Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada y Chimaki Kuori.


1) ... Incómodo cuando tu ropa se atora con el cabello de alguien más.


Shijima solo había planeado un viaje normal en autobús hacia la biblioteca de la ciudad. Nada extraordinario, sólo él tratando de averiguar si ya le habían quitado esa multa injusta por tardar en regresar sus diez libros, para llevarse otros diez a casa.

Aunque la biblioteca le traía recuerdos contradictorios, en especial de una castaña cuyo nombre no quería recordar porque sentiría que se le rompería el corazón, seguía siendo su lugar favorito en la ciudad, junto con el hotel de June porque June vivía ahí y era divertido molestarla. Así que para ese día planeó un día normal, sin problemas en la biblioteca que abria los trescientos sesenta y cinco días del año, sin descanso.

No lo notó enseguida, estaba concentrando tratando de no cantar en lo alto para no opacar la majestuosa voz de Freddy Mercury que salía de sus audífonos. El transporte ese día estaba bastante lleno y él iba de pie, después de cederle su asiento a una mujer que no fue aprovechado ya que un sujeto más vivo que ella se sentó de inmediato.

Primero sintió un ligero jaloneo en su manga izquierda y después un jaloneo más rudo, fuerte e incluso alcanzó a escuchar un quejido cuando el movimiento lo desestabilizó.

Las mangas de su chaqueta tenían cierres, un accesorio más que algo funcional y su cierre izquierdo se había atorado en el cabello de la chica que estaba sentada casi frente a él, a la que la luz del Sol que entraba por el otro lado del camión iluminaba. El agresivo movimiento que le causó dolor a ella y lo movió a él se debió al freno repentino del chófer, que provocó que se llevara varias maldiciones.

Shijima abrió los ojos cuando notó el pequeño problema de su manga, él no lastimaba a otro ser vivo a propósito, era vegetariano y solo molestaba a otros cuando la relación indicaba que sería algo recíproco.

—Lo siento —murmuró, moviéndose para poder safar su manga— lo siento mucho.

Ella no le dijo nada, sólo se llevó la mano a la cabeza y trató de zafarse por su cuenta. Shijima trató de trabajar con ella, pero con el movimiento del camión y sólo una mano no pudo hacer mucho más allá de empeorar el problema.

La chica se jaloneo y después lo jaloneo, comenzando a desesperarse porque estaba por llegar a su bajada.

—Espera… —murmuró Shijima— dame un minuto…

—No tengo un minuto, maldita sea —dijo la chica en tono hostil, provocando que él dejara de intentar soltarla— tu vienes conmigo.

La chica lo agarró del brazo atorado y se levantó decidida, cuando lo hizo él notó que no era muy alta apenas y le llegaba a los hombros pero eso no evitó que ella pasará por toda la gente y le dijera al conductor que se detuviera, molesta.

Cuando bajaron Shijima notó que estaban justo por los rumbos donde estaba la biblioteca, y por el camino que ella estaba tomando parecía que incluso iban justo a allá.

—¡Maldición! —murmuró la chica jalando su cabello, despeinándose.

—Tal vez…

—¡Yo puedo hacerlo!

Shijima la miró incómodo, no sólo porque le había gritado, sino porque toda la situación en general era incómoda y su ayuda no servía de mucho. Intentó quitarse su chaqueta, pero cuando la bajó a sus hombros volvió a jalar la cabeza de la chica, que sólo se detuvo fastidiada para mirarlo.

—Tómalo con calma —dijo Shijima—, y no me asesines.

Ella rodó los ojos y bajó las manos, Shijima le sonrió como respuesta pero la chica no lo vió porque bajó la cabeza y lo dejó trabajar en su peinado.

Sólo eran dos extraños en un momento incómodo, deseando que se terminara, ella más que él porque sentía como era jalada en su cuero cabelludo, primero poco y después recibió un sólo tirón que incluyó la sensación de haber perdido un par de cabellos.

Shijima hizo una mueca al levantar la manga y verificar que le había arrancado algo de cabello a la chica, de manera natural se dedicó a sobarle el cuero cabelludo, despeinandola aún más de lo que ya estaba.

—Lo siento.

Dijo Shijima, le invitaría un café, le compraría productos para el cabello, la dejaría destruir su chaqueta, cualquier cosa para disculparse. Ella sólo alejó sus manos y comenzó a caminar derecho mientras deshacía su elaborada trenza.

Shijima achicó los ojos y metió las manos a los bolsillos, él también iba a esa dirección y una parte de él le decía que ya la había visto antes, pero optó por dejar que ella se adelantara y dejar sus ideas conspiranoicas de lado. Al final de todo eso había sido incómodamente divertido, y la actitud de ella lo había fascinado, sintió que en cualquier momento lo golpearía y eso logró sacarle una sonrisa real que no aparecía en su rostro desde hacía meses.


Comentarios:

¡Gracias por leer!
Inicio este nuevo mes con nueva historia, o historias. Se vienen treinta y un historias cortas (más o menos este largo) donde pretendo explorar cosas que le han pasado a todos al menos una vez, hay ficción y algunas más basadas en hechos reales porque a veces la realidad es más vergonzosa que la ficción. A excepción de las dos primeras, todos los protagonistas de las historias serán personajes poco usados, nuevos, de esos que sólo aparecen al fondo como relleno, o al menos así lo veo yo. Espero que las historias sean de su agrado y siéntanse libres de contarme si ustedes también han vivido esta clase de momentos, les aseguro no escribir nada al respecto sin su permiso.
Sólo me queda desearles un excelente inicio de año; les deseo la mejor de las suertes a todos, en el mundo actual muchas veces es lo único que necesitamos, suerte. Pero también es bueno todo lo demás, bendiciones y amor.
De nuevo, y como siempre, gracias por leer y feliz año nuevo para todos.