Capítulo 5: Meditación y guerra en el desayuno

Cuando los primeros rayos del alba llegaron a los ojos de Raven, ella se despertó de su sueño profundo. Se talló los ojos, y parpadeó unas cuantas veces para ajustar su vista a la luz matutina. Dio un ligero bostezo, y volteó su rostro para apreciar al hombre que estaba en el sofá de enfrente. Se encontraba acostado parcialmente sobre su espalda, con los ojos cerrados, la boca abierta y con la cara manchada de baba seca. Y también roncando fuertemente. Ella debía haber estado realmente cansada para no haberse despertado a mitad de la noche con ese sonido insoportable. Se preguntó igualmente cómo él podía siquiera dormir en esa posición tan incómoda y torcida en la que se encontraba. Se acercó sigilosamente a Wally, viendo su rostro relajado. Él la había invitado a una cita, y puede que no lo demostrara y no haya aceptado todavía, pero en cierto modo estaba un poco curiosa en cómo sería tener una salida con alguien. Nunca antes había tenido una cita y, sinceramente, nunca creyó que alguien la invitaría a salir jamás. Pero ¿debería acceder a su propuesta? ¿Podía ella realmente confiar? Debía ser cautelosa, sobre todo después de su último desengaño, sino volvería a tropezar dos veces con la misma piedra. Además también podía ser engañada por su propio capricho emocional. Su vista luego se dirigió a los niños que, para su suerte y la de su salud psíquica, también seguían dormidos.

Decidió que se tomaría un momento para meditar, después de un largo lapso de tiempo desde la última vez que lo había hecho necesitaba urgentemente aclarar su mente. Necesitaba calmar un poco la tormenta interna que la afligía. Tenía que ser rápida, porque una vez que todos despertaran, romperían de nuevo con toda su tranquilidad y su mundo interno se vería de nuevo alborotado. Además, debía aclarar el contenido de esas pesadillas que tuvo, algo le decía que no fueron típicos sueños, había algo más, algo que debía develar.

Trató de hacer el menor ruido posible mientras salía de la cabaña, viendo de paso a Bobby que se hallaba apoyado en la pared de madera durmiendo. El día estaba profundamente soleado, no había nubes y en el cielo limpio, las aves revoloteaban juguetonas, dejando agradables sonidos a su paso. Era un día perfecto para descansar y distenderse.

Bien, era hora de empezar. Se sentó en el porche de la cabaña colocando su cuerpo en posición de loto. Unió el dedo índice con el dedo pulgar en cada mano, estirando el resto de los dedos hacia delante. Esta posición de manos, conocido por ella como gyan mudra o mudra del conocimiento, le permitía desarrollar la calma. Una de las tantas técnicas que aprendió en Azarath. En el plano emocional, le ayudaba en el flujo de su energía para que la misma circule de manera equilibrada; y en el espiritual, le ayudaba a entrar en conexión con el universo. Dicho de otro modo, una forma de conectarse con la sabiduría universal.

Lentamente comenzó a sentir el torrente de energía en su interior y como su cuerpo comenzaba a levitar, su aura morada rodeándola de una forma sutil.

—Azarath, Metrion, Zinthos — recitó ella.

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Percibió su respiración entrando y saliendo de sus fosas nasales y cómo su pecho subía y bajaba rítmicamente, como su abdomen se movía en sintonía con sus inhalaciones y exhalaciones continuas. Inhalando lentamente por la nariz, y soltando el aire despacio. Ella se centró en esa sensación, visualizando la corriente de aire saliendo mientras cada vez se sentía más relajada y consciente de sí misma. Lo repitió una y otra vez. Con tranquilidad. Familiarizarse con los sentidos.

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No sólo experimentó el relajante destensar de su cuerpo, sino también comenzó a sentir cómo se deshacía de las preocupaciones mentales que la pusieron en tensión durante todo el día anterior. Cuerpo relajado y mente concentrada. Los pensamientos quedaban a un lado y se sentía en armonía con las sensaciones del momento.

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Azarath, Metrion, Zinthos

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Su mantra siempre la ayudaba durante su meditación. Era místico, creando sensaciones e imágenes, el mismo tenía una calidad mágica de encantamiento. Ella siempre lo sincronizaba de alguna manera con su respiración natural o los latidos de su corazón, zambulléndose en el flujo hechizante y envolvente de su sonido. Siempre dejaba que su mantra la transportara.

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Su concentración estaba en el mantra en sí, en su ritmo y en su calidad sonora.

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Azarath, Metrion, Zinthos

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Podía sentir el regresar de su mente a un estado más natural de paz y bienestar genuino y duradero. Sentía como aminoraron las aflicciones ilusorias de su mente.

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La meditación la llevaba a un extasiado estado de claridad, de pureza mental natural; de regresar su mente a su estado de sobriedad, libre de sufrimiento, con lo cual sus emociones perturbadoras se desvanecían en el momento.

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Azarath, Metrion, Zinthos

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Su meditación siguió su curso natural pero ella ahora estaba desconcertada. Intentó adentrarse un poco más en las profundidades de su mente para entrar en contacto con sus emociones que habían estado taladrando su cabeza el día de ayer, pero se dio cuenta de que algo estaba bloqueando su total acceso. ¿Qué estaba pasando?

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Era como si algo estuviera velado en su interior, algo oculto. A diferencia de su espejo mágico que servía de portal directo a su mente, la meditación no le permitía un acceso completo y tangible, sin embargo le parecía inaudito que algo la estuviera empujando hacia afuera de su propia mente.

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Azarath, Metrion, Zinthos

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Ella presionó. Tan solo un poco más…

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Intentó forzar pero no podía pujar más allá. Algo le estaba impidiendo acercarse pero no podía vislumbrar de qué se trataba, era opaco, nebuloso. Ella estaba cara a cara con esa negrura, y algo en sus instintos más arcaicos le decía que corriera de ahí.

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Azarath, Metrion, Zinthos

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Esa oscuridad… era igual a su pesadilla. Ella se dirigió hacia la negrura en contra de cualquier sentido.

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Oscuridad.

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Ella sin embargo dio un paso adelante, tenía que averiguar de qué se trataba.

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Azarath, Metrion, Zinthos

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Ella estiró su mano… solo… solo un poco más…. solo un poco más y ella podría…

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— ¿Siempre haces eso por tanto tiempo?

Una voz conocida la sacó de su estado de casi trance, haciéndole lanzar un pequeño grito por el susto repentino y caer al piso en el proceso; estaba demasiado concentrada cuando él apareció. Abrió sus ojos, adaptándose a la luz solar después de tenerlos tanto tiempo cerrados. Pudo ver a Wally sentado a su lado viéndola. El velocista tragó saliva cuando vio su enojo evidente, pensó que si las miradas mataran él ya estaría siendo enterrado en este mismo momento.

Él había estado echando un vistazo por un momento mientras ella simplemente flotaba allí, su cabello y su capa suavemente ondeaban hacia atrás mientras una rara luz morada la cubría. Sin embargo, ¿cómo podía ella simplemente sentarse allí durante tanto tiempo, diciendo las mismas tres raras palabras una y otra vez?

—Interrumpiste mi meditación, odio que perturben mi meditación —gruñó la empática con bastante enfado. Le había costado bastante llegar tan profundo en lo hondo de su mente y estaba a un paso de descubrir algo que se hallaba ahí, de lo que ella no tenía conocimiento y de la nada fue sacada de su estado.

—Bueno, lo hice teniendo en cuenta que llevas cuatro horas seguidas en la misma posición, creí que era conveniente hacerlo, incluso hasta pensé que te habías quedado dormida sentada o algo así —dijo Wally tratando de justificarse, haciendo hincapié en la cantidad de horas. ¡Eran cuatro malditas horas! ¡Totalmente quieta!

Él se había despertado cuando sintió la puerta abrirse y la vio sentada en el porche de la cabaña. Trató de dejarle un poco de intimidad para lo que fuera que estaba haciendo, por lo que se fue al sofá para tratar de dormitar un poco más. Cuando salió de nuevo de su ensoñación, notó que había pasado esa cantidad de tiempo, y creyó que ella estaría en otra cosa pero para su sorpresa no se había movido ni una pizca de su lugar. Ni siquiera un poco.

—Lo necesitaba realmente ¿sabes?, teniendo en cuenta que ayer no fue un típico día de serenidad, contigo coqueteándome a cada minuto, cuidado de tres niños quejumbrosos y un raro oso de peluche del cual todavía no aprendiste su maldito nombre y además peleando contra un miembro de una organización criminal con mis poderes al límite del agotamiento —recriminó Raven contando con sus dedos los acontecimientos nombrados con anterioridad mientras el chico se quedaba solo mirándola fijamente, ¿acaso ella tenía algo en la cara o qué?

— ¿Cuánto tiempo más piensas mirarme? —preguntó ella.

— ¿De qué hablas? —se sorprendió él por su interrogante.

—Me acosaste mientras meditaba, y ni siquiera sé cuánto tiempo has estado observando.

—No te acosaba —corrigió Wally—, solo te examinaba con algo de curiosidad.

—Tus pensamientos me están dando jaquecas, si quieres decirme algo solo dilo de una maldita vez.

«Siempre directo al grano. ¿Por qué ella siempre estaba en ese manto de mutismo? Ella, irónicamente, parecía ser tan elusiva como una sombra».

Al igual que él, su mente zumbaba y trabajaba bastante rápido, por lo cual Wally pudo conjeturar algunas suposiciones a esa pregunta. Era como si se tratara de una barrera para no dejar que nadie entre. Para el velocista no había pasado desapercibido la mirada de dolor en la cara de la hechicera cuando le entregó la rosa el día anterior, mirada que rápidamente ocultó. Ella debía ser buena en eso de esconder lo que sentía. Él podía percibir esa frustración y abandono, y comprendió que Raven necesitaba cerrarse de tal manera para que no vuelvan a dañarla, únicamente para no tener que acercarse emocionalmente a nadie y así no sentirse vulnerable. Ella lo intrigaba en cierto sentido y lo había descubierto el día anterior. Era… extraño para él.

Ahora que lo pensó con certeza, ayer él pudo haber superado alguna de sus muchas barreras. Pero ella hoy parecía haber construido tres paredes nuevas para la grieta que se había formado en la primera. Él no podía entenderlo. Raven parecía luchar contra sí misma, aprisionándose en su propia mente.

—Rae, no sé quién o qué te lastimó antes, pero quiero que sepas que yo no soy así, puedes confiar en mí, no soy tu enemigo. Quiero ser tu amigo.

Ahí estaba de nuevo, un fantasma de dolor que tan rápido como surgió, se evaporó.

— ¿Y a ti qué te hace pensar que yo fui herida por alguien? —cuestionó ella ásperamente.

—No tengo poderes como los tuyos, pero puedo verlo en tus ojos. En la forma en que actúas cada vez que me acerco y en que siempre pareces estar a la defensiva. Nunca aprenderás a confiar nuevamente a menos que le des a alguien la oportunidad.

Raven desvió su mirada para que dejara de analizarla, odiaba que hablara con tanta soltura sobre su persona. Pero lo odiaba porque sabía él que tenía razón en cierto punto. Su petulante personalidad arrogante igualmente le dio la audacia de actuar como si tuviera conocimiento de todo bajo el sol. Pero también le hizo preguntarse... ¿ella era tan fácil de leer? ¿O sólo él parecía tener esa audacia detectivesca que incluso Robin envidiaría? Ahora ella era el centro de atención de la persona frente a ella, y él estaba buscando rupturas en su armadura. Pero ella no se lo permitiría y no le daría con el gusto. Afortunadamente, ella tenía una excelente armadura. O al menos eso creía ella. A pesar de que ella dudaba que él pudiera leer mentes, su barrera mental se elevó de todos modos. Su rostro adoptó el aspecto habitual de indiferencia que usaba a menudo como una máscara.

—Vaya que perceptivo resultaste ser, Wallace —escupió ella ácidamente—. Deberías dejar el trabajo de superhéroe y trabajar mejor como detective, o tal vez dedicarte a tiempo completo a la psicología o a la psiquiatría ya que pareces tener un talento innato para eso. Escuché que en el Manicomio de Arkham pagan bien y que el Joker es un paciente realmente fascinante por si estás verdaderamente interesado.

Él solo suspiró con pesar. Quizás no era el momento para eso y tampoco quería presionar la herida latente, así que intentó cambiar de tema.

—Y… ¿De verdad puedes estar tanto tiempo haciendo lo que sea que haces sin mover un pelo? ¿No te dan calambres en el cuerpo o algo así?

—Es parte del entrenamiento que recibí desde niña. Incluso puedo meditar por más tiempo... siempre y cuando nadie me interrumpa —dijo recalcando la palabra "nadie" lanzándole una mirada venenosa en el acto.

—Si quieres relajarte puedo invitarte a un spa cuando quieras preciosa —agregó el velocista, con claras intenciones de romper un poco de la tensión que se había formado en el ambiente.

Raven solo puso los ojos en blanco, ya había empezado de nuevo con su flirteo.

—Claro, cómo si un día de relax en un spa pintando mis uñas, una mascarilla facial de belleza y rodajas de pepino sobre mis ojos pudieran ayudarme a estabilizar mis poderes.

—Bueno, creo que en algo puedo entenderte. A mí me gusta aflojarme un poco de vez en cuando, sin embargo yo no puedo estar mucho tiempo quieto.

— ¿Enserio que no puedes estar mucho tiempo quieto? Sinceramente no me había percatado de ese pequeño detalle —ironizó Raven poniendo una mirada aburrida mientras apoyaba su mano en su mentón.

—A lo que me estaba refiriendo es que, al igual que tú, yo también me tomo un tiempo de relajación cuando puedo.

Espera un momento…

« ¿Acaso él estaba comparando su trabajo meditativo, el cual le llevó casi toda una vida de arduo entrenamiento y sacrificio, con una simple relajación de aficionado?».

—La meditación es mucho más que una relajación Wally —explicó ella—. Meditar sirve para aclarar la mente y a la vez mantenerse alerta. Es un doble proceso difícil de lograr. Uno se vuelve más sensible hacia sus propias emociones y los detalles del mundo que nos rodea. La meditación es un estado mental tranquilo y alerta; el cuerpo está relajado pero la mente totalmente concentrada. La meditación es la búsqueda del ser humano para encontrarse consigo mismo. En cambio, en la relajación la mente va de un lado a otro, entre el sueño, la fantasía y el pensamiento. Podemos estar medio despiertos y no saber lo que estamos pensando. Es un... estado agradable, sí, pero fuera de control. Y estar fuera de control no es algo de lo que yo pueda darme el lujo, no cuando mis poderes son controlados por mis emociones.

—Entonces creo que lo he estado haciendo mal todo este tiempo —suspiró Wally mirando el cielo despejado mientras sentía la brisa fresca. Entonces su hipótesis era cierta con respecto a los poderes de la chica, los mismos eran manipulados por sus emociones.

—Sí, supongo que has perdido tu tiempo, pero solamente si lo miras desde mi punto de vista. A fin de cuentas, meditar no es una necesidad urgente para ti.

— ¿Perder el tiempo? Nena, cuando se es tan rápido como yo, el tiempo se tiene de sobra —comentó engreído para refutar su comentario.

—Claro, tú lo ves así, pero yo opino diferente —replicó la joven—. La sociedad como yo la veo lleva una forma de vida incierta y desorientada. Se hacen muchas cosas a la vez y todos piensan que pierden el tiempo cuando no actúan con rapidez. Sin embargo, la mayoría no sabe qué hacer con el tiempo que gana, salvo matarlo. La mayoría son incapaces de usar su tiempo para encontrarse consigo mismos.

Bucear en nuestro mundo interior no es fácil y Raven lo sabía, requiere tiempo y dedicación, llegar a contemplar nuestro verdadero yo en su desnudez requiere de mucho coraje, decisión, meditación y reflexión. Y el problema es que a la mayoría nunca se les enseña a estar consigo mismos y no los preparan para lo que pueden encontrar. En Azarath, esta forma de vida era de lo más común, pero en la Tierra estas actividades estaban lejos de ser populares, sobre todo en Occidente. De la misma manera que necesitamos comer, dormir, movernos todos los días para no morirnos, necesitamos dedicar un espacio temporal diario a la reflexión, a la meditación, al encuentro con nosotros para no perdernos, para que esa brújula interna que es la conciencia de nosotros mismos y que dirige sabiamente nuestra vida no se estropee. Ella creía que, sin este espacio propio, todo intento de desarrollo personal, de progreso y de aprendizaje sería estéril.

—Nunca lo había pensado de esa manera —dijo Wally tratando de absorber la información que la chica le brindaba. Ella tenía un punto de vista bastante interesante.

Un largo silencio se instaló entre los dos hasta que Raven hizo una pregunta.

—Dime Wally, tú ¿eres incapaz de encontrarte contigo mismo a menos que… estés corriendo por todos lados?

Él se quedó pasmado ante su pregunta. En cierta forma no entendía para nada a qué se estaba refiriendo, pero sin embargo algo en ese interrogante lo inquietó en lo profundo de su ser. Pero, ¿a dónde quería llegar ella? La mirada de Raven se encontraba fija en el horizonte, pero evidentemente perdida en sus pensamientos en un claro estado de introspección.

— ¿De qué va todo eso? —cuestionó el al no saber cómo responder a su pregunta, porque sinceramente no comprendía ni siquiera de qué estaba hablando ella.

—Nada, solo… olvídalo, no me hagas caso. Yo…—. Un fuerte suspiro salió de sus labios—. Siempre trato de no mostrar mis debilidades a nadie, ni de bajar mis protecciones. Nunca debo permitirme tener dudas, ni dejar que mis emociones se salgan de mi dominio. Si yo llegase a perder el control…

Ella frenó lo que estaba por decir. Recordó, con un poco de vergüenza y pesar, las veces que perdió el mando de sus emociones y dejó que su lado más primitivo se desencadenara y saliera a flote. Cuando casi mató a Doctor Luz o en su pelea contra Terra, donde todas sus emociones erupcionaron como un volcán. No quería que Wally supiera que era alguna especie de monstruo. Él en principio no había creído que ella era espeluznante, pero sabía que no pensaría de la misma forma si sabía de lo que ella era capaz… o si descubría su otro par extra de ojos rojos ocultos.

—La meditación es una necesidad primaria en mi vida, desde que tengo memoria. No puedo actuar con normalidad. Soy media humana, pero a la vez no puedo ser humana por más que lo desee, y no puedo comportarme completamente como tal.

Ella había pasado tanto tiempo siendo un demonio, temiendo y aprendiendo a contener su oscuridad y controlarla, que nunca se había detenido a preguntarse sobre su otro lado. ¿Qué se sentiría ser humana? Si, ella era la hija de un demonio, del más poderoso vale decir, pero también era en parte humana. Es curioso cómo todos olvidaron esa parte de su herencia. A veces era extremadamente tentador simplemente tener la esperanza de poder eliminar su vestigio demoníaco e intentar vivir sin la influencia de su padre torturándola, tener la oportunidad de ser... normal y feliz. De ser alguien, y no simplemente identificarse como la "Gema de Scath" o el "Portal".

Él se quedó con una mirada interrogante en su rostro. « ¿Media humana? ¿Entonces… qué era ella realmente? ¿Era extraterrestre o algo así?» Era algo evidente que, por sus rasgos físicos atípicos, no era completamente humana. De eso ya se había dado cuenta. Bueno, no es algo que a él le sorprendiera mucho teniendo en cuenta que en la Liga de la Justicia, donde su tío Flash estaba afiliado, se encontraban Superman y Martian Manhunter.

—Pues yo te veo bastante humana —murmuró él observándola de arriba a abajo enfocándose un poco más de tiempo en sus pechos y luego la curvatura de su trasero.

Instantáneamente, Raven sintió que los ojos del pelirrojo recorrían su cuerpo. Estaba segura de que sabía dónde se estaba fijando, pero no quería pensar en eso. Esto se había vuelto más embarazoso de lo que ella quería decir. Además, no era realmente como si ella tuviera algo que valiera la pena mirar.

—Wally, espero que realmente tus ojos no estés puestos en lo que yo creo —advirtió Raven entrecerrando sus ojos y viéndolo con reproche.

—Bueno, igualmente tampoco puedo seguirte el ritmo con esta charla. Ya sabes, no tengo conocimientos sobre hechicería y esas cosas que haces, pero supongo que te llevarías bien con Zatanna, ¿la conoces? La maga de la Liga —dijo el chico y vio como Raven se congelaba entonces.

El cuerpo de la hechicera se puso rígido por completo ante la mención de esa mujer, mientras su aura escapaba involuntariamente de su cuerpo.

Wally sintió un escalofrío mientras los vellos se su cuerpo se erizaban en un acto reflejo. Él trago hondo, algo dentro suyo le decía que corriera de ahí o se apartara. Las sombras se agitaron un poco a su alrededor, mientras la luz del lugar y del sol parecían ser absorbidas y el calor del ambiente y la temperatura comenzaron a disminuir gradualmente. Escuchó el sonido del quiebre de varias ramas de los árboles de alrededor.

— ¿Raven?

—No vuelvas a mencionar ese nombre en mi presencia —advirtió ella lentamente con un tono de voz que solo causó otro estremecimiento en el chico.

—Hay algo mal…

—Nada que sea de tu incumbencia —cortó ella tratando de aplacar rápidamente el pequeño descontrol que sufrió. Recitó su mantra internamente sintiendo como las aguas agitadas se calmaban. Gracias a su reciente meditación, encontrar el equilibrio no le resultaba un trabajo complicado en este momento.

Wally sintió como la atmósfera enrarecida, así como la temperatura, volvían de nuevo a la normalidad. ¿Qué diablos había sido eso? ¿Era acaso otra fuga de sus poderes?

—Disculpa por todo este parloteo mío, siempre me pongo un poco reflexiva después de meditar —explicó la chica, tratando de cambiar de tema y que Wally no preguntara e intentara ahondar en lo que acababa de suceder—. Ni siquiera sé porque te estoy contando esto sinceramente, no suelo abrirme a la gente con facilidad.

Wally, a pesar de no ser empático como la chica, pudo sentir que ella estaba en un raro estado de ánimo. Seguro que era un asunto que cargaba de su pasado y que la afectaba demasiado, así que trato de hacerla sentir bien con algún comentario tonto que sabía que al menos la sacaría de sus divagaciones. No le gustaba verla triste, y menos que menos enojada, él quería hacerla sonreír.

—No hay problema, nunca había tenido una charla tan profunda antes y créeme que tu criterio es bastante cautivador. Tú forma de ver el mundo es tan... enternecedora. En serio eres realmente admirable, pero sabes Rae, yo también tengo grandes habilidades ocultas —notó ahora como Raven lo miraba con aparente curiosidad, esperando que le dijera lo que estaba escondiendo—. ¿Sabías qué puedo comer más de 4.500 calorías en pocos minutos sin engordar un gramo?

—Qué gran don sublime tienes guardado ahí Wally, seguramente debes ser la envidia de cualquier supermodelo de alta costura.

El velocista se sintió mejor cuando pudo ver en la chica, luego de que ella arrojara su comentario sarcástico, una minúscula mueca de regocijo en su rostro.

—Tienes una hermosa sonrisa.

Oh, y también le gustaba verla ruborizada por algún comentario suyo como lo estaba ahora.

—Yo...

Un gruñido proveniente del estómago del velocista hizo que el avergonzado fuera otro. Así como ella necesitaba meditar, él necesitaba comer algo con urgencia.

—Creo que ya es hora de que consumas tus 4.500 calorías de desayuno —dijo la hechicera con una sonrisa de burla, que luego fue cambiada a una de bochorno. Si, como si fuera poco, el estómago vacío de Raven sintió que era hora de hacer su entrada triunfal en la conversación con un fuerte ruido, incluso más fuerte que el que emitió el chico. Todo esto provocando una sonora carcajada en el pelirrojo.

—Bueno, veo que la sensación es mutua bebé, ¿hay algo de comer aquí? —dijo apuntando en dirección al interior de la cabaña.

—Solamente comidas enlatadas, y no creo que los frijoles o los guisantes sean de tu agrado y cubran tus necesidades alimenticias.

—Bueno, puedo conseguir algo de comida real y traerla. Además esos niños se tienen que alimentar, sino esa niña loca se pondrá furiosa y nos matará mandando a ese oso perturbador que tiene de amigo—. Wally miró al oso dormido contra la pared de la cabaña—. El me da escalofríos —se estremeció abrazando su cuerpo.

—Tienes razón, ayer no les di una comida adecuada, y digamos que tampoco he probado bocado alguno.

—Bien, pero primero hay un asunto urgente y muy serio que resolver entre nosotros, algo que debo preguntarte —puntualizó ahora con real severidad.

— ¿Y cuál es ese asunto? —interrogó ella incauta por su repentina seriedad. «¿Acaso le preguntaría por lo que había sucedido cuando nombró a Zatanna? ¿Le interrogaría sobre qué era ella realmente? Al fin y al cabo, ella le había dicho que era media humana, por lo cual podría cuestionarla sobre su otra mitad».

— ¿Crepes o waffles?

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¿Era en serio?

— ¿Qué clase de pregunta urgente es esa? ¿O es lo más profundo que se te ocurrió?

—Tú solo contesta pajarito.

—Waffles —contestó ella sin dudar—. Y no me llames así —demandó por el sobrenombre ridículo que le puso ahora.

—Vaya, eres mi tipo de mujer —se rio él entre dientes.

Ella solo frunció el ceño ante su acotación.

—Que estupidez, ¿acaso clasificas a la gente y determinas su compatibilidad por su gusto por la comida?

—Pues claro, es bastante evidente —espetó él como si fuera lo más obvio del mundo.

—Sí que eres alguien realmente perspicaz, tienes la mente de un erudito —acotó Raven mientras rodaba los ojos.

— ¿Quieres algo en especial Rae?

—Cualquier cosa estaría bien para mí, pero si no es mucha molestia y pudieras conseguirme un poco de té de hierbas estaría realmente agradecida.

— ¿Té de hierbas? Oh bebé —suspiró Wally mientras negaba con la cabeza en un claro gesto de lamento—, creo que ahí no coincidimos, prefiero una buena taza de café, me da más energía.

— ¿Más energía de la que pareces tener acumulada? No me quiero imaginar lo que pasaría si agregaras también azúcar a esa taza, realmente estoy temblando de miedo solamente con la idea… y no me llames bebé.

—Bien, pon a calentar el agua mientras tanto —dijo mientras se levantaba y estiraba un poco sus músculos, notando de paso como la chica contemplaba de reojo todos sus movimientos. No es la primera vez que notaba como ella lo miraba. Él sonrió para sus adentros.

— ¿Ves algo que te gusta? —cuestionó él con una sonrisa coqueta y una voz divertida.

—Solamente el paisaje —señaló Raven mientras forzaba sus ojos fuera del cuerpo del chico y los fijaba en el panorama que los rodeaba—, es lo único atrayente en este lugar.

—Seguramente te he parecido tan guapo que te he hipnotizado.

—Sí, claro. Esta noche soñaré contigo y tu despampanante belleza.

—Ah, y deja la puerta de la cabaña abierta, será más rápido así —acto seguido se inclinó y se situó en posición de carrera—. Bien, es hora de que me ponga en marcha, no me extrañes ¿sí? No tardaré mucho de todos modos cariño, lo prometo —guiñó un ojo y se esfumó.

Inmediatamente Raven sintió como el aire era succionado a su alrededor y como Wally desapareció de repente en la profundidad del bosque. Ella se levantó, sacudiendo cualquier resto de suciedad de su capa con sus manos y entró en la cabaña dejando la puerta abierta como le indicó él. Llenó la tetera de agua fresca y la llevó a una de las hornallas de la cocina mientras prendía la misma en el proceso.

Ella se quedó mirando la entrada y se preguntó con interés cuánto tiempo le llevaría. Se concentró en el ambiente para tratar detectar su aura para saber cuándo él se acercara y casi se cae al suelo cuando su presencia cayó como un rayo sobre ella. Él ya se encontraba ahí. En un abrir y cerrar de ojos, Raven se encontraba sentada en una de las sillas. Ella parpadeó confundida mientras una silueta amarilla y roja se movía a gran velocidad, levantando un poco de aire y polvo del suelo en el proceso, entrando y saliendo por la puerta continuamente.

Por el ruido provocado, los tres niños se despertaron y se acercaron también a la mesa sentándose y contemplando maravillados la agilidad del velocista. Raven también sonrió, él era maravilloso en cierto modo. En otro parpadeo, la mesa fue cubierta por un mantel blanco. Mientras la figura de Wally se movía a gran velocidad, fueron apareciendo, como si de simple magia se tratara, diferentes tipos de platos de comida. Una gran taza de café negro y cargado apareció primero frente a la silla vacía que quedaba, luego una bandeja llena de huevos, salchichas y tocino, un plato con una gran cantidad de waffles con miel, una canasta de frutas, tazones con leche y cereal para los niños, vasos con zumo de naranja, panecillos y galletas. Mientras tanto, los niños aplaudían claramente emocionados por el espectáculo. Cuando se escuchó el silbido provocado por el vapor de agua que salía de la tetera hirviendo, sin demora una taza llena de agua apareció frente a los ojos de Raven, con un saquito de té de hierbas dentro y la azucarera puesta a su lado. Instantáneamente aparecieron los tenedores, cuchillos y cucharas. El olor delicioso de la comida llenó toda la cabaña. Raven arqueó una ceja cuando también apareció en la mesa unas velas en un candelabro y pétalos de rosa de decoración. Parpadeó y enseguida Wally se encontraba sentado a su lado en la mesa con una servilleta colgada de su cuello para evitar ensuciarse y los cubiertos en sus manos. Veía la comida con un extraño brillo de felicidad en sus ojos.

— ¡Sí! ¡Comida de verdad! —se emocionó Timmy tomando un tazón de cereal.

— ¡Comida! ¡Comida! —balbuceó el más pequeño de los tres mientras tomaba algunas galletas.

—Bueno, espero que esto sea suficiente. Bon appétit, ma chérie —dijo Wally mientras la miraba con una sonrisa. Luego se metió un gran bocado de waffles a la boca y sorbió su café.

—Yo en realidad diría que es bastante. Pero suponiendo que la mayoría es para ti no es que me importe mucho —mencionó Raven mientras bebía su té con satisfacción y se servía una porción de waffles que estaba cerca—. Y dime, ¿para qué son las velas y los pétalos de flores? ¿Acaso también te los vas a devorar? —preguntó secamente viendo como el chico se llevaba ahora a la boca con el tenedor una gran porción de huevos y tocino manchando toda su cara.

Vaya, él realmente no estaba bromeando cuando dijo que podía comer mucho. Y lo hacía rápidamente, ya había comenzado a vaciar la mitad de la mesa el solo.

—Para hacer esto más íntimo y romántico preciosa, no me digas que no te gustan estos pequeños detalles.

— ¿Íntimo? ¿Cuándo estamos acompañados por tres infantes? —le hizo recordar señalando a los niños sentados al frente suyo—. Creo que tenemos una noción diferente de la palabra intimidad.

—Bueno Rae, si lo que tanto ansías es intimidad conmigo tendrás que aceptar esa cita que te propuse antes, ten por seguro que ahí estaremos solos los dos —mencionó el velocista mientras se relamía sus labios y lanzaba una mirada sagaz a la hechicera logrando que ella se atragantara con la comida. Wally tuvo que darle unas palmadas en su espalda para evitar que se ahogara.

—Deja esas bromas estúpidas —dijo Raven molesta luego de recuperar el aliento —, si es que no quieres terminar dentro de un portal en otra dimensión y sin nada de comida.

—No me harías eso realmente, ¿verdad pajarito?

—No tientes tu suerte, Wallace. Y deja de llamarme con apodos ridículos, mi nombre es Raven.

—Solo relájate princesa.

—No soy una princesa, y tengo un nombre.

—Lo sé, pero me gustan más los otros. Aunque también me gusta Rae. Suena lindo.

— ¡Oye! ¡Dejen esos coqueteos asquerosos para después y sigamos comiendo!

— ¡Que yo no coqueteo con él! —se defendió la hechicera del atrevido comentario hecho por la niña rubia. Era la segunda vez que le decía que ella estaba flirteando con el chico.

—Sí, claro. Y tú —advirtió Melva mirando fijamente al velocista que ahora seguía comiendo—, pelirrojo idiota, no te comas todo y deja algo para Bobby.

—Alimenta a tu oso Teddy con lo que quieras Melva. Y mi nombre es W-a-l-l-y —deletreó en forma pausada como si la chica fuera tonta—, y no "pelirrojo idiota".

— ¡Bien Wally! —siseó la niña con sus ojos entrecerrados viéndolo ferozmente, mientras se inclinaba sobre la mesa y lo apuntaba amenazadoramente con… una banana, que para demostrar su poca utilidad como arma de ataque, se resbaló de su cáscara y terminó hecha papilla contra el suelo.— ¡Entonces recuerda que su nombre es Bobby! ¡No Tobby, no Cody, no Terry ni ninguno de tus motes ridículos inventados!

— ¡Suficiente! —. Raven rugió y Melva levantó la vista de Wally y los dos se pusieron rígidos. Raven tenía los ojos entrecerrados en un claro estado de furia.

— ¡Pero él comenzó nuevamente! —se defendió Melva mientras lo apuntaba ahora con una salchicha.

— ¡No me importa! ¡Ustedes dos aprenderán a llevarse bien en esta maldita misión hasta que termine y lo harán más apacible para mí! ¿Me escucharon? ¡Es una orden! —siseó Raven y frunció el ceño. Ellos solo asintieron en afirmación.

Raven solo suspiró mientras seguía desayunando ahora tomando una porción de fruta, la verdad era que la comida estaba deliciosa. Pero su disgusto no tardó en llegar nuevamente con los sonidos que el velocista hacía a su lado mientras se atragantaba con un gran trozo de waffle.

— ¿Tienes que hacer tanto ruido para comer? ¿No puedes comer en porciones más pequeñas? —preguntó Raven perdiendo la paciencia y con un claro tic en su ojo.

Su vena palpitó en su frente cuando, en respuesta, trozos de comida volaron directamente a su cara mientras el chico tosía por la obvia comida atorada en su garganta que no pudo digerir.

—Y veo que tienen pocos modales —reprochó ella mientras se limpiaba el rostro—, come más lento Wally, esto no es una de tus carreras, pareces un animal. Y me estás llenando la cara con tu saliva y restos de comida. Eres alguien realmente desagradable.

—Yo… lo siento de verdad, solo es que tengo muchísima hambre, el día anterior no pude comer nada —se lamentó él bajando su mirada y poniendo cara de culpa.

Su cara, que ahora parecía la de un cachorro regañado, disminuyó todo el enfado de Raven, y sintió algo como la culpa carcomiendo desde dentro de ella. En realidad él no había comido nada porque había venido a rescatarla, le salvó la vida, rescató a los niños y se había quedado con ella todo el tiempo por si necesitaba ayuda. Y ella valoraba realmente su presencia. Él tampoco tenía ninguna obligación e igualmente les trajo un desayuno exquisito y ella solamente se lo pagó todo gritándole y haciéndolo sentir mal.

—Rae, ¿te sientes bien? —preguntó Wally un poco preocupado. La chica parecía enfrascada en algún pensamiento deprimente y no había apartado los ojos de su rostro en ningún momento. Parecía sentirse culpable por regañarlo. Le estaba por decir que no importaba y que todo estaba bien cuando ella habló.

—Yo…eh —. La empática solo parpadeó rápidamente, no se había dado cuenta de que sus elucubraciones se habían alargado tanto y se había quedado viéndolo fijamente a la cara. Ella necesitaba alguna justificación rápida y ahora. «Bien, piensa algo inteligente».

—Es solo que tú…—. Raven miró a Wally y vio sus dos mejillas manchadas de restos de comida. Hizo lo posible para no reír al ver su cara llena de restos del desayuno, parecía un niño—. Tienes toda tu cara manchada de comida —dijo rápidamente. «Si, que inteligente».

—Incluso Tommy, que es solo un bebé, no se ensució tanto —se burló la niña rubia.

El pelirrojo parpadeó y se frotó el rostro fuertemente con su mano en un intento de limpiarse.

—Ahí no, más abajo, cerca de tu barbilla —indicó Melva riéndose mientras el velocista se limpiaba donde le indicaba.

—Un poco más a la derecha —le señaló Timmy conteniendo una risita.

—Veo que en tu frente hay un trozo de huevo ensuciando tu máscara, ¿o será waffle? —bromeó Melva

—Yo creo que tiene tocino saliendo de su nariz —continuó Timmy.

Wally bufó molesto, sus intentos de acicalar su rostro estaban fallando.

—Espera, déjamelo a mí —dijo Raven con una pequeña sonrisa, divertida por los chistes de los pequeños y los intentos fallidos del velocista, tomando una servilleta que estaba en la mesa. Ella llevó la misma a la cara de Wally y frotó con delicadeza su rostro hasta dejarlo lo más higiénico que podía.

Wally miró a la hechicera con leve sorpresa por la actitud tan cercana de ella ahora. Para su alivio, ahora la estampa deprimente de sus facciones fue reemplazada por una bonita mueca resaltando la belleza de su rostro.

—Todo limpio —murmuró ella con la sonrisa todavía en su rostro. Hoy seguramente iba a dolerle la mandíbula, nunca había sonreído por tanto tiempo seguido. Dos minutos era mucho tiempo. Era básicamente un récord para ella… o un milagro.

—Gracias Rae —dijo Wally con una sonrisa ladina volviendo a su desayuno tratando de comer y masticar más despacio.

— ¡Te lo dije! ¡Si estás coqueteando con él! ¡Qué asco, vayan a un lugar privado!

— ¡Voy a vomitar!

— ¡Ustedes dos coman y mantengan la boca cerrada! —mandó Raven ahora enojada.

— ¿Y cómo se supone que comeremos si tenemos que mantener la boca cerrada? —preguntó Timmy un poco confundido.

—Solamente coman sin emitir otra palabra —respondió la hechicera secamente.

Melva siguió comiendo y observó con una sonrisa melancólica la interacción entre todos, se sentía casi como estar en una familia, algo que les faltaba a ella y sus hermanos desde que sus padres no estaban en sus vidas. Raven detuvo su taza a medio camino cuando percibió la angustia proveniente de la niña con su empatía. Tenía una mirada nublada, como si estuviera pensando en algo muy difícil y triste para ella.

—Melva, ¿ocurre algo? —interrogó Raven.

—No, nada, solo… voy a llevarle un plato de desayuno a Bobby, debe tener mucho apetito —contestó con una falsa sonrisa en su rostro tratando de esquivar el tema. Se levantó con una bandeja con algunos alimentos y salió.

—Está bien.

Raven sabía que estaba mintiendo, pero tampoco quería presionarla para que hable sobre un tema que, por lo que podía sentir, resultaba claramente doloroso. Al cabo, ella solo fue a una misión a rescatar a estos tres niños pero no tenía idea sobre sus historias de vida y sobre las circunstancias por las que terminaron involucrados en esto a una edad tan tierna como la suya. Ellos tendrían que estar jugando, divirtiéndose, estudiando en la escuela, no huyendo de una organización criminal. Solo le quedaba esperar que Melva se abriera a ella, le narrara su historia y ver en que podía serle ella de ayuda. Pero por ahora solo que quedaba esperar en que la pequeña niña confiara en ella.

Esto solo trajo reminiscencias de su dura infancia, aunque ella realmente no estaba segura de haber pasado nunca por esa etapa en su vida. Ella nunca fue normal y nunca vivió una vida típica. Gracias a su condición, ella tuvo que madurar muy rápido. La infancia era una ostentación que no podía serle otorgada. Ella nunca tuvo ningún amigo cuando era niña, estaba la mayor parte del tiempo encerrada en el templo. De vez en cuando observaba la ciudad, miraba y se preguntaba cómo era la vida de una persona común. Probablemente fuera más interesante que la suya que se encontraba llena de horas y horas de entrenamiento, meditación y de estudio, ya que el miedo a perder el control siempre fue tan real. Con solo una pequeña rabieta que tuviera cuando era niña, el edificio se estremecía. Lo peor era que la mayoría de la gente le tenía pavor. Cada vez que ella caminaba por las estrechas calles de Azarath, podía escucharlos susurrar algunas cosas como "vástago del diablo" y "niña demonio". Por lo tanto, ella pasaba casi todo el tiempo libre que tenía sin meditar hundiéndose en algún libro o con su madre. Cada vez que veía a los otros niños, su corazón dolía y se llenaba de envidia. Los veía reír, saltar, jugar. Ella también quería ser como ellos. En su caso, casi cualquier cosa que no fuera meditar estaba restringido, cualquier cosa que perturbara sus emociones era realmente riesgoso. Y más en su estado de indefensión, cuando no estaba capacitada en el arte de controlar sus habilidades, la filtración de sus poderes era arriesgado porque podría terminar dañando a alguien.

El desayuno terminó finalmente, dejando a Wally inclinado en la silla masajeando su hinchada barriga y con una cara extasiada de absoluta satisfacción. Los niños habían salido al aire libre a respirar un poco de aire fresco y de paso hacerle compañía a Melva y Bobby. Raven se estaba por levantar de la silla para lavar los platos y limpiar el resto de la mesa, pero en una fracción de segundo sintió el aire rodeándola, quedando ahora sentada en el sofá. Divisó la silueta del velocista rodeando la mesa rápidamente, viendo como los utensilios desaparecían uno a uno en el proceso y se apilaban ahora aseados a un lado del fregadero. Todavía no se acostumbraba a la súper velocidad del chico. En cuestión de segundo se encontraba toda la vasija higienizada y repentinamente Wally apareció sentado a su lado.

—Todo limpio —dijo él con un guiño, en una clara referencia a la frase que había utilizado ella cuando fregó la suciedad de su cara.

Raven solo se movió un poco incómoda en el asiento, el chico se encontraba demasiado cerca de ella, con un brazo apoyado en el respaldo del sillón cerca de su cabeza. Raven cruzó los brazos sobre su pecho en un gesto defensivo típico de su lenguaje corporal y la luz solar de la mañana que entraba por la ventana la bañó en un sutil halo dorado. El corazón de Wally pulsó fuertemente en su pecho y un ligero calor se instaló en su estómago. Ella se veía casi etérea e irreal. Pero todavía quería preguntarle lo que le había entristecido durante la comida.

—Antes, durante el desayuno, ¿por qué estabas triste? —cuestionó Wally.

—Yo solo… no tuve que haberte gritado, tú has sido bueno con todos nosotros y yo lo único que he hecho es sacar mi mal temperamento todo el tiempo desde que estás aquí. Lo siento si te ofendí, realmente —se lamentó Raven con un claro esfuerzo como si le costara decir esas palabras. No estaba acostumbrada a pedir disculpas, no estaba en su estilo.

—No te preocupes Rae, no me enojé contigo y tampoco pretendo que cambies tu carácter para tratar conmigo, a decir verdad tus comentarios irónicos me resultan netamente agradables. Sino no serías tú cariño.

—Vaya, qué pensamiento tan filosófico, ¿acaso lo sacaste de una galleta de la fortuna? —dijo ella rodando sus ojos pero con una minúscula sonrisa.

— ¿Ves? Así me gusta más —se rio él ante su comentario.

Se quedaron un rato en un cómodo silencio hasta que uno de los comunicadores soltó su alarma. Raven tanteó el suyo por instinto pero el sonido no provenía del de ella.

—Es el mío —dijo Wally tomando su artefacto analizando la información que le llegaba.

— ¿De qué se trata? —preguntó ella tratando de ojear el comunicador del chico.

—Un saqueo en el museo principal de Jump City —le comunicó mientras entrecerraba sus ojos y leía la información que llegaba a su aparato—, días atrás llegó una exposición de valiosos artefactos egipcios. Supongo que sin ustedes la ciudad quedó desprotegida y les dejó vía libre a algunos para hacer lo que quieran. Ahora es una zona liberada.

— ¿Quién es el ladrón? ¿Red X de nuevo? —preguntó ella con curiosidad.

—No, estamos hablando de HIVE, los Cinco de la Colmena específicamente por lo que puedo leer por acá.

— ¿Acaso Jinx y su equipo de perdedores nunca se dan por vencido? —Raven suspiró.

— ¿Me acompañas a patear algunos traseros? —preguntó el bastante entusiasmado por la idea de pelear junto a ella.

—Debo quedarme —contestó ella rotundamente mirando al chico como si estuviese loco—, no puedo dejar a los niños solos con la amenaza de Mallah rondando.

—Por favor —rogó él uniendo sus manos en posición de súplica—, además los niños tienen al oso raro que los puede proteger.

—No puedo, ve tu solo —ultimó ella.

Wally bajó la mirada con tristeza, él solo quería ir a una misión con la bella hechicera. La congoja se filtró en Raven, ella no tenía ningún problema en ir con él pero tampoco podía ser imprudente y dejar a los chicos desprotegidos. Ella solo suspiró con frustración.

—Bien, escucha Wally —dijo ella cuando encontró una solución cómoda para los dos—, si veo que tardas demasiado en traer tu trasero aquí prometo ir a corroborar ¿eso está bien para ti?

— ¿Tardar? Yo más bien creo que será rápido nena —replicó él con una sonrisa—, pero aceptaré tu propuesta—. Bueno, ella no iría con él, pero por lo menos haría su aparición en caso de que él la necesitara o tardara demasiado.


Nota de autor:

Bueno, aquí termina otro capítulo más de la historia. No estoy seguro de lo bien que estoy haciendo esto hasta ahora, ya que soy nuevo en esto de la escritura de fics, pero espero que realmente algunas personas estén disfrutando de su lectura. Y díganme ¿qué les está pareciendo hasta ahora? ¿Les gustó, les encantó, la odiaron? :P Tal vez algunas sugerencias o críticas constructivas si lo desean! Las revisiones me ayudarán a saber lo que piensan ustedes. Un saludo y nos estamos leyendo en el siguiente capítulo que seguramente suba la próxima semana…

PsycheJung