Capítulo 16. La venganza continúa
Desde aquel encuentro con el papá de su amigo, Changmin no dejaba de pensar en Jaejoong, en su desafortunado destino, atrapado por hombres infames que solo le veían como un objeto al que se le podía profanar sin compasión alguna. Estaba frustrado, molesto, se sentía impotente y ya ni siquiera contaba con la ayuda de Junsu, a quien también extrañaba mucho
Por si aquello no fuese suficiente, su loco y depravado ex novio, si es que pudo alguna vez llamarlo novio, estaba tras él, creyendo que podía comprarlo con su asqueroso dinero. Shim podía no ser rico y necesitar mejorar su situación económica, pero jamás vendería su dignidad a cambio
El señor Kim le dijo que esperara instrucciones, pero él no quería esperar, aunque tampoco sabía dónde buscar a Jaejoong. De pronto Changmin tuvo una idea, en el restaurante donde atendió al grupo de empresarios deberían al menos conocer a los más importantes, buscaría así poder obtener información en las empresas que les pertenecían, Shim estaba seguro que más de alguno al igual que el papá de Junsu, estaban dentro de esos negocios asquerosos
Era ya de tarde, debía prepararse para ir a trabajar, así que mientras se vestía, encendió la televisión, aunque no era de ver películas o programas, últimamente veía las noticias, por si encontraba alguna pista sobre Jaejoong
—En noticias nacionales —comenzó hablar la periodista— El famoso heredero del conglomerado Jung fue atacado cruelmente en el estacionamiento de un edificio, sus cuatro extremidades fueron fracturadas, se presume pudo tratarse de heridas infligidas con algún objeto pesado, aunque no se encontró alguno cerca —comenzaron a pasar algunas imágenes de policías y la ambulancia acudiendo al sitio donde ocurrió
Changmin se detuvo a medio ponerse el pantalón y miró la pantalla, sin duda estaban hablando de Yunho
—Todo parece indicar que se trató de un robo, ya que no contaba con su teléfono celular o su cartera, se espera que despierte para que declare lo sucedido, su condición es grave pero estable. El guardia del edificio asegura que se trataba de un hombre en sus veinte, la policía tomó su retrato hablado y extenderá el boletín a la población
La periodista continuó hablando de ese asunto, mientras Changmin veía la noticia con asombro y pensaba en el lado oscuro de tener mucho dinero
—En el mismo lugar se encontró el cuerpo sin vida del famoso empresario Choi Siwon, cuyas heridas sugieren que se trató del mismo atacante, la policía analizará las cámaras de CCTV para rescatar algunas imágenes, pero al parecer, fueron destruidas desde el lugar de monitoreo
—Que horror —pensó, retomando el vestirse— ¿Quién puede ser tan cruel? —sintió lástima de Yunho, aunque fue malo con él, no le deseaba el mal y esperaba que se recuperara
Shim salió rumbo al trabajo, Jaejoong volvió a su mente y estaba seguro que ahí se quedaría el resto de la noche, como cada día desde que desapareció.
…
Desde que se supo del ataque a Siwon, pronto muchos de los socios del negocio de trata de personas se pusieron en alerta, era la primera vez que sucedía algo tan terrible, aunque para fortuna del que se creía dueño de Kim, casi nadie sabía que el famoso diamante negro estaba en posesión de Choi en esos momentos, por lo que todos creían que se trató de un simple ajuste de cuentas relacionado con el negocio
Aunque Yunho no estaba dentro de ese negocio, su ataque simplemente sugería que estuvo en el lugar equivocado en el momento equivocado, pero el hecho de que los ataques fueran en lugares tan distintos como el departamento en los últimos pisos y el estacionamiento, también les daba la idea de que podía tratarse de algo más siniestro.
—¡Maldita sea! —gritó enojado el hombre tras el escritorio
Las noticias no tardaron en expandirse, así como los rumores, pero él estaba cien por ciento seguro que se trató de Jaejoong, la crueldad y fuerza que se requerían para hacer ese tipo de ataque solo pudo hacerlo él, lo que le confundía, es cómo o por qué salió aquella personalidad, cuando era el único que conocía el método para sacarlo del trance al que lo sometían la mayoría del tiempo
Debió admitir que sentía un poco de pánico, perder el control sobre un asesino como él le hizo sentirse menos seguro, así que re dobló su propia seguridad y puso a más de sus hombres en busca de Jaejoong, seguro necesitaba una re programación y le urgía dársela
…
No sabía cuánto tiempo llevaba sin comer, sus captores dejaron de alimentarlo y solo le llevaban agua, ni siquiera le habían limpiado los deshechos en varios días. Se sentía débil, mareado y asqueado, su propio cuerpo olía muy mal, pero aquello ya no le importaba, quería morir, ya no deseaba seguir sufriendo
—Señor, hoy se cumplen quince días sin alimento, está al límite —informó uno de los hombres a cargo de monitorear a Jaejoong
—En cuanto se desmaye, entren a limpiarle, lo bañan y le dejan agua y comida, agreguen algún postre —sonrió satisfecho
—Enseguida —acató el sujeto y se marchó
—No te preocupes mi amado Jaejoong, en unos días tendrás un poco de compañía —rio para sus adentros, la siguiente fase de su plan estaba por iniciar
Después del accidente donde murieron sus padres, a sus siete años, Jaejoong fue secuestrado por aquel hombre, la familia Kim le debía mucho dinero a la organización que era suya, por eso los asesinaron y se llevaron a su único hijo
Desde entonces fue encerrado y atemorizado, golpeado, torturado y humillado, sin embargo, nunca lo tocaron sexualmente, aquello se llevaría a cabo una vez que terminara la fase dos del proyecto "diamante negro", la organización ya contaba con algunos prototipos, pero ninguno fue perfeccionado, a cada uno se le hacían ajustes, ahora que tenían toda la información a prueba y error, realizarían en Jaejoong el proyecto definitivo.
Los últimos días previos a un gran cambio, Jae notó que lo trataban extrañamente bien, le cambiaban su cubeta a diario, le daban comida recién hecha, el agua no le faltaba ni un segundo, en cuanto la terminaba, le llenaban su recipiente. Cada vez que entraban a verlo no le pegaban ni gritaban, lo seguían ignorando, pero al menos no recibía las humillaciones de siempre
—No sé qué pasa —pensó un día, confundido
La sensación de querer morir desapareció más veces de lo acostumbrado, pero aún anhelaba salir un día, ver la luz del sol más allá de lo poco que le dejaban recibir a través de la única rendija, pero que casi siempre estaba cerrada. Aun soñaba con el día en que conocería a su familia, aunque no recordaba mucho del mundo exterior, sabía que las familias vivían en casas y eran felices, él quería lo mismo
Escuchó voces afuera de su celda, seguro sus captores de nuevo, aunque era raro, todavía tenía comida y agua, la cubeta de sus desechos tenía apenas un poco de orina. Entonces se abrió su prisión, un hombre que no conocía se acercó a él y lo jaló de un brazo, sin que pudiera decir nada lo sacaron de ahí
—¿Soy libre? —preguntó con emoción, pero recibió en respuesta un empujón y el silencio
Lo metieron en una habitación de cerrado hermético, más amplia que la anterior, pero con dos camas y un baño cerrado en la esquina, una pequeña ventana en el lado superior frente a la puerta, podía ver la luz del sol, ese sitio estaba menos abajo que el otro, que estaba en una especie de subterráneo
Sobre cada una de las camas había un cambio de ropa, una camisa y un pantalón de color café. El hombre lo empujó hasta la mitad del lugar y sin dirigirle la mirada se marchó, cerrando la puerta
Jaejoong miró el lugar, no había muebles, solo las camas, el lavabo y el WC, él recordó un poco sobre lo que era eso, lo reconoció como baño, y estaba limpio, ya no vería más una cubeta para hacer sus necesidades. No sabía lo que era aquella regadera, así que la miró con curiosidad, colocó las manos en una de las perillas y cuando se movió cayó agua sobre él, asustado corrió hacia la cama
—¿Qué es eso? —preguntó confundido, pero cuando se calmó un poco volvió, movió las perillas hasta que se cerraron las dos— Agua caliente —sonrió al darse cuenta, siempre que lo bañaban simplemente le aventaban un chorro de agua fría
Regresó a la cama y miró la ropa, era de su talla, hace tiempo que no se ponía ropa, casi siempre estaba desnudo, en invierno se apiadaban un poco y le daban algo para abrigarse. Le costó un poco de trabajo descifrar como ponerse aquello, al lograrlo ni siquiera notó que la etiqueta del pantalón quedó al frente, pues la puso al revés
—Pica —se rascó la espalda, la tela no era muy buena y además no estaba acostumbrado a vestirse, pero se sintió bien no estar desnudo
Miró la cama y tocó el colchón, era suave y cómodo, lloró de felicidad, nunca se había acostado en un lugar tan bonito, además había una almohada, aunque no sabía cómo se llamaban esas cosas, pero él las amaba, estaba feliz
Cerró los ojos y se quedó dormido, despertó unas horas después, cuando el sonido de la puerta abriéndose lo puso en alerta, vio a los hombres de la otra prisión llegar y sintió miedo de que lo llevaran de vuelta, pero en su lugar llegaron con un muchacho que se veía joven como él, estaba desnudo también y lo tenían amarrado con cadenas
—Suéltenme —gritó enojado, intentando soltarse, pero dos hombres lo golpearon en el estómago
Jaejoong se asustó al verlo caer de rodillas, también tuvo miedo de que volvieran a golpearlo, pero lo ignoraron. El chico dejó de forcejear y lo desencadenaron, luego se marcharon, dejándolos solos
El recién llegado se levantó del suelo y miró hacia Jaejoong, este se arrinconó en la cabecera de la cama y encogió las piernas, pero sin ocultar su rostro, tenía miedo
—No te haré daño —dijo el muchacho, acariciándose el estómago— Son unos animales —miró su cuerpo desnudo y se avergonzó, así que corrió a la cama para vestirse, aunque el otro no pareció importarle, parecía que veía la desnudez con mayor naturalidad
Terminó de ponerse la ropa y se sentó en la cama, observando curioso al otro, parecía de la misma edad, pero se comportaba mucho más infantil
—¿Cómo te llamas? —preguntó el chico
Kim escondió el rostro entre las rodillas y no respondió
—Ellos me dicen 23, pero me llamo Taecyeon, es mi nombre —dijo con soltura. Miró sus manos con laceraciones y buzó— Bestias —musitó enojado
Miró hacia Jae, continuaba abstraído, sintió pena por él. Observó su cuerpo, era delgado y su rostro bonito, pero le confundía esa actitud tan infantil
—Tenía doce cuando me secuestraron, nunca he sabido por qué —intentó sacar charla con él, hace tiempo no tenía con quien hablar— Parece que tú llevas más tiempo
Se puso de pie e intentó tocarle un hombro, pero asustado Jaejoong se quitó rápido, cayéndose al suelo
—No quise asustarte, perdóname
Desde el suelo lo miró, agarrándose del colchón, temblaba por completo, pero quería hablarle, Taecyeon volvió a la cama y se acostó boca arriba, con los brazos tras la nuca, mirando el techo
—Jaejoong, es lo que recuerdo —respondió con voz bajita, pero el otro escuchó, luego se levantó del suelo y se sentó en la cama, con las piernas cruzadas, agarró la almohada y abrazó, mirando fijo al otro
—Que bonito nombre —giró la cabeza hacia él
—Me dicen 37, no sé qué es eso
Aquello dejó perplejo al otro muchacho
—Números ¿no los conoces? —preguntó extrañado
—Uno, dos —miró hacia sus manos y contó hasta diez— ¿Hay más?
El otro chico se rio, pero no se burlaba de su ignorancia, sino porque le parecía adorable, pero Jaejoong se molestó e infló los cachetes
—No te enojes —pidió apenado— ¿Sabes leer? —Jaejoong negó— Ni escribir, supongo. Debieron traerte con seis años o algo así, que horror
Sintiéndose mal, Kim agachó la mirada, nunca se había puesto a pensar en las cosas que ignoraba o en lo que debía de saber, tenía recuerdos de su vida antes de eso, pero cada vez eran más borrosos. Comenzó a llorar, abrazándose con fuerza a la almohada
—No era mi intención —lamentó, poniéndose de pie se acercó a la cama y lo abrazó fuerte
Jaejoong nunca hacía recibido un abrazo, pero sintió aquella calidez y dejó de llorar, Taecyeon le ayudó a limpiarse las lágrimas, luego los dos se sonrieron
—Nos ingeniaremos y te enseñaré a escribir, podrás leer y contar
—Gracias —limpió las últimas lágrimas y volvió a sonreír
El chico miró hacia la ventana, ya no había luz de sol, algunas estrellas comenzaban a mostrarse en el firmamento y se podía ver la luna también, así que agarró la mano de Jaejoong y lo levantó, parados en la cama se podía ver mejor
—Esa es la luna —señaló la aludida— Y esos puntitos de luz son las estrellas. Pienso que estamos en un lugar apartado de la ciudad, porque se pueden ver muy bien —explicó, mientras Jaejoong miraba asombrado, sus ojos iluminados
—Luna, estrellas —apuntó ambas cosas— Las recuerdo —expresó contento, le gustaba mucho la noche
—Durmamos —el chico dio un salto afuera de la cama y luego fue a la suya, Jaejoong también se sentó, pero mirándolo— ¿Qué pasa?
—Eres hombre ¿verdad?
—Sí ¿Por qué? —preguntó extrañado
—¿Cómo son las mujeres? No recuerdo
—Ah pues… —lo pensó unos segundos— Son bonitas y huelen bien —sonrió contento— Son delgaditas y bajitas, bueno, no siempre, su cabello es suave y sus ojos son grandes y brillantes
Jaejoong imaginó unos ojos demasiado grandes y se atemorizó, aunque la intención del otro no era asustarlo
—Y cuando son mayores su pecho crece —señaló hacia sus pectorales— Y son suaves como bombones, puedes tocarlos, es agradable, y no tienen esto— señaló hacia su entrepierna
—Que horrible —dijo con asombro Jaejoong— Me estás mintiendo
—Es verdad, es lo que recuerdo —miró con nostalgia hacia la nada, tenía años ahí, pero no tantos como Kim, él conocía más del mundo— Algún día las verás y te casarás con una, podrás tocarle los pechos
—No quiero tocar algo así —levantó parte del cuello de la camisa y miró hacia su pecho, no podía imaginar cómo es que crecía, pero parecía atemorizante, el otro chico rio
—Tienes que verlo para entenderlo —cerró los ojos y sonrió— La volveré a ver —pensó, mientras recordaba a una niña de su secundaria que le gustaba, pero hace años no sabía de ella, seguro a él ya lo había olvidado
Jaejoong miró al chico y lo imitó, se acostó en la misma posición que él, quería aprender todo lo que él pudiera enseñarle, aunque fueran mujeres aterradoras con cuerpos extraños. No tardó en quedarse dormido, por primera vez en mucho tiempo tuvo un sueño bonito.
…
Despertó varias horas después, sintiendo el brazo entumido, recordó la pequeña intervención que se hizo a sí mismo, miró la herida y no se veía nada bien, temió que se infectara. Miró la hora en el celular, era de mañana del día siguiente, se cubrió lo mejor que pudo y salió
Buscó en el mapa digital algún sitio donde pudieran atenderlo, encontrando una mejor solución que un Hospital Normal, entró en uno Veterinario que estaba muy cerca y pudo llegar caminando
—¿Viene por su mascota? —preguntó un joven en la recepción
—Vengo hablar con el veterinario, es importante
—Está haciendo una esterilización, pero no debe tardar, tome asiento
Jaejoong no estaba conforme con eso, pero obedeció, aunque se sentía muy débil, incluso estaba pálido, se vio en el espejo antes de salir. Dormitó un poco y despertó cuando le indicaron que podía ver al doctor, apenas entró en el consultorio se descubrió la herida
—Este es un Hospital de Animales señor —indicó molesto
—Atiéndame —sacó la cartera que era de Siwon y sustrajo un fajo de billetes´, aunque no era demasiado— Le daré otra parte cuando saque del cajero
—¿Me está sobornando?
—No puedo ir a un Hospital
—Seguro es un delincuente —dijo con desprecio, pero también miedo
—Me tenían cautivo, solo me defendí —explicó con frialdad
El veterinario miró con suspicacia a Jaejoong, pero también temía por su vida, quizás ese hombre era un matón y si se negaba a atenderlo, lo matarían, así que accedió, pero advirtiéndole que no podían hacerle ninguna transfusión
Le limpiaron la herida y suturaron apropiadamente, también le dieron antibióticos pues parecía que iba a infectarse, todo lo hizo solo, sin asistencia alguna, Jaejoong tampoco quiso anestesia, aunque fuera local, no se arriesgaría a que lo durmieron en su totalidad valiéndose de algún truco
—¿Sabe qué? No vuelva, con este dinero tengo —expresó asustado el veterinario, ya no quería volver a saber de él
—Gracias —sin decir más salió del consultorio y fue a una tienda de ropa, después regresó al Hotel para bañarse y deshacerse de la ropa sucia, la cual quemó, se vistió con la nueva
Tomó mucha agua y volvió a dormir, horas después buscó algo de comida, asegurándose de elegir los grupos de alimentos adecuados para reponerse lo más pronto posible, durmió un poco más y cuando despertó a otro día, se sintió por completo repuesto, su tolerancia al dolor también era una ventaja
Dejó ese Hotel luego de hacer un par de operaciones ahí dentro, descifró las contraseñas de las tarjetas que estaban en ambas carteras, aunque debía ser cauteloso al usarlas, seguramente la policía ya estaba tras la pista del hombre que mató e hirió al otro
Buscó hospedaje en otro sitio, uno más barato y feo que el anterior, ya no necesitaba cuidados como dos días antes y no quería llamar la atención. Prendió las noticias, pero no hubo nada de interés, así que se puso a trazar un plan para llegar a donde su captor y continuar con sus intenciones de venganza.
