Capítulo 10. Persecución

Junsu llegó corriendo a su casa apenas supo la noticia, Changmin esperó hasta el día siguiente para comunicárselo, aunque toda la noche estuvo en vela, con la ilusión de que Jaejoong volvería, pero no fue así

—Dime cómo diablos pasó —pidió angustiado, más por ver a su amigo tan preocupado que por el mismo Jaejoong

Changmin explicó todo con el más mínimo detalle que lograba recordar, a Junsu le causó todo una extraña impresión, sobre todo lo que tenía que ver con su padre, no le cabía en la cabeza qué relación podía tener

—No tiene sentido —meditó incómodo— Mi padre no es una mala persona

—Escucha Junsu, no sé exactamente lo que está pasando, pero algo me dice que Jaejoong pertenece a una organización

—Pero ¿de qué tipo?

—No lo sé, drogas, sexo… algo así

Junsu retrocedió un paso, mirando con desconfianza a Changmin

—Dime que no estás tratando de decir que mi padre…

—No lo sé —interrumpió drásticamente— Lo único que sé es que quien sea que busca a Jaejoong, le ha hecho un daño irreversible, él tiene más de una personalidad, debe tratarse de un trauma

—Changmin, lo único que me queda claro es que es peligroso, que no debes involucrarte más amigo —lo miró con verdadera preocupación

—Lo siento, no descansaré hasta encontrarlo, me ayudes o no —dijo decidido, dio la espalda a su amigo y caminó a la puerta donde estaba su pequeña mochila con lo que llevó para pasar la noche

—Dilo de una vez ¿estás enamorado de él? —cuestionó duramente, Changmin se detuvo antes de agarrar su mochila, giró sobre su eje y miró a su amigo a los ojos, en silencio

Junsu no obtuvo respuesta y se acercó hacia el más chico

—Acaso ¿Amas a Jaejoong? —volvió a cuestionar, Changmin tragó saliva— No soy tonto, sé cómo lo miras

—Junsu…

— ¿Podrías mirarme así? —preguntó sin pensar, sonrojándose al darse cuenta de lo que acababa de decir, Changmin se confundió

—No entiendo

—Aun te quiero, no puedo dejar de pensar en ti —confesó temblando, sin poder creer que estaba diciendo todo eso, mientras su amigo cada vez más confundido no sabía que decir

Junsu se abalanzó hacia él, atrapándolo contra la puerta, estiró los brazos y se colgó a su cuello, intentando besarlo, pero no fue correspondido

—Perdóname, sabes que te quiero, pero no así —dijo al rechazarlo, alejándolo sutilmente de él, sin mirarlo a los ojos, Junsu se sintió terriblemente avergonzado— Será mejor, si no nos vemos en un tiempo

Lento se dio media vuelta, tomó su valija y salió de la casa de su mejor amigo, Junsu se tapó la cara con las dos manos, muerto de vergüenza, odiándose por aquel impulso motivado por los celos, ahora quizás había perdido la amistad de Changmin para siempre.

Desde muy temprano aquella mañana salió del hotel de mala muerte en el que durmió la noche anterior luego de huir de aquella desconocida casa. Tras escaparse logró engañar a un incauto a quien le robó dinero y un teléfono celular, ahora buscaba un refugio, encontrándose un largo callejón pestilente, se dejó caer sentado en el mugroso suelo y sacó el teléfono celular

Jaejoong sonrió cuando le resultó muy fácil violar la seguridad de ingreso, desactivó la geolocalización y logró entrar a una red de wi-fi cercana, a pesar de que tenía contraseña

—Bien, a localizar a esos bastardos

Con sus habilidades de hacker logró ingresar al teléfono de uno de sus guardaespaldas, reactivó la geolocalización luego de rebotar su propia señal, suplantando la del sujeto que lo vigilaba

—Pan comido —murmuró orgulloso, entonces escuchó su estómago rugir— Diablos —tocó su vientre

"Hey Jaejoong ¿tienes hambre?"

Aquella voz extraña y a la vez conocida retumbó en su cabeza. Recordó la cara del sujeto de la noche anterior, se llamaba Changmin según recordaba. Se sintió incómodo, tanto que un pequeño mareo lo confundió

—Concéntrate, no pienses en estupideces

Borró de su cabeza todo lo que le estorbaba y continuó con lo suyo, incluso el hambre se desvaneció, era capaz de controlar su mente como una máquina, aunque a veces tenía largas lagunas mentales, Jaejoong era consciente en algún modo de que una personalidad ajena a su propio yo coexistía con él, era lo único incapaz de controlar.

Se levantó del suelo cuando terminó su intervención digital, por fortuna sus captores no estaban cerca y eso le daba libertad de movimiento. Guardó el teléfono y avanzó hacia la salida del callejón, pero a medio camino dos sujetos entraron ahí, eran unos simples ladronzuelos, Jaejoong los miró con frialdad

—Oh pero mira, que niño tan bonito nos hemos encontrado —habló con labia uno de ellos, acercándose perversamente a Jaejoong, él permaneció inmóvil

—Saca todo lo que traigas —ordenó el otro— O nos divertiremos contigo —relamió asquerosamente sus labios, acercándose a su próxima víctima, estiró la mano y le acarició el rostro

—Vaya, pareces muy tranquilo ¡No te pases de listo! —sacó una navaja de su pantalón y la acercó a la cara de Jaejoong, haciendo un pequeño corte cerca de la comisura de sus labios.

Finalmente reaccionó, sonriendo con cinismo, sacó su lengua y lamió la sangre que comenzó a escurrir. Antes que los dos ladronzuelos pudieran reaccionar, Jaejoong quitó la navaja con facilidad y la aventó lo más lejos posible

—Pero qué diablos… —expresó el tipo asustado, no tuvo ni idea de cómo le fue despojada su arma

El otro tipo, sin arma de ninguna clase avanzó hacia Jaejoong e intentó sujetarlo, pero él se adelantó, estiró su mano a un costado y le agarró la cara, enterrando sus uñas de manera profunda, ante los gritos de horror del ladrón, luego con fuerza lo aventó como si fuese un simple costal de papas

— ¡Un demonio! —gritó aterrado el compañero del tipo que se retorcía en el suelo, con el rostro sangrando

Intentó escapar, Jaejoong pretendió que lo dejaría ir, pero en pocos segundos lo alcanzó antes que saliera del callejón, le agarró la camisa por la espalda y lo volteó, agarrándolo por el cuello lo levantó con facilidad, enterrando sus uñas como un felino, mientras el sujeto intentaba librarse, pataleando, Jaejoong sonrió con sadismo, dispuesto a romperle la tráquea

—Baje a ese hombre —escuchó una voz amenazante, miró hacia la entrada y vio a un policía con pistola en mano

Jaejoong no dijo nada, solo aventó al ladrón contra la pared, continuaba con vida y gimoteaba de dolor

—Las manos en la nuca —ordenó de nuevo

Jaejoong obedeció, demasiado manso

—Avanza hacia mí, despacio —pidió sin bajar el arma

Jaejoong dio solo dos pasos y de forma rápida hizo un giro en su eje con patada alta hacia el arma, haciéndola caer al suelo, el policía por inercia se movió hacia atrás, confundido, pero cuando recuperó el equilibrio vio como el hombre que intentaba detener corría hacia el final del callejón

— ¡Alto ahí! —ordenó con un grito mientras iba hacia su arma

Jaejoong llegó al final del callejón donde había una escalera de emergencia y trepó por ella, escuchando un par de detonaciones, pero no se detuvo hasta estar en el techo, ya ahí corrió lo más rápido que pudo hasta encontrar una azotea donde refugiarse.

El policía perdió de vista a su presa a los pocos segundos de haber llegado al techo, incapaz de alcanzar al extraño y habilidoso hombre. Sacó su radio del bolsillo y voceó a las unidades cercanas, avisando de las características del sujeto al que perseguía, también indicando que seguramente logró herirlo y de esa forma avisaran a los hospitales cercanos por si alguien con herida de bala se presentaba a recibir atención.

Cuando la adrenalina mermó, Jaejoong sintió una punzada en su pierna derecha, miró hacia el suelo y vio un rastro de sangre debajo de él.

—Maldita sea —murmuró enojado.

Jaejoong se sentó en el suelo, con las manos rasgó su pantalón y vio la herida de bala, notando enseguida que por fortuna no hubo daño en alguna arteria, pero seguramente la bala continuaba alojada dentro de él. Miró a su alrededor, solo había azotea en la vista cercana, pero a unos techos de ahí pudo ver una especie de habitación.

Caminó despacio hacia aquel lugar, pasando de azotea en azotea con dificultad, si no estuviera herido no tendría ningún problema, los muros no estaban tan separados, pero en sus condiciones le costó llegar. No había nadie, parecía un cuarto abandonado, la puerta estaba cerrada pero sin ninguna clase de seguro, así que entró, aluzó el interior con el celular robado y miró qué le podía servir.

Basura y algunos trastos viejos, además olía terrible

—Que porquería —dijo enojado, buscando algo que le pudiera servir.

Para su fortuna vio un cuchillo y no parecía estar tan viejo, aunque si estaba sucio y un poco oxidado. Había un pequeño calentador eléctrico, pero no encontró cerillos o un encendedor, maldijo su suerte

—Supongo tendré que dejarla dentro —pensó con frialdad, no le lastimaba del todo, sabía canalizar el dolor, había sobrevivido a cosas terribles, aquello no era nada del otro mundo.

Changmin llegó a su departamento, continuaba en desastre, esos días no hizo nada por tenerlo como antes, en ese momento menos que nunca quiso hacer algo por mejorarlo. Entró en su habitación y se tiró en la cama, pensando

—Si quisiera encontrarlo ¿dónde debo buscar? —cerró los ojos y visualizó distintas partes de la ciudad, pensando en lugares donde podría estar

La policía y hospitales eran los más probables, pero también bares o sitios de mala muerte como en el que lo encontró por primera vez, pero aún era de mañana y esos lugares estaban cerrados

—Ni siquiera sé su apellido u otra información

Maldijo lo terrible de su suerte, pero necesitaba seguir pensando, cada segundo era crucial, sabía que lo estaban buscando, que eran personas peligrosas y que competía con ellos por quien lograba encontrarlo primero

Dentro de su casa Junsu esperaba a su novio, lo llamó por teléfono poco después de su desencuentro con Changmin, pero tomó una decisión y era preciso comunicársela a él cuanto antes.

Llamaron a la puerta y Junsu supo que se trataba de Yoochun, así que le abrió

—Hola mi amor —saludó al dar un paso al frente, intentando darle un beso, pero Junsu se alejó para impedirlo— ¿Qué sucede?

—Pasa

Junsu cerró la puerta cuando su novio entró

—Dime ¿Qué sucede?

—Necesito un tiempo —respondió entristecido

—No entiendo

—Digo que terminemos —explicó directo, sin rodeos

A Yoochun se le cayó el mundo escuchar eso, rápido se acercó a él y le sujetó el rostro con ambas manos, mirándolo a los ojos

—Mi amor, no me digas eso —pidió asustado

No era como las otras veces que discutían y terminaban, Junsu estaba muy diferente, su mirada era fría y decidida

—Ya tomé la decisión —apartó las manos que lo tocaban

—Dame una explicación, te he sido fiel, he cambiado y lo sabes —expuso confundido, no entendía lo que sucedía

—Ahora sí, pero no sé Yoochun, el amor se opacó con el tiempo, tus infidelidades, son muchas cosas, ya no siento lo mismo por ti —explicó sin emociones

—Estás diciendo que ya no me amas ¿cierto?

Junsu se quedó callado

—Algo queda, pero no es igual, dejé que en el pasado me hicieras mucho daño, me decepcionaste tantas veces que ya estoy cansado y sin ganas de luchar por nuestra relación, es mejor separarnos, antes de que ahora sea yo quien quiera hacerte daño

Toda aquella explicación no dejó satisfecho a Yoochun, sabía que algo más estaba detrás, Junsu y él se amaban desde hace tiempo, aunque no podía negar que fue un canalla

—Tú no eres como yo bebé, tú eres bueno, saca esas ideas de tu cabeza, no me harías daño nunca, lo sé —intentó tocarlo otra vez

—No ¡ya no te quiero! —gritó molesto— Solo terminemos en paz, acéptalo y vete, es lo único que pido —desvió la mirada del otro, en el fondo le dolía ese rompimiento, pero no quería estar con él si dudaba del amor que aún sentía

—Junsu por favor

—No hay nada más que hablar, solo vete —pidió de nuevo, sintiendo la garganta seca

—Está bien —sin insistir y con los ojos llorosos caminó a la puerta, abrió la puerta y salió, pero sin cerrarla

Junsu levantó la mirada y lo vio entrar de nuevo

—Aunque me hayas dicho todas esas cosas no te creo

Sin entender de qué hablaba Junsu solo le devolvió la mirada

—Es por Changmin

Oír mencionar a su amigo sorprendió a Junsu, abrió los ojos un poco más

—Estás tan obsesionado con él como Changmin lo está con Jaejoong, los tres se pueden ir al diablo —dijo enojado y esta vez salió cerrando con fuerza la puerta. Subió a su auto y se marchó de prisa.

—Sí, es por Changmin —susurró, triste— Tengo que aclarar mi cabeza

Decepcionado se apartó del recibidor, debía pensar en la forma de recuperar a su mejor amigo, lo demás era agregado, aquella cuestión era prioritaria.


Hola lectores, gracias por continuar este fanfic, espero les siga gustando, dejen comentarios!