—Eso fue algo anticlimático —exclamó Sairoarg, cerrando los ojos y cruzándose de brazos.

—Opino lo mismo, mi señor —secundó Regulus, aunque una sonrisa en su rostro develaba que el combate le había fascinado de todas maneras.

—Karlamine dio lo mejor de si —Ante los comentarios, Ravena cerró los ojos por un momento, para luego sonreír, orgullosa—. Como matriarca del clan Phenex y su suegra, me siento orgullosa pese a todo.

—Yuuto también dio una batalla espectacular —Siguiendo a su homónima, Venelana sonrió con amor maternal—. Cualquier otra persona no habría sido capaz de sobrevivir ante tantos trucos. Para llegar un empate tomando en cuenta el hecho de que incluso estaba envenenado… Como matriarca de Gremory, también me siento orgullosa.

—Dicho eso —Roldan se ajustó sus lentes mientras entrecerraba los ojos de manera analítica—, la nobleza de mi hijo sigue llevando la ventaja hasta los momentos. Y aunque la pérdida de Karlamine es desafortunada, no pesa tanto como la de Kiba Yuuto.

—¿No crees que es demasiado pronto para sacar esa clase de análisis, Roldan? —Zeoticus sonrió amablemente, pero un destello de competitividad extremadamente agresiva era visible en sus ojos—. Los siervos de mi pequeña Rías han demostrado ser más de lo que aparentan. Y bien sabes que Kiba no es el siervo más dotado de mi hijo, ni tampoco el que le puede dar más problemas a tu hijo. No creas que todo gira en función a los números.

Roldan sonrió ante esas palabras, y, en compañía de su esposa, entabló un duelo verbal en contra de Zeoticus y Venelana. Aunque a los pocos segundos Venelana y Ravena se apoderaron de todo y los hicieron retroceder a ambos.

Mientras tanto, Sirzechs, el Maou Lucifer, cerraba los ojos mientras sonreía. Para cualquiera, luciría divertido ante las tonterías de sus progenitores; pero la realidad era que por dentro estaba analizando todo lo que había visto con ojos de halcón.

«La mejora de Kiba es impresionante —se dijo—. He visto como Souji lo he entrenado, y admitiré que la motivación oscura de Kiba ha hecho que su entrenamiento se refrene. El enfrentarse a una usuaria de una Espada Sagrada manteniendo la calma e inclusive yendo tan lejos como para crear una espada que le permitiese vencer al mítico Casseur de Logistille… Sin duda que ha tenido un buen maestro durante estas dos semanas»

Sirzechs abrió los ojos, y por un segundo, uno tan breve que nadie debería notarlo, posó su mirada sobre Eve y Elmenhilde.

Y en respuesta, ambas también lo miraron por un instante.

«Ya veo —La sonrisa de Sirzechs se tornó irónica—. Supongo que solo puedo decir que es como de esperar de la Dráculea, la mujer que es como una Diosa Boogeyman para la Facción Vampírica. Pero… —Los ojos de Sirzechs se llenaron de seriedad ante la imagen de Eve—. Esta mujer que emite un aura tan sorprendente… Supongo que es aquella de la que me habló Grayfia, la que fue capaz de poner a alguien como ella a temblar. No puedo sentir casi nada; pero sin duda entiendo a lo que Grayfia se refería… Ahora, la cuestión es…. ¿Quién es ella? ¿Y cuáles son sus intenciones con mi hermanita y la ciudad de Kuou?»

Sirzechs por un breve segundo a Issei.

—«Y tú, aquel que hizo un Pacto con mi hermana… Teniendo a tales mujeres como maestras, me pregunto: ¿de qué serás capaz exactamente?»

Ignorante de la atenta mirada que le daba una existencia conocida como Súper Demonio, Issei sonreía con ligero conflicto.

—Kiba dio una gran pelea —le comentó a Asia—. Pero su caída probablemente represente un problema. Rías trata de mostrar lo contrario, pero…

—Ella es emocionalmente dependiente —completó Eve, cruzándose de brazos de manera aburrida—. La pérdida de ese chico será un duro golpe. Y aunque todos lo que le hice debe haberla hecho lo suficientemente fuerte, es muy probable que los nervios se apoderen de su persona y cometa una locura si la situación se repite.

—Aunque eso suena divertido —Elmenhilde sonrió con sadismo—. Porque la estupidez de esa princesita probablemente la haga lanzarse al campo de batalla.

—Primero deberíamos ver cómo le va a los demás, ¿no creen? —Una expresión nerviosa apareció en el rostro de Issei. No estaba seguro de la razón, pero la idea de Rías peleando con Raiser lo ponía algo nervioso. Más de lo que debería. De hecho, hasta se sentía enojar ligeramente.

[Oh. Por. Great. ¡Red!] —Ddraig contuvo un grito de emoción. ¡Su compañero estaba empezando a desarrollar sentimientos de apego hacia la princesa Gremory! Ahora solo restaba esperar a que tanto él como ella se diesen cuenta de lo que eso significaba para un Dragon.

—¡Miren! —El grito de una emocionada Asia llamó la atención de todos—. ¡Ahora la pantalla muestra a Koneko-chan y Mil-tan-san!

—Asia, creí que ya te había dicho que no era correcto añadir un sufijo japonés luego de otro.

«Koneko… —Ignorando como Asia se deprimía ante las palabras de Eve, Issei apretó sus puños, mandándole buenas vibras a la Torre peliblanca. A su mente, vino el recuerdo de la peliblanca comentándole sus temores y pasado—. Vamos, yo sé que tú puedes. ¡Demuéstrate a ti y a todos que eres más que la sombra de tu hermana!»


Batalla Felina


—¡Ni, LI! —La Torre de Phenex miró a las hermanas Nekomata con gesto autoritario—. ¡Encárguense de la otra Torre! ¡Yo iré por esta chica!

—Nya. Entendido, Izabella-sempai

—Nya. Así lo haremos, Izabella-sempai.

Y con esas palabras, Ni y Li saltaron en contra de Mil-tan y empezaron a desatar una rápida ráfaga de golpes.

—¿Oh?-nyo ¿Las dos a la vez?-nyo —exclamó Mil-tan, esquivando sus ataques con gracia mientras se movía como una bailarina de ballet—. ¡Pues bien!-nyo ¡Mil-tan las derrotará y luego ayudará a Toujou-chan!-nyo

—«No necesito tu ayuda»—pensó Koneko, sin prestarle atención a la Mil-tan que con alegría se alejaba al esquivar los golpes de Ni y Li.

—Que desagradable —Izabella miró a Koneko con desaprobación en tus ojos—. Aquello que ocultas… para mi es completamente visible en tu postura. Una cosa son mis compañeras, pero el que sientas disgusto por tu propio camarada es simplemente injustificable. Tu cara y cuerpo podrán ser lindos, pero no estoy tan segura de que tus sentimientos lo sean.

—Tantas palabras… Que innecesario —respondió Koneko con la voz vacía, su ceño levemente fruncido mientras se ponía en posición de pelea—. Pelea. A eso venimos.

—Hmp. Tienes razón —Izabella alzó la cabeza y rió con leve diversión—. Dejaré que mis puños hablen por mí. ¡Te enseñaré tus errores y le daré una victoria más a Raiser-sama!

Y a continuación, Izabella salió disparada como un rayo en contra de Koneko

Mil-tan estaba divirtiéndose.

Pese a lo que su apariencia indicaba, ella era desproporcionadamente ágil. Cada golpe y cada patada de Ni y Li las esquivaba con facilidad. Llegaba al punto que de vez en cuando Ni y Li terminaba tropezando entre sí por obra de las maromas de su oponente.

Todo eso era resultado de la naturaleza de Mil-tan como un hibrido con rasgos de Troll. Porque los Trolls eran en parte Hadas, tenían una morfología «que no seguía la lógica humana». La sangre de Mil-tan no era muy potente en ese sentido; pero todavía doblar bastantes leyes de la física al desplazarse de formas que su tamaño no deberían permitírselo.

Para Ni y para Li, era algo bastante molesto.

—Nya. ¡Así nunca haremos nada, Li! —expresó Ni con molestia, retrocediendo al ver cómo Mil-tan esquivaba un puñetazo suyo.

—Nya. Si. ¡Tenemos que hacer que esta Onee-chan no se pueda mover, Ni! —asintió Li, dando un salto y juntado su espalda con la de su hermana, Mil-tan habiendo esquivado una patada suya.

—Nya. ¿Piensas lo mismo que yo, Li?

—Nya. ¡Por supuesto, Ni!

Y con una sonrisa, ambas hermanas se vieron rodeadas de flamas.

—¡OH, GUAU-nyo! —Mil-tan jadeó y se agarró el pecho de manera extremadamente dramática—. ¡Mil-tan no sabía que ustedes eran Gotokonekos!-nyo


Sona alzó una ceja.

—¿Gotokonekos? —inquirió

—Son Youkais gato que dominan sobre el fuego, Kaichou —explicó Tsubaki.

—Ya sé lo que son los Gotokonekos, Tsubaki —contestó Sona—. Es solo que me extrañan verlos dentro de la Nobleza de un Demonio. El caso de Rías es algo aparte; pero luego de lo sucedido con el Clan Naberius los Youkais Neko mantienen un recelo gigantesco con los Demonios; creo que incluso su lideresa, la Daiyoukai Matatabi, ha prohibido el contacto con nuestra raza. Una cosa eran simples Nekomusumes… Pero, ¿Gotokonekos?

—Los rumores hablan bien de ti, heredera de Sitri. Eres una digna hija de Serill y Seras —alagó Roldan, sonriendo levemente—. Si, tienes toda la razón. No solo los Nekos, sino que todos los Youkais son recelosos con nosotros los Demonios a raíz del incidente con Naberius. Es solo por el trato que Lucifer-sama aquí presente y tu hermana Leviatán-sama hicieron con el Shinto que nosotros no estamos en una guerra abierta.

—Lo que pasa es que Ni y Li son casos especiales —continuó Ravena, mirando la pantalla de manera fija—. Ellas son Hanyo: mitad humanas, mitad Gotokonekos.

—¡!

La sorpresa invadió a todos los que desconocían el detalle.

—Ellas no eran queridas por su progenitor humano —reveló Ravena, su rostro ensombreciéndose—. Supongo que fueron producto de la mala actitud de un Youkai travieso, porque la madre de ambas desconocía sobre el mundo sobrenatural. Podrán imaginar lo que pasó cuando vio dos orejas y una cola de gato en sus dos bebes. Al principio, poseedora de una fuerte veneración al Shinto, ocultó y crio a las bebes para evitar «molestar a un kami». Pero mientras las bebes crecían y hacían gala de actitudes impropias de los humanos, la madre empezó a perder tolerancia, maltratándolas como si fueran animales; tal vez incluso peor, porque Ni y Li me confesaron que una vez su madre trató de hacerles un exorcismo Shinto.

—Ellas huyeron de su madre cuando tenían tan solo 5 años —dijo Roldan, cerrando los ojos con el rostro duro como piedra—. Eran la paria de ambas razas. Para un clan prestigioso de Youkais, serian iguales a inmundas mestizas pordioseras, y para los humanos onmiyojis eran iguales a engendros del mal. Así, solas, sin conocimiento de nada y perseguidas por los dos mundos que debieron amarlas, terminaron tropezando con nuestro hijo Raiser.

—Y por fortuna, también conmigo —añadió Ruval. No hizo falta mencionar lo que hubiera pasado si Raiser, apenas un Demonio de Clase Alta, se hubiese topado con el ejercito de onmiyojis que perseguían a Ni y a Li.

—Lo demás es historia. Datos personales que solo le incumben a Lucifer-sama y la Kyubi de la Facción Youkai—dijo Ravena—. ¿Satisfecha, Sona?

—Yo… —La mirada de Sona se tambaleó por un momento—. S-sí. Lo estoy, Lady Ravena.

—«Un pasado tan trágico… —Por su parte, Issei suspiró, conteniendo la llama de tristeza en su corazón—. Es demasiado. Pero lo más sorprendente de todo es que junto al caso de esa tal Karlamine es una historia demasiado… genial. Sé que los buenos padres siempre ven el lado más genial de sus hijos; pero de verdad logran hacer que ese tal Raiser no suene tan malo. ¿No es como un poco raro entonces que alguien de esa índole se empeñe tanto en conseguir la mano de Rías incluso bajo el obvio rechazo que recibe?»

Ese pensamiento persiguió a Issei mientras posaba su mirada sobre la pantalla del Rating Game.


—¡Toma esto, Onee-chan!-nya

Con ese grito, ambas hermanas se fueron a la carga en contra de Mil-tan. Le dieron puñetazos. Le dieron patadas. Hicieron combinaciones mixtas entre usar sus piernas y sus manos. Todo con sus miembros rodeados de fuego a través de su Emisión Mágica de Flamas. Como tal, bolas de fuego salían disparadas cada vez que sus golpes fracasaban en hacer contacto directo.

Y el resultado de todo eso fue…

Exactamente igual que el anterior.

—¡Esto no es nada para Serious Mil-tan!-nyo

Y con una sonrisa, las bolas de fuego eran transformadas en hielo puro que luego explotaba en cientos de copos.

—¡No puede ser!-nyo

—¡Es imposible!-nyo

Fuego debería vencer al hielo: eso era lo que Ni, Li y todo aquel ser racional pensaría. Esa era la simple lógica… Pero la simple lógica no funcionaba contra Mil-tan. No había patrones de movimiento que predecir, porque ella «bailaba» e iba a su ritmo mientras improvisaba sobre la marcha. Era fuerte, resistente y además veloz. Y su potencial mágico era digno de la estirpe de las Hadas. Ella no parecía tener ninguna debilidad.

…. Excepto, por supuesto, su excéntrica personalidad.

—¡Mil-tan se está divirtiendo mucho!-nyo


—Es increíble. Ni siquiera se lo está tomando en serio —exclamó Ruval con rostro serio.

—Sin duda que es una guerrera increíble —opinó Sairoarg—. Me pregunto cómo sería pelear con ella…

—¡Lo mismo digo, Sairoarg-sama! —secundó Regulus.

—U-uh —Tiffania, escondida entre Regulus y Sairoarg, suspiró asombrada—. T-tan fuerte. Y además valiente. Nada parecida a mí —lo último lo susurró, decepcionada, mirándose a sí misma—«Ni siquiera puedo hablar correctamente»—pensó.

Frunciendo el ceño, Regulus le puso una mano en el hombro.

—¿De dónde salió ella? —cuestionó Sona, incrédula. ¿Qué tan suertuda era Rías como para encontrar a alguien tan fuerte en apenas una semana?

—Lo que yo no entiendo es por qué todos le dicen ella —susurró Raymond con un signo de interrogación sobre su cabeza.

—Cuanta ignorancia, Raymond —dijo Venelana con desaprobación—. ¿Qué no se nota en su mirada que es toda una dama?

—Eh, pues… —Raymond miró los ojos de Mil-tan a través de la pantalla. A él le parecían los ojos de una bestia sedienta de sangre más que los de una dama—. Si usted lo dice, Lady Venelana.

—Ah. Hijo, eres tan del primer milenio. Nadie pensaría que alguien tan chapado a la antigua como tú habría nacido hace casi setecientos años —comentó Ravena con decepción, haciendo que una flecha con la palabra «desactualizado» se clavara en el corazón de Raymond—. Pero dejando de lado tu ignorancia… He de decir que tu hija tiene una Torre impresionante, Venelana. Es obvio que Ni y Li no tienen ninguna oportunidad contra ella.

—¿Uh? —Venelana alzó una ceja—. Pareces muy tranquila con la idea.

—¿Qué te puedo decir? —Ravena compartió una sonrisa cómplice con su esposo—. Solo digamos que tu hija no es la única con una Torre estrella en su Nobleza


Koneko e Izabella chocaron sus puños.

—«¿Uh? —Koneko miró con curiosidad a su enemiga por un segundo—. ¿Tiene la misma fuerza que yo?»

—Buenos reflejos —Izabella sonrió. Y luego desató una patada de barrido, ocasionando que Koneko saltase para esquivarlo. Ella aprovechó la ocasión para dar un salto hacia atrás, cayendo en cuclillas con las manos semi-extendidas como si fueran garras, para luego salir disparada en contra de Koneko.

Fue un rápido asalto. Y eso hizo que Koneko, esquivando a duras penas los golpes de Izabella se diese cuenta de una gran verdad: Izabella era mucho más rápida que ella, tanto que era obvio que se estaba conteniendo.

—«Hmp —Koneko cerró los ojos por un instante ante ese pensamiento. Y mientras su rostro se ensombrecía ante la idea de ser menospreciada, flamas rodearon su cuerpo; en específico, rodeando sus puños, los cuales chocaron contra los de Izabella, quien no pareció muy lastimada pese a que sus nudillos chocaron contra flamas mágicas.

—Ya veo. Es tal como vi —Izabella dio un salto y vio sus nudillos con calma—. Por desgracia para ti, tu simple Magia de Fuego no iguala la destreza de los Gotokonekos. ¡Mi cuerpo es de un acero templado por las poderosas flamas del Fénix! ¡Esto no es nada para mí!

Y poniéndose en cuclillas, salió disparada a tal velocidad que lucía como si estuviese moviéndose a cuatro patas.

Comenzó entonces un asalto brutal. Puño, patada, retroceso, otro puñetazo y otra patada. Una mezcla mixta de movimientos intrínsecamente similar a los fundamentos del kickboxing, pero con una postura extrañamente ajena: todo eso fue apuntado contra Koneko a una velocidad simplemente absurda.

Al principio, la Torre Gremory pudo esquivar y bloquear los ataques de Izabella; pero de poco a poco, empezó a ser abrumada y se vio retrocediendo hasta prácticamente perder su capacidad ofensiva. Ya en ese punto, su postura terminó cediendo, y un poderoso puñetazo de Izabella le dio en el estómago, seguido de una patada que la hizo volar en contra de la pared.

—¡Es inútil, Toujou Koneko! —sonrió Izabella—. ¡No puedes igualar la velocidad en mi Hushi!


—A ver si adivino —comentó Issei—. ¿Otro de los estilos del Wuqinxi?

—Sí —asintió Elmenhilde —. El tigre veloz y saltarín, que con furia asecha a su presa mientras se pone en cuclillas: ese es el concepto del Hushi.

—Pero eso es solo la base, ¿no? —comentó Sairoarg, curioso.

Issei le dio una mirada confundida.

—¿A qué se refiere? —le preguntó a su sensei.

—El Wuqinxi solo te enseña la forma correcta de moverte —tomó la palabra Eve, para la molestia de Elmenhilde—. En realidad, no es un estilo de pelea muy elaborado. Pero por lo mismo, tampoco tiene tantas reglas. Si el usuario es lo suficientemente diestro, es posible tomar los fundamentos de otra escuela de artes marciales y pelear con otras técnicas.

—En este caso, sus movimientos obviamente indican que está usando una versión oriental del boxeo —expresó Elmenhilde, sonriéndole con presunción a Eve por interrumpirla—. Y me atrevería a apostar todos mis murciélagos a que se trata de Bajiquan.

—Hmp. Veo que no es exageración todo lo que dicen de la Dráculea —Cerrando los ojos brevemente, Roldan sonrió con sincera admiración—. Sí, es Bajiquan. Lo puedo decir con certeza porque mi Torre es tanto la sensei como la tutora de Izabella.

—No entraremos en detalle, pero Izabella es huérfana —dijo Ravena con una sonrisa algo seca—. Fue imposible incluso saber su etnia, aunque era obvia que no era de Oriente. Su vida realmente no fue muy buena; pero a temprana edad demostró un talento por las artes marciales que llamó la atención de su maestra, quien la adoptó y la crío como su hija-alumna.

—Respecto a cómo terminó en la Nobleza de Raiser… —Roldan cerró los ojos brevemente—. Fue por una pelea contra el heredero del clan, el hijo biológico del hermano de su maestra. Una pelea en donde el honor del maestro era probado en los puños del alumno.

—Una pelea que Izabella ganó a costa de perder la guerra —continuó Ravena—. Demasiadas heridas, un cuerpo que jamás podría caminar… un destino horrible que su maestra trató de sanar usando técnicas prohibidas de su clan. El resultado es la máscara que Izabella porta, una muestra del fracaso de su maestra, quien fue exiliada y marcada como enemigo número uno de su clan.

—Dispuesta a vender su alma por la chica que era como su hija, la maestra invocó a las fuerzas del mal: un Demonio perverso cuyas lágrimas se decían podían curar cualquier herida —Roldan sonrió con ironía—. Quien respondió fue su servidor. Pero lamentablemente incluso las Lágrimas de Phenex no podrían curar el daño de aquella jovencita. Lo único que podía hacerlo eran…

»—Las Evil Pieces —siguió Roldan—. En pocas palabras, nuestro hijo se enamoró de la belleza de Izabella y le salvó la vida al re-encarnarla. Yo simplemente re-encarné a su maestra porque me conmovió el lazo que tienen como madre e hija. Aunque no me quejo. Tengo una de las mejores Torres del Inframundo gracias a eso.

—«No se la razón, pero todo esto me da mala espina—pensó Issei—. Si tan solo dijeran el nombre de su maestra o del clan»


Koneko cerró los ojos.

Y luego puso sus manos en el piso, haciendo fuerzas para ponerse de pie.

—Determinada, ¿eh? Eso es bueno —Izabella volvió a colocarse en cuclillas con sus manos en forma de garras—. Pero no será suficiente para vencerme.

Y entonces, como un rayo, salió disparada en contra de Koneko.

Koneko mantuvo los ojos cerrados a pesar de eso.

Y cuando Izabella estuvo a solo centímetros de tocarla, esquivó su golpe con soltura para luego desatar una poderosa patada rodeada de flamas en contra de las piernas de Izabella.

—¡¿Qué?!

Sorprendida, Izabella dio un salto, dispuesta a retroceder; pero Koneko lanzó un puñetazo volador con forma de flamas en su dirección, obligándola a maniobrar rápidamente hacia otro lado.

Y antes de que Izabella pudiese siquiera notarlo, Koneko apareció detrás de ella y le asestó una poderosa patada en la espalda, mandándola a volar.

Estando contra la pared, Izabella tosió

—¿Cómo? —cuestionó.

—Eres difícil de ver, pero tus pisadas son como trompetas a todo volumen para mí —explicó Koneko—. Y tu olor es intenso, casi animalesco. Eres rápida, pero puede verte venir desde diez metros de distancia.

—Hmp —Izabella sonrió al escuchar eso—. Cuanta arrogancia de mi parte. Para decir que no puedes hacer nada contra mí cuando soy tan mala enmascarando mi presencia… Qué vergüenza. Mi maestra me estaría dando una tunda en estos momentos.

Izabella cerró los ojos. Y luego los abrió y con rapidez se levantó.

—Pero no voy a ser arrogante durante más tiempo —dijo. Y entonces, los gritos asombrados de Ni y Li resonaron por el lugar—. Mis compañeras son incapaces de lidiar con la tuya. No puedo perder más tiempo. Es hora de que termine con esta pelea….

Una especie de aura azulada empezó a rodear a Izabella mientras se colocaba en la posición básica de su Hushi.

—¡De un solo golpe!


—Eso… —Sairoarg jadeó—. ¡No puede ser! ¡¿Qi?!

—Sí —Ravena rió con arrogancia—. Ese es el secreto de Izabella. El nombre de su maestra es Li Wen, la legendaria Leopardo Gris del Clan LI. Una maestra del arte de controlar el Qi.

«¡Conque esto era lo que sentía! —Issei apretó los puños con impotencia—. ¡Rápido, Koneko, muévete! ¡NO PUEDES DEJAR QUE TE TOQUE!»


—Esto… —Koneko retrocedió, asustada, recuerdos de aquella a quien no quería recordar viniendo a su mente—. ¿Qi?

Izabella sonrió. Fue como ver a un depredador relamiéndose al ver a su presa.

—Es demasiado tarde para correr —susurró—. Munida

PUM.

Un sonido seco.

No hubo conmemoraciones. Rodeada de un aura azulada, Izabella se movió mucho más rápido de lo que lo había hecho durante toda la pelea. Igual a un tigre que atravesaba el llano, se movió como un cometa y simplemente apareció ante Koneko. Y antes de que ella siquiera pudiera darse cuenta, el puño derecho de Izabella salió disparado con la forma de una garra en contra de su corazón.

Y entonces, cuando fue posible procesar lo que pasaba, lo que todos vieron fue…

A Mil-tan.

—¿Estas bien, Toujou-chan?-nyo —sonrió ella.

Y luego cayó de rodillas al piso, agarrándose el pecho mientras escupía sangre.

—Increíble —Izabella miró a Mil-tan con admiración—. Metida en una pelea y tan lejos que estabas, y en cuanto sentiste que incrementé mi presencia viniste corriendo a socorrer a tu compañera. Sin duda que eres una digna guerrera.

Mil-tan hizo el amago de responder, pero las gotas de sangre que eran expulsadas por su boca se lo impedían.

—Pero eso ya no importa —Izabella se colocó en guardia, y miró a Mil-tan con una seriedad sin igual—. Cometiste un error al recibir mi golpe de frente. Con mi Munida he golpeado los meridianos de tu cuerpo, las mismísimas líneas mágicas por las que fluye tu energía. No importa que tan fuerte seas, no puedes entrenar tus órganos internos; un buen golpe imbuido con Qi significa la perdición. Por lo tanto, ante mi Munida… ¡Todas las peleas terminan con un solo golpe!

Izabella miró a una paralizada Koneko.

—La siguiente eres tú —declaró—. ¡Toma esto! ¡Munida!

Y como una repetición de la escena anterior, Izabella salió disparada en contra de Koneko, solo para que una ráfaga de hielo formase una especie de iglú que actuó como barrera y bloqueó su ataque.

—¡N-no tocaras a Toujou-chan!-nyo —gritó Mil-tan, parada detrás del iglú y en frente de Koneko mientras se agarraba el pecho.

—¡Imposible! —Izabella jadeó—. ¡Golpeé tu corazón, el centro de todos tus meridianos! ¡Ahora mismo tu cuerpo debería estar sufriendo una tensión con la cual podrías sufrir un infarto al menor movimiento! ¡¿Cómo es que estando así puedes ponerte en pie y defender a alguien a quien le caes mal!?

—Porque… —Un destello cruzó la mirada de Mil-tan, y entonces surgió un aura increíble que empezó a transformar todo a su paso en hielo—. ¡Soy una chica mágica!-nyo ¡Las chicas mágicas nunca rompen sus promesas y Mil-tan hizo la promesa de primero morir antes que dejar que le pase algo a Toujou-chan!-nyo. ¡SI QUIERES HACERLE ALGO, TENDRAS QUE PASAR ENCIMA DE MI CADAVER!-nyo

—Hmp. Pues que así sea.

Y entonces, comenzó un brutal duelo. Mil-tan salió disparada en contra de Izabella, y empezaron a intercambiar golpes y patadas a una velocidad absurda.

—Ja —Chocando su puño con el de su enemiga, Izabella sonrió, segundos antes de que el brazo de Mil-tan despidiese cientos de fragmentos de hielo—. Que interesante. Rodeas tu cuerpo con una capa de hielo tan gruesa que mi Qi no logra tocar tus meridianos. No eres tan tonta como lo pareces.

»Pero no es suficiente

Dando una rápida patada que su oponente esquivó, Izabella dio un salto y rodeó sus brazos con una gran cantidad de Qi. Y antes de que Mil-tan pudiese hacer cualquier cosa, Izabella hizo una mímica que recordaba a un tigre rugiendo, para luego clavar sus puños en el piso y desatar el Qi contenido en sus brazos.

— ¡Huqi Baofa! (¡Aliento Explosivo de Qi del Tigre!)

Y entonces, desde el punto que fue golpeado por Izabella, una gigantesca ráfaga de Qi recorrió el suelo y salió despedida en contra de Mil-tan

—¡Pretty-Pretty Ice Barrier! (¡Linda-Linda Barrera de Hielo!)

Y con esas palabras, Mil-tan volvió a crear un iglú en frente suyo para bloquear el Huqi Baofa de Izabella. Y en cuanto la Pretty-Pretty Ice Barrier fue destruida, Mil-tan rápidamente utilizó los fragmentos para que cientos de dagas de hielo saliesen disparadas en contra de Izabella.

La Torre de Phenex no se alarmó ante eso. Con una velocidad sin igual, empezó a disparar bolas de Qi a las dagas de hielo, de vez en cuando dando uno que otro puñetazo para destruir las dagas muy cercanas a su persona. Así, en pocos segundos las dagas de hielo desaparecieron, y Mil-tan se vio en la obligación de volver a sumergirse en un peligroso combate cercano


—Esto es… —Estrellas aparecieron en los ojos de Runeas—. ¡MA-RA-VI-LLO-SO!

—Concuerdo con usted, Runeas-sama —asintió Chyisis, sonriendo con leve sorpresa ante el desempeño de las dos Torres.

—Issei-san, Issei-san —Mirando a todos los lados con confusión, Asia jaló a Issei de la manga de su camisa—, no entiendo. ¿Por qué Koneko-chan no hace nada para ayudar a Mil-tan? ¿Y por qué todos estaban tan asombrados cuando Izabella-san empezó a despedir esa cosa azul de sus manos?

—La respuesta a ambas preguntas está interconectada, Asia —respondió Eve la pregunta, ante la ira de Elmenhilde. ¡Ella era la experta en combate cuerpo a cuerpo! ¡Era ella la que debía responder la pregunta de Asia!—. Esa cosa azul de la que tú hablas es el Qi, la expresión física de la energía vital. Recorre tu cuerpo en una serie de líneas mágicas llamadas meridianos, dentro de las cuales hay doce conjuntos llamados meridianos estándar y ocho llamadas meridianos extraordinarios. Cada uno de estos meridianos está compuesto por una serie de puntos de sangre o presión conocidos como xues, existiendo así un total de 361 xues en el cuerpo. Cada uno de estos xues está intrínsecamente relacionado con un órgano de tu cuerpo, así como con los Chakras. Cuando imbuyes tu cuerpo con Qi, obtienes la capacidad de afectar a los xues. Esto quiere decir que a menos que seas capaz de usar el Qi, entrar en una pelea en combate cuerpo a cuerpo con un usuario del Qigong (el arte de controlar el Qi) es básicamente un suicidio.

—Mil-tan está usando Magia de Hielo para superar esa desventaja —explicó Elmenhilde, mirando a Eve con frialdad—. Cubre su cuerpo con una capa de hielo que, aunque fina, es tan densa como una armadura. El Qi traspasa la armadura, y choca con la piel, dejando así intacto los órganos. Una buena estrategia, si lo digo yo misma.

—Pero no más que una medida improvisada —siguió Eve—. Y como toda medida improvisada, está llena de fallas que en cualquier momento podrían transformarse en armas de doble filo.

—«Koneko… —Mirando la pantalla en la que Mil-tan daba todo, Issei apretó los puños—. ¿Qué haces? Mil-tan necesita tu ayuda. No importa si no puedes pelear directamente contra Izabella. ¡No te quedes ahí! ¡Haz algo, por favor! »


Un puñetazo.

Otro puñetazo.

Una patada.

Y otra patada.

Una rápida andanada de golpes, un brutal intercambio que hacia estremecer la tierra: eso era lo que Mil-tan e Izabella protagonizaban. Un escenario en donde Izabella y Mil-tan estaban igualadas en fuerza, resistencia y velocidad.

Pero también un escenario en donde Izabella ganaba por técnica.

—«¡Ku!-nyo»—Agarrándose el pecho por un momento, Mil-tan hizo una mueca de dolor. Y luego liberó una ráfaga de viento helado en contra de Izabella, quien la dispersó con una ráfaga de Qi.

—«Ya veo —Concentrando Qi en sus piernas para desatar una poderosa patada en contra de Mil-tan, quien la bloqueó creando un escudo de hielo, Izabella sonrió—. Tratas de disimularlo, pero mi Munida le ha afectado en demasiá. Mientras más esfuerzo hace, mayor es su cansancio. Otro golpe más y será su fin»

Esquivando una gigantesca bola de hielo y tomando distancia, Izabella se puso en la posición básica de su Hushi y cargó Qi en su mano derecha, solo para luego salir disparada como un rayo mientras el Qi en su mano adoptaba una forma que recordaba a los colmillos de un tigre.

—¡Laohu Shandian Zhao! (¡Garra Relámpago del Tigre!) —gritó, destruyendo todo a su paso mientras corría en contra de Mil-tan.

—¡Pretty-Pretty Ice Barrier! —dijo Mil-tan, alarmada ante eso, conjurando así un gigantesco iglú que frenó el ataque de Izabella.

La Torre Phenex, sin embargo, sonrió.

—¡Laohu Shandian Zhao!

—¡¿Qué?!-nyo

Y ante el asombro de Mil-tan, Izabella cargó Qi en su mano izquierda y continuó su corrida salvaje a solo unos metros de su persona, golpeándolo a quemarropa.

PUM. CRASH.

Cientos de cristales de hielos salieron despedidos del cuerpo de Mil-tan, el cuerpo de la mencionada chocando y rodando en el suelo y mientras hacia una mueca de dolor. La armadura de hielo había logrado frenar gran parte del impacto del Laohu Shandian Zhao de Izabella; pero aun así, era un ataque muy poderoso, y Mil-tan no estaba en muy buen estado físico a consecuencia del Munida de Izabella.

Pero, aun así…

—¡Mil-tan no está acabada!-nyo.

La Torre Gremory se levantó con ánimo.

—Tal perseverancia… —Izabella jadeó en admiración—. ¿Se puede saber tu nombre?

—¡Yo soy Mil-tan, la Pretty-Pretty Snow Magicarl Girl!-nyo —respondió Mil-tan, su rostro serio careciendo de su usual animo—. ¡Ya lo había dicho!-nyo.

—Sí, tienes razón —asintió Izabella—. Pero antes te mire con los ojos de un payaso. Ahora, Pretty-Pretty Snow Magicarl Girl Mil-tan, yo, Shuwen Izabella, que he heredado el nombre del Maestro del Puño Demoniaco como nombre formal, ¡te reconozco como un rival!

Qi empezó a desbordarse desde el cuerpo de Izabella.

—Eso quiere decir que no hay arrogancia en mi mirada —explicó, sonriendo de medio lado—. Una guerrera como tú merece caer de la forma más digna. ¡Prepárate! ¡Serás la primera en verme usar esto durante un Rating Game!

Izabella se puso en la postura básica del Hushi. Y entonces, mientras hacia una mímica igual a la de un tigre que le rugía a los altos cielos, gritó:

—¡Kuangbao Zhi…!

—¡Alto, Izabella-sempai!-nya

Cerrando los ojos por un momento mientras el aura que repentinamente se había formado a su alrededor se dispersaba, Izabella rompió su postura y volteó a ver a quienes habían gritado su nombre.

—¿Qué sucede, Ni, Li?

—¡Se está emocionando mucho!-nya —regañó Ni.

—¡Si usa eso va a perder la guerra incluso si gana la batalla!-nya —explicó Li las palabras de su hermana.

—¡Si tiene dificultades, permítanos luchar a su lado!-nya —dijeron ambas al unísono.

En respuesta, Izabella asintió de manera reflexiva.

—Muy bien. Sus argumentos son válidos. Por el bien de Raiser-sama, les permitiré apoyarme con sus Artes Demoniacas en esta ocasión.

Sonriendo al escuchar eso, Ni y Li dieron cada una un respectivo salto, aterrizando a cada uno de los lados de Izabella.

—Nya. ¿Qué hacemos con ella? —cuestionaron, mirando a la paralizada Koneko con curiosidad.

—Ignórenla —respondió Izabella con una indiferencia llena de desprecio, su mirada fija en una seria Mil-tan—. Concéntrense en el oponente que tienen delante. Recuerden, como lo practicamos: denme cobertura y yo me encargaré de derrotarla de un golpe.

—¡Entendido!-nya.

Y con ese grito, las hermanas golpearon sus puños y dijeron:

—¡Jōkāfaia! (¡Fuego Bromista!)

Un mar de flamas azules nació desde el cuerpo de ambas hermanas, atravesando todo hasta llegar hacia Mil-tan, quien utilizó apresuradamente su Pretty-Pretty Ice Barrier para defenderse tanto a si misma como a Koneko, a quien volvió a poner tras sus espaldas. Lo extraño, sin embargo, fue que el fuego no hizo ningún daño, como si fuera alguna clase de broma de mal gusto.

—¡No te distraigas!-nya —gritó NI con una sonrisa, apareciendo repentinamente Mil-tan para propinarle una patada rodeada en flamas.

Mil-tan dirigió un golpe a su cabeza, con la intención de mandarla a volar; pero para su sorpresa, Ni desapareció en cuanto su puño la tocó.

—Nya. ¡No hay tiempo para sorprenderse, Onee-chan! —exclamó Li, apareciendo repentinamente al otro costado de Mil-tan.

Mil-tan le disparó un gigantesco carámbano, pero para su confusión, Li también desapareció en cuanto su ataque también la tocó.

—«¿Ilusiones?-nyo»—fue la conclusión de Mil-tan.

Fue en ese momento que múltiples Ni y múltiples Li apareciendo desde todos los ángulos de Mil-tan.

—¡Veamos si puedes contra todas nosotras, Onee-chan!-nya —gritaron todas con una sonrisa gatuna.

Sin dejarse llevar por sus pensamientos, Mil-tan liberó cientos de fragmentos de hielo en todas las direcciones.

Y para su sorpresa, aunque algunas de las imágenes de las Gotokonekos se dispersaron como era típico de las ilusiones, otras explotaron como si fueran algo físico, pese a que no hubo sangre.

—Bajaste la guardia.

Los ojos de Mil-tan se abrieron como platos ante esas palabras. Rápidamente, miró a todos lados; pero lo único que vio fueron imágenes de Ni y Li. Solo una palabra le advirtió a Mil-tan sobre lo que iba a pasar:

Munida


—Hmp —Rudiger afiló la mirada—. Un truco interesante. Sin duda que los métodos de los Youkais son diferentes a la magia tradicional.

—¿A qué se refiere, Rudiger-sama? —cuestionó Latía, curiosa. Issei sudó al ver que tenía en sus manos una libreta, cual estudiante preguntándole a un profesor.

Modificación de Territorio —respondió Rudiger—. Esto es el poder de un Elemental para cambiar el terreno a su favor, convirtiendo el Sahara en el Polo Norte si la situación así lo requiere. Lo que están usando esas Gotokonekos es semejante. Proyectaron su mana en un área, y a través de ella entonces pueden conjurar cualquier cosa que deseen de manera inmediata.

Latía jadeó, asombrada.

—¿Significa que pueden hacer cualquier cosa?

—No —contestó esta vez Ruval—. Quiere decir que pueden moldear al mana a su alrededor de manera inmediata para usarlo de acuerdo a sus capacidades, como crear ilusiones o…

—Generar clones —completó Eve, ante la mirada sorprendida de todos—. Un truco de niños de los Youkais, pero que al cargar el escenario con mana tiene sus plus. Con tanta energía, será complicado para un sensor discernir las ilusiones de los clones. O sentir cualquier cosa, hablando en general.

—Lo que teniendo al lado a un usuario del Qigong, es igual a darle cobertura absoluta a un francotirador —habló Elmenhilde con tono ominoso, haciendo que todos cayesen en cuenta en las miradas confiadas y hasta arrogantes de Ravena y Roldan.

«No hay nada de lo que preocuparse»: es lo que postura parecía indicar

Issei apretó los puños, irritado.

«Yo creo en ustedes, Mil-tan, Koneko —pensó, mirando con determinación la pantalla—. ¡No se rindan! ¡Rías cree en ustedes igual que yo! ¡Todos lo hacen! ¡¡Pongan toda su determinación y derroten a esa tal Izabella!!»


Koneko no podía seguir el ritmo de la batalla. Hace rato que había dejado de ser capaz de hacerlo.

«Munida». Con esas palabras, todo cambió.

No fue una forma de hablar. El escenario, rodeado de cientos de imágenes de Ni y Li, volvió por un momento a la normalidad, las flamas del Jōkāfaia aun brillando por todos lados para los sentidos de Koneko.

Y así, lo que estaba oculto salió a la luz. De la nada, Izabella apareció ante Mil-tan, con su puño en forma de garra tocando el pecho de la Torre Gremory.

Viendo eso, Koneko entendió. Izabella, aprovechando la gran cantidad de energía mágica y las falsas imágenes generadas por el poder del Jōkāfaia había disminuido su presencia para ocultarse y atacar a Mil-tan mientras esta tenía la guardia baja. Ahora, a través de su puño, su Qi influía en el cuerpo de Mil-tan, generando una presión abisal en los meridianos de su cuerpo.

Era una presión que podría llevar a la muerte solo en el primer instante. Recibirla por segunda vez, naturalmente era cuando mínimo asegurar que el corazón fuese incapaz de enviar oxígeno al cerebro, causando un desmayo certero. Y, sin embargo, pese a todo esto…

—¡M-Mil-tan no está acabada!-nyo.

Con un grito, la hibrido de Bakeneko, Troll y humano despidió una gran cantidad de hielo que obligó a las siervas de Phenex a tomar distancia.

Koneko no podía entenderlo.

—¿Por qué? —dijo en un susurro, su cabello ensombreciendo su rostro mientras apretaba tus puños—. Con todo ese daño que tiene tu cuerpo; con ese dolor tan abisal que debes estar sintiendo…. ¡¿Por qué sigues peleando?!

—¡Porque Mil-tan lo prometió! —exclamó Mil-tan, volteando a mirarla brevemente con una sonrisa temblorosa. Hubo una sensación extremadamente extraña en el hecho de que no soltase su normal «nyo» al final de su frase—. ¡Prometió nunca abandonar a nadie como lo hizo su madre!

—¡!

Fue como si una descarga de electricidad recorriese la columna de Koneko.

—Mil-tan nunca lo entendió —Mil-tan miró al piso brevemente con tristeza—. ¿Por qué su madre la abandonó?-nyo. ¿Fue porque le gustaban las cosas de niña? ¿Fue porque no era como los otros niños, tal y como se lo recriminaba su padre día y noche? ¿Fue porque era una decepción, alguien que nadie querría como hijo?

La respuesta a esa pregunta, según Koneko, debía ser lógica. Una Troll no podía estar con un humano, así fuese un Hanyo. Las Trolls eran salvajes, violentas y hasta bárbaras. Ellas no concordaban con la lógica de la civilización de las especies humanoides.

Pero esa lógica no explicaba los sentimientos que llevarían a una madre a abandonar a su progenie para no volver a verla más nunca.

—Mil-tan lloró día y noche —reveló Mil-tan con una sonrisa amarga—. Hasta que un día lo vio: un capítulo de Sailor Moon. Viéndolo, Mil-tan se sintió identificada. La protagonista era tonta, llorona, cabeza hueca y no tenía talento alguno. Comparada con sus compañeras, incluso podría decirse que era mediocre: una bebe llorona que siempre dependía de los demás… Pero esa bebe llorona nunca se rendía. Siempre derrotaba al villano. Y por eso todas las admiraban.

Mil-tan alzó la mirada, un brillo extraño pero hermoso en ella.

—Mil-tan se enamoró de Sailor Moon. Quiso saber más de ella. Y mientras más sabia tanto de ella como de sus amigas, más se enamoraba. Mil-tan se dijo: «Quiero ser como ellas. Tener la fuerza para jamás rendirme. Volverme alguien que seguramente enorgullecería a Tou-san y Kaa-san». Prontamente, Mil-tan llegó al final de Sailor Moon; pero no se sintió satisfecha. Día y noche, conforme entrenaba, Mil-tan buscó y buscó a personajes iguales a Sailor Moon. Y mientras veía de ellas, llegó a una conclusión.

Un aura increíblemente densa empezó a ser emitida por el cuerpo de Mil-tan

—«¡Me convertiré en una Chica Mágica!»-nyo —gritó —. Una que nunca le fallase a nadie. Una tonta, cabeza hueca, inútil; alguien quien quizás no le agradase a todos, pero que jamás daría la espalda a un desamparado.

Mil-tan volteó a ver a Koneko.

—A sí que si preguntas por qué, es por esto. Porque a Mil-tan no le importa que la odies, ya que Mil-tan te considera su estimada compañera. ¡Porque Mil-tan está en deuda con Gremory-san y le hizo una promesa a Aika-chan! Por eso, ¡MIL-TAN NO SE RENDIRA!-NYO.

Y con un rugido, Mil-tan se abalanzó en contra de Izabella, comenzando otra vez un asalto brutal.

—Tus palabras y determinación conmueven mi corazón —admitió Izabella, desviando algunos golpes de Mil-tan con las palmas de sus manos—. ¡Pero los sentimientos sin fuerza solo llegan hasta cierto punto!

Y dando un veloz golpe en la tierra al frente de Mil-tan, gritó:

—¡Huqi Baofa!

En respuesta, una gigantesca ráfaga de Qi recorrió el suelo y salió despedida en contra de Mil-tan, quien la bloqueó, tal y como bloqueaba todos los ataques de Izabella: con su Pretty-Pretty Ice Barrier. Estuvo dispuesta a lanzarse de nuevo en contra de la Torre Phenex una vez que su barrera de hielo fue destruida, pero entonces las flamas que continuaban estando a su alrededor brillaron de manera incandescente, y el Jōkāfaia volvió a cumplir su trabajo al ocultar a Izabella en medio de cientos de imágenes de Ni y Li, que eran tanto ilusiones como clones.

Y mientras veía a Mil-tan atacar con desespero en todas las direcciones, Koneko tembló.

—¡Porque Mil-tan lo prometió! ¡Prometió nunca abandonar a nadie como lo hizo su madre!

—«Ella es igual a mi»—pensó Koneko. Y con un estremecimiento, lo admitió: por eso era que había sentido desagrado hacia ella. Porque ella era callada, reservada y hasta cierto punto pesimista: una de las Nekoshou que nacían con la bendición del uso innato de Senjutsu. Que una Bakeneko, que en todo sentido era igual pero inferior a ella, fuera simplemente superior, era como ser escupida en la cara. Sobre todo porque su temor era quedarse atrás.

En pocas palabras, sentía que Mil-tan podría desplazarla.

Pero ahora lo entendía.

—Porque a Mil-tan no le importa que la odies, ya que Mil-tan te considera su estimada compañera.

Izabella tenía razón. Sus sentimientos eran simplemente repulsivos. Había odiado no avanzar, había despreciado a Mil-tan por mejorar en lo que ella no podía y había sido todo menos la supuestamente dulce chica que todos aseguraban que era. ¿Y todo por qué?

—«Porque ella me recordó a mi hermana»

Tonta cual alivio cómico, con una tendencia a tratar los problemas como chistes y un poder que simplemente no tenía comparación al suyo: así era Mil-tan, así era ella.

Así sentía que debía ser. Así era como era incapaz de ser.

—Tú eres tú, Koneko. No hace falta que busques la sombra de nadie más.

»Puedo decirte muchas cosas; pero solo diré una por el momento: la fuerza no tiene por qué venir del nacimiento. Mientras tengas la voluntad necesaria para buscar esa fuerza, tu podrás ser fuerte, Koneko. Y no hablo de poder mágico o fuerza física. Quiero decir que mientras estés dispuestas a creer en los demás que creen en ti, tú serás una persona fuerte.

«Issei-sempai… »—Koneko apretó sus puños.

Ella no podía ser como su hermana: eso lo tenía claro.

Pero no tenía por qué serlo.

No tienes porqué usarlo si no lo quieres usar. Mientras estés contenta y feliz, nadie te va a recriminar nada.

Nadie nunca se lo había pedido. Nadie se lo había exigido.

Pero…

«¡Me convertiré en una Chica Mágica!»-nyo. Una que nunca le fallase a nadie. Una tonta, cabeza hueca, inútil; alguien quien quizás no le agradase a todos, pero que jamás daría la espalda a un desamparado.

—Dicho eso, si me gustaría que dejaras de temer tanto a lo que llevas dentro

Ella ya no quería temer. Ella ya no quería perseguir a esa sombra.

Ella ahora sabía cómo quien quería ser: como sus sempais que nunca se rendían.

«Por eso, ya no más miedo —pensó Koneko, apretando sus puños mientras energía mágica empezaba a desbordarse de su cuerpo en forma de flamas—. Por eso, ya no más dudas»

—Quiero decir que mientras estés dispuestas a creer en los demás que creen en ti, tú serás una persona fuerte.

—«Por ustedes, por esas palabras…»

Koneko empezó a correr, ante vista sorprendida de Mil-tan. Su puño se alzó mientras flamas lo rodeaban.

—«¡VOY A CREER EN MI MISMA!»

Y mientras dos orejas y una cola de gato blanco cambiaban todo, Koneko golpeó y mandó a volar a una anteriormente oculta Izabella.

—¡¿?!


—Increíble —Seekvaira se ajustó sus lentes—. ¿Así que este es el poder de un Nekoshou?

—Para rastrear a Izabella, que es capaz de controlar su flujo de energía gracias a su Qigong, mientras el Jōkāfaia está activo… —Roldan ladeó la cabeza, incrédulo

—Pero lo raro es que hasta los momentos no parecía ser capaz de hacer nada ante Izabella —señaló Ruval con rostro serio.

—Es por sus rasgos ferales —dijo Sirzechs de repente, enmudeciendo a todos—. Nekoshou es la raza de Matatabi, la Kyubi no Daineko (Gran Gato de Nueve Colas). Es decir, la raza que puede transformarse en Daiyoukai. Su cola y orejas no son simple adornos. Cuando las libera, sus sentidos se incrementan en gran medida. Las orejas deben mejorar su audición y repercutir en menor medida sobre su olfato, pero también la ayudan a percibir la energía de las demás personas a través de las ondas vibratorias. La cola, por su parte, no solo mejora su equilibrio, sino que a través del sentido del tacto le ayuda a hacerse una con el ambiente; cuando más colas tienen, por ende su agilidad y capacidad de respuesta se incrementa.

Eso lo sabía Sirzechs en base a los informes recopilados por Ajuka de la investigación que el ya muerto Naberius había estado realizando con su Reina, la criminal rango SS, Hellcat Kuroka.

—Ahora que Koneko ha revelado sus rasgos, estoy seguro que nos deleitaremos con una batalla sin igual.


Una sorprendida Izabella salió volando hacia una pared, una rápida respuesta de su parte que le permitió reincorporarse en el piso siendo lo único que la salvó de un impacto feroz.

—Increíble —exclamó, mirando a Koneko—. Pensar que darías con mi ubicación… Supongo que debo achacarlo a ese par de rasgos ferales.

Ignorando a su rival, Koneko se acercó a donde estaba Mil-tan.

—¿Te encuentras bien?

Mil-tan la miró con asombro.

—Tú... ¡¿Eres una Nekomusune-nyo?!

Mil-tan no fue la única asombrada.

—Nya. ¿Esperabas eso, LI?

—Nya. ¡Para nada, Ni! Pelo blanco-chan ni siquiera tenía el olor de nuestra raza.

—Nya. Es verdad. Pero ahora sí lo tiene.

—Nya. De seguro que usó una técnica para ocultarlo.

—Son bastantes habladoras —comentó Koneko inexpresivamente.

Ni y Li sonrieron.

—¡Lo tomaremos como un halago!-nya —dijeron al unísono.

—Basta de hablar —Izabella rodeó su cuerpo de una tenue aura de Qi—. ¡Ni, LI! ¡Ya no se contengan! ¡Usen todo de sí para que el Jōkāfaia rinda efecto! ¡Carece de relevancia si se cansan o no! ¡Esta pelea tenemos que ganarla sí porque sí!

Los rostros de Ni y Li se llenaron de seriedad. Por un breve momento, compartieron una mirada al unísono.

Habían pasado tanto tiempo solas, sin nadie que las quisiese. Su propia madre las había torturado desde el primer momento en que tuvieron consciencia simplemente por no ser completamente humanas. No conocían a su padre, y tanto Youkais como humanos les habían dado la espalda. Solo se habían tenido la una a la otra durante un largo tiempo…

«Hasta que llegó Raiser-sama junto a Ruval-sama-nya»

Desde ese momento, nunca más volvieron a estar solas.

Estaban agradecidas por eso.

¡No pensaban perder por eso!

—¡NYA!

Con un rugido gatuno de ambas gemelas, el área del gimnasio desapareció.

Y lo que apareció ante Koneko y Mil-tan fue una gigantesca selva cuya vegetación dificultaba el movimiento y la vista.

—Es un buen truco —Koneko cerró los ojos. Inadvertido para todos menos Mil-tan, sus orejas y su cola se movieron brevemente.

Fue como si el espacio a su alrededor se rompiera, e igual que una escena de película donde se usaba la vista calorífica, los «colores» del lugar cambiaron. Mejor dicho: desaparecieron, carentes de sentido. Porque ya no había imagen, solo sonido, olor y energía, nada más que la mente de Koneko dando un mapeo mental de lo que sus sentidos captaban.

Fue como un pez entrando en el mar: un acto de adentrarse en algo tan profundo que lucía incluso incomprensible. El mana de Ni y Li había cubierto todo la zona, y de ahí en adelante era imposible distinguir cualquier cosa… O eso era lo que se suponía.

—Seré tus ojos y oídos —dijo, mirando a Mil-tan—.Escuchame y le daremos este combate a Rías-sempai.

Mil-tan asintió, en su mente presente lo sucedido hace unos instantes.

—¡¿Se quedaran ahí paradas?!-nya

Frente a ellas, una Ni apareció con su puño dispuesto en contra de Koneko. Mil-tan se apresuró a tratar de golpearla, pero una rápida mímica de Koneko la hizo detenerse. Resultó ser un buen movimiento, ya que Ni atravesó a Koneko en cuanto su puño hizo contacto, demostrando ser una ilusión.

—¡¿Ya se han rendido?!-nya

Fue el turno de aparecer de Li, dispuesta a dar una patada en contra de Mil-tan. Y una vez más, ni Koneko ni Mil-tan hicieron nada para detenerla, resultando al final que esa Li también era una ilusión.

—¡Si no van a hacer nada entonces nosotras tomaremos la iniciativa!-nya

Y con las voces de Ni y Li escuchándose por todos lados, cientos de imágenes de ambas gemelas atacaron a Koneko y Mil-tan.

Esta vez, sin embargo fue diferente.

—Izquierda. Derecha. La de arriba. En el medio.

Esas eran indicaciones, dadas por Koneko a Mil-tan. Con cada una de ellas, los clones de Ni y Li, escondidos entre las imágenes ilusorias, desaparecieron. Carámbanos de hielo, golpes, patadas y bolas de fuego: todo lo que tanto Mil-tan como Koneko podían usar fue utilizado durante varios minutos con una precisión tan increíble que haría pensar a cualquiera que ambas habían nacido para pelear juntas.

«Y ahora… »—Koneko abrió un ojo, su mirada afilándose—¡AHÍ!

Y rápida cual rayo, golpeó un punto donde aparentemente no había nada, solo para resquebrajar el aire mismo y develar a una Izabella que con rapidez bloqueaba el golpe de Koneko con su palma envuelta en Qi.

—Esta vez no será igual —dijo Izabella con cara seria.

—¡Lo mismo digo!-nyo

Y antes de que Izabella pudiera hacer nada, Mil-tan apareció y la mandó a volar al golpearla en la espalda con su puño envuelto en un aura congelante.

—¡Izabella-sempai!-nya

Gritando preocupadas, Ni y Li aparecieron de la nada, yendo a ayudar a Izabella a recuperarse. Y como tal, habiendo perdido la concentración, la imagen selvática generada por el Jōkāfaia desapareció, volviendo el simple escenario del campo escolar de la academia Kuou.

—Cof —Levantándose con ayuda de Ni y Li mientras tosía brevemente, Izabella expulsó Qi de su cuerpo, rompiendo así la leve capa de escarcha que cubría parte de su cuerpo—. Estoy bien.

Ni y Li soltaron un suspiro aliviado ante eso. Sabían que sin Izabella, su poder ofensivo directo no sería suficiente como para ganar la batalla.

—¿Qué haremos, Izabella-sempai?-nya

—Nuestro Jōkāfaia ahora es inútil-nya.

—Sobre eso… —Izabella miró seriamente a Ni y a Li y luego a las lejanas Koneko y Mil-tan. Cerró brevemente los ojos y dictó:—. Vuelvan a distraer a la Pretty-Pretty Snow Magicarl Girl Mil-tan aprovechando que ha recibido dos veces mi Munida. Yo eliminaré tan rápido como pueda a esa chiquilla de pelo blanco y me les uniré en el acto.

Ni y Li compartieron una breve y dudosa mirada por un instante, pero al final asintieron. Confiaban en el juicio de Izabella.

—¡Ahí vamos de nuevo, Onee-chan!-nya

Soltando un grito al unísono, ambas Hanyos saltaron en contra de Mil-tan: Ni con su puño rodeado en flamas y Li con su pierna envuelta en llamas, estando dispuestas a dar un puñetazo y una patada flamígera de manera respectiva. Sin embargo, Mil-tan no estaba tan dispuesta a recibir ataques y/o a jugar. Lanzó una ráfaga de energía helada en contra de ambas, con la esperanza de cuando mínimo entumecer sus estrenuidades; pero el daño recibido por los Munidas de Izabella jugo a favor de las gemelas, y la Emisión Mágica de Flamas terminó resistiendo. Sin alternativa, Mil-tan tuvo que hacer un esfuerzo para esquivar; pero eso terminó haciendo que, una vez más, cayese en la trampa de las gemelas; que terminase siendo alejada por la fuerza de Koneko.

Koneko no estaba dispuesta a dejar que ese par de Nekomusunes Gotokonekos la alejasen de su aliada; pero Izabella tampoco estaba dispuesta a dejarla interferir, lanzándose en contra de ella al mismo tiempo que Ni y Li saltaban en contra de Mil-tan.

—No creas que por sacar una cola y unas orejas, algo ha cambiado —exclamó Izabella con rostro serio, rodeándose de Qi mientras se posicionaba en cuclillas para luego sentenciar: —. ¡Todavía no eres rival para mi Hushi!

Y entonces, la Torre Phenex se movió como un rayo en contra de Koneko.

La mencionada cerró los ojos una vez más. Y por un momento, pareció que el tiempo se detuviese. Fue como ver la grabación de un video perdiendo velocidad, los fotogramas que deberían ser distinguibles solo como meros e incomprensibles pixeles volviéndose de repente una imagen captable por el ojo humano.

Y fue en ese instante en el que lo incomprensible se volvía captable que el cuerpo de Koneko se rodeó en flamas.

«Uno, dos, tres…—Mientras contaba e Izabella se acercaba cada vez más a ella, iba de poco a poco alzando su puño derecho—. ¡Y ahora!»

Fue entonces que, justo cuando el puño de Izabella estaba a centímetros de tocar su cuerpo, Koneko golpeó a quemarropa su rival en su estómago.

—¡¿?!

BOOM.

Una explosión de flamas envolvió a Izabella, haciéndola salir volando por los aires. Y esta vez, tomada verdaderamente con la guardia baja, careció de la fuerza necesaria para reincorporarse al tiempo necesario y terminó estrellándose de bruces con una pared.


—Pero que reflejos —silbó Regulus, asombrado.

—Pensar que solo un par de orejas y una cola harían que todo cambiara tanto… —murmuró Kuisha con incredulidad

—Tienes un error ahí, Kuisha —señaló Sairoarg—. Es cierto que, según lo dicho por Lucifer-sama, los sentidos de Toujou Koneko se han visto severamente incrementados al desatar su potencial como un Youkai de clase alta. Pero no todo el crédito es para ella. Aunque trate de disimularlo, las pocas veces que Mil-tan la ha golpeado ha generado un cierto nivel de tensión sobre Izabella.

—Que muchacho tan listo —halagó Elmenhilde, de repente ganando una pisca de interés sobre Sairoarg—. Un análisis casi perfecto de la situación. Pero se te ha olvidado señalar el hecho de que el uso descarado y prolongado de Qi también tiende a causar debilidad y fatiga. En estos momentos, incluso aunque la fuerza de esa chiquilla sigue alrededor de su 90%, su resistencia debe estar alrededor de la mitad. Aparenta ser perfecta en combate, pero en realidad es mala auto-administrándose.

—En resumidas cuentas —cortó Eve a Elmenhilde, para ira de esta—, es el tipo de insecto que está demasiado acostumbrado a abrumar a su oponente y derrotarlo de un golpe, y que va perdiendo terreno a medida que la batalla avanza.

—…—El rostro de Roldan se puso frio como piedra de improvisto.

Eve y Elmenhilde tenían toda la razón. El Qi era la expresión de energía vital, así que su consumo descarado tendía a repercutir mucho más que el del mana. Precisamente por eso era que no muchos podían aprender a controlarlo adecuadamente. Para su edad, Izabella demostraba un dominio que solo podría llamarse magnifico; pero todavía no tenía lo necesario como para controlar el Qi de una manera verdaderamente adecuada como lo hacía su maestra.

«Y eso es sin contar las consecuencias del ritual»—pensó con la mirada sombría, recordando aquello que causaba que Izabella siempre tuviese que cubrir parte de su rostro

—Sin embargo —dijo Ravena con su rostro totalmente impasible, atrayendo la atención de todos—, no es como si Izabella no tuviese medios para combatir su propia debilidad.


«Pensar que sus sentidos aumentarían hasta ese punto…»

Una adolorida Izabella se reincorporó lentamente del cráter que había dejado en la pared del campo deportivo. Aunque había fortalecido todo su cuerpo con Qi, había límites para lo que podía soportar de manera repetida. Y no podía negar que desde el incidente que la llevó a conocer a su querido Raiser se le hacía un poco más difícil de lo normal manejar el dolor y el daño.

«Pero no sería la alumna de mi maestra si algo tan vano bastase como para vencerme»—se dijo.

Y a continuación, aflojó su postura e inhaló aire de manera profunda, solo para luego exhalarlo de manera profunda mientras desataba un sonido parecido a un silbido.

Y con desconcierto, Koneko observó como de poco a las heridas de Izabella desaparecían mientras su cuerpo se rodeaba de mucho más Qi de lo que había utilizado en la batalla.

—«Niveló su flujo de Qi con ese suspiro, curando sus heridas y recuperando su energía»—observó, asombrada. Para lograr tal cosa con una simple respiración… Sin duda que Izabella era todo menos una novata en el arte del Qigong

Sin embargo…

«Ku»—Sintiendo el lado izquierdo de su cara arder, Izabella se llevó sus dos manos a su máscara por un breve momento, sintiendo a su vez una especie de punzada en su hígado.

«Eso» que su maestra había tratado de utilizar para salvarla, ahora interfería con su flujo de Qi, razón por la que se le hacía difícil administrarlo de manera perfecta. Tomando en cuenta eso, la carta que acababa de jugar, el uso del Ejercicio Respiratorio de Suspiro Profundo Xu, había sido simplemente arriesgada. Porque al igual que la pila de un celular, aunque había regresado a su máxima capacidad de energía su mantenimiento ya no sería el mismo. Ahora se cansaría mucho más rápido que hace unos instantes.

«Pero eso solo quiere decir que tengo que terminar esta pelea antes de que eso pase»

Izabella había sido criada por un miembro de la nobleza, uno que pertenecía a un clan de orgullosa estirpe militar. Portaba ese orgullo incluso aunque solo había sido criada como miembro honorario. Era consciente de su debilidad y también de su fortaleza. Para ella, todo su análisis anterior se compensaba con el hecho de que solo tenía que golpear a Koneko y a Mil-tan con un Munida para ganar la batalla. Podría decirse que Izabella era como un tigre, que de manera simple corría a toda velocidad hasta ceñir sus colmillos sobre su presa para devorarla, importándole poco los obstáculos que podrían hacerlo trastabillar en su camino. Mientras que no despreciaba a sus rivales, de alguna manera era incluso más cabeza hueca que Karlamine, quien se dejarían apuñalar a propósito simplemente para ganar tiempo para soltar su arma secreta. De hecho, de no ser por Ni y Li, Izabella hace rato que habría hecho lo mismo que Karlamine.

«Pero llegado a este punto, creo que no hay alternativa»

Izabella cerró los ojos por un breve momento. Dada su personalidad demasiado directa, Izabella no era muy buena usando el Qigong para el rastreo. Pero aun podía distinguir a Ni y a Li a la distancia peleando contra Mil-tan… y perdiendo, con todo y que Mil-tan había recibido dos Munidas a quemarropa.

—«Que guerrera tan absurda»—Una expresión de aturdimiento casi cómico cruzó la cara de Izabella, antes de que ella sonriese.

De la nada, Koneko tuvo un mal presentimiento.

—Has superado mis expectativas, Toujou Koneko —Izabella se puso en la postura básica de su Hushi, su mirada destellando—. Parece que las dudas que afeaban tu alma han desaparecido…. ¿Pero sabes? Tú no eres la única que está poniendo todos sus sentimientos en juego. Por el bien de mi rey, yo, Shuwen Izabella, estaría dispuesta a dar mi propia vida.

Izabella rió de improvisto.

—Lástima que eso no sería beneficioso en esta situación. Pero da igual. ¿Cómo sería capaz de ver a los ojos al hombre que amo si le digo que no intenté todo dentro de lo que era legal? Llevo el nombre Shuwen bajo mi espalda, y en mi puño pesa el orgullo de mi maestra, Li Wen. ¡Lo mínimo que puedo hacer es seguir el ejemplo de Karlamine y llevar esto a un empate!

Un aura descomunal poco a poco empezó a surgir desde el cuerpo de Izabella, tan vasta que ni la propia Torre de Phenex podía soportarlo, trozos de su piel cuarteándose como una galleta mojada en café.

El mal presentimiento de Koneko se acrecentó.

«Su Qi está creciendo a niveles descomunales. A este ritmo será simplemente inmanejable… ¡No puedo dejar que siga haciéndolo crecer!»

Koneko trató de moverse en contra de Izabella, pero una mano en su tobillo se lo impidió.

—¡No te lo permitiré!-nya —rugió Li, agachada detrás de ella.

—¡¿…?!

Desconcertada, Koneko le dio una rápida e implacable pateada en la cara.

En consecuencia, Li desapareció en el acto, revelando ser solo un clon.

Pero antes de que Koneko pudiese reanudar su paso, dos Li aparecieron para agarrar cada una uno de sus respectivos tobillos.

—¡Dije que no te lo permitiré!-nya —gritaron ambas clones al unísono.

Koneko le dio dos rápidos puñetazos a cada una, haciéndolas desaparecer.

Pero en cuanto lo hizo, cuatro Li más aparecieron.

Y luego cuatro más.

Y muchas más luego de eso.

Koneko entonces recordó: el Jōkāfaia seguía activo. Y aunque Ni y LI habían dejado de lado el efecto ilusorio, ambas todavía podían conjurar clones desde cualquier lugar.

Pero para que Li estuviese dispuesta a sacrificar tanta de su energía simplemente para permitirle a Izabella elevar su Qi

«¡¿Tanta confianza tiene en ella?!»—se cuestionó Koneko con asombro.

Y a la inversa, sus deseos de detener a Izabella crecieron. Desató una gigantesca aura de fuego desde su cuerpo, mandando a volar a todos los clones de Li. Pero para cuando lo hizo, resultó ser simplemente demasiado tarde

—¡Kuangbao Zhi Hu: Wei-Juexing! (¡Tigre Furioso: Pseudo-Despertar!)

Y entonces, pasó. El Qi acumulado en el cuerpo de Izabella se desató como una gigantesca explosión, estremeciendo todo el campo de batalla. Una presión abisal descendió sobre todos, tan grande como la que los xues de Izabella sentían debido a un bombeo exagerado de sangre. Tal presión hizo que una expresión de dolor apareciera en el rostro de Izabella por un segundo mientras su piel cuarteada ganaba un tono rojo simplemente inhumano; pero un brillo del lado oculto de su máscara hizo que su expresión extrañamente cambiase, tornándose en una expresión casi animalesca de ira.

—¡Su fin ha llegado, Nobleza Gremory! —rugió Izabella con su voz distorsionada cual trueno en medio de tormenta. Ella abrió los ojos al máximo, canalizando su Qi a través de ellos. Vio a lo lejos a Mil-tan enfrentándose a sus compañeras, y un sentimiento ardiente la llenó: la furia. Furia porque Mil-tan había resistido dos de su Munidas. Furia porque Mil-tan estaba humillando a sus queridas compañeras. Pero, sobre todo, ¡furia porque Mil-tan estaba impidiendo que le diera la victoria a su amado!

En la mente de Izabella, ese sentimiento era el motor de todo. Y precisamente por eso, porque entendía que Mil-tan era la única que podía oponérsele, despreció a Koneko y salió corriendo casi a cuatro patas a una velocidad simplemente imposible de concebir.

Mil-tan no pudo reaccionar. No, mejor dicho: le fue imposible reaccionar. Habiéndose envuelto en Qi, la velocidad de Izabella estaba solo un poco por debajo de la velocidad del sonido. Su solo paso era como el de un relámpago. Mil-tan lo único que pudo hacer fue rodear su cuerpo de tanto hielo como pudo, y simplemente recibir un puñetazo en el estómago por parte de Izabella.

CRASH.

Fue una escena absolutamente bizarra y dantesca la resultante. Ni más ni menos que Mil-tan aparentemente «quebrándose» en cientos de miles de pequeños trozos de hielo mientras chocaba en contra de una pared, solo para luego escupir sangre.

—¿Izabella-sempai?-nya —dijeron Ni y Li con asombro, solo para hacer una mueca triste al ver el estado de Izabella. Para que su sempai se viese obligada a desatar una parte del poder de «eso»… ¿Qué tan débiles e inútiles eran? ¿Habían estancado tanto a su sempai sin darse cuenta?

—«Ni… Li…»—Izabella les echo una breve mirada a ambas; pero, sintiendo como el motor en medio de su mente disminuía al verlas, de inmediato apartó la mirada. Sintió que el dolor que la embargaba la consumiría por completo de no hacerlo.

Miró a Mil-tan, y con un rugido, dejó las ceremonias. Se puso en cuclillas, y cargo Qi en la palma de su mano, tan denso que fue como si de repente su extremidad se volviese la garra de un tigre. Salió corriendo luego de hacer eso, metros volviéndose milímetros ante su velocidad. Solo un rugido sencillo le explicó al público lo que Izabella estaba haciendo:

—¡MUNIDA!


—… —

En el palco, todos guardaban silencio. Unos por asombro, otros por emoción, y, como en el caso de Issei, confusión.

—¿Qué es esto? —cuestionó.

—Esto es la carta de triunfo de Izabella —dijo Ravena con el mismo de orgullo lúgubre que tuvo cuando Karlamine usó el Casseur de Logistille.

Issei, así como muchos otros, se quedaron esperando que expusiera con mayor claridad; pero Ravena lo único que hizo fue mirar distraídamente la pantalla, y Roldan tampoco pareció dispuesto a dar detalles.

Issei miró a Eve y a Elmenhilde en busca de explicaciones; pero ambas también parecían extrañamente distraídas.

«Así que ese es el secreto, ¿eh? —Eve pensó distraídamente, sus ojos de halcón prácticamente destripando a Izabella en trozos y analizando cada una de sus partes—. Los niveles del Wuqinxi se relacionan con el espíritu animal del usuario. Nivel básico: los movimientos. Nivel medio: el Qi. Y el ultimo nivel, por supuesto…»

«Es canalizar el espíritu animal —Elmenhilde miró a Izabella como un depredador que encontraba una presa interesante—. El comportamiento, la actitud y por supuesto… Ja —Elmenhilde rió—. Pensar que los humanos, sobres todos unos tan arrogantes como lo son los de los clanes nobles, aceptarían hacer algo como eso, todo es simplemente… ¡Ja, ja, ja! Cada día los humanos me sorprenden más»

Eve y Elmenhilde compartieron el mismo tipo de mirada por un instante: una mirada despreciativa llena de orgullo.

«Sin embargo, ¡un truco tan inmundo no bastará para derrotar a los que pasaron por mi mano!


—¡MUNIDA!

Un rayo atravesó el campo de batalla. Su origen: el movimiento de una Izabella rodeada en Qi.

—¡HYA!

Un grito escapó de los labios de la Torre Phenex, segundos antes de que su golpe impactase en contra de su objetivo, Mil-tan, y la energía residual generada por su velocidad diera lugar a una cortina de humo que enceguecía la vista.

Sin embargo, la Izabella actual estaba por mucho encima de eso. De manera automática el Qi fluía por sus ojos y oídos, imbuyéndolos con una capacidad extrasensorial sin igual. Fue precisamente por eso que pudo esquivar la repentina ráfaga de hielo y bola de fuego que fueron lanzadas desde su espalda.

—«¿Cómo?»

Izabella rugió, confusa. Estaba segura de que había golpeado a Mil-tan, y con la potencia que ostentaba ahora se suponía que un Munida bastase para fulminarla. ¿Cómo podía entonces haber sido atacada por una ráfaga de hielo?

Su cerebro obtuvo una respuesta pocos segundos después, el Qi acelerando sus pensamientos a un punto donde las acciones eran casi instintivas:

«¡Fue una ilusión!»

Disipándose la cortina de humo, Ni y Li jadearon con asombro. Lo que Izabella había golpeado había sido ni más ni menos que un trozo de hielo que con un espejismo había aparentado ser la Torre Gremory.

—¿Cómo es posible?-nya —se cuestionaron.

La respuesta la obtuvieron en cuanto Koneko, rodeada de energía mágica, aparecía acompañada de Mil-tan.

«Por supuesto, ella también es como nosotras-nya»—se dijeron. Aunque solo era en un rango bajo, parecía ser que Koneko podía usar el Youjutsu para hacer ilusiones como lo hacían ellas.

De manera un poco menos comprensible, la agitada Izabella llegó a la misma conclusión. Y su reacción fue simplemente sencilla: se enfureció.

—¡¿TU OTRA VEZ?! —rugió, iracunda. Ráfagas de Qi se dispersaron desde su piel rojiza, generando una fuerte corriente de viento que hizo que Mil-tan y Koneko pusieran mana en sus pies para evitar salir volando. Seguidamente, Izabella rodeó sus dos manos de energía vital, y volvió a salir disparada a una velocidad simplemente inconcebible.

El resultado fue una escena igual que la anterior: el no golpear más que dos trozos de hielos y esquivar un doble ataque ígneo y glaciar.

«¡¿OTRA VEZ?»

Izabella rugió como un animal herido ante la vista.

Y de la nada, se encontró rodeada desde todos los lados por Koneko y Mil-tan.

De encontrarse en sus cinco sentidos, Izabella habría razonado. No era una maestra en el lado sensor del Qigong, pero Koneko tampoco era una maestra en el lado ilusorio del Youjutsu. Mejor dicho: era solo porque era algo relativamente fácil para una Nekoshou que la Koneko que había renegado todos sus poderes podía usarlo. Izabella cuando mínimo debería poder ver a través de unas ilusiones que estaban tan mal hechas que necesitaban de un medio físico como lo era el hielo de Mil-tan.

Pero la furia era un arma de doble filo, y la Izabella actual estaba nublada por completo por la ira. Completamente carente de entendimiento y llena de una arrogancia petulante sin igual, tomó un curso de acción sorprendente: golpeó con su Munida a todas y cada una de las ilusiones de Koneko y Mil-tan con la esperanza de que una fuese la verdadera. Dada su velocidad inhumana, el acto pareció suceder en menos de un minuto; sin embargo, no significaba que por ello no tuviese consecuencias.

«Justo como quería»—Koneko emitió una tenue y fugaz sonrisa.

Fue fácil comprender que Izabella era mala regulando su propia energía. Con esa idea en mente, el método que estaba utilizando —fuese cual fuese— obviamente debía gastar energía de manera extremadamente veloz. No podían igualar las capacidades actuales de Izabella, sobre todo tomando en cuenta que Mil-tan estaba cansada; pero si podían distraerla mientras su energía y los efectos de su incremento de poder bajaban. No era un mal plan, tomando en cuenta que Koneko lo había hecho en un instante en medio de su desespero.

Pero tenía una falla. Dos, para ser precisos.

—¡Izabella-sempai!-nya

—¡¡¡¿?!!!

Literalmente rugiendo Qi, Izabella volteó a ver quién la llamaba, solo para encontrarse con Ni y Li mirándola con tristeza.

—Todo esto es nuestra culpa-nya —exclamó Ni con tristeza—. Si fuésemos más fuertes, usted no estaría obligada a usar una porción de esto-nya.

—Por eso, permítanos ayudarla-nya —Li miró a Izabella con determinación—. De gatos a tigre, ¡permita que nuestro Ki fluya con el suyo!

—«Ni… Li…»—Por un segundo, una extraña sensación cálida apago la ira incandescente en el corazón de Izabella. Fue solo por un segundo, un momento tan corto que no debería tener relevancia. Sin embargo, para Ni y para Li, fue más que suficiente.

Nekoyoujutsu: Nekoshimai no Shinkuro (Arte de los Gatos Demoniacos/Magia Gatuna: Sincronización de las Hermanas Gato) —exclamaron ambas hermanas.

Compartieron una sonrisa fugaz, y en una escena espejo se agarraron de las manos, Li a la derecha y Ni a la izquierda. Sus cuerpos entonces empezaron a brillar, sus siluetas desdibujándose a medida que se transformaban en fuego azulado puro. Ese fuego azulado entonces rodeó a Izabella, y en cada uno de sus hombros la imagen fantasmal de un gato brilló.

Los dos gatos fantasmales —Ni y Li convertidas en energía pura— luego empezaron a emitir flamas por todo el cuerpo de Izabella, aparentemente consumiendo su Qi. La verdad, sin embargo, fue que las flamas estaban absorbiendo y redirigiendo el exceso de Qi que el cuerpo de Izabella no podía manejar adecuadamente por sí sola, de manera que la mencionada no veía su energía disminuida a una velocidad tan exagerada.

Y no fue tan solo eso. Por el bien de su sempai, Ni y Li aceptaron las consecuencias del Wuqinxi de Izabella: la explosión de rabia característica del Hushi. Ambas aceptaron el dolor que solo podía calmarse con la rabia, y ambas lucharon para controlarlo. Era demasiado grande como que incluso ambas pudiesen manejarlo; pero era lo suficientemente manejable como para que entre tres pudiesen controlarlo.

No fue al 100%, pero la sapiencia de Izabella volvió a un nivel aceptable gracias a eso.

Miró a su alrededor. Una reservada y escondida Koneko (acompañada por Mil-tan) miraba con cautela lo que Ni y Li estaba haciendo, cientos de ilusiones conjuradas para ocultarla y cansar a Izabella.

Izabella pensó de manera rápida. Aún con Ni y Li apoyándola, el método que estaba utilizando era uno que ponía el tiempo en su contra. No podía seguir tonteando: no había espacio para jugar al ratón y al gato y discernir la ubicación de su rival. Debía acabar con la pelea de un golpe de una vez por todas.

(Que tomase ese proceso de pensamiento se debió simplemente a su personalidad directa)

Cerró los ojos por un segundo. Relajó su cuerpo, respirando suave y pausadamente mientras el Qi de su cuerpo fluía a su alrededor. Sus manos se posaron en un triángulo igual al de la posición de oratoria, y sus piernas se flexionaron mientras su espalda se mantenía recta y sacaba pecho. Fue entonces que con cada exhalación el Qi de Izabella empezó a fluir por sus piernas hasta enterrarse en el suelo, solo para luego regresar a su cuerpo. Las flamas fantasmales de Ni y Li luego siguieron el mismo movimiento, la voluntad de ambas Gotokonekos concordando en ayudar a su sempai, y en pocos segundos una cantidad de energía simplemente exagerada empezó fluir desde el cuerpo de Izabella hasta el suelo de manera recíproca.

La escena que parecía larga y que sin embargo solo sucedió en un segundo llegó a su fin cuando Izabella abrió los ojos

Qigong… —Ella junto las palmas de sus manos, la energía de su cuerpo dirigiéndose hacia ellas. Un segundo después las volvió a separar, poniéndolas en posición triangular una vez más mientras una esfera de energía aparecía entre sus manos—: ¡Tian Lao! (¡Enfoque de Qi: Jaula Celestial!)

Sucedió con una sincronización tan grande que fue simplemente obvio que estaba correlacionado. Izabella aplaudió, explotando la esfera de energía que tenía en sus manos, y el espacio a su alrededor se distorsionó como si una burbuja gigante apareciese de la nada. La burbuja gigante encerró todo la parte del campo deportivo donde estaban, atrapando a todas las ilusiones de Koneko y Mil-tan en ellas, y luego empezó a «aspirar» todo lo que tenía adentro, llevándolas al centro donde Izabella seguía respirando mientras el Qi de su cuerpo se entremezclaba con las flamas de Ni y Li y la energía del suelo. Fue cuando todas las ilusiones estaban a su alrededor que Izabella puso sus brazos en forma de cruz sobre su pecho, para luego extenderlos de manera violenta hacia sus lados, liberando así todo el Qi que había recopilado en una gigantesca explosión de choque mandó a volar todo lo que tenía cerca y estremeció toda la zona.

BOOOOOOOOOOOOOOMMMMMMMMMMMM.


—Conque el Método Tiao Xu para regular el cuerpo y el Método Tiao Shen para regular la mente, ¿eh? —murmuró Eve de una forma lo suficientemente audible para que todos los escuchasen.

—Su efecto combinado, por supuesto, es «volverse uno con el mundo»: un paso cercano al legendario Senjutsu —Elmenhilde tarareó de manera divertida—. Con todo, es asombroso que esa chica pudiese usarlo estando en un estado como ese. Aunque supongo que parte del crédito es de ese par de hermanas gato.

«Que genio tan grande —Oyéndolas, Rudiger suspiró, asombrado—. Incluso para mi es difícil comprender los mecanismos del rival con solo un vistazo. Yo solo había pensado que esas Gotokonekos habían usado su Jōkāfaia para ayudar a su aliada a controlar el QI del área; pero parece ser que ese es sola la punta del iceberg del asunto»

Rudiger era un experto mágico solo superado por mentes como la del actual Maou Belcebú y el alfil de Sirzechs. Que el mismo admitiese la superioridad de Eve y Elmenhilde demostraba que tan sorprendente eran ellas.

—Estoy segura que este es el fin de la pelea —aseguró Ravena con confianza.

—Querida, ¿cuantas veces te tengo que decir que es demasiado pronto para decir eso? —inquirió Venelana.

—¿Demasiado pronto? —Roldan alzó una ceja—. Venelana, como se nota que el cariño que le tienes a los siervos de tu hija ha cegado tu vista

—Más bien creo que es otro el que está ciego —Zeoticus miró a Roldan con una chispa conflictiva en los ojos, antes de sonreír—. Pero dejemos que el tiempo decida quién es el ciego

Los cuatro, junto al resto de los espectadores, centraron su mirada en la pantalla luego de decir eso


Una gigantesca cortina de humo se formó luego de que la explosión generada por el Tian Lao de Izabella tuviese lugar. El propio Qi de Izabella, poderoso al punto de causar fuertes ráfagas de viento, fue el responsable de disiparlo, permitiendo ver un escenario de destrucción salvaje donde todas las ilusiones de Koneko y Mil-tan habían desaparecido.

Y también un escenario donde las verdaderas Torres Gremory se encontraban tiradas en el piso con heridas moderadas.

—E-eso estuvo cerca-nyo —respiró Mil-tan con dificultad. El ataque de Izabella literalmente las había sacado de donde ella y su compañera se escondían, atrayéndolas al centro de la explosión sin posibilidad de escape. Fue solo porque ella conjuro una gran cantidad de su Pretty-Pretty Ice Barrier que ella y Koneko lograron resistir el ataque. De lo contrario, habrían sido obligatoriamente retiradas a la fuerza.

Pero no por eso querían decir que habían salido airosas. Sobre todo Mil-tan, que había recibido una cantidad exagerada de daño de parte de Izabella. Era solo por su absurda resistencia que podía evitar caer K. O y ser retirada a la fuerza; pero aun así estaba en un estado donde hacer un movimiento tomaría bastante esfuerzo.

Con sus ojos envueltos en Qi, Izabella discernió ese detalle como un gato que miraba un ratón a lo lejos.

—Parece que este es el final —Respiró pausadamente, usando el Ejercicio Respiratorio de Suspiro Profundo Xu para cultivar su Qi de manera adecuada y recuperar la energía que acababa de perder—. ¡Esta pelea llega hasta aquí!

—N-no…

—¡¿?!

Para asombro de Izabella, Koneko se levantó del piso de manera tambaleante.

—T-todavía no estoy acabada —dijo ella—. Y-yo… ¡Y-yo no pienso perder!

—Tu determinación es brillante —alabó Izabella, para luego cargar Qi en su mano derecha y ponerse en la posición básica del Hushi—. Lástima que tu Qi no lo sea. ¡Como estás ahora, jamás podrás vencerme!

Diciendo eso, salió disparada como un rayo en contra de Koneko.

—«¡NO!-nyo»—pensó Mil-tan con miedo. Trató de levantarse, y defender a su compañera como pudiera. Pero era inútil. Estaba demasiado cansada para hacerlo. Demasiada cansada para levantarse o siquiera utilizar su Magia de Hielo.

Izabella era consciente de eso

—¡Ya no hay nadie que te salve! —sentenció—. ¡Este es tu fin, Toujou Koneko! ¡MU…!

Koneko cerró los ojos, apretando los puños.

—«Toujou Koneko»


Sí, ese era su nombre. Pero no siempre fue así. Antes de eso, ella fue…

Shirone...

El nombre que su madre y padre, aquellos a quienes no recordaba y nunca había conocido, le habían dado. El nombre que su hermana repitió con tanto cariño durante mucho tiempo hasta que…

He asesinado a este estorbo que me frenaba. Ahora soy libre y puedo hacer lo que quiero. Huiré de este mugriento lugar y hare lo que me plazca con mi vida. Por eso, no quiero más estorbos que me frenen. Una insignificante niña como tu es innecesaria. No quiero que me sigas. No, mejor dicho: no quiero saber más de ti. Apartate de mi camino y no me vuelvas a molestar nunca más.

Ese día tan horrible tuvo lugar. Ese día, su hermana, la única persona que había tenido, la única persona que la había cuidado, la única persona en la que había confiado, la abandonó.

Dolor visceral. Fue como morir en vida. Susurros de odio se dispersaban por todo lugar por el que pasase, ninguna persona dándole una pisca de consuelo. Fue una gata enjaulada, hasta que un día pasó:

—¿Cómo te llamas?

Una pequeña se le acercó, una pequeña a la que día y noche ignoró.

Una pequeña a la que el ser rechazada no le importó.

—Bueno, si no me dices tu nombre, entonces te daré uno… Aunque no soy muy buena en eso, así que simplemente te llamaré Koneko (Pequeña Gata).

Día tras día esa pequeña insistió.

¿Cómo estás, Koneko? ¿Tienes hambre? ¿Frio? ¿Estas aburrida? Recuerda que si te sientes mal puedes decírmelo.

—¿Cuál es tu color favorito, Koneko? A mi amiga Sona le gusta el morado, a mi amiga Seek-chan el verde oscuro y a mi amiga Latía el escarlata; pero yo soy muy indecisa. Pienso que el carmesí, el azul cielo y el verde claro son absolutamente maravillosos; y aunque sé que solo puedes tener un favorito, creo que los tres lo son. Un poco tonto, ¿no?

—¿Sabes lo que es el anime, Koneko? Es una cosa absolutamente maravillosa que hacen en Oriente, fundada en ese País de las Maravillas de nombre Japón. Quizás algún día te traiga uno para que lo veamos juntas.

—¿Qué es lo que más odias en el mundo, Koneko? E-es un poco vergonzoso, pero… ¡Yo odio a los camellos! Padre me dijo que a nuestro ancestro, Lady Runeas-sama, le encantan los camellos y que por eso son el símbolo de nuestro clan; ¡pero yo los odio con toda mi alma! Una vez traté de hacerme amiga de esas abominables criaturas, y los estúpidos esperpentos me respondieron comiéndose mi vestido y mi cabello. ¡Desde entonces las detesto! ¡¡Si pudiera acabaría con la raza entera para liberar el mundo de su repugnante presencia!!... Je, je, je. Perdona cree que me exalté un poco.

Fue día tras día, noche tras noche. La pequeña hizo un monologo totalmente unilateral, dándole incluso un nombre de su propia autoría. Debería ser absolutamente irritante, una niñería que solo traería molestia para quien la oyese.

Pero para la gata enjaulada, que estaba por completo sola, fue simplemente aliviador.

Y precisamente por eso, un día ella preguntó:

¿Por qué? ¿Por qué haces esto?

—¿Por qué? —La pequeña de cabello carmesí, parpadeó, asombrada (era la primera vez que aquella chica le hablaba). Pero luego sonrió—. ¡Pues porque parecías sola y me agradaste, Koneko!

Tiempo después, esa chica se volvió su Rey. Cualquiera habría pensado entonces que el suceso anterior había sido premeditado: que aquella chica simplemente había hecho todo eso para ganarse su confianza.

… Pero aquella chica era tan tonta que si todo había sido un plan entonces ella misma debió haber sido un peón en tal plan.

¿Qué importancia tenia, sin embargo? Aquella gata enjaulada tuvo una segunda oportunidad en la forma del nombre de:

«Toujou Koneko»

La Torre de Rías Gremory, quien era su Onee-sama. La kohai de su otra Onee-sama, Himejima Akeno, y su Onii-sama, Kiba Yuuto. La que partencia a la Nobleza Gremory.

—«Toujou Koneko»

Más nunca Shirone, la gata que no tenía a nadie.

—«Toujou Koneko»

—«Toujou Koneko»

—«Toujou Koneko»

—«Toujou Koneko»

—«Toujou Koneko»


—«Toujou Koneko»

Sí, esa era ella.

Tú eres tú, Koneko. No hace falta que busques la sombra de nadie más.

Ella era, simplemente, Toujou Koneko.

«No tengo el talento de mi hermana —pensó, apretando los puños—. No soy tan veloz como Yuuto-sempai o tan resistente como Mil-tan, y no tengo los talentos de Rías-sempai, Akeno-sempai y Aika-sempai»

Pero…

«[…] Quiero decir que mientras estés dispuestas a creer en los demás que creen en ti, tú serás una persona fuerte.

—«Ellos creen en mí, en esta yo casi inútil —se dijo, todo su cuerpo apretándose en determinación. Inadvertido para ella, su cola de gato se empezó a agitar como loca mientras una leve capa de poder mágica la rodeaba—. Y si es así, yo no puedo ser menos. Mientras este cuerpo aguante, daré todo de mí. ¡No me pienso rendir!»

Abrió los ojos. La aterradora imagen de Izabella moviéndose a una velocidad incalculable apareció ante ella. Pero, sin saber el porqué, no tuvo miedo. Sin saber el porqué, fue casi como si todo sucediese a cámara lenta.

—¡… NI…! —entonaba Izabella.

«Por lo tanto, este cuerpo mío… —Koneko alzó su puño, su Magia de Fuego rodeándolo en niveles descomunales. Koneko siguió sin prestarle atención al hecho de que su cola se estaba moviendo casi como si tuviera voluntad propia—. ¡Lo usaré por completo incluso si me termino volviendo una desesperada y tonta gata Kasha!»

Fue en ese instante que la inevitable confrontación tuvo lugar.

—¡…DA!

—¡Toma esto!

Dos puños chocaron. Uno imbuido con el todopoderoso precepto del Munida capaz de poner de atravesar armaduras y poner el sistema nervioso de cualquier individuo en jaque; otro, mientras tanto, imbuido con simple Magia de Fuego y la humilde voluntad de una chica.

Fue natural el resultado. El puño con Munida empezó a ganar terreno.

—«Ku—Koneko respiró agitadamente, el Qi de Izabella ejerciendo una presión descomunal sobre su cuerpo. Sin embargo, no cedió y mantuvo su lugar. No pensaba rendirse

«Es increíble —Izabella miró el puño que trataba de desviar su Munida con asombro—. Pero tu simple voluntad no es suficiente»

Ejerció más presión en su puño, enviando más Qi.

Koneko tembló. Y, por un momento, fue simplemente demasiado. Sintió que no podía respirar. Sintió como si sus nervios no quisieran funcionar. Sintió que moría, y que la pelea terminaría.

Pero entonces, recordó: a su lado estaba una compañera que sufrió el efecto completo sobre su corazón dos veces y que insistentemente se paró dos veces.

—«¿Cómo puedo ser yo menos? —se dijo, apretando los dientes. Expulsó cantidades absurdas de mana de su cuerpo, enviándolas a su puño y tratando de defenderse en contra de la presión. Y para asombro de Izabella, mantuvo terreno en contra de su puño—. ¡¿Cómo puedo hacer que su esfuerzo sea inútil?!»

—«Es imposible-nya»—Convertidas en energía para Izabella, Ni y Li se impactaron. Aquella chica… ¿estaba resistiendo el todopoderoso movimiento de la Casa Noble LI, que era capaz de matar de un solo golpe?

Era simplemente imposible. Una ilusión de una chica tonta.

—«¡Quebrantaremos esta ilusión en el nombre de Raiser-sama»—gritaron en la mente de Izabella.

Y entonces, para terror de Koneko, el cuerpo de Izabella empezó a emitir flamas que de poco a poco fueron absorbiendo la Magia de Fuego en su puño.

—«¡N-no puede ser»—El terror embargo a Koneko. El Qi de Izabella no estaba tocando su cuerpo directamente, y, sin embargo, estaba a punto de desmayarse por la presión ejercida sobre su cuerpo. ¿Qué pasaría cuando el fuego en su puño desapareciese por completo?

Un dolor atroz e incomprensible fue su respuesta.

«Ríndete —Izabella miró a la adolorida Koneko a los ojos—. Solo ríndete»

El mensaje fue claro para Koneko.

«Tal vez solo debería hacerlo»—pensó, la presión afectando incluso su cerebro.

—Pase lo que pase siempre seguirán siendo mis queridos siervos: mi familia…

Unas palabras calmantes llegaron a sus oídos, y por un momento sus ojos se cerraron.

—¡NO TE RINDAS, TOUJOU-CHAN!-NYA

«Esa voz... —Los ojos de Koneko se volvieron a abrir. Recordó entonces lo que seguía a aquella oración aparentemente conformista:

—…¡pero este juego no lo podemos perder!

—«Corazón, cállate. Cerebro, cállate. Pulmones, cállense —Koneko apretó los dientes, conteniendo con pura fuerza de voluntad el dolor abismal que recorría por su meridianos—. Todos ustedes, órganos inútiles, ¡si no van a ayudar, entonces, CALLLENSE!»

La cola de Koneko se agitó a un nivel que visualmente pareció partirse.

—«Porque pase lo que pase, yo….

—«¡¿Q-que…?!—Para asombro de Izabella, una capa de energía empezó a rodear el cuerpo de Koneko, centrándose principalmente en su puño.

—¡NO PIENSO PERDER! —rugió.

Avanzó un paso, y, en shock, Izabella se encontró retrocediendo uno también.

«¿Está…?

Otro paso más.

«¡¿Haciéndome retroceder?!»

Izabella miró a los ojos a Koneko. Ya no eran los mismos ojos que tenía cuando había empezado la batalla, y no era solo porque ahora tenían la pupila rasgada. Ahora, esos ojos brillaban con una voluntad tan grande que era físicamente perceptible.

—«¡No importa!»—se dijo, y, usando una vez más el Ejercicio Respiratorio de Suspiro Profundo Xu para controlar su gasto de energía, levantó su otro puño y desató a quemarropa otro Munida en contra de Koneko.

Pero para su shock, la mencionada golpeó ese mismo ataque con su otro puño, y siguió haciéndola retroceder.

—«Toujou Koneko, ¡¿tú…?!» —Izabella miró a Koneko en shock, y entonces la mencionada la miró a los ojos, y de repente, ante Izabella ya no estaba una simple chica de pelo blanco, sino un gigantesco gato blanco de nueve colas que le rugía con todo su fuerza, desviando sus dos puños con dos de sus colas.

Izabella lo entendió en ese instante:

—«Voy a perder»

Ese choque frontal, puño VS puño, no lo iba a ganar.

Una guerrera orgullosa habría permanecido hasta el final. Si se tratase de la Izabella del pasado, habría sido simplemente natural seguir corriendo hacia el frente incluso si el camino llevaba hacia un abismo.

Pero la Izabella actual no luchaba solo por ella. Por el bien del hombre que amaba, por el bien de las dos chicas que incluso ahora la estaban apoyando, ¡algo como un tigre tonto era simplemente obsoleto!

—¡HYA! —gritó Izabella, aprovechándose su fuerza descomunal para aterrizar casi al otro lado del campo de batalla. Fue solo porque el hecho resultaba absolutamente inesperado que Koneko no pudo hacer nada para evitarlo.


—¿Qué acaba de pasar? —cuestionó Roldan, incrédulo—. ¡¿En serio esa chiquilla acaba de hacer retroceder a Izabella con simple fuerza de voluntad?!

—Es más que eso, querido —dijo Ravena con voz lúgubre—. Solo mírala un momento.

Roldan hizo caso a su esposa, y miró a Koneko de arriba abajo con detenimiento, captando un detalle simplemente sorprendente:

—¿D-dos colas? —dijo, asombrado.

—Normalmente, las colas de los Youkais de tipo felino, canino y semejante reflejan su rango espiritual —habló Rudiger en voz alta, asombrado—. A un Youkai normal le tomarían un proceso meditativo de alrededor de cien años hacer crecer una nueva cola. Tomando en cuenta eso, que una chica de menos de dos décadas de edad ya tenga dos colas es simplemente…

—¡MA-RA-VI-LLO-SO! —gritó Runeas. Aunque lo hizo porque estaba maravillada con la batalla en lugar de porque le estuviese prestando atención a Rudiger.

—Como era de esperar de la raza candidata a Daiyoukai —dijo Sirzechs, pensando en la hermana de Koneko por un momento y diciéndose que ahora comprendía porque casi todos los Nekoshous habían sido eliminados.

—Pero… —Sona se ajustó los lentes, confundida—. Aun con todo y su incremento de rango espiritual, ¿cómo pudo desviar un ataque con Qi con sus meras manos desnudas y simple fuerza de voluntad?

—Porque la voluntad mueve montañas —respondió Sairoarg, mirando fijamente a Koneko a través de la pantalla—. La voluntad también es algo extremadamente poderoso. Algo que cuando se aprende a manejar permite lograr cosas normalmente imposibles. Solo cada uno de mil guerreros que se propone romper sus límites puede comprender esto y obtener un poder casi secreto: el Touki.

—¿Touki? —preguntó Issei, sin saber porque sentía como una extraña sensación de ansiedad.

—Seria verdaderamente difícil de explicar en palabras —dijo Eve—. Es un caso donde la investigación científica carece de significado. Solo sentirlo en carne propia te ayudará a explicarlo. Dicho eso, si quiere una definición podríamos decir que es «la fuerza de voluntad que utiliza la energía vital como combustible». Algo semejante, pero muy diferente al Ki.

—En vista de esto, creo que me excedí un poco con los entrenamientos —mencionó Elmenhilde sin una pizca de arrepentimiento en el rostro—. Porque se supone que solamente puedes tener la posibilidad de acceder al Touki cuando pasas un entrenamiento infernal donde sientes que no puedes dar más pero sigues intentándolo.

—Aunque también depende de la fuerza de voluntad de cada quien —aclaró Eve—. Además, probablemente se deba a que para los Youkais resulta particularmente fácil manipular su Qi, sobre todo en el caso de una Nekoshou

—Hmp —Ruval bufó al oír todo eso—. Lastimosamente, las peleas no se ganan con poderes que se obtienen repentinamente de la nada. Las dos Torres Gremory están extremadamente cansadas, y no creo que esa chica Nekoshou pueda usar completamente bien el Touki. Mientras tanto, Izabella lleva años aprendiendo a controlar su Qi. El escenario más realista que imagino serían las dos Torres siendo eliminadas mientras Izabella se cansa tanto que tenemos que transportarla, dejando a Raiser en superioridad numérica por la presencia de Ni y LI, incluso aunque ambas están cansadas.

Sona, Seekvaira y Latía miraron a Ruval con asombro. Como era de esperar del quinto lugar del Top Ten de los Rating Game, ¡su análisis era absolutamente preciso y despiadado!

Sin embargo, Issei no estaba de acuerdo.

—¡Se equivoca! —gritó, señalando a Ruval—. ¡Ahora ya no se trata de quien está más cansado o quien sea más poderoso! ¡Ahora se trata de quien tiene mayor fuerza de voluntad!

—Hmp —Ruval miró a Issei con frialdad. Sin embargo, no despreció su pensamiento porque recordaba como Kiba había superados su expectativas creando el Etheral Unmaker. Se limitó a ver la pantalla que mostraba el Rating Game

—Dejemos que los hechos demuestren quien tiene la razón—dijo finalmente.


«Pensar que esto estaría pasando…»

Izabella miró a Koneko a lo lejos, aun impactada. ¿Cómo habían llegado a ese punto? ¿Cómo la chica que tan solo hace unos minutos no podía seguirle el ritmo ahora no solo la igualaba, sino que la había hecho retroceder?

—«Si desde el primer instante la hubiese derrotado, nada de esto estaría pasando»—se lamentó. Y en secreto pensó que ese era su destino por haber mirado hacia abajo a Koneko. Su maestra seguramente le daría una paliza cuando se enterara de todo.

—«Pero no me puedo rendir»—pensó mirando a los dos gatos fantasmales en sus hombros—. Ahora no solo es mi orgullo, ¡es la confianza de Ni y Li! No puedo caer. ¡Incluso si todos mis meridianos estallan, no puedo darme por vencida!»

Una vez más, Izabella hizo uso del Ejercicio Respiratorio de Suspiro Profundo Xu.

—«Ni, LI, ¡sé que me están escuchando! —se gritó a sí mismo, viendo a los dos gatos en sus hombros—. Estoy tan agradecida con ustedes, y quiero que sepan que de no ser por ustedes ya habría sido derrotada. Pero tengo que pedirles un favor más. Por favor, se los pido: ¡den todo de si mientras yo trato de ganar esta pelea!»

¿Cómo podrían Ni y Li negarse ante tales palabras determinadas?

«¡ENTENDIDO!-nya»

Y entonces, el escenario alrededor de Koneko sufrió una vez más una metamorfosis.

«¡¿EL Jōkāfaia?!»—se cuestionó Koneko. ¡¿Ni y Li podían usar el Jōkāfaia aun en el estado en el que se encontraban?!

Cientos de Izabellas respondieron su pregunta con un: «Sí»

—«¡No importa!»— pensó Koneko. Ya había derribado una vez el Jōkāfaia, ¡tan solo tenía que volver a hacerlo!

Conjuró bolas de fuego, lanzándolas a las Izabellas que sabía que eran clones. Sin embargo, se encontró viendo con sorpresa como las Izabellas que se suponía eran ilusiones destruían sus ataques con ráfagas de Qi.

«No me digas que… —Koneko se paralizó por un segundo—. ¡¿Dividió su Qi entre todas las imágenes?! ¡¿Todos son clones?!»

La única ilusión que Izabella había desatado —gracias a Ni y Li—, era que Koneko no supiese discernir cual era la de verdad. Y eso era un problema porque todas tenían el don del Qigong de Izabella. Un golpe bien dado todavía podía significar la derrota de Koneko.

La cuestión, sin embargo, era que Koneko no era la única que estaba luchando.

—¡Tomen esto-nya!

Una ráfaga de hielo salió disparada en contra de una cuantas Izabellas, haciéndolas desaparecer. Segundos después, Mil-tan aterrizó al lado de Koneko mientras hacia un par de piruetas.

—¡¿Pretty-Pretty Snow Magicarl Girl Mil-tan?! —rugieron las Izabellas con impacto.

—Todavía mi cuerpo me duele, y ya casi no tengo Poder Mágico-nyo… —reveló Mil-tan, antes de sonreír de una manera que parecía desmentir todo lo que acababa de decir—. ¡Pero la fuente de energía de las Chicas Mágicas es la voluntad, y la voluntad de Toujou-chan me ha revitalizado!-nya

«Mil-tan… »—Koneko miró a Mil-tan con asombro, antes de sonreír y mirar a las Izabellas—. ¿Ya oíste, Shuwen Izabella? ¡Parece que nuestra voluntad brilla más que tu Qi y el de tus compañeras!

—Hmp —Las Izabellas apretaron los labios ante ese comentario, y se lanzaron a la carga.

Una trató de golpear a Koneko con su Laohu Shandian Zhao, solo para terminar como paleta de hielo gracias a Mil-tan. Dos más se lanzaron contra la hibrido de Troll y Hanyo, solo para dispersarse gracias a dos bolas de fuego imbuidas de Touki. Cuatro entonces se lanzaron de nuevo contra una Koneko de espaldas; pero Mil-tan derrotó a dos de un puñetazo helado, y las dos restantes tuvieron la dicha de descubrir que las colas de Koneko también podían servir de armas cuando los mencionados apéndices se rodearon de flamas y las apuñalaron en el estómago.

Escondida a lo lejos viendo la pelea, Izabella respiró profundamente, usando el Método Tiao Shen y el Método Tiao Xu para aspirar Qi del campo de batalla.

—«Ya no puedo seguir con esto—se dijo, sabiendo que en cualquier momento los efectos del Kuangbao Zhi Hu llegarían a su fin—. ¡Debo terminar esto aquí y ahora!»

Izabella concentró todo su Qi, tanto el que le quedaba en su cuerpo como el que absorbía de la tierra, en sus manos, creando una esfera de energía en cada una de sus palmas.

«¡Nosotras la ayudaremos!-nya»—gritaron Ni y LI, y las flamas en el cuerpo de Izabella se dirigiendo por un segundo al suelo, también ayudando a absorber mana de la tierra, para luego dirigirse hacia las manos de Izabella y hacer que las esferas de energía se transformasen en esferas de fuego.

Izabella sonrió cálidamente ante eso, para luego mirar a Koneko y Mil-tan, que casi derrotaban a todos sus clones.

—«Ahora, es el momento del final —pensó, frunciendo el ceño—. Ni, Li, su furia y la mía, ¡es hora de que las desatemos al máximo! ¡Es momento de rugir con rabia por los pecados de la tierra y la injusticia de los cielos!»

Izabella pensó en cómo casi había terminado muerta, y Ni y Li pensaron en todo el dolor que tuvieron que pasar solamente por no ser de raza pura. Sintieron, entonces, ira. Y mientras la sentían, el Qi y las flamas en las manos de Izabella aumentaba en proporciones colosales, tanto que al final la mencionada tuvo que juntar sus dos manos y crear una sola y colosal esfera de energía.

Fue imposible para Koneko el no sentir tan energía colosal y descubrir lo que Izabella estaba haciendo.

«Ya es demasiado tarde»—se dijo. Ya sería imposible evitar que Izabella completase su ataque; pero ese pensamiento no la resignaba.

Miró a su compañera

—Necesitaré tu ayuda, Mil-tan —Señaló a la Izabella que, demasiado concentrada en cargar energía, había terminado rompiendo su ilusión de ocultamiento—. ¡Demostrémosle el poder de las Torres de Rías Gremory!

—¡Entendido-nya! —sonrió Mil-tan.

Koneko cerró los ojos un segundo, sonriendo.

—«Este será el último golpe»—se dijo, concentrándose. Recuerdos de todo lo que había pasado, tanto en su entrenamiento como en la batalla, le llegaron. Pensó entonces en su mayor miedo: convertirse en su hermana, la talentosa genio que había terminado consumida por su propio poder. Se dijo, entonces:

—«Incluso si terminara en ese estado, estoy segura que habría gente que me devolviese a la normalidad»

Por lo tanto, ya no hubo miedo. Por lo tanto, se rió de sí misma: de ese miedo tonto e iluso. No lo olvidó, aun lo sentía; pero, pensó:

—«¡Si es necesario, seré la Gata Infernal (Arpía) más cruel del mundo por el bien de los que amo!»

Por lo tanto, lo que sucedió a continuación —el como llamó a su ataque— fue simplemente natural:

—¡KASHA FLAMES (FUEGO DE LA GATA KASHA)!

Mil-tan sonrió ante eso.

—¡PRETTY-PRETTY FINAL ICE ATTACK! (¡LINDO-LINDO ATAQUE FINAL DE HIELO)! —gritó.

Y justo en ese momento, Izabella también gritó:

— ¡YAN HUQI BAOTU! (ALIENTO EXPLOSIVO DEL QI DEL TIGRE LLAMEANTE)

Para los espectadores, fue casi como si todo sucediese en cámara lenta.

Primero, desde el cuerpo de Koneko una gran cantidad de flamas salieron expulsadas, solo para que en medio del aire adoptasen una forma semejante a la de un gato. Pasó consecutivamente que Mil-tan disparó una colosal ráfaga de energía helada que choco contra el gato de fuego. Lo normal habría sido que, tratándose de ataques de hielo y fuego, los dos movimientos se cancelasen; pero lo que pasó fue que el gato de fuego abrió la boca, tragándose el hielo de Mil-tan para luego brillar con energía helada en el centro de su cuerpo.

Pasó entonces lo segundo. Las flamas en las manos de Izabella adoptaron una forma que hacía que sus manos parecerían las fauces de una bestia, segundos antes que de Izabella, incapaz de canalizar más energía, liberase la esfera de energía en forma de una ráfaga. El resultado visual fue un rayo de energía envuelto en flamas con forma de colmillo.

Lo tercero que pasó, desde luego, fue simplemente lo más natural: el choque del gato ígneo con hielo en su interior en contra del rayo de Qi envuelto en colmillos ígneos.

Inesperadamente, ambos ataques chocaron sin que ninguno pareciese poder vencer al otro.

—«Un resultado así, sin embargo…—Los ojos de Koneko brillaron, y sin que se diera cuenta una cantidad abisal de Touki emergió de su cuerpo—. ¡NO PIENSO TOLERARLO!»

Ella rugió, emitiendo muchas más de sus Kasha Flames, para luego enviarlas a su gato ígneo, que rápidamente creció en tamaño y, casi como imitándola, rugió en contra de Izabella, avanzando de poco a poco y haciendo retroceder el Yan Huqi Baotu de Izabella.

Izabella lo entendió:

«Voy a perder»

Ese choque frontal, ataque final VS ataque final, no lo iba a ganar.

Pero desde el principio, eso no era parte del plan.

—¡HYA! —rugió Izabella, cancelando su ataque y saliendo disparada en contra de Koneko con su puño alzado en un Munida.

—¡¡

—¡!

Mil-tan vio eso con asombro, mientras que una Koneko que jamás había imaginado que Izabella tomase ese curso de acción ni siquiera captó el hecho, demasiado concentrada en enviarle Touki ígneo a su gato de fuego.

Y el gato de fuego, mientras tanto, rugió, iracundo. ¿Cómo se atrevía Izabella a impedirle demostrar su superioridad?, pareció decir casi como si tuviese vida propia. Y como si verdaderamente la tuviese, desvió su curso y se lanzó de vuelta de donde había salido, con la intención de cazar a aquella que se lanzaba en contra de su dueña.

Pero Izabella, aunque cansada, era demasiado rápida, y al ataque que salido disparado en la dirección contraria a la que se movía le sería imposible golpearla antes de que dañase a su creadora.

Eso Mil-tan lo tenía claro.

—«¡Primero muerta antes que dejar que le pase algo a Toujou-chan!-nyo»—recordó de pronto sus propias palabras.

Rugió como un animal furioso ante ese pensamiento, y, ignorando todo —su cansancio, el dolor y el hecho de que estaba dirigiéndose hacia el ataque que había ayudado a crear—, salió disparada en contra de Izabella con su puño alzado en energía helada. No hubo intención alguna de defenderse. Para cumplir la promesa que le había hecho a Aika y para proteger a Koneko, ¡Mil-tan había decidido sacrificarse!

Pero, lastimosamente, no había sido la única.

—«Lo sentimos, Izabella-sempai»—se disculparon NI y LI. Y a continuación, abandonaron su forma fantasmal y saltaron de los hombros de Izabella, usándose a sí mismas como escudo humano ante el ataque de Mil-tan.

—«¡¿?!»

Mil-tan se aturdió tanto ante ese hecho, que no pudo detener a la Izabella que salió disparada a su lado con lágrimas de ira en sus ojos.

—«¡NI, LI, su sacrificio no será en vano!»—pensó, cargando todo su Qi en su mano derecha.

Cometió un error sin saberlo. De pronto, su velocidad bajó, y aunque no fue suficiente como para que el ataque a sus espaldas la golpease, si fue suficiente como que la pisasen los talones.

¡….! —El gato de fuego rugió, totalmente iracundo. Chispas de fuego imbuidas en Touki y algo de la energía helada en su núcleo salieron disparadas desde su boca, moviéndose por el piso hasta tocar por un pequeño roce los talones de Izabella.

Fue algo simplemente extraño lo que Izabella sintió. Fue como si la golpeasen con Qi, las flamas metiéndose entre sus órganos internos. Fue como si literalmente una presión le gritase: «¡No te muevas!» y tratase de inmovilizar. Y aunado a todo eso, una capa de hielo rodeó a sus pies y la hizo sentir que se resbalaba.

Con todo, Izabella siguió corriendo; pero al final, todo le jugó en contra, y terminó trastabillando, y falló solo por unos milímetros en golpear a Koneko.

En ese preciso instante, Koneko reaccionó. Y antes de que Izabella pudiese mover sus puños los milímetros necesarios, un puñetazo imbuido en Touki la mandó a volar por los aires.

«¡Ku! ¡Maldición! —Izabella tosió, y aun en el aire trató de recuperarse y lanzarse en picado para golpear a Koneko con su Munida.

Pero un gato de fuego le recordó de su existencia al rugir

—¡…!

Y antes de que Izabella pudiese hacer nada, el gato de fuego que la había estado persiguiendo por el suelo se la tragó en los aires, liberando una explosión de hielo y fuego que de alguna manera no hirió ni a Mil-tan ni a Koneko.

Por un segundo, uno muy tenso, se levantó una cortina de humo. Por otro segundo, uno cien mil veces más intenso, el humo se develó, mostrando a una Izabella de pie con cientos de quemaduras, pero con su Kuangbao Zhi Hu todavía activo.

Y por otro segundo, cuando Izabella abrió la boca, Mil-tan y Koneko sintieron que, pese a todo, habían perdido la batalla.

Hasta que Izabella dijo:

—Que ironía. ¡P-pensar que un par de gatos derrotarian a un tigre..!

Y entonces, mientras Izabella caía de rodillas, se escuchó:

[Una Torre y dos Peones de Raiser-sama se retiran]


Extra: Análisis del Capitulo y Adelanto

(Latía y Seekvaira)


—Tomando en cuenta lo enojada que estabas la vez anterior con el autor, ¿por qué sigues aquí?

—Tuve una charla bastante… fructífera

—… Te sobornó con figuras de Gundam, ¿verdad?

—Deberíamos comenzar con el análisis del capítulo, ¿no crees?

—Tomaré eso como un «sí»

—Cof, cof. La pelea de hoy fue bastante sorprendente; de hecho, tal vez demasiado. Anteriormente dije que esta pelea había estado lista en un 60%, ¿recuerdan? Pues bien, ese 60% eran diez mil palabras que se suponía debían llegar cuando mucho a catorce mil. ¡Que llegase a más de veinte mil superó tanto mis expectativas como las del autor!

—Pero tomando en cuenta todo lo revelado, creo que valió la pena, Seek-chan. Hoy vimos no solo algo tan jugoso como el uso del Qi en batalla, ¡sino que descubrimos más de la Nobleza de Raiser!

—Cierto. Dos Hanyos gemelas, y para rematar la hija adoptiva de un miembro del milenario clan LI. Junto a Karlamine, esto sube la puntuación de la Nobleza de Raiser de 6 a 8, 5. Y ni siquiera hemos visto a su Reina actuar.

—Rías debe estar bastante preocupada en estos momentos.

—Tal vez. Aunque creo que debería calmarse, porque el hecho de que Mil-tan y Koneko derrotasen a sus oponentes ha equilibrado la balanza.

—Pero no hay que olvidar el hecho de que Mil-tan y Koneko están prácticamente destruidas, ¿no crees?

—Bueno, pero dejemos de hablar de lo que podría pasar, Latía, que uno nunca sabe lo que este autor tiene en mente.

—Bien. Hablemos entonces de la estrella de hoy: Izabella.

—Una estrella novata del Qigong, su habilidad con el Hushi es digna de alabanza. Tiene altos valores de ataque, defensa y además puede atacar en un rango medio-largo. Su único punto malo es su aguante.

—Ciertamente, Seek-chan. Izabella no es muy buena manteniendo el mismo ritmo durante toda la batalla. Creo que ella es del tipo de guerrero que comienza dando un abrumador 120%, pero que rápidamente empieza a decaer en poder.

—Tal vez sea porque tiene una habilidad tan aterradora como el Munida, Latía. Esa cosa hace que los meridianos del cuerpo se vuelvan como locos incluso con un simple roce. Un golpe directo bien dado es, literalmente, una promesa de que un segundo golpe será innecesario.

—Lastimosamente, el mundo en el que vivimos es bastante absurdo, Seek-chan, y ese ataque no funciona muy bien con seres que no se guían con la normal anatomía humanoide. Mil-tan solamente tiene una ligera parte del rasgo Fae de «no seguir la lógica humana», y con todo pudo aguantar dos Munidas. ¿Qué crees que pasaría si se enfrentase contra un Hada en toda regla?

—Creo que el problema en parte provino de las circunstancias. En un Rating Game, las muertes están prohibidas, así que un «ataque de muerte instantánea» simplemente estaría sellado. Izabella tuvo que nerfear un poco su técnica, de manera que Mil-tan solamente recibió «un ataque que te puede desmayar de un solo golpe». Aparte, Izabella es con todo una novata en el uso del Qigong, porque no se supone que el Munida se use como una carta de triunfo.

—Sí, lo más aterrador es que se supone que es algo que incorporas a todos y cada uno de tus golpes. No me quiero ni imaginar cómo pelearía esa tal Li Wen.

—Hablando de eso, tengo que decir que, así como pasó con Karlamine, varias cosas cambiaron desde el piloto de la pelea.

—Ah, sí. Lo recuerdo claramente. Lo más vistoso es que esta pelea no terminaría con la victoria absoluta de Koneko y Mil-tan.

—Exactamente, Latía. La mente del autor concibió como «un buen desarrollo» el que Mil-tan fuese retirada en el momento en que recibiese el primer Munida de Izabella. Todo habría sido bastante diferente desde ese punto, ya que Koneko habría obtenido su cola extra y su poder de Touki al mismo momento en que se aceptaba como Nekomata.

—Qué bueno que no lo hizo entonces, porque eso suena demasiado apresurado. Así como lo vamos ahora quedó mejor desarrollado

—Concuerdo. Además que eso habría sido totalmente ilógico. En serio, ¿Mil-tan recibió el mismo nivel de entrenamiento que Koneko, y sin embargo terminó perdiendo contra un oponente que la mencionada derrota? ¿Pues qué pasó con el capítulo en donde se vapulea a Rías y su Nobleza?

—Buen punto, Seek-chan. Y eso no es lo peor. El autor concibió a Ni y Li como «poco relevantes», y habría hecho que Mil-tan las derrotase rápidamente. Luego recordó lo importante que eran los Youkais en el contexto de esta historia, y cambio rápidamente de decisión. Hubo bastante tardanza por eso.

—Sí, literalmente no sabía qué hacer con ellas. Ni y Li deberían estar agradecidas por las dos técnicas que usaron en este capítulo, porque literalmente iban a ser incluso más débiles que Villent y Burent, y ellas usan utensilios de limpieza para pelear.

—Por otro lado, Izabella sufrió muchísimas modificaciones en su personaje. Desde un personaje sabio que iba a ayudar a Koneko a madurar, terminó volviéndose una maniaca de las batallas que tiene un tono sabio, pero que en realidad es una cabeza hueca. Esto pasó por la repentina idea de crearle una maestra, ¿no, Seek-chan?

—Si. Además que, de nuevo, hacerla muy sabia habría hecho que la pelea fuese muy difícil, porque literalmente Koneko y Mil-tan ganaron por la mala gestión de Izabella. Cualquier otra forma de ganar habría generado huecos argumentales.

—No es raro entonces que el capítulo terminase tan largo. El autor terminó rescribiendo tanto su propio guion que lo alargó de más. Lo bueno es que, con todo, no se sintió sobrecargado.

—… Nos están haciendo señas. Lo mejor será que digamos el adelanto de una vez.

—Bueno, como antes lo dije yo, creo que lo justo es que lo digas tú.

—Que amable… Pues bien, yo no seré tacaña. En el próximo capítulo, ¡Aika se enfrenta a la maestra del aire y a una alfil Phenex llena de estrategias! Los vientos juegan en su contra, y el sol brilla a favor de sus rivales. El espejo muestra su derrota mientras la princesa se pasea arrogantemente en la alfombra voladora de su sacerdotisa; pero, ¿qué es lo que se ve en los poderosos ojos de Aika?... ¡¿Podrá Aika sobreponerse a la mente maestra de Ravel, o terminará cayendo como el Peón que es en el juego de la Princesa Phenex?!

—¿Qué diablos, Seek-chan? ¡¿Qué clase de profecía griega es esa?! ¡Los adelantos son claros y concisos!

—¡Descubran eso y más en el próximo capítulo!

—Tsk. Luego no quiero quejas cuando el autor te quite tus figuras de Gundam.


Izabella

Munida ([Mu-NI-Da: Sin un Segundo Golpe): Es un título de Li Shuwen, el Maestro del Puño Demoniaco —también conocido como «Dios de la Lanza LI»—, coronado como una metodología secreta heredada por los jefes del clan Li. No es un ataque como tal, sino «la quintaesencia de las artes marciales dada forma», un método ideado por Li Shuwen con base a la ideología del Método de la Órbita Cósmica Zhou Tian, un tipo de entrenamiento en el que el Qi se cultiva al encerrar el cuerpo y la mente en él, revitalizando todo el ser y permitiendo la resonancia y amplificación de energía. El objetivo de tal método es llenar el espacio circundante con Qi para fusionarse con él; por lo tanto, es totalmente posible decir que esta técnica consiste en «envolver al oponente con Qi».

No es un movimiento donde se destruyen los órganos internos como se podría especular, sino algo que causa un «shock circulatorio» en los meridianos. Aquellos que han sido «envueltos con Qi» tendrán sus sentidos deslumbrados, entrando en un estado extremo de tensión y paranoia. Esto solo se aplica a los roces, y aquellos que son golpeados directamente sufren la sensación de que su sistema nervioso está bajo una tensión insoportable, dando la ilusión de que el corazón se detiene y causando una reacción en el nervio neumogástrico que lleva a la muerte.

Sesga los meridianos y Chakras del rival, afectando tanto el sistema nervioso como el sistema circulatorio del cuerpo. Altera los xues con la explosión de un tornado, causando una presión sin igual que dificulta la canalización de energía mágica. En el caso de un objetivo que no tiene el mismo sistema nervioso de un ser humano normal, la técnica pierde efectividad; pero aun así la alteración de los Chakras llevaría a una mayor dificultad para usar habilidades mágicas. Además, dada su naturaleza de «envolver con Qi», expertos en Qigong, Senjutsu y Taoísmo pueden oponer resistencia siempre y cuando su Qi sea superior al de su rival.

Usada por un experto, debería canalizarse en todos y cada uno de los golpes del usuario, incluidas las fintas. El hecho de que Izabella lo utilice como «un ataque final» demuestra simplemente su inexperiencia, incluso aunque el mero hecho de que conozca tal habilidad es digna de alabanza. La habilidad, además, usada por Izabella en los Rating Games, pasó de «crear la ilusión de que el corazón se detiene» a «crear la ilusión de que el cuerpo falla», desmayando al rival.

Hushi: Uno de los múltiples estilos del Wuqinxi, el Estilo del Tigre caracterizado por la emoción de la furia, la velocidad y el asecho. Es de los más famosos y populares estilos del Wuqinxi, enseñándose en todas las escuelas como parte de un conjunto variable de cinco estilos. Tiene el elemento madera como elemento afín, siendo una de las técnicas que mejor se desarrolla en lo que a canalización de Qi se refiere. Se sabe que Li Shuwen utilizaba bases de este estilo a la hora de pelear

Qishe (Disparo de Qi): Una técnica de Qigong de Izabella. Es un método de ataque a larga distancia en donde expulsa una ráfaga de Qi para golpear a sus enemigos. Puede expulsarse de ambas manos de manera separada

Huqi Baofa (Aliento Explosivo de Qi del Tigre): Una técnica de Qigong de Izabella, basada en su Hushi del Wuqinxi. Genera una gran cantidad de Qi en sus dos manos, y luego desata con ambas manos un poderoso golpe que genera daño en un área amplia.

Qigong: Tian Lao (Enfoque de Qi: Jaula Celestial): Una técnica de Qigong de Izabella, que a su vez es propia del clan Li. Hace uso del Método Tiao Shen para regular el cuerpo y el Método Tiao Xu para regular el aliento (Qi), y alcanza un paso cercano del Senjutsu, controlando su forma (postura corporal), enraizando su Yi (mente) con la tierra bajo sus pies, y generando un efecto de succión a través del área a su alrededor, atrayendo a los enemigos en su contra mientras carga energía para luego liberar su Qi de forma expansiva, generando así una onda explosiva de choque que daña a todos los oponentes que han sido atraídos.

Laohu Shandian Zhao (Garra Relámpago del Tigre): Una técnica de Qigong de Izabella, basada en su Hushi del Wuqinxi. Carga veloz y desata un golpe con su mano imbuida en Qi, dando el efecto visual de un relámpago. Puede usarse con ambos manos de manera sucesiva.

Kuangbao Zhi Hu: Wei-Juexing (Tigre Furioso: Pseudo-Despertar): Una técnica de Qigong de Izabella, basada en su Hushi del Wuqinxi. Parece ser algo que fue enseñado por el Clan LI, y que solo Izabella puede usar debido a «ciertas condiciones». No se sabe exactamente cómo funciona, pero según la propia Izabella «es el despertar en forma de ráfaga del Chakra Muladara que rige sobre las funciones motrices». Cuando Izabella lo usa, su velocidad, fuerza y capacidad de reacción se incrementan en gran medida, y su cuerpo empieza a producir Qi en exceso, rodeándola así de una potente aura de energía vital. Sin embargo, debido a su naturaleza, la resistencia de Izabella se consume en gran medida mientras lo usa, y es muy probable que quede en estado de parálisis/aturdimiento durante horas luego de que su efecto se termine. Su nombre parece indicar que Izabella no está usando todo el potencial de la técnica por alguna razón.

Silbido Xu: o el Ejercicio Respiratorio de Suspiro Profundo Xu. Es una de las muchas técnicas pertenecientes al estilo de Qigong curativo Liu Zi Jue, que involucra la coordinación de patrones de movimiento y respiración con sonidos específicos para mejorar el flujo de energía vital. Tiene el efecto de nivelar el Qi de hígado. Esto va en juego con el [Estilo del Tigre] de Izabella. Cuando es usado por la mencionada, le permite recuperar energía y curarse levemente; pero tiene el demerito de que su resistencia decae a medida que lo usa.

Yan Huqi Baotu (Aliento Explosivo de Qi del Tigre Llameante): Una técnica de Qigong de Izabella, basada en su Hushi del Wuqinxi y mejorada gracias al Nekoshimai no Shinkuro de Ni y Li. Es una versión mejorada de su Huqi Baofa


Ni y Li

Jokafaia: Una técnica de Youjutsu de Ni y Li. Un método cercano a la idea del Senjutsu de «volverse uno con la naturaleza», en donde Ni y Li fusionan su mana y los dispersan por una zona, creando un «territorio» donde el uso de habilidades es mucho mas fácil. Dado que las habilidades de Ni y Li no son de alto nivel no es algo destacable, solo sirviendo para ilusiones y la creación de clones; pero todavía es bastante útil para aturdir los sentidos de los sensores. Aunque, como demostró Koneko, parece ser no es infalibre para otros Youkais.

Neyoujutsu: Nekoshimai no Shinkuro (Arte de los Gatos Demoniaco/Magia Gatuna: Sincronización de las Hermanas Gato): Es un método secreto de los Youkais gato, una conversión de forma en donde Ni y Li se transforman en energía pura y ayudan a un aliado de su elección en la canalización de energía, dotando además de su habilidad de Emision Magica de Fuego y su habilidad para utilizar el Jōkāfaia. No es una «fusión» como tal, sino algo cercano a los métodos sexuales del Senjutsu para «volverse uno» con un aliado —aunque este movimiento tiene obvias diferencias con la ya mencionado.


Koneko

Kasha Flames (Fuego de la Gata Kasha): ¿Un ataque ideado por Koneko? Por los momentos, se desconoce muy bien como funciona; pero fue posible observar que el ataque parece tener una «voluntad», actuando casi con mente propia