Capítulo diez

Rin observó a Sesshomaru con curiosidad: nunca habían estado tan cerca y, aunque sabía que era por un hecho fortuito, se sentía confundida: el demonio gruñía y la sostenía con delicadeza, procurando protegerla y alejar a aquel grupo que la había atacado. Le pareció que era amenazante y tierno; todo al mismo tiempo.

-¡¿Qué diablos haces con una mujer?!- gritó Inuyasha aún sin comprender la situación- Quizás no sea una mujer, ¡quizás es algún tipo de engendro o criatura maligna!

-¡No soy eso!- se defendió Rin mirando al híbrido de reojo.

-Yo tampoco creo que lo sea- opinó el monje-, no percibo energías malignas en ella y parece ser una mujer común... y bastante bella, quizás quiera tener un hijo si la salvamos...

-No debe ser muy común si ayuda a un demonio- opinó el pequeño Shippo.

Sesshomaru ignoró a su hermano para dedicarle su atención a Rin: la chica lucía pálida, cansada por las emociones de una sola jornada y olía a sangre; incluso mientras la sostenía entre sus brazos, el aroma se impregnó en una de sus manos, por lo que dedujo que Rin tendría que revisar su herida pronto.

-Estás sangrando mucho...- susurró mirándola a los ojos, de forma rápida.

-Yo no me siento mal, es solo un rasguño.

Rin le indicó de forma muda que quería ponerse de pie, sin embargo, al apoyar el peso sobre sus piernas, sintió un fuerte dolor en su cadera, por lo que tuvo que aferrarse a los brazos de Sesshomaru para no caer.

-¡Lo van a pagar caro!- exclamó Jaken apuntando a Kagome con su dedo- ¡El último que se atrevió a herir a Rin está siendo devorado por los gusanos y eso mismo les va a pasar a ustedes!

-Señor Jaken...- Rin se había sentado a la sombra del árbol con ayuda de Sesshomaru, quien permanecía muy cerca, alerta en caso de que quisieran atacarla- no es amable amenazar a los demás y no es tan grave: me duele un poquito, pero ya se me va a pasar.

-Esto... si quieres yo puedo ayudarte con la herida...- susurró Kagome al ver que la chica no dejaba de sangrar y que no parecía peligrosa, además se dijo que probablemente su peculiar grupo no sabría primero auxilios- quizás así podamos entender bien qué ocurrió.

-Sí, gracias.

Rin se esforzó por sonreírle a aquella joven de aspecto extraño. Le parecía que no era alguien malvada, pero no quería confiarse del todo y esperaba que el señor Sesshomaru se mantuviera cerca.

-Kagome, ten cuidado- susurró Inuyasha aún con mucha desconfianza-, puede ser una trampa.

-No lo creo, será peor si se le infecta la herida o si es grave: Rin parece ser importante para ellos.

Inuyasha evalúo la situación: que su hermano cuidara de una chica humana era imposible, pero ahí estaba ella ante sus ojos, mirando al demonio como si fuera alguien elemental en su vida y dedicándole al monje Miroku y a él mismo, ocasionales miradas llenas de temor.

-Yo puedo ayudarla, señorita Kagome- se apresuró Miroku mientras se acercaba hacia Rin-, estoy segura de que la señorita se sentirá más cómoda sin su ropa.

Rin intentó retroceder, visiblemente asustada, para esconderse lo más posible del monje. No le importaba que su herida pudiese agravarse, solo quería estar lejos de aquel sujeto que pretendía verla sin su kimono.

-Yo mismo te cortaré las manos y te arrancaré los ojos, si tocas a Rin.- gruñó Sesshomaru colocándose frente a ella que temblaba abrazada a Jaken.

-No te preocupes, Rin- la consoló el diablillo acariciando su mejilla-, no vamos a dejar que te hagan nada malo.

-¡No es necesario!- se apresuró Kagome para que no mataran al monje- ¡Nadie va a hacerle nada a ella, ¿verdad?! Yo me encargaré de revisar su herida mientras los demás se alejan un poco.

Sesshomaru miró a Rin un instante antes de devolver la vista a aquella mujer.

-Bien... ¡Jaken, vámonos!

-Pero... ¿va a dejar a Rin solita con estos locos?

-Estaremos cerca.

-Bueno... ¡No te preocupes Rin! Vamos a tener a todos muy vigilados y nadie te va a hacer nada malo, ¿está bien?

-Sí...

Kagome esperó a que sus amigos y ambos demonios se alejaran. No quería alterar a la chica ni provocar la ira del hermano mayor de Inuyasha, solo esperaba que ellos no continuaran peleando donde estaban.

-Yo me llamo Kagome- murmuró con una sonrisa-, yo lamento mucho haberte dado con la flecha , no sabía que estabas ahí arriba, pensé que era un demonio travieso o algo por el estilo y también lamento lo que dijo el monje Miroku, siempre hace bromas.

-¿Por qué querías disparar la flecha al señor Sesshomaru?- Rin la miró con desconfianza mientras se desataba el obi- Él es muy bueno y muy amable, no merece que quieran atacarlo.

-Supongo que contigo puede que sea así... ¿cómo le conociste?

-Me ayudó a vivir de nuevo y me cuida desde entonces.

-¿Cómo es posible eso?

-La espada que tiene, puede revivir; él...- Rin bajó un instante la mirada- fue lo primero que vi cuando desperté.

-Ya veo...

Kagome comenzó a limpiar la herida, descubriendo muy a su pesar, que no era tan superficial como lo había imaginado antes y que eso explicaba la razón de por qué sangraba tanto.

-Estos parches son muy buenos- anunció Kagome cuando la herida ya no sangraba tanto y estaba limpia-, tienes que limpiar tu herida como lo hice yo cada dos días y cubrirla con un parche ¡no tardará en cerrar!... Te daré algunas cosas porque imagino que no debes tener.

-¡Sí, gracias! Esto... ¿puedo hacer una pregunta?

-¡Claro!

-Tú... ¿nadie ha intentado tocarte por usar esa ropa?

-Bueno...- Kagome meditó un segundo: había tenido algunas experiencias desagradables sobre todo cuando conoció a Miroku y le tocó el trasero, pero nada más grave- en general nada grave, ¿por qué preguntas eso?

Rin miró a la chica sin entenderlo, ya que ella siempre usaba el kimono de forma adecuada y jamás había permitido que nadie viese más piel que lo permitido, además el día de su boda no vestía nada inadecuado, ¿entonces porqué habían abusado de ella si nunca fue una chica coqueta y cruel?

-Porque yo... morí de esa forma...

Rin le contó a Kagome todo lo que recordaba, mientras la estudiante apretaba su mano y la abrazaba por sobre los hombros. No pudo evitar pensar que Rin era una chica muy valiente y que, realmente no esperaba que el hermano de Inuyasha fuese bueno con alguien; después de todo lo que el híbrido le había contado, lo lógico era que Rin no le importara.

-Rin, yo... siento mucho todo lo que pasó, me imagino que debe ser muy difícil la experiencia y... vivir después de ella.

-No es tan difícil- susurró Rin antes de sonreír-: tengo al señor Jaken y al señor Sesshomaru, ellos me ayudan mucho y siempre me hacen sonreír. Yo... he sido afortunada de llegar a ellos y aunque nunca me lo han dicho, ¡sé que les agrado mucho!

-Es bueno que así sea.

Rin asintió, mientras Kagome pensaba que las cosas podían tener un poco más de sentido: eso explicaba porqué la chica se había asustado tanto con Miroku y porqué se aferraba tanto a Sesshomaru; después de todo, el demonio era alguien que no sentía ningún tipo de deseo por ella y en ese sentido estaba a salvo, pero... recordó que el padre de Sesshomaru e Inuyasha siendo un demonio poderoso se involucró románticamente con una humana y que incluso murió por ella... no quería precipitarse, pero intuía que la relación entre Sesshomaru y su protegida era más compleja de lo que se imaginaba.

Una vez que terminó de guardar sus cosas, Kagome vio como Sesshomaru ayudaba a Rin a ponerse de pie y a subir al lomo del dragón mientras ella no dejaba de sonreír y contarle lo que tenía que hacer para cuidar su herida.

Inuyasha, por su parte, no daba crédito a sus ojos, así que se acercó a Kagome en busca de información.

-¿Qué es eso que traman esos dos?

-Nada. Rin le sigue voluntariamente y Sesshomaru solo permite que lo haga- explicó la joven sin entrar en detalles-, supongo que aprecia a Rin lo suficiente para permitir que haga eso, después de todo, es una chica muy dulce y agradable.

-Insisto en que es algo sospechoso, él no tolera a nadie cerca... ¡con suerte permite a esa rana! No lo sé, aquí hay algo turbio y raro.

Inuyasha guardó silencio en cuanto Sesshomaru se acercó. El demonio miraba fijamente a Kagome, ya que quería saber algo desde que Rin había mencionado que esa mujer sabía como sanar heridas.

-¿No puedes hacer que ella se recupere?- le preguntó directamente.

Kagome parpadeó confundida, al tiempo que comprendía a lo que se refería, mas bajó la mirada antes de negar con la cabeza.

-Aquí no va a mejorar- respondió Kagome antes de dirigirle a Rin una breve mirada-, es imposible que se recupere, ya que aquí no existe nadie que pueda ayudarla, así que siempre será así y con el tiempo puede empeorar... lo siento.

-Entiendo.

Sesshomaru se acercó a donde Ah-Un seguía comiendo algunas frutas y sujetó sus riendas firmemente. Ya era muy tarde y le preocupaba que Rin no hubiese dormido lo suficiente.

-¿De qué diablos hablaban?- susurró Inuyasha mientra su hermano se alejaba- ¿No curaste su herida?

-No te preocupes por eso, creo que ellos ya se van.

-Inuyasha, esta no será la última vez en que nos veamos- murmuró Sesshomaru mirando a su hermano a los ojos- yo voy a tener esa espada.

Mientras avanzaba y se reprendía mentalmente por haber sido impulsivo en su búsqueda por colmillo de acero, observó a Rin que dormía tranquilamente sobre el lomo del dragón. No podía evitar recordar lo que la mujer que acompañaba a su hermano le había dicho: Rin nunca va a mejorar y todo para ella puede empeorar.

No era justo. Rin se merecía una vida feliz, tranquila, sin temores ni llantos por situaciones del pasado. Pero era cierto que no sabía qué más hacer para ayudarla: podía entrenar con ella, escucharla cuando quisiese hablar y llevarla a la aldea a su boda cuando estuviese lista, pero no podía hacer nada respecto a la tristeza, al miedo y al desprecio que Rin sentía por sí misma. Le preocupaba que si las cosas eran peor, la chica pudiese hacer algo para dañarse a sí misma o terminar con su vida.

-Amo bonito, ¿en qué está pensando?- Jaken caminaba a pesar del dolor por la golpiza que le habían dado al no proteger bien a Rin.

-Rin necesita ayuda.

-¿Por qué? ¡Esos tontos le hicieron daño! ¡Yo mismo los voy a ir a golpear! ¡Dañar a Rin es imperdonable!

-Ella nunca va a ser feliz si no supera lo que le sucedió antes de morir.

-¡Pero lo va a hacer!- exclamó Jaken convencido- ¡Nuestra Rin es una chica fuerte y muy determinada!

De pronto, Sesshomaru recordó la historia de la perla de shikon: se supone que la perla otorga poder a los demonios que la poseen y también es capaz de cumplir deseos. Sin embargo, sabía que ahora estaba fragmentada y que una serie de criaturas, incluyendo a su medio hermano, buscaban desesperadamente los fragmentos.

Sesshomaru siempre consideró patéticas a las criaturas que perdían la razón buscando a aquella perla y siempre estuvo seguro de que jamás iba a necesitarla, porque ya era lo suficientemente poderoso pero ahora... ahora tenía a Rin.

El demonio se acercó a donde ella dormía y acarició suavemente su cabello. Rin parecía sonreír mientras lo hacía, por lo que él contempló su sonrisa mientras el dragón le miraba de reojo.

-Rin, vamos a reunir los fragmentos de la perla de shikon- susurró Sesshomaru con mucha decisión- y voy a desear que te recuperes para que seas muy feliz; si no hay otra manera, haré lo que sea necesario para que ya no sufras.

-¿Está hablando en serio, amo Sesshomaru?- preguntó Jaken muy sorprendido- Conseguir esa perla no será fácil y se ganará muchos enemigos, ¿está seguro de que es lo único que puede ayudar a Rin?

-Sí. No existen más alternativas...


En un palacio alejado, cubierto por los árboles y una gran niebla, Naraku observaba los pasos de Sesshomaru a través del espejo de una de sus recientes extensiones.

-Esto sí es muy interesante...- murmuró- creo que las cosas van a dar un vuelco a nuestro favor.

-Kohaku también está buscando los fragmentos de la perla por esa muchacha- añadió Kagura de pie junto a su creador- ¿cree que será un problema si se encuentran?

-Van en caminos opuestos y se alejaron bastante, pero no creo que Kohaku nos sirva por mucho tiempo ahora que tenemos a Sesshomaru... creo que debemos ayudarle...

-¿A qué se refiere?- quiso saber Kagura.

-A que tendremos que traer a la joven Rin al palacio: creo que Sesshomaru podrá recolectar los fragmentos antes si Rin se queda un tiempo con nosotros, él parece muy apegado a ella y eso es bueno para nuestros planes...

-Dos de los ladrones que atacaron a esa chica siguen vivos, quizás si les ofrecemos un fragmento de la perla, vuelvan a atacar a Rin- sugirió Kagura recordando que había visto el momento en el que abandonaron el cuerpo de la chica en un camino y como el poderoso demonio la había salvado, instante en el que todo había comenzado-; eso puede servir para recordarle a Sesshomaru lo frágil que es la mente de su protegida y lo mucho que va a necesitar ese deseo de la perla...

-Sabia que vigilar al hermano mayor de Inuyasha iba a proporcionarnos algo de interés...