Capítulo 12. Una sucia artimaña
Perdido y sin rumbo, tras haber visto aquella espantosa escena, Jaejoong llegó hasta un parque, se tiró sobre una banca y colocándose en posición fetal cerró los ojos, comenzando a llorar.
—Junsu es malo, Changmin es malo, nadie me quiere —sollozó dolorido
Hace tiempo que no se sentía tan solo, nuevamente la única persona en todo el mundo en quien podía confiar lo traicionaba. Changmin le dijo que Junsu solo era un amigo, que él amaba a Yoochun, pero no fue verdad, los dos estaban en esa cama, su benefactor ni siquiera se dio cuenta que estuvo ahí, en cambio la mirada que recibió de Junsu fue muy dura
—¿Qué haré ahora? Estoy solo, de nuevo —acurrucándose aun más por el frío se quedó dormido.
…
A la mañana siguiente Changmin se despertó con tremendo dolor de cabeza debido a la resaca. Se encontró solo en su pequeño departamento.
Lo primero que hizo al levantarse fue ir al baño a orinar y lavarse el rostro, luego tomó agua como si no lo hubiera hecho en días. Apretó los dedos contra las sienes y se dio algunos masajes, sintiéndose terriblemente mal
—No vuelvo a beber así —susurró molesto
No acostumbraba a tomar mucho alcohol, pero la partida de Jaejoong lo tenía devastado, completamente desesperado, ya no sabía que hacer y cada segundo contaba, tenía miedo, debía admitirlo, terror de perderlo para siempre, que sus verdugos lo encontraran y le hicieran daño.
—Que nada malo le pase, por favor —rogó, cerrando los ojos
Changmin no era un hombre de creencias religiosas, pero sentía que debía hablar con alguien, un ser superior, aunque no pudiera verlo, era la primera vez que sentía la necesidad de acobijarse en ese refugio, todo porque estaba realmente asustado de perder a Jaejoong, o de que estuviera pasándola mal en algún sitio
—Debo seguir buscando —determinó decidido— Junsu —recordó a su amigo y buscó en el resto del pequeño departamento— ¿A qué hora se habrá ido?
Confundido porque su amigo se fue sin decirle nada, sacó su teléfono, pero cuando intentó llamar notó que no tenía saldo, en casa no tenía internet tampoco, así que optó por salir a la calle e intentar conectarse a alguna red libre que se encontrara.
…
Una mano moviéndole insistentemente el hombro lo despertó, confundido y adolorido por la mala posición en que se acostó en aquella dura banca, Jaejoong abrió los ojos y le costó un poco de tiempo acostumbrarse a la luz del sol, pero finalmente lo consiguió y se sentó, tallándose los ojos
—¿Dónde estoy? —preguntó con voz adormilada e infantil
—Hola hermoso ¿me extrañaste? —una voz bastante chocante taladró su oído, pues la conocía de sobra, todo su cuerpo tembló de terror
Alzó la vista y vio a uno de sus verdugos, uno de los peores, el que más gozaba viéndolo sufrir, obligándolo a las peores bajezas que hizo en toda su vida. Jaejoong se puso de pie e intentó correr, pero el sujeto lo agarró por el brazo, jalándolo hacia él
—¿A dónde vas? —preguntó molesto, agarrándole con fuerza la mandíbula con la otra mano, obligándolo a verlo a la cara —Nunca olvides mi rostro, te lo he dicho muchas veces, obsérvalo bien
—No me lleves —suplicó aterrado
—No te obligaré a ir conmigo, vendrás por tu propio pie —amenazó con una sonrisa malvada en su rostro
—¿A qué te refieres?
—Shim Changmin, sabemos todo sobre él —respondió con alarde
Las pupilas de Jaejoong se dilataron por completo, asustado
—Si no vienes, mandaré matarlo
—¡No! —contestó rápidamente— Iré, iré a donde me pidas, haré todo lo que quieras, pero no lo toques
—Vaya —dijo con burla— Que gran descubrimiento, el perro está enamorado —apretó con fuerza su rostro y luego lo empujó con fuerza— Zorra ofrecida
Jaejoong se quedó tirado en el piso, temblando de miedo, miró a aquel joven, pero cruel sujeto, cuanto lo odiaba
—Súbanlo —ordenó a sus secuaces y entre dos levantaron a Jaejoong, subiéndolo a un automóvil lujoso de vidrios polarizados
El hombre desagradable sonrió ampliamente y sacó su teléfono móvil
—Listo, lo encontramos antes de lo esperado, no será necesario extorsionar a Kim —informó al "dueño" de la presa que acababa de atrapar
—Sabía que podía confiar en ti, disfruta tu semana, me lo traerás después —dijo con sonrisa sardónica
Ambos hombres detestables rieron ante su pequeño triunfo.
…
Pasaron los días y la desesperación crecía cada vez más, Changmin se quedó casi sin dinero, abandonó su trabajo, ya ni siquiera quería dormir o comer, estaba muy agotado, física y mentalmente, perdido por la ausencia de Jaejoong, sumergido en su preocupación.
Ojeroso y maltrecho estaba, rogando por una pequeña esperanza de que Jaejoong, su adorado Jaejoong apareciera, estaba perdiendo las fuerzas para todo.
Un día llegó Junsu, molesto porque no recibía casi noticias de su amigo, éste estaba tan sumergido en su depresión que no prestaba ojos ni oídos a nada, en su mente solo había lugar para Jaejoong
—Basta, deja de compadecerte de ti mismo, tienes que reponerte —regañó con desesperación al menor, pero este no le puso atención en absoluto
Muy molesto, Junsu agarró a su amigo e intentó ponerlo de pie, pero este lo empujó con fuerza, las que le alcanzaban
—¡Déjame! Yo necesito saber que él está con bien
—Tienes que reponerte, entiéndelo —insistió Junsu— Si él vuelve, no querrá verte así, sufrirá como yo estoy sufriendo —reclamó asustado, jamás creyó que Changmin se destruiría así con la ausencia de Jaejoong
Junsu creyó que, si Jae no aparecía jamás, su amigo se olvidaría de él y quizás pudiera verlo con otros ojos, pero no fue así y se sentía culpable, porque nunca estuvo dispuesto a realmente ayudarlo a encontrarlo.
—Por favor Changmin, continuemos la búsqueda ¿sí? Lo hallaremos, ya lo verás —animó, mirándolo a los ojos, los suyos húmedos a punto de llorar
—Lo amo Junsu, amo a Jaejoong, lo quiero más que a nada en el mundo —dijo como si lo anterior no hubiera sido escuchado
Junsu sintió un fuerte dolor en el pecho, toda oportunidad con Changmin estaba perdida, jamás estarían juntos porque su amor no era correspondido
—¿Y si nunca lo encontramos? —preguntó el mayor, el otro lo miró consternado
—Creo que ya no sé vivir sin él —confesó sin fuerza, mirando al vacío
—Déjame darte un motivo para seguir viviendo —habló el más bajo con tristeza, separándose un poco de la cama donde Changmin había estado acostado antes de empujarlo
Poco a poco comenzó a desnudarse frente a su amigo, pero éste tardó un poco en darse cuenta de lo que estaba sucediendo, cuando reaccionó, Junsu estaba por quitarse la ropa interior
—No lo hagas, no te humilles —pidió, recobrando por momentos el raciocinio— No me gustas, no así
—Lo sé —un par de lágrimas salieron de sus ojos y no hizo nada por limpiarlas, simplemente se desnudó por completo
—Junsu…
Sin importarle aquel primer rechazo, el mencionado caminó hasta la cama y subió, dirigiéndose directamente hacia el más alto, sujetó su rostro con ambas manos y le besó la boca, buscando una respuesta, pero Changmin permaneció por completo inmóvil.
—Hazme el amor —susurró cerca de su oreja, comenzando a besarle el lóbulo, bajando a su cuello, mientras sus manos levantaron de a poco la camisa
—No te deseo —confesó, aunque fue doloroso, odiaba tener que rechazar así a su mejor amigo, su cómplice, su confidente, pero este no parecía querer detenerse
—Cierra tus ojos —pidió, mientras quitaba la prenda, después continuó los besos, esta vez en el pecho— Imagina que soy él —sugirió mientras lloraba— Pero no me rechaces
—Junsu, basta —suplicó atormentado, aquello era muy enfermo, no quería hacerlo, no era justo para ninguno de los dos
—No, soy Jaejoong, soy él —susurró de manera sensual, rozando después con sus labios la tetilla derecha, dirigiendo su mano a la entrepierna
Changmin suspiró y cerró sus ojos, hace tiempo que no le tocaban ahí.
Aunque lloraba, Junsu sonrió, porque aquello estaba funcionando, su amigo ya no hablaba, no lo rechazaba, se dejaba masturbar mientras apretaba los labios.
No tardó en aprovechar la confusión, Changmin continuaba con los ojos cerrados, así que Junsu desabrochó por completo los pantalones contrarios y los quitó con rapidez junto con la ropa interior, antes que pudiera reaccionar.
En menos de lo que pensó, tenía al menor acostado en la cama y él montado en su cuerpo, con las manos acariciándole el abdomen, el pecho, hasta que se agachó completamente, acostado encima.
Buscó sus labios y esta vez hubo respuesta, Changmin le agarraba la parte de atrás de la cabeza con fuerza, atrayéndolo hacia él, mientras un beso apasionado se suscitó entre los dos.
Lo deseaba como nunca antes deseó a nadie, pero no a Junsu, sino a Jaejoong, deseó su cuerpo y sus besos como nunca. Siempre lo rechazó porque a pesar de todo su temple sexual, en el fondo era un niño asustado, aprovecharse de eso era ruin y cruel, pero deseaba ese cuerpo de hombre, espalda ancha, brazos fuertes, rostro hermoso.
Jadeó fuerte cuando su miembro erecto fue agarrado, pronto la calidez de una cavidad succionándole invadió sus sentidos, apretó con fuerza los párpados contra sus ojos, negándose a la realidad.
Estaba follándose a Junsu, pero en lo más profundo de su ser, la fantasía sexual con Jaejoong de alguna forma se hizo verdad.
Con gran experiencia se movió sobre aquel cuerpo, gimiendo con tanto placer como hace tiempo no hacía, ni Yoochun ni nadie le hicieron sentir lo que en ese momento sentía.
Changmin se sentó en un arrebato de placer, sin abrir sus ojos, sujetó los glúteos de Junsu y los movió al mismo ritmo que él, mientras este se aferraba a la espalda contraria, sintiendo las estocadas.
No hubo más besos en la boca, solo aquella unión sexual, sus cuerpos fusionados en un abrazo. Los gemidos, el sudor, placer sin nada más, una experiencia carnal muy distinta al amor.
Se corrió dentro de su amigo y gimieron con fuerza por última vez, Junsu no culminó, fue solo la penetración para él, pero el pene de Changmin golpeó lo suficiente para dejarlo satisfecho.
—Te amo Jaejoong… Jaejoong —musitó el menor en medio del éxtasis de aquella falsa pasión, aún dentro del otro
Se abrazó con fuerza por última vez al cuerpo de Junsu, llorando los dos, pero fue el mayor quien perdió más, su derrota era definitiva, le pidió a Changmin que le hiciera el amor, pero a cambio de eso obtuvo el sexo más triste de toda su vida, perdió toda dignidad y por si aquello no fuera suficiente, no estaba arrepentido
—Perdóname —dijo Changmin molesto, triste, decepcionado
Abrió los ojos y empujó a Junsu, poniéndose de pie fue directo al baño, ahí terminó de llorar, porque había cometido la peor canallada de su vida y nunca iba a poder perdonarse.
Hola! Gracias por seguir la historia, espero les haya gustado esta corta actualización
