¡Respuestas a los Reviews!:

Themaximus: ¡Hola! Aunque de todas formas ya te he respondido varias cosas en los PMS, como directamente no se dijo mucho acerca del capítulo, aquí está tu respuesta… Me gusta que te guste el Issei VS Azkeel. La verdad es que es un poco difícil hacer a Azkeel peleando porque es un personaje de habilidades muy simples, un "Jack-de-Todos-los-Oficios", como le dice Draig. No tiene puntos débiles; pero tampoco tiene puntos fuertes. Es, de hecho, el personaje de habilidades más simples que aparecerá en toda la historia (los demás villanos tendrán de una a tres habilidad especiales). Realmente por eso es que tiene tanto análisis de batalla: necesitaba hacer que destacara de alguna manera. De hecho, hasta estaba dudoso sí era una buena pelea, así que de verdad me alegro que les esté gustando a ti y a los otros que han comentado… Sobre lo del Boosted Gear, pues… te tocara leer para averiguarlo. Lo mismo con Issei Sekiryuutei… a leer para averiguarlo. ¡Pero no te preocupes! ¡Aquí está el nuevo Cap., así que ya puedes leer!

E.T 2000: ¡Hola!...Primero: no te preocupes con lo de Blue Rose Sword Hero. Yo veré que partes me gustan y que partes me gustan y cuales no leeré (o leo, porque ya la estoy leyendo)… Segundo: es genial que te sorprendiera que Issei pueda usar otros tipos de magia porque la idea era dar a pensar que solo podía usar uno para luego "¡ZAZZ!", revelar la sorpresa. Eso sí. Él va a poder usar varios tipos de magia; pero eso no quiere decir que va a lanzar cien mil hechizos de cada uno de los elementos habidos y por haber. Le daré unos cuantos trucos geniales y lo demás será puro "¡PIU, PIU!" de elementos… En cuanto a lo del Culto del Dragon Rojo… sí, ellos dará mucho de qué hablar. Sobre todo cuando aparezca Le Fay, quien viene de Bretaña y por ende ha crecido escuchando de ellos… Por lo de Albión, pues… como tú dices: tendrás que leer para averiguarlo algún día… Y en cuanto al capítulo de hoy, pues… ¡Ya está listo! ¡Ya puedes saber que ha pasado con todos las batallas!

Ah, y respecto a lo de Issei, pues… La verdad al principio no lo consideraba un buen protagonistas por la forma tan estúpida en que solía comportarse; pero luego fui avanzado en las novelas y vi que realmente no es tan malo. Su mayor problema es que no sabe cuándo tiene que actuar como un pervertido, y cuando no. De cambiarle algo, trataría de que fuera un poco más como Jiraiya o el maestro Roshi, y que supiera comportarse durante las batallas. Del resto, lo veo bien. Es amable, desinteresado, y básicamente el típico protagonista shonen. Lo único es que a veces la situación se arruina por tantos momentos ero que al final no tienen ningún sentido (después de todo, su sueño es ser el Rey del Harem, ya hay como 27 tomos y todavía sigue virgen. ¿Lógica?). En ese sentido, el Issei de Shin me está agrandando más que su predecesor porque puede comportarse un poco más serio incluso aunque no pierde su esencia.

Esa es mi opinión acerca del Issei canon.

Y con eso dicho… ¡Al capítulo!

De nueva cuenta, les pido disculpas si ven algun error. Lo corregí tanto como pudo, pero tantas palabras me dan dislexia y creo que me salte uno que otro… ¡Espero que les guste a pesar de eso!

Disclaimer: solo la trama y los OCS son míos


Arco 01: Génesis del Dragón Heroico

06: Caen Plumas de Cuervo (Parte 02)


Y de repente, Raynare, que había cruzado a través de la Gran Guerra, sintió algo en una magnitud que jamás había sentido en toda su vida.

—Dijiste que en el momento en que dé un solo paso, podrás matarme alrededor de cien veces, ¿no?

—«Imposible»—pensó Raynare, retrocediendo para mirar hacia atrás, anonada.

—Pues bien…

Un sonido de una persona levantándose.

—Esto no es una advertencia, esto es una promesa: en el momento en que siquiera muevas un dedo para tratar de dañar a esa chica, yo… ¡Te mataré más de mil veces!

Y fue entonces cuando Raynare por fin vio a quien le hablaba:

Se trataba de la misma chica de hace unos momentos.

Pero no era la misma chica de hace unos momentos.

Seguía luciendo igual. Estaba ensangrentada y debería seguir teniendo un montón de heridas que deberían matarla en cuestión de segundos.

Pero ella no lucia patética.

Ella no lucia como si fuera a morir.

Y eso Raynare lo sabía porque…

… cuando vio su brillante par de ojos azules que ya no tenían gafas que los ocultaran…

… vio a la mismísima Muerte en persona.


Y entonces, con un gesto asesino impropia de aquella persona que hace un minuto había sido incapaz de agarrar una espada sin temblar, la Muerte con forma de chica le sonrió a Raynare.

Y ante eso, Raynare tembló.

Aquella chica estaba ensangrentada y lucia extremadamente herida. Ella, quien era una criatura endeble para la sobrenatural Raynare, había sido pisoteada como una cucaracha por una Raynare que había sentido tanto desprecio hacia su persona que incluso le había ofrecido la oportunidad de huir. Ella era una criatura lamentable. Raynare no debería tener nada que temer de ella.

Solo que, a pesar de eso, ella le temía.

¿Por qué?

Esas era una pregunta simple que tenía una respuesta aún más simple: porque era el instinto de todo ser viviente temer aquello que no se puede entender.

Lo distinto era anormal. Lo anormal era monstruoso: un concepto extranjero para las mentes acostumbradas a la monotonía. No importaba incluso si se trataba de un Dios; aquello que es incompresible genera temor.

Por supuesto, lo normal era relativo. Para una persona normal que carecía del conocimiento del mundo mágico, Raynare era una existencia «anormal» pese a que esta era extremadamente insignificante en el mundo sobrenatural.

Pero pese a eso, la base del temor a lo anormal no cambia: aquello que no se puede entender causa temor.

Igual que una alienígena que venía de otra dimensión, el hecho de que una «cucaracha» como lo era la chica llamada Aika pudiera levantarse pese a todas sus heridas era una visión que destruía el mundo «normal» de Raynare. Ante aquella vista irracional, todo lo que ella entendía había sido por completo volcado, y la incomprensión generada ante ese hecho solo causaba miedo en ella.

Miedo hacia ese «alíen» (concepto extraño) con forma de chica.

Y además, había otra razón incluso aún más simple para su miedo:

Porque viendo los brillantes ojos azules de aquella chica, Raynare se sintió como un ciervo que estaba atrapado en la guarida del león.

Supo una verdad irrefutable: iba a morir.

Y entonces, sintió miedo ante ese hecho.

Y entonces, como era natural para todo ser viviente, Raynare rechazó con todo el inevitable destino que afrontaba toda criatura que tuviera un principio: el final (Muerte).

FUZZ.

—¡A-alejate de mí! —gritó Raynare, histérica, una gran lanza de luz formándose en su mano derecha para que luego la lanzara hacia aquella chica.

Y al ver eso, aquella chica sonrió —dio una sonrisa gatuna igual a la de un depredador que se relame mientras juega con su presa—, agarró la espada de luz que debió haber robado a un distraído exorcista, y…

… cortó la lanza de luz de Raynare de un perfecto tajo, desvaneciéndola.

—«¿Q-qué…?»

Al ver eso, Raynare se llenó de shock.

¿Cómo era posible? ¿Cómo había podido aquella chica, que era carente de poderes sobrenaturales, destruir el ataque de Raynare como si fuera algo insignificante? ¿Acaso aquella chica contaba con mayor poder que Raynare y, igual que como lo había hecho cierto chico peli-negro hace un tiempo, había desvanecido su ataque debido a la diferencia de nivel entre ambas?

—«No —se dijo Raynare, aterrada —. Eso no es lo que pasa»

Y no era que la arrogante Raynare estuviera negando la realidad. Era que simplemente eso no era lo que pasaba.

Si aquella chica fuera más fuerte que Raynare en el sentido mágico, su poder mágico debería sentirse al ser mayor al de esta, y eso no estaba sucediendo.

Si aquella chica fuera más fuerte que Raynare en el sentido físico, entonces Raynare no debió haber sentido como destruía sus costillas con su última patada. No importaba cuanto uno pudiera ocultar su verdadero nivel de poder, la resistencia y durabilidad de un cuerpo no puede cambiar a tales niveles, sobre todo tomando en cuenta que Raynare no destacaba en el sentido físico. Si aquella chica fuera más fuerte, Raynare no hubiera podido haberla estado tratando como una insulsa muñeca de trapo.

Entonces, ¿qué pasaba? ¿Acaso Raynare se estaba equivocando con su evaluación y aquella chica ocultaba un inmenso poder sin fin?

La respuesta Raynare no la pudo obtener.

Y la razón fue que en ese momento aquella chica dio un paso calmado lleno de una arrogancia gatuna en su dirección.

Y ante eso, Raynare se llenó de temor.

—¡A-ALEJATE DE MI!

Y con aquel grito pavoroso, Raynare formó una lanza de luz en cada una de sus manos.

Y las lanzó.

Pero la cosa no paró ahí. Seguidamente, habiendo formado aquellas lanzas de luz, Raynare formó otras dos lanzas de luz idénticas a las anteriores y las lanzó en contra de aquella muchacha que ahora le parecía tan monstruoso.

Y repitió ese procedimiento una gran cantidad de veces en un corto plazo de tiempo, convirtiéndose a sí misma en una ametralladora de lanzas de luz.

Y ante aquel ataque, aquella chica…

Rió.

—Ara, ara. ¿Eso es todo lo que tienes?

SLASH.

Un sonido de un corte.

SLASH.

Otro sonido de un corte.

SLASH.

Otro sonido de un corte.

SLASH. SLASH. SLASH. SLASH. SLASH. SLASH.

Y otro, y otro, y otro, y otro luego de ese…

—«¡I-imposible! —pensó Raynare al ver eso, el pánico llenando su ser —. ¡¿D-destruyó todos mis ataques?!»

Y es que lo que había sucedido era algo inaudito para Raynare. Con una habilidad digna de un espadachín que llevaba miles de años en el camino de la espada, aquella chica cortó todos los ataques de Raynare con tal calma que era como si realizara sus movimientos en cámara lenta.

Y lo más aterrador de todo era la efectividad con que realizaba sus tajos. En lugar de decir que había destruido las lanzas de luz de Raynare, decir que las había «borrado» seria lo correcto. Igual que si la vida fuera un gigantesco cuaderno y su espada fuera un gigantesco borrador, los ataques de luz de Raynare se habían evaporado sin oponer resistencia alguna en el momento en que la espada de luz en las manos de la chica llamada Aika había entrado en contacto con ellos.

Y al ver eso, Raynare se estremeció.

—Hmn —la chica llamada Aika le dio una sonrisa elegante igual a la de una cruel y sanguinaria hiena—. Supongo que entonces ahora es mi turno de atacar.

Y entonces, la Muerte se abalanzó en dirección hacia Raynare.


Desde que nació, su propósito había estado claro.

No había habido dudas acerca de su labor. De la mano de su padre y creador —el todopoderoso Dios de la Biblia, Elohim—, se la había sido dado una razón para existir: ser uno de los Guardianes del Cielo.

¿Qué era un guardián? ¿Qué era un cielo? ¿Por qué tenía que ser uno de esos «Guardianes del Cielo»?

Todas esas eran pregunta que luego fueron suministradas por el poder de su todopoderoso creador, preguntas que en ningún momento pasaron por su cabeza.

¿Cuál era el propósito de la vida?: esa era la pregunta que carcomía a todo ser. ¿Por qué y para que existo? ¿Cuál es la razón de mi existencia?

Esas preguntas le fueron contestadas por su padre desde el momento en que abrió lo ojos por primera vez. Gracias a eso, la «razón de su existencia» estaba clara. Tenía un propósito bajo el cual labrarse. Tenía un talento que desarrollar. Tenía un motivo para respirar.

Tenía una razón para ser.

¿Qué el hecho de tener un propósito demarcado desde el principio era una limitación impuesta? ¡Patrañas! ¡Su todopoderoso y amable en ningún momento lo limitó! Mientras él quisiera, podía aprender y hacer lo que sea.

Pero si ya tenía una razón para existir, ¿por qué tenía que buscar otra cosa?

¿Que un ser viviente —incluso un artífice como él— necesitaba de la compañía de otra persona y de un lazo afectivo para poder vivir?

De nuevo, su todopoderoso padre le había solucionado eso. Desde el momento en que nació, hubo alguien que era igual pero distinto a él. Otro que compartía su misma razón de ser, que tenía su misma apariencia y que incluso poseía sus mismas habilidades bases, pero que se manifestaba a si misma de una manera que era distinta a la suya.

En otras palabras, un hermano gemelo. La otra cara de la moneda conocida como « él».

Él era su compañero y su confidente. Él podía entenderlo en todo, y a la vez era capaz de tener una opinión distinta a la suya. Él podía hacer lo mismo que él, pero a la vez lo hacía de manera distinta. Él —quien era él, y a la vez no era «él» — era el mejor amigo que podía tener y que tenía.

A él también se la había dado la misma labor: ser uno de los Guardianes del Cielo. Debido a eso, él siempre estaba a su lado. Servía como su escudo y espada, y a la vez actuaba sabiendo que ese mismo compañerismo seria correspondido.

Y entonces, naturalmente, él era su otra razón de ser: su segundo par de brazos y piernas; su segundo corazón y se segundo cerebro. Una de las partes que componían el rompecabezas que era su existencia.

Y siempre fue así. El cielo, su padre y su hermano: esas fueron siempre las cosas que componían su existencia.

El cielo, su padre y su hermano.

Y siempre fue así.

Pero, entonces, algo cambio.

Uno de aquellos que también eran sus hermanos le llevó la contraria a padre y cayó del cielo, transformándose en un Ángel Caído.

Y luego fue seguido por otros.

Y aunque fueron pocos e insignificantes, forjaron la base para que hubiera un precedente. De repente, padre ya no era tan genial. De repente, padre ya no era tan sabio. De repente, padre ya no lucia ya tan terroríficamente perfecto.

De repente, se podía hacer una rebelión en contra de padre.

Y eso fue lo que pasó. Uno de sus hermanos —aquel que era uno de los tres que era más cercano a padre junto con aquel que había caído anteriormente y el reconocido Serafín Michael—se alzó en contra de padre en compañía de otros Ángeles.

Pero, naturalmente, su padre los derrotó. Demostrando porque era su creador, acabó con su rebelión de raíz venciéndolos sin ni siquiera necesitar la ayuda de otros Ángeles. Con una facilidad pasmosa que demostraba porque era llamado como el Único Dios, él los trató como si fueran niños, y luego, en post de evitar otra rebelión, les quitó sus poderes y lo convirtió en humanos.

Padre era amable, sabio y perfecto.

Pero para su yo futuro una verdad luego sería clara: padre cometió un error. Padre debió haber sido cruel, sádico y tiránico como los otros Dioses y acabar con los rebeldes que habían osado alzarse contra de él.

Porque luego ellos regresaron. De alguna manera, obtuvieron poderes oscuros con los cuales pudieron hacerle la guerra a padre, y, gracias a la ayuda de «cierta mujer» que había sido una de las primeras creaciones de padre, armaron su propio ejército formado por su propia raza.

Ellos se hicieron llamar igual que los Espectros malvados de la ciudad que respondía al nombre de Babilonia: Daimons (Demonios).

Fue entonces que una guerra se formó.

Y fue entonces que él y su hermano fueron enviados a la tierra a defender a los humanos.

Extrañeza. Eso no era lo común, se dijo; pero no llevó la contraria a ese mandato. Lo acató sin dudar y defendió a la humanidad con todo lo que tenía.

Luchó, luchó y luchó.

Y a su lado, como siempre, su hermano estuvo en todo momento.

Y aunque la pelea no era fácil, había algo de tranquilidad en ese hecho. Peleaba por padre y su hermano estaba ahí. Las cosas eran un poco distintas; pero la base seguía siendo igual. En el nombre de padre y junto a su hermano, él tenía que pelear.

Pero un día, eso cambió.

Su hermano cambió, para ser más específicos. Se enamoró de una humana. .

¿Qué fue lo que sintió él al ver eso?

Simple: extrañeza. ¿Qué era ese concepto extraño llamado «amor»?, se preguntó.

—Es lo mismo que siento por ti y por padre; pero mucho más intenso —le explicó su hermano—. Es un sentimiento que me da una calidez sin fin y que me da otra razón para existir.

—Ah. Ya comprendo —le contestó de inmediato a su hermano.

Pero en verdad no lo hizo. Ese «amor» en secreto le parecía absurdo.

¿«Otra razón para existir»? ¿Por qué quería algo como eso? ¿No estaba bien que simplemente viviera por padre y su hermano? ¿De qué servía ese «amor»?

No lo pudo comprender. EEl, que nació con el propósito de ser un guerrero, solo podía entender cosas relacionadas con la guerra. Ese «amor» le parecía tan lejano como la estrella que recibía el nombre de Sol.

O eso fue lo que se dijo. Pero en secreto miraba a su hermano y ese pensamiento se tambaleaba.

—«Tu y yo estamos hecho de la misma manera —pensaba cuando veía a su hermano—. Tú y yo nacimos con el mismo propósito. Tú y yo tenemos las mismas habilidades. Tú y yo tenemos el mismo potencial. Tu puedes aprender lo mismo que yo, y yo puedo aprender lo mismo que tú, así que… ¿Por qué tu entiendes acerca de este «amor» mientras que yo no lo hago?»

Esa fue la primera vez en su existencia que formuló una pregunta.

Y esa fue la primera vez en su existencia que no recibió una respuesta.

Pero aun así, apoyó a su hermano.

Los dos eran uno, por lo que si él era feliz entonces él sería feliz: fue lo que pensó.

Pero como era natural, incluso aunque su hermano fue feliz, no sintió nada. Eran dos seres independientes, después de todo. Incluso aunque eran iguales, al parecer eran mucho más distintos de lo que incluso su padre podría haber pensado.

Pero eso estaba bien, se había dicho. Simplemente seguiría viviendo como siempre vivía. Seguirá viviendo por el cielo, por su padre y por su hermano.

Y eso fue lo que siguió haciendo.

Pero en una pequeña parte de su ser había algo distinto.

Porque ahora que lo notaba, nunca había sentido nada más allá de lo ya sentía. Igual que un pez que estaba en el agua, sentía afección por el cielo, por su padre y por su hermano porque desde el principio él supuso que eso era lo que tenía que hacer. Sus sentimientos no eran falsos; pero verdaderamente no eran algo propio.

Después de todo, si tienes un animal en cautiverio, le das todo lo que puede desear, haces que sea feliz de esa manera, ¿acaso no sería natural que fuera feliz con eso incluso aunque no era consciente de lo que había en el exterior? ¿No era natural que instintivamente pensaba que era feliz?

Si no sabías que estabas siendo feliz con migajas, entonces jamás serias infeliz.

Y por supuesto, mientras sigueras teuiendo esas migajas no serias infeliz incluso aunque supieras que solo recibías migajas.

Y por lo tanto, él siguió siendo feliz —o por lo menos, algo como esoincluso aunque se empezaba a dar cuenta de que su existencia era mucho más vaciá de lo que había pensado.

Y entonces, mucho tiempo después, un golpe a su vaciá existencia fue dado: esa persona especial que tanto quería su hermano fue asesinada por aquellos que se hacían llamar como Demonios, y su hermano, víctima de los sentimientos negativos, se había convertido en un Ángel Caído.

Y entonces estuvieron en bandos opuestos. Ya no eran dos que eran uno. Ahora había algo distinto a lo que siempre había tenido: ahora aquel con el que siempre había contado no estaba.

—«Pero no importa —se había dicho incluso mientras sentía un vacío sin igual—. Viviré por el cielo y por padre»

Y eso fue lo que hizo.

Pero ahora, haciendo aquello que siempre había hecho, ya no sentía nada.

O mejor dicho, desde el principio no había sentido nada. Tal vez fue que la compañía de su hermano había sido la razón de que en el pasado hubiera sentido algo o tal vez fue simplemente que pensó que el no sentir nada era el sentimiento conocido como «felicidad», pero ahora se daba cuenta que realmente no sentía nada por su labor.

De repente, se dio cuenta, la razón de su existencia ya no tenía sentido.

Por ende, su vida no tenía sentido.

¿Qué podía hacer?, se había preguntado. ¿Qué podría gustarle? ¿Qué podría hacerlo feliz? ¿Qué podría hacerlo sentir «amor»?

Y mientras se preguntaba eso, fue enviado por su padre a defender un pueblo de humanos.

Y ahí, fue testigo del horror de los seres conocidos como Demonios. Vio cientos de cadáveres en condiciones que ya ni siquiera podrían entenderse que alguna vez habían sido personas. Vio victimas de rituales tan terribles y profanos que incluso hoy en día esa visión no podía ser olvidada.

—¡Mantengan la cabeza! —les había dicho Lord Uriel a él y a todo los demás, incluso aunque aquella visión también le había impactado—. ¡Nuestro deber es defender a los que siguen con vida! ¡Tenemos que luchar por acabar con todos los Demonios para que esta visión no se pueda volver a repetir!

Y entonces, eso fue lo que hicieron. Pelearon contra los Demonios y los mataron a todos.

Y entonces, todavía reflexionando, pensó:

—«Tal vez, vivir para proteger todas las vidas humanas sea lo que debo hacer»

Y entonces, en cada oportunidad que pudo, defendió a los humanos con uñas y dientes.

… Pero no sintió nada.

No sentía nada. Era igual que un autómata diseñado para la batalla. Era incapaz de sentir nada.

O eso fue lo que pensó hasta que un día los Demonios lo acorralaron y lo llevaron al borde de la desesperación al casi matarlo, solo una rápida intervención de Lord Uriel lo que evitó que el muriera.

Verdaderamente hablando, fue la experiencia más horrible de su vida.

Pero verdaderamente hablando fue la experiencia más maravillosa de su vida. Por primera vez en su vida, había sentido algo: había sentido la emoción conocida como miedo. Había sentido la adrenalina de no saber lo que iba a pasar.

Y eso le gustó.

Era un autómata diseñado para la batalla —esa era una verdad más grande de lo que incluso él había pensado. Resultaba ser que no era un defensor, porque proteger a alguien no le generaba verdadero sentimientos; pero sin duda era un guerrero porque la adrenalina de la incertidumbre de estar a punto de morir era algo que le causaba total felicidad.

Sin duda no estaba vacío. La razón de que siempre había sido feliz ahora le era clara: cada vez que peleaba, sentía felicidad. Siempre había sido así, lo único es que recién en ese momento fue que se dio cuenta.

Y entonces su curso de acción fue sencillo: pelear aún más.

Pelear, pelear y pelear: eso fue todo lo que hizo.

Y luego simplemente sentir felicidad por todo eso.

Y esa fue su vida por un largo tiempo, hasta que un día algo pasó:

Miró hacia atrás y vio que todos lo miraban con terror.

Y luego miró hacia adelante y vio cientos de cadáveres en condiciones tan atroces como los de aquella primea incursión a aquel pueblo en que fue testigo por primera vez del horror de los Demonios.

Con una simple diferencia: todos esos eran Demonios a los que él había matado.

Que los hubiera matado no era algo malo. El problema fue el modo en que los mató. Las cosas que hizo en sus momentos de «felicidad» fueron tan atroces como las que hacían los mismos Demonios a los que él mataba.

Se había convertido en una persona aún más cruel que ellos.

Si hubiera sentido miedo por eso como los demás, entonces pudo haberse redimido al entender que estaba haciendo algo malo.

Pero no lo hizo. En su lugar, él...

Se rió.

Y entonces, al igual que su hermano, él se volvió un Ángel Caído.

Como estaban en una guerra y ser un Ángel Caído bastaba para ser parte de la facción de los Ángeles Caídos, él luego se unió a Grigori, la organización de los Ángeles Caídos donde su hermano estaba.

Ahí, naturalmente, se encontró con su «otra mitad». Volvieron a ser un todo que eran un uno.

Solo que la cosa ahora era distinta. Ahora él era distinto.

Porque se había dado cuenta que solo podía sentirse vivo cuando estaba a punto de morir y cuando estaba matando a alguien; cuando combatía fervientemente por su vida.

Y eso para su hermano era tan incompresible como lo era para él ese «amor» del que alguna vez le había hablado.

En un sentido estricto, nadie cambio entre ellos. Al final, habiendo perdido a su padre, dentro de todos los que eran sus hermanos ellos eran los más cercanos entre sí, su lazo solo igualado por los otros Ángeles Gemelos que habían caído.

Pero mientras su hermano luchaba por proteger a los humanos en memoria de su amada, él solo luchaba porque le encantaba luchar.

Y eso tal vez no pudiera parecer la gran cosa; pero en realidad era algo que lo cambiaba todo.

Porque cuando la guerra terminó, la reacción de ambos fue totalmente distinta.

Su hermano sintió alivio. Él, por su parte, sintió desconsuelo y pánico.

Había vivido por defender el cielo, y ahora era un Ángel Caído. Había vivido por su padre, y ahora no podía vivir por él. Había vivido por luchar, y ahora no podía luchar.

Desesperación total. ¿Cuál era la razón por la que debía seguir viviendo?, se había preguntado.

Por el bien de su hermano, trató de adaptarse a la paz.

Pero no pudo hacerlo.

Defender, atacar, esquivar y contra-atacar: esas eran las cuatro cosas que mejor se le daban. Cuatro cosas por las que había nacido. Cuatro cosas por las cuales tenía un talento sin igual.

Cuatro cosas por las que únicamente podía sentir «algo».

La paz no era lo suyo. Igual que una espada solo servía para atacar, él solo servía para pelear. Fuera de ese tipo de situación, él era obsoleto: carente de razón y propósito alguno.

Y por eso la paz le dolía.

—«Hubiera sido mucho mejor si hubiera muerto»—había pensado.

Y es que ciertamente, él era una existencia que había surgido incorrectamente. Si hubiera nacido en el lejano panteón escandinavo del Padre de Todos, su vida habría sido excelente. Vivir luchando, morir luchando: ese lema era el mismo de un guerrero Berserker. Ese lema era el mismo por el que él vivía.

Para un guerrero con ese lema, vivir en paz era algo imposible.

Si se hubiera tratado de otra persona, él hubiera armado un alboroto con la intención de poder generar otro conflicto en el cual participar.

Pero secretamente, todavía tenía una razón que lo ataba: su hermano.

Ellos dos estaban atados de una manera que no se podía explicar. Si llegara a cometer una imprudencia, las consecuencias de sus acciones recaerían sobre ambos de manera automática.

Y aunque no podía sentir nada, ese hecho sin duda le provocaba algo: total culpa y rechazo. No podía destruir la felicidad de su «otro yo». Ese pensamiento puro que era el único retazo de su naturaleza como Ángel era lo único que lo ataba.

Y por lo tanto, por un tiempo no supo que hacer. Flotó a la deriva de su «otro yo» por un largo tiempo mientras ponía una expresión falsa y se movía como un autómata. Actuó solo por actuar y vivió solo por seguir viviendo.

Pero un día, todo eso cambio.

—Tengo una propuesta para ti —le había dicho aquel que técnicamente era su hermano mayor—. Sé que ansias pelear más que nada, y por eso te ofrezco esto: únete a mí y tendrás esa batalla que tanto ansías sin repercusiones de ningún tipo para tu hermano.

En un primer instate, dudó ante la oferta. ¿Tener esa pelea que tanto ansiaba sin generar consecuencias negativas a su hermano? ¿Cómo era eso posible?

Pero su «hermano mayor» le había sonreído.

—Creeme cuando te lo digo. Esto por lo que lucharás es por un bien mucho mayor de lo que imaginas.

Y con esas palabras, su «hermano mayor» le explicó su plan.

Y mucho tiempo después, él realizó la parte que le tocaba. Actuó junto a un pequeño grupo de Caídos y Exorcistas Errantes en la ciudad a la que su «hermano mayor» le había dicho que fuera la ciudad de Kuouy causó estragos por todos lados en búsqueda de «esa persona» que su «hermano mayor» había previsto.

Por un tiempo, no encontró nada; pero luego un día sucedió tal cual y como su «hermano mayor» se lo había dicho: se encontró con un muchacho con un poder irregular para su edad.

Y de inmediato, él recordó las palabras de su «hermano mayor»:

—Esa ciudad a la que te envío… Ahí estará un chico joven con un poder anormal. Un poder capaz de cambiar el mundo. Un poder cuyo único límite es simplemente el que el mismo se impone… Ese chico no es consciente de los verdaderos límites que tiene su poder, y todavía no ha despertado por completo…. Lo que yo quiero que hagas es muy sencillo: quiero que lo busques y que cuando lo veas… ¡luches con él con todo lo que tienes y veas si tiene lo necesario para usar el poder del modo en que lo he previsto! ¡Sirve como la antesala a mi juicio y revelame si ese chico tiene material de un héroe o solo es otra manzana podrida que hay que talar por bien del árbol llamado humanidad!

Y al recordar eso, él de inmediato actuó y probó de poco a poco lo que el chico que tenía en frente podía hacer.

Y mientras más lo probaba, mas su sangre guerrera hervía.

¿«Material de héroe»? ¿«Manzana podrida»? ¿«Tener lo necesario para usar su poder»?

Él era un maestro del combate; pero era de mente simple. En el momento en que su ataque chocó con el de ese chico, todas las cosas complicadas fueron olvidadas. Lo único que le importaba era pelear. Nada más aparte de eso.

Pero su pelea no pudo ser en ese momento. Fue incordiado por aquellas que regían en la zona, y a la final tuvo que retirarse por un pedido de su «hermano mayor».

Pero al siguiente día fue distinto. Supo aprovecharse de la situación y logró atraer a aquel chico a una dimensión de bolsillo en la cual pudieran luchar con total tranquilidad.

Y mientras iba liberando poco a poco parte de su poder, fue sorprendido por aquel muchacho de nuevo. Se encontró en una situación inesperada en la que en cualquier momento podría morir.

Y eso lo emocionaba.

Y eso lo excitaba.

Y eso lo hacía feliz.

Y todo eso le indicaba solo una cosa: que sin duda esa batalla iba a ser la mejor de toda su existencia.

No iba a ser la más larga, no iba a ser aquella en que la que derramara más sangre, ni aquella en la que saliera airoso.

Pero sin duda iba a ser la mejor de toda su existencia.

Y solo significaba una cosa para él, quien respondía al nombre de Azkeel:

Que podía desatar a la bestia sedienta de sangre que llevaba por dentro.


BOOOOOOMMMMMM.

Y entonces, mientras la enorme cortina de humo formada por el impacto del tremendo golpe eléctrico que era el Sandaborutofuonaru de Issei se disipaba, un enorme y gigantesco cráter fue revelado ante el mundo.

Y en el centro de el, un Azkeel que había estado congelado gracias a la combinación y el Akuatikkufari y de la Kotta Ikari de Issei dio un grito digno de una bestia loca, la mitad superior de su traje militar habiendo desaparecido, revelando un cuerpo musculoso que estaba lleno de cicatrices y ligeras heridas; un cuerpo que lucía como si todavía pudiera dar batalla por un buen rato.

Y dando un grito lleno de emoción, Azkeel le confirmó ese hecho a Issei.

—Ese… ¡Ese fue un gran movimiento! ¡Por un momento incluso me imaginé muriendo victima de ese golpe! —dijo él mientras sonreía como una bestia, poder mágico de tipo luz desbordándose de su cuerpo—. Sin duda, ese último ataque me lo ha demostrado, mocoso: ¡tú eres un guerrero sin igual! ¡Un guerrero que puede quitarme la vida en cualquier momento si me descuido!... Sabiendo eso… ¡ya no hay necesidad de que me contenga! ¡Ahora te mostraré lo que el mítico «Hombre de la Maldad» puede hacer! ¡AHORA TE MOSTRARE TODO MI PODER!

Y gritando eso, Azkeel liberó una onda expansiva de poder mágico de su cuerpo.

Y entonces, mientras por un momento parecía que una luz roja lo cubría, él atacó. Formó un ataque que no tenía comparación con todo lo que había estado haciendo hasta el momento:

Liberó una andanada de lanzas de luz de un simple movimiento, todas con la potencia suficiente como para dejar un cráter con el tamaño suficiente como para albergar una persona.

Y al ver eso, Issei de inmediato formó medidas defensivas y esquivó cada lanza con movimientos agiles.

Y viendo eso, Azkeel rió.

Y entonces, con un veloz movimiento apareció ante Issei y le dio un golpe directo al estómago, mandándolo a volar.

—«¡¿Qué demonios?! —se dijo Issei a sí mismo, reincorporándose mientras hacia una ligera mueca. El golpe le había dolido; pero afortunadamente estaba acostumbrado a recibir palizas de parte de su sensei (que no porque lo llamara «Issei-sama» quería decir que ella no lo hiciera ver el infierno con sus entrenamientos) —. ¡De un momento para otro cambio por completo de aire! ¡¿Tanto se estaba conteniendo?!»

Issei no estaba desesperado por el poder que estaba mostrando Azkeel; pero estaba sorprendido. De repente, la velocidad y fuerza que este había estado mostrando se había ido por las nubes comparado con su anterior yo.

Pero no tuvo tiempo de impresionarse o de recibir un comentario de Draig, porque justo en ese momento Azkeel apareció detrás de él y dio otro golpe directo a su espalda.

Pero Issei no iba a permitir que lo trataran como saco de boxeo. Rápidamente, concentró poder mágico en su mano, reforzándola, y repelió el golpe de Azkeel con su propio puño.

Y al ver esto, Azkeel dio una risa que cada vez lucia más errática.

—¡¿Entonces tú cuerpo ya ha superado los límites de la fuerza humana?! —cuestionó, antes comenzar una avalancha de golpes y patadas en contra de Issei.

Repeliendo golpe con golpe y patada con patada al mismo tiempo que retrocedía de vez en cuando, Issei hizo una mueca.

—«Sin duda esto no es mi imaginación. ¡De poco a poco la fuerza de sus golpes se incrementa! ¡Y no solo eso! ¡Sus movimientos también se vuelven más erráticos y salvajes! ¡¿Por qué está pasándole esto!? ¡¿Cómo lo hace?!»

[Tardé un poco en reconocerlo porque tenía tiempo sin ver algo como esto; pero mientras más paso el tiempo más confirmo lo que ya sabía: este tipo puede usar la Berserker Rage (Ira del Berserker)]

Mientras liberaba el cañón de oscuridad que era su Yami no Shi no Nami y retrocedía para ganar distancia de Azkeel, Issei hizo una mueca de confusión ante las palabras de Draig.

—«¿ Berserker Rage?! »

[Es una técnica especial propia de los guerreros de Europa; sobre todo de los antiguos guerreros de Escandinavia e Irlanda —le explicó Draig —. Consiste en sacrificar parte de la cordura del usuario para permitir que los instintos salvajes de este despierten y le permitan usar su fuerza de una manera explosiva que normalmente no le sería accesible. En pocas palabras, es una «Mejora Enloquecedora» que intercambia poder combatir durante un largo plazo de tiempo por poseer un poder explosivo durante unos momentos]

—«¿Por eso es que cada a segundo sus ataques se incrementan? —preguntó Issei, moviéndose rápidamente para esquivar Luminescent Cannon de Azkeel, y luego ciñéndose en combate cuerpo con el ya mencionado cuando este se le apareció en frente con un rápido movimiento.

[Exactamente —asintió Draig—. Usando la Berserker Rage, de poco a su poder mágico se despliega a límites que ponen sobre su cuerpo una gran presión, pero que a la vez le permiten volverse y más fuerte por cada segundo que pase. Ahora, mientras su cuerpo y poder mágico aguanten, su «poder de ataque» seguirá incrementándose]

—«Esto es como una mala broma»— se dijo Issei con incredulidad —. ¿Yo no puedo usar el Boosted Gear; pero él si puede usar una técnica kamikaze digna de un manga shonen? ¡Eso es tan injusto!»

[Tú y yo sabemos que las peleas nunca son justas]

—«Touche»

Y haciendo una mueca tras decirle eso a Draig, Issei se concentró en la batalla.

—«Dices que usa poder explosivo a cambio de sacrificar su cordura y su durabilidad, ¿cierto? —dijo mientras lanzaba un Yami no Shi no Nami para contrarrestar un Luminescent Cannon , solo para recibir un asentimiento —. Bien. ¡Supongo entonces que simplemente tengo que aguantar hasta que se derrote solo o derrotarlo por mismo antes de que su poder se vaya por las nubes!»

Y pensando eso, Issei concentró su poder mágico e hizo que decenas de espadas de oscuridad salieran dirigidas en contra de Azkeel.

Y este, dando una risa que cada vez se parecía mas al aullido de una bestia, respondió generando su propia andanada de espadas de luz, generando un choque que hizo que toda la falsa ciudad de Kuou se agitara.

Y entonces sin perder el tiempo, Issei formó una gigantesca esfera de agua sobre su cabeza, para seguidamente exclamar:

¡ Sozo: Akuatikkufari!

Y entonces, un gigantesco chorro de agua salió despidió en contra de Azkeel con tal potencia que varios de los árboles que estaban por la zona salieron volando mientras eran separados de la tierra desde su raíz.

Y Azkeel, al ver eso…

… liberó poder mágico, y recibió el ataque de frente ante la mirada incrédula de Issei.

—«¡¿No lo esquivó?! —pensó, sorprendido, antes de negar con la cabeza —. Bueno. Supongo que eso es lo que pasa cuando intercambias poder por cordura»

Y con ese rápido pensamiento, Issei liberó su poder mágico y le dio forma de un gigantesco rayo que luego liberó mediante una rápida serie de movimientos en contra de Azkeel.

—¡ Sozo: Sandaborutofuonaru! —exclamó.

Y entonces, ante el Azkeel que se encontraba mojado por obra del poderoso chorro de agua que era el Akuatikkufari de Issei, una enorme explosión eléctrica se formó con él estando en el centro.

BOOOOOMMMMM.

Una gran onda expansiva que era acompañada de una nube de humo se formó, y al mismo tiempo que eso sucedía, Issei se encontró esquivando por instinto un haz de luz que era dirigido en su contra.

—«¿Qué…?»

Antes de que Issei siquiera pudiera darse el tiempo para sorprenderse, un Azkeel lleno de heridas leves que rezumbaban electricidad residual se le abalanzó en su contra con uno de sus brazos brillando en energía luminosa.

Al ver eso, Issei de inmediato se concentró e hizo que parte de su poder mágico se dirigiera hacia su brazo derecho, causando que inadvertidamente este se rodeara de una fina capa de escamas, para entonces seguidamente desviar el golpe de Azkeel con su antebrazo y dar un golpe dirigido hacia el abdomen de este, golpe que fue bloqueado.

Y así, Issei se encontró inmiscuido una vez más en un fiero combate cuerpo a cuerpo con Azkeel. Una patata que era bloqueada por otra patada; un puñetazo que era bloqueado por otro puñetazo; uno que otro gancho, una que otra barrida y uno que otro cabezazo kamikaze: eso y más eran los golpes que podían avistarse en aquel enfrentamiento.

—«¡¿No que su resistencia bajaba a cambio de que subiera su ataque?!»—le cuestionó Issei a Draig mientras seguía intercambiando golpes con Azkeel.

[Dije que sus capacidades físicas suben de tal manera que ejercen una gran presión sobre su cuerpo, no que su defensa baje —aclaró Draig —. En términos de rol, podríamos decir que su MP y SP bajan por segundo mientras que su STR y su END suben]

—«¡No es tiempo para hacer referencias gamer!»—le gritó Issei en respuesta, mientras inconscientemente esbozaba una sonrisa. Tal vez sonara un poco extraño; pero el hecho de combatir tan duramente con alguien le hacía sentir… emocionado.

No era un loco obsesionado por la batalla; pero a fin de cuentas era mitad Dragón debido a que le había cedido su corazón a Draig. Los Dragones eran seres hechos de pura energía que se guiaban por completo por las emociones, siendo los Dragones masculinos extremadamente bélicos por naturaleza. Siendo parte Dragón, no se podía evitar que Issei sintiera su sangre fluir con emoción ante un oponente fuerte.

—«Genial. Ahora sueno como de esos personajes locos de Dragon Ball—se dijo, mientras daba un salto para marcar distancia con Azkeel —. Por lo menos hay un algo bueno que compensa tener quintuplicadas las hormonas, los deseos carnales y los deseos de pelear: mi cuerpo es mucho más resistente de lo que un cuerpo humano debería y además cuenta con resistencia a los ataques mágicos no Dragon-Slayers. De no ser por eso y el infierno de entrenamiento que me dio Eve-sensei, probablemente no pudiera dar pelea en un combate físico como lo hago ahora»

Y mientras pensaba eso, Issei dio un rápido salto, esquivando un haz de luz que dejó un enorme cráter de alrededor de cinco metros de diámetro en el piso.

—«Tengo que hacer algo para acabar con esto de una vez —se dijo, lanzándole un rápido cañón de oscuridad a Azkeel, a lo cual este dio un grito loco y respondió con su propio cañón de luz, causando que ambos ataques se nulificaran —. Sin duda soy capaz de aguantar durante un rato y esperar a que se agote su resistencia; pero no puedo hacer eso. Allá fuera está Asia en medio de un ritual en el cual pueden quitarle su Sacred Gear en cualquier momento. Mientras más me tarde en esto mayores son las probabilidades de que algo malo le pase a Asia»

Al pensar eso, Issei no pudo evitar fruncir el ceño.

—«Todavía no quiero usar el Boosted Gear, así que… »

Issei concentró su poder mágico en la palma de su mano derecha, causando que una esfera de energía verdosa apareciera en esta. Se trataba de un ataque característico suyo que no tenía nada que ver con el estilo mágico que solía utilizar: el Dragon Shot (Disparo del Dragon)

—«¡Es momento de sacar una carta pesada!»—se dijo, alzando su mano derecha encima de su cabeza, el Dragon Shot creciendo rápidamente en tamaño, pasando de un momento de tener el tamaño de una pelota de ping pon a tener el tamaño de una pelota de basquetbol.

Y luego esa pelota de basquetbol creció y creció hasta tener un tamaño astronómico digno de una gigantesca bola de demolición que estaba hecha de energía.

—«¡Veamos si puedes aguantar esto!»—se dijo Issei, mientras hacía que el gigantesco Dragon Shot flotara varios metros encima de su cabeza. Seguidamente, hizo una seña con sus dos manos en dirección hacia un Azkeel que parecía venir rápidamente en su dirección, exclamando con fuerza:

¡Dragon Shot!

Y con ese grito, una gigantesca esfera de energía cayó sobre Azkeel.

Y este, al ver eso, dio un grito de júbilo, y, para sorpresa de Issei, dijo:

—¡Ja, ja, ja! ¡Sabía que no me decepcionarías!

Y entonces para sorpresa de Issei, formó una gigantesca esfera de energía luminosa y la lanzó en contra del gigantesco Dragon Shot.

¡Bright Sphere of Annihilation! (Brillante Esfera de la Aniquilación)! —gritó Azkeel, dándole una sonrisa a Issei que rebosaba de instinto asesino.

Y entonces, dos enormes esferas de energía chocaron entre sí, cada una tratando de hacer retroceder a la otra debido a la fuerza de voluntad de sus respectivos conjuradores.

Y aunque un principio el choque parecía estar a favor de Issei, prontamente este empezó a dirigirse a favor de Azkeel.

Y todo por una sencilla razón: debido a la Berseker Rage que este estaba usando todo su poder mágico se estaba yendo en oleadas explosivas. Generando su Bright Sphere of Annihilation , mientras hacía uso de la Berseker Rage él estaba gastando mucho más mana de lo que gastaría normalmente, pero a cambio el poder de su ataque se incrementaba segundo a segundo de una manera que normalmente le sería imposible.

Y debido a eso Issei estaba en desventaja. Él simplemente le había dado forma a su poder mágico y lo había lanzado de una manera estable, así que el poder de ataque de su Dragon Shot, aunque inhumanamente bestia, era fijo. Contra la inestable Bright Sphere of Annihilation de Azkeel que incrementaba su forma segundo a segundo, estaba en una desventaja técnica pese a que era un ataque mucho mejor porque Issei podría usarlo muchas veces más de lo que Azkeel podría usar su ataque.

Por eso, Issei se encontró viendo como su Dragon Shot se le venía encima junto con la Bright Sphere of Annihilation de Azkeel.

Pero él no estaba preocupado.

Y no era porque pensara que podría salir ileso de la explosión que se le iba a venir encima (una cosa seria si usara el Balancer Breaker del Boosted Gear ; pero otra muy distinta era mientras estaba en su desarmada forma normal. Incluso su resistencia mágica tenía un límite)

No. La razón de que Issei estuviera tan tranquilo era porque…

Sozo: Darknees Dragon Shot (¡Crear: Disparo del Dragon de la Oscuridad!)

Tenía un arma secreta.

BOOOMMMMMMMMMMM


Cuando Raynare vio a la «Muerte» dirigirse en su contra, de inmediato actuó. Aun llena de pánico por la incomprensión que sentía ante la situación en la que estaba y al ver todos sus ataques siendo inútiles, hizo todo lo que pudo para conservar su vida.

Lo primero que hizo fue lanzar otras lanzas de luz en dirección hacia aquella chica.

Pero la «Muerte» ni se inmutó. Con calma y elegancia, usó la espada de luz que había robado a un exorcista, y contra toda lógica (pues las lanzas de luz de Raynare tenían más poder que aquella insulsa arma), destruyó las lanzas de una simple y elegante estocada.

Al ver eso, Raynare sintió como el temor la llenaba; pero aun así, guiada por la experiencia que le daban los miles de años que llevaba sobre su espalda, trató de matar a la «Muerte» antes de que esta pudiera sesgar su alma. Formando otra lanza de luz con toda la potencia que podía darle en un corto periodo de tiempo, dio una estocada en dirección hacia el pecho de la chica que le acercaba rápidamente.

Pero de nuevo, la «Muerte» ni se inmutó. De una simple estocada, destruyó la lanza de luz de Raynare antes de que pudiera siquiera tocarla.

—«¡¿Qué demonios?!»—se cuestionó Raynare mientras retrocedía, frustrada. ¡¿Cómo aquella chica podía destruir todos sus ataques tan fácilmente?!: eso era la pregunta que pasaba por su mente.

Viendo su dilema interno, la «Muerte» rió.

—Es inútil —dijo ella con una calma y serenidad magistral, igual a la de la más grande dama de clase alta—. Todo lo que hagas carece de sentido. A la final, todos los seres comparten un mismo destino: la muerte. No importa si eres un Dios, humano o incluso una cosa que no está viva en el sentido estricto de la palabra, mientras tengas un «principio», naturalmente también tendrás un final. La fuerza que poseas tal vez te permita retrasarla; pero a la final la muerte es inevitable y siempre vendrá por ti. Alguien como tú, una insulsa alimaña cuyo peso en el mundo es inferior incluso a al de los humanos que tanto desprecias, es tan insignificantemente débil que ni siquiera puede soñar con evitarlo… ¡Ríndete y agacha la cabeza! ¡Así tu muerte será más indolora!

Raynare no pudo evitar temblar ante sus palabras.

No lo entendía. De veras que no lo entendía. ¿Por qué su pulso se aceleraba tanto? ¿Por qué sus piernas no dejaban de temblar? ¡¿Por qué sentía tanto terror?!

—«¡Es una insulsa y simple humana!»—era lo que se gritaba a si misma; pero a la final no dejaba de temblar.

Porque cuando veía los ojos azules con un pequeño destello arcoíris de aquella muchacha, sabia la inevitable verdad. En el momento en que aquella chica se le acercara, su destino estaría predeterminado. Igual que un pedazo de papel ante una flama, desaparecería inevitablemente sin poder hacer nada.

Y Raynare no quería eso. Ella quería vivir. Quería vivir para poder…

—Muy bien. Así está mucho mejor —dijo la «Muerte» con serenidad que rebosaba de burla, viendo como estaba paralizada—. Mientras más resistencia opongas, mayor será el dolor. Estate tranquila mientras yo… ¡te llevo a la gloria eterna que es el paraíso que tanto adoras!

Y con esas palabras, la «Muerte» corrió en su contra con su espada en mano dirigida a su pecho.

Y al sentir como toda su existencia estaba a segundos de llegar a su fin, Raynare se encontró viendo pasar su vida ante sus ojos.


Había nacido como todas las demás de su clase: creada por la mano de su padre, el Dios de la Biblia.

Su destino había sido tan sencillo como el de muchas otras; velar por los intereses del cielo: esa fue la misión —el propósito por el que debía dedicar su existencia— que su padre le había dado.

En otras palabras, debía actuar como una secretaria del cielo.

¿Era porque era mujer que le tocaba esa clase de papel?

No. Por supuesto que no. La existencia de Gabriel, una de los cuatro Ángeles a las que padre le había dado más bendiciones que al resto, era una prueba ferviente del hecho de que padre no discriminaba a sus hijas. Las mujeres podían ser guerreras, curanderas, espías, científicas o lo que quisieran. De igual manera, también existían hombres que fungían con un rol similar al de un secretario.

(Aparentemente tal compresión de su padre, inexistente en aquella época de parte de muchos seres divinos hacia las mujeres, se debía a una experiencia pasada con una «cierta mujer» que había sido una de sus primeras creaciones femeninas; pero ella no estaba demasiado al tanto de ese hecho por ser demasiado «joven» en comparación con los altos mandos)

La razón de que ella y muchas Ángeles femeninas fueran «secretarias» era muy sencilla: una secretaria podía hacer cualquier cosa, así que naturalmente tenían menos limitaciones en su rol que otros Ángeles.

Si era la secretaria encargada de asuntos médicos, entonces podía ser una sanadora; pero al mismo tiempo también podía tener dones para la pelea u otra arte.

En otras palabras, ser una secretaria era ser una «Jack-de-Todos-los-Oficios».

Naturalmente, también significaba que eran las primeras en ayudar a padre a combatir contra el monstruo todo-poderoso al que ni siquiera su padre podía aniquilar: el papeleo. Pero como varias Ángeles (entre ellas Raziel y Penemue, sus superiores directas y sus «hermanas mayores») se encargaban en su mayor parte de aquel ser infernal, ella en general era encargada de otros asuntos.

Y el principal de todos fue uno muy simple: apoyar al departamento científico del cielo.

Ella no era la Ángel más inteligente, la más fuerte o la más hermosa de todas; pero era la que más se dedicaba en su labor —eso era lo que había dicho su padre. Fue debido a esa premisa que ella fue enviada a ayudar en el séptimo cielo. Necesitaban a alguien que no se rindiera fácilmente aunque tropezara varias veces seguidas.

Ella estuvo contenta con su labor. Todo lo que padre le pidiera era algo que debía hacer con felicidad, pensaba.

Y así, ella ayudó en el departamento científico.

Y entonces su existencia fue revolucionada. Sus ojos se centraron en una persona y sentimientos extraños surgieron en su interior.

Miró al encargado del departamento investigativo y, pensó ella, sintió por completo «amor».

En otras palabras, miró a aquel que era uno de los más antiguos dentro de sus hermanos mayores: aquel que se llamaba Azazel, y se enamoró.

¿Cuál fue la reacción de su atracción?

¿Fue por su inteligencia?

No, claro que no. Él sin duda era inteligente; pero al final había otros como Metatrón y Akibel que podían igualar su inteligencia. Esa no fue la razón.

¿Fue entonces por su fuerza?

Menos todavía. Aunque él tuviera doce alas, no se podía decir ni por asomo que fuera de los más fuertes del lugar. Esa no fue la razón.

Entonces, ¿fue por su belleza y carisma?

Decir que él no era guapo seria como criticar a su padre, quien los había modelado a todos a una imagen perfecta; pero decir que él era el más guapo y carismático de todos sus hermanos seria decir una mentira. Si se trataba de belleza masculina pura, Michael y Lucifer eran ciento de veces mejores; y si se trataba de simple carisma, incluso alguien como Shemhazai era mejor que él. Sin duda alguna, esa no había sido la razón. Su belleza no había sido lo que la había cultivado.

Entonces, sino fue ni su inteligencia, ni su fuerza, ni su belleza, ni su carisma lo que la cautivó,… ¿Qué fue?

Sencillo. Fue algo muy simple: su pasión.

Porque ver a alguien como él, que no tenía las mejores características bases ni los mejores dones dentro de todos los Ángeles, destacarse por encima de todos simplemente por su dedicación, era algo que hacia revolucionar su núcleo.

Porque ella tampoco tenía nada que la hiciera destacar. Ella no era comparada con el resto de sus hermanas. Nada más que una más de muchas otras.

Porque él era igual a ella en ese sentido incluso aunque el número de alas que poseía era mucho mayor al suyo, y de todas maneras lograba destacar por encima de todos.

Porque ella fue su asistente y vio de primera mano cómo este aunque tropezaba, aunque caía, aunque a veces no veía la solución y aunque parecía querer rendirse, nunca daba su brazo a torcer. Porque ella se enamoró de su dedicación y el amor que este sentía hacia el padre de ambos.

Porque viéndolo actuar, ella no pudo evitar pensar:

—«Me gustaría ser igual a él. Me gustaría tener a alguien que me quisiera con tanto amor y pasión como la que él pone en todo lo que hace»

Y al sentir eso, ella pensó que estaba enamorada.

Porque no podía ser otra cosa, pensaba. Eso que sentía hacia esa espalda tan gallarda sin duda debía ser amor.

No había errores en ese pensamiento. Solo podía ser amor.

Ella estaba por completo «enamorada» de Azazel.

… Ah. Pero ella era tan cobarde y enclenque. Nada comparada con Gabriel, Penemue, Raziel, Ananiel o cualquier otra de sus hermanas. Ella no tenía la capacidad para confesar lo que sentía. Sentía temor de ser rechazada. Pensaba que inevitablemente iba a ser rechazada.

… Ah. Pero estaba bien incluso si no lo confesaba; incluso si no era amada, pensaba. Mientras pudiera verlo estaría bien. Mientras pudiera estar cerca estaría bien. Mientras pudiera ser su asistente y disfrutar de su presencia toda estaría bien. Si se quedaba todo el tiempo al lado de él ayudándolo en todo, seguramente algún día él voltearía a verla. Sin duda algún día él se daría cuenta de sus sentimientos y la amaría.

Estaba bien esperar. Días, semanas, meses, años, siglos, milenios. No importaba cuanto tiempo tomara; ella tenía toda la eternidad. Ella siempre estaría a su lado esperando que este se diera cuenta de su existencia. Ella siempre actuaría como su fiel secretaria y lo ayudaría en todo.

Solo que sucedía que eso no pudo ser. Porque un día ella volteó y él no estaba ahí.

Extrañeza; curiosidad; inquietud: miedo: una rápida andanada de emociones que nunca había sentido la atravesaron. ¿Dónde estaba él?, se preguntó con miedo.

¿Dónde está Azazel?— le preguntó a su padre, temerosa.

Este le respondió con una sonrisa.

—Está enseñándole a los humanos por petición mía —le contestó

Alivio y confusión. Él estaba a salvo; pero estaba lejos de ella. Ahora ella no podía servirle. Ahora ella no podía esperar a que este volteara a mirarla.

—«No —se dijo a sí misma, tratando de tranquilizarse—. No tengo de que preocuparme. Cuando él vuelva todo podrá volver a ser igual. Su misión no puede ser eterna. Algún día volverá. Solo tengo que esperarlo…. L-lo único que tengo que hacer es esperarlo…»

Y ella esperó.

Y ella esperó.

Y ella esperó.

Y siguió esperando.

Y un día, él volvió. Se veía mucho más contento de lo que ella lo había visto en toda su vida.

Ella quiso acercársele y tratar de hablarle; pero no tuvo valor. Lo vio junto a Penemue, quien para ella era tan intimidante como una Diosa, y se sintió inferior. No pudo acercársele. Sintió que no tenía derecho. Sintió que sería una tonta si se le acercaba.

Ella entonces lo miró de lejos. Lo vio ser feliz, y entonces, ella se sintió feliz.

Esperó a que las cosas volvieran a ser iguales.

Solo que no lo fueron. De repente, el tiempo él lo pasaba lejos del cielo, centrado por completo en esos «humanos» que tanto él como padre querían con tanto fervor.

Tristeza, enojo, rabia consigo misma y celos; emociones que nunca había sentido cruzaron por su corazón hacia aquellos «humanos». Por su culpa, Azazel estaba lejos de ella. Por su culpa, las posibilidades de que Azazel se fijara en ella se habían reducido en un 99,9%.

Pero al final, esos sentimientos no perduraron. Ella que era un Ángel sintió vergüenza de inmediato ante su actuar «pecaminoso» y los suprimió de inmediato.

—«Si Azazel supiera que siento tales sentimientos pecaminosos…»

Ese pensamiento fue suficiente como para hacerla volver a su yo puro.

Porque al final, Azazel siempre volvía. Tal solo fuera de lejos, pero ella siempre lo miraría. Tan solo tenía que esperar. Seguramente algún día podría volver a estar cerca de él.

… Solo que eso no podía ser.

Porque un día, lo escuchó de lejos:

Azazel había sido expulsado del cielo por enseñarle a los humanos algo que padre le había prohibido enseñarles.

Y entonces, su mundo se cayó a pedazos. No supo que hacer. «Amaba» a Azazel; pero lo único que entendía como «bueno» era el cielo y el padre al que servía.

No supo que hacer. No supo cómo actuar. Se quedó paralizada y actuó por instinto; actuó como siempre lo hacía, incluso cuando a veces usaba en secreto los artefactos del cielo para ver al Azazel en el mundo humano.

No supo que hacer.

Y por eso, alguien que si supo que hacer se le adelantó en hace lo que debía haber hecho.

De repente, su hermana Penemue abandonó el cielo, renunciando a la gracia de padre, y fue ayudar a Azazel, volviéndose un Ángel Caído.

Y para ella eso fue como un golpe en el pecho. ¿Comparada con Penemue, que no era ella sino un guijarro? ¿Cómo podía no sentir miedo de que Azazel se enamorara de ella, que rivalizaba en belleza con Gabriel, la prodigiosa niña milagro de su padre?

Desesperación. ¿Qué debía hacer?, se preguntó

«Ve a ahí abajo y confiesa lo que sientes. Ayudalo como ella lo hace»: fue lo que su corazón le dijo.

Pero ella era tan cobarde…. Pensó que sería rechazada, y sintió miedo. Rechazada por Azazel y sin tener acceso a la vida dada por su padre… ¿Cómo se suponía que ella iba a vivir de esa manera?

Se dejó llevar por el miedo, y volvió a quedar paralizada. Volvió a entrar en «piloto automático» y dejó que el tiempo pasara.

Un flash de tiempo, y el «piloto automático» se desactivó. De repente, había una guerra a tres bandas; de repente, Azazel era el líder de una facción compuesta por miles que sentían admiración hacia él y que querían ayudarlo; miles que también eran Ángeles Caídos como él.

Y fue entonces que los sentimientos le ganaron a la cobardía.

Porque vio que había miles que podían vivir sin padre, y supo que podía tener esperanza. Porque vio que podía estar al lado de Azazel como antes para esperar que este la mirara, y supo que podía tener esperanza. Porque vio que Azazel necesitaba ayuda, y pensó que podía ser su oportunidad.

Renunció a la gracia de su padre y bajo del cielo, convirtiéndose en un Ángel Caído. Peleó en la Gran Guerra, y de alguna manera, apenas y teniendo dos alas, logró sobrevivir. Logró obtener un puesto como secretaria en Grigori, la organización fundada por Azazel.

Pensó que todo podía volver a ser como antes.

Solo que eso no podía ser. Ahora, no podría servir de la misma manera en que lo hacía antes.

Porque ahora Azazel era el líder y ella estaba en el nivel más bajo de todos.

Porque ahora existían «Cadres», y ella no era parte de ellos.

Porque como secretaria valía mucho menos que la Cadre Penemue.

… Porque, simplemente, sucedía que entre ella y Azazel no había sucedido nada. Ella nunca le dijo nada. Ella nunca le habló. Ella solo lo observó con admiración y se dedicó a él como una empleada mientras de lejos fantaseaba algún día en que él voltearía a verla. Estúpidamente, ella había pensando que simplemente él la miraría incluso si ella no hacía nada para destacar.

Que tonta había sido, se dijo, sintiendo la tristeza invadirla.

Y minutos después, la tristeza fue remplazada por la ira.

Ira contra sigo misma, que había sido tan tonta. Ira contra Azazel, al que incluso ahora seguía «amando». Ira contra su jefa Penemue, quien era tan superior a ella en todo sentido. Ira contra Grigori que la encasillaba en una posición menor. Ira contra el concepto de «Cadre» que la hacía tan inferior como se sentía. Ira contra todo lo que la rodeaba.

Pero sobre todo, ira contra los humanos.

Porque si ellos no hubieran existido, pensó de una manera que rebosaba de odio, entonces Azazel nunca hubiera caído. Todo hubiera seguido igual. Ella podría haber estado todo el tiempo al lado de él.

Todo sería mejor si ellos no existieran. ¡Todo sería mejor si ellos murieran!

—«Todo sería mejor si simplemente los exterminara»—pensó.

Y al pensar eso, un día, simplemente…

… mató a un montón de humanos inocentes.

Y luego, mató varios más.

Y mató, y mató, y mató, y mató….

Y mató.

Luego de matar a tantos, ¿qué fue lo que sintió? ¿Se regodeó? ¿Sintió alegría? ¿Sintió placer? ¿Sintió que había sido compensada por todas las injusticias que había pasado?

Nada de eso. Simplemente se sintió vaciá.

E increíblemente ridícula.

¿Qué había logrado?, se preguntó. No había hecho nada más que acabar con unos cuantos humanos que ni siquiera tenían nada que ver con el mundo sobrenatural. De ninguna manera había hecho nada que mejorara su situación. Azazel todavía ni siquiera sabía que existía. Nunca lo sabría porque estaba muy ocupado investigando acerca de esos tontos Sacred Gears y ayudando a esos tontos humanos que lo poseían.

—«Si tan solo yo también poseyera un Sacred Gear…»

Al pensar en eso, ella se congeló.

—«¡Eso es! —se dijo—. ¡Para que Azazel me mire simplemente tengo que tener un Sacred Gear! ¡Si yo poseo uno igual que los humanos, entonces él también me mirará como los mira a ellos!»

No había fallas en su lógica. Azazel amaba los Sacred Gears, así que si ella tenía un Sacred Gear, entonces él la amaría.

—«Pero no puede ser cualquier Sacred Gear—pensó—. Tiene que ser un Sacred Gear lo suficientemente destacable como para llamar su atención»

Siguiendo esa lógica, ella debió haber buscado un Sacred Gear clase Longinus.

Pero ella no podía hacer eso. La True Longinus estaba en posesión de la facción hindú; Sephiroth's Grail estaba bajo la posesión de la facción de los Vampiros; la Zenith Tempest y la Incinerate Anthem estaban en posesión de la facción de los Ángeles bajo el mando de la iglesia; la Regulus Nemea estaba en posesión de los Demonios; y Divine Dividing, Canis Lycaon y Absolute Demise estaban bajo la observación de los Ángeles Caídos. De buscar una Longinus, tendría que buscar la Dimension Lost, la Annihilation Maker, el Innovate Clear, el Telos Karma o el Boosted Gear; y sinceramente, ella no era tan arrogante como para pensar que podría enfrentarse a usuarios de estas Longinus. Tal vez si sus usuarios recién hubieran despertado ella podría tener una oportunidad; pero la posibilidad de que eso sucediera no era gigantesca. Ella no podía correr riesgos.

Además, pensar en obtener el Boosted Gear era algo que la hacía temblar. Estaba al tanto del terrible destino al que se enfrentaba todo Sekiryuutei simplemente por existir. ¡Ella no quería sufrir una muerte violenta por cortesía de los Dioses Griegos, los Dioses Egipcios o adoradores locos del temido Culto del Dragon Rojo!

No, no. Ella no podía obtener un Longinus. Tenía que ser más realista. Tenía que buscar algo más accesible.

Y también, necesitaba ayuda. Ella no podía cazar a usuarios de Sacred Gear por si sola sin esperar llamar la atención de facciones adversas o de su propia facción. Necesitaba aliados que le permitieran hacer lo que quería con calma y discreción.

Pero, ¿cómo podía ella obtener aliados?

—Esos aliados que tú necesitas… Yo te los puedo dar.

—¡!

Al escuchar esas palabras tan increíblemente convenientes, ella sintió que se llenaba de una sorpresa sin fin.

Y la razón de todo fue debido a la identidad de quien se las dijo. Nada más y nada menos que uno de los altos mandos de Grigori: un Cadre.

—No tienes nada de que temer. Yo solo quiero ayudarte. No haré nada malo en contra de ti —le dijo—. Solo quiero ofrecerte una mano. Solo quiero ayudarte en lo que necesitas.

Ella no lo podía creer. ¿Él iba a darle ella todo lo que necesitaba? ¿Por qué? ¿Por qué haría algo como eso por ella, quien era como una hormiga para un ser como él?

—Ay, querida., no te menosprecies. No hay ser en este mundo que sea incapaz y que no pueda brillar con luz propia. Todos los seres en este mundo son una estrella que en cualquier momento puede brillar —le dijo él sonriéndole misteriosamente, prácticamente adivinando sus pensamientos—. En el libreto llamado vida, todo el mundo puede desempeñar un papel crucial. No hay ser pequeño ni inútil. Tú misma puedes desempeñar un papel excelente y brillar cual estrella matinal cuando menos te lo esperes; de hecho, eso es lo quiero que hagas: brillar. Brilla tanto como puedas y llama la atención de todos, incluida la de Azazel. Simplemente haz eso y yo te daré todo lo que necesites.

Ella dudó. Esas palabras que oía no le causaban buena espina. De alguna manera sentía que de aceptar aquella proposición se convertiría en un títere manejado por un omnisciente titiritero.

Pero a la final, aceptó.

Porque esas palabras también la habían tocado. Porque, justamente, lo que ella quería era brillar lo suficiente como para llamar la atención de su «amado» Azazel. Porque estaba desesperada.

Por todo eso y más, aceptó.

Recibió una sonrisa ante eso.

—Bien. Me alegra que mi juico sobre ti no se haya equivocado —él dijo, antes de hacer una seña, causando que para su sorpresa otro Caído superior a ella apareciera—. Lo prometido es deuda. Aquí tienes a un Azkeel dispuesto a luchar por ti y servirte como símbolo. Con él a tu lado, simplemente tendrás que susurrar un poco dentro de los lugares de Grigori que te diré y recibirás la ayuda que necesitas. A cambio, lo único que quiero es que tú y Azkeel hagan tanto estragos como puedan en una determinada ciudad.

Y con esas palabras, ella se convirtió en parte de un plan que le permitiría brillar de la manera que tanto quería.

Y tiempo después, paso a paso ella fue logrando lo que tanto deseaba. Guiada por los rumores referentes a una «bruja que podía curar Demonios», ella dio con una cierta monja que poseía uno de los mejores Sacred Gears del tipo Recuperación que existían: la Twilight Healing.

No era el mejor Sacred Gear del mundo; pero en una escala del uno al cien, su efectividad era un ochenta. Tal vez no fuera un Longinus o un Sacred Gear como los de los Cuatro Demonios; pero sin duda alguna, en un mundo donde a cada rato alguien podía salir herido, la capacidad de curar a cualquier especie no era nada despreciable. Para ella, era más que suficiente para sus propósitos.

Con eso, seguramente Azazel la miraría, pensaba. Seguramente se daría cuenta de su existencia. Seguramente la amaría.

Y fue con ese pensamiento que todo comenzó. Con ese pensamiento, fue como ella guío a esa monja a Kuou, ciudad donde operaba por orden del superior que le había dado todos sus recursos, con la esperanza de robarle su Sacred Gear.

Sola que las cosas no fueron como ella pensaba. Primero, mientras cazaba a humanos con Sacred Gears tal y como su superior se lo había ordenado, se encontró con un chico aterrador cuyo poder la empequeñecía; luego, ese mismo chico se hizo amigo de la monja a la que iba a robarle su Sacred Gear, y, acompañado de las Demonios que regían sobre la zona, invadió su base, siendo solo por el hecho de que Azkeel —el responsable de delatar la ubicación de su guarida—se había encargado expresamente de aquel aterrador chico que ella había podido conservar su integridad y ocultarse para salvaguardarse a sí misma y poder realizar su ansiado ritual mientras todos estaban ocupados.

Ella había pensado que por fin obtendría lo que tanto ansiaba. Incluso cuando aquella chica — aquella civil aparentemente inofensiva— la había interrumpido por un momento, ella pensó que todo iba a salirle bien. Pensó que, por fin, obtendría lo que tanto ansiaba.

—«… Entonces, ¿por qué? —se cuestionó—. ¡¿Por qué estoy a punto de morir?!»

¡¿Por qué todos sus planes se venían abajo justo cuando estaba a punto de lograr lo que tanto quería?!

—«Ja. ¡Que tonta! ¿Acaso la respuesta no es obvia? —se contestó a si misma—. Desde el primer momento debiste habértelo imaginado. Las cosas no son tan convenientes. Lo más probable es que desde el principio este era el «papel» que querían que desempeñaras: nada más que una simple ilusa que matara a tantos como pudiera y que pudiera servir como carne de cañón. Nada más y nada menos»

Por un momento, ella sintió que lagrimas se derramaban de su rostro ante ese pensamiento.

Había estado tan cerca. Había estado tan cerca de por fin significar algo para Azazel; de ser más que la insulsa Raynare que no valía nada y que no podía compararse con nadie porque simplemente resultaría revelando su propia inferioridad; de ser más que la Raynare que pregonaba a voces falsas porque quería sentirse un poco menos enclenque de lo que verdaderamente era.

Había hecho tantas cosas: había matado a muchos humanos, reunido a varios Exorcistas Errantes y unos cuantos compañeros Caídos, y cumplido todas las labores que se le habían asignado. Había trabajado como nadie para lograr lo que tanto quería.

¿Por qué todo se le venía abajo?

¿Acaso no merecía ser feliz? ¿Acaso era indigna de cumplir un «rol principal» como todos los demás? ¿Acaso valía menos que los humanos? ¿Acaso no era nada en el mundo y merecía ser borrada como una mota de polvo?

¿Acaso ella no merecía ser amada?

¡¿Acaso ella merecía morir?!

La respuesta a esas preguntas era…

—«¡NO!»

¡Ella merecía ser feliz! ¡Ella no era indigna! ¡Ella no valía menos que los odiosos humanos que tanto odiaba! ¡Ella no era simple polvo que podía ser llevado por la brisa!

¡Ella no merecía morir! ¡Ella no podía morir!

¡ELLA NO PODIA MORIR!

—¡NO VOY A MORIR!


—¡NO VOY A MORIR! —gritó.

Y al gritar eso, una explosión de poder puro salió despedida de su cuerpo, ocasionando que la espada que debía de haber perforado su pecho en su lugar cortara su brazo izquierdo.

Y al mismo tiempo, que la chica responsable de atacarla saliera volando y chocara contra una pared.

—«¿Eh?»—por un momento, la estupefacción llenó por completo a Raynare ante lo sucedido.

Pero luego su cerebro proceso los impulsos nerviosos que debía procesar, y fue invadida por un dolor sin igual. Un dolor como nunca había sentido en su vida.

—«Gahhh…»—mordiéndose los labios para contener el dolor, ella dirigió su mirada hacia el lugar donde sentía tanto dolor: su brazo izquierdo.

Y al hacerlo, se llevó una increíble sorpresa:

Su brazo estaba ahí. Estaba ahí con solo un leve corte que no tenía siquiera un sangrado excesivo. Su brazo estaba intacto.

… O al menos, eso lo que parecía en primera instancia.

Porque, descubrió Raynare con horror luego de que el dolor cesara, no recibía ni la más mínima sensación de su brazo aunque intentara moverlo. Aunque su brazo estaba conectado a su cuerpo y estaba casi sin ninguna herida, tenía la misma funcionalidad de un trozo de goma: ¡era un muñón inútil que colgaba a un costado de su cuerpo!

En pocas palabras, era como si la conexión entre Raynare y su brazo hubiera desaparecido. Como si todos los nervios que conformaban este hubieran «muerto» al recibir aquel simple y ligero corte.

—«¡!»

Al pensar eso, Raynare se congeló.

Porque a su mente llegó una conclusión terrorífica.

Diferente a lo que muchos pensaban, el mundo sobrenatural no era un sitio tan sencillo como los de los mangas japoneses. En una pelea los «rayos laser» y «explosiones de poder puro» no era lo único que podía ser una amenaza.

Simplemente por decir algunas cosas, existían armas divinas con capacidades como «siempre acertar al blanco», «dejar heridas incurables» y «destruir cualquier tipo de energía mágica y derivados compuestos de esta». También existían poderes como la habilidad Sin Valor del Clan Belial que podían reducir el valor conceptual de la defensa de un oponente a «0». ¡Los mismos Dioses podían alterar la realidad en mayor o en menor medida al imponer su voluntad sobre el mundo para generar sus ataques!

Y eso era sin entrar en el terreno de las Maldiciones, que por lo general no atacaban físicamente sino que causaban daños relacionados con el espíritu, la vitalidad, o cosas tan locas como lo era el «destino»; y las Longinus, cuyos efectos locos tenían el potencial para matar incluso a los Dioses que podían alterar la realidad.

En esa clase de mundo, algo como lo que Raynare estaba afrontando podría explicarse de cientos de maneras. A lo mejor, aquella chica tenía un poder como el del Canis Lycaon y podía cortar incluso conceptos. Tal vez sucediera que ella tuviera un poder relacionado con la putrefacción y había destruido los nervios del brazo con ese simple golpe. ¡Por lo que Raynare sabía, aquella chica hasta podía ser una maestra de las ilusiones que estaba haciendo pensar a Raynare que su brazo estaba «muerto» con sus poderes mentales!

A la final, en ese momento el principio base no importaba. La única verdad es aquella chica tenía un poder que podría causarle daño masivo a Raynare ante un simple roce.

Porque si el brazo de Raynare había quedado inútil con un simple y ligero corte, ¿qué hubiera pasado si aquella espada hubiera dado en la zona de su corazón como originalmente estaba previsto?

—«H-hubiera muerto»—se contestó Raynare a sí misma, un escalofrió atravesando su cuerpo como consecuencia.

Y tras pensar eso, ella dirigió su mirada hacia aquella chica mientras contenía su pánico.

—«Esa chica… ¡Es un monstruo! ¡¿Qué clase de humana puede tener tales capacidades?! ¡¿Q-qué clase de Sacred Gear o magia está utilizando…?!— se cuestionó mientras temblaba, antes de darse una bofetada mental a sí misma y mirar hacia un costado —. ¡Concentrate, Raynare! —se dijo mirando en dirección hacia Asia, quien estaba desmayada en la cruz en la que estaba crucificada, víctima del dolor que la activación del ritual para extraer su Sacred Gear le había provocado —. ¡Ya has logrado evitar la muerte! ¡Ahora tienes que mantener tu vida para poder conseguir el Sacred Gear de aquella chica y poder por fin ser amada por Azazel! ¡No puedes dejar que otro de esos asquerosos humanos vuelva a arruinarte la vida!»

Al pensar en eso, Raynare sintió como el pánico que la embargaba era remplazado por determinación y odio, sentimientos que reverberan por cada parte de su cuerpo y le daban fuerzas desde la punta de sus pies hasta los bordes de sus dos pares de alas.

—«Espera… ¡¿dos pares de alas?!»

Raynare echo una mirada desconcertada sobre sí misma, solo para verificar que sí, efectivamente, ahora contaba con cuatro alas similares a las de un cuervo en lugar de tener solo dos.

—«¿Cómo? ¿En qué momento yo…?»

—Ara, ara. Admitiré que eso me dolió

Escuchando aquellas palabras, Raynare apresuradamente se sacó a si misma de su estado de sorpresa y echo una mirada en dirección de la chica que había mandado a volar, solo para verla reincorporándose mientras se agarraba un costado y la miraba con aquellos ojos que la hacían sentir una sensación de peligro sin fin.

—No esperaba que estuvieras ocultando tu poder —dijo ella, aparentemente malinterpretado el repentino subidón de fuerza que la propia Raynare ni siquiera entendía como que ella había estado ocultando su poder al subestimarla—. Tengo que admitir que te subestimé ligeramente, y por eso bajé la guardia… Pero tranquila. ¡Eso no volverá a pasar!

Al decir eso, aquella chica volvió abalanzarse sobre Raynare.

Pero aunque la situación era exactamente igual que hace unos segundos, Raynare no sintió temor (bueno, no tanto) como lo había sentido hace unos minutos.

Porque ahora su cerebro estaba procesando mejor la situación gracias a la determinación que la embargaba, y podía notar algo que no había notado anteriormente:

Aquella chica realmente no había incrementando sus poderes ni se había curado.

Sí, aquella chica se estaba moviendo con una maestría sin igual mientras hacía uso de una habilidad digna de un maestro espadachín, mostraba un instinto asesino propio de alguien que había matado a miles y la amenazaba con aquel poder que podría matarla de un solo toque…

… pero eso era todo. Ella no había cambiado realmente desde su base humana. Seguía teniendo un nivel de fuerza en el estándar mundano. Se seguía moviendo bajo el estándar de velocidad mundana. Su resistencia era igual de frágil que un humano común y corriente. Sus reservas mágicas no habían sufrido realmente ningún tipo de incremento.

Descontando la actitud y aquel extraño poder asesino, ella seguía siendo la misma de hace unos momentos.

Y en ese sentido, ella tampoco había sufrido una curación milagrosa. Simplemente y llanamente estaba de alguna manera ignorando su propio daño y forzando su cuerpo a moverse. Era algo obvio hasta cierto punto si se notaba que ella estaba haciendo todo con una elegancia que enmascaraba su lentitud. Si Raynare no lo había notado antes había sido simplemente por la conmoción que la había estado invadiendo.

Aquella chica seguía teniendo un frágil y malherido cuerpo humano.

—«Ya veo. Por eso destruía todas y cada una de mis lanzas»—se dijo Raynare, antes de sonreír para sí misma y decidir verificar su teoría.

Concentrando un poco del poder extra que había obtenido con su nuevo par de alas, Raynare lanzó otra serie de lanzas en dirección hacia la chica que corría en su dirección con una elegancia gatuna que ocultaba una lentitud sin fin.

—¡! —viendo aquel ataque, la chica actuó de inmediato, y, haciendo uso de aquella inigualable habilidad marcial que no debería poseer, cortó una por una todas las lanzas que iban en dirección hacia ella.

Raynare sonrió al ver eso.

—«¡Así que tengo razón, ¿eh?! —se dijo—. ¡No puedes recibir ni uno solo de mis ataques!»

Sintiendo como su pánico retrocedía ante la posibilidad de supervivencia que estaba avistando, Raynare extendió su sonrisa.

Si aquella chica la golpeaba, ella moriría.

Pero si ella la golpeaba, aquella chica seria quien moriría.

—«¡Eso lo cambia todo!»—se dijo Raynare, antes de extender su mano derecha y crear una gran lanza de luz, solo para luego lanzarla tal y como lo había estado haciendo durante toda la batalla.

Con una diferencia: en lugar de lanzarla hacia aquella chica, Raynare la lanzó hacia el piso de la Iglesia en la que estaba.

BOOMMM

Como consecuencia, una explosión se formó, explosión que fue acompañada por una onda expansiva que para los seres sobrenaturales como Raynare era una como ligera brisa; pero que para los enclenques y débiles humanos era algo que podía hacerlos volar como cometa ante un huracán.

Y eso mismo fue lo que le pasó a la chica que lleva baba el nombre de Kiryuu Aika.

PUMM.

Con ese sonido, aquella chica chocó contra la pared.

E incluso a lo lejos, Raynare pudo escuchar como huesos se rompían ante aquel impacto.

No pudo evitar sonreír ante eso.

—¿Qué me matarías más de mil veces? —dijo con burla, acordándose de lo que aquella chica le había dicho hace unos minutos—. ¡Ja! ¡Qué broma! Parece ser que solo estabas faroleando… ¡Las únicas que morirán aquí serán tú y tu amiguita!

Y al decir eso, Raynare juntó gran parte del poder mágico que ahora ostentaba, y formó una gran lanza de luz.

—¡Muere! —exclamó, apuntando la lanza en dirección a la chica que estaba tirada en contra de una pared — ¡Great Spear of Light!

Y con ese grito, la lanza de luz salió disparada en dirección hacia la chica llamada como Kiryuu Aika.


Sozo: Darknees Dragon Shot : esas palabras habían sido las que habían escapado de la boca de Issei hace unos segundos. Las palabras que habían sido pronunciadas mientras este veía como la gigantesca esfera de energía que era su Dragon Shot se le venía encima junto con la Bright Sphere of Annihilation de Azkeel.

Las palabras que habían sido exclamadas antes de que la situación cambiará por completo.

Porque una de las muchas cartas que Issei estaba escondiendo bajo la manga fue revelada momentos de haber dicho aquello: de entre sus dos manos, una esfera de energía oscura similar al Dragon Shot que le había lanzado a Azkeel surgió por unos instantes, antes de que luego la hiciera crecer rápidamente en tamaño, igualando las proporciones de su ataque anterior, y la lanzara en dirección en contra del Dragon Shot y la Bright Sphere of Annihilation.

¿Qué era lo que estaba pensado Issei?, se había preguntando un observador externo con total confusión al ver aquello. ¿Por qué disparaba una esfera de energía a un ataque que estaba próximo a venírsele encima? ¿Acaso no caía en cuenta de que eso solo haría que las esferas le explotaran en la cara? ¿Es qué no era consciente que lo mejor era formar una defensa o simplemente escapar?

Había un dicho muy sencillo en la guerra que respondía a todas esas preguntas: «¡El ataque es la mejor defensa!»

Ese dicho se aplicaba totalmente en la situación actual.

Todo era debido a una razón muy simple: el Darknees Dragon Shot era una técnica de la Magia de Oscuridad que Issei podía emplear.

¿Qué significaba aquello?

Muy simple. La Magia de Oscuridad era una rama elemental de la magia que se componía de dos principios de precepto Ying: «absorber» y «corromper». El primero se refería a la propiedad de absorber energía y el segundo se refería a la propiedad de extenderse mientras degradaba todo a su paso. Ambos principios venían de la mano, y a menudo eran usados junto a las temidas Maldiciones para hacer cosas como robar los sentidos o absorber la vitalidad de una víctima deseada.

Pero esos eran usos a los que la naturaleza algo simplista y directa de Issei no era muy dada. En lugar de dañar lentamente a un rival, Issei prefería derrotarlo de un solo golpe mientras trataba de conservar la mayor parte de la energía que pudiera. Para hacer eso, Issei había practicado con su Magia de Oscuridad y había ideado métodos que se basaban en el principio «absorber» para aprovecharse de los ataques del rival. De esa manera habían nacido técnicas como su Donyokuna Kage, la cual absorbía el poder mágico de un ataque venidero, debilitándolo, para así mejorar su propia durabilidad.

Una de esas muchas técnicas era la que Issei acaba de usar: su Darknees Dragon Shot.

Basándose en el Dragon Shot que había nacido en un momento de practicar su control mágico (y también de ver unas cuantos animes; pero eso ultimo Issei prefería que solo Draig y su sensei lo supieran), Issei había logrado crear varias técnicas explosivas que hacían uso de los principios de las diversas magias que podía usar. En lugar de crear cientos de miles de técnicas redundantes, le había parecido mucho más conveniente crear una técnica que podía usarse de cientos de maneras diferentes dependiendo de la situación.

Una de esas de cientos de maneras era su Darknees Dragon Shot , una esfera de energía con la capacidad de absorber energía. Algo simple en la teoría, pero brutal en la aplicación

Porque cuando la gigantesca Darknees Dragon Shot chocó contra el Dragon Shot y la Bright Sphere of Annihilation, en lugar de explotar como era lo normal, esta simplemente se «tragó» ambas esferas, creciendo exponencialmente en tamaño, y se dirigió directamente en contra de un sorprendido y enloquecido —víctima de su técnica Berserker Rage — Azkeel.

Y luego, mientras Issei daba un gran salto y retrocedía tanto como podía con una gigantesca sonrisa en su rostro, pasó lo que tenía que pasar. A la final no había nada en el mundo que pudiera absorber poder de manera infinita —exceptuando, tal vez, los seres más fuertes que existían en la realidad—, así que la esfera tenía un límite en cuanto a lo que podía absorber. Siendo además una técnica ofensiva, era obvio lo que pasaba cuando superaba el límite que poseía:

Explotaba.

Y eso fue lo que le pasó cuando chocó contra Azkeel.

BOOOOOOOOOMMMMMMMMM.

Como si se tratara de una bomba nuclear, una gigantesca explosión surgió ante el impacto del Darknees Dragon Shot , tan brutal y potente que generó una onda de energía que destruyó los edificios cercanos, redujo a escombros todo lo que estaba a su paso e hizo temblar toda la falsa ciudad de Kuou que era la dimensión de bolsillo donde estaban, todo esto ante la vista de un sonriente Issei que se había apresurado a posicionarse en el cielo lo más lejos que pudiera de la explosión ocasionada por su propio ataque (hubiera sido un momento increíblemente estúpido si terminaba siendo herido por su propio hechizo)

—«Agradezco a todos los cielos que esta es una dimensión de bolsillo»— se dijo Issei con una sonrisa llena de alivio. De haber estado en el mundo real, probablemente hubiera matado a cientos de humanos ante sus movimientos algo estrafalarios —. Y también agradezco mis anormales reservas de poder mágico y la capacidad trampa que tiene la Magia de Oscuridad. De no ser por esos dos factores, actualmente estaría seco luego de haber hecho esto, en lugar de haber reducido mi poder mágico a dos tercios y contando »

[Y pensar que todo esto surgió porque cuando eras niño estabas extremadamente emocionado por el anime de Dragon Ball y querías copiar todos los movimientos de sus personajes] —comentó Draig con un deje de impresión y burla.

Issei sintió que se ruborizaba.

—«¡Te dije que nunca mencionaras eso!»— pensó con vergüenza, acordándose de aquellas épocas en las que le insistía a Eve en que le ayudara a replicar el Kaioken, el Kamehameha y la Genkidama

[Oh, vamos. No tienes nada de qué avergonzarte. A mi también me encantaría poder usar la Genkidama… Kukuku. De solo imaginar la cara que pondría el Blanco… ¡Esa cosa jamás podría dividirla!] —Draig empezó a reír malvadamente como si fuera un loco que se escapó de un manicomio.

Issei sintió que una gota de sudor resbalaba por su nuca ante aquello; pero no le dijo nada a Draig. En el fondo, a él también le agradaba la idea de lanzarle una Genkidama al dichoso Hakuryuukou que todavía no había tenido la dicha (desgracia) de conocer.

—«Y me gustaría nunca tener que conocerlo, pero hay cosas que son inevitables —se dijo, bajando del cielo con ayuda de unas alas de dragón que estaban ocultas por un hechizo de invisibilidad que Eve le había enseñado (lo cual no tenía nada que ver con el deseo de un pequeño Issei de volar como los personajes de su amado Dragon Ball) —. Bueno. ¿Ahora como salgó de aquí?»—se preguntó mientras se rascaba la nuca, dando por muerto a Azkeel.

Pero en ese momento, los instintos que había cultivado gracias el entrenamiento (tortura) que le había impuesto su sensei se activaron, causando que esquivara una gran cantidad de lanzas y espadas de luz.

—«¡¿Qué?! —se dijo Issei con impresión al ver eso, a la vez que hacia una ligera mueca de dolor. Una lanza había logrado rozarle el brazo y parte del costado, causándole un corte que, aunque ligero, extremadamente doloroso por sus propiedades —. ¡¿Todavía está con vida?!»

Issei no cabía en su impresión. Él había pensado que entre las heridas que había logrado hacerle y el recibir la gigantesca explosión de su Darkness Dragon Shot había bastado para deshacerse de Azkeel. ¡Se suponía que aquel ataque había sido un fulminante golpe estratégico capaz de matar a un oponente de clase suprema de recibirlo este de frente!

Hasta Draig estaba sorprendido. ¡No se suponía que los oponentes de clase suprema fueran tan resistentes!

Pero cuando logró atisbar a Azkeel, Issei sintió que su sorpresa disminuía. Todo por una simple razón: Azkeel no había salido de ninguna manera ileso de aquel ataque. Su cuerpo estaba lleno de heridas por todos, heridas que eran visibles debido a que gran parte del uniforme militar que Azkeel usaba se había visto reducido a una especie de taparrabos/mini-short; quemaduras eran visibles en su torso, cara y piernas; y los más impactante de todo: Azkeel había perdido un brazo, el izquierdo, para ser más específicos.

Sin embargo, a pesar de todo eso, seguía con vida, y en pie para dar batalla, cosa que le hizo a saber a Issei.

—Casi… ¡CASI ME MATAS! —gritó Azkeel, aunque era difícil saber si estaba gritando de miedo, furia o alegría—. En todos mis años… son contadas las veces que algo como esto me ha pasado… ¡Ja! ¡No lo puedo creer! ¡Sin duda estoy en las últimas! ¡Me has dejado como un esperpento! ¡Esto no puede quedarse, así que…! —sonrió salvajemente, su cuerpo empezando a brillar de manera estremecedora— ¡… con las ultimas fuerzas que me quedan…! ¡TE DEJARE EN PEORES CONDICIONES DE LAS QUE ESTOY!

Y diciendo eso, una especie de cúpula de energía empezó a desprenderse de su cuerpo, solo para luego expandirse y crecer.

Y crecer.

Y seguir creciendo.

[¡! ¡Rápido, compañero! ¡Muévete! —gritó Draig, alarmado al ver eso —. ¡Todo el poder de la Berserker Rage ha llegado a su punto culminante! ¡Ahora, a cambio de haber reducido su resistencia a un 0, 001% de su capacidad normal, su emisión de energía se ha incrementado a un 300%, y está emitiendo todo ese poder en un golpe definitivo! — explicó —. ¡Tienes que esquivarlo! ¡Nada de lo que hagamos valdrá si lo recibimos de frente en nuestro estado actual!]

—«¡No tienes ni que decírmelo! ¡Incluso sin la explicación puedo ver que lo está haciendo es una verdadera amenaza!»— le respondió Issei a Draig, sintiendo como la energía de Azkeel crecía de manera abrupta con sus sentidos mágicos, para seguidamente tratar de moverse tan rápido como podía del lugar, la cúpula de energía que rodeaba el cuerpo de Azkeel habiendo crecido ya a más de tres alrededor de su cuerpo.

Pero, al tratar de mover su cuerpo, Issei se encontró con una sorpresa.

—«¡! ¡Imposible! ¡¿No me puedo mover?!»— se dijo, shockeado.

Azkeel rió ante su expresión.

—¡¿Qué te parece la Maldición de Atadura de Sombras que le copié a Bezaliel con ayuda de Araziel?! —cuestionó, riendo mientras el domo de energía alrededor de su cuerpo seguía creciendo y creciendo.

Al escuchar esas palabras, Issei dio una mirada rápida a su sombra, alarmado, solo para atestiguar una de las muchas lanzas que había logrado esquivar clavada en esta.

—«¡Maldición! —gritó Issei en su mente, en pánico —. ¡Es como aquella vez con aquel cultista de manos invisibles!»—pensó, acordándose de aquel episodio en donde terminó conociendo a Eve y siendo parte del mundo sobrenatural.

—¡Ja! ¡Esa es la expresión más divertida de todas las que has hecho desde que te conocí ayer: la primera expresión llena de total pánico y sorpresa que has puesto en todas nuestras batallas! —gritó Azkeel mientras reía como un loco, los efectos adversos de la Berseker Rage que habían estado disminuyendo sus capacidades mentales desapareciendo a medida que liberaba todo el poder que había acumulado en su cuerpo —. ¡Dime, ¿Cómo se siente ser en esta ocasión el que está paralizado mientras su oponente carga un ataque?!

—«¡Bastardo!»—pensó Issei con rabia ante la obvia burla, no pudiendo hacer más nada que tratar de formar todas las medidas defensivas que le eran posibles, incapaz de moverse de la posición en donde estaba.

Viendo eso, Azkeel rió.

Y sintiendo como todo su poder se iba al punto cumbre, rió aún más.

—Puedo sentirlo —dijo—. ¡Este es el último momento de la batalla! ¡El momento fulminante en que solo uno de los termina viviendo! ¡El momento en que se devela quien poseer la mayor fuerza! —diciendo eso, el domo de energía alrededor del cuerpo de Azkeel empezó a crecer a velocidades mucho mayores, pasando de diez metros a cien metros, de cien metros a doscientos metros, de doscientos metros a quinientos, y así sucesivamente hasta rodear toda la falsa ciudad de Kuou—. ¡El momento final ha llegado! ¡Temblad, mocoso; este es mi último aullido de batalla como bestia loca! ¡ESTA ES MI…!

Y entonces, habiendo rodeado a toda la falsa ciudad de Kuou y dejando a un Issei paralizado por la Maldición de Atadura de Sombras sin escapatoria alguna, aquel domo se transformó en una gigantesca explosión de energía en forma de onda que brillaba como el destello de un big bang.

¡… FINAL LIGHT! (¡LUZ FINAL!)

Y con esas palabras de Azkeel, el mundo de Issei se llenó por completo de luz.

BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM.


Y entonces, la gran lanza de luz que llevaba el redundante nombre de Great Spear of Light y que estaba volando por los aires en dirección de una indefensa Aika que se veía incapaz de moverse fue…

… redirigida por completo en dirección hacia quien la había lanzado.

Es decir, hacia Raynare.

Y esta, atónita ante tal suceso inesperado, se vio incapaz de esquivar su propio ataque.

BOOM.

—Hmp —Eve, la responsable de que aquel ataque hubiera sido devuelto hacia su dueño, dio un resoplido lleno de desprecio al contemplar como Raynare caía al piso, víctima de una explosión originada por su propio ataque.

—Vaya. Que inesperado —ante esa escena, «Aika» quien estaba detrás de Eve esbozó una expresión de sorpresa al mismo tiempo que escupía sangre—. ¡P-pensar que sería salvada por una muñeca…!

La mirada de Eve se posó sobre ella al escuchar esas palabras.

Habiendo detectado el poder mágico de Issei un rato atrás durante la confrontación que tuvo este con Dohnaseek, Kalawarner y Freed, Eve había sido testigo de las palabras de confrontación que Azkeel le había dirigido a Issei para que este tratara de salvar a Asia. Como resultado, había seguido tanto a este como a Rías y a Sona en las sombras, y había observado a lo lejos las acciones de estas dos últimas debido a la dudas que tenía sobre ese «algo» que las hacia especial. Analíticamente había observado su forma de pelear, en busca de algo mayor a lo de un simple Demonio, y al no encontrar nada, se había decepcionado y reafirmado su opinión acerca de que «solo son dos insectos mugrosos».

Decepcionada y aburrida, Eve se había preguntado que debería hacer. Aquellos insectos demoniacos se estaban encargando más que bien de los otros insectos de alas negras y de los insectos excomulgados. Aparte de tal vez enfrentarse al «insecto mayor» que era Azkeel, ella no podía hacer más nada, y esto último no lo podía hacer porque una parte de ella —aquella que era maestra y que sabía que debía dejar crecer a las personas por si mismas— sabía que no podía interferir en las peleas de Issei a menos que el oponente simplemente estuviera en una escala demasiado superior o que este último no estuviera en condiciones óptimas para pelear.

Fue en ese momento cuando sintió un repentino subidón de poder mágico en una vibra similar a la de alguien estando en medio de una batalla, causando que, llena de un poco de intriga, fuera a revisar que era lo que estaba sucediendo.

No podía decir que se sorprendió al ver aquella muchacha que era amiga de Issei-sama («Aika», creía recordar que se llamaba) peleando con una insecto de cuatro alas porque en su larga vida había visto cientos de cosas raras e increíbles; pero tampoco podía decir que era algo que ella se había esperado ni que era algo que hubiera podido imaginarse. Una parte de ella había sabido que aquella chica tenía algo ligeramente distinto a los otros mundanos en el momento en que esta había sido capaz de reaccionar al abrumador efecto de la presencia de un ser sobrenatural como lo era ella; pero no había pensando que fuera que tuviera capacidades de batalla. Simplemente pensó que era que esta tenía una afinidad natural por lo sobrenatural. Tal vez un talento mágico heredado de un ancestro mago o algo por el estilo.

Algo de curiosidad de había deslizado en su mente al ver que se había equivocado. Para ella el máximo objetivo de su atención era Issei-sama —«porque no había nadie mejor que él»—; pero eso no quería decir que no tuviera una pre-disposición a ayudar y a observar a seres que no fueran «simples insectos». Al fin y al cabo, varias veces había ayudado a humanos importantes a lo largo de la historia humana. Tenía un ojo para distinguir las capacidades, y ese mismo ojo combinado con todos sus conocimientos le decían que había algo muy extraño con aquella chica.

Quiso seguir analizándola; pero se vio incapaz de hacerlo cuando vio como esta de repente se encontraba en una posición desfavorable en la que parecía estar a punto de morir. Como consecuencia de ello, ella hizo lo que siempre hacia cuando veía a un inocente humano (y a veces uno que otro no-humano) en peligro: protegerlo.

—«Porque eso es lo que él hubiera deseado —pensaba—. Porque eso es lo que él hubiera hecho. Porque estoy segura que eso es lo que él hubiera querido que yo hiciera»

Y así, ella se paró en frente de aquella lanza de luz, causando que esta rebotara de vuelta hacia su dueña.

Y así, ella se paró en frente de aquella muchacha para escuchar las palabras que estaba acababa de decirle. Palabras que sonaban como un halago a su belleza para un observador externo, pero que para ella guardaban un significado especial; un significado que solo seres de edad milenaria o conocimiento de tal categoría podían saber.

—¿Quién eres? —cuestionó ella con seriedad—. Identificate antes de que me arrepienta de haberte salvado y te destruya.

—Ara, ara. Que aterrador. No bromeas para nada. ¡Simplemente por decirte lo que eres estas dispuesta a matarme! —«Aika» dio un risa sorprendida que hizo que un poco de sangre cayera al piso—. De encontrarme en condiciones favorable te haría tragar tus palabras; pero lamentablemente esta chica es un estropajo en capacidades combate… Hasta esa chica tan débil fue capaz de dejarme en un estado casi crítico…

—No evadas mi pregunta —le dijo Eve con molestia al ver como aquella chica divagaba—- Tú misma acabas de delatar que no eres la chica que estoy viendo, así que… ¡Dime, ¿quién eres?!

—Ufufufu. Pero que mal carácter —«eso» que hablaba con la cara de Aika dio otra risa, antes de negar con la cabeza—. Lo siento mucho, querida muñeca; pero todavía no es momento de que mi verdadero nombre sea revelado. Uno de los objetivos para que esta chica florezca es que averigüe quien soy, y por el bien de eso no puedo dejar que nadie descubra mi identidad por el momento… Pero tranquila. Soy un ser aliado del orden y la humanidad. No tengo intenciones nocivas en contra de esta chica o ese chico con aquella alma tan espe…

De repente, «eso» dejó de hablar.

Y la razón fue que de repente Eve desató un instinto asesino sin fin.

—Guau. Sin duda tienes un mal carácter —dijo «eso» mientras gotas de sudor resbalaban por su rostro—… Parece ser que toqué un punto importante que tú tampoco quieres que se revele, ¿eh?

—No lo repetiré otra vez, asquerosa y mugrienta criatura espiritual. ¡Dime tu nombre! —pronunció Eve una vez más, sus ojos llenos de un sentimiento de enemistar que resultaba opresivo —. ¡No creas que usar ese cuerpo como escudo te servirá de algo! ¡Conozco métodos con los que puedo herirte sin dañar a esta muchacha!

Cualquier respuesta que «eso» fuera a dar fue interrumpida por el gemido de una Raynare que se reincorporaba lentamente.

—Oh, mira eso. Parece ser que ella todavía sigue con vida —entonó «Aika», desviando el tema por completo—. Me encantaría seguir recibiendo tus amenazas; pero el cuerpo de esta chica ya ha llegado a su límite. Tengo que irme a dormir. Confió en que protegerás a esta chica que ese chico quiere como una amiga…

Y tras decir eso, Aika perdió toda expresión en su rostro y, estando en recostada en el piso en contra de la pared, se desmayó.

Eve vio eso con rabia y desprecio a niveles mixtos.

—«Cobarde —pensó ella, antes de acercarse a Aika con la intención de examinarla, pues a fin de cuenta ella era verdaderamente una inocente civil sin verdaderas capacidades (conocimientos) de batalla…

Pero fue justo en ese momento que Raynare logró reincorporarse.

—¡¿Quién eres tú?! —gritó.

Su única respuesta fue una mirada de total desprecio.

Una mirada que la hizo temblar de pies a cabeza.

Una mirada que le hizo entender: estaba parada en frente de un ser demasiado superior a ella. Un ser contra el que simplemente no tenía oportunidad.

Un ser que podía aplastarla como si fuera un insecto.

Ante eso, Raynare fue invadida por un terror supremo.

Y como toda persona que está siendo controlada por el temor, ella hizo verdaderamente estúpido: atacó a aquel ser con forma de despampanante mujer. Formó tantas lanzas de luz como pudo y las lanzó todas en dirección hacia aquella mujer.

¿El resultado?

Que de repente se encontró clavada en el suelo por sus propias lanzas.

—«¡¿Qué..?!»

Raynare ni siquiera supo que pensar ante eso.

Sin duda alguna, sabía que la cosa que tenía en frente era ciento de veces superior a ella, y sabía que como tal las capacidades de esta debían ser superiores. Morir al ser atacada por ella seria simplemente natural.

Pero, ¿morir al atacarla? ¿Morir sin que esta siquiera levantara un dedo para dañarla?

—« ¡¿Qué clase de monstruo es esta mujer?!»—se cuestionó, aterrorizada.

Y su terror creció al ver como aquel monstruo se le acercaba lentamente con total desprecio en su mirada, casi como si estuviera viendo a una cucaracha tan fea que la sola idea de tener que pisarla la repugnaba.

Sentimientos mixtos atravesaron a Raynare ante eso. Por una parte, sintió rencor y enojo ante la mirada de aquella mujer, el frágil orgullo que tenía siendo herido ante el hecho de que la debilidad que tanto trataba de ocultar estaba siendo expuesta.

Y por otra parte, sintió miedo.

Miedo a morir. Miedo a fracasar en todo lo que había hecho en su vida. Miedo a morir sin lograr obtener el Sacred Gear que tanto necesitaba para llamar la atención de Azazel.

Miedo a morir sin nunca haber sido amada por la persona que amaba.

—«¡No puedo morir! ¡No puedo morir! ¡NO PUEDO MORIR!»

Sin cesar, ella se gritó a si misma.

No podía morir. Ella no quería morir. Ella quería vivir. Quería vivir para algún día poder ser amada.

Quería vivir con la pasión de mil soles. ¡Pasara lo que pasara, ella no podía morir!

Tuviera que hacer lo que tuviera que hacer, ¡ella no podía morir!

Y siendo asaltada por esos pensamientos, la mujer llamada «Raynare» fue despedazada en cientos de pedazos. Orgullo, dignidad, la belleza de la elegancia y la clase: todo aquello que alguna vez había estimado como el mayor de los tesoros lo sacrificó en ese momento por el bien del deseo que la embargaba: el deseo de querer vivir (ser amada).

Porque en ese momento, la mujer conocida como Raynare suplicó por su vida cual perro mendigo.

—¡Por favor! —gritó, temblando, lágrimas saliendo de sus ojos—. ¡Por lo que más quieras, no me mates! ¡Prometo que me alejare de aquí y que nunca volveré! ¡Prometo jamás volver a matar a un ser humano o a tratar de robarle un Sacred Gear a alguien! ¡Prometo hacer todo lo que tú me pidas; pero, por favor…! ¡No me mates!!

Y ante su patético suplicio lleno de lágrimas, la monstruosa mujer que tenía en frente…

Le dio una mirada de total desprecio.

—Eres el insecto más patético que he visto en mi vida —le dijo, antes de que un destello de diversión atravesara por su mirada—. De hecho, eres la cosa más patética que he visto en toda mi existencia. La sola forma en que te comportas, tan carente de dignidad y cualquier clase de valor, es digna del más grande de los payasos. Das risa a un nivel que no puedes imaginarte.

De los ojos de Raynare lagrimas salieron con rapidez ante esas palabras. Lágrimas de tristeza al ver que esa mujer tenía razón y lágrimas de ira y frustración debido al hecho de que no podía hacer nada que no fuera actuar patética para poder sobrevivir.

—Pero alegrate —le dijo aquella mujer, sus ojos llenos de aquel cruel desprecio y diversión que de alguna manera le daba mala espina, pero que ignoró ante el repentino destello de esperanza que la invadió—. Tu acto de mono-cilíndrelo me ha puesto de humor. Estoy dispuesta a liberarte siempre que antes hagas una cosa por mí.

—¡¿Cuál?! —le preguntó Raynare, exaltada, la luz de la vida regresando a sus ojos—. ¡Pide lo que sea, que mientras esté a mi alcance juro que lo haré sin fallo alguno!

—Es algo muy sencillo —dijo Eve con calma ante su estallido—. Quiero que me respondas esta pregunta.

En ese momento, algo cambio. Algo que hizo que Raynare se estremecía de principio a fin. Algo que le pareció la encarnación misma del concepto de «causar pánico»:

En ese momento, Eve sonrió. Una sonrisa hermosa que era digna de una Diosa, pero también una sonrisa cruel que rebosaba de un odio sin fin hacia su persona; un odio tan profundo que solo podía dársele a alguien que había hecho algo absolutamente imperdonable.

—¿Podrías morir para mí? —le preguntó ella.

Y así como así, Raynare fue aplastada.

No había necesidad de más palabras que describieran lo sucedido. Simple y llanamente, Raynare fue aplastada. Como si fuera un gusano en el camino de Eve, esta le pasó por encima, matándola en el acto.

Llamarlo «ataque» hubiera sido igual que llamar ataque al hecho de un elefante que le pasara por encima a un enjambre las terminara matándolo. Llamar a lo sucedido «batalla» hubiera sido una burla completa a todo lo que se consideraba como una batalla. Hasta llamarlo «paliza» hubiera sido demasiado.

Porque el final que tuvo Raynare fue uno tan indigno que habría que inventar una palabra simplemente para definirlo.

—Lo prometido es deuda. Acabo de «liberarte» del pecado que tu patética vida representa para el mundo. Acabo de expiar el pecado que cometiste en el momento en que trataste siquiera por miserable de jugar con Issei-sama —dijo Eve a la cosa que alguna vez había sido Raynare, a su mente llegando el recuerdo de como ayer Issei le había contado lo sucedido durante la falsa cita con «Yuma»—. Rezale a todos los insectos llamados Dioses que conozcas para que te den un descanso en la otra vida, porque si es por mi estoy dispuesta a torturar tu alma durante toda la eternidad.

La mirada de Eve se llenó de un sentimiento que de haber sido visto por cualquiera, incluido Issei, habría automáticamente provocado pánico.

—Nadie —dijo ella—, absolutamente nadie se mete con Issei-sama.

Porque «Issei-sama» era absolutamente todo para ella. Porque él era…

—«¿Hnn?»—sintiendo algo extraño con sus sentidos espirituales, Eve salió de sus pensamientos y dio una mirada rápida a sus alrededores.

Un par de segundos después su mirada se posó sobre «Raynare» —si poco que quedaba de ella siquiera podía llamarse así— por unos segundos con confusión, antes de que el entendimiento llenara su rostro y su mirada se tornara en desprecio.

—¿Incluso en la muerte eres tan patética como para no morir con honor? —cuestionó, antes de negar con la cabeza—. Bien. No importa. Sin importar las veces que se levante una cucaracha, esta está destinada a siempre ser aplastada.

Y tras decir aquellas extrañas y misteriosas palabras, Eve se dirigió hacia Aika y Asia, con la intención de ver el estado en que ambas se encontraban.

—«Lo único malo de todo es que el hechizo que suelo utilizar para obtener información de los insectos al matarlos no se activó, así que no pude averiguar acerca de lo que estaban tramando estos insectos o acerca de cualquier posible colaborador que tuvieran —pensó, sin darle mucha importancia al hecho. Insectos de la calaña con la que estaba tratando no eran nada de lo que preocuparse —. Espero que Issei-sama deje con vida al insecto con el que está peleando para que pueda usar mi hechizo de Extracción Mortal de Memoria »

Y pensando eso, Eve procedió a usar magia para analizar el estado de Aika y Asia.


Por otro lado, en otro lugar, hace unos momentos…

¡… FINAL LIGHT! (¡LUZ FINAL!)

Una vez que esas palabras fueron dichas, con Azkeel estando en el centro, una gigantesca onda de energía fue despedida con tal potencia que borró todo lo que alguna vez fue la ciudad de Kuou.

No. Llamarlo «onda» sería erróneo. Lo correcto sería decir que con Azkeel siendo el origen, una gigantesca «luz» fue despedida. Igual que las palabras que alguna vez se dijeron en la biblia, solo podía decirse que «se hizo la luz»

Sí, eso era lo más correcto para decir; aunque también había errores en eso. Después de todo, la luz era intangible y buena, de ninguna manera podría desatar el caos que la Final Light originó. La luz se suponía que daba vida, no que la quitaba.

Y es que todo —absolutamente todo— que era tocado por la luz que era originada por el cuerpo de Azkeel era desintegrado. Primero fue la hierba, luego fue la tierra, y por último, materiales como el concentro y la madera: todos esos materiales y más fueron reducidos a cenizas igual que un pedazo de papel que era lanzado en contra de un objeto chispeante, ocasionando que se prendiera en fuego hasta reducirse a nada con tal velocidad que para el ojo humano el proceso hubiera resultado simplemente instantáneo.

Por supuesto, no toda la falsa ciudad de Kuou fue reducida por completo a cenizas. En los bordes más lejanos a Azkeel la luz desintegradora sólo dio un ligero rose, siendo como tal la onda de choque que se originó ante la «explosión» que ocasionó Azkeel la responsable de ocasionar destrucción, y por ende resultando que aquellos sectores alejados fueron reducidos a escombros llameantes en lugar de a simples cenizas.

Pero aun así, había sido un ataque en una escala aterradora, un movimiento digno del gasto total de las reservas de energía mágica de un ser de categoría suprema que había estado reforzando su poder con ayuda de una técnica como lo era la Berserker Rage . No solo había sido un ataque de luz con un área ridícula y un efecto colosal que hubiera sido como un ataque de muerte instantánea para casi todos los seres débiles a la luz, sino que Azkeel, aquel que había originado aquel ataque, quedó ileso de su propia explosión. Esto debiéndose a que la Final Light había sido «un domo de energía que era liberado en forma de onda expansiva» en lugar de «una barrera que implosionaba desde el interior para luego generar un desastre al exterior».

Debido a eso, las únicas heridas con las que contaba Azkeel eran aquellas que habían sido infligidas por Issei, heridas que verdaderamente lucían tan terribles como eran. Heridas que para un humano significarían el fin de cualquier tipo de actividad física y que la sola contemplación generaría un miedo atroz, pero que para Azkeel no significaban la gran cosa más allá de un golpe a su orgullo que había incrementado su sentido de la competitividad y la supervivencia. Al fin y al cabo, siendo consciente de la tecnología que era manejada en Grigori, Azkeel sabía que las heridas que sufría eran algo temporal, y que en algunas horas o en algunos días incluso su brazo perdido podría ser restaurado.

—«Claro, eso sería si todavía estuviera afiliado a Grigori»—pensó él, todavía sin alarmarse. Después de todo, incluso sin tomar en cuenta la tecnología de Grigori, él contaba con personas con las capacidades necesarias como para dejarlo como nuevo.

—«Aunque puede ser que algunas cicatrices queden»—pensó, sin sentir disgusto ante la idea. Tener un «recuerdo» de uno de los combates más emocionantes de su vida no era algo que lo molestaba.

Al pensar eso, Azkeel dio una mirada a sus alrededores, observando la absoluta desolación que había a su alrededor, para luego dar un suspiro.

—«Haa. Haber ganado no es algo que odie, pero… ¡Que decepción! ¡Había visto tanto potencial aquel chico! ¡Incluso llegué a pensar que era la persona de la que tanto hablaba él!—Azkeel dio otro suspiro luego de pensar eso, antes de negar con la cabeza y sonreír, dejándose llevar por el sentimiento de victoria que lo embargaba —. Bueno, eso solo quiere decir que esa persona todavía está rondando por ahí. Tan solo tengo que restaurar mis heridas y buscarla para pelear con e… »

¡Dragon Shot!

—«¡!»

BOOOMMM.

—«¡Imposible!—pensó Azkeel, sintiendo un nivel de sorpresa que nunca, ni en toda la batalla que había estado teniendo con Issei ni en ningún otro momento de su vida, había sentido, a la vez que era mandado a volar en contra del piso.

Porque parado ante él, estaba Issei.

Se veía ligeramente herido, la parte superior del uniforme de la academia Kuou que llevaba puesto habiendo sido reducido a cenizas, haciendo que un físico delgado pero extremadamente tonificado que echaba humo y que se veía con una que otra quemadura fuera visible. En adición, se podía notar que parte de su pelo se había chamuscado y también se podía notar que parte de su poder mágico se había reducido en gran medida.

Pero en un sentido estricto, sus heridas no eran nada. No solo sus heridas eran ciento de veces menores que las que habían sufrido Azkeel, sino que tomando en cuenta que había recibido un ataque del nivel de la Final Light de Azkeel el daño que había recibido era simplemente minúsculo.

Y para el Azkeel que se encontraba tendido en el piso por cortesía de una explosión originada por un Dragon Shot de Issei, aquel hecho era la cosa más inaudita que había contemplado en su vida.

—¿Cómo? —susurro, apenas y teniendo la fuerza como para hacerlo, su visión estando borrosa a la vez que sentía como las fuerzas se le iban.

—Destruí la lanza de luz que pusiste en mi sombra al último momento y me alejé lo más que pude del área directa de tu ataque al mismo tiempo que preparaba varias defensas —le respondió Issei por simple cortesía, sabedor de que Azkeel ya no podía darle ningún problema.

Azkeel lo miró con admiración mezclada con sorpresa.

—¿H-hiciste todo eso… en tan corto tiempo? —cuestionó—. ¿Tanto… tanto te estabas conteniendo?

Issei hizo una mueca ante las palabras de Azkeel.

—No —aclaró—. En lugar de contenerme, fue que simplemente no estaba usando mi arma secreta.

Por un momento, Azkeel lo miró como pudo (se estaba muriendo) con confusión.

Eso fue hasta que su visión le permitió contemplar con exactitud la apariencia de Issei.

Hablando más específicamente, la apariencia de uno de sus brazos.

—«¡¡¡!!! ¡¿EL BOOSTED GEAR?! »— una expresión que en otras circunstancias a Issei le hubiera resultado cómica apareció en el rostro moribundo de Azkeel.

—Sí —le dijo Issei, dándose una idea de sus pensamientos—. Es el Boosted Gear .

Azkeel lo miró con los ojos abiertos como platos.

Boosted Gear , uno de los trece Longinus que su padre había creado. Boosted Gear , un Longinus de clase media en cuyo interior residía Draig Gouch, uno de los dos Dragones Celestiales que ostentaban un poder superior al de los Dioses. Boosted Gear , aquel Sacred Gear que había sido portado por personajes de la talla de Uther Pendragón, Leónidas y el legendario Rey de la Destrucción que había puesto patas arriba el mundo sobrenatural

Y lo más importante de todo: Boosted Gear , aquel Longinus cuya capacidad central residía en duplicar la fuerza de su usuario cada cinco segundos.

Por un momento, estando verdaderamente anonado, Azkeel no supo que pensar.

Pero luego, los años de experiencia que llevaba sobre su espalda y el hecho de encontrarse a segundos de partir al más allá ayudándolo, logró recuperar la calma.

Y entonces, rió.

Rió mientras sentía como su orgullo como guerrero se partía a pedazos.

—¡Q-que humillación! —exclamó, tartamudeando por la falta de fuerzas—. ¡F-fui derrotado por un Sekiryuutei que ni siquiera vio la necesidad de usar su Sacred Gear hasta el final!

Ante esas palabras, Issei hizo una mueca.

Porque lo que sonaba como un halago para él significaba un pequeño golpe a su orgullo.

—«De no ser porque pude usar el Boosted Gear para romper la Maldición de Atadura de Sombras y mejorar el poder de mi Kyodaina Donyokuna Kage, no la estaría contando »—pensó.

Y es que la única razón por la que Issei había logrado escapar con heridas leves de aquel ataque de área ridícula que había hecho Azkeel había sido gracias a que al utilizar su Boosted Gear había logrado obtener la suficiente fuerza como para destruir la Maldición de Atadura de Sombras que Azkeel le había lanzado e incrementar las capacidades de su Kyodaina Donyokuna Kage al punto suficiente como para reducir en gran medida la potencia de aquel ataque.

De no ser porque contaba con el Boosted Gear y que usaba un estilo de magia que era el contador nato de la Magia de Luz, probablemente no lo estaría contando.

[Pero en un sentido opuesto, si hubieras usado el Balance Breaker de Boosted Gear esta pelea hubiera terminado hace mucho tiempo] —le dijo Draig.

Issei hizo otra mueca. Draig tenía razón; pero…

[Ah. Simplemente querías derrotar a este tipo con solo tu fuerza, ¿cierto? —cuestionó, solo para no recibir respuesta alguna—. ¡Lo sabía! —exclamó, tomando aquel silencio como un sí. Seguidamente, dio un suspiro —. Normalmente diría que es una estupidez producida por tu orgullo; pero yo no soy quien para hablar. He hecho cosas mucho más estúpidas por mi orgullo de Dragon y mis ansias de batalla… Ah. De solo recordar lo que pasó luego de que destruí aquellos huevos de Tiamat…]

Issei no dijo nada incluso aunque pudo sentir como Draig se estremecía del miedo y murmuraba algo acerca de que no importaba el nivel de poder que poseyeran, las mujeres eran los seres más aterradores que existían.

La verdad era que en parte Draig tenía razón. Una pequeña parte de él —aquella parte que reflejaba su orgulloso y tonto lado dragón al que casi nunca le prestaba atención— había querido derrotar a Azkeel sin usar el Boosted Gear ; pero esa no era toda la razón de su molestia. Lo que lo incomodaba era que si la pelea había terminado de esa manera era porque Azkeel era un, como dirían los gamers, «berserker kamikaze», y este había agotado todo su poder para generar un daño fulminante. Si no fuera por eso, la pelea todavía seguiría.

Además, se preguntaba Issei, si para pelear correctamente con un ángel de ocho alas necesitaba usar el Boosted Gear , ¿qué tendría que hacer para darle pelea a uno de diez o doce alas? ¿Cómo sería pelear contra un Dios?

—«Tengo que seguir entrenando»— se dijo, para luego hacer otra mueca. Ahora sí que sonaba como un personaje de Dragon Ball

—Ja. Pero este desarrollo también está bien —le dijo Azkeel, sacándolo de su pensamiento—. Ser derrotado por un Sekiryuutei también es una maravilla. ¡Sabía que tenías potencial!

Issei le dio una mirara rara. ¿Se alegraba porque lo estaba matando alguien más fuerte que él?

—«Este tipo está loco»—pensó Issei, sin saber muy bien que sentir. Esta era su primera vez peleando contra un oponente que no era un sádico malvado con ansias de dominación mundial, sino que era un sádico demente con ansias de pelea a escalá mundial.

—Pero tengo que decirte una cosa —continuó Azkeel—. Tal vez hayas ganado la batalla, pero has perdido en la guerra de la información.

—«¿Qué…?»

Por un momento, Issei se preguntó a que se refería, antes de que su mirada se centrara en los ojos de Azkeel, y viera como estos brillaban de una manera muy particular.

—«¡¿ V-Visión Compartida?! »

—Sí —dijo Azkeel ante su mirada, tosiendo algo de sangre—. Toma esta revelación como tu premio por derrotarme: durante toda la batalla, siempre hubo alguien más mirando a través de mis ojos.

—«¡!»

De inmediato, Issei quiso saber quién era ese «alguien».

Pero antes de que pudiera gritar a los cuatros vientos, vio como Azkeel cerraba los ojos, y sintió como la firma de este se iba debilitando a su punto culminante.

—«Ah. Sin duda este final no está nada mal… Caer como un guerrero que marca el comienzo de algo más grande… Eso es sin duda algo totalmente genial»

Un suspiro.

—«Perdoname, hermano… Por favor vive por los dos… Y por favor, no le guardes rencor a este chico… »

Y con esos últimos pensamientos que sorprenderían a cualquiera, Azkeel, el «Hombre de la Maldad», murió.

Murió dejando a un Issei lleno de incógnitas y dudas.

CRASH.

El sonido como de algo rompiéndose sacó a Issei de sus pensamientos.

Dio una mirada a sus alrededores, en búsqueda de aquello que sonó de esa manera, solo para contemplar como aparecían «grietas» a su alrededor.

—«¿La dimensión de bolsillo se está auto-destruyendo?»—se preguntó.

[Lo más probable es que haya estado diseñada para durar un cierto periodo de tiempo, o que Azkeel la hubiera estado sustentando con su energía mágica] —teorizó Draig.

Issei contuvo un suspiro de sorpresa.

—«Vaya, Draig. No sabía que supieras acerca de dimensiones de bolsillo —le dijo, sorprendido —. ¿Acaso alguno de tus anteriores portadores era un experto en dimensiones de bolsillo?»

[No —negó Draig—. Todo lo que dije lo aprendí de uno de esos mangas que una vez leíste]

Issei casi se cae de espaldas ante esa respuesta.

—«¡¿Me estas tomando el pelo?!»

Pero antes de que Draig pudiera dar cualquier clase de respuesta (que probablemente sería muy random), la dimensión de bolsillo en donde estaba Issei se resquebrajó en cientos de pedazos, y este apareció en los interiores de la iglesia de Kuou.

Issei hizo una mueca de leve sorpresa ante eso.

—«Que raro. Lo normal hubiera sido que apareciera en el equivalente real de la parte de la dimensión de bolsillo en la que estaba»—pensó, antes de escuchar un grito.

—¡Issei-sama!

Y seguidamente, ante el apareció una Eve con una expresión extremadamente preocupada.

—¡¿Se encuentra bien?! —cuestionó, su tono lleno de preocupación—. ¡¿Necesita que lo cure?! ¡¿Le duele algo?! ¡¿Necesita un cambio de ropa interior?! —al decir lo último, sacó un par de boxers de la nada

—«¡Espera! ¡Esos son míos!»—se dijo, atónito, notando que esos boxers eran parte de aquellos que tenía en su guardarropa.

Pero de inmediato abandonó ese pensamiento. A menos que quisiera que Eve tratara hacerle el cambio de ropa interior con sus propias manos, debía responder a las preguntas.

—Tranquila, sensei. Estoy bien. Solo son quemaduras —le contestó, haciendo una mueca nerviosa.

Eve lo vio como si en lugar de «quemaduras» hubiera dicho «enfermedad terminal por la cual moriré en cinco minutos» .

Issei sintió como una gota de sudor resbalaba por su nuca ante eso.

[Como era de esperar de la sensei yandere. Ha entrado en el modo mamá gallina] —comentó Draig con diversión… diversión que murió cuando Eve le lanzó una mirada al brazo derecho de Issei que no era precisamente amigable.

—¡Hyodou-kun!

Al escuchar aquel grito, Issei de inmediato desvió la mirada.

Al hacerlo observó como cierta pelirroja y cierta pelinegra de lentes entraban en la habitación, ambas estando acompañadas de sus respectivas reinas y de la torre y el caballo de la primera.

—¡¿Estas bien?! —gritaron tanto Rías como Sona al mismo tiempo, aunque la segunda lo hizo con más preocupación que la primera.

Issei les dirigió una sonrisa nerviosa.

—Sí, tranquilas. Estoy bien.

Por alguna razón, ninguna de las dos pareció creerle. De hecho, ambas hicieron una expresión que hizo que Issei sintiera que ellas pensaban que se estaba haciendo el fuerte.

Pero ninguna hizo un movimiento brusco de la clase de los que hizo Eve, pues al siguiente momento de que ambas desviaran ligeramente la mirada sobre él, dieron con una imagen sorprendente.

—¿Ese es…? —exclamó Rías con ligera sorpresa.

Issei siguió su mirada. Dio con el cadáver de Azkeel como resultado.

—Sí. Es Azkeel —les respondió.

Rías contuvo la exclamación de sorpresa que estuvo a punto de escapar por su boca. Siendo consciente del nivel de fuerza (o al menos dándose una idea) que poseía Eve, ella se había dado la idea de que Issei fuera fuerte y capaz, razón por la que tanto ella como Sona le habían dejado con tranquilidad embargarse en la misión de rescatar a Asia y luchar contra Azkeel.

Pero, aun así… Una cosa era imaginar, y otra era contemplar.

Y además, la visión que estaba recibiendo era una totalmente sorprendete. El cadáver de Azkeel lucia extremadamente mal herido, faltándole incluso un brazo.

—«¿Qué tan fuerte es como para dejar a un Caído de ocho alas con esa apariencia?»—pensó, a la vez que sentía como la esperanza surgía en su interior… Si era alguien con ese nivel de nivel de fuerza, ella entonces tal vez podría…

—Tenemos que hablar con los altos mandos, Rías —dijo Sona, sacándola de sus pensamientos—. La muerte de un ser de la categoría de Azkeel no pasara desapercibida. Tenemos que contactar con los altos mandos y explicarles la situación antes de que Grigori haga cualquier clase de movimiento brusco.

Rías asintió.

—Sí. Tenemos que hablarles acerca de lo que ha sucedido aquí y mostrarles el cadáver de Azkeel y los otros Caídos como prueba de lo sucedido…. Aunque…

Rías dio una mirada nerviosa en dirección hacia Issei, su mirada centrada específicamente en una Eve que estaba usando Magia Curativa para dejar como nuevo (al menos en el sentido de heridas) a Issei.

—«¿Qué les diremos a los altos mandos cuando nos pregunten como murió Azkeel?»— se cuestionó

Sona a su lado hizo una expresión que le dio a entender que compartía sus sentimientos.

—Tranquilas —les dijo Issei, adivinando sus pensamientos—. Pueden hablarles de mí con tranquilidad.

—«De todos modos creo que ya se acabó el tiempo de estar en el anonimato»— pensó, recordando la advertencia que le había dado Azkeel antes de morir.

Negó con la cabeza, alejando esos pensamientos.

—Por cierto, ¿cómo les fue con sus peleas? —cuestionó, curioso, a pesar de que se daba una idea de los resultados.

—Ufufufu. Creo que está más que claro, Hyodou-kun —le contestó Akeno con una sonrisa sádica—. Dejamos a esos asquerosos cuervos como carne a la parrilla.

—Tal como dijo Akeno —dijo Rías con una gota de sudor resbalándosele por la nuca… Sobre todo al ver como Akeno se relamía los labios de una manera extremadamente erótica mientras hacia una expresión oscura—. Nosotras nos encargamos fácilmente de aquellos Ángeles Caídos. Contrario a lo que pensarías, realmente no eran la gran cosa.

—Sí —tomó la palabra Sona—. El mero hecho de que hayan decidido atacar nuestro territorio solo puede haberse debido a su confianza en el Ángel Caído Azkeel, porque su propia fuerza individual era totalmente mediocre. Resulta incluso arrogante que hayan tratado de pelear contra nosotras… De hecho, el mayor problema que tuvimos en la pelea fue cuando Rías estuvo a punto de dejarnos sin evidencias al casi reducir los cadáveres a cenizas con su Poder de la Destrucción.

—¡Ya te dije que fue sin querer! —le dijo Rías con un leve rubor en las mejillas, a la vez que le dedicaba una mirada molesta a Sona.

—¿Y ustedes? —le preguntó Issei a Kiba y Koneko, haciendo como que no veía como Rías y Sona empezaban a discutir airadamente entre sí.

—Todo también fue bastante fácil por nuestra parte —le contestó Kiba con una sonrisa amigable, antes de que una expresión de disgusto apareciera en su rostro—. Excepto por el hecho de que aquel sacerdote de pelo blanco logró escapar.

Issei no pudo evitar mirar por un momento a Kiba con sorpresa. No lo conocía de mucho, pero siempre había pensado en él como un chico que era extremadamente amable con todo el mundo. Le sorprendía todo el odio y disgusto que mostraba al hablar acerca de Freed (que si no recordaba mal, así se llamaba aquel sacerdote)

—«Aunque no lo culpo. A mi tampoco el tipo me agradó para nada»—pensó, recordando con disgusto como aquel sacerdote había tratado de matar a Aika y había amenazado con profanar el cadáver de esta.

Una repentina jalada de uno de sus brazos hizo que saliera de sus pensamientos.

—Recuerde, sempai: prometió darme dulces luego de todo esto —recordó Koneko, con una mirada que rebosaba de seriedad en su rostro.

—«¿Cuándo prometí eso?»—se cuestionó Issei con una gota de sudor en la nuca, antes de dar un suspiro al ver como Koneko hacia uso del temible Ojos de Cachorrito no Jutsu —. Está bien, Toujou-san. Te haré dulces luego de esto; pero, por favor, ¡deja de mirarme así!

Koneko dio una leve sonrisa ante eso.

—Por cierto, Issei-san —preguntó repentinamente Tsubaki—, ¿qué pasó con la muchacha que querías rescatar y la otra Ángel Caído que había estado con Azkeel?... Y también, ¿por qué hay una gigantesca mancha de sangre en el piso?

—«¿Mancha de sangre en el piso?»—se cuestionó Issei al escuchar lo último, solo para luego bajar la mirada y notar que sí, efectivamente, a unos cuantos metros de ellos había una gigantesca mancha de sangre en el piso.

—Yo puedo contestar esas preguntas, Issei-sama —le dijo Eve, quien hace unos minutos había dejado de curarlo con su Magia Curativa—. La mancha de sangre son los restos del insecto del que estaban hablando, y sobre la chica por la que usted estaba tan preocupado…

Eve dirigió su mirada hacia un costado.

De inmediato, Issei, sin darle mucha importancia a la primera parte de lo que había dicho Eve, siguió su mirada.

Y al hacerlo, se llevó una sorpresa.

Porque no solo contempló a una Asia con toda su ropa llena de agujeros como si le hubieran clavado algo, sino que también dio con una Aika que lucía en extremo mal-herida.

—¡¿Aika?! —gritó, sorprendido.

Ante su grito, los Demonios siguieron su mirada, solo para dar sus propias exclamaciones de sorpresa.

—¡¿Kiryuu-san?! —exclamó Tsubaki, sorprendida—. ¿Qué hace aquí? ¡¿Qué no Saji y el resto la estaban cuidando?!

—Lo mismo me pregunto yo, Tsubaki —dijo Sona, a la vez que fruncía el ceño. Iba a hablar seriamente con los chicos de su nobleza una vez que saliera de la iglesia.

Por su parte, Issei se acercó con alarma hacia Aika y Asia.

—Dígame, sensei —dijo, dirigiéndose hacia Eve—, ¿cómo están? ¿Qué les ha pasado?

—La chica con atuendo de monja está bien. Fue víctima del comienzo de un ritual de extracción de Sacred Gear , pero se encuentra en buen estado. Solo está desmayada por el dolor y tiene unas heridas leves que ya le curé —contestó Eve, solo para luego fruncir el ceño—. Sin embargo, la otra chica…

—¡¿Qué tiene Aika?!

—Se encuentra en estado crítico —le dijo Eve a Issei con una expresión algo sombría—. No solo tiene las costillas y varios huesos de su cuerpo roto, sino que su poder mágico se encuentra en niveles críticos y su cuerpo se reciente por la presión de hacer uso de este sin entrenamiento alguno. La curé tanto como pude; pero lamentablemente no poseo la maestría en las Artes Curativas que la situación amerita. No puedo curarla con la suficiente rapidez, y sus heridas se reabren a cada rato… El mero hecho de que haya logrado sobrevivir hasta que yo llegara es un milagro….

—«O eso diría sino supiera que fue por obra de aquel espíritu»—pensó Eve.

Por su parte, Issei, ignorante de sus pensamientos, hizo una expresión de preocupación extrema.

—Eso… eso quiere decir que Aika…

—Tranquilícese. Todavía hay esperanza —lo calmó Eve—. No puedo curarla, y tal vez ni siquiera el Sacred Gear de aquella chica pueda hacerlo, pero… Hay una manera para salvar a esta «Aika».

—¡¿Cuál?!

—Puse en un estado de animación suspendida con mi Magia a esta chica —explicó Eve—. Gracias a eso alargué su tiempo de vida al congelar su heridas, pero una vez que el estado de animación suspendida termine los procesos corporales de su cuerpo volverán a la normalidad, y ella morirá de manera automática… La única manera que existe para salvarla es…

—Resucitarla —la interrumpió Sona—. Eso es de lo que está hablando, ¿cierto? Si morirá de manera automática, la única manera de poder salvarla es darle una «vida extra»

Eve le dirigió una mirada de disgusto y algo de furia por interrumpirla, pero, a regañadientes, asintió, dando a entender que había dado en el clavo.

Issei les dirigió una mirada suplicante a Rías y a Sona.

—Ustedes, ¿ustedes podrían…?

—Ah. No pongas esa cara, Hyodou-kun. No hace falta ni que lo pidas —le dijo Sona, sin revelarle el hecho que ver su expresión llena de tristeza había hecho que sintiera una punzada en su pecho—. Dejaste a nuestro cuidado a esta chica, y ella terminó de esta manera. Si hay una responsable de su estado, esas somos nosotras… sobre todo yo, que puse a mi nobleza como responsable de su seguridad. No nos queda más remedio que tomar la responsabilidad.

Tras decir eso, Sona le dio una mirada a Rías. Por lo dicho anteriormente, la que debería resucitar a Aika debería ser ella; pero, sabiendo de la situación de su amiga…

—Sí, tranquilizate, Hyodou-kun —dijo Rías, entendiendo la mirada de Sona—. Yo la resucitaré. Tengo un montón de puestos vacantes en mi nobleza para que Kiryuu-san llene.

—¡Muchas gracias, Rías-sempai! —le dijo Issei, tomándola de las manos con una expresión de inmenso agradecimiento—. ¡Le juro que le devolveré el favor!

—Eh… —ante la mirada agradecida de Issei y el hecho de que este la estaba agarrando de las manos, Rías se sonrojó. Normalmente no actuaria de esa manera, pero entre el hecho de que Issei estaba desnudo de la cintura para arriba, revelando un cuerpo tonificado, y el hecho de que este le daba una mirada extremadamente «intensa», ella no podía evitar que su lado de doncella saliera a flote. Viéndolo de cerca, Hyodou-kun no era precisamente feo…

—Ejem —tosió Sona con molestia, a la vez que una fuerte sensación de instinto asesino (cortesía de Eve) se dejaba sentir.

Al instante, Rías se separó en el acto de Issei.

—Em… ¡Mejor comencemos de una vez con el proceso de resurrección! —dijo con una mirada algo nerviosa

Unos minutos después, Rías estaba parada en frente de una Aika que estaba tendida en el suelo como si estuviera muerta. Entre sus manos, un estuche de piezas de ajedrez era visible.

—«Nunca sentí nada particularmente destacable acerca de Kiryuu-san, así que supongo que lo más correcto sería que use un peón para resucitarla—pensó Rías, para luego sacar la mencionada pieza de su estuche.

Seguidamente, Rías hizo que la mencionada pieza se dirigiera hacia el pecho de Aika. Normalmente, ella haría que el ritual de resurrección fuera más «genial» al exclamar unas palabras que ella misma había ideado luego de contemplar una gran cantidad de mangas, pero dado lo delicado de la situación, ella había decidido omitir esa parte por la ocasión.

—«Además, me da algo de pena con Hyodou-kun mirando»— pensó mientras se sentía enrojecer levemente.

Pero, de repente, sus pensamientos fueron interrumpidos.

Y la razón fue que la pieza de peón no pudo entrar en el pecho de Aika.

—«¿Qué? —pensó Rías con sorpresa al ver eso —. ¡¿No bastó con un peón?!»

Un pensamiento similar pasó por la mente de los demás Demonios.

—«N-no importa —se dijo Rías, negando con la cabeza para calmarse —. T-tal vez solo le haga falta otro peón…»

Al pensar eso, Rías repitió el proceso que ya había hecho, con la diferencia de ahora eran dos peones en lugar de uno.

Pero, al igual que la vez anterior, los peones no pudieron entrar en el pecho de Aika.

—«¡¿Otra vez?! —pensó Rías, impactada, para luego negar con la cabeza —. Supongo que de alguna manera Kiryuu-san tiene más potencial del que había imaginado»

Y tras pensar eso, Rías envió cuatro peones al pecho de Aika.

Pero, de nuevo, los peones no entraron.

Rías no supo ni que pensar ante eso. El valor de las Evil Pieces dependía exclusivamente del poder del Demonio que actuaba como Rey. Aunque ella no era su hermano, que incluso podría resucitar a Bestias Divinas dada la cantidad de poder que poseía, ella también era una existencia talentosa. Sus peones también tenían un buen valor, y el hecho de que fue capaz de resucitar a Akeno, una niña bendita que poseía sangres extremadamente poderosas tanto por el lado paterno como el materno, era prueba de ello. El hecho de que Aika no fuera capaz de ser resucitada con cuatro peones solo podía significar una cosa…

—«Que tiene un potencial monstruoso»—se dijo Rías, conteniendo la sonrisa que su lado como amante de los Rating Games quería que apareciera en su rostro.

Y al pesar eso, Rías hizo lo que uno llama «tirar la casa por la ventana». Ante la sorpresa se Sona y Akeno, mandó de una vez sus ocho peones al pecho de Aika.

Por un breve momento, uno que tanto Rías como Issei observaron con miedo, pareció que los peones no iban a entrar.

Pero luego, inadvertido incluso para su propia dueña, la marca que Rías poseía en su mano derecha apareció y brilló por un momento.

Y en ese momento, los ochos peones entraron en el pecho de Aika.

Rías sonrió ante eso, gesto que fue copiado por Issei.

Aika estaba a salvo.


Mientras tanto, en un lugar oscuro, una reunión se llevaba a cabo.

—Azkeel y Raynare han caído —dijo un hombre sentado en un trono a cuatro figuras holográficas cuyos rasgos no eran distinguibles.

—Oh, vaya —una de las figuras dijo con algo de sorpresa—. Eso es algo grave. ¿Algunos de los Maou logró dar con su ubicación antes de que pudieran hacer lo que tenían que hacer?

—No —negó el hombre en el trono—. No fue ninguno de los Maous. Ambos murieron por causas relacionadas con la persona que les dije

—Ufufufu. ¡Qué buena noticia, Hoshikami-kun! —una de las figuras, quien aparentemente era una mujer por el sonido de su voz, exclamó con alegría—. ¡Eso quiere decir que el plan está marchando a la perfección!

—Pero eso no es todo, querida —el hombre en el trono, «Hoshikami-kun», interrumpió a la mujer—. Hay algo más. Algo que está fuera de mis expectativas… Resulta ser que «esa persona» es el Sekiryuutei de esta generación.

—Eso sí es una sorpresa —otra de las figuras, un hombre, por su tono, habló—. No nos dijiste que algo como esto pudiera pasar con tus predicciones.

—Ara, ara. Taiyokami-kun, ¿no me digas que te asusta que «esa persona» sea el Sekiryuutei de esta generación? —dijo con burla la misma mujer de hace unos momentos—. ¿Acaso… temes que el malvado dragón te devore al momento de que caiga la noche? Ufufufu.

—Yo simplemente estaba recalcando el hecho de que esto no estaba dentro de lo esperado —respondió «Taiyokami-kun» con tranquilidad, aunque la irritación era visible en su tono—. No le tengo temor a nadie, incluso si ese alguien es el mismísimo Apofis.

—Ya dejen de discutir. Estoy perdiendo demasiado tiempo del que uso para iluminar al mundo con mi sabiduría divina como para además escuchar sus discusiones —dijo otra de las figuras, antes de dirigirse a «Hoshikami-kun»—. ¿Eso es todo lo que tenías que decir? Porque en mi opinión, el hecho de que «esa persona» sea el Sekiryuutei no tiene ninguna importancia. Después de todo, ante mi sabiduría divina incluso un Dragón es como una lagartija.

—Ara, ara. Cuanta arrogancia para alguien que lo único que hace es pasársela atormentando a los demás con charlas sin sentido —se burló la mujer.

—¡¿Qué dijiste?! —le cuestionó el hombre con molestia.

—Cálmense —dijo «Hoshikami-kun», causando que tanto el hombre como la mujer dejaran de discutir—. Tienes razón en lo que dices, hermano. El plan no cambia en nada aunque se trate del Sekiryuutei. Si les digo esto es por una razón muy sencilla: no quiero que se confíen. En el momento en que batallen, quiero que vayan al 100% y demuestren todo el poder de los Hijos de Dios.

—Hmn. No hace falta ni que lo digas —dijo «Taiyokami-kun»—. Estoy ansioso por dejar a todos esos asquerosos Demonios como carne a la parrilla.

—¿Confiarme? ¡Ja! —el hombre que había estado peleando con la mujer dio una risa—. ¿Con quién crees que hablas? ¡Yo soy el que porta la sabiduría divina! ¡Jamás me confiaré ni seré derrotado por esos malditos herejes!

—Seré firme y resistiré todo —dijo el único hombre que no había hablado en toda la reunión—. Quiero saber si el Sekiryuutei de esta generación es lo suficientemente fuerte como para atravesar mis defensas.

—En mi caso, Hoshikami-kun, no tienes nada de qué preocuparte —dijo la mujer con un tono cantarín—. Tengo más de mil trucos bajo la manga. Ufufufu. Puedo hacer chillar como cerdo a esa lagartija en cuestión de segundos. Solo pónmelo en mi camino y haré que sus gritos llenen la noche y lo convertiré en polvo antes de que el pequeño Luci-kun siquiera tenga oportunidad de conocerlo… Ara, ara. ¡La sola idea hace que me emocione! —la mujer rió, sin notar como las tres figuras holográficas que estaban a sus lados se estremecían—. ¡Dime, «Hoshikami-kun», ¿cuánto falta para que comience el plan?! ¡Si no recuerdo, ya tenemos casi todo listo!

—Calmate, querida. Recuerda que todavía nos faltan trozos de la Espada Sagrada —le recordó «Hoshikami-kun», para luego hacer una sonrisa—. Además, todavía hay algo que quiero observar.

—¿Hmn? —la mujer exclamó con confusión.

—He recibido algo de información de parte nuestro «colaborador», y sé que hay otro peón que está a punto de entrar en el juego. Un peón que ni siquiera sabe que es un peón —explicó «Hoshikami-kun»—. Quiero ver cómo reacciona el Sekiryuutei ante lo que está por venirle. Quiero ver su reacción antes de que empiece «El Juicio»

Al decir eso, «Hoshikami-kun» miró una esfera de cristal que estaba en frente de él, en donde era visible un símbolo de un ave roja que luego pasaba ser azul.

—Quiero ver su reacción ante el Fénix del Olvido


Fin del Arco 01: Génesis del Dragón Heroico


Técnicas

Issei

*Sozo: Donyokuna Kage (Crear: Sombra Voraz): Técnica mágica defensiva del tipo oscuridad. Crea una pequeña pared de energía oscura que tiene la propiedad de absorber la energía mágica y energía lumínica para mejorar su propia durabilidad y reducir la potencia del ataque rival. Sin embargo, solo puede absorber energía hasta cierto punto, y ataques muy poderosos pueden destruirla con facilidad. Es posible lanzarla contra el oponente para borrar un ataque hecho de energía mágica.

*Sozo: Kyodaina Donyokuna Kage (Crear: Gran Sombra Voraz): Versión mejorada de la Donyokuna Kage. Crea una gran pared de oscuridad cuyos límites de absorción de energía son superiores a los de su versión inferior. También puede lanzarse como la versión inferior

*Sozo: Yami no Shi no Nami (Crear: Onda de Oscuridad Mortal): Técnica mágica ofensiva del tipo oscuridad. Genera una esfera de energía oscura en las palmas del usuario que luego es disparada como un rayo de oscuridad. Es notablemente potente y también tiene la propiedad de absorber un poco de la energía mágica enemiga al chocar contra un ataque para incrementar su propia potencia.

*Sozo Akuatikkufari (Crear: Aluvión Acuático): Técnica mágica ofensiva del tipo agua. Consiste en crear una gigantesca esfera de agua que luego es disparada como un proyectil de manera semejante a un mini-diluvio.

*Sozo: Kotta Ikari (Crear: Furia Helada): Técnica mágica ofensiva del tipo hielo que hace uso de los principios de la Alquimia. Genera un rayo azul que tiene la propiedad de convertir en hielo todo aquello que no tenga la suficiente capacidad mágica como para negar sus efectos. Debido a su naturaleza, todo aquello que está unido de una u otra manera (como estar en contacto físico o estar unido por una sustancia o material) termina siendo afectado, siendo solo la cantidad de poder mágico que le suministra el usuario lo que limita la extensión de sus efectos. A menudo Issei suele combinarla con su técnica Akuatikkufari.

*Sozo: Sandaborutofuonaru (Crear: Estruendo del Rayo Final): Técnica mágica ofensiva del tipo rayo. Consiste en lanzar una corriente de energía eléctrica al aire que luego desciende en forma de una esfera que luego es golpeada por el usuario en contra del rival. Si el usuario lo desea, se pueden omitir algunos pasos. La técnica parece haber nacido en un momento en que Issei había estado leyendo una manga, razón por la que puede parecer un poco estrambótica.

*Dragon Shot (Disparo del Dragon): Un ataque simple en el cual Issei concentra su poder mágico en forma de una pequeña esfera de energía, la cual luego lanza a su oponente para generar daño explosivo. Aunque aparentemente simple, Issei puede darle cientos de usos, tales como incrementar su tamaño a proporciones astronómicas (cosa que parece estar basado en cierto manga) o generar ciento de proyectiles. Existen varias variantes elementales de la técnica.

Darknees Dragon Shot (Disparo del Dragon de la Oscuridad): Variante del elemento oscuridad del Dragon Shot. Es una esfera de energía que se traga ataques hasta llegar a su límite y explotar.

Azkeel

*Shining Shooting: Técnica mágica ofensiva del tipo luz. Consiste en emanar un rayo de luz de pequeño tamaño pero gran capacidad de penetración en contra de un oponente desde la palma de una mano.

*Multiple Shining Shooting: Version mejorada del común Shining Shooting. Mediante el uso de un círculo mágico, el usuario dispara cientos de rayos laser de pequeño tamaño pero gran capacidad de penetración.

*Luminescent Cannon (Cañon Luminiscente): Técnica mágica ofensiva del tipo luz. El usuario genera una esfera de luz entre dos (o tal solo una) de sus palmas, la cual luego es disparada en forma de un cañón laser de luz con gran capacidad de ataque.

*Double Luminescent Cannon (Doble Cañon Luminiscente): Versión mejorada del Luminescent Cannon. Consiste en disparar un cañón de luz por cada una de las palmas de las manos.

*Berseker Rage (Ira del Berserker): Técnica de auto-mejoramiento que era mayormente utilizada en la antigüedad por los guerreros escandinavos, germánicos, irlandeses y galos. Consiste en sobrepasar los límites normales a los que está impuesto un cuerpo al evocar una gran gama de sentimientos negativos (ira, sed de sangre, locura…), causando que la energía mágica y los aspectos físicos vayan de poco a poco incrementándose a costa de imponer una gran presión sobre el cuerpo del usuario y limitar las capacidades mentales. Como un caso especial, parece ser que Azkeel puede conservar la mayor parte de su capacidad de raciocinio en comparación con otros usuarios de la técnica. Suele a menudo esperar a que su poder llegue al punto culminante para luego usar su técnica Final Light.

*Maldición de Atadura de Sombras: Maldición aprendida por Azkeel junto a su hermano con ayuda de la Pseudo-Cadre Araziel durante su periodo en Grigori. Es una imitación de los poderes de Bezaliel, la «Sombra de Dios», que permite usar un medio físico que este imbuido con energía mágica (como una lanza, por ejemplo) para atacar la sombra del rival e impedir que este se mueva al aprovechar la conexión espiritual que existe entre las sombras y las almas de las personas. Es similar a una técnica mágica que suelen usar los Exorcistas veteranos de la iglesia.

* Final Light (Luz Final): Técnica mágica ofensiva del tipo luz. Es la técnica final de Azkeel que a menudo este suele utilizar en conjunción con su Berserker Rage y su Maldición de Atadura de Sombras. Al liberar todo su poder mágico, Azkeel crea algo similar a una barrera de energía a sus alrededores, con el estando en el centro, solo para después desestabilizarla para que explote con gran potencia. Como la explosión se origina en forma de una onda expansiva, Azkeel por lo general queda a salvo de su propio ataque; pero si se usa en un área poblada o sin cuidado o el mismo puede quedar herido por su propia técnica… Puede decirse que es una de las máximas formas de ataques de área.

*Visión Compartida: Una de las habilidades mágicas más básicas que existen, la cual es usada a menudo por los magos que usan familiares. Permite compartir los sentidos para sentir lo mismo que otro ser ve y escucha.

Raynare

* Great Spear of Light (Gran Lanza de Luz): Técnica mágica ofensiva del tipo luz. Es una gran lanza de luz… Sin comentarios respecto al nombre.

Eve

*Hechizo de Extracción Mortal de Memorial (o simplemente Extracción Mortal de Memoria): Es un hechizo especial ideado por Eve. Le permite «robar» parte de los recuerdos más próximos de una víctima que asesine al aprovecharse del efecto de «ver pasar la vida ante sus ojos» que suele ocurrirles a las personas cuando están muriendo y al hacer uso de algo de magia relacionada con las almas. El hecho de que el requisito de uso de este hechizo sea matar certeramente al objetivo en lugar de algo mucho más sencillo parece ser debido a la personalidad cruel de la creadora.


Extra: El Audio-Libro de Azazel —La Organización de Grigori.


Hola, querido oyente. Te habla Azazel, el Gobernador General de Grigori. Recientemente nuestros números han ido en ligero aumento y las dudas acerca de nuestra organización han ido aumentando, así que Penemue y Shemhazai me han pedido que les explique a todos acerca de nuestra organización, Grigori… Algo acerca de que no hago nada útil, y que por una vez debo aportar algo que no sean rituales relacionados con Sacred Gear.

Es por eso que esto ha llegado a tus manos. He grabado esto para explicarle a todos ustedes, criaturas novatas que no saben nada acerca de Grigori, como nosotros los ángeles caídos estamos conformados en poder, así como quienes son nuestros líderes más resaltantes… Esto último sobre todo porque ya estoy cansado de escuchar las quejas de mis compañeros respecto a que a cada rato tienen que andar contándole su historia a los novatos que se unen a sus departamentos.

Sin más dilatación, comencemos.

Antes de todo, primero permíteme relatarte el origen de nosotros, los Ángeles Caídos. Ya deberías saberlo, pero igual permíteme explicártelo. Hay unas cuantas dudas que deben ser saldadas.

Todo comenzó conmigo, Azazel. Yo, quien soy poseedor de un nombre que significa «Fuerza de Dios», era uno de los principales Ángeles al servicio de padre. Era uno de sus favoritos, incluso por arriba de esa estúpida paloma presumida de Michael… [¡No, no estoy mintiendo ni diciendo cosas falsas por resentimiento, Penemue! ¡No importa lo que digas tú y los demás! ¡Yo era el favorito de padre!]

Ejem. Disculpa eso. Es que Penemue es la encargada de corregir este material, así que ella está encima de mi escuchado todo lo que digo… algo acerca de que «no puedo decir nada indebido ni malo sobre ella ni mis compañeros».

Pero regresando con lo historia, yo era el hijo favorito de padre. Me sentaba a su lado como Metatrón todo el tiempo, y también él me daba lecciones para que pudiera ayudarlo a comandar los cielos junto con Michael y Lucifer (si, él también era un Ángel, por si no lo sabias). Me enseñaba cosas del mundo que los otros Ángeles no sabían, y me permitía hacerme cargo del séptimo cielo para investigar todo aquello que quisiera. Era el mejor de todos sus hijos… [¡No te rías, Penemue! ¡No estoy mintiendo!]

La cosa es que yo, siendo el líder de la parte investigativa del cielo, pronto me decidí a investigar una de las cosas que padre más atesoraba (aparte de mí, por supuesto): los humanos.

Tengo que decir que ustedes era tan, pero TAN primitivos en esa época que daban pena. Cuando yo me acerqué a investigarlos me decepcioné un montón. No tenían nada interesante para investigar. No sabían ni leer, ni escribir, relacionarse entre sí adecuadamente o siquiera hablar bien. Todo el tiempo hablaban como en las películas de los cavernícolas diciendo: «¡Buga! ¡Buga! ¡Yo ser cavernícola! ¡¿Quién ser tú?!». Eran tan incivilizados que daban ganas de llorar

Así que yo les enseñé varias cosas para que mejoraran. Les enseñé a leer, a escribir, a hablar bien, a relacionarse y también a investigar.

Pero ustedes eran tan brutos que no me entendieron prácticamente nada. Siguieron igual, si no es que peor que antes.

Así que, enojado por eso, me regresé al cielo y hablé con padre.

Este, contrario a lo que tu pensarías, no me echo del cielo por lo que había hecho. De hecho, me felicitó. Me dijo: «Como era de esperar de mi hijo favorito. Hiciste exactamente lo que yo planeaba hacer antes de que lo hiciera. ¡Eres el mejor de todos mis hijos, Azazel!».

[¡No pongas esa cara, Penemue! ¡Claro que dijo eso!]

El problema, como le dije a mi padre, era que los humanos (es decir, ustedes) eran demasiado estúpidos para que alguien como yo les explicara. Ellos no habían logrado captar nada de lo que les había dicho, y básicamente podía decirse que mis lecciones les habían entrado por un oído y les había salido por el otro.

Ante ese problema, padre me dio la solución. Me dijo que podía agarrar a dos Ángeles que yo quisiera, y enseñarles más adecuadamente a los humanos.

Yo de inmediato acepté su propuesta…

[¡No, Penemue! ¡No lo hice porque quería ganar más puntos que Michael!]

Ejem. Como decía, yo de inmediato acepté su propuesta, y busque por el cielo candidatos para mi misión.

El primero que quiso unirse a mi misión fue Michael, pero lo rechacé al instante. Le dije: «No necesito rubios presumidos que luego quieran llevarse todo el crédito».

[¡¿Cómo que «se nota la envidia»?! ¡No digas tontería! ¡Yo no le tengo envidia a ese idiota!]

Luego quise pedirle ayuda a Gabriel. ¿Por qué, preguntas? Pues porque es una buenaza. Es algo tonta en algunos aspectos, pero realmente es muy inteligente. Y además, ella tiene unas curvas que te infartas. ¿Has visto sus se…? {¡Gahh! ¡Está bien, Penemue; continuo con la historia; pero por favor suelte ese látigo!}

Gahh... ¿dónde estaba? Ah, sí, con Gabriel.

Bueno, pues le pedí ayuda; pero ella me rechazó. Estaba demasiado ocupada ayudando con los nacimientos de los humanos y guiando las almas al cielo junto a Remiel como para poder enseñarles a los humanos.

Algo desanimado, [si, lo reconozco, Penemue; quería estar con ella, le pedí ayuda a demás personas.

Pero todas me rechazaron. Metatrón estaba ocupando sentándose a cada rato a la derecha de padre (en serio, ese tipo tenía unos cuantos problemas con su relación con padre… [eh, ¡¿cómo que yo no soy quien para hablar?!]); Raphael tenía que curar a muchas personas, y no tenía tiempo para nada; Uriel estaba demasiado concentrado liderando a los Guardianes del Cielo junto a Saldaphon, y no podía desconcentrarse; y Raziel, siendo una hikkimori consagrada, me rechazó siquiera antes de que le preguntara (cosas de poder adivinar el futuro y todo eso).

Así que prácticamente no tenía ayuda de nadie.

Eso me entristeció bastante, lo admitiré. Nunca había fallado en nada. Era la primera vez que no lograba lo que quería con una facilidad inusitada… [¡Ku! ¡Que no, no estaba triste porque no quería decepcionar a padre, Penemue! ¡E-eso no tiene nada que ver!]

Fue ahí cuando Penemue, quien era algo así como una de las secretarias del cielo junto a Raziel, me vio…

[Eh, ¿cómo que esto lo vas a contar tú? Nadie me dijo nada de esto. No creo que… ¡Gahh! ¡Está bien, te doy el micrófono; pero suelta ese látigo!]

[Bien, así está mucho mejor]… Hola, oyente. Aquí Penemue. Azazel está algo indispuesto en estos momentos, así que permíteme que te relate como fue que yo me uní a la misión de Azazel de enseñarles a los humanos.

Para mí era un día normal como cualquier otro. Justamente había terminado de archivar todo el papeleo del cielo (o como me gusta llamarlo: el horror del cielo) junto con Raziel y le había pedido a Padre un descanso, por lo que estaba paseando por el cielo tranquilamente.

Fue entonces cuando paseaba por ahí que vi a Azazel.

Él lucia bastante mal. Tenía una cara y una expresión tan miserables que me tomarían varios minutos para terminar de describirte lo que patético que lucía.

[¡Silencio! ¡Por supuesto que lucias horrible, así que guarda silencio a menos que quieras volver a probar de mi látigo!

Muy bien. Ufufufu. Así me gusta. Los hombres deben guardar silencio cuando habla una dama]

En fin, viendo cuan patético lucia Azazel, me le acerqué para ver que le pasaba.

—¿Qué te pasa, Azazel? ¿Por qué tienes esa cara? —le pregunté.

A lo que este me contestó:

—No lo vas a creer, Penemue. ¡Padre me ha dado la misión de enseñarles a los humanos junto con otros dos ángeles, y nadie desea acompañarme! ¡P-por primera vez en mi vida creo que voy a fallar en algo!

—Ah —le dije yo—. Eso suena terrible. Espero que tengas suerte buscando Ángeles que te ayuden.

Y a continuación, traté de irme.

Pero entonces Azazel exclamo repentinamente:

—¡Ah!

Yo le di una mirada rara.

—¿Ahora qué te pasa? —cuestioné.

—Nada —me respondió este, desviando la mirada.

Dándole una mirada sospechosa, yo procedí a volver a tratar de irme.

Pero de nuevo, Azazel volvió a exclamar:

—¡Ahhh!

—Bien. En serio, ¡¿qué te pasa?! —le cuestioné, irritada. Como una de las que se encargaban de los asuntos generales del cielo junto con Raziel al ser una experta de la Escritura Mágica, me molestaba la gente que hacia ruidos extravagantes. Hacían que perdiera la concentración, y cuando hacías el papeleo perder la concentración era como auto-sentenciarte de muerte.

Ante mi pregunta, Azazel desvió la mirada y me dijo:

—Nada. No me pasa nada.

Y ante esa pregunta, yo, a pesar de tener mis sospechas acerca del motivo de su extraño comportamiento, procedí de nuevo a tratar de irme.

¿Adivinas lo que pasó?

—¡Ahhhhh! —volvió a exclamar Azazel, de una manera que parecía como si se estuviera muriendo.

—¡Bien! —dije molesta, entendiendo su indirecta—. ¡Me uniré a tu misión; pero deja de actuar como un payaso! ¡Me pones los pelos de punta!

Y así, queridos oyentes, fue como yo, Penemue, me uní a la misión de Azazel de enseñarles a los humanos.

[Ten. Ahora puedes seguir con lo acordado]

[…

¿E-en serio tenías que decir todo eso? ¡¿No pudiste haber sido un poco menos… fiel?!

Bien, ríete. Ja, ja, ja. Yo también me reiré cuando misteriosamente tu tanda diaria de papeleo se duplique]

Ejem. Pues… Penemue ya les contó como ella se unió a mi misión [muchas gracias por eso, Penemue, así que ahora me toca decirles como busqué al tercer integrante de nuestro grupo.

Pero antes de hacer eso, tengo que advertirles que la travesía que afronté para reunir al tercer miembro de mi equipo fue terrible; una aventura no apta para sensibles en las que puse a prueba todas y cada una de mis capacidades, y en la cual tuve que poner mi sangre, mi sudor y mis lágrimas…

Solo bromeo. En realidad simplemente encontré a Shemhazai caminando enfrente de mi unos minutos después de que hablé con Penemue y le pedí que se nos uniera, cosa que a la que este respondió con un:

—Claro.

Y así, queridos oyentes (u oyente), fue como yo reuní a mi grupo.

Y ahí fue donde comenzó todo: ahí fue donde verdaderamente empecé a enseñarle a los humanos junto con Penemue y Shemhazai todo lo que sabíamos.

Lo primordial —aquello tan básico que alguien como yo, un prodigio en todas las artes, jamás podría explicar de manera adecuada por serme tan sencillo— lo enseñaron Penemue y Shemhazai. Penemue, que es una usuaria de la Escritura Mágica, fue quien les enseñó a ustedes a leer y a escribir, mientras que Shemhazai, experto en todos esos asuntos del corazón que yo nunca he podido llegar a comprender, fue quien les enseñó a amarse y relacionarse adecuadamente entre sí.

A lo mejor lo último no te parecerá la gran cosa comparado con lo de Penemue; pero dejame decirte que la lección de Shemhazai fue sumamente importante. Antes, cuando ustedes encontraban atractiva a una mujer simplemente la agarraban y la «reclamaban», no importándoles si era de otro; ahora, cuando ustedes encuentran atractiva a una mujer, le coquetean y se vuelven su pareja a escondidas de todos sin importarles si es pareja de otro.

¿Ves la diferencia?

Pues aunque creo que fui muy claro, ahí te va otro ejemplo más:

Antes, cuando a ustedes les molestaba alguien porque olía mal, los miraba feo o simplemente no les agradaba, ustedes solían agarrarse a trancazos y resquebrajarse la quijada mutuamente. Ahora, cuando alguien les molesta, ustedes lo insultan, lo agreden, lo intimidan, tal vez le hagan bullying en las redes sociales, y, por último, lo agreden.

¿Lo ves, querido oyente? ¡La lección de Shemhazai revolucionó el estilo de vida humano!

[Penemue me dice que me estoy yendo por las ramas, así que regresaré a lo que estaba diciendo]

En fin. Gracias a mis compañeros, ustedes, neandertales sin cerebro, evolucionaron a neandertales con algo de cerebro. Gracias a eso fue yo que pude darles parte de mi gran conocimiento.

Les enseñé un poco de todo lo que sabía: sobre las estrellas, sobre las plantas, sobre la tierra, sobre el sol, sobre la luna, sobre el clima, sobre los animales, y mucho más.

No todo lo que les dije pudieron entenderlo; pero fui paciente. Poco a poco, paso a paso, yo le enseñé acerca de lo que sabía.

Y entonces fue cuando ustedes empezaron a crear civilizaciones más adecuadas; fue entonces cuando yo decidí que debía enseñarles más cosas. Decidí que debía enseñarles acerca de la magia y el poder sobrenatural que estaba escondido en su alma.

Pero padre me detuvo. «Los humanos todavía son demasiados jóvenes, Azazel —dijo—. Ellos no están preparados para esa clase de lección. Por favor, hijo mío, hazme caso y espera unos cuantos milenios. Yo sé porque te lo digo»

A mi esas palabras esas palabras me parecieron incorrectas en una forma que no podría explicártelo. En aquel entonces, yo —al igual que todos los demás Ángeles del cielo— tomaba la palabra de padre como una ley sagrada, así que no debía tener motivos para dudar de lo que me dijera. Él era sabio, justo y benevolente. No podía haber ningún error acerca de lo que dijera él. Eso fue lo que pensé durante mucho tiempo; eso fue lo que todos los demás pensaron incluso cuando padre generó un diluvio para purgarlos a ustedes de sus malos actos.

Y al principio, no hubo dudas en mí. Seguí la orden de padre al pie de la letra.

Pero entonces los otros panteones —los pocos que había en aquella época— empezaron a actuar. Contra ustedes, que carecían de cualquier medio para defenderse, usaron poderes que incluso al día de hoy sobrepasarían su imaginación.

Padre los defendió como pudo, Uriel y sus seguidores siendo enviados para defenderlos al mismo tiempo que él y otros Ángeles luchaban para expulsar a los miembros de los otros panteones.

Pero Uriel no era todo-poderoso. Los protegió también como pudo; pero a fin de cuentas ustedes eran demasiado débiles. A veces, simplemente al sentir el aura de Uriel ustedes se encontraban incapaces de respirar y terminaban muriendo.

Y ahí fue cuando tomé mi decisión. No podía soportar verlos morir, así que a espaldas de todos les enseñé acerca de aquel poder que tenían adentro y los ayudé a usar el aspecto más básico del poder mágico.

Y en un principio, todo fue bien.

Pero luego ustedes empezaron a matarse entre sí, y padre se dio cuenta de lo que sucedía.

«Me has desobedecido —dijo este con nada más que pura decepción—. Te dije que los humanos no estaban listos, y aun así de todas maneras les enseñaste acerca del poder mágico. Ahora, gracias a ti, los humanos han empezado a matarse los unos con ayuda de su poder mágico... No me queda otra opción. Has cometido un pecado, y te tocará pagar por él igual que le tocó a Samael. ¡Ahora tú, que has sembrado la discordia en la tierra por tu negro orgullo, veras tus alas manchadas de negro, el halo que simboliza mi gracia lo veras perdido y serás condenado a nunca volver aquel sitio que una vez fue tu hogar!»

Y así, ante mi total impacto, fue expulsado del cielo y me convertí en la primera forma de Ángel Caído.

Fue algo muy duro al principio. Todo por lo que había existido —padre, mis hermanos, los laboratorios del cielo— me había sido negado. Ahora, yo no tenía ninguna razón de ser.

Pero entonces los vi: los vi a ustedes matándose los unos a los otros, y supe lo que tenía que hacer. Por el bien de remediar mi error, debería guiarlos en el arte de la guerra.

Y fue entonces que empecé a guiarlos; fue entonces cuando pase de ser «La Fuerza de Dios» a «La Fuerza Opuesta a Dios (El Imprudente)».

Y aunque no niego que al principio me costó adaptarme, no me tomó mucho tiempo [un siglo, siendo exactos] para adaptarme a mi situación. Después de todo, como me dije a mi mismo, mi castigo no era la gran cosa. Comparado con lo que padre le hizo a Samael, lo mío no era nada. Él pudo haberme convertido en un monstruo o haberme quitado mis poderes como el Rey de Grecia lo hacía de vez en cuando con su hijo, el Dios del Sol; pero él lo que hizo fue simplemente negar mi afiliación, casi como si dijera: «¿Ven a ese? Ese es el hijo que me desobedeció. Ahora no cuento conmigo para nada, así no hagan lo que él hizo o les pasara lo mismo y se volverán un cero a la izquierda para mi»

La verdad es que en aquel entonces eso era algo muy duro. Mis hermanos tenían el poder de ver la tierra desde el cielo las veinticuatro horas del día, así que básicamente ellos podían verme ahogar en mi miseria cuando quisieran. Para mi yo pasado, que había seguido a padre como un ídolo, la idea de que mis hermanos me observaran era algo que me hacía querer morir. Todas las noches cuando dormía, no podía evitar imaginarme a Michael riéndose de mí junto con Lucifer al mismo tiempo que se robaban a mi Gabriel.

[Sí, Penemue, sé que ella y yo nunca tuvimos nada así que no me la podían robar porque no era mía; pero tú entiendes. Es una forma de hablar]

Pero luego lo superé. Me di cuenta del increíble valor que tenía mi existencia y supe que no tenia de que sentirme humillado. Dándome palabras de valor a mí mismo, le grité insultos a Michael y Lucifer y le declaré mi amor a Gabriel, a lo cual está bajo del cielo, correspondiéndome, y se convirtió en el Ángel Caído más inocente que existe.

[¡GAAA! ¡E-está bien, Penemue! ¡Les diré la verdad; pero suelta ese látigo!]

Er… E-en realidad, nada de eso pasó. De hecho, y-yo hubiera seguido teniendo pesadillas por las noches con unos risueños Michael y Lucifer de no ser porque Penemue se unió a mí en mi castigo.

¿Qué cómo hizo así que Penemue se me unió en mi castigo? Pues la verdad nunca lo he terminado de entender; pero aparentemente ella debió haber hecho algo muy grave para que padre la expulsara del cielo así como a mí. Algunos dicen que ella les enseñó a ustedes a mentir y otros dicen que ella les enseñó a los hombres las artes del placer para que tomaran posesión sexual de las mujeres; pero la verdad es que todos ustedes ya sabían hacer todo eso antes de que incluso les enseñáramos a leer y a escribir, así que nada de eso podía ser cierto

La verdad es que hasta el día de hoy no he sabido lo que ella hizo. Cada vez que le preguntaba la razón de que estuviera ahí ella se sonrojaba y murmuraba algo así como que no podía dejar a un tonto ahogarse en su miseria.

Nunca entendí muy bien a lo que se refería.

[¿Eh, te estas sonrojando, Penemue? Ja, ja, ja. ¿Qué te parece? ¿Te avergüenza que hablé de ti…? ¡GAHHH! ¡GAHHH! ¡Clemencia, clemencia! ¡TE SUPLICO CLEMENCiA!]

Haaa... Haaa… E-en fin. C-continuando con lo que decía, Penemue se me unió a mí, convirtiéndose en la segunda Ángel Caído en existir (y sí, debería ser tercera porque Samael fue castigado antes de mí; pero como él en realidad sufrió algo muy diferente a lo de nosotros, para efectos prácticos no cuenta como Ángel Caído). Debido a eso, yo, sintiendo que no era el único tarado en la existencia que había ofendido a padre, salí de mi depresión y pude enseñarles con más ahínco de lo que lo hacía a ustedes los humanos, ahora con Penemue a mi lado.

Y pasado el tiempo, para mi sorpresa otros Ángeles Caídos empezaron a venir. Shemhazai, que se había enamorado de una humana, Barakiel, a quien le había pasado lo mismo, y Satanael, quien también les había enseñado a ustedes cosas mágicas que no deberían conocer, siendo los primeros; es decir, siendo los pilares que más tarde me ayudarían a fundar Grigori.

Con ellos a mi lado, yo logré guiarlos a ustedes a límites a los que pensaba que tardaría siglos en llegar.

Y fue entonces cuando otro punto decisivo para nosotros los Caídos sucedió: Lucifer realizó su famosa rebelión junto con otros Ángeles, llegando a cometer tal imprudencia contra padre que este, en lugar de volverlo un caído, le quitó todos sus poderes, convirtiéndolo a él y a sus seguidores en algo que no difería en gran medida de un ser humano.

Y si la cosa hubiera terminado ahí probablemente hubiera sido mucho mejor. Pero como debes imaginarlo, Lucifer no se rindió. De una manera que escapa de mi entendimiento, él y sus seguidores obtuvieron poderes oscuros que eran extremadamente similares a los poderes que poseían cuando eran Ángeles, con la diferencia de que estos ahora estaban cargados de una energía que era en extremo maliciosa y vil. Al recibir tales poderes, él y los que lo seguían se volvieron una existencia opuesta a padre de una manera aún más pecaminosa que la forma que poseía tanto yo como los demás Ángeles Caídos —en otra palabras, se volvieron Daimons (Demonios): espectros malignos de la peor categoría.

Sin embargo, si solo hubiera sido eso, las cosas no hubieran sido tan terribles.

El problema vino cuando Lucifer presentó a «cierta mujer» que no debería haber seguido con vida. «Aquella mujer», que era más antigua que el propio Lucifer y que anteriormente había sido humana, presentaba una forma aún más pecaminosa que la de cualquiera que la acompañaba, y bajo esa forma, ella hizo un acto lascivo que fue la máxima forma rebelión contra aquel que la creó.

De su propio vientre, dio a luz a setenta y dos hijos con ayuda de Lucifer; hijos que, de una manera que incluso ahora sigo sin poder explicar, habían obtenido características opuestas a le de Dioses como el Dios del Sol de Egipto o a existencias como la de cierto Centauro entrenador de héroes.

Es decir, dio a luz a los setenta y dos demonios que a día de hoy se registran bajo el Arts. Goetia del Rey Salomón.

Y entonces, habiendo hecho eso, pasó lo que ya debes saber: Lucifer y «aquella mujer» le declararon la guerra a padre.

Y ahí es donde entramos nosotros, los Ángeles Caídos.

En condiciones normales, no nos hubiéramos entrometido entre la batalla de Padre y Lucifer. Éramos muy pocos comparados con el ejército de Lucifer y no poseíamos el mismo nivel de poder que él, «aquella mujer» y sus primeros seguidores tenían. Además, ¿por qué deberíamos haber ayudado a padre? Él nos expulsó del cielo y nos renegó por nimiedades y tonterías. No merecía nuestra ayuda para nada.

¿Que parecíamos como unos niños haciendo una rabieta, dices? Pues tal vez tengas razón; pero eso no cambia nada. Nosotros no íbamos a actuar por nada del mundo.

Pero entonces Lucifer y «aquella mujer» ordenaron a sus setenta y dos hijos que secuestraran a humanos para usarlos como «alimento» con el cual pudieran tener más hijos, y nosotros nos vimos obligados a actuar.

Era inevitable. Habíamos caído por ustedes y todo lo que hacíamos ahora giraba en torno a ustedes. Si hubieran terminado muriendo, hubiéramos perdido de nuevo la razón de nuestra existencia.

Pero el problema era que no podíamos contra el ejército de Lucifer. Nosotros éramos… [¿cuántos éramos, Penemue?]… cinco. Éramos cinco, y cada uno de nosotros apenas igualaba a dos o tres de los más débiles, o a uno de los más fuertes del ejército enemigo. No teníamos ninguna oportunidad incluso aunque nuestros poderes de luz —que habíamos conservado pese a perder la santidad dada por padre— les causaban un daño extremo a nuestros oponentes. Estábamos destinados a morir de enfrentarlos en un asalto frontal.

Y debido a eso, por un tiempo observamos impotentes como varios de ustedes eran sacrificados, sus almas siendo usadas como «alimento» para crear más de la progenie enemiga.

Pero entonces, Penemue tuvo una idea:

—¿Qué tal si nosotros también incrementamos nuestros números?

Siendo sinceros, la idea no me parecía mala; de hecho, me parecía extremadamente razonable. El problema, como le dije a Penemue, era la forma en que íbamos a incrementar nuestros números. Nosotros podíamos tener hijos con los humanos sin temor a nada—cosa que prefiero ahorrarme como descubrimos—; pero estos nacían como bebes, y como tal tardarían mucho tiempo en desarrollarse para tener potencial de guerra, tiempo que no teníamos… Y a eso también había que sumarle el hecho de que realmente no nos gustaba mucho la idea de usar a nuestros hijos como armas tal y como lo hacían Lucifer y «aquella mujer».

Podíamos haber usado rituales similares a los que hacían Lucifer y «aquella mujer» para usar humanos como sustento para vidas artificiales; pero esa era una idea estúpida que automáticamente negamos. ¿De que servía proteger a los humanos si para protegerlos teníamos que matarlo?, pensamos.

Pero rápidamente, Penemue nos sonrió y nos resolvió nuestras dudas.

—¿Acaso no lo recuerdan? —dijo, sonriendo, su mirada centrada sobre Shemhazai y Barakiel—. Los Ángeles pueden caer ante los mimos del amor y el placer.

Y ahí fue donde Penemue ganó su epíteto como «La que Corrompe la Mente de los Hombres«: «La F enme Fatale»

¿Que qué fue lo que hizo, preguntas?

Pues veras, primero dejame explicarte una cosa: como Ángel, padre nos había dotado a todos de distintos poderes y habilidades. A Barakiel, por ejemplo le había dado el don del Rayo Santo, y a otros, como su humilde servidor, los había hecho inteligentes, guapos y absolutamente sin ninguna falla que pudiera mencionarse.

[¡¿De qué te ríes, Penemue?!]

Eso no quería decir que estuviéramos limitados a solo poseer una capacidad o que no pudiéramos aprender a hacer otras cosas. Tanto Satanael como yo, pese a no haber nacido con un don espectacular, habíamos aprendido múltiples clases de técnicas mágicas, y la propia Penemue había aprendido junto a Raziel a usar el estilo mágico conocido como Escritura Mágica. No había una verdadera limitación en nuestras capacidades, y de hecho había Ángeles súper poderosos como el presumido de Michael y la buenaza de mi Gabriel que llegaban a poseer tres o más dones [y no, Penemue. ¡N-no estoy para nada celoso de que padre le haya dado tres poderes a Michael mientras que a mí no me dio ninguno!]

En ese sentido, la propia Penemue tenía un poder especial: ella tenía una voz mágica similar a la voz de Gabriel, pero mucho más débil y sin la capacidad de producir ondas sonoras que causaban daño sacro. Realmente hablando, era un poder que solo servía para hacer sentir mejor a las personas e incrementar su moral (cosa que a Penemue le iba de maravillas cuando se sentía deprimida mientras hacia el papeleo) y no era algo tan espectacular, así que la propia Penemue no le daba mucha importancia, destacándose a sí misma por su poderosa Escritura Magia.

Pero cuando Penemue decidió «ayudar» a incrementar nuestros números, ella decidió «modificarse» a sí misma, y terminó transformando su voz en una cosa extremadamente mortal.

Ella lo llamó Alluring, y para explicártelo en palabras sencillas era básicamente como un virus sonoro-visual que infectaba el cerebro de los objetivos —es decir, una habilidad de control mental.

No quiero hablar mucho de ello porque a veces todavía tengo pesadillas con no poder manejar mi propio cuerpo a gusto y disgusto; pero básicamente con esa cosa Penemue podía obligar a las personas a hacer su voluntad. El efecto variaba en gran medida dependiendo del nivel de poder del objetivo; pero la capacidad siempre era extremadamente efectiva contra objetivos del sexo masculino, e incluso hombres tan fuertes como Shemhazai, Barakiel, Satanael y yo no podíamos evitar aturdinos por momentos cuando ella lo usaba.

Ahora, de segura te preguntaras: ¿qué tiene que ver todo esto con el incremento de nuestros números?

Pues todo. Fue gracias al Alluring de Penemue que nuestros números crecieron. Me tomaría un rato explicarte en detalle todo lo que ella hizo; pero digamos que varios de nuestros miembros más antiguos cayeron cuando sintieron por primera vez lujuria ante la voz de una sensual mujer.

Y eso no suena como la gran cosa; pero cuando digo «varios» me refiero a centenas de miles (de los cuales solo tenemos en la actualidad como un 25%; pero eso no viene al caso)

¿Ya entiendes porque todo el mundo le tiene tanto miedo? Los Ángeles caían nada más cuando esta les decía: «Hola, bebé. ¿A qué hora sales por el pan?»

[GAAHHH. ¡¿Por qué me golpeas si solo digo lo que decías?!]

Y además de eso, sucedió que varios Ángeles de alto rango también habían decido enseñarle a los humanos cosas para que estos pudieran defenderse mejor, causando que Padre los expulsara y que nuestros números se fueran por las nubes.

Así, en poco tiempo nosotros éramos una facción aún más densa que la facción de Lucifer y la facción de padre, así que de inmediato decidimos crear una organización con la cual pudiéramos identificarnos.

Y ahí fue donde Grigori — «Los Vigilantes (de los Hijos) de Dios»— nació.

Ahora, te voy a contar un pequeño secreto: en realidad yo no quería ser el líder de todo esto; pero aparentemente varios de los Caídos habían oído hablar de «Azazel-sama» y se habían identificado de manera automática conmigo. Para ellos, yo era básicamente el símbolo de un Ángel Caído, así que yo debía ser su líder.

La verdad es que yo hubiera preferido dejarlo todo en manos de otro y solamente servir como estratega e ingeniero; pero todos mis compañero declinaron de inmediato la oferta (¡los bastardos no querían por nada del mundo tener que hacer el papeleo!), así que me tocó ser el líder.

[Penemue dice que esa fue la peor decisión laboral que ella hizo en su vida… La verdad no entiendo porque lo dice]

En fin, así fue como nació Grigori. Poco tiempo después padre crearía más Ángeles —los cuales luego Penemue corrompería— y el sistema de Sacred Gear —el cual luego se volviera mi obsesión —, y Lucifer y «aquella mujer» crearían tantos hijos como pudieran para igualar nuestros números y así largarse a la guerra contra nosotros, comenzando con la mítica Guerra de las Tres Facciones de la que debes haber oído hablar.

Pero yo te estoy hablando de Grigori, así que no te voy a hablar de eso. No me importa si te molesta que te deje con la intriga; pero no quiero recordar aquellos tiempos. Perdí a demasiados miembros y tuve que hacer múltiples sacrificios como líder de los que hoy en día me arrepiento.

Sinceramente, cada vez que pienso en eso siento alegría al recordar cómo me retiré luego de que Lucifer cayera junto a sus seguidores y que «aquella mujer» desapareciera por completo sin dejar rastro alguno. De no ser por esa decisión, hoy en día no contaría con tantos miembros como lo hago.

[Tranquila, Penemue. Estoy bien. Puedo seguir con esto…. Solo… solo dame un minuto

Muy bien continuemos con esto]

Pues bien, querido oyente, ya te hablé acerca del origen de nosotros, los Ángeles Caídos de Grigori; así que es tiempo de que te hable de lo que vine a hablarte en primer lugar: nuestros miembros.

Primero, hablare del líder: Azazel —ósea, de mí mismo.

Pues… ¿qué puedo decir? Mi nombre significa «Fuerza de Dios», aunque luego de haber caído terminó siendo tratado como «El Imprudente». Le enseñé a los humanos las bases de la guerra, la magia, las relaciones sociales y de un montón de ciencias, y además fui el primer Ángel Caído.

Pues creo que eso lo resume todo.

[¿Qué? ¡No! ¡No les hablaré de eso!.. ¡GAHHH! ¡Está bien, está bien! ¡Sí se los diré!]

Gah. A-acabo de recordar otra cosa importante sobre mí.

Es algo muy sencillo: odio a los chivos.

No sé de quién fue la gran idea; pero desde que caí los humanos sacrifican chivos a mí nombre para «alejarse de los pecados», cosa que es horrible. Cada vez que matan a uno de esos animales en mi nombre, el sistema de fe se activa y yo termino oliendo a tripas y sangre de chivo (¿sabes lo difícil que es quitarse el olor a sangre de chivo?). Además, como consecuencia de ese ritual, todos en Grigori se burlan de mí por ser «El Chivo Expiatorio», y a cada rato me sirven platos a base de chivo.

(¡Odio la sopa de chivo!)

Como si eso no fuera suficiente, la gente sigue diciendo que mi barba es una «barba de chivo».

Odio que digan eso. ¡Yo uso este estilo de barba desde antes de que existieran los chivos!

No sé de quién es la culpa de que me terminen relacionando tanto con los chivos; pero yo siempre he sentido que todo es culpa de Michael. ¡El muy bastardo probablemente lo haya hecho para vengarse de mi por cada vez que lo humillaba cuando era un Ángel y cuando peleábamos en la Guerra de las Tres Facciones!

[¿Feliz, Penemue? Ya se los dije.

Ja, ja, ja. Ríete, ríete. Ya veremos quien ríe al último cuando te toque hacer el papeleo]

En fin, eso es todo acerca de mí en un sentido individual. Lo otro que puedo destacar es que soy el Gobernador General de Grigori —es decir, el líder—, así que soy la máxima figura de autoridad que rige sobre todos los demás departamentos (cosa la cual luego explico).

Sin embargo, eso no quiere decir que yo haga todo el trabajo [¡No asientas tanto, Penemue!]. Hay otros dos que tienen tanta responsabilidad como yo.

El primero de esos es Shemhazai.

¿Lo recuerdas? Es uno de los primeros Ángeles que cayó; uno de los tres que vino luego de Penemue, para ser más específicos.

Si lo recuerdas, genial. ¡Te llevas una galleta vía grabadora!

Pero si no lo recuerdas, no pasa nada. En seguida te hablo de él.

Shemhazai —cuyo nombre significa «El Que Ve El Nombre (El Vigilante)»— es el Vice-Gobernador General de Grigori, así como uno de los Ángeles de categoría Cadre de nuestra organización. Él cayó del cielo por enamorarse de una humana, y básicamente es muy respetado por todo Grigori, tanto así que Enoc en su libro terminó pensando que él era el líder de la organización.

Él no tiene poderes especiales; pero es un experto en la gestión y tiene un carisma envidiable— un perfecto líder, si quieres decirlo así. Hablando personalmente, él es un muy buen amigo; pero es demasiado serio y estirado. ¡Todo el rato está recriminándome como si fuera mi mamá! Que tengo que ser más responsable. Que tengo que dejar de concentrarme tanto en los Sacred Gear. Que tengo que asentar cabeza y mirar a lo que tengo al lado (cosa que no entiendo porque lo dice).

¡Agh! ¡Es tan molesto! La verdad es que me gustaría dejarle todo el mando de Grigori para poder sacármelo de encima; pero no puedo hacerlo… o por lo menos no mientras no haya una verdadera paz…

En fin. Eso es todo acerca de Shemhazai. Ahora pasemos a la segunda persona que tiene tanta responsabilidad como yo.

Y esa es… (Inserte redoble de tambores, por favor)…

¡Penemue!

De ella si hay bastante que decir (y no, eso no tiene nada que ver con que esté a mi lado amenazándome con un látigo de luz).

Lo primero es sobre su puesto:

Ella es la Secretaria General de Grigori. Es decir, aquella que organiza el papeleo de todos los departamentos y que supervisa a todas las secretarias de Grigori —la secretaria en jefe, para decirlo más sencillamente. Ella también es una de las Cadres de nuestra organización, y, como recordaras, ella es la primera Ángel femenina que cayó y la segunda después de mí en ser un Ángel Caído.

Sigo sin saber las razones por las que cayó, así que saltémonos eso.

Ella, como ya te lo dije, es también el activo de guerra más peligroso de nuestra organización —la Femme Fatale. Ella también es el Ángel Caído más hermoso que existe, y es tan hermosa que la gente piensa que puede darle competencia a Gabriel… aunque en mi opinión mi Gabriel es mucho más hermosa.

[¡GAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! ¡PIEDAAAAAAD!]

¿D-donde me quedé?

Ah, sí. Estaba hablando acerca de cómo Penemue es la mujer más hermosa que existe.

Y hablando de eso, quiero decirte algo curioso acerca de ella [¡t-tranquila! ¡N-no es nada malo!: Padre la creó basándose en las apariencias de cierta Reina de los Gigantes de Hielo y de cierta Bruja Mata-Dioses, así que visualmente es extremadamente parecida a ellas…

¡P-pero por supuesto! ¡P-Penemue es ciento de veces más hermosa!

Y creo que eso sería todo. La verdad es que no me sé lo que significa su nombre, así que no hay nada más que decir… aunque, tomando en cuenta las primeras dos silabas de las que se compone, supongo que su nombre significa algo extremadamente sexual y perverso.

[¡N-no! ¡S-solo bromeaba! ¡Por favor, no…! ¡GAHHHHH….!]

Gah… P-pues como ya te hablé de los tres miembros centrales de nuestra organización, dejame que te hable del otro punto central de Grigori: nuestros departamentos.

Cuando digo departamentos no me estoy refiriendo a esos condominios que compras para vivir cómodamente lejos de la casa de tus padres (lo digo porque ya varios me han hecho la pregunta). No. Cuando digo departamentos me refiero a las sub-divisiones científicas y disciplinarias a las que los miembros de Grigori pueden unirse para desarrollarse en un campo investigativo o simplemente para aprender cosas que anteriormente no sabían.

Algo así como si Grigori fuera una universidad con distintas cátedras, para que me entiendas. Con la diferencia de aquí te enseñamos a disparar rayos laser, crear pócimas mágicas y crear robots gigantes que pueden o no estar hechos de barro.

En fin. Dejaré de irme por las ramas.

Aquí en Grigori tenemos diez departamentos. Cada uno de estos es manejado por un Cadre, y la gran mayoría cuenta con Ángeles Caídos de ocho alas que han sido nombrados en el Libro de Enoc como miembros destacables.

El primero de estos departamentos es el Departamento de Investigación de las Estrellas, un departamento que, como indica su nombre, está centrado en la investigación de los cuerpos celestes que reciben el nombre de estrellas.

Tal vez esto no te parezca la gran cosa; pero las estrellas son muy importantes. Generan una luz que es muy importante en muchas practicas mágicas, y, de hecho, varias de las constelaciones que hoy en día vez han surgido como consecuencia de los acciones de los Dioses Griegos o han sufrido una modificación especial por parte de estos. Es por esto que es muy importante investigar acerca de la composición de las estrellas y sus efectos. Después de todo, nunca sabes cuándo te puedes encontrar con un oponente que te puede lanzar una estrella en la cara.

Este departamento es manejado por Kokabiel, «La Estrella de Dios». Él también es conocido como «El Ángel de las Estrellas», y fue el responsable de enseñarle a los humanos (es decir, a ustedes), acerca de las constelaciones y a cómo aprovechar el poder de estos.

Su departamento no cuenta con miembros destacables que te pueda mencionar. No estoy muy seguro de la razón, pues la verdad estudiar acerca de las estrellas es una cosa bastante interesante.

[Penemue dice que es porque la gente no soporta los comentarios misteriosos relacionados con el futuro y las estrellas que Kokabiel suelta a cada rato…

Y luego dices que yo soy el que habla mal de mis compañeros]

En fin. Pasemos al segundo departamento.

Este es el Departamento de Investigación Astrológica, un departamento centrado en investigar acerca de los astros.

Ya sé lo que piensas: «¿Pero las estrellas y los astros no son lo mismo?»

Pues a eso te respondo con cuatro sencillas palabras: no, no lo son.

Los astros van desde estrellas y planetas hasta satélites naturales y meteoritos. Mientras que las estrellas son simplemente… estrellas. Además, la astrología se centra en la influencia mística de estos planetas en un ámbito que está relacionado con prácticas como el Onmyōdō, mientras que Kokabiel las estudia desde los ámbitos místicos hasta los ámbitos físico-científicos.

Para resumir: puedes decir que el Departamento de Investigación de las Estrellas es una versión especializada del Departamento de Investigación Astrológica.

Y con eso dicho, hablemos entonces de su líder: Barakiel.

¿Te acuerdas de él? Es el Ángel que cayó junto a Shemhazai por enamorarse de una humana.

¿SI te acuerdas? ¡Genial! ¡Toma una galleta!

¿No te acuerdas? ¡Pues no importa! ¡Lo que dije estaba mal de todas maneras!

Veras. Barakiel sí cayó por enamorarse de una humana; pero ese no es todo el cenit de la cuestión. Él además cayó porque le enseñó a la humana de la que se enamoró y a los amigos y familiares de esta acerca de la astrología.

Como podrás adivinar, a padre esto no le gustó mucho, cosa que aun no entiendo. Digo, comprendo que yo haya caído por haberle enseñado magia a los humanos, causando que estos empezaran a matarse entre sí; pero… ¿Qué mal puede ocasionarle enseñarle astrología a alguien?

[Penemue me dice que los humanos luego empezaron a tratar de adivinar el futuro y usaron lo poco que podían avistar para su propio beneficio, realizando acciones como matar a la gente que más tarde debería haber hecho un bien a la humanidad para apoderarse de esos logros.

¿Sabes, Penemue? Hubiera sido mejor que me lo hubieras dicho después. Ahora todos los que entren al Departamento de Investigación Astrológica van a querer tratar de adivinar su futuro]

En fin. Dicha la razón por la que Barakiel cayó, permitime hablarte un poco acerca de él.

Su nombre significa «Rayo de Dios», nombre que muy probablemente padre le haya dado debido a que le concedió el poder del Rayo Santo: una combinación de poder mágico de tipo eléctrico y de poder mágico de tipo luz que tiene una potencia extrema. Originalmente ese poder tenía bastante sentido cuando Barakiel era un Ángel y contaba con la gracia de padre; pero en mi opinión se volvió un poco tonto luego de que hubiera caído y pasara a poseer únicamente el atributo «luz»…

Pero me estoy yendo por las ramas

Además de su Rayo Santo, Barakiel también es un experto en todas esas cosas astrológicas de las que ya te hablé, y además es todo un romántico y apasionado llorón que da todo de si por sus seres queridos y que es en extremo sobreprotector con todos los hijos que tiene, aunque actualmente solo tenga una (que por cierto, es mi ahijada y es toda una preciosura)…

[¡Gahh!...

Bien, me lo merecía. Sé que dije más de lo necesario]

Y eso es todo sobre Barakiel. Ahora pasemos a uno de los miembros más importantes del Departamento de Investigación Astrológica, quien también viene a ser una de los miembros más importantes de nuestra organización: Rámiel.

Ya sé, ya se: «Pero, Azazel, ¿no es Remiel uno de los Arcángeles del cielo?»

Pues estás en lo correcto; pero fijate que dije Rámiel con acentuación en la «a», no Remiel.

Lo sé, es muy confuso. Y la cosa solo empeora cuando descubres que ambos nombres significan: «Trueno de Dios». De no ser porque Rámiel es una mujer y Remiel es un hombre, probablemente todos estaríamos tan confundidos como lo todos los que leyeron el Libro de Enoc.

La verdad es que no entiendo que estaba pensando padre cuando los llamó así. Entiendo que sean Ángeles Gemelos y como tal son bastante similares en apariencia; pero no por eso debió haberles puestos nombres tan similares. Sería como si yo tuviera un gemelo llamado Asasel.

[Ah, ¿qué tengo que explicar que son los Ángeles Gemelos? Okey. Entendido]

Se me había pasado por alto porque no era muy importante, pero acabo de notar que tengo que hablarte sobre los Ángeles Gemelos.

La verdad no hay mucho que decir. Son Ángeles que fueron creados por padre usando la misma «base». Si bien todos somos hermanos en un sentido técnico por ser creaciones de la misma persona, los Ángeles Gemelos están más intrínsecamente relacionados y tiene atributos casi iguales.

En el caso de Rámiel y Remiel se nota un poco la diferencia porque ambos son de géneros opuestos; pero hay otros que no tiene ese mismo atributo, causando que te confundas a cada rato y nunca estés seguro de con quien estás hablando.

Hmn… ¿Qué más tengo que decir?

Ah, cierto. Sobre Rámiel y sus poderes.

Veras, Rámiel no es una Cadre en un sentido estricto porque no gobierna sobre ningún departamento; pero ella tiene razones de sobra como para poder ser una. Ella, al igual que Remiel, es poseedora de una de las capacidades más poderosas entre todos los Ángeles y Ángeles Caídos: el Black Thunder.

Explicarte cómo funciona me tomaría mucho tiempo y ya quiero terminar con esto para seguir con mis investigaciones, así que te lo resumiré como un poder con el cual Rámiel puede transformarse a sí misma en energía eléctrica para moverse a la velocidad de la luz y golpear a sus oponentes con la potencia de un trueno.

Aterrador, ¿cierto? Por eso es que te digo que es una de las más fuertes por aquí. Es tal así que a veces nosotros la usamos como mensajera con otras facciones, pues siempre estamos seguros que cuando mínimo ella lograra escapar con vida (o destruir a todos sus oponentes. Todo depende de con quien la mandemos)

Ah, y otra cosa a destacar. Originalmente su poder se llamaba White Thunder al igual que el poder de Remiel; pero desde que Rámiel cayó ella se ha estado obsesionando con esta moda gótica y el color negro, razón por la que ella mismo término cambiando su apariencia y la de sus poderes para que siempre lucieran negros, cosa que hace que sus lanzas de luz luzcan muy extrañas…

Y bueno. Para resumir, ese es el Departamento de Investigación Astrológica. Si quieren una manera fácil para conquistar a las damas, muchachos, yo les recomiendo este departamento. ¡A las mujeres las mata que les digan su futuro (o hace que los maten a ustedes; todo depende de lo que vean)! De hecho, Barakiel conquistó a su actual pareja de esa manera…

[Lo sé, Penemue. Tranquila que yo mismo me golpearé por hablar de más]

Y habiéndoles hablado del Departamento de Investigación Astrológica, es hora de que les hable del Departamento de Investigación de la Anti-Magia.

Aquí investigamos como luchar contra la magia y como deshacernos de los efectos de las Maldiciones. Además, a veces yo también me la paso por este departamento y les ayudo a crear aparatos diseñados para luchar contra la magia, así que si quieres ver al gran Azazel-sama en primera plana, puedes unirte a este departamento.

Pero, a pesar de que el tema es tan genial que podría sentarme hora a hablar acerca de él, ya he hablado suficiente acerca de mí, así que hablemos del jefe de este departamento: Amaros.

Su nombre significa «Maldito» (lo sé, pobre Amaros), y fue el responsable de enseñarle a los humanos a luchar contra artes mágicas como lo son el control mental y aquellas transformaciones en animales que a los Dioses les encantaba hacer en aquella época (y en esta también, por cierto).

La verdad él antes era un tipo muy agradable; pero últimamente se ha estado obsesionando con estos programas japoneses y han empezado actuar un poco… raro. Como además se ha encontrado con personas que tienen la capacidad de hacer que los hechizo reboten cuando los golpean, últimamente ha ganado la idea que para mejorar la resistencia magia hay que lanzarse de frente contra los ataques y destruirlo con poder puro.

Varias veces le he dicho que eso no funciona contra Maldiciones de muerte instantánea; pero él jamás me hace caso.

Y hablando de Maldiciones, hablemos del miembro más destacado de este departamento: Zaquiel.

Él es la «Pureza de Dios», y como tal tiene la capacidad de contrarrestar las Maldiciones y sus efectos simplemente al liberar su aura, siendo además un increíble sanador que antiguamente ayudaba a Raphael en su trabajo.

La verdad yo no sé la razón de que haya caído, porque es el más inocente de todos nosotros y no daña ni a una mosca, así que no me preguntes acerca de eso.

[¿Hmn? ¿Qué dices, Penemue? ¿Cómo que «los que fingen inocencia son los peores»?]

Y eso es todo acerca del Departamento de Investigación de la Anti-Magia.

Ahora pasemos a un departamento que le encantará a todo aquel que sea experto en luchar contra tiburones capaces de arrancarle hasta el alma.

Hablo del Departamentos de Negocios.

Su nombre lo dice todo: es un departamento centrado en (¡sorpresa!) negocios.

Este departamento es manejado por Tamiel, cuyo nombre significa «Poder Oculto» (y no, no como el de esos videojuegos japoneses de monstruos de bolsillo). Él fue el responsable de enseñarle a la humanidad como luchar contra las tentaciones de los seres perversos que quieren llevarte a la ruina, así que, naturalmente, es todo un maestro en el arte de los negocios.

Es un amante del dinero y además es capaz de percibir las emociones de las personas, así que nunca lo retes a una partida de póker o trates de engañarlo de cualquier manera, porque él fácilmente puede desplumarte y quitarte hasta la ropa interior [¡no, Penemue! ¡No hablo por experiencia propia!]. Debido a esto, él es ampliamente conocido por todos los negociantes del mundo, quienes lo llaman «El Terrible Kasyade» como muestra del temor que sienten hacia él.

Ah. Y otra cosa. No lo confundas con la Diosa Hipopótamo de Egipto. Su nombre es Tamiel, no Tauriel, ¿entiendes? Ya varios han cometido ese error y han quedado en la banca rota por culpa de un enojado Tamiel que grita: «¡No soy un hipopótamo!»

Y bueno, aquí el único que destaca es Tamiel, así que eso es todo sobre el Departamentos de Negocios.

Pasemos al Departamento de Investigación de la Luna.

¿A que no adivinas que es lo que investigamos aquí?

¡Estoy seguro que debes ser un genio con las adivinanzas, porque sí; aquí investigamos la luna!

Ya lo que piensas: «Azazel, ¿y no existe ya el Departamento de Investigación Astrológica? ¿Por qué hay un Departamento de Investigación de la Luna?»

Pues la respuesta es la misma que con el Departamento de Investigación de las Estrellas: aquí nos especializamos mucho más en lo que respecta a la luna.

Ahora, tal vez a primera vista no lo parezca; pero investigar la luna es muy importante. Ella es patrona de muchas cosas (las mareas, las ilusiones, la magia, los sueños, las mujeres, el alma, y los cortes de cabello, por decir algunas), y no en vano en todos los panteones del mundo hay cuando mínimo un Dios de la Luna. Es tan importante que te reto a que busques un solo panteón politeísta que no tenga a un Dios encargado de este astro.

Y ahora, habiendo dicho eso, hablemos acerca del líder de este departamento: Sariel, el «Príncipe de Dios».

Él fue quien le enseñó a ustedes, humanos, los aspectos de la luna y a darse cuenta cómo aprovechar sus poderes para no temerle… Cabe destacar que los Dioses de la Luna se enojaron bastante con nosotros gracias a eso, y que además ustedes de alguna manera descubrieron como matarse entre ustedes con más facilidad gracias a su lección. Y mira que era bien difícil usarla como arma porque Sariel apenas y les estaba enseñando en que luna es recomendable cortarse el cabello…

Pero me estoy yendo por las ramas.

Sariel es un experto en la investigación acerca de la luna. Desde el principio padre le había dado el poder de aprovechar la luz de esta para recargar sus reservas de energías mágicas, y ahora, gracias a sus investigaciones, ha logrado desbloquear varios usos que no tienen nada que envidiarle a los Dioses de la Luna. Gracias a él es que en Grigori usamos cosas como los paneles de luz lunar y baterías auto-recargables de luz lunar.

¿Qué más te puedo decir de él?

Ah, ya sé.

Veras, antes él era una persona muy elegante y prístina, la encarnación misma del concepto de «príncipe»; pero desde que se ha centrado tanto en sus investigaciones, ha descuidado todo aspecto de sí mismo y ha perdido todo aquello que lo definía. Solo para darte un ejemplo, él antes se peinaba cada media hora, mientras que ahora puede pasar de dos o a tres días sin bañarse.

Pero no te preocupes. Aquí en Grigori tenemos aparatos que pueden aislar el olor, así que si te unes a su departamento no olerás nada desagradable… mientras no te le acerques mucho, por supuesto.

Pero dejando de lado la mala higiene personal de Sariel [¡GAHH!, hablemos del miembro más destacado de este departamento: Bezaliel.

Él es la «Sombra de Dios», y es bastante… raro. Tiene el poder de usar las sombras para batallar, paralizar a sus enemigos al extender su sombra (sí, como en esa serie de ninjas) y aparecer desde cualquier sombra. Normalmente eso haría que lo alabáramos como uno de nuestros mejores guerreros; pero…

Él es demasiado callado y raro.

Y no es por juzgar a nadie; pero… ¿Cómo reaccionarían ustedes ante un hombre con capucha y lentes oscuros que nunca habla, que puede aparecer en las sombras, y al que nunca notas hasta que es muy tarde?

No digo que sea un acosador, pero… Sí luce como uno.

[Como no me golpeas, supongo que también estás de acuerdo. ¿Verdad, Penemue?]

Ahora, yo supongo que todo esto sucede porque él único deber que él tenía era servirle de espía a padre y darle de vez en cuando sombra, cosa que en el cielo era bastante difícil de conseguir porque todo es de un blanco enceguecedor (Como él tiene el poder de generar sombras indistintamente de las leyes de la física, era capaz de darle sombra a padre y relajarlo cuando este se cansaba de ver tanto blanco)

Ahora, en el cielo eso estaba bien porque no había sombras; pero aquí en Grigori hay sombras como en cualquier lugar de la tierra. Bezaliel, que casi no habla, que es experto en suprimir su presencia y que ama pasársela metido en las sombras de las demás personas, es una existencia que haría que todas las damas del mundo pongan a prueba sus gases pimienta.

Pero dejando de lado eso, es buen tipo. Algo raro… pero un buen tipo.

Y en fin. Eso es todo sobre el Departamento de Investigación de la Luna. Si ansias por fin saber en qué luna te puedes cortar el cabello, y no te importa estar con un Cadre apestoso y un hombre con tendencias de acosador, este es tu lugar.

Y habiendo dicho eso, pasemos a la contraparte del Departamento de Investigación de la Luna: el Departamento de Investigación del Sol.

Aquí pasa lo mismo que con el Departamento de Investigación de la Luna. El sol es muy importante por esto, y por lo otro y por eso tenemos que estudiarlo.

(Perdona si no me explico más profundamente; pero enserio quiero terminar con esto para poder irme a seguir con mis investigaciones)

Este departamento es manejado por Shamsiel… y fijate que dije Shamsiel, no Shazam. No te vayas a confundir como varios ya lo han hecho, que luego Shamsiel se enoja y te deja como pollo a la parrilla.

(Pero de nuevo me estoy desviando del tema)

Su nombre significa «Sol de Dios», y, de manera similar a Sariel, él fue quien les enseñó a ustedes los humanos varias cosas respecto al sol, ocasionando que nos enemistáramos con los Dioses del Sol y que un enojado Helios que había sido remplazado por el Dios Apolo se le lanzara encima para matarlo… pero esa es una historia que no me toca a mí contarte.

Al igual que Sariel, él tiene poderes basados en la luz del sol, y su investigación ha sido extremadamente útil tanto para Grigori como para la humanidad, pues gracias a su persona hoy en día contamos con los paneles solares y baterías auto-recargables de luz solar.

Es un tipo bastante agradable, pero si vas a unirte a departamento te recomiendo que busques una muy buenas gafas de sol, porque él y sus demás miembros son bastante… resplandecientes.

Y hablando de resplandecientes, hablemos de su gemelo: Danel.

No tengo idea de que significa su nombre; pero supongo que debe significar algo relacionado con él sol, porque es el gemelo de Shamsiel y además ayudó a este a enseñarle a los humanos todas esas cosas importantes relacionadas con el sol que hicieron que él y su hermano tuvieron que pelear aguerridamente con un enojado Helios. Tiene los mismos poderes que Shamsiel, siendo un Ángel Caído que también está en la categoría Cadre, y además luce exactamente igual a Shamsiel… cosa con la cual a los dos les encanta bromear.

Y como en este departamento hay más gente de la que hablar y no quiero perder más tiempo, hablaré rápidamente de sus otros dos miembros.

La primera se llama Sathariel, que significa «Amanecer de Dios», y el segundo se llama Yomiel, que significa «Día de Dios». Ambos son expertos en el uso de la Magia de Fuego y la Magia de Luz, son altamente resplandecientes, y además son excelentes opciones para reemplazar las cámaras de bronceado y luchar contra los Vampiros.

Y como realmente no tengo más nada que decir acerca de ellos (no me les acerco tanto por miedo a quedarme ciego), pasemos a otro departamento que, por fortuna, no cuenta con tanta gente.

Hablo del Departamento de Investigación Cabalística.

Hablar de este departamento es un poco… difícil. El tema central de investigación no es tan sencillo de explicar y lo que se hace aquí es demasiado complejo de entender; pero, para decirlo de una manera simple, aquí hacemos investigaciones basadas en la Cábala, que es una ciencia que busca comprender a padre —es decir, Dios— en toda su divina gloria de una manera carente de fe.

Este departamento es manejado por Akibel (de nuevo no tengo idea de lo que significa su nombre), quien, como probablemente hayas logrado adivinar si has estado prestando atención al patrón que siguen los departamentos y sus jefes, fue quien le enseñó a los humanos el arte de la Cábala.

Él es una de las persona más inteligentes que puedes encontrar, siendo alguien que rivaliza con un genio como su humilde servidor y Metatrón. Realmente, es bastante hábil en todo lo que hace… excepto en unir adeptos a su departamento.

Y es que cuando decía que el Departamento de Investigación Cabalística no tiene tanta gente, hablaba en serio. Sus números son extremadamente bajos, poco más de veinte personas para ser exacto.

Y no es que la materia de comprender a padre no sea interesante. El problema es que Akibel es un apasionado de su ciencia que habla de esta sin parar con un fervor propio de esos fanáticos religiosos que tocan a tu puerta los domingos durante horas sin parar y con gran insistencia hasta que ven que sales. Aunque investigar sobre padre es interesante (yo mismo a veces me paseo por aquí), Akibel lo arruina todo con sus charlas dignas de un párroco, razón por la que espanta a cualquier posible adepto.

Pero si eres una de esas personas que no le teme a escuchar durante horas una charla apasionada y que desea saber sobre el Dios más famoso de todos, este es tu lugar. De no ser este el caso, ni te acerques por aquí que Akibel últimamente anda usando hechizos de parálisis para evitar que la gente huya mientras da sus charlas.

Y como los siguientes departamentos cuentan con bastante gente, no voy a perder el tiempo de una vez te empiezo a hablar acerca del Departamento de Investigación de la Tierra.

Seré rápido y conciso: aquí investigamos acerca de todas las propiedades que tiene la tierra, ya sean sus nutrientes, los fenómenos físicos y místicos que la rodean, o sobre cosas como las plantas. Es como un departamento de botánica entre-mezclado con análisis científicos y mágicos, hablando sencillamente.

Este departamento es manejado por Araquiel, quien —además de ser otro de los tipos de los que no tengo ni idea que significa su nombre— es el responsable de enseñarle a los humanos los secretos de la tierra, siendo el responsable de crear la técnica de creación de Golems y de ayudar al famoso Avicebron a fundar su escuela mágica de creación de Golems.

Y como habrás podido adivinar, él es un experto en usar la Magia de Tierra en todas sus expresiones y en crear Golems.

Él tiene un segundo al mando que, a pesar de no ser tan fuerte como él, también ha hecho grandes aportes a la humanidad y los amantes de la naturaleza y las fiestas recreativas: Agniel, cuyo nombre significa: «No-tengo-idea»

Él es el un experto mago usuario de Magia de Plantas y es el responsable de enseñarle a ustedes los humanos en los secretos de las plantas. Gracias a él hoy en día ustedes conocen como usar todos las plantas habidas y por haber, destacándose sobre todos sus enseñanzas respectos a plantas tan increíbles como el Cannabis, planta a la que, por cierto él es totalmente adic…

[¡GAHHHH! ¡ENTIENDO, ENTIENDO! ¡DEJARE DE HABLARLES DE AGNIEL Y SU PASION POR LAS «POCIMAS RECREATIVAS»!

¡DIGAN NO A LAS DROGAS, NIÑOS!

Ejem… Disculpen eso. Continuemos con los miembros faltantes del Departamento de Investigación de la Tierra]

Otro de los miembros importantes de este departamento es Batariel, cuyo nombre, diferente a lo que podrías pensar, no significa «Bata de Dios», sino que significa «Valle de Dios».

Él se llama así porque es un usuario experto de la Magia de Terremotos, con la cual (¡sorpresa!) puede causar terremotos. Gracias a eso, él puede dejar las ciudades como un hermoso valle tan plano como el pecho de una lo…

[¡GAHH!]

… t-tan plano como una lisa pared.

Ahora, la mayoría de nosotros, los altos mandos de Grigori, podemos destruir ciudades; pero no todos podemos hacerlo con la misma precisión que lo hace Batariel. ¿Quieres que tu ciudad luzca como si le hubiera caído una bomba nuclear? Llama a cualquier ángel que tenga ocho o más alas. Pero, ¿quieres que tu ciudad sea un hermoso valle donde puedas construir una ciudad aún más hermosa? ¡Entonces llama a Batariel!

De hecho, él es tan bueno en las remodelaciones que incluso tiene un programa llamado «Remodelando con Batariel: ¡Como Destruir Adecuadamente una Ciudad Para Luego Crear Otra!»

Y sobre porqué cayó, pues… Es una historia muy graciosa.

Resulta ser que un mago (de los pocos que había en aquella época) logró descubrir una manera para invocar a los Ángeles e invocó a Batariel para pedirle que por favor lo ayudara a remodelar una ciudad, cosa a la que este aceptó con rapidez, gustoso. Todo hubiera estado bien si no hubiera resultado ser que la ciudad estaba en extremo poblada y era la sede central de varios templos religiosos que por algún milagro coexistían armoniosamente entre sí.

El resultado de eso fue que Batariel cayó, que nos ganamos la fama de odiar arduamente a otros panteones, y que los magos aprendieron a invocar Ángeles y timarlos para realizar malas acciones, cosa que luego haría que empezaran a invocar Dioses y los chantajearan como cierto famoso hijo de Ramsés II hizo muy a menudo tiempo después…

Pero me estoy desviando del tema. Eso no viene al caso.

[Penemue me dice que tampoco venia al caso que dijera que era una «historia muy divertida»

¿Pues sabes? No sé tú, pero a mí me pareció una historia muy graciosa]

En fin. Como dice Tamiel: «el tiempo es dinero, y yo no quiero perderlo». Continuemos con esto para que pueda seguir investigando sobre los Sacred Gears.

El último miembro de este muy poblado departamento es Turiel, apodado cariñosamente como «Turi». Su nombre significa «Roca de Dios», y es un experto usando la Magia de Tierra para atacar con rocas y causar avalanchas. Al igual que Batariel, cayó porque un mago lo engañó e hizo que causara una avalancha en una ciudad en extremo poblada donde había un montón de templos.

(Lo sé. Que locura con estos magos, ¿ciertos?... Sin duda hubiera sido mucho mejor que nadie les hubiera enseñado a los humanos a usar la magia.

[No me mires así, Penemue. Solo era una broma]

Bien. Habiendo terminado con el fastidiosamente denso Departamento de Investigación de la Tierra, pasemos a un departamento que no está en extremo poblado y que es excelente para toda la gente que ama consultar los servicios de predicción del clima: el Departamento de Investigación Climatológica

No hay mucho que decir. Aquí investigamos el clima y todos los factores relacionados con él.

Su líder es Cambriel, uno de los más fuertes de nuestra organización. Su nombre significa «Nube de Dios», y tiene el don de alterar el clima y predecirlo con extrema exactitud. De hecho, es tan bueno prediciéndolo que él fue quien inventó la climatología y meteorología, la cual luego enseñó a los humanos, quienes (como siempre) aprendieron de alguna manera como matarse los unos a los otros con ese conocimiento.

Fue algo verdaderamente impresionante, si me permiten decirlo. ¡Jamás pensé en tratar de predecir donde caerían los rayos para luego lanzar a mi enemigo en esa dirección!

Pero supongo que a padre aquello no debió parecerle muy impresionante, porque, como ya debes imaginártelo, Cambriel termino cayendo.

Pero a pesar de eso, Cambriel no ha perdido su gusto por predecir el clima, haciéndolo muy a menudo. Es tan bueno en eso que incluso le dimos un programa en «Grigori TV», nuestro cadena de canales. Se llama «Prediciendo el Clima con Lord Ezequiel», y como es tan preciso todo el mundo, incluido los Demonios y los Ángeles, lo consultan.

¡Y es que Cambriel casi nunca falla una predicción! Las únicas veces en las que se equivoca es cuando los Dioses del Clima se ponen locos y empiezan a pelear entre sí, lo cual solo pasa el 30% de las veces… Una total nimiedad si tomas en cuenta que los humanos que predicen el clima suelen acertar solo un 10% de las veces.

El miembro que más destaca en este departamento es la preciosa Ananiel, la «Lluvia de Dios», quien también es conocida como «El Ángel de la Lluvia». A ella se le dio el don de poder alterar el clima para generar lluvia y usarla de múltiples maneras en combinación con su Magia de Agua. Originalmente trabajaba ayudando a la buenaza de Gabriel, quien rige sobre el elemento agua; pero luego de que un mago la engañara e hiciera que desatara un mini-diluvio sobre otra de esas ciudades muy pobladas que estaban llenas de templos religiosos, ella se unió al Departamento de Investigación Climatológica, y luego, mucho tiempo después, se unió a Cambriel en su programa haciéndose llamar a sí misma como «Miss Anarain», siendo extremadamente popular debido a su gran belleza.

[¡GAHH!… ¡¿Y eso por qué fue?!]

Y como eso es todo lo que hay que destacar aquí y ya solo falta un departamento que está molestamente poblado, voy a apresurarme y dejaré de perder el tiempo.

El último de nuestros departamentos es el Departamento de Guerra, donde nos centramos únicamente en nuestro potencial bélico. Aquí creamos terribles armas de destrucción masiva como aquellos micrófonos que le dimos a Penemue para que su Alluring fuera más efectivo, o aquellos trajes reflectores de luz que hacían que Shamsiel y su gente pudieran brillar hasta explotarte los ojos como cierto Dios Celta y cierta Diosa Nórdica del Amor lo pueden hacer. Es un departamento muy genial, y yo a veces también me la paso por aquí para ayudar y que me ayuden en mi investigación acerca de los Sacred Gears.

Su líder es Exael, quien, a diferencia de mí, le enseñó a los humanos el arte de la guerra en toda su extensión, ayudándolos a crear armas bélicas con las que pudieran defenderse (léase: matarse entre sí) más fácilmente.

Es un buen tipo, siendo tan inteligente que compensa el hecho de no poseer ningún don especial. Lo único malo es que es…

[Bueno. No hay forma agradable de decirlo, Penemue; así que lo diré tal cual].

Lo único malo es que es un loco obsesionado con las armas de fuego, los mechas y las películas de Rambo. A cada rato sigue insistiendo en crear gigantesco Megazords o en que creemos maquinas cambia-formas como las de aquella película llamada Transformers. El que peor se la pasa con él es Araquiel, pues como es un experto creando Golems, Exael lo molesta a cada rato para que cree «gigantescos mechas de tierra».

Y lo peor es que no es el más raro del departamento.

Otro bicho raro es Gadreel, el «Muro de Dios». Es un experto en la Magia de Barreras; pero no en el estilo clásico que consiste en crear una gigantesca barrera, sino en un poco ortodoxos estilo en el cual crea una barrera alrededor de su cuerpo para luego lanzarse a pelear en combate cuerpo a cuerpo contra el o los enemigos.

Y a pesar de lo que podrías pensar, le funciona de maravilla. Sus Barreras Corporales son extremadamente duras, y, como él de por si tiene un cuerpo extremadamente resistente por obra de padre, él es todo un monstruo de la resistencia contra el que nunca debes pelear si eres un frágil luchador del tipo técnica.

¿Qué donde está lo raro, preguntas? Pues en que es un fanático obsesivo de Shemhazai, diciendo su nombre cada dos por tres… En serio, de no ser porque lo he visto paseándose con varias Caídos que querían probar su mítica «resistencia», pensaría que está enamorado de Shemhazai.

[¡¿Cómo que lo digo por celos?! ¡¿Por qué tendría que estar celoso?!... ¡Yo también tengo mi multitud de fanáticos obsesivo-compulsivos!]

No exagero. Es extremadamente fiel a Shemhazai, así que ni se te ocurra siquiera hablarle mal de él, o en lugar de darte duro contra el muro el «Muro de Dios» te dará duro contra el sub-suelo.

Pero, afortunadamente, este departamento no solo está lleno de bichos raros. Hay Ángeles Caídos de comportamiento normal… más o menos.

Te hablo del dúo de gemelos Azkeel y Urabakabaramel

(Lo sé, tremendo nombre. Nosotros simplemente lo llamamos «Ura», porque, en serio, ¿cuántas silabas tiene su nombre? ¿Seis?)

Estos dos son otros de esos Ángeles Gemelos de los que te había hablado hace rato. Ambos fueron creados con los mismos atributos y recibieron la misma misión de manos de padre: proteger el cielo formando parte de la mítica orden guerrera de Ángeles que está al mando de Uriel —los Guardianes del Cielo.

Al principio, ellos hacían su labor bastante bien. Defendían el cielo de cualquier posible intruso (que aunque no lo creas, sí hay idiotas que tratan de entrar a la fuerza al cielo), y cuando Uriel se los pedía, también iban a la tierra y defendían a los humanos de fuerzas malvadas.

Pero todo lo bueno tiene su fin. Un día, ambos hermanos vieron su destino corrompido por dos razones. Urabaka… [Agh. Mejor lo llamo Ura, ¿vale?]. Ura se encontró con una humana muy hermosa y amable de quien cayó enamorado en el acto, cosa que su hermano Azkeel, no entendió para nada pero de todas manera lo ayudó a que estuviera con ella.

Ahora, pensaras que Ura cayó por enamorarse de aquella humana, ¿cierto?

Pues no. Eso de «caer por enamorarte» solo pasa cuando cometes un acto lujurioso que está guiado por la pasión. Ura amaba a aquella mujer platónicamente y nunca la tocó de ninguna manera.

Y es que no tuvo tiempo para hacerlo. Antes de que su relación pudiera avanzar de mirarse mutuamente con pasión a abrazarse mutuamente con pasión un Demonio —en aquel momento Lucifer ya había comenzado con su rebelión— secuestró a aquella mujer y la mató.

Y yo hago lo hago sonar muy desabrido y simple; pero perder a quien amas es realmente un mal que no le deseo a nadie. Ante esa situación tan trágica, las emociones negativas consumieron a Ura, y, donde antes peleaba solo por el bien de proteger, ahora peleaba por el deseo de venganza y de matar.

Y eso no era algo digno de un Ángel, así que —por obra y gracia de un Sistema automático creado por padre que gestionaba (y gestiona) la razones para que un Ángel caiga— Ura se convirtió en un Ángel Caído.

Y tiempo después, un Azkeel dolido porque su hermano cayera y por una serie de visiones atroces relacionada con la muerte de cientos de humanos también realizó una serie de actos barbáricos que lo harían ser conocido como «El Hombre de la Maldad», causando que cayera.

Y esa es la razón de que ambos estén aquí.

Pero no hay de qué preocuparse. Ambos hermanos no se convirtieron en seres malévolos que quieran matar a todas las criaturas vivientes para que están entiendan su dolor. Ellos les recuperaron luego de que terminaran la Gran Guerra y se volvieron personas bastante amables.

… Aunque Azkeel a veces me da dolores de cabeza con su fanatismo por la batalla… Por su culpa incluso uno de mis aprendices está obsesionándose con «pelear con personas fuertes»…

[¿Hmn? ¿Te extraña que me preocupe tanto por ese chico?... Yo… es inevitable, ¿sabes? Incluso yo no soy un simple científico loco. Tras haber pasado tanto tiempo con él, es imposible que no lo vea un poco como un hi…

A-ah. ¿E-esta cosa todavía sigue encendida?

Cof. Cof. Ignora todo esto, querido oyente]

Y bueno, no sé en lo absoluto que significan los nombres de Azkeel y Ura-(inserte demás letras)-mel, y ninguno de los dos tiene poderes destacables, así que eso marca el final de este audio-libro, querido oyente.

[¿Eh? ¿Qué dices, Penemue? ¿Todavía falta una?

Geez. Y yo que ya quería terminar con esto]

Ahora, querido oyente, se han acabado los departamentos; pero todavía queda una Ángel Caído de la que hablar.

Me refiero a Araziel: «La Luz de Dios»

Ella se llama así por sus potentes ataques de luz que no tienen igual en potencia directa en todo Grigori. Ella además esa famosa por haberle enseñado a los humanos el arte original de la Brujería, una doctrina mística que ella misma inventó al reunir los principios de los poderes de los Dioses, los cuales son «forzar su voluntad sobre el mundo», y una serie de Maldiciones.

Ahora, el estilo de la Brujería ha cambiado un montón en la actualidad debido a una fusión de conceptos relacionados con la astrología, el Onmyōdō y una gran multitud de Maldiciones de origen europeo; pero el estilo que usa Araziel es el original. Es un poco más simple; pero es mucho más práctico para la batalla. Puede hacer cosas locas como transformar a sus oponentes en animales o hacer que los proyectiles que le lancen pasen a ser cosas inofensivas como las flores.

Por todo lo anterior, le habíamos pedido que fundara un departamento basado en la magia, pues ella es un Ángel nivel Cadre; pero ella nos rechazó por completo. Nunca nos dijo la razón; pero yo sospecho que es porque no quiere tener nada que ver con el Departamento de Investigación de la Anti-Magia porque Amaros está perdidamente enamorado de ella y a cada rato trata de ligar con ella pese a que esta lo manda a la friendzone todo el tiempo.

Pero pese a esto, ella es bastante amable y si te le acercas y se lo pides con respeto, ella puede enseñarte acerca de la magia.

Eso sí. Si le vas a pedir que te enseñe, cuida tus modales. Ella es amable; pero también tiene su carácter. Si la haces rabiar, te transformara en un cerdo y te enviará directo al matadero.

Y con eso, querido oyente, por fin terminamos con esto. Faltaría hablar de Satanael; pero por razones que no puede revelarte él ya no pertenece a nuestra organización, así que será mejor que pienses que él ni existe.

Y también hay varias cosas sobre Grigori que no te he contado; pero eso te tocará averiguarlo por ti mismo. Lo que he dicho es lo que todo el mundo sabe, así que no hay razones para temer por la seguridad; pero todo lo demás es un poco… confidencial, así que si quieres saber sobre él, tendrás que pararte en frente de cualquiera de los altos mandos y preguntarles.

Y ahora sí, querido oyente, me despido. Espero más nunca tener que hacer algo como esto.

Adiós.

[Ah... ¡Eso fue tan cansino…!]

—¿Y bien? —preguntó Eve, sonriente—. ¿Qué le parece este audio-libro que tome «prestado» de las manos de unos insectos miembros de Grigori, Issei-sama?

Un pequeño Issei de diez años la miró con una gigantesca gota de sudor resbalándosele por la nuca.

—Nunca volveré a ver los Ángeles Caídos de la misma manera —le contestó con la mirada en blanco.

Y así, otro día de clases sobrenaturales llegó a su fin para el pequeño Issei.


Hola a todos.

Ha sido un largo tiempo. Más de un mes, para ser exactos. Por favor, perdonenme por la espera. Sucede que los dispositivos que manejo sufrieron daños por unos bajones de luz, y ahora mis tiempos de escritura se han reducido a la mitad mientras arreglo mis problemas. Sé que lo que me pase les trae sin cuidado; pero se los digo para que no piensen «Ey, ¡este tipo se murió!» si tardo mucho en actualizar.

La verdad es que una parte de mí estaba dispuesta a abandonar todo esto; pero luego recordé todo el apoyo que me han dado y todos los planes que tengo y me dije: «¡El show debe continuar!»

Y aquí estamos. Espero que el largo del capítulo y el extra hallan compensado la tardanza.

Quiero hacer unas cuantas aclaraciones.

La primera es sobre la conclusión del Issei VS Azkeel.

No soy muy bueno en esto de la peleas (o eso pienso) y todavía estoy aprendiendo, pero la idea central de la pelea era demostrar que «Issei es fuerte, pero no invencible. Puede pelear muy bien sin la Booster Gear; pero en realidad pelea mucho mejor con ella»

En resumen, que no es un Gary Stu pero que todavía tiene mucho más para mostrar.

Desde el principio, Azkeel estuvo diseñado con la intención de dar a entender eso. Incluso antes de darle forma a su pasado, a su motivación o a sus poderes, el estaba diseñado con la idea de ser un personaje que diera la idea de que Issei era fuerte sin la necesidad de que fuera usado como un inútil saco de box. Esa es la razón de que tenga ocho alas en lugar de diez y que luego en el extra se le mencione como uno de los personajes de habilidades más simples.

Con eso dicho, ¿qué les pareció la pelea? ¿Les gustó o no les gustó?

Y con eso dicho, pasando al otro punto central del capítulo: Aika VS Raynare.

Más que pelea, fue el despertar de Raynare como personaje con trama y un avistamiento de lo que Aika puede hacer. En mi opinión, no es una «pelea»; o al menos, no del tipo en que estamos acostumbrados.

En serio, por como fue escrita, uno no sabría quién era la que estaba ganando o quién era la buena… Aunque a la final «Aika» perdió y Raynare fue aplastada por Eve.

Sin duda que fue una pelea muy rara.

Por cierto, quiero decirles que en un principio Raynare no tenía tanta «fuerza» como personaje; pero un comentario de un lector me hizo pensar que ella podría servir para muchas cosas, y terminó siendo de esta manera. Por eso es que les digo que comenten. Nunca saben si el autor puede de repente inspirarse con su idea…

Aunque bueno, ya vieron lo que le pasó a Raynare.

Me reservo mis comentarios acerca de eso. Saquen ustedes sus propias conclusiones.

¿Qué más?

Ah, sí. Los pasados.

Bueno, seré conciso. Azkeel está basado en la idea de «alguien que solo sabe vivir para la guerra» y Raynare está basada en una interpretación que saqué del fanatismo que mostró hacia Azazel. A ninguno de los dos los llamaría personajes trágicos. Neuróticos sí; pero trágicos no. Ese puesto se lo reservo a varios personajes que aparecerán con posterioridad.

En otro punto, cómo habrán podido ver, Aika tomó el lugar de Issei como peón de Rías y Asia quedó en «veremos». La verdad es que eso sucedió sin querer queriendo; pero ya viendo lo que escribí me surgió una pregunta: tomando en cuenta como terminaron las cosas en el canon con las noblezas y la lealtad (dedicación) de cada quien, ¿qué piensan que es mejor? ¿Qué Asia sea el alfil de Rías o sea parte de un equipo liderado por Issei?

Puedo trabajar con cualquiera de las dos maneras, y debido a que tanto Aika como Issei tuvieron un impacto psicológico en ella cualquier posible elección tendría sentido. Como además ya vimos en el prólogo una Súper-Asia modo hiper-support sin que se reveleran detalled especificos acerca de su naturaleza, no hay contradicción alguna.

No sé qué pensar y quiero su opinión. En serio, por favor opinen. Sí no me dan opiniones esta cosa quedará paralizada temporalmente.

Dicho eso, sigo haciendo aclaraciones.

La escena final salió de la nada. Al principio no la iba a escribir, pero como ya sé lo que voy a hacer dentro de unos cuantos arcos decidí dar una escena «cool» que de a entender la conexión con «ya saben qué» y que tanto Azkeel como Raynare fueron simples titeres. En adición, la forma de comportarse de esa «mistereriosa persona» está basada en fics como Faction of Humanity, donde no es un simple maníaco de la guerra.

Además, quería que vieran que se vienen nuevos villanos y que tratarán de adivinar quienes podrían ser en base a la información dada en el extra.

Y con, eso dicho, hablo del extra.

Básicamente, ahí suelto una explicación acerca de los Caídos en mi fic. En esta historia, todos los Caídos mencionados por Enoc lograron sobrevivir a la guerra, ocasionando que la forma en que Grigori se maneja sea distinta a la del canon. Dentro de todo eso, también digo entre líneas cómo será la apariencia de Penemue en la historia. Para ser sencillos, luce como Scathach de FGO, pero con los ojos negros en lugar de rojos. Sin importar el diseño que le pongan en el canon, ella lucirá así. Lo digo de una vez para que no halla preguntas o críticas.

No puedo revelar todo los pormenores acerca de la fuerza de cada uno, pero puede decirles que Rámiel y Cambriel son los que tienen las mejores capacidades base de toda Grigori, y que en condiciones regulares ganarían 9/10 peleas en contra de sus semejantes.

¿La razón? Simple. Rámiel se mueve a la velocidad de la luz, puede atacar con la potencia de un trueno y además es intangible a ataques normales como si se hubiera comido una Akuma no Mi de tipo Logia, mientras que Cambriel puede crear tornados y tormentas con una potencia simplemente abrumadora. Entre los dos, la más fuerte es Rámiel, pues es mucho más rápida que Cambriel y podría matarlo antes de que este pueda hacer cualquier cosa, siendo que además es intangible.

Y aún con todo eso, Grigori no es la facción más fuerte de las tres facciones. Como se mencionó en el extra, los Serafines cuentan con tres poderes dados por Dios, encontrándose en una escala propia dentro de los Ángeles. Incluso sin tomar en cuenta eso, el hecho de que Remiel tenga los mismos poderes que su hermana es un hecho que hay que tomar en consideración.

Y ni hablemos de los Demonios, porque Ajuka y Sirchez se los cargan a todos simplemente al liberar sus formas verdaderas.

En serio, no importa cuántos OCS con poderes rotos cree. Mientras no se traten de Dioses nivel Zeus, estoy totalmente seguro de que Sirchez y Ajuka podrán romperles el orto en segundos.

Pero en fin, basta de charla de fan. Ahora les diré el último punto:

Y eso es que he decidido que está historia estará en un universo AU.

¿Qué quiere decir eso?

Pues que algunas cosas tal vez no sean como el canon.

Eso no quiere decir que de repente Sirchez va a ser mujer o que Grayfia no será su esposa. Simplemente quiere decir que los personajes mitológicos los interpretare a mi manera, y es que posible que halla mucho más en el pasado de las heroínas de lo que se puede ver a primera vista. ¡No porque en el canon aparezca de una manera, quiere decir que en este fic será así!

Claro, no me voy a volver loco y hacer algo súper raro como convertir a Koneko en una Diosa Extraterrestre cuya misión es observar a la humanidad para luego robarles todo sus dulces.

(¿Entendieron esa referencia?)

En fin. Ahora sí, eso es todo. Les dejo unas preguntas y me voy:

¿Les gustó el capítulo?

¿Qué les parecieron las peleas?

¿Qué les parecieron los pasados de Azkeel y Raynare?

¿Qué les pareció el extra?

Y eso es todo, amigos. ¡Espero sus reviews!

¡Hasta la próxima!

P.D: Si logró reparar lo que tengo que reparar, actualizaré rápido. De lo contrario, esperen que el capítulo nuevo sea de aquí a Octubre (o Noviembre)