—En pocas palabras, esto es lo que haremos —Rías empezó a contar su estrategia—. Estamos en desventaja numérica, así que creó que puedo adivinar el tipo de estrategia que será utilizada en nuestra contra. El enemigo espera abrumarnos con su número, cansarnos y además analizar de lo que somos capaces. Lo que debemos hacer entonces es obvio: tratar de evitar mostrar todo de lo que somos capaces.
—Pero —Aika hizo una mueca—, ¿eso no quiere decir que tendremos que limitarnos? No es algo… ¿arriesgado?
Rías le sonrió.
—No les estoy pidiendo que luchen con una mano atada a su espalda. Solo les pido que le hagan creer a sus oponentes que están contra las cuerdas, y luego demuestren de lo que somos capaces. Así podemos jugar al mismo juego del rival, y hacernos una idea del nivel que tienen. Por supuesto, si tienen la mala suerte de chocar contra un rival muy fuerte desde el principio, no queda de otra que dar el todo por el todo mientras tratan de conservar algo de fuerza. ¿Me comprenden?
Todos asintieron.
—Pues entonces… —Rías miró a Akeno—. Ahora viene el otro punto: crear miedo. El miembro más fuerte obviamente debe luchar contra el más fuerte. Para eso, debemos generar miedo en los débiles: la sensación de que «no puedo luchar contra esto, lo mejor será que se lo deje a X persona».
—Que en este caso —dijo Akeno—, es la Reina Explosiva, Yubelluna, ¿no?
—Exacto —asintió Rías—. Debido a su origen, tengo entendido que tiene la fuerza de una destacada Demonio de Clase Alta. Además que su capacidad de fuego es abrumadora, anulando la idea de pelear en combate cercano. Quizás Mil-tan pueda abrirse paso hasta ella a base de puñetazos, pero la verdad prefiero que seas tú quien le haga frente.
—¿Y para eso debo…? —instigóAkeno.
Rías sacudió un mechón de su pelo y sonrió. Había un tono desafiante en su mirada.
—Demostrar tu poder. Destruir el gimnasio, que es uno de los puntos centrales del juego, obligando así a que la Nobleza enemiga se movilice por el campo de deportes y que Yubelluna se vaya en tu contra
—Ya veo —Sona se acomodó sus lentes—. Así que ese fue el tipo de estrategia que decidiste utilizar en respuesta al cebo, ¿eh, Rías?
—Debo admitirlo —Elmenhilde sonrió—. ¡La pequeña mocosa sin duda que saber hacer escenarios interesantes!
—Okaa-sama se siente algo orgullosa —sonrió Venelana con algo de presunción.
—Hakhakhak. ¡Ancestro Bael-sama también lo hace! —rió Zekram, Sairoarg a su lado conteniendo una breve sonrisa. No podía evitar enorgullecerse de su prima.
Fue en ese momento que escuchó a una voz familiar decirle:
—Ya estamos aquí, Sairoarg-sama.
Issei, así como todos los demás, se voltearon de inmediato. Ahí, vieron a dos personas: un chico y una chica.
El chico era un niño, tal vez de quince o catorce años; tal vez de incluso menos. Era ligeramente alto. Su pelo era de color naranja y sus ojos eran dorados con la pupila rasgada, iguales a lo de un felino. Portaba un elegante traje blanco con detalles azules y dorados. Podría decirse que era atractivo.
La otra era una chica que parecía despampanante; aunque era difícil decirlo con exactitud, ya que estaba escondida detrás del chico y usaba una capucha para cubrir su rostro y parte de su cabeza. Lo que dejaba ver, sin embargo, era verdaderamente impresionante. Era rubia, usaba un ajustado traje verde cuya parte inferior apenas y cubría sus muslos, botas y guantes blancos que cubrían casi por completo sus respectivas secciones haciendo juego con un cinturón blanco que no tenía nada que ver con lo ajustado que le quedaba el atuendo. La más impresionante de todo, diría cualquier chico, era que tenía una figura espectacular, teniendo unos senos que sorprendentemente parecían ser incluso más grandes que los de Akeno.
[Trata de evitar babear] —dijo Ddraig en broma, a pesar de que dentro del Boosted Gear fruncía el ceño. Había algo extraño en el chico de pelo naranja.
Por su parte, al oír las palabras de Ddraig, Issei cayó en cuenta de que miraba a la chica detrás del chico de pelo naranja con la boca por completo abierta, causando que se ruborizara y tratara de disimular, sin mucho éxito.
—«Uh. ¡¿Por qué tienen que ser tan grandes?!»—pensó Sona con rabia, viendo de reojo el pecho de aquella muchacha, para luego verse así mismo con desanimo. No podía culpar a Hyodou-kun por no quedársele viéndola fijamente.
—«Issei-san….»—Sin saber muy bien la razón, Asia infló sus mofletes, algo molesta.
Ravena y Venelana vieron eso con diversión. La juventud sin duda que era algo verdaderamente vivaz.
—Lamento el retraso —dijo el chico de pelo naranja, haciendo a todos volver a la realidad—. Tuvimos algunos inconvenientes en el camino. Espero que no nos hayamos perdido de nada interesante.
—El Rating Game ya va como por la mitad —dijo Kuisha, causando que una expresión de shock llenase el rostro del chico.
—¿Qué? ¡Sairoarg-sama, dígame que miente! ¡No pude haberme perdido de tantas batallas!
Sairoarg dio una sonrisa divertida
—Lamentablemente, Kuisha no miente. Ya seis piezas han sido retiradas.
Una nube depresiva cubrió al chico de pelo naranja al oír eso.
—No puede ser… —murmuró, agachando la cabeza en señal de derrota.
—L-lo siento —susurró la chica detrás de sus espaldas, su tono tan bajo que Issei no la habría escuchado de no tener audición mejorada por su sangre de Dragon—. P-por mi culpa no pudiste ver las peleas.
—¡Eh, eh, nada de eso! —El chico de pelo naranja se reincorporó de inmediato, pareciendo algo nervioso al ver como la chica detrás de su espalda se ponía algo triste—. ¡Tú no tienes la culpa de que esos idiotas no nos hayan dejado querer salir!... Sin ofender, Bael-sama —al decir lo último, le dio una respetuosa mirada de disculpa a Zekram.
Zekram lo miró con diversión, aunque había algo de seriedad en su mirada.
—No me ofendes. Sé que Sartorius últimamente ha estado tomando decisiones para nada agradables
Venelana hizo una mueca al oír eso y al ver como su sobrino agriaba su expresión por un momento.
—«Nada agradables no es el término que yo usaría, Oji-sama»—pensó, conteniendo su ira al pensar en su medio hermano. Si no se controlaba, podría asesinar por accidente a muchas de las personas que habían sido invitadas a ver el Rating Game.
—Pero donde están mis modales —dijo el chico de pelo naranja de repente, sonriéndole a todo el mundo, aunque Issei sintió por un momento que lo miraba de manera analítica—. Mi nombre es Regulus. Soy el Peón de Sairoarg-sama. Mucho gusto en conocerlos.
Se volteó hacia la chica que se escondía a sus espaldas.
—Vamos, presentate. No tengas miedo —le oyó Issei susurrarle.
Con nerviosismo, ella le hizo caso. Alzó su mirada, develando sin poder evitarlo un rostro despampanante, y, mientras cubría con fuerza la parte superior de su cabeza con su capucha, dijo:
—M-mi nombre es TIffania, T-Tiffania W-Wescott. E-es un gusto conocerlos.
Con la excepción de Sairoarg, su nobleza y Zekram, muchos alzaron una ceja al oír «Wescott»; pero contuvieron su curiosidad al notar el obvio nerviosismo de Tiffania. Se notaba que se le dificultaba el estar rodeada de tanta gente.
—Vamos, Tiffa —sonrió Regulus de forma calmante, ciñéndose sobre ella como un padre que protegía a su hija—. Sentémonos junto a Sairoarg-sama.
TIffania asintió, y lo siguió de manera nerviosa, sentándose Regulus en una posición que dejaba a Tiffania entre él y Sairoarg.
—Hay algo extraño en esos dos —susurró Elmenhilde, Eve teniendo el mismo pensamiento.
Salieron de sus pensamientos cuando escucharon una voz decirle a Ravena:
—Querida, ya hemos llegado.
Todos se voltearon de inmediato al oír eso, topándose con un cuarteto de hombres rubios. Hombres rubios muy pero muy guapos.
El primero, el que había llamado «querida» a Ravena, era el mayor de todos. Tenía un cuerpo notablemente musculoso, el cual demostraba que había pasado por muchos entrenamientos y batallas. Era rubio, con su pelo brillante como el oro, y tenía ojos azules y una elegante barba de candado. Usaba lentes iguales a los de lectura. Con corbata y un traje elegante de color gris y detalles dorados en el cuello y los hombros, lucia más como un comandante de batalla que como un simple noble, teniendo también el porte de un rey. Solo una cicatriz en forma de rayo en su ojo izquierdo arruinaba su perfecta imagen
El segundo era parecido al primero, teniendo rasgos semejantes que delataban una conexión sanguínea. También era un hombre guapo, pero uno muy intimidante. Su cabellera era de un rubio platinado, y lucia de manera innegable como un noble, su cuerpo musculoso y su mirada emitiendo el aire imponente de un rey. Su traje consistía en un pantalón negro y una camisa morada cubierta por un saco blanco con hombreras doradas. También tenía una corbata blanca en su cuello.
El tercero, también semejante al primero y el segundo, era otro hombre guapo de pelo rubio dorado y ojos azules, luciendo como un príncipe noble que nunca en su vida había tocado un campo de batalla. Su rostro era perfilado y triangular, estando perfectamente definido. Era alto, midiendo un metro ochenta. Su ropa consistía en un esmoquin blanco que dejaba ver una camisa negra con tonos dorados y una capa de nobleza con tonos verdes y detalles dorados.
El último, sin embargo, parecía no tener relación con los tres primeros. De aparentes veinte años, una cabellera rubia casi plateada y unos ojos verdes que rebosaban en inteligencia, daba una apariencia como de las personas del norte de Europa. Emanaba un sentido de dignidad, sus gestos una forma de arte que la daban un gran aire de majestuosidad. Vestía un elegante atuendo, aunque algo raro, pues lucia como algo sacado de una novela de fantasía, colores negros, rojos, azules y dorados adornándolo.
—Lord Phenex y sus dos hijos mayores, Ruval Phenex y Raymond Phenex —le comunicó Sona a Issei en un susurro para luego mirar al cuarto y llenarse de asombro—. Y también, ¡¿el séptimo puesto en el top ten de los Rating Games y fundador de la Asociación de Magos Rosenkreutzer, Rudiger Rosenkreutz-sama?!
—¡!
—¡!
—¡!
Los jóvenes Demonios compartieron el asombro de Sona al observar que sus palabras eran verdaderas.
—Vaya, una vez más mi fama ni siquiera me da la oportunidad de presentarme —dijo Rudiger con una sonrisa divertida pero también elegante—. Pues sí, soy Rudiger Rosenkreutz, el Alfil del Lord de la Casa Extra Mammon. He venido atendiendo la invitación de mi amigo Ruval. Es un gusto conocerlos a todos
—Rudiger, siempre tan elegante —sonrió Ravena, antes de dar una sonrisa oscura—. Dicho eso, ¿no piensas saludar a aquella que te hospedó en su casa durante tanto tiempo?
Rudiger puso una expresión divertida al oírla. Rápidamente se le acercó y le besó la mano como todo un caballero.
—Mucho gusto volver a verla, Lady Ravena.
Ravena le dio una mirada fría.
Rudiger suspiró.
—Quise decir… Madre
Al oír eso, la mirada fría de Ravena desapareció, siendo remplazada por una mirada alegría.
—También es un gusto volver a verte, hijo. ¿Cómo están tu esposa y tu hijo?
—Bien, gracias al Maou.
—Qué alegría —Ravena sonrió, para luego echarle una mirada fría a Ruval y Raymond—. ¿Y ustedes? ¿Acaso luego de tanto tiempo sin vernos no piensan saludar a la mujer que les dio la vida?
—Siempre tan dramática, madre —dijo Ruval, abrazando y besando a su madre en la mejilla.
—Es casi nostálgico el verte hablar así. Ya solo falta que le des una paliza a padre y será como cuando Ruval y yo éramos niños —comentó Raymond con una nostálgica, ajeno a como su padre tosía en un fallido intento de disimulo.
Ravena ni siquiera se molestó en mirar su esposo. Él tampoco esperó a que ella lo hiciera, y, con rapidez, le dio un amoroso beso y un abrazo. Ellos no llevaban más de una hora de haberse visto; pero Ravena era Ravena. Si su esposo no la saludaba así en un evento social como en el que estaban, entonces dormiría una semana en el sofá. ¡Y eso Lord Phenex no lo iba a tolerar por nada del mundo!
—Ufufufu. Tu familia es tan alegre como siempre, querida —rió Venelana de manera elegante, su mano tapando su boca.
De inmediato, al notarla, Raymond y Ruval la saludaron como lo hicieron con su madre. Rudiger también la saludó, pero fue más por protocolo que por otra cosa.
—Cuanto tiempo, Lady Venelana —la saludaron.
Issei miró eso con confusión.
—Mi madre, Venelana-sama y Ravena-sama son mejores amigas. Por eso nuestras casas son muy unidas, y cada una es como una madre para los hijos de las otras —le explicó Sona.
—¿Cómo han estado? —preguntó Venelana a los hijos de su amiga—. ¿El pequeño Roderick se encuentra bien, Raymond? Milicas pregunta mucho por él… Y tú, Ruval, ¿cómo ha estado la vida marital con tu esposa? ¿Es difícil estar casado con el aspecto femenino de un Dios masculino?
—Roderick está bien, gracias al Maou. Quizás dentro de poco lo traiga para que juegue con su nieto, Lady Venelana.
—Mi vida marital ha sido muy buena, Lady Venelana. Merytra es toda una mujer a pesar de su origen
—¿Merytra? —le susurró Issei a Sona en gesto de pregunta.
—El Bennu original —reveló Sona, ante el impacto de Issei—. Mucho la llaman «él» por su origen espiritual como una parte de Ra; pero originalmente es una criatura espiritual carente de género. Claro, hasta que se volvió la reina de Ruval y se enamoró de él, decidiendo adoptar una forma humanoide de carácter femenino.
—Vaya, eso suena… —Issei calló. No se esperaba que un Demonio estuviese casado con el aspecto de un Dios.
—Puede parecer sorprendente, pero para Ruval no es nada —siguió susurrando Sona—. Él es el orgullo del clan Phenex, un Demonio cuyo poder lo hace candidato para ser un Maou. Un Demonio de Clase Suprema que ostenta el quinto lugar en el top ten de los Rating Games.
—¿Top ten de los Rating Games?
—Los mejores jugadores de Rating Games del Inframundo. El primer puesto es ocupado por el campeón de los Rating Game, Diehauser Belial —Al oír eso, a la mente de Issei vino Rías—. Si —asintió Sona—, el sueño de Rías es derrotar a esa persona y tomar su lugar; es decir, derrotar a todos y cada uno de los miembros del top ten en un Rating Game y volverse la campeona definitiva.
Issei guardoso silencio. Tomando en cuenta que el quinto lugar era un candidato a Maou y tenía al aspecto de un Dios como reina, ¿qué se podría esperar del primer lugar? ¿Contra qué clase de monstruos Rías soñaba pelear exactamente?
—«Ahora te veo diferente»—pensó. El sueño de Rías lucia muchísimo más complicado de lo que se había imaginado.
—Vaya. Por lo que veo, todos ya están reunidos.
Y ante esas palabras, todos de nueva cuenta voltearon la mirada, topándose con otro cuarteto, uno de pelirrojos compuesto por dos hombres y dos mujeres.
El primer hombre era el que había hablado. Era extraordinariamente guapo y carismático, al punto en que incluso los hombres no podrían evitar ver su rostro con sorpresa. Para Issei, sin embargo, lo más sorprendente de todo fue que prácticamente lucia como la versión masculina de Rías, teniendo el largo y hermoso pelo carmesí junto a los mismos cautivadores ojos verdi-azules de la Bouchou del Club de la Investigación de lo Oculto. Vestía con un extraño atuendo que parecía la fusión entre una armadura y un traje. A primera vista, era una armadura roja con metales dorados que tenía la parte del pecho en su mayoría abierta; pero debajo de eso se encontraba un traje elegante compuesto por un pantalón blanco y una camisa gris, haciendo que su piel fuera cubierta por completo. Tenía en adición una extraña capa con enormes hombreras de colores dorados y grises. Lucia como un rey capaz de conquistar el mundo.
El segundo era prácticamente idéntico al primero, solo que luciendo como de cuarenta años en lugar de los veinte que el primero aparentaba. De largo pelo rojo peinado hacia atrás, ojos verdes y una barba corta, a Issei no le quedó duda de que debía tratarse cuando mínimo de un familiar de Rías. Usaba un simple esmoquin blanco con detalles dorados que exponía un poco de su tonificado pecho. Era algo más sereno, aunque igual de noble que el primer hombre.
La tercera mujer, que agarraba al segundo hombre de una forma amorosa pero más propia para un niño junto a una adulta, también era pelirroja, como ya se había dicho, aunque lo raro es que sus ojos también eran de ese tono. Para rematar, usaba un elegante vestido carmesí con rayas negras que cubría todos sus brazos pero dejaba expuesto parte de sus enormes pechos y cuello. A pesar de que literalmente era una mancha roja gigante, era descomunalmente hermosa y atractiva, teniendo una figura que competía con la de la madre de Rías.
La última fue la que más sorprendió a Issei, porque fue ver a una Rías un poco más joven, con la diferencia de que sus ojos eran morados y que su pelo carmesí, atado en coletas con unas cintas parecidas a cuernos y un lazo morado con una corona dorada, tena pintadas purpuras en las puntas. Como si eso no fuese suficientemente raro, usaba el uniforme de la Academia Kuou y aparentaba ser un poco más menor que Issei, aunque a pesar de eso sus pechos de alguna manera eran tan grandes como los de Rías.
Por un momento, Issei se quedó mirando asombrado a esa chica, preguntándose si acaso Rías tendría una hermana y no se lo habría contado, cuando la chica lo miró, sus ojos morados que trasmitían una fuerza sin igual brillando en curiosidad, y sonrió.
Estremecimiento.
—«Esta sensación… ¡¿Otra vez?!»—pensó Issei, mirando a Zekram de reojo por un momento. Aquella Rías más joven le había causado la misma sensación que el Demonio Ancestral Bael. Acaso, ¿acaso ella era…?
—Oh, esto es inaudito. ¡¿Pero que tiene este dichoso Rating Game?! —expresó Elmenhilde repentinamente, extremadamente divertida. A Issei no le gustó como sus ojos parecían brillar con sádica excitación—. ¡Pensar que un dinosaurio con complejo de Peter Pan dejaría su hora de la siesta para venir a este lugar…!
La Rías más joven sonrió, divertida. Un estremecimiento recorrió la columna de todos los jóvenes ante eso, porque fue como ver a un león actuando como un gato curioso capaz de matar a cualquier de un jugueteo.
—Ufufufu. Tenías razón, Chysis-chan. Para que una mujer como esta aparezca aquí… Este tal Rating Game parece ser interesante
—¿Lo ve, Runeas-sama? —habló la mujer roja que abrazaba al segundo hombre pelirrojo—. Le dije que la pequeña de mi Zeo-kun nos traería una que otra sorpresa.
—Ejem —El hombre que era abrazado por la mujer roja dio una sonrisa irónica, pareciendo algo avergonzado por ser llamado «Zeo-kun»—. Okaa-sama, ¿podrías dejarme saludar a mi esposa?
—Oh, si —recibió como respuesta indiferente.
Y mientras el hombre procedía a besar a Venelana, confirmándole a Issei que se trataba del padre de Rías, la versión masculina de Rías se le paró en frente y le extendió la mano, ante el enmudecimiento general de todo el salón.
—Tú debes ser Hyodou Issei, ¿no? —le sonrió.
Issei asintió.
—El mismo —respondió, apretando su mano, para luego mirarlo con curiosidad, a pesar de que su mente empezaba a atar cabos—. Y, ¿usted es…?
El Rías hombre sonrió.
—Yo soy Sirzechs, Sirzechs Lucifer.
—¡¡¿?!!
Al oír eso, Asia soltó un jadeo sin poder evitarlo, Issei a su lado a duras penas logrando controlarse.
—«El hermano de Rías —se dijo—, el Maou Lucifer. Un Súper Demonio capaz de hacer temer a los Dioses. Una existencia tan aterradora como Zekram Bael, y, sin embargo…»
Issei trató de afilar sus sentidos para tratar de sentir «algo» de Sirzechs, fallando por completo.
—«No puedo sentir nada—se dijo, asombrado—. Este hombre, esta persona… Igual que Eve-sensei, ¡controla su poder mágico al grado suficiente como para nulificar su aura! Es… ¡es inaudito!»
Porque teniendo el poder de un Dios, el que su presencia fuera nula quería decir que tenía total y absoluto control de su poder. Y además de eso, parecía controlar mejor sus emociones que Eve, ya que ni su mirada mostraba la sensación de peligrosidad que ella a veces emanaba al mirar algo que le molestaba.
—«Aunque eso quizás sea porque no está molesto»—pensó.
—Sirzechs, querido —dijo Venelana, sacando a Issei de su estado de sorpresa—, ¿podrías venir un momento y saludar a tu madre?
Ante la pregunta, Sirzechs sonrió y dejó a Issei.
Pero no tuvo tiempo siquiera de respirar, porque de repente ante él apareció la Rías joven.
—Jo —dijo, acercando su cara en una posición que hacía pensar que lo besaría—. Que interesante.
—«¿Qué es lo interesante?»—se preguntó Issei, antes de que Elmenhilde apareciese en frente de él.
—Deja de molestar, zoofilica de los camellos. ¿No tienes más nada que hacer que andar jugueteando con mocosos?
—En realidad, no —sonrió la Rías joven—. Estoy tan aburriiiiiiiiida, y algo me dice que este chico oculta algo interesante. ¿Me dejarías tratar con él, o estas dispuesta a ayudarme a lidiar con mi aburrimiento con una buena pelea?
Antes de que Elmenhilde pudiese decir cualquier cosa, la mujer de pelo, ojos y traje rojo apareció ante ellos.
—Disculpen a Runeas-sama. Está muy acostumbrada a que todos hagan su voluntad. Es buena, pero a veces es algo difícil —dijo, sonriendo cordialmente—. Pero permítanme presentarme. Soy Chysis Gremory, y esta de aquí es Runeas Gremory-sama, la afamada Demonio Ancestral Gremory.
—¡¿?!
Issei se asombró. ¡¿Otra Demonio Ancestral?!
—«¡¿Y además luce como una Rías un poquito loli?!»—pensó.
Luego cayó en cuenta de todo lo que acababa de escuchar
—Espere… ¿Dijo que se apellidaba Gremory?
Chysis asintió.
—Fue hace mucho tiempo; pero yo antes era la líder del clan Gremory. Hasta que le pasee al mando a mi hijo, mi pequeño Zeo-kun.
Venelana tosió ante eso. El «pequeño Zeo-kun» pareció tomar eso como una señal y se acercó hacia donde Issei.
—¿Tú eres con quien Rías hizo su Pacto Demoniaco? —preguntó, tendiéndole la mano. Issei asintió, para luego realizar el ya acostumbrado apretón de manos—. Bien. Mucho gusto. Soy Zeoticus Gremory, el jefe actual del clan Gremory, así como el padre de Rías. Creo que estaremos viéndonos bastante la cara de ahora en adelante, muchacho.
Issei estuvo a punto de hablar, cuando Ravena de repente tosió, y Lord Phenex se paró imitando a su homologo.
—Mucho gusto —dijo, tendiéndole la mano. Issei se preguntó porque todo el mundo estaba de repente saludándolo sin razón—. Puede que no tengamos la obligación de tener relación alguna, pero mi esposa parece pensar que eres un buen muchacho, así que seré cortés. Soy Roldan Phenex, el actual jefe del clan Phenex.
—Hyodou Issei —respondió Issei.
—Oh, vaya —Zeoticus sonrió—. Por lo que veo nuestras esposas siguen siendo tan competitivas como siempre… Pensar que te pararía nada más para que saludases a este muchacho solo porque yo lo hice…
—No es solo mi esposa. También tengo un interés personal —dijo, para luego mirar a Issei—. Veras, en la Sociedad Demoniaca un Pacto Demoniaco es bastante útil para generar influencia, y un joven con la capacidad de tener dos Pactos Demoniacos a la vez suena prometedor. ¿No estaría interesado en formar otro Pacto Demoniaco, esta vez con el clan Phenex?
—¡!
No fue solo Issei quien se sorprendió al oír eso. Todos los jóvenes demonios y Zeoticus se asombraron ante la proposición.
—Espera un poco, padre —se entrometió Ruval de repente, mirando a Issei con algo parecido a frialdad—. Puedo imaginar con quien quieres que este chico forme un Pacto Demoniaco, y como el primogénito de la familia no puedo estar de acuerdo en que tomes una decisión así como así.
—Calma, Ruval —dijo Raymond, sonriendo, aunque su sonrisa no parecía querer llegar a sus ojos —. Padre seguro sabe lo que está haciendo. No es como si estuviera poniendo en juego a nuestra hermanita simplemente por su rivalidad con Lord Gremory y Lord Sitri, ¿verdad?
—¡!
De repente, Roldan apartó la mirada.
—«Los Demonios son tan raros»—pensó Issei ante eso, una gota de sudor resbalando por su nuca.
—La oferta sigue estando en pie —insistió Roldan luego de unos segundos, antes de empezar a dirigirse al asiento al lado de su esposa—. Quizás podamos hablar de esto luego de que termine el Rating Game
—Ufufufu —Runeas rió como una niña en dulcería—. Cuanto conflicto… Sin duda que no me equivoqué al pensar que era un muchacho interesante.
—Sobre eso, tengo curiosidad —habló Elmenhilde de repente—. ¿Qué ha hecho que tú, que siempre te la pasas durmiendo, vengas a este lugar?
—Yo duermo con un ojo abierto para siempre ver si pasa algo interesante —reveló Runeas—. El mundo es tan aburrido cuando eres tan fuerte, que siempre me da ganas de dormir; pero cuando algo interesante está a punto de pasar, mi cuerpo de repente se llena de energía y mis sueños se empiezan a tornar tan extraños que ya luego no puedo descansar. La última vez que me sentí así fue en ese conflicto Edo, y fue Chysis quien me mostró cosas divertidas durante ese tiempo. Ella quería ver a su nieta, así que la seguí a ver si me mostraba cosas divertidas.
Una gota de sudor resbaló por la nuca de Issei.
—«¿Esta es la Demonio Ancestral Gremory?—se preguntó—. Diciendo aburrido por aquí, y divertido por allá… No parece diferir mucho de un niño pequeño»
[Cuando tienes mucho poder, todo se vuelve tan solitario que a veces tiendes a prestarle muchísima atención a las cosas que piensas pueden mantenerte entretenido] —dijo Ddraig con un tono que Issei no supo comprender.
—Pero espere un momento —expresó Issei de repente, ignorando a su compañero—. ¡¿Usted es la abuela de Rías?!
Chysis sonrió.
—Sí, así es.
Issei miró a Venelana, luego a Chysis y por ultimo a Runeas.
—«¿Con cada generación se vuelven más jóvenes?»—se preguntó. Tomando en cuenta que la ancestro de Rías parecía ser solo un poco más mayor que Koneko, de verdad se preguntaba qué diablos pasaba con el mundo sobrenatural.
—Oh, miren —dijo Ravena de repente, llamando la atención de todo el mundo—. Parece ser que las cosas se han vuelto interesantes durante todo el tiempo que hemos pasado presentándonos.
Al oír sus palabras, todo el mundo centro su atención en las pantallas que mostraban el Rating Game.
[Tres Peones y una Torre de Raiser-sama se retiran]
—Guau-nyo —Mil-tan silbó, impresionada—. ¡La Fuka-Bouchou sin duda que es una verdadera Chica Mágica!
Koneko guardó silencio. Ella y Mil-tan habían logrado salir airosas del gimnasio, dándole a Akeno el tiempo suficiente como para destruir todo el edificio con un simple rayo.
Siendo sinceras, a pesar de ser consciente del poder de la Reina de su equipo, no pudo evitar asombrarse. Akeno había destruido un edificio sin dejar rastro alguno de existencia más allá de uno que otro fragmente y un gigantesco cráter. Y lo más sorprendente de todo es que no parecía ni un poco cansada luego de hacerlo.
—«Ella es tan fuerte… »—pensó, apretando los puños. Issei le había dicho que había mejorado. Elmenhilde y todos los demás también lo habían hecho. Pero, comparada con los demás… ¿Por qué parecía que no había progresado nada? ¿Por qué era tan… débil?
Estuvo tan ensimismada en sus pensamientos, que dio un respingo cuando escuchó a Mil-tan gritar:
—¡¡TOUJOU-CHAN!!
Fue solo unos segundos después que descubrió como un destello de energía explosiva parecía salir disparado en su contra. Pero fue demasiado tarde. Ya no era capaz de moverse fuera del rango del ataque. Iba a ser retirada.
Cerró los ojos, resignada y triste, cuando un rayo salió disparado en contra del destello mágico, nulificandolo antes de que explotara.
—Ara, ara. ¿Estás bien, Koneko-chan?
—Akeno-sempai… —exclamó Koneko, asombrada, viendo a su sempai flotar defensivamente frente a ella.
Akeno sonrió al verla, solo para desviar su mirada y que su rostro mostrase una frialdad que solo solía mostrar cuando alguien mencionaba el nombre «Himejima» o veía a un Ángel Caído.
—¿Atacas a uno de los míos y te escondes, Reina Explosiva? ¡Da la cara antes de que te haga salir de tu escondite como la rata que eres!
—Ufufufu —Una risa seductora empezó a escucharse por todo el lugar
Y entones, apareció. Se trataba de una hermosa mujer adulta de rasgos europeos que a su vez encajaba en el arquetipo de Yamato Nadeishiko. Su pelo era negro-castaño, la luz de vez en cuando haciéndolo lucir como morado ante espacios oscuros. Sus ojos, por otro lado, eran negros y brillaban con burla. Usaba un elegante traje morado digno de una mujer de la nobleza, pero portando un gigantesco escote que deja ver sus en su mayoría sus grandes pechos, solo un poco más pequeños que los de la mismísima Akeno. También llevaba en sus brazos algo semejante a una túnica o una capa blanca, aunque no la usaba para cubrirse y parecía más bien un adorno. Portaba un peinado elegante que de vez en cuando tapaba su ojo izquierdo cuando hacia ciertos movimientos. En su frente, un adorno semejante a un collar era visible.
—Ara, ara —dijo ella—. Por lo que veo, la Sacerdotisa del Rayo tiene unos buenos reflejos. Veamos entonces si eres tan buena protegiendo a los tuyos como peleando
—Mil-tan, Koneko, ¡retírense! —ordenó Akeno sin mirar atrás, su fría mirada fija sobre Yubelluna—. Saben cuál es su misión y cuál es la mía. ¡Vayan con Yuuto-kun y Aika-chan y déjenme a mi a desplumar a esta arpía! ¡No pienso perdonarla por haber tratado de derrotar a mi querida kohai con un movimiento tras la espalda!
—Sempai… —dijo Koneko, conmovida. Apretó sus puños, endureciendo su determinación, y luego salió corriendo junto a Mil-tan. ¡Se prometió igualar la determinación de su sempai!
—Fu. Dejaré que se vayan. De todas maneras, no podrán ganarle a mis compañeras —Yubelluna dio una sonrisa arrogante. Luego miró a Akeno con burla en su rostro—. Creo que haber escuchado por ahí que tienes una lengua afilada, y ahora noto cuanta verdad había en esas palabras. ¡Veamos entonces si tu lengua hace honor a tus capacidades, o si solo eres una perra que ladra y no muerde!
Y así, comenzó un duelo entre Reinas
Mientras se dirigían hacia la cancha de deportes, Aika y Kiba escucharon el anuncio de Grayfia.
—Vaya. Se nota que Akeno-sempai hizo su trabajo —comentó Aika.
Kiba asintió.
—Vamos a ganar —afirmó él.
—Por supuesto —sonrió Aika.
Chocaron los cinco luego de decir eso.
En realidad, aunque trataban de ocultarlo, estaban emocionados por haber vencido a Villent y compañía. Sobre todo por la forma en que lo habían hecho.
—La sala del club ubicado en el club deportivo es un lugar importante, así que es natural que haya un montón de enemigos —repitió Kiba de improvisto las palabras que Rías les había dicho a ambos —. La persona encargada de la defensa de este lugar…. Todo indica que es el «cerebro» del enemigo. Esa persona probablemente haya estado observando nuestra pelea y analizando nuestra estilo de lucha en búsqueda de una estrategia con la cual neutralizarnos. Mientras tanto, nosotros no somos conscientes de las capacidades de nuestros enemigos, así que debemos ser cautelosos.
—Si todo salió según el plan, nos toparemos con dos Peones, una Torre, un Caballero y dos Alfiles —analizó Aika también.
Kiba asintió.
—Es una defensa muy fuerte —comentó Aika.
Kiba le sonrió. —¿Estás nerviosa?
Aika asintió.
—No tengo experiencia en batalla. No soy como tú o como el resto de tu equipo. Es muy probable que esas cosas que tú puedas percibir se me pasen desapercibidas. Y tengo miedo de fallarle a Bouchou luego de que ella arriesgó sus ocho Peones para reencarnarme.
—Quiero que veas esto
Kiba le mostró su mano a Aika. Podía verse como tenía un ligero temblor en ella.
—Aika-san, dijiste que tengo mucha experiencia en batalla, ¿no? Tienes razón en eso, pero esta es la primera vez que participo en un Rating Game: un duro enfrentamiento entre Demonios donde incluso el poder no lo es todo. Incluso si este partido es un caso especial, no cambia el hecho de que se trata de una lucha seria. Nos involucramos en una lucha entre Demonios, nos guste o no. Y este es nuestro primer juego. No podemos mostrar miedo o siquiera bajar la guardia. Este es un partido donde tenemos que dar el máximo como los sirvientes de Bouchou. Esto será importante, esto decidirá su futuro, no solo como mujer sino como Rey. Teniendo el peso del destino de la mujer que es como una hermana para mi sobre mis manos… Me siento feliz y asustado a la vez. No quiero olvidar esta sensación en mis manos: esta sensación de estar nervioso. La atmósfera intensa que hay aquí… Quiero grabarla y prometerme que haré todo para mejorar. Quiero sentir todo y obtener una experiencia de esto. Todavía me falta mucho, así que… Vamos a ser fuertes juntos, Aika-san
Aika guardó por silencio por un momento, asombrada ante ese largo discurso.
—¿Llevabas rato pensando en eso? —preguntó.
Kiba asintió, algo apenado.
—¿Fue muy cursi?
Aika sonrió.
—Sí —asintió—. Pero también agradable. Me has ayudado a calmarme. ¡Como compañeros de equipo, estoy profundamente agradecida de contar contigo!
Kiba iba a decir algo, cuando justo en ese momento ante ellos aparecieron Mil-tan y Aika.
—Ora, ora-nyo. Mil-tan ve que les fue bien en sus combates-nyo —dijo Mil-tan con una sonrisa.
—Lo mismo digo —sonrió Aika.
Justo en ese momento, avistaron a una mujer parada en medio del campo de beisbol.
Era una mujer agradable que lucía como un caballero inglés. Su pelo era corto y de un cremoso color castaño. Tenía unos hermosos ojos verdes cuya mirada devela que era una mujer muy amable, pero también decidida. Múltiples vendas se veían en su cabeza; pero parecían ser más por decoración que por necesidad. Portaba un tipo de armadura gris que tenía ciertas áreas no vitales expuestas, aunque eso parecía ser algo deliberado.
—Yo soy el Caballero de Raiser Phenex-sama, ¡Karlamine! —se presentó ella. Los miembros del equipo Gremory estaba escondidos, así que ella estaba hablándole al aire—. Ya me aburrí de tratar de rastrearlos a través de estrategias. Caballero de Rías Gremory, sé que estas aquí; mis compañeras me han dicho que tu presencia se percibe en este lugar. Si sigues las normas de la caballería como lo hago yo, entonces, ¡ven! ¡Te reto a un duelo por el honor de nuestros maestros!
Todos miraron a Kiba.
Este sonrió, apenado.
—Ella se presentó y declaró sus intenciones. Lo siento, como hombre y como Caballero de Bouchou no puedo ocultarme ante un Caballero y una espada.
Después de que dijo eso, él se mostró. Entonces, se dirigió directamente al centro de la cancha de béisbol.
Karlamine sonrió al verlo.
—Respondes a mi provocación, ¿eh? Estoy feliz. No eres un guerrero normal. Vienes directamente desde el frente. Eso es algo que las personas con salud mental normal no van a hacer en este tipo de situación.
—Soy Yuuto Kiba, el Caballero de Rías Gremory —respondió Kiba, todavía sonriendo—. Mi ama es toda una princesa, así que su nombre caería al lodo si no actuase como mi maestro me ha enseñado.
—Eres un idiota, ¿sabes? —lo insultó Karlamine, para luego sonreír—. Pero yo también lo soy, y amo que existan idiotas como tú y yo en este mundo... ¡Ven, Yuuto Kiba! ¡En el nombre de mi maestro, Raiser-sama, haré que tu espada caiga al suelo!
Así comenzó un duelo de caballeros
Mientras tanto, observando escondidos, los compañeros de Kiba se decidieron a continuar con su misión.
—Siento tres presencias más adelante —comentó Koneko, para luego fruncir el ceño y decir: —. Quiero enfrentarme a ellas. Tú continúa, Aika-sempai.
—¿Estas segura? —comentó Aika—. Creo que lo mejor sería tener un 3 VS 3.
—Todavía quedan dos Alfiles —explicó Koneko—. Tu Shinsen es perfecto para lidiar con la magia. Lo mejor será que tú te encargues de ello. Como Torre, mi deber es pelear contra lo demás.
—No te preocupes-nyo —sonrió Mil-tan—. Yo estoy junto a ella-nyo. ¡Primero muerta antes que dejar que le pase algo a Toujou-chan!-nyo.
—No necesito que me protejas —susurró Koneko, algo irritada. Aika no la escuchó, pero Mil-tan si lo hizo, aunque hizo como si no lo hiciera
—Bien. Lo dejo en sus manos —sonrió Aika, para luego invocar sus alas de Demonio y salir volando.
Koneko se apresuró entonces hacia las presencias que sentía, Mil-tan siguiéndola.
Y minutos después…
—Como lo suponía. Percibiste nuestro Qi, ¿eh?
Koneko miró a quien le había dicho esas palabras. Se trataba de una mujer con una vestimenta como de pandillera, y con un aire que la hacía lucir como una especie de asesina a sueldo. No era muy alta; pero caminaba como si lo fuera, con porte orgulloso. Tenía un peinado corto pero llamativo de un color castaño cremoso cuyas puntas en la frente eran rojizas. Portaba en su rostro una pequeña mascara que cubría el lado izquierdo de su cara. Su ojo visible era de color negro. Su traje consistía en una especie de chaqueta que cubría por completo sus brazos y sus hombros, pero que dejaba su torso y ombligo al descubierto, estando además muy ajustado en la parte de los pechos y teniendo un pequeño escote que dejaba ver una buena parte de ellos. También usaba un pantalón negro cuya pierna izquierda tenía varias partes deliberadamente rotas, exponiendo gran parte de su muslo izquierdo.
—Nya. Es tal como dijo, Izabella-sempai.
—Nya. Como era de esperarse de Izabella-sempai. Nunca se equivoca.
Koneko desvió su mirada, y entonces frunció el ceño, encontrándose con la razón de haber querido elegir a esas personas como contrincantes.
Porque las dos chicas que acababan de hablar tenían orejas y cola de gato.
Eran visualmente idénticas, con la diferencia de que una tenia pelo azul y la otra de color rosáceo. Tenían sus pelos amarrados en una larguísima coleta, tenía ojos azules y llevaban una pañoleta en sus cuellos como si fuera una especie de collar. Aparte de eso, nada más llevaban una falda y algo parecido a un mini-sostén que apenas y cubría una parte de sus senos. Sus orejas y cola de gato eran de color amarillo y usaban guantes de boxeo.
—Ora, ora-nyo. ¡Mil-tan está sorprendida de ver hermanas Nekomatas!-nyo —dijo Mil-tan en tono sorprendido.
—Nya. ¿Ves eso, Li? Ese Oni-chan tiene orejas de gato —dijo la Nekomata de pelo rosado.
—Nya. Si lo veo, Ni. Pero estas equivocada. No es un Oni-chan, es una Onee-chan. ¿No lo sientes? —dijo la Nekomata de pelo azulado.
—Oh, nya. Tienes razón —dijo Li, asintiendo—. ¡Discúlpeme, Onee-chan! ¡Mi nombre es Li, y el de mi hermana es NI! ¿Cómo se llama usted?-nya.
Mil-tan sonrió ante la pregunta
— ¡Yo soy la Pretty-Pretty Snow Magicarl Girl Mll-tan!-nyo —dijo, haciendo una coreografía exagerada mientras soltaba poder mágico para ambientar su presentación—. ¡He venido para defender el de mi ama Rías Gremory de poder enamorarse libremente de un hombre que la valore de verdad!-nyo
Las hermanas silbaron ante eso.
—¡Nosotras venimos a defender el sueño de nuestro maestro de poder manosear las tetas y el culo de tu ama! —respondieron ambas con cara seria
Mil-tan casi se resbala al oír eso.
—Basta de charla, Ni, Li —dijo la mujer que parecía una pandillera—. Recuerden donde estamos. Ya luego tendrán tiempo para socializar con uno de sus congéneres.
Las Nekomatas asintieron. Y de repente, sus expresiones afables fueron remplazadas por rostros serios y agresivos.
—Bien —La mujer sonrió ante eso—. Ahora, supongo que debo presentarme. Soy Izabella, Shuwen Izabella. Tu compañera ya dijo su nombre, así que creo que tú deberías dar el tuyo.
—Toujou Koneko —fue lo único que dijo Koneko, mirando a Ni y a Li con ojos serios.
—Toujou Koneko, ¿eh? —Izabella caviló por un instante, como si se diese cuenta de algo—. Pues bien, Toujou Koneko, tu Qi se ve increíblemente agresivo cuando ves a mis compañeras. Incluso si se trata de una pelea, hay cosas que simplemente no se pueden tolerar. ¡Si quieres llegar ante ellas, tendrás que pasar sobre mí!
Koneko frunció el ceño al oír eso; pero, sin alternativa, asintió y alzó su guardia.
—¡No te preocupes!-nyo —sonrió Mil-tan—. ¡Yo me encargo de Ni-chan y Li-chan!
Koneko quiso decirle que eso era justamente lo opuesto a lo que deseaba, cuando Izabella se apresuró en su contra, y se vio obligada a moverse.
Así empezó un duelo entre combatientes cuerpo a cuerpo.
Aika llegó al punto más cercano al edificio de Consejo Estudiantil.
—Tú sola, ¿eh? Justo como lo suponía —comentó una voz.
Aika vio a quien había hablado con rapidez. ¿Y cómo no hacerlo? La persona que había hablado estaba, de todas las cosas, sentada en un mueble increíblemente elegante en plena cancha deportiva.
Se trataba de una chica joven con el pelo largo y rubio y ojos azules oscuros, cuya estatura rondaba el metro cincuenta. Su pelo estaba atado en dos coletas doble de grandes rizos, con cintas azules para mantenerlos en su lugar. Su equipo consistía en un vestido de color morado claro con acentos de color púrpura oscuro y un arco azul en la parte delantera. En la parte trasera, tres extensiones de pluma que imitaban la cola de un ave sobresalían de su vestido. Con guantes a juego con su vestido y botas negras, su abanico plegable de color rosa la hacía lucir como una princesa que no debería estar en un campo de batalla por nada en el mundo.
—Caray. No sabes lo aburrido que es sentarse a esperar aquí —dijo la chica rubia con tono dramático—. Les pedí a todas que tuviesen paciencia y se sentasen conmigo; pero ya ves, no tuvieron compasión conmigo. Aunque estoy agradecida de que la molesta de Karlamine se haya apresurado. Ella sólo piensa en espadas esto y honor lo otro. Hasta estaba haciendo una cara amarga cuando usé a Shui, Villent y las demás como sacrificio. Comprendo la dificultad, pero, ¿ella no entiende la importancia de mi estrategia de batalla? ¿No sabe que su amo y el resto aceptaron a pesar que por dentro sufrían?
—Ah… —Aika no supo que decir ante tremendo monólogo.
—No me hagas caso. He pasado tanto tiempo en casa que de repente empiezo a hablar en voz alta —negó la chica con una sonrisa—. Te diré mi nombre, Peón de Gremory. Soy Ravel Phenex, la orgullosa hija del Clan Phenex. Jugaremos un rato a un juego divertido mientras mis compañeras aplastan a tus amigos.
—Ja. Ya veremos quien aplasta a quien —dijo, para luego lanzarse en contra de Ravel.
Pero para su sorpresa, tuvo que desviar su curso cuando un montón de dagas de viento salieron disparadas en contra de ella.
—Creo que tienes una confusión —sonrió Ravel—. Me gustan las batallas, en serio; pero lamentablemente no estoy apta para esas cosas en esto momento. La que va a pelear contigo es Mihae.
Aika buscó con la mirada a la tal Mihae. Al instante se topó con una hermosa sacerdotisa con un peinado negro estilo hime de rolletes a los lados, ojos ámbar y una preciosa piel blanca, quien además llevaba puesto un kimono tradicional de colores purpura, rojizos y anaranjados
—Pero tranquila —dijo Ravel, su rostro tornando un aire poderoso mientras alas de fuego se desplegaban detrás de su espalda—. Voy a estar apoyando a mi jugadora mientras pelea contigo. Jo, jo, jo.
Y así, comenzó el duelo de Aika.
—Vaya, son muchas batallas —silbó Regulus, animado—. ¡Y por lo que veo, de un muy buen nivel!
—Ara, ara. Peón-kun, se nota que tienes un buen ojo —halagó Ravena, sonriendo elegantemente—. Porque aquellas que están peleando son los miembros más fuertes de la Nobleza de mi hijo.
—Karlamine, Izabella, Mihae, Yubelluna, y, por supuesto, nuestra hija: Ravel —dijo Roldan, su cara tornando un aire entre orgulloso y preocupado al mencionar el nombre de su hija—. Cada una es una guerrera increíble a su manera. Sobre todo luego de lo que pasó hace un tiempo.
—¿Lo que pasó hace un tiempo? —cuestionó Issei sin poder evitarlo.
Una mirada sombría cruzó por el rostro de los Phenex por un momento.
—Nuestra hija no ostenta una buena salud —exclamó Roldan, mirando como su esposa se mordía el labio mirando la pantalla que mostraba a su hija—. Es una enfermedad muy extraña, propia y exclusiva de las criaturas con el rasgo del Fénix. ¿Sabes que el Fénix empieza a envejecer cuando está próximo a su final, para luego renacer? Pues es algo parecido; pero en un mal sentido. El poder mágico de nuestra hija atrofia de alguna manera su producción de células y desarrollo. Esto quiere decir que su cuerpo no tiene la consistencia que debería tener, y que por lo tanto es extremadamente vulnerable.
—¿Es algo como el V.I.H? —cuestionó Issei—. ¿Su sistema inmunológico sufre horrores incluso por algo tan simple como un resfriado?
Por un momento, Roldan miró a Issei con asombro. Este gesto fue compartido por todos los que conocía la enfermedad de Ravel.
—Exacto —asintió—. Pero no es solo eso… ¿Ves a mi pequeña? ¿Qué edad tú crees que tenga?
—Eh… —Issei caviló por un instante—. No sé. ¿14?
Roldan negó con la cabeza
—Tiene 17 —contestó, ante la mirada de asombro de Issei—. Nació en la misma época que la heredera Sitri a tu lado y la heredera Gremory. Pero, a pesar de eso, su cuerpo ha visto su desarrollo tan alterado que creemos que al ritmo que va le tomará el doble de tiempo normal el lograr llegar biológicamente a la etapa adulta.
—Eso es…
—Horrible —Ravena dio una sonrisa vaciá—. Así nos sentimos nosotros cada vez que pensamos que nuestra Ravel es así porque su padre y yo somos primos lejanos. Así se sintieron Raiser y su nobleza el día en que su hermanita fue hospitalizada durante un mes por haber insistido en ir a apoyarlos en un Rating Game.
—Por eso, Raiser ha cambiado un poco —Roldan dio una mirada nostálgica—. Para que la hermana que lo admira y ama tanto los Rating Games no tenga que esforzarse… Él y su nobleza hicieron el juramento de mejorar. Lamentablemente Raiser todavía confía demasiado en su talento innato; pero su Nobleza se ha esforzado tanto que la verdad creo que este Rating Game es injusto—Miró a Zeoticus y a Venelana—. No es por menospreciar a su hija; pero entenderán que tengo motivos para decir esto.
—Motivos basados en un historial previo a mi persona —dijo Elmenhilde, atrayendo de repente la atención hacia ella—. ¿Dices que la Nobleza de tu hijo se ha esforzado? ¡Ja! ¡Deberías saber que la nobleza de aquella chica pasó por mi mano, la de la mejor sensei del mundo!
—Ejem —De repente, Eve tosió, un brillo oscuro en su mirada—. Querrás decir que pasaron por mi mano, la de la mejor sensei del mundo.
—Guau —Runeas sonrió como niña en dulcería—. ¿Dos mujeres de esta clase entrenaron a una de las mías? ¡MA-RA-VI-LLO-SO! ¡De seguro que esto que se viene será interesante!
—Concuerdo con usted, Runeas-sama —sonrió Chysis, justo antes de que todos centraran su mirada en una de las peleas.
Las espadas de Kiba chocaron contra la espada de Karlamine de manera desenfrenada. Cada golpe, cada estocada… Karlamine se movía lo suficientemente rápido como para bloquear cualquier ataque. Sin embargo, lo mismo pasaba con Kiba. Cuando se trataba de velocidad pura, ambos Caballeros estaban igualados.
Aunque quizás decir eso fuera incorrecto, pensó Kiba. La espada de su oponente era de un tamaño considerable, así que debía ser pesada. Mientras tanto, sus dos espadas eran ligeras, su peso combinado probablemente no igualando el de la espada enemiga. Era muy probable que Karlamine tuviese una cierto limitante a la hora de moverse.
—Tus movimientos delatan tu pensamiento, Kiba Yuuto —comentó Karlamine, tomando distancia de un breve salto—. Analizas mi velocidad. Te preguntas porqué uso una espada tan grande en lugar de una más ligera, ¿eh?
La respuesta de Kiba fue sonreír, ligeramente sorprendido, para luego moverse como un flash y aparecer cerca de Karlamine. Dio dos estocadas a flancos vitales; pero Karlamine, rápida y precisa, los esquivó con rapidez. Luego, dio una estocada en contra de Kiba, quien bloqueó el arma de su rival al posicionar sus dos espadas en forma de «X»
—Pues te complaceré dándote una respuesta, Kiba Yuuto —exclamó Karlamine, para luego sonreír—. Esta espada… ¡Resulta que es una reliquia familiar!
Y entonces, la espada de Karlamine sufrió una metamorfosis. Luz, luz en su estado más puro, empezó a ser despedida por todos lados, haciendo correr a Kiba con pánico. Sellos cruzaron el pomo de la espada de Karlamine, antes de que hoja fuese remplazada por una hoja de luz pura. Detalles intricados como de un arma de nobleza añadieron el toque final al arma del Caballero Phenex.
—Eso… —Una sensación desagradablemente fría cruzó por la espalda de Kiba—. Esa espada es…
—Una Espada Sagrada, sí —sonrió Karlamine—. Su nombre es Joyeuse, la Espada del Júbilo. ¡Estaré encantada de usarla en tu contra!
—¿Joyeuse?
Los jóvenes Demonios alzaron una ceja, curiosos.
—Yo conozco esa espada —dijo Asia con emoción, para luego sonrojarse al ver como la mirada de todos se centraban sobre ella—. Quiero decir… En la Iglesia me contaban historias de ella. Aparece en el Cantar de Roland, como el arma emblemática del rey Carlomagno, dada a él por el obispo Turoldo junto a muchos otros tesoros. Según me dijeron, al igual que Durandal fue creada por el mismísimo Dio… Padre Celestial —se corrigió apresuradamente, recordando que estaba entre un montón de Demonios
—No estás tan equivocada, chica —exclamó Elmenhilde, poniendo una expresión extraña en su cara—. Esa arma… Realmente no es muy poderosa en el sentido estricto de la palabra; pero no hay duda que un buen portador que sepa usarla jamás conocerá la derrota con ella. El símbolo del emperador que casi conquista el mundo en nombre del Padre Celestial y de la Iglesia… Pensar que algo como eso aparecería aquí y justo ahora….
—Pensar que un miembro de la Iglesia se uniría a los Demonios —comentó Eve con desprecio, atrayendo miradas extrañadas de todos, menos de los Phenex.
—Sobre eso… Todo se debe a la familia de Karlamine —Roldan dio una mirada divertida—. El nombre completo de Karlamine es Karlamine der Große. Ella desciende de Karl der Große; o como muchos lo llaman, Carlomagno, el Sacro Emperador Germánico.
—¡!
—¡!
—¡!
Impacto recorrió el rostro de todos ante esa revelación.
—Originalmente, alguien como ella pertenecía a la Iglesia, ya que su familia tiene profundos lazos con el Padre Celestial —Ravena miró hacia arriba, como recordando el pasado—. Pero Karlamine siempre ha tenido problemas con su familia debido a su obsesión con el concepto tradicional de caballero. Esta obsesión fue también la que la hizo toparse con mi hijo, ya que al aventurarse a un bosque lleno de monstruos ella termino con las garras de la muerte ceñidas sobre su cuello, siendo casualmente rescatada por mi hijo. Desde ese momento, ella ha dicho tener una deuda de honor, razón por la que se unió a la Nobleza de mi hijo aun pese a que ello involucraba ir en contra de su familia.
—Para rematar todo, resulta que se llevó unos cuantos tesoros de la bodega de su familia —comentó Roldan con una con una sonrisa—. Originalmente no podía usarlos por muchos pleitos políticos, pero ahora su poder está por completo disponible para la Nobleza Phenex.
—Esto lo cambia todo —susurró Venelana con preocupación, mirando a Kiba a través de la pantalla, consciente de su pasado
...
Karlamine se movió como un rayo en contra de Kiba.
El mencionado esquivó una estocada dirigida a su estómago, dando un salto para luego tomar distancia. Ese salto, sin embargo, fue impedido por Karlamine, que le hizo una rápida barrida de pies, haciéndolo perder el equilibrio y evitando que se moviese con la suficiente velocidad. Ella luego atacó, sin desaprovechar el haber bajado la guardia de su rival; pero su espada de nueva cuenta fue bloqueada por las dos espadas de Kiba.
Karlamine, sin embargo, sonrió ante eso.
—Eclatement (Explosión) —dijo.
Y entonces, la hoja de Joyeuse resplandeció, y Kiba fue mandado a volar por una gigantesca explosión de luz.
—«Kuu»—Sintiendo su piel literalmente arder, Kiba se puso de pie de manera rápida, justo a tiempo para bloquear una estocada de Karlamine y retroceder. De su cuerpo, algo parecido a metal empezó a caer.
—Ya veo. ¿Cubriste tu cuerpo con una capa de metal, evitando recibir todo el impacto de mi Eclatement? —observó Karlamine, sonriendo—. No sé si es magia o tu Sacred Gear; pero ese truco no te funcionaria dos veces.
Kiba guardó silencio.
Como Demonio, enfrentarse a una usuaria de una Espada Sagrada era literalmente un suicidio. No importaba cuanto entrenase sus capacidades defensivas. Un corte directo, sobre todo uno de un arma legendaria como lo era Joyeuse, significaría una derrota instantánea, por no decir la muerte. Lo mismo se aplicaba al aura sagrada del arma, que en este caso además era lumínica. Y ahora que Karlamine era consciente de lo que podía hacer, era muy probable que el truco de cubrir su cuerpo con una fina capa de espadas delgadas semejantes a microfibras no volviera a funcionar.
—«Pero… —pensó Kiba, apretando a Repression Calm y Flame Delete con fuerza—. ¡No pienso permitirme perder ante una espada como esta!»
Y entonces, Repression Calm y Flame Delete fueron remplazadas por un nuevo par de espadas gemelas. Un par de espadas cuyas hojas estaban hechas de oscuridad pura.
Una ceja de Karlamine se alzó con asombro. Fue lo único que ella tuvo tiempo de hacer antes de que Kiba empezase a moverse como un rayo, y apareciese en frente de ella con sus dos espadas dirigidas a su torso. Siendo capaz de reaccionar, bloqueó el ataque con Joyeuse, y luego se dispuso a ejecutar de nuevo su Eclatement para acabar con su enemigo de un solo golpe
Pero para su sorpresa, cuando su espada empezó a emitir luz y energía sagrada, las hojas de la espada de su enemigo crecieron y absorbieron la energía, evitando así su ataque.
—Holy Eraser —expresó Karlamine, haciendo una mueca mientras volvía a retroceder—, una espada de oscuridad que devora luz. Esa es la base que estás usando, ¿cierto?
Kiba asintió, sus ojos centrados en el arma de su enemiga.
—Ya era capaz de usar esta espada antes; pero luego de mi último entrenamiento mis capacidades con ella han mejorado —Recordó las ocasiones en que Elmenhilde usaba su sombra para absorber y redirigir sus ataques—. Creo que debería estar agradecido contigo por esto. Me has dado la oportunidad de comprobar su eficacia.
—Estoy honrada de ser tu muñeco de prueba —habló Karlamine con ironía, alzando su espada mientras su cuerpo se rodeaba de energía mágica—. Sin embargo, no creas que no pensé en esta posibilidad. ¡Veamos como reaccionas ante esto! ¡Lepee du Soleil! (¡Espada del Sol!)
Y entonces, con esas palabras, la espada de Karlamine —Joyeuse— fue cubierta en flamas.
—El mismo truco de tu amiga —comentó Kiba sin rastro de asombro, Chiris y su espada flameante viniendo a su mente.
La respuesta de Karlamine fue sonreír y moverse con gran rapidez en contra de Kiba. Empezó a realizar estocadas, las cuales en su mayoría eran bloqueadas por el par de Holy Erasers de Kiba; pero llegado a un momento, ella simplemente realizó estocadas incluso aunque su espada no se encontrara cerca de Kiba. El resultado de eso fue que sus cortes que deberían haber sido fallidos se transformaran en medias lunas de flamas que salieron disparado en contra de su rival.
Kiba trató de esquivar; pero la veloz Karlamine había generado demasiados cortes ígneos incluso para él. Sin alternativa, remplazó una de sus Holy Erasers por Flame Delete, y absorbió los ataques que no podía esquivar.
—Te equivocas si piensas que es el mismo movimiento de Chiris —expresó Karlamine, ella y Kiba habiendo vuelto a tomar distancia—. Y esa equivocación ahora te costará caro. Porque ya he comprendido una cosa: ¡no puedes crear espadas que tengan más de una propiedad!
—¡!
—Lo descubrió —dijo Issei, haciendo una mueca.
—Siempre supe que esa incapacidad le iba a costar caro, Issei-sama —comentó Eve, su tono frio.
—¿A qué se refieren? —cuestionó Seekvaira, su mirada curiosa.
—Sword Birth, el Sacred Gear de Kiba, permite crear Espadas Demoniacas en base a la imaginación —respondió Issei—. Con eso dicho, parecería que no tiene límite alguno; pero si fuera así entonces sería una Longinus, y no lo es. De alguna manera, Kiba ha logrado aprender a crear espadas con propiedad increíbles como absorber los elementos de la naturaleza; pero no puede hacer que una espada tenga dos de esas propiedades al mismo tiempo.
—¿Cómo absorber fuego y agua al mismo tiempo? —se incluyó Latía en la conversación, intrigada.
—Exactamente —asintió Issei—. Y no solo eso. Según Eve-sensei, todavía está limitado en el sentido de que solo puede hacer cosas que entienda. Es por esto que no puede hacer algo como una espada que detenga el tiempo o que lo vuelva más rápido.
—En un Balance Breaker, quizás estas limitaciones desaparezcan —habló Elmenhilde, una mueca cruzando su rostro—. Pero dentro de ese chico existe «algo» que no le permitirá alcanzar tal nivel hasta que ese «algo» desaparezca.
—¿Y que es ese «algo»? —inquirió Tsubaki, curiosa
Elmenhilde la miró con seriedad.
—Odio
Sonriendo victoriosa, Karlamine alzó su espada y realizó un rápido giro con ella.
—¡Tornade! (¡Tornado!) —gritó. Y de su espada, aun rodeada en las flamas de la Lepee du Soleil, un tornado de viento cortante salió apresurada en contra de Kiba, las flamas transformando el tornado segundos después en una vorágine ígnea de viento cortante con aura sagrada.
La respuesta de Kiba ante ese movimiento fue sencilla: correr. Con su velocidad sobrehumana, esquivó el ataque de Karlamine al saltar y aterrizar literalmente al otro lado del campo de batalla.
—¡Mal movimiento! —Karlamine sonrió—. ¡Éruption! (¡Erupción!)
Ella clavó su espada en el suelo. Y entonces, alrededor de todo el campo de batalla grietas aparecieron. Fue solo un mal presentimiento lo que hizo que Kiba se moviese rápidamente de donde estaba, minutos antes de que un gran chorro de energía sagrada surgiese del suelo.
—¿Qué pasa, Caballero Gremory? —cuestionó Karlamine, chocando su espada con la suya mientras ambos estaban en el cielo—. ¿No puedes seguirme el ritmo?
Sacando sus alas demoniacas y retrocediendo velozmente, Kiba hizo una mueca oscura, gotas de sudor resbalando por su cuello.
—«Todo es culpa de esa maldita espada —maldijo—. Si no fuera por ella, no tendría que estar tan a la defensiva»
—¡Volar no te servirá de nada! —exclamó Karlamine, sacándolo de sus pensamientos al desatar otro Tornade. El ataque generaba una turbulencia brutal, aparte de que el hecho de estar imbuido en energía sagrada lo hacia extremadamente peligroso. Para poder esquivarlo, Kiba no tuvo otra opción que dejar de volar y aterrizar en cuclillas en el suelo.
—¡Otro mal movimiento!
Y antes de que Kiba pudiese pensar cualquier cosa, Joyeuse salió disparada en contra de él. Una rápida esquivada lo hizo evitar aquel ataque tan mal ejecutado; pero cuando trató de moverse y aprovechar el hecho de que Karlamine estaba desarmada, se encontró con que era incapaz de moverse.
Karlamine sonrió ante eso.
—Frais de Cercle (Carga de Circulo)—exclamó ella.
Y entonces, Kiba notó que Joyeuse había creado un Círculo Mágico alrededor suyo. Debía ser una especie de Magia inmovilizadora, pensó. Forzó su cuerpo a moverse mientras expulsaba poder mágico (mana) para liberarse del embrujo; pero Karlamine agarró a Joyeuse mucho antes de que pudiese hacerlo.
—Este es el fin, Kiba Yuuto —dijo ella, antes de salir disparada en su contra, Joyeuse brillando.
—Se acabó —pensó Raymond en voz alta.
—No —Venelana puso un rostro serio. A su mente, vino la primera vez en que había visto al Caballero de su hija. La apariencia tan infantil, solitaria y vaciá que tenía; pero sobre todo, la forma en que miró a su hija con adoración cuando esta lo hizo volver a tener algo de vida—. Esto aún no acaba
SLASH.
El sonido de sangre siendo derramada.
—¿Qué…?
Un jadeo asombrado escapó de los labios de Karlamine.
Porque desde su pierna, sangre era derramada por el filo de una Espada Demoniaca.
—¿Cómo? —Retrocedió, el Circulo Mágico del Frais de Cercle desapareciendo ante su falta de concentración. Apresuradamente se sacó la Espada Demoniaca que tenía clavada en su pierna, y lanzó como pudo un Hechizo Curativo para al menos hacer que parara el sangrado—. ¿Cómo lo hiciste?
—Tienes razón: solo puedo crear espadas con una propiedad —Kiba alzó la mirada, su rostro determinado, y apretó sus espadas—. ¡Pero puedo crearlas desde cualquier lugar, incluido el suelo!
—Ese detalle… —Karlamine suspiró, a su mente viniendo la imagen de sus compañeras de nobleza siendo apuñaladas por armas que surgían desde el suelo—. Lo olvidé. Que tonta. Descuidé un golpe perfecto al bajar la guardia.
—Por mi parte, me has hecho comprender que esta pelea lo es todo —Kiba cerró los ojos—. Si tu espada siquiera rozase a mi Rey… Sería el fin del juego: game over absoluto. No existe Demonio en mi equipo con la capacidad de resistir un golpe de tu espada. Solo yo tengo la velocidad para hacerte frente. ¡Si no doy todo de mí, y te derroto ahora, mi ama no podrá ganar! ¡Prepárate, Caballero de Phenex! ¡¡Voy a dar todo por el todo!!
Y entonces, ante los ojos asombrados de Karlamine, se movió como nunca se había movido. Fue solo su instinto lo que le permitió bloquear el ataque de sus dos espadas.
—«¡¿Se volvió más rápido?! —se cuestionó, moviéndose para a duras penas bloquear otro golpe —. No, no es eso. Él…»
—Ha descuidado su defensa a cambio de ganar velocidad y mejorar su ofensiva —observó Sairoarg.
—Una estrategia muy arriesgada —comentó Issei, apretando los puños mientras daba ánimos mentales a su amigo
—Muy, pero muy arriesgada —sonrió Ravena, trayendo mala espina a los amigos de los Gremory a pesar de que en esa sonrisa algo no cuadraba.
—«Tantas aberturas… Si golpeo solo una de ellas, puedo dar fin a la pelea»—pensó Karlamine, alzando su espada para atacar.
Pero tuvo que rechazar esa idea para bloquear dos estocadas.
Y luego bloquear otras, y otras. Y cuando pensó que tendría la oportunidad de atacar, espadas surgieron debajo de ella, ligeros cortes siendo lo único recibido gracias a su rápida reacción.
Abrumada, Karlamine cerró los ojos. Recordó a su Rey, al amor de su vida. Un hombre arrogante, pervertido y que parecía a primera vista una absoluta basura. El hombre que, sin embargo, salvó su vida y le permitió cumplir su sueño de ser una Caballero, incluso enemistándose con su poderosa familia por ello.
—No hay modo —susurró—. Lo siento, Raiser-sama, este será mi último combate.
Abrió los ojos.
—¡Pero no pienso perder este duelo! —gritó.
Y entonces, balanceó a Joyeuse, liberando una oleada colosal de energía que Kiba esquivó con facilidad.
—San Pedro, San Basilio, Santa Margarita, Santa Martha… —Nombres de Santos empezaron a escapar de la boca de Karlamine—. Todos ustedes… por este amor que late en mi pecho; se los ruego; ¡por favor escuchen mi voz!
Humo empezó a ser despedido por el cuerpo de Karlamine, ante la mirada asombrada de Kiba.
—«Lo que sea que esté haciendo, sin duda es un Arte Sagrada —pensó—. Para atreverse hacer algo así siendo un Demonio... No hay duda de que debe ser algo extremadamente importante. ¡No puedo permitir que lo haga!»
Se movió para atacar; pero Karlamine, previendo eso, clavó su espada en el piso, invocando el Círculo Mágico Paralizador de su Frais de Cercle.
—«¡NO IMPORTA!»—gritó Kiba en su mente. Y con su Sword Birth hizo que tanta espadas como pudiesen surgieran debajo de Karlamine.
La mencionada sonrió ante eso.
SLASH.
—Este cuerpo, esta alma… ¡Lo entrego todo! —dijo, todas las Espadas Demoniacas clavadas en su cuerpo.
—«¡N-no puede ser…! —Kiba vio eso con total asombro—. Ella, ella… ¡¿prefirió recibir todos mis ataques a interrumpir lo que está haciendo?!»
—Este es mi juramento como Caballero —sonrió Karlamine, sangre bajando por su rostro—. Así que ven a mí, mi libro.
Y entonces, en las manos de Karlamine apareció un misterioso libro.
—Este es tu fin, Caballero Gremory —siguió sonriendo ella, su sangre derramándose por todos lados.
Y luego dijo:
—¡Muéstrame tus conocimientos, Casseur de Logistille!
—Karlamine… —El rostro de Ravena se llenó de tristeza y orgullo—. Sin duda que amas a mi hijo.
—Ese nombre… —Eve entrecerró los ojos—. Ya veo. El Grimorio de la bruja Logistilla: el Tomo Manual Multipropósito de Destrucción Mágica.
—¿Qué es eso, Eve-sensei? —cuestionó Asia, sin entender.
Eve cerró los ojos por completo.
—Un Grimorio, Asia, es una especie de contenedor mágico donde se pueden escribir una serie de conocimientos sobrenaturales. Esto, sin embargo, es solo la base. A medida que el conocimiento mágico crece, aprenderlo se vuelve más peligroso. Un Grimorio está diseñado para que ese conocimiento se vuelva de fácil acceso, por lo tanto… Todo aquel que lee las páginas de un Grimorio se ve poseído por su información.
Asia la miró con confusión.
Eve puso una expresión sombría.
—El lector se vuelve un instrumento, y el Grimorio un manual de instrucciones. Y de pronto, el lector pasa a modo automático, nada más que una herramienta para que el Grimorio cumpla una función. Que en este caso, es….
—¡Que desaparezca toda forma de Magia! —gritó Karlamine. Desde el libro que tenía en sus manos, el Casseur de Logistille, letras empezaron a desbordarse sobre su cuerpo: palabras incomprensibles de alguna especie de idioma perdido. Los ojos de Karlamine brillaron mientras eso pasaba, y una cantidad exagerada de información hizo que sus pupilas resplandeciesen en un tono verde diferente de lo usual. Ella levanto su mano, y entonces todas esas letras salieron despedidas por el aire, convirtiéndose en hondas de mana que hicieron que todas las espadas de Kiba se disolviesen en motas de poder mágico, incluidas las que estaban en sus manos.
—¿Qué? —Kiba jadeó, atónito ante lo que veía.
Karlamine sonrió ante eso, su sonrisa temblorosa por las heridas en su cuerpo. Agarró a Joyeuse, y luego salió disparada contra el desarmado Kiba. Este rápidamente trató de crear otro par de Holy Erasers para defenderse, pero al momento en que tratase de hacerlo, las letras en el cuerpo de Karlamine volvieron a generar ondas que las dispersaron
—Nulificar cualquier tipo de hechizo o creación de origen mágico —continuó hablando Eve—. Ese es el propósito del Casseur de Logistille: una gigantesca masa de encantamientos Anti-Magia que permite a quien lo lea acabar con cualquier usuario de Magia.
—Es asombroso —comentó Sona sin poder evitarlo—. Y terriblemente oportuno, ya que es literalmente el contador de cualquier Sacred Gear de Tipo Creación.
—No creo que sea oportuno. Más bien diría que fue algo planeado —Seekvaira se ajustó sus lentes—. Karlamine dijo algo interesante: «Lo olvidé». Lo dijo cuándo el Caballero Gremory uso la táctica que ya había usado contra Villent, Burent y compañía. Eso confirma que las utilizaron como cebo y analizaron lo que sus enemigos podían hacer.
—Esa es mi pequeña Ravel para ustedes —expresó Ravena con orgullo—. Con su cuerpo tan débil, ella nunca pudo hacer lo que los otros niños hacían. En su lugar, hacia cosas como leer acertijos, jugar ajedrez y cualquier otra forma de enriquecimiento mental. Mientras su cuerpo quedaba por debajo de lo que a su edad respecta, su mente voló por encima de sus congéneres, y estoy totalmente segura que habrá Demonios adultos que tendrían dificultades ganándole en una partida de ajedrez. Su único problema es su inexperiencia, y que a veces trata los asuntos desde la perspectiva intelectual en vez de la humana; pero creo que eso puede mejorarlo en el futuro.
—Pero no todo el crédito es de Ravel —reconoció Roldan, mirando la pantalla de manera solemne—. Karlamine sin duda que es dando todo de sí para acabar con su oponente
—«Kiba…—Por su parte, Issei apretó sus puños, viendo a su amigo correr de Karlamine al verse desarmado—. No te rindas. ¡Yo sé que tu sabrás como salir de esta!»
Kiba corrió. Tan veloz como pudo, trató a como dé lugar esquivar a Karlamine.
Sin embargo, mientras más se movía, de repente sentía como si su cuerpo estuviera más pesado.
—«Ya veo—Kiba hizo una mueca. A su mente, vino el momento en que Burent lo había atacado con un plato de comida envenenada—. Creí haber logrado evitar aspirarlo; pero parece que absorbí un poco de todos modos. No sé qué tipo de veneno sea; pero debo terminar esto rápido antes de que se extienda por todo mi cuerpo»
Se movió, esquivando una andanada de luz de Karlamine. Trató de crear espadas con su Sacred Gear; pero las letras en el cuerpo de Karlamine dispersaron todas y cada una.
—Es inútil —Una sangrante Karlamine sonrió de manera solemne—. Todo lo que puedes hacer es inútil. Ahora tu Sacred Gear es inservible.
—«Ella tiene razón—Kiba dio un salto veloz, esquivando por los pelos otro Tornade—. Puedo esquivarla solo porque he nulificado mi ofensiva. Pero a este ritmo perderé cuando el veneno se extienda por todo mi cuerpo»
Kiba apretó sus puños, frustrado.
—«Otra vez… ¡¿Otra vez una de esas malditas espadas arruinará todo?!»—se cuestionó.
—Fuiste un digno adversario, Caballero de Gremory —sonrió Karlamine, su espalda alzándose—. Pero todo ha terminado. ¡La victoria es para el equipo de Raiser-sama!
Poder mágico se desbordó por el cuerpo de Karlamine. Leguas de fuego cubrieron su espada, incrementándose segundo a segundo conforme su energía le era trapazada a su arma. Prontamente, la hoja de luz de Joyeuse se convirtió en fuego en su expresión más pura
—¡Toma esto! ¡Coup de Feu! (¡Golpe de Fuego!)
Y entonces, con un movimiento descendente, una gigantesca esfera amorfa de fuego parecida a un mini-sol salió disparada contra Kiba. Era demasiado grande como para esquivarla, y cualquier intento de crear a Flame Delete terminaba con sus espadas dispersándose por obra del Casseur de Logistille
—«Rojo —pensó, viendo las flamas. Eran más rojas que naranjas, casi carmesíes. Le recordaban a….
—¡Vete! ¡Por lo menos tú debes sobrevivir! ¡Nosotros los entretendremos!
—¡Alto!
—¡No lo dejen escapar!
—¡Atrápenlo!
Correr. Correr. Correr.
La nieve pintaba el bosque. Su agitado aliento era visible. Sus pasos flanqueaban, y con casa segundo que pasaba, su consciencia se debilitaba.
—«Quiero vivir»—pensaba.
Solo por eso continuaba.
Por los que se habían sacrificado por él.
Por los que habían puesto su resolución sobre él.
Por los que habían dado todo por él.
Él corría. Huía. Avanzaba y continuaba.
Pero…
BUM.
Un impacto colosal. Fue incapaz de continuar.
—«N-no… No puedo —Ordenó a todos y cada uno de sus músculos a levantarlo—. ¡No puedo dejar que sus muertes sean en vano!»
Se levantó. Dio tres pasos acelerados al frente, y…
Cayó.
—«Solo quiero vivir»—lloró.
Y entonces…
Un hermoso cabello carmesí
Sí. Lo recordaba como si fuera el primer día.
Esa vez, él, el chico llamado Izayoi, murió.
—No tengo nada por lo que vivir. Solo déjame solo.
—¿Es así? ¿Entonces para eso era por lo que querías vivir? ¿Para lamentarte?
Lo recordaba.
—No lo entiendes. Todos están muertos. Murieron por mí. Yo… yo no sé qué hacer.
—Yo si lo sé. Debes…
»Vivir.
»Vivir por mí.
»Te salvé la vida, así que… Ahora me perteneces. Eres mi siervo. Y mi primera orden es…
»Debes vivir.
»Vive por ellos. Se feliz por ellos. Continúa por ellos. Recuerda: estas aquí por ellos. Debes seguir por ellos.
»Y si puedes, también por mí…. Ufufufu.
Cada día y cada noche lo recordaba.
—Izayoi… Ese nombre… Ese nombre me lo dieron ellos. ¡Ese nombre no quiero escucharlo nunca más!
—Yuuto.
—¿Eh?
—Tienes cara de Yuuto. Podríamos llamarte así. Yuuto Kiba, o en orden japonés: Kiba Yuuto.
Ella siempre estuvo ahí, apoyándolo.
Y él…
—Tranquilos. No pasa nada. Solo es un matrimonio. Y-yo… E-estoy bien. En serio.
—«Te prometí ser tu caballero —recordó, cerrando los ojos—. Prometí ser tu espada. Para ti… La princesa que me dio la oportunidad de vivir en nombre de mis compañeros. Pero yo…»
—«Soy un fracaso»
—«Una vez más, caigo ante una de esas malditas espadas»
—«Creí haber avanzado; pero ahora lo veo. Soy igual que en ese entonces. He vuelto a fracasar, y ahora tu sufrirás»
—«Yo… L-lo siento»
Una lagrima de impotencia resbalo por su mejilla.
Y entonces…
Otro recuerdo
—Sensei —Un pequeño Kiba de diez años miró a un hombre japonés de haori azul—, tengo una pregunta. ¿Alguna vez se ha encontrado en una situación donde no puede hacer nada?
—¿Hmn?
—Me refiero a una situación donde, por más que trata, falla —se explicó Kiba.
Su sensei se acarició la barbilla de manera pensativa.
Luego asintió.
—Por supuesto. Siempre hay una situación donde todas las puertas parecen estar cerradas. Mentiría si digo que no me he visto envuelta en una de esas.
—¿Y qué ha hecho en esa clase de situaciones?
—Veras, Izayoi…
—Yuuto —corrigió Kiba, mirando a su sensei con infantil molestia.
—Ya, ya. Yuuto, por supuesto —El sensei sonrió con diversión—. Pues veras, Yuuto, cuando todas las vías estén trancadas, solo hay una cosa que puedes hacer.
»Crear una vía.
—¿Eh?
—Si el oponente no tiene fallos en su guardia, entonces crea un fallo —explicó el sensei—. Si no tiene debilidades, entonces crealas. Jamás te rindas, Yuuto. Un Caballero nunca muere con las manos vacías. Nunca. En nombre de tu maestro, si has de caer, vas a llevarte a todos los enemigos contigo.
—Pero, sensei…
—Sé que suena difícil —El sensei se acercó y le desordenó el pelo a Kiba—. Pero sé que tú podrás hacerlo. Sabes lo que hace tu Sacred Gear, ¿no? Cuando se trata de crear cosas, no hay nadie como tú
—«Cierto —pensó. Y entonces, sin importarle nada, liberó todo su poder mágico. Una sonrisa manchada por raspones brillo en su rostro—. Un caballero nunca muere con las manos vaciá. Y-yo… ¡NO PIENSO CAER ASI!»
Y mientras el Coup de Feu caía sobre él, Kiba gritó:
—¡SWORDBIRTH!
—Que inútil —Ruval habló con frialdad—. No importa cuánto se esfuerce, si usas Sacred Gears o habilidades mágicas, todo carece de sentido. Lo único que le queda es usar su fuerza pura. No está más que resaltando el hecho de que está desesperado.
—Se equivoca.
—¿Eh? —Ruval parpadeó. Eran pocos los que se atrevían a llevarle contraria en voz alta.
—Dije que se equivoca —repitió Issei, sonriendo—. ¡Porque ese que está ahí es mi amigo, yo sé que usted se equivoca!
Y como para respaldar esas palabras…
BOOOOOM.
Una gigantesca explosión.
—¡Tornade!
Ondas de vientos fueron conjuradas desde la hoja de Joyeuse. Carentes de su fuerza letal normal, únicamente dispersaron la cortina de humo que se había generado, develando así una vista impensable para Karlamine.
—Imposible —jadeó ella.
Porque en frente de ella, un Kiba con ligeras heridas sostenía dos espadas totalmente nuevas.
—¿Sorprendida? —sonrió Kiba, conteniendo un tosido mientras sangre resbalaba por una quemadura de su cuello. No había logrado salir indemne del Coup de Feu, y además el veneno de Burent se extendía con rapidez sobre su cuerpo—. Yo también lo estoy. Solo puedo decir que agradezco a mi sensei, porque al recordar sus palabras he logrado crear un milagro gracias al amor que siento hacia mi ama, mi querida Onee-sama.
»Contempla, Caballero de Phenex —Kiba alzó sus dos espadas con orgullo—, el milagro creado por el amor característico del Gremory que resalta por su control sobre el poder mágico: Ethereal Unmaker (Aniquilador Etéreo), una espada que absorbe el poder mágico.
—¡!
Sorprendida, Karlamine jadeó por un par de segundos, para luego negar con la cabeza para sí misma.
—¡No importa lo que hagas! —gritó, letras extendiéndose por todo su cuerpo—. ¡Porque ante mí no sirve ninguna forma de magia!
Las letras en su cuerpo brillaron ante sus palabras, generando ondas puras que salieron contra Kiba. Las ondas, aunque incapaces de dañarlo de forma directa, deberían dispersar las espadas que tenía en mano; pero para sorpresa de Karlamine, las ondas perdieron fuerza cuando de repente Kiba creó muchas Ethereal Unmakers en el suelo, llegando al punto que las espadas en su mano quedaron intactas.
—Hakhakhak. Que interesante y repentino cambio —comentó Zekram con una sonrisa.
—Es sorprendente —reconoció Ruval, cerrando los ojos mientras cruzaba los brazos. Por un segundo, pudo verse que miraba a Issei por el rabillo de su ojo.
—¡Así se hace, Kiba! —felicitaba Issei, abrazando a una emocionada Asia que daba brincos de la emoción.
—Hmp. Un cambio interesante. Veo que afortunadamente no perdí mi tiempo —comentó Eve—. Logró crear la forma definitiva de una espada con la propiedad de «absorción». Obviamente le requerirá trabajo, pero ya ha tocado el primer escalón para crear una espada multipropósito.
—Y a buena hora que lo hizo —expresó Elmenhilde, sin mirar a Eve. Parecía que estaba hablando consigo misma, a pesar de que literalmente acababa de contestar lo que Eve había dicho—. No importa que se trate de Magia del tipo Anti-Magia, al final sigue siendo Magia, así que usa poder mágico como base. Ante una espada que absorbe poder mágico… los hechizos del Casseur de Logistille naturalmente fallaran si su usuario no tiene la suficiente destreza mágica.
—Supongo que esto pone el partido de regreso al principio —pensó Raymond en voz alta, solo para sonreír con un leve sonrojo al ver como todos lo miraban como si fuera estúpido—. ¿Qué? Lo siento si no soy bueno en las peleas. Lo mío es manejar empresas de telecomunicaciones.
—Descuide, Raymond-san —expresó Sona —. De hecho, sus palabras a primera vista podrían ser verdaderas; de no ser por un pequeño detalle.
—Las heridas de ambos Caballeros —completó Seekvaira—. Hablando objetivamente, diría que Karlamine, quien recibió varias puñaladas de manera directa y gasta activamente una gran cantidad de Poder Mágico usando el Casseur de Logistille, es la que está más cansada; pero…
—Hay algo extraño con los movimientos de Yuuto —expresó Sirzechs, para impacto de todos. ¡El mismísimo Maou estaba analizando la batalla!
—Sobre eso, cariño —Venelana reflexionó—. Supongo que se debe a que inhaló un poco de veneno durante su primer combate. Sumalo al gasto que implica usar el Sword Birth como lo está usando y el efecto del mero roce del aura sagrada de Joyeuse, y creo que Kiba está literalmente en sus últimas.
—Y no es como si Karlamine fuese diferente en ese sentido —reconoció Ravena con una mirada cansada—. Estoy seguro que tanto ella como el Caballero de tu hija saben que deben el terminar este combate cuantos antes.
—Ufufufu —Runeas rió, ignorando el aura tensa a su alrededor—. Una pelea a contratiempo en donde a la mínima falla cualquier bando puede perder…. Eso suena tan… ¡MA-RA-VI-LLO-SO!
Sorprendida ante el inesperado desarrollo de los eventos, Karlamine alzó a Joyeuse y salió disparada en contra de Kiba como un rayo. En respuesta, Kiba hizo que cientos de espadas surgiesen del suelo al paso de Karlamine cual puas que crecían del suelo. Ninguna de las espadas logró tocar a Karlamine, porque las letras del Casseur de Logistille cumplieron su trabajo, esfumándolas antes de que pudiesen siquiera rozar a la Caballero Phenex. Pero la espadas de Kiba —las Ethereal Unmakers— también cumplieron su propósito. Cuando Joyeuse chocó contra las espadas en manos de Kiba, las letras en el cuerpo de Karlamine carecieron de la fuerza necesaria como para destruir su armamento. Y en consecuencia, las espadas de Kiba tuvieron camino libre para absorber y negar el aura sagrada del arma legendaria que alguna vez perteneció al gran Carlomagno.
Lo que quedó entonces fue simplemente el choque de una gran espada en contra de dos espadas ligeras.
—Eres impresionante —Karlamine sonrió, gotas de sudor resbalándose por su frente y entremezclándose con la sangre de sus heridas—. Desde mi prima, nunca había conocido a alguien como tú con tal destreza en las espadas.
Una ceja de Kiba se alzó. Y a pesar de saber que era ilógico, dejó que su curiosidad guerrera se apoderada de él.
—¿Prima? —cuestionó.
—Somos primas segundas, unidas por una noble rama familiar a las que pertenecen nuestras respectivas madres—explicó Karlamine—. Su padre es uno de los mejores guerreros de la Iglesia, aquel cuya sangre lleva el honor de resguardar la espada de Oliver: Hauteclaire
—¡!
En el palco, la mirada de Issei se llenó de seriedad por un momento
—«Esas características… —A su mente, una chica que alguna vez confundió con un chico llegó—. Increíble. Pensar que tú de todas las personas estarías emparentada con alguien perteneciente a la Facción Demoniaca»
Mientras tanto, Karlamine sonrió al notar como la postura de Kiba cambio ante su revelación.
Y sin dar mayor preludio, se volvió a abalanzar en contra de él.
Por varios instantes, la escena anterior se repitió. Múltiples Ethereal Unmakers fueron creadas, el Casseur de Logistille las nulificó, perdiendo la fuerza necesaria como para destruir las espadas de Kiba, y lo único que resto fue un simple choque de espadas. Pero mientras choque tras choque sucedía, Kiba de poco a poco trataba de pasar de la defensiva a la ofensiva. Y aunque sonaría extraño, eso era lo que buscaba Karlamine.
—«Es como lo sospeché —pensó ella—. Cada vez que escucha sobre una Espada Sagrada, se llena de agresividad. Si sigue así, dará lugar al hueco que necesito para terminar esto de un golpe»
Sonrió aún más al notar eso, y sin darse cuenta cometió un error.
—«Ya veo»—Kiba aspiró aire. Y entonces, su rostro se llenó de calma y dijo: —. Lo siento; pero un Caballero no se deja llevar por artimañas tan obvias
—¡! —La sorpresa apareció en el rostro de Karlamine. Fue solo el Casseur de Logistille lo que evitó que varias espadas la hiriesen al bajar su guardia—. Ja —rió ella—. Supongo que eso es lo malo de ser una chica simple. ¡Las personas leen tus intenciones con una sola mirada!
Ella desató un Eruption, su espada clavándose en el suelo y desatando un geiser de energía sagrada por debajo de Kiba, quien esquivó con rapidez el ataque. Sin perder tiempo, Karlamine desató luego un Tornade, el cual, aunque no generó daño alguno porque Kiba lo absorbió con sus Ethereal Unmakers, cumplió su cometido al permitir a Karlamine tomar una gran distancia de Kiba.
—¡Has sido el mejor rival que he conocido, Yuuto Kiba! ¡El primer hombre que logra igualarse conmigo en técnica, y que se ha abierto paso a través de todo lo que he le lanzado! —Los ojos de Karlamine, de por si brillantes por el conocimiento del Casseur de Logistille, destellaron en determinación—. ¡Pero nuestra pelea debe terminar aquí! Por mi amo, por tu ama…. aquí y ahora… ¡Acabemos con esto de un golpe!
Si se hubiera tratado de otra persona, lo normal habría sido rechazar tal desafío absurdo. Pero Kiba no era una persona normal: era un Caballero, incluso aunque había sido entrenado por uno de los mejores asesinos de Japón. Incluso si todos los factores que lo ponían contra las cuerdas no existieran, él jamás rechazaría un desafío como el que acababa de habérsele sido hecho.
—Espero que no te arrepientas, Karlamine... —Las espadas de Kiba se alzaron, y una oleada de poder mágico, lo último que le quedaba, rompió en forma de un aura estremecedora alrededor de su cuerpo—. ¡Porque en nombre de mi maestra, Rías Gremory, VOY A IR CON TODO!
Y con una sonrisa mutua, ambos clamaron:
— ¡Coup de Feu!
— (¡Aluvión de Espadas!).
Y entonces, sucedió. Una masa de fuego tan gigantesca como una casa y una lluvia de espadas chocaron entre sí, generando una inmensa explosión que creo una colosal cortina de humo
—No puedo ver nada —gruñó Elmenhilde, molesta. Sus ojos eran capaces de ver a través de la oscuridad, el humo y de cualquier cosa que pudiese entorpecer su forma de pelear; pero las grabaciones eran imágenes fijas que mostraban lo captado por cámaras, lo cual anulaba a sus ojos. Y aunque la tecnología del Inframundo fácilmente podría solucionar problemas como el de la imagen siendo tapada por humo, los Demonios preferían dejar las cosas así por un «efecto dramático».
Elmenhilde no era la única que estaba molesta por eso.
—¡Que impaciencia! —Ravena golpeteó repetidamente con su dedo la superficie de la mesa en donde estaba sentada—. ¡No puedo con esta angustia! ¡Creo que voy a morir de un ataque al corazón!
—Pero, mamá… Eres inmortal —expresó Raymond con cara plana.
Ravena lo ignoró.
Mientras tanto, Venelana también se quejaba.
—En el próximo Gran Concilio de los Pilares juro deshacerme de esta estupidez del «efecto drama». ¡Y volaré la cabeza de cualquiera de estos idiotas de mercadotecnia si se oponen!
Su esposo no pudo decirle nada porque él y su madre estaban muy ocupados entreteniendo a una impaciente Runeas, que casi destruye por accidente el salón en donde estaban en un ataque de frustración.
—Tranquilícese, Runeas-sama. No queremos que todo Lucifaad desaparezca —expresó Chyisis de manera nerviosa—. Mire, la cortina de humo ya ha desaparecido
Ante esas palabras, no solo Runeas volteó, sino que todos en la sala lo hicieron con rapidez.
Y lo que mostraron las diversas pantallas fue…
...
PUM.
PUM.
Dos personas cayendo al piso.
—Ja —Una Karlamine desangrada que tenía múltiples Espadas Demoniacas clavadas en su cuerpo rió, una mueca de dolor cruzando por su rostro mientras las letras del Casseur de Logistille retrocedían sobre su cuerpo—. Nunca imaginé que tantas de tus EtherealUnmakers atravesarían mi Coup de Feu
Un Kiba llenó de quemaduras sonrió y soltó sus espadas, el veneno en su cuerpo ya habiéndole quitado la movilidad en sus piernas y brazos.
—Y yo nunca imaginé que lanzarías tu espada usando el Coup de Feu como distracción —expresó, Joyeuse estando clavada a solo centímetros de su persona. Fueron solamente los rápidos reflejos de Kiba lo que evitó que la espada lo apuñalase directamente, pero el estar tan cerca de la hoja sagrada de todas maneras hacia que la piel de Kiba ardiese y echase humo. Combinado con las quemaduras de lo poco que no pudo esquivar del Coup de Feu, fue simplemente natural lo que le sucedió.
—Fue un buen duelo —comentó Karlamine, ya sin letras en su cuerpo—. Espero repetirlo en el futuro.
—Lo mismo digo —afirmó Kiba.
Y entonces, ambos cayeron por completo desmayados al piso.
[El Caballero de Rías Gremory-san y el Caballero de Raiser Phenex-sama han sido retirados]
Extra: Análisis del Capitulo y Adelanto
(Latía y Seekvaira)
—Que honor. Pensar que de tantos personajes justamente seria yo elegida para este tipo de papel… ¡Estoy tan emocionada, Seek-chan! ¡Son pocas las veces que me prestan tanta atención!
—Controlate, Latía. Si fuiste escogida fue por tu inteligencia. Volverte emocional solo te llevará a la ruina… ¡Ah, y no me llames Seek-chan!
—Tienes razón, Seek-chan. Lo mejor será que respire y cumpla con mi trabajo.
—Geez. ¿Por qué nadie me hace caso?... Pero bueno, vayamos rápido a lo que vinimos. Me esperan unos cuantos capítulos de Gundam en casa.
—Lo primero es sencillo: el autor quiere darles una gran disculpa. Anteriormente, Lady Ravena y Lady Venelana le prestaron una parte de su precioso tiempo para anunciar bastantes batallas; pero solo pudo traerles una de todas.
—Las razones son obvias para todos con un buen destello de inteligencia, ¿no crees, Latía? Tantos personajes, diálogos y poderes no son fáciles de manejar. Si todo lo que se prometió fuera entregado en un solo capitulo, probablemente habríamos visto una actualización para principios de Octubre… Ugh, de solo pensarlo me estremezco. Por eso es que no se deben prometer cosas que no se pueden lograr.
—¡Seek-chan, no seas tan grosera! ¡El autor no tiene la culpa de poner tanto detalle en lo que hace! Además, en mi opinión como lectora creo que todo estuvo bastante bien. Fue una buena pelea y hubo bastantes sorpresas. Aunque es una lástima que no hayamos podido pasar de conflicto y el protagonista siga en segundo plano.
—Concuerdo contigo, Latía. Pero, ¿sabes? El análisis de una lectora de novelas eróticas no es como si valiese de algo en una historia de aventura…
—….
—No me mires con esa cara y comienza con el análisis.
—Cof, cof (esta me la pagas luego, Seek-chan). Hoy vimos a muchos personajes jugosos y referencias aún más jugosas. Lord Phenex y sus hijos junto con Rudiger-sama, y el mismísimo Maou Lucifer junto a su padre, su abuela y Runeas-sama, la Demonio Ancestral Gremory. Y también, ese misterioso peón de Sairoarg y esa tal Tiffania. SI soy sincera, ¡estoy muy intrigada por la última!
—En mi caso, me intriga que Runeas-sama haya despertado justamente para ver el Rating Game. Podrá actuar como una niña, pero en realidad es una bestia cuya definición de diversión involucra batallas sin paragón. La última vez que se despertó, fue en pleno periodo Edo en medio de una gran marejada de peleas de familias Onmiyojis, Youkais y samuráis.
—Suena como un mal presagio… ¡Lo mejor será que hablemos de cosas menos espeluznantes! ¿Qué tal de Roderick-kun, el pequeño hijo de Raymond? ¿O tal vez de Merytra, la esposa de Ruval que aparentemente es el Bennu Original?
—No creo que haya mucho que decir acerca de Roderick, aparte de preguntarnos quien será su madre. Pero lo de Merytra sin duda es interesante. ¿No se suponía que los Bennus son los hijos que tuvo con la Fénix original? Pensé que era un hombre por eso.
—Yo también pensé lo mismo. Pero aparentemente decir esto y aquello no es contradictorio. Antes de ser Merytra, Bennu fue hombre.
—… No sé que decir ante eso.
—Bah, en el mundo de hoy eso no es nada raro. Si recuerdo bien, cierto personaje de la novela original que todos aman originalmente era un anciano pedorro antes de ser una loli bonita. Comparado con eso, ¿qué importa que un pájaro gigante se volviera una mujer hermosa?
—Descontando que ese pájaro gigante era un fragmento del alma de un Dios Jefe, nada.
—Mejor dejemos de hablar de esto, Seek-chan, o nos caerán los haters. Hablemos mejor de lo más importante: ¡el Kiba VS Karlamine!
—Siendo sincera, estoy sorprendida. Karlamine por si misma parece ser una guerrera bastante fuerte. En poder puro, no estoy totalmente segura de que iguale a un Demonio de Clase Alta. Pero tantos trucos serian una gran molestia, sobre todo para un Demonio de Clase Alta. Por lo menos, yo misma no estoy tan segura de haber salido airosa del efecto anti-magia del Casseur de Logistille.
—Y eso que no lo vimos todo. Por ejemplo, ¿sabes que Joyeuse hace más que simplemente lanzar rayitos? El aura de la espada cancela efectos enajenadores como la magia de control mental o la manipulación de emociones, y además tiene una propiedad que ayuda a anular Magias Defensivas. Es una lástima que Kiba no poseyese habilidades de ese tipo, porque no pudimos ver esos efectos en acción.
—Yo también tengo un dato curioso, Latía. Mientras escribía la pelea, el autor nerfeó en muchas ocasiones a Karlamine. En su diseño original, ella pelearía con escudo y espada; es decir, tendría más rango de maniobra de lo que se vio y además más fuerza física. Aparte, el escudo también iba a ser un arma legendaria con increíbles propiedades defensivas.
—Hmn, el autor me contó algo de eso. Se suponía que cuando Kiba acorralara a Karlamine, esta sacaría el escudo junto al Casseur de Logistille para darle la vuelta a la situación. Pero cuando profundizó sobre el hecho, llegó a la conclusión de que era demasiado exagerado y que ni el Etheral Unmaker hubiese bastado para que Kiba ganase la pelea.
—El resultado fue que se desechó el concepto de «Karlamine con espada y escudo». Pero eso no quiere decir que el escudo se descartase. En el futuro, puede ser que algún personaje de la iglesia nos sorprenda con un escudo legendario perteneciente a un héroe del Cantar de Roland.
—Aparte de eso, tampoco entramos en detalle sobre Joyeuse. Se supone que el Padre Celestial creo esta espada con un fragmento del pomo de la original Lanza de Longinus, y que como tal cuando es usada por un alma justa se libera un poder secreto sin límites. Yo misma hubiese considerado demasiado OP que Karlamine usase algo como eso contra Kiba, ya que ella misma es un Demonio y se supone que usar poderes sagrados sin control es casi un suicidio; pero aun así estoy decepcionada. Me hubiera gustado una referencia.
—Siendo sincera, creo que habría estado fuera de contexto mencionar un detalle así de la nada. Aparte, como lectora, fue algo complicado que la pelea fuese cortada por los comentarios. Los animes y los mangas lo hacen ver fácil de entender, pero en las novelas es súper complicado. Del hecho, el autor dice: «No intenten esto en casa, niños»
—Bueno, supongo que entiendo a lo que te refieres, Seek-chan. El capítulo en si fue largo teniendo en cuenta que se suponía que iba acompañado de otras cuatro peleas. Quizás a alguien le hubiese dado un patatús si fuese más largo.
—Quizás. No todos tienen la destreza de lectura de gente como nosotros, Latia.
—¿Te refieres a la destreza de gente que solo lee los Material Books de series de Mecha?
—¡…!
—Jo, jo. «No me mires con esa cara y comienza con el análisis», Seek-chan.
—Hmn, solo porque estoy apurada y casi llegamos al final te lo dejaré pasar. Ve, hasta te dejaré anunciar el adelanto.
—¡Que generosa!... Pues bien, ¡en el próximo capítulo Koneko y Mil-tan tienen un duelo mortal con un feroz tigre! ¡Un duelo donde todo puede terminar «con un solo golpe»!
—Espera, ¿eso no fue exactamente lo mismo que dijo Lady Venelana la otra vez? ¿Qué acaso el autor no quiere revelar más detalles? ¡Tomando en cuenta que tiene un 60% de la pelea escrita, estoy asombrada de su tacañería!
—¡Todo eso y más en el próximo capítulo! ¡No se lo vayan a perder!
—Ja, ¿ahora me ignoras, autor? No esperes entonces que a la próxima te ayude.
(FIN DE LA TRANSMISIÓN)
Tecnicas, Poderes y Habilidades…
Karlamine
Joyeuse: Es una Espada Sagrada creada por el Dios de la Biblia y empuñada por el rey Karl der Große (Carlomagno), así como por sus descendientes. Es conocida como La Magnificente Espada Arcoíris del Júbilo, o simplemente como la Espada del Júbilo, por los miembros de la Iglesia. No tiene el potencial ofensivo de armas como Excalibur o Durandal; pero se cuenta que en manos de un buen portador es imposible que conozca la derrota. Su hoja brilla en luz pura que resplandece en colores que cambian durante 30 veces al día. Cuenta una leyenda que la espada fue creada a base de un fragmento de la original Lanza de Longinus.
La espada emana luz purificadora que anula efectos enajenadores, proporcionando calma absoluta a su usuario y a todos aquellos a quien el portador considere un aliado, anulando además Maldiciones y ataques basados en «efectos de estado». Cuando se usa de manera ofensiva, la luz emitida por la espada tiene dones purificadores lo suficientemente fuertes como para cancelar la Magia Defensiva enemiga, atravesando cualquier forma de protección de origen mágico. Sin embargo, parece ser que estas no son todas las capacidades de la espada
Joyeuse cambia de apariencia según su portador. Cuando es usada por Karlamine, luce como una gran espada de empuñadura negra. (Espada de Ruler Karl der Große de Fate/Extella Link)
Casseur de Logistille: El Tomo Manual Multipropósito de Destrucción Mágica, o simplemente el Tomo de Destrucción Mágica, es un grueso libro —Grimorio— de cuero mágico especialmente otorgado y heredado de la bruja Logistilla al caballero Astolfo, después de que el primero fue encantado por esta última. Contiene registros de los medios para destrozar cualquier tipo de hechicería, otorgando a su propietario la capacidad pasiva de lidiar con la magia simplemente al portarlo.
Incluso sin usarlo de manera activa, concede efectos de protección que mitigan ataques mágicos; esto varía dependiendo de las capacidades mágicas (cantidad de mana) del usuario. Cuando se invoca su nombre, las páginas del libro selladas por un potente sello de la Iglesia se abren, y los conocimientos de Logistilla, que se decía venia de una civilización «más allá de las estrellas», se apoderan de la mente del usuario, otorgando la capacidad de romper y desbaratar cualquier tipo de acción «que no tiene un registro normal según las leyes del Mundo». Esto se traduce como la capacidad de desbaratar cualquier tipo de magia y artefacto mágico, incluyendo las Dimensiones creadas de manera artificial. Karlamine solo puede usar esta capacidad hasta cierto punto antes de empezar a sufrir severos dolores de cabeza por causa del conocimiento monumental de Logistilla.
Tornade: Un ataque realizado por Karlamine con Joyeuse y el uso de Magia de Aire. Endurece el aire alrededor de su espada, y desata un rápido corte, liberando una ráfaga de viento imbuida en la luz sacra de Joyeuse.
Éruption: Un ataque realizado por Karlamine con Joyeuse. Golpea el suelo frente al enemigo, liberando una explosión desde los pies del enemigo.
Lepee du Soleil: Un movimiento realizado por Karlamine con Joyeuse y el uso de Magia de Fuego. Rodea su espada de fuego y desata una rápida serie de cortes en contra del rival. Se aplica como una técnica activo-pasiva.
Frais de Cercle: Un ataque realizado por Karlamine con Joyeuse. Clava su espada en el suelo y hace que un Circulo Magico surja alrededor de su rival, inmovilizándolo. Luego libera un rápido corte frontal y hace que el Circulo Magico explote.
Eclatement: Un ataque realizado por Karlamine con Joyeuse. Libera energía de su espada, generando una gigantesca explosión.
Coup de Feu: Un ataque realizado por Karlamine con Joyeuse con el uso de Magia de Fuego. Carga fuego en su espada, y libera lo que parece ser una esfera amorfa cortante. Es lo suficientemente caliente como para producir lava al contacto con las piedras. Suele combinarse con Lepee du Soleil
Kiba
Holy Eraser (Borrador Sagrado): También conocida como la Espada Devoradora de Luz, es una Espada Demoníaca de oscuridad que devora energía sagrada y luz, y que también puede crear tentáculos de oscuridad que se extienden para mayor alcance
Etheral Unmaker (Aniquilador Etéreo): Alternativamente denominada como la Espada Asesina de Magos, es una «Espada Demoniaca Milagro» que tiene el poder de absorber poder mágico independientemente de su tipo. Su límite, hasta los momentos, son únicamente las capacidades de Kiba.
