Capítulo 20. Dolorosos Recuerdos. Parte 5

Días después de su acuerdo de continuar juntos, Changmin no había vuelto acostarse con Yunho, aunque se veían más seguido que antes, para el menor era reconfortante su relación hasta el momento, la incomodidad de su primer encuentro casi se le había olvidado.

Al salir de clases un día, recibió un mensaje de su novio, Shim avisó a su mejor amigo que esa tarde no iba a poder ir a su casa a jugar videojuegos como solían hacer, a regañadientes, Junsu no tuvo más remedio que aceptar aquello

—Perdón por llegar tarde —dijo Changmin a Yunho tras saludarlo con un beso, estaban en el estacionamiento de la escuela

—Vamos a mi casa

—¿Tu casa? —preguntó nervioso, Jung asintió

—Hace días que no lo hacemos —sonrió cínicamente— Te extraño —acercándose a él aspiró un poco de su olor en el cuello, dándole un beso

Changmin se estremeció al sentirlo y sonrió tímidamente. Le gustaba que Yunho lo besara, que lo tocara, pero aún sentía que no quería estar de nuevo con él en el sexo, siendo pasivo, el recuerdo de su primera noche lo hizo sentirse inseguro

—¿Ya no te gusto? —cuestionó Yunho mientras le acariciaba el cabello y parte de la oreja, mirándolo con ojos de cachorro para manipularlo

—Me encantas —sonrió hacia él, luego lo abrazo— Vamos a tu casa —permitió, pero sin estar seguro

Logrando su cometido, Yunho sonrió complacido, separó a Changmin de él y lo agarró de la mano, subieron al automóvil y fueron a casa del mayor, ya ahí, subieron directamente a la habitación de este

—Ponte cómodo corazón —dijo Yunho mientras le daba un masaje en los hombros, Changmin asintió

Incómodo y nervioso, el menor se paseó por la habitación, mirando los múltiples trofeos deportivos de su novio, luego este se acercó a él por la espalda y lo abrazó de la cintura, comenzando a besarle el cuello. Changmin cerró los ojos un instante, luego apretó los labios, sintiendo deseos de arrepentirse, pero no quería hacer enojar a Yunho

Las manos del mayor se pasearon después por su pecho, luego le quitó la camisa y degustó la piel de su hombro derecho, aunque Changmin temblaba él continuó. Su cuerpo se tensó cuando sintió a Yunho sujetarle ambas tetillas con los dedos, estimulando ahí

Lo que siguió no se sintió menos incómodo, Yunho se desnudó con gran rapidez, mientras él continuaba con los pantalones puestos, el mayor simplemente los desabrochó y dejó caer al piso junto con la ropa interior, acariciando después la espalda suave de Changmin, lo inclinó al frente y este se sujetó con fuerza del mueble

La introducción de Jung se sintió más dolorosa que la primera vez, pues su cuerpo estaba más tenso que aquella noche, por los ojos de Changmin corrieron algunas lágrimas, Yunho lo penetró con fuerza, mientras su mano izquierda empujaba las caderas del menor, con la derecha lo masturbaba. Changmin no sabía si los papás de su novio estaban en casa, así que tapó su boca con una mano, tratando de callar sus gemidos, pero al mismo tiempo ocultaba sus sollozos

Finalmente, Yunho se corrió, esta vez ni siquiera se había puesto condón, al salirse un chorro de semen resbaló por la pierna izquierda de Changmin. Cuando creyó que había terminado, Jung se hincó tras él y le comenzó a lamer la entrada, después limpiando el semen de su pierna con la lengua, haciéndolo sentirse profundamente avergonzado. Al terminar se puso de pie y sujetó a Changmin del rostro, se dieron un beso

—¿Lloraste? —preguntó con fastidio, el menor no respondió, sentía pena

—Me acostumbraré —sonrió tímidamente

—Más vale, es desgastante verte llorar cada vez, eres un hombre —dijo con seriedad, al ver el gesto triste de Changmin le sonrió— Estarás bien ¿sí? —le acarició el rostro y Shim asintió— Vamos a la cama, te abrazaré

Aquello sonaba mejor para Changmin, dejó atrás su ropa que había quedado a sus pies y fueron a la cama, ahí el menor se abrazó con fuerza de su novio, este le correspondió abrazándolo por los hombros, miraba hacia el techo con fastidio, pero había disfrutado el sexo y Changmin era guapo, así que aún podía entretenerlo un poco más.

El entrenamiento de aquella tercera fase fue mucho más fácil que los anteriores, los días de tortura física y psicológica parecían haber terminado, aunque Jaejoong desconocía que solamente estaba en pausa, pues necesitaban entrenarlo en aspectos más tácticos y de inteligencia

Desde sus días de encierro hasta la fecha, habían pasado casi dos años, por lo que era momento de una nueva evaluación para por fin poder ser llamado una verdadera joya. Lo citaron en uno de los departamentos del edificio, el cuál era el más grande y se encontraba en el pent-house, justo debajo del helipuerto

Jaejoong entró después que tocara el timbre y le abrieran. El sitio era muy lujoso, pero él no se asombraba de aquello, no solía tener criterio sobre casi nada, así lo habían entrenado. Su gesto gélido y actitud impávida dejó a todos los presentes más curiosos de lo que estaban al inicio

En la amplia sala del departamento, habían adaptado especialmente para esa reunión, a la cual asistieron los más importantes socios y clientes de la organización, se les daría una demostración del prototipo que habían creado. Sillas acomodadas en círculo, rodeando una tarima en medio, donde le pidieron a Kim que se parara

—Señores, les presento a treinta y siete, que hoy, llega finalmente a la fase 4 de nuestro proyecto, es el tercero en hacerlo, esta vez una mejor versión que las anteriores —anunció con orgullo el jefe— Saluda

—Hola —saludó con seriedad a los presentes, no tenía idea de lo que le pedirían hacer, pero no sentía curiosidad, solo esperaba órdenes

—Sonríe un poco —indicó mientras lo miraba

—Hola a todos —repitió, esta vez sonriendo, lucía tan natural que nadie creería que estaba fingiendo

—Treinta y siete, quítate la ropa

Ordenó mientras caminaba de vuelta a su asiento, Jaejoong no cuestionó nada, ni siquiera mostró mueca alguna o incomodidad, simplemente se desvistió en frente de aquellos hombres, quedando por completo desnudo, miraba al frente

Enseguida hubo expresiones de entusiasmo, mientras miraban su hermosa desnudez, ni siquiera había rastro alguno de las anteriores torturas, su cuerpo estaba completamente limpio, incluso de vello, ya que la alimentación especial que le daban hacía que no le creciera, incluso el cabello le crecía poco, la mayoría de clientes eran pedófilos y les gustaba verlos así, incluso cuando ya no eran unos niños

—Mastúrbate —ordenó enseguida, Jaejoong no dudó y llevó su mano derecha hasta su miembro, comenzando a acariciarse, aunque sus expresiones eran relajadas— Muestra un poco de entusiasmo

Obedeciendo enseguida, Jaejoong comenzó a jadear mientras se tocaba, mostrando expresiones de excitación, aunque en realidad no sentía nada, era como una máquina, sin embargo, ya tenía una erección

—Detente —sin terminar, Kim dejó de hacerlo— Trae la caja —pidió a uno de sus empleados, este llevó lo indicado a la tarima, dejándola sobre el suelo— Agarra un juguete Treinta y siete, úsalo

Sin dudar, Jaejoong fue hasta la caja y agarró el primer juguete que tenía encima, un vibrador de dos velocidades, luego se acostó en el suelo de ese sitio y llevó el juguete a su boca, chupándolo un poco, luego lo llevó hasta su entrada y se penetró, encendiéndolo. Luego de algunas penetraciones subió la velocidad, el jefe indicó que se tocara al mismo tiempo, hasta que finalmente eyaculó, estremeciéndose se retorció un poco en el suelo, mientras todos miraban fascinados

—No pregunta, no cuestiona, solo sigue órdenes, pero no es robot, es humano y podrá estar a disposición de cualquiera que pague por él —anunció el jefe de la organización con bastante orgullo

—¿De verdad no tiene moralidad alguna? —preguntó un socio, sintiéndose escéptico

—Ninguna —sonrió con entusiasmo— Treinta y siete, de pie —Jaejoong obedeció enseguida— Señores, pueden quitarse la ropa, disfruten del plato fuerte —señaló hacia Kim

Hubo cuchicheos en la sala, el jefe los invitaba a usar al prototipo en una orgía, sin reglas ni prohibiciones. Jaejoong no sintió nada en absoluto, los miró desnudarse y acercarse a él, lo sujetaron entre varios, tomaron su turno para profanarlo como les fue posible, sin que respingara o se opusiera, siguiendo órdenes de todos para penetrarlo y que les hiciera sexo oral. Aquello duró casi dos horas y todo fue grabado, el único que no participó en aquello fue el jefe

Cuando terminó todo, Jaejoong quedó en el suelo agotado, casi a punto de desmayarse, bañado en sudor y semen, propio y ajeno, escuchaba voces a lo lejos, pero no sentía nada, vergüenza o enojo, solo el cansancio, tampoco sentía dolor, a pesar de tener la boca roja y un poco hinchada, además del esfínter lastimado

—Y ese fue, nuestro querido diamante negro, no olvidarán su nombre jamás —dijo por último el dueño cuando todos terminaban de vestirse

—No cabe duda, tienes mi inversión asegurada —aseguró uno de los socios, emocionado— Cuando pongas precio por su precioso cuerpo, seguro seré cliente también

—También yo

Otros más aseguraron lo mismo, nunca se habían divertido tanto, generalmente cuando pagaban por chicos existía forcejeo o llanto, expresiones de enojo y otras emociones que quitaban lo divertido a todo, pero esa joya hacía todo lo que se le pedía, sin pudor alguno.

Cuando todos se fueron, el jefe se acercó a Jaejoong, estaba acostado en el suelo de la tarima con los ojos cerrados, pero despierto, le acarició el cabello y este lo miró

—Eres hermoso —dijo mientras se lamía los labios— Ve a bañarte y descansa un poco, luego te esperaré en mi habitación, te daré tu regalo de graduación —tras decir aquello se apartó, ansiando el momento de por fin tenerlo en su cama, había esperado más de una década por aquello.

Desde que era "novio" de Yunho, ya habían pasado casi tres meses, en ese tiempo habían tenido sexo en varias ocasiones, ninguna de ellas fue disfrutada por Changmin, salvo cuando Jung le hacía sexo oral o incluso si era él quien tomaba al mayor por la boca, todo eso era mucho mejor que ser penetrado, Shim sabía que no era cuestión de acostumbrarse, simplemente no era lo suyo y dolía cada vez más, pero su amor por Yunho también iba en aumento, no se daba cuenta de la manipulación que ejercía en él, ni siquiera en el hecho de que no veía a Junsu tanto como antes, no solo por los celos que le tenía Jung, sino porque demandaba más de su tiempo

—Amor —llamó un día el menor a su pareja, acababan de tener sexo y estaban acostado en la cama del mayor— Hagamos algo especial por nuestro cumple mes

—¿Cumple mes? —preguntó divertido— No es un año, solo un mes más

Aquellas palabras hirieron a Changmin, pero como casi siempre, se guardaba sus sentimientos, pues no quería que Yunho se fastidiara de él

—Quieres hacer algo especial ¿eh? —comentó tras el silencio entre los dos— Hagamos un viaje —propuso entusiasmado

—¿Viaje?

—Sí, y cogemos todo el día —dijo emocionado, levantándose un poco para subirse en Changmin, con las rodillas sobre la cama

—¿Eso es algo especial? —preguntó con tristeza

—¿No te gusta coger conmigo? —cuestionó con indignación, bajándose de él y de la cama, avanzó hacia su ropa— Si no te gusta terminemos, vete de mi casa —ordenó molesto— Los novios cogen, punto

—Nunca dije eso —defendió preocupado, tapándose más con las sábanas— Claro que me gusta coger contigo —mintió avergonzado— Es que duele… mucho

—Te hice un regalo y lo rechazaste, a veces uso lubricante y aun así… Changmin, tu problema es psicológico, porque no me quieres de verdad —dijo intentando sonar triste, mirándolo fijamente y haciéndolo sentir mal, Changmin realmente comenzó a creer que el problema era solo suyo

—Perdóname —suplicó sintiendo deseos de llorar— Eres tan bueno conmigo y yo solo —desvió la mirada un instante— Soy de lo peor

—No corazón —habló en modo meloso, acercándose de nuevo a la cama, abrazó a Shim y este le correspondió— No eres de lo peor, solo sé más considerado conmigo, solo piensas en ti

—Te amo Yunho, te amo demasiado y no quiero perderte —confesó apenado, abrazándolo con más fuerza

—Mi pequeño Changmin —acarició su cabello mientras sonreía ampliamente— Me encanta estar contigo, por eso te pido que no lo arruines por culpa de tu egoísmo

—No seré egoísta nunca más —sonrió convencido— Hagamos ese viaje.

Tras aquella desagradable demostración con los socios y clientes, Jaejoong estuvo con el jefe en un par de ocasiones, hasta que se cansó de cumplir con él, todas sus fantasías sexuales acumulables a través de los años, luego de eso, Kim ya estaba preparado para ser vendido.

El primer cliente que pagó la fuerte suma de su costo, fue un sujeto repulsivo, quien desquitó hasta el último centavo que pagó por poseer a la nueva joya del negocio. Aunque para Jaejoong aquello fue como cualquier cosa, no sentía nada respecto a su situación.

Un día salió de bañarse, completamente desnudo se dirigió a la habitación, solo secando su cabello, luego se acostó en la cama, colocando las manos tras su nuca, cerró los ojos.

En la lejanía, escuchó un estruendoso ruido, el de un disparo, pero estaba en su mente, era un viejo recuerdo que trató de mantenerlo lo más oculto posible, abrió los ojos y frente a él vio la cabeza destrozada de Taecyeon

—No te olvides de mí —suplicó aquella terrorífica imagen

Jaejoong gritó aturdido, sintiendo miedo, algo que hace mucho tiempo no sentía, todo su cuerpo se estremeció y su piel erizada, comentó a temblar

"¿Sabes cómo se destruye toda esperanza en un ser humano? Déjalo abrazarla un poco, creer que la tiene, y cuando realmente la sienta entre sus manos, arrebátasela"

Aquella cruel y horrible frase volvió a su memoria como un eco doloroso, haciéndolo revivir sentimientos que había enterrado en lo más profundo. Completamente aterrado, se tapó las orejas con fuerza y se puso en posición fetal, comenzando a balbucear un par de cosas

—No dejes que te quiebren… tú eres Kim Jaejoong —murmuró una voz cerca de él, la de Taecyeon

—Soy número treinta y siete, segunda fracción, una máquina de sexo, no soy nadie… —habló en voz baja, sintiendo deseos de llorar

De pronto sus fantasmas desaparecieron y volvió a su actitud fría y apática, limpió sus ojos y sonrió, después se comenzó a reír

—Eres débil Kim Jaejoong —sonrió ampliamente— Me encargaré de que dejes de existir —volvió a reír, convencido de sus palabras.

Tocaron el timbre de su departamento, volteó hacia fuera de su habitación y luego salió de ahí, desnudo como estaba, abrió la puerta, del otro lado uno de los empleados de su jefe lo miró

—Prepárate, tienes clientes —lo miró despectivamente de pies a cabeza

—¿Clientes?

—Hoy muchos tipos están calientes —rio divertido, con burla

—Me prepararé —respondió sin emoción alguna, no sentía ni siquiera asco, esa coraza es la que le permitía continuar sin volverse loco.

Un fin de semana hicieron el viaje del que habló Yunho, se fueron desde el viernes saliendo de la escuela, Jung tuvo algunos contratiempos después de clases, pero cuando lo resolvió, partieron juntos hacia Busan, donde Yunho reservó en un lujoso hotel. Changmin no conocía mucho fuera de Seúl, así que estaba muy emocionado

Sin embargo, cuando llegó la noche, todo cambió, pues entonces tuvo que hacer lo que le cada vez le costaba más, entregarse a su novio, pero a diferencia de otras veces, fingió estar bien para no hacerlo molestar, era feliz a su lado, lo amaba y no quería que lo dejase.

Mientras lo hacían, Shim se aferraba con fuerza a la espalda del mayor, su teléfono comenzó a vibrar, lo tenía sin sonido, pero alcanzó a escucharlo moverse, por lo que giró su cabeza hacia el buró donde reposaba, era una llamada de Junsu. Dejó de mirarlo y volteó al frente, mirando el techo, Yunho gemía en su oído, abstraído en el acto, mientras él rogaba en silencio porque acabase de una vez

El teléfono volvió a vibrar, de nuevo era Junsu, Changmin trató de concentrarse y lo ignoró, moviendo un poco sus caderas para ayudar a su novio en los movimientos y que pudiese terminar más pronto. Lo que finalmente sucedió, para alivio del menor

Luego que Yunho terminó dentro de él, salió y se posó a su lado, estirando los músculos, Changmin retozó un poco y luego se abrazó a la cintura de su novio, se quedaron en silencio. El teléfono de Shim volvió a agitarse, esta vez lo vio Jung, quien bufó con fastidio

—¿Quién te molesta? —preguntó enojado— Sabes que cuando estás conmigo solo debes ocuparte de nosotros

—Lo sé, perdóname, lo apagaré —dejando de abrazarlo se giró a un lado y vio el registro, tenía más de diez llamadas perdidas de su mejor amigo— ¿Habrá pasado algo malo? —pensó preocupado

Aunque tenía curiosidad, decidió mejor no ignorar a Yunho, así que lo apagó, volvió hacia él e intentó abrazarlo, pero el mayor se giró, dándole la espalda

—¿Estás enojado? Lo apagué —informó con tristeza

—Lo hubieras apagado antes de que cogiéramos, solo me demuestras lo poco que te importo —respondió molesto

—No es cierto, me importas —dijo elevando un poco la voz— Te comportas como niño

—¿Qué dijiste? —esta vez se giró hacia él— ¿Estás invalidando mis sentimientos? Te creí diferente —comentó con indignación

Changmin se sintió mal de oír aquello y pronto se arrepintió de haberle dicho aquello, por lo que se acercó rápido a él y sujetándole el rostro con ambas manos le besó la boca, mirándolo a los ojos

—Perdóname —suplicó preocupado— No quise hacerte sentir mal

—Claro que te perdono mi pequeño Changmin —sonrió, acariciándole la cabeza— Ven acá —sujetándolo de la nuca, lo jaló hacia él y apoyó la cabeza en su pecho, Shim se abrazó a él por la cintura, sonriendo

—Eres el mejor, te amo —sintiéndose protegido por él, besó con suavidad sobre su pecho y volvió a acostar la cabeza en él

—Me perteneces Changmin, nadie se interesará en ti como lo hago yo —besó sobre su cabello, convencido de lo que decía— ¿Serás siempre mío?

—Siempre —sonrió ilusionado, que alguien con el estatus de él lo notara de aquella forma, lo hacía sentir importante.

Volvieron a Seúl el domingo por la tarde, Yunho dejó a Changmin en su casa y regresó a la suya, sintiéndose satisfecho del resultado de dicho viaje, sin duda Shim estaba totalmente controlado por él y cada vez estaba más convencido de no dejarlo ir, le estaba obsesionando, nunca había conocido a alguien como él, que lo amara tan ciegamente, eso elevaba su ego como nunca antes

Changmin no tenía siquiera una hora en casa y ya extrañaba estar con su novio, se había convertido para él en una necesidad, de atención y cariño, en su familia no eran muy unidos, y no es que no se quisieran, es que no eran muy expresivos unos con otros

Terminando la tarea que tenía pendiente, Shim no se acordó siquiera de volver a prender su celular, se quedó dormido por la noche, mientras terminaba un proyecto. A la mañana siguiente, su reloj biológico lo despertó a la hora de siempre, por lo que corrió a darse un baño y desayunar ligero, mientras comía cereal con leche, encendió su teléfono

Al ver las llamadas perdidas de su amigo se sorprendió, no recordaba que este le estuvo llamando insistentemente mientras estuvo de viaje. Abrió la app de mensajes y ahí tenía uno de Junsu que decía "Changmin ¿Dónde estás? Es importante"

—¿Qué habrá pasado? —intrigado devolvió la llamada, pero su amigo no respondió, Shim supuso que se encontraría conduciendo hacia la escuela o haciendo algo

Terminó de arreglarse y salió, tomando el transporte público, mientras oía música y recordaba su fin de semana al lado de Yunho, sonreía contento, hace mucho que no se sentía tan feliz. Aunque le intrigaba la insistencia de su amigo, estaba seguro que no era algo tan grave como para mermar toda esa felicidad

Entró en la Universidad y se dirigió al ala donde tomaba su primera clase, en el camino se topó con estudiantes que lo miraban raro, algunos cuchicheaban, otros reían discretamente y otros sin discreción, no todos le prestaban atención, pero sí los suficientes para que se sintiera incómodo

Su teléfono sonó, lo sacó rápido y vio que era una llamada de Kim, la que contestó rápidamente, su amigo sonaba bastante alterado

—Changmin ¿ya llegaste a la escuela? —preguntó apurado

—Sí ¿Qué sucede?

—Ven rápido, te espero en el árbol de siempre

—Pero mi clase

—Olvídala —interrumpió, luego colgó el teléfono

Ahora sí asustado, Changmin corrió al lugar indicado, las risas de sus compañeros se sintieron peor que nunca, ahora un mal presentimiento lo tenía con los pelos de punta. Junsu estaba esperándolo, al verlo su expresión de angustia no ayudó, Kim le dio un abrazo rápido

—¿Qué sucede?

—¿Has entrado a la red Universitaria? —preguntó angustiado, su amigo negó, no entendía nada

—¿Qué pasa Junsu? Hay personas mirándome raro y siento que están hablando de mí

—Una cuenta anónima, subió un video tuyo y de Yunho

—Muchos saben que salimos —dijo con indiferencia

—Están teniendo sexo y no es nada agradable, cero censuras

Aquella información dejó helado a Shim, apenas podía entender que aquello estuviese pasando ¿de dónde saldría tal video? ¿Por qué alguien tendría tan mala intención de dañarlo así? Su rostro se puso rojo y sintió vergüenza, luego el aire comenzó a faltarle

—¿Estás bien? —preguntó asustado, Changmin se sostuvo del hombro de su amigo y respiró rápidamente

—Déjame verlo

—Pero Changmin

—Necesito ver dónde fue, necesito saber si fue él —las piernas le temblaban, la posibilidad de que hubiese sido el mismo Yunho lo estaba carcomiendo por dentro

Junsu sacó su teléfono y buscó el video que aún no había sido borrado de la plataforma estudiantil, Changmin evitó ver los cientos de comentarios que había en él. Distinguió la cabaña y la ocasión, era el video de su primera vez, eso solo podía significar una cosa, Yunho, su Yunho, los filmó sin su consentimiento y encima lo compartió, Shim comenzó a llorar, decepcionado

—Lo siento tanto —en respuesta, Junsu también lloró junto a su amigo, pero debía ser fuerte para él, así que lo consoló

—Confié en él, soy tan, pero tan idiota —se recriminó angustiado, sintiendo que se desmayaría, Kim sabía que se trataba de un ataque de pánico— Sácame de aquí —pidió a su amigo

Junsu no escuchó la petición dos veces, siendo soporte físico y emocional de su amigo, caminaron hacia el estacionamiento, subieron al auto de Kim, pero justo antes de salir de la escuela, Yunho se les atravesó, había corrido hacia ellos cuando vio el coche

Cuando Jung llegó a la escuela y se enteró de todo, buscó a sus amigos y después de golpearlos a los tres, finalmente quien lo hizo confesó, alegando que fue en venganza por humillarlo. El viernes antes que se fueran de viaje, el inconveniente que tuvo Yunho fue que extravió su celular, momento en el cual su supuesto amigo sacó el video

—Dile que se vaya —pidió Changmin alterado, no quería verle la cara

Junsu tocó el claxon repetidas veces para alejarlo, dando arrancones pequeños para ahuyentarlo, pero Yunho no desistió, hasta que finalmente Changmin salió del auto

—Corazón, deja que te explique —dijo el mayor apenas Shim bajó, pero cuando se acercó a él, recibió de Changmin un puñetazo que casi lo tumba al suelo

—¡Desgraciado! —gritó mientras temblaba, sus ojos rojizos y llenos de furia, poco quedaba de aquel muchachito que lo miraba con amor

—No lo subí, te lo juro —explicó alterado, tocándose la nariz sangrante

—Tal vez no, pero lo grabaste, nos grabaste. Confié en ti como estúpido ¿Cómo era posible que alguien tan patán como tú me quisiera de verdad?

—Pero de verdad te quiero, grabé porque quería un recuerdo especial de nosotros mi amor —mintió de la forma más ridícula que se le ocurrió

—Eres un imbécil si crees que volveré a creer en ti

—Corazón —intentó agarrarlo de las manos

—No me digas así —indignado y completamente furioso, Changmin volvió a darle un fuerte puñetazo, esta vez haciéndolo gritar de dolor

—Tú no puedes rechazarme —ordenó con el ego herido— Eres tan insignificante, yo te hice el favor de cogerte, de prestarte atención

—¿Por qué no me di cuenta antes? —preguntó mirándolo con tristeza, ahora es que miraba al verdadero Jung Yunho, se sintió tonto por no haber escuchado a su amigo antes

—¿Sabes qué "corazón"? —habló de modo altanero, si ya lo había perdido, entonces le daría el golpe final, castigo por haberlo rechazado, acabaría con su autoestima— Grabé ese video como prueba, mis amigos apostaron a que te acostarías conmigo, cada uno fijó un tiempo, resultaste una zorra más fácil de lo que pensé

Oír aquello fue el golpe final, Changmin trastabilló, sintiendo que se desmayaría, pero hizo un esfuerzo por mantenerse firme. Miró a Yunho, este tenía los ojos rojos, quizás sintiendo algo de culpa, pero Shim supuso que ese era su subconsciente, esperando un poco de humanidad en aquel a quien creyó el hombre perfecto

—Vete al diablo —dijo fríamente, dedicándole una última mirada de odio, volvió al auto y ahí se cubrió el rostro, comenzando a llorar

Mientras conducía a casa de su amigo, Junsu no se atrevió a comentar nada, pero se sentía terriblemente frustrado y enojado, con ganas de haberle echado el auto encima a Yunho y asesinarlo, se lo tenía bien merecido.

Aquel día se cerraría un importante negocio, el heredero de la fortuna de la familia con mayor influencia empresarial del país, se enteró del negocio y estaba muy entusiasmado por invertir, se convertiría en el accionista de mayor inversión, su nombre era Choi Siwon, un joven de personalidad nefasta y arrogante, quien al conocer a diamante negro quedó completamente prendado de él, convirtiéndolo en su mercancía favorita para adquirir

—Es hermoso pasar de simple cliente a socio ¿no crees? —preguntó a un Jaejoong que yacía desnudo a sus pies, con una cadena al cuello, mirándolo con ojos de cachorro y una sonrisa cínica, tal cual se lo pidió él

—Es usted brillante —alabó al instante, Siwon sonrió, luego jaló de la cadena hacia él, levantándolo, lamió su cara y luego mordió su nariz, Kim no se quejó en absoluto

—Y tú la perra más sucia que he conocido, te castigaré —mostró una sonrisa perversa y luego le pidió que fuera por el látigo que usaba

Jaejoong se arrastró hacia el objeto solicitado y lo tomó por la boca, regresando en bruces con Siwon para entregárselo

—Ladra para mí —exigió mientras preparaba el látigo

Sin poner en duda la orden, pues así lo habían entrenado, Kim obedeció a su cliente, anteriormente este lo había obligado a introducirse un dildo con la extensión superficial en forma de cola. Mientras ladraba Siwon lo golpeó con el látigo en repetidas ocasiones, aunque era resistente al dolor, tenía un límite y su piel sangraba, hasta que finalmente se desmayó

—Eres tan débil —rio divertido, se levantó del sillón donde estaba y lo juntó del suelo, subiéndolo al mueble, con el pecho sobre el respaldo, los brazos sobresaliendo de este

Choi fue hacia el baño por una botella de alcohol y regresó, colocándose detrás de Kim, de pie, quitó el dildo y lo sustituyó por su erecto miembro, comenzando a penetrarlo, mientras se movía, abrió la botella y vertió del líquido, aquello despertó a Jaejoong, cuyo dolor lo hizo comenzar a gritar, mientras se aferraba con fuerza al respaldo del sillón y su cuerpo entero temblaba. De los cientos de hombres despreciables que llegaron a poseerlo, Siwon era el peor, su depravación y sadismo nunca se igualaron al de nadie.

Cuando diamante negro fue devuelto a su dueño y este vio las condiciones en que lo hizo, casi le cuesta el cerrar negocio con Siwon, aunque se les permitía a los clientes toda clase de vejaciones, estas tenían como condición no dejarle marcas en su cuerpo que le pudieran quitar valor como mercancía

Días después, aún con heridas punzantes en su cuerpo, a Jaejoong se le permitió tener un periodo de vacaciones para reponerse. La indicación del médico interno que lo atendió, fue que no dejara de limpiarse las heridas, por lo que, a pesar del dolor, debía lavarse

Mientras lo hacía y se retorcía del dolor, aquello lo hizo traer de vuelta viejos recuerdos, cuando lo ataban y torturaban para obligarlo a olvidarse de sí mismo, sustituyendo aquella personalidad por la actual. Casi a punto de desmayarse, se arrastró por el piso del baño hasta su habitación, tomó uno de los analgésicos que le recetaron y tomó tres pastillas, a pesar que solo debía tomar una

Estuvo inconsciente casi dos días, cuando despertó, miró a su alrededor y todo le pareció desconocido, comenzó a tener miedo, su cuerpo se sentía dolorido, por las heridas y por haber dormido en el suelo por tantas horas. Caminó con dificultad a su habitación y vio muebles extraños, uno de ellos tenía manijas para ser abierto, al hacerlo, vio dentro mucha ropa

Se vistió con lo primero que agarró y revisó todo lo que tenía ahí, sintiéndose completamente confundido, sus últimos recuerdos estaban borrosos, pero uno en especial se apareció ante él, Taecyeon le sonreía

"Saldremos de aquí"

Escuchó con claridad su voz y sonrió, quizás por fin habían salido del encierro y ahora vivían juntos ahí. Lo esperaría a que llegara, pero salió de la habitación y fue a la cocina, abrió el refrigerador, no conocía esas cosas, pero el aire frío se sintió bien. Miró maravillado toda la comida y comió de todo lo que pudo hasta que quedó satisfecho

Tomó un baño de agua fría y aunque sintió mucho dolor, no lo era tanto, pero no entendía por qué tenía esas heridas. Fue a dormir un poco, al despertar, Taecyeon aún no volvía, así que se preocupó, caminó hacia la salida del departamento y al salir, todo le resultó desconocido

Jaejoong no recordaba los últimos momentos de quien fue su amante, el intento fallido de huir, todos ellos eran recuerdos reprimidos, para él, no habían pasado esos años, solo unos minutos desde la última vez que lo vio y ahora no sabía lo que sucedía. Afuera se topó con algunas personas en el pasillo que lo saludaban, pero él no los conocía

—Diamante negro ¿Cómo van tus heridas? —preguntó un hombre joven al que se topó de frente, pero Kim lo miró con desconfianza

—¿Me hablas a mí? —inquirió con una voz bastante distinta a la habitual

—¿Cómo te llamas? —sospechando que se había "desprogramado"

—Treinta y siete —respondió con destreza, aunque no sabía lo que sucedía, no confiaba en nadie, solo en Taecyeon, a quien necesitaba encontrar

—Por un momento creí que estabas fallando —comentó como si hablase de algún artefacto, Jaejoong se limitó a mirarlo en silencio— Nos vemos luego —se despidió como si fuesen amigos

Kim caminó al lado contrario, no sabía por qué lo llamaban diamante negro, pero se estaba sintiendo temeroso de nuevo. Llegó al final del pasillo, había unas escaleras, pero también un elevador, este se abrió y lo asustó un poco, pues no conocía dicho artefacto, de ahí salieron dos hombres, un tercero se quedó dentro

—¿Abajo o arriba?

—Abajo —respondió sin titubear

—Pareces repuesto de tus heridas ¿te sientes bien? —preguntó curioso. Todos en el edificio supieron lo que le pasó y tenían órdenes de atenderlo en lo que se le ofreciera

—Sí —respondió secamente, temeroso de que lo descubrieran, no quería conversar con nadie, tampoco quería preguntar por Taecyeon, simplemente lo buscaría para que salieran de ahí

Llegó al mismo piso que el sujeto del elevador, pues no sabía usar esa caja extraña, dejó que este caminara y se alejara de él. Caminó por el pasillo lentamente, hasta que se topó con un tipo que al primer instante de verlo, se acercó amenazante

—¿Qué haces aquí? ¿No te dijeron que te busca el jefe? —encaró enojado, dándole una bofetada, Jaejoong se tocó la mejilla y sus ojos se enrojecieron, queriendo llorar

—Iré —intentó controlarse, pero comenzó a temblar

—Vaya —sonrió divertido— No eres él

—¿Qué? —preguntó confundido

—Diamante negro —aseguró, acercándose lo agarró con fuerza del cabello, pero Kim no se defendía— Lo supuse

Soltó el pelo de Jaejoong y lo comenzó a empujar, para que avanzara de regreso al elevador, pero aquello comenzó a desquiciar a Kim, con gran habilidad se agachó y haciendo un círculo con la pierna le metió el pie para que cayera al suelo, dando un salto hacia atrás, poniéndose en posición de analizar al enemigo, como si fuese un gato

Kim no sabía de dónde sacó aquella destreza para hacer eso, pero aprovechó al sujeto en el suelo y corrió hacia las escaleras. El hombre sacó su teléfono e informó del suceso, por lo que pronto hubo personas detrás de Jaejoong, este llegó todos los pisos que pudo hacia abajo, pero ya ahí lo esperaban tres hombres

—Detente —indicó uno de ellos, Kim por instinto atacó a los tres, dejándolos noqueados en el piso

Pronto hubo más detrás de él y no fue difícil para Jaejoong responder todas las hostilidades, sin mostrarse ni un poco cansado. Asombrado miró sus manos, sintiendo adrenalina, era fuerte y no sabía cómo pudo lograrlo, pero a la vez se sentía nervioso, comenzando a dudar de sí él era él mismo

—Mi pequeño diamante negro —escuchó una voz detrás, volteó y miró a un hombre salir del elevador

El rostro le resultó conocido, de pronto miles de imágenes se arremolinaron en su mente, la sonrisa sardónica, los ojos cínicos, sus burlas, pero sobre todo, el arma que apuntando a la cabeza de Taecyeon, le destrozó el cráneo enfrente de sus ojos. Aturdido se cubrió las orejas y comenzó a gritar, alterado, ni siquiera se dio cuenta cuando el jefe llegó hasta él y sacando un taser, lo paralizó hasta desmayarlo.

Abrió poco a poco los ojos y se encontró amarrado de la muñeca derecha por un grillete no muy apretado, estaba acostado en una amplia cama, él solo, desnudo. Desconocía ese lugar, aunque ya había estado antes ahí

—Despertaste —oyó al jefe cerca, volteó hacia él y lo miró acercarse más

—Lo mataste —dijo con odio— Mataste a Taecyeon

—¿Veintitrés? ¿Todavía lo recuerdas? —rio divertido, sentándose en la cama junto a él— Mi pequeño Jaejoong, yo también recuerdo tu nombre

Estiró la mano y le acarició el cabello, pero Kim apartó la cabeza de él

—Te he amado desde el primer momento que te vi —confesó, bajando la mano hacia el abdomen del menor— Pero tenía tantos planes para ti que me abstuve de tenerte, necesitaba dominar todo sobre ti, tu voluntad, tu cuerpo, tu mente

—Era un niño —lo miró con asco

—¿Y ahora qué? ¿eres un adulto? —se burló de él— Tener este cuerpo tan divino no te hace uno —lo miró de pies a cabeza y se relamió los labios— Ahora podré cumplir la última de mis fantasías, porque eres como un niño asustado, mírame con miedo

—No me toque —pidió cuando la desagradable mano del hombre lo tocó en partes que solo se había tocado él mismo y Taecyeon, aunque no recordaba nada de todas las veces que fue tomado por cientos de hombres horribles, para él era como la primera vez, en esta ocasión, contra su voluntad.

Por algunos días estuvo bajo el yugo exclusivo de su jefe, perdió la cuenta de las veces que fue violado, había dejado de llorar e intentar detenerlo, simplemente alejaba su mente y trataba de no pensar en lo que sucedía, tampoco recordaba nada de lo que había hecho como diamante negro, ni los asesinatos, fraudes o cosas sexuales

—Tenemos muchos contratos pendientes —comentó un día el dueño de la organización hablando con Jaejoong, que estaba acostado en la cama, mirando a la nada— Por eso no hay tiempo de reprogramarte por completo

Miró el bulto que era su joya y sonrió, haberlo tenido para él exclusivamente por tantos días había sido lo mejor que le había pasado

—Tendrás que ir tú, los bajos instintos que tienes serán suficiente para entretenerlos —estiró la mano y lo agarró por el mentón, obligándolo a verlo— Levántate —ordeno con seriedad

Jaejoong obedeció, aceptó la mano que el otro tipo le ofreció, luego que desamarró su mano atada lo puso de pie fuera de la cama

—Veamos que tanto de él hay en ti —salieron de la habitación y luego del departamento, fueron hacia otro, el cual se usaba para demostraciones

Dentro había cinco hombres esperándolo, sonrieron al verlo, no todos los días se tenía gratis al diamante negro para probarlo. El despreciable grupo se quitó la ropa, ansiosos por tomarlo, Jaejoong se giró hacia el jefe, en sus ojos había incertidumbre, pero este sonreía cínicamente

—Si no quieres terminar como Veintitrés más te vale hacer lo que se te pide —lo empujó hacia los otros— Te gustará que te toquen, serás un buen chico

Kim no respondió nada y no tuvo más remedio que obedecer, durante los días que estuvo enclaustrado con el jefe, aunque no era una reprogramación completa como se requería, se le condicionó y aleccionó para al menos estar más dócil y dispuesto.

El jefe salió de ese departamento y lo dejó con el grupo de hombres para que hicieran con él lo que quisieran. Luego de eso fueron algunos meses para cumplir con la agenda, en los cuales tuvo que hacer el trabajo como diamante negro, pero en su personalidad más inocente

Después de terminar con sus asuntos pendientes, volvió a la vieja base donde fue adiestrado, a base de torturas y acondicionamiento rígido, volvió a ser la joya del negocio y estaba listo para continuar con su trabajo.

El día que cumplió cuatro años tras su graduación como joya, el jefe puso a Jaejoong en oferta, para que clientes menos acaudalados que los habituales pudieran pagar por él, por lo que muchos de ellos juntaron sus capitales para poder contratarlo

—Señor ¿está seguro? —preguntó uno de los empleados de mayor confianza— Parecen tan de baja clase

—Y lo son —rio divertido— Pero es la primera vez que una joya nos dura tanto sin mayores problemas, hay que festejar —respondió tranquilo

—Como usted ordene. Ya entregaron sus pruebas de VIH y otras enfermedades, todas negativas— informó tras ver los papeles

—Procede, lleva a Jaejoong a todos los lugares donde te lo pidan ¿tienes la lista con direcciones?

—Sí —respondió sacando la mencionada— Tres Moteles, siete departamentos y un antro en la zona roja, hay una habitación reservada ahí

Aquello último no sonaba muy alentador, los sitios dónde solían llevar al diamante negro eran de mejor calidad, pero ya se habían cerrado los tratos

—Llévalo y que lo vigilen bien

—Como ordene —hizo una reverencia y salió

Recogió a Jaejoong que ya se encontraba preparado, listo para seguir los mandatos de sus captores, la noche comenzó joven para él, pues tenía muchos lugares a los cuales acudir, en todos ellos no fue tratado más que como simple objeto, casi al final de la noche, cuando tuvo que ir al antro, sus vigilantes le dieron un poco de droga para que pudiera soportar un poco más

Aunque había una habitación reservada, en ese sitio acudía gente normal que no estaba en el negocio, muchos jóvenes que solo iban a disfrutar un poco, pero también para drogarse, algunos incluso fueron invitados al cuarto privado por los hombres que pagaron por la reservación. Chicos y Chicas entraron sin problema alguno

Cuando llegó Jaejoong, la fiesta privada ya había comenzado, los hombres que lo contrataron se acercaron pronto a él y lo llevaron a un sillón, donde comenzaron a besarlo, Kim aun estaba drogado, pero no del todo, entrecerró los ojos mientras lo besaban, acariciándolo. Sonrió extasiado, hace tiempo que no se sentía así, deseaba que lo tomaran

Miró hacia la puerta, ahí observó a un chico que entraba, apenas asomándose, parecía atónito a lo que veía. De pronto sus ojos se encontraron y fue como el tiempo se hubiera detenido, aquel muchacho era alto, guapo y con una mirada limpia, lo miraba como nunca nadie lo había hecho, sin deseo alguno. Jaejoong sonrió, excitado, quería irse con él, le gustaba

—Sácame de aquí —susurró como si su vida dependiera de ello

Aquel desconocido no dudó, se acercó hacia él y sujetándolo de la mano lo apartó de sus captores, los cuales estaban tan borrachos que no respingaron, aún así los dos corrieron

Jaejoong miró la atractiva espalda del hombre que lo jalaba, mientras lo seguía sin dudar, recordó la espalda de Taecyeon cuando los dos intentaron huir de la cruel prisión a la que estaban sometidos. Poco a poco diamante negro se ocultó en lo profundo de su memoria y Kim volvió a ver un nuevo rayo de esperanza, quizás esta vez, lograría ser al fin rescatado.

Después de la humillación pública que recibió, Changmin abandonó el año escolar, incapaz de seguir estudiando donde se le juzgaba, aunque se supo quien filtró el video, la carga de la culpa recayó en los protagonistas del video y no en quien con mala intención lo difundió, a pesar de eso, a Yunho no le fue tan mal como a él, que recibió además de todo, burlas, por haber llorado durante el acto y para muchos sexistas, por haber sido el pasivo, como si eso por sí mismo fuese objeto de vergüenza

En su familia no le fue mejor, tuvo tantas discusiones que finalmente Changmin decidió adelantar su independencia, sus padres lo juzgaron por lo sucedido y además por descubrir de aquella manera su homosexualidad

Junsu ayudó a Shim a mudarse, su amigo solo pudo conseguir un sitio bastante barato y descuidado, se matriculó en una Universidad pública cercana a su nuevo domicilio, aunque perdió el semestre

—Esta fue la última caja —informó a su amigo cuando sacaron aquello de la cajuela— Tu nuevo hogar

—Es un cuchitril —bromeó, sonriendo un poco. Kim sonrió también, hacía tanto tiempo que no lo veía mostrar una mínima sonrisa

—Han sido meses difíciles para ti ¿Cómo te sientes?

—Estoy bien, no me quebraré por ese estúpido —dijo decidido— Me mandó un mensaje hace días

—¿Qué? ¿Cómo se atrevió ¿Y qué dice?

—Quería verme para despedirse —negó indignado— Al parecer sus papás lo mandan al extranjero para calmar las habladurías, pero obvio no iré, ya lo bloqueé

—¿Aún sientes algo por él? —preguntó preocupado, Changmin se quedó callado un momento, luego encogió los hombros— ¿Qué significa eso?

—Tal vez el amor que sentía por él era solo una ilusión, no lo sé, ni siquiera lo odio, siento repulsión y asco, por como me trató, por las cosas que dijo, por su forma de manipularme, pero quiero dejar todo eso atrás, comenzar de nuevo, quiero ser alguien mejor, menos ingenuo y tonto

—No eres tonto —contradijo Junsu— Él supo como jugar con tu mente —suspiró agobiado— Cuando me contaste todo lo que él te decía y cómo te coaccionó a siempre acostarte con él, me sentí muy culpable

—¿Por qué? —inquirió confundido

—Porque para mí fue cómodo que no me contaras nada, mantenerme al margen, pero si hubiese estado atento, si hubiera sabido la presión que él ejercía sobre ti, te lo hubiera advertido, en vez de solo decirte que era un patán, no hubieras caído en sus palabras —lamentó agachando la cabeza

—No Junsu, la única culpa fue de él, por ser un idiota —se acercó a su amigo y le colocó ambas manos en los hombros

—Changmin, hay algo que debo decirte

—¿Qué es? —examinó el rostro de su amigo y lo vio sonrojarse— Ven —le indicó que lo siguiera al sillón, ambos se sentaron

—Hay una razón más por la que no quería que salieras con Yunho —pausó para mirar a su amigo a los ojos, tragó saliva— Y es que tú… tú me gustas Changmin —confesó avergonzado

Shim tardó en procesar aquellas palabras, su mejor amigo, casi su hermano, se le estaba declarando y no sabía cómo se sentía al respecto

—Junsu yo…

—No digas nada, yo solo quería ser sincero contigo —desvió un poco la mirada, avergonzado

—¿Sabes? Podríamos intentarlo —comentó sorpresivamente, Kim lo miró enseguida, asombrado

—¿De verdad? —preguntó incrédulo, los ojos le brillaban, Shim asintió

—No prometo que funcione, pero —pausó un instante, se acercó un poco más a Junsu e inclinó su cabeza, estirándose

Cerraros sus ojos al mismo tiempo y acariciaron sus labios con suavidad por un instante, Changmin estiró su mano y acarició la mejilla de Junsu, perdieron timidez y se besaron por algunos segundos, luego abrieron sus ojos, Kim sonrió con emoción, el menor no, pero lo veía con ternura

—Tienes suerte que soy pasivo —bromeó un poco

—Un paso a la vez —regañó avergonzado, luego estiró su mano y sujetó la de Junsu, con quien estaba muy agradecido, y fue ese cariño y agradecimiento lo que le llevó a tomar esa decisión, pero nunca lo vio realmente como hombre

Su relación duró menos de tres meses, ninguno de los dos se enamoró del otro y se dieron cuenta que funcionaban mejor como amigos, siendo pareja nunca llegaron a tener intimidad, aquello ayudó a que continuaran siendo los mejores amigos tras el rompimiento

Changmin superó completamente su episodio con Yunho al pasar los años y nunca se volvió a enamorar, sus noviazgos tampoco duraban mucho, se había convertido en alguien desconfiando, el chico inocente y crédulo había quedado en el pasado, junto con la necesidad de sentirse protegido. Conocer a Jaejoong tiempo después, lo volvió más valiente de lo que fue algún día.


¡Hola a todas mis lectoras, gracias por seguir leyendo! A partir del próximo capitulo se retoma la trama en el presente, si tienen dudas pueden preguntar.