La Esencia del Amor

Capítulo V

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Historia sin fines de lucro.

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- Ranma... - cínicamente susurró contra el cuello masculino cuando ya se había acomodado, literalmente entre los brazos del muchacho.

- ¿Q... Qué? - dijo sintiendo como la joven incluso entrelazaba sus piernas con las de él, ¡¿Acaso no sabía la muy tonta lo que podía provocar con eso?!

- ¿Puedo dormir aquí? - dijo con una vocecilla de niña regañada. - Yo... no puedo dormir... me sigo sintiendo extraña... - inhaló con fuerza el aroma del joven antes de continuar. - Sé que nunca hemos hecho esto, pero... - se removió dejándolo de abrazar y aprovechando que el joven llevaba su pijama de botones abierta, pasó sus brazos por debajo, no tocaba su piel pues traía la camisa interior blanca, sin embargo, Ranma sentía a la perfección el calor corporal de su prometida. - Por favor... - pidió con la esperanza de que él no la echara de ahí, si ella supiera...

- Es que... - comenzó levantando la cabeza, tenerla pegada a él, con su aroma perforándole las fosas nasales no ayudaba, el silencio hizo que ella se desanimara y comenzó a soltarle.

- Si te molesto... yo... lo siento... - se separó del todo dispuesta a salir del futón cuando Ranma la agarró por la cintura.

- ¡No! - gritó casi desesperado porque no se fuera.

- Pero tú pareces incómodo y...

- So... solo estaba sorprendido, tú... nunca te habías colado a mi cama, por un momento hasta pensé que... - se calló al instante sin querer mencionar a la amazona que lo había hecho una multitud de veces.

- ¿Qué era Shampoo? - dijo enojada alejándose lo suficiente para verlo al rostro.

- No, yo no dije eso.

- Pero lo ibas a decir.

- ¡Solo por referencia!

- ¡Ah! ¡¿Referencia?! ¿Crees que soy igual a ella? - indignada se removió para que la soltara e irse de ahí

- ¡No! ¡Por supuesto que no creo eso!

- ¡Lo acabas de insinuar! - le golpeó el pecho con el puño, bastante fuerte en realidad

- ¡Yo no insinué tal cosa! Akane ¡¿Quieres calmarte?! - la abrazó más fuerte de la cintura

- ¡Déjame en paz! - dijo ya hiperventilando - ¡¿Por qué siempre tienes que arruinar todo? ¡ni en momentos como estos puedes dejar a esas dos de lado!

- ¡Akane basta! - ella le hizo una llave para liberarse, pero él no la soltó, entonces la muchacha había terminado sobre su prometido que para este punto ya se había sacado buenos golpes.

- ¡Pervertido! - gritó el insulto como una forma de desquite cuando ella en su afán por irse se había sentado y él la seguía manteniendo cerca, muy cerca, parecía una posición que solo los amantes compartirían y a Ranma parecía no importarle, no hasta que ella lo mencionó, dándose cuenta del "detalle".

- Yo no... - dijo ahora completamente nervioso y rojo - ¡Es que no dejas de moverte carajo! - La muchacha consideró que estaba contestando su insulto no que era una explicación a la posición y contestó más enfadada.

- ¿Ahora es mi culpa que tú seas un pervertido? - se removió aún más y... ¿Cómo decirlo?, Ranma ya no aguantaba...

Saotome, en un movimiento para proteger su próximo estado, usó toda su fuerza, dejándola por fin bajo su cuerpo, pasmada, ella, por fin se quedó estática.

- Pe...pero... ¿Qué... qué crees que haces? - dijo, por su voz, más que asustada, parecía decepcionada. - Yo... yo no soy... - de hecho, lagrimeó un poco antes de decir - ¡Yo no soy como ellas! ¡No soy un juguete y no estoy a tu disposición cuando se te antoje tener consuelo! - bien, ella tal vez si había notado su problema creciente.

- ¡Yo sé que no eres como ellas? ¡¿Por qué yo querría que fueras como ellas!? ¡Ellas ni siquiera me gustan! ¡Te lo dije antes, ellas no me importan!

- ¡Pero las usas igual que todas las otras para...

- ¡No, nunca! ¡Nunca he estado ni con ellas ni con ninguna otra! ¡Tú eres la única que me interesa!

- Pe... pero... - habló ahora nerviosa, procesando lo que acababa de decirle - tú siempre insinuabas que...

- Mentí

- ¿Con... ninguna? - preguntó viéndolo a los ojos

- Ninguna

- ¿Por qué?

- Porque no me interesan

- Acabas de decir... que... yo...- dijo más para sí misma que para él, esquivando la miraba azul, él la tomó del mentón para que lo mirara de nuevo

- Tú si.

- Yo... - Akane sentía que se iba a morir de la vergüenza, no esperaba una confesión así y lo que implicaba. - ¿Po... podemos dormir?

Ranma le sonrió antes de bajar su cabeza y comenzar a besarla y no fue que ella se resistiera demasiado, a decir verdad, Akane contestaba cada uno de sus movimientos.

"... No te lo recomiendo, el sexo en algunas ocasiones puede interferir con el trabajo de la esencia."

Casi pudo ver la cara del vendedor, espantado se separó de ella.

- ¿Ranma? - confundida se levantó en sus codos cuando lo vio salir de la habitación.

Frente al espejo del baño, se daba palmadas en la cara ahora mojada, ya llevaba ahí más de media hora y no conseguía detener su fértil imaginación, ¿Quién iba a pensar que iba a ser tan difícil?

- Maldición, respira Ranma, tú puedes con esto - le dijo a su reflejo.

Caminó despacio todo el trayecto hasta su habitación, abrió la puerta casi sin respirar solo para encontrar su futón vacío.

- Por supuesto imbécil, ¿Creías que te iba a esperar? - se reclamó. Entró y se tiró al colchón, tal vez así era mejor, ella en su cuarto, y él, ahí solo, sin ella. -Mierda - masculló auto insultándose por masoquista cuando se levantó y fue a buscarla.

Abrió la puerta lentamente y tan pronto puso un pie dentro del lugar la escuchó decir

- Mejor vete Ranma, será lo mejor - el joven quiso patearse, se oía como si estuviera llorando.

- Akane, es que...

- No te cansas de lastimarme, ¿Cierto? - ella le daba la espalda y no podía ver su rostro, aun así, imaginarla llorosa era una debilidad que ni en esta vida o la siguiente podría superar.

Se acercó y se dejó caer a un lado de la cama.

- Yo no quiero lastimarte, solo estoy cuidando de ti Akane, no quiero aprovecharme de la situación. Tú... tú misma dijiste que... te sentías extraña ¿No? - descaradamente alució a la situación que él conocía mejor que nadie. Ella volteó a verlo y efectivamente tenía los ojos rojos y restos de lágrimas en ellos.

- ¿Cuidarme? Más bien siento que simplemente no te gusto... - antes de que agregara algo más él le tomó las manos y habló casi riéndose.

- ¿Bromeas? Tú no tienes idea de lo que llegas a gustarme. ¿Qué parte no entiendes de ME INTERESAS? - se levantó del suelo y se sentó en la orilla de la cama.

- Podría interesarte por muchas razones que no son precisamente el atractivo físico - Akane se movió y Ranma tuvo oportunidad de subir completamente a la cama.

- Pues este no es el caso, tonta - le dijo cuando extendió su brazo e hizo que ella se recostara con él. - Solo quiero que te... sientas respetada. - le inventó. Si por ti fuera hace mucho estarías metido en su cama, aquel pensamiento le puso las mejillas rojas, agitó la cabeza con fuerza tratando de apagar su cerebro.

- Eres muy lindo Ranma - lo abrazó aceptando la explicación - ¿No vas a taparte? - preguntó al notar que seguía cobijada y Ranma estaba por encima de las mantas.

- No, no. No tengo frio... - mintió, claro que tenía, pero no iba a arriesgarse nuevamente a nada. Si tu quisieras... Se dio un fuerte golpe en la cara con toda la palma para ahuyentar aquella ocurrencia.

- ¿Po... porqué hiciste eso? - espantada se levantó a inspeccionar que no se hubiera hecho daño

- Un... un mosquito... - dijo aturdido antes de jalarla para que se acostara otra vez en lugar de hacer más preguntas.

- ¿En invierno?

- Buenas noches Akane - lo único que se permitió hacer fue besarle la coronilla, ella sonrió feliz.

- Buenas noches Ranma - lista para dormir, se acurrucó más cerca de él.

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A la mañana siguiente, no puede decirse que Ranma se despertara porque en realidad había dormido poco. Con cuidado se liberó de Akane.

Con rapidez se arregló y salió corriendo a la calle. Dirigió su camino a la tienda hindú, tenía muchas dudas y necesitaba que el vendedor las aclarara. Al llegar el local estaba cerrado, normal a las 07:00hrs, pero sin más comenzó a tocar la puerta con la esperanza de que el hombre viviera ahí.

Tras varios minutos de tocar sin descanso, una voz soñolienta, se dejó oír.

- ¡Y a voy! ¡Ya voy! – la puerta se abrió revelando al señor aun en pijama. - ¿Usted? ¿Qué hace aquí a estas horas? – preguntó confundido, aun más cuando Ranma sin permiso entró al negocio sin esperar una invitación.

- Necesito que conteste algunas preguntas.

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- Entonces, ¿Quiere contarme que lo trae por aquí? – El amable vendedor lo había invitado al apartado de la propiedad donde estaba su vivienda privada, había servido un té y esperaba a que Ranma hablara.

- Dígame… ¿la esencia tiene algún efecto en mí? – el de piel canela levantó una ceja interrogante – es que… yo estoy consiente que no tengo los mismos síntomas que ella, pero cada que la tengo cerca… empiezo a actuar como idiota y no se como parar.

- Bueno… no en realidad, la esencia no tiene ningún efecto en ti, pero lo que te pasa es fácilmente explicable, si, aunque fuese inconsciente, ya estabas enamorado, o incluso si ella solo te gustaba un poco, es normal que luego del sexo compartido te interese aun más.

- ¡¿Qué?! ¡No, no! ¡Ella y yo no hemos tenido esa clase de acercamiento!

- ¡Oh, lo siento! Como el día que estuviste aquí dijiste que era una venganza, yo supuse que…

- ¡No, no! – se tomó un momento para respirar antes de agregar. – Además, aun que hubiese usado la primera manera que me explicó, nunca me hubiera aprovechado, solo era para que ella...

- Se tragara sus palabras, lo recuerdo. Entonces, por lo que dices... ¿La estás enamorando? Déjame decirte chico que eso es peor de lo que planeabas hacer solo por una venganza.

- Oiga, no pienso completar el hechizo, ¿de acuerdo?, Jamás lastimaría a Akane de esa manera. - habló cruzándose de brazos, al hombre le pareció poco convincente.

- Mira chico, si quieres mi consejo, completa el proceso, se nota que estás enamorado y esa chica parece causarte tristezas más que enojos, deja de esconderte detrás de una venganza. - Se levantó, tomó de la cocina una caja con panecillos y regresó a la estancia.

- No estoy enamorado...

- Si claro, lo que digas. - Ranma evitó mirarlo durante un rato, luego volvió a hablar.

- Otra pregunta, ¿Por qué ella comienza a hiperventilar cuando quiere alejarse de mí? Incluso, ayer tuvimos un problema y parecía tener dolor.

- ¡Oh chico eso es malo! ¡No dejes que vuelva a pasar! - le advirtió - Y no es porque se aleje de ti, ella puede estar a cientos de kilómetros lejos siempre y cuando todo esté bien entre ustedes, lo que la pone enferma son los sentimientos negativos. La verdad me sorprende que tenga tanta voluntad, por lo general, la esencia logra enfocar tanto a la persona que está bajo el efecto que a ella le daría igual si le haces algún desplante o desaire, por decir algo, y simplemente seguiría detrás de ti porque quiere hacerlo; en este caso, que haya sacado fuerzas para ir contra el amor que comienza a desarrollarse dentro de ella es lo que la enferma, ya que, los sentimientos de rechazo se contraponen a la esencia.

- Comprendo.

- Pero regresando a tu pregunta, ella puede estar sin ti, solo asegúrate de dejarla ir contenta contigo, de preferencia algo que la haga sentir enamorada. - Ranma asistió.

- Usted menciona... ¿Amor que se desarrolla? ¿La esencia puede lograr amor? Me refiero a... amor de verdad.

- Claro, ya te lo había explicado, el amor solo es una combinación química perfecta entre dos personas chico, eso sucede todos los días y en todas las personas.

- ¿Como sabes que es real? - insistió

- Te voy a dar un ejemplo que te hará reflexionar. Está esta mujer, conoció a su esposo cuando tenía 12 y quedó enamorada de él desde entonces. En algún momento se casan y ella queda embarazada. Cuando los primeros síntomas empiezan a aparecer y los sentidos de la mujer se agudizan, comienza a desarrollar un rechazo profundo por él, diciendo que huele terrible que su aroma le da asco. El intenta cambiar de loción, luego deja de usarla para finalmente darse cuenta que era su aroma corporal lo que ella describía como nauseabundo. La única esperanza que tiene él es que cuando dé a luz, las cosas vuelvan a ser como antes. - dijo antes de llevarse un pan a la boca

- ¿Y vuelve a ser como antes? - preguntó también comiendo.

- No. - dijo con tranquilidad. - Luego del nacimiento ella ya no puede tenerlo cerca. Sigue sintiendo esa repugnancia. Al cambiar la situación hormonal de la mujer hizo que la combinación química que tenía con su marido se arruinara, lo mismo sucede de forma inversa. Esta historia no es aislada Ranma, le sucede a muchos.

- ¿Le pasó a usted?

- No, a mi papá, pero no te preocupes chico, él ahora está bien

- ¿Encontró a alguien más?

- No, él es hombre de una sola mujer, digamos que me tomé la libertad de arreglar la situación, ahora están juntos y pronto celebrarán sus bodas de oro.

- Pero, en lo que describe, entre ellos ya había amor, ¿Qué hay de las personas entre las que no hay nada? - mencionó pensando en la cara de Akane humillándolo hace unos días.

- Espera aquí chico. - se levantó y salió del lugar, luego de unos minutos regresó - Mira chico, quiero presentarte a alguien, ella es mi esposa, Arya. - La mujer que lo acompañaba sonrió mientras Ranma comenzaba a entender lo implícito de presentársela. - Arya, él es...

- Saotome, Saotome Ranma, mucho gusto - se levantó e inclinó hacia ella.

- Ranma está indeciso, querida, está enamorado de una chica que no le hace caso.

- ¿Ella... ella... usted? - preguntó por lo bajo.

- ¿Qué si usé una esencia con ella? - dijo como si nada - Claro que si

- ¿Y... ella lo...

- No solo lo sé, agradezco infinitamente que lo haya hecho - la mujer dijo - lo amo profundamente, incluso más de lo que alguna vez amé. Estaba a punto de casarme con un hombre del que estaba enamorada, pero sabía que él me era infiel y lo permití hasta que Brahma me habló de las esencias que estaba desarrollando, éramos solo vecinos y sabía que el sentía algo por mí aunque nunca me lo hubiera dicho. Yo misma le pedí que lo hiciera. - Ella le tomó las manos con confianza y dijo. - Hazlo Ranma, enamórala y hazla feliz.

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Ranma esperó impaciente a que el bip del teléfono cesara y Akane contestara.

- ¿Ranma? – dijo ella en automático

- Si, soy yo. – jugó un poco con el cable de metal.

- Estaba tan preocupada – dijo con alivio, luego cambió a un tono enojado. - ¿Dónde rayos estás?

- Digamos que tuve que venir a ver a un amigo. – "Explicó" – Oye aun debo hacer algunas cosas, así que te veo en la tarde.

- ¿Cómo? ¿Vas a tardar tanto en volver?

- No, no tanto, pero cuando regrese, seguro ya te habrás ido a la biblioteca.

- En realidad pensaba en no ir hoy… quedarme en casa…

- ¡No!

- ¿No?

- Lo que quiero decir es que es mejor que vayas, ¿Ya casi son tus proyectos finales ¿No?

- Pues… si, p…

- ¿Ves? Solo no llegues muy tarde, te espero para comer, ¿Llegas a las 14:00hrs?

- Pero Ranma… - la chica parecía desilusionada

- Te prepararé algo especial, nada como la comida de Kasumi o la de mamá pero me esforzaré.

- De acuerdo… - contestó algo insegura y hasta un poco molesta.

"… ella puede estar sin ti, solo asegúrate de dejarla ir contenta contigo, de preferencia algo que la haga sentir enamorada."

- Entonces, te veo en la tarde…

- A… Akane… - La llamó antes de que le colgara. – Te…te… extraño. – Oyó a la chica lanzar un risita y el mismo sonrió a pesar de no ser lo que quería decirle.

- Yo también Ranma –

Saotome colgó el teléfono y salió de la cabina, se recargó en el vidrio y suspiró. En realidad no tenía nada que hacer, pero necesitaba un tiempo solo, sin ella revoloteando alrededor nublándole el juicio y los sentidos antes de la dosis mayor.

Pensó en su plática con el vendedor de la esencia, ¿Tan malo sería completar el proceso? El no era un mal tipo, podría cuidar de ella siempre, sus padres estarían felices y las escuelas se unirían, ¿Cierto?

Jajajajaja ¡Que pedazo de imbécil! Estás buscando escusas, acepta tus sentimientos. Aquel pensamiento le hizo cerrar los ojos, ¿Por qué Akane no podía amarlo por quien era? Puso su cara contra el vidrio intentando calmarse.

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Llegó al dojo y la casa ya estaba sola, entró al cuarto de Akane y se acostó la cama que ya estaba tendida, tenía el olor de la muchacha y Ranma enterró la cabeza en la almohada; la verdad, ahora mismo, lo que decía el vendedor de los olores corporales lo entendía, porque en realidad, mientras que Akane necesitaba una esencia para percibir el suyo, a Ranma siempre le había encantado el aroma de ella. No el de sus perfumes, no el de su shampoo o su acondicionador, tampoco el de su crema corporal o de las lociones que se ponía para el cuidado de la piel, no, nada de eso, el olor natural que ella desprendía era delicioso. Sin pensarlo demasiado, se dejó inducir al sueño.

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Comenzó a recuperar la conciencia con la sensación de algo suave y cálido en su mejilla, esa misma sensación se repitió pero en su pómulo contrario, sin poder evitarlo una sonrisa se coló a su cara, luego, la sensación regresó pero a su frente y después a su barbilla.

- Akane… - dijo aun sin despertar del todo y ante la mención del nombre, la sensación volvió sobre sus labios, alargándose, moviéndose sobre ellos. Como si estuviera hipnotizado tanteó encontrando la curvada cintura que tantas veces había tomado con algún pretexto y la acercó a su cuerpo, haciendo que cayera sobre él sin objeciones.

Luego de un tiempo se separaron, la mirada que compartían los hizo quedarse en el sitio por varios minutos hasta que Akane habló.

- Supongo que… - rió un poco – no hay comida para mi. – hizo un puchero.

- jeje yo… - asustado se levantó de tajo haciendo que ambos cayeran de la cama.

- ¡Ranma! – reclamó

- ¿Qué… hora es? ¡¿Qué hora es Akane?! – desesperado se levantó del suelo.

- ¡¿Qué te pasa Ranma?!

- Yo … necesito saber la hora

- Supongo que deben ser ya las dos, tal vez pasadas. – dijo con molestia levantándose del suelo.

Ranma corrió a su habitación, para su suerte al entrar vió como cambiaba a exactamente 14:00hrs, sin perder tiempo buscó el frasco, lo destapó oprimió el gotero y sin pensarlo se aplicó la dosis de ese día. Las cinco gotas cayeron y Ranma no tuvo tiempo de pensar si era lo correcto, apenas dejaba el frasco a un lado cuando su prometida entró.

- Oye Ranma, estás actuando muy… - su frase quedó a la mitad, mientras su olfato captaba la esencia, su respiración se agitó y se tuvo que agarrar del marco de la puerta para no caerse. – Ra… Ranma… - dijo aspirando con fuerza mientras se acercaba lentamente hasta él.

Akane prácticamente se tiró a sus brazos ya que sus piernas dejaron de responderle y cuando el la atrapó ella inmediatamente, se repegó a él con una urgencia que hasta el mismo Ranma sorprendía, la nariz femenina se restregaba en su cuello con necesidad, inhalando una y otra vez sin poder hacer pausas.

- A… Akane… - sus nervios se elevaron cuando ella comenzó a pasar sus manos por la espalda masculina como si necesitara aferrarse a algo.

- Ranma… - soltó en un suspiro. – Quiero… quiero… - el muchacho cerró los ojos extasiado, la voz de Akane salía en tonos profundos que jamás había escuchado.

- ¿Qué quieres Akane? – le preguntó acariciándole la cintura.

- Be… bésame… por favor – Ranma enseguida la obedeció. Akane al instante puso sus brazos alrededor de su cuello y lo abrazó con fuerza, él sin poder resistirlo, la alzó del suelo y aprovechando, ella lo atrapó de la cadera con sus piernas.

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N/A

16 de Diciembre. Ahí la llevo, lo bueno es que ya vamos a mitad de mes, gracias a todos por su apoyo, en especial a:

- Ranma84

- Benani0125

- Psicggg

- Juany Nodoka

- Lin Meylin

- Carol FVargas

- Alicia

- Iselaglezcam

- Luz

- Arianne Luna

- Rash24

- Lelek An3li

- Chechy14

- Romina Landa

- Felicius

- Vane.

Por cierto, los saludos de la historia de "Buenas Noches Señor de Ojos Azules" estarán en el próximo capítulo de la misma, ¿Ya leyeron el capitulo 01?, jajaja yo haciéndome autopromoción.

Los quiero a todos, sin más, de este lado del ciber mundo, AkaneMiiya.