E.T. 2000: Hola, amigo. Me alegra que te haya entretenido el capítulo. Sobre Rassei, pues sí. El hijo de Shirk que será familiar de Asia viene a ser la versión de Rassei de esta historia (lo digo así porque el transfondo es distinto). Sobre Ophis pues la cosa proviene más o menos de ahí. En el canon se dice que la amabilidad de Asia hizo que Ophis le diera su gracia sin siquiera darse cuenta; pero como ahí no lo usaron más allá de decir que podía llamar la atención de Fafnir, yo decidí mejorarlo un poco. Realmente, tampoco es que sea una bendición tan OP (no puede lavarle el cerebro a dragones muy fuertes); pero por lo menos tiene más utilidad que en el canon

Themaximus: Hola, bro. Es un gusto volverte a leer. Me alegra que te hayan gustado las interacciones y los momentos divertidos, así como la parte de Ophis, que estaba literalmente diseñada para sorprender a la gente. Sobre las razas míticas, pues sí. De a poco trataré de ir incluyendo razas para mejorar el gigantesco Lore que tiene DxD. Sobre las chicas de Raiser, pues trataré porque es como tú dices, en las novelas lo máximo que dan de ellas son sus nombres y lo demás es pizarra en blanco (que es uno de los puntos malos de que DxD sea narrado desde la perspectiva de Issei). Los PM's, por cierto, ya te los respondí (aunque ya te debiste haber dado cuenta).

Ragna Lucifer: ¡Hola, amigo! ¡Me alegra que te haya gustado el capítulo! En cuanto a tu pregunta, quiero decir que nada fue escrito simplemente porque sí (excepto lo del juego de básquetbol XD). Kiyohime aparece en el futuro siendo especialmente relevante; pero no será parte del harem porque a) el harem ya está súper grandote, y b) Kiyohime es simplemente incompatible con un harem. O mata a todo el mundo o es asesinada por las demás chicas… Dicho esto, la razón principal de no estar en el harem es porque ya ocupé todos los puestos con personajes de DxD y demás heroínas que aparecerán (unas cuantas de Fate, otras de otras series) quedaron relegadas. Espero que la cosa te guste de todas maneras por si eres uno de los que ama ser acosado y metido en una campana (XD)

Con eso dicho, lo mismo de siempre. Perdonen los errores y bla, bla, bla.

Disclaimer: Nada es mio excepto la trama y los OCS.


Arco 02: La Aparición del Fénix Llameante

08: La Preocupación de Rías


—Perdona. Supongo que es natural que no entiendas nada —le dijo Rías mientras le daba una sonrisa de disculpa. Issei no pudo evitar pensar que su sonrisa lucia demasiado forzada incluso para una simple sonrisa de disculpa—. Para que me entiendas mejor, seré clara y te diré sin rodeos lo que necesito de ti…

Repentinamente, Rías acercó su cuerpo al de Issei a un punto en donde sus senos chocaban contra el pecho de Issei.

—¡Por favor toma mi virginidad, Hyodou-kun!

—«¿Eh?»

Sin poder evitarlo, Issei dio una mirada estúpida.

—¡Rápido, Hyodou-kun! ¡No podemos perder tiempo! —volvió a gritar Rías, apartándose un momento mientras se empezaba a quitar la parte superior de su atuendo—. ¡Apresurate y toma mi virginidad!

Escuchar eso hizo que Issei (más o menos) recuperara la cordura

—¿D-de qué está hablando, Rías-sempai? —preguntó, sin poder evitar el tragar saliva al ver los gigantescos senos de Rías apenas tapados por su brasier—. ¿A-a q-que viene esto tan de repente?

Rías dio una mirada agridulce por un momento ante sus palabras

—En cierta forma es lindo que te preocupes por mis motivos —murmuró, su mirada ensombreciéndose por un momento—. Pero, en este momento simplemente preferiría que…

Ella negó con la cabeza de manera repentina, espantando lo que sea que iba a decir, y a continuación le dio una sonrisa seductora. Sonrisa que él no pudo evitar notar que era extremadamente falsa; nada más que una máscara que parecía ocultar lo que ella en verdad sentía.

—¡Solo toma mi virginidad! —dijo, acercándosele—… ¿O es que acaso no te parezco atractiva? —cuestionó, dando una mirada que esbozaba verdadera tristeza por un momento ante ese pensamiento.

Issei no pudo evitar tragar saliva al verla. Aunque su cuerpo era totalmente opuesto al concepto, su expresión era de alguna manera bastante moe.

—N-no. N-no es eso —dijo mientras apartaba la mirada por un momento y trataba de evitar con todas sus fuerzas el que su cuerpo reaccionara ante esa imagen—. En realidad es todo lo opuesto… Usted… usted sin duda una de las mujeres más atractivas del mundo —susurró a lo último, aunque Rías de todas maneas lo escuchó.

Ella sonrió ante eso, halagada, a la vez que un pequeño sonrojo cubría sus mejillas.

—Entonces no debe haber problema —dijo, acercándosele aún más, causando que él se alejara por una razón que no era precisamente rechazo hacia su persona—. Si te soy sincera, yo también te encuentro atractivo —ella se sonrojó aún más sin poder evitarlo al decir eso—. Tal vez no tengas el tipo de apariencia de un bishounen; pero eso no quiere decir que no seas guapo en cierta forma. Por lo menos a mí… por lo menos a mí me agrada tu apariencia.

Issei no pudo evitar sentir que su cara se calentaba al escuchar eso.

—Por eso pienso que no debe haber ningún problema. Los dos nos encontramos atractivos, ¿no?—continuó Rías, acercándosele aún más hasta que Issei terminó cayendo sobre su cama y ella quedó sobre él—. A menos que ya haya alguien en tu corazón, podemos hacer esto con tranquilidad.

Issei sacudió la cabeza de manera instintiva ante esa sutil pregunta

—No, no tengo a nadie; pero…

—Entonces no hay problema —lo cortó Rías, a la vez que trataba con todas sus fuerzas evitar pensar en su amiga Sona—. Tú no tienes a nadie, y yo... —ella frunció el ceño por un instante— yo tampoco tengo a nadie. No hay ningún problema en esto.

Y a continuación, ella se quitó su sostén.

Y luego aprovechó su shock y puso su mano sobre uno de sus pechos.

—¿Lo sientes? —cuestionó ella—. ¿Sientes como mi corazón late aceleradamente por los nervios?

[Bien —dijo Ddraig de manera repentina al ver eso, sacando a Issei de su estado se shock —. Me voy a dormir a la parte más profunda del Boosted Gear. Ya me imagino lo que va a pasar a continuación, y a pesar de ser un Dragón sé lo que es la privacidad]

Y a continuación, Issei se encontró sintiendo como su conexión con Ddraig se volvía extremadamente vaga y difusa.

Pero en aquel momento, la menor de sus preocupaciones era Ddraig.

—¿Tienes experiencia en esto? —preguntó Rías, aprovechando su shock para quitarle la parte superior de su traje.

—N-no —tartamudeó Issei—. Pero, Rías-sempai, ¿de veras que está…?

—Eso es bueno… O eso supongo —dijo Rías, ignorando su intento de pregunta—. Así los dos podemos aprender juntos.

Y a continuación, ella acercó su rostro al de él, su torso desnudo y el resto de su cuerpo posándose sobre su también desnuda parte superior, él estando acostado sobre la cama y ella sobre él.

Sin que pudiera evitarlo, Issei sintió como perdía toda su cordura. Como cada gramo de su cuerpo —guiado por sus instintos de Dragón— le exigía dejarse llevar por sus deseos y hacer suya a aquella «hembra» que tan insistentemente buscaba seducirlo.

Y por un momento, estuvo dispuesto a dejarse llevar. A olvidar todas esas tonterías que los seres humanos se imponían a sí mismos para complicarse la existencia; a ignorar todos esos tontos tapujos propios de la especia más «civilizada» del planeta.

Pero, entonces, Rías tembló.

Y aunque fue solo por un momento, a Issei le bastó para recuperar su cordura.

Porque el temblor de Rías demostraba una cosa:

—No quieres hacer esto, ¿cierto? —le preguntó, levantándose mientras de la manera más suave la apartaba hacia un lado

—Y-yo… —sintiéndose mucho más expuesta de lo que la mera desnudes podía significar, Rías tartamudeó.

—Lo volveré a preguntar otra vez, y espero que por el poco tiempo que llevamos de conocernos no me ignores esta vez y me respondas con sinceridad—le dijo, un poco serio al notar como ella parecía lucir inesperadamente frágil—. ¿Qué es lo que sucede, Rías-sempai?

Ante su pregunta, Rías volvió a temblar ligeramente. Por un momento, sus labios se abrieron, dispuestos a revelarle la razón detrás de su actuar.

Pero un repentino ruido los interrumpió.

CRASH

—¡Conque aquí es donde estaba, ¿eh?!

—¡!

—¡¿?!

Sorprendida, Rías dio una mirada apresurada a sus alrededores, gesto que fue copiado por un también exaltado Issei.

Y con rapidez, ambos dieron con la persona que era responsable tanto de decir aquellas palabras como de provocar aquel atronador sonido.

Era una mujer, una mujer adulta de despampanante belleza, para ser precisos. Ella tenía un pelo de un hermoso color blanco y un tono algo platinado que no le llegaba más allá de los hombros, lo que hacía juego con su piel tan blanca como la porcelana fina y sus ojos rojos que parecían reflejar una naturaleza inhumana. También poseía un cuerpo bastante voluptuoso digno de una súper-modelo que era notable incluso aunque su traje no era precisamente ajustado. Su rasgo más distintivo, sin embargo y pese a todo lo anteriormente dicho, era que ella llevaba puesto un uniforme clásico de sirvienta de estilo europeo.

Para resumir, era una mujer cuya apariencia física llamaría la atención de cualquiera incluso en medio de una multitud; sin embargo, incluso aunque su cuerpo era bastante voluptuoso, lo que llamó la atención de Issei fueron otras dos cosas.

La primera era que ella abierto un hueco en la pared alrededor de su ventana, destrozando esta mientras hacía un hueco con la forma de su cuerpo, hueco por donde estaba entrando mientras le dirigía una mirada llena de desaprobación a Rías.

La segunda, por otro lado, fue su presencia.

—«Este nivel de poder… y también esa apariencia… —pensó Issei, poniendo una mirada seria sin poder evitarlo, incluso aunque por dentro quería quejarse por el estado de la ventana de su cuarto —. Sí. No hay duda alguna. Ella debe ser… »

—Ara, ara. Pensar que el insecto conocido como la «Reina más Fuerte» haya decidido invadir la vivienda de Issei-sama. Supongo que simplemente quieres morir.

—¡!

Sorprendido al escuchar esa voz, Issei salió de sus pensamientos y dio otra mirada apresurada a sus alrededores, solo para ver a Eve en su usual traje gótico de apariencia despampanante posada cerca de la puerta mientras le daba una sonrisa y mirada letal a aquella misteriosa mujer en traje de sirvienta, una Asia en pijama que lucía como si se acabara de levantar dedicando una mirada asustada a la misteriosa sirvienta mientras estaba detrás de ella.

—¡E-Eve-sensei! ¡A-Asia!—exclamó Issei, sonrojándose mientras daba una mirada de reojo a su propio estado y el de Rías—. Esto… yo…

—Sentí la presencia de esta mujer y decidí tomarme el atrevimiento de inmiscuirme en su habitación —le explicó Eve con calma mientras le dirigía una mirada de reojo por un momento antes de volver en concentrarse en la misteriosa sirvienta. Ella lucia como si tuviera un caso grave de ceguera y no estuviera viéndolo semi-desnudo con una Rías que tan solo llevaba puesto (y apenas) una falda, a diferencia de Asia, quien, reparando en su estado, exclamó un «¡Kya! ¡I-Issei-san…! ¡G-Gremory-san…! ¡Q-que indecencia!» mientras se sonrojaba y lo miraba de manera extraña con los ojos llorosos.

—«Ku» —viendo eso, Issei no pudo evitar avergonzarse. No solamente era el hecho de estar siendo cachado en esa clase de momento lo que lo hacía apenar, sino que además lo avergonzaba que fueran precisamente Eve y Asia de todas las personas. En el caso de Eve era porque una gran parte de su niñez la admiró por su fuerza y pasó gran parte de su tiempo bajo su cuidado, razón por la que ella de alguna manera le trasmitía la misma sensación que un pariente de la clase de una tía o una hermana mayor, lo que hacía que fuera simplemente vergonzoso que estuviera viéndolo en el estado en que estaba.

Además, Issei no estaba muy seguro de la razón; pero de alguna manera la idea de que Eve estuviera viéndolo como estaba con Rías de todas las personas les trasmitía una sensación de peligro. Como si debiera temer por la vida de Rías por algún motivo (muy probablemente por el extraño odio que ella le tenía a los Demonios, ahora que lo pensaba)

En el caso de Asia, era algo mucho peor. Ella era tan inocente, casta, pura y dulce y de alguna manera no podía evitar pensar en ella como una linda hermana menor a la cual debía proteger ante todo. Se sentía como un pervertido de lo peor simplemente mostrándose en ese estado en frente de ella.

—Parece ser que esto ya no puede continuar —dijo Rías al dar una mirada nerviosa a sus alrededores, sacando a Issei de su estado de meditación vergonzosa, sus nervios pareciendo provenir más por la presencia de Eve que por el hecho de estar siendo vista casi desnuda cerca de un muchacho que también estaba casi desnudo.

A continuación, ella agarró su ropa de manera rápida y empezó a vestirse.

—Ojou-sama, ¿en serio estaba tratando de romper el acuerdo haciendo algo como esto? —preguntó la misteriosa sirvienta con un tono lleno de decepción, ignorando de paso a la molesta Eve, quien sonrió con mayor enemistad ante eso—. Pensé que era mucho más inteligente y que nunca haría una cosa como esta incluso estando desesperada. Realmente, el hecho de que haya decidido sacrificar su dignidad de esta manera… Sirzechs-sama y el maestro Gremory se pondrían muy tristes al saber que ha intentado darle su virginidad a un hombre como este simplemente por un impulso infantil.

Issei no pudo evitar ofenderse al escuchar la manera tan despectiva con la que ella se refirió a su persona.

Y para desgracia de aquella sirvienta, él no fue el único que se ofendió por su forma de hablar.

—¡¿Te atreves?...! —exclamó Eve, mirando a aquella sirvienta con un rostro que ocultaba algo tan monstruoso que ni siquiera su inigualable belleza podía ocultarlo, sus ojos negros de repente volviéndose extrañamente de un tono carmesí en un acto que parecía reflejar su naturaleza más allá de la humana—. ¡Luego de haber invadido la vivienda de Issei-sama y destrozado su habitación, ¡¿te atreves a insultarlo en mi presencia?!!

Y entonces, exclusiva y únicamente dirigido hacia la misteriosa sirvienta, algo más allá de toda descripción fue despedido. Algo que solo podía calificarse con una palabra:

Muerte.

—«¡!»—sin poder evitarlo, la misteriosa sirvienta se sintió caer de rodillas, su corazón latiendo a velocidades que harían que un ser normal sufrieran tres mil infartos por minuto y sus pulmones y glándulas respiratorias pareciendo no querer responderle por nada del mundo.

—«Esta presión… »—pensó la misteriosa sirvienta, sudando frio de una manera que sorprendió a Rías, quien la miraba en absoluto shock —… Desde la Guerra Civil del Inframundo, nunca sentí algo como esto. No, tal vez incluso en la Guerra Civil no sentí algo como estoy… Yo, no tengo palabras para describirlo. Simplemente… simplemente sé que moriré en cualquier instante. Es casi como… ¡es casi como la sensación que emite Sirzechs-sama en su verdadera forma! —pensó ella, incrédula —. Quien… ¡¿Quién es esta mujer?!»

—Ya es muy tarde para arrepentirse y sentir pánico —dijo Eve sonriendo angelicalmente incluso aunque despedía un ambiente digno de un Rashaka—. Incluso si te arrancara cada miembro de tu cuerpo uno por uno y los lanzara al más profundo de los infiernos, tu pecado no podría ser compensado. Ahora solo te queda morir.

Y a continuación, ella dio un paso con la ligereza del viento, dispuesta a cumplir su amenaza.

—¡E-Eve-sensei! —gritó Issei, sin poder evitar tartamudear por un momento (su sensei simplemente daba miedo)—. ¡No hay porque ponernos tan hostiles! ¡Ella simplemente estaba regañando a Rías-sempai! ¡Yo estoy seguro de que no tenía la intención de ofender a nadie!

Eve no pareció pensar lo mismo, pero sus intenciones asesinas parecieron morir al escucharlo.

—Ha. Agradece la bondad de Issei-sama. Si fuera por mí simplemente te aplastaría como el gusano que eres —le dijo ella a la misteriosa sirvienta de manera indiferente mientras daba un suspiro, pareciendo algo decepcionada, sus ansias asesinas retrocediendo.

Ante eso, la misteriosa sirvienta respiró aire de manera forzada, se paró con rapidez y recobró la compostura de una manera que en cierto sentido era admirable, una expresión de sorpresa dirigida hacia Issei apareciendo en su rostro por alguna razón.

—¿Issei? —repitió ella lo que había escuchado a Eve decir, su mirada dirigiéndose de manera inquisitiva hacia Rías—. Ojou-sama, ¿este hombre es…?

—Sí, Grayfia —le dijo Rías, mirándola sin saber muy bien que sentir ante la forma tan anormal en que la «Reina más Fuerte» se había comportado hace unos instantes—. Este es Issei, aquel que asesinó al Ángel Caído Azkeel sin ayuda de nadie.

La misteriosa sirvienta —ahora revelada como Grayfia— dio una mirada de mayor sorpresa al escuchar eso.

—¿Es así? —dijo ella, para entonces hacer una reverencia al estilo japonés hacia Issei y decir:—. Por favor perdóneme, joven señor. A veces soy algo ruda, y no pude evitar exaltarme debido a las acciones tontas de Ojou-sama. Permítame reivindicarme en el nombre de la familia Gremory y comenzar con el pie derecho… Mi nombre es Grayfia, y soy la jefa de los sirvientes de la casa Gremory. Es un gusto conocer aquel que ayudó a Rías-sama y Sona-sama durante el incidente relacionado con los Ángeles Caídos rebeldes.

Issei no pudo evitar ponerse algo nervioso de repente ante la forma de hablar de aquella sirvienta. Ser despreciado no era una cosa agradable; pero por otro lado ser tratado como un joven lord era algo difícil de digerir incluso aunque ya estaba algo acostumbrado a la forma de ser de Eve (además que no se le olvidaba el hecho de que aquella sirvienta había venido aparentemente con la intención de regañar a Rías por su «imprudente actuar»)

Afortunadamente, las clases de modales que su sensei —entre muchos otros tipos de clases— le había dado le permitieron poder por lo menos no sentirse como un orangután incivilizado.

—Mucho gusto en conocerla, Grayfia-san —dijo, haciendo una pequeña cabezada en dirección hacia Grayfia—. También es un honor para mí conocerla a usted, la llamada Reina más Fuerte del Inframundo que se dice está en el mismo nivel de un Maou. Espero que podamos olvidar las primeras malas impresiones y llevarnos a bien a partir de ahora.

Aunque no lo demostró, Grayfia se sorprendió ante las palabras de Issei.

—«Es bastante humilde y amable —pensó ella —. Cualquier otro en su posición sentiría animosidad hacia mi persona debido a la forma en que lo traté… sin contar el hecho de que destruí la pared de su casa y el hecho de que demostré debilidad debido a las acciones de esa mujer—reflexionó, para luego dar una mirada de reojo hacia Rías —. Por lo que veo, Rías encontró una gran persona para formar su Pacto Demoniaco. Hoy en día es muy difícil encontrar personas del tipo de este hombre. Personas que sean humiles y amables »

Grayfia cabeceó en aprobación para sí misma luego de pensar eso, su opinión sobre Issei elevándose unos cuantos puntos.

—En el nombre del Duque Gremory y mi amo, Sirzechs-sama, también expreso mis más sinceros deseos de que podamos llevarnos bien a partir de ahora —dijo, mirando a Issei—. Después de todo, tomando en cuenta como están las cosas lo más probable es que nos veamos más seguido a partir de ahora

—«¿Hmn? ¿"Tomando en cuenta como están las cosas"? —se preguntó Issei —. ¿A qué se refiere?»

Siendo incapaz de leer mentes, Grayfia interpretó su silencio como el final de su corta conversación.

Y a continuación, ella recobró su expresión fría que rebosaba de dureza. Issei pensó que de alguna manera desprendía el ambiente que solo una madre o un ser semejante podía desprender.

—Nos vamos, Ojou-sama. Tenemos cosas de que hablar —dijo, para luego añadir al ver como Rías parecía querer protestar: —. Cosas relacionadas con Phenex-sama.

La mirada de Rías se volvió algo distante al escuchar eso.

—Debí haberlo imaginado. Para que dentro de todos los miembros de la nobleza de mi hermano tú hayas venido… Obviamente solo podía ser por ese asunto —murmuró, su mirada ensombreciéndose por un momento, antes de que le dedicara una mirada de disculpa a Issei—. Por favor perdoname, Hyodou-kun. No solo te puse en una situación incómoda, sino que además indirectamente hice que Grayfia destrozara la pared de tu casa. Te prometo que te compensaré por todos los pormenores de esta noche.

Tras decir eso, Rías, ya estando vestida, se paró de la cama de Issei y camino en dirección hacia Grayfia.

—Nos vemos mañana en el club —añadió ella, pareciendo de repente reparar en lo confuso de sus acciones—. Ahí… ahí entenderás todo lo que ha pasado esta noche.

Y a continuación, Rías se fue por el hueco de la pared junto con Grayfia sin mirar hacia atrás.

—«Se fueron y ni siquiera hicieron el mas mínimo amago para reparar mi pared —pensó Issei, dando una mirada vaciá al gigantesco hoyo en la pared de su cuarto —. Solo puedo decir que me alegro de que mi padre esté en una junta de negocios y que mi madre justamente esté dando el informe presencial que le toca hacer una vez al mes acerca de su trabajo»

Y tras pensar eso, Issei desvió su mirada.

Y de inmediato, dio con Eve y Asia, causando que recordara exactamente lo que habían visto estas dos.

—¡Y-yo…! ¡P-puedo explicarlo! —exclamó, para luego hacer una mueca. ¿Por qué diablos sonaba como un hombre infiel que era atrapado in franganti?

—No hace falta explicar nada, Issei-sama. Usted tiene el derecho de disfrutar su juventud con quien quiera —le dijo Eve, sonriendo radiantemente… demasiado radiante, en realidad—. Solo recuerde que los placeres efímeros son como las rosas. Siempre puede ser que alguien venga, les arranque todos sus petalos y luego les eche acido para que más nunca vuelvan a llamar la atención de nadie.

—«¡¿Qué clase de analogía de flores es esa?!»—se preguntó Issei, estupefacto, a la vez que de repente se preguntaba si tenía que decirle a Rías que debía mudarse de por vida al Inframundo.

—Solo recuerde no embarazar a nadie —continuó Eve, ignorando como se sonrojaba—. Todavía no hemos tocado esa clase de lecciones, así que puedo entender si comete errores… Hmn. Aunque pensándolo bien…

Sin saber muy porqué, Issei sintió un mal presentimiento de repente.

Afortunadamente, Asia cortó sus cavilaciones.

—Y-yo… P-por mí no tiene que preocuparse, Issei-san. En la iglesia me dijeron que era normal que los hombres se volvieran bestias cuando veían a una mujer muy hermosa —exclamó, pareciendo algo llorosa.

—«¡En serio, ¿en qué clase de iglesia vivías tú?!»—se preguntó Issei con incredulidad. Primero Asia no sabía lo que eran las películas y las hamburguesas, ¿y ahora le decían las cosas de acerca de ese tema de esa forma?

—S-solo tenga un poco más de moderación. Dios perdona a todos y todas; pero esa clase de actos es... —Asia tartamudeó, pareciendo de repente más llorosa por alguna razón—. Y aunque yo quisiera orar para que lo perdone, mi corazón por alguna razón no…

—No te preocupes, Asia. Yo entiendo lo que quieres decir —la cortó Eve, sonriéndole maternalmente mientras posaba una mano sobre su hombro—. Luego nosotras también podemos tener nuestra oportunidad.

El rostro de Asia se puso rojo al escuchar eso.

—Y-yo… ¡V-voy a ver cómo están los niños! —gritó, vapor saliendo de sus oídos mientras salía despedida hacia su habitación.

Issei vio eso con confusión.

—¿Qué fue eso?

Eve, quien estaba arreglando el hueco en su pared, dio una risa inusualmente femenina al oír su pregunta.

—Ara, ara. No se preocupe por eso, Issei-sama. Son solo preocupaciones del corazón de una doncella inexperta en las relaciones e interacciones sociales.

—«¿?»—un signo de interrogación apareció sobre la cabeza de Issei.

—Por ahora, descanse. Algo me dice que el día de mañana será bastante agitado y que necesitará toda la energía que pueda —le dijo ella, frunciendo el ceño de repente por alguna razón, antes de sonreírle y partir de la habitación. A lo lejos, a Issei le pareció escucharla decir algo acerca de condones, cosa que le hizo tener un mal presentimiento de nuevo.

—«¿Tú sabes que es lo que ha pasado aquí, Ddraig?»—le preguntó Issei a su compañero, solo para no recibir ningún tipo de respuesta.

—«Cierto, Ddraig se fue a dormir a la parte más profunda del Boosted Gear »—se dijo, suspirando. Aunque él y Ddraig tenían una relación simbiótica muy buena (la mejor entre todos los Sekiryuuteis, según Ddraig), Ddraig todavía podía «cortar» la conexión cuando quisiera. No le impediría usar los poderes del Boosted Gear ; pero cuando hacia eso ya no podía contar con la opinión de Ddraig.

Y tal vez fuera un poco extraño el sentir nostalgia por tener un poco de paz en su cabeza por un tiempo; pero de alguna manera ya estaba acostumbrado a los comentarios de Ddraig, que a veces eran extremadamente sabios y otras veces parecían específicamente diseñados para obtener una reacción exagerada.

Issei dio otro suspiro al pensar en eso.

—«Bueno, supongo que eso quiere decir que tengo que analizar esto por mi cuenta»—se dijo, volviendo a dar otro suspiro de nueva cuenta. Pelearse a muerte contra un enemigo capaz de destruir ciudades y hasta de matarlo en un parpadeo era una cosa fácil; pero, ¿entender a las mujeres? Eso era tan difícil como tratar de viajar por la Brecha Dimensional sin que Great Red te matara de un coletazo (o de un estornudo).

—«¿Por qué Rías habrá hecho todo esto?»—se preguntó, sin poder evitar recodar todo lo que acababa de pasar. Como Rías se había desnudado. Como lo había desnudado a él. Como se le había puesto encima mientras sus grandes pechos se restregaban sobre su cara. Como había puesto su mano sobre uno de sus gigantescos senos, que eran tan suaves y elásticos…

—«Genial. Ahora tendré que tomar una ducha muy fría a pesar de que es bastante tarde—pensó, haciendo una mueca mientras veía su parte inferior del cuerpo —. Bueno, al menos logré evitar reaccionar así en frente de ella y todas las demás»

Y tras pensar eso, Issei se dirigió hacia la ducha.


—Ah. ¿Conque eso fue lo que pasó? —preguntó Kiba, pareciendo extrañamente serio de repente.

Algo extrañado ante su reacción, Issei asintió.

—Si —dijo—. Fue algo muy extraño. Sobre todo en la parte cuando apareció Grayfia-san destruyendo la pared de mi cuarto.

[Aunque no se te puede olvidar que esta mañana nos mandaron personas para que agrandaran la casa en compensación] —le recordó Ddraig, quien ya había salido de su siesta momentánea (cabía destacar que había quedado muy decepcionado cuando Issei le contó lo que había pasado cuando despertó)

Para no lucir raro ante Kiba, Issei hizo como si no lo hubiera escuchado.

—¿Tú sabes por qué pasó todo eso? —preguntó, notando en el extraño comportamiento de Kiba signos de que la respuesta a su pregunta era afirmativa—. ¿Sabes que tiene que ver Rías-sempai con el clan Phenex? —volvió a preguntar, recordando como Grayfia había mencionado ese nombre antes de llevarse a Rías.

—Creo que sería mejor si Bouchou te lo explicara —le contestó Kiba con algo de seriedad mientras caminaba a su lado ignorando los gritos de las muchachas que murmuraban cosas muy extrañas acerca de que sus dos príncipes estaban juntos, y que el Hyodou x Kiba (o Issei x Yuuto) era vida y era amor… Era bastante escalofriante; pero tanto Issei como Kiba ya se habían acostumbrado… más o menos.

Issei dio un suspiro ante su respuesta.

—Supongo que debí imaginármelo —murmuró, antes de negar con la cabeza y sonreír de forma algo bromista, a su mente llegando algo de lo que se había enterado ayer—. Cambiando de tema… ¿No has hablado con Tsubaki-san últimamente?

—¿Con Tsubaki? —le respondió Kiba, volviendo a su usual yo amigable y sonriente—. No. ¿Por qué preguntas?

—Por ninguna razón —le respondió mientras ocultaba una sonrisa. Si Kiba no sabía que Tsubaki tenía sentimientos por él, entonces no era su deber decírselo. No era quien para entrometerse en las relaciones de los demás.

[Ya debes saber cómo me siento yo mientras estoy encerrado en este Sacred Gear] —le dijo Ddraig de pasada al oír un eco de sus pensamientos.

—«¿? »—Issei no pudo evitar confundirse al escucharlo.

—¡Ey, ¿cómo está la pareja yaoi más deseada de esta academia?! —grito Aika de repente, acercándosele junto con una apenada Asia.

Issei no pudo evitar sentir como una vena en su frente palpitaba al oírla. Una cosa era escuchar eso entre murmullos y otra era que se la dijeran de frente.

—¡¿Qué no tienes otro chisme estúpido que dispersar?! —le gritó. ¡No iba a estar aguantando que por tener un amigo varón lo anduvieran shippeando como si fuera un personaje de un manga BL!

—Claro que los tengo; pero este es el más caliente de todos —dijo Aika, subiéndose sus gafas de una manera que hizo que estas brillaran siniestramente—. Todo el mundo habla acerca de cómo los Dos Príncipes de la Academia se han vuelto muy amigos recientemente, y que están conectados de una manera que parece ocultar algo más. Hasta en mi sitio web me hacen preguntas a cada rato sobre eso. Como por ejemplo esta.

Al decir lo último, Aika les mostró su celular tanto a Issei como a Kiba. Se podía leer un comentario de un usuario anónimo que decía:

Kiryuu-san, tu que todo lo sabes y que eres tan cercana a Hyodou-san, ¡¿podrías decirme quien es que él se agacha y recibe y quien es el que se para y da?! ¡Por favor! ¡NECESTO SABERLO!

—… —la cara de Issei estaba totalmente en blanco ante eso.

—Ah. Pero este está más interesante —continuó Aika, moviéndose en la sección de comentarios y mostrándoles otro comentario que decía:

Kiryuu-san, quiero saber qué debo hacer si el chico que me gusta se está juntando más de lo normal con otro chico. Y-yo, soy de mente abierta y entiendo que todos tienen sus preferencias en este mundo; pero… ¡Y-yo no pienso rendirme fácilmente incluso ante una hermosa pareja de BL! ¡D-daré todo de mí! ¡N-no me rendiré sin luchar!

—«Por Great Red, ¡¿Tsubaki-san está tan desesperada como para comentar en el sitio web de Aika con cuenta anónima?!—se preguntó Issei, entendiendo entre líneas la identidad del comentador gracias a lo que este decía —. Y además de eso, ¡¿ella también se cree este cuento de la pareja Yaoi?!»

[Sabes, compañero, es extremadamente normal que te shippeen con otro hombre cuando eres famoso —comentó Ddraig, usando un tono intelectual —. A todos los héroes del mundo les pasa. Mira a Naruto, por ejemplo. O sin irnos más lejos, al mismísimo Heracles… Aunque yo no estoy seguro si con Heracles son chismes o verdad. Ese tipo tenía harenes del tamaño de pueblos, después de todo] —caviló Ddraig para si mismo

—«Voy a ignorar todo lo que acabas de decir»—le dijo Issei, prefiriendo salvaguardar su salud mental.

A continuación, le devolvió su teléfono a Aika mientras miraba al divertido Kiba de reojo.

—«Como quisiera también poder tomarme esto como una broma»—se dijo, suspirando. Al principio había tomado todo a la ligera y como si no fuera la gran cosa; pero luego sucedió que se topó con una turba obsesiva de funjoshis que querían «saber la verdad», y entendió la peligrosidad de los shippeos

Siendo sinceros, no podía evitar quejarse de lo rara que era la gente en toda la academia. ¿Por qué el primer amigo varón que hacía en todo su vida de repente se volvía su pareja simplemente porque estaban paseando juntos y secreteándose cosas? Todo el mundo se secreteaba cosas y no por eso todo el mundo terminaba shippeado.

Dio otro suspiro al pensar eso.

No te preocupes, Issei-kun. A mi estas cosas me dan igual. Todo el mundo tiene derecho a expresar sus libres pensamientos; o eso es lo que pienso—dijo Kiba, sonando tan tranquilo y calmado que de repente Issei se encontró preguntándose si Kiba nunca se alteraba por nada.

—Bueno… —fue lo único que le dijo Issei, sin saber que más decir. La situación era muy rara; pero no por eso iba volver su amistad con Kiba extraña. Al diablo con toda esa panda de locas funjoshi.

[Sabes, cada vez que te escucho decir que este chico rubio tan denso como tu es tu único amigo varón no puedo evitar pensar en aquel chico de pelo plateado con el que nos topamos aquella vez —comentó Ddraig de repente, recordando el pasado —. Quiero decir, desde mi punto de vista se llevaban bastante bien. ¿Acaso no lo consideras tu amigo?]

—«¿"Bien"? —repitió Issei con incredulidad —. Que yo recuerde, me peleaba cada dos por tres con ese tonto arrogante con síndrome de octavo grado. ¿Tu llamas a eso llevarse bien?»

[Bueno, a todo el mundo excepto a él ocultas que tienes un ligero síndrome de octavo grado y que eres un super-otaku de closet, así que yo pienso que si se llevaban bien —dijo Draig su opinión—. Además, así somos los Dragones. Si nos encontramos a alguien que nos agrada pero que no quiere subordinarse a nuestra persona, le caemos a trancazos y lo tratamos como nuestro rival hasta que entienda nuestra superioridad]

—«Ser un Dragón cada vez suena más como un demerito que como un mérito»—pensó Issei, recordando por las palabras de Ddraig a aquel arrogante chico de pelo plateado con el que estuvo obligado a sufrir una aventura… ¿Cómo era que lo había llamado aquella chica con traje de bruja que había venido a buscarlo después? ¿Pa-kun? ¿Mali? ¿Lucidrago?

—«No, espera. Lo último creo que salió de otro lado»—se dijo, acariciándose la barbilla, solo para luego sentir como Asia le jalaba la manga de la camisa mientras caminaba a su lado, y así volver a la realidad.

—Issei-san, Issei-san —exclamó Asia, haciendo una bonita expresión de confusión—, ¿qué es «BL» y «Yaoi»?

Issei casi se cae de espaldas ante esa pregunta.

—Algo que una chica como tú no debe aprender por ningún motivo, Asia —le respondió con seriedad, viendo como Aika parecía dispuesta a responderle a Asia.

—¿Es algo pecaminoso que Dios no aprobaría? —cuestionó Asia, luciendo algo asustada de repente.

—No, esto… En sí creo que Dios no lo desaprobaría; pero la forma en que está siendo usado en estas circunstancias es un tanto… —dijo Issei, sin saber muy bien cómo explicarse.

—Ah. Creo que entiendo lo que quieres decir —dijo Asia, asintiendo—. Sin duda algo que Dios no desaprueba, pero que no se puede mostrar con descaro porque si no sería un pecado. Algo así como lo que tú y Rías-san estaban haciendo anoche.

—¡Pff! —Issei se atragantó al oírla decir lo último, sobre todo al ver como Aika hacia una expresión de shock y como a su alrededor todas las chicas murmuraban: «¿Hyodou-sempai y Rías-Onee-sama! ¡N-no puede ser!... ¡Kiba-kun, no te dejes vencer! ¡Date a respetar!»

—¡No me lo creo! —gritó Aika con una sonrisa, ya saliendo de su estado de shock—. ¡¿Tú y Bouchou?! ¡Ja! ¡Esto es algo de lo que todo el mundo tiene que enterarse! —grito mientras agarraba su teléfono, dispuesta a publicar lo que acababa de aprender en su blog.

—¡Dame eso! —le gritó Issei, arrebatándole el teléfono—. En serio, en estos momentos Tsubaki-san de verdad es necesaria… Y ahora que lo digo, ¿dónde está Tsubaki-san? Este su usual momento para aparecer y ejercer su autoridad como Fuka-Kaichou —preguntó al aire, algo confundido.

—¿No es eso qué está por ahí? —le contestó Kiba con tranquilidad (al parecer él era la serenidad encarnada), señalando a una Tsubaki que estaba muy mal escondida detrás de unos casilleros. Elevando su audición mediante su poder mágico, Issei logró escucharla murmurar cosas como: «¿M-me acerco o no me acerco?... D-debo cumplir mi trabajo; pero él está ahí, y estando él ahí mi imagen podría… Pero, mi deber… Pero, mi imagen… Yo… ¿Q-qué debo hacer? ¡K-Kami-sama, iluminame! »

Issei sintió como una gota de sudor resbalaba por su nuca.

—«Vaya, nunca pensé ver a la Fuka-Bouchou de hierro que ama la reglas actuar tan… así —se dijo, sin saber que sentir —. Es decir, ya sabía que era una sentimental por lo que me dijo Sona-sempai; pero emocionarse es una cosa y actuar así es otra»

[Eso es el amor, compañero —dijo Ddraig, volviendo usar aquel tono de sabio intelectual—. Derrite tu mente y tus emociones y te vuelve un ser auto-destructivo al cual no le importa suicidarse o perder todo sentido de la dignidad para complacer a la persona amada]

—«¡¿Tú estás hablando del amor o de un hechizo maligno?!»

[¿Exactamente cuál es la diferencia? Digo, ¿acaso no sabes lo que pueden hacer Dioses como Eros y Kama? Es algo totalmente aterrador] —al decir lo último, Ddraig se estremeció, pareciendo temerle al amor más de lo que le temía a la mismísima Tiamat.

—«Voy a dejar esta conversación hasta aquí —le dijo Issei, desconectándose de su persona —. Estas haciendo que empiece a sentir temor por enamorarme»

Y tras decir lo último, Issei volvió a la realidad… solo para luego querer volver a irse al escuchar los murmullos de todas las fanáticas funjoshis del Hyodou x Kiba (que eran muchas, por cierto)

—C-creo que será mejor que apresuremos el paso y lleguemos rápido al club —comentó Issei con nerviosismo, recibiendo un asentimiento de Kiba y Asia en respuesta (Aika estaba molesta porque le había quitado su teléfono)

Y así, los cuatro, que ya habían salido de clases y tan solo estaban perdiendo el tiempo entre sí, se dirigieron hacia el Club de la Investigación de lo Oculto.


Nada más entrar al club, Issei y los demás fueron recibidos por un ambiente algo tenso que gozaba de una presencia que llamó la atención de Issei.

—«Esta presencia… —se dijo, entrando —. ¿Grayfia-san está aquí?»—se preguntó.

Dio una mirada rápida por el club luego de pensar eso, solo para confirmar que sí, efectivamente Grayfia estaba en el Club de Investigación de lo Oculto.

Y no era la única. Eve —quien era la sensei asignada del club—, también se encontraba sentada elegantemente en unos de los muebles del club, siendo ella y la animosidad que emita hacia Grayfia precisamente la responsable de que el ambiente fuera tan tenso.

Issei no pudo evitar dar un suspiro ante eso.

—«Supongo que no hay remedio»—pensó. Si de por si Eve odiaba a Grayfia por el mero hecho de ser un Demonio, el que esta hubiera destrozado su casa y la hubiera indirectamente menospreciado solo empeoraba la cosa. Debía estar agradecido de que no entrara en su «modo yandere» (nombre dado por Ddraig), y hubiera empezado a hacerle cosas horribles dignas de una película gore a Grayfia.

Issei paseó su mirada por el resto de la habitación luego de pensar eso. Vio a Rías, quien tenía un rostro algo perturbado mientras parecía ensimismada en si misma; a Akeno, quien le dio una sonrisa y un saludo que no gozaban de muchos ánimos; y a Koneko, quien estaba sentada a lo lejos mientras parecía no querer involucrarse con nadie.

De manera instintiva paseó su mirada hacia los que lo acompañaban. Kiba, quien estaba a su lado derecho, lucia serio. Aika, quien lucía confundida, miraba a todos lados como preguntándose qué pasaba (cosa que Issei también se preguntaba). Por último, Asia, quien era de todos la más frágil, lucia notablemente incomoda y parecía querer estar en cualquier otra parte que en su lugar, siendo solo su mirada hacia los huevos de Dragón que estaban puestos en una mesa del club (Asia y Aika habían decidido traerlos y dejarlos al cuidado momentáneo de Eve, quien se los había traído consigo al club) lo que parecía darle fuerzas para mantenerse en el sitio.

Issei le dio unas palmaditas en la cabeza para tratar de tranquilizarla al verla así. Asia le dio una ligera (y algo tierna) sonrisa de agradecimiento ante eso, y a continuación tanto los dos como Kiba y Aika avanzaron por el club y se sentaron, con Aika y Asia sentándose cerca de Eve y la mesa con los huevos, e Issei sentándose cerca de su sensei por mera costumbre.

El sonido de sus pisadas pareció hacer reaccionar a Rías.

—Ya. Parece ser que todos están aquí —murmuró, para luego pasear su mirada por todos en el club (menos Eve, por razones algo obvias) y decir: —. Tengo algo que decirle a todos ustedes.

De repente, mientras estaba hablando, Rías pareció algo ¿consternada? ¿Incomoda? ¿No-apta para la tarea de hablar? Issei no estaba seguro de cómo definirlo, tan solo sabía que Rías parecía tener dificultades para decir lo que sea que iba a decir.

Y Grayfia al parecer también lo sabía.

—Ojou-sama, ¿prefiere que lo diga yo? —preguntó, mirando a Rías.

Rías rechazó la oferta de Grayfia con un gesto de su mano.

—No, gracias. Yo… yo puedo decirlo —dijo, algo débil.

A continuación, se dirigió hacia el club:

—. La verdad es que…

FUZZ.

En el momento exacto en que Rías iba a hablar, un Circulo Mágico apareció y la interrumpió. Un Circulo Mágico con un símbolo que Issei reconoció gracias a las lecciones que su sensei le había dado acerca del mundo sobrenatural.

—«¿Phenex?»—se preguntó, extrañado —. Por lo que había dicho Grayfia-san supuse que estaban relacionados con el malestar de Rías; pero… Para aparecer en el mundo humano así como así… ¿Exactamente qué está pasando?»

La única respuesta que recibió a su pregunta fue que el Circulo Mágico se rodeara de flamas, las cuales subieron de manera extrema la temperatura de la habitación.

—Ay —exclamó Asia sin poder evitarlo. Como humana que recién iniciaba en el mundo del entrenamiento sobrenatural, no estaba acostumbrada a esa clase de ambiente. No podía evitar sentirse un poco mal.

A su lado, Aika estaba igual. De hecho, ella incluso parecía dispuesta a usar su Magia de Hielo para tratar de enfriarse a sí misma; pero no lo hizo porque Eve se le adelantó al hacer un simple gesto con su mano que de alguna manera hizo que el calor de las flamas se restringiera al área alrededor del Circulo Mágico.

—Como era de esperar de un insecto demoniaco. Tiene un total desaire hacia todas las demás formas de vidas —murmuró Eve, pareciendo especialmente molesta mientras lucia como si estuviera recordando algo.

Por su parte, Grayfia la miró con ojo crítico.

—«Técnicamente lo que hizo no fue la gran cosa; pero el hecho de que lo hiciera con tal facilidad y con una cantidad de energía mágica casi nula demuestra un dominio mágico cuando mínimo al nivel de Ajuka —reflexionó, demostrando porque era una de las mejores estrategas del inframundo luego de Falbium y Serafall en su modo serio —. Si a eso le sumo la cantidad de poder que su instinto me dio a entender que posee, entonces es obvio que esta mujer es mucho más de lo que parece, tanto así que creo que hasta mi verdadera forma no bastaría para hacerla sudar… ¿Exactamente quién es ella? —se preguntoo—. Este tipo de capacidad sin duda está en los niveles más altos del rango Maou. Es imposible que yo no haya podido escuchar de alguien con ese nivel de capacidades»

Los pensamientos de Grayfia fueron interrumpidos en el momento en que esta sintió como del Circulo Mágico emergía una figura.

—«Continuaré con el análisis después —se dijo —. Una cosa es un chico talentoso qué está en la categoría suprema, y otra es que este mismo chico sea enseñado por una misteriosa mujer con un poder de clase Maou y que además odia a los Demonios según lo que me contó Rías... Luego de esta reunión le avisaré a Sirzechs y al resto. Ya basta y sobra con lo forma tan extraña en que está actuando la Facción de los Caídos y la agitación que hay en la Iglesia como para demás añadir un nuevo factor desconocido a toda esta marea extraña de sucesos»

Y tras pensar todo, eso Grayfia devolvió su atención a la labor que debía desempeñar como representante de los Gremory, todo menos ella ignorante de lo que había estado pensando.

Y fue entonces cuando del Circulo Mágico una persona —un Demonio, por supuesto— apareció.

Se trataba de un hombre, un hombre que media un metro ochenta y que llevaba un traje rojo casual que tenía la corbata y la camisa abierta hasta el pecho como si fuera una especie de gigolo. Parecía estar en sus veinte años, tenía pelo rubio y ojos azules, y era poseedor de unos rasgos europeos que harían que cualquier chica naturalmente lo calificara como «guapo», aunque de alguna manera despedía una sensación algo desagradable que no haría que se ganara la admiración o amistad de nadie. Issei pensó por dentro nada más verlo que ese tipo necesitaba unas cuantas lecciones de carácter o de lo contrario sufriría terribles cosas en el mundo real al encontrarse con personas no muy «pacientes» (como su sensei, por ejemplo)

—Je. No he venido al mundo humano en un largo tiempo. Ya hasta había olvidado lo desagradable que es el aire impuro de este mundo —murmuró el tipo, haciendo una mueca de disgusto como si el aire del mundo humano le estuviera haciendo daño en los pulmones (cosa posible, se dijo Issei, pensando en cómo estaba el mundo humano en esos momentos).

Seguidamente, miró en dirección hacia Rías y Grayfia.

—Mí querida Rías, tal como se dijo estoy aquí. Es hora de que saldemos las cosas de una vez por todas. La fecha de la boda ya está decidida, así que lo mejor es que hables con mi madre para que elijas las decoraciones del lugar.

—«Ah —pensó Issei, haciendo una mueca al analizar lo que estaba diciendo ese sujeto —. Así que era "ese tipo" de negocios»

—¡Ya te lo he dicho mil veces, Raiser! —exclamó Rías con enojo al oír al ahora revelado como Raiser—. ¡Puedes decirle a lady Ravena que es mejor que no pierda su tiempo en arreglos! ¡No pienso casarme contigo!

Raiser no pareció enojarse al oír a Rías decir eso.

—Ciertamente has dicho eso varias veces; pero no es como si cambiara nada. Desde aquel lejano día en que mis padres y los tuyos nos comprometieron, tu destino y el mío se conectaron para nunca más separarse. Sabes cómo son los matrimonios arreglados y la importancia que tienen en la sociedad demoniaca, y también sabes que no puedes hacer nada para evitar uno… Lo mejor será que te resignes —Raiser hizo una mueca presuntuosa—. Prometo tratarte como una reina y ser un buen esposo. Incluso te daré el puesto principal dentro de mi harén.

Escuchar todo lo que dijo Raiser pareció irritar más a Rías. Ella pareció dispuesta a responderle con exaltación; pero justo en ese momento Aika abrió la boca y la interrumpió.

—Este, Bouchou. Perdone la indiscreción; pero la verdad no estoy entendiendo mucho —dijo, algo apenada—. ¿Quién es esta persona? ¿Es su prometido o algo así?

Raiser hizo una mueca de sorpresa al oír eso.

—Vaya, Rías. ¿No les has hablado acerca de mí a tus nuevos sirvientes? —preguntó, dando una mueca algo lasciva sobre Aika, Asia e Eve y una mirada desinteresada sobre Issei, al parecer pensando que todos eran sirvientes de Rías.

—No vi la necesidad de ello —le dijo Rías con frialdad.

Raiser tomó aquel comentario con una calma que resultaba irritante.

—Vaya. Tan fría y soberbia como siempre.

Por otro lado, Grayfia, apiadándose de la pobre Aika a la que nadie le había respondido su pregunta, habló.

—Esta persona es Raiser Phenex-sama —reveló—. Es el tercer hijo de Roldan Phenex y Ravena Phenex, los líderes de la casa Phenex, siendo el tercero en la línea de sucesión de la casa Phenex. Adicionalmente, es el prometido de la heredera de la casa Gremory.

—En otras palabras, soy el futuro esposo de tu ama —añadió Raiser con presunción, cerrando cualquier posible duda

—Aunque no por gusto ni decisión propia —dijo Rías entre dientes, aunque su comentario alcanzó a ser oído por todos.

La paciencia de Raiser pareció empezar a agotarse.

—No vine para escuchar los mismos insultos de siempre —exclamó, irritado—. Solo vine para avisarte que la fecha de la boda ya está decidida para dentro de dos semanas. Si deseas participar en los preparativos, adelante. Si no simplemente hablaré con lady Venelana para que ella haga los arreglos de parte de la casa Gremory.

Rías dejó de escucharlo desde la parte de «dentro de dos semanas».

—¿D-dos semanas? —repitió, horrorizada—. Originalmente se suponía que la boda no sería hasta que me graduara, así que cuando me dijeron que las cosas se adelantarían pensé que cuando mínimo seria dentro de unos cuantos meses. ¿P-por qué están tan apresurados?

La mirada de Raiser pareció ensombrecerse por un momento ante la pregunta.

—Simplemente es que los ancianos de mi casa y la tuya están impacientes por obtener una casta de niños con los dones de los Gremory, Bael y Phenex —dijo luego de un par de segundos—. Como te dije, ya no hay nada que puedas hacer. Lo mejor es que empieces a comportarte y te prepares para la luna de miel —Raiser dio una mueca bastante pervertida al decir lo ultimo

Rías golpeó la mesa que estaba cerca de ella y se paró agitadamente de su asiento.

—¡Nunca! —gritó, poder demoniaco deslizando de su cuerpo—. ¡Ya te dije que no pienso pasar el resto de mi existencia al lado de alguien como tú!

—Conque en esa estamos, ¿eh? —exclamó Raiser, su paciencia llegando a su fin—. Traté de ser cortes y hacer las cosas por las buenas; pero si quieres ver mi lado malo, ¡entonces te lo mostraré…!

Tras decir eso, Raiser hizo que un par de alas llameantes surgieran detrás de su espalda y que una oleada de poder demoniaco que hizo que la temperatura en la habitación subiera saliera despedido de su cuerpo.

Al ver eso, Grayfia de inmediato se dispuso a intervenir; pero lamentablemente se movió demasiado tarde.

Muerte.

—«¿Q-que…? —el cerebro de Raiser pareció congelarse de repente —. ¿E-esto, q-que e-es e-esto…?»

—Guarde silencio porque los asuntos que manejen ustedes, insectos demoniacos de la peor calaña, no son de mi interés; pero no pienso permitir que tengan un conflicto en este lugar —dijo Eve, la responsable de hacer que Raiser pasara de un hombre en flamas a una estatua en flamas—. El mundo humano no es sitio para que vengan a causar destrozos. Si desean matarse entre sí, háganlo en el basurero del que salieron.

Rías, a quien el instinto asesino de Eve no había afectado (ya estaba acostumbrada a sentir que iba a morir en cualquier momento), no pudo evitar hacer una mueca nerviosa a pesar de todo al ver eso. Suplicante, le dio una mirada en ligero pánico a Issei, quien de inmediato actuó al murmurarle a Eve que por favor no matara a nadie (aunque no exactamente con esas palabras), causando que esta dejara de desprender su instinto asesino.

Ante eso, Raiser volvió a la normalidad.

(Más o menos)

—«¿Q-quien…? —se preguntó, sin poder evitar dar por un momento una mirada aterrorizada en dirección hacia Eve —. ¿Q-quien es esta mujer? N-no puede ser un siervo de Rías. ¡E-es imposible con ese nivel de instinto asesino!»

—Ejem. Phenex-sama… —tosió Grayfia para llamar la atención de Raiser, causando que este recordara donde estaba y que hiciera su mejor actuación para aparentar que estaba completamente normal.

Al ver eso, Grayfia aprovechó para decir aquello que Eve le impidió decir.

—Como puede ver, Phenex-sama, Ojou-sama no está dispuesta a casarse con usted sin agotar todos los recursos. Tendrá que demostrarle que es digno de ser el próximo líder del clan Gremory —explicó, sonando de alguna manera extrañamente teatral—. Es por eso que los líderes de ambas familias, previendo algo como esto, tomaron una decisión: decidir el asunto con un Rating Game.

La impresión llenó el rostro de Rías al oír eso.

—¿Un Rating Game con Raiser? —repitió ella.

—¿Qué es un Rating Game? —preguntó la novata Aika por su parte, confundida.

—Es un juego en que Demonios como yo que tienen títulos nobiliarios compiten entre sí con sus respectivas noblezas para demostrar quién es superior —le respondió Rías, sin apartar su impresionada mirada de Grayfia—. Se supone que es un juego que solo puede ser jugado por Demonio mayores de cierta edad, así que normalmente yo no puedo participar en esa clase de juegos.

—Pero como Ojou-sama debe saber, tratándose de un partido no-oficial se puede hacer una excepción —comentó Grayfia, añadiendo información a lo dicho por Rías—. Sobre todo cuando se trata de un partido avalado por los lores de las casas Gremory y Phenex, así como por el mismísimo Maou Lucifer.

Rías dio un suspiro conflictivo al escuchar eso.

—Debería estar contenta. Tengo lo que quiero, después de todo —dijo ella, para luego hacer una mueca de enojo y añadir: —. ¡Pero el problema es que de nuevo no fui consultada en lo absoluto para esta decisión! ¡De nuevo Otou-sama y Onii-sama están tratando de tomar el control de mi vida sin que les importe lo que yo pienso!

—Entonces, Ojou-sama, ¿debo entender por lo que dice que rechaza la idea del Rating Game? —cuestionó Grayfia, sonando extrañamente intrigante.

—No —negó Rías—. Esta es una oportunidad de uno un millón. Por nada del mundo voy a rechazarla… Lo único es que me hubiera gustado que por lo menos me hubieran consultado antes de tomar tal decisión —Rías dio un suspiro cansado al decir lo ultimo

Al oírla, Grayfia asintió, para luego dirigirse hacia Raiser.

—¿Y usted, Phenex-sama? ¿Está dispuesto a aceptar el desafío de Ojou-sama, o tiene algún problema con ello?

Tomando sus palabras como un desafío, el Raiser que había quedado tan sorprendido como Rías dio una sonrisa de confianza.

—Me da lo mismo. Soy un Demonio maduro que ha ganado una gran cantidad de Rating Games. No tengo porque que temer a una chiquilla que ni siquiera tiene su set de Evil Pieces completo —dijo, lleno de una seguridad que rozaba la arrogancia—. Además —añadió de repente—, tratándose de algo decidido por mis padres y Lucifer-sama no es como si pudiera negarme en primer lugar, ¿cierto?

Grayfia, quien de hecho había sido una de las que había «confabulado» todo el asunto del Rating Game, hizo como si Raiser no hubiera hecho aquella pregunta.

—Muy bien —dijo ella, asintiendo—. Por la presente, yo, Grayfia Lucifuge, la Reina de la Nobleza de Sirzechs Lucifer-sama, avalo lo dicho por ambas partes. Ahora informaré a ambas casas sobre lo acordado. ¿Está eso bien para ustedes?

—Sí —asintieron tanto Rías como Raiser al unísono, con Raiser cruzándose de hombros mientras hacia una mueca arrogante.

—Muy bien —volvió asentir Grayfia—. Entonces así será. Si Phenex-sama gana, entonces habrá demostrado que es digno de la mano de Ojou-sama, y esta se tendrá que casar sin poner pero alguno. Pero si Ojou-sama gana, entonces Phenex-sama tendrá que renunciar a la mano de Ojou-sama para siempre, no pudiendo intentar pretenderla en futuras ocasiones. ¿Quedan claros los términos del Rating Game para ambos?

Otro asentimiento doble.

—Muy bien —volvió a decir Grayfia una vez más, solo para que luego un Circulo Mágico apareciera debajo de ella—. Procedo a retirarme y dejarlos a solas para que discutan los demás términos del Rating Game.

Y tras decir eso, Grayfia desapareció.

Raiser paseó su mirada por la mirada habitación ante eso.

—Oye, Rías. ¿Cuántos de estos son tus sirvientes? —preguntó, dando una mirada curiosa a la Aika y a la Asia que estaban cuidando unos huevos gigantes y (de nuevo) una mirada desinteresada a Issei, ignorando por completo a Eve por el temor absoluto que sentía hacia ella.

—Solo los que ya conoces y la chica de lentes —contestó Rías con algo de suspicacia—. ¿Por qué lo preguntas?

Raiser le dio una sonrisa desagradable.

—Solo quería confirmar que tan grave está tu situación —explicó, para luego dar una risa burlona—. ¡Y acabo de descubrir que estas peor de lo que imaginaba! ¡Sin contar al Alfil que tienes sellado, solo tienes cuatro siervos disponibles para el Rating Game, y de estos solo tu Reina, la Sacerdotisa del Rayo, puede luchar a la par de mis sirvientes!

Al decir eso, Raiser chasqueó sus dedos con tal sincronía que Issei se encontró pensando que él había estado esperando todo el día para hacerlo. Como resultado, un Circulo Mágico apareció en el suelo, el cual luego brilló e hizo que un montón de sombras aparecieron.

Eran tantas que a Issei se le hizo difícil registrar las apariencias de cada una de las personas que aparecieron, pero hubo algo que no pudo ignorar por nada del mundo: ¡todas las sombras que habían aparecido eran mujeres!

—«¡Este tipo tiene un harem gigantesco!»—pensó Issei con impacto

[ Yo no sé porque te sorprendes. Yo he conocido a Dragones con harenes más grandes] —le comentó Ddraig con una indiferencia que rozaba el desprecio.

Por su parte, Rías enrojeció (era difícil precisar si de vergüenza o ira) ante las palabras de Raiser.

—¡Y-yo tengo total y absoluta confianza en mis siervos! —exclamó, su tono desafiante—. ¡Estoy segura de que aun con todo podremos derrotarte!

—¡Ja! ¿Me hablas de lazos? Pues yo y mi nobleza también somos bastante… cercanos —pronunció Raiser en respuesta, haciendo una mueca lujuriosa, para luego darle una mirada perversa a sus siervas—. ¡Vamos, chicas! ¡Demostremos cuan profundos son nuestros lazos!

A continuación, Raiser empezó a besar a todas y cada una de las chicas de su nobleza de una manera que hizo que Aika tapara los ojos de la inocente Asia.

Issei no pudo evitar hacer una mueca al ver eso. ¿Hacia algo como eso aun estando en frente de su supuesta prometida? ¿En qué rayos estaba pensando exactamente ese tipo? ¿Creía que Rías iba a estar feliz al ver que tan grandes eran sus habilidades con la lengua? Era imposible que una mujer (por lo menos siendo ajena a ese tipo de relación) no se sintiera ofendida ante ese tipo de trato.

Y de hecho, hasta para una mujer en ese tipo de relación era posible tener sentimientos encontrados, pensó Issei al ver como dentro de la nobleza de Raiser una mujer muy hermosa de pelo negro hacia una extraña mueca que parecía rebozar de una gran cantidad de sentimientos ante las acciones de su amo, sobre todo porque ella fue la última y a la que por menos tiempo este besó.

—Qué te parece eso, ¿eh? Si de lazos se trata, yo no perderé incluso ante el mismísimo Duque Gremory, cuyo lazos se dice son trascendentales —dijo Raiser con arrogancia luego de besar a sus catorce siervas, ignorando como una de ellas parecía tener emociones encontradas—. Entre eso y todos los demás factores que debes conocer, el partido que tendremos será un completo chiste sin gracia… Es tan así que te daré diez días para que te prepares. Así le damos tiempo a madre para que trabaje en los preparativos de la boda.

Rías hizo una mueca extraña.

—¿Me estás dando ventaja?

—¿Te humillo? —cuestionó Raiser en son de burla—. No debería. Después de todo se supone que yo voy a «probar mi valía». Si venciera a la heredera Gremory estando esta en condiciones terribles, entonces todos hablarían mal de mí y no llegaríamos a nada. Lo mejor será que te prepares para que así le demuestre a tu familia quien es verdaderamente digno de tu mano.

—¿Es eso, o tienes un problema especial en hacerlo justamente en este momento? —cuestionó Rías de repente, dando la vuelta a la tortilla de la arrogancia—. No puedo evitar notar que uno de tus Alfiles no está presente. ¿Debo suponer que ha vuelto a sufrir una recaída?

El semblante de Raiser cambio por completo al oírla decir eso.

—Ravel no pudo venir porque no se sentía bien; pero eso no tiene nada que ver con mi decisión —exclamó, de repente sonando tan serio que no se parecía en nada al gigolo que había estado besando con descaro a catorce mujeres en frente de su prometida—. Incluso si ella estuviera indispuesta (que no es el caso) y no pudiera participar de manera proactiva en el Rating Game, ella podría ayudarnos en más de un sentido incluso detrás de escenas. ¿U olvidas quien se dice tiene un don con las estrategias al mismo nivel que tu amiga de la infancia, la heredera de Sitri? —cuestionó Raiser, de repente pareciendo como un gallo que se pavoneaba. Al parecer, esa tal Ravel era una persona a la cual estimaba y de la cual se enorgullecía un montón.

A continuación, Raiser dio otra mirada presumida a Rías.

—Además —añadió—, teniendo apenas cuatro sirvientes, ¿qué diferencia hay si yo tengo quince o catorce?

—La cantidad no lo es todo en este mundo —le contestó Rías, aunque de alguna manera pareció tambaleante—. Ahora, si eso es todo lo que tienes que decir, te agradecería que tú y nobleza se retiraran. Tengo cosas que hacer.

Sin abandonar su actitud presumida, Raiser asintió

—Por supuesto. Te dejaré para que puedas prepararte —un Circulo Mágico apareció mientras hablaba—. Espero que no me decepciones. Si no das un poco de pelea, entonces ni yo ni mi nobleza podremos brillar.

Y así, Raiser desapareció tras decir eso y dar una risa presumida.

La seguridad de Rías desapareció ante eso, siendo remplazada por preocupación.

Issei, quien había estado guardando silencio al no estar realmente seguro de su posición en lo que había pasado (dejando de lado el Pacto Demoniaco que hizo con Rías, él no tenía nada que ver con los Demonios), se le acercó ante eso.

—Así que… —dijo—, ¿esa era la razón de la que estabas hablando?

Rías dio un suspiro al escucharlo.

—Si. Siento haberte puesto en una situación incómoda por algo como esto. Como dijo Grayfia-Onee-sama, me deje llevar por la desesperación y actúe sin pensar en nadie —al decir eso, Rías no pudo evitar pensar en Sona con algo de culpabilidad. Siendo su amiga, él que hubiera hecho lo que hizo no estuvo bien. Ni siquiera en los harenes las cosas se hacían tan… egoístamente.

—N-no pasa nada —le contestó Issei, tartamudeando por un momento al tratar de ocultarle a Rías que en realidad a él no le había molestado precisamente lo poco que había pasado (con la excepción del final) —. Ahora entiendo todo. No debe ser fácil estar comprometida con alguien tan presumido.

—Y eso que no lo conociste hace unos años —dijo Rías ante su comentario—. Debido a ciertos problemas familiares, la actitud de Raiser ha cambiado un poco. Aun es bastante… presumido; pero también es bastante centrado y puede actuar como un digno adulto… Cosa que en realidad solo es un problema para mi —Rías dio otro suspiro al decir eso—. Tengo fe en todos mis siervos; pero Raiser tiene razón. Él tiene experiencia en Rating Games y tiene más siervos. Si fuera Sona tal vez podría decir con confianza que podría armar una estrategia con la cual pueda destruir su ventaja; pero, siendo solo yo…

De repente, Rías lució un poco débil. A su lado, Akeno, de manera silenciosa, trató de reconfortarla como solo un familiar puede hacerlo.

Y no fue la única.

—¡No se preocupe, Bouchou! —gritó Aika de repente, tratando de eliminar el ambiente pesado que había llenado el Club—. ¡Tal vez sea una novata y no sea muy buena en las peleas; pero puede contar conmigo para convertir a ese tipo en un Yakitori! ¡Le prometo que por lo menos me llevaré a todos los Peones antes de caer!

—Yo también prometo encargarme de todos los Caballeros, Bouchou —le dijo Kiba, mostrándole su apoyo.

—Venceré a todas las Torres —prometió Koneko con su clásica forma de hablar.

—Yo no tengo ni que decirlo. Haré que la Reina Explosiva de Raiser pase a ser la Reina Chamuscada —exclamó Akeno con confianza.

—Chicos… —dijo Rías con un poco de emoción.

—Yo también te ayudaré —le dijo Issei de repente—. Tal vez no pueda actuar como uno de tus siervos; pero si puedo ayudarte a prepararte para la batalla. Eve-sensei y yo podemos ayudarte en todo lo que necesites para el entrenamiento.

Eve, quien en realidad no sentía nada ante la situación de Rías, simplemente asintió ante las palabras de Issei. Si él se lo pedía, ella lo haría…. Aunque no se podía evitar si carecía de la «suavidad» con la que trataba a su «Issei-sama».

(De repente, un escalofrío atravesó la columna de vertebral de Rías y su nobleza)

—Y-yo… —dijo Rías luego de unos segundos, dándole una mirada agradecida a Issei—. ¡Muchas gracias por tu apoyo! T-tú realmente no tienes nada que ver con esto, y aun así…

—Claro que tengo que ver con esto —la interrumpió Issei—. ¿No lo recuerdas? Juramos que nos ayudaríamos cuanto pudiéramos cuando el otro lo necesitara. Solo estoy cumpliendo mi promesa… Además—añadió—, como amigo no puedo quedarme de brazos mientras veo que mi amiga está en problemas y sé que puedo hacer aunque sea algo… Digo, porque somos amigos, ¿no?

Con los ojos un poco llorosos y la cara algo sonrojada, Rías asintió.

—Sí. Somos amigos —dijo, agarrándose disimuladamente el pecho al sentir una sensación de calidez atravesarla.

Issei no pudo evitar sonrojarse también al verla así. No solo lucia extrañamente tierna, sino que además no podía evitar recordar lo que casi pasó anoche en su habitación.

—«Ara, ara —pensó Akeno al ver eso —. Por lo que veo, Bouchou e Issei-kun está empezando a sentir "cositas" el uno por el otro»

Una sonrisa apareció en su rostro al pensar eso. Ella sabía que a pesar de lo que Rías daba a entender, en realidad era bastante sentimental e infantil por dentro. Ella era una que veía animes, mangas y libros, y que soñaba perdidamente con las situaciones que pasaban en esto. Situaciones que desde que llegó a la adolescencia empezaron a estar relacionadas con conocer a un chico que fuera como su príncipe azul personal (porque Rías no quería un simple príncipe azul. Quería uno que la comprendiera)

Como una que estimaba a Rías como una hermana, Akeno no podía evitar sentir alegría por ella. Issei no parecía un mal chico para ella; de hecho, parecía exactamente lo que Rías necesitaba.

—«Pero eso no quiere decir que baje la guardia—pensó, de repente haciendo una expresión algo sombría —. Después de todo, siempre es posible que aquel en el que tanto confías te falle de un momento para otro… No puedo permitir que Rías sienta el dolor de una desilusión… El dolor que yo sentí cuando "él" no estuvo ahí»

Akeno sacudió la cabeza al pensar en eso. No era momento para pensar en esa clase de cosas.

—«Aunque tal vez me estoy adelantando —volvió a pensar, viendo como Rías e Issei volvían a la normalidad —. Atracción no es amor después de todo»

—Ejem —dijo Eve con una sonrisa que, aunque hermosa, emitía una sensación diabólica, interrumpiendo de paso los pensamientos de Akeno—. Creo que no es tiempo para miradas, Issei-sama. Si quiere que ayude a estos insectos al entrenarlos, lo mejor será que nos apresuremos. Estamos cortos de tiempo, después de todo.

—«De hecho, creo que incluso tendré que hablarle a esa sanguijuela para dividir las tareas con mayor efectividad»—pensó, haciendo una mueca de disgusto al pensar en «aquella mujer».

—Eh… Tiene razón como siempre, Eve-sensei —dijo Issei, apartándose un poco de Rías mientras internamente se preguntaba qué diablos le pasaba. Él normalmente no era así—. No tenemos tiempo que perder. Lo mejor sería que comenzáramos los preparativos para el entrenamiento ahora mismo.

—Sobre eso… —dijo Rías de repente—. Sucede que mi familia tiene una montaña con una casa cerca de este pueblo…

—Quisiste decir una casa en las montañas, ¿no? —preguntó Issei, pensando que había escuchado mal.

—No —negó Rías con la cabeza—. Dije lo que quise decir. Mi familia tiene una montaña con una casa cerca de aquí.

—«¡¿E-este es el poder económico de un pilar demoniaco y una que es hermana de un Maou?!»—se preguntó Issei, asombrado al escuchar que Rías y su familia se habían comprado una montaña entera.

—Se supone que es por si quiero ir a vacacionar —continuó Rías, ignorante de sus pensamientos—; pero creo que también puede usarse para estas circunstancias. Está bastante alejada de toda civilización, y el terreno es bastante grande. Podremos entrenar cuanto queramos con tranquilidad… Aunque ataques de energía de la categoría suprema son otra cuestión —añadió Rías de repente con algo de nerviosismo.

Issei, ya recuperado de saber que estaba al lado de una verdadera Ojou-sama multimillonaria, asintió.

—Suena bien —dijo. Se dirigió hacia Eve a continuación—. ¿Qué le parece, Eve-sensei? Creo que tan solo tendríamos que resolver unos cuantos pormenores, y podríamos partir mañana mismo.

Eve le asintió, en acuerdo

—Hablaré con sus padres y con los directivos para que cuenten esto como una actividad del club —explicó—. Todos los miembros del Club irán al entrenamiento.

—¿Eh? —dijo Asia de repente al escuchar eso—. ¿Yo también tengo que ir, Eve-san?

—Por supuesto —contestó Eve—. Es hora de que intensifiquemos tu entrenamiento

—«Uh… —de repente, Issei sintió como una gotas de nerviosismo resbalaban por su frente —. C-creo que se ha acabado el entrenamiento suave para Asia»

—Bueno. Me parece bien —dijo Asia, sonriendo, ignorante de su trágico destino.

De repente, a la mente de Issei vino un pensamiento.

—Uh. Cierto —murmuró. Dirigió su mirada a Eve y a Rías luego de hacer eso—. Por favor, discúlpenme un momento. Tengo que ir al Consejo Estudiantil a avisarle a Sona-sempai que ya no puedo contar conmigo por los próximos nueve días.

—Cierto. Tú ayudas a Sona a medio tiempo antes o después de estar aquí —murmuró Rías, recordando como había tenido una feroz competencia de ping pong con Sona (poder mágico incluido) donde ambas habían terminado acordando que ambas tendrían a su contratista a medio tiempo—. Puedes ir tranquilo. Las actividades regulares del Club se han cancelado de todos modos.

Issei asintió al escuchar eso.

—Bien. Nos vemos mañana en la mañana —dijo, para a continuación dirigirse hacia el Consejo Estudiantil


—Así que eso fue lo que pasó —dijo Sona con un suspiro, estando sentada en frente de un también sentado Issei junto a una Tsubaki parada como si fuera un guardaespaldas—. Debí imaginar que algo como esto pasaría. Solo espero que Rías puedo resolver su dilema con tu ayuda y la de tu sensei.

—¿Uh? —murmuró Issei, reparando en algo al escuchar las palabras de Sona—. No parece sorprendida, sempai. ¿Acaso ya sabía acerca del matrimonio arreglado de Rías-sempai?

Sona asintió con algo de tristeza.

—En la sociedad demoniaca actual, donde gran parte de los pilares demoniacos se han extinguido y gran parte de los poderes de los clanes que siguen con vida han desaparecido, los matrimonios arreglados son el pan de cada día. Todas las mujeres que no tengan el suficiente prestigio o poder para ser independientes son consideradas como máquinas de cria, y son dadas en matrimonio a los hijos segundos de una casa prestigiosa por los ancianos de su clan para así «mejorar la casta».

Issei hizo una mueca. Eso sonaba horrible tanto para las mujeres como para los hijos segundos.

—Pero espere un momento —dijo, a su mente llegando de repente una idea—. Por lo que dice, ¿acaso usted también fue dada en matrimonio como Rías-sempai?

Para su sorpresa, Sona asintió con un pesar nostálgico.

—Sí, los ancianos de mi clan dieron mi mano en matrimonio al segundo hijo del clan Graysla-Labolas —explicó, algo de tristeza escapándose por su tono por un momento antes de que diera una sonrisa—. Pero yo pude resolverlo fácilmente con ayuda de Onee-sama y mis padres. Ellos le dijeron al clan Graysla-Labolas que el futuro del líder del clan Sitri debía ser extremadamente inteligente, y que si querían que me casara debían vencerme en un juego de ajedrez.

—Y naturalmente, usted ganó el juego, ¿cierto? —dijo Issei con una sonrisa al ver como Sona sonreía orgullosa, sintiéndose a la vez por alguna razón extrañamente aliviado.

—Zephyrdol, mi ex-prometido, era extremadamente tonto e imprudente. Logré hacerle jaque mate en tan solo cinco movimientos —explicó Sona con tono jactancioso—. Quedé libre luego de eso, y los ancianos de mi casa no se atrevieron a volver tratar de comprometerme porque Onee-sama los amenazó con dejarlos como paletas de hielo y luego tirarlos a Cocytus si volvían a tratar de meterse conmigo.

—«Como era de esperar de una que lleva el nombre de Maou»—pensó Issei al escuchar eso.

—Lamentablemente, para Rías no fue tan fácil —continuó Sona, ignorante de sus pensamientos—. Ella es una que lleva la sangre de los Bael por parte de su madre, razón por la que tiene el Poder de la Destrucción, el máximo poder entre todos los pilares demoniacos. Para los ancianos del Inframundo entero, un niño con la inmortalidad de Phenex, el control mágico de Gremory y el Poder de la Destrucción de Bael era un sueño hecho realidad, así que pusieron todo de sí para que ese fuera sí o sí. Debido a eso, aun con la influencia de los padres y el Onii-sama de Rías, fue muy difícil luchar contra el matrimonio; sobre todo cuando Rías no tenía un don valido con el cual pudiera hacer quedar a Raiser como indigno ante todos.

—Y por eso es que decidieron que ambas partes compitieran en un Rating Game, ¿no?

Sona asintió.

—Es la manera más lógica que existe. Un marido que no sea capaz de vencer a su esposa en un Rating Game no es digno para comandar un clan entero en caso de una guerra—Sona dio un suspiro tras decir eso—. Dicho esto, no porque sea la forma más lógica quiere decir que sea la mejor. Hablando simplemente como estratega, Rías tiene todas las de perder de tener un Rating Game contra Raiser.

—Como soy humano no estoy muy tanto acerca del mundo demoniaco interno, así que… Quiero que me diga, ¿es ese tipo Raiser muy diestro en esa cosa de los Rating Game? —cuestionó Issei con algo de seriedad. Debía reunir toda la información que pudiera para ayudar a Rías.

—No es el mejor de todos los Demonios adultos; pero tampoco es nada despreciable —le respondió Sona—. En una escala del uno al diez, su nobleza califica como un seis y medio. Realmente ningún miembro aparte de su Reina y su Alfil son destacables. En una lucha frontal contra una nobleza con la suficiente fuerza no tienen una gran oportunidad… Sin embargo —Sona dio otro suspiro—. Yo solo te estoy hablando de lo que he visto en los videos de sus Rating Games pasados. Recientemente los miembros de la nobleza de Raiser han empezado ser entrenados por los padres de estos y han mejorado sus capacidades. Todavía no son la gran cosa; pero sin duda serán un problema para Rías, que está en desventaja numérica… Y eso es sin hablar del problema del Alfil de Raiser.

—¿Uh? —exclamó Issei al escuchar eso—. Rías-sempai y ese tipo Raiser también comentaron algo al respecto… ¿Es ese Alfil realmente tan impresionante?

—Si los miembros de la nobleza de Raiser son un seis y medio, el Alfil de este vale nueve —respondió Sona, haciendo una mueca seria—. Para que me entiendas mejor, debe saber una cosa: el Alfil de Raiser es su hermana menor, Ravel Phenex, la cuarta hija del clan Phenex.

—Espere… —dijo Issei al oír eso, poniéndose de repente verde—. ¿Ese tipo tiene a su hermana en su nobleza? ¿La misma nobleza que es su harem?

—Se lo que piensas, y no; él no la tiene por esa razón —contestó Sona, no luciendo tan alterada como lo estaba Issei ante la idea de una relación incestuosa—. Lo que pasa es que tenerla en su nobleza le da autoridad especial sobre ella, así que los ancianos de su clan no pueden darle su mano en matrimonio a nadie.

—Ah… —dijo Issei, aliviado. Sabía que en el mundo sobrenatural el incesto era extremadamente normal; pero no podía evitar sentir cierto rechazo ante la idea de un par de hermanos en esa clase de relación—. Supongo que tiene sentido.

—Sí. Sobre todo porque es bien sabido que sus tres hermanos son totalmente sobreprotectores con ella. Quemarían a cualquiera que tratara de hacerle algo —comentó Sona, sin poder evitar por un momento pensar en su también muy sobreprotectora hermana mayor

—Eh, Sona-sempai… Sobre el Alfil de Raiser… —dijo Issei, sacando a Sona de sus muy aterradoras pesadillas de ella misma presentando a Issei como su novio, causando que su hermana lo convirtiera en una paleta de hielo (o peor: que se interesara en él y se lo quitara)

—Cierto —dijo—… Veras, el clan Phenex goza del don de la inmortalidad, así que en una pelea solo pueden ser derrotados por habilidades de sellado, si su aura se reduce a un punto donde ya no pueden representar una amenaza, o si rompes su voluntad de pelear (o su mente). Teniendo eso en cuenta, todos los miembros del clan Phenex son extremadamente problemáticos si no cuentas con un poder abrumador. De hecho, el hermano mayor de Raiser, Ruval Phenex, se encuentra en la misma categoría de poder que un Maou, y los líderes del clan Phenex, Ravena Phenex y Roldan Phenex, son Demonios en el máximo rango de la categoría suprema.

—¿Ese tal Raiser también tiene esa clase de poder? —preguntó Issei, algo preocupado. De ser la respuesta afirmativa, veía muy difícil que Rías derrotara a Raiser incluso siendo entrenada por Eve, sobre todo tomando en cuenta que Eve solo iba a entrenarlos durante nueve días.

Pero para su alivio, Sona negó con la cabeza.

—Raiser solo cuenta con el poder base de un Demonio de clase alta como Rías o como yo —explicó—. El problema, sin embargo, es que tiene bastante experiencia en las peleas y que, como ya te dije, es inmortal. En una pelea contra alguien en sus mismas circunstancias, tiene todas las de ganar.

—¿Y qué pasa con su hermana? —volvió a preguntar Issei, recordando que la tal Ravel al parecer era muy importante.

Sona dio un suspiro.

—Ese es un caso distinto —explicó, pareciendo algo preocupada—. Ella tiene el mismo nivel de poder de su hermano (tal vez un poco más alto), y goza de la misma ventaja táctica al ser inmortal. Como si eso no fuera suficiente, ella también es una maestra de la estrategia que puede competir de igual a igual conmigo, siendo de hecho que ella es la que obra todas las estrategias que Raiser utiliza en sus juegos.

—En otras palabras, tiene el poder de Rías, la ventaja de ser inmortal, y un intelecto igual al tuyo —repitió Issei, haciendo una mueca—. Ya veo cual es el problema. Teniendo una abrumadora desventaja numérica, el contar con un oponente de ese tipo es terrible. Si Rías y su grupo logran vencer a todos los demás miembros de la nobleza, luego tendrán que lidiar con dos inmortales con el poder de un Demonio de clase alta estando ya cansados

—Y es sin contar a su Reina, que también tiene el poder de un Demonio de clase alta

Issei dio un suspiro al escuchar eso.

Pero luego sonrió.

—Ganar así será bastante difícil; pero no imposible —dijo, sonriendo con confianza—. Con el entrenamiento que les dará Eve-sensei, estoy seguro de que podrán obtener el suficiente poder como para vencer a toda la nobleza de Raiser y poder enfrentarse a este, su hermana y su Reina con gran parte de su energía intacta.

—Eso espero, Hyodou-kun —le dijo Sona—. Yo no quisiera que Rías tuviera que pasar el resto de toda su existencia al lado de una persona que no ama… Sobre todo tomando en cuenta que yo sí logré evitar mi destino —al decir lo último, hizo una mueca de tristeza. Ella se sentía como una inútil al no poder ayudar a Rías de ninguna forma. Incluso su conocimiento táctico era obsoleto debido a que no estaba al tanto de las capacidades actuales de la nobleza de Raiser.

—Tranquila, Sona-sempai —le dijo Issei, dándole una sonrisa—. Con todo lo que me ha dicho, ya sé a lo que hay que atenerse. ¡Puede contar con que Rías derrote a Raiser!

Sona dio una sonrisa al oír eso.

—«De repente quisiera no haberme deshecho del matrimonio con Zephyrdol»—se lamentó, imaginándose a sí misma en una iglesia llevando puesto un vestido de boda y a Issei entrando por la puerta, golpeando a todo el mundo con ataques de oscuridad, cargándola al estilo princesa, y llevándosela a volar por el horizonte en un Pegaso de color blanco.

—Con eso dicho, me retiro, Sona-sempai —dijo Issei, sacando a Sona de sus fantasías de colegiala amante de los animes de chicas mágicas y novelas de romance —. Tengo que ir a empacar todo para los nueve días de entrenamiento.

—¿A-ah?... Ah, sí. Ve tranquilo. Yo puedo estar sin ti durante nueve días —dijo Sona al salir de su ensueño, solo para luego sonrojarse —. ¡Q-quiero decir! ¡El Consejo Estudiantil puede estar sin ti durante nueve días!

—E-eh… ¿Claro? —dijo Issei, algo confundido al ver a Sona ponerse roja.

—¡P-puedes irte de una vez! —gritó Sona, poniéndose más roja ante su mirada.

—B-bueno —dijo Issei, levantándose y yéndose apresuradamente mientras internamente se volvía a decir que las mujeres eran muy raras—. ¡Adiós, Sona-sempai! ¡Adiós, Tsubaki-san! —gritó, despidiéndose al salir por la puerta.

Sona dio un suspiro y tiró su cabeza sobre su escritorio al ver eso.

—«¿Pero qué he hecho? »—se preguntó, horrorizada.

—¿Sabe, Kaichou? —dijo Tsubaki—. Creo que si hubiera insistido hubiera podido ir con él.

—Tal vez tengas razón —dijo Sona al oír eso, levantando su cabeza—. Pero no hubiera sido correcto. Él va a ayudar a Rías, y cada segundo que yo le quite será un segundo de entrenamiento que Rías y su nobleza podrían necesitar. Y a eso también que sumarle que sin Rías todas las responsabilidades para proteger el territorio recaen sobre mí.

—Pudo haberme dejado a mí a cargo —dijo Tsubaki, cruzándose de brazos—. No podré manejar muy bien las cosas si aparecen altos mandos demoniacos por alguna razón; pero como su Reina estoy en toda la capacidad de controlar el territorio como si fuera usted.

—Estás en lo cierto —dijo Sona, asintiendo, para luego dar una sonrisa—. Pero de todas maneras no es necesario. No tengo porque andar persiguiendo a Hyodou-kun las veinticuatro horas del día durante los siete días de la semana. No hay porque ser tan intensa.

—«Pero una no puede ser una novia intensa si ni siquiera es una novia»—pensó Tsubaki, sin atreverse a expresar su pensamiento.

—Ahora continuemos con lo que tenemos que hacer —dijo Sona, para luego regresar a lo que estaba haciendo antes de que apareciera Issei, gesto que fue copiado por Tsubaki


Por otro lado, en lo que parecía ser un bosque…

— ¿Así que eso es lo que pasó?

Parada en frente de un Círculo Mágico de telecomunicaciones mientras veía una proyección holográfica cuyos rasgos aparentemente no eran discernibles, Eve asintió.

— Es sorprendente —dijo la voz con sorna—. No puedo creer que estas dispuesta a ayudar a un Demonio… Sin duda que el mocoso ejerce una gran influencia sobre ti.

—¿Vas a contestar mi pregunta? —cuestionó Eve con irritación, ignorando la gran verdad que acababa de decir aquella voz.

—Hmn. Bien. Pues mi respuesta es afirmativa —contestó la voz —. Hace tiempo que no veo al mocoso o que salgo de Transilvania. Pasearme un rato por las cercanías de mi discípulo probablemente será divertido.

—¿Transilvania no se volverá un caos sin tu presencia? —cuestionó Eve por mera formalidad al oír eso, a su mente viniendo la imagen de todos los seres humanos que vivan en Transilvania.

Uh. Si desaparezco un rato no pasará nada. Los sellos de esa niña malcriada de Mircalla y ese chiquillo tonto de Van Hellsing están perfectamente sanos y salvos, y nadie excepto yo sabe de su ubicación. No hay riesgo de que se liberen y causen el caos.

—¿Y «él»?

La voz guardó silencio por un momento ante esa pregunta.

— No hay ni que decirlo. Es imposible que él despierte —contestó la voz luego de unos segundos.

Eve asintió al oír eso, algo tranquila. Estaba segura que Issei-sama no le perdonaría si por su culpa (aunque fuera indirectamente) ocurría una gigantesca serie de matanzas.

Además, ella sabía que en las circunstancias actuales su «Issei-sama» no podría pelear contra «ellos». Por lo menos no ahora, que todavía no había podido dominar por el completo que corría por su cuerpo y las habilidades que le daba el Boosted Gear.

—¿Cuándo estarás aquí? —le cuestionó a la voz.

—Hmn. Tengo que arreglar un par de cosas —respondió la voz —. Como te conté recientemente, tuve que tomar medidas drásticas con ese tonto niño Tepes que estaba abusando a su hermana, la poseedora del Sephiroth's Grail. La facción Tepes está algo molesta conmigo por eso (sobre todo porque puse bajo mi tutela a la chiquilla), así que debo vigilarlos un poco para evitar que causen desastres… Dicho eso, no me tomará mucho tiempo. Para mañana en la mañana estaré ahí.

—Bien —asintió Eve al oír eso—. Sera mucho más fácil tortu… digo, «entrenar» a esos insectos siendo dos en lugar de una.

Je. Ciertamente suena divertido. En Transilvania todo el mundo me teme, así que casi nunca tengo la oportunidad de golpear salvajemente a alguien —dijo la voz con maquiavélica diversión —. Solo deja que arregle las cosas… ¡Elizabeth, llama a Ran-kun! ¡Dile que iremos a visitar a su amo!

—¿Qué? ¡¿Iras a visitar a mi lindo cerdito?! —se escuchó gritar a otra voz gritar por el Circulo Mágico de telecomunicaciones —. ¡Llevame contigo! ¡Tengo un par de canciones que quiero ansiosamente que él escuche!

—Gah. Obvio que no te voy a llevar conmigo. Hay males que ni siquiera le deseo a mi peor enemigo, y escucharte cantar es uno de ellos… ¡Ya estoy cansada de tener que regenerar mis tímpanos al oírte tararear por las mañanas!

—Que grosera. ¡Mi voz es tan hermosa como las de las propias Musas!... ¡Ven, deja que te lo demuestre!

Eve cortó apresuradamente las comunicaciones al oír eso último. Había cosas en este mundo que incluso a ella la aterraban, y escuchar las canciones de esa chiquilla era una de ellas (la otra era que su «Issei-sama» se casara con otra y le dijera que su presencia era innecesaria).

—Espero que cumplas con lo que acabas de decir, estúpida sanguijuela —dijo al aire, para a continuación dirigirse hacia la casa Hyodou, la luz de la luna siendo la única testigo de la conversación que acababa de ocurrir.

La conservación que presagiaba el advenimiento de una invitada especial para el entrenamiento del grupo Gremory.


Extra: Las Clases de Eve-sensei —Sobre las Aves Inmortales

—En el día de hoy, Issei-sama, le hablaré sobre las Aves Inmortales.

Sentado en su usual pupitre que Eve le había construido mediante magia en medio del patio de su casa, el pequeño Issei dio una mirada emocionada al escuchar las palabras de Eve.

—¿Aves inmortales, sensei? —repitió, sintiéndose emocionar al escuchar acerca de uno de sus seres míticos favoritos—. ¿Se refiere a lo que creo que se refiere?

—En parte sí, Issei-sama. Voy a hablarle, entre otras criaturas, acerca de la mítica Ave Fénix.

— ¡Yey! ¡Que emoción! ¡Que emoción! —murmuro el pequeño Issei con alegría por lo bajo al oír eso. Escuchar acerca de la magia era algo emocionante; pero como un niño que amaba jugar videojuegos de la clase de Pokemon y Digimon, escuchar acerca de los seres míticos era algo que le fascinaba en demasiá. Sobre todo escuchar hablar acerca del Fénix, que era junto a los Vampiros y los Dragones uno de los seres que más les fascinaban.

Viéndolo así, Eve no pudo evitar darle una mirada cálida, cosa que hizo que el pequeño Issei se sonrojara al reparar la forma tan infantil con lo que estaba actuando.

—Eh… esto… —Issei dio una mirada avergonzada—. P-por favor comience, Eve-sensei.

Eve le dio otra sonrisa al oír eso, cosa que lo hizo apenar aún más.

—Como usted ordene, Issei-sama.

A continuación, Eve hizo con un gesto con la mano tras decir eso, generando una imagen flameante de una criatura similar a un águila en llamas frente a ella e Issei, cosa que hizo que el pequeño Issei exclamara un «¡Guau!», lleno de admiración.

—En este mundo sobrenatural, existen una gran variedad de criaturas que entran bajo el arquetipo de «Ave Inmortal»; pero sin duda alguna la que más le sonará es una bastante famosa: el Ave Fénix —le dijo Eve, su mirada centrada sobre la imagen que había conjurado—. Esta ave, que fue llamada como Phoenicoperus por los griegos pero que es más conocida simplemente como Fénix, es un ave mística que encarna el fuego, la espiritualidad, la vida y la purificación. Es ampliamente conocida por su capacidad de manipular el fuego, el hecho de que sus lágrimas son capaces de curar casi cualquier daño y porque el sonido de su canción puede aliviar cualquier tipo de mal. Vive por las regiones de Oriente Medio y la India, llegando a aparecer hasta en Egipto; aunque esta ave también puede habitar a gusto y disgusto en cualquier región del mundo que tenga el suficiente calor, pues no le gusta el frio incluso aunque es capaz de vivir en el mismísimo Polo Norte… ¿Me entiende hasta aquí?

Issei le asintió.

—¡Si, continúe! —le dijo, sin poder evitar que la emoción se despidiera por su voz—. ¡Quiero saber más!

Eve sonrió al escucharlo, divertida.

—Bien, continuare entonces —dijo—… Ahora, todo lo que he dicho es algo que todo el mundo conoce; pero a continuación le diré algo que solo pocas personas saben en este mundo: el origen de esta ave.

—¿Su origen? —repitió Issei, curioso—. ¿El Fénix tiene origen?

—Todas las cosas en este mundo tienen origen, Issei-sama —le respondió Eve, cosa que hizo que Issei se avergonzara.

—Yo… este. Es que simplemente no logró imaginar cual sería el origen de un ser como el Ave Fénix —dijo él, tartamudeando por la vergüenza. Sentía que había hecho una pregunta muy estúpida.

—No es nada raro. Esta Ave es tan popular que todas las culturas cuentan cosas muy distintas acerca de su origen. Para los humanos normales es muy difícil lograr decidir cuál de todos estos orígenes es el real —le explicó Eve—. Es por eso que yo le contaré el origen de esta criatura. Un origen que solo seres extremadamente viejos conocen.

Tras decir eso, Eve hizo una pausa por un momento, para luego hacer un gesto con la mano, creando una imagen de un ave que estaba sentada en el hombro de un humano cuya desnudez era tapada únicamente por una hoja situada en sus partes privadas

—Sucede que una de las primeras creaciones del Dios Bíblico fue un ave. Un ave que vivió en el Jardín de Paraíso haciendo su nido en un rosal. Era un ave muy amable y era amiga de todas las demás creaciones del Dios Bíblico, regalándole la comida que encontraba a toda criatura que la necesitara. Sin embargo, dentro de todas las criaturas había una con la que aquella ave sentía una extraña afección: el ser humano. El ave quería al humano, y el humano quería al ave. Eran mejores amigos y se tenían total confianza. Ellos sentían tal afección que estaban dispuesto a hacer lo que sea el uno por el otro… Y esa fue la perdición de aquella ave

Eve hizo un gesto con la mano, cambiando la imagen de aquella ave posada sobre un humano por una en la que el ave estaba luchando contra una serpiente, la cual le lanzaba veneno.

—Sucedía que cierto Ángel estaba envidioso del hombre debido a que este era tan querido por el Dios Bíblico, y, por consejos de otro ser con forma de Ángel, había decidido provocar la expulsión del hombre del paraíso. Para lograr eso se transformó en una serpiente y trató de tentar tanto al hombre como a la mujer con los poderes que aquel ser con forma de Ángel le había concedido. El problema, sin embargo, era que cada vez que trataba de hacer eso el ave cantaba y anulaba los poderes de su voz, alejando al hombre y la mujer de la tentación. Eso hizo que el Ángel con forma de serpiente decidiera primero tentar aquella ave con la intención de luego hacer caer el hombre; sin embargo, el ave se negó a escuchar todo lo que decía, cosa que lo hizo enfurecer al punto que hirió mortalmente a aquella ave.

Eve volvió hacer un gesto con la mano. La imagen de aquella ave luchando contra una serpiente fue remplazada por la del ave luciendo como si estuviera a punto de morirse mientras miraba lo que parecía ser una flama.

—A punto de morir, aquella ave decidió que haría todo lo que pudiera para proteger al hombre. Con las pocas fuerzas que le quedaban, cantó tan fuerte como pudo, llamando la atención del Arcángel Uriel, quien defendía al Jardín del Edén de cualquier posible intruso. Le contó acerca del maléfico Ángel, y le pidió que protegiera a sus amigos los humanos, cosa que Uriel trató de hacer en seguida. Lamentablemente, llegó muy tarde, y el Ángel malvado logró tentar no solo al hombre y la mujer, sino a todas las demás criaturas del paraíso. Lo único que Uriel pudo hacer fue castigar a aquel maléfico Ángel con su poder y luego reportarlo a su padre; pero para entonces el daño ya estaba hecho. El humano había sido tentando y el ave había muerto en vano.

Otro gesto de la mano de Eve, y la imagen del ave moribunda fue remplazada por la de un ave esplendorosa rodeada en flamas.

—Pero el Dios Bíblico decidió que el sacrificio de aquella ave tan noble no iba a ser en vano. Le ordenó a su hijo Uriel que prendiera con su Fuego Eterno el cuerpo moribundo de aquella ave, y, haciendo uso de sus poderes como Dios de todas las cosas, manipuló los principios de la vida y resucitó aquella ave creándole un cuerpo hecho de fuego puro. Como consecuencia de eso, el ave vio su alma subliminada en un nivel sin precedentes, y se vio elevada el mismo nivel que un kami, obteniendo la inmortalidad y grandes poderes; en otras palabras, se convirtió en el primer Fénix

Tras decir eso, Eve invoco la imagen de un ave en flamas volando sobre una ciudad en lo que parecía ser un gesto protector.

—Desde entonces, aquella ave se la pasó protegiendo a los descendentes del hombre que tanto había querido, recibiendo adoración en todas las culturas como consecuencia. Luego ella también procrearía una vasta cantidad de seres con su misma naturaleza con otras cuantas criaturas, y crearía la raza de lo Fénix junto con otra gran cantidad de sub-tipos de especies de las que ya le hablare… Y eso es todo sobre el origen del Ave Fénix.

Al escucharla decir eso, el pequeño Issei dio un grito.

—¡¿Qué?! ¡¿Cómo que se terminó?! —cuestionó, gritando sin poder evitarlo al dejarse llevar por sus emociones—. ¡Lo que me dijo no al final no informa la gran cosa! ¡¿Qué pasó con aquella ave?! ¡¿A dónde se fue o que fue de ella?!

—Ni siquiera yo sé que fue lo que pasó con ella, Issei-sama —le explicó Eve con calma, pareciendo no importarle el hecho de que le estaba gritando—. De nuevo, en este mundo existen muchos tipos de reinos místicos y sub-dimensiones, así que es muy difícil tener registro exacto acerca de lo que pasa con seres que simplemente que no quieren que sepan de ellos. Lo más probable es que aquella ave haya pensado que ya no era requerida por los humanos y decidiera dormir en algún lado mientras dejaba todo en manos de sus descendientes; pero eso solo son suposiciones mías.

El pequeño Issei dio un suspiro decepcionado al escucharla.

—Y yo que soñaba con hacerme amigo del primer Fénix —dijo, inflando los mofletes de manera infantil.

Eve sonrió, pareciendo entre divertida y enternecida ante su forma de actuar.

—Tal vez algún día, Issei-sama —lo consoló—. Por ahora, tan solo le toca oírme hablar acerca de los otros tipos de Aves Inmortales que existen en el mundo.

—¿Hay más aparte del Fénix? —le cuestionó el pequeño Issei con asombro al oír eso.

Eve asintió.

—Claro que las hay. Por ejemplo, está el mítico Fénix Egipcio: el Bennu.

Tras decir eso, Eve hizo un gesto con su mano e invocó la imagen de otra ave. Esta, en opinión de Issei, lucia como la mezcla entre un cisne, una garza y un pelicano.

—el Bennu es un ser especial propio de la cosmología egipcia que está asociado con el sol, la muerte y el renacimiento —explicó Eve, señalando la imagen que había conjurado—. Originalmente era parte del Dios Ra, siendo su Ba, que es una de las cinco partes del alma según los egipcios; pero como la naturaleza de los Espíritus Divinos es ser varios y uno al mismo tiempo, existía tanto como una parte de Ra como un ser aparte, razón por la que a veces vagaba por el mundo ajeno a lo que hacía Ra. Fue en una de las muchas ocasiones en las que vagaba por ahí en la que se encontró con el Ave Fénix de la que ya le hablé y se apareó con esta, engendrando así la raza de los Bennus (nombre obtenido desde su padre), que son llamadas como los Fénix Egipcios.

—Pero no se parece mucho a un Fénix —señaló Issei, observando que el Bennu no se parecía en nada a un águila rodeada de flamas.

—Pero comparte una naturaleza semejante —le respondió Eve con calma, para luego deshacerse de la imagen del Bennu e invocar la imagen de lo que parecía ser un hombre-águila con corona—. Y sucede el mismo con la raza de los Garuda.

—¿Garuda? —repitió Issei, el nombre sonándole por una gran cantidad de animes y videojuegos con los que había interactuado.

—Sí, Garuda —le asintió Eve—. Conocido como Karurá por ustedes los japoneses, es un ser mítico del hinduismo que reina sobre sus descendentes, la raza Garuda.

—¿Por qué toda la raza se llama igual que el progenitor? —le preguntó el pequeño Issei de repente—. ¿Es que acaso no podían ponerle otros nombres? Digo, nosotros los humanos no nos llamamos los Adanes o las Evas.

—Esa es otra pregunta que no puedo responderle, Issei-sama. Yo no fui quien nombró a estos seres —le dijo Eve, para luego continuar con lo que estaba diciendo—. Como decía, Garura es un ser mítico del Hinduismo que es considerado como el Dios de las Aves, la encarnación del fuego (Agni) y el otro yo de Aruna, el auriga del sol (Surya). Según cuentan las leyendas, es el vehículo del Dios Visnú, e hijo del sabio Kashiapa con su esposa Vinata. Al nacer, brilló tanto que asusto a los mismísimos Dioses, que supusieron que era una re-encarnación de Agni destinada a traer calamidades a la tierra. Cuando descubrieron que en realidad era Garuda, lo alabaron al nivel más alto para que les concediera su protección, llamándolo Sol (Surya) y Fuego (Agni) como el máximo símbolo de honor.

Tras decir eso, Eve hizo un gesto con la mano e invocó la imagen de un hombre-águila rodeado de muchos hombres águilas, una mujer-águila y un águila rodeada en flamas mientras parecía enfrentarse a un ejército de serpientes.

—Él es el padre de las Aves Milenarias, llamadas Garuda en masculino y Garudī o Suparṇī en femenino. Sus consortes para tal procreación fueron Swahá, la esposa del Dios del Fuego Agni que había adoptado la forma de Garudī (es decir, una Garuda mujer), y la mítica Ave Fénix de la que ya le hablé.

—Vaya, esa Ave Fénix está en todos lados —comentó el pequeño Issei de pasada, asombrado.

—Como le dije, ella solía aparecer por lo general en Oriente Medio y la India —le recordó Eve —. Pero continuando con lo que decía, la raza de los Garuda se considera como la versión malaya del Ave Fénix, y también se dice que esta raza es enemiga acérrima de las serpientes y los Dragones. De hecho, según se cuenta, el propio Garuda fue uno que intervino en el conflicto entre el Dios Indra y el Dragon Asura Vritra… Aunque también se dice que un Buda una vez le enseñó a superar sus diferencias y a llevarse mejor con los Dragones.

Tras decir eso, Eve remplazó la imagen de Garuda por la de dos mujeres con cuernos y alas flameantes.

—Y entonces vamos con las más repugnantes de todas las Aves Inmortales: los Demonios del Arts Goetia Phenex y Stolas —dijo Eve, pronunciando aquellos nombres como si estos ensuciaran su boca—. Estos… seres nacieron cuando la Estrella de la Mañana y la Primera Mujer realizaron rituales satánicos para procrear una raza maligna con la cual pudieran enfrentarse al Dios Bíblico. Hubo unas diferencias en el nivel de interés puesto en cada uno de los seres creados; pero todos fueron diseñados de manera meticulosa en base a uno o varios seres para que así pudieran ejercer una gran cantidad de poderes. Dentro de todos, Phenex y Stolas son unos que fueron creados teniendo en mente al Ave Fénix, el Bennu y al mítico Garuda. Como resultaron, nacieron con las mismas características de estos, y son llamados como tales como los Demonios Fénix, aunque en el caso de Stolas el atributo «sol» fue remplazado con el atributo «tierra». Ellos, cabe destacar, fueron asesinados durante la Gran Guerra de las Tres Facciones por el Arcángel Uriel.

—¿Uh? —Issei no pudo evitar dar una mueca de confusión al oír eso—. ¿Asesinados? ¿Pero si son Fénix no se suponen que son inmortales? —cuestionó, confundido.

—La inmortalidad es solo haber alcanzado otro plano de la realidad en cuerpo y alma a un punto digno de veneración, Issei-sama. Algo como «imposible de aniquilar» no existe. Siempre que tengas el nivel de poder y método adecuado, incluso es posible acabar con la vida de alguien que puede resucitar eternamente —le explicó Eve—. Ejemplos son lo que el Titán Cronos le hizo a su padre Urano, lo que Odín le hizo a su ancestro Ymir o lo que el Dios Set le hizo al Dios Osiris… Aunque en el último caso la Diosa Isis logró resucitar a su marido al recolectar todas las partes de su cuerpo y usar su autoridad como Diosa Madre Tierra que da vida.

—Solo alcancé a reconocer lo de Cronos —comentó Issei, pareciendo algo apenado al decir eso.

—Ah, disculpe —le dijo Eve—. A veces el manejar tanta información hace que se me olvide que algunas de mis comparaciones no son tan entendibles para usted… Lo que quise decir es que si pulverizas la forma física de un inmortal con el suficiente nivel de poder y dispersas su ego y conciencia a un punto donde le sea imposible reagruparse, entonces es posible lograr algo como «asesinar lo que no puede ser asesinado». Claro que para eso hay que ser mucho más fuerte que el objetivo que quieres asesinar o tener un poder especial anti-vida, por lo que por lo general es mucho más frecuente el usar técnicas de sellado.

—Creo que entiendo —dijo el pequeño Issei—. Si por ejemplo vuelvo alguien cenizas, y luego disperso las cenizas por cada parte del mundo, entonces la inmortalidad se vuelve más como una maldición que como una bendición, ¿cierto?

—Exacto —asintió Eve—. En el caso de Phenex y Stolas su muerte se debió a que una de las habilidades características de Uriel es invocar el Fuego Eterno, el cual es la Flama Sagrada de la Purificación Original que manejan Diosas como Hestia (o Vesta) y Brigid. Con eso, Uriel pudo purificar los cuerpos de los inmortales hasta un estado donde simplemente les fue simplemente volver a reagrupar sus cuerpos físicos y se vieron obligados a recibir la «gracia divina» que era «ir a los cielos» (lo cual significa la muerte en un sentido pacífico y benigno)

—Eso suena extremadamente aterrador —dijo el pequeño Issei, palideciendo levemente. ¡Él no quería que lo «purificaran»!

—No por nada Uriel es después de Michael el más fuerte entre los Serafines, quienes está en una liga propia dentro de todos los Ángeles del cielo —le dijo Eve, para luego deshacerse de la imagen que representaba a Phenex y Stolas y traer otra imagen.

Issei no pudo encontrarla muy extraña nada más verla. Era una imagen de una rara criatura que tenía el pico de un gallo, la cara de una golondrina, la frente de un ave de corral, el cuello de una serpiente, la pechuga de una oca, el torso de una tortuga, los cuartos de un ciervo y la cola de un pez. También tenía plumas de color negro, blanco, rojo, verde y amarillo, y tenía sus alas extendidas en una posición de ataque en dirección hacia lo que parecían ser unas serpientes.

—Y ahora le hablaré sobre el Fenghuang, que es el Fénix Chino…

—¡¿Fénix Chino?! —la cortó el pequeño Issei, incrédulo—. ¡¿Cómo es eso un Fénix?! ¡Parece cualquier cosa menos uno!

—Como se habrá dado cuenta, casi ninguna de estas criaturas tiene realmente un parecido entre sí. La única razón por la que se llaman Fénix es porque todas comparten características semejantes —le dijo Eve con calma, sin molestarse por su arrebato—. Pero continuando con el tema, el Fenghuang es el equivalente chino del Fénix que reina sobre todas las demás aves misticas de la mitología china. Nació de la unión de un Dragon que se decía era el avatar de un Emperador Divino con la mítica Ave Fénix que usted ya conoce, simbolizando por ende la unión del yang, que es Dragon, y ying, que es el ave solar (Fénix). Al nacer, fueron dos en lugar de uno, siendo uno y macho y la otra una hembra. Para diferenciarlo, sus padres llamaron al macho Feng como prueba de que representaba el yang, y a la hembra Huang como prueba de que representaba el ying. Juntos, ambos fueron llamados como Fenghuang como la unión del ying-yang, y el principio de sus nombres fue uno que se usó durante mucho tiempo para llamar tanto a los machos como a las hembras hasta que por razones del Destino dejaron de nacer Fenghuang machos y todas fueron hembras que se llamarón simplemente como Fenghuang, simbolizando todas el ying.

— Otra vez con lo mismo. ¿Por qué todas las criaturas tienen que llamarse igual que sus ancestros? —se preguntó Issei en un murmullo, solo para sonrojarse al notar como Eve lo miraba en silencio—. N-no me haga caso, Eve-sensei. Continúe con lo que estaba diciendo.

Eve le hizo caso.

—Desde aquel momento, se dijo entonces que el Fenghuang, que solo simbolizaba el sur y el principio femenino, simbolizaba también a la Emperatriz, diciéndose que si el Emperador era un dragón reencarnado en la tierra, entonces la Emperatriz era un Fenghuang enviada por los mismísimos cielos para ayudarlo. A veces solo era una forma de hablar; pero en otras era literalmente y aquella que se volvía Emperatriz o era un Fenghuang o llevaba el alma de uno

—¿Entonces todos los Emperadores y Emperatrices de China eran seres sobrenaturales? —cuestionó el pequeño Issei, asombrado.

—No, no todos —negó Eve—. Solo la gran mayoría.

—¿Aquí también pasaba algo similar? —preguntó, curioso. ¿Tal vez todos los animes que había visto tenían algo de razón?

Ante su pregunta, Eve asintió

—Los Emperadores japoneses pertenecían a una casta mezclada de descendientes de Amaterasu-no-Okami y el Dios Dragon Ryujin, contando además con tres tesoros místicos muy famosos que usted ya debe conocer.

—¡Claro! —asintió Issei—. ¡Son el Espejo Sagrado de Yata de Amaterasu, mejor conocido como Yata-no-Kagami ; la espada que Susanoo obtuvo del cadáver del Dios Dragon de la Montaña Yamata-no-Orochi, Ame-no-Murakamo-no-Tsurugi ; y el collar de joyas que Tsukuyomi creo mediante las escamas del Dios Dragon del Mar Ryujin, las Yasaki-no-Magatama !

—Excelente, Issei-sama. Como era de esperar de usted —le dijo Eve con una sonrisa.

Issei infló al pecho al escucharlo.

—«¡Ja! ¡Tomen eso, todos ustedes que me dijeron que los animes y los mangas no servían para nada!»—se jactó en su mente.

—Ahora —continuó Eve—, ¿me deja continuar?

Al escucharla, Issei le asintió rápidamente, algo apenado.

—Bien.

Tras decir eso, Eve hizo un gesto con su mano e invocó a un ave… ¡un ave que sorprendentemente si se parecía al primer Fénix que vio!

—¡Si! —gritó Issei—. ¡Al fin un ave que desciende del Fénix y se parece a este!

—Lamento matar sus ilusiones, Issei-sama —le dijo Eve, algo divertida—; pero esta ave no desciende del Fénix.

—¿Ah, no?

—No —negó Eve—. Esta ave en realidad surgió del mana del ambiente de manera similar a un Dragón. El hecho de que su apariencia sea similar a la del Fénix es simplemente porque su naturaleza es la de una encarnación del verano y el fuego.

—¿Cómo se llama entonces este no-Fénix? —cuestionó el pequeño Issei, a la vez que preguntaba en qué clase de mundo loco y extraño vivía.

—Se llama Suzaku —le contestó Eve, solo para sonreír al ver el reconocimiento en los ojos del pequeño Issei —. Sí, Issei-sama. Es ese Suzaku en el que está pensando. Esta ave es nada más y nada menos que una de las cuatro Bestias Divinas que protegen Kioto, siendo la Bestia Protectora del Sur

—Debí imaginarme que este aparecería aquí —se dijo Issei en un murmullo emocionado. Sabia de Suzaku y las otras Cuatro Bestias Divinas de Kioto debido a la gran cantidad de animes y videojuegos que hacían referencia a su figura.

—Continuando con lo que decía, Suzaku es el Fénix Oriental —continuó hablando Eve—. Es conocido también como Zhū Què, Chu Tước, Ju-jak y como el Ave Bermellón y también es el representante de uno de los cuatro símbolos de las constelaciones chinas. En adición, también es la Bestia Guardiana de la casa Himejima.

—¿Himejima? —repitió el pequeño Issei.

—Una de las Cinco Grandes Familias de Onmiyojis que protegen a Japón en las sombras—explicó Eve—. Ellos son una familia que reverencia a Hino-Kagatsuchi y cuyos miembros por lo general nacen con el atributo «fuego» corriendo por sus venas. Es tan así que se supone que aquellos destinados a ser los líderes de las familia nacen con el «alma de Suzaku», llevando el nombre y los poderes de este.

—¿Exactamente cómo funciona eso? —se preguntó Issei.

—Sería demasiado difícil complicado de explicarlo; pero básicamente piense que el «Dios» Suzaku convierte en sus avatares a los destinados a ser líderes del Himejima —le dijo Eve, para luego añadir:—. Cosa que, por cierto, también hacen las demás Bestias Guardianas de Kioto con el resto de las Cinco Grandes Familias; pero hablaremos de eso en otra lección. Por ahora, debo hablarle acerca de la última y más rara de todas las Aves Inmortales.

Al decir lo último, Eve creo la imagen de un ave similar al primer Fénix, pero con su piel de un blanco azulado tan brillante y atrayente como un lago iluminado por la luz de la luna.

—Cual… ¿c-cual es este? —preguntó el pequeño Issei, sintiéndose hipnotizado mientras por dentro pensaba que aquella ave se le hacía familiar de algún lado.

—Esta es Anivia…

—¿Anivia? —la interrumpió Issei, reconociendo de repente donde había visto aquella ave—. ¿Cómo en League of Legends?

—Si —asintió Eve—. Ese personaje está basado en este.

Issei no pudo evitar preguntarse cuantos personajes de videojuegos existían en la realidad al escuchar eso.

—Y es que aunque no lo crea, esta ave es bastante famosa —dijo Eve—. Es casi única en su tipo, siendo diferente al resto que ya le dije incluso aunque comparte las características bases de todas ellas. Esta ave no da calor y vida al mundo con su fuego y su canto, sino que lo quita. Es un ave helada que trae el fin a todas las cosas como la encarnación del cruel invierno que representa a la Muerte; en otras palabras, una que es un Fénix de Hielo: un Criofénix

¿Criofénix? —repitió Issei, sintiendo como si la palabra le llevara una sensación eléctrica por la lengua.

—Sí, Criofénix —reafirmó Eve—. Las flamas de esta ave roban y absorben la energía y el calor corporal de todo lo que está a su paso, transformando todo a su alrededor en una tundra eternamente congelada.

—Suena aterrador —dijo el pequeño Issei, estrellas en sus ojos—. ¡Y también muy genial!

—No es el único que pensó eso —le dijo Eve, para luego mostrar una imagen holográfica de un Criofénix siendo adorado por lo que parecían ser millones de humanos—. Realmente, es imposible saber de dónde se originó esta variante del Ave Fénix original o si en realidad siquiera está relacionada con esta; pero sin duda se puede decir cuál es el primer y tal vez el único Criofénix que se ha visto en el mundo: Anivia, la Diosa Fénix de las tribus eslavas.

—¿Diosa Fénix? —cuestionó Issei, intrigado.

—Para que entienda lo que digo, primero tiene que saber que las tribus eslavas son aquellas que originaron la Rusia actual —explicó Eve—. Al igual que con las tribus galas, no eran un pueblo unido, viviendo en distinto sectores separados entre sí. Lo único que compartían era la cultura y la adoración hacia los mismos Dioses; pero esa adoración solo duró poco tiempo, porque alrededor del siglo I después de Cristo sus pueblos fueron «conquistados» por el pueblo cristiano, y todo en lo que alguna vez habían creído fue suprimido, causando que todos los Dioses que adoraban se extinguieran. Fue tan así que al día de hoy son casi nulas las imágenes de un «panteón eslavo» como tal, apenas reconociéndose a Dioses como el ya extinto Perun de Rusia. Lo único que logró sobrevivir fue aquello que podía interpretarse como «algo más», como es el caso de la Bruja de la Disciplina, Baba Yaga.

—¿Baba Yaga es una Diosa? —cuestionó Issei con asombro, reconociendo el nombre de Baba Yaga porque su amigo Shidou le había contado que sus padres le habían dicho que si se portaba mal esa mujer aparecería y se lo comería.

—Sí. Ella es una encarnación de la Madre Tierra que tiene dominio sobre los bordes de la vida y la muerte, así como de la Madre Naturaleza —explicó Eve—. Originalmente se supondría que es una Diosa de alto rango en el mismo nivel que Morrigan de los celtas o Deméter y Hécate de los griegos; pero como su identidad como Diosa fue bruscamente suprimida, su valor se redujo en gran medida. Ella fue tratada desde su rol como Diosa Bruja como algo que simplemente era negativo, aunque al mismo tiempo fue aceptado así como así que ella ayudaba a personas como Vasilia la Bella e Ivan Tsarevich si estos lograban mostrarle su valía, siendo todo esto un reflejo de su naturaleza como una que da y quita… Y también como una Diosa que odia a la gente sin modales.

—E-entonces —preguntó Issei, sin poder evitar tragar saliva por un momento ante todo lo que decía Eve—, ¿e-ella sí se come a los niños malos?

—No. Solo los regaña con la disciplina de una Diosa —le dijo Eve, causando que Issei diera un suspiro de alivio—. Lo que pasa es que ella es famosa por… «devorar» a los hombres débiles ante la tentación.

—¡¿Entonces a los adultos si se los come?! —gritó el pequeño Issei, temblando. ¡Ahora quería ser un niño para siempre!

—Solo digamos que lo entenderá cuando sea mayor —le dijo Eve, un minúsculo rubor en sus mejillas—. Pero continuando con lo que decía, los eslavos vieron su fe suprimido y a sus Dioses perdidos, lo cual los dejó sin protección cuando los Gigantes de Fuego de la mitología nórdica decidieron invadir la tierra.

—¿Cómo así? ¿Eran extraterrestres?

—No. Simplemente es que viven en un mundo que está en otro plano de esta dimensión —respondió Eve, para luego añadir de inmediato al ver la confusión del pequeño Issei: —. Lo explicaré mejor cuando toque hablar acerca de la Facción Nórdica.

Y tras decir eso, Eve hizo una pausa y continuó hablando.

—Debido a que el Dios Odín asesinó a su ancestro, el Gigante Primigenio Ymir, y uso su cuerpo para crear Asgard e Yggdrasil, así como para ayudar a estabilizar el planeta tierra (o Midgard), los Gigantes de Hielo y Fuego habían decidido causar estragos sobre el mundo como forma de venganza. Gran parte de ellos eran aniquilados con facilidad por los Dioses Nórdicos; pero al fin y al cabo siempre existe gente que no se alcanza a proteger, y teniendo que elegir entre sus adoradores y simple chusma sin importancia, es obvio a quien iba a salvaguardar y a quien iban a desechar.

—Eso no suena muy divino —expresó Issei haciendo una mueca.

—Ninguna de estas criaturas es realmente «divina» —le respondió Eve con un desprecio dirigida hacia los seres de los que hablaba—. Tan solo sucede que ejercen una gran cantidad de poder sobre el mundo y son adorados por ello. Más que llamarlos como «Dioses», lo correcto sería decir que son Espíritus de la categoría Deus: Espíritus Divinos…. Pero me estoy desviando del tema.

Al decir eso, Eve negó con la cabeza y continuó con lo que estaba diciendo originalmente.

—Naturalmente, las tierras más cercanas al límite nórdico eran tanto las de las tribus galas como las de las tribus eslavas, así que ellos fueron a los primeros que atacaron. Dentro de estos, los galos se salvaron porque fueron defendidos por los Dioses Galos (más tarde conocidos como celtas); pero los eslavos no tenían Dioses que los defendieran, y se encontraron en graves aprietos… Hasta que llegó ella: Anivia.

La imagen de Anivia siendo adorada por los humanos cambio por la de ella misma rodeada de una tundra de hielo sin fin.

—Normalmente se supone que el fuego vence al hielo; pero en el caso de Anivia era al revés. Atacarla con fuego era como echar agua en el océano: una acción que carecía por completo de sentido. Los Gigantes de Fuego no tuvieron oportunidad y fueron aniquilados al instante… y eso impactó en los humanos que lo vieron. Se suponía que estaban destinados a morir, pues no tenían a nadie que los defendiera. Habían sido abandonados como seres desechables, y se habían preparados a sí mismos a morir con valentía tal como lo ejercía su creencia… y de repente, vino aquella extraña Fénix y los protegió con un poder incomprensible sin pedirles nada a cambio… Lo que sucedió a continuación fue simplemente natural…

—La adoraron como una Diosa —completó el pequeño Issei, acordándose de lo que Eve había dicho en un principio.

Eve asintió.

—Ante algo superior solo existen dos maneras de reaccionar: dejarse llevar por el miedo y la ignorancia y tratarlo como un monstruo, o dejarse llevar por la admiración y tratarlo como un objeto de veneración… Para los eslavos fue simplemente natural adorar a alguien que pudiera protegerlos. Lo que no fue natural fue el nivel al que llevaron su adoración… Ellos, sin nada más que adorar, trataron a Anivia con el mismo nivel de reverencia que se le da a una deidad monoteísta, y prontamente trataron su nombre como símbolo eslavo. Llegó al punto que «Anivia» era hielo, que «Anivia» eran las tierras en que vivían, y que el mundo mismo fue creado por Anivia.

—Vaya, eso sí es veneración —comentó el pequeño Issei, impresionado.

—El problema es que la veneración tiene importancia. En este mundo lo importante no es la autenticidad del hecho, sino cuanta gente lo cree. Siendo adorada a tal nivel, los poderes de Anivia llegaron a un nivel inaudito, siendo que la razón de que Rusia y sus alrededores sean tierras frías incluso al día de hoy es debido a los vestigios del poder de Anivia.

—¿Vestigios? —preguntó Issei, confundido—. ¿Acaso le pasó algo a ella?

—Sucedió que fue asesinada antes de que el proceso de veneración la volviera el equivalente a un Dios Primigenio —le explicó Eve—. El que realizó tal hazaña fue nada más y nada menos que el héroe Sigurd. Supuestamente se debió a que los Dioses Nórdicos pensaron en Anivia como una amenaza y lo enviaron para que eliminara cualquier rastro con su inmenso poder antes de que se volviera completamente invencible; pero eso solo son rumores. Aquellas tierras eran extremadamente frías e inconexas con el resto del mundo, y la pelea entre Anivia y Sigurd sucedió en un espacio en que ninguno de los dos pudiera lastimar a nadie excepto a su rival, así que los únicos que saben la razón de todo eso son Sigurd y Anivia, y ambos están muertos.

—Vaya final para una Diosa Fénix —dijo Issei con algo de decepción. Podía sonar tonto; pero también quería hacerse amigo de aquella Diosa Fénix. De alguna manera le hacía recordar a Articuno, uno de los Pokemon que le encantaba usar incluso aunque Shidou le decía a cada rato que era una basura que se moría de un ataque de tipo roca—. ¿Y que sucedió con los eslavos? ¿Cómo fue su vida luego de que perdieran a la única Diosa que podía protegerlos?

—Vivieron felizmente —le respondió Eve—. El poder de Anivia dejó huellas en sus tierras, huellas que duraron por mucho tiempo. Más o menos como hasta el siglo 16, para ser precisos. Ya para cuando el efecto colateral del poder de Anivia se redujo a simplemente hacer el ambiente bastante frio todas las tribus eslavas se habían logrado juntar en el país conocido como Rusia, así como en los alrededores de estos. Súmele a esto que ya para el siglo 16 los eventos sobrenaturales de gran magnitud se redujeron en gran medida, y entenderá que al pueblo eslavo le fue muy fácil sobrevivir… y ellos nunca olvidaron que todo fue gracias a Anivia. La imagen de Diosa es un poco difusa para la gente mundana, pero si les hablas de Fénix ellos de inmediato te dirán «Anivia» como si esa fuera la traducción en ruso para la palabra… Y es por eso y todo lo que le he dicho es que Anivia (la Criofénix) es el Fénix eslavo y ruso…. Y con eso termina la lección de hoy —Eve desapareció todas las imágenes al decir eso.

—Me gustaron sobre todo el Primer Fénix y la Criofénix —comentó el pequeño Issei, levantándose de su asiento—. Sé que es imposible porque una está muerta; pero me gustaría poder conocerlas.

Eve le sonrió.

—Quizás algún día.

Y con eso dicho, otro día de lecciones terminó.


Hola a todos. Muchas gracias por leer

En este capítulo, como ya vieron, por fin apareció Raiser. Por razones relacionadas con la trama, este refleja un poco —solo un poco— la personalidad que muestra luego de que es apaleado por Issei, razón por la que escenas cómo la sobre explotada escena de Mira fueron eliminadas. Eso no quiere decir que Raiser sea igual a la versión actual de las novelas (todavía es arrogante y confía demasiado en los dones de su clan); pero no es súper mega tonto que todos los que escriben fics y solo se ven los animes le hacen ultra-hate.

Para ser específicos acerca de donde sale la personalidad, está está basada en un fic crossover de One Piece X DxD donde el protagonista (Barbablanca) toma a Raiser como su discípulo y lo agarra a trancazos hasta que deja de ser tan arrogante. Aunque, de nuevo, aquí todavía le falta la paliza fulminante (XD).

Por otro lado, como debieron haberse imaginado, me voy con un Rias vs Raiser en lugar de un Issei saliendo de la nada y metiéndose en un conflicto ajeno a su persona. Eso es sobre todo para hacer que la nobleza de Rias evolucione; pero eso no quiere decir que todo lo que vean sea lo que se viene. Sin ánimos de hacer spoiler, les puedo decir que en este arco pasan bastantes cosas inimaginables para todos ustedes.

Por último, quiero decir que la escena de Sona hablándole a Issei acerca de Raiser fue un 2X1. No sólo le di diálogos a Sona (que queda un poco de lado en este arco por razones obvias), sino que también di a entender que la cosa será más difícil para Rías e hice a una referencia a que nuestra querida Ravel está mucho más épica que en el canon.

Y también hice una pequeña referencia a la otra sensei misteriosa que Issei mencionó de pasada en el capítulo anterior. Si se parece a un cierto personaje, es porque lo hice con toda la intención de que se pareciera a ese personaje (XD), aunque en realidad solo parte desde un principio similar y no tiene mucho que ver. En el próximo ven un poco de quién se trata para que me entiendan mejor.

Y con eso dicho, preguntas:

¿Qué les pareció el capítulo?

¿Cuál fue su momento preferido?

Y más nada porque no se me ocurre más nada.

Y así, me despido.

¡RAGM-0802 fuera!

P.D: me acabo de dar cuenta que llevo como cuatro meses escribiendo «Draig» cuando es «Ddraig». No sé lo que es más sorprendente. Si mi propia ceguera, o el hecho de que absolutamente nadie se haya parado a corregirme… Como sea. Solo quería decir que a partir de ahora lo escribiré bien; pero que no corregiré lo que ya está escrito porque me da flojera (XD).