Respuestas a los Reviews:

Themaximus: ¡Hola, amigo! ¡Muchas gracias por el comentario (que por cierto, eres el primero)!... Ya te respondí varias cosas por PM, pero resulta ser que ya tenía algunas cosas escritas por aquí, por lo que para no sentir que perdí mi tiempo, lo voy a publicar de todas maneras. Quizás alguien lo lea y se entere de algo que le interesa, o tal vez haya algo que se me olvido decirte…. Y con eso dicho… ¡Me alegra que te haya gustado el capítulo! ¡De veras que tu entusiasmo me entusiasma (XD) y me hace querer acelerar el paso!... También me alegra que te agrade Eve. Ella es ese personaje misterios que tiene una trama que será muy importante para la historia (aunque esta es del tipo Madara o Rikudo Sennin: es la fuente de todo, pero probablemente no la veamos completa 100% hasta el final). Sobre lo de basarme en otros fics, pues… yo más o menos recuerdo que alguna vez leí una historia de ese autor, pero no te puedo decir que me haya basado en ese personaje. A lo mejor es casualidad, o es que mi inconsciente me traicionó, pero por lo menos yo no me base conscientemente en ese personaje. Simplemente se me ocurrió, y listo…. Sobre lo de Yasaka y Ophis, pues… creo (CREO) que voy a colocarlas. Eso sí, será para después. La idea me tienta es sobre todo por esa sugerencia que has hecho sobre Ophis y porque me pongo a pensar, y Yasaka puede volverse waifu por lo de ser salvada (lo cual es cliché, pero bueno….)… Lo de las Diosas no creo porque ya el harem está ganando un tamaño gigantesco (vamos como por 16), pero lo de la ultra waifu Diana me lo pensaré, pues ya tenía algo planeado para las amazonas…. Lo de los OCS y arcos OCS, pues… me alegra tu entusiasmo, bro, pero siento que me estas sobreestimando. Puedo tratar con la mitología japonesa, la hindú y la celta, y también puedo tratar con lo del mito arturiano, así como con los dragones y demonios; pero no soy un Dios escritor y tampoco me sé todas las mitologías del mundo. Solo puedo hacer de lo que sé, y no quiero andar gogleando un panteón entero porque luego puedo cometer un error y arruinar la historia… Aun así, no te niego nada porque estoy viendo si me leo unas sagas (cada una distinta) de libros basados en la mitología maya, hindú y azteca. Por el momento solo prometo ángeles caídos, nórdicos, griegos, egipcios, celtas y quizás uno que otro sumerio. Cualquier cosa habría que esperar a ver que depara el futuro… ¡Espero contar en el con tus comentarios durante el trascurso del tiempo! ¡No sabes la alegría que me da saber cuánto te agrada mi historia! ¡En serio, bro; muchas gracias!

E.T. 2000: ¡Hola! ¡Mucho gusto en verte de nuevo!... Lo primero que quiero decirte es que no hubo una razón específica para llamarte « Guest», simplemente lo hice porque… no sé. Pensé que eso era lo que debía hacerse... Pero supongo que es incorrecto, así que a partir de ahora llamaré a todos los Guests por sus apodos… Espero que no te hayas ofendido o molestado por aquello… Dejando eso de lado, quiero decirte que me alegra que el cap. anterior te haya dejado dudas. ¡Si tienes dudas, entonces estarás esperando ansiosamente a que revele las respuestas! ¡Mi plan maestro estaría funcionando (inserte risa de villano de telenovela barata)!... También me alegra que te haya gustado lo de los poderes de otros animes. La mayoría suele insertarlos así como así pensando que DxD no tiene reglas, e ignoran muchas cosas al hacerlo (como eso de que gran parte de la magia humana son puros procesos matemáticos). Yo pienso crear y adaptar más poderes para cuando aparezcan los OCS (y también para los protas), así que puedes esperar más cosas como esas… También me divertí escribiendo la escena de los doctorados. De hecho, quería poner más, pero ya no se me ocurrían cosas en la que pudiera estar graduada, así que lo deje así (XD)… En cuanto a lo del pasado de Eve, pues… es parte elemental de la trama, pero te puedo decir que por el cuarto arco bastante acerca de ella es explicado. Lamentablemente, habrá que esperar un rato para que eso pase. Por el momento, simplemente se soltará pistas y se irán revelando detalles de su personalidad, la razones de su odio descomunal y la lógica detrás de sus poderes (porque ella no es una OP sin sentido. Sus poderes son medio chetos, pero tienen lógica y no son Mary Sue). Por otro lado, tienes razón: ella reaccionara muy mal ante Cao Cao. Da la impresión de que su odio por las razas haría que ella lo apoyara, pero sucede que a) Cao Cao pone en peligro a los humanos que debería proteger por el bien de sus objetivos y b) ella hace lo que a « Issei-sama» le guste… En cuanto a lo de Issei con el pelo negro… la explicación lógica y racional va de la mano con lo del pasado de Eve y los poderes de Issei, así que tienes esperar para averiguarla. Pero en cuanto a una explicación sentimental, pues… es porque siento que así luce más cool (XD)… Además, si algún día en el futuro llego a usar eso de los universos paralelos y haga que mi Issei vaya al mundo canon, así tenemos una manera de diferenciarlos (aparte de los poderes, por supuesto)… ¡Con eso dicho, vuelvo y repito: muchas gracias por tu sintonía! ¡Espero seguir leyéndote!

Breakinbad02… ¡Hola! ¡Muchas gracias por tu review!... Pues… lo habré escrito yo, pero también comparto tu opinión. Un prólogo de 10mil palabras es insano. ¡A eso no se le puede llamar prologo (los prólogos son cortos)!... Aun así, veo que te gustó, cosa que me alegra. Espero que los demás capítulos también te gusten… y sobre lo de Draconis x Deus… pues yo ya lo seguía, aunque voy súper retrasado (apenas y voy por el cap. 02). De todas maneras gracias por la sugerencia, y también por el halago. ¡Que compares mi historia con Draconis x Deus me hace supremamente feliz!

Con eso dicho, les vuelvo a advertir que el cap. De hoy es súper largo y que, aunque lo corregí tanto como pude, puede ser que contenga errores. Espero que a pesar de eso les guste

Y con eso dicho…

Disclaimer: solo me pertenece la trama y los OCS


Arco 01: Génesis del Dragon Heroico

04: La Monja, el Dragon y la Pervertida


– Despierta, despierta. Si no te despiertas, yo… No me hago responsable de lo que pueda hacerte. Ufufufu.

Escuchando esas extrañas palabras, un joven de pelo negro –– Hyodou Issei ––, despertó.

– «Todavía me sigo sorprendiendo de la rareza de este aparato» – se dijo, dándole un toque al despertador, aparato responsable de haber dicho aquellas palabras que hacían recordar a cierta Fuka-Bouchou.

– «Papá de veras que tiene unos gustos muy extraños» – pensó de nuevo Issei, recordando como su padre le había regalado aquel reloj. Este tenía grabadas un montón de voces de chicas, todas, según su padre, con su propio «estilo» y «personalidad».

O dicho de otra forma, era un despertador que contenían un montón de voces de chicas de arquetipos de animes.

A veces hablaba como una tsundere y decía: «Despierta. No es que me interese que despiertes, pero tienes que hacerlo. Alguien puede preocuparse…. ¡y-y de una vez te digo que ese alguien no soy yo!»

Otras veces actuaba como un personaje de tipo hermana menor y decía: «¡Onii-chan, despierta! ¡Por favor, despierta Onii-chan!»

Pero sin duda la peor era cuando se ponía yandere y decía: «¿Por qué no despiertas? ¿Acaso estuviste a mis espaldas con alguien anoche y por eso estas tan cansado?... Tú… solo de pensar eso, yo… ¡Despierta! ¡Si no lo haces, te lo juro; te meteré en una campana y te prenderé en fuego!»

Hoy, supuso Issei, la voz debía ser de una Onee-san lasciva y de personalidad bromista.

– «Bueno, pudo haber sido la yandere de las campanas y el fuego, así que pudo haber sido peor» – se dijo a si mismo Issei, levantándose de su cama.

Y al hacerlo, no pudo evitar echar un vistazo a su mano derecha.

Esta era una mano común y corriente. En ella nada era visible; solo era una mano masculina que había sido labrada por el entrenamiento.

Pero a pesar de que no había nada, la mirada de Issei se afilió sin que este pudiera evitarlo.

– «Aunque no lo vea, todavía puedo sentirlo» – pensó.

Y entonces, por un momento, concentró algo de su mana (poder mágico) en la palma de su mano.

Y al hacer eso, ante él una marca extraña fue revelada.

Era como una estrella de cinco puntas, pero en su interior había un corazón. Cubría toda la palma de la mano de Issei, y, de una manera muy extraña, era por completo descolorida, casi como si fuera una pintura a la que faltaban demasiados detalles.

– «Al menos puedo aparecerla y desaparecerla a voluntad – se dijo, dando un suspiro y haciendo que la marca desapareciera –. Sería muy problemático si siempre estuviera ahí»

Y dando otro suspiro, Issei no pudo evitar que a su mente llegara el recuerdo de lo sucedido anoche.


– ¡¿Qué es esto?!

Al mismo tiempo, tres voces dijeron las mismas palabras.

Una era de una hermosa y escultural joven de pelo carmesí. Otra era de una atractiva chica pelinegra que utilizaba lentes. Y la última, por supuesto, era de un joven pelinegro: Hyodou Issei.

Y a unos cuantos metros de ella, una escultural mujer adulta de pelo negro con puntas de color azul marino y purpura los observaba con ligero desconcierto.

Todo era debido a que la joven de pelo rojo, Rías Gremory, y la joven de pelo negro, Sona Sitri, habían estado realizando un Pacto Demoniaco –– un pacto místico que se hacía entre demonios y humanos para que los primeros les prestaran su fuerza a los segundos –– con el joven llamado Hyodou Issei bajo la supervisión de la escultural mujer adulta de pelo nocturno, quien respondía al nombre de Maidoll Eve. Todo había estado saliendo aparentemente como debería, cuando de repente, desconocido para los jóvenes, Eve detectó «algo» en el ritual, y unas marcas muy extrañas aparecieron en las manos derechas de los jóvenes que habían estado realizando el Pacto Demoniaco entre sí.

– ¿Qué es esto, Sona-sempai, Gremory-sempai? – les cuestionó Issei a las jóvenes demonios –. ¿Acaso esto es parte del Pacto Demoniaco?

– Primero que nada, Hyodou-kun, quisiera que me llames Rías – le dijo la joven heredera del Clan Gremory –. Eso de «Gremory-sempai» sobra ahora que tenemos esta clase de pacto. Ya no es necesaria tanta formalidad. Llamame Rías. Te lo permito – al decir lo último, ella dio una sonrisa que, a pesar no poseer mayor intención que tratar de ser amistosa, ganó un tono seductor por la apariencia de quien la esbozaba.

Por un pequeño segundo, Issei no pudo evitar sonrojarse; pero de inmediato se controló. Rías era una chica muy hermosa: la mezcla perfecta de elegancia, simpatía y algo de la tontería propia de la juventud; pero no por eso podía descontrolarse. A la final, había momentos para dejarse llevar por los impulsos, y en otros en que no se podía.

[Me parece genial que practiques con esa chica, compañero – le mencionó Draig a Issei –. En el futuro, oponentes femeninos con habilidades de encantos basadas en el control mental pueden toparse en nuestro camino. No yendo muy lejos, la Femme Fatale Corruptora de Hombres Penemue puede llegar a ser a nuestra contrincante por cómo van las cosas. Si no puedes contra esta simple chica, sinceramente ni todo el poder que posees podrá salvarte en contra de ella o en contra de una Diosa del Amor y la Belleza]

Issei hizo una mueca por un momento. Draig tenía razón. Tenía que practicar un poco más su «resistencia» al género femenino. A pesar de que había vivido con Eve, mujer con belleza propia de una Diosa, siempre había habido una barrera entre ella y él: siempre parecía que estaba tratando con su madre o su hermana mayor. Comparado con Rías, la sensación de «quizás, solo quizás, algo podría pasar» no podía ser quitada.

– «Pero no es momento para pensar en todo esto» – se dijo, para luego decirle a Rías.

– Bien, Gremory-sempai. A partir de ahora voy a llamarla Rías-sempai

Rías hizo una mueca – «Cuando decía que me llamara por mi nombre, quería que me llamara sin sufijo» – pensó ella, algo molesta, pero no dándole tanta importancia por el momento. A fin de cuentas, prácticamente eran desconocidos. Ella internamente pensaba que sería muy raro si Issei la llamara simplemente «Rías» de un momento para otro.

– Ejem – tosió Sona, algo molesta. A ella le había tomado unos cuantos meses pedirle a Issei que la llamara «Sona-sempai» , y todavía no era capaz de soportar que este la llamara sin sufijo –. Me agrada que ya empieces a llevarte mejor con Rías, Hyodou-kun – mintió. No le agradaba para nada –. Pero respondiendo a tu pregunta: no, no es para nada normal que marcas como estas aparezcan cuando se realizan Pactos Demoniacos. De hecho, es la primera vez que escucho que algo como esto suceda.

Al decir lo último, ella dio mirada inquisitiva a su mano, gesto que fue copiado por Rías. Sin embargo, por más que ambas miraran la marca en su mano, no consiguieron ver nada más aparte de una estrella de cinco puntas con un corazón en el centro.

– «Como quisiera poder hacer como Ajuka-sama y poder entender esta marca con una sola mirada» – se lamentaron ambas.

Por su parte, Issei también le dedicó una mirada curiosa a su mano. Como poseedor de la rara habilidad de la Visión Espiritual, tenía un leve talento para entender ciertas cosas mágicas de un vistazo. Sin embargo, tampoco era una habilidad que le revelara todos los detalles de un momento para otro. Lo único que podía entender era que aquella marca parecía que podía reaccionar de cierta manera si le inyectaba mana.

– «¿Tú sientes algo en especial de esto, Draig? – le cuestionó a su compañero –. ¿Algunos de tus anteriores contenedores se topó con algo similar alguna vez?»

[No sabría decirte con exactitud. Eran pocos los Sekiryuuteis que me trataban como tú – revelo Draig. Con contada excepciones, todos los Sekiryuuteis habían pensado en él como una simple arma. De hecho, incluso entre los que no habían pensado en él como un arma, no había ningún tipo de vínculo especial como el que tenía ahora con Issei –. Tiene un cierto parecido con la Cresta de las Estrellas de aquel Rey de la Destrucción, pero dejando de lado la apariencia visual no se parece en nada…. Realmente no soy como Tiamat, Vitra o Midgardsormr : yo no soy experto en magia ni he coleccionado conocimientos de este tipo. Simplemente me la pasaba peleando con Albión cuando estaba vivo, así que realmente no sé nada de esta clase de cosas] – aclaró Draig a lo último. Él realmente no podía decir nada útil.

Issei dio un suspiro. Tenía que habérselo imaginado. Dejando de lado nombres, detalles históricos de oponentes y referencias de animes, Draig no solía aportar gran sabiduría a las situaciones.

– Déjeme ver un momento su mano, Issei-sama.

Al escuchar esas palabras, Issei se sintió repentinamente estúpido.

– «¿Cómo pudo habérseme olvidado preguntarle a Eve-sensei?» – se dijo. Su sensei tenía cientos de miles de años de edad (cosa que, por cierto, no era muy recomendable de decir a menos que quisieras quedarte sin lengua). Ella debía tener algún conocimiento respecto a lo que sea que estaba en su mano.

Pensando eso, extendió su mano para que Eve la viera.

– «Su diseño es similar a aquel estilo grabado por aquel insecto bastardo de Seimei – pensó ella con un poco de disgusto al pensar en aquel hombre. Debido a cierta experiencia de contacto con cierta mujer zorro, ella sentía disgusto por aquella persona. Era un insecto del nivel de una escoria que ocultaba su propio linaje y acusaba a inocentes para ganar fama: eso era lo que pensaba ella –. Sin embargo, este corazón lo cambia todo»

Ella dio un toque sobre la marca, examinándola.

– « ¿Runas Primordiales Nórdicos? ¿ Jeroglíficos Míticos de Egipto? ¿ Estilo Rúnico de Fuinjutsu Japonés? – ella contó para sí mismas las posibles opciones, antes de descartarlas –. No, nada de eso. Esta marca no tiene ningún significado en específico… O al menos, no lo tiene por el momento. Probablemente le falten detalles, y solo cuando esos detalles se completen será que gane un verdadero significado… Tomando en cuenta todo lo anterior, esto sin duda es algo tan antiguo como yo – ella dio una mirada de refilón a la cara de Issei, a su mente llegando el recuerdo de lo que sintió hace unos momentos –. Usted… ¿de verdad fue usted, o solo fui yo…? »

– ¿Tiene alguna idea de lo que es esto, Eve-sensei?

Al escuchar esas palabras, Eve salió de su trance, el cual nadie había sido capaz de notar.

– «No puedo decirle lo poco que sé. Todavía no es momento de explicarle la verdad, y además simplemente revelarle que a esto le faltan detalles solo servirá para intrigarlo y desconcentrarlo» – se dijo ella, reflexionado por un momento. A la final, aunque ella era completamente leal a Issei debido a «cierta razón», su lealtad era la de alguien que sabía lo que era mejor para el objetico de su adoración. Si era por el bien de Issei, ella estaba dispuesta a pagar el «pecado» de un hecho como mentir.

– Lo único que puedo comprender es que esta marca tiene la capacidad de transferir mana. Presumo que la transferencia es destinada a sus homologas, y que estas tienen la misma capacidad – dijo ella una medio verdad. Realmente eso era lo único que «comprendía» . Sin embargo, ella se daba unas ideas de lo que podría ser.

Por su parte, Issei una mueca. Para que su sensei no supiera que era… ¿Qué demonios era esa marca?

– ¿Y no tiene la más mínima idea de la razón por la que esto haya aparecido?

– No, Issei-sama. De veras que no entiendo porque esto ha aparecido – volvió a decir Eve una media verdad. Realmente no sabía la razón, pero ella tenía una cierta esperanza acerca de «algo» que pudo haberlo provocado –. Discúlpeme por ser inútil – se disculpó ella.

Issei le dio una mirada algo incomoda. Desde que había crecido, el comportamiento de subordinación de Eve se había incrementado mucho más comparado con la vez de su primer encuentro. No sabía la razón, pero aparentemente mientras más adulto se volvía Eve iba modificando su relación para que ella siempre estuviera cada vez más por debajo de él.

Era algo incómodo. Él la veía como una figura de autoridad en cierta medida. Que ella se comportara como si él fuera superior a él… no había palabras para describirlo. Era algo demasiado extraño.

– No tiene que actuar así, Eve-sensei – le dijo –. Usted me ha dado mucha más información de la que yo pude obtener por mí misma.

– Agradezco muchas sus amables palabras, Issei-sama… Usted siempre es tan amable con esta inútil muñeca.

– «De nuevo con ese "muñeca"… » – notó Issei. A veces Eve usaba esa forma para referirse a sí misma por alguna extraña razón que él desconocía.

Ignorante de sus pensamientos, Eve envió una mirada en dirección hacia las jóvenes demonios, quienes se alejaron y se quedaron paralizadas en silencio desde que ella se había acercado a Issei.

– «Lo que todavía me carcome es porque usted tuvo que reaccionar ante estas basuras – se cuestionó ella –. Si hubiera sido con un humano o hasta con un Youkai yo no me sentiría tan mal, pero…. Para que haya elegido a basuras que descienden de traidores y que usan a sus preciosos humanos como juguetes… Yo entiendo que alguien como yo está a años luz de entender a un ser tan perfecto como usted… pero aun así… Quisiera averiguar que hace a estas basuras tan especiales»

Al pensar en eso, una idea llegó a la mente de Eve.

– «Si, tal vez deba hacer esose dijo, de acuerdo con su propia idea –. Pero eso puede esperar hasta mañana. Ahora tengo que ayudar a Issei-sama»

Y pensando eso, Eve dijo:

– Ustedes, basuras, ¡vengan aquí un momento!

Luciendo disgustadas (a nadie le agradaba ser llamado «basura») las jóvenes demonios se acercaron sin decir nada. No eran tan tontas como para decir algo. Sabían que Eve podría matarlas al mínimo disgusto.

– Inyecten mana en sus marcas y concéntrense – les exigió Eve.

Aunque se preguntaban a qué quería llegar, Rías y Sona hicieron caso a la petición de Eve.

– Usted haga lo mismo, Issei-sama – le pidió Eve al mencionado al ver a las demonios acatar su petición.

Este, aunque intrigado, hizo lo que ella le pidió sin preguntar nada. Confiaba ciegamente en su sensei.

– «¿Hmn? – pensó Issei, sintiendo algo cálido atravesar su cuerpo –. ¿Un poder mágico externo?»

– «Hmn. Tan cálido – Rías se dijo… Una corriente de poder mágico parecía atravesar su cuerpo al mismo tiempo que ella transfería el suyo por la marca que tenía en su mano –. Esta calidez… ¿proviene de él? – se preguntó ella mirando a Issei, algo sorprendida… Ese poder mágico era tan cálido. –. Tiene un alma bastante pura» – pensó ella, tocando su pecho con su mano marcada; es decir, la derecha.

– «Increíble. Así que así se siente el poder mágico de Hyodou-kun» – pensó Sona para sí misma, algo sorprendida… Aquel poder mágico era tan cálido… –. Aunque… ¿no es como demasiado denso para un humano sin linaje?» – algo de sospechá combinada con curiosidad se deslizó por su mente al pensar en lo último.

– «Tal como lo pensé. Permite la transferencia de energía mágica de una manera envidiable – analizó Eve, quien, siendo poseedora de la rara habilidad de la Visión Espiritual, era capaz de ver las partículas mágicas (magículas) del medio-ambiente que normalmente no eran visibles para el ojo común –. Es algo sorprendente…. Me pregunto, ¿qué pasaría si Issei-sama lo combina con la capacidad Transfer del Boosted Gear?» – algo de curiosidad científica se deslizó por la mente de Eve ante el ultimo pensamiento.

Pero ella se deshizo de ese pensamiento tan rápido como vino.

– «Esta capacidad es interesante, pero sin duda el principio de esta marca es generar una conexión muy profunda entre las personas que la poseen – analizó –. Tomando en cuenta que a esta marca le faltan detalles… probablemente su verdadera forma y capacidades solo se revelen si el portador sufre una revelación muy profunda de sí mismo, o un cambio especial. En este sentido, parece ser que necesitara algo de la misma escala que el gatillo de activación de un Balance Breaker… Con todo eso dicho… ¿Qué podría llegar a pasar? »

Eve le dio a Sona y a Rías una mirada propia de aquel que observa un conejillo de indias al que quiere destripar para poder analizarlo.

– «Sin duda tengo que hacer lo que pensé – se dijo –. Tengo por todos los medios que vigilar a estas basuras»

Pero dejando de lado ese pensamiento, ella dijo:

– Muy bien. Ahora concéntrense y piensen en que la marca desaparece.

– «¿…?» – algo de confusión se deslizo por la mente de los jóvenes de manos marcadas; pero, a pesar de eso, todos ellos (ya fuera por miedo o confianza) acataron el pedido de Eve. Cada uno se concentró e imaginó que la marca en su mano desaparecía.

A ninguno le costó mucho tratar de hacerlo.

Como nacida de Gremory, demonio que destacaba por su control mágica, Rías, a pesar de no tener la misma capacidad que su hermana, era experta en cosas como la concentración y canalización de su energía. Como era de esperar de alguien que se decía que tenía un talento sin igual, ella era un prodigio en ese sentido.

Por su parte, Sona, chica destacada por su inteligencia, podía hacerlo porque a ella siempre se le habían hecho extremadamente fáciles los ejercicios de meditación, paso necesario para aprender a controlar el poder mágico. En ese sentido, podía decirse que a pesar de no tener el mismo talento de Rías que ella también era un prodigio.

Por otro lado, Lo de Issei fue muy sencillo. La Visión Espiritual era una especie de habilidad trampa para controlar el poder mágico: no hacía falta concentrarse mucho, pues podía ver lo que tenía que controlar. Combinado a esto con unos entrenamientos dignos de Esparta dados por Eve, a Issei usar el poder mágico se le hacía ridículamente fácil.

Y entonces, como a todos se les hizo extremadamente fácil acatar el pedido de Eve, en cuestión de segundos lograron descubrir el porqué del pedido de esta.

– «La marca… ¿desapareció?» – pensaron los tres al mismo tiempo.

– Muy bien – dijo Eve, dando un paso hacia adelante –. Ahora, si eso es todo, Issei-sama y yo nos vamos.

– ¡…! – Rías y Sona dieron una mirada sorprendida ante aquellas palabras.

– Uh. ¿No cree que es muy descortés decir eso así como así, Eve-sensei? – le dijo Issei a Eve –. Digo, ¿todavía no faltan cosas por hacer?

– No hay nada descortés en mis palabras, Issei-sama. De hecho, pienso que estoy siendo muy cortes con estas basuras. Ellas no merecen ni que les diga lo que vamos a hacer.

Issei sintió como una gota de sudor resbalaba por su nuca ante esas palabras… Como era de esperar de su Sensei.

– Además – continuó Eve –, ya hemos terminado con todo. Aunque hubo una adición sorpresiva, los Pactos Demoniacos fueron completados con éxito – algo de disgusto se deslizó por la expresión de Eve al decir aquello –. Ya no tenemos nada que hacer aquí – concluyó.

Y entonces les echo a Rías y a Sona una mirada que prometía dolor y sufrimiento si les llevaba la contraria.

– T-tu sensei tiene razón, H-Hyodou-kun – dijo Rías, algo temerosa, pero también diciendo lo que pensaba –. Ya hicimos el Pacto Demoniaco, así que ya pueden irse. Mañana podemos tratar lo demás. No es momento de andar en la calle.

Aunque temblando, Sona asintió, de acuerdo.

– R-Rías tiene razón, H-Hyodou-kun – tartamudeó de ella –. Tus padres son personas mundanas, ¿no es así? Ellos pueden sentirse preocupados si su hijo llega a altas horas de la noche.

Al escuchar eso, una gota de sudor se deslizó por la mente de Issei… Su padre tal vez no armara tanto escándalo; pero su madre, extremamente sobreprotectora con él por alguna razón, probablemente armara un griterío que se escucharía hasta en Tokio.

– «Aunque si voy con Sensei tal vez me salve» – se dijo, sintiendo esperanza ante ese pensamiento… Parecía ser que de nuevo tendría que recurrir a los increíbles poderes de chaperona de Eve-sensei.

[Para tener tanto poder, y estremecerte por una mundana sin poderes como tu madre… No sé ni que decir] – exclamó Draig en un tono que no dejaba saber si estaba impresionado o si se estaba burlando.

– «Tú lo dices porque no tienes madre»

[Touche] – dio su rendición Draig… Él había nacido del mana del ambiente en aquellas épocas en donde los primeros dioses celtas se estaban peleando con las primeras tribus de gigantes fomorianos, ancestros del Dios Balor. Como tal, a menos que se pudiera considerar a una pelea como a una madre, Draig era un ser sin progenitores.

– Bueno, si dicen que está bien, entonces…. Adiós, Sona-sempai, Rías-sempai – exclamo Issei, despidiéndose de ambas.

Ambas también se despidieron de él con un tembloroso: «A-Adiós, H-Hyodou-kun »

Y con eso dicho, Issei se alejó junto a Eve. En minutos, él se perdió de la vista de Rías y Sona.

Y ya cuando la letal sensei con complejo de yandere no estuvo presente, ambas dieron un suspiro.

– Tienes un muro muy grande que derribar para llegar al corazón de Hyodou-kun, Sona – dijo Rías.

Sona le dio una mirada molesta, pero no le llevó la contraria. Entre ella e Issei había un gigantesco muro… un muro lleno de puas venenosas, fuego y lava, y en el cual rebotaban todo los ataques.

– «Ayudame, Maou-sama» – oro ella…. Parecía ser que solo un milagro podría ayudarla a pasar aquella barrera de enemistad.

Y con ese pensamiento, ambas regresaron con sus respectivas noblezas


Issei, quien solo era consciente hasta la parte en que se fue, dio otro suspiro al terminar de recordar.

– «Todavía me sigo preguntando de dónde demonios salió esta cosa» – se dijo, volviendo a hacer aparecer la marca en su mano.

– ¡Issei, el desayuno está listo! ¡Por favor baja a desayunar!

Al escuchar esas palabras, Issei hizo desaparecer la marca en su mano.

– ¡Ya voy, okaa-san! – exclamó, saliendo de la cama para prepararse para un nuevo día.

Y un tiempo después, ya completamente aseado, Issei bajo por las escaleras hasta llegar a la mesa para desayunar con sus padres.

– Buenos días – los saludó a ambos, quienes le devolvieron el saludo.

Seguidamente, Issei se sentó en la mesa a comer.

Pero mientras lo hacía, no pudo evitar dar una mirada a los lados, algo curioso.

– ¿Y Eve-sensei? – les cuestionó a sus padres –. ¿No va a desayunar?

Algo importante que había que destacar era que Eve se había hecho muy amiga de los padres de Issei, puesto que esta se había encargado de Issei durante mucho, pero mucho tiempo. Si bien Issei pidió muy recientemente asistir a la escuela como todo adolescente normal, los padres de Issei no habían corrido a Eve de su casa, quien vivía ahí como una «forma de pago» de los padres de Issei por su trabajo como institutriz. Ellos no habían tenido el corazón para hacerlo luego de haber estado tiempo conviviendo tanto tiempo con Eve. Para ellos, ella era como de la familia.

Además, Eve sabia cocinar, lavar la ropa, limpiar la casa, planchar, arreglar electrodomésticos, hacer la jardinería y otros cuantos cientos de cosas que hacían a uno cuestionar si ella era un ser alienígena por el nivel de perfección que parecía tener. Con todo eso, los padres de Issei naturalmente la querían mucho más, pues ayudaba a aliviarle la carga a Isane, la madre de Issei. Ella prácticamente podría encargarse de la casa por sí sola, pero no lo hacía debido a que Isane no se lo permitió porque, dicho por ella misma, «No iba a permitir que Eve la remplazara»

En resumen, Eve se había convertido en algo así como una hermana mayor o una tía para Issei, y siempre se la pasaba por ahí. Lo único era que recientemente había salido desde que Issei comenzó con sus clases por «asuntos secretos», asuntos que, por cierto, ella todavía no le había dicho Issei acerca de lo que trataban.

Pero como ella aparentemente había regresado ayer, Issei se extrañó al no verla. ¿Se habría ido sin siquiera despedirse de él?

[Lo dices como si fuera algo muy grave]

– «Tomando en cuenta que se trata de Eve-sensei, que ella algo como eso quiere decir que sus "asuntos secretos" son cuando mínimo de talla fin del mundo» – le respondió Issei a Draig con seriedad…. Eve prefería dejar que una civilización explotara a irse sin despedirse de Issei… cosa que, por cierto, casi llegó a suceder en el pasado.

[Hmn. No puedo decir nada ante eso] – respondió Draig…. Por su tono, Issei pensó que una gota de sudor estaba resbalandose por su nuca.

– Eve-san se llevó el desayuno. Dijo que «tenía asuntos muy urgentes que atender relacionados con la basura» - comentó Isane.

– ¿Habrá ido al vertedero? – preguntó Gorou, luciendo curioso al escuchar eso.

Por su parte, Issei sintió que de repente el pánico lo invadía.

– «¡¿Acaso de verdad planea hacer algo contra Rías-sempai y Sona-sempai?!» – se cuestionó, preocupado.

[No te preocupes – le dijo Draig – Ya te dije que ella no destruirá a nadie…. por los momentos… Lo más probable es que haya ido a negociar con alguien, o algo así]

Considerando esas palabras por un momento, Issei permitió que el pánico lo abandonara.

– «Tal vez tengas razón – le dijo –… Aunque… eso me hace preguntarme con quien pudo haber ido»

La verdad es que Issei era muy curioso sobre su sensei. Ella sabía hasta la talla de ropa interior que usaba (cosa de la cual no quería hablar), mientras que él no sabía prácticamente nada de ella. Varias veces le había hecho preguntas, una que otra siendo más sutil que la anterior, pero todas eran bateadas cual beisbolista profesional ante una pelota. Hasta cuando le preguntó sobre sus gustos y sus pasatiempos ella le dijo:

– Mis pasatiempos son cuidar de usted y aplastar insectos, mientras que mis gustos son cuidar de usted y aplastar insectos.

En resumen, igual que un adulto ante un niño a su cargo, Eve nunca tuvo la disposición para decirle nada preocupante acerca del mundo. Incluso cuando viajaban y luchaban contra organizaciones malvada (modo en que, según ella, «ganaba algo de experiencia aplastando insectos») ella lo mantenía en las sombras de la verdad, haciéndole sentir que prácticamente estaba en un videojuego en lugar de estar peleando con personas malvadas que podían amenazar el orden mundial

E Issei no podía evitar sentir que eso era algo frustrante. Eve siempre lo estaba sobreprotegiendo y ocultándole cosas acerca de si misma. Era tan así que hasta el momento Issei ni siquiera conocía los «contactos» que le daban sus misiones a su sensei.

– «Me pregunto… ¿qué hará falta para que Eve-sensei por fin me tenga confianza?» – se preguntó.

[Aquí el problema es que tú estás pensando que ella te está viendo como alguien inferior a su posición] – murmuró Draig.

– «¿Hmn? ¿Dijiste algo?»

[Dije que probablemente haga falta que tengas un nivel de fuerza de categoría Dios Menor] – le mintió Draig… Él no sentía que fuera quien como para meterse en las relaciones personales de Issei.

Ignorante de eso, Issei dio un suspiro.

– «Haa. ¿Por qué ese sempai llamado "Rey de la Destrucción" tuvo que humillar a tanto Dioses? – se cuestionó Issei como por millonésima vez –. Por su culpa no podemos viajar ni a Grecia ni a Egipto, y tampoco puedo usarte muy a menudo por temor las facciones se enteren de quien soy»

[Bueno, yo tampoco estoy muy seguro de las razones de su actuar, compañero – le contestó Draig –. Él podría sonar como un fanático de las batallas como lo era yo cuando estaba libre; pero él era distinto. No disfrutó lo que hacía o sintió satisfacción en ello. Simplemente lo hizo como por impulso. Igual que una máquina de guerra que simplemente sigue su programación, el combatió, combatió y combatió hasta que cientos de logros se acumularon a sus espaldas. - relató Draig, su tono llenándose de nostalgia. Él seguidamente añadió: –… Si algún día logras purgar el Sacred Gear, quizás puedas preguntarle en persona sus razones]

Al escuchar esas palabras, por un momento la mirada de Issei se ensombreció al recordar la maldición que le impedía usar «cierto modo» a su máximo potencial.

Pero luego sacudió la cabeza, y alejó esos pensamientos.

– «No puedo pensar en eso en estos momentos – se dijo –. Tengo que pensar acerca de la amenaza que representa Azkeel y aquel grupo de ángeles caídos que están asesinando personas inocentes»

Y es que entre el hecho de haber relatado parte de su pasado a los jóvenes demonios con ayuda de su sensei y haber formado un Pacto Demoniaco con Rías y Sona, parecía que habían pasado muchas cosas; pero realmente no habían pasado ni 24 horas desde aquella falsa cita que tuvo con aquella ángel caído que se llamaba Raynare, si no recordaba mal.

– «Son malas noticias que alguien de su nivel salga a los reflectores – pensó –. Dejando de lado su nivel de fuerza, alguien como él no puede hacer lo que hace sin un motivo ulterior. O está planeando algo muy importante, o está ayudando a alguien en un plan muy importante»

Y tomando en cuenta donde estaban sucediendo las cosas, pensó Issei, todo pintaba a que alguien parecía estar buscando una apertura para iniciar una chispa de conflicto entre los caídos y los demonios.

– «Pero el problema ahora es saber si es todo Grigori en general, o si es simplemente Azkeel liderando a esos ángeles caídos»

– Eh, Issei, apresurate. A este ritmo vas a llegar tarde a clases.

Al escuchar esas palabras, Issei salió de su estado de su ensoñación.

– Cierto, okaa-san. Ya me apresuro.

Y con eso dicho, comió su desayuno.

Pero sus pensamientos estuvieron centrados en plumas de cuervo en todo momento mientras lo hacía.

Ya un rato después, Issei encontrándose a las puertas de la Academia Kuou…

– ¡Eh, Issei! ¡¿Cómo te fue en tu cita?! ¡¿Lograste llevártela a tu ca…?!

– ¡¿Pero qué te pasa, Aika?! – le gritó Issei a la mencionada, avergonzado –. ¡¿Por qué demonios preguntas esa clase de cosas a gritos en frente de todo el mundo?!

– Entonces no le hiciste nada… – comentó Aika con decepción –. Y yo que quería detalles… – ella dio un suspiro trágico.

– ¡Si querías detalles sexuales, entonces ve a ver un video porno en lugar de estar preguntándome esa clase de cosas! – le grito Issei, antes de ruborizarse un poco al ver cómo la gente lo miraba fijamente ante la parte de «video porno»

Aika le dio una sonrisa.

– Oh, los veo – comentó ella sin vergüenza ni tapujo alguno –. Pero es mucho más perverso que un amigo te relate su experiencia que ver la de alguien que no conoces… Además – ella le dio una mirada perversa que parecía estar centrada en su cintura… Por alguna clase de fenómeno misterioso, sus lentes parecían brillar, dándole un aire siniestro –. Nadie tiene las medidas que tú tienes, así que no veré algo como lo tuyo en ningún video porno. Es mucho más excitante cuando se trata de una cosa tan grande.

Sus palabras parecía que elevarían el ego de todo ser masculino; pero desde que su cara brillaba como uno de esos científicos locos pervertidos de los animes, Issei sintió un escalofrió atravesar por su cuerpo en lugar de cualquier tipo de sensación de felicidad u orgullo.

Así que, sintiéndose como una quinceañera que era acosada por un hombre adulto que media dos metros y practicaba fisicoculturismo, Issei agarró su bolso escolar y lo uso para cubrir su cintura.

– ¡No importa cuántos objetos uses para taparte! – gritó Aika como villano final de un anime al ver eso, sus lentes brillando aún más y haciéndola ver todavía más extraña –. ¡Mis poderes son ilimitados! ¡Yo puedo ver a través de todo!

– «¡¿Tiene rayos "X" como Superman, o que?!» – se cuestionó Issei al escuchar eso.

[Y yo que pensaba que Fafnir era extraño] – comentó Draig, luciendo sorprendido… aunque Issei también detectó diversión en su tono.

– Parece estar más animada que ayer, Kiryuu-san – comentó una voz femenina, impidiéndole a Issei decirle nada a su compañero draconiano o a la chica pervertida que tenía en frente –. ¿Será que los regaños y los castigos solo sirven para darle más energía? Si es así, tal vez deba hablar con Kaichou y darle unos cuantos por el día de hoy.

– No he hecho nada tan terrible como para merecer esa clase de cosas, Shinra-sempai – le dijo Aika a la mencionada chica, sus lentes dejando de brillar –. Pero si quiere, puedo darle motivos para que me regañe. Hoy conseguí una grabación lleno de voces obscenas de Eroges, y pienso colocarlo a través del altavoz de la oficina del director para que toda la academia la escuche.

La mirada de Tsubaki se llenó de alarma ante eso.

– ¡Deme esa grabación, Kiryuu-san! – exigió.

Aika le sacó la lengua.

– Solo bromeaba – dijo burlonamente.

Tsubaki la miró enojada al escuchar eso; pero en lugar de regañarla o decir algo, ella solo dio un suspiro.

– Solo entren – les pidió –. Hoy se presenta un nuevo maestro, así que todos los alumnos tienen que estar puntuales en sus aulas. Sobre todo ustedes, que serán los primeros en recibir su clase.

– ¿Un nuevo maestro? – repitió Issei, curioso.

– Vaya, no sabía nada de esto – Aika frunció el ceño –. Y eso que debido a mi blog me entero bastante rápido de todo.

– Fue algo que surgió de improvisto – aclaró Tsubaki –. Realmente es algo que sucedió muy inesperadamente.

Ella entonces tembló por alguna razón muy misteriosa.

– ¿Y se puede saber quién es? – preguntó Aika de nuevo, pareciendo no notar el estremecimiento de Tsubaki –. ¿Es una sensei o un sensei?... Espero que sea un sensei muy guapo con un enorme…

– Ya se enterará, Kiryuu-san – la cortó Tsubaki con un tono muy misterioso. Ella estaba temblando; pero también parecía muy contenta, como si sintiera que aunque había ganado un problema se había logrado deshacer de otro que le había estado dando muchos dolores de cabeza.

Aika le dio una mirada confusa al ver eso. Pero como Issei a su lado se estaba yendo, ella no pudo preguntarle nada más a Tsubaki.

– ¡Ey! ¡Esperame, Issei! – gritó ella, para luego apresurarse a ir detrás de Issei.

Y ya unos minutos después, Issei y Aika sentados en el aula en lugares curiosamente bastante cercanos…

– Bueno tardes, alumnos. Mi nombre es Maidoll Eve, y a partir de ahora seré su maestra de inglés, Educación Física e Historia Universal.

Al escuchar esas palabras, Issei se sumió en el shock.

– «N-no puede ser… – pensó, impactado –. ¡¿E-es Eve-sensei?!»

Y entonces echo una mirada evaluativa al frente, solo para confirmar que sí, en efecto: se trataba de Eve-sensei.

Con su majestuosa y larga cabellera de color negro con puntas azules y purpuras estando suelta y llegándole casi por debajo de la cintura, ella lucía un traje mucho más normal que aquel extraño (pero hermoso) vestido gótico que solía llevar: llevaba un traje de cuerpo completo propio de una secretaria. Llevar tal vestimenta debería haberla hecha lucir hasta cierto punto masculina, pero desde que ella era una existencia que parecía salida de otro mundo, el traje simplemente la hacía resaltar aún más, puesto que dos grandes «atributos» eran resaltados por aquella vestimenta.

– Espero que nos llevemos bien – siguió Eve con su presentación, dando una hermosa y hechizante sonrisa que parecía estar dirigida especialmente para Issei.

Pero para los demás alumnos, pareció que ella les estaba sonriendo a todos.

Y de inmediato, voces tanto masculinas como femeninas se dejaron embriagar por su belleza

– A-ah… Es tan hermosa… casi irreal.

– S-sus facciones lucen hasta cierto punto extranjeras, pero habla japonés incluso mejor que nosotros… E-ella es increíble. ¡Quisiera ser como ella!

– ¿A-aceptará si le pido que me dé «clases particulares»?

– ¿T-tendrá novio?

– Olviden eso, idiotas – le dijo Aika a todo el mundo, siendo la única que no parecía hechizada por los efectos de la belleza sobrenatural de Eve –. ¿Acaso fui la única que escuchó lo que dijo? ¿Cómo es posible que ella le vaya a dar a todas las aulas tres materias a la vez?

Era una muy buena pregunta; sobre todo tomando en cuenta que para Aika Eve era una simple, aunque muy hermosa, mujer común y corriente. ¿Cómo ella podría hacer algo tan inhumano como darle tres materias a la vez a todas las aulas?

Pero el problema era eso mismo: era una pregunta sensata. Acostumbrada a los efectos que su simple belleza solía provocar en los mundanos, a Eve le impresionó que aquella chica pudiera siquiera formar pensamientos racionales.

– «Ha pasado un tiempo desde la última vez que lo hice, pero creo que puedo poner en practica mi conocimientos de Hipnosis » – se dijo, pues no podía responder la pregunta de aquella chica con ningún tipo de lógica. Ella podía hacer lo que decía porque ella era una que había nacido para hacer cosas que eran externas para la común mayoría. Ella era extraña incluso entre los seres sobrenaturales.

Fue así que Eve dio una sonrisa y concentró un poco de poder mágico en ella, dispuesta a hipnotizar a aquella chica usando su belleza como base…

Pero entonces…

– ¡Pero que enormes senos!

– ¡Y no solo los senos! ¡También el trasero! ¡Es un perfecto 10/10!

La ceja de Eve tembló ante aquellos comentarios.

– «Oh, oh» – aunque todavía estaba sorprendido, Issei no pudo evitar alertarse.

– ¡Y además su cara es hermosa!... – un tipo calvo con una constitución propia de un deportista exclamó con una sonrisa digna de un acosador sexual –. ¡Dime, Motohama, ¿cuáles son sus medidas?! – le preguntó a su amigo.

Este, un tipo con lentes que también tenía una sonrisa digna de un acosador sexual, le respondió a su amigo:

– ¡De inmediato te las digo!

Y entonces, con sus lentes brillando igual que los anteojos de cierta chica pervertida cuando miraba a los chicos, el centro su mirada sobre Eve….

Solo para desmayarse repentinamente sobre su pupitre.

– «¡¿Se desmayó?!» – varias personas salieron de su trance al observar aquel inusual fenómeno.

– ¡No, Motohama! – el tipo calvo que respondía el nombre de Matsuda se acercó con lágrimas en los ojos a donde su amigo –. ¡Despierta, despierta! ¡No te puedes quedar desmayado!... ¡Primero cuéntame sus medidas y luego si quieres te desmaya!

Una gota de sudor resbaló por la nuca de todos los alumnos al escuchar eso… aunque las chicas en adición dieron una mirada llena de repugnancia y parecían dispuestas a desmayar también a Matsuda.

– Joven, le pido que regrese a su asiento. Tengo que dar mi clase – Eve con un rostro hermoso que no mostraba ningún sentimiento le dijo a Matsuda –. Además, por favor no se vuelva a atrever a mirarme o a comentar acerca de mi apariencia. De lo contrario, le advierto que tendré que tomar medidas más extremas – amenazó.

Pero Matsuda no le hizo caso.

– ¡¿Pero qué dice?! – exigió saber, molesto –. ¡Yo estoy en todo mi derecho de mirarla y comentar acerca de su belleza! ¡Mientras no la toque no estoy haciendo nada malo, así que no me puede decir nada! ¡Voy a seguir mirándola a usted y a todas las mujeres hermosas que hay en esta escuela cuando se me pegue la gana! ¡Usted no puede hacer nada para dete…!

Repentinamente, Matsuda también se desmayó y cayó al piso de cara… Se podía observar que espuma salía de su boca.

– A todas las chicas que estén aquí, quiero decirles que si tienen algún problema con esto dos jóvenes me lo digan. Yo soy experta lidiando con insectos como estos – se dirigió Eve con gracia a todas las chicas, solo para que luego su mirada se tornara agresiva y siniestra –. Y a todos los chicos, les digo que aprendan de esto. No soporto a los pervertidos, así que no permitiré la existencia de un acto de esta índole de parte de ustedes.

Los chicos no pudieron evitar sudar frio ante sus palabras. No era como si todos ellos fueran como Matsuda y Motohama, pero aun así sintieron un miedo inexplicable al ver a Eve. Era como si todos sus instintos les gritaran que le hicieran caso.

Las chicas, por otro lado, estaban extasiadas.

– ¡Mi heroína! ¡Es mi heroína! ¡¿Podría darme su autógrafo?!

– ¡Es genial, Eve-sensei! ¡¿Podría también darme a mí su autógrafo?!

– ¡¿Podría enseñarme a hacer eso, sensei?!

– ¡¿Quisiera ser la supervisora del club de kendo, sensei?!

Eve les dio una sonrisa a todas, antes de que sus ojos se tornaran ligeramente agresivos.

– La advertencia también es para ustedes – aclaró –. Aunque los casos son menores, también se de chicas que acosan a los chicos y luego se hacen pasar por victimas… De una vez le digo que odio a los acosadores y a los pervertidos en general. SI quieren hacer cosas perversas háganlo en su casa con alguien que esté a gusto con ustedes… De lo contrario, ya saben lo que les va a pasar.

Todas las chicas miraron a Matsuda y Motohama, quienes estaban desmayados con espuma saliendo de sus bocas, y no pudieron evitar sudar frio por un momento.

Pero luego se recuperaron y siguieron admirando a «Eve-sensei». Ellas no eran pervertidas o acosadoras. En realidad, todo lo contrario: podría decirse que todos eran hasta cierto punto inocentes, pues les daba pena hasta agarrar a un chico de la mano en frente de todo el mundo. Ninguna de ellas tenía un alma de pervertida descarada

…. Excepto una de ellas.

– «¿A-así que esto es lo que tramaba, Shinra-sempai?» – se cuestionó Aika, temblando, pero también esbozando una pequeña sonrisa –. Pues admitiré que ha sacado una carta muy fuerte; pero no lo funcionará por mucho tiempo. Sólo esperaré a que la clase termine y haré mis "travesuras" más disimuladamente en otro lado»

– Y de una vez le digo que si escucho que han hecho algo malo, así sea fuera de mi clase, también se las verán conmigo – exclamó Eve con frialdad, su mirada centrada sobre Aika.

– «¡¿P-puede leer la mente?!» – se cuestionó la mencionada, impactada.

Eve sonrió. Su sonrisa parecía estar dirigida específicamente hacia Aika–. Todos ustedes son como libros abiertos para mí, así que jamás traten de ocultarme nada. Les faltan unos cuantos milenios como para soñar en tratar de jugar conmigo.

Y entonces, una presión sin fin se deslizó de su cuerpo.

Todos los que estaban en el salón no pudieron evitar temblar ante eso.

– «E-esta presión… ¡¿Siquiera es humana?!» – se cuestionaron muchos, llenos de miedo… y de admiración también, en el caso de todos los chicos (con excepción de Issei, quien no había pensado nada, acostumbrado al actuar de su sensei), y de todas las chicas (con excepción de Aika, quien solo sentía terror)

Al ver eso, Eve sonrió y apagó su «Modo Intimidación».

– Muy bien, es hora de comenzar la clase – dijo –. En este instante les toca Ingles (o lo que es lo mismo: Lengua Extranjera), así que hagamos un repaso y déjenme ver cómo les va a todos ustedes conjugando los distintos tiempos verbales…

Y ya un tiempo después, la clase habiendo terminado…

– Adelantate un momento, Aika – le dijo Issei a la mencionada, quien estaba haciéndole señas para que la acompañara –. Ahorita te acompaño. Tengo que consultarle una duda a Eve-sensei.

Por alguna razón, Aika lo miró con horror y empezó a temblar.

– «¿Uh? – Issei miró eso con duda –. ¿Y a esta que le pasa?»

[De seguro y piensa que la vas a acusar] – teorizó Draig.

Issei miró por un momento a Aika, analizando esa teoría, y llegó a la conclusión de que Draig estaba en lo cierto.

– Voy a preguntarle algo relacionado con sus materias – aclaró.

El color regresó a la cara de Aika.

– Bien. Apresurate – dijo ella, para luego salir del aula.

[¿De veras no la vas a acusar? – cuestionó Draig, dudoso –. Si tanto te molesta, este es el momento para deshacerte del problema… A menos, claro, que muy en secreto te guste ser acosado sexualmen…]

– «¡Callate! – le gritó Issei, sonrojándose –. ¡No es por eso! Lo que pasa es que, a pesar de todo, Aika es una buena chica; es por eso que no puedo decirle nada a Eve-sensei. ¿Te imaginas lo que ella podría hacerle si se llega a enterar de lo que ella hace?»

[Ah – Draig exclamó en forma de entendimiento –. Tienes razón. Conociendo a tu sensei, muy probablemente aquella chica termine como el Dios Osiris, y sus familiares tengan que buscar cada una de las partes de su cuerpo a través de todas las islas de Japón para poder hacer un entierro digno]

– «Lo peor es que no estas exagerando» – le dijo Issei con una gota de sudor resbalándosele por la nuca.

Seguidamente, él cerró la puerta del aula, y se acercó al escritorio de la sensei del aula; a saber, el escritorio donde estaba sentada su sensei.

– ¿Por qué no me contó nada de esto, Eve-sensei? – le preguntó.

– Quería darle una sorpresa, Issei-sama – le contestó Eve.

– «Y vaya que me la dio» – pensó Issei, para luego decir: –. ¿Cómo logró que le dieran un puesto tan rápido? Lo que es más, ¿cómo hizo para que le dieran tres materias?... ¿Qué pasó con los anteriores profesores?

– Simplemente cobré algunos favores para que me admitieran como profesora, Issei-sama – explicó Eve –. Y en cuanto a los anteriores profesores, no tiene nada de qué preocuparse. Simplemente los hipnoticé e hice que se fueran de vacaciones con gastos pagos.

Issei sintió como otra gota de sudor resbalaba por su nuca.

– «Eve-sensei es aterradora» – reafirmó su opinión sobre su sensei.

– Verá – dijo Eve, sacándolo de sus pensamientos –, no podía dejar que estuviera solo en este sitio lleno de tanta basura. No me preocupo por aquellos insectos con forma de cuervo; pero aquellas basuras demoniacas son preocupantes. No estoy segura que no traten de hacer un movimiento para incluirlo en sus asquerosas noblezas… Aunque no es como si con su poder pudieran hacerlo, pero de todas maneras no pienso permitir que ni lo intenten.

– «Además – pensó ella para sí misma, a su mente llegando la imagen de Sona y Rías –, quiero vigilar el crecimiento de las marcas de aquellas basuras. Quiero descubrir la razón por la que ellas hicieron que usted reaccionara. Quiero saber que las hace tan especiales»

– Ya veo – dijo Issei, sin saber que más decir. No era como si pudiera decirle a su sensei que se fuera; no sentía que hubiera alguna razón válida para decir algo como eso. Al fin y al cabo, tenerla aumentaba el poder de fuego que estaba disponible para proteger a Kuou de lo que sea estaba planeando Azkeel.

[Y además, no es como si te moleste su presencia, ¿verdad?] – le dijo Draig de forma socarrona.

– «…» – Issei no dijo nada, pues Draig tenía razón. Al fin y al cabo, se sentía feliz de ver a Eve-sensei cerca de él.

– «Aunque…– pensó él, sintiendo de repente una inexplicable sensación de temor –… no estoy muy seguro de que me vaya a gustar el día de la visita de los padres»

– Pero tengo que decir, Issei-sama, que jamás esperé encontrarme con alguien que poseyera Ojos Puros de una clase tan rara como los aquel insecto pervertido de lentes – dijo Eve, sacando a Issei de sus pensamientos.

– ¿Hmn? – algo de duda se deslizó por la mente de Issei al escuchar esas palabras –. ¿ Ojos Puros?

El rostro de Eve se iluminó de repente.

– Cierto, aun con todo, hay cosas del mundo que no le he explicado – murmuró, para luego preguntarle a Issei: –. ¿Se acuerda cuando le conté acerca de los Ojos Místicos?

Issei asintió.

– Sí, sí me acuerdo. Son aquellos ojos que tienen la capacidad de lanzar un hechizo de acción rápida sobre un objetivo, ¿no? Ojos como los Ojos Místicos de Hipnosis que poseen los vampiros, o los Ojos Místicos de Encanto que poseen, súcubos, íncubos y algunos onis

– Si – asintió Eve –. No se le olvide tampoco los legendarios Ojos Místicos de Petrificación (o Cibeles) de Medusa, o el Ojo Místico de Muerte y Control del Dios Balor… Aunque desde que este último terminó sellado en un Sacred Gear, técnicamente estos ojos ya no pueden considerarse Ojos Místicos… pero me estoy desviando. Déjame que le explique acerca de los Ojos Puros.

Seguidamente, Eve hizo un gesto con su mano hacia la puerta. Una mariposa se deslizó de la manga de su traje y se posó sobre la manija de la puerta como consecuencia de esto, solo para desaparecer luego de unos segundos.

– Lancé un hechizo que hará que los mundanos sean repelidos de este lugar – aclaró.

Issei asintió. Eso mismo era lo que iba a pedirle que hiciera.

– Pues bien. Hablemos acerca de los Ojos Puros – dijo Eve –. Estos son similares pero distintos a los Ojos Místicos. Mientras que los Ojos Místicos son ojos que tienen la capacidad de lanzar un hechizo de efecto único sobre el objetivo (como hipnotizar, causar atracción física o petrificar) y por lo general se activan cuando se hace contacto visual sobre el objetivo, los Ojos Puros son ojos que dan la capacidad de ver la «verdad» del mundo.

– ¿Hmn? – una mirada algo confusa se deslizó por la cara de Issei al escuchar eso.

– Tal vez le suene el término «Clarividencia» – mencionó Eve, a lo que Issei asintió –. Bien. Verá, por lo general la gente piensa que la Clarividencia es únicamente la capacidad de adelantarse a sucesos futuros, pero está en realidad es mucho más que eso. Es, en pocas palabras, la capacidad de tener una «vista clara»; dicho de otra forma, es la posesión de algún grado de Visión Espiritual.

Eve hizo una pausa por un momento, dándole a Issei tiempo para que asimilara lo que decía, solo para luego continuar.

– Básicamente, los Ojos Puros son la máxima forma de Visión Espiritual que existe. La capacidad de «ver espíritus» viene como rasgo integrado en ellos. Como son ojos que pueden «ver lo que normalmente está oculto», muchos rasgos vienen integrados en ellos como parte de la propia psique del portador…. Dándole un ejemplo, hubo una vez un cierto líder de una familia de cazadores de onis que poseía Ojos Puros que tenían la capacidad de permitirle «ver» los sentimientos de la gente en forma de colores. También el Arcángel Metatrón posee unos Ojos Puros que le permiten «ver» el mundo en forma de números, rasgo que él aprovecha para usar sus estilos de magia de Numerología y Geometría Sagrada… También cabe destacar que hay Ojos Puros que ven el futuro, y que personas como el mago Merlín y el Rey de la Sabiduría Salomón poseían esta clase de ojos.

– Básicamente, los Ojos Puros son ojos que permiten ver cosas que normalmente no se pueden ver, ¿cierto? – resumió Issei.

– Exactamente – dijo Eve con una sonrisa –. Esa es la diferencia entre Ojos Místicos y Ojos Puros. Ojos Místicos permiten generar una alteración en el mundo (objetivo), mientras que Ojos Puros permiten ver la «verdad oculta» del mundo… Aunque – ella hizo una expresión de reflexión –, he escuchado hablar de la existencia de ojos que combinan los rasgos de los Ojos Místicos y los Ojos Puros… No he tenido la fortuna de toparme con alguien que posea esa clase de ojos, pero se dicen que tienen un poder sin límite y que aquellos que llegan a poseerlos tienen una capacidad digna de un Sacred Gear de clase Longinus.

[Hmnn... No estoy seguro, pero siento que alguna vez yo o uno de mis portadores nos topamos con algo como eso – reflexionó Draig por su parte al escuchar aquello –. ¿Fue con un espadachín de tu nación? No, creo que más bien fue con una guerrera espadachín… Ah, mis recuerdos están muy difusos. Se que usaba varias espadas, pero no recuerdo si era hombre o mujer]

Issei guardo silencio ante eso. Prefería no decir nada, pues pensaba que con su suerte lo más probable es que terminara peleándose con alguien que poseyera esa clase de capacidad.

– Pero no hay de qué preocuparse – lo tranquilizó Eve –. Como recordara, son pocas las personas que poseen Ojos Místicos de alto rango o que poseen la Visión Espiritual. A la final, son pocas las existencias como de la legendaria Gorgona o como la del mago Merlín. Si le digo que hay una probabilidad de una entre un millón de que nazca alguien como ellos, entonces le puedo decir que la probabilidad de que exista alguien con ojos que combinen los rasgos de los Ojos Místicos y Ojos Puros es de una entre mil millones. Es mucho más probable que nazca un descendiente de aquellos insectos llamados Maous que sea mitad humano y se encuentre en la posesión de un Longinus o que exista alguien que esté en posesión de dos Longinus a que nazca alguien con una mezcla de Ojos Místicos y Ojos Puros

– «Por alguna razón, esas palabras no me tranquilizan para nada» – se dijo Issei.

Fue entonces que una duda llegó a su mente, causando que saliera de sus cavilaciones.

– Pero espere… ¿Usted dijo que Motohama posee Ojos Puros? – se cuestionó Issei, incrédulo.

Eve asintió –. Si. Puede sonar muy raro, pero ese insecto posee Ojos Puros que le dan la capacidad de ver a las mujeres desnudas y analizar su composición física… ¿No me diga que no lo había notado? – cuestionó ella.

Issei se rascó su mejilla mientras se sentía enrojecer levemente.

– Pensé que eran las gafas, tal como él dice – confesó, sintiéndose de repente estúpido.

– No es como si no existan gafas con esas capacidades; pero por lo general no crecen en los arboles como para que un simple chico mundano pueda obtenerlas así como así.

– Espere… ¿quiere decir que sí existen esas gafas? – pregunto, Issei pensando que había escuchado mal.

Eve asintió. Lucia bastante irritada, aunque, por supuesto, no con Issei.

– Puede darle el crédito a cierto insecto que tiene forma de cuervo y que lleva el nombre de «Fuerza de Dios» por eso – dijo.

– «Mi opinión acerca del Cadre Azazel cada día va más para abajo» – pensó Issei con una gota de sudor en la nuca, a su mente llegando recuerdos de otras cuantas cosas que había escuchado en el pasado.

– Pero a pesar de lo que dije, tenga en cuenta que estamos en Japón, así que eso no es muy raro. No por nada este es el país de la espiritualidad

– ¿Hmn? ¿A qué se refiere? – le cuestionó Issei con duda.

– Japón es un país lleno de personas con sangre sobrenatural – explicó Eve –. No por nada en la mitología se dice que el emperador era descendiente de Amaterasu. Básicamente, los Dioses Sintoístas solían tener bastantes castas por este país. Las más prominentes son la de los descendientes de Kushinada-hime y Susanoo, así como la casta divina de Amaterasu… También hay cientos de otros Dioses Sintoístas que han tenido hijos; y algunos Dioses del hinduismo, la mitología china y la mitología coreana también han tenido descendientes por aquí…. A eso súmele la existencia de los descendientes de los youkai y la de aquellos que descienden de clanes extintos de onmiyoji o de ramas bastadas de los clanes actuales, y básicamente notara que es más difícil encontrar a alguien sin una pisca de linaje sobrenatural que encontrar a alguien que no la tenga.

Al notar la mirada curiosa que Issei le estaba dando, ella rápidamente aclaró:

– Por supuesto, eso no quiere decir mucho. Mientras más lejano sea el ancestro, menos es el poder heredado. Incluso los nietos puede no heredar ningún poder; ni qué decir de alguien cuyo ancestro sobrenatural es su tátara-tátara-tátara-tátara-tátara abuelo.

– Entonces, ¿cómo es que…?

– Es lo mismo que pasa en la biología común – se adelantó Eve a su pregunta –. Si hay dos rasgos recesivos, siempre hay una probabilidad de heredarlo. Probablemente ese insecto llamado Motohama tiene ancestros maternos y paternos que hayan sido onmiyojis o que hayan descendido de un Dios.

– A lo mejor es descendiente de Chichigami – bromeó Issei, solo para luego reírse en compañía de Draig… Aquella idea era tan estúpida.

Pero lo extraño fue que Eve no se rió.

– Hmnn… Es una buena teoría – murmuró ella

Issei se paralizó al escuchar eso.

– Está tomándome el pelo, ¿cierto? – cuestionó él –. Es imposible que exista un Dios o Diosa de los pechos… ¡¿Cierto?!

– Pero no hay de qué preocuparse, Issei-sama. La mente humana tiende a interpretar las cosas de maneras extrañas, y no procesa los sucesos sobrenaturales muy bien. Probablemente aquel chico jamás se llegue a dar cuenta de que tiene poderes sobrenaturales.

– «¡¿Ignoró mi pregunta por completo?!» – se cuestionó Issei, exaltado. ¡¿Chichigami de verdad existía?!

[Lo peor es que no puedo negar la posibilidad] – dijo Draig en un tono que hacia parecer que su cerebro había sufrido un corto circuito.

– Issei-sama, dejemos esta conversación para cuando estemos en casa. Usted tiene que ir al receso, y yo ahora tengo que ir a los otros salones a preparar unas cuantas cosas – pidió Eve.

Al escuchar eso, Issei recordó que Eve había agarrado tres materias y que supuestamente le iba a dar todas las aulas.

– «¿Cómo demonios lo va a hacer? ¿Acaso va a clonarse, o es que puede estar en varios sitios a la vez?» – se cuestionó.

[O tal vez, simplemente no le va a dar todas las aulas. Lo más probable es que solo le dé a aquellas donde están tú y aquellos demonios]

Issei reflexionó un momento la idea. Sonaba muy sensato, y probablemente fuera la respuesta más lógica… pero su sensei era una existencia que no se guiaba por la lógica. Sabiendo tan poco como sabia de ella, no le sorprendería si resultaba ser que ella tenía la capacidad de viajar en el tiempo y abrir portales a otros universos.

– Issei-sama…

– Oh, cierto – murmuró Issei en forma de disculpa –. Bien. Voy al receso… Hablamos en la casa.

Y con esas palabras, Issei salió por la puerta.

Y tiempo después, las clases habiendo terminado…

– ¿De veras me prometes que no le dijiste nada?

– ¿Cuántas veces te lo tengo que repetir? ¡Fui a hablar con ella de cosas de su materia!

– Hmn – Aika entrecerró sus ojos con sospecha. Unos minutos después, ella hizo una expresión traviesa –. ¿No me digas que te enamoraste de la nueva sensei? ¿Acaso estabas pidiéndole que te diera «clases de anatomía»? – cuestionó con burla

– ¿No puedes pasar más de quince minutos sin hacer una broma o insinuación sexual? – le preguntó Issei, dando un suspiro.

– Nop – respondió Aika con una sonrisa… Como le encantaba molestar a Issei.

Este dio otro suspiro, pero al mismo tiempo una expresión cálida apareció en su rostro. Desde su amigo Shidou, prácticamente no había tenido amigos verdaderos. En la actualidad, Sona y Aika eran las únicas figuras de amistad que tenía. (Eve no contaba. Ella era básicamente como un miembro de su familia)

Tal vez sonara un poco masoquista, pero también había un poco de diversión en pasar el tiempo con su amiga pervertida… No había nada sobrenatural en ella (exceptuando, por supuesto, su insana capacidad de molestar a los demás). Ella no pertenecía a un clan demoniaco ni estaba ocultando su verdadera identidad. Con ella, podía sentirse un poco más… «normal». No era como si le molestara su vida actual; pero si le gustaría tener amigos como las personas normales y pasar tiempo con ellos

En ese sentido, pese a todo, Aika era una buena amiga. Era amable y se preocupaba por los demás pese a lo que daba a entender en primera instancia, pues ella, siendo inesperadamente inteligente, solía ayudar a las demás personas en las clases cuando no entendían algo. Además, ella también sabia «animar el ambiente»

– Ey, Issei; ¡¿me estas escuchando?!

Al escuchar esas palabras, Issei regresó a la realidad.

A su lado, Aika, quien le había pedido a Issei que la acompañara un rato (pues, según ella, «no tenía nada mejor que hacer») para luego irse a su casa, le daba una mirada molesta.

– ¿Si sabes que a nadie le gusta que lo ignoren? – le dijo ella.

– Perdoname. Es que tenía activado el modo censura de mi cerebro, cosa que me impedía escuchar comentarios obscenos – le contestó él dándole una sonrisa burlona.

Aika le dio una mirada enojada (aunque Issei notó que ella estaba apretando sus labios para contener una mueca de diversión), y parecía dispuesta a responderle.

Pero justo en ese momento…

PUM

– ¡Hawaau!

– ¡Kya!

Y con un sonido extraño y un sonido inesperadamente femenino, Aika cayó al piso.

– «¿Pero qué…?» – Issei que estaba viendo la escena, se acercó rápidamente a ayudarla.

Dándole la mano, la ayudó a levantarse.

– ¿Alguien anotó el número de la matricula? – cuestionó Aika, levantándose.

– Auu… ¿Por qué sigo tropezando?

– ¿Hmn? – al escuchar esas palabras que no provenían de ninguno de los dos, Issei y Aika voltearon la mirada al unísono.

Y al hacerlo vieron a una monja abierta de manos y piernas y con la cara en el piso.

– «Esa es una manera muy peculiar de caerse» – pensaron ambos con una gota de sudor resbalándoseles por las nucas, para luego acercársele.

– Eh, monja-san, ¿está bien? Disculpe que la haya hecho tropezar – se disculpó Aika, Issei a un lado ayudando a la monja a levantarse.

– O-oh, no. Usted discúlpeme a mí. Soy muy torpe y no vi por donde iba… M-muchas gracias – las últimas palabras fueron dirigidas hacia Issei, quien la estaba ayudando a levantarse

– «¿Hmn? – una mirada curiosa se deslizó por la cara de Issei –. Por su voz, parece ser que tiene más o menos nuestra edad»

ZAZZ.

En ese momento, el viento sopló, y el velo de la monja salió volando.

Fue entonces cuando la apariencia de la monja quedó al descubierto.

Era una chica; más o menos de su misma edad y la de Aika. Era rubia, su hermoso pelo cual oro cayendo sobre sus hombros al haber sido descubierto y brillando cual joya ante los rayos del sol. Sus rasgos eran extranjeros, ojos verdes impropios de una persona oriental demostrando que ella tenía cuando menos algún tipo de ascendencia europea. Por último, ella vestía, como ya se había dicho, un atuendo de monja, atuendo que estaba lleno de polvo, producto de la caída.

– A-ah. U-umm… ¿p-pasa algo? – la monja cuestionó mientras se ruborizaba ligeramente ante la fija mirada de ambos.

– Eh… – Issei no supo que decirle. No podía contarle que se había quedado hipnotizado al mirarla, pues, aunque ella no tenía el mismo tipo de encanto voluptuoso de personas como Rías, Akeno y su sensei, ella tenía «algo» que la hacía destacar incluso sobre ellas.

Pero a él le daba pena decirle eso a una completa desconocida de quien no sabía ni el nombre.

– Pasa, monja-san, que nos quedamos por completo sorprendidos al verte. Eres extraordinariamente hermosa –dijo Aika por su parte sin ninguna pena, acercándosele mientras la mirada con admiración –. Dime, ¿cuál es tu secreto? ¿Qué shampoo usas para que tu pelo brille así?

– A-ah… esto – la monja se sonrojó ante las palabras de Aika –. Usted es tan amable, pero… Yo no uso shampoo

Hubo un minuto de silencio.

La monja, al parecer notando lo que había dicho, se sonrojó cual tomate, y por un momento pareció dispuesta a soltar un: «¡Kyaaa! ¡Q-que vergüenza!»

Pero entonces Aika la interrumpió diciendo:

– Ah. Entonces es natural.

Como la monja parecía que estaba a punto de llorar de lo avergonzada que estaba, Issei buscó el velo que se le había caído a esta y se lo dio.

– Tome, monja-san – dijo, entregándoselo.

– A-ah… muchas gracias. Para encontrarme con unas personas tan amables… sin duda esto debe ser obra del Señor – dijo la monja, agradeciéndole con sus mejillas todavía sonrojadas, sus manos posados en forma de rezo.

En ese momento, Issei notó que la monja tenía una maleta sobre su hombro.

– Hmn, ¿está de viaje? – le cuestionó.

Al notar a donde estaba dirigida su mirada, la monja negó con la cabeza

– No, no es eso – contestó –. Fui asignada a la iglesia de esta ciudad…

En ese momento, la expresión de la monja se iluminó.

– Ustedes deben ser residentes de esta ciudad, ¿cierto? – le preguntó a ambos, a lo que ambos le dieron un asentimiento de cabeza –. ¡Que bien! – dijo, emocionada –. ¡Sin duda esto es obra del Señor! – exclamó, alzando sus brazos con emoción como un niño en una montaña rusa.

Fue entonces que, notando su arrebato, ella se sonrojó.

–. E-esto, quiero decir… Es un placer conocerlos… Yo, esto… he estado en problemas desde que llegué y creo que me perdí, así que… ¿p-podrían ayudarme a llegar a la iglesia? – preguntó, apenada.

Por un momento, Issei le dirigió una mirada hacia Aika. Él sabía lo que iba a hacer, pero quería hablar con Aika primero para evitar que esta se molestara.

Pero esta estaba por completo concentrada en la monja.

– Por supuesto, monja-san. Nosotros la ayudaremos – le dijo a la monja.

– «Hablas en plural y ni siquiera consultaste conmigo» – se quejó él internamente mientras la miraba; pero a la final no le dio mucha importancia. Él de todas maneras iba a ayudar a la monja.

[Creo que alguien se ha enamorado a primera vista]

– «¡Callate! – Issei se sonrojó como la monja que tenía en frente –. ¡Sabes que no eso! ¡Simplemente la quiero ayudar!»

Pero, a pesar de que haber dicho eso, Issei no podía evitar sentir un cierto sentimiento por la monja que tenía en frente.

No era amor, de eso estaba seguro. Tampoco era atracción física (aunque admitía que aquella monja le parecía muy atractiva). Era algo mucho más…«primitivo»

Y de no ser porque recordó unas palabras que su sensei le había dicho hace mucho tiempo se habría cuestionado la razón de ese sentir:

– A veces, la Visión Espiritual también nos permite «sentir» el tipo de persona con el que estamos tratando

Y lo que él sentía de aquella chica con atuendo de monja era…

Calidez y amabilidad sin fin.

Aquella chica era la persona más pura, amable y buena con la que se había encontrado y probablemente con la que se encontrara en su vida. De no ser porque podía detectar su raza, él incluso hubiera pensado que se trataba de un ángel de cielo.

– «No. Creo que incluso los ángeles no serían tan puros como ella» – pensó, antes de que un grito de la monja lo sacara de sus pensamientos:

– ¡Muchas gracias! ¡Les agradezco su amabilidad!– dijo, ella sonriendo dulcemente, antes de que de repente se sonrojara por alguna razón –. Yo… d-disculpen mis malos modales. Les he pedido un favor y ni siquiera me he presentado…

Fue entonces que, agarrando la cruz que tenía con fuerza, la monja hizo una reverencia al estilo japonés.

– Mucho gusto. Ni nombre es Asia Argento – dijo, minutos antes de que su velo volviera a salir volando y ella, soltando un lindo «¡Kya!», tratara de atraparlo sin mucho éxito.

Viéndola con una gota de sudor resbalándose por la nuca (en el día hoy, pensó él, muchas gotas se habían resbalado por su nuca), Issei le devolvió su velo, para seguidamente presentarse.

– Mucho gusto, Argento-san. Mi nombre es Hyodou Issei – dijo, haciendo también una reverencia.

– Yo me llamo Kiryuu Aika, Argento-san – dijo Aika, acercándosele a Asia a un nivel que casi violaba su espacio personal –. ¡Espero que seamos grandes amigas! – dijo, dándole una sonrisa.

Asia la miró en shock.

– ¡Espacio personal, Aika! – le gritó Issei a la mencionada, agarrándola de un brazo y separándola de Asia –. ¿No ves lo que provocas? ¡Ya asustaste a Argento-san!

– ¡N-no me asustó! – corrigió Asia repentinamente, luciendo algo nerviosa –. E-es solo que… yo… Es la primera vez que alguien me dice que quiere ser mi amigo – dijo en un susurro casi inaudible, pero que tanto Issei como Aika escucharon.

Ambos compartieron una mirada. Issei no estaba seguro de las razones de Aika, pero él sabía que ella estaba pensando lo mismo que él.

– ¿No tienes amigos, Argento-san? – cuestionó él.

Una expresión algo triste y melancólica apareció en el rostro de Asia por unos momentos, antes de que ella sonriera falsamente mientras su mirada se ensombrecía.

– N-no, simplemente es que…

– No importa – la interrumpió Aika –. Yo estoy dispuesta a ser tu amiga, y estoy segura de que Issei también está dispuesto a hacerlo. Ahora tienes dos amigos.

– Geez. No porque sea la verdad quiere decir que puedas poner palabras en mi boca – dijo Issei mirándola un poco irritado, antes de centrar su mirada sobre Asia –. Pero por una vez en su vida, Aika tiene razón, Argento-san. Ahora tienes dos amigos.

– Espera… ¿cómo que por una vez en su vida? – Aika le dedicó una mirada molesta.

Pero un repentino llanto los interrumpió.

– ¿Eh? – Aika miró eso con alarma –. ¿Qué sucede, Argento-san? ¿D-dijimos algo malo? ¡¿El bruto de Issei dijo algo que te ofendiera?!

– ¡¿Por qué soy yo el que tiene que haber dicho algo que la ofendiera?! – le cuestionó Issei a Aika con irritación, solo para luego dedicarle una mirada preocupada a Asia –. Pero en serio… ¿Qué sucede Argento-san? ¿Acaso nos tomamos muchas confianzas?

Secándose unas cuantas lágrimas, Asia negó apresuradamente con la cabeza.

– ¡N-no, no se preocupen! ¡No han dicho nada malo!... E-es simplemente que yo soy una tonta – les dijo, solo para luego sonreírles, llena de felicidad–. Lloro porque estoy feliz de que ustedes quieran ser mis amigos. Son las primeras personas en decirme algo como eso.

– «¿En qué clase de mundo extraterrestre vivías?» – cuestionó Issei con impacto al escuchar eso. ¿Cómo era posible que una persona tan dulce y amable no hubiera tenido ni un solo amigo?

Aika compartió su pensamiento.

– Disculpa lo que voy a decir, Argento-san; pero el lugar donde vivías estaba lleno de gente idiota – comentó ella con disgusto dirigido hacia aquellos de los que estaba hablando –. ¿Cómo es posible que no hayas tenido un amigo? Incluso yo, que apenas y te acabo de conocer, noto que eres una maravillosa persona. Para que nadie haya tratado de acercarse a ti… ¡Deben haber estado ciegos como para no haberse dado cuenta de lo maravillosa que eres!

Al escuchar sus palabras, Asia lloró un poco más.

Aika lo miró alarmada al ver eso. Pero antes de que pudiera decir o dar cualquier disculpa, Asia le hizo un gesto para que se tranquilizara con la mano.

– N-no te preocupes… ninguno de los dos lo haga – se corrigió, su mirada centrándose sobre Issei –. Estoy llorando porque estoy feliz… Para haberme encontrado con dos almas tan buenas… ¡Sin duda esto es obra de Dios! – ella, secándose las lágrimas mientras decía esto, puso una expresión de felicidad.

Pero en ese momento…

ROAAAAARRRRR.

– «!¿Qué fue eso?! » – se cuestionó Issei, mirando a los lados con alarma. ¡¿Sería un ataque del enemigo?!

Pero lo que se encontró fue a una Asia sonrojada agarrándose el estómago mientras parecía que se moría de la vergüenza.

«ROAAAAARRRRR»: se escuchó provenir del estómago de Asia.

– «¡¿Eso fue su estómago?!» – pensó Issei con impacto.

[¡Eso sonó como los ronquidos de Midgardsormr o los rugidos de batalla de Fafnir!] – Draig, por su parte, expresó su propio asombro.

– D-discúlpenme – Asia parecía a punto de llorar debido a la vergüenza –. E-es que no he vuelto a comer nada desde aquel pedazo de pan de anoche.

Issei y Aika la miraron en shock. ¡¿No había comido desde anoche, y lo último que había comido había sido un pedazo de pan?!

– «Sabía que los de la iglesia suelen ayunar, ¡pero esto es ridículo!» – se dijo él, antes de compartir una mirada con Aika. Ambos sabían lo que debían hacer a continuación.

– N-no no hacía falta que me trajeran aquí…

Encontrándose sentada en la mesa de un restaurante junto a Issei y Aika, Asia exclamó aquellas palabras.

– Yo… yo no tengo tanta hambre. T-todavía puedo resistir.

En ese momento, su estómago volvió a rugir un sonoro: «¡ROOOAAARRRRRR!»

–… – Asia parecía querer poder volverse invisible en aquellos momentos por la vergüenza.

– No hay razón para mentir, Argento-san – le dijo Aika –. Los amigos nos damos de comer cuando tenemos hambre. Nosotros solo estamos haciendo todo lo que los amigos hacen… Además – añadió, sonriendo –, Issei es el que va a pagar; así que no tienes nada de qué preocuparte.

– ¡¿Cómo?! – Issei la miró con la traición grabada en sus ojos –. ¡¿No se suponía que íbamos a pagar entre los dos?!

– Ara, ara. ¿Acaso piensas invitar a dos hermosas damas a comer y quieres que una de ellas pague? – Aika le cuestionó haciendo una falsa imitación de una Onee-sama.

– En primer lugar, de una vez te digo que entre Argento-san y tú solo hay una dama, y que esa ni por asomo eres tú – le dijo Issei –. En segundo, lugar… ¿Qué pasa con esa forma de hablar? ¡¿Acaso estas imitando a Himejima-sempai?!

– Ufufufu. No sé de qué estás hablando.

– ¡Ahí está de nuevo!

– No tiene que pagar nada, Issei-san – le dijo Asia con un gesto algo culpable y triste –. No quiero ponerlo en aprietos. No tiene que preocuparse por mí.

– «¡Ku! – Issei sintió como si un camión lo golpeara de lleno –. ¡Si dices esas palabras con ese tono y esa cara, yo…! Ni modo. Tendré que gastas mis ahorros por la ocasión – él dio un suspiro disimulado –. Creo que tendré pedirle parte de los fondos de las misiones a Eve-sensei»

[En realidad no entiendo cuál es el problema – dijo Draig –. ¿Qué acaso ella no te los dará felizmente diciendo: «Lo que usted quiera, Issei-sama»?]

– «Probablemente. Pero cuando me pregunte para que lo quiero no sabré que decirle – le contestó Issei –. ¿Te imaginas si se llega a enterar que lo usé para invitar a comer a dos chicas? Muy probablemente habrá un expediente policial y las interrogue acerca de su pasado, su presente y hasta el futuro que desean… Y además también creo que podría decirle a mi mamá, y luego entonces esta también se le uniría en su interrogatorio»

[…] – Draig no supo ni que decir ante eso.

– Ufufu. Argento-san, ¿llamaste a Issei «Issei-san»? – cuestionó Aika volviendo a usar aquella falsa forma de hablar del tipo Onee-sama, causando que Issei regresara a la realidad –. Sé que te dijimos que ahora somos amigos, así que no hay nada malo pero… Para llamar a un chico que acabas de conocer por su nombre sin siquiera pedirle permiso…. ¡Argento-san, eres inesperadamente atrevida!

– ¿Eh? – Asia se sonrojó como tomate y dio una mirada confusa a sus alrededores –. ¿Pero no es Issei el apellido de Hyodou-san?

En ese momento, fue como si el tiempo se detuviera.

Asia dio una mirada aún más confundida al notar el repentino cambio del ambiente.

– Argento-san, ¿no sabes que nosotros los japoneses nos presentamos primero por el apellido y luego por el nombre? – le cuestionó Issei.

Por un momento Asia soltó un «Oh» de entendimiento.

Luego se sonrojó, avergonzada.

– D-discúlpenme… Es que realmente soy muy mala con el japonés y muchas cosas de su cultura, así que… Perdónenme. S-soy una tonta.

– ¡N-no te preocupes, Argento-san! – le dijo Issei haciendo gestos nerviosos con sus manos –. ¡Si eres tú, puedes llamarme por mi nombre y sin sufijo! Después de todo, no me importa si mi nombre lo dice una persona tan dulce como tú – al decir esto último, le dio una sonrisa, esperando tranquilizarla.

Por alguna razón, Asia se sonrojó al escuchar eso.

– Ya veo – murmuró ella, jugueteando nerviosamente con la cruz en su cuello –. Así que… yo puedo llamarlo «Issei-san» – ella de repente pareció sonrojarse aun más.

– «¿Hmn?» – Issei la miró algo extrañado ante su reacción.

– ¡A mí también me puedes llamar por ni nombre, Argento-san! – exclamó Aika con una sonrisa dirigida hacia Asia… pero sus ojos por alguna razón le dedicaban a Issei una mirada digna de alguien que observa una mente maestra del crimen organizado.

– «¿Hmn? – Issei le dedicó una mirada extrañada a ella también –. ¿Y a esta que le pasa?»

[Haaa… – Draig suspiró –. Ahí vas de nuevo con tu incomprensión emocional]

– «¿?» – un signo de interrogación gigante apareció sobre la cabeza de Issei al escuchar eso.

– E-entiendo. Entonces, yo… voy a llamarla como «Aika-san» – dijo Asia, ajena a lo que le pasaba a Issei –. Usted también puede llamarme entonces por mi nombre… Los dos pueden hacerlo – dijo a lo último, dedicándole una mirada algo nerviosa a Issei.

– ¿Sabes, Asia-san? – volvió a decir Aika –. Tú y yo somos chicas. No hay razón para que seamos tan formales entre nosotras… De hecho, aquí en Japón existe la regla de que cuando dos chicas de edades similares se vuelven amigas, ambas deben llamarse por sus nombres sin sufijo alguno.

– «¡¿Pero qué clase de regla extraña te estas inventado tú?!» – pensó Issei dedicándole una mirada llena de reproche a Aika.

Pero como la inocente Asia asintió, entendiendo, él no tuvo corazón para decirle que aquella era una mentira más grande que el que la luna estuviera hecha de queso.

– Y-ya veo. No sabía que en Japón existiera una regla como esa – dijo, dando una mirada de entendimiento –. Si es así, entonces llamémonos por nuestros nombres, Aika-sa… Digo, Aika – se corrigió.

Aika sonrió.

– Además de eso, nosotros tres somos amigos, así que no hace falta de que seas tan formal y nos hables todo el tiempo de a usted, ¿sabes?

Asia se agitó, algo nerviosa.

– Yo... pero… este – ella le dedicó una mirada nerviosa a Issei, como esperando que este le llevara la contraria a Aika

Este le sonrió.

– Aika tiene razón, Asia-san. No tienes porqué ser tan formal. Ya te dije que está bien que nos trates informalmente… Somos amigos, después de todo.

Por un momento, Asia pareció que iba a volver a llorar ante esas palabras. Pero antes de que Issei y Aika pudieran alarmarse, ella dio una sonrisa y contuvo las lágrimas.

– Entiendo… Es mi primera vez teniendo amigos, y como les dije, el japonés se me escapa, así que… – ella les dio una mirada feliz –. A partir de ahora voy a hablarte como lo hacen los amigos, Issei-san… Y por supuesto, a ti también, Aika.

Issei sonrió al escuchar eso, pero en ese momento analizó algo del discurso de Asia que no pudo ignorar.

– Espera, Asia-san… ¿tú no sabes hablar japonés? – dijo, sorprendido.

Aunque parecía estar algo extrañada, Asia asintió con un pequeño rubor de vergüenza.

– Sí. Soy una negada para el japonés, así que realmente no era capaz de entender a nadie cuando llegue a aquí. Solo podía hablar italiano, así que estuve dando vueltas por toda la ciudad en busca de alguien que pudiera entenderme; pero a pesar de que buscaba por todos lados, no lograba encontrar a nadie que me entendiera. De no ser porque el Señor me permitió encontrarme con ustedes, probablemente hubiera tenido que dormir en la calle y no hubiera podido comer nada.

– Pero no me digas que no te habías dado cuenta de eso, Issei – dijo Aika, dedicándole una mirada incrédula –. ¿Acaso no te diste cuenta desde un inicio que ella estaba hablando en italiano?

Issei se sonrojó.

La verdad es que gracias a un hechizo enseñado por su sensei, él había sido capaz de aprender una gran cantidad de idiomas, puesto que mediante el ya mencionado hechizo le fue posible aprender nuevas lenguas simplemente hablando con personas extranjeras durante un cierto tiempo. Como además él había estado viajando por varios lugares del mundo cuando era más joven, él en cuestión de unos meses había podido aprender una cantidad de idiomas que a una persona normal le tomaría años aprender.

Pero el problema era que había aprendido tantos idiomas que a veces su cerebro entraba en «modo automático» y hacia que hablara con las personas sin siquiera darse cuenta del idioma en el que estaba hablando.

Eve le había dicho que eso se arreglaría conforme pasara el tiempo, pero por los momentos él todavía seguía con aquel problema. Muy probablemente esa debió haber sido la razón por la que él no notó que Asia estaba hablando en italiano desde el primer momento en que la conoció.

Pero siendo Aika una persona mundana, él no podía decirle aquello a ella.

– N-no. Por supuesto que noté que ella estaba hablando en italiano. E-es solo que pensé que a ella simplemente no se le daba tan bien el japonés. Jamás pensé que fuera que ella era incapaz de hablarlo por completo – se excusó.

Aika le dedicó una mirada de sospecha, pero aun así asintió en entendimiento.

– Ya veo – dijo.

– Pero espera un momento – dijo Issei, notando algo de repente –. ¿Cómo es que tú puedes hablar italiano? – preguntó, sorprendido.

Aika sonrió, orgullosa –. Simplemente tomé clases cuando era más pequeña… Aunque no sé de qué te sorprendes. Además del italiano yo puedo hablar inglés, español, francés, alemán, ruso y estoy tratando de aprender chino y coreano.

– «¡¿Pero qué demonios?! ¡¿Eres la hermana perdida de Eve-sensei o qué?!» – se cuestionó Issei al escuchar eso. ¿Cómo era posible que una persona de su edad hubiera aprendido tantos idiomas sin la utilización de algún método mágico? ¿Acaso Aika era inesperadamente una prodigio?

[Bueno, tal vez le enseñaron de pequeña. Cuando ustedes los seres humanos son pequeños se les hace muy fácil aprender una gran cantidad de cosas]

– «Tal vez tengas razón – pensó él por un momento. Aquella teoría tenía sentido –. Pero, aun así…» – había algo que a Issei no terminaba de cuadrarle.

Y luego de unos minutos, él supo lo que era:

¿Cómo era posible que Aika hubiera podido contratar suficientes instructores como para aprender tantos idiomas? Acaso… ¿acaso sus padres eran de una familia adinerada?

– «Ahora que lo pienso, prácticamente no sé nada de Aika» – pensó. Lo máxima que sabía de ella era que ella era pervertida.

– Después de todo – dijo Aika, sacando a Issei de sus pensamientos –, así es más fácil saber lo que dicen entre gemidos los actores de las películas porno.

– «Tremenda motivación» – pensó Issei con una gota de sudor resbalándosele por la nuca.

– ¿Hmn? ¿Qué es una «película porno»?

Al escuchar aquellas palabras, Issei y Aika se congelaron.

– E-esto… Asia-san, pues… – sintiéndose enrojecer como tomate, Issei le dedicó una mirada a Aika que decía: «¡Maldición! ¡¿Por qué tenías que hablar de películas porno?!»

– Una película porno es una película para adultos – explicó Aika por su parte de manera llana.

Asia le dedicó una mirada confundida.

– ¿Y que es una «película»?

En ese momento, un silencio tan pesado que hasta el sonido de un alfiler cayendo hubiera podido escucharse invadió el lugar.

– T-tú… ¡¿N-no sabes lo que es una película?! – exclamó Aika, en shock.

Issei, por su parte, también estaba absolutamente sorprendido. ¿Cómo era posible que existiera alguien que no supiera lo que era una película?

El mesero eligió justo ese momento para traer la orden que Issei y Aika le habían pedido.

– Ah. Arigato – le dijo Issei, antes de darle algo de propina… Aquel chico había logrado deshacerse de la atmosfera de sorpresa. Merecía una recompensa por eso.

Aika, por su parte, a pesar de todavía lucir algo sorprendida antes las palabras que escuchó hace unos instantes, le sonrió a Asia de forma amistosa.

– Ya llegó la comida, Asia – dijo, pasándole la pare que le tocaba a la mencionada –. Ya no tienes de que preocuparte. Hemos traídos las armas para combatir el enemigo conocido como hambre.

Asia sonrió al escuchar eso, pero luego vio lo que Aika le había dado (una hamburguesa con queso) y puso una mirada de confusión.

– ¿Qué es esto? – preguntó, acercándose a la hamburguesa para olerla mientras la pinchaba con un dedo –. Huele delicioso, pero… Es la primera vez que lo veo. ¿Cómo se come? – cuestionó con inocencia.

Issei y Aika se le quedaron fijamente.

– ¿Q-que sucede? – preguntó ella al notar sus miradas –. ¿H-he hecho algo malo?

Ambos negaron con la mirada.

– No, no has hecho nada malo, Asia – le respondió Issei –. Es solo que… Nos sorprende que no sepas lo que es una hamburguesa.

– Ah – Asia exclamó en entendimiento –. Ya veo… Lo que pasa es que en el vaticano no se suelen ver este tipo de cosas – explicó.

– ¿Se puedes saber qué es lo que comías, entonces? – le interrogó Aika.

– Pan, sopa y en algunos días festivos pan junto con sopa – le respondió Asia.

Aika hizo una expresión de horror.

– ¿Y qué hacías para entretenerte en ese sitio? – le volvió a cuestionar ella, acordándose de que Asia no sabía lo que eran las películas.

– Rezaba el Ave María y meditaba para recibir la iluminación del Señor.

La expresión de horror de Aika se incrementó… Parecía que iba a desmayarse.

– ¡Esas no son prácticas de Dios! ¡Son prácticas del Diablo! – exclamó ella –. ¡Una cosa es la fe y otra es esto que me estás diciendo tú! ¡Nada más falta que me digas que no sabes lo que son los centros comerciales!

Asia cerró la boca sin saber muy bien que decir; pero en su mirada se leía con obviedad que ella se preguntaba que era un centro comercial.

– ¡! ¡Esto no se puede quedar así! – gritó Aika, anonada. Ella le dedico una mirada alarmada a Issei –. ¡Tenemos que mostrarle a Asia lo que hacen los jóvenes o ella se convertirá en una anciana prematura!

– ¿No crees que estás exagerando un poquito? – le preguntó él.

– ¿Se come así? – preguntó Asia mientras agarraba su hamburguesa al revés, causando que el contenido de esta se le desparramara encima –. ¡Kyaaa! – gritó ella ante eso.

Aika le dedicó una mirada a Issei que decía: «¿Sigues creyendo que exagero?»

Este negó con una gota de sudor resbalándosele por la nuca.

– Ayudemos a Asia-san a comer su hamburguesa y luego le mostramos todo de lo que se ha estado perdiendo – le dijo él.

Y entonces, durante el resto del día, Issei y Aika trataron de mostrarle en un día a Asia gran parte de las cosas que se había estado perdiendo.

Lo primero fue mostrarle a Asia lo que eran las películas.

– ¡Deme tres boletos para la versión italiana del El Exorcista! – exigió Aika en frente de un mostrador.

– ¡Ella quiso decir que nos de tres boletos para ver la versión italiana de la nueva película de Bob Esponja! – corrigió Issei a gritos, para luego acercarse a Aika y decirle: –. ¡¿Estás loca?! ¿Cómo se te ocurre mostrarle una película de terror a Asia en su primera vez? ¡¿Acaso quieres traumarla?!

– Hmp. Yo estoy totalmente segura de que a Asia le hubiera encantado El Exorcista – refunfuño Aika.

Luego, con una Asia que cantaba: «¡Vive en una piña debajo del mar!» con alegría, fueron a un arcade.

– ¡Baila, Asia! ¡Baila! – le decía Aika a Asia, ambas montadas en una máquina de baile cuyo luminiscente letrero decía: «Dance Revolution 04: ¡Edición Rompe-Columnas y Caderas!»

– Yo… ¡yo ya no puedo, Aika-san! – gritó Asia con remolinos en los ojos, enredándose con sus propios pies y cayéndose de un lado de la plataforma de la máquina, la cual cabía destacar que estaba bastante alta.

Por fortuna, Issei estaba a un lado, así que logró salvarla al sostenerla como princesa.

– ¿Estás bien, Asia-san? – le preguntó.

Asia asintió por un momento, los remolinos en sus ojos desapareciendo; pero ella luego notó en la posición en la que estaba, y notó como el rostro de Issei estaba bastante cerca del suyo.

– ¡EPPP! – chilló ella, sonrojándose y pareciendo a punto de desmayarse.

Y un rato después, con una Asia que logró no desmayarse y que sostenía un peluche gigante del pokemon Raichu (objeto que Issei le había regalado al haberlo ganado de una maquina), ambos fueron al centro comercial.

– Ven un momento, Issei; necesitamos tu ayuda – se escuchó la voz de Aika detrás de una cortina en una tienda de ropa.

Issei, quien estaba sentado esperando, se sonrojó como tomate al escuchar esas palabras… sobre todo porque le encargada de la tienda le dedicó una mirada picara.

– Yo… n-no creo que a Asia-san le guste que la vea en esa clase de estado – murmuró él con vergüenza.

– ¡No seas princeso! – le gritó Aika desde detrás de la cortina –. ¡Las dos estamos por completo tapadas, así que deja las tonterías y ven! ¡Necesitamos la opinión masculina sobre nuestros trajes!

– S-sí, I-Issei-san – dijo Asia, tartamudeando por alguna razón –. L-las dos estamos por completo tapadas, a-así que por favor ven a vernos.

Aunque todavía sintiendo algo de vergüenza, Issei, ganando algo de confianza al haber escuchado aquellas palabras, se acercó a la cortina.

Y de inmediato, fue jaloneado por unos brazos femeninos.

– ¡Caíste en mi trampa! – gritó Aika en señal de triunfo –. Ahora, ¡contempla y tiembla! ¡He aquí la combinación letal digna de Mara que corrompería al mismísimo Buda!

Y entonces, Issei la miró a ella y a Asia.

Y vio que estas estaban vestidas por completo como conejitas Playboy de Las Vegas.

– ¡Esta la combinación secreta « White Bunny Black Bunny!» – continuó gritando Aika, un ajustado traje de conejita de color negro sobre su cuerpo –. ¡Blanco y negro! ¡Inocente y perverso! ¡Las dos caras de la misma moneda que son por lo tanto dos símbolos opuestos! ¡Este es el maquiavélico poder del contraste!

– M-me avergüenza un p-poco hacer esto, p-pero – Asia tartamudeó con su cara roja, un ajustado traje de conejita de color blanco sobre su cuerpo –, ¡e-esto es lo que hacen los amigos! A-así que… ¡p-por favor dime que p-piensas, I-Issei-san!

Issei no respondió.

– ¿Hmn? ¿Qué pasa, Issei? ¿Te comieron la lengua los coneji…? – las palabras de Aika murieron en su boca cuando vio como Issei estaba desmayado en el piso –. Pero que princeso. Y eso que ni empecé a quitarle la ropa a Asia mientras la abrazaba sensualmente – murmuró ella con decepción.

– ¡Issei-san! ¡Por favor despierte, Issei-san! – Asia, por su parte, trataba de lograr que Issei reaccionara.

Ya entonces al momento del atardecer, Asia llevando una bolsa que contenía el traje de conejita (según Aika, «por si algún día necesitaba usarlo»), Issei, Aika y la ya mencionada Asia paseaban felizmente por el parque.

– Hoy fue un día increíble – murmuró Asia, radiante de felicidad mientras abrazaba el peluche gigante de Raichu y la bolsa que contenía el traje de conejita –. Me he divertido como nunca.

– ¿Cuál fue tu momento preferido del día, Asia? – le cuestiono Aika a la mencionada –. El mío fue cuando lograste que Issei reaccionara solo para que este volviera a desmayarse al verte muy cerca de él.

– El mío fue cuando Issei-san ganó este peluche de Raichu para mí… aunque también fue divertido cuando Issei-san se volvió a desmayar. Ji, ji.

– ¡Asia! – Issei, quien ya había ganado la suficiente confianza como para llamar a Asia por su nombre sin sufijo alguno, le dedicó una mirada llena de traición a la mencionada.

Esta lució algo apenada, pero en compañía de Aika pareció ganar la suficiente confianza como para darle un intento de sonrisa traviesa.

– «¡Aika la está corrompiendo!» – gritó Issei en su mente con alarma al ver eso, antes de que una sonrisa apareciera en su rostro... Se notaba que Asia estaba pasándosela en grande en compañía de ambos.

[Pero en serio, compañero – intervino Draig en la situación –. De veras que tu reacción ante la combinación « White Benny Black Bunny!» fue patética. A este ritmo estaremos por completo muertos si la Cadre Penemue llega a aparecer]

– «¡Draig, ¿tú también?!»

[Es que enserio fue patética. A tu edad, varios de tus sempais hubieran agarrado a esas muchachas, las hubieran desnudados y se las hubieran coji…]

– «¡Draig!» – lo interrumpió Issei –. ¡No me interesa lo que hubieran hecho mis sempais! ¡Ellos fueron ellos y yo soy yo! ¡¿O es que se te olvida que la mayaría de ellos no pasaron de mi edad?!»

[Touche – aceptó Draig esa parte. Gran parte de los Sekiryuuteis habían muerto a una edad muy temprana a manos del Hakuryuukou de su época, de los enviados de los Dioses Griegos o los Dioses Egipcios, o de vengativos esposos celosos a los que sus mujeres les habían sido infieles con un Sekiryuutei –. Aun así, le voy a pedir a tu sensei que te dé clases de seducción. Vamos a morir patéticamente a manos de una femme fatale a este ritmo… Ni me imagino lo que pasa si nos encontramos con Afrodita. Recuerdo que luego de lo que hizo el Rey de la Destrucción ella se quedó bastante encaprichada con «poseer» al Sekiryuutei… Varios de mis portadores murieron luego de haber estado con ella o luego de que esta los hubiera matados al rechazarla, después de todo]

– «Eso no me lo habías contando» – le dijo Issei, poniéndose pálido de repente. ¿Quién no había oído hablar de Afrodita, la más hermosa y cruel de toda las Diosas Griegas? La gente solía hablar de Hera, pero ella solo solía actuar en contra de aquellos que se metían en su relación (lo cual era básicamente el 90% de la población de Grecia) o que la ofendían directamente. Afrodita, por su parte, amaba causar estragos con su belleza y su «amor» (no por nada ella fue una de las responsables más directas de la Guerra de la Troya) y al igual que la temida Diosa del Amor de sumeria, ella podía destruir el mundo si alguien se atrevía a cometer el «pecado» de rechazarla.

Además que ella era la hija de Urano, y por lo tanto era la más antigua de todos los Dioses del Olimpo.

– «El futuro se ve bastante feo» –pensó Issei para sí mismo –. Nada más falta tener problemas con Ishtar y Morringan. Sola esas dos son peores que Afrodita»

[No tientes al Destino, compañero]

Cualquier posible contestación de parte de Issei fue interrumpida por el repentino llanto de un niño.

– ¡Uwaaaaah!

De inmediato, Issei dirigió su mirada por instinto hacia el lugar de donde había provenido ese sitio. Si un niño estaba en problemas muy graves, él lo ayudaría.

Pero solo vio a un niño que parecía haberse caído. Él lucia bien y estaba con su mamá, así que Issei se relajó. La herida que este se hubiera hecho no debía ser nada grave, así que no había nada de qué preocuparse.

Pero Asia, quien estaba a un lado de él, no pareció pensar lo mismo.

– Por favor tenme aquí un momento, Issei-san – dijo, dándole el peluche de Raichu y la bolsa con el traje de conejita.

De inmediato, Issei agarró las dos cosas, pero no pudo evitar echarle una mirada confundida a Asia, cosa que Aika, estando a un lado de la mencionada, también hizo.

– ¿Estas bien? – preguntó Asia, acercándose al niño que estaba sentando en el suelo –. Los niños no deberían llorar por una pequeña herida como esta – dijo, para luego acariciarle el pelo al niño

El niño, siendo japonés, no debió haberle entendido nada a la Asia que hablaba en italiano; pero ella tenía una expresión muy amable y dulce; una expresión que naturalmente se ganaría a cualquier niño.

– Dejame que te ayude – le dijo Asia, posando sus manos sobre la herida del niño, la cual no era más que un raspón en su rodilla.

Y entonces, para sorpresa de Issei, Aika, el niño, y la madre de la mencionada criatura, un orbe de luz verde apareció de las manos de Asia y empezó a curar la herida que el niño tenía en su rodilla.

– «Draig, ¿ese es…?»

[Si, compañero – le contestó Draig a Issei –. Uno de los más famosos Sacred Gear de tipo recuperación que ha sido poseído por muchos santos a lo largo de la historia. Aquel que es denominado como «La Sonrisa de la Santa Madre» porque casi siempre es portado por personajes que han hecho obras caritativas dignas de un santo; la «Curación Crepuscular»; Twilight Healing]

Issei no pudo evitar sorprenderse. Aquel Sacred Gear no era único como el Boosted Gear u otros Sacred Gears: existían varios modelos del mismo, y varias personas podían poseerlo en la misma época. Sin embargo, el hecho de que Asia, una persona a la que se había encontrado por mera casualidad, poseyera un Sacred Gear, era algo sorprendente.

[Bueno, en cierta medida no hay nada de lo que sorprenderse – exclamó Draig –. El poder atrae poder, y los dragones somos poder puro. Algo como esto no debería sorprenderte]

– «Tiene razón, pero… » – Issei no terminó lo que iba a decirle a Draig.

¿La razón?

Pues que recordó que no era él quien tenía que estar más sorprendido por la situación.

De inmediato, desvió su mirada en dirección hacia Aika, queriendo saber la reacción de esta.

Y entonces, aunque vio que había sorpresa en sus ojos, vio que esta no estaba sacada fuera de balance.

Es decir, ella estaba sorprendía, igual que si se hubiera encontrado con algo totalmente inesperado, pero, ¿cómo decirlo?... Ella no estaba asustada y no lucia como si su mundo hubiera sido alterado. Como si se hubiera encontrado que era extraño y no entendía, pero que a pesar de eso sentía que era parte de su mundo.

Y eso era muy extraño, porque ella no tenía nada especial. No tenía poder mágico destacable, y ella no era especialmente distinta al resto de las personas mundanas.

– «A menos que… » – la mirada de Issei se desvió por un momento hacia los ojos de esta.

¿Cómo pudo habérsele olvidado? Motohama no era el único conocido por tener una «vista pervertida». Aika, supuestamente, también era capaz de ver las «medidas» de los hombres.

Entonces, si supuestamente Motohama podía hacer eso porque poseía Ojos Puros, entonces, ¿Aika…?

Sus pensamientos fueron interrumpidos al escuchar como Asia era empujada bruscamente.

– ¡Ey! – gritó Aika, acercándose al lugar –. ¡¿Qué le pasa, señora?! ¡Ella solo estaba ayudando a su hijo!

La mujer lucio apenada por un momento, pero dándole una mirada algo nerviosa a Asia, se fue con su hijo a rastras.

– ¡Arigato, Onee-chan! – gritó el niño a pesar de estar pataleando con su mamá.

– Él te dio las gracias – le tradujo Issei a Asia, ayudando a esta a levantarse.

– ¡Es simplemente increíble! – gritó Aika, cruzada de brazos –. ¡Tú que ayudas a su hijo, y ella que te empuja! ¡¡Lo peor es que ni siquiera se disculpó contigo!!

– U-ustedes… ¿ustedes no están asustados? – preguntó Asia, dedicándoles una mirada nerviosa que parecía esconder un pánico extraño y una extraña tristeza.

Aika le dedicó una mirada extrañada por un momento, antes de que el entendimiento llenara su rostro.

– Ah. ¿Te refieres a lo que hiciste? – preguntó, para luego sonreír –. Pues la verdad es que si me sorprendí. ¡No sabía que tenía súper-poderes!... Pero jamás tendría miedo de alguien como tú. ¡Eres mi amiga, después de todo!

– Aika tiene razón, Asia – dijo Issei, luego de contemplar a Aika por un momento en búsqueda de algo extraño –. No hiciste nada malo. Solo curaste a ese niño… No es como si fueras un monstruo o algo así.

– ¡Todo lo contrario! – continuó Aika, pareciendo emocionarse de repente por alguna razón –. ¡Eres como una súper heroína! ¡Entre tu capacidad de curación y tu belleza, podrías ser la mejor de todas las Chicas Mágicas! ¡Hasta Sailor Moon estaría celosa!... Ya me lo imagino. ¡Asia, la Pretty-Pretty Pure Cure Girl! ¡¿Cómo te suena eso?!

Ante aquellas palabras, Asia de repente empezó a llorar.

Aika se alarmó al ver eso.

– ¡! ¡No te pongas así! ¡Entiendo si el nombre no te gusta, pero por favor no…!

– N-no, no es por el nombre – dijo Asia, negando con la cabeza –. S-suena increíble de hecho, pero… – Asia de repente no pareció saber que decir, un llanto impidiéndoselo.

De inmediato, Issei y Aika fueron a consolarla

– M-muchas gracias. Y-ya estoy mejor – dijo Asia luego de unos momentos, antes de darles una mirada algo triste a los dos –. Yo… Quiero contarles una historia.

Compartiendo una mirada, Issei y Aika le asintieron.

Con una sonrisa triste, Asia empezó a contar su historia.

Hubo una vez, una chica en cierta región de Europa que al nacer fue abandonada por sus padres.

Ella fue criada en una iglesia por una monja junto con otros huérfanos. Como creció bajo la instrucción de una devota, ella, al igual que el resto de los niños, naturalmente desarrolló una fascinación por el mundo de Dios. Bajo la instrucción de la amable anciana, ellos se volvieron fieles siervos del señor.

Un día, la niña, teniendo nueve años de edad, descubrió que tenía un poder especial: ella podía curar a la gente.

Esto lo descubrió cuando por un accidente un cachorro fue herido, y ella, que no soportaba ver a las personas heridas, lo curó mediante su poder milagroso.

A la chica eso la sorprendió, pero también la hizo feliz. ¡Podía curar a las personas! ¡Debía ser una bendición del Señor!

Pero sucedió que hubo otra persona que vio lo que ella hizo: un sacerdote de la Iglesia Católica.

Y desde entonces, su vida cambió.

Aunque no lo quiso, fue apartada de la monja que había sido como su madre, y de los niños que, a pesar de no haber sido tan cercanos con ella, habían sido como sus hermanos. Por obra de aquel sacerdote, ella fue llevada a una Iglesia Católica, en donde entonces empezó a usar su «don» dado por Dios.

Los sacerdotes le dijeron que ella era una «niña bendita»; una Santa Doncella. Diciéndole eso, le pidieron que curara a la gente. A la niña, que no le disgustaba curar a las personas, tales palabras no le parecieron erróneas. Ella, sin tener motivos para dudar de las palabras de los siervos del señor, empezó a curar a los creyentes.

Estos se fascinaron.

«¡Sin duda esto es una bendición de Dios! – decían –. ¡Tú debes ser una Santa Doncella!»

La chica realmente no entendía esas palabras, pero de todas maneras siguió curando a la gente. Eso era lo único que sabía hacer, después de todo.

Fue entonces que rumores atrajeron rumores, y cientos de creyentes se ciñeron a su alrededor. Pronto, incluso aunque no lo entendía muy bien, ella fue adorada por todos como la Santa Doncella.

A la chica no le disgustaba: las personas eran amables con ella. Sin embargo, tampoco le gustaba mucho. Se sentía sola.

Porque no tenía amigos. Porque no había nadie que quisiera ser su amigo.

Las personas eran amables con ellas, pero no se le acercaban. Los creyentes la veían como un símbolo; algo que no debía ser profanado. Los sacerdotes, por su parte, la vieron como una «bendición de Dios»; es decir, igual que la biblia o la cruz que usaban, ella era «algo dado por Dios»

Pero un día, todo cambió.

Ella vio a un Demonio, su enemigo natural, herido. Ella no debió habérsele acercado, pero ella no pudo evitarlo; no le gustaba ver a las personas heridas y ella tenía el poder de curarlas. Incluso si se trataba de un Demonio, pensaba ella., Dios seguramente aprobaría que su don fuera usado de esa manera.

Y entonces ella curó al Demonio, este le agradeció, se fue, y así terminó todo.

Solo que las cosas no terminaron ahí.

Un sacerdote, el mismo que la trajo a ese sitio, la vio. Contempló lo que ella hizo.

Y entonces, él, quien la llamó «Santa Doncella» antes que todos, la llamó «Bruja» antes que todos.

«¡Puedes curar a los Demonios! – le dijo, exaltado –. ¡Es imposible que tu poder haya sido dado por Dios! ¡Sin duda, lo que tu posees es un poder dado por el Diablo!»

Y entonces, eso mismo fue lo que le dijo a todo el mundo.

Y entonces, así como así, todos aquellos que la llamaron Santa Doncella ahora la llamaron «Bruja».

Y entonces, así como así, ella se convirtió en una «Hereje»: una pecadora a la causa del Señor.

Y entonces, diciéndole eso, la Iglesia Católica que la había recogido la abandonó.

Y entonces, la chica, que no tenía nada en el mundo, y que era odiada por todos aquellos que alguna vez la alabaron, sintió miedo.

¿A dónde iría? ¿Qué haría ahora? ¿Qué pasaría si alguien trataba de «acabar con la bruja»?

La chica no sabía qué hacer, y en ese momento justamente recibió una oferte de una organización de Exorcistas Errantes.

En otras palabras, ella recibió una oferta de los Ángeles Caídos.

Si aceptaba curar a sus miembros, ellos la protegerían.

Y la chica, que no tenía nada más en el mundo, aceptó.

Pero no se olvidó de rezarle a Dios.

Le rezó durante el día. Le rezó durante la noche. Cuando se sentía triste; cuando se sentía sola; cuando sentía miedo. A cada rato que podía, ella le rezaba a Dios.

Estaba convencida que algún día el Señor la ayudaría.

Y aquella chica, que tenía el nombre de Asia Argento, jamás dejó de creer en el Señor.

– Y aunque al principio Dios no me salvó, no me enojé con él – dijo Asia, llorando –. Era mi culpa: eso lo sabía. Era porque no rezaba lo suficiente. Era porque era torpe y a veces me trababa en las oraciones. Eso pasó porque yo soy el tipo de chica que es tan estúpida que no sabe ni lo que son las hamburguesas ni las películas.

Llorando a cantaros, Asia les dio una mirada a Issei y a Aika.

– Seguí rezando. Seguí orándole a Dios. Estaba segura de que era una prueba del Señor… Yo… yo seguí orando porque tenía un sueño: quería tener un montón de amigos. Quería ir de compras, bailar y hacer todo lo que las personas hacen con sus amigos.

Y entonces, mientras lloraba a cantaros, Asia sonrió.

Era una sonrisa de verdadera felicidad.

– Y todos mis rezos funcionaron. Al final el Señor le concedió su gracia a esta tonta y pecadora yo. Él me permitió conocerlos a ustedes, personas tan amables que no se enojan con alguien como yo. A ti, Aika, que dices cosas tan divertidas y que no te enojas a pesar de que no las entiendo. A ti, Issei-san que eras tan amable conmigo y que te preocupas tanto por este tonto yo que es incluso incapaz de comerse por una hamburguesa por si sola.

Y entonces, mientras lagrimas seguían cayendo de sus ojos, Asia les dedicó una sonrisa llena de felicidad extrema a unos Issei y Aika que estaban demasiado impactados como para saber que decirle.

– Porque sin duda, esto es obra del Señor.

Y entonces, justamente en ese momento.

– Ora, ora. ¡Asia-chan es tan estúpida! ¡¿Todavía no has entendido que Dios no le da su gracia a gente como nosotros!? ¡Sin duda tendré que golpearte con mi espada de luz-chan hasta que esta lección entre en esa gruesa y rubia cabeza tuya!... ¡Kukuku! ¡Tal vez también aproveché y meta mi espada personal por tus labios!

– Gah. Dohnaseek, controla esta asquerosa criatura. Podrá ser de los nuestros; pero es absolutamente repugnante. Incluso aunque es algo guapo, su boca es horrible. Cada vez que le escucho hablar me dan ganas de matarlo.

– Controlate, Kalawarner. Entiendo que la voz de Freed te moleste: a mí también me molesta. Pero, por el momento no podemos matarlo. Recuerda lo que nos dijo Azkeel-sama.

– ¡Ey, Bastardo en Gabardina-kun y Sexy Perra Alada-chan, ¿quiénes se creen que son para hablar así del gran Freed?!

– ¿«Sexy Perra Alada»?... ¡Voy a matarlo, Dohnaseek! ¡Te juro que voy a matarlo!

En ese momento, con una presentación que arruinaba cualquier clase de atmosfera, tres personas llegaron al parque y se posaron en frente de Issei, Aika y de una sorprendida Asia.

La primera persona –– aquella responsable de decir palabras tan irritantes que parecían alguna especie de ataque mental –– era un hombre de pelo blanco. Él era guapo, pero la expresión en su cara era tan horrible que ni toda la belleza del mundo podría evitar que la gente lo catalogara como repugnante. Él vestía un traje de sacerdote, y aunque Issei nunca lo había visto en su vida, había un cierto «algo» en su persona que se le hacía familiar.

La segunda persona era una mujer. Ella era una mujer de pelo azul que vestía un traje ajustado que resaltaba un cuerpo extremadamente sexy. Ella era agarrada por un hombre para evitar que se le lanzara encima al tipo de pelo blanco.

Y por último, estaba la tercera persona: el hombre que agarraba a la sexy mujer de pelo azul. Este era una persona que destacaba por llevar una gran gabardina y un gran sombrero, conjunto que lo hacía lucir como una especie de acosador o algún espía cliché de los años 90.

– U-ustedes… – Asia les dedicó una mirada a esas personas, una mirada llena de sorpresa… y miedo –… ¿q-que hacen aquí, padre Freed, Kalawarner-sama y Dohnaseek-sama?

– Ora, ora. ¿No es obvio, Asia-chan? – el hombre de pelo blanco, quien aparentemente se llamaba Freed, se burló de Asia –. ¡Venimos a recoger al tonto cordero que se perdió al seguir creyendo en cuentos de hadas!

– Suéltame, Dohnaseek. Te juro que no lo mataré… por esta vez – la mujer de pelo azul, quien aparentemente se llamaba Kalawarner, le dijo al hombre de gabardina, quien aparentemente se llamaba Dohnaseek. Cuando este la soltó, ella le dedicó una mirada seria a Asia –. Lo que dijo este sacerdote de mierda es verdad. Venimos a recogerte… ¿O es que acaso pensabas que te dejaríamos ir? – ella le dio una mirada severa, pero sus ojos parecían divertidos –. Por favor, deberías saberlo mejor. Después de todo, tú fuiste quien aceptó nuestra protección.

– Estábamos tan preocupados, Asia – el llamado Dohnaseek le dedicó a Asia una mirada que rebosaba de una preocupación y amabilidad que se notaban a leguas que eran falsas –. Por favor, ven con nosotros. Si lo haces por las buenas, te prometo que seremos clementes contigo y que intercederemos por ti ante Raynare y Azkeel-sama.

Al escuchar esos nombres, Asia se estremeció y pareció dispuesta a irse con aquellas personas.

Pero en ese momento…

– ¡Asia no va a ir a ninguna parte con ustedes! – Aika, a pesar de no entender muy bien la situación, gritó aquellas palabras. La apariencia de esos tipos era muy sospechosa. Naturalmente, pensó ella, debían ser los tipos malos.

Fue en ese momento que aquellas personas fijaron sus miradas sobre ella e Issei.

– ¿Hmn? – Kalawarner les dedicó una mirada sorprendida –. ¿Civiles?

– ¿Te juntaste con civiles, Asia? – Dohnaseek le dio una mirada de sorpresa a Asia –. Hmp. No pensé que fueras tan estúpida; pero bien. Supongo que tendremos que eliminarlos. Será divertido, después de todo.

– ¡Yo pido a la perra de lentes! – gritó Freed –. ¡Se ve que es todo una chica lasciva, así que voy a disfrutar haciéndola mía encima del cadáver de su amigo!

Aika se estremeció por un momento al oír aquellas palabras, pero, agarrando fuerzas de algún lado, le contestó a Freed:

– ¿Ah, sí? ¿Y con que piensas hacerlo? ¿Con esa cosa del tamaño de un alfiler que tienes entre tus piernas?

Freed parpadeó por un momento y guardó silencio… Parecía ser que su cerebro estaba procesando lo que aquella chica le había dicho.

Kalawarner, por su parte, se rió.

– ¡Ja! ¡Me agrada esta chica! ¿Qué tal si la dejamos con vida? Sería una excelente mascota – ella le dio una mirada sexy a Aika –. Estoy segura de que juntas las dos podríamos gemir salvajemente por las noches – ella luego centro su mirada también sobre Issei –… Hmn, y este muchacho tampoco está nada mal. Creo que también puedo conservarlo con vida por un tiempo. A veces en las dietas de melones y papaya también hay que comer un poco de plátano y salchicha – ella le dio una mirada lasciva a Issei y se relamió los labios –. Y cuando estas están verdes, mucho mejor.

– «Y yo que pensaba que esta tipa era más o menos normal» – pensó Aika mirando sorprendida a Kalawarner… Aparentemente era una ninfómana con complejo de dominatriz… y tal vez algo de tener un completo de menores.

– Hmn… Ahora que lo dices, suena tentador – Dohnaseek, por su parte, pareció estar de acuerdo con Kalawarner –. Sería divertido. Yo podría grabarte y luego usar los videos para «inspirarme» mientras escribo mis historias eróticas por internet.

– «¡¿Un voyeur que escribe relatos eróticos por internet?!» – Aika no cabía en su sorpresa. ¡¿Y estos eran los seres malvados de tipo enemigo final que aparecían en los mangas?!

– ¡Un momento! – El cerebro de Freed, por su parte, pareció por fin captar lo que Aika le había dicho –. ¡Esta chica me insultó!

Aika le dedicó una mirada que decía: «Guau. Increíble deducción. Sherlock»

Pero entonces su mirada se tornó en temor cuando vio como Freed sacaba una pistola de su traje de sacerdote.

– ¡Nade se burla del tamaño de mi mini-Freed! – gritó, apuntándole con la pistola –. ¡Muere, perra!

Y entonces, una bala de luz apariencia futurista salió disparada en contra de una temerosa Aika…

Sozo: Donyokuna Kage

… solo para ser bloqueada por «algo» que era similar a una «mancha» de oscuridad.

– ¿Eh? – Freed dio una mirada estúpida ante eso.

Aika, por su parte, aunque también estaba asombrada, logró entender más o menos algo de lo acontecido.

– «¿Esto lo hizo…?»

Totalmente sorprendida, dio una mirada al lado, y sin querer, de sus labios escapó el nombre de la persona responsable de haberla defendido:

– ¿Issei?

El mencionado, por su parte, no le contestó. En su lugar, se paró en frente de ella y una sorprendida Asia.

– ¿I-Issei-san? – Asia también lo llamó, sorprendida. ¿Issei-san era un mago?: esa era la pregunta que pasaba por su mente.

Pero de nuevo, Issei no le contestó. En su lugar él les habló a las personas que estaban en frente de ellos.

– ¿Así que ustedes son los aliados de Azkeel y aquella ángel caído de nombre Raynare? – preguntó –. No tienen ni que contestar. Es más que obvio... De una vez les digo alg, no permitiré que les toquen un solo pelo a mis amigas.

Pareciendo procesar lo que había visto, Freed dio una risa burlona.

– Ah. ¿Así que bastardo guapo-kun es un mago? ¡Ora, ora! ¡Eso es perfecto! ¡Hace tiempo que no me baño en la sangre de uno de ustedes!

Y seguidamente, dio un paso al frente mientras sacaba una espada de luz, dispuesto a lanzarse en contra de Issei…

… pero entonces.

Estremecimiento.

– «¿Hmn? – Freed se dio una mirada extrañada a sí mismo –. Yo… ¿estoy temblando?... ¿Por qué…?»

Fue entonces cuando dio una mirada al frente, y observó a aquel muchacho del que se había estado burlando hace unos momentos.

– «Es… ¡¿es por este tipo?!»

Aunque Freed podía parecer estúpido y fuera de sus cabales el 99% de las veces, él no era tonto (o bueno, no era TAN tonto) como la mayoría de la gente pensaba.

Había sido parte de aquellos niños que habían sido preparados para manejar Espadas Sagradas. En post del objetivo de convertirlo en unos de los exorcistas que la iglesia tanto ansiaba, él había matado a cientos de demonios y herejes por orden de sus superiores, y había luchado en contra de varios altos mandos de la iglesia para poder «evolucionar».

Luego de todo eso, naturalmente Freed había obtenido algo más que una personalidad psicótica y simple ansias locas de matar a todo lo que tenía en frente

Y eso era instinto.

Al final, aquellos que batallaban tanto lograban entender su propia posición. Igual que un animal que sabe cuándo se enfrenta a un depredador demasiado superior a su persona, aquellos con experiencia en batallas no eran tan tontos como para no saber cuándo se enfrentaban a algo más grande que ellos.

Y en adición, sucedía que Freed era un cobarde. Tenía miedo de morir y jamás comería más de lo que podría masticar. Era por eso que se había unido a los ángeles caídos. A la final, él, quien había sido parte de los «experimentos» de la iglesia, era algo que no podía existir. Para evitar la posibilidad de que le mandaran a alguien como Griselda Quarta para ponerle fin a su vida, él se había unido a un sitio donde tuviera protección.

Y en ese sitio, Freed había mirado gente superior a él. Dejando de lado a los altos mandos de Grigori, personas como cierto chico de pelo plateado o cierto chico de pelo negro que solía andar con un perro habían sido avistadas por su persona. A la final, él sabía que de enfrentarse de frente en contra de ellos sufriría el mismo destino que sufrían las personas bajo su mano.

Y entonces, él sabía que este chico era en cierto sentido igual. No era algo a lo que él, carente del poder puro necesario para enfrentarse contra un oponente de clase suprema, pudiera enfrentarse.

Y a Kalawarner y a Dohnaseek les pasaba lo mismo. A la final, no eran idiotas que habían peleado dos o tres veces. Eran ángeles que habían caído hace mucho, pero mucho tiempo. Ellos podían notar cuando se enfrentaban a algo demasiado grande para ellos.

Y Raynare también podría haberlo hecho, pero simplemente sucedía que Issei había estado ocultando su presencia. Lo había hecho tan bien que incluso Sona, quien había estado en contacto con él durante un montón de tiempo, pensó que no era más que un simple chico humano. Raynare, quien no tenía capacidades especiales de detección, jamás hubiera tenido un pensar distinto al de una heredera cuyo intelecto era miles de veces superior al suyo.

La única razón por la Kalawarner, Dohnaseek y Freed podían sentirlo en esto momento era porque Issei estaba liberando la «presión» de su poder mágico.

Y este lo hacía porque así llamaría la atención de su sensei y de los grupos Gremory y Sitri.

Y también porque…

… estaba enojado.

¡¿Cómo se atrevían a tratar de dañar a Aika?! ¡¿Cómo se atrevían a liberar intenciones negativas en contra de alguien que era tan pura y que había sufrido tanto como Asia?!

– «Voy a mostrarles su error» – pensó, carente de la necesidad de darles piedad como lo había hecho con Raynare. Ella al principio había mostrado una inusual dulzura, así que él pensó que ella en el fondo tenía algo bueno. Estos ángeles y este sacerdote, que de inmediato habían mostrado hostilidad en contra de simples civiles, no merecían ni ese privilegio.

Después de todo, aunque Issei era bastante amable, no por nada había sido entrenado por Eve, quien era capaz de arrancarle los ojos a aquellos cuya mirada le disgustara.

Y Dohnaseek, presintiendo el peligro, tragó saliva y analizó la situación.

– «Este chico uso Magia de Oscuridad, ¿no? » – reflexiono, solo para ponerse pálido de repente –. ¡¿Él es ese chico del que Azkeel-sama y Raynare nos hablaron anoche?!»

Dohnaseek recordaba claramente como Azkeel, ángel caído que había estado bajo el mando del mismísimo «Fuego de Dios», el Arcángel Uriel, había estado hablando emocionadamente de cómo había encontrado un «contrincante como no veía hace mucho tiempo» y les había advertido sin darles mucha importancia a sus vidas que no trataran de pelear contra él.

Y también, recordaba como…

En ese momento, como compartiendo sus pensamientos, Kalawarner lo miró a los ojos con ligero pánico.

– «No queda más que usar "eso" – pensó Dohnaseek, antes de dar una mirada nerviosa –. Pero si este chico es tan impresionante como dijo Azkeel-sama, entonces no creo que sea tan estúpido como para quedarse parado mirándonos fijamente mientras usamos "eso"… No. La única forma que tenemos para sobrevivir es… »

Dohnaseek compartió una mirada con Kalawarner, y de inmediato supo que ella pensaba lo mismo que él.

– «… generar una distracción»

Y al recibir un asentimiento de Kalawarner, Dohnaseek actuó.

Concentrando su poder mágico y liberando sus dos alas, él generó una lanza de luz.

Y luego la lanzó.

Pero no la lanzó en contra de Issei. En su lugar, apunto lo mejor que pudo en contra de la Aika que estaba detrás de este.

Y Aika, que estaba empezando a entender la gravedad de la situación en la que se encontraba, miró esto con temor.

Pero la lanza no llegó a tocarla. Issei la atrapó con una de sus manos mientras le daba una mirada molesta a Dohnaseek.

– ¿No lo entiendes? Tu oponente soy…

Sin darle tiempo a Issei para reaccionar, Dohnaseek quien había estado concentrado todo su poder mágico de manera similar a como Raynare lo había hecho cuando peleaba en contra de Issei, le lanzó una gigantesca lanza de luz a este.

Este, sin ninguna dificultad, la atrapó.

Y fue entonces cuando la lanza explotó.

BOOM

– ¡Ahora, Kalawarner!

Ante el grito de su compañero, Kalawarner se apresuró a sacar un pedazo de papel con un círculo mágico inscrito en el: se trataba de un Círculo Mágico de Invocación.

FUZZ.

En ese mismo instante, Issei, quien había utilizado su Donyokuna Kage para contener la explosión y así prevenir cualquier posible daño a Aika y Asia, liberó su poder mágico por un instante, generando una corriente de viento que disipó la cortina de humo creada por el ataque de Dohnaseek.

Y fue en ese mismo instante que observó lo que había en las manos de Kalawarner.

– «¡¿Un Círculo Mágico de Invocación?! – se cuestionó –. ¡¿Acaso planean invocar a…?!»

Sin siquiera darse el tiempo para terminar de formular sus pensamientos, Issei se lanzó en contra de Kalawarner.

No podía permitir que completaran la invocación. Una cosa era proteger a Aika y a Asia mientras peleaba con gente débil y otro era hacerlo mientras peleaba con alguien de su nivel. A eso había que añadirle el riesgo que conllevaba liberar gran parte de su poder en un parque al aire libre. La existencia de lo sobrenatural podría terminar siendo revelada.

Issei no podía permitir que eso sucediera, así que se lanzó en contra de Kalawarner.

Pero sucedió que en ese mismo instante Freed se lanzó en su contra con una espada de luz.

Freed sabía que no tenía oportunidad y no estaba al tanto de lo que planeaban Dohnaseek y Kalawarner, pero instintivamente se daba una idea de que tenía que evitar que Issei los interrumpiera. Ese era el instinto de alguien que tenía experiencia analizando las batallas.

Además, pensaba Freed (cosa rara en él), si podía asestarle algo de daño al bastardo guapo-kun mejor.

Así que gritando estrafalariamente «¡Muere, perra!», él le lanzó un corte directo al corazón a Issei.

Una persona normal se hubiera cuestionado el hecho de si era correcto gritar cuando dabas un ataque sorpresa.

Una persona acostumbrada a lo lógica del mundo sobrenatural también se hubiera cuestionado si una simple espada de luz sería efectiva en contra de Issei, quien había resistido un muy poderoso (o al menos, más poderoso que la espada de luz de Freed) ataque basado en luz de Dohnaseek.

Pero Freed era más dado a la acción que a pensar. Si veía una oportunidad, la tomaba. Si veía que no tenía una oportunidad, huía. Así de simples eran sus procesos de pensamientos.

Incluso aunque supiera que Issei, habiéndole pedido a Draig que transformara su corazón en el de un dragón, era mitad dragón, y por lo tanto era resistente a casi todo daño mágico inferior (con excepción de aquellos con atributos Dragon Slayers), Freed hubiera hecho lo mismo. Como se dijo, no era muy dado a reflexionar.

Así que, naturalmente, Issei, quien tenía mejores parámetros físicos que Freed, desvió ese ataque al concentrar un poco de poder mágico y usar este como arma.

Como la espada de luz de Freed no era ni Excalibur, ni Caliburn, ni Gram, ni Ascalon, el ataque rebotó como papel en contra de metal.

Y además, dado que Freed no tenía el nivel de fortaleza necesario, este salió volando ante la fuerza inhumana de Issei.

Pero había que darle crédito a Freed. Sus acciones extremadamente estrafalarias habían servido como excelente distracción.

FUZZ.

Un sonido de luz llenando el lugar.

– Espero que no me hayan invocado por alguna estupidez.

ZAZZ.

Con las palabras de esa voz, la luz se disipó.

Una apariencia perfecta propia de una creación del Todopoderoso; un peinado y atuendo que hacían recordar a un militar; una mirada aburrida que se tornaba en una de un interés combativo al ver la situación: esas era las características del Ángel Caído Azkeel, quien era conocido por haber pertenecido a los Guardianes del Cielo y por ser el prototipo del concepto del «Hombre de la Maldad».

– Veo que no me equivoqué al darles este Círculo Mágico de Invocación – exclamó Azkeel con una sonrisa, dándoles una mirada a Dohnaseek y a Kalawarner por un momento antes de centrar su mirada sobre Issei –. Nos volvemos a ver, muchacho – le dijo.

Fue justo en ese momento que dos círculos mágicos aparecieron en el lugar.

– Ah, qué situación tan familiar, ¿no crees? – Azkeel sonrió, las noblezas Gremory y Sitri apareciendo a unos cuantos metros de distancia –. Yo salvando a dos de los míos de ti, solo para que estas herederas aparezcan. Sin duda es casi igual a lo de anoche… Excepto que ahora tú eres el que comenzó con el ataque.

Issei puso una expresión incrédula al escuchar eso.

– No pongas esa cara – dijo Azkeel con una mirada divertida –. Naturalmente, aquella chica es de los nuestros. Si alguien la «secuestra», nosotros tenemos que ir a «salvarla». Y naturalmente, si sucede que ella nos traiciona, nosotros tenemos que castigarla. ¿No es eso completamente natural?

– ¡! – la mirada de Issei se llenó de enojo.

Técnicamente, lo que Azkeel decía no estaba mal. Asia era parte de los Exorcistas Errantes, y como tal pertenecía a Grigori. Naturalmente, lo que aconteciera con ella era asunto de Grigori.

Pero…

– ¡Asia no quiere ir con ustedes! – le gritó a Azkeel, enojado –. ¡Ustedes se aprovecharon que estaba sola y desamparada, y se la llevaron! ¡Ahora que ella no quiere estar con ustedes, ¿me dices que de todas maneras se la llevaran?! ¡No inventes! ¡¿Cómo piensas que te lo permitiré?!

– Oh. ¿«Se aprovecharon de que estaba sola y desamparada», dices?... Yo no sé nada de eso – Azkeel no perdió su diversión –. Yo no fui quien la recogió; ese papel lo tuvo Raynare. De hecho, lo que pase con esa monja no me importa en gran medida… Pero verás, hay un problema…

Azkeel dio una mirada seria. De su espalda ochos alas negras como la más perversas intenciones surgieron y poder mágico digno de un ser de su categoría fue liberado de su cuerpo.

–… ¡yo soy uno de los altos mandos de Grigori! – gritó –. ¡No permitiré que te entrometas en nuestros asuntos! – dio una sonrisa. Una que mostraba que verdaderamente no tenía intenciones tan geniales; que lo único quería era algo muy simple –. ¡Si quieres dártelas de héroe, entonces asume las consecuencias y pelea conmigo si te atreves a hacerlo!

En ese momento, justo cuando una pelea parecía inevitable…

– N-no se preocupe, I-Issei-san. Y-yo me iré junto con Dohnaseek-sama, Kalawarner-sama y Azkeel-sama…

Al escuchar aquellas palabras tambaleantes, Issei dio una mirada incrédula hacia atrás.

Al hacerlo, vio a una Asia que parecía querer llorar pero que lucía determinada; vio a una Asia que se levantaba y se dirigía con los ángeles caídos mientras lucia aterrorizada.

– ¿Asia, que…? – Aika, detrás de Issei, le dedicó una mirada incrédula a su amiga.

– Asia, no tienes que… – Issei también trató de evitar que Asia fuera con Azkeel.

Pero esta con una sonrisa bañada en llanto lo interrumpió.

– Aunque duró poco, me divertí como nunca – les dijo –. Amé ver una película con ustedes. Me encantó bailar en aquel extraño aparato pese a que casi me caigo. Me dio una alegría sin igual cuando me regalaste ese peluche, Issei-san. F-fue vergonzoso; pero también encontré divertido vestirme como conejita contigo y desmayar a Issei-san, Aika.

Aunque temblaba, lucia aterrorizada y parecía no querer hacerlo, Asia, con determinación, se dirigió hacia Azkeel, Kalawarner y Dohnaseek.

– Fue un milagro: de eso estoy segura. Que me encontrara con ustedes fue la voluntad del Señor que amparó a este tonto y pecador cordero. Tenerlos como amigos fue lo más divertido que me ha sucedido. Incluso aunque solo han sido unas horas, se sienten como años. Quiero estar más tiempo con ustedes, pero…

Lagrimas se derramaron de los ojos de Asia.

– ¡P-por favor, retrocede! – suplicó –. No quiero verte lastimado. Se la fuerza que tiene Azkeel-sama y no quiero verte herido. Yo… ¡yo no quiero que te lastimen por mi culpa!... Ni a ti ni a Aika. ¡No quiero verlos lastimados!

Issei cerró la boca, impactado ante la resolución de Asia.

Pero aun, dio un paso al frente.

Asia lo miró, llorosa.

– Issei-san, ¡por favor…!

– ¡Escucha, Asia! – la interrumpió.

Esta, conteniendo el llanto, cerró la boca.

– ¡No me pidas que me quede viendo cómo te arruinas la vida! – le gritó –. «Que no quieres verme lastimado»… ¡Yo también puedo decirte eso! Fueron cortos, pero los momentos que pasee contigo fueron preciosos. ¡No creas que porque fueron unas horas valieron menos que unos años! ¡Tú eres mi amiga y alguien importante para mí! ¡NI SUEÑES QUE TE VOY A DEJAR IRTE MIENTRAS LLORAS ASI!

Ante sus gritos, Asia lloró aún más.

Pero su llanto fue porque no pudo evitar sentir felicidad.

– «Desde aquella matrona, nadie se preocupó por mii»

Mientras las lágrimas caían de su cara, ella recordó.

– «Los de la iglesia no me miraron como humana…. Nunca tuve un solo amigo»

Ella les dio una mirada a Issei y a Aika

– «No quiero ver a nadie lastimado, y sé que sentirme así es un pecado, pero… No puedo evitarlo. Sentir que alguien… no. Sentir que ustedes se preocupan por mí… ¡m-me llena de felicidad!... Esta calidez… ¿así es como se siente la amistad?»

Ella puso sus manos sobre su pecho.

– «Esta sensación de confort…. ¿Así es como se siente importarle a alguien más?»

Sin que ella pudiera evitarlo, su paso titubeó, y ella se quedó paralizada a medio camino de llegar con Azkeel.

Al ver eso, Issei y Aika sonrieron.

Pero…

– ¡Ya es demasiado tarde como para arrepentirte!

Azkeel, sin sentir piedad alguna por Asia y la sentimental demostración que esta había hecho, se aprovechó del hecho de que Asia se había acercado a él y la agarró como si fuera una muñeca de trapo mediante su fuerza inhumana, mandándola a volar en dirección de Kalawarner y Dohnaseek.

– ¡Kyaaa! – gritó Asia, carente de la fuerza necesaria como para evitar salir volando.

Y de esa manera, ella aterrizó en los brazos de Kalawarner, quien la noqueó con un sencillo movimiento de una de sus manos.

Issei, al ver eso, no pudo evitar enfurecerse.

– ¡USTEDES…!

– Ah, ah. No te muevas – dijo Azkeel mirándolo con burla. De una de sus manos, una gran cantidad de poder mágico empezó a desprenderse, y un círculo mágico fue apuntado en contra de Issei, Aika, quien estaba detrás de la espalda de este, y las noblezas Gremory y Sitri, quienes solo veían, incapaces de intervenir –. Si das un solo paso, dispararé mi Luminescent Cannon con toda la potencia que pueda. Yo no dudo que uses aquel extraño escudo de sombras y logres sobrevivir; pero, me pregunto, ¿qué pasará con todos estos jóvenes demonios y aquella chica que parece ser una civil?

– ¡!

Issei miro con rabia a Azkeel, pero al final no dio un solo paso.

Porque Azkeel tenía razón.

A la final, Issei no era un Dios ni uno de esos convenientes protagonistas de manga. Decir algo como que podía proteger a todos del ataque de alguien que podía destruir una ciudad sería un comentario arrogante. Sobrevivir al ataque era una cosa, pero hacer que los demás sobrevivieran era otra. Después de todo, había que tomar en cuenta que Azkeel usaba ataques basados en luz, elemento al que eran débiles los demonios. Si fallaba en contener una sola gota de un posible ataque, existía la probabilidad de que Rías, Sona o cualquiera de los miembros de las noblezas de ambas murieran al instante.

Y eso era sin tomar a Aika, quien era una simple chica sin conocimiento alguno del mundo sobrenatural.

– «¡Me ha acorralado! ¡El bastardo me ha acorralado!» – sintiéndose rabiar, Issei expresó su rabia groseramente en su mente. A su alrededor, el piso se hundió ante su malestar.

Notando su dilema, Azkeel le sonrió.

– Regla número uno de la guerra: no se puede proteger a todos – le dijo, algo parecido a la nostalgia deslizándose de sus ojos por un momento –. No importa cuán fuertes seas, chico. No puedes salvarlos a todos. A la final, los fuertes perseveran y los débiles caen. Todos estos chicos que están a tu alrededor no son más que peso muerto. Siempre que tengas que protegerlos, yo tendré la ventaja en combate… no. Mejor dicho: siempre que tengas que protegerlos, estarás en desventaja en un combate. Ya sea contra mí o contra cualquier otra persona.

Sabiendo que Azkeel tenía razón, Issei apretó los dientes con rabia.

Y a los lejos, los demonios también lo hicieron, pero por una razón distinta.

– «Que soy peso muerto… ¿dices?» – Rías no pudo evitar sentir frustración. No era solo porque sentía su orgullo ser herido, sino porque también sentía molestia total al saber que las palabras de Azkeel eran verdad. Ella era inútil.

– «Yo… ¿soy un fallo con el cual se puede crear una estrategia?» – Sona se sintió mal. Ella no conocía a esa chica Asia, pero viendo la preocupación que Issei sentía por ella no pudo evitar que su corazón se apretara. No era solo por causa del monstruo llamado celos, sino porque sabía que era ella quien indirectamente causaba ese malestar. Si ella no fuera tan débil, Hyodou-kun no estaría en esta situación, pensaba.

Y entre la nobleza de Rías el malestar también era generalizado.

Akeno no podía evitar apretar los labios al recordar aquel momento en que, presa de la debilidad, huyó mientras su madre moría.

– «De nuevo, uno de esos malditos de alas negras le arruina la vida a alguien» – pensó con odio.

Kiba, recordando cómo casi muere (no, corrección: como murió) siendo incapaz de hacer cualquier cosa para salvar a sus amigos, apretó los dientes.

– «Otra vez, yo… »

Koneko, por su parte, no pudo evitar recordar aquel momento en que se quedó paralizada mientras veía a su hermana huir.

– «Otra vez, yo… siendo tan débil, solo puedo temblar»

Y aunque no tenían pensamientos tan profundos, Tsubaki, Saji, Momo y los demás miembros de las noblezas Sitri también sintieron malestar. A ellos no les gustaba el pensamiento de que una chica estuviera siendo secuestrada sin que nadie pudiera hacer nada por su culpa.

Dándose una idea de todo esto, Azkeel sonrió.

– Pero veras, yo soy muy generoso; así que te tengo una propuesta.

Conteniendo su rabia, Issei miró a Azkeel, atento a sus palabras.

– Si tanto quieres dártelas de héroe, te daré una oportunidad – continuó Azkeel –. El lugar en que habitamos nosotros, los ángeles caídos rebeldes, es la iglesia abandonada de Kuou.

– ¡! – al ver como la base de operaciones de sus enemigos le era revelada, Issei no pudo evitar sorprenderse.

Y a Kalawarner y a Dohnaseek les pasó lo mismo; pero como ellos no eran como Raynare, que por algún milagro de la naturaleza actuaba con cierta familiaridad con Azkeel, ellos guardaron silencio, intimidados.

Notando la sorpresa de todos, Azkeel dio una risa.

– ¡Ja! ¿Sorprendido? No creo que tengas porque estarlo – dijo –. A la final, todo se reduce a una cosa: ¿puedes pasar por todos mis lacayos y derrotarme a mí, unos de los ángeles caídos que aparecen en el Libro de Enoc? Si la respuesta es afirmativa, ya no habrá mal que aqueje a esta chica. Después de todo, ella todavía no es un miembro oficial de Grigori. Si nadie queda con vida para decir nada, nadie se enterara de nada… Pero si no puedes derrotarme….

Él dio una mirada cruel que estaba llena de ansias locas de batalla; una mirada que solo rebosaba de intenciones provocativas.

– Sucede que Raynare está interesada en el Sacred Gear de esta chica, así que planea usar uno de los rituales creados por Azazel para extraérselo y quedárselo. Es por eso que Kalawarner y Dohnaseek están tan apresurados. Justamente Raynare ha decido que hoy sea la noche en la que se lo extraerá… Sabes lo que eso significa, ¿no? – dio una sonrisa cruel –. Cuando le quitas su Sacred Gear a una persona, esta muere… En otras palabras: si Raynare completa su ritual, esta chica morirá.

– ¡! – al escuchar aquellas palabra crueles, Aika, pese a estar temerosa por no entender nada, no pudo evitar dar una mirada en dirección a Issei, esperando que este desmintiera las palabras de Azkeel.

Pero solo vio como este apretaba los dientes, enojado.

– Dicho sencillamente, tienes que pasar por todos las personas que vigilan la base, derrotarme en combate y evitar que Raynare complete su ritual. Y por supuesto, como todo ya está preparado, las dos primeras cosas tienes que hacerlas en tiempo record – Azkeel sonrió aún más –. Me tienes que derrotar lo más rápido que puedas. ¿Crees poder hacer eso?

Y entonces, mientras decía eso, Azkeel le hizo señas a Kalawarner y a Dohnaseek.

– Y tienes que hacer lo que digo porque si no ya sabes – hizo una seña con sus brazos como de una onda expansiva-. Me vuelvo loco, libero mi poder, y mato a tus amigos y gran parte de la población de esta ciudad… ¿Qué dices? – preguntó, sonriendo en son de burla –. ¿Haces lo que digo, o me atacas y corres el riesgo de todos los que proteges mueran?

La respuesta de Issei fue apretar los dientes y quedársele mirando con rabia.

– Eso fue lo que pensé – dijo, para luego acercase a donde Kalawarner había conjurado un Circulo Mágico de Transporte –. Entonces, te espero en la iglesia abandonada de Kuou.

Dio una mirada llena de ansias de batalla a Issei y, por un momento, desvió su mirada hacia cierta chica de pelo negro.

– «Tú también eres muy interesante, hija de Barakiel. Pero lastimosamente eres demasiado inmadura como para poder jugar contigo» – pensó por un momento.

Y desechando ese pensamiento así como así, Azkeel dio una sonrisa.

– Adiós, muchacho. Espero que no te acobardes.

Y entonces, ante la atenta mirada de Issei, él y los ángeles caídos Kalawarner, quien sostenía a una inconsciente Asia, y Dohnaseek, quien sostenía a un inconsciente Freed, desaparecieron en un Círculo Mágico de Trasporte.

Al ver eso, Issei apretó sus labios por un momento, y se giró a mirar a Aika.

– Sé que tienes muchas preguntas, pero por favor, quedate aquí con Rías-sempai y Sona-sempai. Yo luego contestaré todas tus preguntas.

– ¿Eh? – Aika le dio una mirada aturdida –. Tú, Issei… ¿No me digas que vas a ir con aquel sujeto? ¡Te matará!

Issei le sonrió.

– Ya verás que no seré yo quien muera – dijo.

Seguidamente, dirigió su mirada hacia unas Rías y Sona que se acercaban junto a sus noblezas.

– No se atreverán a tratar de detenerme, ¿cierto? – les preguntó, algo de hostilidad deslizándose en su tono.

En respuestas, Rías y Sona negaron con la cabeza.

– No, no haremos algo como eso – le dijo Rías, algo cabizbaja.

– En una situación como esta, no tenemos nada que podamos reprocharte – se expresó Sona, también algo cabizbaja.

Y es que a la final, aunque Issei había firmado un Pacto Demoniaco con ambas, no era como si él fuera parte de sus noblezas. Ellas no podían ordenarle nada. A la final, un Pacto Demoniaco existía bajo la premisa de «no harás nada que pueda perjudicarme». En una situación como en la que se encontraban, podía decirse más bien que ellas salían beneficiadas, pues Issei se iba a encargar de un problema que les acontecía. Ellas no podían reprocharle nada.

Y como además sentían algo de culpa por lo que Azkeel había dicho, tampoco se sentían con la moral como para decir cualquier cosa.

Al escuchar sus respuestas, Issei sonrió.

– Lo único que les pido que por favor cuiden de Aika y que no le borren la memoria. Yo luego me encargaré de ella.

Y diciendo esas palabras, Issei se marchó sin mirar hacia atrás.

Y Rías y Sona lo observaron en silencio.

– Vamos a seguirlo, ¿cierto? – le preguntó Sona a Rías.

Esta asintió.

– No me voy a quedar con eso de que soy un peso muerto. Al menos voy a encargarme de aquellos ángeles caídos de bajo rango – le contestó.

Seguidamente, dio una mirada a su nobleza.

– Lo siento, chicos – se disculpó –. Pero voy a necesitar que me presten su fuerza.

Akeno le sonrió.

– Ara, ara. No tienes porqué disculparte. Aunque no lo hubieras ordenado, yo iba a ir detrás de Hyodou-kun – por un momento dio una mirada seria, callando el pensamiento que pasaba por su mente acerca de que no iba a permitir que otro bastardo de alas negra le arruinara la vida a nadie más; pero al instante dio una sonrisa y miró a sus compañeros de nobleza –. Yo estoy segura que Koneko-chan y Yuuto-kun piensan lo mismo, ¿cierto?

Los mencionados asintieron.

Rías sonrió ante eso –. Muy bien. Entonces marchemos a ayudar a Hyodou-kun.

Por su parte, Sona tenía una conversación algo distinta con su nobleza.

– Absolutamente no, Saji. Tú te vas a quedar aquí.

Al escuchar las palabras de su ama, Saji sintió como si una flecha le atravesara el corazón.

– ¡P-pero, K-Kaichou! – Saji tartamudeó –. ¡Yo también puedo ser de ayuda!

– Y no lo dudo – le contestó Sona, antes de darle una mirada amable –. No estoy poniendo en duda tus capacidades, Saji. Es solo que hoy necesito que cumplas otra labor.

– ¿?– Saji puso una mirada confundida

Sona centro su mirada sobre una Aika que los miraba con confusión, algo alejada de ellos.

Al notar donde miraba, la mirada de Saji se llenó de entendimiento.

– Necesito que tú y las demás chicas se encarguen de proteger los alrededores y a Kiryuu-san – explicó Sona –. Probablemente todas las fuerzas del enemigo estén centradas en la iglesia oculta; pero no está demás ser precavida. Si algo irregular llega a suceder, necesito que te encargues de ellos. ¿Puedo contar contigo?

– ¡S-sí! – Saji asintió, aunque internamente contuvo algo de desánimo… Él también quería pelear en el escenario principal.

– Pero espere, Kaichou – Momo intervino en la conversación –. ¿Eso quiere decir que usted ira sola a la iglesia?

Sona le dio una sonrisa de medio lado.

– No, Momo. Aunque cuente con Rías y su nobleza, yo no soy tan confiada… Tsubaki me acompañará.

La mencionada dio una mirada llena de confianza.

– No se preocupen. ¡Yo me encargaré de proteger a Kaichou en el nombre de todos!

Saji y los demás le asintieron.

– Contamos con usted, Tsubaki-sempai.

– Muy bien – Sona asintió al ver eso.

Seguidamente, ella y Tsubaki se acercaron a donde Rías y su nobleza.

Y a lo lejos, oculta cual fantasma, una mujer de pelo nocturno los observaba.

– «¿Así que Issei-sama se ha decido a pelear?»

Eve dio una mirada nostálgica al cielo ya oscurecido. En el, se podía observar como las estrellas brillaban.

– «No importa cuando pase el tiempo, defender al desamparado es como una segunda naturaleza para usted, ¿cierto?... No puedo decir que me disguste. Eso es lo que hace usted»

Ella dejó de mirar al cielo, y miró en dirección de Rías y Sona.

– «No puedo evitar querer ayudarlo. La mera idea de volver a perderlo es como si aplastaran todo lo que soy. Sin embargo…»

Ella recordó:

– A veces, Eve, la amabilidad tiene una cara malvada. Cuando ayudas y le das demasiadas comodidades a un polluelo, este luego olvida como volar. Recuerda: es bueno ayudar, pero siempre tienes que hacerlo con la intención de que la persona a la que ayudas pueda evolucionar.

– «Ayudarlo sería como estropear su crecimiento – pensó ella –. Tengo que tener un poco de confianza, y dejarlo avanzar. Por esta vez, me mantendré al margen… Únicamente si algo muy grave llega a ocurrir, yo intervendré…. Además…»

Su mirada, la cual estaba centrada sobre Rías y Sona, se afiló.

– «… así puedo evaluar un poco a estas basuras»

Notando como Rías y Sona, ambas estando acompañadas, se marchaban, Eve empezó a marcharse también.

– «Veamos cuanto ha crecido, Issei-sama – pensó –. Veamos si ha logrado parecerse un poco más a "usted"»

Y con el brillo de las estrellas alumbrando su oculta figura, ella se marchó.


A lo lejos, en una cierta iglesia, un cierto ángel caído observó las estrellas.

– «Las estrellas brillan mucho esta noche – pensó, antes de dar una sonrisa burlona –. Bah. Que tontería. A mí no me gustan esta clase de cosas, y tampoco es como si ellas me revelaran algo»

Pensando eso, Azkeel dejó de mirar las estrellas.

Y de inmediato, a su mente vino la imagen de cierto chico.

– «Hmn. Espero que vengas. Quisiera poder por fin tener la batalla que tanto ansío»

Por un momento, una expresión algo triste apareció en su rostro.

– «Lo siento, hermano. Sé que a ti te gusta la paz, pero… A mí esto no me complace y no me puedo acostumbrar. Nací para pelear, y eso es el único final que puedo tener: pelear»

Unos cuantos exorcistas entraron en ese momento a la habitación donde él estaba, causando que de inmediato él cambiara la expresión en su cara.

– ¿Qué sucede? – pregunto.

Los exorcistas temblaron.

– R-Raynare-sama q-quiere hablar con u-usted un momento – tartamudearon.

Azkeel puso una expresión irritada.

– Bien. Díganle que en unos momento voy… ¿Qué esperan? ¡Lárguense!

Chillando como puercos, los exorcistas se fueron.

Azkeel los vio con disgusto.

– Como me disgusta la gente débil de carácter… Incluso si carecen de fuerzas, deberían tratar de mantener un poco de dignidad – murmuró.

Y entonces, su mirada volvió a las estrellas.

– «Me pregunto, ¿podrás darme la pelea final que tanto ansío?» – pensó, en su mente la imagen de cierto muchacho estando presente.

En ese momento, una estrella fugaz cruzó el cielo.

– «Y lo más importante – pensó –, ¿acaso serás esa persona que "él" ha predicho?»

En la mirada de Azkeel, las estrellas se reflejaron.

– «Bah. Tales preocupaciones no son de mi incumbencia… Yo solo peleare contigo y dejaré que él saque sus propias conclusiones»

Pensando eso, Azkeel dejo de mirar las estrellas.

– Veamos que quiere esa estúpida de Raynare – murmuró.

Y entonces, caminó.

Y mientras lo hacía, en su mirada que había dejado de mirar el cielo, el brillo de las estrellas siguió estando presente.


Extra: Las Clases de Eve-sensei – Clase #1: Lección Mágica Básica


– En el día de hoy, vamos a repasar la teoría mágica básica, Issei-sama.

Sentado en lo que lucía como un pupitre en lo que parecía ser el patio de su casa, Issei, con un cuaderno en su mano, le asintió a Eve.

– ¡Si! ¡Estoy listo, Eve-sensei! – dijo, emocionado… Eve le había dicho que cuando terminaran con la teoría pasarían a la práctica –… Aunque… – el pequeño Issei dio una mirada dudosa a sus alrededores –… ¿no cree que es un poco peligroso hablar de esto al aire libre? Mis padres podrían escucharnos – cuestionó.

Eve le dio una sonrisa e hizo un ademan de restar importancia con su mano.

– No se preocupe, Issei-sama – dijo –. He puesto una Barrera de Ilusión sobre nosotros. Cualquier ser mundano que se nos acerque solo verá que le relato cosas comunes y corrientes… Y si un insecto sabedor del mundo sobrenatural se acerca, pues…

La sonrisa de Eve de repente pareció prometer dolor, sufrimiento y muerte.

– Y-ya veo – dijo Issei, algo intimidado.

Las intenciones negativas desaparecieron del rostro de Eve.

– Me alegra que lo entienda – dijo –. Si eso es todo, comencemos con la clase.

Como Issei dio un asentimiento, Eve procedió con la clase.

– Primero repasemos el término «Magia» – dijo ella, para luego sacar una pizarra gigante de algún lado.

– «¿De dónde sacó eso?» – se cuestionó el pequeño Issei, antes de concluir que muy probablemente la hubiera invocado con magia.

Magia es todo acción sobrenatural que hace uso del poder mágico (o Mana) para producir un fenómeno místico que normalmente es nombrado como hechizo – explicó ella –. ¿Me recuerda los principales componentes de la Magia, Issei-sama?

– ¡Si! – asintió Issei –. ¡Son los Círculos Mágicos, el Mana y los Encantamientos!

– Muy bien – lo felicitó Eve, causando que Issei diera un infantil «¡YEY!» de victoria –. Como sabe, el principal componente es el Mana, forma en la que se denomina al poder mágico por norma general. Este, como debe recordar, es la energía que se deriva del espíritu de todas las cosas, y que por lo tanto es poseída por seres vivientes y seres no-vivientes.

Tras decir eso, Eve dio un toque con una regla a la pizarra que tenía a un lado. En la pizarra se leía: «Partículas Mágicas (Magículas)»

– Ahora, antes de hablar sobre los Círculos Mágicos y los Encantamientos, quisiera profundizar sobre el Mana – explicó –. Verá, el Mana en realidad no es más que una energía compuesta por el mismo principio del que se compone toda la materia; es decir, es una energía compuesta por partículas.

Eve alzó una de sus manos. De ella, una esfera de energía de color azul surgió.

– Los mundanos no lo entienden, pero eso que ellos llaman «Átomos» están compuestos de partículas de un tamaño incluso menor al de un quark – le dijo ella –. Todo ser que tenga materia está compuesto de esto, y todo cosa que exista en el mundo también lo está. Ya sea el alma o el cuerpo, todo está compuesto de Partículas Mágicas. En la mayoría de las mitologías se relata en algún momento, pero hablando específicamente, en la celta relatan cómo el mundo se formó por voluntad de un ser moribundo, y que de el suspiro de este un montón de partículas indivisibles formado la existencia que ellos llamaron «Manred»; es decir, el mundo.

Eve le hizo una seña a Issei para que observara la esfera que tenía en su mano.

– Puede verlo, ¿cierto? Hay un montón de pequeñas luces desprendiéndose de esta esfera, y otras cuantos más uniéndose a ella – le preguntó, solo para recibir un asentimiento de Issei –. Estas son las Partículas Mágicas, las cuales también son denominadas como Magículas. Todo está compuesto de ello; incluso sus pensamientos, los cuales no son más que impulsos eléctricos, están compuestos de esto. Por eso es que es posible alimentarse de cosas conceptuales como lo son la fe o la percepción. Todo lo que haga, diga piense o sienta generará un cambio en las Magículas, cambio que cierta clase de seres pueden aprovechar para su propia beneficio.

Por un momento, un rastro de disgusto apareció en el rostro de Eve al hablar acerca de los seres que se alimentaban de la fe. Sin embargo, esa expresión desapareció tan rápido como vino.

– De todo su cuerpo, su espíritu es la forma más pura de estas Magículas – continuó ella –. Cuando una cierta cantidad de Magículas se agrupa, se genera la energía que usted conoce como Mana. Sinceramente no puedo decirle la razón, pero el alma es la composición más pura de Magículas que existe, razón por la que, directamente hablando, todo su Mana se deriva directamente de su alma y está influenciado por sus pensamientos… ¿Me entiende hasta aquí, Issei-sama?!

El pequeño Issei asintió.

– ¡Si! – dijo –. ¡Básicamente quiere decir que todo está compuesto de estas Magículas, y que cuando se reúne una cierta cantidad se crea lo que se conoce como Mana, ¿no?!

Eve asintió –. Exactamente, Issei-sama.

El pequeño Issei sonrió, antes de que una expresión de duda apareciera en su rostro.

– Pero, sensei – exclamó, dudoso –, ¿eso no quiere decir que todos los seres humanos podemos usar Magia?

Eve le dio una sonrisa. Parecía encantada ante su pregunta.

– Eso se supondría, pero verá, lamentablemente no todos los seres nacen iguales – dijo –. A la final, la cantidad de Magículas se traduce como cantidad de Mana. No todos los individuos tienen la cantidad necesaria de Magículas como para generar Mana, y sin la capacidad de generar Mana, no es posible usar Magia… o al menos, no se puede usar Magia que use el propio poder mágico. Siempre está la opción de buscar un objeto con Magia propia explicó

– Ah, ya veo – dijo el pequeño Issei, entendiendo, antes de que otra expresión de duda llenara su rostro –. Pero, ¿el poder mágico no puede crecer?

Eve le dio otra sonrisa.

– La cantidad de Magículas también interviene en la cantidad de poder mágico – aclaró –. A la final, su alma es como un mineral del que se puede extraer un recurso. Mientras más use el poder mágico, más puede «refinar» su alma y generar más Mana. El problema es que no se puede entrenar algo que no se puede usar. Aquellos que nacen incapaces nunca tienen la oportunidad de evolucionar… A menos, claro, que realicen ciertas modificaciones.

El pequeño Issei ladeó la cabeza.

– ¿Modificaciones? – cuestionó.

– Si, modificaciones – repitió Eve –… A la final, todo está compuesto de Magículas, así que el cuerpo también genera cierta cantidad de poder mágico. En ese sentido, se pueden realizar rituales para convertir el cuerpo en algo con más poder. Como, por ejemplo, convertir su cuerpo en el de un dragón, seres hechos de energía pura. O también transformarse en otra raza – la mirada de Eve se llenó de disgusto –, como un demonio, por ejemplo…. A la final, todo es poder, y todo puede generar poder. La propia vitalidad de su cuerpo, sus pensamientos y su fe son cosas que pueden generar energía. Incluso la tierra tiene «canales» con Mana que pueden ser aprovechados, canales que son llamados como Líneas Ley y que son utilizados muy comúnmente por los onmiyoji.

– Eh, ¿existen los onmiyoji? – cuestionó el pequeño Issei, emocionado. ¿Qué niño japonés no había visto un anime en donde aparecieran personajes místicos de la talla de Abe-no-Seimei?

Eve hizo un ademan con la mano –. Luego hablamos de eso en la lección de distintos tipos de Magia

Algo decepcionado, Issei asintió.

– En fin, a la final la base misma de toda la Magia son las Magículas – resumió Eve –. El principio cambia dependiendo de muchas cosas, y a veces el Mana también puede transformarse en Chi o en Ki; pero la base siempre es la misma: consiste en manipular las Magículas para crear energía, y luego aprovechar esta para generar un fenómeno sobrenatural… ¿Logra comprenderme?

Issei asintió

– Bien – Eve sonrió –. También hay que destacar que la energía puede cambiar debido a muchos factores, y pueden añadírsele valores como «sagrado», «demoniaco», «draconiano», «maldito/oscuro» y «divino»… Puede ser que en otro momento le hable de esto más a fondo, pero por ahora permítame hablarle acerca de los Círculos Mágicos y los Encantamientos

De repente, Eve hizo un gesto con la mano que llevaba una esfera mágica, causando que esta desapareciera y en su lugar apareciera un círculo mágico.

– Esto es un Círculo Mágico – dijo, haciéndole señas a Issei para que se acercara.

Este, ligeramente hipnotizado, se acercó a analizarlo.

– Para decirlo sencillamente, puede decirse que este es un instrumento para refinar y controlar el poder mágico – le explicó Eve –. La Magia es algo que requiere mucha concentración, y algunos tipos de Magia requieren tantos detalles que el mago que la usa tiene que quedarse parado como estatua mientras lo realiza. Para ayudar a acortar el tiempo, existen los Círculos Mágicos. Estos no son indispensables, pero ayudan mucho. Con excepción de seres como Dioses, Dragones y algunos tipos de Youkai, la manipulación del Mana a altas velocidades es bastante difícil para la mayoría de los seres sobrenaturales, así que esto es usado muy a menudo. Existen poderes intrínsecos que son tan «naturales» para un individuo que no necesitan mucha preparación (como, por ejemplo, el Poder de la Destrucción de cierta familia de insectos demoniacos); pero por lo general los Círculos Mágicos son muy usados, así que acostúmbrese a verlos.

Issei alzó una ceja ante eso.

– Pero, sensei; cuándo usted usa Magia no usa Círculos Mágicos – le cuestionó.

Eve le dio otra sonrisa,.. Ella siempre parecía muy feliz al verlo.

– Cuando tienes la suficiente experiencia, al final las muletas casi nunca son usadas – le explicó –. Puedo usar los Círculos Mágicos; pero no es como si me hagan falta. De por sí, siendo poseedora de la Visión Espiritual a mí se me da muy bien la manipulación del Mana. Con los años que llevo usándola, prácticamente ya se me da tan fácil como respirar… Aunque, por supuesto, a veces los uso para darle más potencia a mis ataques.

Issei asintió, entendiendo

– Ya veo.

– Pero también existen otras cosas aparte de los Círculos Mágicos – añadió Eve alzando un dedo –. Están los talismanes y artefactos como varitas mágicas para darle un ejemplo…. A la final, este mundo es demasiado vasto. Si me pongo a relatarle cada aspecto, me harían falta como cinco años, y probablemente aun me faltarían cosas por contarle… Pero por el momento, déjeme terminar mi lección hablándole del último aspecto de la Magia: los Encantamientos.

Desapareciendo el Círculo Mágico que tenía en frente, Eve empezó a murmurar:

– La plata como base. El fuego como elemento. Dinastía de los elementos que son hermanos, ¡atiendan a mi llamado! Juntos, ¡converjan y creen el aspecto básico del cielo!…

Y entonces, ella apuntó con su mano a una piedra que estaba cerca de ellos, solo para disparar un rayo de energía de mágica desde la palma de su mano.

FUZZ.

Una cortina de humo se originó como consecuencia del ataque. Cuando se disipó, Issei se encontró con la sorprendente escena de que la roca a la que Eve le había apuntado ahora estaba hecha de oro.

– ¡GUAU! – chilló, emocionado –. ¡¿Cómo hizo eso?!

– Cambie sus propiedades físicas mediante la Alquimia – le dijo Eve de manera sencilla.

– ¡¿Puede enseñarme a hacer eso?! – le preguntó Issei con signos de yenes en sus ojos. ¡Si podía convertir las cosas en oro, podría ahorrar para comprarse un boleto de avión a Inglaterra!

– Claro que puedo hacerlo – le respondió Eve con confianza –. Después de todo, yo ayudé a Nicolas Flamel y Paracelsus von Hohenheim en sus investigaciones.

– ¡¿Que usted hizo qué?! – le interrogó Issei, reconociendo el nombre de Nicolas Flamel por obra y gracia del libro de Harry Potter.

Eve hizo un gesto de restarle importancia

– Eso no viene al caso en estos momentos – le dijo –. Ahora, puedo enseñarle Alquimia; pero entienda que lo que acabo de hacer no es tan genial como lo que parece. Lo que hice lo hice sin una Piedra Filosofal, así que, como puede observar, el cambio en las propiedades físicas es temporal.

Al escuchar esas palabras, Issei miró en dirección hacia la piedra que ahora estaba hecha de oro. Mirándola detenidamente, se podía observar como esta iba destiñéndose de poco a poco.

– Ah, ya veo – dijo con algo de decepción. Tal parecía ser que no podría ahorrar para viajar a Inglaterra –… Mejor continúe con su explicación – le pidió a su sensei.

Esta hizo eso mismo.

– ¿Notó que no usé un Círculo Mágico, pero que sí dije unas palabras antes de lanzar el hechizo? –le preguntó ella, a lo que él asintió –. Pues bien. Eso que usted escuchó fue un Encantamiento, y es tanto una de las alternativas para los Círculos Mágicos como algo que puede usarse de la mano con ellos.

En ese momento, Eve volvió a agarrar una regla y la uso para apuntar a la pizarra que estaba detrás de ella. En la pizarra se leía: «Encantamientos y la Importancia de las Palabras»

– Verá, en el pasado existían muchas artes relacionadas con las palabras – le explicó ella –. En esa época donde todos solían hablar un solo lenguaje, decir una palabra podía equivaler a cientos de cosas. Era tan así que las palabras tenían poder. Por ejemplo, usted podía decir «Agua», y causar que un chorro de agua saliera disparado en frente de usted; o decir «Fuego», e invocar un incendio.

– ¡Eso suena increíble! – le dijo Issei emocionado.

– Sí, era increíble – le dijo Eve sonriendo –. Lamentablemente, tal práctica empezó a perderse desde que las lenguas empezaron a dividirse. Hubo tribus en Grecia y Egipto que trataron de mantener tal práctica con sus nuevas lenguas; pero, a pesar de que durante un largo tiempo lograron hacerlo, tal técnica empezó a perderse desde que aquellos insectos llamados Dioses empezaron a alejarse de ellos ante la pérdida de la fe. Todo empeoró cuando un cierto Rey de la Destrucción casi llevó a sus panteones al borde de la extinción.

– ¿Hmn? – a Issei esas palabras no pudieron evitar llamarle la atención –. ¿«Rey de la Destrucción»?

– Luego hablamos de eso – exclamó Eve, para luego continuar con su explicación –… ¿Por dónde iba? Ah, si… En fin, como le dije, aquella practica básicamente se perdió. En la actualidad, solo los insectos conocidos como Dioses de la magia de aquellas regiones son capaces de utilizar tal método… Pero a pesar de que la práctica de las Palabras Divinas se perdió, un remanente de ellas quedó; a saber, los Encantamientos.

Eve dio otro golpe con su regla a la pizarra. En esta ahora se leía: «Encantamientos (Auto-Hipnosis)»

– «¿Cómo le hace para escribir sin que yo la vea?» – se cuestionó Issei por un momento, antes de que Eve volviera a hablar y lo sacara de sus pensamientos.

– Básicamente, aunque todavía hay cierto poder en las palabras, ahora no son más que una forma de ayudar al mago a concentrarse – dijo Eve –. Recitar un verso actúa como una forma para ayudar al cerebro a controlar el poder mágico más rápido. De esa manera, los rituales súper complicados son posibles de realizar. En ese sentido, también existe una versión mejorada de los Encantamientos que es llamada Palabras de Hechizo, la cual es simplemente una versión más rápida de los Encantamientos… Sinceramente, si comparamos esto con aquella época en la cual bastaba con decir una palabra para realizar Magia increíblemente complicada, no se puede evitar decir que ha habido un declive magistral… Pero no se preocupe – dijo al ver que Issei estaba poniendo una cara de preocupación –. Loe Encantamientos y las Palabras de Hechizo solo son obligatorios cuando se va a realizar un hechizo del tipo gran ritual. De lo contrario, al igual que con los Círculos Mágicos, básicamente solo sirven para ayudar a concentrarse.

Issei dio un suspiro de alivio al escuchar eso… A él se le daba bastante mal acordarse de los discursos.

– Pero eso sí, tenga mucho cuidado cuando vea a alguien recitando un verso increíblemente largo – le dijo Eve -... Nunca se sabe cuándo puede alguien estar conjurando un ataque de categoría Dios o algo por el estilo.

– ¿Un ataque de categoría-qué? – le cuestionó Issei, pensando que había escuchado mal.

– Pero no se preocupe. Siempre que logre aplastar al insecto antes de que este termine de recitar su verso todo está bien.

Issei le dio una mirada preocupada –. ¿Y si no logró derrotarlo a tiempo?

– Siempre que logre aplastar al insecto antes de que este termine de recitar su verso todo está bien – repitió Eve con una sonrisa.

– «¡¿Entonces si no lo hago básicamente ya estoy muerto?!» – pensó Issei, estremeciéndose.

– Además, también hay que destacar que el hecho de usar un cantico es algo muy usado en el mundo sobrenatural – continuó Eve, aparentemente ignorante de sus pensamientos –. El ejemplo más sencillo son los Sacred Gears, donde a menudo podrá ver que el rival recita un cantico para entrar en otro estado. Al igual que sucede con el hecho de ponerle nombre a los hechizos, esto no se hace con la intención de lucir «genial», como muchos magos suelen pensar. Esto se hace porque ayuda mucho más en la manipulación de energía.

– ¿Hmn? ¿Y cómo es eso que nombrar algo ayuda? – cuestionó Issei al escuchar esas palabras.

– Muy sencillo, Issei-sama – contestó Eve –. Dígame, ¿qué le viene a la mente si le hablo de una sustancia compuesta de hidrogeno y oxigeno?

– Eh… – Issei se puso a pensar.

Eve sonrió –. ¿Y si le digo que esa sustancia se llama «Agua»?

– ¡Ahhh! – exclamó Issei en entendimiento, antes de sonrojarse. ¿Cómo no lo había captado al instante?

– No se preocupe. Es una cuestión del cerebro humano – lo tranquilizó Eve –. A la final, los detalles son olvidados y solo quedan conceptos claves con lo que uno asocia a las cosas. En ese sentido, es mucho más fácil que usted recuerde lo que es el agua al darle un nombre que por decirle los elementos de la que esta está compuesta. Lo mismo sucede con la Magia. Se hace mucho más fácil conjurar una bola de fuego si la llamas Fireball (Bola de Fuego) … Aunque, por supuesto, hay veces en las que no hace falta hacer algo como eso; pero por lo general los ataques suelen ser nombrados por esta razón… Resumiendo…

Eve alzó un dedo

– La Magia es toda acción sobrenatural que se realiza mediante el uso de una energía llamada Mana, energía que está compuesta de partículas llamadas Magículas, y para la realización de la Magia, se suelen utilizar los Círculos Mágicos y/o los Encantamientos para hacer más fácil la manipulación de la energía… ¿Ha quedado todo claro?

– ¡Sí! – Issei asintió.

Eve sonrió –. Muy bien. Como era de esperar de Issei-sama… Ahora, empecemos con la práctica de la Magia. Quiero saber de lo que usted es capaz.

– «Quiero saber si puede utilizar las mismas habilidades de "él"» – pensó ella, antes de volver a sonreír.

– Muy bien. Comencemos.


Notas de Autor.

Uff. Otro capítulo largo… Creo que ya me está haciendo costumbre.

Muy bien. Ya terminamos con otro capítulo más. Permítame decirles un poquito acerca de este.

Al principio vemos el repaso de lo que pasó con la marca en la mano. No ahondamos mucho en ello, pero queda claro que es algo muy importante. Rompiendo la cuarta pared por un momento, quiero reafirmales esa idea: es algo muy importante. Básicamente en uno de esos Poder Up de Amor/Amistad que solemos ver en los animes. Tardará un rato para manifestarse adecuadamente, pero ya tengo varias cosas planeadas, así que espérense algo bastante grande.

Por otro lado, está la introducción de Eve como sensei. Eso tenía que hacerse porque tenía que hacerse. Después de todo, ¿cómo Eve-sensei iba a ser una «sensei» sin dar clases?... Además, tomando en cuenta el lore que se pueden imaginar que tiene ella, es ilógico que se aleje tanto de Issei sabiendo lo que está pasando.

Y por último… ¡Llegó Asia! (Suenan trompetas)

¡Estaba ansioso por escribirla! ¡Es de mis favoritas junto a Rías y a Akeno!

Ejem. Dejando de lado ese pequeño momento fanboy, quiero saber que les pareció la forma en que la manejé. ¿Se parece a la Asia canon? ¿Les gusto lo que hice con ella? Hubo algunos puntos que fueron ligeramente cambiados (como el hecho de que las hice más ignorante de las cosas normales) pero todo fue con la intención de resaltar su papel. Espero que les haya gustado.

También quiero decirles tres cosas.

La primera es que este arco ya casi está llegando a su final. Se siente algo apresurado porque en el orden de los eventos todo trascurre en dos días, pero hay que tomar en cuenta que este es el arco más sencillo de toda la historia (es la introducción de los protas, después de todo). Comparado con, no sé, el arco de la Reunión de las Tres Facciones, aquí no hay mucho jugo de donde sacar. Ya mucho se hace agregando a Azkeel.

En ese sentido, quiero decirles que lo próximo es la pelea contra Azkeel. Tomará dos capítulos porque entre líneas varias cosas van a suceder (como por ejemplo, el destino de Raynare). Trataré de subirlo lo más rápido que pueda, pero entiendan que tengo dos historias e intercalo entre las dos para no descuidar ninguna.

Lo segundo es que ya estoy casi al día con el canon (me faltan 40 paginas para terminar el volumen 04) y les traigo una lista actualizada del harem.

Harem: Rías, Sona, Asia, Akeno, Koneko, Kuroka, Irina, Rossweise, Xenovia, Ravel, Gabriel, Serafall, Le Fay, Eve, Elmenhilde, Ingvild y Aika

Básicamente agregué a Elmenhilde, a Ingvild y a Aika.

Eso sí, quiero destacar que todavía no sé qué hacer con Yasaka/Kunou. El autor puso que las dos pertenecen al harem de Issei, pero a mí eso no me cuadra mucho. Una cosa son las hermanas y otra son madre e hija (sobre todo tomando en cuenta que la hija es una niña). Hay límites para la perversión.

También Ophis se tambalea (ya casi creo que ni la agrego) y hay tres waifus sorpresa (dos siendo crossover) que tardaran un montón de arcos en agregarse. ¿En total son qué? ¿20? ¡Madre mía! ¡SON 20!... ¡Hay Dios mío! ¡Creo que Ophis no va a este ritmo para el harem!

Eso sí, sé que parecen muchas, pero algunos tardaran bastante para aparecer. Las tardías las meteré más temprano que enel canon, pero todavía les tomara como para el cuarto arco que aparezcan. Y eso es sin tomar en cuenta a Yasaka/Kunou (que todavía no se cual elegir. ¡AYUDA!), que no aparecen hasta el arco de Kyoto, o las tres waifus sorpresa, que no aparecen hasta MUCHO después.

Yo no me considero el mejor de los autores, pero he visto algunos fics donde manejan excepcionalmente a todas las waifus y les dan su tiempo de brillar a cada una, así que quiero hacer algo como eso. No quiero ser como esas personas que colocan una waifu, hacen que vea al prota, se enamoren en el mismo capítulo que aparece, y luego solo hablan para tener momentos Lemon y para el resto ni existen. Quiero tratar de hacer lo mejor que se pueda, y espero que ustedes puedan acompañarme en el trascurso del viaje.

Por último, tercera cosa que quiera decirles:

Como una persona me ha estado animando bastante con el futuro de esta historia y la introducción de personajes crossover y OCS, quisiera decirles a todos los que leen esto que pueden mandar sugerencias de personajes que pueden aparecer. Eso sí, respetando la lógica sobrenatural de DxD y tomando en cuenta que el harem ya está casi cerrado (solo falta ver qué pasa con Yasaka/Kunou y Ophis). No sé, pueden decir, por ejemplo que vieron un anime donde aparece un demonio con «X» poderes, y pedir que lo introduzca en esta historia, o decir que vieron a «X» Dios en «X» anime, y piensan que puede aparecer. ¡Incluso pueden decir que «X» personaje les parece que puede tener «X» diseño! ¡Ustedes digan, que yo veo y elijo!

Y bueno, eso es todo. Así termina la nota súper larga que por favor espero que vean. ¡Espero sus reviews!

¡Hasta la próxima!