RESPUESTAS A LOS REVIEWS:
father of humanity: ¡Hola! ¡Muchas gracias por el review!... ¡Me alegra que te guste la historia! ¡Tratare de seguir manteniendo la misma esencia que te ha atrapado!
Grinlouck: Hello! Very thanks for your review!... Me alegra que te guste la historia. Comparto tu opinión sobre los fics. La mayoría se centra demasiado en hacer un Issei (o cualquier prota en general) demasiado OP y descuida todo los demás aspectos. No digo que un personaje rotísimo este mal, pero para que una historia sea buena hay que saber evitar que este sea Gary Stu (así como hacen en Overlord), y tratar de no descuidar los personajes secundarios, quienes por lo general son los que dan vida a la historia. Trataré de mantener eso y darle desarrollo a las waifus, los villanos y personajes como Kiba, Saji y Vali, quienes no por ser simplemente hombres merecen quedar al margen y ser olvidados por completo. ¡Espero no defraudarte!... Sobre los OCS… pues bueno, quiero variar un poco las cosas sin perder la esencia de DxD. Tal vez inserte personajes de otros animes, o cree OCS basados en mitología, pero todo el tiempo es con el propósito de dar variedad y mayor enfoque. No quiero colocar un personaje simplemente para ser parte del harem. De hecho, las mismas integrantes canon serán más que simples "doncellas en apuros/sacos de cemento/alivios cómicos". Como te dije, me gustan los personajes con desarrollo… Sobre Azkeel, pues… creo que tienes un malentendido. Él no es un cadre. Los cadres son quienes gobiernan Grigori (y quienes por lo general tienen 10 alas). Azkeel es uno de los ángeles caídos que en el Libro de Enoc integran la organización, razón por la que, a mi entender, el, junto con otros, es bastante fuerte, al menos en el ranking 2 de fuerza (los cadres están en el rango 1). Luego lo explico… Si, Sona es genial. Rías también es una buena chica, pero está demasiado usada y siempre es con el mismo argumento. Ambas tendrán enfoque (Rías más rápido que Sona porque luego se viene tu sabes qué), pero por el momento Sona lleva la delantera en carrera de waifu (pues ella si tiene sentimientos por Issei). Con lo de Raynare no sé qué decirte. Si tendrá un poco de enfoque, pero no tendrá un rol tan increíble como lo que puedes esperar (o al menos, por lo menos en esta parte de esta historia). Creo que en ese sentido, por lo menos en esta parte te decepcionaras (Ah. ¿Se siente como un spoiler por aquí?)… Ah. ¿Se perdió el hilo con el cap. 2? Yo… creo que tienes razón. De hecho, el inicio del cap. 2 se siente medio extraño. Pero entiéndeme. Todavía soy un novato en esto. Al menos me alegra que te guste… ¡Espero seguir leyéndote más adelante, y que mi historia te siga gustando! ¡Comentarios con análisis tan profundos son muy bien recibidos!
Themamaximus: Hello! ¡Muchas gracias por tu review!.. Primero que nada, dejame decirte que no me ha llegado ningún PM tuyo. Averigüé un poco, y resulta que la culpa la tengo yo. Tenía el filtrador de PMS encendido… ¡sorry por eso! ¡Ahora si puedes mandar todos los PMS que quieras (o al menos eso creo)! Respecto a las preguntas, te envié un PM con las respuestas (espero que te haya llegado) pero de todas maneras contestaré la segunda por aquí y lo repetiré más abajo para que los demás se enteren: en este fic habrá tanto OCS como personajes de otros animes que rellenen espacios mitológicos. No puedo decirle que todo pueda ser rellenado (¡es imposible!) pero daré mi mejor esfuerzo. Por los momento, puedo decirles que el número de ángeles caídos y de personajes nórdicos va a ser incrementado con OCS puros y duros (nada de esa basura sin fondo ni trasfondo)… ¡Muchas gracias de nuevo! ¡Eso de "una de las mejores historias que he leído" me hizo el día! ¡Espero que este capítulo no te decepcione!
Guest: ¡Hola! ¡Muchas gracias por tu review! Vi que comentaste dos veces lo mismo porque te preocupaba que no se entendiera. Yo te entendiera la primera, así que no te preocupes (aunque no me quejo por el comentario extra XD)... Concuerdo contigo sobre Rías. Esa parte prácticamente arruinó el personaje. La hizo ver demasiado caprichosa e incomprensiva. A mí no gustó eso también porque siento que es contradictorio. Es decir, Gremory se caracteriza por el amor, y en cierta medida se supone que Rías es una persona comprensiva. ¿Por qué digo eso? Pues porque cualquier otra persona en sus circunstancias hubiera tratado de obligar a Akeno y a Koneko a usar sus poderes durante el Rating Game contra Raiser. Que no lo haya hecho quiere decir que le importan bastante los demás, puestos que ni siquiera lo sugirió… En ese sentido, ella tiene varias fallas en este fic, pero no es ni mala ni llega al punto mostrado en el volumen 10. Ella será una persona que crecerá y revelará que es multi-facetica al igual que Sona…. Lo del título de la historia se explicará de poco (es prácticamente la razón principal de todo el fic, siendo ese "gran cambio"). Una pequeña explicación de entrada es dada al final del siguiente arco (a saber, el de Raiser). Luego es explicado mejor por alrededor del cuarto arco (ya sabes, me las quiero dar de anime y generar escenas impactantes). Tratare de actualizar más rápido para que no tengas que esperar al año que viene para descubrirla (o por lo menos mostrarte el arco de Raiser)… Lo de los fics de traición no que los odie. Al principio me gustaban pues era algo distinto y eran bastante originales (el que más me gusta es Nueva Vida de Uzu no Kami), pero luego todos empezaron a copiarse y nada era original. No tenía ni sentido porque Rías traicionaba a Issei sin razón alguna (la gente simplemente ponía que ella era cruel y listo), y luego en algunos casos incluso la ponían a rogar por la atención de Issei. Es por eso que estoy cansado de la Rías inútil y la Rías traicionera, así que voy hacer una Rías alegre, tipo prota de anime de chicas mágicas, ¡pero eso sí! ¡Sin tratar de perder la esencia de la Onee-sama! … Por lo de El dragón de los ojos dorados… ¡muchas gracias por la recomendación! ¡Ni sabía que existía, pero ya me encanta!... Con eso dicho, ¡me alegra que te guste mi historia! ¡Espero que este cap. también te agrade!
Con eso dicho, quiero decirles que este capítulo es SÚPER largo, así que perdonenme si ven un error. Lo he corregido como dos mil veces, pero todavía creo que se me han escapado algunas cosas.
Con eso dicho…
Disclaimer: nada es mío. Solo la trama y los OCS me pertenecen.
Arco 01: El Génesis del Dragon Heroico
03: El Pasado de Issei (Parte 02)
En el capítulo anterior…
– Creo que debería ser yo quien cuente esa parte, Issei-sama.
Al escuchar esas palabras, todos los que estaban en el Club de Investigación de lo Oculto desviaron su mirada.
Y al hacerlo, ellos vieron a la persona que había hablado.
Era una mujer, una tan hermosa que millones de palabras no podían describir el nivel de majestuosidad que ella portaba. Su pelo era largo, igual a la cortina de la más fina seda, y era de un color negro como el de la más hermosa noche sin estrellas, aunque varios de sus mechones tenían tonos azules y purpuras. Sus ojos eran dos preciosas gemas de un tono ámbar rojizo, estos volviéndose a veces tan hermosos como rubíes cuando las personas se desconcentraban, la belleza de estos haciendo que el desprecio que despidiendo hacia cualquier individuo que la mirara perdiera importancia. Ella tenía un cuerpo escultural, tan hermoso que incluso mujeres deslumbrantes como Rías, Akeno y Tsubaki no pudieron evitar sentirse pequeñas, nada más que niñas ante una verdadera mujer. Por último, ella portaba un vestido que parecía haber sido hecho de los mejores materiales del universos: un vestido blanco con detalles dorados que guardaba un cierto parecido con el traje que una novia usaría en una boda. Este vestido era escotado, y dejaba ver sus brazos, hombros y cuello; aunque este último estaba cubierto por un hermoso collar que parecía estar hecho de los mismos materiales que su vestido.
Era una mujer cuya belleza era comparable a la de una diosa. Una criatura tan metódica e inhumanamente hermosa que parecía haber sido labrada por la mano divina. Ella era tan perfecta que el concepto mismo de «imperfección» parecía ser para ella tan lejano como lo era la luna de la tierra.
– ¿Hmn? ¿Qué hace aquí? – exclamó Issei al ver a esa mujer, extremadamente sorprendido –, ¿Eve-sensei?
Y al escuchar esas palabras, todos los demonios que lo escucharon pensaron con impacto:
– «¡¿SENSEI?!»
Y entonces, la mujer tan hermosa cuya belleza parecía despreciar todo lo que estaba a su alrededor dio una sonrisa tan majestuosa que todos las personas en la habitación, ya fueran hombres o mujeres, quedaron hipnotizados por ella.
– Sé que dije que le permitiría actuar por si solo y que le daría un año entero, pero – la llamada Eve se dirigió hacia Issei con el tono de una mama gallina–, ¡no pude contenerme, Issei-sama! Estuve tan preocupada por usted durante estos meses… simplemente no pude aguantar la preocupación y vine a por usted… Y menos mal que lo hice, porque mire lo que me encuentro…
Ella apartó sus ojos de Issei, y entonces, de repente, la calidez en su expresión desapareció, y solo frialdad y despreció recubrió su expresión hasta volverla regia y cruel como la imagen de una diosa de la muerte hecha por el mejor de los escultores.
¿El objetivo de todo este desprecio? Ni más ni menos que Rías, Sona y las noblezas de ambas.
Por supuesto, ya fuera Rías o Sona, ambas tenían cierto orgullo. A lo mejor Sona podría controlarse mejor que Rías, pero la verdad es que ninguna de las dos soportaría ser despreciada tan abiertamente. Como se había mostrado cuando se encontraron con Azkeel, el orgullo de ambas, aunque no rozaba la prepotencia como era el caso de otros jóvenes demonios, era vasto en ese sentido. Ninguna de la dos se permitiría se despreciada por una completa extraña.
En ese sentido, ambas hubieran actuado de inmediato en contra de esa tal Eve, pero…
Estremecimiento.
«Miedo». «Terror». «Muerte». De repente, ellas se encontraron contemplando a la encarnación de todos sus miedos en los ojos de la tal Eve.
Era algo demasiado increíble. Aquella mujer hermosa era como un ángel: no debería poder manifestar sentimientos negativos. Sin embargo, para todos los demonios que estaban en la habitación, su sola mirada estaba cargada de un instinto asesino que parecía no tener límite alguno.
No era como Azkeel que con su poder mágico las había hecho temblar; era simplemente la animosidad que ella manifestaba lo que las sumía en el absoluto terror.
Y es que para ambas había una razón de por medio.
– «Esos ojos… – pensó Sona, temblando ligeramente –. Esos ojos son como los de Onee-sama ante un enemigo: llenos de poder sin fin. No sé si la categoría de poder es la misma; sin embargo, esos ojos… ¡esos ojos son tan viejos como los de Onee-sama! ¡Sea quien sea, esta mujer es peligrosa!»
– «Esa mirada... – Rías contuvo un estremecimiento –. Esa mirada es tan antigua como la que poseía Zekram Bael cuando visite una vez a Sairoarg: es una mirada tan arcaica que me mira como si fuera una bebe… no. Esta mirada es incluso peor. Ella me mira como si fuera una mota de polvo. Ella me mira…»
Y de repente, sin saberlo, ambas se encontraron pensando lo mismo:
– «Ella me mira como si fuera algo tan repugnante que tiene que ser exterminado»
Y es que eso es lo que los ojos de Eve manifestaban. Como si las considerada una mancha que destruía la armonía de una pintura, o un insecto muy feo que destruía la belleza de un lugar, ella las miraba como algo que no debería existir; ella las miraba como si su sola existencia fuera un pecado capital que la ofendía.
Y con solo su mirada, Rías y Sona entendieron lo que pasaría a continuación: a aquella mujer no le importaba sus posiciones o de quienes fueran hermanas; no le interesaba jugar con ellas, y no tenía una motivación especial que la obligara a actuar en su contra. A ella no le importaba nada de ellas. Ella solo las consideraba algo feo que no debería existir, y por lo tanto encontraba natural eliminarlas. Igual que un escritor que ve un fallo en su obra, o un pintor que ve que se equivocó en una pintura, para ella eliminarlas era un deber; algo tan natural como pisar una fea y asquerosa cucaracha.
Y ella, quien era cientos de veces más antigua que ellas, estaba en una categoría superior a la de ellas, simples demonios de clase alta; de inmediato, sintieron que ella estaba cuando mínimo en la misma categoría que Azkeel.
En otras palabras, desde el momento en que Rías y Sona tuvieron la mala fortuna de toparse con ella, ellas ya estaban muertas.
Y entonces, temblaban; temblaban de miedo por su futura muerte que nada en el mundo podría evitar. Sentían que todo su espíritu se quebraba como consecuencia de su debilidad.
– «Deberíamos morir de una vez» – era lo que pensaban ambas –. Así nos ahorraríamos el sufrimiento de morir por su mano»
Y entonces, ambas casi se sumen en el miedo absoluto.
Pero entonces dieron una mirada a su alrededor, y entendieron que no eran las únicas que tenía miedo.
Rías vio como Akeno temblaba, como Kiba palidecía y como Koneko parecía aguantar las ganas de llorar…
… pero también vio como todos se paraban al frente de ella, dispuestos a protegerla.
– «Chicos…» – pensó ella, calidez e impacto llenándola.
Por su parte, Sona contempló como toda su nobleza –– es decir Ruruko, Meguri, Momo, Reya, Tsubaki y Saji –– se encontraba tan o más aterrorizada que ella…
… pero también vio cómo, a pesar de estar temblando, todos se ponía en posiciones defensivas para protegerla.
– «Ustedes, chico…s» – no había palabras para describir lo que Sona sintió.
Ambas sabían que su nobleza eran sus amigos; sabían que ellos tenían que protegerlas. Sin embargo, viendo la mirada de aquella mujer, hubiera sido simplemente natural que ellos hubieran huido; con vergüenza, ambas admitían que lo último que pensaba en esos momentos era en los demás. Ellas creían que algo similar les pasaría a sus noblezas.
Pero se equivocaron. Fuera lo que fuera, pasara lo que pasara; incluso estando sumidos en el terror, ellos las protegerían.
Y entonces, ambas se encontraron pensando:
– «Yo soy el Rey aquí. Tengo que mostrar compostura. Tengo que ser fuerte para poder guiarlos»
Ya fuera la infantil y ligeramente perezosa Rías, o la Sona que era consciente de su propia debilidad, ambas pensaron lo mismo: no iban a retroceder. Había algo a sus espaldas protegiéndolas; lo justo era que ambas actuaran con el orgullo que eso implicaba.
Y sin saberlo, de repente hubo un cambio en ellas; de repente, ambas crecieron.
Si se hubiera tratado de una persona que había estado buscando lograr eso, la situación hubiera terminado ahí. Pero…
A la mujer llamada Eve no le importaba.
¿Qué habían evolucionado? ¡Ja! ¿Y eso a quien le interesaba? No porque a un insecto le creciera alas quería decir que era menos feo. Para ella, destruirlas seguía siendo lo más natural del mundo.
Y entonces con esos pensamientos, ella dio un paso, y fue como si la todopoderosa guadaña de Shinigami estuviera a punto de sesgar las almas de todos…
Pero entonces…
– Deténgase, sensei – exclamó Issei –. Ellos no son enemigos. No permitiré que les haga nada.
Al escuchar sus palabras, todos los demonios se impresionaron. Una parte de sus mentes alabó a Issei por su valentía; pero otra simplemente pensó que estaba loco. ¿Por qué aquella mujer iba a hacerle caso? Incluso si fuera su sensei, un maestro no bajaba la cabeza ante un alumno, pensaron.
– Ya veo. Entiendo, Issei-sama.
Y entonces, la llamada Eve simplemente retrocedió, y las almas de todos quedaron a salvó.
– «¡¿…?!» – los demonios no cabían en su sorpresa al ver eso.
– No sabía que eran sus amigos, Issei-sama. Perdone mi insolencia – Eve agachó la cabeza hacia Issei como pidiendo disculpas.
Y al ver eso, los demonios se impactaron aún más.
– «¡¿Qué demonios?!» – pensaron, impactados.
Y era simplemente natural pensar eso. Ellos no sabían el nivel de fuerza de Issei, y aunque lo supieran, seguirían pensando igual. Aquella mujer estaba cuando menos en la categoría suprema; tal vez incluso más. Sin importar lo fuerte que fuera Issei, aquella mujer no debería actuar con ese nivel de subordinación hacia él.
Después de todo, ¿qué razón tendría ella, que parecía tener un nivel de antigüedad inhumana, para actuar así ante un muchacho de su misma edad?
Para ellos, no existía explicación ante esa pregunta.
– No se preocupe, sensei – dijo Issei, ignorante de como los demonios lo miraban como si fuera un extraterrestre –. Entiendo que para usted debió ser un shock verme con demonios cuando le dije que iba estar en el anonimato. Pero por favor no vuelva a actuar así. Podría haber ocurrido una tragedia.
Y por dentro, Issei sudaba balas mientras daba un suspiro aliviado. De veras que había evitado una tragedia.
– «Si hubiera dejado que entrara en alboroto – pensó él –, tal vez incluso la armadura no hubiera bastado para contenerla. Kuou seria cenizas en estos momentos… y luego, cuando los Maous hubieran venido por sus hermanas, un conflicto terrible hubiera sucedido, y tal vez Japón también se hubiera terminado convertido en cientos de miles de escombros»
[No exageres. – le dijo Draig –. Ella jamás llegaría a usar toda su fuerza en contra de ti. Incluso si hubiera entrado en alboroto, no hubiera revelado todo su poder, y por ende con la armadura hubiera bastado para devolverla a sus cabales]
– «Pero entonces hubiera revelado ante todos quien soy, y una diana gigante estaría sobre mi cabeza» – le recordó Issei.
Draig no dijo nada ante eso, pues sabía que Issei tenía razón.
Y eso mismo lo que Issei no quería: que su identidad como el Sekiryuutei fuera revelada ante todos.
Y había múltiples razones para eso, pero no era el momento para pensar en ellas.
– Entonces – dijo, dirigiéndose hacia Eve –, no soportó la preocupación y vino a buscarme para ver como estaba, ¿no?
Con su cabeza agachada hacia Issei en una forma similar a la de un caballero haciendo una reverencia ante su señor o una doncella ante su rey, Eve asintió.
– ¿Pero cómo supo dónde estaba? – le cuestionó a la vez que le hacía gesto para que se reincorporara, una gota de sudor resbalando por su nuca a la vez que se estremecía al notar la mirada de todos. ¿Qué estarían pensando? ¿Qué era un pervertidos con gustos «S »?
[Pues lo de ser un «S » no es cierto, pero lo de pervertido no puedes negarlo – dijo Draig con burla – . ¿O es que acaso se te olvidó lo que hacías con las bragas de tu sensei cuando tenías doce años?]
Issei se sonrojó como un tomate, y seguidamente le gritó un «¡Callate!» a Draig. No quería recordar esos momentos. Había sido su época más oscura. Ahora, con las hormonas un pocos más tranquilas (oh bueno, más o menos tranquilas), no podía evitar sentir vergüenza por todo lo que había hecho en el pasado. Sobre todo porque la mayoría de las cosas involucraban a su sensei, quien más o menos era como una mezcla entre una niñera y una hermana mayor para él…
Todavía se sentía sucio al pensar en eso.
– Sencillo, Issei-sama – le dijo Eve, ocasionado que saliera de sus pensamientos de vergüenza y auto-reproche –. Yo siempre estoy al tanto de su ubicación por su seguridad. Toda su ropa tiene hechizos de rastreo.
Issei contuvo un grito al escuchar todo eso. ¡¿Que toda su ropa tenia qué?!
[Como era de esperar de la sensei yandere] – comentó Draig, impactado.
De repente, Eve le dio una mirada afilada a Issei que parecía estar dirigida hacia una de las manos de este.
[¡¿Cómo?! – exclamó Draig con miedo… cosa que era extraña en él, uno de los dos Dragones Celestiales –. ¡¿Escuchó lo que dije a pesar de que solo tú deberías poder hacerlo?!]
Issei prefirió ignorar lo que acababa de pasar. Una de las lecciones más importantes que su sensei le había enseñado era que una mujer enojada u ofendida era un ser aterrador al que nada podía parar… y en ese sentido, su sensei era cien mil veces más aterradora que una mujer normal.
Así, reincorporándose de la sorpresa por lo que su sensei había dicho, le dijo a esta:
– Eh, bueno… ¿usted dijo que iba a continuar con la historia?
Al escuchar su pregunta, Eve asintió.
– Sí, Issei-sama – contestó –. Su historia tiene varios huecos que únicamente yo puedo rellenar. De la parte en la que se quedó en adelante, todo tendría mucho más sentido si lo cuento yo.
Aunque pensaba que lo que ella decía tenía sentido, Issei le dirigió una mirada algo aprensiva.
«¿Y podría contar la historia sin tratar de "exterminar" a todos los demonios?»: eso era lo que quería preguntarle, pero se contuvo de hacerlo. Sentía que poda pisar una mina terrestre si lo hacía.
– No se preocupe, Issei-sama – dijo ella con algo de frialdad que no estaba dirigida hacia él –. Siempre que sean sus amigos, yo me comportaré. No importa incluso se trata de seres tas asquerosos como lo son los demonios.
De inmediato, Issei le dirigió una mirada de reproche, alarmado, pensando que los demonios se ofenderían al escuchar aquellas palabras.
Y la verdad es que sí se habían ofendido (sobre todo Sona y Rías, quienes eran demonios de sangre pura), pero conscientes de que probablemente morirían si se atrevían a decirle algo, ellos contuvieron cualquier posible replica hacia Eve.
Y seguidamente, mientras ignoraba todo eso, la belleza de pelo nocturno se dirigió hacia los demonios, una frialdad profesional que hizo que los que conocía a Grayfia pensaran de inmediato en ella apareciendo a su alrededor.
– Bien – dijo ella con severidad –. Abran sus oídos y escuchen atentamente, que no pienso decir estas palabras dos veces. Asimismo, no quiero ninguna interrupción. Yo daré cualquier explicación pertinente de inmediato, así que no quiero que me hagan preguntas, asquerosos seres infe…
Issei le dirigió una mirada de reproche.
–… asquerosos seres ligeramente no-inferiores – se corrigió Eve ante eso, ocasionando que Issei se diera una palmada en la cara.
– «No sé qué esperaba en realidad» – pensó él para sí mismo, dando un suspiro –. Debería contentarme con que no les está dando " la mirada" ni les está haciendo spam de su instinto asesino»
– Lo primero que tenga que decirles, inmundas criaturas sin valor – continuó Eve, ocasionado que Issei diera otro suspiro –, es que yo soy lo que ustedes llaman una mercenaria independiente. Como tal no pertenezco a ninguna de sus inmundas facciones, pero me encargó de lidiar con aquellos que amenazan el orden humano o su asqueroso estatus para poder proteger a las personas.
– «¿Y a qué viene todo esto?» – se cuestionaron algunos en su mente (Saji entre ellos), demasiado aterrorizados como para poder preguntarlo en voz alta.
Eve les dirigió una mirada afilada.
– «¡¿Cómo?! ¡¿Puede leer las mentes?!» – pensaron con impacto todos los que se habían cuestionado su explicación.
– Digo esto, sucios remedos de sacos de carne, porque yo llegué a este lugar por ese motivo – explicó ella, sumiendo a todos en el terror absoluto… Parecía ser que sí podía leer las mentes –. Vine a este lugar porque había escuchado de las extrañas desapariciones que habían ocurrido en este sitio. Ustedes, como siempre, asquerosos insectos que solo sirven para infectar, estaban demasiado ocupados en sus propios asuntos como para atender cualquier clase de asunto ocurrido en este lugar, así que yo, habiendo contactado con la líder de la facción Youkai, tomé un permiso para aparecer en este lugar e investigué que era lo que estaba sucediendo… Y así es como comienza mi lado de la historia….
Ella se encontraba por las calles de Kuou…
Habiendo escuchado acerca de las extrañas desapariciones que habían ocurrido en la ciudad, ella, que estaba conscientes que los anfitriones de ese lugar –– demasiado ocupados en las consecuencias de cierto incidente relacionado con la relación de una mujer de la casa del Emperador y un exorcista así como en el acto hecho por cierta gata rebelde de categoría SS –– no harían nada para resolver el problema, le había pedido a cierta Zorra Avatar Solar de Nueve Colas y Cara Blanca para que interviniera por ella ante la joven líder Kitsune de la facción Youkai para así que esta le diera un permiso, permitiéndole entrar al lugar de manera civilizada.
Por lo general ella no se tomaría tantas molestias por unos asquerosos insectos, pero era consciente de que si iba a resolver problemas no podía estar causándolos al entrar en alboroto…
… aunque si se encontrara con algún demonio, probablemente ella entraría en ese estado de todos modos.
Pero por lo menos iba a tratar de evitarlo, así que actuó correctamente e hizo todo los pormenores necesarios.
Acababa de llegar, así que no había escuchado mucho, pero lo poco que había escuchado le había hecho darse una idea de lo que estaba pasando. Todos los desaparecidos carecían de características comunes: algunos eran hombres, otros eran mujeres, y no había un área de edad promedio. Por ende, ella descontó muchos tipos de modos operandis (tales como encontrarse de nuevo con un espectro vengativo como el de aquella ocasión en que una colección de espectros con forma de chica había estado matando prostitutas en Londres durante la revolución industrial, ocasionado miedo ante un asesinó serial; chica que ella había exorcizado antes de que pudiera causar más problemas) y dejó solo dos modos posibles: o alguien estaba secuestrando gente para utilizarlas como baterías de mana, o había un demonio renegado especialmente poderoso causando desastres en la zona.
Ella de inmediato descartó el segundo caso. Los secuestros habían sido hechos de manera metódica, razón por la que la iglesia y los sacerdotes onmyoji ni siquiera se habían dado cuenta de lo que estaba pasando.
Eso dejaba solo a la primera opción.
Y basado en esa opción, ella podía desentrañar la que estaba pasando en el lugar en una cierta medida. Lo más probable fuera que se tratara de una organización de magos rebeldes o algún culto extraño. La última opción de hecho era bastante probable. Gracias a la existencia del temido Culto del Dragon Rojo en Gran Bretaña, había habido un auge bastante grande de cultos malvados durante los últimos 600 años.
Y aunque no sabía con qué propósito ese hipotético culto estaba secuestrando gente, podía darse una idea de lo que planeaban hacer con ella. El uso de personas como sacrificio para usar la energía vital como generador de mana era algo que aunque ella odiaba, pues había sido enseñado por los demonios, era bastante común en la comunidad mágica. Sabiendo las técnicas relacionadas con el uso de baterías (pues ella conocía en demasiá acerca de la magia), ella pensaba que los causantes del secuestro se encontraban situados en alguna Línea Ley especialmente densa de la ciudad.
Desafortunadamente, esa opción no la veía probable. Todas las Líneas Ley de la ciudad estaban custodiadas por los sacerdotes sintoístas de la región. Los responsables de los secuestros debían estar en una Línea Ley que, si bien no era muy buena, sí era poseedora del suficiente flujo de mana para un buen ritual.
Ella dio un suspiro.
– «Todo sería más fácil si simplemente pudiera destruir toda la ciudad» – pensó, cansada. La verdad es que le fastidiaban las misiones de búsqueda en encubierto. Ella prefería destruir toda el área en que los «malvados insectos» se encontraran. Eso evitaba que las plagas se expandieran, pensaba ella.
– «Pero no tendría ningún sentido si para acabar con el problema destruyó toda la ciudad» – pensó, dando otro suspiro. Como extrañaba los tiempos de guerra. En aquellos tiempos, mientras acabara con los «insectos» no importaba cuanta destrucción sembrara.
Y entonces, mientras caminaba, dio otro suspiro. Tal vez debió haber aceptado la ayuda ofrecida por la milenaria mujer zorro. Con sus artes de Senjutsu o sus conocimientos en Brujería, encontrar a alguien en la ciudad sería un juego de niños. Pero como quiso ahorrarse aquel parloteo de que «debía conseguirse un marido » y que «a nadie le gustaba una solterona con milenios a su espalda-Mikon» así como evitarse la molestia de ser vista junto con uno de los Tres Grandes Monstruos de Japón, ella rechazó su ayuda, razón por lo que ahora estaba aburrida haciendo esa labor molesta.
Ella estuvo a punto de dar otro suspiro. Tal vez debió haber ido a aquel templo de los Himejima a acabar con todos esos insectos alados y lo que sea que estaban planeando. Probablemente sería mucho más divertido que lo que estaba haciendo…
Y entonces, justo cuando de sus hermosos labios otro suspiro estaba a punto de escapar…
… ella sintió «eso»
– «¡¿Hmn?!»
Con rapidez, ella alzó su mirada en dirección hacia el norte.
– «Esto que siento… – pensó ella –. Sí, no hay duda… ¡Esto que siento es…!»
De inmediato, ella afianzó todo sus sentidos mágicos.
Y entonces, ella se concentró en aquella firma de energía mágica, y, haciendo uso del leve conocimiento de Magia del Espacio que poseía, ella «ignoró » el concepto de distancia, y se apareció lo más cerca que pudo del lugar donde sentía aquella energía, su aparición en el sitio siendo cientos de veces más silenciosa que la Magia de Tele-trasportación que era usada muy comúnmente.
Pero entonces, justo cuando daba una mirada analítica al parque donde estaba, la presencia que la había atraído al lugar, para su consternación, desapareció.
– «¡No!» – se dijo ella, alarmada.
Y entonces, sin perder oportunidad, ella hizo uso de su conocimiento en Magia de Observación, ocasionado que cientos de miles de mariposas familiares se diseminaran por el lugar, su presencia siendo invisible para el ojo mundano.
Usó la conexión que había entre sus ojos y los de las mariposas que había creado, y buscó en cientos de lugares al mismo tiempo. Pronto, cientos de lugares fueron registrados por ella en cuestión de segundos.
Pero a pesar de que estaba haciendo uso de un poder increíble, lo que estaba buscando no lo encontraba.
– «¡No! ¡No puede ser! – se decía ella con ira hacia sí misma –. ¡No pude haberlo perdido!»
Y mientras más pasaba el tiempo, más la ira hacia sí misma la llenaba.
Experta como ella sola, su Magia de Observación era extremadamente potente (aunque no muy útil cuando se trataba de estar en el anonimato o cuando no sabía lo que buscaba). En el sentido más estricto, ella solo era superada por la función «Ángel Guardián » del sistema del cielo y por el Arcángel Raziel, el Ángel de la Observación.
Pero en esos momentos, para ella eso no era suficiente. En esos momentos, ella deseaba que sus capacidades, sin igual entre los magos modernos, fueran mucho mejores. En esos momentos, ella deseó tener un poder igual al de Hlidskjalf, el Trono del Padre de Todos, y poder buscar todo lo que deseara por todo los nueves reinos en cuestión de solo un segundo.
Pero ella, que en una ocasión se había colado en Asgard para utilizar el dichoso trono, sabía que ni eso lo ayudaría en esos momentos. «Eso» que ella tanto buscaba estaba perdido más allá del concepto mismo de espacio.
Ella nunca lo encontraría. «Eso» que había sentido nunca seria encontrado. Por un milagro lo había sentido; pero los milagros no surgían dos veces, y ella no podía encontrar aquella existencia con la que de alguna manera había logrado toparse.
Ira. Tristeza. Resentimiento. Múltiples emociones negativas surgieran hacia sí misma, ocasionado que entrara en un estado de frenesí total. Al ritmo que iba, era muy probable que perdiera el control de sí misma y destruyera toda la ciudad por accidente.
Pero entonces, otro milagro ocurrió:
Una de sus mariposas captó algo que llamó su atención: captó a un hombre que había visto mejores momentos siendo atacado por un encapuchado, quien parecía que estaba evitando que el hombre se escapara de algún lugar.
Y al ver ese sitio, sus dotados sentidos mágicos vieron más allá de lo normal: «vieron» la firma de energía que tanto había estado buscando provenir de un almacén abandonado.
Y entonces, ella se llenó de esperanza.
– «Ahí estas – se dijo, rebosando de felicidad –. No te perdí: ahí estas»
Y entonces, haciendo uso de nueva cuenta de la Magia del Espacio, ella «rompió » la distancia, causando que apareciera en el sitio en frente de aquel hombre que había avistado.
– ¿Qué demo…?
El encapuchado que estaba aprisionando al hombre dio una exclamación de desconcierto; pero ella lo ignoró. Ella no registró su existencia más allá de lo debido, y simplemente le dio una patada que lo mandó a volar como si fuera un muñeco de trapo. Seguidamente, sintiendo agradecimiento por aquel hombre por el mero hecho de existir y haberle permitido dar con aquel sitio, ella hizo uso de la Magia del Espacio, y lo tele-transportó a un hospital cercano en donde algunos curanderos sintoístas se encontraban entremezclados con los médicos normales.
Y entonces, ella usó de nueva cuenta la Magia del Espacio, y se inmiscuyó en el sitio.
Si hubiera habido una barrera mágica protegiendo el lugar, ella, cual misil balístico disparado en contra de una armada, hubiera destrozado tal protección sin importarle que eso anunciara su presencia a los magos del lugar.
Pero para desgracia de los que estaban en el sitio, no había ninguna barrera mágica, por lo que ella, que se estaba moviendo con la delicadeza de un gigantesco elefante rosa montado en un monociclo, era prácticamente indetectable.
Y entonces, cual fantasma, ella podía pasar por todos los lugares del almacén.
Pero no hizo falta que hiciera algo como eso. Como si un milagro se hubiera manifestado por tercera ocasión consecutiva, lo que ella buscaba estaba justamente en la entrada:
Se trataba de un chico pelinegro de tal vez nueve o diez años.
– «Ahí estas – pensó ella con anheló –. Estas ahí… Luego de tanto tiempo, estas ahí… Veo que eres distinto, pero no me importa. Veo que no eres el mismo, pero no me importa. Veo que usted no es usted; pero no me importa. Lo único que me importa es que estés bien; que no vuelva a separarse de mi»
Y entonces, ella vio más allá del niño: vio como este estaba a punto de morir por obra de un encapuchado igual al que había mandado a volar.
Y ella sintió rabia al ver eso.
– «¡Ese insecto! – pensó con rabia –. ¡¿Cómo se atreve siquiera a…?!»
Por un momento, casi deja llevar por la ira y aplastaba aquel inmundo y pecador insecto; pero se contuvo, su deseo de proteger aquel muchacho mayor a toda su rabia.
Y entonces ella hizo lo que para ella era lo más natural del mundo:
Se apareció en frente de aquel par de manos gigantes que estaban a punto de sesgar la vida de aquel muchacho.
– Tranquilo. No dejare que nada te pase – ella dijo para calmar al muchacho, su cuerpo siendo usado como escudo humano para protegerlo.
– «Si. Ese momento todavía está grabado en mi memoria»
Mientras Eve les relataba con frialdad a los demonios como ella había ido al lugar detectar la energía mágica de Issei, el mencionado pensaba para sí mismo.
– «Ese momento es inolvidable. No es solo el momento en que la conocí, sino que también es el momento en donde vi mi primera batalla»
Él dio una sonrisa para sí mismo.
– «Si, incluso si muriera, o incluso si mi memoria fuera borrada, lo que sentí en aquel momento jamás lo olvidaría. Todavía lo recuerdo. Nunca jamás, pase lo que pase, podré olvidarlo»
Y entonces, a su mente vino aquel recuerdo…
– Tranquilo. No dejare que nada te pase.
Al escuchar esas palabras, el pequeño Issei, quien había cerrado sus ojos para no ver como aquellas gigantescas manos que tenían apresando su sombra lo acercaban a su fin, abrió sus parpados.
Y al hacerlo, vio a quien le había hablado:
La vio a ella.
Y fue como si el tiempo se detuviera.
Despampanate. Hermosa. Preciosa. Hechizante. Encantadora. La belleza que poseía la mujer que estaba ante él no tenía palabras que la describiera. Metódica a un punto que parecía labrada por un dios, ella era más hermosa que cualquier cosa que el pequeño Issei hubiera visto en su vida.
Su piel era blanca, diamantes y la nieve más pura luciendo como un feo carbón ante ella. Su pelo era como la noche misma: tonos negros recubrían la mayor parte, pero en el área de las puntas colores oscuros como lo eran el azul marino y el purpura se hacían ver. Vistiendo un extraño atuendo que era como la versión gótica de un vestido de novia carente de velo, ella parecía salida de otra dimensión; una dimensión donde la belleza no tenía límites.
Su cuerpo era despampanante; pero al pequeño Issei, quien todavía no había aprendido a apreciar ese sentido de la belleza femenina, lo que más le llamó la atención fue su rostro:
Su rostro era precioso, hermoso a un punto que era aterrador, pues parecía algo demasiado bello para ser real –– una ilusión labrada por alguna especie de fuerza superior.
Pero lo que impactó al pequeño Issei no fue la belleza que su rostro poseía, sino la expresión que este tenía: una expresión cálida que estaba dirigida única y exclusivamente hacia él.
Afecto, dedicación, cariño, lealtad, admiración., amor en un sentido no romántico., sorpresa, ilusión, felicidad; grabado en ese hermoso par de ojos ambar-rubi, una expresión llena de cientos de sentimientos hermosos que parecían impropios para mostrar ante un extraño fueron dirigidos hacia él.
De haberse tratado de un adolescente o de cuando menos alguien que ya había empezado a sentir atracción por el género opuesto, el pequeño Issei hubiera caído enamorado de manera automática ante esa mujer tan bella y ante esa expresión tan majestuosa.
Pero la inocencia del pequeño Issei evitó eso. En lugar, lo que él sintió ante aquella mujer fue…
… impacto.
– «Es como un ángel – pensó el pequeño Issei, lleno de admiración por aquella mujer desconocida –… no – se corrigió –. Es como una diosa»
No había nada malo en sus pensamientos. «Es increíble. Es como una heroína de cuentos de hadas»: eso era lo único que pasaba por su mente.
Pero entonces, pareció ser que el tiempo volvió a la normalidad, y la situación en la que estaba volvió a ser la misma.
Solo que ahora había una pequeña excepción:
Aquella mujer estaba frente a él…
… o en otras palabras, aquellas manos gigantes que deberían acabar con él iban a acabar primero con aquella mujer.
– «¡No! – pensó el pequeño Issei –. ¡Apártese!»
Quiso gritarle eso a aquella mujer: quiso decirle que se apartara; que huyera y que conservara su vida.
Pero no podía hacerlo. Su cuerpo estaba muy cansado luego de haber sufrido aquel extraño incremento de poder y haber tratado de esquivar las manos de aquel hombre. Incluso tratándose de algo tan común como lo era hablar, él era, por el momento, incapaz de hacerlo.
Y aunque pudiera hacerlo, pensó con horror, miedo y culpa; era imposible que aquella mujer pudiera evitar ese ataque. Parada en frente de él como si estuviera auto-sacrificándose por su bien, aquel ataque estaba a escasos centímetros de rozarla.
Sería una escena trágica. Ella moriría, y todo sería por su culpa.
De una manera que parecía impropia para un ser humano normal, el pequeño Issei se encontró deseando con ansiedad cambiar de lugar con aquella mujer. No quería morir, pero no quería que nadie muriera por él, así que prefería cientos de veces que fuera él quien muriera antes de lo que hiciera otra persona.
Pero él no tenía fuerza, y aunque la tuviera, él se encontraba aprisionado por las uñas de aquellas manos gigantes, las cuales estaban clavadas sobre su sombra, impidiéndole moverse. Él no podía hacer nada. Él era inútil.
Y como inútil que era, él solo podía observar.
Y entonces, solo pudo observar como aquellas manos de uñas gigantes capaces de cortar el concentro chocaban contra la mujer…
… solo para rebotar cual mosca que choca contra una ventana.
– «¡!» – el pequeño Issei se sorprendió al ver eso.
Y no fue el único.
– «¡¿Qué demonios?!»
El encapuchado quien había originado aquellas manos sintió sorpresa al observar aquella escena.
– «¡¿Quién es esa mujer?! – se cuestionó –. ¡¿De dónde salió?! ¡Y lo más importante de todo: ¿cómo hizo lo que hizo con mi ataque?!»
El desconcierto (y el miedo) llenaban al encapuchado. Primero aquel chico casi lo mata al mismo tiempo que lograba ver sus ataques invisibles, y ahora aquella mujer había hecho ver su ataque como si fuera alguna clase de insecto tratando de picar a un elefante.
¡¿Qué demonios estaba pasando?!
Pero el encapuchado no tuvo tiempo para pensar.
¿La razón?
Pues que el ataque que rebotó al tratar de tocar a esa mujer salió disparado de vuelta en contra de quien lo había originado con una velocidad que era cientos de veces superior al movimiento original de este.
Es decir, aquel ataque salió disparado de vuelta en contra de él.
BOOM
– ¿Cómo te llamas, pequeño?
Al escuchar esas palabras llena de dulzura, el pequeño Issei salió del estado de sorpresa que le había provocado ver a ese encapuchado salir volando por su propio ataque, y centro su mirada sobre aquella misteriosa y hermosa mujer.
– H-Hyodou I-Issei, s-señora – le contestó, tartamudeando a duras penas mientras se sonrojaba. Nunca había sido bueno hablando con nadie que no fuera sus padres o su amigo Shido. Al combinar esto junto con la belleza de aquella mujer (y la demostración aterradora de fuerza que esta acababa de hacer), era simplemente natural que actuara con tanto nerviosismo.
Pero a la mujer no le importó lo nervioso que estaba.
– «Hyodou Issei», ¿eh? – repitió, dándole una sonrisa cálida que re-afianzó su impresión de que ella era como una diosa – Significa «Generosa Primera Generación», ¿no?... – ante su asentimiento, su sonrisa se amplió –. Hmn. Es muy buen nombre – ella asintió para sí misma, ocasionado que se sonrojara ante su halago –. Bien, Issei-sama. Yo me llamo Eve, y a partir de ahora seré…
– ¡ Cruel Fantastic Hands! – resonó una voz, interrumpiéndola.
Y seguidamente, ante la mirada de Issei, un par de espectrales manos gigantes salieron disparadas en contra de la mujer que se acababa de presentar como Eve, quien tenía su espalda por completo descubierto ante aquel ataque.
«¡Cuidado!»: eso fue lo que el pequeño quiso gritarle, pero no hizo falta ni que lo hiciera.
– ¡¿Te atreves, asqueroso insecto…?!
La voz de la llamada Eve resonó, el tono dulce que había estado usando con Issei siendo remplazado por un tono cruel lleno de ira que sonaba igual al de un Rakasha (Rey Demonio), el par de manos gigantes que deberían haber acabado con ella siendo detenidas por dos de sus dedos. En su rostro, una expresión tan terrible que parecía impropia de alguien con tanta belleza apareció dirigida hacia el encapuchado
– ¿¡¿…a interrumpirme mientras hablo con Issei-sama?!
Y con un tono que daba a entender que consideraba eso como un pecado capital que debía pagarse con el peor de todos los infiernos, ella…
… aplastó y disipó las manos gigantes con un movimiento de sus dedos.
Y el encapuchado cayó al suelo mientras daba un grito de dolor al ver eso.
– ¡¿Crees que un truco de circo como ese sería capaz de siquiera hacerme algo?! – ella entonó con un desprecio sin fin –. ¡Rama de la Nigromancia: Evocación Espiritual, estilo basado en el propio uso del espíritu para la proyección astral!
– ¡¡¡…!!!
El shock que sintió el encapuchado al escuchar esas palabras fue tremendo.
Lo que la tal Eve acababa de decir no eran simple palabras al azar. Él, quien pertenecía a una secta seguidora del Clan Murmur, había aprendido el arte de la Nigromancia mediante uno de los secretos dejado por el ancestro de este dichoso clan. Más específicamente hablando, la Evocación Espiritual.
Usada comúnmente como un arte que invocaba a espíritus como el nombre lo indicaba, él había decido usar un truco distinto al de la común mayoría. En lugar de un invocar a un espíritu mediante un contender físico para que combatiera por él como era lo normal, él lo que hizo fue evocar su propia alma para generar una pequeña proyección de algo que quisiera: manos gigantes, para ser más exactos.
«Las personas normales no pueden ver a los espíritus»: esa era una regla de oro invaluable en el mundo de la magia. Incluso tratándose de seres sobrenaturales, eran pocas las razas de naturaleza humanoide que eran capaces de detectar a seres como los espectros. Este hecho hacia que fueran pocas las personas dotadas en el arte de Evocación Espiritual. La única razón por la que él podía ver a los espíritus era por una bendición dada por «Murmur-sama» hace muchas generaciones; una bendición que le daba a él, un humano, la rara capacidad de ver espíritus que solo clanes como Himejima y Shinrai poseían: la Visión Espiritual.
Invocar a un espíritu por lo general requería darle a este un cuerpo físico que se guiara en cierta medida por las normas del mundo; a saber, darle un cuerpo visible para sentidos mundanos: esa era una regla que casi ningún Evocador de Espíritus podía romper.
Para evitar esa regla, él manifestó su propia alma, generando sus Cruel Fantastic Hands, extensiones invisibles de su cuerpo que se guiaban bajo las leyes del mundo espiritual, y que por ende, tal como lo mostraban sus Deaths Fingers, eran capaces de hacer cosas como interactuar con las sombras. Por normal general, sería un movimiento bastante inteligente que si se combinaba con su otra arma secreta le permitirá ganar incluso contra otro usuario de Visión Espiritual.
Pero…
– ¡No es más que un truco de circo! – despreció la llamada Eve aquel movimiento que le había tomado años lograr realizar –. ¡No solo dejas expuesta tu alma a un contrataque, sino que este movimiento carece de cualquier tipo de poder! ¡Solo estas confiando en la invisibilidad! ¡Igual que un mono circense, no es más que un truco de baja categoría!
En cierto sentido, lo que la mujer llamada Eve decía tenía razón. Al proyectar su alma, lo que le pasara a las Cruel Fantastic Hands le afectaría como un rebote. De luchar contra un sacerdote sintoísta, también podría sufrir el terrible destino de un exorcismo directo a su alma.
Pero esto solo aplicaba contra un oponente que pudiera ver el movimiento. E incluso contra esta clase de oponente, lo que acababa de pasar no tenía lógica. Sus Cruel Fantastic Hands se guiaban bajo una ley extraña físico-espiritual que poseían algunos espíritus: si bien afectaban cosas físicas, solo podían ser rechazadas mediante energía mágica. Si fuera contra un enemigo de categoría Suprema o superior, estos simplemente liberarían energía para dispar su ataque, cosa que lo dejaría invalidado para usarlo durante un rato, pero realmente no sería un gran problema.
Pero lo que hizo aquella mujer fue aplastarlo con sus manos. No hubo una explosión de poder visible, el uso de poder sagrado o de alguna clase de técnica especial. Ella simplemente las aplastó, causándole daño directo a su espíritu.
– «¡Que… ¿qué cosa es ella?!» – se cuestionó el encapuchado, jadeando de dolor. Aquella mujer no solo había hecho rebotar su ataque; lo había visto y tocado como si su cuerpo fuera algo más allá que simple carne. Era imposible que alguien que había hecho algo como eso fuera humana.
Pero su pregunta no recibió respuesta. Por el contrario, lo único que recibió fue un desprecio y odio absoluto hacia su persona; odio por el mero hecho de siquiera atreverse a pelear contra ella.
– ¡Tu castigo por tu insolencia, asqueroso insecto que ha vendido su alma! – entono ella con frialdad mientras se le acercaba lentamente, cual Parca que se sabía inevitable e invencible –, ¡es la muerte!
Y entonces, ella levantó uno de sus finos pies ataviados en un majestoso calzado, casi como si ella pensara destruilo como lo que lo consideraba: un insecto del nivel de una fea y repulsiva cucaracha.
Pero entonces…
– ¡Curse Bone Style: Sacred Blade of Badnnes! (¡Estilo de Hueso Maldito: Hoja Sacro de la Maldad!)
… una voz resonó por toda la habitación.
Y al mismo tiempo, poder mágico se dejó sentir, solo para que luego un encapuchado apareciera detrás de la mujer, una espada blanca con una forma extrañamente similar a la de un hueso estando en sus manos y siendo dirigida hacia el cuello de la llamada Eve en un obvio ataque sorpresa.
Y ante eso, la llamada Eve no debería poder reaccionar. Con toda la arrogancia del mundo, ella estaba llena de aberturas por todos lados. Ante un ataque como ese, que había sido por completo indetectable hasta el momento en que se había proclamado como inevitable, ella no debería poder reaccionar.
Y aparentemente eso fue lo que pasó: ella no pudo reaccionar y la hoja blanquecina del encapuchado chocó contra su cuello…
… solo que en lugar de perforar su piel, la hoja rebotó como si hubiera chocado contra un metal de la clase más dura, una extraña fuerza cinética haciendo retroceder al encapuchado espadachín.
– «¿Qué demonios? – se cuestionó el encapuchado espadachín, totalmente desconcertado –. Mi ataque simplemente… ¿rebotó?»
Al igual que le había pasado a su compañero usuario de la Evocación Espiritual, el encapuchado espadachín no entendía lo que acababa de pasar. Su ataque había sido perfecto. La mujer no había podido hacer ninguna contramedida, y su espada, que era ciento de veces más dura que el acero, había chocado directamente contra su cuello.
Pero ese ataque de victoria absoluta simplemente rebotó, cosa que no tenía ningún sentido, pues aquella mujer no había hecho nada especial; simplemente lo había recibido de frente.
– «¡¿De qué demonios está hecho su cuerpo?!» – se cuestionó de nuevo el encapuchado espadachín, el miedo surgiendo en su ser al ser incapaz de comprender el misterio de la criatura con forma de mujer que tenía en frente.
Pero al igual que le pasó a su compañero, el encapuchado espadachín no recibió una respuesta, nada más que desprecio siendo dirigido en su contra.
– Eres el mismo insecto de antes – dijo con frialdad la llamada Eve, recordando como había mandado a volar a aquel encapuchado de un golpe cuando había salvado al hombre que le había permitido dar con la ubicación del lugar –. Igual que una cucaracha, sobreviviste a mi golpe y sigues con vida para seguir desperdigando tu repugnante presencia… Y viendo esa espada tuya, la razón se me hace obvia: has modificado tu exoesqueleto – reveló.
– ¡¡¡…!!! – total sorpresa y miedo absoluto llenaron los rasgos del encapuchado espadachín.
Igual que había pasado hace unos momentos, lo que Eve había dicho había dado en el clavo con una sobrenatural precisión. El encapuchado espadachín pertenecía a una familia de magos que había aprendido a reforzar su cuerpo mediante rituales prohibidos enseñados por «Murmur-sama». Mediante técnicas horribles que eran propias de rituales satánicos, el ancestro de esta familia, la cual veía sus orígenes desde la época de la Guerra de las Tres Facciones, había reforzado su exoesqueleto a niveles más allá de lo humano, cosa que empezó a trasmitirse de generación en generación como una técnica especial que era usada por cada miembro de la familia para modificar su cuerpo, hasta llegar al punto de que el rasgo de un exoesqueleto auto-modificable empezó a volverse algo con los que los miembros de la familia nacían de manera natural.
En el sentido estricto de la palabra, no era la gran cosa. Solo era un exoesqueleto reforzado que desafiaba las leyes de la biología mediante la magia para hacer cosas como usar los huesos como armaduras o armas.
La primera opción era la que había usado el encapuchado para sobrevivir al golpe inhumano que aquella mujer le había dado hace unos instantes, mientras que la segunda era con la que había atacado a la ya mencionada. En la primera ocasión había utilizado una técnica llamada Curse Bone Style: Bony Armor (Estilo de Hueso Maldito: Armadura Huesuda), con la cual había obligado a sus costillas a manifestarse de una forma similar a una armadura, mientras que en la segunda ocasión había utilizado su Curse Bone Style: Sacred Blade of Badnnes para usar un hueso de su columna como espada.
En cierto sentido, adivinar que usaba sus huesos como armas no era tan difícil (el nombre de sus ataques lo delataba, después de todo); sin embargo, adivinar qué estaba haciendo uso de un exoesqueleto modificado no era fácil, sobre todo tomando en cuenta que apenas y acababa de hacer un solo ataque.
En ese sentido, el encapuchado espadachín estaba aterrorizado. ¡¿Qué tan vasta era la experiencia de esa mujer que con un solo vistazo había descubierto el secreto de su familia?!
– Hmn. Es demasiado tarde para sentirte aterrorizado y suplicar clemencia – le dijo esa mujer con desprecio –. Pudiste haber tratado de huir, pero, tal es como de esperar de un mono que renunció a algo tan valioso como lo es su humanidad, tú decidiste enfrentarte a mí. Ahora tu destino, al igual que el de tu compañero y todos aquellos que usen las mismas prácticas que ustedes, es el de perecer como los insectos en lo que se han convertido.
El pánico llenó al encapuchado al escuchar esas palabras que parecían estar llenas de nada más que la verdad absoluta.
– ¡¿Qué acaso no sabes quiénes somos?! – gritó con desesperó, tratando de amedrentar a aquella mujer –. ¡Mi organización y apellido tienen renombre! ¡No soy alguien a quien puedas matar! ¡Yo soy…!
– No me importa – le cortó aquella mujer con frialdad, impidiéndole revelar su nombre –. No me interesa saber el nombre de las cucarachas que están a punto de ser pisoteadas.
Y entonces, como si fuera una maquina hecha con el único propósito de generar destrucción, ella dio un paso al frente, dispuesto a destruir aquel encapuchado espadachín para luego hacer lo mismo con el otro encapachado usuario de la Evocación Espiritual.
Pero entonces, ella se detuvo, la rabia absoluta manifestándose en su ser.
– ¡¿ASQUEROSA E INMUNDA BASURA?! – rugió –, ¡¿TE ATREVES A…?!
Y entonces, ante la vista desconcertada del espadachín, ella desapareció.
Y para el pequeño Issei, quien había estado viendo toda con estrellas en sus ojos, absolutamente admirado por aquella mujer, ese hecho lo llenó de desconcierto.
– «¿Qué pasó? – se cuestionó, confundido –. ¿Por qué desapareció?»
Con confusión, él dio una mirada a sus alrededores, en busca de aquella hermosa mujer.
Pero en lugar de encontrarla a ella, vio al encapuchado usuario de manos gigantes cerniéndose en su dirección de manera agresiva.
– «¡!» – la exaltación llenó al pequeño Issei al ver eso. De inmediato, él trató de levantarse y correr; pero, de nuevo, encontrándose demasiado cansado por alguna razón, fue incapaz de hacerlo.
Pero para su fortuna, la hermosa mujer apareció en frente de él, usándose a sí misma como escudo para cualquier posible ataque.
Y al ver eso, el encapachado Evocador de Espíritus dio una sonrisa que fue ocultada por sus ropajes.
– «Justo como lo planeé – pensó –. Te preocupas tanto por ese muchacho que abandonaste lo que estabas haciendo para protegerlo, y, como seguramente piensas que nada de lo que hagamos te dañará, usaste arrogantemente tu propio cuerpo como escudo»
Sintiéndose victorioso, el encapuchado se preparó para atacar a aquella mujer.
– «Cuanta arrogancia… aunque tengas razones para tenerla – se dijo –. No sé qué es ese cuerpo tuyo, o como haces para que todo ataque rebote, pero de algo estoy seguro: esto que haré no puedes evitarlo con el mismo principio»
Y entonces, disparando su poder mágico, él gritó:
– ¡Secret Spiritual Art: Heartbreaker Devils Dam Arm! (¡Arte Secreta Espiritual: Brazo Maldito del Demonio Roba-Corazones!)
Secret Spiritual Art: Heartbreaker Devils Dam Arm –– esa era su carta de triunfo.
Aunque él prefería evocar su propia alma en lugar de usar espíritus, eso no quería decir que él no pudiera hacerlo. Por el contrario, solo quería decir que por lo general no se veía en la necesidad de hacer uso de esa clase de poder.
Pero a veces, él solía hacer uso de esa técnica, y en ese caso, él no tenía paragón.
Él, quien era usuario de las artes malditas de la Nigromancia así como usuario de Evocación Espiritual, había elegido al mejor tipo de espíritu para esa clase de estilo; un espíritu que pertenecía a la misma rama que el Espectro Daimon de Oriente que era enemigo de Ala: es decir, un espíritu descendiente de Shaytan.
Shaytan, quien era un espíritu malévolo quien gozaba de la misma clase de poder supremo que cualquiera de los más fuertes demonios bíblicos ubicados en el Arts Goetia, era experto en un arte: el arte de maldecir personas. Descendiendo de este ser, el espíritu que había contratado poseía la misma capacidad de su antepasado, si bien no estaba al mismo nivel de este.
Habiendo contratado a este espíritu, él le dio el contendor físico que le parecía más adecuado para la batalla: su brazo izquierdo. Al hacer esto, él podía invocar de manera momentánea al descendiente de Shaytan para que le prestara su fuerza, y así poder usar el mismo poder de este.
Y así, igual que el famoso arte usado por cierto líder de la secta de asesinos de oriente, él había podido desbloquear un poder que en la mayoría de las condiciones era una técnica de muerte instantánea: usando el poder de las maldiciones propio de Shaytan y su familia, él podía evocar una copia espiritual del cuerpo del oponente, y, haciendo uso de su brazo izquierdo, atacar a este con una de esas maldiciones del tipo «sufrir el mismo destino» que eran muy utilizadas en el arte del Vudú, ocasionado que el daño causado a la copia espiritual también lo sufriera el verdadero cuerpo del oponente.
Teniendo esa clase de poder, ¿qué parte del cuerpo en específico habría deseado replicar?
Muy sencillo: el corazón del rival.
En pocas palabras, ese era el poder de su Secret Spiritual Art: Heartsbreaker Devils Dam Arm. Evocando el poder del descendiente de Shaytan, él podía crear una copia del corazón del rival, y entonces, al aplastar la dichosa copia, matar al rival de un solo golpe.
Por supuesto, algo como «una técnica final sin contramedida» era algo reservado exclusivamente para seres de la más alta categoría. Su técnica, por desgracia, no era infalible.
Si el oponente tenía suficiente energía mágica, la copia podía ser repelida antes de que su mano la alcanzara. Si el oponente conocía artes sagradas o era alguien poseedor de poder sagrado, la maldición podía ser exorcizada antes de que su efecto se cumpliera. Si el rival era un ser monstruoso que no requería de un corazón para vivir, entonces la técnica carecía de sentido.
Pero incluso si su oponente contrarrestaba su técnica en esta ocasión, él tenía otro as bajo la manga:
Su compañero.
Este, quien había estado viendo la escena, había caído en cuenta de su tren de pensamientos.
– «Planeas distraerla con tu técnica fatal para que yo pueda usar la mía, ¿cierto? – pensó, sonriendo –. Muy bien. ¡No te voy a defraudar!»
Y entonces, al mismo tiempo que su compañero gritaba el nombre de su ataque de manera estrafalaria, él susurró:
– Curse Bone Style: Sacrilegious Ashen Bullet (Estilo de Hueso Maldito: Cenicienta Bala Sacrílega)
Al igual que su compañero, él poseía su propia técnica de muerte instantánea. Solo que en su caso el principio era distinto.
Poseedor de un exoesqueleto reforzado, él podía utilizar este para generar su propio conjunto de ataques. En ese sentido, sus ataques tenían más potencia que los de su compañero, puesto que sus huesos estaban cargados de manera innata con energía mágica.
Esa energía mágica también podía usarse de otras maneras; por ejemplo, hacer algo lo suficientemente «horrible» como para añadirle el atributo «maldito» .
Y en ese sentido, su familia, que eran usuarios de magia nacidos al aprender de «Murmur-sama» , había hecho su propio ritual de modificación luego de que los niños de esta familia empezaran a nacer de manera natural con el rasgo de un exoesqueleto reforzado:
Bañaron a los niños de esta familia al momento de nacer con las cenizas de sus antepasados.
Eso era algo horrible. En ese mundo, donde cada parte del cuerpo de las personas tenía una importancia para un ritual y en donde el espíritu sí tenía importancia, hacer un acto como ese era sacrilegio. Básicamente estaban obligando a una porción del espíritu de sus antepasados a entre-mezclarse con el cuerpo de un recién nacido.
El acto era terrible, igual a escupirle en la cara a los dioses de la muerte. Ya fuera en la mitología egipcia, la griega, la nórdica, la sumeria o la conocida bíblica, los restos de la personas merecían respeto. Hacer algo como jugar con las cenizas de un muerto era algo horrible; un acto que generaba energía oscura inversa a la energía divina. Bañando a un niño recién nacido con cenizas, era como si ellos se estuvieran burlando de la vida misma, razón por la que el niño se convertía en un gigantesco aparato maldito.
Y esa familia había hecho eso generación tras generación.
En otras palabras, para el momento en que el ritual fue hecho sobre el encapuchado, tal acto había sido repetido un número aproximado de 60 veces: 59 de sus antepasados habían sido maldecidos con la ceniza sacrílega.
En otras palabras, para el momento actual, el cuerpo del encapuchado y los demás miembros parientes de su familia poseían una energía oscura igual a la de 60 rituales malvados.
Y para un usuario de Nigromancia, tal energía oscura era un arma mortal.
Curse Bone Style: Sacrilegious Ashen Bullet –– esa era el arma mortal que utilizaba dicha energía.
Invocando uno de sus huesos como arma, podía desatar toda la energía oscura contenida en estos huesos para que fuera desatada y liberada sobre el rival, liberando la maldición de los ancestros que no podían descansar en paz sobre este.
«Del polvo eres, y en polvo en te convertirás»: usando ese principio bíblico como otra burla a lo divino, una maldición de muerte instantánea era liberada sobre el cuerpo del enemigo.
Igual que si Anubis desatara su furia en el nombre de Osiris, igual que si Thanatos y Shinigami blandieran sus todopoderosas guadañas, e igual que si Ereshkigal abriera las puertas de su reino para tragarse a los pecadores, aquellos que eran alcanzados por la Sacrilegious Ashen Bullet veían sus líneas de vidas reducidas a «0 », e igual que si hubieran vivido miles de años más allá de lo debido, veían sus cuerpos convertidos en ceniza y morían de manera automática.
Pero al igual que con su compañero, tal ataque no era infalible. El principio solo se activaba si golpeaba de manera directa al rival, y un usuario de Senjutsu o alguien que tuviera relaciones con dioses de la muerte y/o el inframundo podía esperar sobrevivir a aquel ataque. Aunado esto, tal ataque destruía el hueso utilizado, razón por la que tal movimiento solo podía usarse un número limitado de veces. En un sentido estricto, aproximadamente el mismo número de huesos que en el esqueleto humano: 208 veces; pero este número, por razones que involucraban la integridad física del usuario, era por lo general varias veces menor.
En condiciones normales, no era una táctica que se pudiera usar muy a menudo. Literalmente era un movimiento del tipo «último recurso» que solo podía usarse en situaciones peliagudas.
Después de todo, si el oponente lograba evitar el ataque lograría salvarse de la maldición. Alguien con la suficiente velocidad no tenía nada que temer.
Pero en esta ocasión no tenía nada de que temer. La mujer llamada Eve estaba llena de aberturas. Arrogantemente estaba dejando que sus ataques la golpearan, seguramente pensando que estos no le afectarían.
El encapuchado no estaba seguro si ella tuviera alguna forma de defenderse del Heartbreaker Devils Dam Arm de su compañero, pero aunque la tuviera, él no sentía preocupación. Atacada por el brazo maldito que hacía uso del poder del familiar de Shaytan, ella tendría cuando mínimo que concentrar una cierta cantidad de atención para defenderse. Al combinar este hecho con que ella estaba dejando abertura por todos lados, ella simplemente recibiría su ataque final de frente.
– «Y a menos que resulte que tiene relaciones con dioses de la muerte y/o el inframundo – pensó, sonriendo –, ella morirá sin poder hacer nada»
Su ataque y el de su compañero eran situacionales; pero juntos se volvían un movimiento fatal. Si un enemigo podía contrarrestar el Heartbreaker Devils Dam Arm, entonces quedaría expuesto a la Sacrilegious Ashen Bullet. En adición, también existía la posibilidad de que el oponente fuera incapaz de bloquear el poder del brazo maldito, y muriera sin necesidad de usar la bala sacrílega.
– «No es posible que sobreviva» – se dijo el encapuchado, victorioso, para luego comenzar su parte del asalto doble.
Al mismo tiempo que su compañero evocaba el poder del espíritu descendiente de Shaytan, causando que su brazo izquierdo se volviera escamoso y oscuro como si perteneciera a una especie de monstruo, y que un corazón hecho de energía apareciera ante la mujer llamada Eve, el concentró su poder mágico, e hizo que uno de sus dientes (que, dado que también eran huesos, también estaban malditos) apareciera en una de sus manos, solo para luego desatar todo el poder maldito de este y lanzarlo a la velocidad del sonido, la cual era propia de una bala, en contra de su oponente.
Y entonces, el Heartbreaker Devils Dam Arm aplastó el corazón hecho de energía que había convocado, y el encapuchado Evocador de Espíritus sonrió en forma de victoria.
Y entonces, casi al instante de que luego eso sucediera, la Sacrilegious Ashen Bullet chochó en contra de la piel de la llamada Eve, haciendo que el encapuchado usuario de huesos malditos se sintiera triunfante.
Y entonces, ambos encapuchados, sintiéndose triunfantes…
… cayeron al piso retorciéndose.
– ¿? – el pequeño Issei que había estado viendo todo detrás de la espalda de la mujer llamada Eve vio esto con confusión.
Eve no había levantado ni un dedo. Aparentemente, ella no había hecho nada para atacarlos.
Entonces, ¿por qué ella estaba de pie, y ellos estaban en el piso?
– Son tan patéticos que incluso han calmado mi furia.
Mientras sentían su conciencia desvanecerse, ambos encapuchados escucharon las palabras llenas de desprecio de aquella mujer que en esos momentos les parecía igual a un monstruo.
– Primero tú, atacándome con esa técnica… – exclamó, sus despreciativos ojos centrados sobre el encapuchado usuario de la Evocación Espiritual –. Para usar una imitación tan baja del poder de uno de los líderes de los asesinos de oriente… no eres más que un insulso imitador. Mereces palabras que también son una imitación de baja categoría, así que… dejame preguntarte – ella sonrió como si estuviera haciendo una broma –: vendiendo tu humanidad y obteniendo ese brazo maldito… Dime, eso que has podido agarrar, ¿acaso no es más que tu propia estupidez? – cuestionó con sorna.
Mientras escupía sangre, el encapuchado usuario de Evocación Espiritual se estremeció.
– «Ella – pensó, su conciencia apagándose mientras a su mente llegaba el recuerdo de lo sucedido hace unos minutos –… ¿e-ella hizo que aplastara mi propio corazón?»
Y entonces, mientras veía con desprecio como se marchitaba ante la pérdida de un órgano vital, Eve se dirigió hacia el encapuchado usuario de huesos malditos.
– Sin embargo, dentro de los dos, tú eres el peor de todos los insectos– despreció con asco –. Atormentando a seres que son tal viles como tú para generar energía oscura, y luego usándola con tu propio cuerpo que únicamente era bueno por ser humano… Igual que una mosca que anda desperdigando sus desechos por todos lados, tú no solo te contentas con ser repugnante, sino que también deseas manchar a los demás con tu propia asquerosidad – ella lo miro como si su sola existencia fuera un pecado. Pero luego sonrió igual que una reina viendo a un bufón –. No uso A rtes Sabias ni tengo contacto con estos asqueroso insectos que se hacen llamar dioses, pero cosas tan asquerosas jamás pensaran atravesar este cuerpo... En ese sentido, igual que tu compañero, tú, como el insecto que eres, has muerto al respirar tu propio veneno. No ha hecho falta ni que levante un dedo.
Y mientras se desmoronaba, el encapuchado usuario de huesos malditos se sumió en el terror.
– «E-Ella no hizo nada – pensó, incapaz siquiera de estremecerse aunque quería hacerlo –. M-mi Sacrilegious Ashen Bullet… s-simplemente rebotó »
Y entonces, encontrándose a las puertas de la muerte, ambos encapuchados pensaron con horror:
– «¿Q-qué demonios es ella…?»
Y entonces, ambos murieron. Uno por ser incapaz de respirar al carecer de corazón, y el otro al ver su cuerpo convertido en cenizas.
Y la mujer llamada Eve se volteó, sin siquiera darles un segundo pensamiento. Para ella, el mero hecho de haberles hablado había sido un privilegio. Ellos deberían estar alegres de que pese a ser tan repugnantes les había dedicado algo de su valioso tiempo, pensaba.
Y así, ella se volteó para ver el niño que estaba detrás de su espalda.
– ¿Esta bien, Issei-sama? – cuestionó.
El pequeño Issei no le contestó.
Al ver eso, Eve se preocupó. ¿Tal vez el pequeño se había asqueado por verla aplastando a aquellos insectos? ¿Tal vez la consideraba repugnante por siquiera haberlos tocado?
– «Si es así, me bañarse en el mismísimo rio Lete si hace falta» – pensó ella. No podía permitir que ese niño se sintiera asqueado por ella. Si hacía falta estaba dispuesta a bañarse en lava para quitarse aquella «suciedad» de su cuerpo.
Pero el pequeño Issei no se sentía asqueado como ella pensaba.
Y sorprendentemente, contrario a como seria lo normal, tampoco estaba aterrorizado por aquella mujer.
Tal vez era porque los ataques de muerte instantánea de ambos encapuchados habían hecho que ambas de manera no sangrienta, uno aparentando estar desmayado en el piso, y el otro reducido a un estado más allá del olvido, pero el pequeño Issei no pensaba la gran cosa de la escena que acababa de ver. Tal vez si ambos hubiera muerto de una manera terrible que hubiera manchado todo el cuarto de sangre él se hubiera sentido algo mal, pero como eso no había sucedido, su mente no estaba cuestionándose lo que acababa de pasar.
Además, algo muy profundo dentro del pequeño Issei le impedía sentir miedo ante aquella mujer. «Ella hizo lo correcto. Esos villanos merecían lo que les pasó» y «Si es ella, no hay nada que temer. Ella nunca te hará daño»: pensamientos como esos parecían deslizarse extrañamente por su sub-consciente.
Así que Issei no estaba aterrorizado.
Entonces, ¿por qué guardaba silencio?
– «¿Cómo le digo que me entrene?» – era lo que pensaba el pequeño Issei.
El pequeño Issei de nueve años estaba admirado por aquella mujer. Ella era tan hermosa, fuerte y amable. Ella había hecho ver como insectos a aquellos «villanos» que casi lo mataban. ¡Ella era tan increíble! ¡Él quería ser como una versión masculina de ella cuando fuera grande!
Entonces con esos pensamientos, el pequeño Issei quería ser entrenado por esa mujer. Quería ser tan fuerte y usar magia (porque, naturalmente, él había estado escuchando lo que esta estaba diciendo acerca de la magia y todo eso) tan poderosa como la de aquella mujer. ¡Quería que ella fuera como su Jiraiya y su Maestro Roshi!
– «Pero en versión femenina y sin ser tan chistosa» – especificó.
Ese era el increíble dilema en la mente del pequeño Issei, a quien parecía ser que toda la terrible situación en la que había estado se le había olvidado.
– «Tengo que pedirle que me entrene, pero… ¿Aceptará?»
El cuestionamiento del pequeño Issei tenía mucho sentido. Aquella mujer era increíble, tan poderosa que había hecho ver a esos encapuchados como lo que ella pensaba que eran: insectos. ¿Por qué una mujer como esa aceptaría de buenas a primera ser la maestra de un niño extraño que apenas y acababa de conocer?
– «Pero bueno – se dijo, optimista –, pierdo más al no intentarlo que al hacerlo. Seré tan amable como pueda, le preguntare si me puede entrenar, y luego cuando me rechace le preguntare que clase de prueba necesita que pase para poder convertirme en su alumno»
Para el pequeño Issei, quien había visto muchas mangos y era más inteligente que el resto de los niños de su edad, ese tren de pensamiento tenía mucho sentido. Le hablaría a esa hermosa mujer para pedirle que fuera su maestra, y cuando esta lo rechazara, tal como y siempre sucedía en los mangas, él le insistiría hasta que ella le pusiera una prueba súper difícil, tal y como siempre sucedía en los mangas.
– «¡Si! ¡Eso es lo que haré!»
Y así, el pequeño Issei con toda la confianza y efusividad del mundo…
– ¿P-podría e-enseñarme m-magia, s-señora?
… le tartamudeó a aquella mujer si podía ser su sensei.
A lo que esta le dijo:
– Por supuesto, Issei-sama. Lo que usted ordene.
El pequeño Issei se congeló ante la respuesta, sorprendido.
¡¿Ella lo aceptó así como así?!
– «Lo que es mas – pensó –, ¡¿me llamó "Issei-sama"?!»
El pequeño Issei estaba a punto de cuestionarle a aquella mujer por que lo trataba con tanto respeto, pero entonces fue interrumpido.
– ¿Quién hace tanto rui….?
Un encapuchado que venía entrando por el pasillo se congeló como gacela ante un faro al verlos.
Seguidamente, varios encapuchados más entraron, solo para congelarse de igual manera al verlos.
Por un momento, Issei se cuestionó la razón. ¿Por qué los miraban con tanto miedo?
– ¿E-ese es sensei? – escuchó cuestionar a uno de ellos.
Issei volteó su mirada. A un costado, vio el cadáver del encapuchado usuario de Evocación Espiritual.
– «Ahora que recuerdo – se dijo –, creo que les escuche decide a este y el otro encapachado que ellos eran como los maestros de este culto o algo así»
Fue entonces que la mujer llamada Eve le habló.
– Por favor quédese aquí y cierre los ojos, Issei-sama – le pidió –. Trataré de ser lo más rápida y pulcra que me sea posible mientras extermino a todos estos asquerosos insectos»
–… y luego, Issei-sama se portó como el espléndido niño con buenos modales que él era, y me esperó mientras yo exterminaba a todos esos insectos… Y eso que tardé un poco porque tuve que esforzarme para evitar manchar los pisos con su repugnante y asquerosa sangre para que no hirieran el sentido olfativo de Issei-sama – relató Eve, ensoñación propia de alguien que hablaba de un cuento de hadas al hablar de cómo Issei se quedó esperándola.
Los demonios la miraron fijamente por unos segundos.
– ¿Hmn? – ella les dedicó una mirada fría ante eso, como diciendo: «¿Acaso quieren que les muestre con ejemplos gráficos lo que hice??»
– «¡!» – de inmediato, los demonios apartaron la mirada, aterrorizados.
Pero Sona y Rías, a pesar de estar aterrorizadas, no pudieron evitar analizar lo que acababan de escuchar.
– «Es tal como lo imaginé – pensó Rías –. Por lo que escucho, ella cuando mínimo es un ser de clase suprema. No puedo decirlo con precisión porque no estuve ahí, pero derrotar a tantos magos estando sola no es tan fácil. Incluso si fueran más débiles que yo, yo no podría derrotar a tantos por mi sola. Me cansaría antes de poder lograrlo… Y además, para hacer todo eso y ni siquiera tener un rasguño…» –
Rías desvió su mirada en dirección hacia su compañera heredera.
– «Tu eres mucho mejor que en esto de analizar las cosas, Sona, así que… Me pregunto: ¿qué pasa por tu mente? ¿Qué tanto más has logrado ver?»
Y Rías no estaba equivocada. Sona, quien destacaba por su cerebro estratégico, había notado mucho más detalles que ella.
– «No es solo el poder – analizó ella –, su capacidad estratégica también es abrumadora. Una cosa es descubrir el truco detrás del ataque de un oponente cuando este lo usa repetidamente, y otra es descubrirlo a la primera… Yo soy inexperta en todos los tipos de magia, pues solo me centro en el poder de Sitri, el agua, así que no puedo hacer una comparación exacta, pero creo que un mago normal le costaría más de una batalla adivinar el principio de la magia del oponente. Solo alguien como Ajuka-sama y McGregor-san podrían hacer algo como descubrir el estilo de un oponente mediante un solo vistazo… En ese sentido, ¿quién es ella? – pensó, su mirada posándose momentáneamente sobra la llamada Eve –. ¿Por qué nunca he escuchado su nombre? Si tiene el poder de categoría suprema y el conocimiento e intelecto propio de alguien como Ajuka-sama, ella es toda una máquina de guerra. Podré ser inexperta y joven, y no conoceré todos los nombres famosos del mundo, pero alguien como ella no pasa tan fácilmente desapercibida… ¡¿Cómo es posible que su nombre ni siquiera me suene?!»
Sona no entendía. ¿Quién demonios era esa mujer?
– «Y además de eso – pensó, su mirada desviándose momentáneamente hacia Issei –, ¿por qué alguien como ella aceptó a Hyodou-kun como alumno? Es cierto que es el encantador, amable, inteligente, generos trabajador, confiable, muy buen estudiante, y también muy gua…»
De repente, Sona se sonrojó ante sus propios pensamientos. Ella sacudió la cabeza por un pequeño momento, tratando de evitar que la gente se diera cuenta de lo que pasaba, lográndolo a duras penas.
Ella dio un suspiro luego de hacer eso, aliviada. Gracias al Maou que nadie podía leer sus pensamientos. De lo contrario, ella se estaría muriendo de la vergüenza en esos momentos.
Carraspeó.
– «Bueno, es cierto que Hyodou-kun es Hyodou-kun – resumió ella su pensamiento anterior, no queriendo caer en la trampa creada por su propio corazón –, pero para alguien como ella, eso no quiere decir nada. Según lo dicho en este relato, parece ser que Hyodou-kun tenía cierta cantidad de poder mágico extrañamente superior al ser humano común. Pero eso sigue sin significar nada. Alto poder mágico no es alto talento. Y aunque lo fuera, esa mujer llamada Eve no estuvo en el lugar para poder ver ninguna demostración de poder. Desde su punto de vista como mercenaria, Hyodou-kun solo debía ser un niño común y corriente que por alguna razón tiene un poder mágico superior al ser humano normal… Si se tratara de alguien como el Líder de los Ángeles Caídos, Azazel, sería normal que tomara interés en cualquier forma de talento (incluso si esta no tiene que ver con Sacred Gear)… pero tomando en cuenta el carácter que ella tiene…»
Inconscientemente, Sona se estremeció.
–. Todo es tan raro. Siento que me estoy perdiendo de algo. Es como si faltara una pieza clave» – se dijo.
Por su parte, Issei, quien los veía a todos estremecerse, dio un suspiro.
– «Haa. Como siempre, Eve-sensei aterrorizando a todo el mundo – se dijo, recordando como el carácter de su sensei solía sumir en el terror a las personas… Afortunadamente, nadie se había desmayado ni sufrido un paro cardiaco como en ocasiones pasadas.
– «Aunque bueno, tengo que admitir que el relato es aterrador. Y eso es descontando lo que ella hizo con los ataques de muerte instantánea – se dijo, recordando como Eve contó esa parte como: «aplasté a esos insectos con sus propios ataques y les hice ver la inmunda basura que eran como favor» –. De hecho, me sorprende que no me halla asustado ni haya tenido pesadillas con ella como protagonista»
[Bueno, no tuviste pesadillas, pero sí que tuviste varios sueños muy candentes con ella como protagonista cuando tenías doce años] – le recordó Draig.
El rostro de Issei imitó el pelo de cierta demonio Gremory que se encontraba en la habitación.
– «¡Callate! ¡Te dije que nunca hablaras de eso!» – gritó en su mente. Eso era parte de su pasado oscuro. No quería recordar esas cosas…. Se sentía extremadamente sucio cada vez que lo hacía.
[Oh, no tiene nada de malo. Todos los jóvenes tienen esas fantasías cuando se desarrollan. Teniendo en cuenta que tú estabas junto a una mujer que no compartía tu sangre, y que es tan hermosa como lo es tu sensei, es natural que eso pasara – psicoanalizó Draig en un tono muy profesional… Pero luego dijo con burla: –. Aunque si eran medio raros esos sueños en los que la llamabas «Eve-Onee-sama» mientras estaban en el acto sexu…]
– «¡Callate! ¡Si sigues diciendo esa clase de cosas te juro que le revelaré a todo el mundo que eres un otaku, y haré que te llamen "Dragon Emperador Otaku" por los siglos de los siglos!» – amenazó Issei.
[¡No te atreverías!]
– «¡Pruébame!»
Durante un par de segundos, hubo una sensación de tira y afloja entre Draig e Issei.
Pero a la final Draig fue quien dio su brazo a torcer. Su reputación era lo único que le quedaba de antaño. Careciendo de cuerpo y con la mayor parte de su poder perdido, lo único que tenia de aquel pasado distante lleno de gloria era su título como Dragon Celestial. De perderlo, probablemente sufriría una depresión… Sobre todo si su título como «Dragon Emperador Rojo (Sekiryuutei)» era cambiado por algo como «Dragon Emperador Otaku (Otakuryuutei)». ¡Solamente ser llamado como «Dragon Emperador de los Pechos (Chichiryuutei)» podría ser peor que eso!
Y al verlo callar, Issei dio una sonrisa triunfante para sí mismo. Otra victoria de los chicos calenturientos con hormonas revolucionadas en contra de los dragones otaku… Ejem, ¡que diga!… otra victoria de Issei contra Draig.
Pero dejando de lado aquella escena que haría llorar lágrimas de sangre a los adoradores de Draig en Gran Bretaña…
Cierta chica Gremory estaba pensando con preocupación, su mirada centrada sobre su reina.
– «¿Estará bien? – se cuestionó –. En medio del relato, fue mencionada la Visión Espiritual, rasgo propio de su clan, así que… ¿Estará bien? »
Rías sabía todo acerca del pasado trágico de Akeno, y sobre todo, ella sabía de los sentimientos que la mencionada tenia respecto a su propia familia.
Odiada por su sangre, los Himejima la habían despreciado desde el primer momento de nacer, llegando al punto de haber realizado acciones que habían llevado a consecuencias devastadoras en la vida de Akeno. En ese sentido, si bien Akeno detestaba a su padre por «haberle dado esa maldita sangre» y por «haber sido un inútil que no estuvo ahí», también sentía un odio extremo hacia los miembros de su familia materna. Bien podría decirse que su odio en contra de esa familia era mucho mayor que su odio en contra de su padre y la raza de este.
Como su reina, su mejor amiga, y como alguien que se consideraba su hermana, Rías estaba preocupada por Akeno. Akeno solía hacerse la fuerte, y apartaba a los demás con sus comentarios burlones; pero en realidad era bastante frágil, y en cualquier momento podía quebrarse como ventana de vidrio: de eso Rías estaba consciente. Habiendo escuchado hablar de aquella familia que le había causado tanto dolor, no sería sorpresa si algo de malestar llenaba a su amiga.
Así que dando una mirada hacia uno de sus costados (Rías estaba sentada entre su nobleza), ella se preparó para tratar de consolarla…
– Ara, ara. ¿Sucede algo, Bouchou?
… pero no fue necesario.
Algo de alivio llenó a Rías. Le agradaba saber que su querida amiga estaba bien…
– «¡Pero espera un momento! – se dijo, cayendo repentinamente en cuenta de un hecho –, ¡¿ella habló?!»
Rías centro su mirada sobre la boca de su reina…
… y entonces sus duda fueron confirmadas.
– ¡Tú…! – gritó, asombrada –… ¡¿Lograste deshacerte de mi Mortal Muffer ?!
– Ara, ara – Akeno rió –. No sé de qué se sorprende, Bouchou. Su técnica al principio me sorprendió, pero luego descubrí que esta no era la gran cosa. Sigue utilizando la misma técnica para anudar las cosas que Venelana-Okaa-sama le enseñó; pero nunca la entrenó al punto de igualar a la de su madre. ¡Su técnica no se compara con las Gremorys Secret Technique de Venelana-Okaa-sama y Grayfia-Onee-sama! ¡Simplemente no fue rival para mi Inversion: «S » Queens Liberation Technique (Inversion: Técnica de Liberación de la Reina del «S ») !
Seguidamente, Akeno dio una mirada orgullosa. A unos cuantos metros de distancia, un montón de cuerdas con marcas de dientes eran visibles… Parecía ser que Akeno había roto las ataduras del Mortal Muffer de Rías a mordiscos.
Rías le dio una mirada, sorprendida; pero luego se reprochó a sí misma. ¡¿Cómo podía habérsele olvidado que Akeno era la reina del sadomasoquismo?! ¡Ella era experta en atarse a sí misma para luego liberarse!
– Ya les dado tiempo para recomponerse, inmundas basuras – dijo una hermosa y fría voz femenina, rompiendo la atmósfera alegre que se había formado mediante la interacción de Rías y Akeno –, guarden silencio y permítanme seguir hablando, que ya se viene la parte final del relato. Si no guarden silencio, tendré que arrancarles la lengua – amenazó.
De inmediato, todos los demonios (Rías y Akeno incluidas) guardaron silencio, pálidos del miedo… Aunque Rías no pudo evitar notar que Akeno murmuraba: «¿De dónde habrá aprendido a emitir esa clase de presión? Quiero ser tan dominante como ella», con un sonrojo y una sonrisa medio extraña.
Pero Eve, a quien no le importaba lo que los insectos (ósea, ellos) hacían o pensaban, no les dio importancia y siguió contando su parte del relato.
– Luego de que hubiera terminado la exterminación de aquellas plagas y que hubiera limpiado el sitio para evitar que pudieran reproducirse – dijo, lo que traducido al español quería decir: «Luego de que matee a aquellos magos…» –, Issei-sama y yo salimos del lugar….
– ¿A dónde quiere ir primero, Issei-sama?
Ante la pregunta, el pequeño Issei volteó a verla.
– ¿Por qué me llama «Issei-sama», señora? – cuestionó, ya agarrando la suficiente confianza para hablar sin tartamudear.
– En primer lugar, Issei-sama, llamame Eve. Usted no necesita llamarme señora o con sufijos de respeto – le dijo ella.
– Pero… usted es mayor – exclamó el pequeño Issei con duda, acostumbrado a ser formal como buen niño japonés que era –. Merece respeto.
– Es usted un niño muy educado, Issei-sama – Eve le dio una sonrisa que lo hizo sonrojar –; pero lo repito: no tiene por qué ser educado conmigo. Si es usted, suficiente cortesía es que me hable como si fuera su igual.
Como era un niño pequeño, el pequeño no notó nada extraño en aquellas palabras.
– Hmn… pero no la puedo llamar sin sufijo – murmuró. Eso no sería correcto –. ¡Ya se! – dijo, prendiéndosele el foco –. ¡Como a partir de ahora va a ser mi sensei, voy a llamarla «Eve-sensei»!
– Bueno, si eso es lo que usted desea, Issei-sama, por mí no hay problema. Llamame Eve-sensei si eso le complace.
Issei asintió, conteniendo una sonrisa. ¡Ya tenía su propia sensei! ¡Nada más faltaba que tuviera su propio rival destinado y sería igual a esos protagonistas de los mangas que leía con su amigo Shido!
– ¿Ahora me puede explicar por qué me llama «Issei-sama», Eve-sensei? – volvió a cuestionar.
Eve le sonrió, un tono algo travieso en su rostro.
– Naturalmente, porque no puedo llamarlo sin un sufijo, Issei-sama. Usted merece respeto.
– «¡¿Repitió las palabras que acabo de decir?!» – pensó el pequeño Issei con asombro. ¡Aquella mujer había bateado la pregunta de manera perfecta!
– Ahora, Issei-sama; ¿me puede decir a dónde quiere ir?
Por un pequeño momento, las ganas de volver a preguntar la razón de tanto respeto invadieron al pequeño Issei. Pero luego recordó como había terminado en aquel sitio, y una punzada de culpa lo invadió.
– Yo… ¿puede llevarme con mi madre, Eve-sensei? – preguntó, su tono algo culpable –. Ella debe estar muy preocupada.
Por un momento, Eve lo miró algo desconcertada, casi como si la idea de que él tuviera una madre fuera algo que la había sacado de onda.
Pero luego ella sonrió y le asintió.
– ¿Me puede describir a su madre, Issei-sama?
Ante la pregunta, Issei asintió y le dijo como era esta; a saber, le dijo que era una mujer peli-castaña de ojos jade.
Y al escucharlo, Eve asintió.
– Muy bien – dijo.
Y entonces, ante su atónita mirada, ella hizo un pequeño movimiento con sus manos, ocasionado que cientos de miles de mariposa rosadas surgieron de ellas para luego revoletear y dispersarse en múltiples direcciones.
Y entonces, en cuestión de segundos, ella le hizo otro movimiento con su mano, ocasionando que una mariposa rosada surgiera de esta. De igual manera, esa mariposa hizo que una luz surgiera desde sus alas, luz que luego, de manera similar a un proyector, generó una imagen holográfica de una mujer.
– ¿Es esta su madre, Issei-sama? – le cuestionó Eve.
Aunque se sentía impactado ante lo que acababa de ver, Issei hizo caso a la pregunta y analizó la imagen holográfica de aquella mujer. Al notar que ciertamente se trataba de su madre, asintió, para luego seguidamente preguntarle a Eve con curiosidad:
– ¿Cómo hizo eso, sensei?
Eve le dio una sonrisa.
– Eso fue Magia de Observación, Issei-sama – le explicó –. Mediante ella, yo puedo dividir mi conciencia y usar un principio similar al de la Clarividencia para observar distancias muy lejanas y múltiples lugares al mismo tiempo…. Realmente no es muy útil en batallas, y es bastante difícil de aprender, pero si usted lo desea puedo enseñarle a usarla… Ah, disculpe – dijo al notar su mirada confundida –. No fui lo suficientemente clara, así que no entendió nada de lo que le dije, ¿cierto? – preguntó.
Con algo de pena, Issei le asintió.
– No se preocupe – dijo, dándole otra sonrisa… Por alguna razón muy extraña, ella parecía sonreír a cada momento que lo veía –. Luego tendremos tiempo más que suficiente para explicarle acerca de la magia… pero por los momentos será mejor que lo lleve a donde su madre. Ciertamente ella está bastante preocupada.
Y entonces, mientras el pequeño Issei se sentía súper culpable por lo que acababa de escuchar, Eve le hizo un gesto para que le agarrara la mano.
Issei vio esto con algo de extrañeza al principio, pero al final decidió hacerle caso y extendió su mano para agarrar la de aquella mujer.
A lo mejor era algo como lo que siempre hacían su madre y su padre, pensó él.
Y entonces, cuando agarró esa mano…
… el espacio a su alrededor se «partió»
– ¡! – el pequeño Issei vio esto con sorpresa y desconcierto, pero no pudo dar un grito que expresara sus sentimientos, puesto que una extraña y fuerte sensación de mareo lo invadió repentinamente, causando que casi cayera al piso al perder el equilibrio.
Pero Eve, quien lo sostenía de la mano, evitó que esto sucediera.
– Respire hondo, Issei-sama – le aconsejó –. Es algo difícil la primera vez que se viaja usando Magia del Espacio, pero luego uno se va acostumbrado.
Issei le hizo caso y dio una inhalación profunda, solo para luego exhalar. Repitió ese proceso como alrededor de cinco veces, hasta recuperarse. Una vez que encontró en mejores condiciones, le preguntó a Eve:
– ¿Qué fue eso, sensei?
A lo que en respuesta, Eve le dio una sonrisa.
– Eso, Issei-sama, fue Magia del Espacio – le explicó –. Es una magia muy difícil que me permite controlar el espacio y las dimensiones. La mayoría de los principios de alto nivel no me son posibles de usar, así que solo puedo usar el principio «de viajar de un punto A hacia un punto B ignorando la distancia » que es muy común en los Círculos Mágicos de Transportes, con la diferencia de que lo mío es instantáneo, no requiere preparación y puede usarse en la batalla.
Issei la miró con remolinos en los ojos. Podría ser más inteligente de lo normal, pero no había entendido prácticamente nada de esa explicación.
– Ah, disculpe. Lo volví a hacer de nuevo – dijo, para luego explicarse mejor: –. Básicamente, piense que use magia para tele-trasportanos y hacer que aparezcamos aquí.
– ¿Cómo en Harry Potter? – le cuestionó el pequeño Issei.
– Si, Issei-sama – le contestó Eve con una sonrisa llena de diversión –. Como en Harry Potter.
Ella luego dio una mirada hacia un punto algo lejano, pero que a la vez estaba bastante cerca.
– Ahora, creo que deberíamos acercanos un poco a ese lugar, Issei-sama. Ahí es donde se encuentra su madre – le explicó.
Algo tembloroso, el pequeño Issei le asintió. La razón de su temblor era debido a una mezcla de miedo y culpa que lo invadía. Todavía recordaba cómo le había dicho a su madre que la odiaba por una razón que ahora le parecía infantil. No podía evitar pensar que a lo mejor ella lo odiaba por haberle dicho esas crueles palabras. Tenía razones más que suficientes para hacerlo, pensó él.
Su mano, todavía sujeta a la de Eve, tembló un poco.
– No tiene nada de qué preocuparse, Issei-sama – ella le dijo como leyendo sus pensamientos –. No sé qué fue lo que pasó, pero creame que cuando se acerque verá que no hay nada que temer. Su madre lo ama… Además – añadió ella –, yo estoy aquí. Lo ayudaré en todo lo que pueda. Nunca lo dejaré desamparado.
El pequeño Issei se sonrojó ante esas palabras, algo avergonzado por recibirlas. Sentía que no las merecía. El había sido realmente el malo de la película.
Pero a pesar de pensar eso, no pudo evitar sentir un poco de calidez por esas palabras. Y sobre todo, no pudo evitar sentir como aquella mano que parecía estar hecha de la porcelana más fina le trasmitía una sensación de seguridad y confort que parecía no tener límites.
– «¿Así es como se sentirá tener una hermana mayor?» – se cuestionó el pequeño Issei. Como hijo único, aquella sensación le era desconocida. Sin embargo, no podía decir que la encontrara desagradable. Más bien… todo lo contrario.
– ¿Ya está mejor, Issei-sama? – le preguntó Eve con una sonrisa, causando que él le diera un asentimiento –- Bien, vayamos hacían adelante entonces.
Y entonces, ellos se acercaron hacia el lugar.
Y al hacerlo, pudieron contemplar una escena que estaba llamando la atención de todas las personas.
– ¡Le digo que tiene que hacer algo, oficial! – una mujer de pelo castaño y ojos jade le gritaba a unos oficiales de policía –. ¡Mi hijo se fue en esa dirección y no ha vuelto! ¡Tienen que ayudarme a buscarlo! ¡Pudo haber sido secuestrado por las personas responsables de las desapariciones!
– Y le digo que no podemos hacer nada, señora – le contestó el oficial de policía en un tono algo molesto –. No tenemos pruebas de que nada grave haya ocurrido, así que no tenemos una razón extraordinaria para actuar. Seguiremos el protocolo y esperaremos a que pasen 72 horas. A lo mucho podemos a las 24 horas ayudarla, y eso solo porque es un niño – él entonces le dio una mirada cansada a aquella mujer –. Pero en serio, señora, no entiendo su preocupación. ¿Acaso ese niño no pudo haber llegado a su casa por su cuenta o simplemente estar escondido jugando en un parque cercano? ¿Por qué tiene que ser tan pesimista y pensar que fue secuestrado?
– ¡Usted no lo entiende! – gritó la mujer de vuelta, pareciendo al borde de las lágrimas –. ¡Mi pequeño Issei puede…!
– Calmate, cariño – un hombre de pelo negro y ojos marrones le pidió a aquella mujer.
– ¡¿Cómo quieres que me calme, Gorou?! – le gritó la mujer –. ¡¿Qué no lo entiendes?! ¡Como están las cosas en este lugar, nuestro hijo puede…!
Ella no pudo terminar la oración, un repentino llanto histérico impidiéndoselo.
De inmediato, aquel hombre de pelo negro llamado Gorou, quien aparentemente era su esposo, la abrazó.
– Tranquilizate – le pidió –. Yo también estoy preocupado por Issei, pero… si nos ponemos así… – aquel hombre dio una exhalación, interrumpiendo sus propias palabras. De lejos se notaba que él solo se estaba haciendo el fuerte por el bienestar de su esposa.
Su mujer pareció querer protestar, pero en ese momento una voz se lo impidió
– ¿O-Okaa-san?
De repente, casi a un nivel que parecía que podían romperse el cuello, el hombre de pelo negro y la mujer de pelo castaño desviaron sus miradas con rapidez en dirección de donde había provenido esa voz.
– ¿¡I-Issei!? – exclamaron ambos, sorprendidos.
Pero luego la sorpresa dio paso a la alegría.
– ¡ISSEI! – exclamó Hyodou Isane, para seguidamente salir de entre los brazos de sus esposo y abalanzarse para abrazar a su hijo –. ¡No vuelvas a hacer algo como eso, jovencito! ¡La próxima vez que lo hagas te castigaré hasta que cumplas 18 años!... – ella dio un sollozo alegre –. Pero solo por esta vez te lo dejare pasar. ¡Estaba tan preocupada!
Dentro de sus brazos, Issei le devolvió el abrazo… y sin querer también empezó a llorar. Todo lo que había sufrido por fin estaba pasándole factura. En medio del calor del momento por alguna razón pudo más o menos mantener la compostura, y la presencia de aquella mujer llamada Eve también lo había hecho sentir tranquilidad al punto de suprimir en cierta medida la inquietud. Sin embargo, pese a todo lo mencionado anteriormente, él seguía siendo un niño. Encontrándose entre los brazos de su madre que lloraba agitadamente por su culpa, no pudo evitar romperse cual frágil cristal.
Y entonces su padre también se unió, y toda la familia empezó a llorar.
Parecían como una panda de tontos; eso ero lo que pensaban los policías, quienes, molestos por haber perdido su tiempo, se marcharon de aquel sitio. Sin embargo, para la mujer llamada Eve, la única testigo que había quedado de esta escena, ellos parecían la cosa más hermosa que hubiera visto en su vida.
– «Son pocos los humanos que son capaces de mostrar tanto amor – pensaba ella con una sonrisa –. Ira; envidia; codicia; arrogancia, e incluso lujuria: esa son las cosas a las que estoy acostumbrada a que los humanos muestren. En toda mi larga existencia, puedo dar un número limitado de nombres de personas que sean capaces de mostrar sentimientos positivos de esta talla…. En ese sentido, para que una simple familia mundana pueda mostrar esta clase de sentimientos…. creo que por fin los humanos están evolucionado más allá de mis expectativas… Me alegra saber que Issei-sama nació en una familia como esta… – su sonrisa creció al pensar eso. Pero luego por alguna razón se tornó algo melancólica y ella dio una mirada llena de nostalgia al horizonte –. Me pregunto, ¿qué pensaría usted si pudiera ver esta clase de escena?...»
Fue justo en ese momento que la familia Hyodou dejó de llorar.
– Quiero que conozcan a alguien – dijo el pequeño Issei mientras se secaba las lágrimas de sus ojos.
Curiosos, los padres se apartaron, permitiendo que Issei le mostrara a ese alguien que quería que conocieran.
Fue entonces que notaron a Eve.
– ¡!
– ¡!
Ambos padres se impactaron al verla.
¿Y cómo no hacerlo?
Poseedora de una belleza sin límites, Eve era una existencia especial incluso entre los seres sobrenaturales. No era una exageración cuando se decía que tenía una belleza «propia de una diosa». De hecho, descontando existencias como la hermosa Freya de los nórdicos, la hechizante y aterradora Morrigan de los celtas, la bella Afrodita de los griegos (Venus para los romanos), y las diosas gemelas de sumeria, Ishtar del amor y Ereshkigal del inframundo, la belleza de Eve era extraordinaria entre las mismas diosas.
Era absolutamente natural que los padres del pequeño Issei se impresionaran. ¡Para ellos, era como estar en frente de una estrella de cine!
– ¿Q-quien es esta señora, I-Issei? – tartamudeó Isane. No sentía atracción por las mujeres, pero la belleza de Eve rompía barreras a un punto que era escalofriante. De hechos, más que «atraída», ella se sentía «aterrorizada»
Pero por lo menos ella había hablado. Su esposo se había quedado mirando con la boca abierta a aquella mujer, sus ojos centrados en cierta parte del cuerpo femenino que era bastante prominente en aquella mujer.
– «¡De nuevo con su tontería de los pechos!» – pensó ella, molesta. Todavía recordaba aquella conversación que había tenido con su esposo en la que este había estado dispuesto a conseguir cinco trabajos para poder operarle los pechos, cosa que ella no quería. ¡No los tendría tan grandes, pero tampoco estaba plana! ¡Ella no necesitaba meterse ni inyectarse nada en su cuerpo! ¡Sin senos grandes sí se podía ir al paraíso!
Molesta, le pisó el pie a su esposo. No quería que Issei notara lo que esta estaba haciendo. ¡Lo último que necesitaba es que su hijo también fuera un pervertido amante de los pechos!
Por su parte, Issei, ignorante de lo que sucedía con sus padres, le contestó a su madre.
– Ella es Eve, Okaa-san – dijo –. Ella es…
Aquí el pequeño Issei guardó silencio. No sabía que decir. No podía decirle a su madre lo que acababa de pasar; lo tomaría por loco.
Afortunadamente, Eve tenía experiencia en esa clase de situaciones.
– Mi nombre es Maidoll Eve, Hyodou-san – dijo ella, recordando utilizar aquel principio japonés de «apellido primero, nombre después» –. Soy una institutriz extranjera que vino a Kuou por el pedido de una amiga. Vi a Issei-sama solo rondando por ahí, lo que me hizo preocuparme, razón por la que me acerqué a ver lo que pasaba. No me contó la gran cosa, pero me pidió que lo trajera ante usted… lo que nos lleva a este momento.
El pequeño la miró con la boca abierta. ¡Ella había mentido de manera perfecta! ¡Si no supera la verdad, incluso él habría sido engañado!
– «Pero espera un momento – pensó, cayendo en cuenta de un hecho –, ¿ella dijo que se apellida "Maidoll"?»
El pequeño Issei no era un experto en inglés, pero, como hace tiempo se le había empecinado en la cabeza irse a vivir junto con su amigo Shido a Inglaterra, tenía algo conocimiento respecto a este. Que el supiera, el supuesto apellido de Eve estaba compuesto de las palabras «maid», que quería decir «sirvienta», y «doll», que significaba «muñeca (de juguete)»
– «Y además, Eve es de la esposa de Adam, ¿no? – se cuestionó, algo curioso. Era una combinación bastante rara de nombres y apellidos. Básicamente sería algo como: «Eve, la sirvienta (muñeca) de juguete» . Más o menos parecía como una broma o algo así.
– A-ah. Y-ya veo – le contestó Isane mediante tartamudeos a Eve, causando que Issei saliera de sus pensamientos –. M-muchas gracias, M-Maidoll-san. ¡No sabe cuánto le agradezco por haberme traído a mi pequeño Issei sano y salvo! – al decir lo último, Isane dio una reverencia al estilo japonés, su agradecimiento logrado sellar su tartamudeo.
– No me lo agradezca, Issei-sama es un niño encantador. Se nota que lo ha criado muy bien – contestó Eve, causando que el pequeño Issei se sonrojara.
– Espere… ¿dijo «Issei-sama»? – cuestionó el padre de Issei, Gorou, a lo que Eve asintió –. ¡No puedo creerlo! ¡Mi hijo es todo un don juan! – dijo él mientras lágrimas de orgullo caían por sus ojos –. ¡Apenas y tienes nueve años, y ya has conseguido tu propia maid-sensei extranjera de grandes pechos! ¡Otou-san está muy orgullo, Isse…!
BUM.
Con ese sonido, Gorou, cayó al piso, víctima de un golpe de su esposa.
– ¡Deja de decir estupideces, idiota! ¡No permite que perviertas a mi pequeño! – gritó Isane, una extraña aura oscura rodeándola y causando que por algún misterio de la naturaleza su cabeza luciera varias veces más grande de lo normal.
Su esposo trató de pedir clemencia.
– ¡Callate! – le gritó Isane en respuesta, para luego darle una patada digna de un artista marcial en el estómago… Cabía resaltar que ella estaba utilizando tacones.
De inmediato, Gorou quedó K.O ante eso, sus ojos en blanco mientras saliva se desperdigaba de su boca.
– Disculpe a mi esposo, Maidoll-san. Últimamente ha tenido mucho trabajo. Creo que estar tanto tiempo frente a una computadora revisando documentos le ha freído el cerebro – le dijo Isane a Eve en gesto de disculpa, ignorando olímpicamente el hecho de que su esposo estaba desparramado sobre la acera –. Naturalmente, usted debe estar acostumbrada a tratar con niños de familias ricas, razón por la que debe tener la tendencia de llamar a los niños con el sufijo «sama» – teorizó ella.
Eve le sonrió… ignorando por completo al Gorou noqueado.
– Como era de esperar de la mama de Issei-sama. Es usted una mujer muy inteligente, Hyodou-san. Logró leerme en cuestión de segundos.
– «¡Mas bien es que tú te estas aprovechando de su explicación!» – pensó el pequeño Issei impresionado, pues que él supiera Eve no era ninguna institutriz, y por lo tanto la teoría dada por su madre no tenía ningún sentido.
Por cierto, Issei era el único de entre los tres que no estaba ignorando a Gorou. Él quería ayudarlo (era su padre, después de todo) pero sentía mucho miedo hacia lo que su madre pudiera hacerlo, razón por la que trataba de hacer como si lo estuviera ignorando. Algunas personas llamarían le llamarían a eso cobardía, pero otras (tales como Gorou en el piso y los transeúntes que fueron testigos de los golpes de Isane) lo llamarían inteligencia y tener instintos de supervivencia.
– Pero esa no es la única razón por la que llamó a Issei-sama, con el sufijo «sama» – continuó Eve
– ¿Ah, no? ¿Qué otra razón tiene? – cuestionó Isane, confundida… ¿Acaso su esposo tendría razón y resultaba ser que por algún milagro de la naturaleza Eve se había enamorado de su pequeño a primera vista?
– «¡No! ¡Eso no puede ser!» – dijo ella, agitando la cabeza. Una cosa seria entregarlo cuando fuera un adolescente o un adulto, pero otra muy distinta era entregarlo siendo un niño. ¡Ella no iba permitir que ninguna shotacona extranjera de grandes pechos se llevará a su bebe! ¡PRIMERO MUERTA!
– La otra razón que tengo para llamar a Issei-sama con el sufijo «sama» es… – continuó Eve, justo a tiempo para evitar que Isane pudiera buscar una sartén con la cual golpearla… aunque probablemente el sartén le hubiera rebotado en la cara a Isane si trataba de hacer eso –… es porque Issei-sama me pidió que fuera su institutriz.
Isane se congeló al escuchar eso.
– «¿Entonces solo fue una falsa alarma? – pensó, dando un suspiro de alivio, solo para luego darle otro golpe a su esposo en el estómago –. ¡IDIOTA! ¡Por tu culpa casi cometo una barbaridad! – le gritó en su mente, demasiado avergonzada para gritarlo en voz alta –. Pero ya verás cuando despiertes. ¡Hoy vas a dormir en el sofá!»
Aun encontrándose desmayado, Gorou tembló.
«¡No! ¡El sofá no!»: eso era lo que sus temblores parecían trasmitir.
– ¿Es cierto lo que dice Maidoll-san, Issei? – le cuestionó Isane a su hijo.
Sintiéndose de repente algo tímido por alguna razón (¿tal vez fuera por el miedo a su madre?), Issei le asintió.
– Yo… ya no quiero tener más peleas contigo por lo de la escuela, Okaa-san – dijo, pues aunque en parte no tenía nada que ver, era la verdad.
Los ojos de Isane se suavizaron ante eso.
– Oh, Issei… yo – ella lo abrazó repentinamente –. ¡Disculpame! – le pidió –. ¡No debí ser tan dura contigo! No tienes que sacrificar estar con otros niños de tu edad para hacerme feliz. Si tú eres feliz, yo soy feliz, Lo único que tienes que hacer es no meterte en peleas. Si ves algo incorrecto, avisame a mí. ¡Yo meteré en cintura a los padres de esos niños para que hagan que se comporten!
Viendo a su padre tirado en el piso como un saco de papas, Issei de repente sintió pena por los padres de sus compañeros.
– Arigato, Okaa-san. Pero no es solo por eso – le dijo a su madre –. Yo quiero que Eve-sensei me enseñe... T-tal vez si es con ella yo algún día pueda…
Las cejas de Isane se alzaron con alarma. ¿Acaso su hijo se había enamorado de la sexy sensei Eve a primera vista?... ¡¿Tendría que ir a buscar su sartén anti-shotaconas?!
–… pueda aprender lo suficiente y conseguir una beca para ir a estudiar a Inglaterra.
Isane dio un suspiro de alivio. El sartén anti-shotaconas no hacía falta.
– ¿Pero estas seguro, Issei? – cuestionó, sus ojos suavizándose al ver el cariño que Issei sentía por Shido… Aunque por dentro daba gritos de quinceañera viendo su novela favorita ¡Parecía ser que ella y el papa de «Shido», Touji, iban a ser consuegros! –. Ella parece ser una buena persona, pero realmente no sabemos nada de ella.
– No se preocupe, Hyodou –san – exclamó Eve, entrometiéndose en la conversación –. Si lo que le preocupa son mis cualificaciones para el puesto, aquí traigo una copia de mis estudios para que las vea.
Seguidamente, Eve sacó un pequeño pedazo de papel de uno de sus bolsillos, papel que luego desenrolló…
…y desenrolló…
…y desenrolló…
…y desenrolló…
…. ¡y desenrolló!…
– «¡¿Pero qué…?!» – se cuestionó el pequeño issei, impactado. ¡Aquel papel ya había llegado a la otra esquina y Eve todavía no había terminado de desenrollarlo!
– «Doctorado en medicina». «Doctorado en biología». «Doctorado en química». «Doctorado en física». «Doctorado en matemáticas». «Doctorado en ciencia sociales». «Doctorado en historia universal». «Doctorado en ingles». «Doctorado en español». «Doctorado en japonés». «Doctorado en geografía universal». «Doctorado en psicología». «Doctorado en pedagogía infantil». «Doctorado en ciencias políticas». «Doctorado en filosofía». «Doctorado en poesía». «Doctorado en coreano». «Doctorado en chino». «Doctorado en alemán». «Doctorado en francés»….
Los ojos Isane se tornaron en remolinos mientras leía. Había doctorados de cosas de las que ni siquiera sabía que se podían sacar doctorados. ¡Y eso que Eve todavía estaba desenrollando aquel papel!
–… Y además de todo – continuó Isane, anonadada –, ¡todos estos doctorados son avalados por universidades de la talla de Cambridge y Harvard!
– ¿Ve lo que le digo, Hyodou-san? – preguntó Eve –. Yo estoy más que cualificada para el trabajo.
Isane la miró con miedo. ¡Aquella mujer lucia como una súper modelo y parecía tener más estudios que el mismísimo Stephen Hawking! ¡¿Siquiera era humana?!
Por su parte, el pequeño Issei miro con duda aquel papel.
– «¿Será que falsificó todo esto usando la magia?» – se cuestionó de una manera lógica que parecía impropia de su edad.
– Y por supuesto – dijo Eve, como adivinando los pensamientos de Issei –, todos estos doctorados son 100% reales. Puede avalar lo que digo con las universidades a las que asistí.
– N-no hace falta, Maidoll-san. L-le creo – exclamó isane. Ni loca iba a llamar todas esas universidades. ¡Tardaría como una semana pegada al teléfono para poder terminar de hablar con todas! –. Sin embargo, no estoy segura de pueda pagar su cuota. Alguien como usted debe pedir un ojo de la cara como pago.
Eve le dio una sonrisa.
– No se preocupe, Hyodou-san. La cuota puede reducirse en gran medida si me paga con hospedaje y comida.
Una mujer normal al ver a alguien como Eve pedirle hospedaje hubiera pensando:
– «¿Esta mujer en mi casa! ¡No, ni loca! ¡Va a robarse a mi marido!»
Isane, por su parte, pensó:
– «¿Esta mujer en mi casa? ¡No, ni loca! ¡Va a robarse a mi pequeño Issei! ¡Ni siquiera el sartén anti-shotacones va a ser suficiente!»
Así que Isane estaba dispuesta a rechazar a Eve.
Pero entonces…
– Por favor, deja que se quede, Okaa-san – le suplicó Issei, sus ojos tornándose más grande de lo normal mientras lucían más cristalinos y su ternura era multiplicada a la décima potencia.
– «¡No! ¡Está usando los Ojitos de Cachorrito no Jutsu! – pensó Isane, temerosa ante aquella técnica mortal –. ¡Debo resistir! ¡Debo ser fuerte! ¡Debo ser una muralla impenetrable! ¡Debe ser una mujer cruel y desalmada que no se doblega ante nadie! ¡Debo…!
– «¡Se está resistiendo! – pensó el pequeño Issei, frunciendo el ceño –. ¡Tengo que incrementar la potencia!»
Y a continuación, el pequeño Issei usó el Puchero no Jutsu.
– «¡KYAA! ¡Es demasiado poder!» – pensó Isane, para luego decirle a Eve:
– ¡Esta bien, Maidoll-san! ¡Acepto su oferta!
–… y entonces Hyodou-san recogió a su esposo del piso y me llevó a su casa, en donde me quedaría a vivir mientras le enseñaba cosas mágicas y mundanas a Issei-sama. Con el tiempo, Hyodou-san y yo nos volvimos buenas amigas, al punto en que ella empezó a llamarme «Eve-san» y yo empecé a llamarla «Isane-san». Llegó al punto en que incluso me dejó llevarme a Issei-sama de gira por el mundo cuando este cumplió diez años – relató Eve –…. Y ese es el final de la historia, inmundas y asquerosas basuras.
Los demonios sintieron una gota de sudor resbalar por sus nucas.
– «Hyodou-kun/Hyodou-sempai/Hyodou-san parece tener una familia bastante alegre» – era lo que pensaban.
Sin embargo, si bien algunos como Saji miraban aquella escena con rareza (el Issei actual parecía una persona bastante seria) y algunos como Rías y Sona se hundían pensando en sus propias y anormales familias, algunos no tenían pensamientos tan alegres.
– «Familia, ¿eh?» – pensaba Kiba con algo de nostalgia. Como era huérfano, nunca había tenido una familia como tal. Solo sus amigos del pasado y sus amigos actuales eran lo único que podía considerar como una familia.
Su ceño se frunció al pensar en aquellas personas del pasado. Sin saberlo, sus puños se apretaron.
Algún día, él lograría sacarse esa espina en su costado, pensó.
– «Familia…» – Koneko no pudo evitar sentirse un poco triste. Desde que su clan había sido exterminado cuando era apenas una bebe, nunca había conocido a sus padres. La única familia que había tenido había sido…
– «No, no quiero pensar en ella» – se dijo, estremeciéndose inconscientemente –. Ella ya no importa, ahora tengo a Rías-onee-sama, Akeno-onee-sama y Yuuto-nii-san. Ella ya no importa – se repitió –. Ahora tengo mi propia familia»
Pero a pesar de lo que pensaba, Koneko por alguna razón seguía sintiéndose triste.
– «Familia…» – como uno de los rayos que solía manejar, una mezcla agridulce de emociones atravesó a Akeno.
«Familia»: esa era una palabra que le traía un sinfín de recuerdos. «Familia» era lo que había tenido cuando su madre había estado viva; cuando su padre había estado para ella en cada momento en que lo necesitaba, y cuando había sido completamente feliz antes de enterarse de que por sus venas corrían dos sangres ancestrales que supuestamente no debían ser mezcladas. «Familia» había sido lo que había perdido en aquella ocasión en que sus parientes maternos decidieron acabar con ella y su madre, su padre fallándole en el momento en que más lo necesitaba, causando que perdiera todo lo que había tenido en su vida.
«Familia» era algo que amaba, pero a la vez que odiaba recordar. «Familia» era su amorosa madre que había muerto por culpa de los bastardos onmiyoji del clan Himejima. «Familia» era lo que había tenido antes que la sangre maldita de su inútil padre le trajera la desgracia. «Familia» era lo que había tenido antes de que aquellas lanzas de luz hechos por los miembros de la inútil raza de su padre y aquellos shikagamis de los odiosos miembros de su clan materno hubieran acabado con la vida de su madre, quien, ella recordaba a cada momento, había muerto actuando como señuelo para que ella pudiera escapar; para que ella viviera a cambio de su vida.
Y sin embargo… Akeno también estaba consciente de que ahora «familia» era una palabra que tenía otro significado. «Familia» era Venelana-Okaa-sama, Zeoticus-Otou-san, Grayfia-Onee-sama, Lucifer-sama; y por supuesto, su hermana sustituta Rías Gremory, y los tres hermanos sustitutos que tenía en la forma de sus compañeros de nobleza.
Pero a pesar de todo… a pesar de que ahora no vivía en las calles mendigando al usar el poder que la sangre maldita onmiyoji de su madre le daba… a pesar de que ahora estaba rodeada de amor… a pesar de que no era forzada a utilizar ninguno de sus dos poderosos talentos… a pesar de que lo tenía todo, y de que debería ser feliz por eso…
… Akeno todavía recordaba aquellos momentos por las noches cuando sus sueños se tornaban en pesadillas.
– ¿Pasa algo, chicos?
Kiba, Koneko y Akeno desviaron sus miradas al unísono.
Al hacerlo, vieron a su Rey: Rías Gremory.
Ella los miraba preocupada. A pesar de siempre lucir como una hermana mayor perfecta y como una perfecta ojou-sama tal y cual como su posición como miembro del clan Gremory le exigía, ella era una chica mucho más normal que ellos. Era una japonofilica, otaku y amante de las cosas lindas. Una chica mimada que no sabía lo que era pasar por lo que ninguno de los tres (o de los cuatros si se tomaba a su otro compañero de nobleza) había pasado. Ella simplemente no podía empatizar con ninguno de ellos, y por eso parecía que siempre había una especie de barrera en los momentos difíciles.
Pero lo intentaba; y eso era lo que importaba. Lo intentó con Akeno, lo intentó con Kiba, lo intentó con Koneko y también lo intentó con ese cierto compañero de nobleza. Si tuvo éxito o no, esa era una cuestión aparte, pero…
… el simple esfuerzo que ella puso, daba una calidez inigualable en sus corazones.
Así que, aunque esos dolorosos sentimientos llenos de rencor, ira, culpa, y miedo todavía estaban en el interior de cada uno, ocultos cual bomba de relojería que esperaba estallar, a ellos le gustaba esa calidez. En cierto sentido, esa calidez era más que suficiente por los momentos.
Entonces, en ese sentido…
– No pasa nada, Bouchou – Kiba dio una sonrisa. Era algo agridulce, pero no era falsa como la mayoría de las que daba, y eso era lo que importaba –. Yo estoy bien –, y es que aunque fuera por los momentos, lo estaba; gracias a ella, lo estaba.
– No pasa nada, Bouchou – Koneko no dio gran gesto, pero eso era propio de ella. Como siempre que veía eso, Rías quería verla sonreír y ser expresiva; pero por los momentos se conformaba con no verla triste –. Solo tal vez que quisiera más galletas – pidió, cosa rara en ella, que no era muy de pedir cosas.
Rías sonrió ante eso. Por lo menos, de alguna manera parecía que Hyodou-kun la estaba ayudando… aunque el mencionado no lo supiera.
– Ara, ara. No pasa nada, Bouchou – Akeno dio una de sus clásicas sonrisas que eran entre coquetas, sarcásticas y burlonas…. pero también había algo de alegría escondida en ella –. No tiene que preocuparse. De hecho, será mejor que no lo haga. Le podrían salir arrugas y canas… o al menos más de las que ya tiene. Ufufufu
Cualquier expresión impropia de alguien de su edad desapareció del rostro de Rías al escuchar esas palabras
– ¡Akeno, yo no tengo canas!
– Ara, ara. ¿Entonces sí admite que tiene arrugas?
– ¡Tú…! ¡Eres imposible!
Akeno dio su clásica risa «ufufufu» al escuchar eso. A ella no le gustaba ver a Rías ponerse una máscara de ojou-sama perfecta como una forma de imitar la máscara de frialdad e indiferencia que Sona utilizaba. Esa era la razón de tanta burla. Ella hacia todo lo que podía para romper aquella mascara….
– «Ufufufu. Aunque también es porque me gusta burlarme de la gente» – Admitió Akeno para sí misma con descaro
Y así mientras un pequeño momento de malestar desaparecía…
– Díganme que les parece, Sona-sempai, Gremory-sempai.
De inmediato, las mencionadas redirigieron su mirada hacia quien las había llamado.
– Ya les conté la razón de que sea un mago – continuó Issei –. Por supuesto, entenderé si piensan que el relato no les da una gran información, pero eso es todo lo que hay en mi – mintió. No podía decirles que era el Sekiryuutei. Correría muchos riegos si lo hacía.
Rías y Sona compartieron una mirada. Ninguna de las dos podía comunicarse telepáticamente con la otra, pero ambas sabían más o menos lo que la otra pensaba.
– No te preocupes, Hyodou-kun – dijo Rías –. Aunque el relato no parezca la gran cosa, nos has dado una gran cantidad de información. Por lo menos, ahora sabemos que no estás aliado con ninguna facción enemiga. Que no tengas afiliación es un poco extraño. Pero lo entendemos. También se dan esa clase de casos.
Por supuesto, también podía ser que Issei les estuviera mintiendo en la cara y resultara ser que era un espía: esa posibilidad no estaba descartada. Sin embargo, Rías y Sona eran unas muy buenas juezas de carácter, y entre las dos y los miembros de su nobleza ambas pensaban que podrían notar cualquier discordancia. Por lo menos, ambas sentían que ni Issei ni la sensei de este habían dicho nada en su relato que fuera una mentira (aunque ellas no estaban seguras si les habían ocultado algo).
En ese sentido, aquella reunión (interrogatorio) entre ellas e Issei debería haber llegado a su fin.
Pero…
– Sin embargo, entenderás que no te podemos dejar ir así como así – continuó Sona lo dicho por Rías –. Eres un no-afiliado. No podemos dejar que vagues por nuestro territorio.
– ¡Inmundas basuras! – Eve se entrometió en la conversación con desprecio al escuchar eso, causando que ambas se estremecieran del miedo y que sus noblezas, también temblando, se pusieran en posiciones defensivas –, ¡¿se atreven a…?!
– Por favor déjeme encargarme de esto, sensei – le pidió Issei.
Eve parecía como si quisiera descuartizar a cada una de las personas no-humanas que no fueran Issei en ese momento; pero al escuchar las palabras de su discípulo, ella agachó la cabeza y mantuvo su posición.
Era una vista extraña para los demonios. ¿Por qué ella actuaba así ante Issei? Esa era una duda que todavía les carcomía.
– ¿Qué puedo hacer para que me dejen estar tranquilamente en este lugar? – preguntó Issei, ocasionado que Sona y Rías salieran de su estado de desconcierto.
Ambas compartieron una mirada. La verdad es que cada una quería pedirle que se uniera a sus noblezas por sus propios motivos. Sin embargo, ambas sentían que no podían decir algo como eso por los momentos. Sentían que debían tratar de conocer mejor a Issei antes de hacerlo… además de que tenían miedo de cualquier posible reacción negativa de su sensei, quien parecía odiar por alguna razón a todos los demonios.
Así que para ambas solo quedaba una alternativa…
– Haz un pacto conmigo/haz un pacto conmigo – dijeron ambas a la vez.
De inmediato, ambas se dieron una mirada llena de molestia.
– «¿Por qué haces esto, Rías? – se cuestionó Sona, echándole dagas con los ojos a su amiga –. Estoy haciendo mi mejor esfuerzo para acercarme a él más de lo debido, y tú vienes y te entrometes. ¿Qué paso con eso de "Esta bien, te dejo el camino libre"?»
– «Entiéndame, Sona – dijo Rías un poco triste, pero también determinada y algo molesta –. Se lo que te prometí, pero… Sabes que necesito ayuda. No puedo dejar que alguien con la suficiente capacidad como para detener un ataque del ángel caído Azkeel se escape. Sobre todo tomando en cuenta que usa Magia de Oscuridad… Tal vez pueda ayudarme con mi problema»
En cierto sentido, ambas estaban molestas la una con la otra, pero también se sentían culpables. Rías sabia de las dificultades que afrontaba Sona, a quien se le dificultaba ser sincera, y Sona también sabia de la dificultad de Rías. Ambas se sentían furiosas por que la otra actuaba a pesar de saber su penuria, y sin embargo también se sentían culpables por actuar en contra de la otra a pesar de saber la penuria que esta pasaba.
Era algo inevitable. Ambas eran hasta cierto punto caprichosas, tercas y codiciosas al mismo tiempo que eran buenas personas. Aunque sintieran empatía por la otra, ninguna iba a dar su brazo a torcer.
Por eso, aunque su corazón se rompiera dado el cariño que se tenían entre sí, ambas estaban dispuestas a pelear por ese «algo» que estaba en sus corazones. Sabían, después de todo, que aunque se hundieran en rabia su amistad nunca se terminaría.
Sin embargo, ninguna de las dos pudo iniciar una feroz competencia que probablemente hubiera involucrado deportes, poder mágico y muchas referencias a animes deportivos.
¿La razón?
–… – Eve emitió un instinto asesino sin fin.
Era como una remembranza del principio. Al igual que cuando había entrado, un instinto asesino sin fin que las hacía ver su propia muerte se había manifestado ante ellas.
Sin embargo, había una diferencia con lo ocurrido hace unos momentos: Rías y Sona estaba conscientes de que detrás de sus espaldas estaban sus noblezas protegiéndolas, y aunque estaban aterrorizas, estaban dispuestas a actuar con el orgullo de un soberano hasta el final.
Era algo admirable que los actuales Maous hubieran aplaudido, pero estando en frente de Eve no les servía de nada. Como si hubieran insultado a su madre o a su padre, Eve estaba furica por el mero hecho de que ellas se habían atrevido a sugerirle a Issei que hicieran un pacto ellas. Estaba dispuestas a reducirlas al nivel de un quark simplemente por eso.
Pero de nuevo, no pudo hacerlo.
– Por favor cálmese, sensei – dijo Issei, y seguidamente, sin que las demonios lo supieran, utilizó la única técnica que no rebotaba cuando era lanzada sobre Eve: los Ojitos de Cachorrito Suplicante no Jutsu (variante evolucionada del tradicional Ojitos de Cachorritos no Jutsu )
Algunos dirían que siendo usada por un adolescente, los Ojitos de Cachorrito Suplicante no Jutsu no sería tan efectivos.
Pero tal y como en cierto juego, todo dependía del tipo (de personalidad) del objetivo. ¡Contra alguien como Eve, quien era cien por ciento leal (por alguna razón desconocida) hacia Issei, aquella técnica era súper-efectiva!
Pero Eve era una dama que guardaba la compostura ente todo (exceptuando los casos en que se enfadaba y causaba desastres por todos lados), así que la única reacción que tuvo fue asentir, conmovida por Issei, y agachar la cabeza.
Los demonios vieron esto con ojos súper raros, pero como Issei habló, ellos no tuvieron tiempo para analizar nada.
– ¿A qué se refieren con un pacto? – cuestionó.
– Yo puedo responderle eso, Issei-sama – dijo Eve, al mismo tiempo que le echaba una mirada asesina a Rías y Sona, quien había estado a punto de dar una explicación –. Un Pacto Demoniaco es una especie de contrato de dos vías entre un mago y un demonio. Es similar pero distinto a los contratos comunes, pues en este caso es el poder del demonio y el mago lo que está siendo puesto en juego. Cuando se realiza un Pacto Demoniaco, el mago y el demonio se juran mutuamente prestarse sus fuerzas, y cada uno puede convocar al otro para que lo ayude en una situación de riesgo, así como traspasarse su energía mágica para ayudarse mutuamente. Además, el mago puede usar la Cresta Mágica o Emblema de la familia del demonio con que hace el pacto, pudiendo tallarla sobre sus círculos mágicos.
Issei les dio una mirada a Rías y a Sona, como preguntándoles si esto era correcto.
– S-sí. Exactamente, Hyodou-kun – asintió Rías tartamudeando…. Eve la miraba como si quisiera bañarse en su sangre –. Eso es lo que un Pacto Demoniaco, pero tratándose de nosotras, herederas de nuestros respectivos clanes, esto tiene otra implicación.
– Nosotras somos las futuras líderes de Sitri y Gremory – continuó Sona –. Llevamos sobre nuestras espaldas el peso de nuestros clanes. El mago contratado con nosotras no solo hace un pacto con nosotras, también hace un pacto con nuestra familia. Básicamente, en el sentido político, tú llevaras nuestro nombre, y nosotros llevaremos el tuyo, así que tendremos que respondernos mutuamente por lo que hagamos. No hay subordinación, pero todo depende del peso político que cada uno de nosotros tenga.
– Y además – añadió Rías –, nosotras llevamos la verdadera Cresta Mágica nuestra familia, no una simple copia. Si te contratas con alguna de nosotras, tallaremos nuestra Cresta Mágica sobre tus círculos mágicos, y recibirás una mejora sustancial en un aspecto relacionado con nuestro clanes – ella le dio una sonrisa seductora –. Gremory se caracteriza por su control mágico, así que si te contratas conmigo veras mucho más fácil el uso de tu poder mágico – lo tentó.
– Sitri se caracteriza por el control de agua, Hyodou-kun – dijo Sona, echándole una mirada desafiante a Rías –. Esto no solo quiere decir que se te hará mucho más fácil el uso de la Magia de Agua, sino que además cualquier tipo de magia relacionada con esta será mucho más fácil. Incluso la Magia de Hielo se verá incrementado… Es mucho mejor que algo tan simple y desabrido como el mero control de poder mágico.
– ¿«Desabrido»? – repitió Rías, entrecerrando los ojos, una vena en su frente palpitando por unos momentos antes de que ella sonriera cual tentador súcubo en dirección hacia Issei –. Soy la hermana del Maou Lucifer, y también ostento el Poder de la Destrucción del Clan Bael por parte de mi madre. No solo seré una increíble alianza política, sino que también en un futuro seré un tremendo activo de guerra. Si te contratas conmigo, tendrás muchos beneficios, Hyodou-kun.
– Yo también soy la hermana de una Maou – aportó Sona, a pesar de que no parecía querer presumir de ese hecho por alguna razón –. Serafall Leviatán es mi hermana, y somos bastante unidas – ella se sonrojó por alguna razón que Issei no entendió –. Si se lo pido, ella estaría dispuesta a enseñarte Magia de Hielo, así que aparte de una alianza política tremenda y todo la que ya dije también podrías ser enseñado por la mismísima Reina de los Mares Congelados…. Además, Sitri también tiene cierto conocimiento en Artes Curativas, y tenemos una enorme biblioteca con muchas cosas que podrías leer. Tendrías muchos beneficios si te contratas conmigo, Hyodou-kun.
Rías le dio una mirada molesta –. Yo también puedo pedirle a Onii-sama que te enseñe magia – le dijo a Issei.
Sona se burló –. ¿Ah, sí? ¿Desde cuándo e l Poder de la Destrucción puede enseñarse?
Rías se sonrojó, y le lanzó una mirada molesta…. Pareciera como si salieran rayos laser de sus ojos.
Sona le devolvió mirada… Rayos laser también empezaron a salir de sus ojos.
– Dime, ¡¿a quién eliges, Hyodou-kun?! – dijeron ambas airadamente –. ¡¿A ella, o a mii?!
Issei sintió como una gota de sudor resbalaba por su nuca. Dio una mirada a sus alrededores en busca de ayuda, pero lo único que encontró fue a las noblezas de Rías y Sona mirándolo mientras comían… ¿palomitas?
– «¿De dónde sacaron eso?» – se cuestionó.
[Probablemente de la cocina] – teorizó Draig.
Dio una mirada hacia su sensei en busca de consejo.
– Si me lo pregunta a mí, Issei-sama – le dijo Eve –, simplemente hay que destruirlas a ambas, sus noblezas y a esos molestos insectos que son sus hermanos.
Issei sintió como otra gota de sudor resbalaba por su nuca.
– «No sé qué era lo que esperaba» – pensó, suspirando.
Escuchando los gritos de Rías y Sona, los cuales ahora habían ganado un tono muy extraño, pues ambas se gritaban cosas como: «¡Mi trasero es más grande que el tuyo!» y «¡Mis pechos hacen ver los tuyos como dos limones!», Issei dio otro suspiro y se preguntó:
– «¿Ahora qué hago?»
[Bueno – dijo Draig –, como dice el dicho: «Ante la duda, elige a la más tetu…»]
– «¡Draig!»
[¿Qué? ¡Es un buen consejo y se aplica a la situación!]
Issei dio un suspiro. Entre su sensei llena de deseos belicosos, y el dragón otaku bromista que tenía en su interior, tenía unos tremendos consejeros para pedir ayuda.
– ¡Va a elegirme a mí! – gritó Rías, sacando a Issei de sus pensamientos –. ¿Cierto, Hyodou-kun? ¿Verdad que Gremory es mucho mejor que Sitri? – dijo, para luego agarrarlo del brazo y poner un rostro suplicante.
Issei no pudo evitar sonrojarse ante eso. Rías era una chica extraordinariamente hermosa…
– ¡Tú…! – le gritó Sona a Rías, molesta –. ¡No te dejes engañar por las tácticas de esta súcubo, Hyodou-kun! ¡Sitri es mucho mejor que Gremory!
– ¡¿Súcubo?! – exclamó Rías, furiosa –. ¡¿Con que derecho tú me llamas súcubo?! ¡Que yo sepa, yo no soy quien tiene un ancestro famoso por siempre andar desnudo y ser capaz de desnudar a la gente!
– ¡! – Sona sintió como si una flecha la atravesara, causando que su rostro se pusiera rojo –. ¡Y-yo no tengo la culpa de lo que mi ancestro haya hecho! – se excusó, cosa que era cierta. ¿Qué culpa tenia ella de que el original Sitri fuera un demonio femenino exhibicionista que amaba desnudar a la gente? –. ¡Por el contrario, tú si tienes la culpa de tus acciones! ¡Estas usando tus enormes e inservibles melones para hipnotizar a Hyodou-kun! – acusó a Rías.
Rías casi le grita un: «¡Infamia!... pero entonces notó que por accidente había metido el brazo de Issei entre sus pechos, causando que se sonrojara y se apartara de él... Ella podía actuar seductora, pero realmente no tenía experiencia con los hombres. No era como esas otras chicas. Si bien encontraba a Issei agradable, todavía no sentía nada especial por él que no fuera: «es una buena persona y me agrada bastante», y por eso se sentía avergonzada por lo que acababa de hacer. Ella quería reservarse esa clase de cosas para el hombre que estaba segura que amaba...
– «Pero por supuesto, si "eso" sucede, yo no tendré derecho a eso» – pensó, su rostro tornándose un poco sombrío.
Issei vio eso y no pudo evitar sentirse preocupado. No sabía lo que había ocasionado que Rías se pusiera así, pero sentía que era por su culpa porque había sucedido cuando esta notó que había metido su brazo entre sus pechos.
Pensar eso lo hizo sonrojar. Trató de suprimir los recuerdos, pero la verdad se había sentido bastante agradable…
– «Concentrate» – se exigió. No era momento para dejarse llevar por las hormonas.
No estaba muy seguro de la razón, pero aparentemente tanto para Rías como para Sona era importante que él hiciera un pacto con alguna de ellas. De hecho, aparentemente era tan importante que la estoica Sona y la calmada Rías habían entrado en un estado bastante extraño de ver en ellas.
Tenía que elegir entre ellas…
Pero no podía.
Conocía a Sona desde que entró a la academia, puesto que empató con ella en el primer lugar del examen de admisión, ambos sacando la mejor nota posible en un casi imposible empate. Ella lo había retado de inmediato a un juego de ajedrez, juego que ambos empataron; cosa que la sorprendió. Desde ese momento, él había sido retado por ella por lo menos una vez a la semana, y desde que tenía conocimientos técnicos para reparar electrodomésticos (cortesía de su sensei), también había ayudado a reparar todo lo que se dañaba como favor. Como consecuencia de todo ese tiempo juntos (aproximadamente seis meses, siendo más específicos), ella, quien al principio había sido muy fría y distante, se volvió alguien amigable, convirtiéndose en una de sus amiga…. Aunque siendo más claros, ella era junto a Aika la única amiga que tenía en la escuela.
En ese sentido, debería a elegirla a ella sobre Rías, a quien no llevaba mucho tiempo de conocer.
Pero…
– «No sé por qué, pero algo en mi corazón me dice que no puedo rechazarla» – pensó, acordándose de la expresión sombría que había aparecido en el rostro de Rías. Esa no era la expresión de alguien que estaba buscando un juguete nuevo. Era la expresión de alguien que se estaba aferrando desesperadamente a algo porque lo consideraba la única esperanza que tenía.
Él no podía rechazar ese rostro… En realidad, él no podría rechazar a nadie bueno que le pidiera ayuda. Siempre había sido así, aunque nunca ha estado seguro de la razón.
Entonces, estaba en un callejón sin salida.
– «A menos…» – pensó él.
Por sus lazos con Sona, y por ese «algo» que parecía estar rompiendo el corazón de Rías, la opción que tenía que elegir era…
– ¿No puedo elegirlas a la dos?
Ante la pregunta, Rías y Sona se congelaron.
Ambas le dieron una mirada algo nerviosa.
– B-bueno, no hay realmente una prohibición, pero… – Rías tartamudeó
– ¿C-como decirlo? No estamos seguras si… – Sona tampoco parecía saber que decir.
Issei le dio una mirada confundida. ¿Qué era lo que sucedía?
Recapacitó sus palabras por un momento y contuvo un sonrojo… ¿Seria que ambas habían malinterpretado lo que había dicho?
– Verá, Issei-sama – se entrometió Eve al notar su mirada confundida –. Realizar un pacto entre cualquier tipo de criatura y un mago no es realmente fácil. Incluso los familiares cuestan para unirse a una persona. En ese sentido, un Pacto Demoniaco está hecho en base a la capacidad mágica del mago que contrata al demonio. No sucede nada específico como robo de poder mágico o daños colaterales, pero este pacto falla si la persona no tiene el suficiente talento. En ese sentido, son pocos los magos que pueden contratos con tan solo un demonio, el número de los que pueden hacerlos con más de uno siendo mucho menor, y los magos que lo hacen tienen un increíble renombre en el mundo. Quizás le suene el nombre de Morgana Le Fay, quien convocó tanto a demonios como a seres de distintas categorías en sus ansias de aprender magia para luchar contra Merlín. O quizás le suene el nombre de Salomón, el Rey de la Sabiduría que realizó pactos con los 72 demonios originales, y que también escribió el Grimorio Legementon Claviculas Salomonis (o «Llave Menor de Salomón»), el cual contiene los secretos para atar a ángeles, espíritus, hadas; y por supuesto, que contiene el Arts Goetia , famoso versículo que enseña como convocar a los 72 demonios originales para hacer un pacto con ellos.
Rías, Sona y todos los que estaban en la habitación le dieron una mirada impresionada.
Issei sonrió al ver eso. Todo el mundo se impresionaba cuando su sensei hablaba.
– Entonces, sensei – le cuestionó a su sensei –, ¿quiere decir que no puedo hacer el pacto con ambas?
– Yo no he dicho eso, Issei-sama – contradijo Eve, a pesar de que parecía querer con ansias que Issei no hiciera ningún pacto –. Simplemente le estoy diciendo la razón de la sorpresa de estas basuras ante sus palabras. No me agrada la idea, pero estoy segura de que si es usted podría hacer más pactos que el mismísimo Salomón.
Issei sintió una gota de sudor resbalar por su nuca. Su sensei se había pasado con el último comentario.
[¿Estás seguro de que está exagerando? – le cuestionó Draig –. Entre el hecho de que me posees, y tus otras capacidades, lo que ella dice no me parece imposible. Mis portadores anteriores han hecho cosas muy sorprendentes, así que tratándose de ti, creo que eso es una nimiedad. Después de todo, descontado a aquel anómalo Rey de la Destrucción, creo que eres el portador más dotado que he tenido y tendré]
– «E-exageras, Draig – le contestó, sonrojándose levemente. Nunca había sido bueno con los halagos –. Yo todavía no estoy en la categoría necesaria para derrotar a los dioses»
[Solo hay que darle tiempo – dijo Draig, su tono más propio de alguien que encontraba un hecho tan verdadero como la existencia del cielo que de alguien que daba alabanzas en base a una creencia –. Como te dije, creo que eres el portador más dotado que tengo después de ese Rey de la Destrucción, e incluso él solo pudo batallar con los dioses luego de una larga tanda de peleas. Cuando ganes suficiente experiencia, estoy seguro de que sumiremos de nuevo en el terror a aquellos vejetes de Zeus, Ra y Odín]
Issei sintió como una gota de sudor resbalaba por su nuca… Él no quería sumir a nadie de nuevo en el terror.
– «Pero seguramente tendré que hacerlo» – pensó, estremeciéndose. Por culpa de aquel sempai llamado «Rey de la Destrucción» parecía ser que todos los Sekiryuuteis desde cierto punto de la historia estaban en malos términos con los Dioses Egipcios y los Dioses Grecorromanos, así que en el momento en que se revelara su verdadera identidad, él, quien no estaba aliado con ninguna facción, seria cazado por toda clase de seres. Esa era una de las razones (porque como si no fuera suficiente, habían mas) por las que no quería revelar su identidad.
– «Pero eso es para otro momento – pensó, agradeciendo a Great Red (único ser tipo Dios al que podía rezarle) por eso –. Ahora tengo que resolver este problema»
– ¿Entonces que dicen, Gremory-sempai, Sona-sempai? – les preguntó –. ¿Estas dispuestas a que haga el contrato con ambas?
Las mencionadas hicieron una mueca por un momento. Ambas querían ser las únicas en hacer contrato. No había una razón específica para ello. Simplemente era que no quería que la otra tuviera chance para tratar de meter a Issei en sus respectivas noblezas.
– «Pero ni modo» – pensó Rías, dando un suspiro –. Supongo que esta es la mejor manera. Así ninguna sale lastimada»
– «No me queda más remedio que aceptar – se dijo Sona, dando un suspiro también por su lado –… Al menos es por un Pacto Demoniaco. No estoy segura si estaría dispuesta a compartilo en otra cosa… solo espero que me vea en la necesidad de tener que ser una de muchas… ¿Hmn?».
Por alguna razón que Sona no entendió, ese pensamiento pareció darle malas vibras.
Pero dejando eso de lado, ella dijo:
– Bien, Hyodou-kun. Aceptamos. Estamos dispuestas a intentar a ver si eres capaz de hacer un contrato con ambas.
– Pero hay un problema – dijo Rías alzando un dedo.
– ¿Cuál? – le cuestionó Issei.
Rías puso una expresión algo apenada
– No somos muy expertas en esto de la magia – admitió con vergüenza –. Nos centramos en los respectivos poderes de nuestros clanes, y aunque somos capaces de hacer uso de una que otra magia, no somos dadas en los aspectos técnicos. Necesitamos que una ayude a la otra en la realización del pacto, pero si ambas lo hacemos a la vez no podemos prestarnos ayuda mutuamente.
Issei hizo una mueca. Eso parecía ser un gran problema.
– No se preocupe, Issei-sama – dijo Eve mirándolo. Parecía disgustada por lo que estaba a punto de decir, pero fuera lo que fuera parecía que lo iba a decir únicamente porque pensaba que eso podría satisfacer a Issei –. Yo soy dada en todos los aspectos de la magia. Puedo ayudarlo a hacer ese asqueroso pacto con estas dos basuras, si eso es lo que desea.
Issei lo miró sin estar seguro de que decir. Sabía que su sensei nunca haría nada que lo perjudicara, pero el odio que esta parecía sentir por los demonios (y por muchas otras clases de seres) parecía ser muy grande. Sentía temor de que esta tratara de lanzarle una Maldición a Rías y Sona mientras estaban haciendo el pacto.
[No seas paranoico. Ella ya te dijo que mientras sean tus amigas no las atacara… o al menos físicamente. – le recordó Draig –. Por lo menos mientras no te ataquen, ella solo las atacara verbal y psicológicamente]
– «La verdad es que preferiría que no las atacara de ninguna manera» – pensó Issei con una gota de sudor… sobre todo porque recordaba que su sensei tenía un alto conteo de muertes provocadas por el miedo. En serio, ¡ella había matado como a cien personas de ataques al corazón!
Dio un suspiro ante eso…. Lo peor de todo es que todavía no sabía la razón de qué ella sintiera tanto odio por ciertas razas y ciertas formas de actuar.
[Algún día lo sabremos, compañero – le dijo Draig, quien a pesar de ser un Dragon Celestial y haber estado en una cantidad casi infinita de contenedores, tampoco sabía quién era Eve ni las razones del actuar de esta–. Por el momento, concentrate y acepta la oferta de tu sensei]
Ante esas palabras, Issei asintió, y le dijo a su sensei que aceptaba.
– ¿Ustedes están bien con eso? – les cuestionó a Rías y a Sona.
Ambas asintieron, algo temblorosas, pero más compuestas que cuando Eve las había amenazado la primera vez. Issei no pudo evitar mirar eso con sorpresa. ¿Se estaban acostumbrando a la presión psicológica que esta les ejercía?
– «Si es así, ambas evolucionaran más rápido de lo que ellas mismas creen» – pensó con algo de sorpresa.
Unos minutos después, él, su sensei, Sona y Rías estaban en otra habitación. Siendo más específicos, una que parecía ser un cuarto secreto… O al menos, según dijo Rías con algo de pena, uno de los muchos cuartos secretos que el Maou Lucifer había preparado en la estructura.
Aparentemente, como estaba realizando un Pacto Demoniaco con dos demonios a la vez, necesitaban mucha calma y tranquilidad, razón por la que habían ido a un lugar más calmado y fuera de la vista de las noblezas de ambas.
– Después de todo – había dicho Eve con una sonrisa algo diabólica –, no querrán que por «accidente» formen un Pacto de Amo y Sirviente con una Maldición Afrodisiaca de Castigo basada en el poder de las súcubos, ¿cierto? – preguntó, provocando que ambas demonios temblaran y parecieran querer abrazarse mutuamente por el miedo.
Y así, con Rías y Sona temblando (aunque cada vez los temblores eran menores), Issei, la sensei de este y ambas fueron al lugar secreto del Club de la Investigación de lo Oculto…. Cabía destacar que este estaba extrañamente alejado de la sala en donde habían estado a pesar de estar en el mismo edificio.
– Bien, basuras – dijo Eve, dirigiéndose hacia Rías y Sona –, es hora de comenzar.
Temblando ligeramente ante su mirada, pero con la mirada alzada, ambas dieron un paso al frente.
– De un paso al frente usted también, Issei-sama.
Issei le hizo caso.
Fue entonces que un gran círculo mágico se originó en el espacio entre él y las chicas demonio.
– Comiencen con sus juramentos, inmundas basuras.
Y ante esas palabras, Rías y Sona empezaron a entonar cada una por su lado.
– Yo, Rías Gremory, descendiente de Gremory, demonio femenino del rango duque que se caracteriza por su descomunal amor y pasión, juro…
– Yo, Sona Sitri, descendiente de Sitri, demonio femenino del rango duque que se caracteriza por su control sobre el agua y…
Aquí Sona dudó mientras tartamudeaba. Ella debería decir a continuación: «…y por deleitarse en el conocimiento de su propia desnudes y de las demás personas», pero decir eso le daba vergüenza, así que iba a tratar de cambiarlo a algo más… «Digno»
–… y por deleitarse en el conocimiento de lo que normalmente está oculto, juro…
Y entonces, mientras los Emblemas de las familias de ambas aparecían a las espaldas de cada una, ambas entonaron al mismo tiempo:
–… que por la presente, le prestare mi fuerza al mago que está ante mí – y entonces se dirigieron ante Issei –. ¿Jura usted, mago que responde al nombre de Hyodou Issei, prestarnos su fuerza en el momento en que se le requiera?
Issei tragó saliva. Por alguna razón estaba sintiendo algo muy extraño con sus sentidos espirituales. Era como si «algo» estuviera cambiando de repente.
– Por favor responda, Issei-sama.
Volvió a la realidad al escuchar eso. ¿Debería estar soñando cierto? Solo eran los nervios por temor a echar a perder a aquel ritual, ¿cierto?
– «Sí, debe ser eso»
Y con ese pensamiento, le contestó a Rías y a Sona:
– Yo, Hyodou Issei, respondo: acepto prestarle mi fuerza a Rías Gremory y a Sona Sitri siempre que estas hagan lo mismo.
Fue entonces que los Emblemas de la familia Gremory y la familia Sitri se dirigieron hacia el círculo mágico que Eve había conjurado.
– «Bien, toda está saliendo como debería» – pensó Eve con algo de disgusto. No le gustaban los Pactos Demoniacos ni que Issei estuviera haciendo uno.
– Entonces, por la presente de los ancestros, yo que llevo el estandarte de Gremory/Sitri – Rías y Sona continuaron con el pacto ajenas a los pensamientos de Eve –, declaro…
– «¿?»
De repente, Eve sintió algo extraño.
– «Esta presencia – se dijo, su mirada centrándose sobre Issei – … Sí. Es la presencia de usted. Pero… ¿Por qué justo de todas las ocasiones justo en este momento?»
–… que este pacto
– «¡¿?!» – la mirada de Eve se llenó de confusión –. ¿Está entrometiéndose en el pacto?... No, no solo eso. ¡¿Esta entrometiéndose en las presencias de esas basuras demoniacas?! Usted.., ¡¿qué está pensando hacer usted y por qué…?!» – se dijo a si misma llena de desconcierto.
–… sea formado.
Fue entonces cuando el círculo mágico brilló, y por un momento todo pareció ser normal…
Pero entonces…
– ¡¿?!
– ¡¿?!
– ¡¿?!
Un dolor extraño invadió a Issei, Sona y Rías en las palmas de sus manos.
– «Ku. Que... ¿qué es esto?» – se preguntó Issei, extrañado. Nadie le había dicho nada de sentir dolor. Confundido, se agarró su mano derecha con la izquierda.
– «Gah… Este dolor, ¿de dónde…?» – Rías se sostuvo su mana, adolorida. No estaba acostumbrada a sentir dolor, y estaba desconcertada por sentirlo en aquel momento.
– «Gah… Esto no tiene sentido. En los Pactos Demoniacos no debería sentirse dolor en ningún momento…» – Sona pensó desconcertada mientras se agarraba su mano. Ella tampoco estaba acostumbrada a ser herida o a sentir dolor.
Fue entonces cuando los tres alzaron sus manos derechos…
… y vieron con desconcierto como una marca extraña con forma de un corazón atrapado en una estrella de cinco puntas se reflejaba en ella.
Y entonces, con desconcierto, los tres pensaron:
– «¡Que…! ¡¿Qué es esto?!
Extra: Un Fragmento del Pasado.
Hace mucho, pero mucho tiempo –– tanto que faltarían milenios como para poder precisarlo –– existió el mayor héroe de todos.
Él era fuerte, inteligente, guapo, carismático, tenaz, y no tenía ninguna cualidad negativa: todo en él era perfecto. Él era la encarnación misma de todo lo bueno. No había nada malo que pudiera decirse acerca de él…
Excepto, quizás, que era demasiado bueno.
Se preocupaba demasiado por lo demás. Prefería cien mil veces ayudar a los demás ante de preocuparse por sí mismo. Parecía como si viviera por las demás personas en lugar de por sí mismo.
Y, sin embargo, no parecía haber nada de malo en eso. Como era de esperar de un héroe, todo en él era bueno.
Y como era de esperar de alguien tan bueno, este héroe tenía sirvientes: una sirvienta, para ser más precisos.
De ella no había nada que decir. Solo era una simple sirvienta sin importancia. Lo que importaba aquí era el héroe.
El héroe era fuerte; eso era algo que había destacar. Su fuerza no tenía paragón en los cielos o en la tierra. Como si todos los poderes del mundo se hubieran juntado en una vasija perfecta, el héroe era simplemente invencible.
Este hecho fue notado por las personas, y rápidamente, ellas –– como era lo más lógico y natural ante tal sublime ser –– lo adoraron como lo que era: el mayor de todos los héroes.
Y al héroe, que era tan perfecto, eso no le importó. Él se contentaba con protegerlos.
Y eso fue lo que hizo: protegerlos. Bajo su todo-poderosa espalda, las personas crecieron a ritmos a los que normalmente no hubieran podido llegar. Bajo la protección del héroe, los males no los tocaban, y eso les permitió evolucionar a un ritmo sin límites. Prontamente, ellos se llenaron de la sabiduría de los cielos, y se elevaron hacia estos.
Pero hubo personas a las que esto no les gusto –– habló de personas que se hacían llamar a sí mismas héroes: falsos héroes.
Estos falsos héroes vivían de la adoración: más precisamente, del miedo –– nada parecido acerca de lo que vivía el verdadero héroe. Ellos protegían a las personas, pero en cambio necesitaban que estas vivieron con miedo y bajo el yugo de la debilidad; necesitaban que fueran débiles y tontos para que así siempre tuvieran que necesitarlos.
«Es simplemente natural – decían ellos –. Si necesitan nuestra ayuda, entonces tienen que adorarnos. Ellos siempre deben adorarnos, así que siempre tienen que necesitar nuestra ayuda»
Diciendo esa clase de frases egoístas, ellas se deleitaban en la debilidad de las personas y causaban estragos para que estos los necesitaran. Igual que si consideran que la vida fuera una obra de teatro, ellos se la pasaban generando tramas en las que ellos pudieran ser los héroes.
Creando monstruos, generando plagas, dándoles armas a las personas para que se mataran entre ellos: esas eran las clases de cosas que ellos hacían para que las personas tuvieran que rogarle su ayuda.
Pero eso fue hasta que llegó el héroe.
El héroe no era como ellos. Fe; adoración; ser respetado al punto del fanatismo: esas eran cosas que al héroe no le importaban. Él protegía al débil y les permitía crecer para que se volviera fuerte. Él solo acababa con lo malo y promulgaba el bien. Él no tenía otra necesidad que no fuera esa.
Y eso los falsos héroes lo odiaban.
«Como se atreve a destruir aquello por lo que tanto hemos trabajado – pensaban enojados –. Nos hemos esforzado tanto por todo esto. ¡Ese héroe no puede quitarnos lo que nos pertenece!»
Y con esos pensamientos egoístas y llenos de rabia, ellos hicieron lo que les parecía lo más natural: se enfrascaron para destruir al héroe y todas las personas que habían crecido bajo la espalda de este.
Pero el héroe era invencible. No importaba si eran decenas, centenas o millardos; el héroe vencía a todos los falsos héroes, quienes, a pesar de no llegarle a los talones al héroe, había que admitir que eran fuerzas extraordinarias que podían hacer temblar los cielos y la tierra.
Y así, invencible como era, los falsos héroes fueron derrotados, y el verdadero y único héroe fue alabado por las personas que lograron llegar a los cielos.
… Pero los falsos héroes se negaron a aceptar esta posibilidad. Si ellos no podían ser héroes, entonces serían los villanos.
Y como villanos que eran, hicieron lo más natural: crearon un monstruo.
Combinaron todo los que hacían falsos héroes: tomaron su codicia, su arrogancia, su deseo de poder y básicamente todo lo feo y asqueroso que los componía. Con ello, crearon algo tan feo y asqueroso que paradójicamente logró llenarse de belleza.
Porque como era algo tan feo, malo, y terrible, era exactamente lo opuesto al hermoso, bueno y bondadoso héroe; en otras palabras, era su antítesis: su rival destinado –– el mayor de todos los villanos.
Los falsos héroes se regocijaron ante eso. «Con esto derrotaremos a ese héroe y volveremos a ser los únicos que son adorados», pensaron.
Pero se equivocaron. Olvidaron la más sencilla de las leyes acerca de los villanos:
Ellos son 100% malos.
… o dicho con sencillez, incluso se trata de su propio creador, un villano jamás tendrá piedad.
Y como el villano que ellos crearon eran el mayor villano de todos, lo que él hizo era simplemente lógico: destruyó aquellos falsos héroes que lo crearon.
Y entonces, luego de hacer esto, él fue a cumplir la misión por la que fue creado. Pero no por algo como «cumplir la última voluntad de sus creadores» o «vengar la memoria de quienes lo crearon». Simplemente lo hizo porque él, quien era el mayor de todos los villanos, encontraba por completo natural diseminar la destrucción a su paso y pelear con héroes.
Y así, él se enfrentó al héroe.
Y sorprendentemente, estaban parejos en fuerza.
A lo mejor era porque eran exactamente opuestos. Igual que el fuego que hierve el agua que de todas maneras puede evaporarlo, o que el negro que contrarresta el blanco, ellos existían en escalas tan opuestas que simplemente estaban por completo balanceados.
En ese sentido, una pelea entre ambos jamás tendría fin. Igual que si ellos encarnaran todas las historias de héroes y villanos, uno no podía vivir sin el otro.
Pero el villano tenía una debilidad: él estaba solo.
El héroe no lo estaba: él tenía adoradores y a aquella sirviente carente por completo de importancia.
Y eso lo cambiaba todo.
El héroe no podía derrotar al villano, y el villano no podía derrotar al héroe –– esa era una verdad tan inmutable como la vida misma. Sin embargo, con la inteligencia de sus adoradores y la inutilidad de su sirvienta [eh, quise decir con su lealtad] el héroe pudo derrotar al villano.
Pero el héroe aprendió una lección terrible de toda la experiencia: su existencia era un mal. Mientras él estuviera en el mundo, las personas estarían en peligro ante la envidia generada por su poder. Solo en el caso de que él desapareciera las personas podrían vivir tranquilamente. Él tenía que desaparecer para protegerlos.
Y eso fue lo que hizo: esperó hasta que la sabiduría de las personas superara incluso a los cielos, y luego, simplemente…
… desapareció.
– Y ese es el final de la historia – finalizó Eve.
– ¡¿Qué?!
Acostado en una cama con su sensei, Eve, sentada en una silla en frente de él, el pequeño Issei de diez años dio un grito.
– ¡¿Cómo que ese es el final?! – cuestionó –. ¡¿Qué pasó con el héroe o con sus adoradores?! ¡¿Dónde está el final feliz?! ¡Esto no puede quedar así! ¡Tiene que haber un final feliz!
– Me pidió que le contara una historia sobre un héroe, Issei-sama – dijo Eve –. Nunca me dijo que quería una historia con un final feliz.
– ¿Pero de qué habla, sensei? ¡Todas las historias tienen finales felices!
Eve le dio una sonrisa, su cara en una expresión extraña que Issei no supo cómo descifrar.
– Sí. Tiene razón, Issei-sama. Todas las historias tienen finales felices – dijo ella con un tono algo melancólico y sombrío.
Issei le dio una mirada de preocupación.
– ¿Le pasa algo, sensei? – cuestionó sintiendo una punzada. ¿Tal vez había dicho algo malo?
De inmediato, Eve le sonrió y en su rostro no quedó más que un brillo que destacaba su sobrenatural preciosura.
– No pasa nada, Issei-sama. Solo estoy algo decepcionada de que mi historia no le haya gustado – le contestó.
Issei hizo una mueca.
– Entiéndeme, sensei. Esa historia demasiados huecos. No solo el final es malo e inconcluso, sino que los personajes tampoco tienen un nombre. ¿Cómo espera usted que alguien se acuerde de los personajes si estos no tienen nombres?... En serio, ¿de dónde sacó esta historia? ¡Es terriblemente mala!
Eve le dio una sonrisa brillante.
– La inventé yo misma, Issei-sama.
– Ah… – sintiéndose avergonzado, Issei se sonrojó –. Olvide lo que dije. Realmente es una historia fantástica.
– Ara, ara. Como era de esperar de Issei-sama. Alaga mi historia aunque sabe que no le gusta simplemente porque la inventé yo – Eve puso sus manos en sus mejillas, luciendo encantada por el halago de Issei pese a que sus palabras parecían sonar de alguna manera como un reproche.
Issei hizo una mueca –. Por favor perdone lo que dije, Sensei. Yo no soy nadie para criticar a los demás.
– No se preocupe, Issei-sama. Entiendo que no tengo ningún talento para crear – le contestó Eve una cálida sonrisa apareciendo en su aparentemente frio rostro cada vez que veía a Issei –. Después de todo, yo solo puedo aprender y enseñar.
– Pero usted es la mejor en eso. Es la mejor de todas las sensei, sensei.
– Ah, que halagador. Como es de esperar de Issei-sama.
– ¿Sabe? Todavía no entiendo porque me llama con el sufijo «-sama»
– Muy sencillo. Permítame explicárselo… – Eve alzó un dedo e hizo una pausa.
Issei se le quedó mirando con atención. Cada vez que ella hacia eso daba una explicaciones increíbles. No mentía cuando decía que era la mejor de todas las senseis.
– Lo llamó Issei-sama porque…
Hizo una pausa.
–… usted es Issei-sama.
Issei se cayó de espaldas sobre la cama.
– ¡¿Qué clase de explicación es esa?! – exigió saber el pequeño Issei –. ¡Quedé en las mismas!
– Esa es la mejor explicación que puedo darle en estos momentos, Issei-sama – le contestó Eve con una sonrisa –. Hasta que cumpla cierta edad, no puedo explicarle nada más.
– Bien – aceptó Issei. Esa era la misma frase que le decían sus padres cuando les preguntaba qué era eso que hacían por la noches cuando pensaban que él estaba dormido –. ¿Cuántos años tengo que esperar cumplir? – preguntó.
– Con que cumpla dos mil años está bien.
– ¡¿QUE?! – Issei se impactó –. ¡¿Cómo que dos mil años?! ¡¿Cómo se supone que logre vivir tanto tiempo?!
– No sé de qué se sorprende. Con mi ayuda y la del Dragon Gales puede vivir mucho más que eso. Solo míreme a mí, que he logrado vivir mucho tiempo.
Algo de curiosidad se deslizó por la mente del joven Issei ante ese comentario.
– ¿Cuántos años tiene usted exactamente, sensei? – le cuestionó.
Eve le dio una sonrisa que aunque alegre parecía estar lleno de intenciones negativas.
– Lección primordial #1, Issei-sama: a una mujer nunca se le pregunta su edad.
Abrazado de una almohada ante el repentino terror que lo invadió por esa sonrisa, el pequeño Issei de diez años asintió nerviosamente, su rostro pálido.
– Aun así, como es usted quien pregunta, permítame darle un aproximado – exclamó Eve –. Yo tengo más o menos… Hmn. ¿En qué años estamos?
– 2013 – le contestó Issei.
Eve asintió.
– Bien. Pues yo tengo más años que eso.
– ¡¿Cómo?! – exclamó Issei con la boca abierta –. ¡¿Acaso usted nació antes de Cristo?!
Eve alzo un dedo de manera explicativa.
– En realidad, yo nací antes de que Moisés libertara el pueblo de Israel.
Issei casi se cae de la cama ante la respuesta.
– ¡¿Quién se supone que es usted?! ¡¿La esposa de Adam?!
– Por favor, le pido que no me compare con esa, Issei-sama – le pidió Eve con una sonrisa fría como un glaciar –. A mí no me hace falta algo como el fruto del séptimo cielo como para aprender todo los conocimientos del mundo.
Issei asintió nerviosamente. Aunque parecía ser que Eve lo complacía en todo, ella también tenía momentos en que ese lado frio y cruel que la había visto utilizar muy a menudo en contra de otras personas parecía deslizarse en su contra.
– «Pero bueno. Comparado con lo que le hace a las demás personas, que me mire así es como un simple regaño» – pensó Issei. Todavía se acordaba de aquel tipo que quedó sin lengua luego de haber piropeado a su sensei.
– Pero bien, ya es momento de que duerma, Issei-sama, así que permítame contarle una historia que si pueda complacerle – exclamó Eve, mirándolo con esa sonrisa imborrable en su rostro –. Dígame que prefiere que le cuente. ¿Desea escuchar acerca de Siegfried y como mató al legendario dragón Fafnir? ¿O acaso prefiere la romántica historia entre el héroe Sigurd y la valkiria Brynhildr?
– ¿Hmn? ¿Pero no son Sigurd y Siegfried lo mismo? – preguntó el pequeño Issei, a quien ambos nombres le sonaban por un videojuego que le encantaba jugar con su amigo Shidou.
Ante su pregunta, Eve alzó su dedo índice y entró en, como a Issei le gustaba llamarlo, su «Modo Sensei»
– Mucha gente tiende a pensar eso, pero eso es un error – explicó ella –. Si bien la cultura popular ha tomado el hecho de que Sigurd y Siegfried son la misma persona como un hecho, esto es un error, y muchos autores son conscientes de esto. El error se suele cometer porque ambos son héroes del mismo arquetipo: Dragon Slayers de la lejana Escandinavia. Poseyendo ambos espadas Dragon Slayer y siendo conocidos por haber matado dragones, sus mitos extremadamente similares se han entremezclado de una manera que han terminado siendo un solo ser. Sin embargo…
Eve alzó otro dedo.
–… existen unas ciertas diferencias entre ambos mitos – dijo –. Siegfried es conocido por haber matado al legendario dragon Fafnir, mientras que los dragones asesinados por Sigurd carecen de nombre alguno. Así mismo, Siegfried se bañó en la sangre de Fafnir, obteniendo su conocida piel invulnerable, mientras que lo Sigurd hizo fue comerse los corazones de los dragones que mataba.
– ¡¿S-Sus corazones?! – repitió Issei con su cara poniéndose blanca a la vez que se agarraba el pecho con miedo. Él, como había descubierto recientemente, era en parte dragón, así que escuchar eso lo aterraba bastante.
Eve le dio una sonrisa tranquilizadora.
– Tranquilícese, Issei-sama. Mientras yo exista, cualquiera que trate de robar su corazón será pulverizado hasta que no quede ni un mísero y asqueroso quark.
A Issei esas palabras por alguna razón no lo tranquilizaron. De hecho, sin entender muy bien la razón, se encontró sintiendo que eran bastante aterradoras.
– Continuando con la explicación… – continuó Eve –. He de resaltar que lo de los corazones tiene cierta importancia. Vera, los corazones de dragones son los núcleos mágicos de las ya mencionadas criaturas. Llenos de mana (o energía mágica) a un nivel extremadamente alto, consumir un corazón de dragón no solo dota al consumidor de un incremento sustancial en sus reservas de energía mágica, sino que además puede despertar habilidades latentes de un individuo. Por ejemplo, un descendiente lejano de Thor por lo general no tendría ningún poder porque su sangre divina está muy diluida, pero al consumir el corazón de un dragón es posible que desbloque el poder de las tormentas de su antepasado… Por supuesto, todo depende del poder del dragón asesinado; pero la calidad también puede ser contrarrestada con la cantidad.
– Eso hace a sonar a ese tal Sigurd como alguien bastante poderoso – dijo el pequeño Issei, estremeciéndose. No quería encontrarse con ese tal Sigurd (ni con un descendiente de él). ¿Qué tal si se enteraba que él era el Sekiryuutei y luego quería comerse su corazón?
– Bueno, para mí es solo un mero insecto sin valor. Pero supongo que para la basura sin valor que es el resto del mundo él es una fuerza a tener en cuenta – dijo Eve, su cara hermosa de princesa de cuento de hadas no concordando con las palabras tan llenas de desprecio que acababa de decir.
Pero Issei ya estaba acostumbrada a escucharla y como ella sinceramente parecía ser cientos de miles de veces mejor que la gente común, a él no le molestaba que dijera esa clase de comentarios… sobre todo porque por alguna extraña razón él era la única persona a la que ella no despreciaba.
– Además de todo eso, Issei-sama – siguió explicando Eve –. Hay dos diferencias marcadas entre ambos héroes: Siefgried era poseedor de Balmung, la espada Dragon Slayer cuyas propiedades cambian de sagrado a demoniaco dependiendo de quien la posea, mientras que Sigurd poseía a Gram, la más poderosa de las espadas demoniacas que también es una espada Dragon Slayer; en adición, Sigurd se casó con Brynhildr, la mítica valkiria hija del Padre de Todos, mientras que Siegfried se casó con una simple doncella sin importancia ni renombre…. ¿Ha entendido todo lo que he dicho, Issei-sama?
Issei asintió.
Eve dio una sonrisa resplandeciente mientras posaba sus manos sobre sus mejillas.
– Como era de esperar de alguien como Issei-sama – dijo, para luego preguntar: –. Entonces, ¿qué historia desea escuchar?
Antes de que Issei pudiera dar una respuesta, un guantelete rojo se manifestó en uno de sus brazos.
[No te recomiendo ninguna de las dos opciones, compañero – resonó una voz proveniente de una joya ubicada en el guantelete rojo – . Ninguna de las historias tiene finales felices. A Siegfried su mejor amigo lo mata por la espalda, mientras que Sigurd muere a manos de su esposa, quien luego se suicida]
Issei se horrorizó al escuchar aquello
– ¡No! – gritó –. ¡¿Por qué me hiciste spoiler, Draig?!
Dentro del guantelete rojo, Draig se cayó de espaldas.
[¡¿Qué no lo entiendes, idiota?! – gritó, enojado –. ¡Ninguna de las dos historias son bonitas! ¡Es más, ni siquiera son aptas para niños; mucho menos son cuentos para dormir! ¡En serio, ¿qué le pasa a la muñeca loca de tu sensei?! ¡¿Acaso quiere darte pesadillas?!]
– Ara, ara. Pienso que me equivocó, pero, ¿he escuchado que me llamó «muñeca loca», oh temido Dragon Rojo? – Eve cuestionó con una hermosa sonrisa, un ser salido del mismo infierno manifestándose detrás de sus espaldas.
En ese momento, Draig agradeció por segunda vez en toda su existencia al Dios Bíblico por encerrarlo en un Sacred Gear (cabía que destacar que la primera ocasión tuvo que ver con un encuentro con Tiamat).
[Yo… dije «muñeca» en el sentido de preciosura, y loca en el sentido de «inaudito». No era más que un halago ante su belleza, oh maestra de mi contenedor] – dijo él nerviosamente.
La encarnación de las pesadillas que estaba detrás de la espalda de Eve desapareció.
– Eso fue lo que pensé – dijo ella, para luego sonreír, esta vez con un tono travieso que también era bastante aterrador de alguna manera –. Pero es agradable escucharlo hablar, Dragon Gales Draig. Me alegra escucha que se preocupa por Issei-sama.
Ante esas palabras, Issei, quien había cerrado sus ojos para no ser testigo de aquel ser infernal que su sensei había manifestado, los volvió a abrir y dio una mirada a su guantelete.
– ¿Es cierto lo que dice sensei, Draig? – preguntó en un tono que solo estaba lleno de infantil alegría –. ¿Te preocupas por mí?
Dentro del guantelete, Draig hizo honor a sus epítetos volviéndose por completo de un tono carmesí.
[¡P-Por supuesto que no, idiota! ¡Y-Yo solo lo dije porque si tienes pesadillas entonces podrías molestarme mientras duermo! ¡No es como si yo me preocupara por una larva tonta como tú o algo así!]
– Suenas como una chica Tsundere de un anime, Draig – exclamó el pequeño Issei, divertido.
[Aun así, sensei de mi contendedor, ¿acaso no conoces una historia que tenga un final feliz?] – le cuestionó Draig a Eve.
– «Cambio el tema de la conversación por completo» – pensó Issei para sí mismo con una gota de sudor resbalándosele por la nuca.
La sonrisa en el rostro de Eve desapareció.
– Le pregunto a usted, Dragon Gales, ¿acaso conoce una historia de un héroe que tenga un final feliz?
[Claro que sí – contestó Draig –. Está la historia de…]
Draig guardó silencio por un momento.
Y luego por otro.
Y otro más después de ese.
Y otro más luego de ese.
– No se te ocurre nada, ¿verdad, Draig? – preguntó el pequeño Issei con una gota resbalándosele de nuevo por la nuca.
[¡Silencio! – exigió Draig –. Claro que se me ocurre. Solo estaba escarbando dentro de mis vastos e infinitos conocimientos… De hecho, me acabo de acordar de la historia de un hijo de Zeus que tuvo un final feliz: hablo de la historia de Perseus, el asesino de Medusa, la legendaria Gorgona]
Eve hizo una mueca de desprecio.
– ¿Tal mal gusto tienes para considerar a esa basura sin valor un héroe, oh Dragon Gales? – cuestionó ella con frialdad –. Dime, ¿cómo puede ser el hijo mimado de un tirano un héroe? Explicame, ¿Cómo puede ser alguien que asesinó a una pobre víctima de aquellos auto-proclamados Dioses un héroe? ¡¿Cómo puede ser alguien que solo pudo derrotar a su oponente porque contaba con los regalos del sequito de su padre un héroe?!
La habitación en donde Eve e Issei estaban empezó a temblar. Como si fuera una escena de terror, cuarteaduras empezaron a aparecer en las paredes y los pisos, y, desconocido para Issei, pareció que un terremoto estaba surgiendo en todos los lugares del edificio en donde ellos se encontraban.
– ¡Incluso si hubieras hablado de aquel payaso capitán del Argo, yo podría estar algo tranquila! ¡Pero para atreverte a insultar el concepto de héroe con aquella basura sin va…!
– ¡Deténgase, sensei!
Al escuchar esas palabras, una expresó llena de una fría ira fue dirigida hacia Issei, el sentimiento manifestado en su rostro igual que si alguien hubiera insultado todas sus creencias personales, causando que se llenara de una ira que solo podría apagarse ante la destrucción de todo lo que se encontraba a su paso.
Al ver eso, Issei tembló un poco y sintió como sus rodillas temblaban, pero no retrocedió. Si dejaba que su sensei siguiera con su arrebato, todo el edificio… no, tal vez toda la ciudad y los alrededores de esta podría ser…
– Yo… disculpe mi arrebato, Issei-sama – exclamó Eve, toda la ira en su desapareciendo al verlo por alguna razón misteriosa. Una expresión de vergüenza apareció en su rostro luego de haber dicho esto –. Volví a perder el control. Eso fue algo totalmente impropio…. ¡Por favor, castígueme!
Y entonces hizo un gesto como pidiéndole a Issei que la golpeara.
Una gota de sudor resbaló por la nuca del mencionado ante eso
– N-No hay que llegar a esos extremos Eve-sensei – dijo. Ni loco la iba a golpear… Sobre todo porque recordaba claramente como casi todos los ataques rebotaban al tocar el cuerpo de su sensei –. Solo por favor no vuelva a hacer algo como eso. No quiero que se repita lo que pasó en Irak.
A la mente del pequeño Issei llegó el recuerdo de cuando se encontraron con un culto malvado de seguidores de Alá que obligaban a los miembros más tranquilos de su fe a promulgar la destrucción de otras religiones. Por alguna razón que nunca habían entendido, el ver a personas hablando de «un único Dios» para fines malignos había desatado la ira de su sensei tal como hace unos instantes. La única diferencia fue que en aquel momento Issei no pudo detenerla, ocasionando que toda Irak quedara destruida.
Recordar eso todavía lo hacia entristecer. Habían muerto un montón de personas… Aunque por alguna razón algo que solo podía llamarse un milagro todos los niños de Irak y varios civiles inocentes habían logrado quedar con vida.
[Lo siento, compañero – exclamó Draig, su palabra siendo inaudibles para Eve al mismo tiempo que algo de culpa que parecía impropia de un dragón se deslizaba en su tono –. No sabía que iba a ponerse así]
– «No te preocupes, Draig – le dijo Issei, sonriendo para sí mismo. Aunque Draig se negaba a admitirlo, él era un dragón bastante amable –. Yo también estoy sorprendido por su arrebato… Hay que anotar nunca volver a hablar de héroes junto a nunca a hablar de dioses»
– Issei-sama – dijo Eve, ocasionado que Issei volteara a mirarla –, para compensar mi arrebato, permítame contarle una historia con un final feliz. No será la historia de esa basura – ella frunció el ceño por un momento, pero luego su expresión volvió a la normalidad –, pero sí será una historia con un final feliz. Aunque tengo que decir que esta historia no es de un héroe como tal, ni tampoco tiene una base real que pueda servirle más adelante… pero bueno, para un niño como usted debe estar bien.
Ella le dio una sonrisa, pidiéndole que se volviera a acostar, cosa que él hizo.
– Esta es la historia de una niña llamada Alice, y como por accidente terminó metiéndose en el extraño y maravilloso mundo de las hadas que es el País de las Maravillas…
Y ya mucho tiempo después, con el pequeño Issei durmiendo…
– «Ah, todavía lo miro y no puedo creerlo»
Sentada con el pequeño Issei acostado entre sus piernas, Eve pensó para sí misma.
– «¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Siglos, milenios? No… ¿tal vez incluso una marca más allá de eso?»
Ella empezó a acariciar los cabellos del pequeño Issei.
– «Es como un sueño del que no quiero despertar. Luego de tanto tiempo, usted y yo por fin estamos juntos de nuevo… No puede saber cuánto he ansiado su presencia. No puede saber cuánto había deseado volver a servirlo. No puede saber cuándo me arrepiento de ese día en que acepte aquella orden»
En su rostro que parecía tallado por algo más perfecto que los dioses, algo tan profundo que hubiera inspirado una obra incluso más hermosa que la Mona Liza apareció.
– «"Vive por si los humanos como si yo fuera ellos, Eve". No sabe cuánto he obrado por esas palabras… Por esa orden que usted me dio, yo ayudé a estos inmundos insectos a mejorar su civilización una vez tras otras. Nikola Tesla, Cristóbal Colon, Francis Drake, Leonardo Da Vinci: detrás de todos y cada uno de los logros de estos héroes, yo estuve dando mi apoyo. Detrás y cada uno de los momentos culminantes de la humanidad yo estuve dando mi apoyo. En cada momento que los Demonios, Dioses o cualquier criatura trató de evitar el avance de estos seres que usted tanto amó, yo estuve dando mi apoyo a los humanos… Con el tiempo, yo logreé ver lo que usted vio: vi la hermosura de esta especie que me había parecido tan asquerosa e incivilizada… Sin embargo…»
Una lágrima empezó a desliarse por su mejilla, lagrima que ella quitó con una de sus manos para evitar que manchara la cara del pequeño Issei.
– «… nunca pude olvidarlo. Durante todo ese tiempo, ansíe volver a verlo. Durante todo ese tiempo, esta muñeca deseó que su amo volviera a jugar con ella. Durante todo ese tiempo, este insulso e inútil saco de carne creado por usted deseó simplemente estar ahí aunque sea simplemente mirándolo…. "Una muñeca capaz de entenderlo todo y explicarlo todo. Una hermosa cuentista que pueda entretenerme durante el día y la noche": ese fue el propósito que usted me dio, ¿no? Entonces, ¿por qué? ¿Por qué abandonó esto que usted creo?... Incluso ahora, llena de una conocimiento sin fin, yo eso todavía no puedo entenderla. ¿Por qué usted se alejó de todo esto?»
Su mano se alzó, como queriendo tocar la mejilla del pequeño Issei… pero ella se contuvo.
– «Esa cara es la suya; pero no es la suya. Ese cuerpo es como él de usted; pero es mucho más pequeño y por lo tanto no es de usted. Esos ojos que me miran con tanta preocupación y calidez son los de usted y son reconfortantes en una manera increíble, pero… no son los de usted. Esto que veo… no sé si es una reencarnación, una trasmigración o una simple coincidencia que parece burlarse de mí, pero algo es seguro: no es usted… y sin embargo…»
A la final, su mano tocó la mejilla del pequeño Issei.
– «… ¿qué más me queda? Es lo único que tengo de usted… Por eso…»
– «… pídame lo que quiera; pero no se vaya»
– «Pídame que le enseñe; que le cuente historias; que cumpla mi función original; pero no se vaya»
– «Pídame que sea como su madre, su hermana, su hija, una simple sirvienta o incluso un saco de carne con el que pueda desquitar sus deseos pasionales; pero no se vaya»
Ella dio una sonrisa que parecía al borde del llanto. De repente, toda su belleza pareció volverse trágica al punto de destruir el corazón de cualquiera. De repente, ella lucia igual que un títere que había perdido sus cuerdas y a su titiritero.
– «Hare toda lo que usted me pida. Estaré al frente; a un lado; me apartaré y sólo mirare a la distancia. Pero por favor, no se vaya. Si desea tomarme como sacrificio, entonces por favor tómeme como tal; estaría honrada de morir por usted incluso si no es usted. Si necesita a una muñeca con la que jugar, este juguete está aquí para usted, incluso si en el juego termina perdiendo la cabeza, las manos y los pies. Desee lo que desee, necesite lo que necesite, yo estoy aquí…. Lo único que le pido es que este para que lo miré…»
Y entonces, otra mano acarició otra mejilla, y aquella que parecía una cruel Diosa se convirtió en una mortal sin perder su belleza.
De repente, ya no había frialdad, solo había amor en su mirada. Y ese amor era como…
Era como el amor de una madre.
Era como el amor de una hermana.
Era como el amor de una pareja.
Era…
– «… por siempre y para siempre» – pensó ella.
… como el amor de una hija devota ante su padre.
– «Estaría bien si al final tengo que morir para eso. – se dijo ella, mirando al pequeño a sus brazos con unos ojos que no lo estaban mirando pero que sin embargo lo amaban –. Para mí, ese sería un final feliz»
Ella dio una sonrisa.
Solo la noche pudo ser testigo de ella.
Uff. Pero que capitulo… ¡fue larguísimo!
En serio, no sé qué me está pasando últimamente. Ya me estaba acostumbrando a tardar 10 días escribiendo de diez mil a trece mil palabras y de repente, «¡Zazz!», empiezo a escribir de veinte mil.
Me gustan los capitulo largos, así que me gustaría decir que si llueve así que no escampe… pero tarde casi un mes en publicar esto, y me costó horrores editarlo, así que de verdad me dan ganas de golpearme a mí mismo… ¡¿Por qué me das tanto trabajo, yo del pasado?! (XD)
Pero ahora hablando en serio, hablemos del capítulo…
¡Se terminó la historia del pasado de Issei! No se reveló mucho, y de hecho se incluyeron más misterios, pero ahora sabemos cómo Issei se incluyó a lo sobrenatural. ¿Qué les pareció mi manera?
Y hablando de eso…
¡Introduje al personaje que quedó guidando en el capítulo pasado! ¡Su nombre es Eve (Maidoll siendo su apellido en clave)! Como les dije, ella es una mezcla de la leal y despreciativa Albedo de Overlord, y la Perla dedicada y sabedora de todo de Steven Universe. ¡Ella tiene muchos roles! ¡Es una maid! ¡Es una sensei! ¡Es una Onee-san! ¡Es un dolor de cabeza para Rías, Sona y todas las demás! ¡Ella es aquella qe dice comentarios dignos de una hija de pu…!... Mejor dejémoslo hasta ahí (XD)
No me voy a ir de lleno con esa lógica de «es OC, la cree yo, y por eso es mejor que todos». Ella no es invencible ni es una Mary Sue (de hecho, su personalidad es la opuesta a la de una). Lo de la «invulnerabilidad» tiene una explicación, y no es el único personaje que tendrá esa clase de capacidad (aunque si será de las pocas que la tenga a ese nivel). Ella tiene un pasado envuelto en misterio que se correlaciona con una trama que es entre OC y una adaptación de la trama de un videojuego que me encantó cuando lo jugué hace mucho tiempo.
En ese sentido, hay varias pistas de «eso» que hizo cuestionar a Sona la razon de que aceptó a Issei. También incluí un «Extra» donde «eso» es explicado en cierta manera y vemos a Eve actuar con su lado amigable (y también con su lado bomba nuclear). Como dije, ella es parte del harem, pero su desarrollo es distinto al de las demás (aquí no es ganar sentimientos, sino hacer que esos sentimientos sean dirigidos al presente y no al pasado)
En otro punto, notaran que hay referencias a otros personajes, tales como «Esa Zorra Avatar Solar de Nueve Colas y Cara Blanca», aquel «líder de los asesinos de oriente», y «aquella colección de espectros con forma de chica». Les daré una explicación sencilla: pienso rellenar algunos espacios mitológicos de DxD, y para eso usaré tanto OCS como personajes de la saga Fate. Básicamente, esperen muchos personajes en el futuro.
Y hablando de personajes…
¿Qué les parecieron los poderes de los encapuchados?
Para el usuario evocador de espíritus me base en Re: Zero para lo de las manos invisibles, mientras que lo del ataque de muerte está basado en Hassan del Brazo Maldito de la saga Fate.
Lo de los huesos no crea que tenga ni que decirlo: me base en Naruto.
Ah, y otra cosa que decirles: les traigo una lista momentánea del harem:
Harem: Rías, Sona, Asia, Akeno, Koneko, Kuroka, Irina, Rossweise, Xenovia, Ravel, Gabriel, Serafall, Le Fay y Eve.
Me faltan algunas de las que no me acuerdo en estos momentos (las tardías, siendo más claro), y no sé si poner a Yasaka o cambiarla por una Kunou adolescente (como en Nueva Vida, ¿saben?). Tampoco sé qué hacer con Ophis, y hay algunas waifus sorpresa que me reservo, pero por el momento esas son las que están confirmadas al 100%.
La lista no tiene ningún sentido en específico. Simplemente las puse mientras me iba a acordando (XD).
Y ahora, con eso dicho, déjenme hacerles unas preguntas:
¿Qué les pareció el capítulo?
¿Qué les llamo más la atención?
¿Les gustó el extra?
¿Qué creen que pasó a lo último?
Y para el futuro…
¿Les gustaría ver arcos originales en donde aparezcan los Dioses Egipcios y Grecorromanos? Me basaría sobre todo en investigaciones, Percy Jackson y Crónicas de Kane (aunque no será una copia, y les daré mi propio estilo) para hacerlo.
Por supuesto, si dicen que sí, eso será para el futuro. Probablemente luego del Ragnarok de Loki, (el cual de una vez les hago spoiler de que será ampliado… ¡y por mucho!)
Y bueno, eso es todo. Estoy emocionado porque recibí críticas muy positivas y eso me elevó el ánimo por las nubes, así que estoy súper inspirado. Hasta sé de qué tratara el próximo capítulo por completo…
Se titula: «La Monja, el Dragon y (sorpresa)»
¿Qué creen que sea la sorpresa?
Y con eso dicho, ¡espero sus reviews!
¡Hasta la próxima!
P.D: se me olvidó decirles que esta historia también está en Wattpad, así que si pueden denle apoyo.
