Capítulo 13. Infame
Un dolor intenso de cabeza lo recibió al despertar, junto con las náuseas y el mareo, quizás producto de alguna droga o sustancia tóxica. Tardó varios minutos en recobrar completamente la consciencia, el lugar le resultó ajeno, jamás estuvo antes ahí.
Música tenue y un aroma a incienso de sándalo perturbó sus sentidos. Pronto comenzó a recordar los acontecimientos que vivió antes de desmayarse y no comprendió el por qué drogarlo, si él accedió a irse voluntariamente.
Confundido miró su cuerpo, estaba casi desnudo, sintió un poco de frío, estaba acostado en el frío suelo de una habitación poco amueblada, no tardó en darse cuenta que no estaba solo.
—Despertaste —dijo una burlesca voz mientras el portador de ésta se acercaba hacia él
—¿Qué me di? —cuestionó en tono sutil, mirando inocentemente a su captor— Vine por mi cuenta
—No quería que vieras el sitio hacia donde te traje —sonrió triunfante— Y las preguntas las hago yo, así que cállate —indicó alzando la voz, se agachó a la altura de su presa y le agarró el cabello, jalándolo hacia atrás
Jaejoong lanzó un ligero quejido, pero no protestó, conocía las manías de ese sujeto a la perfección, lo miró a los ojos
—¿Dónde habías estado? Tu dueño estaba muy molesto —inquirió con frialdad, luego lo empujó hacia abajo y se puso de pie— Yo te encontré, por eso te regaló conmigo una semana —informó entusiasmado, recorriendo el cuerpo entero de Jaejoong con su lasciva y asquerosa mirada
—Me portaré bien de nuevo, lo prometo —sonrió en compañía de una inocente mirada, intentando ablandar un poco aquel corazón.
Su captor lo miró con seriedad y no dijo nada, se alejó hacia una botella de whiskey y se sirvió un poco en un vaso con hielo, luego se sentó en un sillón individual frente a Jaejoong, observándolo desde ahí
Kim miró al sujeto como si no estuviera presente, como siempre, trataba de llevar su mente hacia otro sitio, apartarse de sí mismo y poder soportar lo de siempre, abusos y humillaciones, su vida entera fue así.
Aquel sujeto respondía al nombre de Choi Siwon, líder de uno de las organizaciones criminales más poderosas del país, asociada con la organización de la cuál era director aquel que llamaba "el dueño de Jaejoong". Toda una red de delincuencia se tejía, sexo, drogas, alcohol, tráfico de personas, eran los principales negocios.
Pero además, la organización de la que Jaejoong era parte en contra de su voluntad, se dedicaba a realizar trabajos especiales, Kim era su principal asesino a sueldo, su personalidad madura era quien se encargaba de esto, con grandes habilidades físicas, pero una mente contralada, manipulada desde su infancia para acatar órdenes sin ponerlas en duda, o al menos hasta hace unas semanas, cuando las dos personalidades de Jaejoong salieron ante Changmin, él estaba operando un cambio en Kim que jamás nadie creyó posible.
—Deja de mirarme y acércate —ordenó el joven hombre
Jaejoong se acercó gateando hacia él, mientras Siwon se desabrochaba los pantalones, luego abrió las piernas e indicó que se pusiera entre ellas, hincado, Kim obedeció, después Choi cruelmente le aventó encima el whiskey con hielo, sobre el pecho, y lanzó una burlesca mirada.
—Usa tu boca como mejor sabes —ordenó, relamiéndose después los labios, había extrañado aquello, lo deseaba como nunca
El otro obedeció sin decir nada, para cuando comenzó con lo ordenado, su mente estaba en blanco por completo, actuando por instinto nada más, mientras él, Kim Jaejoong, viajaba por algún sitio donde no pudiera sentir dolor.
…
Desde lo que pasó entre los dos en el departamento de Changmin, no volvieron a verse, pero Junsu llamaba todos los días a su mejor amigo, sin tener respuesta, mientras el menor de los dos seguía culpándose de todo, porque ni siquiera podía odiar a Junsu, no, él se echaba toda la culpa de lo que pasó.
Dejó que sus deseos reprimidos por Jaejoong fueran descargados en Junsu, hizo suyo a su mejor amigo, cuando aquello nunca pasó siquiera cuando fueron novios, tampoco podía entender el gusto u obsesión repentinos de Kim por él, cuando fue testigo de lo locamente enamorado que estaba de Yoochun
Pero todo eso no era su mayor preocupación, Shim estaba más que angustiado por no saber el paradero de Jaejoong y miles de respuestas atacaban su mente, cada una peor que la anterior.
Decidió usar un recurso lento, pero quizás efectivo, salir a la calle y caminar sin rumbo, quizás obtendría las respuestas que buscaba, no estaba seguro, de lo que sí tenía certeza es de que no se rendiría, encontraría a Kim así tuviera que ir al final del Universo.
Changmin salió de su departamento y bajó corriendo las escaleras, hasta llegar al final del edificio
—Hola —escuchó una voz que lo detuvo abruptamente, una voz que no esperó oír nunca más en su vida— ¿Me recuerdas?
Shim se paralizó al girarse y ver a esa persona, frente a él estaba un sujeto bastante atractivo, casi tan alto como él, de brillante sonrisa blanca, solo dos años mayor. Vestía un traje negro no muy elegante, aquel hombre estaba apoyado de la espalda contra la pared del edificio y muy probablemente llevaba mucho tiempo ahí, esperando
—Yunho —susurró confundido, era como ver un espejismo, un fantasma atormentador esperando a hacer de las suyas
—Entonces si me recuerdas, Shim Changmin —sonrió con gran cinismo y se apartó de la pared, acercándose tan rápido que no le dio tiempo al otro de reaccionar o alejarse
—¿Qué haces aquí? —cuestionó apenas pudo rebelarse al acercamiento, frunciendo la mirada hacia su interlocutor
—Me repeliste muy rápido ¿acaso ya no me amas?
—Nada del pasado me interesa —respondió intentando ser frío— Hace bastante tiempo te olvidé —confesó sin problema, dándole rápido la espalda para marcharse, no quería verlo
—Fui un tonto, perdóname —pidió en un tono menos soberbio
Changmin se detuvo de golpe y analizó aquellas palabras, pensando que si las hubiera escuchado hace tiempo, estaría feliz, pero ahora no sentía nada en absoluto, aquel hombre ya no representaba nada para él
—No me interesa
—Te amo —confesó sin pena, pero para Shim aquello se sentía como cualquier otra cosa, así que sonrió, girándose de nuevo hacia Yunho
—Bien por ti —respondió con descaro, sorprendiendo al otro, pues ya no había rastro alguno del Changmin ingenuo y bobo que conoció en el pasado
—No puedo creer que me hayas dejado de amar, mientes —aseguró, de nuevo con actitud soberbia, acercándose a Changmin logró abrazarlo
—Suéltame —pidió con tranquilidad— Continué con mi vida, haz lo mismo
—Fuiste tú quien me buscaba, querías todo de mí —rememoró como si aquello hubiese sido el día de ayer
Shim lo alejó con fuerza y lo confrontó
—Y te aprovechaste de mí, disfrutabas verme detrás de ti como si me hicieras el favor de mirarme unos segundos y luego me orillaste a… —calló, aunque era pasado, aún dolía aquello, porque sufrió y fue una experiencia terrible en su vida
—No te violé —aseguró, siempre lo aseguraba, desde que pasó aquello entre los dos, su peor pesadilla
—Nunca dije que lo hiciste —contestó sin dudarlo— Me acosté contigo porque creí que así lo quería, pero fue lo peor, no pude intimar así nunca más después de eso —explicó, refiriéndose al rol pasivo, aquella vez con Yunho fue la única en toda su vida
—Dame otra oportunidad, yo cambié —aseveró
—Yo también cambié, por eso jamás te daría una segunda oportunidad. Ya no me busques —ordenó molesto.
Ya no hubo más intercambios de palabras, Changmin se alejó corriendo lo más rápido que pudo, dejando al otro solo y molesto, porque su plan no funcionó. Era cierto que se enamoró finalmente, después de haberlo casi ignorado por tanto tiempo, usándolo solo cuando quiso algo de sexo, pero también es que actuaba por ego, quería tener a Changmin para él, como su pertenencia y trofeo personal.
—Volverás a mí Changmin —sonrió convencido— Sé que en el fondo aún eres ese adolescente estúpido que busca un poco de cariño.
Creyendo que a la próxima tendría éxito, Yunho se alejó hacia su lujoso automóvil y subió en él, tenía negocios que atender y no podían esperar.
…
Desesperado desde que no podía comunicarse con su mejor amigo, Junsu se paseaba de un lado a otro en su casa, nervioso y preocupado, mientras en su mente pensaba que haberse acostado con Shim de esa forma de algún modo fue un éxito, pero se engañaba a sí mismo, porque su amistad se rompió de una forma que no podía volverse a reparar.
—Mi padre —pensó de pronto Junsu, hace tiempo su amigo le dijo que su papá era parte de una especie de organización criminal de la que Jaejoong era parte— Si es verdad lo que dijo, puedo dar con Jaejoong y así usarlo de anzuelo para traer de nuevo a mí a Changmin, mi querido Changmin —sonrió esperanzado
Sacó su teléfono celular y llamó al señor Kim, indicándole que iría a verlo, y aunque este le dijo que no fuera, Junsu desobedeció, yendo a la empresa familiar para hablar con él, ni siquiera le importaba si su papá era un criminal, él solo tenía en mente atrapar a su amigo, al costo que fuera.
…
La cera caliente cayendo sobre su espalda se sentía peor de lo que recordaba, odiaba los fetiches, pero aquel era de los peores para él, porque su piel blanca por naturaleza era fría, sentir el caliente sobre él era fatal. El tal Siwon se divertía de verlo retorcerse y quejarse debido al dolor, Jaejoong estaba por completo desnudo, acostado boca abajo en el suelo, el otro tipo se divertía acariciándole la mejilla con el pie mientras vertía la cera
—Suficiente —dejó de quemarlo y le empujó la cara con el pie— No te niegas a nada, buen chico —sonrió— Te dejaré descansar un poco, pero antes
Siwon se alejó de nuevo al sillón, sin dejar de observarlo, tomó asiento
—Tócate —ordenó con perversidad— Mastúrbate ante mí
Jaejoong no dudó ni un instante, se sentó frente a él aún en el suelo y abrió las piernas, comenzando a tocarse
—Toma —aventó la vela con la que antes lo quemaba, aún no se consumía ni la mitad. Sonrió con malicia —Métela —relamió sus labios, entusiasmado, viendo como el otro obedecía sin problema alguno, introduciéndose el artículo con una mano y masturbándose con la otra— Eres fabuloso —aplaudió emocionado, aquella sería una semana asombrosa para él.
Un par de lágrimas brotaron de los ojos de Kim mientras obedecía las infames órdenes del depravado de Siwon. Cerró los ojos y recordó los días felices junto a Changmin su amado Changmin, a quien consideró su salvador por mucho tiempo, pero él fue uno más, efímero, abandonándolo a su suerte, como todos.
Gracias por haberme esperado :D ojalá les haya gustado este capítulo, dejen sus comentarios, hasta pronto
