿Y lo permitiste? —indagó alzando la voz, Junsu también se levantó del sillón, molestándose un poco
—Claro que no, lo alejé de mí —respondió enojado— Además eres el menos indicado para actuar así —cruzó los brazos y le volteó la cara
—Tienes razón, perdóname Junsu —estiró las manos y le tocó los hombros, su novio volteó otra vez, abandonando su actitud de disgusto— Es que te amo —confesó sin pena, no lo decía mucho, pero cuando lo hacía el menor se emocionaba demasiado
—También te amo —respondió feliz, aventándose a sus brazos, tomándolo por el cuello, Yoochun le correspondió abrazándolo por la espalda
No tenía más remedio que controlar sus celos, porque aunque odiaba admitirlo, Junsu tenía razón, era muy poco apropiado de su parte, siendo tan infiel, comportarse así, y antes que sacar el tema de sus engaños, prefería doblegarse y darle la razón a su novio.
…
Changmin sabía que aunque intentara que durmieran separados, Jaejoong volvería a meterse en sus sábanas, en el suelo, así que no le quedó más remedio que admitir que ambos durmieran en la cama, pero a ese propósito decidió también hacer una línea divisoria de almohadas, explicándole a Jaejoong que no tenía permitido pasarla, era un juego donde quien no cumpliera, no podría comer helado por el resto de su vida
— ¿Qué haré con él mañana? —pensó mientras estaba acostado, en la oscuridad, viendo el techo con la poca luz que entraba de la ventana— Debo ir a trabajar
Changmin trabajaba en una oficina de gobierno, era asistente general y ganaba muy poco, su horario era pequeño y salía temprano, lo suficiente para tener el resto del día para hacer otras cosas, entre ellas su segundo trabajo, donde no tenía sueldo fijo, así que no todos los meses le iba bien, fotografiaba eventos, había una empresa que lo contrataba cuando le necesitaban sin necesidad de tenerlo en su nómina; hace algunas semanas que no lo llamaban
—Tal vez deba llevárselo a Junsu —meditó, su amigo trabajaba con su papá por las tardes, así que prácticamente en las mañanas se encontraba libre
Pensando que era buena idea agarró su celular y le mandó un mensaje de texto pidiéndole dicho favor. Junsu en su casa escuchó el celular y se levantó cuidadosamente de la cama, a su lado estaba Yoochun dormido, miró el mensaje y suspiró, no quería meterse en problemas, pero no quería ser malo con su amigo, sabía que Changmin no podía llevarse a Jaejoong a su trabajo
—Está bien, paso por él temprano, así no pierdes tiempo en venir hasta acá —respondió rápidamente, ambos vivían muy lejos uno del otro
Al leer la respuesta Changmin suspiró aliviado
—Gracias, eres el mejor amigo —escribió por último, agregándole un corazón, Junsu sonrió amplio y ya no respondió, volvió a acostarse de nuevo
Ya completamente tranquilo, Changmin dejó su teléfono junto a la lámpara y cerró los ojos, pudiendo por fin dormir.
A la mañana siguiente despertó temprano, mientras Jaejoong seguía dormido tomó una ducha y comenzó a preparar algo de desayuno, luego de unos minutos alguien llamó a la puerta, abrió con buen ánimo, pero cambió su actitud al ver que no iba solo, Yoochun le acompañaba
—Hola —saludó descaradamente, a fuerza, Changmin sonrió rígido, ambos fingiendo que al menos se soportaban para no hacer sentir mal a Junsu
—Pasen —indicó dejándolos entrar, cerró la puerta y avanzó a la cocina— ¿Tienen hambre? Preparé algo
—No te preocupes —contestó Junsu tranquilo— ¿Dónde está Jaejoong?
—Dormido —señaló su habitación
— ¿Durmieron juntos? —cuestionó sorprendido
—No pasó nada, solo…
—Tranquilo —sonrió divertido— No te pregunté si tuvieron sexo
—Perdón —avergonzado miró hacia otro lado— Dividí con almohadas, él no quiere dormir solo —explicó apenado
Yoochun se sorprendió de oír esa plática, prácticamente parecía que hablaban de alguna mascota o un niño, ahora entendía porque su novio estaba preocupado. En ese momento Jaejoong salió de la habitación, vestía un short que le quedaba grande y una camisa holgada, sin calzado alguno, tallaba sus ojos, al verlo Yoochun se sorprendió, sí que era muy atractivo
—Hola Jaejoong —saludó Junsu sonriente, al verlo el mayor se emocionó y se acercó a él, abrazándolo efusivamente, pero a Yoochun no le pareció en absoluto, así que se aclaró la garganta— Perdón —alejó sutilmente al otro de él— Jaejoong, él es Yoochun, mi novio
— ¿Es tu pareja? —preguntó curioso, Junsu asintió— Hola —saludó alegre, levantando su mano, Yoochun lo saludó— Changmin, entonces es correcto que ellos se besen y se toquen ¿verdad? —inquirió mirando al mencionado que seguía en la cocina, él asintió, avergonzado
— ¿Por qué pregunta eso? —inquirió hacia su amigo, sonrojándolo más
—Solo le expliqué porque no podemos tocarnos —explicó apenado, apartando la vista de sus visitas y terminando de servir su desayuno
Yoochun y Junsu estaban muy sorprendidos, Jaejoong en cambio soltó una risa divertida, sentándose luego en el comedor
—Jaejoong, te vamos a llevar a desayunar, Changmin tiene que ir al trabajo —avisó Junsu al ver su intención, él volteó hacia el menor
— ¿Por qué? Quiero quedarme contigo —dijo asustado
—No puedo llevarte, pero en la tarde estaremos juntos otra vez —explicó seriamente al ver la expresión de desaprobación del otro— Solo será de lunes a viernes ¿está bien? Por favor —pidió abrumado, Jaejoong al ver que realmente estaba agobiado con eso asintió
—Está bien, me gusta Junsu —miró hacia el aludido, sonriendo con emoción, pero nuevamente eso no le agradó a Yoochun, que no dudó en pasarle un brazo por los hombros a su novio, abrazándolo
Aunque Junsu no se dio cuenta de esa clara muestra de posesión, Changmin sí y no le agradó para nada, Yoochun quería que Junsu fuera exclusivamente suyo como si se tratase de una pertenencia, pero así mismo se la pasaba acostándose con otras personas a expensas de su novio, sin embargo no dijo nada y se limitó a desayunar rápido, ya casi eran las ocho de la mañana, la ventaja es que llegaba caminando a su trabajo, sin hacer mucho tiempo
—Por cierto, quiero comprarle ropa a Jaejoong, la mía no le queda —dijo Changmin parándose de la silla y llevando los trastos a la cocina— Si puedes comprarle algo te agradeceré mucho, te pago cuando reciba mi próximo sueldo
—Sí —contestó sin problema, luego meditó— Amor ¿no ibas a tirar algo de tu ropa? —preguntó mirando a su novio, él asintió
—No a tirarla, cada dos meses donamos ropa a la caridad mi hermano y yo, está en buenas condiciones —aclaró antes que Changmin pensara que su novio quería regalarle basura a Jaejoong— ¿Crees que le quede?
—Sí, viéndolos bien parecen tener esa clase de cuerpo, cintura estrecha, hombros amplios, espalda ancha —expresó mirando a uno y otro
—Te lo voy agradecer mucho —dijo Changmin al terminar de lavar sus trastos, haciéndole una pequeña reverencia de cortesía, después de todo era mejor si no gastaba el poco dinero que ganaba
—Sin problema —contestó amablemente
—Jaejoong, agarra algo de mi ropa y vístete rápido, debo irme en cinco minutos —avisó acercándose a él
—Sí —sin problema se alejó hacia la habitación
—Por favor, la existencia de Jaejoong quede entre nosotros, le pedí a Junsu que no le dijera a nadie pero ya intuía que te lo diría de todas formas —dijo mirando hacia Yoochun, este asintió solamente
—No tengo ningún motivo para decirlo —respondió encogiendo los hombros, en realidad Changmin no le importaba en absoluto, si se metía en problemas o no a él no le concernía
—Muchas gracias —sonrió amable. Jaejoong salió enseguida, se había colocado incluso la camisa al revés— Debes voltear tu camisa —informó el menor indicándole que se la quitara, olvidando por completo lo de las marcas
Cuando Jaejoong se quitó la camisa dejó al descubierto su cuerpo lastimado, con cicatrices, Junsu y Yoochun se sorprendieron, volteando a ver a Changmin, este al darse cuenta rápidamente les explicó
—No se las hice yo —aclaró enseguida— Y es una de las razones por las que no quiero dejarlo, si existe alguien buscándolo que le ha hecho daño, no quiero que lo lastime de nuevo —declaró por lo bajo a los otros dos para que el aludido no escuchara
—Listo —habló Jaejoong, ya estaba vestido correctamente
—Entonces vámonos
Los cuatro salieron del departamento y se despidieron antes que los otros tres se subieran al auto, Changmin se fue al lado contrario caminando, sintiéndose tranquilo de que Jaejoong estaría en buenas manos, por fortuna y por la actitud de Yoochun notó que no le interesó y eso ya era una ventaja, dado que él solía tirarle la onda a todo lo que se moviera.
Dentro del coche de Junsu, mientras él manejaba y Yoochun iba a su lado, en la parte de atrás estaba Jaejoong, en esta ocasión sentado adecuadamente, en medio del asiento, Yoochun lo miraba con desconfianza por el retrovisor, algo había en ese chico que no le gustaba para nada, tal vez la forma en que se acercaba a Junsu o porque parecía que actuaba de forma infantil a propósito, o quizás era real y no fingía, pero lo que tenía claro es que no se fiaba de él
Llegaron a un restaurante bastante concurrido pese a la hora, ahí desayunaba Junsu habitualmente, se sentaron los tres y enseguida les tomaron la orden, Jaejoong pidió mucho de comer y los otros dos se preguntaron si podía terminar con todo, ya que lucía tan flaco
Para sorpresa de la pareja, Jaejoong devoró todo su desayuno sin problema alguno, ya que no estaba acostumbrado a comer bien, para mantenerlo esbelto le daban una dieta muy rigurosa. Junsu y Yoochun tomaron café mientras esperaban sentados un poco, conversando, como si Jaejoong no estuviera ahí
El mayor estaba sintiéndose impaciente porque parecían ignorarlo, así que comenzó a jugar con los cubiertos sobre la mesa. En ese momento por la puerta principal entró un numeroso grupo de hombres, todos vestidos de traje, se trataba de una reunión de negocios
Jaejoong miró fijamente al grupo y con asombró distinguió a uno de ellos, uno de los principales socios del hombre que lo mantenía cautivo, uno de sus más grandes allegados y el tipo más perverso que hubiera conocido en su vida, solía organizar orgías en su casa de campo, donde en varias ocasiones lo obligaron a asistir. Temblando se deslizó por la silla hasta meterse debajo de la mesa, Junsu y su novio no se dieron cuenta hasta que sintieron algo en sus pies, miraron al frente y no vieron a Jaejoong
— ¿Estás ahí? —preguntó agachándose y destapando parte del mantel, el mayor estaba ahí, con las piernas encogidas y mirando hacia abajo— Sal por favor —pidió amablemente
—No quiero —respondió asustado, Junsu percibió que actuaba extraño y se levantó, mirando a su novio— Algo vio que lo intimidó —dijo preocupado
—Ve abajo y que te explique —aconsejó de forma burlesca
—Pues sí lo haré —retó enojado, para sorpresa de Yoochun, Junsu si se metió debajo de la mesa para saber por qué Jaejoong actuaba así
Completamente avergonzado, Yoochun miraba un lado y otro, rogando porque nadie se diera cuenta de aquello, se vería muy extraño si alguien notaba que había dos hombres debajo de la mesa haciendo Dios quién sabe qué cosa, así que decidió actuar con normalidad, mientras su novio averiguaba qué sucedía
Hola queridas lectoras, les dejo otro capítulo, espero que les guste. Nos leemos en el próximo episodio
