La Esencia del Amor
Capítulo VII
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Ranma abrió los ojos sintiendo un peso en su abdomen, casi se desmaya al notar que Akane estaba sentada sobre el mismo observándolo con una sonrisa en los labios. Ella apoyó las manos sobre sus pectorales y bajó su cara hasta sus labios.
- Buenos días, Ranma. – dijo en un tono sugerente luego de besarlo.
- A… Akane… ¿Qué… qué haces… - dijo ingenuamente aun sin terminar de espabilarse.
- Solo dándote los buenos días. – volvió a bajar su rostro, esta vez, besando su barbilla, mejilla, frente, la punta de su nariz, finalizando con un beso en los labios
- Ya… pero… creo… creo que… deberíamos levantarnos. Hay que comenzar bien el… el día… - su voz se fue apagando cuando ella bajó de nuevo para comenzar a besarle el cuello, y no eran para nada besos inocentes. – Akane… por favor… ya… ya habíamos… hablado de… esto… - dijo en un suspiro, incluso inconscientemente había puesto sus manos en la cintura de ella, masajeando la zona con sus dedos.
- Es que… no termino… de… entender… - dijo entre besos. – porque no podemos… hacerlo.
- Porque… porqué… ¿Si, por qué? – Se preguntó a sí mismo.
"Ella va a rogarte prácticamente para que tengan intimidad, no lo hagas, no hay garantía de que no interfiera con la esencia"
- Ah, si… eso… - se recordó. – Porque… ¡Akane! – la respiración se le agitó cuando ella le abrió la camisa de tirón y comenzó a bajar sus besos hasta donde lo permitía el corte de la camisa interior blanca. La tomó por los hombros y con decisión dijo, aunque no sabía si era más para convencerse a él mismo o a ella. – ¡No me voy a aprovechar de ti!
- Pero Ranma… - ella por fin paró, descontenta. – Yo… no puedo explicarlo… - se liberó de su agarre y se echó sobre él abrazándolo del cuello. – pero… en verdad NECESITO estar contigo. – Ranma se quiso morir, ella hablaba con un tono tan sugerente que supo que si no salía pronto de ahí terminaría accediendo.
- Ya… ya verás que cuando todo esto acabe, podremos… hacerlo, ya verás. – le dijo acariciando su espalda, tratando de reconfortar mínimamente su necesidad.
Lo que necesita es que yo le… - apretó con fuerza los ojos, intentando no caer presa de sus propios pensamientos. Aprovechando que ella se había quedado quieta, Ranma por fin se sentó con la intención de levantarlos a los dos de la cama, pero… Akane, que había estado sentada en su abdomen, por obra y gracia de la gravedad, cayó sentada en el lugar de la anatomía de su prometido que estaba luchando por tomar las riendas de la situación.
Ranma pudo ver como los ojos de ella se obscurecían hasta el punto de pensar que había perdido la consciencia, aun más cuando ella dejó caer su rostro en el hombro masculino. Aunque el joven estaba en una condición similar a la de ella por las sensaciones que lo inundaban, también se sintió de alguna manera aliviado de la inactividad de la chica, sin embargo, no tuvo tiempo de nada cuando Akane hizo un movimiento de cadera nunca antes practicado soltando un erótico sonido de sus labios. Por su lado, el de trenza, además de lanzar un gruñido al aire, había puesto inmediatamente sus manos en ambos lados de la cadera de ella, aun teniendo una batalla interna; mientras que su lado bueno lo había hecho para detenerla, su lado diabólico, lo había hecho para ejercer más presión entre sus cuerpos.
- Akane… - fue una suplica silenciosa, aun sin saber por qué le estaba rogando.
- Ranma… por… por favor… - rogó para que la dejara moverse de nuevo. – Necesito…- le mordió el lóbulo de la oreja. – Sentirte.
Ranma no supo que fuerza divina lo ayudó, pero en un acto de voluntad la empujó con fuerza lejos de él. Se levantó de inmediato mientras ella seguía sobre el colchón recuperando estabilidad y puso sus palmas levantadas en señal de que se alejara.
- No… Akane… no… - la joven se enderezó en la cama solo para verlo con la cara pintada de una decepción tan grande que los ojos se le enrojecieron en señal de que pronto lloraría.
- Dijiste que me amabas…. Y aunque estoy prácticamente ofreciéndome… tú no quieres… ¿Por qué? ¿Acaso mentiste? ¿Te doy asco o algo así? – se abrazó a si misma.
Ranma se acercó al instante, pero antes de tocarla, paró en seco, mejor decidió echarle una cobija sobre el cuerpo antes de, por fin abrazarla, como si eso fuese una barrera que pudiera protegerlos y no perder el control.
- ¿Confías en mi? – preguntó dándole un beso en la coronilla
- Estoy harta de esa pregunta Ranma… - dijo intentando alejar su cabeza de él.
- Contéstame, ¿Si o no?
- Al parecer, si… - dijo luego de unos segundos sintiéndose patética.
- Entonces debes creerme, esto es lo mejor para ambos, solo te pido dos días más, dos días y haré lo que tú quieras, ¿Qué tal irnos de viaje por algunos días? Será una luna de miel adelantada, te prometo que… - puso una sonrisa libidinosa en su rostro. – no saldremos de la habitación en días. – besó su mejilla sonrosada por las lágrimas. – Yo te amo Akane, créeme estoy igual de desesperado, solo dame dos días más y esto habrá acabado. – dijo abrazándola más cerca, poniendo su cabeza sobre la de ella.
- Ranma… ¿estás seguro… de qué no me estás ocultando nada? – por las palabras de él, Akane había comenzado a tener más sospechas de las que ya tenía.
- No… - dijo tragando saliva, sin moverse un solo centímetro.
- Ahora mismo… siento que… podría perdonarte cualquier cosa… así que si tienes algo que decirme es el momento. – Akane tomó un suspiro muy grande, como si estuviera a punto de llorar de nuevo. – Ranma… ¿Tú… hiciste algo conmigo? - El joven se quedó cayado por algunos segundos y Akane volvió a hablar. – Ranma, te lo acabo de decir, confío en ti, así que dime, ¿Tú sabes cual es la causa de porqué me siento así? Ranma… - lo llamó con un hilo de voz al no recibir contestación.
- No… no sé…
- ¿Estás seguro? – dijo ligeramente más tranquila por su respuesta.
- Si… Lo único de lo que estoy seguro es de lo que siento por ti. – Se separó para verla a los ojos. – Nunca vuelvas a dudar de eso ¿De acuerdo? – Akane con más calma asistió.
- Yo también te… - Ranma la besó al instante con fuerza, no quería escuchar aquello, de solo pensarlo sentía que se le revolvía el estómago.
- Bien – sonriendo, se separó de ella. – voy a ir a ducharme rápido y prepararé el almuerzo ¿Si? – a penas iba a salir de la habitación cuando la escuchó de nuevo.
- Ranma. – El se volteó esperando a que hablara. - ¿Nos duchamos juntos? – la hemorragia nasal salió sin poder evitarlo. - ¿Eso es un si? – bajó de la cama e iba a acercarse a él.
- ¡No! – se sostuvo la nariz. - ¡Quieta! – luego salió corriendo encerrándose en el baño con seguro. Todas estas se las iba a cobrar a la chiquilla cuando el proceso de la esencia terminara.
¿Estás seguro de que quieres hacerlo?, Su consciencia se pronunció, no obstante agitó la cabeza ignorándola.
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Horas después se encontraban viendo la televisión, Akane estaba entre las piernas de su prometido y estaba relativamente tranquila mientras su mano izquierda hacía círculos en el muslo del muchacho, además parecía una niña mimada recibiendo cuanta cosa le daba Ranma solo para tenerla quieta, en este momento, a pesar del frio clima, estaba dándole cucharadas a un pote de helado de fresa.
Ranma observó la hora, faltaban dos a las 14:00, ya era hora de que subiera a ponerse la esencia.
- Ahora vengo. – le dijo mientras se alejaba de ella y se levantaba de los cojines y mantas que habían dispuesto para su comodidad.
- ¿A dónde vas? – Akane intentó ponerse de pie, no le gustaba separarse de él.
- Dame dos minutos voy a regresar rápido. – se agachó y le dio un beso en la cabeza, luego se fue corriendo.
Saotome entró a su cuarto, buscó el frasco de esencia, oprimió el gotero para obtener el liquido antes de abrirlo y volteó a ver el reloj, algunos segundos después, el aparato marcó la hora deseada y el joven se puso sin más las tres gotas que correspondían a ese día.
Ya más tranquilo, volvió a colocar el gotero en el frasco, lo cerró y lo guardó. Se dio la vuelta dispuesto a regresar con su prometida y casi le da un infarto, ella lo estaba observando desde la puerta corrediza.
- ¿Qué era eso? – dijo acercándose de a poco.
- A… Akane… ¿Qué haces aquí? – dijo sin moverse de su posición.
- No pude evitarlo. – contestó sincera. - ¿Qué fue lo que te pusiste Ranma? – llegó hasta él y al pasar a su lado aspiró su aroma, ahora con más calma que en las pasadas horas, tomó su mano como si fuera la cosa más natural del mundo mientras husmeaba con la vista cerca del espejo para ver si veía el frasco. - ¿Qué fue lo que guardaste Ranma? – dijo por fin acercando su mano a la cajonera.
- Es… loción… - dijo esperando que ella parara con aquella búsqueda. Akane volteó a verlo extrañada.
- Rara vez te pones loción o perfume. – le dijo acercándose a él poniendo la cara en su cuello y olisqueando para captar algún nuevo olor, pero solo podía percibir el olor de él. Suspirando, lo abrazó con su mano libre y mencionó. – Me encanta como hueles tú, pero no noto ningún otro olor. – la mención del olor hizo que el joven se crispara un poco incómodo.
Ranma la abrazó igualmente con su mano libre, pegándola a su cuerpo, además de ser un intento por alejarla del lugar donde guardaba la esencia, el miedo a perderla le recorría el cuerpo.
- Es que… solo es para refrescarme…no tiene olor… - inventó.
- Pero si hace frío amor. – dijo soltándole la mano y echándosela también al cuello dando una risita.
- Ya pero… - la asió por la cintura sintiéndose mareado por la cantidad de felicidad en su cuerpo ante el mote con el que lo había nombrado, meciéndola con mimo. – Ahora que te encanta estar pegada a mi, necesito estar presentable en todo momento.
- ¿Presentable? – ella rio en voz alta, se separó un poco de él para tener espació de doblar sus rodillas y saltarle en cima, enrollando en el proceso sus piernas en su cadera. – Sigues siendo un presumido. – dijo dándole un beso corto en los labios.
- ¿Y así te encanto cierto? – le regresó el beso
- Algo así. – rio viéndolo a los ojos – Te… ¡ah!... ¡Ranma! – lo amonestó, se había movido bruscamente dando una vuelta.
- ¿Qué? ¿Pensé que te gustaban las emociones fuertes? – le dijo riendo, aunque por dentro, sintió un alivio inexplicable al haberla interrumpido. Como no la había bajado, la sacó de la habitación.
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El día paso realmente sin ningún incidente, ahora que la dosis había bajado, Akane simplemente había dejado de estar deseosa para solo ser cariñosa y Ranma lo estaba disfrutando mucho.
- Ranma – lo llamó asomándose por la puerta de la habitación de él. – ¿Vienes a dormir conmigo? – preguntó con un poco de pena – yo… siento lo que te hice pasar antes… pero prometo que hoy… - refiriéndose a lo "inquieta" que había estado la última noche.
- Akane… - se acercó a ella, llevaba el torso al aire y Akane no pudo evitar mirarlo un tanto embelesada. – No importa. – la abrazó y ella al instante respondió el gesto.
- O si quieres también podemos dormir aquí.
- Donde tu quieras. – Ranma se separó de ella lo suficiente para mirarla a los ojos y acariciarle la cara con celo, tener a Akane de esa manera era algo que solo había soñado, el que ella le correspondiera por fin todos esos años de amor era su mayor anhelo.
¿Corresponderte? Se burló su cerebro. Es solo la esencia, si no fuera por ella, Akane jamás se hubiera acercado, le seguirías dando tanto asco como siempre.
Agitó la cabeza para dejar de pensar aquello.
- ¿Todo bien? – preguntó ella
- Más que bien. – respondió, ya solo faltaba una dosis y Akane lo amaría para siempre. – Es lo correcto, que ella y yo estemos juntos, hay tantas razones… - Se auto convenció mientras que otra voz se oía en un rincón lejano de su mente burlándose.
- Oye, estaba pensando que… tal vez mañana pueda faltar a la escuela para hacer algo especial tú y yo… según lo que me dijo papá, mañana es nuestro último día solos y quisiera aprovecharlo.
- Son tus últimas clases del año, yo creo que deberías ir. Además ya tendremos tiempo para nosotros solos, ¿Dime a donde quieres ir de viaje?
- ¿Era en serio lo del viaje? – sonrió como una niña a la que le dicen que Santa Claus llegó.
- Completamente. – le dio un beso en los labios antes de conducirla fuera del cuarto.
- El otro día me comentaron de un lugar en Osaka que ofrece una experiencia completa tipo spa, es de aguas termales, tenía pensado comentarle a mis amigas de la preparatoria que hace mucho no veo, pero si tu quieres podemos ir juntos. – entraron al cuarto de ella y lo abrazó por el cuello ocultando su cara en él , sonrojada por lo que implicaría ese viaje.
- A donde tu quieras ir esta bien, amor. – él, que también había puesto su cara en el cuello de Akane, lo besó con soltura, y ante el apodo cariñoso, ella lo abrazó más fuerte, estaba casi segura que Ranma no era del tipo de hombres que usaban motes y ahora estaba gratamente sorprendida y enternecida.
- Ranma… - suspiró contra la piel masculina. – no sabes como te a… - Ranma la había besado de pronto y de manera intensa.
Cayeron en la cama besándose con pasión, sin embargo tras algunos minutos, el joven decidió ir bajando el ritmo hasta terminar en toques de labios que solo consentían ternura, pues, Ranma era consiente que aunque ella ya no estuviera bajo una influencia tan alta de la esencia, las cosas podían llegar a escalar y no era prudente.
- Solo asegúrate de llegar temprano mañana, ¿De acuerdo? – le dijo él acomodando las cobijas correctamente.
- Muy bien, espero no encontrarte dormido como la otra vez. – Se burló.
- Hasta tendré hecha la comida, ya veras. – se levantó rápido para apagar el foco y regresó con ella, la acercó a su cuerpo con la intención de acomodarse en una posición cómoda para dormir.
- Eso lo he escuchado antes. – estiró su cabeza para darle un beso y él gustoso lo respondió.
Ambos cerraron por fin los ojos y el silencio cubría completamente el lugar, hasta que un suspiro de los labios de Akane se dejó oír antes de comenzar a decir.
- Ranma… yo te…
- Si, yo también. – la interrumpió antes de besarla de nuevo. – Ahora duérmete o no te querrás levantar.
Akane se dio por vencida y cerró los ojos comenzando a caer en el sueño. Ranma, por otro lado, se quedó despierto hasta altas horas de la noche, sabía perfectamente porque sentía esa aversión a que Akane le dijera que lo amaba.
Por que sabes que no es real idiota, ¡no lo es ahora, y no lo será nunca! Le gritó su consciencia.
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N/A
Empezamos con la cuenta regresiva, todos juntos, ¡Diez!
Para el 21 de Diciembre.El final ya está llegando, así que próximamente xD, ayer ya no lo subí por que no tenía internet. Gracias a todos los que me apoyan, en especial a:
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