Capítulo 8. Un poco de celos
Esa fue la primera noche que Jaejoong durmió lejos de Changmin, en casa de Junsu para su mejor protección. Cuando dejó aquella vivienda, Jaejoong se abrazó a él, pidiéndole que se quedara, no terminaba de entender la situación.
Cuando Changmin explicó a Junsu todo lo sucedido, Jaejoong se encontraba asaltando el refrigerador por algo de helado, así que no escuchó nada en absoluto de todo lo que pasó.
Junsu en cambio se quedó bastante angustiado por la situación, pensaba en las palabras de Yoochun, ellos dos podían meterse en serios problemas, podían acusarlos de secuestrar a una persona, ahora sabiendo que había gente realmente mala detrás de Jaejoong la situación se ponía peor, pero aunque él era consciente de eso, no podía dejar solo a su mejor amigo.
La puerta de la habitación se abrió tan sigilosamente que no se dio cuenta, ya que todo estaba a oscuras en la enorme casa, tampoco percibió ningún cambio de luz. Sin embargo Junsu estaba a punto de dormir cuando sintió un par de brazos rodeándole la cintura, poniéndolo en alerta
—Quie… ¿Quién es? —preguntó nervioso
—Jaejoong quiere dormir con Junsu esta noche —susurró en tono sensual cerca del oído del menor, estremeciéndolo
—Tienes tu habitación —contestó nervioso, sintiendo tan cerca el cálido cuerpo sensual de Jaejoong. Tragó saliva, había algo extraño en el chico, no parecía el mismo inocente de siempre
—Me siento solo —de nuevo aquella voz, sonrió en la oscuridad, pegando más su cuerpo al otro
Junsu pudo sentir el miembro de Jaejoong rozar peligrosamente sus nalgas y eso lo alteró, así que se deshizo del agarre y se alejó rápido. Bajó de la cama y prendió la lámpara
Los ojos de Jaejoong no eran los de siempre, su mirada era fría y tendenciosa a la vez, eso lo puso mucho más nervioso
—Ve… vete —tartamudeó, apartando su vista del cuerpo de Jaejoong, se veía tan provocador en aquella pose, sobre la cama
—Tu boca dice "vete", pero tu cuerpo "quédate" —comentó con bufa, mirando la entrepierna de Junsu
El menor bajó su mirada, notando enseguida la erección, no podía entenderlo, no sentía deseo hacia Jaejoong, pero estaba comportándose extraño y lo tocó, acercó su cuerpo, eso lo encendió, estaba avergonzado
—Basta, vete de una vez —ordenó intentando ser duro
Jaejoong sonrió, levantándose de la cama, Junsu lo miró de pies a cabeza, tan solo estaba vistiendo ropa interior, a pesar de que él le prestó una pijama, era obvio que fue hasta su habitación con otras intenciones
—Puedo ayudarte —volvió a sonreír, acercándose
Llegó hasta él, eran casi de la misma altura, Jaejoong se abalanzó hacia él e intentó besarlo, pero Junsu interpuso sus manos, empujándolo leve. Aquella acción fue como un reto para Jaejoong, esta vez no quiso besarlo, simplemente se acercó de nuevo y en un movimiento rápido se hincó frente a él, estiró su mano derecha y acarició el miembro erecto por encima de la ropa, levantó la mirada lasciva hacia arriba y se relamió los labios
—Te haré sentir bien —agarró la ropa interior por la cintura e intentó bajarla, pero Junsu reaccionó, alarmado, agachándose lo empujó con fuerza de los hombros, haciéndolo caer sentado en el suelo
— ¡No! Te dije que te vayas —gritó temblando
Jaejoong miró a Junsu asustado, como si volviera a ser el de antes, los ojos se le humedecieron y se levantó del suelo, salió corriendo de la habitación, dejándolo confundido
—Que… ¿qué diablos fue eso? —pensó perturbado— Está loco, necesita ayuda —analizó, por la mañana haría entender a Changmin, no podían tener a Jaejoong así nomás, necesitaba ayuda.
…
Sentado en el suelo del baño, Jaejoong estaba abrazándose a sí mismo, llorando, meciéndose hacia delante y hacia atrás
— ¿Por qué? ¿Por qué nadie me trata bien? —balbuceó mientras recordaba los maltratos, en esos momentos Changmin no existía en su vida, tenía una regresión, en su mente aún conservaba los catorce años
…
Perdió la cuenta del tiempo que llevaba encerrado en aquella oscura y húmeda habitación, con poca ventilación, un plato viejo de comida con muy mal aspecto y sabor, dejada en el suelo como si se tratara de algún animal, también tenía algo de agua. Sus necesidades las tenía que hacer en un rincón, le habían dejado una cubeta que estaba por llenarse, hace días que no le vaciaban el contenido
Ni siquiera el hambre, el sueño o la desesperación eran lo que más le afectaba, sino la soledad, tenía casi una semana sin hablar con nadie, a veces intentaba por lo menos recordar cosas de su infancia para mantenerse cuerdo, pero su memoria era confusa
¿Tenía padres? ¿Hermanos? ¿Quizás una mascota?
A Jaejoong le gustaba imaginar que vivía en una casa cálida y modesta, rodeado de sus papás, algunos hermanos y un perrito que siempre estaba detrás de él, que por las tardes se juntaban a la chimenea y cantaban en familia, mamá preparaba cocoa caliente y papá tocaba la guitarra, mientras él y sus hermanos cantaban a coro, felices.
— ¿Por qué nací? ¿Quién me trajo a este mundo? No pedí existir, no quiero vivir, ya no quiero sentir este sufrimiento —murmuró entre sollozos, la piel se sentía erizada, una extraña ráfaga de aire se coló de algún sitio
Jaejoong levantó la cabeza, estaba solo en esa habitación horrible y pestilente, entonces oyó ruidos que lo pusieron en alerta
Reconoció la voz de su captor, o al menos uno de ellos, estaba seguro que se trataba de muchos, casi ninguno le dirigía la palabra, lo trataban como si fuera solo una sombra, a veces entraban y sin razón lo golpeaban, le echaban agua fría encima y lo humillaban, sin hablarle
En ocasiones lo desnudaban y le tomaban fotos, pero nadie lo tocaba de otra forma, él no conocía los deseos propios de la adolescencia, nunca se había tocado, a veces intentaba reconocer su cuerpo e imaginarse la apariencia que tendría, no conocía su reflejo, nunca se había visto en un espejo, o si alguna vez lo hizo no se acordaba
"Se está poniendo lindo" "Su cuerpo crece, pronto estará listo" "Si no nos pagaran por esto hace tiempo que lo habría hecho mío"
Aquellas frases solía escucharlas todo el tiempo, pero no comprendía el significado que tenían
Jaejoong no sabía leer, o no recordaba que lo sabía, incluso existían palabras que no comprendía. Su voz le era ajena, cuando se escuchaba a sí mismo era extraño, a veces se asustaba de su propio sonido.
La puerta se abrió, así que él se apeó en una esquina, dos hombres entraron, uno se llevó la cubeta con los desechos y el otro se acercó al plato de comida, lo agarró y con una lámpara aluzó a Jaejoong, encandilándolo
—Mira esto, no te lo has comido —habló en tono fuerte y grosero, asustándolo más, cargando la luz hacia los ojos del chico, Jaejoong intentó taparse la cara, pero el hombre se acercó
El sujeto se agachó y con la mano derecha agarró un poco del plato, aventándolo al rostro de Jaejoong, restregando la comida en su cara
—Eres un malagradecido —regañó enojado, tomando el restante del plato y embarrando en la cara, él apenas pudo defenderse, intentó patalear pero recibió una bofetada— Entiéndelo, nadie te ayudará nunca, es mejor que te portes bien, dentro de poco cumplirás la edad y lo conocerás, él está ansioso por verte en persona
La sonrisa malvada del otro lo asustó, mientras lloraba. El otro hombre regresó con una nueva cubeta, vacía, luego un tercer hombre entró, traía un plato grande con comida, el doble de porción de lo que dejó
—Estás de suerte, vio tus últimas fotos y está contento, así que te mandó mejor comida, será mejor que agradezcas y te comas todo
—De… de ¿de quién me habla? —preguntó temeroso, sintiendo rasposa la garganta, hace días que no emitía sonidos
—No estás aquí para preguntar nada, cállate y obedece siempre, es todo lo que tienes que saber —dijo molesto, dándole otra bofetada— Vámonos —dijo a los otros dos, quienes salieron antes que él
Jaejoong lloró un poco, aguantándose, miró como el hombre se detuvo en la puerta antes de salir, se giró hacia él, sonriendo
—Tendrás compañía pronto, otro animal que domesticar —sonrió amplio, triunfante, luego por fin se fue, echando los candados
Jaejoong dejó de aguantarse y lloró fuerte, arrastrándose después hacia el plato de comida, usó las manos sucias para comer, mientras se secaba las lágrimas. Aquello al menos era decente, tenía buen sabor. Pensó en las últimas palabras de ese hombre, tendría compañía, otro chico seguramente ¿o sería chica? No conocía ninguna, o quizás solo a su mamá, no podía recordar completamente, pero se sentía curioso, otro ser humano estaría con él, aunque aquel sujeto desagradable los llamara animales, estaba seguro que la compañía lo humanizaría un poco más.
…
A la mañana siguiente Changmin se levantó muy temprano, antes de ir a trabajar iría a ver a Jaejoong, la verdad es que lo extrañó demasiado, se había acostumbrado en muy poco tiempo a su compañía
Junsu abrió la puerta y se alegró tanto de ver a su amigo que no se contuvo, le dio un fuerte abrazo, dejándolo helado. Changmin sonrió nervioso y le devolvió el abrazo por algunos segundos, luego lo apartó lentamente
—Perdón, es que no sabía si llamarte o esperar que salieras de trabajar —se excusó preocupado, alertando a su amigo
—Dime que no pasó nada malo ¿dónde está Jaejoong? —preguntó asustado, entrando rápido a la casa, Junsu cerró la puerta y fue tras él
—Está en el baño, quieto, sentado, no me habla y no sé desde qué horas está ahí, balbucea cosas que no entiendo —explicó con tristeza
Changmin subió corriendo al baño, la puerta estaba abierta, pudo escuchar murmullos y entró, Jaejoong estaba sentado en la suelo, con las piernas encogidas y abrazándose a sí mismo
—Jaejoong, estoy aquí ¿puedes oírme? —preguntó tocándole levemente el hombro, pero el chico levantó la cabeza y lo miró con miedo— Soy yo —sonrió con ternura y quiso tocarlo de nuevo
Asustado y como si no lo conociera, Jaejoong se alejó deprisa, arrastrándose hacia la otra esquina del baño, sus ojos estaban perdidos y su cuerpo temblaba, aquello asustó mucho más a Changmin que intentó acercarse
—No me haga daño por favor —suplicó sollozando
—Soy Changmin ¿no me recuerdas? —cuestionó, triste, le dolía ver a Jaejoong así
Al oír ese nombre intentó recordar, pero no pudo, así que se puso a llorar como un niño, ocultando su rostro entre las manos
Changmin salió del baño, ahí estaba Junsu
—Dime qué pasó ¿Cómo se puso así?
Nervioso Junsu encogió los hombros, recordando el extraño comportamiento del chico la noche anterior, pero no quería contarle eso a su amigo, sentía mucha vergüenza
—Ya sabes que es inestable —dijo apenado— Changmin, necesitamos internarlo en un psiquiátrico, él no está bien
—De ninguna manera —determinó duramente
—Pero…
—Entiende la situación Junsu, hay gente buscándolo, si lo llevamos a un Hospital será fácil de encontrar, esos hombres le harán daño de nuevo —explicó preocupado— Si no te sientes seguro ayudándome lo entiendo, no te involucraré más —sonrió amable— Me llevaré a Jaejoong
Avanzó hacia el baño de nuevo, pero antes de entrar su amigo le sujetó del brazo, impidiéndole alejarse
—Te ayudaré, fue solo una opinión
— ¿Estás seguro Junsu? No quiero que te suceda nada malo tampoco —comentó preocupado, sujetándole el rostro de ambas mejillas
Junsu se sonrojó, mirando a su amigo a los ojos, había olvidado lo guapo que era. Sonrió nervioso, luego asintió
—Eres mi mejor amigo ¿Cómo no voy ayudarte?
—Gracias —con emoción le dio un fuerte abrazo, Junsu no dudó en responderlo
Se soltaron y Changmin volvió al baño, mientras Junsu lo miró alejarse, su corazón latió de prisa
—Jaejoong —llamó de nuevo, acercándose, él continuaba temblando de miedo
Al oír su nombre levantó la cabeza, miró a Changmin y sonrió emocionado, lanzándose a sus brazos, comenzó a lloriquear
—Changmin está aquí, a Jaejoong le hizo mucha falta —con alegría empezó a darle muchos besos por toda la cara, el menor rio contento, había vuelto el Jaejoong que conocía. Lo apartó sutilmente
—Vine a verte antes del trabajo
—No te vayas otra vez —suplicó asustado, abrazándolo fuerte— No quiero estar aquí, Junsu es malo
—Junsu no es malo ¿Por qué lo dices?
—Me gritó, no quiso dormir conmigo —respondió molesto, cruzándose de brazos— Yo solo quería compañía
Changmin se quedó pensativo por esas palabras, alejó a Jaejoong de él y salió del baño, Junsu no estaba afuera, sino en la parte de abajo, así que fue hacia allá, su amigo estaba en la cocina, preparando el desayuno
—Junsu ¿Qué pasó anoche? —preguntó serio
—No te entiendo —habló intranquilo
—Jaejoong… ¿hizo algo extraño?
Avergonzado Junsu bajó la mirada y asintió
—Quiso tocarme "de esa forma" —explicó avergonzado, Changmin abrió amplio los ojos, sintiéndose incómodo
Aunque sabía que seguro su amigo no tenía la culpa, no pudo evitar los celos que lo estaban invadiendo. Apretó los puños con fuerza y trató de calmarse
—Changmin, sabes que yo nunca…
—Lo sé —contestó inquieto— Jaejoong tiene un mente infantil pero muy sexual, me preocupa
—A mí también, pero si tú no quieres que lo internemos pues…
—Entiendo —interrumpió molesto— Déjame pensar las cosas ¿sí? Te llamo por teléfono en la noche, no vendré esta vez
— ¿Por qué?
—No quiero hacer una rutina todos los días, no sé si aún me vigilan. Te llamaré de un teléfono público
—Está bien —sonrió más tranquilo, Changmin también le sonrió
Junsu caminó hacia la escalera
—Jaejoong, ya se va Changmin, ven a despedirte —gritó con voz moderada
A los pocos segundos el mencionado ya estaba bajando las escaleras corriendo, lanzándose a los brazos de Changmin
—Llévame contigo —pidió de forma infantil, restregando su mejilla en el pecho de Changmin, haciéndole cosquillas
—No puedo, no te veré hasta mañana ¿sí? Quiero que te portes bien
— ¿Hasta mañana? —se apartó de él, enojado cruzó los brazos— Entonces ya no te quiero
—Jaejoong, debo trabajar ¿sí? Te prometo que estaremos juntos lo más pronto posible, yo te quiero mucho, quiéreme tú también
La forma tierna y amable de hablar de Changmin dejó sorprendido a Junsu, aunque su amigo era de buen carácter, rara vez se portaba así, podía notar lo mucho que Jaejoong le importaba, eso lo hizo sentir triste
—Sí, te quiero mucho —contestó Jaejoong de mejor humor— Jaejoong esperará por Changmin, porque los dos se quieren mucho
—Así es —avanzó a él y le agarró ambas manos— Debo irme, cuídate —estiró el cuello hacia él y le dio un beso en la punta de la nariz
—Sí —sonrió emocionado y le dio un último abrazo
Changmin se despidió de Junsu y finalmente se fue
—Dime ¿tienes hambre? —preguntó el menor de los dos con amabilidad, pero Jaejoong le volteó la cara— Vamos ¿sigues enojado?
—Yo quería abrazar a Junsu, pero Junsu fue malo conmigo
—No te acuerdas ¿verdad? Tú no querías solo abrazarme
—Quería dormir con Junsu porque me sentía solo, pero Junsu es malo con Jaejoong y lo empujó fuera de la cama —explicó luego de sacarle la lengua
Junsu se quedó sorprendido, justo lo último que recordaba el otro era cuando lo abrazó por la espalda en la cama, eso quería decir que no recordaba haberlo acosado e intentado quitarle la ropa interior
— ¿Me perdonas? —preguntó con voz dulce, acercándose
—No —volteó la cara para ignorarlo
—Lástima —suspiró fingido— Iba hacer hot cakes, pero estás enojado conmigo
Al oír eso Jaejoong volteó emocionado
—Yo quiero
—No, estás enojado
—Jaejoong perdona a Junsu… Quiero hot cakes
Saltó hacia él dándole un abrazo cariñoso e infantil, Junsu rio un poco y lo apartó de él, aquello no se sintió incómodo esta vez
—Está bien, vístete con la ropa que dejé en el armario para ti
—Sí —respondió tranquilo, luego se acercó a Junsu y le dio un beso en la mejilla, después se alejó corriendo de ahí
—Ojalá se comporte así todo el tiempo y no se ponga caliente —rogó con persistencia, odiaría si algún día terminara sucumbiendo a la seducción.
Hola a todos quienes me leen, gracias por esperarme :D escribir varios fics simultáneamente es difícil xD no lo hagan! gracias por sus comentarios, espero les guste este episodio, hasta el próximo!
