Capítulo 6: La redención de Jinx
Una silueta se escabulló entre las sombras dentro del museo de la ciudad. Eran ya las dos de la madrugada. La única luz que se percibía provenía de la media luna que se encontraba justo encima del tragaluz que inundaba la vasta habitación con sus rayos pálidos. No había nadie en el sitio, la mayoría de las cosas de valor estaban en su lugar pero era obvio que aquí había sucedido una extensa batalla, en el suelo se hallaban huellas que pertenecían seguramente a Kid Flash luego de sus múltiples correteadas, pero no había rastro alguno de él ni de los villanos de la Colmena. ¿Dónde está Wally?
El salón Egipcio estaba repleto desde reliquias de valor incalculable hasta baratijas antiguas e incluso la momia de algún faraón. El arte y los artefactos antiguos siempre le fascinaron. La sala en la que estaba ahora en ese momento era la sede de exposición de este tipo de objetos, con estuches de vidrio llenos de antiguos pergaminos, ropa antigua, joyas y obras de bastante valor. Red X seguramente se podría hacer un festín robando en este lugar. Algunos de esos artilugios incluso desprendían ligeros zumbidos mágicos por lo cual era obvio que algunos contenían cierta energía mística en su interior.
Si ella tuviera tiempo, puede que esta exhibición le haya parecido interesante de ver pero, por supuesto, no lo tenía. Encontrar a Kid Flash era su prioridad ahora y sabía que no iba a ser tarea fácil si se encontraba moviéndose con su súper velocidad, pero haría su mejor esfuerzo. Raven se sentó en el centro del museo en posición de loto. Esto que estaba a punto de hacer era algo muy arriesgado. Utilizar su proyección astral estando sola la dejaba en un estado de vulnerabilidad a un ataque seguro ya que debía abandonar su cuerpo pero, ya que no sentía ninguna amenaza a su alrededor, lo intentaría.
« ¿Dónde está Wally?», ella sonrió internamente ante la ironía de esa pregunta; era igual a ese juego ilustrado en donde hay que encontrar al personaje de Wally en escenas con miles de dibujos y detalles que despistan al lector. En algún lugar de la ciudad estaba él; sin embargo, ella estaba ya bastante familiarizada con su aura escarlata, que resaltaba con su resplandor sobre cualquier otra que haya visto antes, y había tenido una buena lectura de sus emociones, lo que le facilitaría bastante la tarea. La empatía era un buen truco para esto. Cerrando los ojos, respiró hondo mientras se calmaba y entraba en una especie de trance. Recitó su mantra y sintió como su alma se proyectaba fuera de su cuerpo y se dirigía a lo alto de la ciudad de Jump City, tratando de rastrear al chico. Estaba centrada en algo específico mientras trabajaba. Extendiendo su cuerpo astral, voló alrededor de toda la ciudad, su mente filtrándose por todas las auras que estaban a su paso. Era algo realmente irritante para ella ya que llegaban demasiadas emociones de la urbe a su cabeza. Hasta que al fin lo encontró, y no estaba solo. A su alrededor se hallaba un aura rosada conocida, esa era Jinx. Pero también un aura tenebrosa que desprendía solo deseos de sadismo, esa seguramente debía ser Madame Rouge. Genial, Wally se había metido en problemas y no sabía porque no le extrañaba. Ella podía sentir su agotamiento y dolor, parece que le habían dado una buena paliza. Bien, era hora de hacer su entrada como ella le prometió.
OoO
Misión rápida y sus cojones. Kid Flash se encontraba ahora escondido en un almacén o depósito, realmente agotado y sin fuerzas. Trató de calmar sus respiraciones y de relajar su cuerpo pero estaba realmente fatigado y sus piernas no se moverían tan rápido como él deseaba en este momento. No podría escapar de nuevo así que su única opción por ahora era tratar de mantenerse escondido.
—Maldición —gruñó con frustración mirando la entrada del almacén a la cruel espera de que lo encontraran.
Las cosas no estaban yendo tan bien como él tenía en mente. Realmente estaba en aprietos. Pudo evitar con éxito el robo del museo, pero los seis villanos tenían en mente otros planes. Intentaron otra serie de redadas por toda la ciudad, y él tuvo que frustrar una vez más sus patéticos planes. Luego la que se suponía que era la líder del equipo, Jinx, tuvo la osadía de regresar al museo para intentar robar una especie de amuleto egipcio. El bajó un poco la guardia porque se encontraba ella sola pero al final resultó ser una trampa y terminó noqueado. Bien, su necedad le jugó en contra.
A continuación, se había despertado en una celda con los seis villanos discutiendo sobre qué hacer con él y ninguno se ponía de acuerdo. Lo peor es que se hacían llamar los Cinco de la Colmena pero ellos eran seis. «Patéticos», pensó él. Pero lo que lo hizo realmente temblar un poco fue cuando la líder de cabello rosa se comunicó con la Hermandad del Mal, con la que parecía ser Madame Rouge, que sugirió que lo mantuvieran cautivo en una celda de contención un poco más de tiempo hasta que ella llegara, ¡y que lo dejaran sin comer! Eso sí era realmente malvado.
Recordó la información que Raven le brindó sobre la organización y supo que se encontraba en serios problemas si esa mujer lo acorralaba. Sus palabras llegaron de nuevo a su mente: «Madame Rouge, falsa, astuta, retorcida y sádica en todo el sentido de la palabra. Puede cambiar de forma, es elástica y de primer nivel, y en mi opinión, la más peligrosa de ellos». Sabía de mano de Raven que la Hermandad estaba detrás de los Titanes, y él ahora había entrado en su telaraña. Estaba realmente acorralado.
Tuvo que hacer vibrar sus moléculas para atravesar la celda y escapar antes de que esa mujer llegara, no sin antes tomarse unos minutos para sacar a flote su actitud engreída y desmantelar todo su edificio. Y al final la loca elástica tuvo que aparecer, dejándolo seriamente herido y desgastado. Realmente Raven no bromeó ni un poco cuando dijo que era poderosa… y sádica. Parecía sentir alguna especie de goce retorcido en herirlo y hacerlo sufrir, y él se sentía casi como un venado acorralado por un león. Intentó calmar sus nervios y tratar de recuperar aunque sea algo de energía pero sabía que no tardarían mucho tiempo en hallarlo de su escondite.
— ¿Qué demonios te lleva tanto tiempo Raven? —gruñó el chico con frustración. El ni siquiera sabía cómo usar el estúpido comunicador para llamarla, solo sabía cómo contestar el aparato. Maldito Robin que no se tomó el tiempo de explicarle cómo usarlo. Su única esperanza en este momento era que Raven se dignara a aparecer como había prometido.
—Veinte metros a tu izquierda—. Es lo que Jinx escuchó de su comunicador HIVE. Mirando por encima, vio el almacén cerrado. Dando una sonrisa, ella comenzó a dirigirse hacia él.
—Gracias Seymour, sabía que podía contar contigo—. Finalmente, todo iba a terminar, los problemas que este héroe le causó valdrían la pena.
Una explosión destrozó todo el portón del almacén donde Kid Flash se encontraba escondido. Bien, ahora si estaba en problemas. Esperó encontrarse cara a cara con Madame Rouge pero era solamente la chica de pelo rosa de HIVE.
Ella había logrado atrapar a Kid Flash en un principio, pero él había escapado, y había tratado de localizarlo de nuevo. Madame Rouge, una de las líderes de la Hermandad del Mal, la había acusado de ser débil, así que decidió intentar demostrar que estaba equivocada al atraparlo nuevamente antes de que ella lo hiciera. Pero por cómo se veía de abatido el chico, seriamente lastimado, supo que en realidad Rouge lo había encontrado primero y por lo visto le dio una gran golpiza. Jinx sabía que si lograba atrapar a Kid Flash y entregarlo, la Hermandad del Mal quedaría impresionada, la llevarían a sus filas y podría abandonar al intento de equipo que tenía. Básicamente, jugar en las ligas mayores.
—Aléjate —advirtió el pelirrojo con una mirada feroz.
Jinx solamente lanzó una maldición al piso, rompiendo una tubería de agua, mojando y empujando al velocista en el acto.
—Me hiciste quedar en ridículo —dijo con enojo viendo al pelirrojo que parecía realmente cansado—. ¿Acaso te quedaste sin energía? —se burló Jinx.
—Por ahora, pero me recuperaré en un momento —murmuró tratando de pararse solo, descansando su espalda sobre unas cajas que se encontraban ahí. En realidad lo que necesitaba era tiempo, algo curioso viniendo de él.
—No te voy a dar un momento —alegó ella sacando una especie de dispositivo electrónico. Apuntó con el mismo al velocista hasta que él le hizo una pregunta.
— ¿Por qué quieres ser como ella?
—Nací para esto, el bien nunca fue una opción para mí. En la Hermandad del Mal en cambio puedo ser alguien. Puedo obtener respeto.
Wally pudo percibir la aflicción en su voz. Ella ni siquiera estaba segura de lo que estaba haciendo, ella estaba claramente confundida. ¿Quizás podía sacar provecho de eso?
—No tienes que lastimar a la gente para sentirte bien contigo misma —sus ojos se abrieron de repente cuando la pregunta que Raven le hizo esa mañana llegó a su cabeza como una epifanía. «Dime Wally, tú ¿eres incapaz de encontrarte contigo mismo…?».
Fue sacado de su pensamiento cuando Jinx activó el dispositivo, sintiendo una intensa corriente eléctrica recorrerle todo el cuerpo.
—Y este es solo el nivel uno —dijo girando la rueda del aparato, ocasionando más dolor al cuerpo de Kid Flash.
«Realmente duele», pensó él mientras se retorcía en el piso.
Jinx salió del almacén, dejando atrás al chico siendo torturado por la continua corriente eléctrica. Se sorprendió de ver que Madame Rouge se encontraba allí esperando.
—Madame Rouge, ¡lo atrapé! Tal como se lo dije —al oír al pelirrojo gritar de dolor, Jinx se giró para mirarlo. Con ella prestando atención a Kid Flash, Madame Rouge aprovechó y golpeó a Jinx empujándola lejos.
—Tú no hiciste nada, fui yo quien lo debilitó. ¿Y aun así te consideras una villana? Eres patética —se burló Madame Rouge de la chica con su típico acento francés.
—Quise alguien a quien imitar, creí que era usted —reveló levantándose del suelo con dificultad.
Jinx miró duramente a la villana que estaba enfrente de ella, tratando de que su mirada fija en ella no la atemorizara.
—La vida está llena de decepciones —dijo la mujer mayor acercándose para asestar otro golpe seguro y terminar con esto de una vez por todas.
—Y tú eres una de ellas —dijo una fría voz que había estado ajena durante la conversación. A continuación un conjunto de grandes cajas pesadas rodeadas de energía negra arrearon contra Madame Rouge golpeándola duramente y mandándola contra una de las paredes. Luego una sombra surgió del piso, dando paso a la figura corpórea y encapuchada de Raven.
Los ojos de la empática fueron directamente hacia la figura torturada de Wally que seguía rodeado de un campo electromagnético que claramente le estaba ocasionándole un gran dolor. Su traje estaba cubierto de quemaduras, respiraba laboriosamente y comenzaba a toser en busca de aire. Raven luchó contra sus propias emociones y pudo sentir, a través de su sensibilidad empática, el dolor insoportable en el que él se encontraba. Fue entonces cuando algo se rompió dentro de ella. Tuvo que hacer un esfuerzo en reprimir la rabia que fluía por su cuerpo al verlo en ese estado tan vulnerable y herido. No entendía porque su demonio interno, al ver al chico así, estaba traqueteando en su jaula psíquica para salir. Al ver a Wally en la condición en la que estaba logró levantar algo oculto en ella, algo profundo, algo protector... algo arcaico. También la culpa cayó como agua helada sobre ella. Tendría que haber venido antes en su auxilio, sabía que algo malo le tendría que haber sucedido para tardar tanto tiempo pero los niños no le dejaron mucho tiempo libre. Vio el aparato que Jinx tenía en su mano, seguramente esa era la fuente del campo, por lo cual utilizó sus poderes para quitárselo y partirlo en dos, logrando que la energía que rodeaba a Wally se disipara enseguida. Utilizó sus poderes para empujar lejos a la otra hechicera y mantenerla lejos del lugar. Su objetivo era ahora la mujer de la Hermandad y luego, si tenía tiempo, se encargaría de Jinx si se atrevía a interferir.
—Al fin —se alivió Wally cuando sintió que el dolor disminuía un poco y contento de que Raven haya aparecido al fin. Pero aún estaba totalmente debilitado, y sabía que no podría ayudar a Raven a luchar contra la loca elástica.
Madame Rouge se levantó con dificultad del suelo y se pasó el dorso de la mano por la barbilla, mirando hacia abajo para ver la misma manchada de sangre que goteaba de su boca. ¿Cómo se atrevía la maldita a atacarla por la espalda?
— ¡Pagarás por interferir! —. Ella hizo un movimiento con su mano para golpear a Raven pero la misma se desvaneció en las sombras para aparecer nuevamente en el costado contrario de la calle.
Madame Rouge gruñó en pura frustración por su incompetencia y se movió para interceptar nuevamente a Raven, pero nuevamente esquivó su golpe. Era como tratar de golpear una sombra y los intentos fallidos solo aumentaban la cólera de la villana.
Raven abrió los dedos de su mano mientras susurraba su mantra y buscaba el objeto más grande del lugar. Encontró un vertedero lleno de basura, y que estaba apenas a su alcance, mientras lo levantaba. El peso era sorprendente, pero no se detuvo mientras tiraba el objeto hacia dónde estaba Rouge, la cual evadió el basurero con facilidad.
Raven podía sentir toda la ira que emanaba de la mente de la otra mujer, haciéndola tambalear. Una abrumadora inundación de sed de sangre que le pareció sofocante llegó a ella mientras se abstenía de jadear, tan poderosa que casi rompía sus escudos cuando miraba a la villana. Su sensibilidad empática estaba absorbiendo esa cantidad impresionante de ira y se estaba mimetizando con su propia rabia interna. Oh, nada bueno iba a salir de aquí. Lo único que proyectaba la villana eran deseos cruentos de matarla y un raro apetito sanguinario. Bien, ella no se equivocó cuando mencionó que la mujer de la Hermandad estaba desquiciada.
—Bien, el pequeño pajarito negro desea jugar, bien juguemos —se burló Madame Rouge con una sonrisa siniestra en su cara, estirando los dedos que ahora parecían garras demasiado filosas. Ella extendió sus brazos para golpear a la hechicera con sus manos pero Raven dio un salto hacia atrás esquivando su golpe mientras arrojaba otro contenedor directamente hacia ella. La villana usó sus reflejos y flexibilidad para girar fuera del camino del objeto, dejando que se estrellara contra la pared detrás de ella. Ella hizo un movimiento cortante con su mano y asestó finalmente contra la escurridiza hechicera.
—Alguien debe enseñarte una lección —insistió Rouge.
Raven se dio vuelta justo cuando Rouge la golpeaba con un sólido puñetazo en la cara, que la hizo caer. Ella golpeó el suelo y rodó varias veces antes de detenerse y ponerse de pie.
—Alguien debe hacerte callar —dijo Raven mientras abría los brazos y se preparaba para atacar—. Azarath, Metrion, Zin…—. El canto característico de Raven se cortó cuando los brazos de Rouge se alzaron y agarraron a la adolescente, arrastrándola por el suelo.
Rouge saltó cerca de Raven estirando sus piernas y comenzó a sacar sus brazos a velocidades inhumanas que la convertían incluso en una amenaza para Kid Flash. Raven pudo esquivar solo uno de los brazos apenas, pero no pudo esquivar el otro. La hechicera se estrelló sólidamente contra una de las paredes de concreto, y sintió como Rouge aplastó su mano en forma de puño dolorosamente contra su estómago haciéndola soltar un grito de dolor.
— ¡Raven! —gritó Wally realmente preocupado tratando de hacer un esfuerzo por levantarse pero era inútil. ¡Mierda, no puedo moverme!
Rouge se acercó a ella antes de que pudiera recuperar el aire perdido por sus pulmones, apaleándola con el brazo una vez más y golpeando a la bruja de nuevo, pero esta vez, fue recompensada gratamente con lo que parecía un chasquido del sonido de una costilla rota y un gruñido de dolor. Se estaba resistiendo a gritar fuertemente, eso no le gustaba, quería escucharla romper en alaridos. La pateó con su pie empujándola nuevamente. El lamento que siguió la hizo satisfacer. Su sonrisa siniestra se amplió.
— ¿Así que esta es tu canción, pajarito? —rio entre dientes Madame Rouge—. Qué placentero escucharla pero quiero oír más ¡Canta un poco más fuerte para mí!
Ella estiró su brazo derecho y agarró a Raven en la parte posterior de su cabeza y la arremetió nuevamente contra el suelo.
— ¡Raven! ¡Muévete maldición! —gritó el velocista viendo como la villana atacaba sin piedad a la hechicera sin darle un respiro.
— ¡Cállate mocoso estúpido! ¡Espera tu turno! Luego de la bruja, tengo tiempo y estoy de ánimos suficientes para atenderte a ti y a la otra patética villana.
Rouge alargó sus dedos a la longitud de dagas y las empaló directamente hacia Raven, pero solo se encontró con cajas derrumbadas. Ahora la hechicera estaba corriendo tratando de sortear otro de su brazo elástico mientras sujetaba fuertemente su costado herido.
— ¿No es divertido? ¡Sigue huyendo, quiero verte correr y ansío escucharte gritar de dolor!
Rouge ahora estiró sus brazos con el objetivo de aferrar a la Titán, lo cual logró con facilidad.
— ¿Asustada, querida? Ahora te mostraré lo que es tener miedo—. Con eso, ella envolvió su cuerpo en un solo movimiento. Sus brazos se enroscaron alrededor de Raven como si se tratara de una serpiente pitón estranguladora y constrictora.
—Veo que te he capturado pequeña ave escurridiza, ahora voy a hacerte cantar por última vez —se burló Madame Rouge mientras se saboreaba con la lengua y veía a su presa completamente vulnerable y a su merced. Habría una Titán menos, y una de las más poderosas de su grupo, un punto más a favor de la Hermandad y un paso más para tomar el control de todo. Ella sabía que esta hazaña sería bien recompensada por su líder. Aunque estaba dudosa de por qué la bruja no se estaba defendiendo, no podía ver sus ojos, su cara estaba tapada completamente por su capucha.
— ¡Raven, ten cuidado! —gritó un poco nervioso el velocista desde la posición en el suelo. ¿Por qué ella no se estaba defendiendo? No se podía mover ni un poco para ayudarla, su cuerpo estaba realmente débil y sin energía. Él quería protegerla. ¿Y dónde demonios estaba la otra chica de HIVE? No le costaba mucho trabajo darle una mano.
Madame Rouge estaba a punto de estrujar sus brazos para triturar los huesos de la chica y romper el resto de sus costillas pero ella solamente se envolvió en una energía negra incorpórea y terminó atravesando la prisión que había hecho con sus brazos. La energía voló directamente hacia ella, arremetiendo duramente contra su cuerpo. Pero antes de caer al suelo sintió que era sujetada por los poderes de la hechicera manteniéndola en el aire.
—Ahora soy yo la que va a hacerte cantar —expresó la empática con un hilo de voz siniestro sintiendo como la adrenalina y la ira pujaban espesamente por sus venas.
Raven envolvió a la villana instantáneamente con sus oscuros poderes y la elevó más en el aire. Rouge vio como la Titán apretaba fuertemente su puño sintiendo como su cuerpo se estrujaba hasta todos sus límites haciéndole lanzar un gruñido de dolor.
Con un simple movimiento de su mano, Raven zarandeó a su enemiga de derecha a izquierda entre dos muros de ladrillo, colisionándola varias veces antes de arrojarla lejos a través de uno de los edificios del lugar. Luego, conjuró un conjunto de escombros que cayó encima de la misma.
La hechicera se desplazó mientras levitaba a unos centímetros del suelo. Sus ojos chispeaban con un amenazador tono blanco. Cuando tomó visión de la villana, atacó nuevamente mientras su mano brillaba negra. Madame Rouge jadeó cuando la magia de ella salió de su mano, atrapándola por el tobillo, sacándola de la prisión de piedras y estrellándola fuertemente contra el suelo, creando un cráter. El aire quedó fuera de ella, dejándola momentáneamente aturdida mientras resoplaba, desesperada por escapar.
— ¡Merde! —gruñó Rouge.
La villana se estremeció cuando la atmósfera cambió completamente de repente. El aire se enfrió drásticamente a su alrededor casi helando, las paredes y el suelo comenzaron a escarcharse y a agrietarse. Las sombras empezaron a moverse y agitarse por todo el lugar como si tuviesen vida propia. Algunas cosas del lugar incluso comenzaron a cubrirse de un brío negro logrando que se derritieran. Las luces del lugar empezaron a parpadear y el viento rugía a su alrededor. Y a continuación, sin previo aviso, todas las lámparas del lugar estallaron, una serie de farolas explotaron ruidosamente y se rompieron en astillas en el suelo, una tras otra, dejando a toda la cuadra bañada en la oscuridad. Rouge no podía ver nada y por primera vez, desde hacía mucho tiempo en su vida, tuvo miedo.
— ¿Le tienes terror a esta penumbra? ¿Quieres que te muestre lo que se siente temerle a la verdadera oscuridad?
Raven convocó su yo-alma y levantó una muralla de oscuridad entre las dos. Obligó a la villana a retroceder cuando el gigante cuervo negro la miró por encima y chilló lo suficientemente fuerte como para romper todas las ventanas de los edificios circundantes. Los miles de vidrios rotos ahora levitaban por el aire, con sus vértices afilados apuntando directamente hacia ella, también algunas rocas y escombros se encontraban flotando amenazadoramente.
—Soy mucho más de lo que una patética como tú puede manejar, Rouge —gruñó Raven. Su rabia y otra parte desconocida en su mente estaban hablando y taladrando su cabeza mientras sus ojos empezaban a adquirir una tonalidad rojiza, sus colmillos amenazaban con alargarse y algunas prolongaciones de energía negra empezaban a surgir desde su capa.
— ¿Quién lo diría? No eres más que una simple víctima de esa Hermandad, puedo verlo, en tu mente. Laura de Mille, originariamente una actriz francesa de teatro, maestra del disfraz, que luego de sobrellevar un accidente automovilístico, sufriste un lavado de cerebro y te convirtieron en… esto.
— ¡Sal de mi cabeza, maldita! ¡Ahora!
—Creo que no estás en condiciones de darme órdenes, recuerdo que en principio eras tú la que querías jugar.
Había un indicio de horror en Rouge cuando todo comenzó a oscurecerse más si era posible a su alrededor y se quedó sin aliento mientras seguía retrocediendo. Rouge fue consciente del aire que retenía en el pecho. El frío penetró más allá de su piel, le penetró en el pecho, en el corazón, en su alma... Esta maldita bruja estaba invadiendo su mente usando sus poderes de empatía para torturarla de terror creando a su paso en su cerebro los pensamientos e imágenes más espeluznantes.
— ¿Estás asustada? Deberías.
Raven finalmente mandó algunos de los trozos de vidrio y escombro hacia Rouge haciéndola retroceder más. La rabia latía a través de ella y podía sentirla rápidamente rompiendo sus hilos de control. Lo único que pasaba por su mente era tener la cabeza de Madame Rouge servida en una bandeja. Tenía que hacer un esfuerzo sobrehumano en mantener su mente clara y nivelada. Trató de recitar su mantra para lograrlo. La meditación de la mañana la estaba ayudando muy bien a estabilizarse, hasta el momento lo tenía todo bajo control, pero debía parar esto ahora mismo.
—Vete. Te estoy dando esa posibilidad.
No debería dejar libre a la villana, pero sabía que si esto se alargaba un poco más de tiempo, perdería toda onza de control y no habría nada que pudiera pararla. Sus emociones se estaban escapando de sus manos. Y ella se prometió que no perdería nuevamente el dominio de sus emociones, pero estaba controlándolo bastante bien a pesar de todo.
Rouge observó con algo de alarma a la hechicera. Sus brillantes ojos blancos amenazantes ahora estaban palpitando de una tonalidad rojiza, ella parecía estar creciendo en tamaño y algunos vestigios de tentáculos de oscuridad que surgían desde dentro de su capa empezaron a acercarse ella. Era como si algo estuviera a punto de despertarse de lo profundo de su ser y ella no quería ser su saco de boxeo. Su sentido común le decía que obedeciera y corriera si quería seguir viviendo.
—Estaremos en contacto —fue lo último que dijo Madame Rouge antes de levantarse con dificultad y escapar rápidamente del lugar. Maldito Mallah que no cumplió con su misión, se suponía que la bruja oscura de los Titanes era su objetivo y ella sinceramente no esperaba que la misma apareciera allí de repente.
Raven ignoró a la villana que se estaba escapando mientras su poder menguaba poco a poco, y trataba de suprimir la rabia que casi la consumía. Comenzó a transformarse de nuevo en su forma humana normal, reduciéndose lentamente de tamaño a medida que desaparecían los zarcillos negros de su magia y eliminaba la muralla que había creado. Se tomó un tiempo para calmar sus emociones exaltadas y luego se dirigió hacia el cuerpo malherido de Wally. Menos mal que él no había logrado ver la última parte de la batalla gracias al muro de oscuridad que creó ella con ese fin, estuvo a punto de perder el control y mostrar su lado demoniaco en frente de él y se había prometido que no dejaría que él descubriera esa parte suya.
— ¿Nosotros... nosotros... ganamos? ¿Por qué la dejaste escapar?
—Sí, ganamos. Y era lo mejor Wally, lo siento mucho pero no podía alargar más la pelea. Seguramente habrá otra oportunidad para atraparla, de eso no hay dudas.
— ¿Y tú estás bien Rae? ¿Te lastimó? Esa mujer sí que tiene un tornillo zafado, mira como me dejaron bebé.
—He estado mejor pero me recuperaré, no te preocupes por mí. Recuerda, mi cuerpo sana solo… y no me digas bebé —reprochó ella—. Tengo un nombre.
Ella se agachó junto al chico y trató de concentrar sus energías para sanar un poco su cuerpo y darle algo de energía momentáneamente, más tarde lo curaría por completo… si es que mantenía su boca cerrada.
Cosa que, como siempre, evidentemente no sucedió.
—Enserio estoy feliz de verte, sí que peleas bastante duro. Le diste una buena paliza a esa maniática. Lástima que no pude distinguir la última parte de la pelea y me la perdí.
—Sí, realmente una verdadera pena que te la hayas perdido —dijo ella con sarcasmo y por empezar la curación del chico.
— ¡Espera un momento Rae! —exclamó Wally recordando algo verdaderamente importante.
— ¿Qué sucede? —interrogó ella sorprendida por su arrebato.
— ¿No me habías dicho que era mejor la curación sin ropa de por medio? La verdad es que me gustaría sentir como tus manos se deslizan por todo mi…
Y él solo gritó cuando ella pellizcó la piel de su brazo con demasiada fuerza. Ella solo puso sus ojos en blanco. Ni siquiera luego de una buena sesión de golpes podía evitar lanzar algún chiste sucio.
—Wally, solo termina esa frase y te entregaré yo a la Hermandad del Mal, o repararé ese control remoto y lo usaré esta vez yo misma para torturarte hasta que me ruegues piedad y misericordia.
El solamente se rio por sus amenazas, realmente apreciaba que ella estuviera ahí junto a él nuevamente. Se sentía realmente cómodo con su presencia.
—Vaya, no sabía que eras aficionada al BDSM. Igual si quieres dominarme, todo lo que tienes que hacer es preguntar y aceptaré gustoso.
Ella solo suspiró por sus bromas y apoyó sus palmas suavemente sobre la caja torácica del chico y cerrando sus ojos, comenzó a cantar un hechizo. El cuerpo de Wally se relajó instantáneamente ante la presencia y manos de Raven sobre su cuerpo. El cerró sus ojos sintiendo ese calor placentero recorrerlo por completo. Ella producía una especie de serenidad en él, algo que realmente le gustaba.
—Hoy fue el mejor día de mi vida, ¿sabes? —mencionó el pelirrojo con una media sonrisa mientras mantenía los ojos cerrados.
— ¿El mejor día de tu vida? —cuestionó Raven mientras fruncía el ceño en confusión—. No me quiero imaginar cuál es el peor si ser víctima de tortura te parece algo espléndido para recordar.
—No todos los días tengo a tres mujeres peleándose por mí, este día va a ser inolvidable.
Lentamente, mientras el conjuro de Raven progresaba, el dolor del cuerpo del velocista se desvaneció y notó como recuperaba algo de energía para poder finalmente levantarse. Raven se irguió y vio como Wally desaparecía de su vista para aparecer inmediatamente con una bolsa de papas fritas. No le sorprendió que lo primero que hiciera fuera buscar algo de comida.
—Eres como un sanatorio ambulante. Creo que si todos tuvieran tus poderes no habría ningún uso para los hospitales.
—Mejor dicho: si todos tuvieran mis poderes, todos estaríamos en graves problemas —replicó ella recordando como su poder se había desbordado recién.
—Igualmente, ¿por qué tardaste tanto tiempo en aparecer? Te demoraste demasiado y casi me matan ahí —preguntó él mientras se llevaba unas papas a la boca.
—Me demoré porque estaba comprando pañales —contestó ella con si fuera lo más simple del mundo.
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Espera.
¿Había escuchado bien?
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La mano de Wally quedó a medio camino, las papas que estaba agarrando se cayeron al piso mientras la miraba como si le hubiera crecido una segunda cabeza o algo por el estilo.
— ¿Qué? —interrogó ella frunciendo el ceño ante su cara de estupefacción—. ¿Acaso no sabías que los bebés hacían popo en pañales y que hay que cambiarlos cuando están sucios?
— ¡Dijiste popo! —se rio él mientras salía de su asombro y seguía comiendo. Raven solo rodó sus ojos.
—Bien Wally, ¿no crees que tu intento de cita queda finalmente anulada? Digo, tú me salvaste la vida y yo te salvé recién, ¿no te parece que ya estamos a mano? —cuestionó ella. No es que no quisiera salir realmente con el velocista pero verdaderamente quería averiguar qué "idea brillante" surgía ahora de esa cobriza cabeza. Suponía que podía sorprenderse un poco más con las cosas que podían emerger de ese majestuoso cerebro suyo.
—Eso no tiene nada de lógica Rae. Así no es cómo funcionan las cosas. Escucha bien y presta atención, te lo explicaré —dijo él como si estuviera por darle la mejor y más sabia lección de toda su vida—. Tú me sigues debiendo una cita porque yo te salvé, y ahora yo te debo una cita a ti por salvarme. ¿Me sigues o voy más despacio? —interrogó haciendo énfasis en los pronombres. La chica solo se encontraba mirándolo con su típica cara de póker, y al no tener respuesta solo siguió con su brillante razonamiento—. Por lo tanto, si con esas dos premisas nombradas anteriormente le aplicamos un silogismo por deducción, tenemos por resultado dos citas que planificar, ¿entiendes o te lo explico de nuevo?
Ella solo parpadeó varias veces por su razonamiento tan… peculiar.
—Eres un genio. ¿Dónde aprendiste esa perspicaz lógica aristotélica? ¿En algún educativo programa animado para niños? Haber, déjame adivinar… ¿Dora la exploradora?
—Oigan, sigo aquí por si no lo han notado —anunció Jinx un poco ofendida de que hayan ignorado su presencia todo este tiempo. Se había quedado al margen cuando sintió la cantidad de poder que emanaba del cuerpo de Raven, era peligroso quedarse cerca, así que trato de no entrometerse en la pelea y dejar que la hechicera se hiciera cargo de Rouge. Y también estaba un poco curiosa por el trato especial entre la fría Titán y el chico hiperactivo. Ni siquiera sabía que Raven pudiera tener novio o algo así, ella parecía más del tipo mojigata.
Cuando escuchó la voz de Jinx, Wally soltó un grito para nada masculino y se escondió detrás de la capa de Raven mientras la agarraba por sus hombros y sacaba un ojo por detrás de su capucha. La empática solo suspiró ante la estupidez del chico.
— ¡Esa es la chica de HIVE que me torturó con ese aparato! —gritó el velocista señalando a la joven pelirrosa.
—Seguramente te lo tenías bien merecido —bromeó Raven.
— ¡Oye! ¿De qué lado estás?
—Raven —murmuró la pelirrosa mirando a la Titán. Ella no tenía intención de pelear con ellos. En realidad se sentía un poco perdida.
—Jinx —dijo Raven con un tono monocorde viendo a la otra hechicera. Le sorprendió que no tenía intención de atacarlos y que tampoco haya huido. Podía sentir su abatimiento y tristeza. Evidentemente se encontraba totalmente desorientada.
Wally observó como Raven y la "villana" se miraban fijamente. Había mucha tensión ahí. Si, él podía sentirlo en el aire. ¿Acaso se pondrían a pelear con sus raros maleficios y conjuros? ¿Sacarían varitas ocultas de sus bolsillos y ocurriría una épica batalla mágica que sería una escena digna de Harry Potter? Él no podía permitir eso, claro que no. Bien, era hora de ser un verdadero caballero y detener el enfrentamiento que seguro se avecinaba.
—Tranquilícese por favor, señoritas —dijo con tono de engreimiento mientras se alejaba de su refugio detrás de la hechicera y se interponía entre las dos mientras levantaba sus dos brazos en un claro gesto de interferencia. Raven solo arqueó una ceja en respuesta. « ¿Qué rayos estaba haciendo él ahora?» Seguramente la lengua del velocista correría más rápido que su cerebro nuevamente y, como siempre, no se equivocó—. Por mucho que me gustaría quedarme aquí y ver dos lindas chicas peleando, sabrán que soy un hombre muy ocupado… aunque me podría tomar un tiempo si se tratara de una sexy pelea en el barro. Eso sería apasionante de observar.
« ¿Pelea en el barro? ¿Realmente? Era una suerte que no haya visto su pelea contra Terra esa vez, que objetivamente estuvo lejos de ser algo excitante de ver para cualquier hombre».
— ¿De qué rayos está hablando este chico Raven?
—No tengo ni la más remota idea —dijo la hechicera mientras se golpeaba la frente con la palma de su mano—. Kid Flash, ¿por qué no me haces un favor y buscas un local de comida que esté abierto a esta hora? Necesito comer algo luego de que termine de hablar con Jinx, no he cenado nada todavía.
—A sus órdenes capitana —dijo Wally mientras desaparecía rápidamente del lugar.
Perfecto, con esto tendría el tiempo suficiente para…
—Ya volví —anunció Wally mientras aparecía nuevamente junto a Raven —. Hay uno abierto cerca de la gasolinera al este de la ciudad. Venden hamburguesas y pizzas y además tienen buenos precios.
Nada, solo olvídalo.
—Entonces, ¿qué vas a hacer ahora Jinx? —cuestionó la empática para saber lo que ella quería hacer en realidad.
Sintió como Wally se esfumó de nuevo para aparecer ahora comiendo una barra de chocolate mientras volvía a su posición detrás de ella.
—Yo, no lo sé —susurró Jinx con un tono frustrado.
— ¿Por qué estás con esos perdedores de todos modos? Eres demasiado bonita para ser una criminal —. Wally le brindó una coqueta sonrisa mientras le guiñaba un ojo logrando que Raven frunciera el ceño y lo fulminara con la mirada.
« ¿Por qué Kid Flash realmente tenía que estar coqueteando? Justo en frente de ella, ¡nada menos! Detestaba realmente esa palabra, simplemente la odiaba pero estaba... un poco… solo un poquito… solo ínfimamente… casi nada… celosa. Y no sabía por qué, al fin y al cabo ella y él chico no eran nada. Pero es que el muy osado se había atrevido a invitarla a una cita y se tomaba la intrepidez de flirtear con otra mujer delante de sus ojos».
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«Estúpido Wally».
— ¿Acaso estás coqueteando con ella también? ¿Lo haces con todas?
—Claro que no. No tienes por qué estar celosa, solo es una estrategia magistral para hacerla entrar en razón, ¿acaso nunca ves películas o series policiales? Esto realmente sirve, créeme ¿por qué clase de chico me tomas?
—Deberías dejar de ver tanta televisión, te está quemando el cerebro. Y ciertamente eres el típico chico que galantea con la primera mujer que tiene en frente. Seguramente te llevas genial con Speedy, los dos deben ser tal para cual.
— ¿Acaso Roy se atrevió a coquetear contigo? Bueno, creo que tendré que tener una charla en privado con él cuando lo vea. Igualmente soy un galán, está en mi naturaleza.
— ¿Sabes algo? Si los rasgos masculinos del carácter de un hombre están debilitados es muy frecuente que trate de compensar esa falta acentuando exclusivamente su papel masculino —explicó Raven—. El resultado es el Don Juan, que necesita demostrar sus proezas masculinas, porque está inseguro de su masculinidad en un sentido caracterológico.
—Ouch, eso sí fue un golpe bajo —dijo Jinx tratando de ahogar una risa con su mano por ese magistral comentario.
—Rae, tienes una mala valoración sobre mi persona. No soy un Don Juan, al contrario, me considero hombre de una sola mujer… me gusta mucho el color azul, si sabes a lo que me refiero.
—Sinceramente no quiero saber a qué te estás refiriendo —murmuró ella tratando de que el comentario del chico no la hiciera poner nerviosa.
—Pero vamos Rae ¿quién no querría este cuerpo? —. Él alzó una ceja en desafío debajo de su máscara amarilla.
—Puedo pensar en alguien, creo que está al frente tuyo —dijo Raven inexpresiva, esperando que él no note que sus ojos recorrieron su cuerpo musculado bajo el spandex apretado. Ella no habría mirado si no hubiera sido por sus palabras. Igualmente el velocista se dio cuenta de todos modos, su amplia sonrisa lo delataba.
—Oh, pero ese rubor delata otra cosa. ¿Debería sentirme halagado? —bromeó él.
—Deberías aprender mejor a mantener la boca cerrada antes de que tu ego te asfixie.
— ¿Podrían dejar el coqueteo para otro momento? —reprochó Jinx, nuevamente la habían dejado a un lado de la conversación.
— ¡Yo no coqueteo con él!
— Y entonces ¿qué harás finalmente Pinky? Quiero terminar ya con esto, tengo un poco de hambre y estoy realmente agotado, necesito dormir. Así que, ¿por qué no hablas? ¿Te comió la lengua el gato? ¿O era el ratón?
Jinx solo le dio una mirada furiosa al chico. ¿Pinky? ¿Qué clase de mote ridículo era ese?
—Oh, qué brillante apodo —dijo sarcásticamente—. Déjame adivinar, mi cabello y mis ojos son rosados, así que ese es automáticamente mi nombre para ti, ¿verdad?
— Pues sí —dijo simplemente mientras se encogía de hombros. — ¿Sucede algo malo Pinky? Te veo enojada de repente.
— No me llames Pinky, cerebro de moco —siseó ella.
—Buena suerte con eso —dijo Raven mientras rodaba los ojos—, tiene serios problemas con los nombres. Posee una extraña fascinación en cambiarlos, es un modo raro de divertirse que tiene.
—Bueno, creo que Pinky es un buen apodo para ella, ¿no lo crees así, pajarito?
—No me digas pajarito, no soy una mascota. Tengo un nombre —espetó Raven.
—Y no te atrevas a llamarme Pinky otra vez.
— ¿Por qué no? ¿Tal vez… Jinxie?
—No me llames así, pelirrojo idiota. ¿Cómo demonios es que lo aguantas Raven? Es verdaderamente exasperante.
—Ejercicios de respiración, meditación, mucha meditación y también autocontrol. Aunque créeme que a veces habla tanto que ni siquiera me deja pensar con claridad.
—Rae, no nos engañemos entre nosotros. No puedes pensar con claridad porque lo único que tienes en tu mente es mi adorable, atrayente e hipnotizante presencia, después de todo soy irresistible, ¿no lo crees así Jinxie?
—Deja de llamarme Jinxie, estúpido. Mi nombre es Jinx.
— ¿Qué pasa si lo sigo haciendo? Pero, si no te gusta ese nombre, tal vez se me ocurran otros. Déjame pensar, soy bastante creativo —dijo el velocista mientras se movía rápidamente alrededor de Jinx, haciéndola alterar por su rapidez, con una mano en su mentón mientras él tomaba nota y analizaba su aspecto—. Mm… creo que eres muy rosada, demasiado. Entonces, qué tal si mejor… ¿Rose? ¿Rosy? ¿Rosalyn? ¿Rosemary? ¿Rosmerta? ¿Rosabel? ¿Rosanne? ¿Cuál prefieres?
— ¿Quieres que te arranque la cabeza? —gritó Jinx realmente enfadada mientras le lanzaba un maleficio que rápidamente él esquivó y se refugió nuevamente detrás de Raven.
— Bueno, me rindo. Entonces quedará solamente como Jinx… o Pinky, me gusta Pinky. Igualmente ese equipo tuyo solo te está frenando y te va a perjudicar, deberías de hacer un cambio —dijo Wally tratando de hacerla entrar en razón. Sabía que Raven podía llegar a tener las mismas intenciones que él.
— ¡Lo sé! Siempre me lo repito —se entristeció ella. Sabía que el chico tenía razón en cierto modo—. Igual ¿qué sabes tú? Ni siquiera me conoces.
—Creo que eres demasiado inteligente para esto —contestó Wally.
—Jinx, escucha, todo va a estar bien. Te ayudaré si me dejas.
— ¿Cómo puedes ayudarme Raven? ¡Soy una criminal! ¿Crees que Robin lo permitiría? ¿O los otros Titanes? ¡He causado muchos problemas, a todos ustedes! ¡Ningún héroe me ayudará!
—No eres mala Pinky, solo creo que estás un poco confundida.
— ¡Deja de llamarme Pinky idiota!
— ¿Tan difícil es para ti cambiar si no estás a gusto siendo una criminal? Es tu vida Jinx, tú decides sobre la misma.
—Oh, ¿es esta la parte en que tratan de regenerarme? ¿De hacerme ver los errores que cometo? Pues pierden su tiempo. De todos modos es demasiado tarde para mí —susurró ella con pesar.
Jinx sintió que las lágrimas brotaban de sus ojos rosados y felinos, e inmediatamente los limpió con furia. Sabía que también le temblaban un poco las rodillas. Era consciente de que Kid Flash y Raven la estaban mirando fijamente, así que se aseguró de no mostrar demasiada debilidad ante ellos.
—Nunca es demasiado tarde —agregó ahora Raven—, y menos cuando hay alguien que se interesa por ti. Y estoy hablando claramente de Cyborg, Jinx.
Jinx recordaba todo lo relacionado a eso. Cyborg había construido un par de anillos con tecnología de holograma que le otorgaba una especie de disfraz: un joven superpoderoso llamado "Piedra" que podía convertir su cuerpo en roca sólida. La apariencia de su antiguo yo antes de que se instalaran sus partes cibernéticas. Cyborg logró abrirse camino en HIVE y pronto captó el interés no solamente del director, Hermano Sangre, sino también el interés de ella. Pero al final resultó ser toda una farsa.
—Piedr-quiero decir, Cyborg ya no me interesa, era todo un engaño. Al final todo fue una actuación suya, nada más una actuación para infiltrarse en la Colmena, ¿o no era eso de lo que se trataba su misión Raven? —. Ella negó con la cabeza, se estaba mintiendo a sí misma y lo sabía, porque a ella todavía le importaba él—. Escuchaste a Madame Rouge, ella misma dijo que me contactaría. Si ayudo a la Hermandad del Mal, finalmente podré ser alguien.
«Ella es incapaz de encontrarse consigo misma», pensó Raven con lástima.
— ¿Dime, serás capaz de vivir sabiendo que la persona que te importa puede ser destruida por la organización a la cuál te planeas unir? —cuestionó Raven—. Además... creo que a Cyborg todavía le gustas.
— ¡Pinky tiene novio! —canturreó Wally.
— ¡Cállate Kid Flash! —ordenó Raven. — ¡No seas infantil!
— ¿Cómo lo sabes? —preguntó Jinx esperanzada, ignorando el estúpido comentario del chico y mirando a Raven con sorpresa. ¿Acaso era posible que fuera cierto o solo la estaba engañando? ¿Estaba tratando de convertirla al lado bueno utilizando su enamoramiento con Cyborg para convencerla?
—Soy empática ¿lo entiendes? Puedo sentirlo a veces en mi cabeza, es demasiado... irritante, créeme —dijo ella—. Y no, no estoy tratando de usar tu enamoramiento a mi beneficio —vio como la chica la miraba con asombro por saber lo que estaba pensando—. Escucha Jinx, hay días en los que Cyborg todavía suspira por ti. Sin contar que en su habitación noté que tiene una foto de ustedes dos juntos bailando en alguna clase de fiesta. ¿Por qué tendría él una foto tuya si no le importaras?
— ¿Y tú por qué estabas en la habitación de Cyborg de todos modos? —preguntó Wally entrecerrando los ojos con sospecha.
— ¿Puedes dejar de interrumpirme?
Jinx se sonrojó cuando recordó el día de baile en la academia. Era uno de sus mejores recuerdos que atesoraba en su corazón.
—Yo… ¿qué hago entonces? —rogó mirando los ojos de la otra hechicera en busca de ayuda.
—Hacer lo correcto. No es tarde para que empieces a hacer bien las cosas. Toma —dijo Raven ofreciéndole uno de los transmisores que Robin le había dado con intenciones de reclutar a los Titanes Honorarios—, confiaré en ti y te daré uno de nuestros comunicadores. Si todavía quieres seguir con tu estilo de vida de ladrona solo destrúyelo, pero si crees que puedes hacer algo diferente y cambiar solo espera mis instrucciones para cuando ataquemos a la Hermandad del Mal. Tu ayuda será recompensada, te lo aseguro.
—Creo que Rae tiene razón, será lo mejor para ti.
—Recuerda que nunca es tarde para emprender un nuevo rumbo y escribir una nueva historia Jinx. Nunca es demasiado tarde para empezar a ser feliz. Tómate el tiempo que necesites para pensarlo.
Dicho esto Raven se dio vuelta. Sabía que necesitaba brindarle su espacio para que ella pudiera meditar sobre la situación sin presión.
Jinx vio retirarse a Raven, mientras su capa azul ondeaba en consonancia con el viento, que ahora se alejaba junto al velocista siguiéndola felizmente mientras ahora comía un sándwich y tomaba un refresco. ¿Acaso ese chico estaba todo el tiempo comiendo?
— ¿Ya se fueron? —preguntó Seymour, su compañero de equipo, apareciendo usando su ojo flotador. Observó para todos lados, temiendo que todavía estuvieran cerca, ya sea Madame Rouge o los dos Titanes.
—Sí —dijo ella con una mirada perdida por donde se habían ido ellos dos recién, sus palabras todavía en su mente. Ella sonrío internamente. Ya había tomado una decisión y esperaba no equivocarse.
—Oye, están haciendo una promoción especial de computadoras. Te robas una y te llevas dos, ¿quieres venir?
—No, ve tú solo.
—Está bien, nos vemos —. El chico de la Colmena comenzó a alejarse, un poco desconcertado por la actitud tan lejana de ella.
—Adiós —dijo ella en un suspiro, viendo el comunicador que le entregó Raven.
Adiós. Sabía lo que había hecho y lo que estaba haciendo, pero ella apenas podía creerlo. Una suave sonrisa se situó en su rostro. «Nunca es tarde para empezar de nuevo». Ella se alejó del lugar y entró en la oscuridad de un callejón, lejos de Seymour, lejos de la Colmena, lejos de todo lo que había conocido. Acababa de renunciar y traicionar a HIVE. Tal vez incluso dejar el mal. El mundo de la criminalidad ya no le resultaba atractivo, y el mundo de héroes definitivamente dudaría de ella, pero haría su mejor esfuerzo en ser alguien para ellos. El último pensamiento que paso por su mente, antes de desaparecer del lugar, era el de un chico robótico que le había robado el corazón.
