La Esencia del Amor
Capítulo VI
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Historia hecha sin fines de lucro.
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Ranma no estaba ciertamente poniendo de su parte para detener la situación cuando cayeron sobre el futón, tampoco cuando Akane se sentó sobre él y le quitó el suéter que llevaba puesto, más bien comenzó a sentir que volaba cuando ella comenzó a besarle el cuello sin tregua.
Las manos de él no estaban tampoco quietas, aunque por encima de la ropa estaba explorando lugares que siempre había querido visitar y cuando su mano derecha encontró el filo del suéter de ella no lo pensó demasiado.
- Ranma – dijo ella suspirando entre cada beso cuando él también empezó a besarle el cuello y su mano no se había colado bajo el suéter, lo había hecho bajo la blusa y subía haciendo círculos por su abdomen. – Ranma… - ella dio una gran aspiración sintiendo que el aire no le alcanzaba. – Me encanta como hueles. – Entonces Ranma paró en seco.
¡Maldita sea! Por un momento se había olvidado por completo de la esencia.
- ¿Ranma? – preguntó agitada cuando notó su falta de movimiento y de hecho, había sacado su mano de entre las ropas de ella. - ¿Ranma, qué pasa? – le tomó el rostro con ambas manos para que la mirara.
- Na… nada… - los ojos de ella se veían brillosos, esperando a que el respondiera a sus deseos, deseosa de ser amada.
"El amor solo es una combinación química perfecta entre dos personas"
¿Será de verdad amor real? Pensó mientras inconsciente, ponía sus manos en la cintura femenina y la acariciaba.
- ¿Hice algo mal? – preguntó ella.
- No… claro que no Akane, tú nunca harías algo mal.
"Lo amo profundamente, incluso más de lo que alguna vez amé". Había dicho la esposa del hindú.
- Entonces, ¿Qué pasa? – ella seguía con la respiración agitada.
- No… no quiero… presionarte… - inventó.
- Pero yo… Ranma, yo quiero… esto… - el sonrojo que tenía en la cara al decir aquello era demasiado adorable.
- Ya… pero… - ninguna escusa venía a su mente... ¿Sería tan malo si accediera?
"Ella va a rogarte prácticamente para que tengan intimidad, no lo hagas, no hay garantía de que no interfiera con la esencia." Y esa era la voz del vendedor…
Pequeño detalle, si hacemos el amor… entonces ella no se enamoraría de mi… Ranma seguía pensando pero su cabeza era un cúmulo de ideas que no le daban tregua.
"Hazlo Ranma, enamórala y hazla feliz" La voz de la mujer era tan persuasiva.
- Es que… ¿No quieres? – Akane comenzó a alejarse de él, usando en el proceso toda su fuerza para lograrlo.
- ¡No! ¡No es eso! – jalándola de la cintura la volvió a sentar sobre si. – Akane, yo… yo también quiero… - suspirando dejó caer su cabeza, apoyando su frente en el hombro de ella. – Quiero estar… contigo… de esa forma… pero… - Tantas dudas azotando su cabeza.
El claxon de un auto sonó con potencia desde la calle, ambos prometidos levantaron la cabeza.
- ¿Qué hace aquí ese idiota? – el primero en hablar fue Ranma. Los engranes de su cabeza girando a marchas forzadas gracias a los celos que le nublaban el juicio.
- No lo sé, puedo ir a ver rápido. – Intentó moverse, quería despachar a Frederic lo más rápido posible para que no le causara disgustos a Ranma.
- No te preocupes. – en lugar de dejar que se levantara, de un solo movimiento la dejó acostada y él se levantó.
- ¡Ranma! – de inmediato se levantó y fue tras su prometido.
El claxon volvió a sonar cuando Ranma salía a la calle y en pocos instantes estaba en la ventanilla del piloto del auto.
- Saotome… - dijo el muchacho con resentimiento cuando bajó la ventanilla.
- jeje… - rió sin ganas pero en burla al ver el gran moretón que le abarcaba desde la mandíbula hasta poco más arriba de la boca por el lado izquierdo de su cara. – ¿No te bastó con lo del otra vez?
- Eres un gorila Saotome, además no vine a verte a ti vine a verla a ella. – señaló con la cabeza cuando vio salir a Akane corriendo de la casa.
- Hola Fredi. – Ella se puso delante de Ranma - ¿Qué haces aquí?
- Solo pasé a dejarte esto. – le extendió un libro, Akane lo tomó asistiendo, mirando de reojo a Ranma quien se tronaba los dedos. – Y también esto. – le extendió una blusa bien doblada. – Me tomé la libertad de mandar a lavarla querida. – agregó mirando a Ranma que se había quedado si bien echando humo, había retrocedido un paso.
Akane miró al chico de trenza mientras recibía la prenda solo para ver su expresión de orgullo antes de que se retirara al dojo.
- Frederic, me vas a traer muchos problemas.
- Pensé que no te importaba linda. – sonrió con toda su dentadura de un blanco impecable. - ¿Cuál es la frase que siempre dices? – dijo haciendo como si recordara. – ¡Ah si! "Que el idiota vea que no estoy sola" – Akane le golpeó el hombro un poco más fuerte de lo que debería.
- Solo dije eso una vez y estaba enojada. – le recordó
- ¡¿Tú también salvaje?! No cabe duda de que son tal para cual.
- Es en serio Frederic, no vuelvas a hacerlo. – dijo ya alejándose, desesperada por ir con Ranma.
- ¡Te veo el lunes querida! – gritó antes de arrancar el auto.
Akane entró a la casa sin ver señales de Ranma, subió al segundo piso y dejó sus cosas sin cuidado en su habitación antes de ir a la alcoba de Ranma.
- Ranma… - recorrió la puerta, el estaba sentado en el futón en el que minutos atrás habían estado besándose y le daba la espalda. – Ranma. – repitió, fue cuando él se levantó y volteó hacia ella
- Te gusta mucho, ¿No? – dijo con una sonrisa sádica en el rostro y a pesar del escalofrió que le recorrió la espalda, Akane no pudo evitar acercarse y abrazarlo del cuello enterrando la cara en el mismo, como si fuese un mosquito acercándose a un foco caliente, directo a su muerte.
- No es lo que piensas. – Le dijo afectada.
- ¿Ah no? – las manos masculinas la abrazaron con fuerza de la cintura, pegándola a su cuerpo. – Podría jurar que te acuestas con él. – Akane alejó su cabeza, hubiera alejado su cuerpo pero el no lo permitió, Ranma acercó su cara a la de ella.
- No es…
- Me pregunto con cuantos más lo haces.
- Eres un idiota. – le golpeó el pecho con fuerza pero él no la soltó, su respiración comenzó a agitarse.
- Ese niño bonito, ¿Fue el primero? ¿También te acuestas con ese otro que te acompañaba? – refiriéndose al chico que vio en la universidad.
- ¡Suéltame!, ¡Suéltame ahora! – se movió enérgicamente pero no la soltó.
- ¿Y con Tofu? El otro día te vi con él.
- ¡Imbécil! ¡Déjame! – comenzó a sentir una punzada en el pecho pero no lo demostró concentrada en apartarse y darle su merecido.
- ¡¿A cuantos más has dejado que te toquen?! – Ella no tuvo tiempo de nada, él la besó con rabia.
Las manos de la chica perdieron fuerza ante la sensación avasalladora, pero nunca dejó de pelear.
- Supongo que no te… - comenzó a besarle el cuello.
- ¡¿Qué rayos haces?! ¡Suéltame! – peleó con la energía que le quedaba, sintiendo que el aire le faltaba.
- … Importará tener a otro en tu lista… - la tumbó en el colchón sobre el suelo.
- Ra… Ranma – pidió cuando la visión se le hacia borrosa. – Eres un cerdo…
- ¿Y qué me hace diferente de los otros? – Dijo deteniéndose, aunque tuviese el corazón destrozado nunca la dañaría de esa manera. Se dejó caer sobre ella y preguntó de manera decepcionada. - ¿Por qué Akane? ¿Qué tienen ellos que yo no? – Levantó la vista descubriendo que ella estaba inconsciente. – A… Akane… Akane. – La tomó suavemente del rostro pálido. – Akane, por favor. Akane despierta.
La cargó entre sus brazos, dispuesto a llevarla con un doctor, incluso si fuese Tofu, se tragaría su orgullo solo por verla bien
"¡Oh chico eso es malo! ¡No dejes que vuelva a pasar!"
"Los sentimientos de rechazo se contraponen a la esencia"
- El vendedor… - fue su único pensamiento.
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- Ponla aquí chico – le indicó el sofá de su casa el hombre de las esencias. - ¿Acaso no te dije que debías tratarla bien? Ella no puede estar pasando por esto.
- Yo… - la puso con cuidado en el sillón de tres plazas con tapiz oliva - No fue mi intención…
- ¿Qué le hiciste chico? ¡Arya, cariño! – llamó a la mujer
- Es que… yo… hay un chico y ella… - mejor se calló, no iba a poner en entredicho la reputación de Akane.
- Así que tienes celos, chico tienes que controlarte. – dedujo.
- ¿Pero qué ha pasado? – la mujer hindú preguntó al entrar a la estancia.
- Puedes traer alcohol. – Ella salió de la sala.
- ¿Qué hará? – preguntó Ranma mirando a su prometida.
- Te diré la verdad, no puedo hacer nada, tiene que despertar sola. Y cuando lo haga, a menos que quieras causarle un severo daño en su sistema nervioso, mas vale que te comportes como su caballero andante.
- Pero…
- Pero nada, no importa que tengas que mentirle, no hay manera de que ella se ponga bien si no está bien contigo, sobre todo en este día de dosis máxima. Ahora, si sientes que ya no puedes más con esto, lo único que puedes hacer es esperar y cuando llegue el momento, dejar pasar la siguiente dosis.
- Aquí está. – La mujer se acercó y ella misma acercó un algodón humedecido en alcohol a la nariz de la chica.
Algunos segundos después ella comenzó a moverse.
- Los dejaremos solos por ahora, ya sabes lo que tienes que hacer. – tomó a su mujer de la mano mientras ella le hacía señas de ánimo.
Ranma tragó en seco, aun sentía un nudo en la boca del estómago por los celos.
- Akane… - la llamó mientras ella comenzaba a abrir los ojos.
- ¿Ranma? – desorientada respondió
- ¿Cómo estás? – le tomó la mano con suavidad. En ese momento la respiración de ella comenzó a agitarse y liberándose del agarre, se volteó dándole la espalda, acurrucándose casi en posición fetal, sin fuerzas para hacer otra cosa. – Akane...
- ¿Dónde estamos? – habló
- Co… con un amigo… - inseguro se sentó a la orilla del sofá tras ella
- Me quiero ir a casa… - ella empezó a llorar.
- Akane… escucha, yo…
- ¿Qué me está pasando? ¿Porqué siento esta necesidad de… de… - dejó a medias, no iba a decir en voz alta las necesidades de su cuerpo cuando él la trataba tan mal. – Tu eres horrible y yo… - se abrazó más a si misma.
- Es mi… culpa… Yo, yo te hice enojar y el disgusto te hizo esto… - dijo de alguna manera la verdad a medias.
- ¿Pero… pero por que… siento esto yo… - ella volteó a verlo confundida y él aprovechó para tomarla de las manos, ayudarla a sentarse y acercarla a él. Suspiró antes de hablar, tragándose su orgullo.
- Me vuelve loco… completamente loco que haya otros detrás de ti…
- Según tus palabras soy una cualquiera que se mete con todos los que… - con cada palabra subía el volumen, hasta que Ranma la abrazó contra su pecho.
- Es porque soy un idiota celoso.
- ¿Y por eso tienes que ofenderme? – Intentó apartarse y Ranma la soltó, sin poder evitarlo dijo.
- ¡El fue el que lo dijo, yo no! ¿Crees que me encantó oír que solo eres su juguete temporal?
- ¡No es lo que parece! ¡Él es así! Un bromista pesado que no sabe cuando parar.
- Claro y extendió la broma trayéndote ropa que claramente olvidaste en su… casa… - se tomó un respiro estaba saliéndosele otra vez de control. – ¿Sabes qué? No importa…
- ¿No importa qué? ¿Qué creas que soy una fácil? – Akane se levantó del sillón, dispuesta a irse de ese raro lugar, lo único que quería era alejarse de él. Dio algunos pasos antes de caer de nuevo al piso. Ranma se apresuró a su lado pero ella no quería ser tocada, o si, y eso era lo peor. - ¿Por qué no me dejas en paz? – dijo sin saber que le pasaba, tomándose el pecho intentando calmar el dolor.
Ranma volteó a todos lados buscando ayuda y efectivamente, en una puerta, el vendedor y su esposa estaban espiando, el hombre le susurró.
- Haz algo… - Ranma sin más salida, se puso frente a ella, la tomó de los hombros y le dijo.
- Imagina como me siento yo Akane… te… a…mo y no se como controlarlo. – Ella se quedó sin movimiento.
- ¿Qué… qué… - Ranma la soltó y se puso a caminar en círculos
- ¿Dime entonces cómo demonios hago para controlarme cuando un idiota dice ¡Todas esas cosas de ti!?
- El solo es… solo mi amigo… - sorprendida por la confesión se intentó poner de pie, pero aun estaba débil y hubiese caído sentada de nuevo si Ranma no la hubiera atrapado. – Y eres tan terco que no me dejas explicarte. – dijo tomándole la cara. Ranma asistió lentamente. Sentándose con ella en sus piernas en el sillón más próximo.
- Entonces dime… - le dijo, en verdad tenía ganas de creerle.
- Creo que le gustas más tú de lo que algún día podré gustarle yo.
- ¿Qué…
- Por eso no me importa ir a estudiar a su casa, cambiarme ahí si tengo prácticas deportivas ni tampoco contarle como me siento, es como… otra chica.
- ¿Y el tipo de la universidad? – acercó su rostro al de ella.
- ¿Hirai? Está interesado en Frederic, te odia por golpearle la cara.
- ¿Y… bueno… - comenzó a preguntar nervioso, sabía que ella podía enfadarse pero era algo que le carcomía por dentro. - ¿Y… Tofu?
- ¡Ranma! ¡Sabes que es como mi hermano! – le dijo casi asqueada.
- ¡El otro día estaba tocándote!
- ¿Qué? – preguntó confundida.
- Te… tenía su mano en tú vientre y… - Akane negó con la cabeza.
- Estaba ayudándome con una técnica de energía. Nada más.
- ¿Nada más?
- Nada más. ¿Me crees? ¿Cierto? – con esperanza cuestionó. Ranma asistió antes de hablar de nuevo.
- Eso significa que tú nunca has… estado con…
- Nadie, tú eres el único con el que quiero… estar… - dijo sonrojándose fuertemente.
- ¿En serio? – Ella asistió antes de besarlo.
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Bien, había sido vergonzoso que el vendedor los hubiera tenido que interrumpir en aquella posición tan comprometedora, pero al menos, había servido para recordarle que debía aguantar sin consumar aquel amor hasta que el proceso de la esencia estuviera completo. Porque si, ahora Ranma estaba seguro de completar el proceso..
El joven, veía casi con embelese la cara de Akane, la sugerencia del vendedor para mantener a raya los deseos "carnales" de su prometida era tenerla lo más cerca que pudiera por más raro que sonara, mientras más se alejara, más deseosa se pondría
Por otro lado, Akane parecía demasiado feliz desde que él le había dicho sobre su amor y desde entonces había hecho ciegamente lo que él le pedía. Habían estado todo el día metidos en la cama, acurrucados, y aunque había momentos en los que ella había hecho cosas poco decentes para provocarlo, él hasta el momento había aguantado como un santo .
El reloj marcaba las 00:00 cuando Akane se empezó a mover, se había quedado dormida hace como dos horas y esperaba que lo volviera a hacer. Ella se aferró a él subiendo la mitad de su cuerpo sobre el de él y Ranma se preparó mentalmente para otro round.
- Ran… Ranma… - lo llamó.
- Dime… - trató de acomodarse de lado para que ella no estuviera sobre sí, pero no funcionó.
- He estado pensando… ¿De donde conociste al señor Brahma?
- Tiene una tienda… un día solo… pasé a curiosear. – mintió.
- Ah… - hundió más su cara en el cuello de él, aspirando con fuerza. - ¿Y por qué él te dio todas esas indicaciones? ¿Cómo sabía él lo que me haría sentir mejor? Incluso su esposa me dijo "Esto es lo mejor para ti mi niña."
- Yo… bueno… - no solo comenzó a tartamudear por no saber que responder, ella, había metido su mano dentro de su camisa interior, acariciando su abdomen. – Él es un hombre muy sabio. Eso .. eso es… ¡Akane, por favor! – amonestó y alejó la mano de ella con brusquedad cuando comenzó a guiarla demasiado al sur.
- Ranma, tu nunca me harías daño, ¿Verdad? – dijo ignorando el reciente regaño, tomando la mano masculina izquierda con su extremidad derecha, entrelazando sus dedos.
- No, nunca. – contestó seguro. - ¿Confías en mi? – le preguntó cínicamente.
- Mas que en nadie. – le sonrió antes de besarlo, además de aprovechar la distracción de él para llevar la mano masculina a un lugar en específico de su propia anatomía.
- A… Akane… no… no me hagas esto… - dijo sin muchas ganas tratando de alejar su mano. – Si confías en mi, entonces solo debes esperar, en unos días podremos hacer lo que tu quieras, ¿Si?
- Solo quiero que sientas como late mi corazón. – dijo risueña. Luego de permitirle apartarse, agregó más seria – No me vallas a traicionar Ranma.
- No… sabes que no. – dijo nervioso.
Akane cerró los ojos y se apartó de él dándole la espalda.
- Ranma. – lo llamó para que la abrazara de esa manera y él lo hizo. Cerró los ojos resignada a qué él no caería, por lo menos no esa noche. Tenía un fuerte presentimiento de que Ranma le estaba ocultando algo, pero por ahora lo dejaría pasar, él le había dicho que la amaba y la había estado cuidando en todo ese tiempo sin aprovecharse, donde su cabeza y hormonas parecían una locura, así que esperaría a estar en sus cinco sentidos para indagar más, por el momento, iba a disfrutar ese tiempo junto a él, alejando de su mente el pensamiento de que su prometido era el culpable de su estado actual.
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N/A.
Esto pertenece al 18. Si, Akane aunque esté enamorada no es tan tonta y el cucarachón sigue de sentimental.
Gracias a todos en especial a:
- Benani0125
- marieeelu
- ojuan
- Alicia
- Psicggg
- Koreia
- vanesa112
- Arianne Luna
- Romina Landa
- Chachy14
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- Akai27
Sin más por ahora, de este lado del ciber mundo, AkaneMiiya.
