Capítulo 22. Te amo, Kim Jaejoong

Desde que llegaron a su nuevo refugio temporal, Jaejoong se mantuvo sereno terminando con lo que había comenzado, la unión de la información estaba por finalizar. Para dejarlo hacer su trabajo, Changmin permaneció al margen para no molestarlo

El reloj marcaba ya las 3 de la tarde, cuando finalmente Kim estiró todos los músculos y miró con satisfacción la computadora. Shim, quien estaba en la cama observó cuando Jae se desperezó frente al apartado, estaba sentado en el pequeño escritorio que había en esa habitación

—¿Qué tal vas?

—Ven a ver —respondió con seriedad, pero era la primera vez que le hablaba realmente como si lo viera de ayudante y no como un estorbo

Changmin dio un salto fuera de la cama y se acercó, frente a él ya no vio las miles de pantallas con códigos ir y venir, sino información concreta y fácil de leer, pero a la vez fue escalofriante

—Este sí que es un pez gordo —estiró las manos al frente y se tronó un par de huesos de los dedos— Malversación, sobornos, cómplice de prostitución, lavado de dinero, incluso asesinato y encubrimiento en colusión con la policía

—Vaya, suena terrible —expresó horrorizado

—Es dueño de una televisora, tres empresas editoriales, casas de apuestas ilegales, prostíbulos y otros negocios sucios, seguro le conoces —usando el puntero de la computadora, abrió una foto, Changmin abrió más amplio los ojos

—Ahn Seo-jun, el prestigioso empresario —comentó con asombro, aquella era una figura pública sin mancha alguna conocida, siempre encabezaba encuestas de popularidad en el mundo de los negocios

—De prestigioso no tiene nada —bufó con desprecio— Le excita quemar con cera caliente, es un fetichista del cosplay y un adicto a la pornografía infantil. Es despreciable

Changmin escuchó aquellas palabras y tragó saliva, por el gesto de rencor en Kim, supuso que había sido su cliente en más de una ocasión, lo conocía bien

—Será más difícil de atrapar que los otros, pagó por mí un par de veces al principio, después, salí de su rango de edad, no podré usar la misma estrategia que con los otros dos

—¿Y cuál es el plan?

—Traer al conejito a una trampa —sonrió con astucia— Y mientras está atrapado, exponer sus sucios secretos, lo orillaremos a suicidarse —volvió a emitir una sonrisa de satisfacción, esta vez el propio Changmin se sintió intimidado

—¿Cómo harás eso?

—El muy hipócrita es un "amoroso padre de familia", tiene 3 hijos, gemelos de 13 años y una niña de 7. Aunque es pedófilo, no es incestuoso, sus hijos son su mayor debilidad, su mundo

—Espera ¿Qué les vas hacer? —cuestionó asustado

—¿A ellos? Nada, por supuesto —guardó su sonrisa, en su plan de venganza, no estaba incluido el llevarse entre las patas a niños inocentes— Pero él no lo sabrá, creerá que están en peligro y con sus secretos a la luz, la muerte social será una carga más, no podrá soportarlo —esta vez rio fuerte

A Shim aquello le pareció tétrico, la mirada y risa de Jaejoong le hicieron sentir tristeza ¿Cuánto daño había recibido para ser así? Disfrutar pensando en torturar a alguien, no físicamente como a los otros dos hombres, sino de peor manera. Sin duda Jaejoong sufrió tanto que no conocía nada más en el mundo que el dolor, por eso le era fácil infringirlo también

Compadeciéndose de él, Changmin fue hacia el respaldo y lo abrazó con fuerza por la espalda, Jaejoong se sorprendió del inesperado movimiento, quedándose inmóvil, su mente se puso en blanco y sus ojos miraron hacia la nada

—Daría mi vida a cambio de tu sufrimiento —susurró cerca de su oído— Por favor, vuelve a mí, tengo miedo de quien te conviertas si te hundes más

Las palabras de Shim con aquella voz quebrada, movieron algo dentro de Jaejoong, sintió un ligero mareo y cerró los ojos con fuerza, luego se agarró la cabeza y gritó, forzando a Changmin a soltarlo, éste lo miró asustado, dando un paso atrás

—Cálmate —pidió el menor, dio un paso al frente y quiso volver a abrazarlo, pero Jaejoong se puso de pie, quedándose inmóvil como estatua por algunos segundos

—Changmin —escuchó una voz más tranquila y amable que la anterior, su corazón latió de prisa, pues conocía la diferencia, la entendía a la perfección— Jaejoong no quiere que Changmin diga cosas tristes

Al escuchar lo segundo, las lágrimas brotaron sin previo aviso de los ojos del más alto, estaba perplejo y conmovido, ese que le hablaba, en definitiva no era el cruel y despiadado asesino a sueldo, no era aquel que buscaba una venganza bañada en sangre, sino aquel ser puro e inocente a quien le habían arrebatado todo

Kim se dio la vuelta y lo miró a los ojos, al verlo llorar se abalanzó hacia sus brazos y lo rodeó con fuerza, recibiendo la misma respuesta. Lo había extrañado, por días tuvo cerca de él un cuerpo cuya alma no reconocía, pero ahora estaba aquí, frente a él, regalándole de su calor

Changmin apartó el abrazo y le sujetó el rostro con ambas manos, mirando sus ojos, sonrió feliz, llenándole la cara de besos, Jaejoong sonreía como un pequeño cachorro que recibía amor incondicional, hacía tanto tiempo que no se sentía tan feliz que creyó estaba soñando

—Estás aquí —murmuró Shim intentando no volver a quebrarse— Te extrañé mucho, no sabes cuánto

—Jaejoong también extrañó a Changmin —respondió contento

—No hables en tercera persona —regañó con suavidad, como solía hacer antes de su separación

El mayor quien ahora parecía mucho menor, asintió varias veces. Todo fue divertido y sentimental hasta que pronto los recuerdos acudieron a Jaejoong, lo vio claramente igual que aquella noche, Junsu sobre Changmin, abrazado a él, moviendo frenéticamente sus caderas mientras el otro le penetraba

Borrando su sonrisa, se apartó de Changmin, mirándolo con semblante triste, sin que el menor pudiera entender

—¿Qué sucede? —dio un paso al frente y quiso tomar sus manos, el otro lo evitó al instante

—Changmin es malo

—¿Por qué? ¿Qué te hice? —preguntó confundido, los ojos de Kim se pusieron rojos y brillosos

—Junsu y Changmin son malos, hicieron llorar a Jaejoong

Entonces lo recordó, lo que dijo el otro Jaejoong, sobre lo que vio él, quien tenía ahora enfrente. La culpa y un mar de remordimiento envolvió a Changmin, sintió deseos de arrodillarse y pedirle perdón, pero ¿con qué cara?

—Changmin no quiere a Jaejoong, quiere a Junsu

—No es verdad —refutó enseguida— Te amo a ti, solo a ti —confesó sin problemas, intentando sonreírle

—¿Y porqué lo tocas a él y a mí no? —agachó la mirada unos segundos— Changmin nunca quiso tener sexo con Jaejoong

Se quedó en silencio al oír eso, en la mente de Kim aquello tenía sentido, pero para Shim no era así, no tener sexo con él era una forma de querer protegerlo, no es que no lo deseara, es que, desde su perspectiva, Jaejoong no era un hombre en más de la mitad de sus veinte, sino un chico mucho más joven asustado

—Escucha Jaejoong —se acercó de nuevo, esta vez el aludido no lo repelió— Tal vez pienses que el sexo es la forma de mostrarse amor entre dos personas, pero no es así. Sé que actué mal, ni siquiera recuerdo haber hecho algo así con Junsu, no me justifico, estuvo mal, pero no pasó porque yo lo ame ¿entiendes?

—¿Entonces sí me quieres a mí? —preguntó de forma tímida y tierna

—Más que a nadie en el mundo —respondió con sinceridad

—Y si no es sexo ¿Cómo me lo mostrarás? —cuestionó confundido, no entendía nada del tema, junto a Taecyeon vivió una vida donde el sexo siempre estuvo presente y esa fue su única experiencia donde sintió amor por alguien más, no tenía más referencia

—He dejado todo atrás para intentar protegerte —se acercó más, lo tomó de los hombros y lo atrajo hacia él— Tu vida, libertad y felicidad son mi mayor meta, déjame amarte de esa forma

Completamente conmovido, Jaejoong se aferró a la camisa de Changmin y escondió el rostro en su pecho, el menor lo abrazó más fuerte. Jaejoong aceptaba sus sentimientos y eso lo hacía feliz

—Entonces ámame —admitió finalmente

Permanecieron así durante mucho tiempo. Para Changmin, era una realidad que tarde o temprano el anterior volvería para continuar su plan, pero esta vez, lo dejó al menos estar a su lado un rato, hablarle de sus sentimientos y abrazarlo por el mayor tiempo posible.

Durante gran parte de la noche, Junsu estuvo verificando las fotos que tomó de su celular, en algunos documentos que logró capturar, pudo ver la firma de numerosos contratos, algunos importantes y otros no, separó esos y entre los importantes hizo otra separación, los que parecían ser sospechosos o indescifrables

Al revisar minuciosamente, algunos nombres le resultaron bastante familiares, entonces tuvo algunos flashes, había estado pendiente de las noticias más destacadas, entre ellas, un sospechoso asesinato de un empresario y el ataque a otro, aunque muchos medios parecían querer esconder detalles, se supieron algunas cosas antes que las notas desaparecieran de la red

—Además de eso, está el ataque a Yunho, el del retrato hablado sin duda es Jaejoong, entonces él también debió matar al tal Siwon, no creo que hayan sido incidentes aislados en el mismo edificio. Estás 3 muertes, fueron obra de Jaejoong, pero ¿Cómo se llamaban esos otros dos?

Aunque le tomó mucho tiempo encontrar alguna que otra nota escondida en la web, finalmente pudo recuperar enterradas en un blog poco famoso, las noticias que había visto antes y luego desaparecieron, buscó los nombres del empresario asesinado y el de la televisora que fue atacado

—Es el mismo —comparó los nombres de uno de ellos con el que vio en uno de los contratos, así que separó esa foto en otra carpeta de su celular

Entre las pistas que tomó del despacho de su papá, no solo tomó fotos a documentos, sino también a todo lo que había en el escritorio, los libreros y demás, aunque pudo notar que su padre fue meticuloso y seguramente lo más importante lo tenía resguardado en cajones con llave

Volvió a ver la evidencia que obtuvo y notó en uno de los libreros, una fotografía que llamó su atención, así que le hizo zoom, en ella, puesta en un marco bastante bonito, estaba retratado el mismo señor Kim, junto a otros hombres, pudiendo reconocer a un par, sin duda los hombres que fueron atacados estaban ahí, pero también distinguió al prestigioso empresario Ahn Seo-jun, quien últimamente era bastante popular en el mundo financiero, además siempre estaba en las portadas de sociales, su esposa era una reconocida actriz

—¿Estarán todos ellos en este negocio asqueroso? —se preguntó confundido, aunque más parecía una respuesta— Este es… —miró fijamente de pronto a alguien que le pareció conocido

Hurgó en sus recuerdos, aquella cara era difícil de olvidar, tenía un gesto bastante malicioso, los ojos de alguien que cree que puede pisotear a todos bajo sus pies, una escena de su niñez acudió a él, tiempo antes que su madre estuviera en depresión

Mientras jugaba en el jardín al lado de su hermano mellizo, Junsu alcanzó a escuchar dentro de la casa una pequeña conmoción, él y su hermano miraron hacia esa dirección e intentaron entrar en la casa para ver lo que sucedía, pero en la puerta fueron interceptados por su madre, quien no los dejó entrar

En tanto Juno intentó charlar con su mamá para que los dejara pasar, Junsu asomó la cabeza inclinándola a la izquierda, ya que la señora Kim lo tapaba, logró ver a un grupo de hombres discutir con su padre, pero no pudo escuchar nada, en su entendimiento infantil, parecía que algo no andaba bien, pero no pudo imaginar ningún motivo por el cual esos hombres estaban ahí

—Niños, suban a su habitación —ordenó molesta la señora, ellos obedecieron enseguida a su madre y se marcharon corriendo

Junsu recordó que se quedó un tiempo encerrado en el cuarto con su hermano, pese a que este le dijo que no lo hiciera, desobedeció y salió de la alcoba, alcanzando a ver la espalda de esos sujetos marchándose, cuidadosamente bajó hasta media escalera y observó ahí a su madre acercarse a su padre, parecía muy molesta

—Te advertí que no trataras con esa gente —regañó, Junsu jamás la había visto tan furiosa

—No molestes —respondió el hombre de forma altanera— Te he dicho que no te metas en mis asuntos, ni siquiera trabajas, te mantengo y eso debería ser suficiente para que no cuestiones, no te corresponde

—Piensa en nuestros hijos —rogó, sin refutar lo anterior, sabía que, aunque dijera algo, su esposo la ignoraría

—Es por ellos que lo hago

—Darles un buen ejemplo siempre será mejor que darles todo lo material que quieran, el dinero no les servirá

—El buen ejemplo no da de comer, no digas tonterías —se mofó divertido

—Cariño, sé que estamos en recesión, la economía global no es buena, pero siempre habrá otras maneras, te lo imploro —lo miró fijamente a los ojos, pero eso no ablandó su corazón

El señor Kim la miró seriamente, luego le volteó la cara e intentó marcharse, pero ella lo retuvo, bañada en lágrimas

—Esos chicos, podrían ser tus propios hijos ¿no sientes remordimiento?

—¿De qué estás hablando? —fingió no entender

—Creíste que pensaba que solo se trataba de drogas, pero lo sé todo, a lo que se dedican, ese tal Lee Min-hyun, es tan sucio —se estremeció debido a los escalofríos

—Escúchame bien —agresivamente se acercó a ella y la agarró del cabello, jalándolo— Te callarás la boca, disfrutarás del dinero que nos genere este negocio y dejarás de ser un fastidio o enviaré a los chicos a estudiar lejos, no volverás a verlos nunca ¿entendiste? —amenazó con tono autoritario

—No, no los alejes de mí —suplicó, intentando soltarse del agarre, pero fue inútil, cayó de rodillas agachando la cabeza, mientras Kim de pie, le sostenía el cabello, luego lo soltó, ella permaneció tirada, sollozando

En toda su vida matrimonial, su esposo nunca levantó la mano contra ella o la lastimó, pero estaba fuera de sí debido a la avaricia. A lo lejos, Junsu lloraba en silencio, aturdido, ni siquiera entendió la conversación, lo único que vio fue a su padre siendo violento y amenazador, a su madre frágil y rota, esas imágenes las había suprimido y hasta en su etapa adulta pudo recordarlas

Ahora para Junsu todo tenía sentido, antes siempre creyó que su madre entró en depresión debido al abandono e indiferencia del señor Kim hacia su familia, pero ahora lo entendía; fue la culpa, el remordimiento y la impotencia lo que la llevó al abismo, el saber que su esposo estaba metido en un negocio que involucraba prostituir niños y jóvenes

A su yo adulto el recordar todo eso e hilar los hechos le hizo derramar lágrimas, haciéndolo sentir miserable. Su vida familia se derrumbó, ese siempre fue un hecho, pero el cambio de los hechos fue peor, nunca en su vida odió tanto a su padre como en ese momento

—Fuiste cómplice de semejante atrocidad, dejaste a tu esposa decaer hasta que dejó de ser ella misma y separaste a tus hijos de ti y su madre, eres escoria papá, te odio —apretó con furia los puños, sin dejar de llorar.

Ahora estaba más determinado que nunca, salvaría a Changmin de la desgracia, no deseaba hacer ningún mal a Jaejoong, pero si por su culpa su querido amigo era lastimado, no tendría ninguna piedad sobre él

Lo recordaba, ese nombre, Lee Min-hyun, ese rostro asqueroso lleno de arrogancia y autosuficiencia, ya tenía por dónde continuar su búsqueda.

Después de un rato que estuvieron juntos haciéndose cálida compañía, Jaejoong cayó dormido en los brazos de Changmin, él permanecía abrazándolo con fuerza, se habían acostado en la cama y así estuvieron sin segundas intenciones. El menor se sentía feliz, había extrañado tanto su hermosa sonrisa y su inocente mirada, pero temía del futuro.

Sintió el cuerpo del mayor retozar entre sus brazos, parecía un bebé durmiendo plácidamente, mientras él, tan solo disfrutaba de su compañía, a diferencia del otro, no se durmió, no quería perder un solo segundo sin poder verlo y acariciarlo, sentirlo cerca

Escuchó junto a él una especie de quejido y Jaejoong se removió nuevamente, abriendo poco a poco los ojos, no recordaba haberse quedado dormido, así que se puso en alerta tan rápido como se dio cuenta que Changmin lo abrazaba

Shim lo miró con asombro y luego una sombra de decepción se asomó en su rostro, se había ido, el alegre y lindo Jaejoong ya no estaba, en su lugar, una mirada adusta y desconfiada le regresaba a la realidad

Jaejoong recordó los segundos antes de llamar a su otro yo, le había concedido la oportunidad de verlo, porque las palabras de Changmin se sintieron reconfortantes y sinceras.

Lentamente, comenzó a recordar lo que pasó mientras su consciencia fue suprimida, no eran imágenes tan claras, los recuerdos eran nublosos, pero los comprendió, tal cual lo había dicho Changmin, no se aprovechó de su otro yo, tan solo lo acarició y besó como si de un cachorro se tratase

—Entonces lo viste —comentó para romper el hielo, parándose de la cama y acomodando sus ropas

—Sí, muchas gracias —sonrió ampliamente

La mirada brillosa y la mueca de alegría en Changmin lo hicieron sonrojar, entonces apartó la mirada de él y se aclaró la garganta

Discretamente avanzó hacia la computadora que se encontraba suspendida debido a la inactividad, la activó de nuevo y miró la hora, ya eran las 8 y media de la noche, sintió hambre, volteó hacia el menor, quien seguía en la cama, relajado

—Ve por la cena —ordenó de forma fría

—Claro —se levantó de la cama y se acercó a él— ¿Qué te apetece comer?

—Lo que sea, compra lo que quieras y me traes lo mismo —respondió con indiferencia, Changmin lo observó un rato más— Ya ¿Qué me ves?

Sin responder, el menor solo agitó la cabeza en negativa. Aunque fuera frío o incluso grosero con él, pudo notar cuando se apartó asustado de sus brazos, que algo había cambiado, su mirada no era tan ruda como en un inicio, quizás esos días lo había unido más a esa parte de él.

Changmin salió de la habitación tras agarrar su billetera, mientras tanto, dentro aún del hotel, Jaejoong observó fijamente la entrada del cuarto por un tiempo, su corazón comenzó a latir acelerado, por un segundo temió que aquel sujeto no volvería de nuevo a entrar por aquella puerta, hacía tiempo que no se sentía de aquella manera y un frío se apoderó de todo su cuerpo, haciéndolo abrazarse a sí mismo.


¡Hola! Gracias por seguir este fanfic, capítulo corto esta vez, el próximo será más largo e interesante, espero sus comentarios, hasta pronto.