Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada y Shiori Teshirogi.
2)... vergonzoso cuando tu familia te escucha decir algo romántico.
Zaphiri aún no lo perdonaba, imposible perdonarlo considerando que había hecho la máxima ofensa: salir de casa para vivir con su novia, ¿por qué Aiacos no era un chico normal y se queda en casa con Violate si tanto quería vivir con ella?
Esa era la pregunta de Zaphiri, respondida con un simple, "así es la juventud ahora, papá".
Tal vez fue debido a eso que el hombre estaba remontando todos sus momento vergonzosos en la cena de esa noche, frente a Violate, cosa que inicialmente no le molestó, su madre ya llevaba años contando esas historias.
—¿Entonces también te sabes la historia de cuando se fue la luz y salió corriendo semidesnudo del baño porque tomaba una ducha?
—Sí —afirmó la chica, divertida—, fue de las primeras cosas que me contaron.
Zaphiri asintió algo frustrado, no tuvo más opción que cavar en lo más recóndito de su mente y recuerdos para encontrar el momento perfecto, aquel que fuera tan vergonzoso que ni siquiera la familia haya pensado en tocarlo.
Milo que estaba sentado al lado de su abuelo fue el primero en sentirlo; un escalofrío que le recorrió toda la espalda fue el presagio de un recuerdo casi bloqueado.
—¿Y qué hay de día en que lo escuchamos hablar por teléfono?
Aiacos detuvo su cuchara a mitad del camino a su boca, entrecerrando los ojos para después abrirlos, sonrojado.
Ya habían pasado ocho años desde eso. Él y Violate apenas estaban saliendo, eran jóvenes y estaban enamorados, con tan sólo tres meses de relación.
A pesar de que él acababa de despedirse de ella, apenas llegó a casa lo primero que hizo fue tomar el teléfono inalámbrico de la cocina para llamarle a Violate y preguntarle si estaba bien.
El primero en escucharlo fue el joven Milo, de catorce años. El adolescente había sido enviado por su madre para ir a buscar a Aiacos a su recámara para indicarle que bajara a comer; pero apenas se paró frente a la puerta entreabierta abrió la boca y trató de aguantar una carcajada.
Calvera fue la segunda; molesta porque ninguno de sus chicos bajaba fue por el teléfono de la sala y lo descolgó para indicarles que se apresuraran porque la comida se enfriaba. Se arrepintió de inmediato cuando escuchó un sobrenombre terriblemente cursi de parte de su hijo mayor, siendo respondido por otro igual o peor. Kardia se acercó a ella poco después, y ambos compartieron el teléfono para continuar escuchando ese desfile de azúcar y frases románticas de dos adolescentes perdidos el uno en el otro.
En la parte de arriba, Zaphiri se había unido a Milo y ambos trataban de aguantar la risa ante el típico "cuelga tú primero" que duró casi cinco minutos hasta que la pareja decidió colgar al mismo tiempo.
Cuando Aiacos salió de su habitación y se encontró de frente con la sonrisa divertida de su hermano y abuelo no pudo relacionar la llamada con esas expresiones.
—¿Qué?
Milo abrió la boca, dispuesto a burlarse, pero Zaphiri lo sostuvo de los hombros y evitó que su nieto hablara.
—Hora de la cena, tu madre nos está esperando… —anunció, señalando las escaleras.
Abajo, Calvera estaba sonrojada y Kardia solo le dió una palmada en el hombro, algo avergonzado por lo que escuchó.
—Vayamos al comedor… —dijo— amorcín.
Sólo esa palabra fue suficiente para que Aiacos se diera cuenta de que todos lo habían escuchado. No pudo mirar a los ojos a alguno de los miembros de su familia por semanas y se sonrojaba cada vez que alguno terminaba una indicación con alguno de los cursis apodos de Violate. Ahora no sólo ella lo sabía, sus primos y tíos también estaban enterados.
—¡No puedo creer que me perdiera ese épico momentazo! —dijo Kanon, ya recuperado de la enorme carcajada que soltó.
—Eso explica por qué Milo te mantuvo en amenaza constante por casi un año —Saga también sonrió.
Aiacos sólo pudo negar y tratar de cubrir su sonrojo de nuevo. A pesar de todo le alegraba tener a su abuelo cerca y había aprendido la lección; ahora se aseguraba de que nadie escuchara sus llamadas telefónicas, en especial si hablaba con Violate.
