VOLVIENDO A CASA.
Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Clamp. La historia es completamente de mi autoría para participar en este proyecto.
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¿Les ha pasado que no quieren volver a casa por incomodidades que te dan tus mismos familiares? Yo sé que sueno a comercial, pero qué más da; mis navidades son todas iguales, ¿para cuándo el novio? ¡Pensé que esta vez vendrías acompañada?! ¡Te presento al hijo de un íntimo amigo! Ufff, un sinfín de atrocidades más que mencionan tan solo por llegar sola a las reuniones navideñas.
He intentado huir y llevo dos años sin asistir. Me he sumergido en el trabajo, incluso he dejado carpetas en mi escritorio para hacer en esas fechas en las que todos piden por salir de vacaciones, yo pido más trabajo por hacer. Estando en el mundo del marketing el trabajo llega solo, así que por tener el escritorio lleno de trabajo es sencillo obtenerlo.
¿Cuál es la triste historia aquí? Pues déjenme contarles: Este año sí o sí tengo que asistir a las reuniones navideñas porque a mi hermano le dio por casarse en estas fechas y tendré el papel de la dama de honor principal; no me mal interpreten, estoy muy contenta por mi hermano, lo que no concibo es que lo haya tenido que planear en la época del año en la que toda la familia está reunida sí porque sí.
Estoy a dos horas de tomar el avión a mi destino y puedo escuchar esas odiosas preguntas del por qué sigo sola, que me quedaré a vestir santos, que viviré con cientos y millones de gatos… ¡Es una pesadilla!
Mi martirio se ve afectado por el rington de mi móvil. Una de mis principales verdugas me está llamando; la adoro, pero cuando está en plan cupido, es un fastidio. Hablo de mi prima Tomoyo que, hasta donde sé, está comprometida con Ichiro. Se conocieron en un desfile de modas y la verdad todos creíamos que se trataba de un hombre gay, pero resultó que no lo es, simplemente es un apasionado de la moda al igual que Tomoyo, le encanta mantenerse arreglado, algo considerado como metro sexual, que en lo particular no me afecta, pero recuerdo que cuando todos creímos que era gay, Tommy casi se desmaya y acaba internada.
Dejando de lado ese pequeño resumen de ella y de su prometido perfecto, se la ha vivido concertándome citas a ciegas que han sido un completo fracaso, recuerdo que en una ocasión me tocó conocer a un hombre que se puso a criticar mi comida tan solo porque no pedí una ensalada y, en vez de eso, me pedí una pasta con salsa Alfredo y pechuga a la plancha, pero al verlo el hombre comenzó a cuestionarme acerca de mis alimentos, de que cuando tuviera más edad se reflejaría todo lo que estoy comiendo en las caderas y nadie me querría, ¡buaaag!, todo un fastidio de hombre. Les puedo contar que le terminé tirando la pasta en la cabeza y salí de aquel lugar, muriendo de hambre pero al menos había desquitado mi coraje.
—¡Vaya! ¡Hasta que te dignas a responderme! —chilla en mi oído, no puedo evitar alejar un poco el móvil de mi oreja—. ¡Ya casi entra a buzón!
—Tommy, me vas a dejar sorda —me quejo, una vez me da tiempo de hacerlo.
—Entonces atiéndeme en el primer timbre —vuelve a chillar.
—Estoy más pendiente de que hablen para mi vuelo que para mi móvil —dije en mi defensa—
—Bueno, mientras hablan para tu vuelo, déjame te cuento que encontré el hombre indicado para ti, es alto….
Esto es para lo único que me habla Tommy. Yo solo me limito a fingir que la escucho aunque no lo hago, dejo que hable y no me quejo. Mi oído ha sufrido dos atentados en tan solo un minuto, es justo que lo deje descansar de los chillidos de Tomoyo.
—Es una app super útil en estos días. Si no quieres dar explicaciones…
—Debes pasármela, dime cómo se llama para descargarla ahora mismo….
La conversación de estas chicas es más interesante que la de mi prima, pongo más la oreja para escuchar la conversación.
—"Cita de negocios" suena aburrido, pero te consigues a alguien que tiene los mismos intereses que tú, sin intereses amorosos, solo negocios —concluye la chica—
Esa aplicación suena muy interesante y sin darme cuenta le he puesto fin a la llamada de Tomoyo o quizá ella la finalizó y toca de esos chillidos en vivo y a todo color; de solo pensarlo se me eriza la piel.
—Pasajeros del bueno 493, favor de pasar a la sala de abordar….
Sujeto mi maleta y comienzo a caminar mientras me repito una y otra vez el nombre de la aplicación. Son cinco horas de vuelo hasta Tokio, así que tengo el tiempo suficiente de valorar la aplicación y ver si encuentro lo que necesito.
Apenas me descargo la aplicación y funciona sola; es como magia. Adoro a quien la haya creado, porque tan solo tienes que agregar tus datos y en un calendario colocas las fechas que tienes destinadas para reuniones y busca a alguien que tenga cosas en común contigo y días diferentes de reuniones en las que hay que asistir juntos.
Odio las citas a ciegas, pero esto no es una cita, es cuestión de negocios. La aplicación me arrojó un 94% de compatibilidad con un tal Shaoran Li. Es chino pero reside en Japón; en la foto que tiene de perfil se ve serio pero apuesto, aunque eso es lo de menos pues tan solo busco quien me ayude a callar bocas para que me dejen en paz o al menos para tener unas vacaciones tranquilas.
Cinco horas de vuelo son demasiadas. Al llegar veo un cartel colorido y a una loca de cabello oscuro y ojos amatistas que grita con emoción mi nombre, así que tan solo bajo la cabeza y me acerco discretamente a ella.
—Tan solo te faltaron los foquitos —digo en voz baja—
—¡Primita adorada! ¡Cuánto tiempo sin verte! —dice mientras me abraza con una algarabía desmedida—
—Tommy… no… respiro —digo pausadamente–
—Cielo, deja que tu prima se estire, estuvo cinco horas sentada —escucho la voz tan de Ichiro—
Tomoyo me suelta a regañadientes y me observa de pies a cabeza, con ella este tipo de inspecciones son siempre que me ve. Me preparo para algún comentario fuera de lugar, de esos que incomodan.
—¡Qué tú no te alimentas! —chilla—. ¡Estás más delgada que… que… que…! —se queda pensando, para luego voltear a ver a Ichiro—. ¿Hace cuánto que no la veo?
Tengo unas enormes ganas de reírme, pero eso solo ocasionaría tener a Tomoyo gritando, llorando y diciéndome que soy una desconsiderada, así que espero a que su prometido le responda mientras trato de aguantarme las ganas de reír.
Al final él solo se encoje de hombros. Tommy se la pasa quejándose de que debo de tener una buena alimentación, que el vestido que me hizo ya no me va a venir y que tendrá que modificarlo; una tragedia si hablamos de sus diseños.
—¿Recuerdas que te hablé de tu hombre ideal? Lo vas a conocer el día de hoy y verás que…
—Hsss… —silencio a Tomoyo—, no necesito a nadie ideal porque ya tengo a alguien.
Tomoyo se ha quedado con la boca abierta y esto me llena de una satisfacción tan enorme que no sé cómo describirlo, aunque este júbilo se esfuma por el grito que lanza Tomoyo, el cual hasta Ichiro sufrió.
—¡Qué!, ¿quién?, ¿cuándo?, ¿cómo ocurrió? ¡Tienes que contarme todo! —grita desesperada.
Trato de desviar el tema, no sé qué hablar de él, apenas lo conoceré mañana y concretaremos bien las reuniones de cada uno. Afortunadamente, Ichiro me salva diciéndole a Tomoyo que tienen que ver unos asuntos del trabajo; le dicen al chofer que los lleven a su casa de modas y le pide que me lleven a mi a casa a descansar.
Muero de ganas de ver a papá pues llevo tres años sin verlo; todo por trabajo que yo me he autoimpuesto. Comienzo a sentir una emoción a medida que avanzamos y veo el vecindario tan conocido, jamás viví entre lujos como mi prima, pero lo que me dieron mis papás fue lo mejor. La casa va apareciendo ante mis ojos, super adornada como es costumbre, es la más colorida de todo el vecindario. Si se hiciera una competencia de arreglo navideño, seríamos los ganadores.
—Hija qué alegría verte de nuevo —me recibe mi papá con los brazos abiertos.
—¡He vuelto a casa! —digo con emoción, tras abrazarlo y sentir su aroma. Los abrazos de papá y su aroma son lo mejor del mundo.
Entramos juntos a la casa en la que crecí, me acerco a la foto de mamá y la saludo como si ella estuviese presente, pero para mi suerte, ella falleció cuando apenas tenía tres añitos.
—He vuelto mami…
Voy cinco minutos tarde. Entre el acoso de Tomoyo por saber quién es mi pareja y las preguntas de todo el mundo que creí que acabarían, me ha dado un sinfín de trabajo salir y poder ser puntual. Llego a la plaza en la que quedamos de vernos. Shaoran Li dijo que llevaría un abrigo verde con una bufanda negra, así que camino mientras observo mis alrededores, hasta que doy con la vestimenta.
—¿Shaoran Li? —Tengo nervios, es la primera vez que hago algo tan desesperado, aunque resultó lo mismo, ya que me andan preguntando por mi pareja.
—Sakura Kinomoto —su voz es tan imponente. La foto que tiene en su perfil se queda corta; tiene un porte tan ¡wooow! Creo que se me está cayendo la baba en estos momentos.
Como si fuese un muñequito de esos que mueven la cabeza apenas lo tocas, únicamente asiento, estoy como hipnotizada.
—Menos mal, creí que no llegaría….
¡Plooooop! Mi burbuja se acaba de estallar por su actitud. Qué amargado está este hombre; un minuto y ya lo detesto.
—Pues aquí estoy —respondo con insolencia—. Sonreír no le costaría nada.
–Ser puntual tampoco a usted le costaría nada –ataca. Su mirada y la mía compiten, en un desafío para ver quién le mantiene la mirada a quién por más tiempo.
Creo que la aplicación tiene ciertas fallas, ¿cómo puedo tener cosas en común con esta persona tan amargada? Solo porque es una aplicación gratis, sino haría que me devolvieran mi dinero inmediatamente.
—Creo que estamos empezando con el pie izquierdo. Me presento, soy Shaoran Li y al parecer hemos hecho match en la aplicación de negocios de citas —dice mientras extiende su mano.
—Pues la aplicación está averiada —digo sin filtro, su mirada me hace sentir pequeña por un momento, pero al mismo tiempo que tiene el semblante serio se le ve un atisbo de sonrisa.
—Puede ser, pero no tengo tiempo de buscar otra persona que me acompañe a las reuniones —comenta ¿sonriendo? Es difícil saber, parece una mueca—. Veo que usted tiene una reunión el día de hoy, así que tampoco creo que tenga oportunidad de conseguir a alguien más.
Tengo unas enormes ganas de golpear a este ser tan, tan ¡Tan irritante! Pero tiene razón, si no llego con alguien a la cena, me atacarán, aunque igual puedo contar que mi pareja fue raptada por un ovni y que le sacaron el cerebro y que por eso no está presente. Me hago historias en la cabeza; soy una bomba de imaginación andante.
—¿Y bien? —pregunta el sujeto enfrente de mí.
—Ya qué, no puedo llegar sola a la cena —respondo—. Y deja de hablarme de usted, se supone que seremos pareja —puntualizo.
En lo que queda de la mañana se la pasa platicándome de él y yo de mí. Resulta que es el director general de una empresa de construcción en Tokio y, al igual que a mí, lo atacan por estar solo en las reuniones familiares; al menos tenemos algo en común. Tiene un perro que es su adoración y se llama Kerveros, tiene cuatro hermanas y él es el menor.
—Es muy complicado de decir el nombre de tu perro…
—¿De todo lo que te dije es lo único que te aprendiste? —dice con un bufido sonoro.
—No, te puedo recitar toda tu vida…
Comienzo a hablar y contarle lo mismo que me ha contado sobre su vida, es la biografía más rápida que he hecho. Lo que más me ha encantado es que lo he dejado con la boca abierta.
La cena inminente llega. Shaoran pasa por mí a casa de mi papá (punto a su favor y al mío para continuar con esta farsa). Le presento a mi papá y a mi hermano que lo ve con cara de pocos amigos, y les informo que me voy con él, así que ellos se adelantan para ir por Akizuki, la prometida de Touya.
—Linda casa, está demasiado adornada ¿no crees? —comenta Shaoran mientras observa la pequeña casa en la que he vivido.
—¡Qué va! Hicieron falta algunos adornos —respondo.
Al parecer, Shaoran se ha quedado sin palabras nuevamente. El partido va: Sakura 2 – Shaoran 0.
Una semana conviviendo con Shaoran y puedo decir que ha sido agradable, luego que lo conoces un poco más y después de haberlo visto en su entorno durante las reuniones, es hogareño, aunque no es festivo y la razón principal es que su padre falleció en vísperas de navidad; es por este detalle que él no celebra con regocijo estas fechas. Su madre y hermanas lo festejan, pero no tanto como en mi familia.
He conocido una parte de Shaoran que me gusta mucho, aunque claro, no hay nada de sentimientos en esto, obvio no, tan solo son negocios, citas en las que él me ayuda y yo lo ayudo, en dos semanas será solo un recuerdo.
—Pues, bienvenida a mi casa —informa Shaoran, haciendo que salga de mis pensamientos.
La casa es preciosa, muy moderna y con lo último en tecnología hasta para abrirla; solo tiene un pequeño detalle.
—¿Y la decoración? —cuestiono mientras acecho en busca de una pequeña esfera.
—Te dije que no me gustan estas fechas, las decoraciones son banales…
—Esto cambia hoy mismo, nos vamos de compras —digo mientras lo jalo del brazo.
Al menos puedo ayudarle a tener un poco de espíritu navideño a este grinch, además de que mi papá decía que para olvidar momentos terribles se hacen momentos maravillosos en la fecha que nos desagrada, y eso intentaré con Shaoran, o le alegro la vida o me termina odiando, total… en tres semanas no lo volveré a ver.
La semana dos finaliza con una casa decorada, los ánimos de Shaoran un poco más animados, a pesar de que nos conocemos muy poco, he aprendido a considerarlo un amigo y solo eso… aunque claro, todos piensan que Shaoran es mi pareja sentimental.
El mero veinticuatro de diciembre, no lo pensé, simplemente compré un pequeño detalle para él; una bufanda de color verde, ya que es mucho más alegre que las de color negro que él suele utilizar. Y sin esperarlo, igual recibí un obsequio de su parte: un par de pendientes en forma de estrella que tengo en el tocador para verlos cada mañana. Son muy hermosos, no crean que es por otra cuestión, son solo negocios.
—Sakura, han venido por ti…
Escucho la voz de papá, me apresuro a tomar mi bolso y a echarme un último vistazo en el espejo, hoy toca una comida de negocios con posibles inversores para Shaoran y se supone que debo de ser cordial con las señoras y sacarles información que pueda ayudarle a Shaoran.
Bajo las escaleras y lo veo a él tan imponente como de costumbre, con un traje verde oscuro a la medida, sus ojos se ven más brillantes, debo admitir que es muy guapo.
—Preciosa… —lo escucho decir, mis mejillas me arden y lo único que hago es bajar la mirada, me siento un poco apenada por su cumplido.
Hoy se termina el plazo de nuestros encuentros, me siento un poco decepcionada y no entiendo por qué, yo sabía que este día llegaría, de hecho, mañana me regreso a Inglaterra; ahí está mi lugar de trabajo.
—¿Qué es lo que te sucede? —La voz de Tomoyo me saca de mis pensamientos.
—Nada… —respondo a secas mientras continúo cepillando mi cabello.
—Sakura, te conozco y algo raro pasa, ¿por qué no me cuentas? —pregunta mientras se sienta a mi lado—
—Les he mentido a todos, no tengo pareja. Shaoran no es nada mío, apenas lo conozco y… y.. creo que me enamoré de él —decirlo en voz alta es como sentir un balde de agua helada cayéndome.
Tommy no dice nada, la miro a través del espejo, un semblante serio y perdido es lo que puedo ver, aunque dura muy poco, porque un grito eufórico sale de sus labios.
—¡Estás enamorada! —chilla.
Mis mejillas enrojecen de manera natural, creo que durante estas semanas ha crecido un afecto por Shaoran y me encantaría que él sintiera lo mismo por mí, aunque sus acciones me dicen lo contrario; él sí me ha visto como una cita de negocios.
—Olvídalo Tommy, no pasará nada, mañana me vuelvo a Inglaterra y termina todo —sentencio.
Mi prima trata de animarme a que le cuente a Shaoran mis sentimientos; sin embargo, lo siento demasiado arriesgado, prefiero vivir con la ilusión de lo que pudo ser, a que me estallen la burbuja de un solo golpe.
—Shaoran no lo sabrá y punto….
—Esto es para ti —dice Shaoran mientras me da un ramo de rosas rojas—. Después de todo si fuimos compatibles estos días —comenta.
—Eso parece —digo con una media sonrisa. Mi corazón late a mil por hora, no puedo creer que éste es el adiós—. Están muy bonitas las flores, muchas gracias.
—¿Te volveré a ver? —su pregunta me sorprende. Lo miro fijamente en busca de alguna señal que me haga sincerarme con él.
—¿Las siguientes navidades? —cuestiono, no hay nada que demuestre afecto.
—Me parece perfecto, fue un gusto conocerte —dice mientras me besa el dorso de la mano.
—Igualmente, hasta las siguientes navidades —digo mientras aparto mi mano de la suya.
Solo espero que la distancia me haga poder olvidar esto, y definitivamente las siguientes navidades me atascaré de trabajo para no asistir, de todos modos, no hay nadie que me ate a Japón.
—Kinomoto, tienes una llamada en la línea cinco —dice la recepcionista.
Dejo mi proceso creativo a un lado para atender la llamada; normalmente se equivocan de línea y quieren hablar con el jefe, pero para su desgracia a menos de que sea un ser importante, sería atendido por él, de lo contrario, me los ceden para decirles de la manera más amable que luego les atenderán. Ese debería de ser el trabajo de la recepcionista.
—Imaginet, habla con Sakura —me presento, mientras hago unas anotaciones en mi cuaderno.
—Linda voz, ¿te verás igual de linda que en navidad?
Su voz no se confunde ni por llamada, ¡Es Shaoran Li! Mi corazón late desbocado, no sé qué hacer, hasta la capacidad de hablar se me ha ido.
—Te doy cinco minutos para bajar e ir a comer. Me debes una cita de verdad —su voz risueña me encanta, tiene un tono tan divertido y animado, y esa única voz la escuché el día de año nuevo, cuando le dije que algún día si se pudiese, tendríamos una cita de verdad, cuando hubiesen sentimientos por parte de ambos.
Mi cerebro no reacciona, ¿será posible que él sienta lo mismo que yo? Dejo el teléfono descolgado y corro hacia el ascensor, estoy que pierdo el aliento por la falta de ejercicio, pero me emociona más el verlo, ¿qué hace aquí?
—Shaoran… —digo mientras me planto frente a él, tan guapo como de costumbre con su traje a la medida de color azul marino, es la perfección andante. ¿Cómo no enamorarse de él?
—Me debes una cita —repite lo mismo que en el teléfono.
—La cita era cuando ambos tuviésemos los mismos sentimientos el uno por el otro —le recuerdo, aunque por dentro estoy más que contenta de que él esté aquí.
—¿Y tú crees que no los hay? —cuestiona—. Fueron tres semanas de convivencia y no te puedo prometer que funcionará, lo que sí te puedo prometer es que haré todo de mi parte para que funcione.
¿Estoy escuchando bien?, ¿esto es una declaración? Lo miro, lo miro y lo miro, más no respondo, en serio que me he quedado muda.
—¿Podríamos tener nuestra primera cita? ¿O es que tú no sientes nada por mí?
Trago el nudo de emociones que siento, debo decir algo antes de que piense que no siento nada.
—Tú vives en Tokio, yo en Inglaterra —le recuerdo y créanme que me he dado unos buenos golpes mentalmente por lo que acabo de decir.
—Y es por eso que quiero hacerte una propuesta... —se queda en silencio, mientras acorta el espacio entre nosotros—. Vuelve a Japón, vuelve a casa, estoy seguro que puedo ayudarte a conseguir algo en tu área y hasta mejor, darte trabajo en donde trabajo y…
No dejo que continúe, me lanzo a sus labios y soy correspondida, por tres semanas o más bien por dos semanas, me pregunté qué se sentiría besarlo, y aquí estoy, probando de sus labios, sintiendo sus caricias y un gran regocijo en mi interior.
—Claro que sí, voy a volver a casa….
Confirmo para continuar con el momento. Un muérdago pendía del techo y, al notarlo, Shaoran me da un beso, uno que me hace perder hasta el equilibrio.
¿Qué es lo que va a pasar? Eso solo el tiempo lo dirá, el tiempo nos dirá si esto es real o simplemente nos dejamos llevar por la emoción. Les prometo que las siguientes navidades, si aún sigo con Shaoran, les contaré como me ha ido.
Por lo pronto tengo un trabajo al cual renunciar, unas maletas que empacar y un avión que tomar con el amor de mi vida…..
Fin.
NA
Alooooo cerecitos, felices fiestas, espero que la pasen de maravilla con sus seres queridos y que este año que está por iniciar sea de éxitos, salud y muy buenos deseos.
Espero que les guste este Shot, el título que me tocó fue algo complicado, no tenía ni idea de qué escribir y cuando salió la idea tuve problemas y valió cacahuate, pero aquí está algo que ha salido de mi imaginación con un poco de influencia de películas navideñas y aunque sé que casi no hay diálogos entre Sakura y Shaoran lo he hecho con mucho cariño y amor para ustedes y también quiero agradecer a mi querida Cherry´s Feathers por invitarme a participar en este bello proyecto.
Les mando un super abrazo y nos vemos cerecitos, no olviden dar amor al proyecto.
CherryBlossom.
