Capítulo siete
Habían pasado tres días.
Tres días en los que el viaje continuó, en los que Rin se mantuvo en silencio, no durmió nada a pesar del cansancio y se negó a comer. Mientras ella no supiera que no había nada extraño habitando su cuerpo, no iba a ingerir comida: estaba segura de que prefería morir antes que vivir con la prueba de lo que le había sucedido.
-Rin, ¿por qué no comes?- le preguntó Jaken acercándose a ella muy preocupado- Si quieres ser fuerte como el amo bonito tienes que alimentarte.
Ella negó con la cabeza ligeramente antes de cerrar los ojos. Sabía que lo correcto era hablar, decirles lo que estaba sucediendo y pedir ayuda antes de que fuera demasiado tarde, pero le daba mucha vergüenza hablar sobre esas cosas.
-Rin, si no comes no podemos seguir con el entrenamiento- le indicó Sesshomaru sentándose a su lado-. No sé lo que estás planeando, pero yo no voy a cooperar contigo para acabar con tu vida.
-No es con mi vida con la que quiero terminar...
Sesshomaru la miró a los ojos antes de que ella comenzara a sollozar en voz muy baja, como si temiera molestarle con su llanto.
-Yo... creo... es posible que yo... yo no he sangrado hace muchos días- confesó ella sintiéndose asustada-, yo... quizás quedé embarazada cuando me asaltaron.
-Rin, tu... ¿estás segura?- preguntó el demonio sujetando su mano- No hueles de forma distinta y si yo tuviera alguna sospecha de que algo extraño sucede en tu cuerpo, te lo habría dicho.
-¡No sé qué hacer!- exclamó ella abrazándose a él en busca de consuelo- Yo... ¡no quiero! ¡no lo quiero! ¡no puedo! ¡no puedo hacer algo así!
-Rin, no te preocupes. Lo resolveremos de alguna manera y no ocurrirá nada que tú no quieras, no llores... no es agradable escucharte llorar...
-¡Lo siento! Pero... ¡yo no soy tan fuerte! No puedo, yo... si llegase a suceder algo así, estoy segura de que no podré continuar con mi vida y terminaré muriendo o completamente loca ¡Es demasiado doloroso y no es justo!
Sesshomaru asintió correspondiendo tímidamente el abrazo de la joven. No iba a permitir que nada volviera a dañar a Rin: si ella lo quisiera, él podría llegar a tolerar a una cría humana, pero debido a que la situación era distinta, en caso de que ella estuviese embarazada, tendría que encontrar un modo de deshacerse de esa cosa.
-Rin, ¿Puedo acercarme a tu vientre un momento? Quiero saber si puedo escuchar algo.
Ella asintió, sintiéndose muy nerviosa al respecto y pensando que quizás nadie podría comprender el millar de emociones que corrían por su mente. En aquel instante, no había espacio para sentir incomodidad o emoción por su reciente proximidad con Sesshomaru, solo esperaba conteniendo la respiración a que él le dijera que todo estaba bien.
-Rin, debes dormir.
-¡¿Qué?! ¡Señor Sesshomaru diga algo! - exclamó Rin sujetando el brazo de él con todas sus fuerzas- ¡No puede no decirme nada y enviarme a dormir! Yo... ¡no puedo dormir!
-Eso mismo es el problema: no duermes hace mucho y aunque lo niegues estás casi siempre nerviosa y asustada...- Sesshomaru acarició suavemente la mejilla de la joven- Quédate aquí, voy a ir con Jaken a buscar unas hierbas medicinales para que puedas relajarte y dormir bien.
-Está todo bien, ¿verdad? Yo no... no tengo nada, ¿verdad? ¡Por favor, no me mienta! Esto ya es muy vergonzoso para mí y quiero que me lo diga pronto.
-Está todo bien, Rin.
-¿Me lo promete?
Ambos se miraron a los ojos un momento, instante en el que Rin intentaba descubrir alguna mentira, no obstante, los ojos del demonio eran siempre tranquilos, por lo que no pudo descifrar absolutamente nada en ellos.
-Lo prometo... Ahora espera con Ah-Un a que regresemos: tomarás un té y podrás dormir todo el tiempo que necesites.
Sesshomaru se alejó en silencio hasta que pudo reunirse con su sirviente, el que estaba intentando reunir verduras para prepararle a Rin un almuerzo nutritivo.
-¿Qué ocurre, amo bonito? ¿Rin está enferma? ¿Ya volvió a hablar con usted?- un ligero rencor se reflejó en los ojos del diablillo mientras la miraba de reojo recoger algunas flores del pasto- ¡Niña mala! ¡¿Ya le dijo por qué no quiere hablar conmigo?! ¡Se supone que soy su jefe y tiene que hacerme caso!
-Jaken, déjala... ella no quería hablar porque no se siente bien.
-Pero...
-Ven, vamos a ir a buscar unas hierbas para que se sienta mejor.
-¡Sí! Pero... ¿qué tiene la chica?
-No puede dormir, eso es todo.
-Tan extraño...hace unas noches durmió muy bien ¿está seguro de que no tiene algo más?
-No tiene nada más.
Sesshomaru comenzó a avanzar por entre las plantas, podía sentir el aroma de unas hierbas medicinales y el olor característico de la lavanda. Esperó que Jaken recogiera unas cuantas muestras de la flor y regresaron donde la chica continuaba recolectando sus flores.
-¡Hola!
-Hola Rin. Traje lavanda, creo que con eso podrás relajarte y dormir bien.
-¡Muchas gracias!- exclamó ella sonriendo- Señor Sesshomaru, usted... ¿usted cree que cuando logre descansar mi ciclo volverá a la normalidad?
-Yo no sé mucho sobre ese tipo de asuntos, pero haz vivido muchas cosas en muy poco tiempo y quizás tu cuerpo está reaccionando por ello.
-¡Espero que tenga razón!
-Confía en mí, Rin. No he percibido nada extraño, así que solo debes intentar estar más tranquila.
Rin asintió, sintiéndose un poco mejor ahora que el señor Sesshomaru estaba intentando ayudarla. Quizás debía comenzar a dejar de lado la vergüenza para comenzar a compartir con él sus dudas y temores. Después de todo, hasta el momento parecía comprender todo y por muy increíble que pareciese, Rin podría llegar a afirmar que él sí la quería.
-¿Mañana podremos volver a entrenar?- preguntó ella una vez que le entregaron la taza con la infusión-... ¡Esto huele muy bien!... Yo... no quiero dejar de entrenar, creo que me ayuda a sentirme mejor y me da esperanzas de poder hacer algo por mí misma.
-Si te sientes bien, podremos retomar aquello, pero debes comer, descansar y dormir lo necesario.
-¡Sí señor!
Después de beber dos tazas de la infusión, Rin se acomodó junto a Sesshomaru para comenzar a dormir. Él la cubrió con su estola para mantenerla abrigada y observó su rostro tranquilo y relajado mientras ella recuperaba el sueño perdido.
-Rin, te prometo que a partir de ahora vas a ser muy feliz- susurró Sesshomaru acariciando su cabello-. Voy a asegurarme de que nadie vuelva a lastimarte.
Aquella promesa preocupaba mucho a Sesshomaru. Antes jamás había sentido el deseo de cuidar y velar por alguien, tampoco pensaba que podría llegar a apreciar tanto a una humana y no quería pensar en la posibilidad de estar desarrollando los sentimientos que llevaron a la muerte a su padre.
No sentía miedo, ya que aquella era una emoción indigna de un demonio de su clase , pero sí le inquietaba mucho comenzar a actuar en forma errática o sospechosa frente a ella. Se dijo que sea lo que sea, lo que sentía por la joven era algo que ella tenía prohibido conocer.
Al cabo de unas cuantas horas, Rin comenzó a despertar. Parecía un poco más tranquila que antes, ya que mientras bostezaba aprovechó para estirarse un poco.
-¿Por qué no sigues durmiendo?
-Porque me molesta un poco el sol- señaló ella sonriendo-, pero creo que a la noche volveré a tomar la infusión de lavanda ¡Es muy efectiva! ¡Dormí muy bien! Extrañaba tanto dormir sin pesadillas...
-Eso es bueno.
-Todo es gracias a usted. Yo... ¡estaba muy nerviosa! Una parte de mí lo sigue estando, pero... creo que voy a tener esperanza de que mi vida va a mejorar a partir de ahora...
-Te harás alguien muy fuerte- declaró el demonio-, me aseguraré de que puedas ser tan buena como yo usando una espada.
-¡Yo soy realista!- exclamó Rin riendo- Sé que usted es muy fuerte y no aspiro a algo así, yo solo... quiero ser capaz de cuidarme sola.
-Lo vas a lograr.
-¡Gracias!- La chica entrecerró sus ojos mientras sonreía- Usted es muy bueno conmigo y siento curiosidad, ¿Por qué se preocupa tanto por mí?
-No sé. Solo es algo que sucede.
-Ya veo... supongo que también se preocupa mucho por el señor Jaken, porque ambos estamos a su servicio- pensó la joven antes de levantarse-... ¡A propósito! Tengo que ir a lavar con él al río: la cesta es más grande que él y se puede hacer daño, ¡ya vuelvo!
Rin se fue corriendo hacia donde el señor Jaken intentaba arrastrar una cesta llena de ropas y mantas. Ella levantó la cesta antes de mirarlo con una sonrisa.
-¡Por fin vienes!- exclamó el diablillo correspondiendo al saludo- ¿Ya te sientes mejor? ¿Haz dormido bien?
-Sí, pero estaré bien cuando algunas cosas en mi cuerpo regresen a la normalidad.
-Ah... ¿cuándo será eso?
-¡Pronto! O eso espero... como sea, usted tiene mucho trabajo atrasado por mi causa, así que lo voy a ayudar...
A medida que Rin y Jaken fueron lavando la ropa en el río y se salpicaban agua mutuamente, el sol se fue escondiendo en el horizonte, causando que poco a poco fuera descendiendo la temperatura.
-Ya se hace tarde...- Jaken se levantó para doblar una manta- ¡Debo ir a preparar tu infusión de lavanda! Podremos seguir lavando ropa mañana temprano.
-Sí, termino de lavar esto y voy con usted.
-No tardes, ¿está bien? No quiero que el amo bonito me regañe por dejarte sola un momento.
-¡No se preocupe, yo ya voy!
Mientras la joven terminaba de lavar su kimono rosa, entre la ropa que quedaba pendiente, apareció un traje blanco que Rin conocía muy bien: su traje de novia no había sido lavado ni reparado desde hace mucho tiempo.
A medida que acariciaba la tela de color blanco con sus dedos, no pudo evitar preguntarse si estaba haciendo las cosas bien: quizás lo mejor era que su vida se terminara, quizás haber corregido su destino fue una mala idea, pero no podía dejar de pensar que ella en realidad, no se quería morir y que se sentía agradecida de continuar viva, aunque a veces, consideraba que Sesshomaru había cometido un grave error con ella.
-Esto no creo que realmente pueda repararse...
-¿Qué tienes, Rin?- Jaken volvió a donde ella se encontraba- Oh... no noté que era tu vestido de boda, ¡lo siento! Si quieres te puedo ayudar a lavarlo y a coser lo que está roto.
-No quiero usar esto ni un segundo en mi vida.- sentenció Rin apretando la tela- Es... ¡un traje horrible!
-Dijiste que querías usarlo en tu boda- murmuró Jaken temiendo molestarla con su comentario-, incluso parecías muy decidida a repararlo cuando te sintieras bien.
-No pensé las cosas bien- añadió Rin frunciendo el ceño a medida que soltaba la tela-, yo... ¡no quiero volver a ver ese traje en mi vida! Es asqueroso y horrible ¡Hay que quemarlo o tirarlo en el camino!
-Pero Rin...
-Señor Jaken, usando eso me ocurrieron cosas muy feas- ella se atrevió a mirar al diablillo a los ojos-, creo que lo mejor es no verlo más. Además, ahora yo no me voy a casar con nadie y es inútil tenerlo todavía.
-Eso es cierto... Bueno, como sea, puedes venir a comer la cena cuando termines de resolver lo que harás con tu traje.
Al cabo de unos minutos, Rin dejó los restos de su traje a la orilla del río y se alejó corriendo hacia donde estaban sus compañeros de viaje, con el objetivo de comer lo que el diablillo le había preparado.
-¡El señor Jaken es un cocinero experto!- exclamó Rin aplaudiendo contenta al ver su platillo- ¿Qué ha preparado por esta vez?
-Estuve pescando toda la tarde mientras dormías, así que espero que te guste- Jaken vio como la joven asentía-. Estás muy flaquita así que tienes que alimentarte, para que seas muy grande y fuerte.
-¡Sí, señor!
-Recuerda también beber tu lavanda, Rin.
-Sí, muchas gracias.
Rin bebió dos tazas más de la infusión de lavanda, confiando en que gracias a ella pronto todo iba a volver a la normalidad. Mientras tanto, Sesshomaru la observaba en silencio, pensando en que quizás la chica querría conversar o hacer algunas preguntas y no se equivocó.
-¿Mañana volveremos a entrenar?
-Así es.
-¡Intentaré dormirme súper rápido para tener energías!- anunció Rin antes de acurrucarse con su manta a un lado de Sesshomaru- Muchas gracias por la comida, señor Jaken ¡Estaba delicioso!... Señor Sesshomaru, muchas gracias por las hierbas y por escucharme cuando tenía miedo, ¡Nos vemos mañana! ¡Espero que tenga una noche bonita!
Al día siguiente y durante los que le siguieron, Rin retomó su entrenamiento con mucho entusiasmo y continuó bebiendo las infusiones para relajarse y dormir. Al cabo de unos cuatro o cinco días, comprobó que su ciclo había regresado y que, a pesar de que era incómodo, no podía evitar sentir que un gran peso había salido de sus hombros.
Durante aquellos días, Jaken le preguntó que quería comer y le trajo muchas frutas deliciosas. Rin se sentía tan agradecida porque la trataran tan bien, que casi todos los momentos con sus amigos parecían un sueño.
-¡Hola!- exclamó Rin, acercándose a Sesshomaru, cuando estuvo segura de que ella ya no sangraba y con una ligera capa de rubor en su rostro- Seguramente ya lo sabe, pero... mi cuerpo volvió a la normalidad y ya me siento muy bien ¡Muchas gracias por cuidarme y no enfadarse conmigo!
-Yo... ¿Por qué me enfadaría contigo?
-Porque estaba de mal humor y no quise hablar en algunos días.- Rin bajó un instante la mirada- Sé que usted se siente cómodo en el silencio, pero para mí estar callada es... comenzar a pensar cosas y me abruma un poco, además pensé que se había acostumbrado a hablar conmigo y que me extrañaba.
El demonio pudo notar un ligero gesto de tristeza en el semblante de Rin, pero no pudo determinar qué lo había causado.
-Yo no he dicho lo contrario.
El sonrojo en Rin se volvió más intenso antes de que ella decidiera dedicarle una sonrisa radiante a su amigo. La chica le abrazó, sintiéndose muy contenta por tenerle, pero no permitió que Sesshomaru correspondiera a su abrazo, ya que se retiró antes de que el demonio pudiera reaccionar y hacer algo al respecto.
Rin le dedicó una reverencia torpe y apresurada antes de que se decidiera a correr hacia donde el señor Jaken le esperaba para llevar a Ah-Un a comer. La chica abrazó al dragón y luego tomó entre sus brazos al pequeño diablillo, para permitir que él la envolviera un momento con sus delgadas extremidades.
Sesshomaru contempló la escena que se desarrollaba frente a sus dorados ojos sin comprenderlo del todo, ¿por qué Jaken podía abrazar a Rin y él no tenía permitido hacerlo? No es que le importara, pero estaba seguro de que la chica no le había abrazado la misma cantidad de tiempo que a los demás, sin embargo, era cierto que Rin aún no se sentía del todo cómoda con el contacto físico y que no podía enfadarse con algo así.
El demonio se dijo que lo mejor que podía hacer, era pensar que Rin al menos estaba sonriendo igual que siempre y que parecía muy feliz y mucho más tranquila que antes. No quería crearse a sí mismo esperanzas, pero se atrevió a pensar que quizás las cosas para ella sí estaban mejorando, después de todo.
Hola!!! les agradezco mucho por leer y apoyar esta historia. Yo sé que no contesto los mensajes, pero quiero que sepan que los leo todos y que me llenan de alegría. Trataré de responder este fin de semana, porque de verdad que son muy buenos!!! mil gracias y espero seguir mejorando c: nos vemos!
