¡Respuesta a los Reviews!
Ragna Lucifer: Hola. Solo quiero decirte que los Neflin son en la Biblia los hijos de los angeles caídos y las humanas. No estoy muy seguro de dónde salió la idea de que son seres mitad demonio, mitad caído; pero quiero decirte que, incluso si eso fueran los Neflin, Akeno de todas manera lo sería porque al ser reencarnada por Rías su lado humano fue reemplazado por un lado demoniaco.
E.T. 2000: Hola de nuevo. Primero que nada, como siempre me alegra que te haya gustado el capítulo. Sobre todo que te hayas quedado sin palabras. Siempre he pensado que una historia con elementos inesperados es mejor a algo muy predecible (aunque también es interesante esperar ansiosamente algo). Sobre Elmenhilde, me alegra que te haya gustado mi versión. La del canon prácticamente es nula y solo tiene como dos líneas de diálogo en las historias cortas. No puedo decir que todo el crédito de la idea haya sido mía; pero pienso que está versión tiene un tono divertido que contrasta con Eve. Y sí, en cierto sentido es como Shalltear y Albedo, y la cosa se pondrá peor cuando pasen a ser miembros del harem. En cuanto a Mil-tan… pues digamos que el infierno se congelará cuando se encuentre con Serafall (XD). Y en otro punto, sin decir ni confirmar nada, quiero decir que la imagen mental de Mil-tan golpeando a Raiser y traumandolo con las chicas mágicas es simplemente celestial (XD).
Themaximus: Hola, bro. Me alegro que por fin hayas visto el capítulo y que te haya gustado. Sobre todo la parte de Elmenhilde y Mil-tan, porque la idea la aportaste tú. En cuanto al clan Gremory, pues tal vez veamos algo; pero veo difícil que veamos algo de Venelana aparte de diálogos y referencias (o por lo menos no de la manera en que la mujer Bael más fuerte se lo merece). Sobre Elmenhilde y Eve, pues… No se lo de épico; pero en gran parte de este capítulo todavía se continúa esa sensación de rivalidad/enemistad. Con eso dicho, espero que el capítulo te guste.
Y ya sin más nada más nada que decir, pido disculpas por los posibles errores y me voy al capítulo.
Disclaimer: nada (aparte de los OCS y la trama) es mío. Si lo fuera, trataría de no armar tanto lío con el power level (XD)
Arco 02: La Aparición del Fénix Llameante
10: Días de Entrenamiento (Parte 02)
Ya en la noche, con un Issei lleno de heridas y un grupo Gremory con una Asia luciendo como si estuvieran a punto de morir, Elmenhilde y Eve charlaron entre si ante la vista de todo el mundo.
—No lo hicieron tan mal —dijo Elmenhilde—. Del uno al diez, les doy un cinco. Nada mal para su primera vez.
—Hmn. Issei-sama, por otro lado, lo hizo de manera excepcional —dijo con orgullo Eve—. Tan excepcional que varias veces tuve que subir el nivel del entrenamiento.
—«¡Lo dices con orgullo; pero cada vez que lograba esquivar un ataque seguías lanzándome más y más rayos!»—se quejó Issei, develando la razón del por qué lucia tan herido.
Como leyendo sus pensamientos, Elmenhilde e Eve le dieron una mirada divertida.
—«¿Hmn? —de repente notando una especie de agitación en lo que parecía ser su sombra, Elmenhilde sonrió —. Ya veo. Así que por fin has despertado de tu siesta, Ran-kun»
—¡Ey, mocoso! —le gritó a Issei luego de haber pensado eso—. ¡Ven aquí un momento! ¡Hay alguien que está muy emocionado por volver a verte!
—«¿Hmn? —por un momento, Issei dio una mirada confundida, antes de que su mirada se iluminara —. Cierto. Si ella vino él también debe haber venido»
Sintiendo de repente un poco de emoción ante ese pensamiento, Issei se levantó de una manera rápida que develaba que en realidad sus heridas eran más escandalosas de lo que en verdad eran ante la mirada confundida de Asia y el grupo Gremory.
—¿Qué sucede, Issei-san? —preguntó Asia, pregunta que Issei no respondió, demasiado ocupado en contemplar la sombra de Elmenhilde, la cual, para extrañeza de todos, parecía estar agitándose mucho, igual que un capullo del cual quería salir una mariposa.
—«Si recuerdo bien, los Vampiros pueden crear o conjurar Familiares desde su sombra —se dijo Rías, antes de negar con la cabeza —. Pero esto es distinto. No siento que está creando nada. Es más como si algo que ya estaba ahí estuviera tratando de salir»
Y prontamente, el pensamiento de Rías demostró ser cierto.
—¡Guau, guau!
Eso fue lo que único que se escuchó antes de que un borrón oscuro chocara contra Issei y lo tirara al piso.
—¡Issei-san/Hyodou-kun/Issei-kun/Hyodou-sempai/Issei! —gritaron todos con preocupación al ver eso.
Pero la preocupación de todos murió cuando al acercarse vieron con detenimiento aquello que había tirado a Issei al piso.
Era una criatura algo extraña, aunque extremadamente linda. Era pequeña, más o menos como del tamaño de una de esas mascotas que la gente llevaba en sus bolsos, y era extremadamente semejante a un perro o un lobo. Lo único que hacía difícil el catalogarlo como tal era que su blanca y esponjosa cola era semejante a la de un mapache, que tenía una especie de collar corporal de pelo con la forma de una media luna en el pecho y parte de su cuello, y que de su frente surgía un cuerno como de un narval que debería hacerlo lucir como un perro demonio, pero que en realidad le daba un aire semejante al de un unicornio.
Si a todo esto se le sumaba que la criaturita tenía unos lindos y grandes ojos azules y un pelaje negro con tonos grisáceos, no había que ser un genio para saber cuál fue la reacción de todos al ver a aquella criatura.
—¡ KAWAI! —gritó Aika, moviéndose a una velocidad que impresionó incluso a Kiba para tratar de agarrar a la misteriosa criaturita, solo para caerse de cara al piso gracias a que la criatura repentinamente desapareció en una marejada de sombras.
—Eso no fue kawai —murmuró Aika, levantándose del piso mientras se sobaba su adolorida nariz.
—La culpa la tienes tú por gritar y moverte de esa forma —le recriminó Issei, ayudándola a levantarse—. Asustate al pobre de Ranga.
—¿Ranga? —cuestiono Aika, con toda Asia y toda la nobleza Gremory haciéndose la misma pregunta.
Fue en ese momento que la criaturita de hace unos minutos surgió de la sombra de Issei, ladrándole amistosamente a todos mientras saltaba al hombro de Issei.
—¡Hola! ¡Mi nombre es Ranga!-guau —¿dijo él?
La cara de Aika y Asia al ver que aquella cosa muy adorable podía hablar fue todo un poema, aunque los Gremory tampoco reaccionaron mucho mejor que ellas.
—Esto… ¿Qué es esta cosita, Hyodou-kun? —preguntó Rías con confusión, haciendo un esfuerzo monumental para no hacer como Aika y abalanzarse sobre Ranga mientras gritaba «¡KAWAI!»
Issei sonrió ante su pregunta. Le dio unas palmaditas a Ranga, quien respondió cariñosamente lamiéndole la cara, y dijo:
—Este es Ranga, mi Familiar.
—¿Tu Familiar? —dijo Aika, poniéndose verde de la envidia—. ¿Se puede saber dónde lo conseguiste? ¡Yo también quiero una cosa tan adorable! ¡No me importa si tengo que comprar la Edición Familiar Noche junto con la Edición Familiar Día, yo también quiero tener algo tan adorable como Familiar!
—Eso será muy difícil —le dijo Issei con una sonrisa divertida—. Ranga es único en el mundo y no existe otro como él.
Escuchar eso llamó por completo la atención de Rías.
—¿Eh? ¿A qué te refieres, Hyodou-kun? —cuestionó, curiosa.
—Verán, Ranga es… especial —Issei puso una cara algo seria por un momento, solo para luego sonreír al sentir a Ranga agitarse por todos lados. Sin duda estaba tan animado como él por volver a verlo—. Hace mucho tiempo, unos magos experimentaron con una serie de criaturas mágicas para así poder crear un «arma» que pudiera permitirles acabar con toda raza sobrenatural. Hicieron muchas cruzas con razas sobrenaturales que eran compatibles entre sí y también con aquellas que no lo eran, y modificaron su base genética para que fueran superiores a sus antecesores a cambio de reducir la probabilidad de que los híbridos lograran nacer con vida. Dentro de estos experimentos, Ranga es (que yo sepa) el único ser que logró surgir con vida pese a toda probabilidad: un hibrido de Cu Sith y Wulver al que se le fueron añadidos poderes de torment] mediante manipulación genética. Eso es lo que es Ranga.
Rías puso una expresión complicada al oír eso. Sobre todo al ver como el ser que había nacido simplemente para ser un arma se movía como cualquier perro común y corriente que tenía mucha energía.
—Eso es…
—¡Tan triste! —gritó Asia sin poder evitarlo, solo para luego sonrojarse al darse cuenta en que no solo lo había dicho en voz alta, sino que además lo había gritado.
—¿Qué es un Cu Sith y qué es un Wulver? —por su parte, Aika, aunque también encontraba las palabras de Issei muy tristes, estaba más concentrada en tratar de eliminar su ignorancia.
—Un Cu Sith es un tipo de Hada —respondió Eve, acercándose al oír su pregunta mientras sonreía al ver como Issei jugaba con Ranga—. Tiene la apariencia base de un perro; pero es extremadamente grande, negro como la noche sin estrellas y además tiene cuernos en su cabeza. Su rugido tiene la capacidad mágica de hacer que los escuchas entren en pánico, sus garras y colmillos causan daño espiritual y además puede manipular las sombras.
—¡Eso suena rotísimo! —dijo Aika con impacto, sin poder creer que aquella cosita peluda tenia tantos poderes (y eso era sin contar lo que tal vez pudiera hacer ese tal Wulver)—. ¿Por qué es tan poderoso?
—Los Cu Siths son Bestias Divinas —explicó Eve—. Los dos primeros especímenes fueron creados por la Diosa Celta Morrigan con la intención de ser dados como regalos de cortejo a Cu Chulainn. Morrigan es una Diosa extremadamente poderosa que simboliza (entre otras cosas) la muerte, las pesadillas, las emociones negativas y las Hadas. Es por eso que los Cu Siths son extremadamente poderosos, y también la razón por la que se dice que son los mensajeros de la muerte, pues aparte de haber sido creados por Morrigan ellos son los siervos de Cu Chulainn y su maestra Scathach, quien es una Dama Inmortal que gobierna sobre el Dun Scath, un sector del Orbis Alia: el Inframundo Celta.
—¿Ósea que son como Cerberos versión Hada? —cuestionó Aika, yéndose por lo poco que sabía de Mitología no-japonesa.
—Exacto —asintió Eve—. Y en cuanto a los Wulvers, ellos son Licántropos inversos. En lugar de ser hombres que adoptan una forma semejante a la de un lobo, son lobos que adoptan una forma semejante a la humana. Son capaces de «oler» las intenciones negativas y son extremadamente amables, amando ayudar a las personas, aunque también son extremadamente peligrosos, pues se dice que cuando ven en peligro a una persona con la que se han encariñado, se convierten en máquinas asesinas capaces de matar a una persona al arrancarle miembro por miembro con sus dientes y sus garras.
—Glup —sin poder evitarlo, Aika tragó saliva, de repente pensando que Ranga ya no era tan adorable como parecía.
—Una pregunta, Eve-sensei —dijo Asia, entrometiéndose cortésmente en la conversación—: Issei-san dijo que Ranga estaba con otra persona, quien al parecer era Elmenhilde-sensei; pero, ¿si Ranga es el Familiar de Issei-san, por qué estaba con Elmenhilde-sensei? ¿No los Familiares siempre andan cerca de su amo? —al decir lo último, Asia puso una adorable mirada de confusión.
—Yo responderé eso —dijo Elmenhilde, dándole una mirada presumida a Eve al ver como esta se quedaba con la palabra en la boca—. Veras, mocosa, Ran-kun no es como cualquier Familiar común. Los bastardos que lo crearon ignoraron que al mejorar la base genética de una Bestia Divina y fusionarla con la de una raza bestial que se guia por sus instintos se estaban condenando a sí mismos. Incluso aunque el mocoso y yo no hubiéramos rescatado a Ran-kun luego de haberle dado una paliza a todo esos tipos, hubieran sufrido un destino muy atroz cuando Ran-kun dejara de ser un cachorro, y todo por una simple razón: el poder de Ran-kun es descomunal.
—¿Eh? —Asia, que no veía nada descomunal en Ranga, puso una expresión de confusión al ver eso.
—Su potencial de crecimiento es demasiado absurdo —continuó Elmenhilde, sonriendo con diversión ante su cara—. La base genética de una Bestia Divina mejorada de por si hace que pueda igualar a Cerberus, el Cerbero original; pero Ran-kun además tiene la habilidad de absorber inconscientemente la energía mágica que el mocoso desperdicia para así crecer más rápido. En pocas palabras, mientras más fuerte se hace el mocoso Ran-kun se hace más fuerte, y como el mocoso además es parte Dragon, que son seres con energía extremadamente densa, Ran-kun crece a ritmos que ni te imaginas. Calculo que para cuando el mocoso llegue al nivel de poder de un Dios Ran-kun hará que ese chucho de Fenrir parezca un perro pulgoso.
—«Debe estar bromeando, ¿cierto?»—se dijeron Rías y los demás del grupo Gremory. Al fin y al cabo, ¿cómo podía esa cosita tan adorable superar a Fenrir, que tenía el suficiente poder como para matar al mismísimo Padre de Todos?
—¡Tontos! —grito Elmenhilde mientras golpeaba a todo el mundo con su paraguas (incluido el pobre Issei que no tenía nada que ver)—. ¡Si juzgan tan rápido a alguien por su apariencia o el nivel de aura que deja ver, están condenados a morir en un combate! ¡Nunca pueden bajar la guardia! ¡Las personas nunca dejan ver todo de sí en la primera contendía, así que si quieren ser verdaderos guerreros deben a ver a través del engaño y la decepción! ¡¿Entendieron?! ¡¡Un verdadero guerrero debe ver a través del engaño y la decepción!!
—Hai, Kakashi-sensei —dijo Aika con ironía y sarcasmo, sobándose la espinilla (lugar donde Elmenhilde la golpeado) con molestia.
—¡¿Cómo demonios me llamaste?! — cuestionó Elmenhilde con enojo, levantando su paraguas en son amenazante.
—¡D-dije que hai, Elmenhilde-sensei! —respondió Aika de manera nerviosa mientras sudaba frio.
Decidiendo ignorar aquello solo por esa vez, Elmenhilde continuó con su explicación.
—Por supuesto que Ran-kun ahora no luce como debería lucir y no está dando rienda suelta a toda su aura—dijo ella al ver como todos seguían pareciendo escépticos del descomunal poder de Ranga—. ¿Creen que es fácil alimentar a una Bestia Divina del tamaño de un elefante? Tuve que enseñarle a cambiar de forma cuando empezó a crecer a ritmos acelerados. Y además…
—Y además tuvimos que trabajar con el problema de su aura —interrumpió Eve, mirando a Elmenhilde con presunción al ser ahora ella quien se quedaba con la palabra en la boca—. Los Cu Siths generan miedo de manera mágica con su aura como resultado de haber sido creados por la Diosa del Pánico Morrigan. Cuando Ranga empezó a desarrollarse, su aura se volvió muy densa y a menudo sucedía que la gente sufría paros cardiacos simplemente al estar en su presencia.
—Por eso fue que Elmenhilde-sensei tuvo que llevárselo durante un tiempo —aclaró Issei, quien veía con una gota de sudor como Eve y Elmenhilde, aun explicando, parecían querer matarse con la mirada—. Los Vampiros son No-Muertos, así que no importa cuánto pánico sientan, jamás morirán por cosas como paro cardiacos. Como Elmenhilde-sensei además es inmensamente poderosa, el aura de Ranga no le hacía ni cosquillas. Ella se lo llevó a enseñarle a controlar sus poderes y me dijo que me lo traería cuando el entrenamiento hubiera terminado.
—Y eso sucedió unas horas antes de que la bruja me llamara —reveló Elmenhilde—. Como Vampiro, le enseñé a Ran-kun a usar las sombras para absorber el exceso de energía de su cuerpo y a cambiar su anatomía para que luciera como su versión cachorro cuando no estaba en combate. En pocas palabras, le enseñé a adoptar una «Forma Relajada» y una «Forma de Ataque».
— ¡Y también puedo convertirme en armas!-guau —ladró Ranga, aportando información a la situación.
Issei alzó una ceja al oír eso.
—¿Armas? —miró a Elmenhilde con curiosidad—. Eso es nuevo.
—Culpa al portador del Canis Lycaon —respondió Elmenhilde ante su mirada—. Una vez Ran-kun y yo nos encontramos con él, y Ran-kun y la manifestación de la voluntad del Canis Lycaon tuvieron un combate entre sí. A la final el combate quedó en empate y desde entonces Ran-kun ha jurado que aquel perro (Jin, creo recordar que lo llamaba ese mocoso) es su rival destinado. Hace todo para copiar sus habilidades desde aquel entonces.
—Ya veo… —murmuró Issei, sin saber que sentir ante el hecho de que su perro/lobo ya tenía su propio rival (y sobre todo que su rival fuera el mismísimo Canis Lycaon ). Al mismo tiempo, no pudo evitar sentir un poco de curiosidad de cómo y cuándo fue que su sensei se encontró con un portador de un Sacred Gear de clase Longinus.
—«Aunque probablemente no sea nada importante»—se dijo. Elmenhilde hablaba del portador de Canis Lycaon como si este estuviera vivo, así que probablemente ella no se peleó con él hasta la muerte.
[Oye, ¿no te diste cuenta que la expresión de aquella chica cuervo cambio al oír acerca del Canis Lycaon?] —cuestionó Ddraig repentinamente.
—«No la llames así»—regañó Issei mientras miraba a Akeno de reojo. Aunque esta no lo mencionaba, Issei (así como su sensei y Ddraig) sabía que esta debía tener alguna relación con los Caídos porque su aura era en parte semejante a la de estos, indicando quizás que era en parte Caído. Recordando lo que Azkeel había gritado entre líneas una vez, Issei tenía sus propias teorías; pero consideraba que no era problema suyo la vida de Akeno. Si esta no le hablaba acerca de su linaje, debía ser por algo.
—«Aunque tienes razón»—concedió, notando que la expresión de Akeno había cambiado al oír acerca del Canis Lycaon . Decir si era para bien o para mal era difícil, pero ella parecía reconocer de alguna manera al portador actual de la Longinus que tenía en su interior la espada de Izanagi y el espíritu del Primer Licántropo.
—Entonces, Elmenhilde-sensei —habló Asia, que había quedado en el olvido—, ¿Ranga-san ya no se volverá a ir con usted?
—Lastimosamente, no —le contesto la vampiresa—. Un Familiar debe estar con su amo: esa es una ley sagrada. Con su problema de flujo de poder resuelto, Ran-kun tiene que volver con su dueño.
— ¡La extrañaré, Elm-sensei!-guau —ladró Ranga al oírla, abalanzándose sobre Elmenhilde por un momento mientras parecía algo nostálgico.
—Espere —Rías no pudo pasar desapercibido lo que acababa de oír—. ¿Quiere decir que no se quedará con Hyodou-kun luego de este entrenamiento?
—¿Qué no se nota que soy una dama muy ocupada? —cuestionó Elmenhilde, que parecía más princesa consentida que dama—. Si paso más de un mes fuera de Rumania, no sé qué demonios pueda metérseles en la cabeza a esos mocosos de los Tepes y las Carmilla. No quiero llegar y encontrarme con que se ha armado con una guerra con la Facción de los Licántropos o con la Orden del Dragón de Luxemburgo.
—¿Entonces como le hizo para estar aquí? —cuestionó Aika—. Suena como si estuviera muy ocupada.
—Delegué a una niña con muy mal gusto musical para que vigilara que nada grave pasara —respondió Elmenhilde, solo para de repente lucir como si se hubiera recordado algo y dirigirse hacia Issei—. Por cierto, mocoso, Elizabeth te manda saludos. Dice que vayas pronto a Rumania para que puedas escuchar su nuevo «álbum musical»
[¡Oh, por Great Red! ¡Todo menos escuchar a esa niña cantar!] —gritó Ddraig, sintiendo un dolor fantasma superior al de la vez en que el Dios de la Biblia redujo su cuerpo a cenizas y selló su espíritu en el Boosted Gear .
—«No te digo nada porque pienso lo mismo»—le dijo Issei, pálido. Elizabeth podía ser una mujer muy agradable a pesar de su tendencia a dárselas de superior a todo el mundo por ser una dama de la nobleza; ¡pero por Great Red si su voz no era un arma con potencial destructivo superior al de una bomba atómica!
—¿Quién es Elizabeth? —por su parte, Aika, Asia y el grupo Gremory miraban a todos lados con confusión, preguntándose quién demonios era Elizabeth.
—Basta de cháchara —dijo Eve de pronto con un rostro serio, haciendo que todos menos Elmenhilde y Ranga se enderezaran—. Es momento de que todos ustedes, incluido usted, Issei-sama, se vayan a dormir. Mañana comenzaremos con un régimen estricto en donde se despertaran a las cinco de la mañana y entrenaran hasta las doce de la noche, así que será mejor que aprovechen sus horas de sueño.
—«¿N-nada más cinco horas de sueño?»—se preguntó Rías, horrorizada, con su nobleza y Aika estando igual. A pesar de que los Demonios tenían una anatomía superior a la de un ser humano, estos todavía requerían de la labor del sueño para funcionar. En el caso de Rías, que era una ojou-sama consentida, y su nobleza, compuesta de personas de origen humano o cercano a este, la costumbre de las clásicas de ocho a doce horas de sueño todavía se seguía aplicando.
—Entendido, Elmenhilde-sensei —dijo Asia con ánimo. Luego, viendo la mirada sorprendida de todos, explicó:—. En la Iglesia nos dormíamos de la misma manera que dijo Elmenhilde-sensei. A veces, en días laboriosos, incluso nos dormíamos a la una y nos despertábamos a las dos.
—«¡Enserio, ¿en qué Iglesia del Infierno vivías tú?!»—se volvió a cuestionar Issei con impacto, cada vez más horrorizado con los detalles de la vida de la Doncella Santa de Italia. Aika y los Demonios también tuvieron un tren de pensamiento similar.
—Parece ser que a Asia como Santa le dieron el mismo tratamiento que le dan a los Caballeros Templarios de la Iglesia Católica Romana —comentó Eve al aire, asintiendo con aprobación
—Por lo menos esos bastardos saben dar regímenes de preparación adecuados —comentó Elmenhilde, su tono lleno de desagrado al hablar de los miembros de la Iglesia, solo para luego darles una mirada estricta a todo el mundo (menos a Ranga, que estaba en su hombro lamiéndole el cuello cariñosamente) y decir: —. ¿Qué están esperando? ¿Acaso no oyeron las palabras de la bruja? ¡Váyanse todos a dormir! ¡¿O es que acaso quieren que los mande al reino de ese bastardo de Morfeo de un golpe de mi sombrilla?!
Escuchando ese tremendo ofrecimiento, todos (menos Eve y Ranga) palidecieron y se fueron corriendo hacia algún sitio. Por instinto, Elmenhilde dedujo que estaban siguiendo a Rías hacia la casa/mansión que tenía esta en las montañas.
—Siempre funciona —dijo con una mueca divertida, aunque también algo decepcionada. Quería seguir golpeando a los mocosos.
— ¡A veces usted es muy aterradora, Elm-sensei!-guau —ladró Ranga, sin sonar para nada aterrorizado. Probablemente fuera el instinto de su parte de Cu Sith que hacía que se acostumbrara a las mujeres aterradoras como la legendaria Scathach y la cruel y poderosa Morrigan.
Con esas palabras perrunas/lobunas dichas, un día llegó a su fin.
Al día siguiente, los Demonios no tuvieron un muy buen despertar.
—¡Despierten!
PUMN.
Esos dos fueron los sonidos que se escucharon a cada rato cuando Elmenhilde literalmente tiró de la cama a todos los miembros de la Nobleza Gremory (con la excepción de Mil-tan, que se había levantado antes al haber jurado por su poder como Chica Mágica que cumpliría con el entrenamiento con un 200% de efectividad) para que así despertaran. También fue el sonido que se escuchó cuando Elmenhilde noqueó de manera sorpresiva a un despierto Issei solo para tener la dicha de poder despertarlo de manera violenta. Algo de que «¡Nos va a bajar el ritmo a comparación de los demás!», según había dicho Elmenhilde; pero Issei pensó que su sensei lo hizo simplemente porque le gustaba golpearlo.
Ya con ese rudo despertar, el entrenamiento comenzó. Primero, había dicho Elmenhilde, todos harían una rutina sencilla: la darían diez vueltas a la montaña, harían cien abdominales, cien sentadillas, cien flexiones y demás ejercicios a números de cien.
No aceptaría quejas de nadie aparte de Asia (porque esta era humana) y todos menos la ya mencionada conocerían el poder de su sombrilla si no lograban completar los ejercicios.
El resultado fue muy variado: ni Asia ni Aika lograron pasar siquiera de dar seis vueltas a la montaña, Rías y Akeno no dieron más luego de las diez vueltas, Kiba quedó medio-desmayado luego de hacer las cien abdominales y cien sentadillas y Koneko logró todo, animada por la promesa de dulces que ella juraba Issei le había hecho.
Otros que lograron todo fueron Mil-tan e Issei; pero a Issei Elmenhilde le dijo que volviera hacerlo todo mientras hablaba con los Demonios, y que no parara hasta que terminara de hablar. En sus propias palabras: «¡No te puedes comparar con los novatos, así que no seas vagabundo!»
Los Gremory agradecieron ser novatos en ese momento.
—Bien —dijo Elmenhilde, viendo con detenimiento a Koneko y Mil-tan—. Supongo que debía esperar que ustedes dos hicieran todo. He oído hablar acerca de las Evil Pieces , y sé que la pieza de Torre mejora de manera intrínseca los atributos físicos de su portador. Tomando además en cuenta la raza de ambas, caracterizada por su gran energía vital, creo que era de esperarse.
—¡Mil-tan supone que la estas halagando!-nyo —dijo Mil-tan, haciendo un breve y muy raro baile de la victoria. A su lado, Koneko la miraba con rechazo, su mirada fija en las orejas y cola de gato de Mil-tan a la vez que hacia un esfuerzo monumental para ignorar como aparentemente Elmenhilde sabía su verdadera raza.
—Por eso —continuó Elmenhilde, causando que Mil-tan dejara de hacer su baile la victoria—, tocará ponerles esto.
Tras decir eso, Elmenhilde se movió como un rayo, y colocó un papel en los pechos de Mil-tan y Koneko, causando que una especie de marca se quedara grabada en este y desapareciera luego de unos segundos.
Y cuando desapareció, Mil-tan y Koneko se encontraron con que de repentes se sentían más pesadas y que era muy difícil moverse, igual que si estuvieran en una piscina o debajo del mar.
—Este es un sello especial creado por la bruja —explicó, señalando con la mirada a una Eve que a lo lejos miraba a Issei correr y correr, esperando que algún día Elmenhilde terminara de hablar—. Absorbe su aura, impidiendo así el uso de habilidades de refuerzo físico, y alimenta con esa misma aura el sello, de manera que siempre ejerce la misma presión requerida sin importar que tan fuerte se vuelvan. El sello además añade una presión corporal semejante a la de una pesa e incrementa en gran medida la resistencia que tienen sus cuerpos al aire, haciendo muy difícil el movimiento.
—¡Mil-tan solo entendió que ahora es mucho más difícil moverse! —exclamó Mil-tan, que ahora si parecía ser tan torpe como su tamaño lo indicaba.
Por su parte, Koneko movió su brazo, reflexionando acerca de la resistencia al aire. Creía recordar que eso era lo que frenaba los vehículos que se movían a altas velocidades y que era algo que algunos aviones rompían al superar la barrera del sonido. Al ser incrementada, esta debía estar dándole a su cuerpo la misma sensación que generaba la resistencia del agua del mar o la piscina ante un movimiento, haciendo que su cuerpo se sintiera como si estuviera sumergido en una gigantesca masa de gelatina. Como además su cuerpo de por si era más pesado, moverse se volvía algo súper difícil.
—«Aterrador…»—fue lo que terminó pensando Koneko luego de preguntarse lo que pasaría si se maldijera a un enemigo a sufrir en medio de un combate las condiciones que sufría ella. No pudo evitar volver a darse cuenta de que Eve era muchísimo más de lo que aparentaba (cosa que era decir mucho, tomando en cuenta que Koneko de por si pensaba en ella como una capaz de matarla con la mirada)
—No se confundan —dijo de pronto Elmenhilde, mirando a los Gremory y a Asia—. Les voy a poner este sello a todos luego de que cumplan con el estándar mínimo. Podría ponérselos ahorita; pero si quiero entrenarlos en técnicas de combate cuerpo a cuerpo, necesito que estén magullados, no machados.
—«¡¿Y cuál es la gran diferencia?! »—pensaron todos, preguntándose por qué en primer lugar debían estar magullados.
—No tenemos mucho tiempo; así que debemos jugar con las horas —continuó Elmenhilde, solo para hacerle una seña a Issei, indicándole a este y a Eve que vinieran.
—Por fin —suspiró Issei al dejar de hacer ejercicio como loco. En realidad no estaba cansado físicamente; pero el hacer la misma serie de ejercicios una y otra vez sin sentir que jamás iba a terminar generaba estrés mental. De no ser porque sabía que Elmenhilde solo amaba torturarlo, incluso habría pensado que era un tipo de entrenamiento psicológico.
—Ahora, mientras están cansados físicamente, la bruja les enseñará el aspecto básico y fundamental de la magia: control de poder mágico —explicó Elmenhilde, haciendo que todo el grupo Gremory palideciera. ¡Ni siquiera iban a tener un verdadero descanso! ¡Iban a ser exprimidos en todos los ámbitos! —. Mientras tanto, yo tengo que ponerme al día como mi primer alumno.
—¿Hmn? —Issei levantó la mirada, curioso—. ¿Cómo que ponerse al día?
—¿Creíste que no me iba a enterar que mataste al Hombre de la Maldad? —dijo Elmenhilde, sonriendo con orgullo que hizo que Issei de manera instintiva inflara el pecho—. Puede que no suene como la gran cosa; pero que un mocoso de dieciséis años derrote a un Caído Legendario de milenios de edad demuestra hasta donde ha avanzado tu nivel de fuerza y madurez mental. Has crecido mucho, Issei.
[¡Compañero, te llamó Issei!] —dijo Ddraig con impresión. ¡Elmenhilde solo llamaba a Issei por su nombre en ocasiones muy raras!
—Y por eso —continuó la vampiresa, sonriendo de una manera que le puso los pelos de punta a Issei—: ¡debo pelear contigo para saber qué tan fuerte te has vuelto!
Y sin mayor miramiento o advertencia, Elmenhilde se abalanzó sobre Issei, con Eve a su lado conjurando de manera rápida una barrera alrededor de ambos.
—¡La regla es simple: cero ataques de aura y poder mágico, y solo podemos liberar lo que estamos mostrando! —explicó Elmenhilde, moviéndose como un misil en contra de Issei y lanzando un puñetazo en dirección hacia el estómago de este, su baja estatura jugándole un punto a favor para realizar tal movimiento.
Respondiendo de manera rápida gracias a sus reflejos, Issei detuvo el ataque con su propio puñetazo. Luego, consciente de que la forma de niña de Elmenhilde no tenía nada que ver con su poder, lanzó un golpe directo a la cabeza de esta, golpe que la vampiresa detuvo con su sombrilla mientras sonreía, solo para luego darle una patada que lo mandó a volar incluso aunque había puesto sus brazos en posición de cruz para recibir al ataque.
Levantándose apresuradamente mientras ignoraba como un gigantesco cráter se había formado donde estaba, Issei esquivó una patada voladora de Elmenhilde, la cual, ostentosa de una potencia meteórica, creo otro gigantesco cráter. Luego, Issei, sin querer perder oportunidad alguna, dio un golpe martillo con sus dos brazos en contra de la espalda expuesta de su sensei, solo para que el cabello de esta formara algo como un tentáculo de oscuridad y desviara el ataque.
—¡Creí que dijo sin ataques mágicos! —gritó Issei, dando un salto para evitar las múltiples puñaladas de los tentáculos que Elmenhilde había conjurado de hermoso cabello.
—¡El cambio de forma vampírico no cuenta como ataque mágico! —respondió Elmenhilde, solo para luego conjurar un par de alas de murciélago de su espalda y dar un salto en dirección hacia Issei, comenzando así un intercambio brutal de golpes en donde, de nuevo, la baja estatura de Elmenhilde jugó un punto a favor, causando que, luego de haber dado un salto, esta lo mandara a volar hacia el cielo luego de haberle dado una patada en la barbilla, solo para luego dar otro salto con la intención de darle un golpe que lo lanzara como un meteorito en contra del piso.
Pero, para sorpresa de Elmenhilde, ¡Issei sonrió una vez que la tuvo cerca!
—¡Sorpresa! —gritó, agarrándola en algo que parecía un abrazo; pero que en realidad era un movimiento constrictivo que le rompería los huesos a una persona normal en segundos. Luego, no encontrándose satisfecho con eso, Issei se puso a él y a Elmenhilde de cabeza, y, aun forcejeando con su sensei, empezó a girar como un taladro en dirección contra el piso, solo para luego separarse de su sensei una vez que estuvo a punto de chocar en contra del suelo, y darle una patada martillo a esta, causando que fuera la única que se apresurara contra el piso de una manera que levantó una gigantesca cortina de humo.
[Eso salió mucho mejor de lo que le sale a ese chico cejudo de Naruto] —comentó Ddraig, revelando de donde Issei había sacado aquella ingeniosa y muy poderosa técnica física.
Haciendo como si no hubiera escuchado eso, Issei esperó con la guardia alta a que la nube de humo generada por su ataque se dispersara.
Y cuando lo hizo, fue testigo de la trágica escena de una Elmenhilde tirada en el piso con sus articulaciones dobladas en ángulos imposibles y rodeada de un montón de sangre. Lucia como una hermosa muñeca que había sido destrozada por un brutal salvaje.
Pero a pesar de que una parte del corazón de Issei sintió una puñalada ante esa visión, este no bajo la guardia.
—¡No crea que me volverá a engañar con ese truco! —gritó, abalanzándose como un rayo en contra de Elmenhilde, solo para que la aparentemente rota muñeca se levantara como en una película de terror y desviara con rapidez y habilidad la andanada de puñetazos y patadas que empezó a lanzarse.
—¡Sin duda que has madurado! —gritó Elmenhilde, sus escandalosas heridas curándose a tal velocidad que en cuestión de segundos todo (incluido su traje, de alguna manera milagrosa) quedara como nuevo—. ¡Antes cuando me veías así te ponías a llorar y pensabas que me habías asesinado!
Sintiendo sus mejillas enrojecer al recordar como cuando era niño siempre caía en aquel truco muy bajo y recibía una paliza brutal como consecuencia, Issei frunció el ceño mientras le lanzaba un barrido de pies a Elmenhilde, causando que esta diera un salto mientras conjuraba sus alas para obtener mayor impulso.
—«Como odio su método de pelea»—pensó, mirando a su sensei con enojo. Luciendo como una niña por alguna razón que nunca había entendido y siendo poseedora de una regeneración casi sin límite, Elmenhilde siempre se dejaba herir para medir la fuerza y el estado mental de su rival y así discernir que debía hacer. Por lo general, peleando contra seres humanos, era literalmente un terrorismo psicológico que se aprovechaba de cosas como la bondad y los instintos de protección hacia los niños.
Era algo muy sucio; pero como su sensei le había dicho en el pasado: «¡Las peleas no son justas! ¡No hay suciedad en una victoria que no involucre rehenes!»
Negando con la cabeza mientras volvía a la realidad, Issei regresó a su combate con Elmenhilde, retornando así a una cruenta batalla que parecía jamás acabar.
Y los Gremory y Asia solo podían ver eso con la boca abierta.
—«Esto… —Rías miraba el intercambio con impacto —. Sabía que Hyodou-kun era fuerte; pero… Creí que su fuerte era la magia. No sabía que podía pelear… d-de esta manera»
—«Que salvaje»—por su parte, Akeno miraba con algo parecido al deleite como parte del traje de Issei se había roto y su musculoso torso estaba bañado en lo que parecía ser la sangre de Elmenhilde. Si Issei hubiera visto cómo se relamía los labios de una forma que haría que uno se preguntara si era una vampiresa o una Demonio, probablemente se hubiera estremecido.
—«Increíble»—por su parte, Kiba miraba el intercambio con admiración. Algunas veces había visto a su sensei pelear de forma semejante cuando se ponía serio; pero la lucha con espadas era muy distinta a la lucha con puñetazos y patadas por razones muy obvias.
—«Hyodou-sempai es increíble»—pensó Koneko con admiración, sin querer sintiendo una pizca de celos y apretando sus puños con algo de tristeza y frustración. Si tan solo ella fuera tan fuerte…
—«¡Ellos sin duda saben lo que es una verdadera Chica Mágica!»—a su vez, Mil-tan tenia pensamientos que parecían salidos de otra dimensión.
—«Nota mental: no hacer enojar a Issei»—Aika, aunque sabía que Issei jamás le pondría una mano encima, decidió tomar sus precauciones al ver aquel intercambio.
—«E-espero que no se lastimen mucho»—se dijo Asia, algo llorosa al ver tanta sangre. Trataba de mejorar su espíritu guerrero; pero se le dificultaba mucho ver a Issei, que era tan importante para ella, manchado de sangre. Que Elmenhilde a cada rato luciera como si estuviera muerta no mejoraba mucho la situación.
—Ara, ara. ¿Se pueden saber que están haciendo? —cuestiono Eve con una mirada letal y una sonrisa muy pero muy dulce—. ¿Acaso han olvidado que se encuentra entrenando conmigo justo ahora?... ¿O acaso es que su entendimiento del control de poder mágico ha crecido y debo pasar a una lección más… interesante?
Entendiendo que el concepto de interesante de Eve no era bueno para la salud de los seres vivos (y tampoco para la salud de los No-Muertos), todos los que veían el combate de Issei y Elmenhilde negaron con la cabeza de manera apresurada, solo para luego concentrarse en la lección de entrenamiento de su poder mágico. Eve había conjurado un montón de esferas con propiedades especiales que ella misma había creado. Las esferas generaban una descarga eléctrica constante sobre el cuerpo de quien las tocara mediante unos pinchos. Si les insertaban constantemente el poder mágico adecuado, los pinchos desaparecerían; pero los resultados serían fatales si la suma no era la correcta, pues de ser inferior seguirían siendo electrocutados y de ser superior la esfera incrementaría el poder de su descarga, pudiendo llegar incluso a explotar.
En resumen, no era el tipo de entrenamiento que Rías y compañía habían estado esperando ni por asomo. La única que parecía contenta era Akeno, que en secreto se había metido una esfera a su bolsillo para luego hacer quien sabe que cosas con ella.
Aunque también había que destacar que en lugar de una esfera con pinchos eléctricos, Eve le había dado a Asia una esfera pesada que solo se volvería liviana si insertaba un flujo constante de poder mágico adecuado, pero que se volvería más pesada si insertaba más poder mágico del requerido. Eve había dicho que era un ejercicio doble que también mejoraba la condición física de la humana Asia; pero Aika y el resto pensaron que le puso esa esfera porque se había encariñado con Asia.
Claro que no expresaron ese pensamiento, sabedores de que Eve podía hacer que hicieran cosas más sádicas si se enojaba.
Así, mientras los Gremory y Asia entrenaban, el mini-combate de Issei y Elmenhilde llegó a su fin.
—Suficiente —dijo Elmenhilde, causando que Issei se detuviera—. Ya no tiene sentido continuar con esto. Ni tú ni yo estamos dando el 100%, al fin y al cabo. Con todo esto me basta para darme cuenta cuanto has madurado.
Elmenhilde miró a Issei a los ojos.
—¡Y debo decir que todavía te falta mucho! —gritó, causando que Issei casi se cayera de espaldas. Él esperaba un «¡estoy muy orgullosa de ti!» o algo por el estilo—. ¡Sin duda ya no eres un niño; pero para mí todavía eres como un mocoso! ¡Todavía necesitas bastante entrenamiento!
Elmenhilde sonrió luego de decir eso.
—Y hablando de eso…
De la sombra de Elmenhilde, múltiples monstruos de pesadilla surgieron repentinamente.
—¡Pasemos al nivel dos del juego de los reflejos! —gritó—. ¡Tienes que esquivar todos los ataques de mis bestias, o de lo contrario haré que Elizabeth te cante canciones de cuna todas las noches y canciones vespertinas todos los días!
—«¡Mejor máteme!»—pensó Issei mientras palidecía al oír eso, solo para luego empezar con el «nivel dos del juego de los reflejos»
Y así, de una manera y otra, otro día de entrenamiento partió, y una rutina diaria se tejió durante día y noche.
Seis días después, los Gremory y Asia entendieron que el Infierno no tenía nada que ver con los Inframundos.
Para empezar, Elmenhilde había cumplido su promesa y les había puesto a todos el mismo sello que les puso a Koneko y a Mil-tan luego de que (a duras penas) lograran completar todos los ejercicios. Como si fuera poco, Eve luego decidió que la mejor manera de acortar el tiempo era si aprendían a controlar su poder mágico al mismo tiempo que hacían ejercicio, razón por la que le dio a todos dos brazaletes con el mismo principio de la esfera eléctrica, con los brazaletes de Asia teniendo el principio de la esfera pesada (los brazaletes de Koneko y Mil-tan, por cierto, también tenían ese principio como añadido junto al principio de la esfera eléctrica)
Como resultado, los jóvenes se sintieron morir en múltiples ocasiones. El único consuelo que tuvieron fue saber que su entrenamiento no era nada comparado con el de Issei, a quien Eve y Elmenhilde a cada rato obligaban a hacer cosas extremadamente alocadas.
Y es que los jóvenes demonios y la ex-monja no solo hicieron ejercicio y entrenaron el control de su poder mágico. Hubiera sido muy simple e ineficiente si tan solo hubiera eso. Cada uno recibió clases particulares centradas en mejorar sus fallas.
Rías aprendió de Elmenhilde (a la fuerza, por supuesto) a pelear a combate cuerpo a cuerpo. No era una genio en eso y realmente no le gustaba; pero a comparación de su yo pre-entrenamiento, ella era capaz de defenderse adecuadamente si un oponente lograba cerrar distancia. Con ayuda de Eve, incluso había aprendido a usar su Poder de la Destrucción de maneras que solo había visto a su madre, su hermano y su tío usar para así desempeñarse mejor en combate a corta distancia.
Rías también recibió una mejora en su repertorio de hechizos elementales. No era Akeno o Sona que dominaban un elemento a un nivel altísimo; pero su sangre de Gremory, caracterizado por el control del poder mágico, le permitía hacer un buen desempeño, por lo menos lo suficiente como para siempre sentir que tenía una forma de salir de cualquier situación.
Y hablando de eso, Rías tuvo mucho entrenamiento mental con Eve. No fue algo divertido como jugar al ajedrez o algo aburrido como recibir consejos y charlas. Más bien, fue una experiencia horrorosa salida de una novela de fantasía en que Eve encerró a Rías en una ilusión donde ella era comandante de un ejército y sus acciones tenían repercusiones graves. En cierto sentido, podría sonar como una experiencia interesante y parecida a esa novela de Sword Art Online; pero como Eve hizo que la experiencia fuera extremadamente realista, Rías abandonó cualquier pensamiento otaku al sentir a cada rato que cargaba con el peso de la muerte y los sacrificios de soldados que ni siquiera existían.
Por su parte Akeno, bastante semejante a Rías en aspectos técnicos, recibió un entrenamiento similar. Elmenhilde le enseñó a pelear a combate cuerpo, cosa que se le dio mejor que a Rías, aunque tampoco era una Koneko o Mil-tan. Eve le ayudó a mejorar su repertorio de hechizos eléctricos y de otros cuantos elementos, y además también recibió entrenamiento mental, aunque lo suyo fue más de la mano psicológica para combatir ilusiones que la experiencia militarista de Rías.
Todo hubiera estado bien de no ser porque siempre las palabras iniciales de Eve estuvieron en su mente, palabras que fueron ganando fuerza a medida que se daba cuenta cuanto se estaba conteniendo simplemente al no usar ese poder que tanto despreciaba.
Y ese pensamiento, aunque en otro sentido, también era compartido por Koneko. Viendo como todos (incluida Asia, quien aprendió técnicas de defensa personal) mejoraban en múltiples departamentos, Koneko no pudo evitar sentirse… ineficiente. La magia no era su fuerte incluso aunque logró aprender a reforzar su cuerpo con su mana (poder mágico) y a rodear sus puños con flamas. Al fin y al cabo, como Youkai Nekomata, Koneko no tenía necesidad de la magia. Era capaz de hacer cosas mucho más impresionantes que conjurar una insulsa bola de fuego si se lo proponía.
Pero el problema es que Koneko no quería usar el arte propio de su milenaria raza.
No, mejor dicho: Koneko ni siquiera tener nada que ver con su milenaria raza. Sellando incluso sus colas y orejas de gato con su leve habilidad para cambiar de forma, Koneko había decido darle la espalda a todo su ser al igual que cierta Fuka-Bouchou.
Pero, a diferencia de ella, Koneko no se estaba moviendo por el odio a si misma o a otra persona, sino que se movía por…
… miedo.
Miedo hacia lo que podía pasar si su propia raza la traicionaba, si su poder se volcaba y se volvía alguien igual que «esa persona» en la que ni siquiera podía pensar.
Miedo a terminar matando a la ama que era como su hermana mayor: ese era el temor de Koneko.
Pero, también, Koneko tenía otro temor: sentir que una situación grave llegara y que lo único que pudiera hacer fuera quedarse mirando a las espaldas de todos.
Rías jamás la abandonaría por algo como «ser débil»; pero incluso si la mantenía a su lado, Koneko no quería ser una doncella en apuros o una niña inútil. Como la Torre que se suponía que era, Koneko quería defender lo que amaba.
Pero se sentía incapaz de hacerlo.
Y no era algo reciente. Incluso antes de la llegada de Azkeel, tan poderoso que hacía que ella luciera como un insecto, ella a veces miraba como todo el mundo avanzaba y como ella parecía quedarse atrás con pánico. Cuando Mil-tan, que era un Youkai inferior a ella simplemente hablando del potencial racial, la derrotó como una novata, ese pánico se mezcló con el conflicto emocional, y se encontró pensando:
¿Tal vez, esas orejas y cola de gato pudieran darle fuerzas?
Pero de nuevo, Koneko tenía demasiado miedo como para siquiera intentar lo que estaba pensando.
Y así, llena del temor de ser débil y el pánico a su propia fuerza, Koneko había decidido dar todo de sí en el entrenamiento dado por Eve y Elmenhilde. Los resultados no eran despreciables; sin embargo…
—«Me siento tan atrás»—se dijo, golpeando uno y otra vez un muñeco (creado por Eve) que se regeneraba por sí mismo al absorber el mana de la tierra y el ambiente, practicando así los movimientos de kickboxing que Elmenhilde le había enseñado.
—«Siento que no avanzo —pensó, frustrada —. Yuuto-sempai ha logrado mejorar sus habilidades con su Sacred Gear y su resistencia, Kiryuu-sempai ya casi ni parece una novata, Argento-san ha evolucionado a un punto que no parece la misma, y Mil-tan…»—
El ceño de Koneko se profundizó al pensar en «esa persona» que directamente le causaba malestar y conflicto por su raza.
—«Akeno-sempai también ha mejorado en el ámbito físico y mágico —se dijo, cambiando el tema, a la vez que ignoraba como Akeno también tenía su propio conflicto —. Y la mejora de Rías-Onee-sama es increíble. Dejando de lado el poder, su "vibra" ya no es igual. Ahora es más… Madura»
Golpeando una y otra vez el muñeco de entrenamiento, Koneko profundizó su ceño aún más.
¿Por qué parecía que no mejoraba? ¿Qué estaba haciendo mal?
—No porque el muñeco pueda regenerarse creo que sea correcto que lo golpees con tanta furia, Toujou-san.
—«¡¿?!»
Sorprendida al encontrarse de repente con que había alguien viéndola, Koneko miró con rapidez en dirección hacia de donde le pareció que había provenido aquella voz.
Y se encontró con nada más y nada menos que con Issei.
—«¿Estaba tan distraída que no noté su presencia?»—se cuestionó Koneko. Incluso aunque no estaba usando todo su potencial, su olfato, audición y capacidad de detección mágica no eran nada despreciables. Por lo general, sería imposible que alguien (sobre todo alguien fuerte) se le acercara sin que siquiera se diera cuenta.
—«Aunque, tomando en cuenta todo, no creo que deba sorprenderme»—pensó. Durante todo el tiempo en que Issei había estado en la Academia Kuou fingiendo ser un mero mundano, Koneko no había notado nada extraño en su presencia. Incluso ahora, que Issei no estaba en ningún tipo de postura de combate, Koneko no podía diferenciarlo de un humano común y corriente. Si era porque Issei era extremadamente habilidoso en la manipulación de su aura o si era por un tipo de poder u objeto (tal vez un sello dado por Eve), Koneko no lo sabía; tan solo sabía que no podía sentir nada, incluso aunque a veces se preguntaba si la cosa sería distinta si usara «ese poder».
—¿Qué sucede, Toujou-san? —preguntó Issei de repente. Mirándolo brevemente, Koneko se dio cuenta que había agitado bruscamente su cabeza y dejado ver parte de su malestar.
—Nada, sempai —respondió Koneko, usando su ya acostumbrado tono indiferente—. Solo estaba teniendo un entrenamiento extra.
—No creo que no pase nada —exclamó Issei al oír su respuesta, echando una mirada a su alrededor, viendo como Koneko en su frustración había hecho un desastre en el campo—. He estado viendo que todas las noches te levantas cuando todo el mundo duerme y entrenas; pero esta vez es diferente. Eso se nota a lo lejos.
—¿M-me vio a-antes de hoy? —tartamudeó Koneko al oír eso, sintiéndose enrojecer levemente. Se suponía que nadie debía notar su esfuerzo extra—. ¿A-alguien más se dio cuenta?
—Solo Eve-sensei y Elmenhilde-sensei —respondió Issei—. Es imposible que algo pase desapercibido para ellas, así que desde el primer momento notaron lo que hiciste. Mientras tanto, yo me di cuenta al siguiente día.
—Ya veo —dijo Koneko, sin saber que más decir.
—¿Entonces? —preguntó Issei, no olvidándose de lo que había preguntado en primer lugar—. ¿Qué es lo que sucede, Toujou-san?
Por un momento, Koneko quiso volver a negar que pasara algo.
Pero luego, tal vez porque Issei le inspiraba confianza, tal vez porque este al no tener nada que ver con la nobleza Gremory aparte de lo básico le permitía expresar sus miedos mejor dado que era externo a la situación, o tal vez simplemente porque quería sacarse eso que tenía atrapado en el pecho, a la final habló.
—Yo… siento que soy un fracaso —reveló—. Sin importar cuanto entrene, cuanto aprenda o cuanto me digan que mejoro, siento que me quedo atrás. Que comparada con Bouchou, Akeno-sempai, Yuuto-sempai y todos los demás yo soy simplemente… yo. Siento que le fallaré a Bouchou a pesar de todo lo que hago.
—Ya veo —respondió Issei con el rostro serio, pensando por un par de momentos que debía decir (no era muy bueno para eso de las charlas motivacionales), antes de decidir simplemente hablar por sus propias experiencias—. Creo que eso es normal, ¿sabes? Yo a veces también me frustro y siento que no avanzo en nada.
—¿Habla en serio? —preguntó Koneko con incredulidad. ¿Issei, que había podido derrotar al Azkeel que tenía como cien veces su edad, sentía que no avanzaba?
—Realmente, en este mundo soy nada —dijo Issei la pura verdad—. Se dice que hay diez existencias cuyo poder es insuperable, existencias que hacen que tú y yo luzcamos como hormigas; pero incluso esas existencias tienen iguales y superiores. Por un Shiva hay una Kali y un Vishnu, por un Fenrir un Vidalf y por un Tifon una Gaia, un Cronos y una Equidna. Comparado con todas estas entidades divinas, yo soy como una hormiga que arrogantemente le grita al cielo. Es natural que a veces uno se sienta frustrado y lleno de ansiedad y temor.
Haciendo una pausa por un momento, Issei continuó mientras pensaba en el pasado.
—Además, yo no nací con esta fuerza —dijo otra sencilla verdad—. Nací con uno que otro don y una buena fortuna. Desde niño tenía reservas de poder mágico que un humano no debería poseer y fui entrenado por mujeres tan impresionantes como Eve-sensei y Elmenhilde-sensei. No tengo nada que no haya cultivado. Al fin y al cabo, incluso ese milagroso poder mágico que tenía era como un tanque de gasolina sin un carro para mi yo novato: sencillamente inútil y desperdiciado.
—¿Cómo le hace entonces? —preguntó Koneko—. ¿Por qué no lo veo como… como yo estoy ahora?
—Supongo que simplemente es porque siento que debo seguir hacia adelante —dijo Issei con rostro pensativo—. No te puedo decir que mi voluntad sea indomable; pero siempre que pienso en mis padres, en Eve-sensei y Elmenhilde-sensei, e incluso en gente que ni siquiera conozco muy bien, pienso: «si algo les pasara, quisiera poder estar ahí para ayudarlos. No quiero perder a nadie. No quiero ver a nadie morir ante mis ojos». Tan sencillo como eso.
—No lo entiendo —dijo Koneko, mas frustrada al oír palabras que ella también sentía—. Yo también pienso en mis seres queridos. ¿Entonces por qué no avanzo?
—¿Por qué sientes que no avanzas? —preguntó Issei al oírla, frunciendo un ceño por un momento mientras sentía el aura de Koneko. De alguna manera, no parecía como el aura que mereciera todo el entrenamiento que hacia; pero sin duda era muchísima mejor que el aura que poseía antes de comenzar a entrenar.
—Yo….
Por un momento, Koneko dudó.
Pero a la final, sin saber el porqué, se soltó.
—Déjeme contarle una historia…
Había una vez, dos hermanas gato: la mayor de pelaje negro y la menor de pelaje blanco.
La diferencia de edad entre ambas hermanas gato era generacional: la mayor tenía doce años de edad cuando la menor había nacido. Tal vez por eso, la mayor siempre había mostrado una gran preocupación por la menor incluso aunque era una total irresponsable que siempre era regañada por sus padres. La mayor siempre había estado ahí para la menor.
Por eso, cuando un día todo el clan de las hermanas gato cayó por el temor al poder que la estirpe de las hermanas gato poseía y ambas hermanas quedaron huérfanas mientras la menor apenas y tenía seis meses de nacida, la mayor puso un rostro totalmente distinto al que siempre había usado. Se volvió todo lo que una bebe requirió. A partes mixtas una hermana, a partes mixtas una madre, la hermana mayor hizo todo por la hermana menor.
Llegado a un punto, cuando la menor tenía cuatro años, la mayor entonces había tomado una decisión. Desconfiada por la capacidad para protegerla de su gobierno —el gobierno Youkai—, aceptó la propuesta de un Demonio de Clase Alta para ser su Reina. Obteniendo el estatus de la nobleza, la hermana mayor le dio todo a la menor. Ropa, comida, juguetes, seguridad, confort: sin importar lo que fuera, la mayor se lo dio a la menor.
Y como era natural, la meno admiró a la mayor por eso. Para ella, no había nadie mejor en el mundo. No importaba lo desvergonzada que a veces la mayor actuara cuando no requiriera actuar seria, para la menor la mayor era un ídolo: su heroína, aquella en la que quería convertirse cuando fuera más grande.
Y siempre fue así. Todo lo que hacia la mayor era para la menor algo digno de admiración.
Hasta que un día algo pasó. Sin ningún motivo aparente, la mayor mató al Demonio que le había dado todo tanto a ella como a la menor, con la menor siendo la primera en descubrirlo al escuchar un ruido extraño cerca de su habitación y al encontrarse con aquella aterradora escena de primera mano.
¿Qué fue lo que sintió la menor al ver a su amada hermana en esa posición?
Sencillo: horror. Aquella criatura bañada en sangre y que emitía de forma espeluznante un poder mayor a la Clase Suprema no era su amada Onee-sama.
Pero, no se podía evitar. Si la mayor le hubiera dicho cualquier tontería a la menor y le hubiera pedido que hiciera como si esa escena no hubiera pasado, la menor lo hubiera hecho.
Pero la mayor no hizo eso. En su lugar, dijo:
—He asesinado a este estorbo que me frenaba. Ahora soy libre y puedo hacer lo que quiero. Huiré de este mugriento lugar y hare lo que me plazca con mi vida.
Pero aunque incluso esas palabras no eran como la hermana mayor que recordaba, la menor hubiera estado dispuesta a volverse una criminal y huir con la mayor si esto se lo hubiera pedido.
Pero la mayor no le pidió eso. En su lugar, dijo:
—Por eso, no quiero más estorbos que me frenen. Una insignificante niña como tu es innecesaria. No quiero que me sigas. No, mejor dicho: no quiero saber más de ti. Apartate de mi camino y no me vuelvas a molestar nunca más.
Y entonces, no se pudo evitar. Bañada en lágrimas, la menor ignoró las palabras de la mayor —hizo como si se tratara de una cruel broma de esta—, y trató de perseguir a su hermana mientras esta huía.
Pero la mayor no le permitió.
—Creo que tendré que demostrate que no estoy jugando-nya.
Eso fue lo único que la menor escuchó antes de sentir como perdía la conciencia.
No había palabras para explicarlo. No, mejor dicho: la menor no tenía palabras para explicarlo. No entendía lo que había pasado, y no importaba cuanto tiempo pasara, jamás iba a poder explicárselo. No hubo nada que pudiera ver, nada que pudiera sentir o nada que pudiera advertirle. Simplemente hubo una sensación como de «ah, he llegado a mi limite» que hizo que perdiera la razón de todo; que hizo como si sintiera unas fuertes ganas de dormir. Incluso algo como el dolor no existió. Ella simplemente estuvo bien en un momento y al siguiente se encontró cayendo en la oscuridad. Tal fue la diferencia de poder entre ella y su hermana
Y lo único que escuchó después de eso fue:
—Hasta que no tengas la fuerza suficiente como para derrotarme, no me vuelvas a buscar. No necesito gente débil conmigo-nya.
Y eso fue todo. Así fue como terminó la historia de las hermanas gato. Una historia que había terminado así…
—… por su habilidad especial: el Senjutsu —dijo Koneko, mirando de manera vaciá al aire—. Creo que usted debe saberlo; pero de todas maneras lo repetiré. En el organismo de todo ser viviente fluye una energía desde su espíritu que rige sobre los preceptos físico-espirituales del cuerpo: la «energía de la vida» que es llamada como Ki por los japoneses, Qi o Chi por los chinos y por muchos otros nombres más por otras culturas. Un poder cuyo control base recibe el nombre de Ki Kung y Qigong , y con el cual se puede manipular el propio Ki y afectar el de los demás mediante interacción física.
La mirada de Koneko se volvió más vaciá de repente.
—Pero existe un nivel más alto que eso. Todas las cosas vivientes tienen energía vital fluyendo por su cuerpo, así que naturalmente el planeta Tierra también posee Ki en su centro, poder que se dispersa por múltiples líneas que a veces algunos magos denominan como Líneas Ley. Es al aprovechar el poder del planeta mediante estas líneas que se puede llegar a otro nivel de la básica manipulación del Ki Kung : el Senjutsu . Al lograr asimilar y volverte uno con las Líneas Ley del planeta, quiere decir que logras la capacidad de afectar todo aquello que esté vivo dentro de este. Ya sea una planta, el aire, el agua o los ya comunes seres vivos, en este nivel es extremadamente fácil atacar al espíritu, manipular las fuerzas vitales y además manipular el espacio circundante con un arte que se llama Youjutsu . En otras palabras, a comparación de la Magia humana que se logra con procesos lógicos y la Magia demoniaca que se logra con la imaginación, el Senjutsu es muchísimo más poderoso porque simplemente manipular la fuerza de vida es algo que roza el nivel de habilidad conceptual de un Dios. Es algo muy genial.
—Pero también algo muy difícil de controlar —dijo Issei, viendo como Koneko lucia cada vez más robótica. Fue muy fácil (y triste) para él el darse cuenta que ella estaba haciendo todo lo posible para contener sus emociones; que su cara indiferente probablemente fuera un sub-producto del hecho de que siempre escapaba de su dolor.
—Sí —asintió Koneko, su mirada volviéndose sombría—. Es difícil de explicar con palabras; pero el mundo tiene cierto nivel de conciencia. O mejor dicho: tiene remanentes como de algo parecido. Igual que una melodía grabada en un disco, el planeta sigue repitiendo los mismos sentimientos una y otra vez: «los odio a todos ustedes [que me lastiman]». Por eso, siempre que un practicante de Senjutsu , un arte consistente en fusionarse con el planeta, abuse demasiado de su poder, el dolor del mundo lo embargara y se volverá un títere de este.
Koneko miró a Issei a los ojos.
—En otras palabras, mi hermana enloqueció por los sentimientos negativos del planeta —resumió—. Igual que el gato Kasha que se dice se rodea en flamas obtenidas al robar la fuerza vital de los demás, ella se volvió una Nekoshou vil al ver su espíritu contaminada por el camino del mal. Ella... ella es ahora un monstruo terrible como el que aparece en las antiguas historias japonesas.
«O eso es lo que quiero pensar»: fue lo que no dijo, pero lo que Issei entendió, pues en la mirada de Koneko se leía esa gran verdad. Ella prefería cientos de veces pensar que su amada hermana había caído presa de su propio poder a que esta simplemente se había vuelto malvada de un momento para otro. A que la había abandonado sin ningún motivo aparente.
—«Pero a mi ninguna de las dos opciones me convencen»—se dijo. Después de todo, ¿Por qué la hermana de Koneko, estando en una posición súper privilegiada como Reina de un Demonio de Clase Alta, habría tenido que abusar de su propio poder? En un Rating Game, por lo que había llegado a entender, el uso extremo del Senjutsu estaba penalizado como consecuencia de la política de cero muertes. No podía existir una situación que llevara a una Youkai prodigio a llevar su poder al límite.
[Habría que investigar exactamente quién era el Demonio al que esa gata servía] —sugirió Ddraig —. Si era uno como esa chica pelirroja o esa chica de lentes, entonces la probabilidad de la hermana enloquecida es alta; pero si es uno como con los que se encontraron mis anteriores portadores en el pasado…]
—«Entonces probablemente habría que pensar que el asesinado es todo menos la víctima en esta historia»—completó Issei, para luego negar con la cabeza. No era tiempo de jugar al Sherlock Holmes. Ahora lo primordial era una cosa: Koneko.
—Es por eso que estas así, ¿verdad? —dijo, uniendo los puntos—. Esa hermana mayor que admirabas tanto… El verla convertida en un «monstruo» para ti fue un impacto total. El que haya terminado así por culpa del Senjutsu te ha llevado a temer ese poder, y aquel momento en que fuiste criticada por tu debilidad también te ha impactado de manera total. En pocas palabras, temes ser débil pero temes tu propia fuerza.
—¡!
Koneko desvió la mirada, asustada e impactada al ver como Issei la había analizado tan bien.
Pero, ese impacto no duró mucho. Al fin al cabo, si Koneko —callada e impasible, que no se comunicaba casi con nadie— había hablado de improvisto con alguien con quien no tenía un lazo tan profundo, era por eso: quería ser comprendía. Quería ser analizada. Quería una ayuda para su dilema.
—Sí —confirmó ella las palabras de Issei, la depresión llenando sus rasgos—. Desde ese día no he podido evitar pensar: «Si tan solo hubiera sido más fuerte, tal vez hubiera podido estar para Onee-sama». Podría haber evitado que se convirtiera en un monstruo o tal vez huido con ella y salvarla posteriormente. Eso… eso es lo que pensé.
Koneko agachó la mirada, algo parecía a lágrimas asomándose por sus ojos.
—Pero al mismo tiempo, pienso: «Si Onee-sama, que era una prodigio entre prodigios, terminó así, ¿qué esperanza tengo yo?». Seguramente, terminaría convertida en algo peor que una Kasha. Si me crecerían ramas y mi cuerpo se volviera piedra, incluso no estaría extrañada. Ese es el máximo ideal que espero. Soy lenta, soy débil y no tengo un talento especial. Yo…
—Basta —la interrumpió Issei, tomándola del hombro en forma de consuelo, sin poder sentir una punzada. Habiendo escuchado que los Youkais tenían el don para cambiar de forma de manera excepcional, de repente no pudo evitar preguntarse si el hecho de que Koneko siguiera luciendo tan pero tan infantil no era debido a los traumas que pesaban en su corazón y que la frenaban desde el inconsciente—. Todo eso que dices no es más que auto-desprecio. No importa que tan genial pueda ser esa Onee-sama, no hay razón para que te mires tan hacia abajo. Tú eres tú, Koneko. No hace falta que busques la sombra de nadie más. Mientras seas tú, todo estará bien: eso es lo que pienso yo y lo que estoy seguro piensa Rías-sempai también.
—Pero, sempai… —con su mirada bañada en lágrimas, Koneko miró levantó la cabeza y miró a Issei a los ojos— . Yo soy tan débil y yo… yo no quiero…
—Puedo decirte muchas cosas —dijo Issei interrumpiéndola—; pero solo diré una por el momento: la fuerza no tiene por qué venir del nacimiento. Mientras tengas la voluntad necesaria para buscar esa fuerza, tu podrás ser fuerte, Koneko. Y no hablo de poder mágico o fuerza física. Quiero decir que mientras estés dispuestas a creer en los demás que creen en ti, tú serás una persona fuerte.
—¿Y qué pasa con «ese poder»?
—No tienes por qué usarlo si no lo quieres usar. Mientras estés contenta y feliz, nadie te va a recriminar nada.
—Pero…
—Dicho eso, si me gustaría que dejaras de temer tanto a lo que llevas dentro —le dijo Issei de improvisto, tratando de espantar las dudas de Koneko, un pequeño sonrojo apareciendo en su rostro debido a la pena que le provocaba lo que a continuación iba a decir—. Sin ánimos de sonar raro, creo que te verías muy linda con unas orejas y una cola de gato.
—¡!
De improvisto, el rostro de Koneko se ruborizó al escuchar esas palabras. Estaba acostumbrada a que le dijeran que era linda; pero de alguna manera siempre había sentido que era una apreciación como la que uno le daría a un animal o un muñeco. La forma en que sempai lo había dicho, tan natural y como si la considerada en un miembro del género femenino de la misma talla que sus sempais, era por lo tanto…
—¡Sempai, baka!
PUM.
Gritando eso, Koneko agarró un árbol que estaba cerca desde la raíz y se lo lanzó a Issei. Este, tomado de sorpresa, se vio incapaz de esquivar el ataque, siendo mandado a volar un par de metros incluso aunque no recibió ningún daño por tal ataque.
Koneko, por su parte, sintiéndose más avergonzada por la estupidez que acababa de hacer, aprovechó el aturdimiento de Issei y huyó en el acto.
—«¿Pero que dije?»—se cuestionó Issei. ¿Acaso Koneko se había sentido acosada sexualmente solo porque le dijo que le gustaría verla con un par de orejas y cola de gato?
[No creo que el disgusto haya sido el problema de este caso] —comentó Ddraig, causando que un gigantesco signo de interrogación apareciera sobre la cabeza de Issei.
Mientras tanto, a lo lejos una Koneko todavía ruborizada apretó sus puños cerca de su pecho mientras recordaba las palabras de Issei.
—«Creer en los que creen en mí»—repitió, sin querer a su mente viniendo la imagen de Rías, Akeno y Kiba, que siempre habían estado ahí para ella y que eran como su segunda familia. Por un momento, la imagen de Issei también pareció aparecer en ese cuadro por motivos que ni siquiera ella comprendía.
De regreso con Issei, este todavía seguía tirado en el piso y viendo sus alrededores con la definición misma de «cara de lelo»
—Ufufufu. Parece ser que presionaste los botones equivocados de Koneko-chan, Issei-kun.
—«¡!»
Sorprendido al escuchar aquella voz de improvisto, Issei se levantó del piso de una manera rápida pero no acelerada, encontrándose así con una Akeno que lo miraba con una sonrisa divertida.
—¿Qué hace por aquí, Akeno-sempai? —preguntó, extrañado. Koneko era una cosa, pues todas las noches se había estado levantando a escondidas; pero Akeno, que no había dado indicios de nada durante el trascurso del entrenamiento, era otra.
La sonrisa de Akeno se tambaleó por un momento ante la pregunta.
—Yo… Necesitaba pensar —dijo a la final, desviando la mirada de su persona para entonces mirar a las estrellas.
—«Eh…»—sintiendo que había algo raro en Akeno, Issei se le acercó, a la vez que se preguntaba internamente si tenía que pedirle a Eve que le diera clases para dar charlas psicológicas.
Por un par de minutos, sucedió que él y Akeno estuvieron parados mirando las estrellas, con él dándole una mirada de reojo de vez en cuando en busca de algo que pudiera ayudarle a armar una conversación.
—Es muy bonita —dijo a la final, armándose de valor.
—¿Hmn? —desviando la mirada del cielo, Akeno le dio una mirada confundida por un momento, antes de sonreír pícaramente—. Ara, ara, Issei-kun. No sabes cuánto me halaga que me consideres bonita. Si soy sincera, soy consciente del impacto de mi propia figura; pero una chica siempre se siente feliz cuando un chico la halaga.
Al escuchar eso, el rostro de Issei se puso como un tomate
—¡M-me refería a la noche! ¡E-es muy bonita! —exclamó, queriendo corregir el malentendido; solo para luego hacer una mueca al darse cuenta de cómo sonaba lo que acababa de decir—. ¡Q-quiero decir…! ¡U-usted es extremadamente hermosa; p-pero yo estaba…! —sintiendo que mientras más hablaba más metía la pata, el rostro de Issei continuó poniéndose rojo y rojo de una manera que parecía que quería dar a entender su asociación con Ddraig.
—Es broma. Entiendo claramente a lo que te referías —lo interrumpió Akeno, sacando la lengua por un momento de manera burlona. Issei se odió a si mismo por encontrar el gesto extremadamente lindo y seductor—. Pero de todas maneras, quiero decirte que no soy la única de entre los dos que considera al otro atractivo. Para mi tú eres un muchacho muy agradable tanto por dentro como por fuera.
[Great Red se debe estar muriendo de la envidia en este momento] —comentó Ddraig con diversión, viendo como Issei seguía volviéndose rojo y rojo.
Sintiendo que si la conversación continuaba por ese rubro toda la sangre terminaría yéndosele al rostro, Issei trató de cambiar de tema.
—Er… Disculpe la pregunta, sempai; pero, ¿se puede saber que le preocupa? —cuestionó, viendo como Akeno todavía lucia algo extraña a pesar de que bromeaba.
Akeno caviló al escuchar esa pregunta. Issei no podía saberlo; pero ella había estado viendo desde el principio su interacción con Koneko. Y si bien le habían sorprendido los traumas de Koneko (en el sentido de cómo se sentía, pues ya sabía su pasado) y que esta se lo revelara a Issei así como así, lo que más le impresionó fueron las palabras de su kohai varón. No habían sido en extremo poéticas; pero Akeno sintió que era justo lo que necesitaba Koneko.
—«¿Podría él decirme las palabras que necesito escuchar?»—se preguntó, desconocedora de lo que siquiera necesitaba escuchar en primer lugar.
A la final, tomó su decisión y dijo
—Supongo que de todas maneras te terminaras enterando tarde o temprano… si es que no lo sabes ya en primer lugar, así que…
Zap.
Con ese sonido, de la espalda de Akeno surgieron un par de alas.
No. Corrección: de la espalda de Akeno surgieron dos alas. No había algo como «un par» en lo que respectaba a las extremidades que crecían desde algún punto de su columna, pues un ala era como de murciélago y otra era como de un cuervo. En pocas palabras, una de las alas de Akeno era como el ala de un Demonio y la otra como la de un Ángel Caído.
—Sin sorpresa, ¿eh? —comentó Akeno al ver la cara de Issei, su tono un tanto melancólico—. Supongo que no es de extrañar. Para un mago como tú, es muy probable que ni todo el esfuerzo que hago para evitar que el poder de esos bastardos se note sirva de algo.
—Admito que sabía que debía estar relacionada con los Caídos —asintió Issei—; pero no le puse mucho pensamiento. Usted es usted, Akeno-sempai. Si no me habló de ello, debió ser porque tenía sus razones: eso fue lo que pensé.
—No quería hablarte de esto, si te soy sincera —aclaró Akeno, poniendo una expresión todavía más melancólica, aunque también un tanto resentida—. Incluso si nos hubiéramos vuelto mejores amigos o algo más que eso, yo no hubiera querido hablarte de este tema. Odio a cada momento el siquiera recordar que por mis venas fluye este tipo de sangre. Siempre hago todo lo posible para hacer como si no lo tuviera.
—Yo… —sin saber que decir, Issei guardó silencio. Por la forma en que Akeno hablaba, probablemente a ella no le importara su reacción. Simplemente odiaba ser parte Caído y odiaba recordarlo. Ninguna palabra de consuelo podría cambiar ese hecho.
—Pero supongo que hay cosas que son inevitables —continuó Akeno, echándole una mirada en son de disculpa por un momento, aparentemente pensando que su forma de actuar lo estaba incomodando—. No me queda más que decirlo. Yo, Himejima Akeno, soy la hija de una de las más aclamadas Princesas Sacerdotisas del clan Himejima, Himejima Shuri. Y también soy la hija del hombre que le enseñó a la humanidad los secretos del poder de los astros: Barakiel, el Cadre Relámpago. Yo soy un desastre andante que en la Biblia es descrito como un monstruo nacido del pecado de las hijas de Adam y los hijos de Elohim: una Nefilim.
Akeno puso una mueca de desprecio al decir eso, igual que si considerada todas sus palabras como algo absolutamente repugnante, solo para luego continuar.
—Mi padre conoció a mi madre por accidente. Durante una batalla, resultó herido, y terminó aterrizando cerca de un campo al que mi madre había ido a realizar un exorcismo. Probablemente no debió curar a un Cadre o siquiera acercársele; pero su buen corazón le impidió irse sin ayudar a aquel hombre que según ella era una persona de excelente corazón. Como resultado, mi padre quedó impactado por la amabilidad de mi madre, y la empezó a cortejar siempre que pudiera hacerlo sin causarle problemas, llegando al punto de enseñarle los conocimientos astrológicos legendarios. Mi madre se enamoró de él como consecuencia, y, sin importarle lo que su clan pensara, gritó su amor a los cuatros vientos, perdiendo entonces todo honor como Princesa Heredera y siendo exiliada a un humilde templo.
Akeno puso una mirada nostálgica.
—A mi madre no le importó —dijo, su rostro iluminándose por un momento al hablar de su madre—. Estaba con el hombre que amaba: con eso simplemente bastaba. Cuando yo vine al mundo, ese sentimiento simplemente se reforzó. Una vida con su amada hija y su amado esposo; incluso aunque su familia no le hablaba, para ella eso bastaba. No pidió nada más. No pidió lujos, no hizo nada malo y simplemente vivió de una manera humilde con una templanza digna de admirar; y sin embargo…
El rostro de Akeno se ensombreció.
—Esos bastardos no nos dejaron ser felices —dijo en un murmullo lleno de odio absoluto—. La Princesa Sacerdotisa que se había mezclado con un hereje y había manchado la admirable sangre de los Himejima al dar a luz una abominación no sería perdonada incluso si era a pedido de Amaterasu-sama. Por eso, cuando yo todavía era una niña, aquellos hombres atacaron el templo en donde vivía mientras aprovechaban el momento en que sabían en que mi madre estaría débil al hacer su usual ritual de purificación y que mi padre no estaría. Con una ventaja numérica absurda, contando tanto con Onmiyojis de la mejor gama y Caídos rebeldes que se habían unido a vengarse de mi padre, y teniendo mi madre acceso a solo el 40% de su poder, era obvio lo que pasaría. Mi madre no pudo contra tantos, y fue abrumada.
Una lágrima se asomó por el ojo de Akeno.
—Pero ella pudo haber escapado —dijo con la voz rota—. Con todo, tenía lo suficiente para huir incluso con su poder debilitado al usar una carta de un solo uso; p-pero ella prefirió sacrificar esa carta para que yo huyera en lugar de ella. E-ella…
Sin poder evitarlo, Issei abrazó a Akeno. No importaba si el gesto luego le causara vergüenza, y cosas como la lujuria que causaba el cuerpo de Akeno no importaban en esos momentos. Ahora lo único que importaba era aquella hermosa chica que parecía que podía romperse a pedazos en cualquier momento.
—G-gracias —dijo Akeno, separándose de él una vez que pareció recuperarse—. Pensé que ya podría hablar de eso sin ponerme así; pero parece ser que me equivoqué —dio una sonrisa sin ánimos al decir eso.
—Es completamente razonable su reacción, sempai —le contestó Issei, antes de hacer una ligera mueca—. Discúlpeme la pregunta; pero, ¿por qué me habla de este tema? Se nota que es algo difícil para usted, y la verdad no nos conocemos desde hace tanto como para que me tenga tanta confianza.
—Haces una buena pregunta —dijo Akeno, ya algo más compuesta—. Pues es un poco difícil de definir esto que siento; pero podrías decir que hay algo en mí que me dice que no está mal contarte esto… Al fin y al cabo, pienso yo, si volvemos a encontrarnos con otro de eso bastardos Caídos lo más probable es que te enteres de esto de todas maneras. Lo mejor sería si lo supieras desde mi propia boca.
Issei siguió algo dudoso.
—Pero, aun así…
—Y también es porque te vi hablando con Koneko-chan —lo interrumpió Akeno—. Escuché las palabras que le dijiste, y no pude preguntarme que dirías si te contaba acerca de mí: esa es la razón. Nada más que eso.
—Entonces lamento decepcionarla, sempai; pero yo no soy el tipo de persona que pueda darle un consejo adecuado —respondió Issei, algo apenado—. Tal vez parezca lo contrario; pero en realidad no soy muy bueno en esto de entender a las personas.
[Si no lo dices no me doy cuenta] —ironizó Ddraig.
Issei lo ignoró por completo.
—Tranquilo —Akeno le dio una sonrisa algo apagada—. No quiero un psicólogo, tan solo quiero el consejo de un amigo que no se sienta obligado a decirme lo que quiero escuchar, sino que me diga lo que necesito escuchar.
—Yo…
—Antes de hablar, deja que te lo explique mejor —lo volvió interrumpir a Akeno, antes de señalarse a sí misma de manera cansina y burlona, como si estuviera exhibiendo un animal de circo—. ¿Ves lo que hay aquí? Ni suficiente de un lado, ni suficiente del otro. Una mestiza inmunda que no es ni Demonio, ni humana, ni Caído. Eso es lo que soy yo, que hice que mi madre muriera simplemente por existir. Eso es lo que soy, y lo que odio como nada en el mundo.
—¿O-odiar? —repitió Issei, esperando haber escuchado mal.
—Sí, odiar —asintió Akeno—. Por mis venas corren dos sangres milenarias: eso es lo que diría cualquier persona; pero para mí lo que fluye desde mi corazón es igual al veneno más terrible del mundo. De parte materna, el tío abuelo bastardo que mandó a asesinar a su propia familia. De parte paterna, un hombre inservible que no estuvo ahí cuando era requerido y que por enamorar a una mujer la condenó a la muerte. Esas son las dos sangres que corren por mis venas.
Mientras hablaba, Akeno levantó sus dos manos, y entonces, para la leve sorpresa de Issei, chispas eléctricas con destellos de luz surgieron de su mano izquierda, y una especie de ave de origami apareció en su mano izquierda.
—Esto es lo que me dan mis dos sangres —dijo ella—. En mi mano derecha, el poder del rayo sagrado del Hijo del Padre Celestial; en mi mano izquierda, el poder de adoración Onmyōdō derivado del arte Shinto , las practicas budistas, la astrología, la Brujería y los Métodos Celestiales de las Dakinis. Estos son poderes que cualquiera mataría por tener… poderes que yo mataría por no poseer; por poder cambiarlos por la vida de mi madre.
—Creo entender —dijo Issei, poniendo una mirada seria, pues la situación la requería—. Todo esto es por el Rating Game, ¿verdad? La situación es crítica: tienes que pelear contra quince personas dentro de los cuales hay dos inmortales, y de perder tú amiga perderá todos sus sueños. En esa situación, tener algo como las practicas sacerdotales de oriente o los poderes de luz de los Caídos sería una ventaja que podría incluso cambiar el terreno de juego.
Issei miró como el rostro de Akeno se volvía más sombrío conforme hablaba, y dio un suspiro.
—Y tú no quieres usar esos poderes —dijo, perdiendo de repente su tono formal—. Los detestas, los aborreces, los considera una maldición. Simplemente no quieres saber de ellos… Pero al mismo tiempo, eres consciente de la situación, y no puedes evitar pensar que estas siendo egoísta. Te llenas de conflicto, y piensas: «No quiero fallarle a mi amiga; pero tampoco quiero hacer uso de esto»
—Ara, ara —Akeno dio una risa falsa—. Issei-kun, para no entender las personas me has entendido por completo… Si —asintió ella, llena de pesar—. En cualquier otra circunstancia, no tendría problema alguno en tomar una decisión; pero este caso es distinto. Ya no basto en mi condición actual, y si fallo no seré yo quien sufra, sino que sufrirá la amiga a la que considero como una hermana. ¿Qué debo sentir entonces cuando parte de mi aun no desea mostrar estos poderes despreciables?
—Yo…
—Sin mentiras y falsedades —lo interrumpió Akeno—. Ya te lo he dicho. No quiero que me hagas sentir mejor, sino que quiero escuchar que es lo correcto.
—Pues es obvio, ¿no? —dijo entonces, sin saber que más decir—. Tu amiga te necesita. Puedes dar más de ti. Lo lógico es que des todo para ayudarla… Pero…
Issei miró a Akeno a los ojos, respondiendo a la mirada seria de esta con otra mirada seria.
—Entiendo tu punto, y no creo que haya nada de malo en que te sientas cómo te sientes. No hay palabras que te pueda decir, porque tú ya sabes lo que tienes que hacer. Piensa que es lo que más te importa en este momento, y luego preguntate: «¿Qué voy a hacer?»
—Entonces, si no hay consejo, dime: ¿qué harías tú en mi lugar?
—Creo que el poder no es bueno ni malo —respondió Issei a la pregunta de Akeno—. Probablemente haya gente que considere que una pistola no puede hacer nada más que matar; pero esa gente no entiende que a veces esa misma pistola mata para salvar mucho más de lo que se está quitando. Eso que tu llamas maldición no fue lo que te quitó a tu madre. Fueron esas personas estúpidas que consideraron lógico matar a una niña y a su madre simplemente por haberse enamorado de un hombre que no era de su misma raza. No existe algo como «poder malo» o «poder bueno». Solo existen resultados buenos y resultados malos. Estoy totalmente seguro que tú sabes tan bien como yo que ocultar esa reserva extra de energía no te hará ningún bien en una pelea a muerte.
—Ara, ara. ¿No es esto acaso opuesto a lo que le dijiste a Koneko-chan? —cuestionó Akeno con una sonrisa que no le llegaba al rostro.
—Lo de Koneko es distinto —respondió Issei con el rostro serio—. La diferencia entre un arte y un tipo de poder mágico es mucha. Ella no tiene porqué verse obligada a hacer algo que no le gusta; pero tú no puedes darte el lujo de no usar el poder de la luz que instintivamente está ligado a tu poder mágico.
—…
Akeno guardó silencio por un momento.
—¿Sabes? —dijo luego de unos segundos—. Cuando mi madre murió, pensé por un momento que mi vida solo causaba mal; que simplemente debería morir para reunirme con ella. Pero luego pensé: «Ella sacrificó su vida por mí. Lo mínimo es que honre su sacrificio». Entonces me la pasé en las calles mendigando a las personas mientras usaba mis poderes como Miko para tratar de mantener esta vida al trabajar para ganar algo de comida. No fue hasta un día en que por casualidad del destino me topé con un cliente de la familia Gremory y un miembro de la nobleza de Lucifer-sama que conocí a Rías. No me hice amiga de ella al instante; pero ella sí se hizo mi amiga desde el primer momento
Akeno dio una mirada nostálgica.
—No podía entender como una niña como ella, que tenía sirvientes que le hicieran todo, viviera como yo vivía. «¡Es inaceptable!» — Akeno hizo una imitación de una niña de voz chillona . «¡Debemos hacer algo para ayudarla!»: fue lo que ella le dijo al sirviente de su hermano… Y entonces, el clan Gremory me tomó bajo su protección así como así. El mismísimo Lucifer-sama habló con el clan Himejima y les ordenó que me dejaran en paz, o entenderían lo que es la verdadera destrucción. Incluso hizo que me devolvieran el cadáver de mi madre que supuestamente habían tomado para «evitar que se supieran los secretos del clan»… Naturalmente, haciendo todo eso por mí, no fue extraño que terminara volviéndome la Reina de Rías. Sentí que tal vez podía valorar mi existencia ayudando a aquella niña que me había ayudado tanto.
—Entonces, sabes lo que yo sé, ¿verdad? —interrogó Issei—. Porque esa niña, que te ayudo tanto, nunca te ha pedido que hagas nada que te haga infeliz, ¿no es así? ¿Qué tú crees que deberías hacer por ella, entonces?
—Hmp —Akeno sonrió. Era su primera sonrisa verdadera en toda la conversación —. Tienes razón, Issei-kun. No eres bueno en dar charlas.
Ella empezó a marcharse.
—Pero de todas maneras, esta conversación me ha ayudado como no te imaginas.
Y así ella, se marchó.
—«Aunque no creo que haya dicho nada bueno»—pensó Issei. Tan solo había dicho lo lógico y había escuchado a Akeno hablar. Realmente no había hecho nada genial.
Pero Akeno, a lo lejos, no pensaba lo mismo.
—«Creo que tal vez necesitaba hablar con alguien —pensó, mirando el cielo estrellado. Su madre en el pasado le había dicho que las estrellas eran los espíritus de sus ancestros que las protegían, así que siempre cuando sentía que necesitaba apoyo miraba al cielo pensando que tal vez su madre estaba ahí viéndola desde donde quiera que estuviera —. O tal vez, simplemente quería ver su reacción»—pensó, mirando sus alas, que todavía estaban extendidas.
Akeno había hablado como si la reacción de Issei ante sus alas le pareciera irrelevante; pero la verdad es que Akeno era muy sensible respecto a ese aspecto de sí misma. En pocas palabras, porque decididamente pensaba que era «incorrecto», ella había hablado de sí misma esperando con angustia auto-destructiva palabras de odio de su reciente amigo.
Era tonto porque Akeno sabia —comprendía— el tipo de persona que era Issei, y que este nunca le dirías cosas malas solo por su raza; pero el corazón era ilógico y no atendía a la razón. Su inseguridad siempre estuvo ahí picoteándole cada vez que hablaba con Issei o con alguien más. Por eso era que no era muy dada a hacer amigos. Instintivamente pensaba que iba a ser rechazada, y terminaba rechazando a los demás.
Ser aceptada era algo que le quitaba a Akeno un peso de encima, y que decididamente elevaba su capacidad para relacionarse con Issei.
—«Además…»
«No existe algo como "poder malo" o "poder bueno". Solo existen resultados buenos y resultados malos.»
—«Esto que fluye por mi sangre maldita no es malo, ¿dices? —cuestionó, trayendo a su mente la imagen de Issei —. ¿Lo que importa es lo que haga con esto?»
Otro conflicto llenó a Akeno ante esa pregunta.
Pero Akeno sabía que «algo» había cambiado en su conflictivo ser. Que podía parecer por fuera la misma pero que su duda (inseguridad) había sido saciada.
Porque había aprendido una leve lección y había recordado lo que tal vez en algún momento ella había olvidado.
—«Ufufufu. Creo que tal vez luego tenga que darle un "agradecimiento" a Issei-kun»—se dijo, poniendo una sonrisa traviesa incluso aunque su corazón no había sido completamente calmado.
Por su parte, Issei, sintiendo un extraño escalofrió atravesar su columna, empezó a caminar en dirección hacia su habitación en la mansión en la montaña de Rías.
—«Nada más falta que me encuentre con Kiba, Aika y Rías-sempai, y entonces habré charlado con todo el grupo Gremory»—se dijo de manera divertida.
[Y que no se te olvide la Chica Mágica Mil-tan] —recordó Ddraig, haciendo que Issei tuviera un escalofrió. Aquella Chica Mágica no lucia como una mala persona; pero demonios si no sería súper raro tener un «encuentro nocturno» con ella. Por lo menos Kiba no lo agarraría y empezaría a gritarles cosas de animes si de casualidad se lo encontraba.
Negando con la cabeza ante esos pensamientos tontos, Issei siguió caminando mientras recordaba la razón por la que había terminado encontrándose con Koneko.
La verdad era que últimamente se sentía extraño. Como apretado o algo así. Era un poco difícil describirlo con palabras; pero era más o menos como el tipo de ansiedad que uno tenía cuando compulsivamente tenía el impulso de hacer algo y no podía hacerlo. Le había preguntado a Elmenhilde acerca de eso (temía una reacción rara y exagerada de Eve si le decía que se sentía mal), y esta solo había sonreído misteriosamente mientras decía líneas misteriosas (y clichés) dignas de un anime. Algo acerca de que por fin se estaba acercando, y que parecía que había llegado aquel punto; lo que sea que eso significara.
Según Ddraig, lo más probable es que esa ansiedad fuera que su cuerpo estaba desarrollando un nuevo poder con el cual pudiera enfrentarse al nuevo villano de turno; pero como Ddraig había dicho adicionalmente que también podía ser que su libido no lo dejaba dormir porque quería secuestrar a la princesa Rías y «devorarla como un Dragón», Issei no lo había hecho ningún caso a sus estupideces.
(Aunque si era verdad que últimamente se le dificultaba un poco dormir al saber que Rías estaba en su misma zona)
Issei no sabía que era lo que le pasaba; pero como nada sorprendente pasaba y seguía siendo el mismo, a la final pensó que simplemente debía ser ansiedad por ese extraño presentimiento de que algo (tal vez algo que tuviera que ver con el ya muerto Azkeel) sucediese.
—«Sea lo que sea, es súper molesto. ¡Es como tener insomnio!»—se dijo, abriendo la puerta de su cuarto y entrando en él, solo para quedarse paralizado al ver lo que estaba dentro de él:
¡Nada más y nada menos que Eve en un traje blanco de enfermera!
Pero no era un traje normal de enfermera. Oh, no. ¡Era uno de esos trajes de enfermeras que las mujeres solían usar en situaciones más «intimas»! ¡La parte de abajo consistía en una blanca minifalda extremadamente corta que en cualquier movimiento dejaba ver el voluptuoso trasero de Eve, así como sus bragas (cosa que hizo que Issei agradeciera a Great Red porque su sensei llevara bragas)! ¡La parte de arriba, mientras tanto, tenía un tremendo escote que dejaba ver gran parte de los senos de Eve, con la zona cubierta además estando extremadamente entallada!
En resumen, era el tipo de traje que revitalizaría a cualquier hombre; aunque no de la forma en que una enfermera debería hacerlo.
—Ara, ara. Por fin ha llegado, Issei-sama —dijo Eve, levantándose de la cama en donde estaba sentada, causando que su traje cubriera cada vez menos su cuerpo—. Creo entonces que ya podemos comenzar.
—¿C-comenzar con qué? —tartamudeó Issei, pellizcándose internamente para evitar mirar a Eve, a la vez que se preguntaba si tal vez Elmenhilde le había dicho a Eve que se sentía raro.
Pero la respuesta de Eve fue peor de lo que se imaginaba:
—¡Con la clases de orientación sexual, por supuesto!
El cerebro de Issei sufrió un cortocircuito.
—¡¿CON LAS QUE?! —gritó una vez que salió del shock, solo para taparse la boca mientras miraba a todos lados con nerviosismo.
—Tranquilo, Issei-sama —sonrió Eve de manera encantadora—. He hechizado la habitación para que sea insonora. Por esta noche, puede gritar todo lo que quiera.
[¡Por esto es que siempre le voy a las senseis!] —exclamó Ddraig con emoción de la nada.
Por su parte, Issei, presa de un conflicto moral con la sensei que era como un familiar cercano para él, pero que al mismo tiempo había sido un objeto de fantasías sexuales en los periodos más tempranos de su adolescencia, se quedó paralizado mientras sentía que su cerebro se volvía a reiniciar.
—Verá, Issei-sama —dijo Eve, acercándosele. Como media un poco menos que él, que media un metro setenta y ocho, Issei tuvo una completa vista de la parte superior de su escote—. Cuando era más joven, pensé que esta lección era innecesaria, y que yo podría estar cerca siempre que necesitara de una guia; pero ya veo que está dispuesto a disfrutar su juventud con ímpetu incluso si es a mis espaldas. No puedo decir que no me moleste; pero no puedo entrometerme con sus deseos. Lo único es que debo evitar que ande esparciendo su gloriosa descendencia con la gente equivocada, así que tengo que corregir mi error y explicarle lo que debe hacer para evitar embarazar a una dama.
—¿E-esto es por lo de Rias-sem…? —Issei calló repentinamente al ver como en el rostro de Eve aparecía una sonrisa muy pero muy dulce.
—Simplemente no puedo permitir que cometa errores —dijo, cambiando de manera brusca el tema—. Es por eso que debo enseñarles lo métodos de prevención mundanos.
Diciendo eso, Eve conjuró y agarró de forma algo lasciva un objeto que Issei deseó con todo su ser que fuera su imaginación: ni más ni menos que un condón de talla XXL.
—Por favor, quítese los pantalones —dijo con la cara completamente seria, como si verdaderamente considerara que solo estaba dando una clase como cualquier otra—. Le enseñaré a ponerse un condón con mis propias manos. Luego de eso, le explicaré con ejemplos corporales cómo funcionan las relaciones sexuales entre un hombre y una mujer.
[Bueeeeeeno… —Ddraig soltó una risa—. Más vale que digan aquí corrió, que aquí chismeó]
Issei perdió cualquier conexión con Ddraig luego de que escuchara aquello.
Pero como Issei estaba muy ocupado en evitar perder los pantalones y que la cosa dentro de ellos reaccionara, no le prestó mucha atención a ese detalle.
—E-esto, s-sensei… —tartamudeó, retrocediendo cual gacela en frente de un león ante la extremadamente sensual Eve—. Y-yo, y-yo p-pienso q-que…
—No se preocupe —dijo Eve sonriendo hermosa e impasiblemente, igual que una Diosa capaz de aliviar el sufrimiento de cualquier hombre—. Yo sé que no tiene experiencia en nada de esto, así que por favor déjelo todo en mis manos. Tal vez nunca haya estado con nadie; pero mis conocimientos y capacidades bastaran para que la teoría sirva más que cualquier experiencia práctica. Tan solo déjese llevar… Le prometo que todo lo que le haré sin duda le encantará.
—«¡E-el problema es precisamente ese! ¡Que no me debe gustar!»—pensó Issei, sintiendo un conflicto en su ser. Por un lado, como ser humano normal, sentía que había algo absolutamente mal que una mujer que ostentaba la suficiente cercanía con su persona como para tratársele como su familiar se estuviera manifestando de una forma tan… atrevida.
Pero por otro, solo había que decir una cosa muy sencilla: Issei era un adolescente y era mitad Dragon. Los Dragones eran masas andantes de energía que se dejaban llevar por sus emociones (razón por la que a menudo destruían ciudades, robaban mujeres o hacían un montón de cosas malas al ser guiados por sus pecados capitales). Como adolescente anormal que era parte Dragon, el instinto primario de Issei era uno que no se podría decir en frente de menores de edad.
Por eso, aunque se le hacía mal ver con ojos sexuales a Eve, no se podía evitar que su cuerpo despampanante y la forma tan «servicial» en la que esta hablaba lo hiciera… reaccionar.
—Muy bien —dijo Eve mientras sonreía. Al ver que miraba hacia sus pantalones, Issei se sonrojó como un tomate al notar que había algo muy prominente y grande dentro de ellos que parecía querer salir y saludar al mundo—. Ahora solo debe desnudarse… Aunque, si lo quiere, primeros podemos empezar con la clase de «identificación de las partes». Incluso con la ropa puesta, déjeme que le explique con mi tacto el nombre de cada parte de eso que lleva entre las piernas.
—«¡Ophis! ¡Great Red! ¡Ryujin! ¡Quetzalcóatl! ¡BOB ESPONJA! —gritó Issei un montón de nombres de entidades divinas de naturaleza draconiana —. ¡Quien sea! ¡Sálvenme de esta situación tan rara, y les juro que les haré un altar!»—gritó, pues aunque la situación era muy excitante, la verdad su conciencia humana no encontraba bien lo que estaba pasando.
Y entonces, un Dios mandó a su emisario para salvarlo.
—¡K-kya! ¡I-Issei-san, E-Eve-san! ¡¿Q-qué están haciendo?!
O mejor dicho, el Dios de la Biblia mandó una monja.
—¿Asia? —cuestionó Eve, viendo como Asia estaba parada en la puerta viéndolos extremadamente sonrojada. Por un momento Eve se preguntó cómo era eso posible, antes de acordarse que, a pesar de haber insonorizado la habitación, no había hecho una barrera ni nada por el estilo que evitara que la gente entrara, demasiado ocupada en «enseñarle» a su «Issei-sama»
Pero, tras pensarlo unos segundos, Eve sacudió la cabeza y sonrió, sin ver ningún problema en la presencia de Asia.
—Muy bien, Asia. Ya que tú estás aquí, puedes unirte a la lección —dijo, causando que la mandíbula de Issei casi se desencajara—. Dejame que te explique cómo se complace un hombre mientras le enseño a Issei-sama como complacer a una mujer. Luego, tú repetirás mi ejemplo cuantas veces sea necesario hasta que te salga bien.
—¿Q-qué…? —cuestionó Asia, totalmente confundida, aunque también sonrojada. Aunque la gente no lo creyera, ella sabía más o menos acerca del tema de las relaciones sexuales. No sabía mucho porque no se suponía que una Santa supiera sobre esa clase de cosas; pero por lo menos tenía la típica compresión infantil de «esta parte de aquí y esta parte de allá solo deben tocarse con una persona amada»
—No te preocupes. Si no tienes la suficiente confianza, yo te guiaré en cada paso —dijo, haciendo que Issei casi se desmayara por una hemorragia nasal al imaginarse a Eve y Asia «trabajando juntas»—. Porque, aunque no lo sepas, veo muy claramente que tu corazón no se disgustará por lo que haremos a continuación.
Escuchar eso último (que Issei por algún tipo de poder místico no escuchó) hizo que Asia se sonrojara, incluso si no entendía muy bien la razón. Es decir, ella se sentía bien y a gusto con Issei, quien la protegía y la cuidaba; pero no estaba muy seguro de cómo llamar esa sensación. Sabía del amor; pero como Santa que había sido alejada de todas las «impurezas del hombre», no era capaz de comprenderlo. Sin una madre que la guiara, su corazón de doncella era igual al de una niña de primaria. Ella ni siquiera entendía muy bien algo tan sencillo como lo era la «amistad».
Lo único que podía entender era que su corazón se aceleraba ante las palabras de Eve, y que una calidez la embargaba cada vez que recordaba aquellas palabras que Issei la había dicho cuando fue tomada por Azkeel como rehén.
—Entonces, Issei-sama —dijo Eve, todavía sonriendo mientras empezaba a preparar el gigantesco condón que lucía desproporcionado en sus relativamente pequeñas manos—. Creo que es hora que comencemos con la lección.
—«Esto parece ir para rato»—dijo Issei mientras tragaba saliva y trataba de alejarse de Asia para que esta no viera la cosa en su entrepierna que estaba en una posición comprometedora.
A la final, Issei logró evitar que Eve le diera su versión práctica de «la charla». E incluso aunque una parte muy secreta de él se arrepentía de haber perdido seguramente lo que sería una oportunidad de oro, su mente y corazón estaban en calma. La sensei que amaba como un familiar todavía seguía en el lugar donde estaba. Afortunadamente, no había hecho nada raro al sentirse obligada por su extraña personalidad.
[¡Great Red, por favor dame paciencia!] —gritó Ddraig, que había vuelto a conectarse con Issei, con exasperación. ¡No podía creer que Issei pensara que Eve había hecho lo que había hecho por su «extraña personalidad» y un «sentido de obligación»!
Y así, con un Ddraig que estaba tratando de recordar si existía un Dios Dragon relacionado con el amor que pudiera iluminar a su compañero, un día terminó.
Y entonces, un día antes de que se diera lugar el esperado Rating Game…
—Hoy no entrenaremos.
—¿Eh? —exclamaron todos, sorprendidos ante las palabras de Elmenhilde.
—Lo mejor será que descansen tanto mental como físicamente —explicó ella, Ranga en su cabeza como si fuera algún tipo muy raro de sombrero. Nadie comentó nada a pesar de ver eso. No querían morir—. Tal vez no lo crean; pero a veces hay que descansar luego de dar todo por el todo. El cuerpo es una máquina, al fin y al cabo. Está bien ejercitarla constantemente; pero si no se le da el descanso necesario, entonces puede dañarse.
—Supongo que tiene sentido —murmuró Rías, quien la verdad no encontraba para desagradable la idea de poder descansar un poco.
—Dicho eso, pueden hacer lo que quieran —concedió Elmenhilde, algo aburrida, solo el agitar de cola de Ranga pareciendo traerle algún tipo de sensación de felicidad—. No les estoy dando permiso para que se comporten como críos, pero creo que está bien si se divierten un poco. No sé, hagan un partido de calaverabol, o lo que sea que hagan los jóvenes en estos días para divertirse.
—¿Qué es el calaverabol? —cuestionó Aika, confundida, Asia a su lado haciéndose la misma pregunta.
—Créanme que no que quieren saberlo —les dijo Issei, estremeciéndose de una manera que mató la curiosidad de todos de un sentón.
—Bueno-nyo. Supongo entonces que puedo pasar la tarde viendo a la Mahou Shoujo Levi-tan demostrarle a los malvados de lo que está hecha una Chica Mágica-nyo —dijo Mil-tan de repente, antes de darle una mirada seria a todo el mundo y decir con voz grave e intimidante:—. ¿Alguien quiere acompañarme-nyo?
—Yo sí quiero —dijo Asia, elevando una mano de manera algo tierna, Lucia tan terriblemente inocente en opinión de Issei—. Quiero saber lo que es una Chica Mágica.
Ante ese comentario, las fosas nasales de Mil-tan se expandieron como si fuera un toro iracundo.
—¡¿NO SABES LO QUE ES UNA CHICA MAGICA?-NYO! —gritó Mil-tan, el horror llenando su tono como si Asia le hubiera dicho que no sabía lo que era dormir o respirar—. ¡Esto no se puede quedar así-nyo!... ¡Rápido, Aika-nyo! ¡Ayudame a salvar a esta pobre alma inculto del pecado de la ignorancia-nyo!
—¡Enseguida, Pretty-Pretty Snow Magicarl Girl Mll-tan! —dijo Aika, hacienda una saludo militar, para luego arrastrar a una asustada Asia que estaba arrepintiéndose de haber abierto la boca.
—«¿D-debería ayudarla?»—se preguntó, antes de mirar a la Mil-tan que emitía un tipo especial de aura que ni con el Balance Breaker del Boosted Gear podría igualar, y sudar frio —. N-nah. Creo que ver un poco de anime no la hará daño a Asia»
—Yo voy a las aguas termales —dijo Kiba de repente, haciendo que Issei se acordara que la montaña Ría-tan había venido incluida incluso con aguas termales—. ¿Alguien quiere ir también? No sé. ¿Quieres que nos lavemos la espalda mutuamente, Issei-kun?
—Tal vez luego —dijo Issei sin ver nada raro en la proposición (en las aguas termales, le había dicho su padre, a veces los hombres se lavaban la espalda, tomaban sake y hablaban de mujeres y cosas así como si fuera lo más normal del mundo).
Pero las chicas no lo vieron de la misma manera.
—Ara, ara. Issei-kun, no sabía que tú y Yuuto-kun se llevaban de esa manera —dijo Akeno, un tanto ruborizada mientras gotas de sudor goteaban por su nariz… Quien sabría lo que estaba imaginándose.
—¿S-sempai y Yuuto-sempai? —dijo Koneko, ruborizándose mientras miraba a Issei y a Yuuto como si fueran criminales —. ¡Q-que indecente!
—«Creo que debí haber ayudado a Yuuto a mejorar sus capacidades para relacionarse con las varones»—pensó Rías, entendiendo que el hecho de que el único contacto masculino de Kiba fuera su sensei (que tenía varios siglos de edad) hacia que este a veces no actuara como un adolescente normal del siglo 21 —. Aunque, también… »
A la mente de Rías vinieron imágenes no aptas para menores en donde Issei y Kiba eran los protagonistas.
—«¡No, no! ¡Mala Rías!»—se dijo, espantando esos pensamientos mientras gotas rojas goteaban de su nariz. Por alguna razón, su corazón también pareció dolerle un poco ante esas imágenes sin sentido que su mente había orquestado.
—No sabía que usted tenía esa clase de gustos, Issei-sama —dijo Eve, sin lucir para nada escandalizada, aunque si algo molesta—. Como le dije, no se puede evitar si son sus deseos; pero recuerde que la prevención es importante. Entre varones sobrenaturales todavía son posibles los embarazos.
—«¡E-esa no era información que necesitara saber!—gritó Issei, viendo con enojo como Kiba se iba luego de haber armado todo ese revuelo —. ¡Por lo menos quedate y sufre como yo, cobarde!»
—Ufufufu —Akeno, ya más recompuesta, rió al ver la cara de Issei. Luego dijo: —. Yo, por otro lado, iré a preparar algo divertido. ¿Quieres acompañarme, Issei-kun? Podríamos tener una batalla de cocina y ver quien tiene las mejores habilidades culinarias.
[¡Aceptamos el Shoungeki!] —gritó Ddraig en la mente de Issei, con Akeno siendo incapaz de escucharlo.
—Eh… Tal vez luego, Akeno-sempai —dijo Issei al final, una gota de sudor resbalándosele por una la nuca al entender la referencia de Ddraig.
Si Akeno se decepcionó por su respuesta, no lo demostró.
—Bien. Entonces será a la próxima —dijo, para entonces mirar a la Koneko que se había animado ante la palabra «cocinar», aunque lo más probable es que ella estuviera así más por el resultado que por el proceso—. ¿Y tú, Koneko-chan? ¿Quieres acompañarme?
—Claro, sempai —asintió Koneko de manera rápida. Issei se preguntó si era normal que un Youkai gato amara tanto la comida.
—«¿A dónde se irá todo eso?»—se preguntó, viendo que Koneko ni estaba gorda, ni tenía «atributos destacables»
Koneko le dedicó una mirada fría ante su último pensamiento. Al ver eso, Issei rezó porque no se le ocurriera lanzarle otro árbol.
Por fortuna, Koneko simplemente lo miró con enojo y luego se fue con Akeno, emocionada ante la idea de comer lo que sea que Akeno fuera a preparar.
Como consecuencia, solo él, Rías y sus dos senseis quedaron en el lugar.
—¿Hmn? —de repente, para su extrañeza, vio como casi al unísono sus dos senseis se agarraban un oído como si tuvieran puesto un audífono en él.
—¡No, Elizabeth! —gritó Elmenhilde, asustando al pobre de Ranga que estaba durmiendo en su cabeza—. ¡No porque no esté quiere decir que puedas usar mi castillo para hacer un concierto y una fiesta! ¡No quiero tener que comprar más vidrios! ¡La semana pasada gasté una fortuna reparando todas las ventanas que rompías con tu canto!
—¿Podrías dejar de gritar tanto? —cuestionó Eve con molestia, un gigantesco «¡MIKON!» lleno de enojo escuchándose de una manera que parecía violar las leyes de la comunicación mágica—. Te llamé hace una semana. ¿Tienes que hacer tanto alboroto solo porque no te he vuelto a llamar?... No me importa si estas aburrida. Molesta a la Dragona o a la loba si quieres hacer algo divertido.
—«¿Con quién estará hablando?»—se preguntó Issei con curiosidad, sobre todo al escuchar la parte de Dragona y atisbar una forma de hablar que indicaba que la persona con la que hablaba Eve (una mujer, por lo que su tono le indicaba) era una persona de origen japonés y estatus de clase alta; es decir, una Ojou-sama como Rías, aunque por alguna razón no parecía tener nada elegante en sus venas.
Sea como fuere, la persona con la que hablaba Eve parecía que no iba a dejar a esta última tranquila durante un buen rato, porque el rostro hastiado de Eve indicaba que no iba a poder estar en paz hasta que escuchara toda su cantaleta.
—Discúlpeme un momento, Issei-sama —dijo, para luego, de manera unísona con Elmenhilde, irse a otro lado hablar, el Ranga en la cabeza de Elmenhilde (que parecía ser su sitio favorito en el mundo) yéndose también por adición.
Fueron solo un par de segundos después que Issei se dio cuenta que eso lo había dejado solo con Rías.
—Eh… —murmuró, sin saber que decir. No había estado evitando a Rías ni nada por el estilo; pero desde aquel incidente en su cuarto ninguno de los dos había podido estar completamente a solas. Sabía que Rías le había pedido que actuaran como si nada hubiera sucedido; pero era muy difícil cuando cada vez que la miraba recordaba su hermosa piel desnuda, sus curvas, la suavidad y textura de sus se…
—«¡Mal Issei!»—se gritó, espantando esos pensamientos antes de que pudiera ocurrir un incidente que lo pusiera en una situación vergonzosa.
—Aprovechando el momento, tengo algo que hablar contigo —dijo Rías, acercándosele—. Quiero agradecerte por las palabras que les diste a Koneko y a Akeno.
—¿Eh? —Issei se sorprendió al escuchar eso.
—Últimamente, vi que algo había cambiado en Koneko y Akeno —explicó Rías—. Les pregunté a ambos si les había pasado algo, y las dos me dijeron que tuvieron una conversación contigo. No sé exactamente qué fue lo que les dijiste; pero seguramente debió haber sido algo muy bueno, porque lo que pesaba en el corazón de ambos ha disminuido.
—Yo solo les dije lo que pensaba —dijo, sin sentir que hubiera dicho nada genial—. Ellas dos fueron sobre todo las que hablaron y me explicaron sobre sí mismas.
—Eso es algo sorprendente, ¿sabes? —le cuestionó Rías—. Aunque por diferentes motivos, tanto Akeno como Koneko le re-huyen a las personas. No son dadas a abrirse ante extraños… El que estuviera dispuestas a darte la suficiente confianza como para revelarte su pasado, es un tanto… Sorprendente.
Rías sonrió luego de decir eso. Se veía tan hermosa que Issei por un momento se le quedó viendo fijamente, hipnotizado.
—Pero no puedo culparlas —dijo, sacándolo de su trance—. No estoy segura del porqué; pero a tu lado me siento segura. Siento como si pudiera confiarte algo importante, y que no me pasaría nada malo.
—Creo que eso es por mi aura draconiana —explicó Issei, tratando de darle una explicación lógica—. Más o menos da algo así como una «sensación» a las personas. A los mundanos parece darles miedo y admiración a la vez; pero por lo que veo a ti y al resto solo les hace sentir confort.
—Como sea —le restó importancia Rías a sus palabras—. No importa si es por tu aura o por un poder extraño, la verdad no cambia. Ser capaz de hacer que las personas abran su corazón es una cosa; pero lograr mantener ese corazón abierto es otra. Tú eres el que hiciste que Akeno y Koneko se sintieran mejor, no tu aura: de eso yo estoy segura.
Rías tomó las manos de Issei. Eran unas manos tan suaves y blancas como la porcelana más fina.
—Y por eso te estoy profundamente agradecida —exclamó, su tono lleno de emoción en carne viva—. Yo siempre he tratado de hacer sentir mejor a ambas; pero creo que nunca he podido lograrlo —Rías dio una sonrisa agria—. Soy una princesa mimada. No puedo comprender lo que han pasado Akeno y Koneko. Puedo imaginarlo, simpatizar o incluso tratar de mostrar mi apoyo; pero a comparación de uno que verdaderamente sabe lo que es el sufrimiento, soy simplemente ineficiente. No puedo dar la talla como Rey en ese ámbito.
—No creo que Koneko y Akeno-sempai piensen lo mismo —comentó Issei, recordando como Koneko y Akeno hablaban de Rías con verdadero cariño.
—¿Koneko? —Rías hizo una expresión de sorpresa—. Ara, ara, Hyodou-kun. No pensé que tu relación con Koneko ya hubiera avanzado tanto como para llamarla por su nombre y sin sufijo.
—¿Hmn? —por un momento, Issei puso una expresión extraña, antes de darse cuenta que sí, efectivamente, en algún punto había cambiado el «Toujou-san» por «Koneko».
—Eso no está mal —dijo Rías con diversión al ver su expresión—. Creo que a Koneko le vendría bien alguien como tú que logre traspasar su barrera de inexpresividad… Sin embargo… —Rías hizo un puchero. Issei encontró detestable el hecho de que fuera tan condenadamente adorable—. ¿No crees que si te tomas tantas libertades con la Torre, también puedes bajar un poco la guardia ante el Rey?
—¿Eh? ¿Quiere decir que…?
Rías asintió. Por alguna razón, estaba algo sonrojada.
—Sí. Llamame por mi nombre y sin sufijo. Ya no quiero ser «Rías-sempai». Ahora quiero ser simplemente «Rías».
—Bien —dijo Issei luego de un par de segundos, solo para sonreír y decir: —. Pero a cambio, quiero el mismo trato. Está bien si a partir de ahora me llama «Issei».
—Estaba esperando que me lo pidieras —respondió Rías en respuesta, sonrojándose levemente mientras le ocultaba que en realidad había estado esperando que le pidiera que le llamara «Issei-kun» como lo hacía Akeno, no que le pidiera el mismo trato. Internamente, sintió algo de pena por Sona, quien, teniendo más tiempo de conocer a Issei que ella, no había pasado del «Sona-sempai» y el «Hyodou-kun».
—Entonces, Rias-sem… Rías —se corrigió apresuradamente, viendo como Rías le dedicaba una mirada de reproche—. Usted… Tú… ¿Qué vas a hacer ahora?
—Pues…
A la mente de Rías vino la imagen de sí misma viendo animes, leyendo novelas, comiendo comida chatarra, jugando videojuegos y demás cosas frikis que no parecían apropiadas para una Ojou-sama.
—Nada importante —dijo a la final—. ¿Y tú?
—Pues…
A la mente de Issei, vino la imagen de sí mismo siendo perseguida por una Elmenhilde que parecía haberse olvidado del hecho que le acababa de dar el día libre.
—Nada divertido —dijo, una gota de sudor resbalándosele por la nuca.
Se hizo un silencio incomodo luego de eso mientras ambos pensaban lo mismo.
—Entonces… —dijeron al unísono, solo para darse una mirada sorprendida y que a Issei Rías le cediera la palabra—. ¿Qué tal si hacemos algo juntos?
—¿Cómo en una cita? —cuestionó Rías, solo para luego sonrojarse y morderse el labio internamente —«¡Por el Maou! ¡¿Por qué tuve que decir eso?!»—se preguntó, avergonzada.
—¡No! —gritó Issei, sonrojándose, solo para luego sonrojarse aún más y hacer una mueca al ver como sonaba lo que acababa de decir—. Quiero decir, no tiene porqué ser una cita. Puede… puede ser simplemente una salida entre amigos.
—¿Una salida entre amigos en donde uno es un hombre y otro una mujer? —volvió a cuestionar Rías mientras arqueaba una ceja, ya más recompuesta.
—E-estamos en el siglo veintiuno —se defendió Issei—. No porque tú seas una mujer y yo un hombre y pasemos el tiempo juntos quiere decir que haya algo entre nosotros.
[Pero a ti no te molestaría si eso fuera así, ¿cierto?] —cuestionó Ddraig de manera burlona, solo para ser mandado a callar por Issei.
—Supongo que tienes razón —asintió Rías, tratando de ocultar que de alguna manera se sentía algo decepcionada por esas palabras—. Entonces… ¿Qué quieres que hagamos juntos?
—¿Qué quieres tú que hagamos juntos? —respondió Issei con una sonrisa, trayendo otra sonrisa a la cara de Rías.
—Pues…
—¿Qué te pareció la convención de animes? —cuestiono Rías, disfrazada de un personaje femenino que por alguna extraña broma del destino lucia algo parecido a ella, solo que como en un rol más de princesa mágica.
—Estuvo bien —comentó Issei, disfrazado de cierto protagonista de Legend of Zelda cuyo vestuario caballeroso hacia juego con el vestuario de princesa de Rías. Internamente, trató con todas sus fuerzas de ocultar que en realidad le había encantado la convención—. Por lo menos mejor que la excursión al museo de historia japonesa y las clases exprés de cultura japonesa.
—¡Ey! —exclamó Rías, algo avergonzada—. ¡No porque tú seas un japonés y sepas todo de tu cultura, quiere decir que no sea interesante aprender de ella!
—¿Qué tuvo de interesante la clase de decoración japonesa para el hogar? —cuestionó Issei, haciendo que Rías hiciera una mueca de enojo.
—¡Tú no entiendes las maravillas de tu país! —exclamó, disgustada—. ¡Eres un inculto de tu propia cultura! ¡Eres un japonés anti-japonés!
—¡Ey! ¡Tampoco así! —exclamó Issei en respuesta, algo molesto por esas palabras.
—¡Además, yo te pregunté varias veces si estabas seguro de querer asistir! —recordó Rías, quien (por alguna razón) había estado haciendo un esfuerzo monumental para no actuar como la Ojou-sama consentida que en realidad era—. ¡Tú siempre dijiste que sí cada vez que te pregunté!
—Eso… —Issei se sonrojó un poco—. Simplemente quería complacerte y hacerte sentir bien —admitió, sonrojándose aún más al ver como la expresión de Rías cambiaba y esta también se sonrojaba.
—E-entiendo… —dijo Rías, quien había visto su corazón acelerado por sus palabras, con su cara por completo roja.
Tratando de desviar el tema, ella miró a su alrededor, solo para sorprenderse al notar el brusco cambio que había en el ambiente.
—¿Y-ya es de noche? —cuestionó, sorprendida.
Al escucharla, Issei también miró a su alrededor, solo para también sorprenderse.
—Parece ser que el tiempo pasó volando —comentó con ligera sorpresa.
—Creo que deberíamos regresar —opinó Rías—. Mañana es el Rating Game, y yo todavía quiero repasar lo que voy a hacer con Eve-sensei.
—Comprendo —dijo Issei, sin comentar el hecho de que Rías ya no se estremecía ante el nombre o la presencia (no furiosa) de Eve—. ¿Está bien si caminanos en lugar de tele-trasportanos directamente?
Tras reflexionar unos segundos, Rías asintió.
Y así, Issei y Rías caminaron bajo la noche iluminada por las estrellas, sin estar cerca, pero sin estar tan lejos.
—«Es como en las novelas que leo»—se dijo Rías, sonrojándose un poco. A ella no le disgustaba Issei (más bien todo lo contrario), y luego de pasar todo el día con él podría decirse que se había dado cuenta de todas esas cualidades que habían hecho que Sona se enamorara de su kohai. No estaba enamorada, pero sin duda se sentía fuertemente atraída. Y aunque en otras circunstancias eso le hubiera bastado para tratar de explotar esa posibilidad, en esos momentos tal pensamiento le traía ánimos agridulces. Pensar que de repente ella e Issei tuvieran algo, solo para que luego perdiera en contra de Raiser y viera su amor truncado era…
Negó con la cabeza apresuradamente, espantando las malas vibras. ¡Ella no iba a perder! ¡Ella iba a ganar!
—«Y además… —pensó Rías, regresando al tema de su atracción, una mueca culpable apareciendo en su rostro —. Yo le dije a Sona que le dejaba el camino libre. No nos estábamos refiriendo a esto; pero se suponía que le daba paso libre a que hiciera su jugada. Luego de haber dicho algo como eso, hacer un movimiento de este tipo es un tanto…»
—¿Puedo preguntarte algo? —exclamó Issei.
—¿Eh? —por un momento, Rías se aturdió, demasiado concentrada en sus pensamientos, pero rápidamente recuperó la compostura—. Sí. Claro.
—¿Por qué estás tan negada ante la idea del matrimonio con ese tipo Phenex? —cuestionó, solo para explicarse rápidamente—. No digo que esté mal que te niegues. Estás en todo tu derecho. Lo que quiero saber es exactamente lo que hace que la idea de casarte con ese tipo te parezca desagradable. Quiero decir, tengo entendido que varias mujeres en tu sociedad a veces se casan felizmente.
—En primer lugar, no me molesta tu pregunta —aclaró Rías—. Entiendo tu punto. Ser casada a la fuerza puede sonar desagradable; pero no siempre es una película en donde hay un malvado y una doncella en apuros. Existen mujeres que tienen la dicha de ser casadas con hombres decentes y pueden vivir felizmente. Mi madre, de hecho, tuvo un matrimonio arreglado con mi padre, y lo aceptó felizmente incluso aunque podía haberse negado con su inmenso poder y estatus.
—Tu madre es la Dama de la Extinción de Pelo Castaño, ¿no? —cuestionó Issei al escuchar eso—. ¿La mujer que se dice es la fémina más fuerte nacida entre los Bael en toda la historia del Inframundo, y que se dice tiene el poder suficiente como para igualar a un Maou?
—Sí —asintió Rías, luciendo entre orgullosa y hastiada—. Esa misma.
—Perdón —se disculpó Issei rápidamente—. Supongo que debe ser molesto que a cada rato te recuerden los logros de tus familiares.
Rías asintió.
—De hecho, esa es precisamente la razón por la que no quiero casarme con Raiser.
—¿Eh? —Issei puso una expresión de confusión.
—Soy Rías de Gremory —aclaró Rías —. Ese es un estigma que siempre llevaré encima. Pase por donde pase, siempre seré la heredera de los Gremory, «una familia antiquísima con cientos de logros». Seré la hermana del Maou que es un Súper Demonio cuyo poder iguala a un Dios Jefe. Seré la hija de la mujer Bael más fuerte y uno de los más talentoso comandantes Gremory. Seré Rías, nacida de Gremory. No Rías, la que pertenece a los Gremory.
Rías puso una expresión algo agridulce.
—No me malentiendas. No me molesta mi apellido o los logros de mis familiares. Al contrario, me siento orgulloso de todo… Pero no quiero ser recordada por eso. No quiero que me miren y digan: «Ey, ahí va Rías, la hermana del Maou que es heredera de los Gremory». Quiero que me vean y digan: «Ey, ahí va Rías. Escuché que una mujer tan impresionante como ella pertenece a los Gremory»…. ¿Puedes entender lo que digo?
—Un poco —asintió Issei—. No quieres ser reconocida por los logros de otros o por tu apellido, sino que quieres ser reconocida por tus propios logros.
Rías asintió.
—Mi sueño es superar a Diehauser Belial, el actual campeón de los Rating Games —reveló—. Quiero ser una mujer sin igual que sea reconocida por todos sin necesidad de que se mencione su apellido o su historial familiar.
—Ese es un buen sueño —comentó Issei con una sonrisa. La ambición de Rías de ser la mejor le permitiría estar en un constante estado de cero conformismo y siempre estar evolucionando. Era un sueño agradable lleno de un buen ánimo competitivo.
[¡Es como ese chico de Pokemon!] —comentó Ddraig, haciendo que Issei casi se cayera de espaldas… Aunque, visto desde cierto ángulo, en realidad Ddraig tenía razón en lo que decía.
—Por eso es que no me quiero casar con Raiser —explicó Rías, un tanto sonrojada por su halago—. Si me pongo a ver, en realidad no es un mal partido. Hay algo de arrogante pereza dentro de él; pero creo que la vida misma se encargará de arreglar eso. A comparación de otros Demonios, él realmente no es tan malo. No lo veo pensando en mí como una mera máquina de cria o nada más que un objeto… Pero él no me ve como quiero que «esa persona» me vea. Él ve a la Rías que ve todo el mundo. La Rías Gremory que no es nada más que Rías, heredera de los Gremory.
—Entonces, a pesar de que pueda ser mejor que muchos Demonios, él es un tonto —exclamó Issei en respuesta, diciendo lo que verdaderamente sentía—. No eres solo una cara bonita con modales o la típica princesa noble. Amas Japón y todo lo que hay en él al punto de la obsesión, eres extrovertida y torpe incluso aunque también eres tímida y elegante, y tienes un corazón bondadoso que se preocupa por los suyos como estoy seguro que pocos Demonios lo hacen. Para mi tu apellido no es importante. No eres más que la divertida y genial sempai que estoy viendo en estos momentos.
—¡!
Ante esas palabras, el corazón de Rías se aceleró como un avión rompiendo el cielo.
—T-tú… —tartamudeó, sin saber que decir, solo para mirar a su alrededor, ver que habían llegado a su terreno en las montañas, y huir ante la total mirada de desconcierto de Issei.
—«¿Dije algo malo?»—se preguntó con un gigantesco signo de interrogación en la cabeza.
[Haaa….] —Ddraig solamente suspiró.
Y así, el último día antes del esperado Rating Game llegó a su fin.
Pero por otro lado —del otro lado de la moneda—, también se estaban llevando a cabo preparaciones.
—Raiser-sama, ¿cree que esto esté bien? —cuestionó una hermosa mujer de pelo negro que, al igual que cierta Reina Gremory, parecía la definición misma de «mujer ideal». En sus manos, un extraño cristal de color verde con el dibujo de un ave era discernible—. ¿No cree que esto pueda ser… malo? —dijo algo dudosa, sobre todo al recordar la procedencia de aquel extraño cristal.
Ante su pregunta, un hombre guapo de pelo rubio y ojos azules —Raiser Phenex— sonrió.
—Siempre has sido una paranoica, mi querida Yubelluna —respondió él, agarrando un cristal rojo que también tenía un dibujo de un ave y colocándolo sobre su pecho sin ningún miramiento, haciendo que su pecho absorbiera el extraño cristal gracias a que este se convirtió en motas de luz —. ¿Ves? —cuestionó él—. No me ha pasado nada. Sigo tan genial como siempre.
—Ya veo… —comentó Yubelluna, todavía insegura.
Viendo eso, Raiser suspiró con cansancio, antes de darle una mirada cariñosa.
—No hay ningún problema si no quieres usarlo —le dijo él—. Confió en ti. Hagas lo que hagas siempre serás mi Reina.
—Yo… —sintiendo una calidez inestimable atravesar su corazón, un leve sonrojo y una expresión de felicidad apareció en el rostro de Yubelluna—. Raiser, yo…
—Nya. ¿Maestro, qué estás haciendo?
—Nya. ¿Está jugando con Yubelluna-san?
— Tomando la delantera. ¿Eh, Yubelluna?... Ten en cuenta que no importa lo que hagas, ¡mi espada siempre atravesará todo!
—No creo que tu espada funcione muy bien en esta situación, Karlamine.
—Tranquilas, chicas —dijo Raiser, sin lucir para nada molesto con el aluvión de chicas que le habían robado la palabra a Yubelluna—. No estoy haciendo nada importante. Enseguida las atenderé a todas.
—«"Nada importante"»—repitió Yubelluna, que había quedado fuera del cuadro y había sido obligada a callar por sus compañeras, con el rostro sombrío. Sintiéndose melancólica y molesta a partes iguales, miró el cristal en sus manos.
Yubelluna no confiaba en ese cristal. No creía en las palabras de la persona que se lo había dado a Raiser; no creía que ese cristal le fuera a dar «el poder de un verdadero Fénix», Acostumbrada a servir como la mano derecha de un Demonio de Clase Alta y por ciertas razones de su propia pasado —aunque algunos decían que era por un talento heredado de su sangre—, Yubelluna tenía una especie de sexto sentido para saber lo que debía hacer y lo que era bueno y malo. Ese instinto le gritaba que eso que tenía en sus manos sin duda podría darle poder; pero no por eso era algo bueno. Si lo utilizara, se estaría condenando a sí misma.
Su instinto casi nunca le fallaba, así que debería hacerle caso; pero…
—«Desde hace un tiempo, siempre ha sido lo mismo —comentó para sí misma, viendo con melancolía a sus trece compañeras (la hermana de su Rey estaba en otro sitio) y a su amado —. Soy la primera, y siempre he sido lo que más ha dado por ti; pero desde hace un tiempo, mientras las demás brillan, yo me he quedado detrás de los reflectores. Siempre me dices que me amas; pero desde hace un tiempo siento que te has olvidado de mí. Incluso… Incluso ahora estás buscando otra mujer, como si las que ya hay no fueran suficientes. Como si… como si yo no fuera suficiente»
Yubelluna miró el cristal verde en sus manos.
—«"Poder", ¿eh?»—repitió, sabiendo que esa cosa sin duda podría darle poder —. Bien. Tal vez si tengo el poder que desde un principio dijiste que no te interesaba, vuelvas a mirarme como cuando nos conocimos»
Pensando eso, Yubelluna hizo que su pecho absorbiera el cristal verde.
Y de repente, por un breve momento, hubo algo así como un mareo repentino y una sensación de absoluta… excitación.
—Ufufufu. Excelente lección, querida. Ya puedes estar tranquila. Ahora yo estoy aquí, y todos tus deseos serán complacidos.
—«¿Quién…?»—una mirada de desconcierto apareció en el rostro de Yubelluna.
—¡Ey, Yubelluna! —le gritó Raiser, sacándola de su breve estado de pánico—. ¿Qué estás haciendo? ¿Acaso no vas a venir con nosotros?
Al escuchar eso, Yubelluna negó con la cabeza apresuradamente, espantando sus miedos y poniendo una expresión digna de la dama de alta nobleza que alguna vez fue en el pasado. Aquella dama de alta nobleza desechada por su propia familia y que fue salvada por su amado Rey.
Aquella dama de la nobleza que (pensaba) había cautivado a su Rey, razón por la que (pensaba) siempre debía aparentar ser, incluso si el malestar pesaba en su corazón.
—Enseguida voy, Raiser-sama —dijo, a la vez que trataba de ocultar el que de repente una especie de sensación extraña (como de sádica excitación) pesaba en su cuerpo.
Y fue así que con un coro de aves que entonces se marcó el inicio de un Rating Game.
Fin del Capítulo 10.
Referencias a personajes, conceptos y cosas nombradas en el capítulo, así como ampliaciones de la información…
Cu Sith : el mítico «Perro Hada» del folklore celta. Creado por la Diosa Morrigan, es un Hada basada en la forma de vida conocida como perro. Es negro como la noche sin estrellas, de inmenso tamaño y poseedor de cuernos. Según se cuenta, su aullido causa tal terror que hace que las personas mueran de manera instantánea. Se le llama el Mensajero de la Muerte, pues toda la raza sirve al mítico Cu Chulainn y su maestra Scathach.
Wulver : un hombre-lobo inverso del folklore escoces. Es un lobo capaz de entender el habla humana y que puede tomar una forma antropomórfica. Se cuenta que es extremadamente amable; pero también es extremadamente fiero. También se dice que pueden «oler» a las personas buenas y las personas malas
Morrigan: Diosa de la muerte y la fertilidad, la destrucción y la renovación, la guerra y los conflictos, la ira, la belleza, el amor violento y sexual, el valor y el pánico, la locura y la sabiduría, la protección de los héroes, las Hadas (monstruos), la tierra, el destino y la soberanía, quien es considerada por algunos como la máxima Diosa representante de los celtas. Hija mayor de Danu —la Diosa Primigenia de la Luz y la Maternidad que es la madre de los Tuatha de Danann—, estuvo casada con el Dios Nuada (su hermano); pero ahora está casada con el Dios Dagda (su otro hermano), aunque su matrimonio no es feliz y solo se ven una vez al año. Poderosa y cruel, aunque también conocida por ayudar a los héroes (a su manera), es especialmente famosa por su relación con Cu Chulainn, a quien torturó psicológicamente incluso después de la muerte. Se cuenta que tiene tres caras (hermanas) que son monstruos horribles (y hermosos) como ningún otro entre los celtas. También se dice que ella reina sobre Tír na mBan y el Paradisus Avium .
Cu Chulainn: Famoso Semidiós celta que es llamado como el «Aquiles Irlandés». Hijo del poderoso Lugh y de Deichtine, la hermana del rey Conchobar mac Nessa, fue entrenado por la temible Scathach a la edad de dieciséis años y se le fue dado por esta su famosa lanza Gae Bolg —que nunca fallaba al golpear el corazón. Innumerables historias hablan de él incluso cuando era un niño; pero es especialmente famoso por la historia en que la Diosa Morrigan se le apareció, le ofreció su amor, y le dijo que lo salvaría de su horrible destino —es decir, de morir— si aceptaba volverse su amado [sirviente, solo para ser rechazada y que, rabiosa, lo maldijera al jurar que haría que jamás tuviera un momento de descaso hasta que tuviera que cosechar su alma. Ella cumplió su promesa enviando desastres tras desastres tras él; pero se dice que Cu Chulainn jamás gozó de más protecciones divinas que cuando aquella mujer lo rodeó de ira, locura, muerte y destrucción. Incluso se dice que al final de sus días Morrigan se «hizo de la vista gorda» y dejó que el Cu Chulainn que estaba muerto siguiera matando gente hasta llevar a la victoria a su reino, con solo un cuervo —que se dice era la propia Morrigan suspirando por su amor no correspondido— revelando que tal hombre milenario estaba muerto al posarse en su hombro. Se cuenta que fue a parar a manos de su inmortal maestra luego de eso; pero también se dice que Morrigan —señora de la muerte— jamás lo dejó tranquilo desde aquel día. Su nombre de la infancia es Sétanta
Scathach: una misteriosa —pero muy temida— mujer famosa por ser maestra de Cu Chulainn. Hija de un poderoso sabio de nombre Árd-Greimne de Lethra, sus ansias guerras y talento prodigioso la llevaron a convertirse en una guerrera admirada por los propios Dioses Celtas, quienes le dieron la tarea de proteger la Tierra de las Sombras de cualquier invasor. Como aquella tierra rebosaba de extrema importancia, cientos de entidades a menudo pelearon contra Scathach —incluidos, por supuesto, los Dioses Fomore—, causando que con el tiempo Scathach se volviera «algo simplemente más allá de lo humano» al matar a entidades que normalmente no deberían poder morir, pasando a ser algo que no era ni Dios ni humano; pero que simplemente era superior a ambos, gozando por ende de la inmortalidad. Las historias dicen que con el tiempo los mismísimos Dioses Celtas perdieron contacto con aquella mujer debido al temor que aquella «Bruja Mata-Dioses» inspiraba, y solo los valientes que se apresuraban a su reino la conocían. Los humanos que lograron la hazaña de pasar a la Tierra de las Sombras y que fueron considerados dignos por Scathach fueron entrenados por esta, y vueltos héroes de un calibre sin par. Dentro de tales personas, Cu Chulainn y Ferdiad destacan sin igual… Ella es hermana de Aife, una mujer poderosa que se dice había conquistado un país entero por sí misma; tía de Connla, a quien también entrenó; y madre adoptiva de una mujer de nombre Uathach que se dice era hija de la Guardiana del Inframundo que llevaba las llaves de este. Como dato curioso, por alguna razón la identidad de la madre de Scathach es totalmente desconocida.
Dún Scáith : Un misterioso territorio fantasma ubicado en el Orbis Alia. Lleno de fantasmas y monstruos terribles, una vez un terrible monstruo de nombre Curruid vivía en tales tierras; pero la dama Scathach mató a aquella bestia legendaria y uso sus huesos para crear innumerables armas (entre ellas, Gae Bolg ). Se dice que tiene «siete grandes muros (obstáculos)» que impiden a los indignos a encontrarse con la Dama de la Sombras, y que es un lugar lleno de desesperación donde solo los valientes pueden entrar. Es custodiado por Scathach, quien actúa como la ama y señora del lugar. Su alumno Cu Chulainn se volvió el portero —séptimo obstáculo— de aquel sitio después de morir. Se dice que este territorio en ciertas épocas del año se fusiona con la isla Skye.
Orbis Alia : El Otro Mundo Celta. Es una colección de territorios fantasmas ubicados en el Mundo Astral, y que comparten un origen en común como el «lugar de los espíritus celtas». Los terrenos Sídhe donde viven los Dioses Celtas, la isla Anglesey de los druidas, la Tierra de los Bienaventurados (Tír na nÓg) a dónde van los héroes, y la Tierra de las Mujeres ( Tír na mBan) junto con el Paraíso de las Aves (Paradisus Avium) que son dominados por Morrigan y su ejército de mujeres Hadas son buenos ejemplos de los lugares ubicados en este territorio. Las almas que pasan por estos territorios deben viajar por las barcazas Bag An Noz, cosa que solo se puede hacer con el permiso de los Dioses de la Muerte o la Bendición de Scathach.
Ki : También conocido como Chi o Qi , es la energía vital que fluye por el cuerpo de cada ser vivo. No se debe confundir con el mana (poder mágico).
Ki Kung/Qigong : El arte (básico) para controlar el Ki . Los artistas marciales son especialmente conocidos por dominar este arte.
Senjutsu : El arte (medio) para controlar el Ki. Es la fusión del Ki del usuario con el de la propia Tierra para así ejercer el poder de esta. Los Sabios y algunos Youkais son aquellos que pueden hacer uso de tal poder milenario.
Youjutsu: Técnicas demoniacas de control ambiental y espacial relacionadas con el control del Ki .
Kasha : Sub-tipo de Gotokoneko — Youkai Nekomata usuario de fuego— que ha sucumbido al mal al absorber la fuerza vital de los demás, volviéndose un espíritu ruin que aparece ante los hombres para succionar sus almas. Las mujeres son comparables a Súcubos.
Nefilim : Mitad humano, mitad Ángel Caído; extrañamente relacionado con los Gigantes bíblicos (entre ellos Goliat)
Onmyōdō: El arte sacerdotal japonés por excelencia. Es una práctica mágica relacionada con la purificación, los exorcismos, la adivinación y el control de los espíritus mediante el uso de amuletos. Está directamente derivado de la practica Shinto para adorar a los espíritus, los métodos de Brujería para «lograr el resultado deseado», la astrología que mediante un poder superior (los planetas) atisba y genera probabilidades, y los Métodos Celestiales de las Diosas Dakinis para calcular —comprender— el universo. Abe-no-Seimei —el «Merlín Japonés»— se considera como el mejor usuario jamás visto de tal arte.
Onmiyoji : Usuario de Onmyōdō
Miko (Sacerdotisa) : Doncella tradicional de los clanes que reverencian al shinto japonés. Normalmente son las versiones femeninas de los Onmiyojis; pero los términos no están directamente correlacionados.
Hime-Miko (Princesa Sacerdotisa) : La respetada Miko que se dice ha logrado el máximo rango del Shinto, al punto que tal don ya es traspasado por la sangre. Aquellas con tal título se dicen que pueden servir como emisarias —avatares— de los Dioses, y que gozan de un poder inimaginable. Shuri Himejima ostentaba tal rango, y su sobrina que lleva el nombre del Ave Bermellón también entra en esta categoría.
Extra: Una Explicación de Eve-sensei Detrás de Escena
Como un caso especial, para Aika y Asia el entrenamiento no consistió simplemente en ser apaleadas por Elmenhilde para mejorar su físico o practicar magia con la sádica Eve. Ellas, que apenas y sabían del mundo sobrenatural (por ser una ex-mundana en el caso de Aika y por haber sido recluida del mundo por la iglesia en el caso de Asia) también recibieron lecciones de Eve por la noches. Lecciones que les explicaban acerca del vasto mundo en que se encontraban.
—Vamos a ver si han entendido todo lo que les he dicho en clases pasadas —exclamó Eve, con una Elmenhilde algo aburrida (ella era más práctica que teórica) a unos cuantos metros de su persona—. Díganme, ¿cuáles son las Tres Facciones de la Biblia?
—La Facción de los Ángeles, la Facción de los Demonios y la Facción de Grigori (o de los Ángeles Caídos) —respondió Aika, quien sabía que la pregunta iba más por ella que por Asia.
—¿Cuáles son los competentes principales de cada una de esas facciones? —volvió a cuestionar Eve.
Aika volvió a contestar:
—La Facción de los Ángeles se encuentra en el Cielo, un reino místico de siete capas o pisos creado por el Padre Celestial, Elohim (también llamado Yahvé o Alá). Es liderada por el Padre Celestial con ayuda de su hijo, Michael, el Arcángel del Amor y la Justicia, quien es el mayor de los Serafines. Sus principales activos son los Serafines, los Ángeles más fuertes creados por Dios que gozan del nombre «Arcángel» como prueba de su superioridad. Dentro de los Serafines se encuentran Michael del Amor y la Justicia, Gabriel de la Revelación, Uriel de la Protección, Raphael de la Sanación, Metatrón del Conocimiento, Raziel de la Información y los Secretos, Remiel el Trueno Celestial, Haniel de la Trasmutación, Sahariel del Castigo Divino, y los Guerreros Celestiales Jofiel, Sandaphon, Raguel y Nuriel. Dentro de estos, Michael, Gabriel, Uriel y Raphael se encuentran en una categoría superior a la de todos, siendo llamados como los Cuatro Grandes Serafines, dominando cada uno sobre un reino elemental del mundo y diciéndose que gozan del suficiente poder para considerarse como Dioses en sí mismos.
Aika tomó aire por un momento y luego continuó.
—La Facción de Grigori está en el Inframundo; más en específico, en el Purgatorio Bíblico, donde también viven los Demonios. Es liderada por Azazel, el Chivo Expiatorio que es el primer Ángel Caído. Se divide en una serie de departamentos que se encarga de investigar una serie de conocimientos, con cada departamento liderado por un Cadre. Estos Cadres son Azazel de los Conocimientos Prohibidos, Penemue de la Perversión y la Escritura, Shemhazai de la Empatía y la Vigilancia, Satanael de lo Prohibido, Barakiel de los Astros y los Rayos, Kokabiel de las Estrellas, Rámiel del Trueno Negro, Araziel de la Brujería, Tamiel de los Negocios, Sariel de la Luna, Shamsiel del Sol, Amaros de la Anti-Magia, Akibel de la Cábala, Araquiel de la Tierra, Cambriel del Clima y Exael de la Guerra. Azazel lidera a todos los Caídos, Penemue sirve como la secretaria general que lidera a todas las secretarias, Shemhazai es el vice-gobernador de Grigori, Rámiel se encarga de las relaciones publicas y Araziel simplemente le enseña Magia a quien le pida consejo (Satanael está muerto o atrapado en Cocytus, creo recordar), mientras que todos los demás rigen sobre un Departamento. Dentro de estos Cadres, Azazel, Penemue, Shemhazai, Barakiel, Satanael y Rámiel servían anteriormente como Serafines en el Cielo antes de caer, con Rámiel siendo la más fuerte dentro de los seis
De nuevo, Aika volvió a tomar aire, preparándose para terminar con su mini-prueba/exposición.
—La Facción de los Demonios está, al igual que Grigori, en el Inframundo, pues ellos comparten una tercera parte del Purgatorio con los Caídos y los Círculos del Infierno. Los Demonios son liderados por los Cuatro Reyes Demonios (o Maous), Demonios poderosísimos que han logrado heredar el titulo de los anteriores Reyes Demonio: Lucifer, Belcebú, Leviatán y Asmodeus. Originalmente eran siete Maous; pero el número se redujo a cuatro por una cuestión de falta de candidatos dispuestos y no querer generar una división masiva de poder político. Al mismo tiempo, el Inframundo se divide en 72 familias demoniacas que descienden de los 72 Demonios originales descritos en el Arts. Goetia, con más de la mitad de las familias demoniacas estando extintas o a punto de extinguirse debido a una Guerra Civil sucedida en el pasado.
—Y también están las Familias Extras que no descienden de los 72 Demonios Originales, sino que surgieron en algún punto de la historia del Inframundo —aportó Asia, viendo como Aika estaba que se desmayaba por la gran cantidad de información que había dicho de manera rápida.
—Muy bien —dijo Eve, sonriendo. Escuchar a Aika hablar hizo que recordara cuando le daba clases a su «Issei-sama» cuando era pequeño e inexperto—. Ya que están claras en lo básico, permítanme hablarles acerca de la situación general de las Tres Grandes Facciones con el resto del mundo.
Al decir aquello, Eve hizo un gesto rápido con su mano, creando la imagen holográfica de un globo terráqueo.
—Lo primero que tengo que decir es que la situación general entre las Tres Facciones es tensa —explicó Eve—. Muchos años de guerra y conflicto pesan demasiado, y es solo la falta de ánimos de los líderes de cada facción respecto a una nueva guerra lo que evita una situación terrible. Sin embargo, todavía suceden conflictos a baja escala porque no hay un tratado de paz. Lo que sucedió con aquellos insectos alados es un buen ejemplo de lo que pasa a menudo, aunque el hecho de que aquel insecto de ocho alas estuviera involucrado es algo un poco anómalo.
—Suena como si todo estuviera en un punto muerto —exclamó una Aika ya más o menos recuperada, tratando de cambiar el tema respecto a Azkeel al ver como Asia se estremecía.
—Sí —se entrometió Elmenhilde—. Toda la situación es un punto muerto. Un punto muerto que solo da pie a una tranquilidad efímera. Mientras no se firme un tratado de paz, este punto muerto continuara indefinidamente, dando pie a múltiples conflictos de baja gama.
—Conflictos donde salen perdiendo los humanos —añadió Eve con disgusto, disgusto compartido por todos los presentes—. De no ser por la demás Facciones, probablemente el número de muertes humanas al año estaría por las nubes.
—¿Cómo? —preguntó Aika, sorprendida—. ¿Hay más Facciones aparte de los Vampiros y las Tres Facciones?
—Por supuesto —asintió Eve—. Todos los mitos existen o tienen una base real. Existen casi todos los panteones mitológicos del mundo. Por eso es que les estoy dando esta charla. Tienen que saber dónde están paradas como aliadas de los Demonios.
Aika y Asia asintieron, entendiendo. Era importante saber a lo que tenían que atenerse.
—Empecemos con la Facción Grecorromana —dijo Eve, haciendo un zoom en Grecia en su globo terráqueo y proyectando en adición algo que parecía un salón de consejo con doce tronos, una hoguera y un montón de sombras debajo de esta—. Luego nos extendemos; pero por ahora basta con que sepan que está liderada por los Dioses del Olimpo: Zeus que rige sobre los Dioses y el Olimpo, Poseidón que rige sobre la Atlántida y las fuerzas marinas, y Hades que rige sobre el Inframundo Griego y las Parcas, con cada uno teniendo su respectiva reina que comparte su dominio en menor medida. También está Hestia, que protege el Olimpo y lidera a las Horas, las Diosas de la Justicia y la Naturaleza; y Atenea y Hermes, que son los encargados de las relaciones públicas.
—Menos mal que me jugué God of War —murmuró Aika, sintiéndose un poco perdida a pesar de lo que decía.
Eve le dio una mirada divertida.
—Los griegos se llevan mal con las Tres Facciones —dijo Eve, ya borrando su mirada divertida—. Ese insecto de Zeus nunca toleró muy bien la postura agresiva de la Iglesia respecto a otros Dioses, y además el que el Padre Celestial haya creado el Boosted Gear que luego usó el Rey de la Destrucción para destruir Roma y asesinar a Ares/Marte tampoco ayuda a mejorar las relaciones. No son enemigos como tal porque Atenea y Hestia han convencido a sus líderes de que lo correcto es evitar batallas campales; pero es muy probable que si caen en su territorio no les den una cálida bienvenida.
—De todas maneras no pensaba ir a Grecia —comentó Aika, con Asia asintiendo. ¿Arriesgarse a ser secuestradas por el Dios de la Transformaciones? ¡Ni locas!
—Cabe aclarar que el principal eje de influencia de la Facción Grecorromana es Grecia —mencionó Eve—. Su influencia está extendida por todo el mundo; pero entre la Iglesia y las demás Facciones, solo Grecia sirve como su sede de poder. Es importante destacar esto porque tal vez pensaban que Italia también era su sede de poder debido a Roma.
—De esto sí sé —dijo Asia, repentinamente iluminando su mirada, para luego decir: —. Italia es la sede del Vaticano, el núcleo de poder de la Iglesia Católica Romana, la más poderosa de las tres Iglesia. Ella cuenta con personajes como Vasco Strada, Griselda Quarta y Dulio Gesualdo, y además es que la está más ligada con los Ángeles. Gracias a ella Italia vive en paz, lejos de la influencia de los malvados Dioses Herejes.
—Eso ultimo te salió bastante discriminatorio —comentó Aika con diversión, haciendo que Asia se sonrojara.
—S-solo repito lo que me decían —dijo, apenada.
—Asia tiene razón —aclaró Eve—. El Vaticano ha quitado prácticamente todos sus creyentes a los Dioses Grecorromanos, así que estos ya casi ni van a Italia. Italia, pese a su herencia romana, ya no es de Roma. Ahora es de los Ángeles.
Al decir lo último, Eve hizo otro zoom en el globo terráqueo, resaltando Escandinavia al mismo tiempo que conjuraba la imagen de un árbol de fresno que conectaba a lo que parecían ser nueve esferas.
—Ahora está la Facción Nórdica —dijo—. Más compleja que la Grecorromana, está dividida en varios sub-reinos que están aliados entre sí, con cada reino teniendo un Thane (Señor) gobernando sobre ellos. Los reinos más importantes son Muspelheim, Jotunheim, Nidavellir, Alfheim, Vanaheim y, por supuesto, Asgard. Muspelheim era liderado por Surt, quien fue sellado por Odín, así que ahora se encuentra sin líder; Jotunheim es gobernado por Skadi, la Reina de los Gigantes de Hielo, y tiene una alianza con Asgard y los demás reinos (menos Muspelheim) ya que Skadi tiene lazos con Odín; Nidavellir, es gobernado por el Rey Enano Dvalin; Alfheim y Vanaheim son gobernados por Frey y Freya, con Vanaheim siendo administrado por una familia de Elfos de apellido Mabqueen; y, por último, está Asgard, que es gobernado por Odín.
—Marvel para que te quiero —volvió a murmurar Aika con impresión, apenas y reconociendo el nombre de Odín.
—Odín, el Padre de Todos, es el que tiene la mayor influencia tanto sobre los demás reinos como en Midgard, el mundo humano —explicó Eve—. Cuando era joven, vino a este reino y protegió a los humanos de la ya extinta Germania al convertirlos en guerreros. Por eso fue adorado como un Dios y servido por cientos y cientos, con todas las reinas de aquel territorio sirviendo como sus parejas. Es por eso que, al igual que Zeus y los reyes de Grecia, se dice que los reyes germánicos y escandinavos son todos descendientes de Odín.
—Te estás saliendo del tema —señaló Elmenhilde, ocasionando que Eve le diera una mirada molesta.
—Los Países Bajos y Escandinavia son los ejes de influencia nórdica en el mundo humano —regresó Eve a la cuestión—. Cuando obtuvo su sabiduría al sacrificar uno de sus ojos, Odín entendió que los conflictos tontos que su joven e imprudente yo pasado promulgaba eran estupideces. Decidió que era mejor la paz a la guerra, y dejó de expandir su territorio humano y su territorio celestial. Debido a esto solamente Escandinavia y una porción de los Países Bajos está bajo su dominio incluso aunque en el pasado el ejército de Odín estuvo a punto de conquistar toda Europa.
—Entonces —dijo Aika—, si él hizo la paz, ¿quiere decir que no tenemos nada que temer?
—En un sentido estricto, sí —al ver su cara de alegría, Eve se apresuró en añadir: —. Pero no son aliados. No las ayudaran en caso de problemas.
—No entiendo —exclamó Aika, confundida—. ¿Por qué no nos ayudarían?
—Los Nórdicos son una facción que considera la fuerza y los méritos ante todo —explicó Eve—. «Vivir luchando, morir luchando»: ese es su credo personal. Las grandes recompensas se obtienen con grandes sacrificios. Nunca le darán su mano a alguien que no haya logrado mostrarse «digno», así que jamás apoyaran a una de las Tres Facciones que se encuentran tambaleándose y teniendo conflictos internos de proporciones colosales.
—Este mundo cada vez luce más feo —dijo Aika con un suspiro. De dos facciones, ninguna era aliada.
—Ahora vamos con otra Facción —dijo Eve, cambiando Escandinavia del globo terráqueo para mostrar Egipto, y luego proyectar la imagen de lo que parecía ser un barco superpuesto con un sol y una serpiente—. La Facción Egipcia.
—¿Egipto? —cuestionó Aika, rebuscando en sus conocimientos de comics y mangas, para luego dar un suspiro al no encontrar nada aparte de Yu-gi-oh
Eve no le hizo ningún caso.
—Los egipcios, los Dioses Egipcios para ser más precisa, son gobernados por Ra. Anteriormente eran gobernados por Horus; pero por ciertos motivos él fue desterrado y Ra se alzó como el único gobernante, con Osiris y Thot sirviendo como sus manos derechas, y Bast y Sejmet como sus ejecutoras.
—Por favor dígame que ellos si son aliados —rogó Aika, con Asia a su lado también pensando lo mismo.
—No, no son aliados —dijo Eve, ocasionado que Aika se desplomara—. La imagen de los Dioses Egipcios fue muy blasfemada por la Iglesia y la Facción de los Demonios. Si a eso se le suma lo que pasó cuando Moisés por mandato de Dios peleó contra Ramsés, una encarnación de Ra, para así libertar al pueblo de Israel, simplemente es imposible que los Dioses Egipcios se lleven muy bien con las Tres Facciones. Ra no odia a las Tres Facciones pese a todo; pero los Dioses Egipcios son como pirañas voraces que siguen a un líder fuerte. Si Ra bajase la cabeza al hacer una alianza inmerecida con aquellos que le han escupido tanto en la cara, probablemente se le armara una rebelión.
—Pobrecito —exclamó Asia al oír eso. Ese tal Ra sonaba como él que tenía la vida más dura entre todos los líderes de las facciones mencionadas hasta el momento.
—Por lo mismo, aléjense tanto como puedan de Egipto —aconsejó Eve—. Los Dioses Egipcios normalmente se mantienen alejados de la gente por ciertas razones relacionadas con el Rey de la Destrucción; pero todavía cabe la posibilidad de que se manifiesten fácilmente al sentir la invasión de una Facción extranjera.
—Pero alégrense —dijo Elmenhilde, incluyéndose una vez más a la charla—. Hay una fuerza en Egipto con la que pueden contar. Sobre todo tú que eres humana, Asia.
—¿Eh? —exclamaron Aika y Asia al oír eso, curiosas y emocionadas.
—Hablo de la Casa de la Vida —explicó Elmenhilde—. Una organización fundada en un principio hace milenios por magos aprendices de Thot. Son magos egipcios de grandes conocimientos que velan por el bienestar de Egipto y que tienen sedes en todas las capitales del mundo.
—¿Todas las capitales? —cuestionó Aika, incrédula.
—Sí —asintió Elmenhilde, divertida ante su cara—. De hecho hay una aquí mismo en Tokio.
—¿Por qué nos no dijo sobre esta Casa de la Vida, Eve-sensei? —le cuestionó Aika a Eve—. Suena como una organización muy genial.
—Porque su capacidad de pelea no es tan buena como lo que esta sanguijuela presume —explicó Eve—. En el pasado, la Casa de la Vida estaba aliada con los Dioses Egipcios y poseía la capacidad de tomar prestado el poder de estos al servir como sus sacerdotes; pero luego del incidente relacionado con Horus, la brecha entre humanos y Dioses fue ampliada. Los Dioses desconfiaron de los humanos y los humanos desconfiaron de los Dioses, y cada uno tomó rumbo por su parte. Desde aquel entonces la Casa de la Vida está extremadamente debilitada. Creo que no existe un miembro cuyo nivel de poder sea más alto que el de un ser de clase alta.
—No digas mentiras —le amonestó Elmenhilde—. Recuerdo claramente que el líder de la Casa de la Vida tiene el nivel de poder de un Maou.
—Tú estás pensando en el líder de hace dos milenios —contesto Eve, causando que Elmenhilde guardara silencio, pues la verdad es que la última vez que había interactuado con la Casa de la Vida fue hace más de dos mil años—. El líder actual apenas y llega al nivel de poder de un ser de clase suprema.
—Entonces —exclamó Aika, algo decepcionada al oír que esa tal Casa de la Vida estaba llena de pura gente (relativamente) débil—, ¿para resumir…?
—Para resumir, no vayan a Egipto a menos que sea estrictamente necesario.
Y con esas palabras, Eve cambio la ubicación de Egipto del globo terráqueo por la de las Islas Británicas y Escocia, al mismo tiempo que conjuraba con su mano la imagen triple de un guerrero con una lanza con un símbolo del sol, un hombre barbudo con un báculo que estaba rodeado de tormentas y una especie de reina adornada por doquier con detalles de cuervo, con los dos últimos rodeando al primero.
—Ahora viene la Facción Celta —explicó Eve—. Esta es una Facción de Dioses dividida en dos bandos: los Tuatha de Danann y los Fomore (o Fomorianos). Los Tuatha de Danann descienden de la Diosa Primigenia Danu y son gobernados por Lugh, con los Dioses Dagda y Morrigan sirviendo como sus ministros o manos derechas. Los Fomore, por otro lado, son una raza de Dioses Gigantes del Mar y la Muerte que descienden de Tethra, el Antiguo Dios Primigenio de la Muerte, y son gobernados por el Dios Manannán mac Lir y su esposa Rhiannon (también conocida como Epona). Como sucede que Lugh es parte de la familia Danann por su padre, Goibniu, uno de los seis originales de Danu, y es parte de los Fomore por su madre, Eithne, la hija del antiguo Dios Rey Fomore Balor, y además es hijo adoptivo de Manannán mac Lir, la Facción Celta está en completa paz y armonía bajo el gobierno del Dios Lugh.
—Suena como toda una película de príncipes y princesas —comentó Aika, impresionada.
—De hecho, tienes razón —le concedió Eve para su incredulidad—. El rasgo principal de los celtas es la realeza y la soberanía. Dagda, Morrigan y el ya difunto Dios Nuada son los ancestros de las familias nobles de Irlanda; Manannán mac Lir y Rhiannon son los ancestros de la familia real de Gran Bretaña; y el propio Lugh es conocido por siempre tener como pareja a las doncellas de la realeza, con su famoso hijo Cu Chulainn siendo hijo de la hermana de un rey. Todo esto es sin contar que Morrigan y Rhiannon son literalmente Diosas de la Soberanía que presiden sobre todos los aspectos reales.
—¿La familia real británica desciende de Dioses? —preguntó Asia, saliéndose de la cuestión al recordar de repente un programa que Aika le había mostrado recientemente.
—Pues claro —contestó Elmenhilde—. ¿Cómo creías tú que hace la reina para vivir tanto? Obviamente es por su sangre inhumana.
—Pues claro. Es extremadamente obvio —asintió Aika, preguntándose internamente en qué clase de mundo tan loco vivía.
—En fin. Aquí el problema es distinto —recuperó Eve el rumbo de la conversación—. Hace mucho tiempo, la Diosa Brigid, quien es una de los seis hijos originales de Danu, se alió con la Iglesia y la Facción de los Ángeles, causando que los celtas se volvieran aliados del cristianismo. Es por esto que muchísimos elementos celtas, como la Cruz de Brigid y el Triplismo, suelen ser utilizados por los cristianos.
—Ósea que son nuestros enemigos —adivinó Aika, usando la simple lógica.
—Pues sí —asintió Eve—. Tú eres un Demonio, y la Iglesia caza Demonios, mientras que Asia fue expulsada de la Iglesia y convertida en una hereje. Es altamente improbable que los celtas les den una cálida bienvenida si llegan a aterrizar en su territorio… Mejor dicho, tomando en cuenta que la familia Pendragón, la principal familia de exorcistas que existe, está íntimamente relacionada con los celtas, lo mejor será que ni se les ocurra el acercarse a las Islas Británicas o Escocia.
—Anotado —dijo Aika, diciéndose internamente que al parecer jamás en la vida iba a poder poner un pie fuera de Japón.
—Ahora vamos por un sitio más… animado —dijo Eve, para luego manifestar la península de Yucatán (México, para ser más preciso), al mismo tiempo que conjuraba la imagen de una serpiente emplumada peleando contra un jaguar negro con un guerrero en medio—. Esta vez es sobre la Facción Mesoamericana. Los aztecas y los mayas.
—¿Mayas? —inquirió Aika, de repente imaginándose a un Dios disfrazado de súper héroe mientras usaba unas mallas súper ajustadas.
—Lo peor de todo es que no estás tan equivocada —comentó Elmenhilde con una mirada plana al darse una idea de sus pensamientos.
—Primero, he de aclarar que aunque maya y azteca no es lo mismo, para términos mitológicos sí lo es —ignoró Eve de manera olímpica las tonterías de Aika, con Asia prestando mucha atención (a ella le gustaba México porque Issei una vez le dio de comer tamales)—. Los mayas son una civilización extremadamente antigua, mucho más que los aztecas; pero sucede que una vez el Dios Quetzalcóatl conquistó las tribus mayas, recibiendo el nombre de Kukulkán el Conquistador al mismo tiempo que promulgaba su cultura sobre los mayas que hasta aquel entonces simplemente veneraban al sol como su Dios. El resultado fue que los Dioses Aztecas, siervos de Quetzalcóatl, pasaron a convertirse en Dioses Mayas traídos por la milenaria serpiente emplumada Kukulkán.
—Nada raro, tomando en cuenta que por aquellas épocas se consideraba que el Sol era la Serpiente Emplumada, uno de los primeros nombres de Quetzalcóatl como deidad, y que su enemigo, el Jaguar Negro (Tezcatlipoca), era su anti-tesis: el Sol Negro (luna) —aportó Elmenhilde, ante la mirada confundida de Aika y Asia, que no le entendieron ni «j».
—En fin, la Facción Mesoamericana es liderada por dos Dioses: Tezcatlipoca y Huitzilopochtli —tomó Eve el rumbo de la conversación, dedicándole una mirada fulminante a Elmenhilde por haberla interrumpido—. Originalmente eran tres líderes, con Quetzalcóatl siendo el líder principal debido a la amplia veneración que recibía en todos los sectores de Yucatán; pero, debido a una humillación que recibió a manos de Tezcatlipoca y Huitzilopochtli, Quetzalcóatl renunció al mundo por considerarse a sí mismo indigno de él. Se dice que su corazón se fue al sol, su espíritu a Venus, y que sus alas se volvieron el Dios Guardián de los Vientos Ehécatl que debería velar por la humanidad en su ausencia; pero nadie está seguro de lo que le pasó. Solo se sabe una cosa; algo que Quetzalcóatl le prometió a su hermana Quetzalpetlatl y a sus miles de seguidores dispuestos a partir con él o a sacrificarse para evitar su partida: «Algún día, cuando la Tierra lo necesite, él volverá [igual que el Mesías]»
—Esto cada vez se parece más a una película de súper héroes —exclamó Aika, queriendo ocultar como se le había puesto la piel de gallina al escuchar esas palabras.
—Pobre Quetzalcóatl. Él no tiene la culpa de ser tan noble —por su parte, una Asia con lágrima en los ojos parecía haberse sentido identificada con Quetzalcóatl.
—Pero en fin —exclamó Eve, sin darle ninguna importancia a lo que acababa de decir—, antes la Facción Mesoamericana era una facción utópica gracias al liderazgo de Quetzalcóatl; pero ahora, liderada por Tezcatlipoca y Huitzilopochtli, es probablemente una de las peores facciones que existen.
—¿Tan malos son esos dos? —cuestionó Aika.
—No puedes usar adjetivos de «mal» o «bien» con aquellos que reciben el nombre de Dioses —le corrigió Eve—. Solo puedes denominarlos bajo el «orden» o el «caos». En ese sentido, Tezcatlipoca y Huitzilopochtli son de los Dioses más caóticos que existen. Tezcatlipoca a menudo se manifiesta en el mundo humano para causar caos con su belleza o robar corazones con sus poderes como Dios de la Muerte simplemente porque le parece divertido, mientras que Huitzilopochtli es un bárbaro incluso peor que Tezcatlipoca. Al menos él se preocupa (a su manera) por los humanos; pero Huitzilopochtli solo ama la pelea y la matanza. Es muy famosa la historia en que un rey vio cómo se acercaba y lo trató con amabilidad para evitar conflictos, causando que Huitzilopochtli matara a la hija del rey y usara su piel como abrigo simplemente para que el rey tuviera una razón para declararle la guerra.
Asia jadeó al oír aquello.
—Ese tipo está loco —se dijo Aika mientras se sobaba la cabeza, adolorida por el «Oh, Dios mío» que había soltado Asia.
—Por eso es que México, Guatemala, Honduras, parte de Estados Unidos y demás lugares cercanos a la península de Yucatán están como están —exclamó Elmenhilde, negando con la cabeza, disgustada—. Ese par de bastardos lo único que hacen es causar caos y caos sin que Quetzalcóatl éste para detenerlos. Aun con Ehécatl y Quetzalpetlatl protegiendo a los humanos, las cosas no mejoran porque ambos terminan paradójicamente peleando, así sea por una buena causa. Por eso es que ocurren tantos terremotos, tsunamis y huracanes. Por todas las peleas entre Ehécatl y Quetzalpetlatl contra Tezcatlipoca y Huitzilopochtli.
—¿Todos esos terremotos, huracanes y tsunamis son por peleas divinas? —repitió Aika, incrédula.
Elmenhilde la miró como si fuera estúpida.
—Pues claro. ¿Tú por qué creías que eran?
—¿Por el calentamiento global y una mala posición geográfica? —respondió Aika, aunque por su tono parecía más bien que estaba preguntando.
Elmenhilde resopló.
—¿Quién te dijo esa tontería? ¿La ciencia? —al ver el asentimiento de Aika, Elmenhilde volvió a resoplar—. No le hagas caso a la ciencia. Ella te dirá que los Vampiros son solo personas obsesionadas con las películas de Drácula y con severos trastornos de sueño y alimentación, y solo mirame a mí. ¿Acaso te parezco una enferma?
—«Pues… »—a la mente de Aika vino el recuerdo de como Elmenhilde reía como niña en dulcería mientras la golpeaba brutalmente en su «entrenamiento».
—Continuando con lo que decía… —dijo Eve, sonriendo al ver como Elmenhilde lucia irritada ante la falta de respuesta de Aika—. Nunca jamás vayan a México o a lugares cercanos. Son lugares muy hermosos y llenos de cultura, si lo digo yo misma; pero probablemente mueran por un terremoto o un huracán si se pasean por allá.
—No se preocupe. Yo ya sabía eso antes de saber sobre el mundo sobrenatural —respondió Aika, quien siempre evitaba a toda costa viajar a lugares que en cualquier momento podrían sufrir crisis ambientales sin ninguna razón aparente.
—«Aunque a este ritmo creo que de broma y podré viajar a Tokio»—pensó, viendo como prácticamente todos los países importantes del mundo tenían Dioses enemistados con las Tres Facciones.
—Ahora, pasando de un clima cálido, vamos a uno frio —dijo Eve, cambiando México por Rusia y proyectando la imagen de un Fénix azul que estaba proyectado sobre lo que parecía ser una palacio—. Rusia, ni más ni menos.
—¿Rusia tiene Dioses? —se preguntó Aika. Jamás en su vida había oído hablar de un sistema mitológico ruso. Por los menos le sonaba todo lo que Eve había dicho hasta el momento; pero de Rusia solo podía imaginar a un montón de gente con gorros tomando chocolate caliente con una mano y portando un rifle en la otra.
—«Creo que estoy viendo muchas películas»—se dijo al pensar en lo último.
—Alguna vez los tuvo —respondió Eve ante su pregunta—. Cuando Rusia, Bulgaria, Ucrania y demás países ni siquiera eran países y era meras tribus que habían surgido desde Grecia, contaban con la protección de los Dioses Eslavos (Perun, Veles y demás); pero sucedió que un día los cristianos conquistaron sus tribus y borraron cualquier rastro de adoración divina «pagana», causando que gran parte de los Dioses Eslavos se extinguieran. Fue solo gracias a la protección de Anivia, una Fénix extremadamente poderosa que luego se convirtió en el símbolo patrono de Rusia, que aquellas tribus lograron sobrevivir y pudieron convertirse en los países que hoy en día vez. Aun con eso, Rusia no tiene Dioses; pero no por eso está sin dominio. Rusia y sus alrededores son gestionados y dominados por la Facción del Zar.
—¿Facción de Sal? —repitió Aika, cambiando en su mente el palacio protegido por el Fénix de hielo por un gigantesco tarro de sal.
—Zar, no sal —corrigió Eve—. Zar es un título dado en la antigüedad a los gobernantes de Rusia, con Zarina siendo usado para un Zar mujer o la esposa de un Zar, y Zarévich refiriéndose al hijo o hija de cualquiera de los dos. Es por que la Facción de Zar se llama como se llama. Es una referencia a que ellos son quienes controlan la Federación Rusa desde las sombras.
—Y además que ellos descienden de antiguos Zares —aportó Elmenhilde, ganándose una mirada oscura de Eve al interrumpirla.
—Tal como dijo la sanguijuela —Elmenhilde le dio una mirada molesta al escuchar eso—. Los líderes de la Facción del Zar descienden de Zares y suelen a menudo ser nombrados en honor a ellos. Un ejemplo son los líderes actuales: Ivan VasílievichRomanov y Anastasia Nikovalena Romanov
—¿Los dos se apellidan Romanov por ser marido y mujer, o es por lo que estoy pensando? —cuestionó Aika, curiosa.
—Romanov es un clan multifacético compuesto de múltiples ramas —aclaró Eve—. Iván desciende de una rama, y Anastasia de otra. En cierto sentido son parientes; pero su sangre es tan semejante como la de dos personas cuyos bisabuelos son primos segundos. No existe riesgo alguno de falla genética.
—Aun así, es un poco raro —comentó Aika, con Asia asintiendo a un lado. Eso no era lo que Dios le había enseñado.
—Acostúmbrense —les aconsejó Elmenhilde—. Cuando se trata de nobleza y clanes, es muy común cosas como que los parientes se casen entre sí. Mucho más cuando se trata de familias con poderes heredables o características únicas.
—Y ese es el caso de la familia Romanov —tomó Eve una vez más el rumbo de la conversación—. Sucede ser que, habiendo perdido a sus Dioses, los humanos requirieron de fuerzas externas para protegerse a sí mismos; en pocas palabras, hicieron Pactos con seres sobrenaturales para poder defenderse de las demás facciones, Pactos que les dotaron de poderes únicos relacionados con el ser contratado.
—Poderes únicos y Pactos que se fueron heredando y heredando —dijo Elmenhilde—. Llegado a un punto, en la familia Romanov dejaron de nacer humanos normales. Todos los niños nacieron con un ser conectada a su alma incluso desde antes de nacer, convirtiéndose en avatares de las mencionadas criaturas de una manera semejante a lo que pasa con las Cinco Grandes Familias de Japón.
—En el caso de los líderes de la familia, aquellos con el nombre de Zar o Zarina deben ser los más fuertes de los fuertes —continuó Eve—. En este caso, sucede que Iván tiene su alma enlazada con la del legendario Ziz, la legendaria ave creada por el Padre Celestial que es llamada como el Señor de los Cielos y cuyas alas se dicen que son nubes de tormenta capaces de cubrir un país; mientras que Anastasia es una que ha hecho Pactos con múltiples criaturas, incluyéndose el Vy, el Rey de los Espíritus Elementales de la Tierra que vive en el núcleo del planeta y que se dice es el responsable de generar las distorsiones que causan terremotos y tsunamis.
—Ósea que ambos súper-mega-requeté-fuertes, ¿no? —inquirió Aika, orando porque si la respuesta fuera afirmativa entonces la Facción del Zar fuera aliada de la Facción de los Demonios.
—Si. Son extremadamente fuertes —asintió Eve—. Por lo menos son de categoría Maou.
—Y lamentablemente, no son aliados —agregó Elmenhilde, dando una sonrisa divertida al como Aika parecía querer tirarse al piso a llorar—. No es por una razón grave, en realidad. Simplemente es que la Facción de los Demonios no tiene lazos con la Facción del Zar y porque Anastasia e Iván están muy ocupados buscando a su hijo desaparecido: Alexander.
—¿Hijo desaparecido? —repitieron Aika y Asia al unísono.
—Iván y Anastasia tienen dos hijos —explicó Eve—: Natalie Allomonev Romanov y Alexander Iván Romanov, con Alexander siendo el menor de ambos. No se sabe con exactitud la razón; pero un día Alexander desapareció y desde entonces sus padres y su hermana lo andan buscando como locos.
—Pobrecitos —dijo Asia al escuchar eso, internamente orándole al Señor porque Iván y Anastasia pudieran encontrar a su hijo perdido.
—Ahora vamos con un sector muy conectado entre sí. Un sector donde está un país muy familiar…
Diciendo eso, Eve proyecto un triángulo con sol y un espejo, una nube de tormenta y una espada, y un collar y una luna, con el sol y el espejo estando en la parte de arriba del triángulo. Al mismo tiempo, Eve puso en el globo terráqueo un archipiélago muy familiar para Aika.
—… Japón.
—De esto sí sé —dijo Aika con una sonrisa presumida. ¡Por fin entraban en materia!—. Japón es el país de la espiritualidad, adorándose dentro de él a más de ocho millones de Kami-gami, dentro de los cuales algunos provienen de China, la India, Corea y demás países. Su centro espiritual, sin embargo, son tres Dioses hermanos: Amaterasu-no-Mikami, Susanoo-no-Mikami y Tsukiyomi-no-Mikami, con Amaterasu siendo mucho más importante que sus hermanos, al punto que se le llama la Sagrada Madre de Japón, que es la Nación del Sol Naciente.
—Muy bien —aplaudió Eve, causando que Aika sonriera. ¡Por fin dejaba de sentirse tan bruta!—. Todo es tal como tú dices. En Japón hay todo tipo de santuarios dedicados a Dioses Hindús, Chinos y Coreanos, así como a Budas; pero es Amaterasu la gobernante de estas islas, siendo una Diosa tan poderosa que es llamada como la más fuerte de los Dioses del Sol. Todo lo que dices es correcto; pero…
—Te falta una parte —dijo Elmenhilde—. La parte de los Youkais.
—¿ Youkais? —repitió Asia con confusión, mas perdida que la muy japonesa Aika.
—Los Youkais son una serie de monstruos del folklore japonés —le explicó Aika—. Monstruos como los Onis, las Yuki-onnas y los seres humanoides con rasgos animales.
Tras decir eso, Aika le dio una mirada confundida a Eve.
—Lo que no entiendo es porque los Youkais son tan importantes como Amaterasu-sama —exclamó con confusión, añadiéndole «sama» al nombre de Amaterasu simplemente porque pensaba que era su deber como japonesa el respetarla.
—Los Youkais son variados y antiguos, existiendo una cantidad tan amplia que es simplemente imposible de contar —empezó a explicar Eve—. Algunos surgieron por obra divina. Otros simplemente son Espíritus que encarnan algo. Sea como sea, entre todos ellos existe un tipo de Youkai que es la forma suprema de Youkai: un Daiyoukai.
—Un Daiyoukai es el señor de su estirpe —continuó Elmenhilde—. Igual que los lobos son una forma más fiera de los perros o los leones los reyes de los felinos, los Daiyoukai son aquellos Youkais que han evolucionado a un punto cercano a la divinidad. El mejor ejemplo es el del Kyubi no Kitsune, el Legendario Zorro de Nueve Colas.
—Por esto los Youkais son muy importantes —reveló Eve—. Con todo, normalmente un Daiyoukai no le daría guerra a Amaterasu, que es temida por Dioses como Zeus y Ra; pero simplemente son muchos y son muy poderosos. Dioses como Inari o Raijin probablemente puedan perder su posición si un Daiyoukai les hace la guerra. Por eso los Dioses Sintoístas están aliados con la Facción de los Youkais, respetándose ambos mutuamente.
—Claro que la armonía como tal es gracias a Amaterasu —comentó Elmenhilde—. O mejor dicho: gracias al Zorro Dorado de Nueve Colas y Cara Blanca: Tamamo-no-Mae.
—¿Tamamo-no-Mae? —cuestionó Aika con confusión—. ¿Qué tiene que vez uno de los Tres Grandes Monstruos de Japón con Amaterasu?
—Diferente a lo que el mito dice, la verdad es que Tamamo-no-Mae es un avatar de Amaterasu —explicó Eve, poniendo una cara curiosa en opinión de Aika y Asia al mencionar el nombre de Tamamo—. Ella es un trozo del alma de Amaterasu que se re-encarnó en la tierra como mortal. Por ciertas circunstancias fue confundida con un Kyubi no Kitsune y acusada de maldecir al emperador Toba; pero ella no murió como lo indica el mito, sino que se volvió el Dios Guardián de los Youkais, con cada Kyubi no Kitsune que debe liderar la Facción de los Youkais diciéndose ser su aprendiz.
—Una pregunta —cuestionó Aika, alzando una mano—. Usted dice que Tamamo-no-Mae fue confundida con un Kyubi no Kitsune; pero, ¿qué acaso ella no es un Zorro de Nueve colas? Digo, hay como mil pinturas de ella y sus nueve colas.
—Sucede ser que eso es un sub-producto de su estatus como avatar de Amaterasu —aclaró Eve —. En realidad ella es una Yakan, un tipo de emisario divino que sufre el lamentable destino de ser confundido con un Youkai mundano; en su caso, un Kyubi no Kitsune.
—¿Por qué eso suena tan malo? —cuestionó Aika, preguntándose por qué un Kyubi no Kitsune salía como algo feo de los labios de Eve.
—En los países orientales, los zorros son seres contradictorios —explicó Eve—. Algunas veces se consideran como Kami-gami o mensajeros de estos; pero la mayor parte de tiempo se le llamas como espíritus malignos y son llamados igual que el Diablo. En china esto se ejemplifica mejor con el zorro malvado Daji. Por eso fue que cuando las nueve colas de Tamamo fueron reveladas ante el mundo por Abe-no-Seimei, todos los humanos que la alabaron por su belleza e inteligencia la consideraron como la causante de todas sus desgracias, tratándola como un monstruo igual de depravado que el terrible Shuten Douji, uno de los Tres Grandes Monstruos de Japón.
—Pobrecita —exclamó Aika sin poder evitarlo. Tal vez fuera por el contexto del tema; pero de alguna manera estaba correlacionando a Tamamo con el personaje Naruto.
Eve, por su parte, cambio de repente el tema. Tal vez fue la imaginación de Aika; pero le pareció que su semblante se había vuelto algo oscuro desde que había mencionado el nombre de Abe-no-Seimei.
—Pero dejando de lado Japón, pasamos a una nación cercana.
Diciendo eso, el relativamente pequeño Japón fue cambiado por una nación más grande: China. Al mismo tiempo, una imagen de lo que parecía ser un monje meditando mientras estaba rodeado por el espíritu de un Dragon fue proyectada de a imagen de Eve.
—Al igual que en Japón, en China se adoran a muchos Dioses, principalmente aquellos que vinieron desde la India, tal como es el caso de los Budas o el príncipe Nezha, que originalmente era el Dios Hindú Nalakūbara —explicó Eve—. Pero en China la base central de todo recae en un poder: el del Gobernante Absoluto de los Cielos y la Tierra. Aquel que es conocido como el Abuelo Celestial Tiān Gōng: el Emperador Augusto de Jade, Yù Huáng Shàngdì
—¿Por qué tiene tantos nombres? —cuestionó Aika. Amaterasu simplemente se llamaba Amaterasu, a pesar de que tenía otros epítetos—. ¿Acaso es muy importante?
—Sí —asintió Eve—. Sucede que en China lo que se alaba no es el poder, sino la iluminación y sabiduría. En ese sentido, Yù Huáng Shàngdì supera al mismísimo Buda Gautama, teniendo un rango de iluminación equivalente a más de tres millones de años.
—¡¿T-tres millones de años?! —exclamaron Aika y Asia en shock, con Aika agregando: —. ¡¿Pues qué tan viejo es ese tipo?!
—No me malentiendas. Yù Huáng Shàngdì no tiene más de tres millones de años de edad —aclaró Eve—. Lo que pasa es que para llegar a ser un Iluminado debes despegarte de todas las limitaciones terrenales y volverte uno con el universo. Cuando empiezas a realizar tal proceso, el tiempo y el espacio se vuelven irrelevantes. Tu propia alma empieza a realizar su propio sentido del tiempo en un proceso de conflicto en donde al fallar te volverás polvo por sublimación mental y en donde al ganar te vuelves un ser ilustre que puedes sostener una civilización en la palma de su mano.
—¿Cómo así? —cuestionó Aika, sin entender.
—El objetivo del Iluminado, generalmente un Buda, es «salvar» a la civilización del «sufrimiento» de la vida y el Ciclo de Reencarnación —explicó Eve—. Para eso, cuentan con la Autoridad Divina necesaria para predicarle a cualquier ser vivo que no cuente con naturaleza divina hasta la iluminación. En pocas palabras, es el poder absoluto para devolver a todo ser vivo al Uno del Principio, la Gran Madre Tierra, y llevar a los seres sapientes al Nirvana al destruir la conexión espiritual que ata a las personas al mundo terrenal.
Aika palideció.
—A-aterrador…
—Más que aterrador, es muy fastidioso —dijo Elmenhilde con un resoplido—. No sabes lo molesto que es pelearte con un oponente que puede predecir lo que harás a continuación, que tiene la Ley Absoluta necesaria para reducir el poder de todo ataque venidero, y que además puede atacarte de manera espiritual. A mí no pasa nada con los ataques del Budismo porque yo ni estoy viva, ni estoy muerta, ni sufro hambre, ni estoy en la necesidad de los placeres terrenales incluso aunque puedo disfrutarlos; mientras que a la bruja aquí presente tampoco le pasa nada porque su estatus conceptual es semejante al de un Kami; pero aun así es súper molesto. Es como pelear contra una pared que habla y habla sin parar. Es como para volverte loca.
—«Yo creo que ya me estoy volviendo loca»—pensó Aika, sin saber que sentir ante el hecho de que la naturaleza de Eve era (según Elmenhilde) semejante a la de un Dios, y al escuchar que aparentemente Elmenhilde era más robot que Vampiro.
—Por eso es que Yù Huáng Shàngdì es tan aclamado dentro de la Facción China —explicó Eve—. Normalmente, solemos clasificar el poder en base al nivel de destrucción que puede causar un individuo; pero casos como el de Yù Huáng Shàngdì son distintos. No puedes calificar con exactitud el poder de un ser que no ataca al mundo físico, sino que ataca al mundo espiritual. Probablemente ejerce el mismo nivel de poder de un Dios como Zeus; pero tratándose de capacidades de Iluminación, incluso los Dioses tendrán un rato difícil peleando contra Yù Huáng Shàngdì.
—Para dar un ejemplo, una vez un ser malvado con un poder capaz de hacer temblar a todo el panteón chino apareció. Un ser malvado que ostentaba el rango de Rey Demonio, que es el Dios de la Maldad opuesto al Iluminado, no el Maou de los Demonios —aclaró Elmenhilde, quien hablaba—. Este ser malvado era ridículamente poderoso, y se dice que eran pocos los seres en la tierra que estaban en la capacidad de enfrentársele; pero este ser fue derrotado con facilidad por Yù Huáng Shàngdì incluso aunque su poder no era superior. Simplemente lo derrotó porque los Iluminados son unos que espantan conceptos negativos del mundo mediante la purificación de los ataques Budistas.
—Y con eso dicho, hablemos de lo que pasa con Japón y China, así como con la Facción de los Demonios —tomó la palabra Eve—. Sucede ser que Japón es un país inclusivo y acepta casi todo. Por eso es que existen templos japoneses que han recibido la influencia cristiana. Esto es muy importante a rescatar porque es un reflejo de la personalidad amable y benévola de Amaterasu, que permite que Demonios como esa niña pelirroja y aquella niña de lentes dominen sobre parte de sus tierras.
—Personalidad que es compensada por la de Susanoo, que es tosco como una piedra y siempre está buscando atentamente una excusa para poder matar a los «invasores» —agregó Elmenhilde, con Aika siendo una mueca. No se le olvidaba que a cada rato Susanoo peleaba en los mitos con Amaterasu para demostrarle que era más importante que ella.
—En pocas palabras, la Facción Sintoísta es una de las facciones que más alianzas tiene —continuó Eve—. Demonios, Caídos, la Iglesia, Budas y hasta Dioses de otros panteones: esos son solo algunos de los seres con los que se ha aliado Amaterasu.
—En ese sentido, queda claro entonces que los Demonios son aliados de los Shinto —resumió Elmenhilde—. Pero eso no quiere decir que deban depender de ellos. Con tantas alianzas, a veces se hace difícil tomar partido en un conflicto, así que a menos que la cosa sea literalmente una situación de «un ser amenazando a la humanidad versus uno que la defiende», Amaterasu no prestará su ayuda.
—Supongo que tiene sentido —pensó Aika, un poco decepcionada; pero entendiendo. Amaterasu era una Diosa que prefería la paz a la guerra, a pesar de que también entendía la necesidad de a veces actuar belicosa. A comparación de un Dios como Huitzilopochtli, ella era una mujer digna de ser llamada como la Diosa Suprema de Japón.
—En cuanto a la Facción China, eso es un caso aparte —dijo Eve, sacando a Aika de sus pensamientos—. Hace mucho tiempo, los emperadores de China realizaron acciones que enemistaron al panteón chino con el resto del mundo oriental y con los japoneses. Hay una especie de traspaso cultural debido a que los chinos viajaban a Japón o a que los Budas viajaban por todo el mundo para predicar la iluminación; pero eso no quiere decir que Japón mantenga buenas relaciones con el panteón chino. En realidad, el panteón chino es una figura distante que casi ni toma partido en nada, siendo personajes como Xuanzang Tang Sanzang y Sun Wukong excepciones a la regla.
—Entonces, ¿los chinos son aliados o enemigos? —cuestionó Aika, sin entender.
—Ni uno ni lo otro —respondió Elmenhilde—. Ellos no se meterán contigo si tú no te metes con ellos; pero por lo mismo es altamente improbable que te ayuden. Podría decirse que son un panteón misteriosamente aislado, casi como si su líder no estuviera seguro de que posición o que acción debería tomar.
—Pero en fin —dijo Eve, cortando el aire misterioso que habían traído las palabras de Elmenhilde —. Pasemos al lugar más poderoso de todo el sector asiático: la India.
Acorde a lo que decía, Eve cambio China por la India en el globo terráqueo, al mismo tiempo que proyectaba una imagen muy rara en opinión de Aika y Asia. Era, para decirlo en palabras entendibles, un hombre/mujer de más de mil caras y mil brazos, y cuya constitución era andrógina.
—De esta Facción es un poco complicado hablar —dijo Eve, para luego proyectar al lado der ser andrógino la imagen de un rey con un rayo en la mano—. Primero, hay que entender que en la India existía un panteón hace mucho tiempo, un panteón gobernado por el Topoderosoo Señor del Cielo Diaus Pitar y su esposa Prituí, una antigua Diosa Madre Tierra. En aquel entonces no había griegos, romanos, nórdicos o egipcios y solo existían los sumerios, así que puede decirse que el panteón de Diaus Pitar (el Panteón Védico), es el segundo panteón más antiguo del mundo. O mejor dicho, era.
—¿Qué fue lo que le pasó? —preguntó Asia con curiosidad. Al principio había guardado silencio durante gran parte de la conversación porque, habiendo crecido oyendo que todos los Dioses aparte del Señor eran herejes, no sabía cómo sentirse ante la charla de Eve; pero a la final pensó que mientras su fe siguiera su camino, no había ningún problema en entender la fe de los demás.
—Simple. El hijo de ambos, Indra, mató a su padre y a su madre para coronarse como supremo rey del panteón —respondió Eve a su pregunta, causando que Asia se arrepintiera de preguntar —. No es como si realmente fuera algo que lamentar. Diaus Pitar consideraba a los humanos como la mayoría de la gente considera a los animales. Algunos le parecían lindos y le agradaban como juguetes de entretenimiento, mientras que otros les disgustaban y eran asesinados simplemente por ese hecho. Su esposa Prituí no era mejor.
—Entonces que bueno que ese tipo Indra los mató a los dos —dijo Aika, sin importarle como Asia la miraba con ligero reproche.
—Tampoco es que Indra sea tan bueno —comentó Elmenhilde—. En realidad, él es un maniaco del poder que hace lo que sea para seguir manteniendo su posición como Rey del Cielo y que ama las peleas como nada en el mundo. No es un héroe ni nada por el estilo.
—Volviendo con Diaus Piter —dijo Eve, fulminando con la mirada a Elmenhilde por interrumpirla —… cabe destacar que su muerte a manos de Indra es sumamente importante. Verán, así como gran parte de las deidades sumerias son la base de la cual luego los otros Dioses heredaron sus autoridades, Diaus Piter, o simplemente Dieus, es la base de la cual surgieron todos los Dioses del Cielo y el Rayo. Cuando Indra lo mató su esencia se desperdigó por todos los reinos, y luego Dioses como Zeus, Thor y Perun nacieron como consecuencia con sus mismos atributos, con el propio Indra heredando la mayor parte de su poder al ser su hijo y además por haberse bañado en su sangre y carne.
—Por eso es que Indra es uno de los Dioses más fuertes que existen —explicó Elmenhilde, importándole un comino como Eve parecía querer matarla por estar interrumpiéndola a cada rato.
—Debido a eso, Indra es referido como el más fuerte de los Dioses del Rayo —dijo Eve, concordando con lo que Elmenhilde acababa de decir—. Era tan así, que en la India fue adorado como un Dios Supremo durante mucho tiempo… Hasta que surgió el hinduismo moderno, claro está.
—Eso del hinduismo me suena —murmuró Aika, sin saber porqué a su mente venia la imagen de un hombre con cabeza de elefante.
—Para entender el hinduismo, deben mirar hacia aquí —declaró Eve, señalándoseles la imagen del hombre/mujer de mil caras y brazos—. Sucede que en algún punto se manifestó una de las deidades más fuertes que pueden y podrán existir: Brahman. Él era la manifestación de la realidad surgida desde la Gran Madre Tierra, con su nombre significando la Realidad Absoluta. Él era para los hinduistas que lo conocieron como el máximo entre los máximos; el Chakravartin del Chakravartin; la Madre que corona a las madres, y el Padre que corona a los padres; la creación, destrucción y preservación que era no ni hombre ni mujer, sino que era una existencia más elevada que estos. En pocas palabras, el máximo Dios Primigenio.
—¿Y qué le pasó que de repente estamos hablando en pasado? —cuestionó Aika.
—Las funciones de este Dios son demasiado vastas y complejas —respondió Eve—. Como tal, los hinduistas crearon el concepto de ishta dévata: la máxima expresión monoteísta que no tiene necesidad de desprecio como lo hace el cristianismo con otros Dioses. Para decirlo sencillamente, como los brazos y las caras del Brahman son tan vastas como el universo en sí mismo, entonces puede decirse que todos los Dioses que existen son meras manifestaciones del Brahman.
—Eso… eso de hecho tiene sentido —murmuró Aika. Si todos los Dioses eran el Brahman, entonces no había incorreciones en adorarlos porque simplemente se estaba venerando al Brahman.
—Ese fue exactamente el problema: que tenía mucho sentido —dijo Eve ante su murmullo—. Los Espíritus Divinos, aquellos espíritus que encarnan conceptos y que se alimentan de la fe humana, mutan dependiendo de la fe, pudiendo transformarse a un punto exagerado dependiendo de lo que se piense acerca de él. Llamándosele como mil dioses en uno, fue simplemente natural lo que le pasó al Brahman: se dividió en múltiples Dioses. Primero fueron Vishnu y Durga, máximos hombre y mujer de preservación-creación-destrucción dados forma. Luego, Vishnu se dividió en Brahma, Shiva y el Vishnu actual; al mismo tiempo, Durga se dividió en Sáraswati, Lakshmi y la actual Durga que es esposa de Shiva, con esta última siendo tan compleja que al mismo tiempo está dividida en Parvati, Kali y, una vez más, Durga.
—De repente me siento súper enredada —dijo Aika, con Asia a su lado pareciendo mareada—. ¿Cómo así que esa tal Durga son tres Diosas en una y que al mismo tiempo es esposa de ese tal Shiva? ¿No se supone que él es como su otro yo masculino o como su hermano gemelo?
—Tardaría mucho tiempo en explicártelo; así que simplemente te diré que ser una Deidad es tener múltiples caras y ser uno y muchos al mismo tiempo—le dijo Eve en respuesta—. Igual que decir que las ramas de un árbol son objetos individuales a pesar de ser parte de un conjunto, los Dioses Hindú se caracterizan mucho más que otros Dioses por el hecho de las diversas manifestaciones. Por eso es que a menudo encuentras que un Dios tiene múltiples formas que a su vez existen por separado.
—Para que lo entiendan sencillamente, es como un montón de mechas pequeños que luego pueden formar un Megazord gigante incluso aunque pueden existir por separado —dijo Elmenhilde, ocasionado que Aika le diera una mirada rara.
—Les estoy diciendo esto porque es necesario para que entiendan la forma en que está regida la Facción Hindú —dijo Eve, causando que la atención de Asia y Aika se centrara sobre ella—. Verán, cuando estos Dioses entraron en contacto con el panteón védico simplemente sucedió lo más natural del mundo: Indra pasó a formar parte del hinduismo como el rey de los Devas que gobierna sobre el cielo; pero al mismo tiempo, la posición de los Trimurti, Brahma, Vishnu y Shiva, se mantuvo junto a la de sus respectivas consortes. Esto se debe a que los hinduistas tienen una mentalidad que es tanto politeísta como monoteísta. Por eso a menudo verán sub-religiones como el shivaismo, el bramahismo, el vishnuismo y el shaktismo, que adora principalmente a Durga pero que también tiende a considerar a Sáraswati o a Lakshmi como objeto de veneración al ser la esposa del Dios Celestial y la Gran Madre de la Realidad.
—Entonces, ¿todos ellos son los líderes de la facción? —cuestionó Asia, recibiendo un asentimiento de parte de Eve.
—Efectivamente —respondió ella—. Indra, Vishnu, Brahma, Shiva, y Durga y las demás damas celestiales son los líderes del panteón hindú. Dicho eso, Indra suele ser el más activo junto con Vishnu, pues Brahma por lo general no se suele meter en los conflictos mortales y Shiva siempre se la pasa durmiendo o meditando. Con las damas celestiales es casi lo mismo: solo Durga en su manifestación de Parvati es la que suele tomar partido en cuanto a decisiones se refiere, principalmente para evitar cosas que generen la ira de su marido.
Aika dio una mirada confundida.
—¿Y eso por qué…?
—Porque el tercer ojo de Shiva, Bindi , es la manifestación de la destrucción dada forma —contestó Elmenhilde—. Cuando Shiva abre ese ojo, emite la Ley Absoluta de la Realidad con su Autoridad Divina como Dios de la Destrucción. Libera energía comparable a la de un big bang a escala y devuelve todo al Uno del Principio, incluido los conceptos, trayendo así la muerte instantánea incluso a los inmortales. No existe nada en el mundo aparte de los poderes de creación de Parvati y Brahma y los poderes de preservación de Vishnu que pueda hacerle frente, así que todo aquel que se le oponga, con la excepción de los Verdaderos Dioses Dragones, están destinados a morir si Shiva se enfurece. Incluso algo como un planeta es insignificante ante ese ojo.
—Dios mío… —exclamó Asia al oír eso mientras se llevaba las manos a la boca, con Aika a su lado sufriendo un dolor de cabeza como consecuencia.
—Por esto es que se dice que Shiva es el Dios más fuerte del hinduismo y tal vez del mundo—dijo Eve—. La única que se le compara es su esposa Parvati; pero sucede y acontece ser que «Parvati» es la Diosa Benévola de la Creación, así que su capacidad destructiva no puede ser comparada con la de Shiva. Bajo su avatar de Kali demuestra más su poder como la contraparte de Shiva al ser una que puede traer el Fin de los Tiempos, el Kali-Yuga; pero sucede ser que hace mucho tiempo hubo un conflicto grandísimo que llevó a Durga a sellar su aspecto de Kali en otro rincón de la realidad, renunciando a sus poderes de destrucción para así evitar dañar a la humanidad.
—Y también lo hizo porque mientras Kali estaba presente, Shiva en su estado furioso, Rudra, también lo estaba —dijo Elmenhilde—. Por eso a menudo ven estatuas de los dos bailando sobre montañas de cadáveres e imágenes del mundo en ruinas con ellos dos riendo.
—A Durga eso no lo gustaba, así que renunció a la destrucción para así ser Parvati, quien con su amor volvió a Shiva un Dios Benévolo. A menudo se dice que por eso es que Shiva se manifiesta como un niño, pues se ha vuelto el amado [hijo] de la Gran Diosa Madre; aunque probablemente simplemente sea porque a Shiva le gusta estar con Parvati bajo la forma de un niño —agregó Eve.
—«Eso ultimo no era necesario»—pensó Aika. No necesitaba saber los fetiches de un Dios o el que aparentemente Parvati era una shotacona.
—En fin —dijo Eve, sacando a Aika de sus pensamientos—. Para resumir, basta con decir que la Facción Hindú no suele entrometerse en conflictos y evita a toda costa la guerra. Dejando de lado a Indra que hace lo que le da la gana, Parvati y los demás Dioses tratan a toda costa de que no pasen cosas que hagan que Shiva vuelva a ser Rudra, así que probablemente nunca los vean asomando sus caras por algún lado a menos que pase algo muy grave.
—En resumen, no vayan para la India o serán incinerados pos Shiva —dijo Elmenhilde con una sonrisa malvada, disfrutando como Aika y Asia se asustaban ante sus palabras.
—«Y luego dice que no es una enferma… »—pensó Aika, tratando de que el color regresara a su rostro.
Por su parte, Eve continuó con la explicación.
—Y ahora, pasamos con la última Facción: la Facción Mesopotámica.
Tras decir eso, Eve cambio la imagen de la India por una sección geográfica muy extraña; Mesopotamia, suponía Aika. Al mismo tiempo, ella proyecto la imagen de un héroe matando a un Dragon mientras todo el mundo lo aclamaba, aunque por alguna razón Aika sintió algo extraño en la imagen, como si el héroe fuera alguien que maltrataba un animal indefenso.
—De esto no hay mucho que decir —exclamó Eve—. La Facción Mesopotámica está en ruinas, así que ni siquiera cuenta como facción.
—¿En ruinas? —cuestionaron Asia y Aika, extrañadas.
—Si —asintió Eve—. Verán, hace mucho tiempo el Rey de la Facción Mesopotámica, Marduk, decidió llevar a sus seguidores a una era prometida al tratar de conquistar otros panteones. El problema fue que a, pesar de que era inmensamente poderoso, el tiro le salió por la culata. Terminó perdiendo gran parte de sus poderes y volviéndose una sombra de su antiguo yo, con todos sus aliados yéndose por sus respectivos caminos. Como resultado, varios Dioses de este panteón se extinguieron, y los que no lo hicieron simplemente se fueron por su lado a hacer lo que hacían. La única que siguió al lado de Marduk fue su esposa Sarpanit; pero dos Dioses, sobre todo uno debilitado, nunca de los nunca contaran como Facción.
—Dicho eso, todavía hay un poco de influencia mesopotámica en el mundo. El mejor ejemplo es el de la Diosa del Inframundo Ereshkigal, que no siguió a Marduk a ninguna conquista y se quedó a cuidar Irkalla, su Inframundo —continuó Elmenhilde—. Ella todavía existe al 100% de su capacidad a diferencia de muchos otros Dioses porque mientras haya almas dentro de su reino, siempre habrá adoradores dispuestos a recordarla. Como ella es amada por todos los humanos que mueren, sucede que incluso aunque Babilonia cayó ella sigue intacta.
—Intacta, y en alianza con los Demonios, la Facción Grecorromana y la Facción Egipcia —agregó Eve, no pareciendo muy contenta por los aportes de Elmenhilde—. Puede sonar raro que una sola Diosa tenga tantas alianzas; pero la Ereshikgal intacta es inmensamente poderosa y además dentro de su reino se encuentra una multitud gigantesca de seres sobrenaturales, destacándose los Kirubis y el mítico Dragon Kur.
—¿Entonces ella sí nos ayudará si nos llega a pasar algo? —preguntó Aika, solo para casi explotar en lágrimas de alegría al recibir un asentimiento de Eve.
—Lo único es que Ereshikgal prácticamente jamás sale de Irkalla, así que solo podrán contar con sus sirvientes en caso de un conflicto extremadamente grave —le dijo Eve, con Aika no sintiéndose menos alegre a pesar de oír eso. ¡Al fin, luego de alrededor de diez facciones, una facción que si los apoyaría en caso de que algo grave pasara!
—«¡Si algún día veo a esa tal Ereshkigal, voy a agradecerle personalmente por ser nuestra aliada!»—pensó Aika, extremadamente feliz.
—Con eso dicho, hemos terminado con la charla acerca de las Facciones —continuó Eve, ignorante de los pensamientos de Aika—. Existen muchísimas más facciones que las que acabo de mencionar; pero nada más estas son los «grandes jugadores», por decirlo de alguna manera. De los demás es altamente improbable que oigan hablar a menos que se trate del caso aislado de un individuo.
—¿Entonces ya nos podemos ir? —preguntó Aika, con Asia a su lado dando un bostezo sin poder evitarlo. Entre el entrenamiento extremadamente agotador que habían pasado durante el día y el hecho de que era extremadamente tarde, ambas tenían unas ganas incontrolables de dormir.
—No —negó Eve—. Todavía nos falta algo muy importante para terminar con la clase del día hoy.
—¿Qué cosa?
—Explicarles acerca de algo que verán muy seguido en los combates —contestó Eve—. Acerca de las transformaciones que sufren los diversos seres para revelar su verdadero poder.
Al decir eso, Eve proyectó cinco imágenes: la primera era la de un ser con cuernos y alas demoniacas, la segunda era la de un Ángel, la tercera de un esqueleto rodeado de un aura oscura, la cuarta de un gigantesco hombre-lobo y la quinta y última de un ente que resplandecía con una luz divina (un Dios, se atrevió a adivinar Aika)
—Empecemos por aquí —dijo Eve, señalando al ser con cuernos y alas demoniacas—. Verán, los atributos de las transformaciones de los seres sobrenaturales varían dependiendo de cada uno, así que, aunque el resultado técnicamente es el mismo, no se puede señalar de la misma forma. Cada individuo tiene una lógica distinta detrás de su transformación. En este caso voy a hablarles acerca de dos transformaciones poseídas por los entes de características demoniacas: la Demonización y la Maouficació n
Haciendo una pausa por un momento para ver si le prestaban atención, Eve señaló al demonio con alas e hizo que este generara un movimiento como si estuviera haciendo un gran esfuerzo mientras una densa masa de energía lo cubría. Aika pensó que era un truco bastante conveniente para enseñarle a los niños.
—Estas dos transformaciones son poseídas por todos los seres con rasgos demoniacos —explicó Eve—. Los Demonios bíblicos, las Súcubos y los Íncubos, los Djinns, los Daimon, los Onis, los Ogros… entre muchos otros seres relacionados con la naturaleza demoniaca: todos estas son criaturas que son capaces de ejercer la Demonización, una transformación en la cual se liberan los «pecados» (energía maldita) del poseedor para así avanzar a un estado que refleja su naturaleza espiritual, razón por la que a veces la forma de la Demonización de un individuo puede verse alterada dependiendo de un cambio grande en la psique, cosa que también pasa con gran parte de las demás metodologías de transformaciones.
—Entonces... —comenzó Aika—. ¿La Demonización es como una transformación de energía oscura?
—Dejame explicártelo mejor —dijo Eve, para luego proyectar un cero con un menos a la izquierda y un más a la derecha—. Veras, la energía mágica está compuesta de Magículas, diminutas partículas mágicas de las cuales se componen todas las cosas. Estas Magículas normalmente tienen un atributo «cero»; es decir, son simplemente energía en un estado puro; pero a través de ciertas metodologías, es posible añadir un efecto de energía a esas Magículas. Un ejemplo es el Poder Divino ejercido por los Dioses. Ellos obtienen ese poder al alimentarse tanto de la fe como de la energía de los conceptos, pudiendo decirse que es «energía benigna generada a través de la realización de un acto positivo». Por lo tanto, al realizar una acción negativa que genere el suficiente ultraje contra el mundo…
—Se obtiene energía negativa —completó Elmenhilde, sonriendo al ver como Eve parecía querer matarla al interrumpirla—. Esta energía negativa, conocida mejor como Energía Maldita, es el pilar de las Maldiciones y rituales oscuros. Es opuesto a todo lo bueno, consumiendo cosas como la vitalidad, la fortuna y la espiritualidad. Solo puede obtenerse al realizar un acto horrendo, como matar a una persona inocente y bañarte en su sangre sin ninguna razón aparente o destruir un objeto que sirva como sede de veneración divina…. Claro que existen casos excepcionales. Por ejemplo, nosotros los Vampiros, que somos No-Muertos andantes, generamos energía maldita a través de nuestro cuerpo simplemente al existir porque nuestra existencia es literalmente una afrenta contra las leyes de la vida, mientras que los Demonios Bíblicos tienen una porción de esa energía porque sus ancestros, los Demonios del Arts Goetia, surgieron a través de rituales horribles en que se sacrificaban almas humanas para generar energía mágica.
—Entonces… —Aika tocó sus manos, curiosa—. ¿Yo tengo Energía Maldita en mi cuerpo?
Eve asintió.
—En un grado muy bajo; pero si, tienes energía negativa en tu cuerpo. Energía negativa que se verán afianzada a medida que tu poder mágico crezca y que logres dominar tus emociones negativas y pecados capitales.
—Supongo entonces que en el futuro tendré mucha energía negativa… —murmuró Aika, sabedora de que tenía un montón de cosas oscuras dentro de ella.
—Explico todo esto porque la energía negativa es sumamente importante en el proceso de Demonización —aclaró Eve—. Para poder realizar tal transformación, el ente demoniaco debe controlar sus emociones negativas, amplificar su Energía maldita y forzar un cambio mayor mediante esa energía. En otras palabras, igual que cuando volteas la ropa, es un proceso en que el interior es cambiado por el exterior, volviéndote una manifestación de tus sentimientos. Es por eso que este proceso por lo general solo puede lograrse por Demonios de cierta edad. No basta simplemente con tener poder para poder ejercer la Demonización. Debes tener la suficiente capacidad mental como para controlar tus pecados sin que estos te controlen a ti. Son pocos los seres que pueden lograr tal proceso, así que en la sociedad actual del Inframundo solo los líderes de las restantes Casas Demoniacas son capaces de ejercer la Demonización.
Asia levantó la mano al oír eso.
—¿Y qué pasa con los Maous? —cuestionó, curiosa.
Eve sonrió.
—Ahí es cuando entra en juego la Maouficación —respondió—. Verán, si decimos que la Demonización es un proceso en el cual uno se transforma en un ser compuesto de un 100% de su Energía Maldita, entonces se puede decir que la Maouficación es un proceso en el cual uno se transforma en un ser compuesto de un 1000% de la ya mencionada energía.
—¿Tanta así es la diferencia? —cuestionó Aika con incredulidad, solo para recibir un asentimiento de Eve.
—Ser un Maou no es cosa de juego. Los Maous son aquellos que llevaron al extremo los siete pecados capitales: ira, orgullo, lujuria, envidia, codicia, gula y pereza, y al mismo tiempo son aquellos que incitan a los demás a tales pecados con el objetivo posterior de asesinarlos. En pocas palabras, un Maou es aquel que se ha convertido en el epitome de la maldad, que se alimenta de esta y que al mismo tiempo la castiga. Por eso es que la Maouficación es distinta a la Demonización. Al pasar a ser el Maou que gobierna sobre todo la maldad y que la castiga, se pasa temporalmente a un estado semejante al del Dios de la Maldad: El Rey Demonio. Literalmente es volverte el máximo enemigo de lo divino.
—Suena extremadamente aterrador —dijo Aika, con Asia a su lado asintiendo.
—Por fortuna para ti, son pocos los seres que pueden ejercer tal transformación —le calmó Eve—. Entre ellos, puedo destacar a los actuales Maous y a Mephisto Pheles, que es un Demonio Ancestral extremadamente antiguo.
—«Agregare esos nombres a mi lista de "seres contra los que no quiero pelearme por nada del mundo" »—se dijo Aika, con Eve al frente suyo continuando con su explicación.
—Ahora pasemos al Modo Seraph y el Modo God Seraph —Eve señaló a la figura angelical al decir eso—. Estos son modos literalmente opuestos a la Demonización y la Maouficación . Tienen el mismo principio de liberar energía para así proyectar el alma; pero en lugar de liberar Energía Maldita, se libera Poder Sagrado, el cual está basado en las cosas buenas y crece en calidad a medida que lo hacen las virtudes de su poseedor.
—En pocas palabras, es energía positiva purificadora —aclaró Elmenhilde.
—Esta energía normalmente está restringida única y exclusivamente al Padre Celestial y sus creaciones: los Ángeles —continuó Eve, dándole su usual mirada asesina a Elmenhilde. (Aika le agradeció a Amaterasu porque no estaban tratando de matarse en frente de ella. No quería morir en fuego cruzado)—. Los humanos también pueden manejar a veces una cierta cantidad de Poder Sagrado gracias a bendiciones del Sistema del Cielo; pero simplemente no es nada comparada con la calidad del Poder Sagrado que usan los Ángeles, e incluso gran parte de ellos no poseen la suficiente calidad en su energía como para realizar e l Modo Seraph . Los únicos que pueden realizar tal transformación son los Ángeles que llevan el título de Arcángel: los Serafines. Aquellos que fueron modelados por el Padre Celestial a un nivel mayor al del resto de los Ángeles.
—Dicho eso —interrumpió Elmenhilde—, aquellos que ostentaron tal rango en el pasado también son capaces de realizar esa transformación.
Escuchar eso llamó por completo la atención de Asia.
—¿Hmn? P-pero… ¿No los Ángeles Caídos perdieron la gracia del Señor? —cuestionó, confundida.
—Ciertamente los Caídos ya no cuentan la Protección Divina del Padre Celestial —asintió Eve, quien cada vez miraba a Elmenhilde con mayor molestia al ser a cada rato interrumpida—; pero no por eso quiere decir que hayan perdido todo su Poder Sagrado. A comparación de un Ángel de verdad, sin duda alguna la calidad es distinta; pero, tal y como lo demuestra el hecho de que todavía puedan manipular la luz de manera intrínseca, ellos todavía poseen una cierta cantidad de energía benigna en sus cuerpos. En el caso de Ex-Serafines como Azazel y Penemue, su «modelaje superior» hace que todavía puedan ejercer sus Modos Seraphs incluso a pesar de ya no ser Siervos del Padre Celestial.
Asia lució confundida.
—Pero, ¿cómo puede ser que…?
—Un Ángel Caído no es lo mismo que un Demonio —se explicó Eve de manera rápida—. Un Demonio es el Enemigo del Padre Celestial que lleva a la humanidad por el mal camino. Por otro lado, un Ángel Caído es aquel que desobedeció a su Creador por sentir fuertes emociones humanas o por amor a la humanidad. En pocas palabras, a comparación de los pecaminosos seres que usaban almas como sustentos, aquellos que cayeron del Cielo por ayudar a los Hijos del Padre Celestial son iguales a corderos descarriados que están sufriendo una penitencia. En el sentido más estricto de la palabra, su base es enteramente sagrada incluso aunque han sido manchados por la impureza humana.
Asia guardó silencio al oír eso. De repente, a su mente vino el recuerdo de como a pesar de que Azazel lo único que hizo fue enseñarle a los humanos este era tratado por la Iglesia en el mismo sentido que el Diablo.
Sin poder evitárselo, ella se preguntó: ¿cuántas otras cosas más el credo humano había alterado y blasfemado «en el nombre de Dios»?
—Entonces —murmuró Aika, algo preocupada al ver como de repente Asia parecía algo triste y decepcionado—, tenemos que el Modo Seraph es una transformación benigna en la cual los sentimientos positivos generan un cambio físico, ¿no? —al recibir un asentimiento, Aika cuestionó: —. ¿Entonces que es el Modo God Seraph ?
—Es una transformación que presentan únicamente los Cuatro Grandes Serafines —respondió Eve—. Veras, en el Reino del Padre Celestial existen cuatro capas o dimensiones: la dimensión del fuego, la dimensión del agua, la dimensión del aire y la dimensión de la tierra. En cada una de estas dimensiones viven los Elementales, y cada una está asociada con un concepto cristiano (como el agua, asociada con el Diluvio y el Rito del Bautismo). Originalmente, el Padre Celestial que es un Dios primigenio de la categoría más alta dominaba por si solo en cada uno de estos reinos; pero sucedió que para poder cuidar tranquilamente a la humanidad este luego creo cuatro «representantes» que dominaran por el: los Cuatro Grandes Serafines, Uriel, Gabriel, Raphael y Michael. Como resultado, cada uno recibió el concepto de «trinidad» del Padre y fue elevado al mismo nivel de un Espíritu Divino. Es por eso que a menudo ves textos en donde las funciones y la fama de cada uno de estos cuatro Arcángeles es muchísimo mayor a la de los otros Serafines, y donde a veces se les equipara con el mismísimo Padre Celestial.
—¿Quiere decir que Gabriel-sama, Uriel-sama, Raphael-sama y Michael-sama son como Dioses? —cuestionó Asia, sintiéndose extrañamente satisfecha por escuchar eso.
Eve asintió
—No por nada se dice que cada uno es el Magnus Opus del Padre Celestial. Su fuerza sin par es capaz de hacer que los Dioses de otros panteones guarden sus reservas. Solo por dar un ejemplo, Gabriel posee la Autoridad Divina necesaria como para crear un diluvio con el cual ahogar todo un continente, mientras que Michael cuenta con el suficiente poder como para sostener a la humanidad en la palma de su mano como si fuera una colección de meras e insulsas plantas.
—¿P-podríamos cambiar de tema, por favor? —cuestionó Aika, pálida al oír lo que los líderes de la Facción más próxima a ser su enemiga eran capaces de hacer.
Eve le concedió su petición.
—En fin. Para decirlo de manera sencilla, el Modo God Seraph es un alzamiento al trono del Padre Celestial mediante el don de las virtudes. Es una coronación como el máximo Hijo (Avatar) del Señor: una transformación a un ente semejante a su creador. Es un modo extremeñamente poderoso, emitiendo un Poder Sagrado tan denso que seres impuros del nivel de clase alta se vuelven cenizas de manera automática meramente por estar ante la presencia de aquel que ejerce el Modo God Seraph . En este modo, los rezos dados al Serafín se vuelven energía conceptual, y hacen que este vea su capacidad para generar milagros incrementada a la millonésima potencia. En pocas palabras, es una Deificación Cristiana con la cual el Ángel se vuelve uno que iguala a los Dioses.
—Ósea, es un modo súper mega OP—tradujo Aika, quien con su humor trataba de evitar pensar en que los líderes del cielo aparentemente podrían vaporizarla solo con la mirada.
—Y eso que todavía nos has visto lo que es bueno —dijo Elmenhilde con una sonrisa arrogante, solo para luego señalar la figura del esqueleto—. Después de todo, ahora toca el Modo Nosferatu Overlord : la transformación que realizan seres increíbles como aquella que les está hablando.
—¿Quiere decir que es una transformación de los Vampiros? —cuestionó Asia, solo para recibir una negación con la cabeza de parte de Elmenhilde.
—No. Me refiero al tipo de existencia que soy yo: un No-Muerto —aclaró ella.
—Verán —tomó la palabra Eve, retomando con molestia el control de la conversación—, así como pasa con los Demonios, los No-Muertos son existencias rodeadas de Energía Maldita. Sin embargo, mientras que los Demonios son como criaturas que se mancharon con el pecado, los No-Muertos son literalmente herejías contra el mundo. Las personas mueren al ser asesinadas: tales palabras aparentemente redundantes son una ley sagrada que los No-Muertos rompen. Ya sea manifestándose como Espectros vengativos o como cadáveres andantes, los No-Muertos son existencias que afrentan contra todo. No están vivos, ni tampoco están muertos; viven a través de absorber la vida de los demás; transforman a otros en los mismos seres que ellos para reproducirse. En pocas palabras, son parásitos de clase suprema.
—Lo que la bruja quiere decir es que simplemente por existir, los No-Muertos somos como una masa andante de Energía Maldita que ha tomado forma —aclaró Elmenhilde, que miraba a Eve con una vena palpitando en su frente al notar la obvia indirecta que esta había lanzado hacia su persona—. El mejor ejemplo son los Espectros: almas que de alguna manera lograron manifestarse en el mundo y tomaron una forma física al absorber la vitalidad de los seres vivos; pero nosotros los Vampiros también somos criaturas con un principio similar… no. Mejor dicho: como nosotros los Vampiros podemos reproducirnos sexualmente con los seres vivos y nos volvemos más fuertes a medida que somos más viejos, nosotros somos seres con un principio superior.
—Pero lo importante aquí es lo que pasa con el hecho de «ser una masa de Energía Maldita que ha tomado forma» —interrumpió Eve la charla arrogante de Elmenhilde—. Normalmente, los No-Muertos muy fuertes se restringen así mismos para tomar un contenedor que interactúe más fácilmente con el mundo, esto debido a que la Energía Maldita normalmente genera consecuencias nocivas para el ambiente circundante; pero cuando se ejerce el Modo Nosferatu Overlord toda esa energía contenida es liberada de golpe, pasando a entonces a convertirse en un agujero negro que mancha el mundo; es decir, una criatura cuya mera presencia trae muerte, oscuridad y enfermedades.
—Pero tranquilas —dijo Elmenhilde al ver como Asia y Aika parecían asustadas de repente—. Solo los No-Muertos de alto nivel (como yo, por ejemplo) poseen esta transformación.
—Y-ya veo… —murmuró Aika, mirando a Elmenhilde con un miedo renovado. Si de por si la encontraba aterradora por todas las palizas que le daba durante su entrenamiento, el saber que ella era capaz de hacer que las cosas murieran con su mera presencia solo la hacía temerla más .
—Pero dejemos de hablar de sanguijuelas —dijo Eve con desdeño, mirando a Elmenhilde como quien miraba a un insecto particularmente feo—. Pasemos a hablar acerca de la Bestificación
Al decir aquello, Eve señaló la imagen del gigantesco hombre lobo que había proyectado.
—El nombre lo dice todo: es el proceso en el cual las razas bestiales como los Licántropos, los Kitsunes y las Nekomatas liberan al máximo sus instintos bestiales y se vuelven gigantescas bestias capaces de provocar terremotos y huracanes con los movimientos de sus colas. No deben confundirlo con la transformación a animales que hacen las ya mencionadas razas. Esto es más como liberar al 100% «la bestia que se lleva dentro» que simplemente tomar la forma de esta. Por lo mismo, solo los más fuertes de las razas bestiales (como los Daiyoukais) pueden realizar esta transformación.
—No sé si soy yo; pero pienso que suena muy sencillo —dijo Aika, quien había esperado otra charla explota-cerebros de parte de Eve.
—No porque sea sencillo, quiere decir que sea menos importante —le contestó Eve—. A fin de cuentas, puede resultar mucho más difícil el pelear contra un oponente gigantesco que contra un oponente que ronde una altura de entre un metro y tres metros
Tras decir eso, Eve señaló la última imagen que había conjurado: la del ente que resplandecía con una luz divina.
—Y por último, toca hablar de la más poderosa de todas las transformaciones: la Aletheia .
—¿ Aletheia? —repitieron Aika y Asia, ladeando ambas la cabeza.
—La palabra en sí misma es un concepto filosófico griego que se refiere a «dejar ver la verdad que está oculta», traducido más fácilmente como «verdadera forma» —explicó Eve—; pero eso es irrelevante en este caso, que hablamos de la transformación que sufren los organismos que son encarnaciones del planeta: los Elementales de alto rango, los Dragones de alto nivel y, por supuesto, los Espíritus Divinos.
—Por si no lo saben, un Espíritu Divino es un ser que surge como un derivado del planeta o un aspecto de la realidad, que se alimenta de la fe y que tiene el derecho absoluto para manipular la realidad y los conceptos para así crear milagros con sus Autoridades Divinas —explicó Elmenhilde—. En pocas palabras, se trata de lo que los humanos llaman como «Dioses»
—Estos Espíritus Divinos son masas de energía que desarrollaron personalidad y un contenedor físico —continuó Eve—. Es lo mismo que los Dragones y los Elementales: seres hecho de pura energía que no tiene realmente ningún atributo más allá de poder y poder. Por eso es que todos estos seres poseen una Aletheia , pues como todos son masas de energía que pueden cambiar sus apariencias a gusto y disgusto, es natural que posean una «verdad elemental» que refleja la verdadera naturaleza de aquello que les permite existir: sus egos.
—¿Sus egos? —cuestionó Aika, extrañada—. ¿Por qué sus egos?
—Energía es energía —respondió Eve—. Lo mires como lo mires, no es más que energía, energía que puede ser transferida, dispersada o asimilada. Por eso, tratándose de seres como los Dioses, que se alimentan de la fe, y los Dragones, que se rigen por sus emociones, es natural que una voluntad fuerte sea el pilar central de todo. Cosas como la inteligencia y el poder sin duda son importantes; pero al final los milagros se crean con voluntad, y un Dios o Dragon con un ego (razón de ser) más fuerte siempre saldrá vencedor en un combate contra un semejante. Su ego es la única cosa que hasta el final del día le permitirá seguirá manteniendo su cuerpo unido.
—Te desviás del tema —señaló Elmenhilde con fastidio. Aunque Aika y Asia terminaban sabiendo un montón de cosas, solo estaban retrasando lo que verdaderamente importaba.
Eve, quien ya parecía a punto de explotar, decidió ignorarla
—Por eso, una Aletheia es una transformación extremadamente poderosa. No es más que mostrar lo que se está ocultando: la «verdadera forma» de la personalidad del individuo; pero tratándose de una masa andante de energía, la revelación de tal cosa es como una estrella rampante naciendo en el espacio. La energía liberada es simplemente extremadamente densa, así que del cuerpo del ente que libera su Aletheia se libera una presión sin igual que, combinada con la naturaleza conceptual del individuo, genera un efecto extremo que puede incluso llegar a la muerte instantánea si los seres que contemplan la Aletheia son demasiado débiles. El ejemplo más sencillo de tal suceso es el mito de Zeus y la princesa Sémele, quien, engañada por Hera, hizo que Zeus jurara por el sagrado rio Estigia que haría todo lo que pidiera y así luego pedirle que le mostrara su Aletheia como Dios, terminando carbonizada debido a la presión eléctrica que ejercía la Aletheia de Zeus.
—… No sé ni que decir… —murmuró Aika en shock, con Asia a su lado estando igual.
—Por eso tienen que tener cuidado de enfrentarse a un Dios —dijo Eve al ver sus caras—. No importa que tan débil sea este, para un ser humano o criatura muy débil simplemente será la muerte la contemplación de su Aletheia . Esa es la diferencia entre un Dios y un mortal para ustedes.
—Por supuesto, si se vuelven fuertes no les pasará nada al contemplar la Aletheia de un Dios; pero todo dependerá del grado de fuerza relativo que exista entre ustedes y el Dios con el que se topan —explicó Elmenhilde.
—¿Algo más? —preguntó Aika al oír entonces eso, preguntándose si por ya se podría ir a dormir.
—Un último detalle para terminar la lección —dijo Eve con un suspiro al oír las palabras de Aika. La verdad estaba acostumbrada a los alumnos impacientes; pero la presencia de Elmenhilde le irritaba tanto que se le dificultaba mantener sus cabales como maestra —: sucede ser que todas las transformaciones anteriormente mencionadas tienen un nombre único que refleja la identidad de su portador. Algo totalmente normal, tomando en cuenta que las palabras y los nombres tienen poder.
—«A mí me suena más bien como el argumento barato de un anime de peleas»—pensó Aika, hablando con Asia para entre ambas echarle un vistazo a los huevos de Shirk (que habían sido puestos a cargo del «papá Issei» mientras ambas estudiaban) para luego echarse a dormir al lado de los huevos.
Y así, una de las muchas lecciones que Eve les dio a Aika y Asia —lecciones que un pequeño Issei había recibido también en el pasado— llegó a su fin.
Fin del Extra
Hola a todos. Muchas gracias por leer.
Primero que nada, quiero pedirle disculpas a todos por la tardanza. Estoy en mi último año antes de tener que ir a la universidad, así que el trabajo que me han dado es mucho más de lo que imaginaba y el tiempo mucho más corto. Se me ha hecho muy dificil el poder sentarme a escribir con tranquilidad, y el que haya hecho otro extra gigante no ayudó mucho a reducir el tiempo de espera.
En fin, unas cuantas cosas sobre el capítulo.
Primero, sobre Ranga. Probablemente es obvio de dónde saqué la inspiración para el nombre; pero la apariencia de su «Forma Relajada» está sobre todo basada en la de Rockruff de Pokémon. Lo único es que cuenta con los detalles previamente descritos y su pelaje es negro.
Además, se hizo una referencia que da a entender su nivel de poder; pero quiero aclarar que en este fic el poder de Jin no es exactamente el mismo que el de Tobio. Podría decirse que a menos que se libere el Balance Breaker, fundamentalmente son dos cosas separadas, y Jin no muestra el nivel de poder que se dice puede matar a los Dioses.
Asi que Ranga no está por encima del nivel de poder de Issei (porque sería ilógico, aunque cool).
Segundo, el título del capítulo se fue por el garete; pero eso es porque me ahorro mis secretos para epicidad, y porque decidí concentrarme en mejorar las relaciones de Issei con los Gremory. En cierta forma eso está mal dicho porque Kiba quedó en el olvido; pero ya saben que heroína es heroína, y además Kiba ya luego tiene un montón de momentos (me agrada mas Sairoarg; pero también pienso que es un buen personaje masculino, aunque el autor luego se haya puesto medio pendejo y haya decidido el cambiarle el sexo varias veces).
Además, pequeños retazos del pasado de Akeno y Koneko han caído. Por el momento no parece importante; pero les juro que aquí casi todas las heroínas brillarán mucho, así que eso que se dijo será súper importante.
No hay nada que decir sobre lo de Rías. Era obvio que merecía tener un momento como ese con lo que se viene.
Y de lo del final ni hablo porque hago spoiler.
Y en cuanto al extra, pues alguien me pidió que extendiera el lore mitologico, que hiciera arcos OCS con base a lo ya mencionado, y que además insertara un mecanismo parecido al de la Resurrección de Bleach, así que esto es un adelanto. Es solo una miserable sombra si se compara con lo que luego viene; pero creo que estaría bien decirlo para generar una atmósfera previa y no andar explicando tanto. Espero que les haya gustado y generado hype, porque hubo un buen retraso al escribir eso.
Y en otra cuestión, les traigo una escala de poder para el fic:
*Clase Baja: el rango más bajo que existe. Equivalente al triple de fuerza del mejor espécimen humano mundano
*Clase Media: equivalente a 10 seres de clase baja/30 humanos. En este rango, se posee el suficiente poder como generar daño al terreno de un parque o un patio. Tsubaki Shinra está en esta categoría.
*Clase Alta: equivalente a 7 seres de clase media/70 seres de clase baja/210 humanos. En este rango se puede destruir una montaña o un rascacielos. Rías, Akeno y Sona están en esta categoría.
*Clase Suprema: seres que pueden destruir una ciudad. En Demonios, Angeles y Angeles Caídos el rango se manifiesta con 6 u 8 alas. También existen seres divinos muy débiles que poseen este nivel de poder. Issei (estado base) está en esta categoría.
*Clase Desastre: poder como para destruir varias ciudades o una región/condado/estado. Los Angeles No-Serafines y algunos líderes de familias nobles (como Zeoticus, el padre de Rías) están en esta categoría. Algunos Dioses Menores también entran en esta categoría.
*Clase Catástrofe: poder como para destruir un país. Algunos Demonios del Arts Goetia, algunos Maous, los Serafines y los primeros Caidos (Azazel, Penemue, Barakiel..) y Venelana Gremory están en esta categoría. La gran mayoría de los Dioses Menores están en esta categoría.
*Clase Calamidad: poder como para destruir un continente. Dioses como Zeus y sus hermanos, Ra, Amaterasu y Odin se infieren cuando mínimo como entidades de esta categoría. Los Cuatro Grande Serafines también ejercen este nivel de poder, y se dice que Lucifer y Lilith también ostentaban este rango.
*Clase Apocalíptica: poder como para destruir un planeta. Los Dioses Dragones se sugieren en este rango cuando mínimo, y se ha demostrado que Shiva y su esposa Kali —usando todos sus poderes como Durga y Parvati— también están en esta categoría. Brahma y Vishnu también son teorizables dentro de este rango.
*Súper/Trascendental: una anomalía que es difícil de clasificar en las escalas. Los Súper Demonios y los Súper Dioses reciben esta denominación.
En resumen, creo que está bien si usamos esta lógica. La clase calamidad me parece adecuada, incluso aunque hay algunas cosas de las que todavía no estoy seguro.
Y en cuanto a la clase apocalíptica, pues aquí estoy tanteando el terreno con cuidado. Dependiendo de lo que pase en el canon con Ophis, Great Red e Issei (que ya se dijo que podría destruir un planeta), veré qué tanto debo manejar, porque he decirles que he nerfeado a Shiva y a Kali un montón en comparación con sus versiones mitologicas. Si me pusiera fiel fiel, estos dos parecerían salidos de Dragón Ball Súper al ser capaces de cargarse el universo.
Y no es solo con ellos. Gaia es literalmente la superficie terrestre y vegetación del mundo, y la versión mitologica de Tiamat requirió de un ataque de la escala de un diluvio universal (es decir, un ataque planetario) para ser derrotada. Me estoy limitando por los momentos porque siempre se dijo que Great Red era lo máximo; pero si resulta ser que los Dioses del universo ExE son más fuertes, entonces haré lo que me da la gana en este fic (incluído el incrementar el nivel de fuerza de Great Red).
Y en fin, eso es todo. Por favor (en serio, ¡por favor) comenten y díganme sus opiniones. Nos vemos en la próxima.
¡Chao!
