La Esencia del Amor
Capítulo IV
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Historia sin fines de lucro.
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Al llegar al dojo Ranma bajó a la chica, sin embargo, ella que llevaba sus manos en su cuello, se quedó abrazada él, quien por supuesto no se alejó. Ambos se quedaron un buen tiempo en el jardín, solo abrazados, sin hacer nada más que sentir sus respiraciones acompasadas que contrastaban con el frio de la época.
- Ranma... - lo llamó luego de un rato mientras se estiraba aún más para enterrar su cara en el cuello masculino y aspirar con profundidad - No sé... no sé porque me siento así...
- ¿Así como? - le contestó perdido en aquel contacto, sin procesar realmente la pregunta.
- Es como... como si... - dijo en duda, debatiéndose si debía decirle o no, ni siquiera cuando eran cercanos había tenido el valor para decirle algo parecido a aquello.
- ¿Cómo sí? - la incitó a hablar, aun sin saber muy bien por donde iba el tema, de hecho, su concentración permanecía en mecerla, sintiendo que todo en el mundo, justo en ese instante, estaba en su lugar.
- Como si... necesitara estar cerca de ti, yo... - suspiró contra su piel - yo siento que no puedo apartarme, como si algo demasiado fuerte me impulsara a hacerlo. - ella había tomado valor al verse entre sus brazos, si él le correspondía cada una de sus muestras físicas eso significaba que él se sentía igual.
Ranma se tensó por completo al escuchar esas últimas palabras, era cierto, Akane no hacía eso por gusto, lo hace porque estás usando una cochina esencia que logra lo que tú no has podido en todos estos años. Aquel agresivo pensamiento de su conciencia, que había sido relegada hasta el momento, le inundó la cabeza.
Lentamente se separó de ella sintiéndose patético.
- ¿Ranma? - le llamó cuando él la soltó. - ¿Qué pasa?
- Na... nada... - dijo dando algunos pasos hacia atrás, tratando de poner distancia entre los dos. - Seguro estás cansada ¿Irás a descansar? - siguió alejándose, pero Akane luego de comprender la situación avanzó hacia él.
- No, no en realidad. - la joven alcanzó a tomarlo del suéter deteniendo su huida. Ella no quería notarse desesperada, pero quedarse parada no era una opción, así que terminó por cerrar nuevamente el espacio que los separaba, y sin más puso sus manos en el rostro de él que parecía aturdido. - ¿Qué tienes Ranma? - preguntó con un gesto preocupado.
El joven no pudo ignorar aquellos ojos que no se apartaban de los suyos.
- Tampoco es como que sea malo ¿verdad?, solo serán unos días ¿verdad? Para que no vuelva a burlarse de mi ¿Cierto? - pensó poniendo sus propias palmas sobre las de ella y rehuyó al tema con la frase - Tienes las manos frías.
- Lo siento - ella intentó quitarlas pensando que lo había molestado con su contacto frío, pero él no la dejó
- Deberías usar guantes o enfermarás tonta - dijo en regaño llevando las extremidades femeninas a su boca calentándolas con su propio vaho.
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Se encontraban en la mesa del comedor bajo el kotatsu, se suponía que Akane debía hacer tarea y Ranma hacer una planeación de su clase de esa tarde, pero ninguno de los dos estaba concentrado, por lo menos no Ranma, quien sentía la calidez de la pierna derecha de Akane sobre su muslo izquierdo.
La joven, aunque cada tanto suspendía sus pensamientos para suspirar, no tenía problemas en seguir con sus asuntos mientras sintiera el contacto con su prometido. De hecho, en ocasiones se reacomodaba y quedaba más cerca de él sin importarle lo comprometedora que podía ser esa posición, incluso olvidándose por momentos de acomodar el filo de su falda, que, aunque solo mostraba sus piernas cubiertas por las mallas de tela térmica ponían cada vez más nervioso a Ranma.
Las manos del joven parecían picarle por momentos, en especial la izquierda que era la más cercana al muslo de la chica. ¿Qué pasaría si decidiera poner su mano sobre este? ¿Akane se enojaría? Nunca habían tenido esto tipo de contacto tan cercano, siempre se había tenido que conformar con levantarla cuando estaba en peligro o poniendo un pretexto estúpido para cargarla, pero no por que tuvieran familiaridad en esos tratos.
- Oye Ranma... ¿Te falta mucho? - preguntó cerrando la libreta en la que había estado trabajando
- Mmm... no, no en realidad. - mintió, ni siquiera había empezado.
- Es qué quedé de ir a entrenar con Tofú, ¿Me acompañas? - dijo enlazando su brazo con el de él, o más bien abrazando el brazo de él contra su cuerpo.
Ranma sintió el cuerpo de ella pegarse a él y la muy tonta no tenía ni idea de lo que hacía, solo estaba ahí sin saber lo que provocaba en él.
- Ranma... - lo llamó - ¿Me vas acompañar o no? - El gesto de ella se arrugó impaciente, entonces él captó realmente el mensaje.
- No.- Akane pareció sorprenderse para dar paso al enojo, el cual solo aumentó con las palabras de él. – Y es mejor que no vayas. – Dijo mirando sus hojas y llenándolas por fin con datos erróneos. Akane se soltó al instante de él y quitó su pierna de la masculina, sin embargo, lo tomó de la cara con fuerza e hizo que la mirara, no quitó su mano, simplemente apretaba su quijada.
- ¿Por qué? – enfadada preguntó.
- Porque no es correcto que una chica comprometida visite la casa de un hombre.
- ¿De qué rayos hablas? – le soltó la cara y agarró su brazo con coraje
- Todos saben lo que quiere ese hombre de ti. – soltó con veneno. – No hagas que piense mal de ti. - La escena hace unos días seguía grabada en su cabeza con fuego. Su prometida sobre el suelo, Tofu tocándole el vientre, ella pidiendo "más".
Sin embargo, a Akane, esa insinuación le pareció ofensiva, el medico nunca había tenido sentimientos más allá de fraternales por ella, mientras que ella, luego de pasar por un enamoramiento platónico, lo veía como un hermano mayor, de hecho aun conservaba la esperanza de que su hermana decidiera reconsiderar su situación.
Sin más se levantó del suelo, sintiendo como si un magnetismo le obligara a regresar al lado de él, pero no por nada era Akane Tendo, su carácter había sido forjado durante años y un patán como Ranma no iba a pasar sobre ella así se le fuera la vida en ello. Se dio media vuelta y subió a su habitación.
Ranma, primero la vio alejarse y con confianza pensó que pronto regresaría, grande fue su sorpresa al verla cambiada, utilizaba un traje deportivo y cargaba una mochila al hombro.
El joven, rodó los ojos, se le había olvidado que la esencia era para enamorar, no para obedecer y al parecer el enojo de Akane era más grande que su amor por él, Un amor falso, que no se te olvide. El pensamiento súbito fue puesto en segundo lugar, primero se ocuparía de hacer que se quedara.
- ¡Akane! – la llamó cuando salió de la casa – Maldición… ¡Akane regresa! – pero ella no se detuvo.
La de cabello corto comenzó a hiperventilar al oír su voz, su deseo a sobre manera regresar e ir hasta donde la llamaba y de solo desobedecer su necesidad, sus manos comenzaron a temblar.
- ¡Akane! – la llamó con más fuerza cuando ella llegó hasta la puerta y no daba indicios de detenerse. La voz de Ranma atravesó su cabeza de lado a lado, luego, la profundidad de la misma, le recorrió la columna vertebral y para cuando el llegó hasta ella y le tomó del brazo para detenerla, sus piernas se doblaron, cayendo al suelo sentada.
Ranma no la había soltado y esto había evitado una caída brusca, pero eso no significaba que ella no quisiera alejarse, así que de un movimiento brusco se soltó y se llevó las manos al pecho, no solo intentando regular su respiración, sino también controlar un dolor creciente en ese lugar.
- ¿Por qué… - respiraba pesada - ¿Por qué me pasa esto?
- Akane – preocupado intentó cargarla
- ¡No! ¡Déjame en… - tomó aire – paz!, Eres tan grosero, tan patán, ¡¿Qué me está pasando?!
El muchacho se arrodilló a su lado, viendo que las cosas se le estaban saliendo de control y no podía hacer nada si ella no quería.
- Escucha… - intentó pedir.
- ¡Ya te dije que me dejes! – se dobló contra su propio eje - ¡Quiero irme y no puedo y…
- ¡Lo siento! ¡Lo siento de acuerdo! – le gritó esperando que dejara de pelear contra él - ¡Yo solo… ¡Maldición Akane! – exclamó, ella levantó la cabeza para mirarlo sin creer que se hubiera disculpado. - ¡Odio que estés con ese sujeto! ¡Odio que estés con cualquiera! – terminó por decir y viendo que ella se tranquilizaba, la abrazó. Ella sin poder evitarlo por más tiempo le regresó el abrazo, probablemente con más furia que otro sentimiento.
- ¿Por qué te gusta tanto hacerme sentir miserable? – Ranma se congeló – No soy como tu Ranma, no soy como tú. – dijo con una cólera que le hacía derramar lágrimas.
- Yo…
- ¡Ran chan! – el grito hizo que Akane se alejara de él
- ¡Airen! – por supuesto que no venía sola.
- ¡Estoy harta! ¡Estoy harta de ti! – se puso de pie por pura determinación. - ¡Estoy harta de ellas!
- ¡Akane! – la sostuvo cuando volvió a caerse sosteniéndose el pecho.
- ¿Qué le pasa a chica del mazo? – Shampoo se acercó
- ¡Váyanse! – les gritó Ranma
- Pero… - intentó Ukyo
- ¡Que se vayan! ¡Lárguense! – las prometidas, enfadadas intentaron hacer contacto y él, sin pensar más que proteger a Akane cuya respiración no le estaba dando oxígeno, volteó y de un solo movimiento las arrojó a las dos metros hacia atrás, cayendo contra el piso.
- Ran…
- ¡¿Qué parte no entienden de que se larguen?! – el ademán de ir tras ellas las hizo retroceder sobre el suelo, pararse y saltar la barda fuera de ahí.
- Te… - respiraba con dificultad – te exhibes con ellas y tienes el descaro de achacarme a mi… tonterías. – trató de empujarlo pero él no lo permitió.
- Ellas no son nada para mi, ¿Entiendes? – ella no lo miró. Ranma fue el que sin contenerse más la abrazó y Akane, derrotada se adhirió a él con desespero.
- ¿Qué pasa conmigo? – la joven estaba tan confundida.
- Todo estará bien, te lo prometo. – se alejó lo suficiente para volver a mirarla a la cara.
- No quiero que ellas estén cerca de ti, no quiero que ninguna esté cerca de ti, este sentimiento es insano, y no puedo evitarlo. – Akane más que estar confesando sus desmedidos celos, estaba expresando el sentimiento incomprensible que se apoderaba de ella, una queja de lo rara que se sentía.
- No te preocupes. – la besó de pronto y ella se relajó al instante. – No voy a volver a estar cerca de ellas si tu no quieres – le dijo en un arrebato, y Akane, con una repentina y eufórica felicidad se abalanzó sobre él, besándolo con fuerza.
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La clase de ese día transcurrió sin problemas, mientras los alumnos se iban, Akane observaba a Ranma guardar el equipo utilizado en la bodega. Moría de ganas por ir hasta él, abrazarlo y besarlo, sin embargo, aun había gente alrededor y no quería darle una mala imagen a su prometido.
Mientras Ranma terminaba de recoger, analizó lo patético de la escena que habían protagonizado tirados en el camino de piedra, se suponía que la que estaba bajo la influencia de la esencia era Akane, no él, y hasta ahora, cada cosa que decía, hacía o pedía la chica, provocaba que cayera en un estado de sopor donde lo único que quería era complacerla, hasta ahora eso de "hacerle tragar sus palabras" no le estaba funcionando demasiado bien.
Entonces se preguntó, ¿Será acaso que la esencia también influye de alguna forma en mi?, el vendedor no había mencionado nada de eso.
¡Ah! Y claro, lo peor de todo, Cuando acabe este estúpido juego de la esencia, Akane volverá a ser la misma, seguirá tan interesada en ti como lo está de las piedras.
- Ranma – unos brazos lo rodearon desde la espalda mientras la chica inhalaba con profundidad. – Me encanta como hueles – dijo dando otra inspiración.
El joven se apartó de ella con el pretexto de ir a cerrar la bodega, en realidad esa pequeña frase dicha por ella le había generado un desagrado total. Él acababa de hacer ejercicio, estaba sudado, sin duda no era su mejor condición y a ella no solo no le importaba, decía gustarle, restregándole de alguna manera que ella no hacía aquello por gusto.
- ¿Te vas a duchar? – preguntó sin notar nada de su prometido que le daba la espalda.
- Si… - dijo casi sin ganas viéndola de frente por fin.
- Te prepararé el baño mientras tu vas por tus cosas de aseo. – seguido a eso, le dio un beso en los labios, preparándose inconscientemente para la separación. Luego se fue.
Ranma se quedó viendo la nada durante algunos minutos, ¿Acaso estoy haciendo lo correcto?, su conciencia se rio sin filtro de él, Por supuesto que no, eres un cínico Ranma, un cínico.
El baño pasó sin contratiempos y el agua caliente, además de relajarle los músculos, le había hecho olvidar por algunos minutos que tenía una conciencia gritándole. No obstante, no le duró demasiado la paz, cuando abrió la puerta de entrada, Akane estaba ahí vestida con su bata de baño dispuesta a entrar.
- A… a penas iba a tocar la pu… puerta – nerviosa explicó. – te iba a pre… preguntar si ya ibas a salir. – ella estaba sonrojada y Ranma solo pudo apretar el puente de su nariz para no morir desangrado, la noción de saber que bajo la bata de ducha probablemente ella estuviera... sin nada, lo hacía perder el piso.
- Si… si ya… ya acabé. – salió por completo del lugar.
- Ranma… - lo llamó cuando él ya caminaba por el pasillo, él volteó rápido, esperando cualquier cosa, dejando su imaginación volar. Akane se acercó y le tomó primero la mano, jugando con sus dedos. - ¿Cenamos juntos? – el de trenza asistió robóticamente y no ayudaba estar el mismo solo en toalla.
Akane sonrió y se acercó lentamente a su prometido, solo tuvo que alzar un poco la cabeza y en automático el ya estaba besándola. La tomó de la cintura, dejando que ella llevara el ritmo de aquel contacto que resultaba tan placentero, con cada roce la idea de ver hasta donde le permitiría llegar ella, se instalaba en su cabeza y por instinto primitivo, alojó cada mano en cada lado de la cadera femenina,
"… No te lo recomiendo, el sexo en algunas ocasiones puede interferir con el trabajo de la esencia". Casi pudo oír claramente la voz del vendedor en su cabeza. Sin ganas y tomándole una fuerza de voluntad que no sabía que tenía, se separó de ella.
- Ranma… - la oyó suspirar, ella seguía acariciando su espalda húmeda y eso volvía la labor más difícil.
- Ve a ducharte, iré preparando la cena, ¿O quieres que ordenemos algo?
- Lo que tu quieras. – con una sonrisa coqueta ella se dio la vuelta, entrando por fin en la ducha.
Bien logrado Ranma, tú puedes con esto. Se auto felicitó.
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Ranma se dejó caer en su futón, luego de lo que pasó fuera de la ducha había tenido mucho cuidado en no caer en errores de ese tipo, donde pudiera perder el control. Y si, aunque se habían besado nuevamente e incluso, durante la cena que habían tenido frente a la televisión ella había estado sentada en sus piernas, él se había controlado bastante bien.
Mañana, Akane no tenía clases, pero si horas de estudio en la biblioteca y eso le daría algo de tiempo para poner en orden sus ideas antes de la dosis más fuerte, necesitaba prepararse mentalmente para el tercer día.
Se tapó con las cobijas dispuesto a dormir cuando la puerta corrediza se abrió, ¿Será posible qué… La línea de sus pensamientos fue interrumpida abruptamente al comprobar que su prometida, su linda y hechizada prometida, se metía bajo sus cobijas.
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14 de Diciembre. ¿Y que tal? Como diría el meme, "Malévolo cucarachón, se nos puso sentimental" y todavía falta lo mejor.
Gracias a todos por el apoyo en especial a:
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Los quiero a todos, de este lado del ciber mundo, Akane Miiya.
