Capítulo 11. Agitación

Atacado por una fiebre que no pudo controlar, Jaejoong cayó casi desmayado en el suelo de aquel mugriento lugar, mientras iba perdiendo la consciencia, algunos trozos dispersos de su vaga memoria acudieron a él.

Un rostro que pareció borroso por algunos segundos llamó su atención

—Changmin… —susurró, pese a no saber quién era ni por qué lo nombraba.

Intentó mantenerse lúcido, pero le fue imposible, un dolor agudo lo hizo retorcerse antes de perder completamente la consciencia.

Pasaron casi 36 horas desde que no sabía absolutamente nada de él y comenzaba a sentirse profundamente nervioso, preocupado, ni siquiera había podido dormir debidamente.

Mientras ignoraba las llamadas de Junsu, continuaba buscando el paradero de Jaejoong. Estuvo pendiente de las noticias todo el tiempo, viendo televisión, comprando periódicos, buscando en internet, pero no obtuvo los resultados que esperaba, incluso ni siquiera se presentó a trabajar el día anterior, aquel tampoco pensaba asistir.

—Maldita sea ¿dónde estás? —pensó abrumado, ya no sabía qué hacer.

El teléfono celular sonó de nuevo aquella mañana, miró la pantalla y comprobó que se trataba de Junsu otra vez, perdió incluso la cuenta de cuántas veces ignoró sus llamadas.

—Él tal vez pueda ayudarme —murmuró pensativo, después recordó su última charla y como su amigo le pidió dejar en paz el tema de Jaejoong, así que cambió de opinión— No, Junsu ya no me ayudará.

Decidido Changmin apagó su teléfono y aventó este sobre la mesa del comedor, encendió la televisión y buscó las noticias locales.

No tuvo ningún dato otra vez, por lo que su ansiedad se disparó, comenzando a temer lo peor, que había sido capturado por quienes buscaban seguir abusando de él.

Abrió lentamente los ojos y lo primero que vio fue una cortina blanca. Sonidos que no le parecieron conocidos comenzaron aparecer de pronto, entonces recordó haber estado en un lugar así hace tiempo.

Miró su brazo derecho y no dudó en quitar rápidamente el catéter que tenía en él, al levantarse un poco sintió un mareo, pero no cayó al suelo.

—Señor ¿Qué hace? Vuelva a la cama —una voz de mujer sonó cerca de él y volteó, una enfermera caminaba hacia su sitio.

—Estorbas —dijo con voz áspera cuando ella llegó hasta él, empujándola

—Oiga, solo trato de ayudarle —se quejó molesta, pero eso a Jaejoong no le importó, volvió a empujarla— Ayuda

Un camillero que pasaba por ahí escuchó el llamado y corrió hacia su compañera, Jaejoong observó con desconfianza a ambos y usando todas sus fuerzas los empujó, logrando que la enfermera cayera al suelo y el camillero trastabillara hasta casi caer, sorprendiéndolos, ya que se supone debería estar débil debido a la fiebre que apenas bajó y los medicamentos

Jaejoong echó a correr de esa habitación, la cual compartía con otros dos pacientes que estaban inconscientes en ese momento. Otras personas del personal del Hospital miraron confundidos, hasta que vieron al camillero pasar y pidiendo ayuda, entonces otros dos hombres se sumaron.

—Maldición —murmuró Jaejoong, sintiéndose un poco mal, pero su prioridad era ponerse a salvo, o al menos esconderse, aunque aquel era un Hospital Público, no podía correr riesgos de ser reconocido.

A su paso se encontró con una habitación que parecía ser una oficina, así que aprovechó y entró, había un escritorio lleno de papeles, algunas cajas desordenadas y para su fortuna, estaba vacía. Miró al frente, detrás de la silla había una ventana a un metro del suelo, sonrió.

Jaejoong abrió la ventana y en ese momento la puerta de la oficina se abrió, él no dudó en subir una pierna, con intenciones de saltar, pese a que miró hacia abajo y comprobó que al menos había cinco metros de altura.

—No lo haga —gritó el camillero, asustado al ver las terribles intenciones.

Con gran cinismo Jaejoong solo sonrió y sin pensarlo más de una vez se lanzó hacia fuera, causando pánico en los presentes que vieron. El camillero llamó a refuerzos que salieran, mientras otro de sus compañeros se asomó por la ventana, pero no hubo rastros del paciente.

Changmin despertó en medio de la noche cuando escuchó que llamaban insistentemente a la puerta, desesperado salió de la cama y corrió hacia la entrada de su departamento con la esperanza de que Jaejoong hubiese vuelto, pero en su lugar se llevó la desilusionante imagen de Junsu frente a él, aunque su amigo sonrió, la respuesta del más alto no fue para nada la que esperaba encontrase.

—Vaya, no muestres tanto entusiasmo —bromeó dolido.

—Perdón —agachó la mirada unos instantes y entró hacia la sala dejando la puerta abierta como indicación de que Junsu podía entrar, él cerró al ingresar.

—Changmin, yo quiero que arreglemos las cosas —expresó sinceramente— Te extraño, extraño a mi amigo.

—Sí, yo también extraño a mi amigo —respondió con sinceridad.

Una enorme sonrisa adornó el rostro de Junsu.

—El amigo que no me pide ser algo más.

Al instante la sonrisa de Junsu se borró, sintiéndose aún más triste.

—No lo entiendo ¿Qué pasó? ¿Ya no amas a Yoochun? Nosotros terminamos bien, no dejamos asuntos sin resolver —confrontó con seriedad, mirándolo duro a los ojos.

—No lo sé —encogió un poco los hombros— Estoy confundido, no sé.

—Junsu… —miró a su amigo con compasión— Tal vez, es mejor no volvernos a ver, hasta que aclares tu mente.

—No, por favor, me haces falta —suplicó temeroso— Ya no volveré a insistir contigo, déjame ayudarte, quiero que encontremos a Jaejoong.

—Entonces ¿terminaste con Yoochun? —preguntó preocupado, su amigo asintió.

—Le pedí un tiempo, al menos, obviamente se enojó, no creo que volvamos a estar juntos —confesó, pero, aunque lucía triste, extrañamente no se sentía de aquella forma.

Junsu no estaba del todo confundido, quería estar con Changmin, y si para lograrlo tenía que mostrar interés en encontrar a Jaejoong lo haría, aunque no hiciera un mayor esfuerzo por conseguirlo.

Al día siguiente temprano, Changmin presentó su renuncia al trabajo de medio tiempo que tenía en las mañanas, aunque su jefe le pidió que se quedara él no aceptó, así que solo recogió su último miserable sueldo junto con su finiquito y salió de ahí.

Afuera de la oficina gubernamental lo esperaba Junsu, con su celular en mano, buscando algo en el GPS. Changmin subió al coche y miró a su amigo.

—Listo ¿por dónde comenzamos?

—Tenemos dos hospitales y una jefatura de policía cerca, tú ve a la policía, está más cerca, yo en el auto voy a los hospitales —sugirió serio.

—Está bien —consintió la sugerencia y avanzaron de ahí.

Junsu dejó a su amigo afuera de la jefatura y se alejó rumbo a los hospitales, o al menos eso fingió hacer, pues solo se alejó y parqueó el auto.

—Me siento mal por engañarlo —pensó abrumado— Pero no es bueno para Changmin seguir persiguiendo a Jaejoong, ese tipo es peligroso, algo me lo dice —analizó preocupado.

Changmin se acercó para preguntar por Jaejoong, pero no le dieron razón de él ahí, aunque insistió en que buscaran información en la base de datos si se encontraba en alguna otra jefatura, no atendieron a su petición, cuando comenzaron las preguntas dejó de insistir y salió de ahí.

Al estar afuera no vio a Junsu, así que supuso su amigo estaría aún buscando en los hospitales, así que se sentó en la banqueta a esperarlo.

—Jaejoong ¿dónde estás? —suspiró agobiado, un sentimiento de vacío lo acompañó, contaba las horas para tenerlo cerca de nuevo.

Luego de haberse escapado tan aparatosamente del Hospital, Jaejoong vagó por los suburbios, yendo solo por calles poco frecuentadas y oscuras, su pierna aún dolía, pero la infección había acabado. Lamentó haber perdido el teléfono celular.

—Necesito dinero —pensó preocupado, tumbándose en el mugroso suelo de un callejón.

Cerró los ojos unos instantes y aspiró, un olor lejano a café le trajo un recuerdo no tan distante, pero poco nítido, abrió rápido sus ojos y recordó la noche en que huyó, un apuesto chico lo llamaba por su nombre, preocupado por él

"Explícame, quiero ayudarte, desde el primer día, desde que te conocí, quiero saber de ti, déjame que te ayude, pero primero necesito comprenderte"

Las palabras exactas de aquel encuentro le produjeron un temblor casi inexplicable, haciéndole sentir un raro deseo de volver a verlo. Aturdido Jaejoong se llevó ambas manos a la cabeza, a la altura de los oídos y cerró los ojos de nuevo.

—Basta —susurró molesto— No sé quien eres, sal de mi mente.

Temiendo volver a perder su personalidad central, llevó su mano hacia arriba, hasta introducir su pulgar derecho en la boca y morderlo con fuerza, hasta hacerlo sangrar.

—Changmin… —murmuró pese al dolor que se provocó para concentrarse— ¿Por qué? —abrió los ojos— ¿Por qué eres importante para él?

Consciente de su otra personalidad y de sus recuerdos entrelazados se sintió molesto, hace años intentó sellar su mente y no abrir más la posibilidad de permitirle a alguien entrar, estaba perdido, sabía que la salvación era imposible, pero aún dentro de él, en un oscuro rincón, deseaba ser libre, pero odiaba que probablemente, su otro yo, se hubiese dejado engañar de nuevo.

Terminaron por ese día, visitando al menos veinte hospitales y cinco jefaturas de policía, o eso al menos, es lo que creía Changmin, pues Junsu nunca cumplió su parte y los lugares fueron marcados como visitados, realmente solo habían sido seis hospitales y dos jefaturas.

Ambos chicos estaban exhaustos. Llegaron al departamento del menor de los dos, Junsu se sentó en la sala, mientras que Changmin avanzó a la cocina.

—Prepararé café ¿quieres? —preguntó mientras sacaba la tetera.

—No, mejor algo más fuerte ¿tienes vino? —inquirió sereno, Changmin lo miró seriamente en silencio.

—Algo de Whisky —respondió secamente.

—Excelente —sonrió mientras se levantaba del sillón.

Junsu caminó hacia la cocina, Changmin sacó una botella de la pequeña alacena sobre la estufa y la entregó a su amigo, luego le dio la espalda e intentó encender el aparato, pero se dio cuenta que el Gas se había terminado, así que maldijo en silencio.

—¿Qué sucede?

—No tengo gas —informó molesto.

—Se te pasó la fecha de pago, supongo

—No tarda en irse la luz, pero no me importa —miró a su amigo— La prioridad es encontrar a Jaejoong.

Al oír aquello, Junsu apretó las manos en un puño sin que el otro se diera cuenta, detestaba que estuviera tan interesado en él, deseaba ser el único en la vida de Changmin, la existencia de Jaejoong en ella comenzaba a resultarle insoportable.

—Junsu ¿estás bien? —llamó cuando notó extraño a su amigo, este volteó y sonrió, moviendo la cabeza en negativa.

—Estoy un poco cansado, es todo

—De acuerdo, te daré un vaso —aunque no estaba satisfecho con la respuesta, fue por lo prometido y se lo dio a su amigo, así este se sirvió un poco del alcohol, dando un trago largo.

Changmin no solía beber mucho, pero ya que no pudo hacerse el café, decidió también tomar, así que agarró otro vaso y bebió junto a Junsu.

—Porque encontremos pronto a Jaejoong —brindó Junsu con gesto indescifrable, mirando como Changmin se terminaba un vaso completo de whisky

—Que así sea —suspiró en silencio, sirviéndose un poco más de aquel embriagante líquido.

Todo a su alrededor le pareció desconocido, tuvo miedo y frío, no tenía idea de cómo llegó hasta ese lugar, tampoco sabía como regresar, quería ver a su benefactor, su salvador, la persona que con más cariño lo trataba en el mundo.

—Changmin ¿dónde estás? ¿abandonaste a Jaejoong? —preguntó desconsolado, tirándose al piso, junto a unas escaleras.

Sintió un extraño escozor en la pierna y levantó el pantalón, tenía una venda puesta, se tocó y le dolió. Miró la ropa que traía puesta, no era la del hospital donde él no fue consciente que estuvo, era una ropa que robó a alguien luego de escapar, pero Jaejoong estaba seguro que esa ropa no era la que Changmin le prestaba, ni la que el novio de Junsu le regaló, no tenía idea de dónde salió y no recordaba muchas cosas.

—Tengo miedo —encogió las piernas y escondió la cabeza en ellas.

—¿Jaejoong? —oyó una voz cerca de él y levantó la cabeza.

Frente a él vio a Yoochun y sonrió, aunque no le caía bien y le tenía miedo, le dio alegría ver a alguien conocido, así que se puso de pie y lo abrazó con fuerza, el otro se puso rígido, pero no lo apartó, Jaejoong se alejó a los segundos.

—No sé volver —dijo con tristeza.

—Te llevaré —respondió secamente— Sígueme.

Jaejoong asintió, se secó las lágrimas que habían caído y lo acompañó, el auto del novio de Junsu estaba cerca. Ambos subieron y se alejaron de ahí, Yoochun no preguntó nada, no hubo conversación en absoluto y una vez que llegaron al conjunto de apartamentos se detuvo.

—El resto del camino lo conoces —expresó sin emoción, mirando al frente.

—Tú no… ¿vendrás?

—Ya no tengo nada que ver con ustedes, considera esto un último favor —contestó con un poco de tristeza, extrañaba a Junsu, esos días sin él eran grises, ni siquiera se había acostado con nadie, como solía hacerlo cuando se sentía solo.

—Gracias —dijo confundido, pero no preguntó, después de todo él no entendía muchas cosas y solo quería ver a Changmin de nuevo.

Salió del automóvil, Yoochun no esperó un segundo más y se alejó sin volverlo a mirar, Jaejoong se despidió con la mano, aunque el otro no lo vio. Corrió hacia arriba, hasta el departamento de Changmin, levantó la mano con intención de tocar, pero en lugar de eso agarró el picaporte y entró, no había seguro por dentro.

Jaejoong sonrió emocionado, las luces estaban encendidas, escuchó algo dentro de la habitación de Changmin, no había nadie en el resto del departamento, así que pensó que él estaría en su alcoba.

Abrió la puerta que estaba entreabierta y lo que vio lo dejó helado. Ahí estaba él, a quien amaba más que a nadie en el mundo, en la cama con Junsu, los pantalones abajo y el mayor de los dos en medio de sus piernas, besándole la entrepierna.

Changmin no estaba del todo consciente y mantenía los ojos cerrados, jadeando lentamente. Bebió demasiado, tanto que no sabía lo que estaba haciendo y Junsu se aprovechó, llevándoselo a la cama, con intenciones de que tuvieran sexo, pero cuando la puerta se abrió, levantó la cabeza y vio a Jaejoong observándolos.

Algunas lágrimas se resbalaron por las mejillas de Jaejoong, pero se quedó quieto, mirando la escena, Junsu tragó saliva, nervioso y se alejó, recién comenzaba a intentar abusar de su amigo.

—Eres malo Junsu, ya no te quiero —chilló Jaejoong, luego salió corriendo de ahí, sin darle tiempo al otro de reaccionar.

—Maldita sea —pensó asustado.

Se levantó de entre las piernas de Changmin y se acomodó sus propios pantalones, se colocó de nuevo la camisa y salió de la habitación. La puerta del departamento estaba abierta y no vio rastro de Jaejoong, incluso se asomó afuera, pero nada, el chico había huido.

—Ese tonto —balbuceó preocupado.

Cerró la puerta y esta vez puso seguro por dentro, volvió a la habitación, ahora Changmin no estaba semi inconsciente, sino completamente dormido, Junsu lo analizó mejor, se acercó a él y le acomodó las ropas, luego se sentó a su lado, acariciándole los cabellos.

—Te quiero Changmin ¿puedes quererme también? —preguntó abrumado, se agachó hacia él e intentó besarle los labios.

Antes que le diera un beso, su amigo susurró el nombre de Jaejoong entre sueños, así que se detuvo, frunciendo el entrecejo. Enojado Junsu se levantó de la cama, colocó sus zapatos y salió enojado, yéndose también del departamento, a unos pasos de ahí, antes de llegar a su auto comenzó a llorar, sintiéndose desesperado, deseando que Jaejoong jamás hubiera aparecido en sus vidas.


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